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Democracia siglo XXI

mes

noviembre 2015

Comunicadores caribeños se preparan para el escenario post COP21

Amelia D

La periodista dominicana Amelia Deschamps durante su participación en el taller sobre el papel de los comunicadores ante el cambio climático, realizado en Santo Domingo, con participación de investigadores y comunicadores de Cuba, Haití y República Dominicana. Crédito: Ivet González/IPS

Por Ivet González

SANTO DOMINGO, 30 nov 2015 (IPS) – Comunicadores y periodistas del Caribe comprometidos con el ambiente, avizoran que será un gran desafío transmitir y concienciar sobre los cruciales acuerdos en París de la 21 Conferencia de las Partes (COP21) sobre cambio climático.

“Se necesita difundir información científica de manera más clara y hablar del verdadero impacto que tiene el cambio climático en las vidas de las personas”, indicó a IPS la periodista Amelia Deschamps, ancla del programa informativo El Día, del canal dominicano Telesistema 11.

Para ella, los retos en materia de comunicación vendrán cuando concluya la COP21 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, inaugurada este lunes 30 en París y que concluirá el 11 de diciembre.

Para lectura completa este enlace

http://www.ipsnoticias.net/2015/11/comunicadores-caribenos-se-preparan-para-el-escenario-post-cop21

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Un largo camino hacia la eliminación de la pobreza en Zimbabwe

Zimbabwe

A pesar de que los supermercados de Bulawayo, en Zimbabwe, estén llenos, son muy pocas las personas que pueden hacer frente al elevado costo de los productos básicos. Este país tiene por delante el gran desafío de reducir el hambre y la pobreza. Crédito: Ignatius Banda/IPS

Por Ignatius Banda English version

BULAWAYO, Zimbabwe, 30 nov 2015 (IPS) – Noel Bhizori tiene un puesto permanente en una ajetreada intersección de esta ciudad del suroeste de Zimbabwe, donde vende tarjetas para recargar teléfonos celulares. El joven encarna la cruda realidad de un país rico en recursos naturales, pero incapaz de poner fin al hambre y a la pobreza generalizadas.

“Gano poco, pero es la única forma que conozco de ganarme la vida”, contó a IPS. “Como una vez al día un plato de isitshwala (gacha a base de maíz) que cuesta un dólar. Es lo que puedo pagar con mis ingresos”, acotó.

Con 29 años y estudios de educación superior, Bhizori dijo que hace tiempo que dejó de buscar otro tipo de empleo en este país, donde según los sindicatos 90 por ciento de la población económicamente activa no tiene trabajo.

Por su parte, la Confederación de Industrias de Zimbabwe reconoce que solo 15 por ciento de los trabajadores y trabajadoras tienen un empleo formal.

Para la lectura completa este enlace http://www.ipsnoticias.net/2015/11/un-largo-camino-hacia-la-eliminacion-de-la-pobreza-en-zimbabwe

Secuelas psicológicas de la lucha contra el Talibán en Pakistán

Pakistán

Mujeres examinadas por médicas en un campamento de Waziristán del Norte, uno de los siete distritos de las FATA, en Pakistán. Crédito: Ashfaq Yusufzai / IPS

Por Ashfaq Yusufzai English version

PESHAWAR, Pakistán, 26 nov 2015 (IPS) – “Mis dos hijos fueron asesinados sin piedad por guerrilleros talibanes hace tres años. Mi marido murió por causas naturales un año atrás. Ahora, me dedico a pedir limosna para criar a mis dos nietos”, señaló Gul Pari, de 50 años, a IPS.

Pari, que espera su turno en la clínica de un psiquiatra en Peshawar, la capital de Jiber Pajtunjua (JP), la provincia noroccidental de Pakistán, dice que sueña todas las noches que sus hijos están vivos y que regresarán algún día.

“Los estoy esperando. Son mártires y vendrán a vengarse de sus asesinos”, sostuvo.

El psiquiatra Mian Iftikhar Hussain asegura que la mayoría de las mujeres en las Áreas Tribales bajo Administración Federal (FATA, en inglés) de este país padecen problemas psicológicos debido a la violencia incesante de la guerrilla del movimiento extremista Talibán.

Las FATA están situadas en la frontera con Afganistán y comprenden siete distritos, con una población de seis millones de personas.

“Hemos recibido al menos 200 personas, principalmente mujeres, con trastornos de estrés postraumático debido a las pérdidas humanas y financieras”, explicó Hussain.

En la zona operan los combatientes del Talibán desde 2001, cuando las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos derrocaron a su gobierno en Kabul tras los atentados del 11 de setiembre de ese año en Nueva York y Washington.

El movimiento Talibán se refugió en las FATA, desde donde comenzaron a atacar a las fuerzas paquistaníes, con daños a las escuelas y otros edificios de propiedad pública.

Hacia el final de 2005, Pakistán, un aliado de Estados Unidos en la llamada “guerra contra el terrorismo”, comenzó la operación militar que desplazó de sus hogares al menos a tres millones de personas en este país de más de 180 millones de habitantes.

“La mayoría de las personas desplazadas desarrollaron problemas psicológicos porque perdieron a sus seres queridos en la guerra entre el Talibán y el ejército, además de perder sus comercios y su producción agrícola”, destacó Hussain.

Muhammad Rafiq, dueño de una tienda en Waziristán del Norte, uno de los distritos de las FATA, dijo a IPS que su hija ahora tiene problemas mentales debido al desplazamiento. “Vivimos en una casa de adobe sin agua corriente, saneamiento, ni electricidad, lo que hace que mis hijos tengan problemas de salud”, se quejó.

Rafiq dijo que en su lugar de origen tenían una casa mejor y había ganado suficiente dinero para llevar una vida próspera, pero ahora son sumamente pobres y ni siquiera consiguen la comida adecuada.

El profesor Syed Muhammad Sultan, del departamento de psiquiatría del Hospital de Clínicas de Jiber en Peshawar, advierte que los residentes de las FATA tendrán más problemas psicológicos en el futuro.

La mayor parte de la población desplazada se refugió temporalmente en la provincia de JP en pequeñas casas o escuelas, donde carecen de los servicios básicos.

En estas condiciones, los desplazados “están destinados a desarrollar trastornos psicológicos a corto y largo plazo, además de los problemas físicos”, afirmó.

Muchos desplazados desarrollaron problemas de despersonalización y del sentido de la realidad, por los cuales sienten un cambio completo en su personalidad y en las de los demás, explicó.

El profesor Sultan dijo que la carga de los trastornos psicológicos es invisible, pero que podría agravarse si no se controla a tiempo.

“Las mujeres son las peores víctimas de este desplazamiento en masa, el que probablemente les genere trastornos de ansiedad, de pánico… y depresión”, advirtió.

La psicóloga Zeenat Shah dijo que muchos desplazados padecen baja autoestima, así como inseguridad por el futuro, y el dolor y el duelo son otros de los problemas que atraviesan.

“La gente que tiene que huir de su casa tiene dificultades para adaptarse a nuevos entornos y tiene una sensación de inseguridad. Eso es consecuencia de la pérdida de la estructura social, así como de la muerte de parientes cercanos en el conflicto, y causará fobias permanentes, depresión crónica y problemas de ajuste”, explicó.

Otra psicóloga comparte esa opinión.

“De la infancia a la adolescencia, los niños pasan por una gran cantidad de drásticos cambios en su salud física, así como mental. Durante la transición, adquieren su identidad, crecen físicamente y establecen su interacción social y sus relaciones en el hogar, en la comunidad y en la sociedad en su conjunto”, subrayó.

Los niños, niñas y adolescentes que padecen las dificultades psicológicas como las vividas en las FATA no pueden avanzar en sus estudios académicos, aseguró.

La situación con respecto a las mujeres se deteriorará si estas permanecen en las mismas condiciones en las que se encuentran ahora, advirtió la psicóloga.

“Estas mujeres tienen que vivir en comunidades de acogida con familiares o en pequeñas casas alquiladas, que en su mayoría no tienen sistemas adecuados de agua, electricidad o saneamiento. Es muy difícil para ellas trabajar y cocinar en el mes de ayuno actual en este clima caliente”, dijo en referencia al ramadán, el noveno mes del calendario musulmán.

Zainab Bibi, otra psicóloga del mismo hospital, también percibió la misma situación en habitantes los de Waziristán del Norte.

Los desplazados “abandonaron sus hogares de prisa para salvar sus vidas. Son víctimas de la guerra que ya lleva una década en sus zonas de origen”, recordó.

“Va a ser muy difícil para ellos superar sus problemas. Sin embargo, podrían superar algunos con la ayuda del gobierno y de organizaciones sociales, así como de sus familiares”, añadió.

Traducido por Álvaro Queiruga

Artículos relacionados

 

“París no termina un proceso sobre cambio climático, lo inicia”

Bachelet

Marianela Jarroud entrevista a MICHELLE BACHELET, presidenta de Chile

Por Marianela Jarroud

 

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante la entrevista exclusiva con IPS, en el Salón Azul del Palacio de la Moneda, sede de la Presidencia, en Santiago, antes de viajar a París para participar el 30 de noviembre en la inauguración de la crucial cumbre climática mundial, que hospedará la capital francesa hasta el 11 de diciembre. Crédito: Marianela Jarroud/IPS

SANTIAGO, 26 nov 2015 (IPS) – Para la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, la cumbre climática de París “no es el término de un proceso, sino el inicio”, de donde saldrá “un acuerdo que, si bien es insuficiente respecto a lo que era la meta original, demuestra que la gente considera que es mejor avanzar que quedar en punto cero”.

En una entrevista exclusiva con IPS, realizada poco antes de viajar a la capital francesa, la mandataria chilena reflexionó sobre los impactos del cambio climático a nivel mundial y enfatizó varias veces que los acuerdos alcanzados en la cumbre “deben ser vinculantes”, además de universales.

Bachelet participará el lunes 30 en la inauguración de la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se desarrollará hasta el 11 de diciembre, y donde debe aprobarse un nuevo tratado de sus 195 países integrantes, con el fin de contener el recalentamiento planetario.

Para la entrevista completa el siguiente enlace http://www.ipsnoticias.net/2015/11/paris-no-termina-un-proceso-sobre-cambio-climatico-lo-inicia

Complicación de males

 

terrorista ISIS

Por: Andrés Hoyos

Andrés Hoyos

Aparte del grupo en sí, están muy activas las potencias occidentales, ahora con mayor vinculación de Europa; están activos los regímenes de mayoría musulmana, casi sin excepción dictatoriales y militaristas, cuando no claramente medievales, como Arabia Saudita; están activos los chiitas de Irán y Hezbolá, también hostiles a la democracia; están activos los kurdos y su archienemigo, el presidente Erdogan de Turquía; está activa Rusia, así como su pérfido aliado, Asad, el dictador de Siria, y está activo Israel. Casi ninguno de los mencionados se alinea del todo con los demás, lo que produce una vorágine cambiante e impredecible.

Sin embargo, hay un protagonista crucial que uno echa uno de menos en la complicada ecuación: el islamismo democrático. Que existe, existe, pero su debilidad es desconcertante. Aunque fue el principal impulsor de la Primavera Árabe y de algunas agitaciones previas en Irán, no ha podido ganar la partida en ningún país, con la posible e inestable excepción de Túnez. Si este eslabón perdido no se consolida, la sangre seguirá corriendo por décadas.

El poeta sirio Adonis es claro al respecto: “No hay ninguna diferencia entre los regímenes árabes, son todos tiránicos. Solo hay pequeñas variaciones, se trata de diferencias de grado, no de naturaleza. Ningún régimen árabe es democrático, en nuestra historia no conocemos la democracia. No hay derechos humanos, las mujeres se encuentran encarceladas dentro de la ley coránica, la Sharia”.

El militante suicida, sin el cual el Estado Islámico sería una amenaza menor, es un recluta extremo. Llevarlo hasta el punto de la autodestrucción es difícil. Tienen razón quienes dicen que para lograr una deshumanización de semejantes proporciones se necesitan santuarios y que, por ende, la lucha contra el terrorismo pasa por hacerlos desaparecer. De ahí que la previsible continuidad de los ataques en las grandes metrópolis desemboque casi con seguridad en una intervención militar convencional, así esta sea peligrosa por definición.

Pero la recurrencia de la violencia es segura a menos que se activen y adquieran mayor protagonismo los musulmanes creyentes que aceptan la democracia y el Estado laico. Estamos, no obstante, ante unas mayorías que declaran su impotencia. “Los vecinos no podemos hacer nada contra los yihadistas”, dice una mujer del barrio Molenbeek de Bruselas, cuando es exactamente al contrario: ellos son los únicos que pueden jubilar a los yihadistas.

Quizá en el doble y en apariencia insoluble problema de los ataques brutales, que ocurren en países como Siria, y de la avalancha de refugiados que desatan haya un embrión de solución. Podría plantearse que los refugiados en edad militar se enlisten y se entrenen en un ejército que regrese a luchar a Siria e Irak, a sabiendas de que sus familiares contarán con garantías de permanencia en Europa y Estados Unidos. Una política como esa resolvería, además, una de las grandes paradojas de la emigración musulmana: que los hijos son más radicales que los padres, pues daría que hacer a muchos jóvenes condenados al desempleo.

El Estado Islámico, pese a su reciente euforia triunfalista, tiene un grave problema estratégico: es enemigo de todo el mundo. Por ende, es derrotable, aunque para lograrlo haya que cambiar muchos paradigmas.

andreshoyos@elmalpensante.com  @andrewholes

 

China cambia el escenario de la cooperación internacional

 

Martin Khor

En esta columna Martin Khor, director ejecutivo del Centro del Sur, con sede en Ginebra, sostiene que la cooperación Sur-Sur es considerada la prima pobre de la ayuda Norte-Sur en el mundo de la asistencia para el desarrollo. Sin embargo, esa percepción sufrió una sacudida recientemente cuando China anunció que estaba armando dos fondos por un total de 5.100 millones de dólares para ayudar a otros países en desarrollo.

Por Martin Khor

GINEBRA, 25 nov 2015 (IPS) – En general, la cooperación Sur-Sur es considerada la prima pobre de la ayuda Norte-Sur en el mundo de la asistencia para el desarrollo.

De hecho, los mismos responsables políticos de los países en desarrollo insisten en que la cooperación Sur-Sur solo es un complemento de la asistencia Norte-Sur y no puede remplazarla.

Para profundizar en este artículo http://www.ipsnoticias.net/2015/11/china-cambia-el-escenario-de-la-cooperacion-internacional

El Caribe decidido a pelear por 1,5 grados en París

El elevado costo de la electricidad en el Caribe

El elevado costo de la electricidad en el Caribe lleva a muchas personas a instalar fuentes alternativas de energía. Crédito: Zadie Neufville/IPS.

Por Zadie Neufville  English version

KINGSTON, 24 nov 2015 (IPS) – Negociadores de los 15 países de la Comunidad del Caribe (Caricom) trabajan para lograr un acuerdo que permita contener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados centígrados, pero temen que el acuerdo de 10 años para comprar petróleo barato a Venezuela ponga en riesgo sus gestiones.

Los países de la región llevan adelante la campaña “1,5 para seguir vivos” con el fin de crear conciencia sobre los efectos negativos del cambio climático, mientras promueven la posición de la región para la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

La COP21, que comenzará en París este 30 de noviembre y se extenderá hasta el 11 de diciembre, procurará acordar un tratado universal y vinculante, que establece medidas para que el incremento de la temperatura no sobrepase el tope de los dos grados centígrados, respecto a la era preindustrial.

Para la lectura completa de este artículo y sus implicacionbes con PetroCaribe

http://www.ipsnoticias.net/2015/11/el-caribe-decidido-a-pelear-por-15-grados-en-paris

Argentina ¿Un nuevo comienzo?

Macri 2

Fernando Mires 

Parece ya banal decir que en la Argentina de Mauricio Macri habrá un nuevo comienzo. Pero si tomamos en serio la idea del nuevo comienzo veremos que esta tiene una connotación filosófica, histórica y política a la vez. Tomemos entonces a esa idea en serio.

1.

Desde el punto de vista filosófico que es el más importante pero a la vez es el que menos interesa en estos momentos, la idea del nuevo comienzo fue, mejor que nadie, trabajada por Hannah Arendt (“La Condición Humana”).

El propósito de la gran pensadora era ambicioso: intentó invertir el eje de la filosofía existencial (Husserl, Heidegger, Sartre) en cuyo discurso la muerte aparece inscrita en su centro. Para Arendt, en cambio, “el ser que va hacia la muerte” de Heidegger es “el ser que viene a la vida”. No solo somos mortales. Somos, además, natales.

La hegemonía de la natalidad por sobre la mortalidad permite que la vida siempre esté comenzando de nuevo. Esa premisa filosófica tiene que ver, según Arendt, con dos dimensiones de la “vida activa”: la historia y la política. Son también las dimensiones que más nos interesan al instante de preguntarnos si con Macri ha tenido o tendrá lugar un  nuevo comienzo en Argentina.

La historia según Arendt está sometida al principio de contingencia. Carece de leyes, no tiene un destino pre-determinado y sus causalidades no son más que construcciones lógicas e ideo-lógicas. Si es así, el hecho histórico debe ser analizado como una aparición que rompe con un orden continuo (o si no, no sería histórico).

El hecho histórico al irrumpir (e interrumpir) tiene una significación política. Y si vamos algo más allá de Arendt podríamos agregar que la historia se constituye de acuerdo al designio de lo político y no, como imaginan los marxistas, la política de acuerdo al designio de lo histórico.

Entonces, pensemos directamente en el hecho histórico que nos interesa: el triunfo de Macri en Argentina.

2.

Desde el momento en que Macri fue elegido, ha aparecido una línea que periodiza un antes y un después. El balotaje del 22-N ha sido “un hecho” que “ha hecho” historia. Por eso mismo, de lo que se trata es entender con cual pasado ha roto Macri, condición elemental para interrogarnos acerca de si durante su presidencia tendrá lugar efectivamente el nuevo comienzo que ya se anuncia.

Mi respuesta: un nuevo comienzo lo impuso Macri por el solo hecho de haber desalojado del gobierno, después de 12 años, a la ultima versión del peronismo: el kirchnerismo-cristinismo. Pero eso no significa que Macri ha derrotado al peronismo. Incluso podría llegar a suceder lo contrario. Macri podría convertirse en el agente doble que dará otra forma de vida al peronismo. En la historia nadie sabe para quien trabaja.

Para derrotar al peronismo en su conjunto Macri tendría que haber obtenido una votación aplastante, tal como auguraban las erráticas encuestadoras argentinas. No fue ese el caso. La mayoría de tres por ciento obtenida por Macri es clara, pero no aplastante.

¿Podrá recomponerse el peronismo en la oposición? Pregunta a la cual solo podemos responder con otras preguntas. ¿De que peronismo estamos hablando? ¿El cristinista o el massista? ¿O una combinación ambigua de los dos cuyo mejor representante podría ser quien llegó a convertirse en el rey de la ambigüedad porteña: Daniel Scioli? Mirado así el tema, el verdadero nuevo comienzo podría aparecer no solo en el gobierno sino, sobre todo, al interior del propio peronismo.

En Argentina están dadas las condiciones para que tenga lugar un doble enfrentamiento: el del peronismo contra Macri y el de un peronismo en contra de otro peronismo. Este último, a su vez, puede permitir un amplio margen de acción al gobierno, por lo menos en sus fases iniciales, es decir, justo cuando se pondrán en práctica las reformas más importantes del programa macrista (privatizaciones, medidas antinflacionarias, precio del dólar, ajustes, jubilaciones, eliminación de restricciones a las exportaciones)

En el enfrentamiento inter-peronista late pues la posibilidad de otro nuevo comienzo.

Todo depende de cómo se resuelva el conflicto. A riesgo de ser esquemático, se trata de la confrontación entre un “peronismo salvaje”, representado por Cristina y su séquito, y “un peronismo ciudadano” cuyo representación es, por ahora, el Frente Renovador de Sergio Massa. El gran derrotado del 22-N ha sido el primer peronismo. En ese punto están de acuerdo la mayoría de los analistas argentinos.

El cristinismo, o peronismo salvaje, no levanta un programa muy diferente al del massismo, ni siquiera al del macrismo. Es por eso que lo que está en juego en la confrontación inter-peronista serán dos estilos de hacer la política. Por una parte, el estilo excluyente, discriminador y radicalmente caudillesco impuesto por Cristina. Por otra, un estilo que busca el diálogo con el adversario, los consensos, los pactos y los acuerdos, estilo que concuerda con el que intentó imponer Macri a su campaña.

Nunca hay que olvidar que los votos decisivos que llevaron al triunfo de Macri provienen del peronismo massista.

Por supuesto, al decir dos estilos nos referimos a las personas que los representan. Joaquín Morales Solá, comentarista de la Nación, dio en el clavo al advertir que detrás de la lucha entre dos estilos se encuentran seres reales, de carne y de hueso.

Se trataría según el artículo de Morales Solá, titulado “Adiós a una generación política”, de un conflicto generacional al interior del peronismo. Por una parte, los que fueron formados de acuerdo a las cosmovisiones ideológicas de los setenta. Gente que entiende un triunfo electoral como un medio para tomar el poder y a esto último, como la unidad indisoluble del partido con el estado representado en un líder simbólico. Gente que integra a quienes imaginan ser delegados históricos de los más pobres, aunque ellos mismos se den la gran vida. Gente que confunde al gobierno con el estado y al estado con un botín a ser repartido entre los “revolucionarios de verdad”. Gente que insulta y no habla, como Hebe de Bonafini. Gente que descalifica al adversario, como Fernández, Zannini y sobre todo, Cristina. Gente que confunde a la administración pública con la militancia política. Gente que cree que a la prensa de “derecha” hay que acallarla, quitarle el papel y echarle encima a los jueces. Gente como los de La Campora: mafiosa, piquetera, montonera. Gente que califica de ultraderecha a todos los que piensen de modo algo distinto a ellos.

Contra toda esa gente se ha levantado Argentina a través de una coalición no explícita pero si tácita entre el peronismo ciudadano renovado y los macristas de la primera hora. Ese encuentro ha sentado las bases para un nuevo comienzo.

3.

Los periódicos, la televisión y las radios de Europa no se han dado el menor esfuerzo para entender lo que sucede en Argentina.

Todos los medios europeos casi sin excepción, han repetido como loros que en Argentina han triunfado los conservadores (otros dicen, la derecha liberal) en contra de la izquierda representada por el gobierno de la presidenta saliente. Simplemente toman como moneda buena las noticias que les proporcionan los medios de información latinoamericanos “de izquierda”.

Pero si se dieran la molestia de analizar los programas y las promesas de las dos candidaturas, descubrirían que -aparte de algunos acentos en el tipo de cambio, en la privatización de empresas inutilizadas por el clientelismo estatal, en la reducción de unos que otros subsidios estatales- no hay grandes diferencias entre ambos candidatos.

El mismo Macri no se cansó de repetir durante toda su campaña que los principales  programas sociales puestos en práctica por el gobierno serían respetados. No hay motivo para no creerle. El gobierno de Macri no fue elegido solo por “los ricos”, a los cuales pertenecen la familia Kirchner y el propio Scioli. Fueron esas promesas sociales, razones por las cuales millones de peronistas prestaron sus votos al macrismo. Fueron votos condicionados. O si se quiere, prestados; seguramente Macri lo sabe.

Revisando la prensa latinoamericana, el acento parece estar puesto allí en otro tema. No pocos anuncios concuerdan en que el gran cambio está determinado por la derrota del populismo argentino como fase inicial de la derrota del populismo latinoamericano. En cierto modo, una conclusión absurda.

Durante una campaña electoral toda candidatura, si busca tener opción, debe ser populista, vale decir, debe levantar un discurso dirigido al pueblo, entendiendo al pueblo como la suma y la síntesis de múltiples sectores sociales y culturales. Si así lo vemos, Macri habría derrotado a Scioli no porque Scioli fue populista sino porque Macri fue mejor populista que Scioli. Yo creo que en ese punto, el fallecido y por mí, admirado Ernesto Laclau, habría estado de acuerdo.

Efectivamente, a diferencia de campañas anteriores, el cristinismo se dirigió principalmente a “los trabajadores”. La torpe frase de Scioli, un día antes de la veda, calificando a Macri como “un creído del parque” a diferencias de él, un trabajador (que nunca le ha trabajado a nadie) fue propia al discurso clasista del cristinismo (pseudo) marxista. Macri en cambio se dirigió siempre “a todos los argentinos”, incluyendo “a los que no están conmigo y a quienes respeto”, como reza un spot de su campaña.

En breve, el pueblo de Scioli era un pueblo dividido por el propio discurso de Scioli. El pueblo de Macri es un pueblo diagonal, transversalizado por un discurso integrativo. O en otras palabras: Mientras Scioli siguiendo el designio de Cristina buscaba ocupar “un polo”, Macri buscaba ocupar “un centro”.

Para que se entienda mejor la idea debe ser dicho que el concepto de “centro” en la política no tiene nada que ver con la de un centro geométrico.

El centro político, a diferencias del geométrico, no está “en el medio”. El centro en la política es un espacio de confluencias múltiples ordenadas en líneas convergentes. La creación de una nueva centralidad política fue otra de las razones que llevan a pensar en que definitivamente estamos frente a un nuevo comienzo.

En el sentido otorgado por Hannah Arendt a la idea de un “nuevo comienzo”, vale decir, a algo nuevo que irrumpe e inicia una nueva fase en la historia de una nación, estamos frente a uno. Un “comienzo que recién comienza” cuyos efectos se harán sentir a lo largo y a lo ancho de todo un continente.

Pero el tan importante tema relativo a las implicaciones internacionales del triunfo de Macri merece de por sí un artículo aparte. Lo escribiré. Por ahora solo cabe decir que los ciudadanos argentinos ya hicieron su tarea; y la hicieron bien. La próxima tarea corresponde el 6-D a la ciudadanía venezolana. Si es así, el nuevo comienzo será “un comienzaso”.

Por supuesto, esta última categoría, la del “comienzaso”,  no pertenece a Hannah Arendt.

 

La escasez de agua adquiere rostro de mujer en Cuba

Una residente en el municipio capitalino de Habana del Este organiza en su hogar los envases con agua potable que acaba de acarrear desde la calle

Una residente en el municipio capitalino de Habana del Este organiza en su hogar los envases con agua potable que acaba de acarrear desde la calle, tras días sin suministro del recurso en su vivienda en la capital de Cuba. La recolección de agua para el consumo doméstico se suma a las tareas cotidianas de las mujeres en La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Patricia Grogg

LA HABANA, 23 nov 2015 (IPS) – Denia Arrascaeta sufre casi a diario la falta de agua en su barrio de la capital cubana. “A veces no tengo ni para beber”,  relata a IPS. En casa de su abuela el suministro es algo mejor y cuando la crisis se agrava, llena varios botellones y camina con ellos ocho cuadras hasta su hogar.

Esta contadora de 39 años vive en un barrio del oeste de la capital, donde el suministro de agua es muy irregular.

“En ocasiones, mi abuela tampoco recibe agua desde la red y tenemos que esperar la pipa”, añadió en referencia al camión cisterna que auxilia a los sectores con total carencia del  recurso.

Para Arrascaeta, lo peor es el estrés permanente que le provoca este problema, que en este país caribeño insular tiene causas estructurales, vinculadas a la falta de modernización del sistema de distribución y suministro, que este año se agravaron por una sequía de niveles históricos.

Para la lectura completa de este texto

http://www.ipsnoticias.net/2015/11/la-escasez-de-agua-adquiere-rostro-de-mujer-en-cuba

Mauricio Macri

Mauricio Macri

Actualizado (22/11/2015): En esta fecha, luego del desarrollo de una votación democrática, Macri es elegido Presidente de la Argentina en el primer balotaje de la historia del país, logrando el 51,40% de los votos, ante Scioli, que tuvo el 48.60%. Con la propuesta “Cambiemos”, Macri da inicio a una nueva etapa que comienza el 10 de diciembre de 2015. Como se enunciaba en este artículo, finalmente la ambiciosa aspiración de Macri se concretó.

Desde el año 2007 y mediando una reelección en el año 2011, el dirigente político Mauricio Macri desempeña el cargo de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina.

Pero además de por su incursión en la política grande de la Argentina, el apellido Macri es uno de los que más tradición disponen en el país como consecuencia que su padre, Franco Macri, es dueño de uno de los grupos económicos más importantes del país y que ha tenido y tiene el control en diversos e importantes ámbitos de la vida comercial argentina, tal es el caso de la construcción, el correo, la recolección de basura, el pago de servicios y las telecomunicaciones, entre otros.

Mauricio, antes de dedicarse por completo a la política y a la gestión del club de fútbol Boca Juniors, del que fue presidente por más de diez años, se desempeñó como empresario en algunas de las firmas de su padre.

Macri nació el 8 de febrero del año 1959 en Tandil, una ciudad ubicada en la provincia de Buenos Aires. Se graduó de bachiller en el colegio Newman y luego se graduaría como ingeniero civil en la UCA (Universidad Católica Argentina).

Con el título ya en mano, Macri, comenzaría una larga y variada carrera empresarial en varias empresas de su familia tal es el caso de Sevel, Socma, entre otras.

Con la impronta y fama ganada en el ámbito empresarial, Macri, se animó a cumplir uno de sus máximos anhelos como hincha y también como aspirante a dirigente, presentándose como candidato a la presidencia del equipo de sus amores, Boca Juniors, elecciones que ganó en el año 1995.

Durante su gestión al frente del club además de conseguir varios y sucesivos títulos, el club logró realizar transformaciones edilicias destacadas por ello es que fue reelecto en dos oportunidades más, en 1999 y en 2003.

En 2008 dejó definitivamente el cargo de presidente para dedicarse de lleno a la política.

En paralelo a su actividad en Boca, Macri, empezó a desandar el camino de la política grande de su patria.

En 2003 funda el partido Compromiso para el cambio, el cual dirige desde su creación. Entre los años 2005 y 2007 tuvo una activa participación en el Congreso Nacional tras ser elegido diputado por la ciudad de Buenos Aires. En 2007 es elegido jefe de Gobierno Porteño, cargo que despunta al día de hoy.

En el plano personal está casado con la empresaria textil Juliana Awada, con quien se casó recientemente y tuvo una hija, Antonia. De su primer matrimonio con Ivonne Bordeu son sus otros tres hijos.

La cultura política del neo-fascismo alemán

Fernando Mires 

Me estoy tomando el trabajo molesto pero necesario de ir a las fuentes intelectuales del pensamiento neo-fascista alemán. Y sin duda una de las más apreciadas entre ellas es la revista Junge Freiheit, editada en Berlín.

De acuerdo a la idea de Hannah Arendt relativa a que el fascismo surgió como una alianza entre determinadas elites con la chusma (Mob), parece ser importante concentrar la atención no solo en las manifestaciones de masas, sino también en el pensamiento de las elites neo-fascistas, sobre todo en momentos como los actuales signados por el terrorismo islámico y las masivas migraciones que avanzan desde Irak y Siria hacia Alemania.

Los colaboradores de Junge Freiheit serían por supuesto los últimos en declararse fascistas. Casi todos insisten en distanciarse del ideario del Tercer Reich. Ellos se entienden como conservadores, nacionalistas, patriotas, críticos de Europa. Sin embargo, basta un ejemplar para darse cuenta que desde el comienzo hasta el final sus artículos están marcados por el sesgo cultural que una vez fuera monopolio del nazismo.

Por de pronto, la mayoría de los autores orientan sus diatribas en contra de la clase política europea, como si ella fuese una dictadura impuesta por el destino y no el resultado de elecciones periódicas y soberanas. Esa clase, según ellos, sin convicciones nacionales, burocratizada, cobarde, consensual, es la responsable de la decadencia de Europa  (durante el periodo nazi los intelectuales de Hitler nos hablaban, de acuerdo a las tesis de Owald Spengler, de la “decadencia de Occidente”) Esa decadencia se expresaría hoy en dos fenómenos: la ocupación (término usado frecuentemente) de Europa por la población islámica y el auge del terrorismo. Para todos los columnistas de Junge Freiheit, terrorismo y migración son fenómenos inseparables. Incluso, sinónimos.

En casi todos los artículos encontramos una perversa inversión de los términos. Las migraciones no son el resultado de la acción del terrorismo islámico sino a la inversa, el terrorismo aparece como consecuencia de las migraciones. En otras palabras, todos los que vienen desde la zona islámica son sospechosos. ¿De qué? De lo que sea. Antes de llegar – así lo dijo Daniel Cohn-Bendit en un foro televisivo haciendo un paralelo con el caso de los judíos que llegaban a Alemania antes del surgimiento del nazismo- los emigrantes ya están estigmatizados por una “sospecha”, cualquiera que ella sea. El judío era el “sospechoso” de antes. El musulmán es “el sospechoso” de hoy.

Naturalmente, los emigrantes no son ángeles. Más de uno ha sido o será reclutado por alguna organización terrorista. Tampoco hay que decir que la vida será más hermosa con ellos que sin ellos. La mayoría son jóvenes, y la juventud es de por sí peligrosa. Algunos caerán en actividades delictivas, suele suceder.

Pero también hay datos que demuestran como muchos jóvenes participaron activamente en las sublevaciones de la mal llamada “Primavera Árabe” antes de que estas fueran arrolladas por los movimientos islamistas. Cierto; esas sublevaciones fracasaron. Pero existieron; y eso es muy importante. Su sola existencia demuestra como el mundo islámico no es una antípoda de occidente sino, además, está cruzado interiormente por líneas occidentales.

La contradicción islam-occidente es falsa y esa falsedad es divulgada copiosamente por publicaciones como Jugend Freiheit. Si hay contradicciones, en el estilo planteado por Samuel P. Hungtinton (“El choque de las Civilizaciones”) estas son mucho más fuertes en el interior de cada cultura. Millones de musulmanes están plenamente integrados a las normas de la vida europea, prestan sus servicios ocupacionales, pagan sus impuestos y cumplen con las leyes.

Llama la atención, con relación al fenómeno migratorio, que ninguno de los artículos de la revista defina a los emigrantes como emigrantes. La mayoría se refiere a ellos como una “Überschwemmung” (inundación) o como una “Überflutung” (rebalsamiento) esto es, como a fenómenos de la naturaleza frente a los cuales es necesario protegerse. Incluso, el ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, sin duda un demócrata, se refirió a los refugiados de guerra con el término “Lavine” (alud). ¿Qué significa eso?  Muy simple: los neo-fascistas están imponiendo su lenguaje aún entre quienes están alejados del pensamiento fascista. Hecho peligroso: La hegemonía política siempre ha comenzado con el uso tendencioso de las palabras.

Cultura y nación, concebida esta última como estado-nación, constituyen para los articulistas de Junge Freiheit, elementos inseparables. El Estado es para ellos el agente destinado a asegurar la cultura-nacional, así se lee en la editorial del último número. Michael Paulwitz, un redactor, pone como ejemplo “luminoso” para Alemania el de los ex países comunistas que erigen alambradas y muros para protegerse de las “invasiones”. Otro artículo escrito bajo pseudónimo se queja de que en Austria los nacionalistas son perseguidos mientras los islamistas son recibidos con los brazos abiertos. De repente, autores más cultivados citan a Hobbes y a su imaginario contrato social. Por supuesto, alguna declaración brutal de Maquiavelo, e indirectamente, casi siempre de Carl Schmitt, quien pese a su fría lucidez era un enemigo declarado de la democracia parlamentaria.

Nunca van a citar a Locke. Kant no existe. Hannah Arendt o Jürgen Habermas son invisibles. El Estado es para ellos la instancia que asegura la homogeneidad cultural de cada nación. La Europa que ellos conciben es, por lo mismo, una Europa de naciones culturales. Cada cultura debe ser envasada dentro de una nación. La nación es para ellos –y este es el punto de relación más estrecha que mantienen con el antiguo fascismo- una individualidad orgánica. Esa es la razón por la cual la diversidad, la multiculturalidad, la ambivalencia, es decir, los valores más caros del Occidente político, deben ser erradicados. En ese punto, los neo-fascistas no se diferencian de los yihadistas.

“El escándalo de la ambivalencia” fue precisamente el tema central de un clásico de Zygmunt Bauman (“Modenidad y Holocausto”). Para el destacado sociólogo, la cultura política del fascismo puede ser comparada con la mentalidad del jardinero moderno cuya tarea es arrancar “la mala hierba”. El jardín alemán, por lo menos el que imperaba hasta mediados del siglo XX, debía ser un jardín homogéneo. Ese jardín corresponde según Bauman con el ideal de nación culturalmente homogénea. Ese es también el ideal de los redactores de Junge Freiheit, al fin y al cabo representantes intelectuales de una chusma enardecida frente a todo lo que aparezca como extraño en el mezquino mundo donde habitan.

El fenómeno alemán es preocupante. Mientras en Francia el neofascismo aparece concentrado en un enorme partido, Frente Nacional, el neo-fascismo alemán es segmentario.

En el primer segmento, y en sus rincones más oscuros, pululan los militantes del nazismo “puro”, sus grupos de choque; los que golpean a los extranjeros y los que incendian refugios para emigrantes.

En un segundo segmento nos encontramos con un partido aparentemente republicano, pero igualmente xenofóbico y ultranacionalista: “Alternativa para Alemania”, cuya votación aumenta sin parar.

El frente de masas, o movimiento social del neo-fascismo, el tercer segmento, PEGIDA (“Patriotas europeos contra la islamización de Occidente”) aglutina a todos quienes sienten odio o simplemente miedo frente a las migraciones islámicas.

Luego viene la caja de resonancia formada por los sectores más conservadores del socialcristianismo, sobre todo del bávaro, que ya han hecho del anti-merkelismo una doctrina de acción.

En el último y quinto segmento están los “pensadores” escritores, intelectuales y académicos como los que escriben en Junge Freiheit.

 

He decidido subscribirme a la revista Junge Freiheit. A los enemigos hay que conocerlos. A través de las páginas de esa revista es posible darse cuenta como Europa se encuentra amenazada por dos peligros internos. El terrorismo islamista o yihadismo y el auge del neo-fascismo. Que ambos enemigos se necesitan y retroalimentan, es mi fuerte convencimiento. Seguiré escribiendo sobre el tema

 

Seguridad en París afectaría la participación social en el COP21

“Clima en peligro”, advierte el cartel de esta manifestante en la Marcha del Pueblo por el Clima, realizada en París, el 21 de septiembre de 2014. Crédito: A.D. McKenzie/IPS

Por Thalif Deen  English version

 

NACIONES UNIDAS, 18 nov 2015 (IPS) – La preocupación por la seguridad, tras los atentados terroristas del viernes 13 en París, amenaza con trastornar la participación de la sociedad civil en la histórica conferencia internacional sobre el cambio climático que comienza a fines de este mes en la capital francesa.

Debido a las estrictas medidas de seguridad imperantes en París, hay una fuerte posibilidad de que la Marcha Mundial y otras actividades de los grupos de la sociedad civil previstas para la ocasión se vean limitadas, inmovilizados o prohibidas, según varias organizaciones no gubernamentales (ONG).

La 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que tiene prevista la adopción de un tratado vinculantes e histórico sobre el cambio climático, se desarrollará del 30 de noviembre al 11 de diciembre, con la presencia de casi un centenar de jefes de gobierno y de Estado en su jornada inaugural.

Para leer este artículo completo ir a

http://www.ipsnoticias.net/2015/11/seguridad-en-paris-afectaria-la-participacion-social-en-la-cop21

El ambiente, otra víctima de la guerra en Siria

 

 

Residente de la ciudad siria de Aleppo en medio de un edificio bombardeado por las fuerzas del presidente Bashar al-Assad. Credit: Zak Brophy/IPS.

 Por Tharanga Yakupitiyage |English version

 NACIONES UNIDAS, 19 nov 2015 (IPS) – La guerra civil en Siria, encaminada hacia su quinto año, ha sido un factor fundamental en la actual crisis de refugiados, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial. Pero el conflicto armado se cobró otra víctima, el ambiente.

Un informe de la organización independiente holandesa PAX analizó las consecuencias que la guerra civil siria, que comenzó en marzo de 2011, ha tenido a corto y mediano plazo para el ambiente y la salud pública.

Con la información existente de imágenes satelitales, los medios sociales y los informes de la Organización de las Naciones Unidas(ONU), PAX identificó la gran destrucción ambiental provocada en zonas densamente pobladas, fábricas y obras de infraestructura esenciales, con el riesgo consiguiente para la salud pública.

Para continuar la lectura de este artículo el siguiente link:

http://www.ipsnoticias.net/2015/11/el-medio-ambiente-otra-victima-de-la-guerra-en-siria

Algunas claves para entender la complejidad del islamismo en el Oriente Medio

 

Por Mario Giro

El Daesh* (denominación que se da a sí mismo), o Estado Islámico, también conocido por la sigla en inglés ISIS (Islamic State of Iraq and Syria) está sembrando el terror no solamente en las zonas que controla, especialmente dentro de las fronteras de Irak y Siria, sino también más allá de éstas, como se ha demostrado en la tremenda masacre perpetrada en París el viernes 13 de noviembre.

Este transeúnte no entrará ahora en debates que podrían no tener fin. Desea más bien presentar un artículo del político y experto Mario Giro, que desde 2014 es subsecretario de Asuntos Exteriores del gobierno italiano.

Giro (Roma, 1958), miembro de la Comunidad de San Egidio, está implicado desde los años ochenta en el diálogo interreligioso, en concreto con el mundo islámico, en el que se ha especializado, y además de haber colaborado en varias tareas de desarrollo en África, en 1996 participó en las reuniones para resolver la crisis de Burundi, y aquel mismo año estuvo presente en las negociaciones del pacto para el futuro de Albania y tuvo un papel destacado en las difíciles conversaciones entre el presidente de Serbia, Slobodan Milošević, y el líder kosovar moderado Ibrahim Rugova para garantizar la enseñanza en lengua albanesa en las escuelas de aquella región, entonces serbia, que se independizaría unilateralmente en 2008 con el apoyo de los Estados Unidos. En 2006, además, participó en diversas misiones de mediación en el Sudán del Sur.

Distinguido en 2010, en París, con el Premio por la Paz Preventiva de la Fundación Chirac por su contribución al diálogo entre los pueblos en guerra de África y los Balcanes, Giro es, pues, una voz autorizada, por sus amplios conocimientos sobre el mundo musulmán, para opinar sobre el tema que nos ocupa. A este transeúnte le parece útil divulgar sus opiniones –aunque personalmente no comparta algunas de ellas– para conocer mejor el trasfondo de esa realidad trágica que nos ha conmovido muy recientemente porque ha supuesto un golpe tremendo para un “Occidente” que, como consecuencia de sus muchos y graves errores, ahora se siente más inseguro que nunca. He aquí, pues, la traducción de la parte más sustancial de su artículo titulado “Parigi: il branco di lupi, lo Stato Islamico e quello che possiamo fare”.

* Daesh (داعش) es el acrónimo árabe de ad-Dawlah al-Islamiyah fī ‘l-Iraq wa-sh-Sham (Estado Islámico de Irak y Siria).

 

Traducción del italiano y adaptación. más comentario: Albert Lázaro-Tinaut

(Esta es una versión reducida del artículo de Mario Giro “Parigi: il branco di lupi, lo Stato Islamico e quello che possiamo fare”, publicado en Limes, Rivista italiana di geopolitica, el 14 de noviembre de 2015.)

 

Algunas claves para entender la complejidad del islamismo en el Oriente Medio

Por Mario Giro

¿Estamos en guerra? La guerra, en efecto, existe, pero en principio no es la nuestra: es la que los musulmanes mantienen entre sí desde hace mucho tiempo. Estamos ante un enfrentamiento sanguinario entre concepciones radicalmente distintas del islamismo que se remonta a la década de 1980; un desafío en el que se entrelazan intereses hegemónicos encarnados por las distintas potencias musulmanas (Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Irán, los países del Golfo, etc.) en el contexto de esa globalización que ha vuelto a agitar la historia.

 

Se trata de una guerra intraislámica sin cuartel que se combate en diversos frentes, en los que surgen continuamente monstruos nuevos, cada vez más terribles: desde el GIA argelino de los años noventa hasta al-Qaeda y el Daesh, pasando por la Yihad Islámica egipcia. El periodista Igor Man los llamaba “la peste de nuestro siglo”. En esta guerra nosotros, europeos y occidentales, no somos los protagonistas principales: es nuestro narcisismo el que nos lleva a pensar que estamos siempre en el centro de todo. Los auténticos protagonistas son otros.

 

Los atentados de París han tenido como objetivo aterrorizarnos, echarnos del Oriente Medio, que es lo que realmente se pretende. Se trata de una especie de “guerra de los Treinta Años islámica” en la que estamos implicados a causa de nuestra (antigua) presencia en aquella región y de nuestros intereses. La ideología del Daesh siempre ha sido muy clara en este sentido: crear un Estado allí donde los estados actuales fueron establecidos por extranjeros, por lo que son “impuros”.

 

El Daesh lucha por el poder usando el arma de la “religión verdadera”. Pretende consolidar la umma musulmana (la “casa del islam”, que incluye las comunidades musulmanas en el extranjero) como representación única y legítima del islamismo contemporáneo. Es lo que en el lenguaje islámico se denomina fitna: una escisión, un cisma en el mundo musulmán o, para entendernos, una guerra política “en la” religión, que manipula los signos de la ésta del mismo modo que los nazis usaban signos paganos mezclados con ficciones cristianas. El Daesh, como al-Qaeda, mata sobre todo a musulmanes y ataca a cualquiera que se entrometa en ese conflicto.

 

Al-Qaeda exigía que se eliminaran las bases estadounidenses de Arabia Saudita con la intención de apoderarse de aquel Estado (y también de Sudán y Afganistán, en connivencia con los talibán). Pero el Daesh aspira a más: conquistar “los corazones y las mentes” de la umma; exigir el fin de toda intervención occidental y rusa en Siria e Irak; crear un nuevo Estado donde existió un antiguo califato: Mesopotamia.

 

Desde el punto de vista geopolítico, sin embargo, se observa una novedad: mientras que al-Qaeda actuaba en unos estados que todavía eran relativamente fuertes, el Daesh se aprovecha de su fragilidad en el mundo líquido, donde resulta más fácil rebasar las fronteras. En síntesis: no existe un choque de civilizaciones sino que se produce, desde hace mucho tiempo, un choque dentro de una civilización.

 

A partir de esa realidad incontestable, a Occidente y a Rusia se les plantean dos problemas. El primero es externo, y se refiere a su presencia (política, económica y militar) en el Oriente Medio: la cuestión es si y cómo permanecer allí. El segundo es interno: cómo defender nuestras democracias, basadas en la convivencia entre personas de distintos orígenes, cuando los musulmanes residentes en ellas están de alguna manera comprometidos con una causa tan brutal. Cómo preservar nuestra civilización de las violentas turbulencias de esa otra civilización tan próxima. Si nos limitamos a pedir venganza sin haber entendido el contexto, implicándonos cada vez más en la contienda del Oriente Medio y utilizando el mismo lenguaje belicoso que los terroristas, echamos piedras sobre nuestro propio tejado.

 

Hay que reforzar más el uso de nuestros servicios de inteligencia y la coordinación entre cuerpos policiales, sobre todo en el ámbito de las colectividades inmigrantes de origen árabo-islámicas, que representan una importante fuente de recursos para el terrorismo islámico. A la vez, debe llamarnos la atención que los atentados se multipliquen a medida que el Estado Islámico pierde terreno en Siria.  Es necesario, además, mantener la serenidad en nuestro ámbito social, lo cual significa no ceder a los llamamientos al odio, pues escuchar a quienes piden venganza puede hacer que, por rencor, nuestras ciudades se conviertan en guetos enfrentados desde los que se difundiría, sin duda, la cultura del desprecio y la enemistad.

 

Sería propio de aprendices de brujo inconscientes prender fuego a nuestro clima social y provocar resentimientos. Eso sólo serviría para facilitar insensatamente el control de las comunidades islámicas occidentales a los terroristas, cediendo a su lógica del odio en nuestros propios países.

 

Por otra parte, debemos establecer políticas comunes sobre la guerra de Siria, que es el crisol donde de configuran los terroristas. Imponer una tregua y negociar se ha convertido en una prioridad estratégica, porque solamente el final de aquel conflicto podrá ayudarnos. Añadir guerra a la guerra solamente puede producir efectos devastadores, como proclama el papa Francisco con respecto a Siria. Hasta ahora hemos cometido muchos errores: Occidente ha actuado dividido, algunos gobiernos han entrado en acción, otros han optado por el silencio pero han proporcionado armas, y algunos se han mostrado vacilantes; nunca se ha hablado de forma consensuada, con una sola voz, a los estados vecinos de Siria e Irak.

 

Por último, hemos de ocuparnos urgentemente del resto de la región geopolítica mediterránea: Libia, que para Italia es prioritaria (allí, por lo menos, se ha frenado el conflicto bélico mediante el embargo de armas); el Yemen; la estabilización de Irak; la fragilidad del Líbano, de Egipto, de Túnez…

 

Aunque, en parte, todas esas crisis están relacionadas entre sí, hay que distinguir entre ellas. Al Daesh le sería muy útil reunirlas en un único conflicto de grandes proporciones (su propaganda es clara al respecto) para mostrarse más poderoso de lo que realmente es. Para evitarlo se necesitan alianzas muy sólidas con los Estados islámicos que consideramos moderados: sería una manera de evitarles caer en la trampa de yihadismo, que pretende llevarlos a su terreno. Cada conflicto, tanto en el Oriente Medio como en el Mediterráneo, requiere un tratamiento específico, y hay que esforzarse para hacer esa labor conjuntamente. En otras palabras: permanecer en el Oriente Medio requiere un compromiso político continuo y de largo alcance.

 

Es tarea prioritaria infiltrarse en la espiral de los foreign fighters [combatientes extranjeros] para acabar con sus redes de captación. No me sorprende en absoluto que entre quienes atentaron en París hubiera viejos conocidos de la policía francesa. Existen también filones residuales de los años noventa que no fueron aniquilados por completo y que se reactivan para apoyar a quienes consideran hegemónicos en su ámbito. Puede que haya combatientes extranjeros que regresen a sus países: se trata de entender la génesis del fenómeno.

 

Se ha hablado de “lobos solitarios”: ahora estamos en presencia de una manada. Un restaurante, un café, un estadio, una sala de conciertos…, no representan objetivos reales imaginables, señal de que quienes ejecutan esas acciones no necesitan un adiestramiento especial para hacerlo. Lo que sorprende es que dispongan de armas de guerra, que no son fáciles de conseguir en Francia. Combatir el fenómeno de los foreign fighters significa implicar a las comunidades islámicas, no empujarlas hacia la salida.

 

Y todo eso debe hacerse simultáneamente. Gritar que estamos en guerra sin saber en qué guerra, invocando irresponsables actos de venganza y reacciones armadas, hace que podamos caer fácilmente en la emboscada yihadista. Ahí es precisamente donde el Estado Islámico quiere llevarnos para poder acceder al islam europeo y, sobre todo, al de los países del sur de nuestro continente. Quieren dividir el terreno en dos bandos contrapuestos, jugando con el hecho, que dan por descontado, de que los musulmanes acabarán poniéndose de su parte. Por esta razón, la propaganda del Daesh (como antes la de al-Qaeda) parece dirigida a Occidente, pero en realidad le está hablando a la umma islámica para que reaccione.

 

Contener y parar la guerra de Siria es el único modo de drenar el lago terrorista. La operación será larga y compleja, habrá más atentados, pero es el único camino que, a la larga, servirá para alcanzar el objetivo. Se trata (y no es fácil) de hacer que dialoguen enemigos acérrimos, de ceder asientos en las mesas de negociación a gente que no nos gusta (Assad y los suyos) o a formaciones rebeldes ambiguas; pero es el único modo. Ir a Siria por separado, en cambio, es complacer a la Daesh y facilitar sus estrategias: un Occidente y una Rusia divididos en todos los frentes favorecen a quienes están creando un “Estado” alternativo: lo que digo no es más que repetir una vieja lección de historia.

 

¿Conviene, pues, una operación militar europea directa, boots on the ground [botas sobre el terreno]? Me parece que no, al menos por ahora, pues podría conducir a la derrota. Lo que se necesita, y con urgencia, es que los rebeldes sirios y las milicias de Assad, con sus respectivos aliados, entiendan que existe un enemigo común, se sienten y hablen. El Estado Islámico se presenta muy hábilmente a la umma como una opción “distinta”, sin alianzas con nadie, patriótico, anticolonialista, no global ni envenenado por intereses extranjeros, y puramente islámico, duro pero nacional (en el sentido que tienen, para el islam político, patria y nación). Si se actuara así se pondría en peligro la supervivencia de todos: de Occidente, de Rusia, de Assad, de los rebeldes, de los kurdos y de las otras minorías. Los únicos que parecen haberlo entendido son los kurdos, para quienes hay un único enemigo común surgido del vacío de poder. Las negociaciones deben partir de estas premisas, y en ellas han de participar también los rusos y los iraníes.

 

El objetivo mínimo es una tregua inmediata; el máximo, un pacto para el futuro de Siria. Sólo si se cumplen estas condiciones se podrá emprender una operación internacional terrestre que intente estabilizar el país y poner al Daesch de espaldas contra la pared. Sólo así podrá desvelarse qué es realmente el Estado Islámico: un hatajo de ex militares iraquíes y de fanáticos yihadistas procedentes del pasado que se han estado aprovechando de nuestra división.

 

Claro que se puede optar por otra solución; despreocuparse de todo y retirarse, irse del Oriente Medio, renunciar a todos los intereses y abandonar a los países del sur a su dramático destino. Hay quien lo piensa, hay quien lo propone. Si Occidente abandonara el Oriente Medio, probablemente se detendrían los atentados en Europa pero, en contrapartida, aumentaría el número de víctimas en aquella región. De hacerlo, permitiríamos que el lago yihadista se convirtiera en un mar, lo cual no es una opción.

 

 

AL impulsará en bloque leyes de seguridad alimentaria

 

Uno de los paneles del VI Foro del Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe, realizado en Lima entre el 15 y el 17 de noviembre. La segunda por la derecha es la lideresa asháninka Ruth Buendía, quien participó en el encuentro en representación de comunidades rurales. Crédito: Aramís Castro/IPS

Por Milagros Salazar Aramís Castro English version

LIMA, 17 nov 2015 (IPS) – Los legisladores del Frente Parlamentario contra el Hambre en América Latina y el Caribe decidieron durante un encuentro regional trabajar en bloque por la aprobación de leyes sobre seguridad alimentaria, un tema en que el avance regional ha sido desigual.

En el VI Foro del Frente Parlamentario contra el Hambre (FPH), realizado entre el domingo 15 y este martes 17, contó con la participación de más de 60 legisladores de 17 países de la región y delegaciones invitadas de parlamentos de África, Asia y Europa.

Para la lectura completa de este texto:

http://www.ipsnoticias.net/2015/11/america-latina-impulsara-en-bloque-leyes-de-seguridad-alimentaria

Un espectador escandalizado

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal”(Miércoles 18/11/15)

Un espectador escandalizado

Del reconocimiento a la sumisión

París paz

 

Gustavo Ott

En la era del odio y el insulto en masa, la estrategia es conseguir primero el reconocimiento para luego imponer la sumisión. Hablo de ese  deseo general a ser observado para luego desplazar la atención hacia el sometimiento de los demás a nuestros prejuicios más oscuros. A veces, pocas, con la cobardía de una Kalashnikoff disparando contra gente desarmada; otras, muchas, con ese teclado explosivo que, por lo demás, ha probado tantas veces que también puede ser cobarde y al tiempo, mortal.

Como si en la búsqueda del reconocimiento a nuestra superioridad moral, irrumpiéramos en el funeral de un desconocido y a gritos les reprocháramos a los familiares que lloran al fallecido y no a los otros miles que han muerto. Hipócritas, les llamamos, porque prefieren conmoverse con un ser cercano o conocido y no con la niña asesinada en el otro barrio, o con la anciana decapitada en el otro de la ciudad, o con los acribillados en el país vecino. Manipulados por los medios, increpamos: ustedes no son dueños de su dolor. Ustedes son zombis de la manipulación en masa. Su dolor es consecuencia del poder mediático que lo controla todo.

En fin, que su pecado es considerar que el dolor no sólo es libre, sino personal.

La exigencia moral generalizadora –todos los muertos son muertos y a todos hay que sentirlos por igual- sirve por estos días a una agenda  totalitaria tan vieja como la sociedad misma: la sumisión de los demás a lo que pienso yo. Y confieso que la tentación de vincular a los moralistas globales con los jihadistas asesinos es irresistible: ¿acaso no coinciden en ese punto del imaginario-paranoico todos los que prefieren la violencia para imponer su agenda, cualquiera que esta sea? Y, ¿no podríamos trasladar el dilema a la dinámica social? De pronto la respuesta está en otra pregunta: ¿quién tiene el poder para imponer la sumisión a los demás?

Nos podemos pasar páginas nombrándolos, pero de lo que sí estoy seguro es que la minoría musulmana en Europa y los EEUU, ciertamente, no tiene poder. Excluida como ninguna otra, tanto por su cultura como por su raza y religión, hoy amanece aplastada entre dos fuerzas que exigen su sumisión sin condiciones. Por un lado, el miedo, y por lo tanto, el odio de las sociedades en las que viven excluídos; por el otro, la opresión de las fuerzas del terror extremistas que, con éxito, ha secuestrado a sus hijos, su nombre, y el derecho a llamarse de una forma y hasta de ser como son. Por ellos, les dicen, matan, aunque en primer lugar sean los mismos responsables de su odisea emigrante.

A la comunidad musulmana se les ha usurpado su derecho a ser tomados en cuenta como personas que aman la libertad y la vida tanto como cualquiera otra. Aplastada entre dos fuerzas, y ubicados en medio de la batalla entre dos ejércitos, victimas de todos los bandos, arrastran también en su dolor otras víctimas que hoy vierten sangre por las calles y que nos arrancan sentimientos de solidaridad que, por lo demás, es un acto subversivo contra el poder que imparte la doctrina de la sumisión.

Como por ejemplo, los doscientos mil refugiados tanto de Siria como de Libia e Irak: súper victimas de actos vandálicos por parte de occidente pero también de compatriotas que sobre ellos han ejercitado la mayor brutalidad. Sometidos y vilipendiados por las sociedades  acogedoras, y antes por los que los expulsaron, ahora también son vilipendiados por la infiltración jihadista. El mundo, para ese pueblo de todos los pueblos que son los refugiados, se resume en el infierno multilateral del desterrado ya no de su patria, sino de todos los continentes.

En las redes, versión sin mesura de los medios, y en muchos casos, su consecuencia epidérmica y automática, la furia arde no por los hechos ocurridos, sino por la exigencia de reconocimiento a la agenda más violenta, grosera, e intolerante. La critica va por el insulto, y las pasiones buscan sangre ofendiendo cualquier interpretación personal. Los prejuicios y los llamados a la acción violenta alimentan la prosa de teclados AK47 dejando claro que todo lo que ocurre es consecuencia de los nuestros enemigos. La furia ha llegado por estos días a tales niveles de locura que se ha establecido, ya como tendencia, que pase lo que pase a escala internacional, los ciudadanos de cada país no debemos desviar el tema de lo que “realmente” nos afecta a nosotros; sea inmigración, políticas económicas, secesión territorial, las elecciones por venir, nuestros gobiernos siempre tan déspotas, o los hechos que conforman la granada diaria. Nada debe tener importancia si no podemos imponer el reconocimiento a nuestra realidad más cercana. En fin, que no hablemos tanto del niño en la playa turca, o de los muertos en Paris o Beirut, porque luego el mundo olvida lo que nos sucede a nosotros y en especial lo que digo yo. El dolor libre y la solidaridad impulsiva desvía a los demás de mis necesidades. La exigencia colectiva de reconocimiento a lo que yo creo implica la sumisión de los demás, aunque sólo sea por unas horas.

Digo por unas horas porque, como dice hoy el telediario, Paris amaneció con su rutina de siempre. No es que la gente no hable ni discuta de los que sucedió el fin de semana. Pero, a pesar del esfuerzo de la violencia y la brutalidad, la fuerza colosal de la cultura termina por imponerse una y otra vez. Los actos del terror nunca han logrado su objetivo quizás porque lo que nos define mejor no son los gobiernos, ni los partidos, ni las religiones, sino nuestra pasión por la solidaridad y nuestra inequívoca apuesta por la sensibilidad. La misma que expresa la victima, sea quien sea y esté donde esté; nada nos conmueve tanto como su cuerpo caído, nada nos hace tener tanta fe como la nobleza del que ha perdido la vida.

Nuestra preocupación por los demás no tiene límites y aunque no estemos enterados de lo que sucede en un rincón del mundo, la verdad es que cuando nos enteramos, nos conmovemos también. No reconocemos la ira ni la ofensa, nos resistimos a convertirnos en parte del ejercito de la sumisión. Paris, como Beirut, Tel Aviv, Gaza, o Damasco, regresan a su actividad de todos los días porque están sostenidas por una vocación por la vida y una cultura monumental capaz de resistir todas las pretensiones de la violencia.

Sabemos cómo desvanecer las agendas del terror y proclamar su fracaso. Por eso, en pocos días, me parece que tendremos que salir a marchar a favor de la comunidad musulmana en Europa y, al tiempo, por los refugiados que siguen y seguirán intentándolo todo para poder vivir con un poco de dignidad. Y es que ni las armas del terror, ni los teclados AK47, tienen facultad para derrumbar lo mejor de nosotros mismos; nuestra capacidad de sentir un dolor personal y colectivo al mismo tiempo, ese del que somos dueños y que nadie nos puede condenar.

De las muchas preguntas que uno se hace a diario, hay algunas repetitivas que se presentan siempre como nuevas; ¿debo tomar café? ¿Salir a la calle? ¿Ver por la ventana? Pero por estos días hay una más rara: ¿debo expresar mi opinión? Quizás sí, aunque el mundo de las  redes, contrariamente a las definiciones, no nos salva de la caída. De hecho, por estos días del odio y el insulto en masa, parece que la red  es la caída misma.

 

 

GUSTAVO OTT

La guerra ha comenzado

París

Fernando Mires 

Fernando Mires

El silencio ha sido roto. La palabra jamás pronunciada ha sido dicha. Ya no hay vuelta atrás.François Hollande ha violado el tabú pero también ha dicho lo que todo el mundo sabía: la lucha en contra del ISIS no es en contra de un terrorismo internacional abstracto.

Francia ha declarado la guerra al ISIS, organización islamista supranacional que a su vez ya había declarado la guerra a Francia y a toda Europa.

Los horrendos atentados, otra vez cometidos en París, no fueron actos de fanáticos sin control. Hollande lo expresó muy bien: son partes de un plan sistemático de guerra, organizado desde fuera y con ramificaciones múltiples al interior de Europa. Dijo: guerra.

Guerra: palabra que espanta a electores, que escandaliza a los bien pensantes, que asusta a los redactores de periódicos, que no deben escuchar los niños. Pero también es la palabra que mejor corresponde con el significado de los hechos que están sucediendo.

El atentado de París del 13-N será el Pearl Harbor de los franceses. Pronto lo será para toda Europa y aunque Angela Merkel todavía no se atreva todavía a pronunciar la terrible palabra, ya no podrá silenciarla más.

Tal vez los gobiernos europeos que aceptaron formar parte de la gran coalición internacional en contra del ISIS, imaginaron que solo se trataba de un frente político simbólico. Como siempre creyeron que EE UU realizaría algunos ataques aéreos sobre posiciones estratégicas y ellos después se limitarían a enviar medicamentos y alimentos. Que las tropas del ISIS ya eran dueñas de Irak y de casi toda Siria, nadie quería saberlo. Mucho menos querían saber que nosotros (Occidente) estamos en guerra y que esa guerra la estamos perdiendo.

Pero Francia no es un país aislado. Francia es el corazón histórico de la Europa moderna. Las palabras bélicas de Hollande involucran a todos los europeos. Los gobiernos deberán revisar sus posiciones frente a la declaración de guerra hecha sin rodeos por el presidente francés. Más todavía, la que ya estamos viviendo, será una guerra asumida por todo el Occidente político y sus aliados del mundo islámico.

No hay tiempo para preocuparse demasiado con las razones de la guerra. Si la culpa la tuvo Bush o Bin Laden, Husein o Asad, el colonialismo europeo del siglo 19 o el imperialismo norteamericano del siglo 20, Obama o Putin, Adán o Eva, no es en este momento lo más importante. Nadie piensa demasiado en las causas de un incendio cuando se le está quemando la casa.

La guerra que presenciamos es, para que nadie se engañe, una guerra mundial. No hay ningún motivo para designarla de otro modo. Ya de hecho hay más países involucrados que durante la Primera Guerra Mundial. Estamos viviendo, efectivamente, los primeros capítulos de la Tercera Guerra Mundial. El Papa Francisco, quien no es precisamente un belicista, ya la bautizó así.

La palabra guerra cambia todo el espectro gramatical. Por de pronto, las alianzas internacionales deberán adquirir un nuevo carácter. Las alianzas militares –hay que remarcarlo- no son lo mismo que las alianzas políticas. Steinmeier, ministro del exterior alemán, ya habló de re-estudiar las relaciones con Asad y con Putin. Probablemente pensaba en Churchill y Stalin. Los ejércitos kurdos, hasta ahora los únicos que luchan cuerpo a cuerpo en contra del ISIS, deberán ser considerados aliados de Occidente, guste o no al gobierno turco. Lo mismo Irán. Los califatos petroleros, Arabia Saudita antes que nada, deberán someterse a un sistema de vigilancia que controle las remesas destinadas a financiar al ISIS. Y si Hamas y Hezbollah ya se han distanciado de ISIS, deberán ser aceptados como aliados temporales.

La que ya ha llegado no será una guerra como las anteriores. Es una guerra donde un enemigo no usa uniforme ni es identificable a simple vista. Los aparatos de inteligencia y toda la modernidad digital deberán ser reactivados en su máxima intensidad. Los aeropuertos se parecerán en algunos momentos a las cárceles. En otros momentos parecerán hospitales. Hoteles ultramarinos con piscinas y campos de golf, serán convertidos en trincheras. La vida cotidiana será cada vez más restrictiva. Las mentalidades paranoicas reverdecerán entre las autoridades administrativas y en su celo, cometerán absurdos desmanes. Como dijo Joschka Fischer, Europa ingresa a la “normalidad” del mundo.

Las palabra guerra cambiará, además, otras palabras. Los fugitivos que huyen de los bombardeos en Irak y en Siria deberán ser designados -y por lo mismo tratados- como lo que son: refugiados de guerra. O población evacuada. Solo así podrán ser protegidos de las garras de los neofascistas que erigen alambradas y queman lugares de refugio.

Los neo-fascismos que abogan por la fragmentación de Europa y de sus naciones, también deberán ser vistos como lo que son: agentes objetivos de enemigos extra-continentales. Europa estará obligada a unirse más que nunca antes, ya sea consigo misma ya sea dentro de sus naciones. En el marco determinado por una guerra mundial no hay lugar para secesionismos étnicos.

Nadie se engañe; hay que decirlo con todas sus letras: La que ha comenzado será una guerra irregular, prolongada, y sobre todo, como todas las guerras, cruel; muy cruel. Para el enemigo de hoy, al igual que para los nazis de ayer, una guerra si no es total no es guerra. Eso hay que saberlo desde el primer momento. A la realidad hay que mirarla de frente aunque su rostro sea horrible. La otra alternativa es la locura.

Estoy escribiendo al lado de una radio encendida. No tengo tiempo para redactar frases impecables. Quizás en estos momentos, desde un hotel en Berlín, escribo como la persona en la que me convertiré sin desearlo ni saberlo: en un simple corresponsal de guerra.

Libros: Perú: “Identidad, historia y utopía” Magdalena Chocano, Manuel Burga, Mark Thurner

Libro Perú

https://www.academia.edu/17620352/Identidad_Historia_y_Utop%C3%ADa?auto=bookmark&campaign=weekly_digest

La desaceleración económica amenaza al proyecto

A pesar del discurso oficial que afirma lo contrario

A pesar del discurso oficial que afirma lo contrario, las normas multilaterales distan mucho de apoyar al desarrollo sostenible y deben modificarse de manera acorde, recomienda Jomo Kwame Sundaram. Crédito: Mario Osava/IPS.

Por Jomo Kwame Sundaram English version

Jomo Kwame Sundaram

 ROMA, 11 nov 2015 (IPS) – La desaceleración del crecimiento económico a partir de 2008, y especialmente tras el derrumbe de los precios de los productos básicos a finales de 2014, amenaza con revertir los logros del excepcional lustro previo a la crisis financiera mundial, cuando el crecimiento del Sur en desarrollo superó al del Norte industrializado.

Desde 2002, muchos países en desarrollo, incluidos algunos de los más pobres, crecieron más rápidamente después de un cuarto de siglo de estancamiento en África, por ejemplo.

La economía mundial corre el riesgo de continuar su espiral descendente hacia el estancamiento prolongado. Los mecanismos de vigilancia mejorados del Fondo Monetario Internacional no generaron una mejor coordinación macroeconómica internacional, como se pregonaba.

Pero esa no ha sido su tardía recompensa por apegarse a las políticas prescritas por el saber convencional, como afirman algunos apologistas de los programas de ajuste estructural en los últimos 20 años del siglo XX.

En cambio, las principales razones fueron el entorno internacional más favorable, caracterizado por los precios más altos de las materias primas, las bajas tasas de interés y los renovados fondos de ayuda, junto con el crecimiento acelerado de China e India.

Las tendencias recientes deben verse dentro de un contexto histórico más extenso para poder extraer las lecciones adecuadas. El crecimiento económico en los años 80 y 90 fue, en general, más lento que en las dos décadas anteriores.

Pero a pesar del espectacular crecimiento de varios países en desarrollo, África subsahariana perdió debido a su estancamiento durante más de 20 años desde finales de la década de 1970, y América Latina perdió la década de 1980, al menos.

Las políticas estatales en los años 80 – aparentemente para ajustarse a las “expectativas del mercado”- con frecuencia recortaron el gasto público, principalmente en el ámbito social.

Como la inequidad a nivel nacional creció en la mayoría de los países en los años 80, las desigualdades internacionales entre los Estados continuaron creciendo. El bienestar económico en el Sur en desarrollo se vio constreñido aun más por la presión demográfica, incluida la rápida urbanización.

La industrialización incipiente en muchos países fue abortada por los ajustes estructurales y la liberalización económica. La prematura liberalización comercial exacerbó la desindustrialización, el desempleo y el déficit fiscal, sin generar fuentes alternativas de crecimiento económico.

Los países de bajos ingresos, así como los Estados fallidos, se caracterizan generalmente por una reducida industrialización que, a su vez, retarda la transformación estructural y el desarrollo sostenible más inclusivo.

Las consecuencias adversas que tienen para el desarrollo las políticas y programas impuestos a los países del Sur, independientemente de las circunstancias históricas y el contexto económico, son bien conocidas.

Hay un mundo de diferencia entre la liberalización con mesura desde una posición de poderío económico, como ocurrió en la Asia oriental de reciente industrialización en la década de 1980, y su adopción forzada, para cumplir con la Organización Mundial del Comercio o las obligaciones del préstamo.

A pesar del discurso oficial que afirma lo contrario, las normas multilaterales distan mucho de apoyar al desarrollo sostenible y deben modificarse de manera acorde.

Desde finales del siglo XIX, los términos de intercambio adversos – que favorecen a las industrias en detrimento de las materias primas, a los artículos de las zonas templadas frente a los productos agrícolas tropicales, y a los artículos industriales del Norte antes que los del Sur – implican que muchos países en desarrollo han producido y exportado mucho más, pero ganan relativamente menos.

Se suponía que la liberalización financiera internacional debía atraer los capitales privados para llenar los vacíos de financiamiento. En cambio, dio lugar a transferencias de capital netas de los “pobres en capital” a los “ricos en capital”, mayor volatilidad financiera y la desaceleración del crecimiento económico.

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La experiencia también demostró que las “terapias de choque”, que a menudo se corresponden con las grandes crisis del sistema financiero, en general, han causado más daño que bien.

Dada su mayor vulnerabilidad a las vicisitudes externas, los países en desarrollo deben tener mayor espacio fiscal para asegurar su capacidad contracíclica, así como un gasto público sostenido para las inversiones necesarias en infraestructura física y social y en recursos humanos.

El fortalecimiento de la base impositiva, la obtención de más fuentes confiables de finanzas internacionales y la canalización de la ayuda a través de los presupuestos nacionales pueden ser fundamentales.

En vez de la obsesión actual con la eliminación del déficit fiscal, se necesita una estrategia de estabilización macroeconómica más equilibrada y adecuada para reducir al mínimo los vaivenes desestabilizadores de la actividad económica y los saldos externos, a la vez que se fomenta un círculo virtuoso de mayor estabilidad macroeconómica, inversión, crecimiento y generación de empleo.

Los países en desarrollo necesitan fortalecer sus capacidades y aptitudes y garantizar el suficiente “espacio político” para llevar a cabo reformas adecuadas que favorezcan el desarrollo sostenible.

Con frecuencia se afirma que el desarrollo solo puede alcanzarse mediante la reducción del Estado. Sin embargo, en gran parte del Sur en desarrollo, eso condujo a democracias antiliberales que no permiten las opciones y a la frustración de la ciudadanía, privada de sus derechos.

En cambio, los gobiernos con responsabilidad democrática deben consultar a la ciudadanía para promover las inversiones destinadas a la transformación estructural y la generación de empleo.

La economía mundial corre el riesgo de continuar su espiral descendente hacia el estancamiento prolongado. Los mecanismos de vigilancia mejorados del  Fondo Monetario Internacional no generaron una mejor coordinación macroeconómica internacional, como se pregonaba.

En cambio, el camino hacia el desarrollo sostenible sigue obstaculizado por las limitaciones autoimpuestas de las políticas deflacionarias y la negativa a brindar la ayuda necesaria o de cooperar para aumentar los impuestos para todos.

Traducido por Álvaro Queiruga

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