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Democracia siglo XXI

mes

febrero 2012

El absurdo de vivir bajo sospecha


Por Alberto Medina Méndez

Cada vez se presenta con más frecuencia, aquella situación por la que los que generan riqueza, los que conducen la locomotora del mundo, los que lideran los grandes cambios, esos que impactan en la humanidad toda para siempre y de modo positivo, trayendo progreso, deben pedir permiso a los que no lo hacen para avanzar con el único camino genuino conocido y probado para salir de la pobreza, el de producir.

Las naciones que han logrado salir adelante, son las que producen, las que multiplican sus recursos. Ninguna sociedad puede hablar siquiera de redistribución, si previamente no ha hecho los deberes, obteniendo los medios para ello.

De hecho, las comunidades que se pasan repartiendo lo ajeno, y a veces  lo que ni siquiera existe, terminan invariablemente en la quiebra, y se empobrecen secuencialmente hasta que sus crisis los destruyen. Aunque habrá que decir a su favor, que sus ejecutores siempre se las ingenian, para encontrar un culpable, o muchos, a quienes atribuirles la responsabilidad del fracaso de sus políticas e ideas.

Nada describe mejor este fenómeno que aquella cita que se le atribuye a Ayn Rand que dice que “cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada, cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes sino favores, cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted, cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse que la sociedad está condenada”.

Lo paradigmático, es como muchos empresarios, siendo funcionales a esta dinámica terminan sintiendo cierta culpa por ganar dinero, sin comprender que ese es su principal fin y que para eso están en el ruedo.

Manuel Ayau decía que “la responsabilidad social de una empresa en una economía de personas libres es la de obtener beneficios para sus dueños, para lo cual debe competir con otros en beneficiar con sus productos y servicios a los demás miembros de la sociedad. Las ganancias empresariales no empobrecen a nadie, salvo cuando son producto de algún privilegio otorgado por el gobierno “.

La responsabilidad de las empresas es producir, crear riquezas, generar ganancias, solo así contribuyen con su sociedad a disponer de empleo genuino, fuentes reales y dignas de trabajo, oportunidades que mejorarán las chances de su entorno cercano de modo concreto y directo.

Cierta cultura de autoflagelación los ha llevado a muchos emprendedores, a  adquirir principios solo consecuentes con la filosofía de sus saqueadores.

Eso explica porque cada vez con más vigor, ciertos empresarios hablan con convicción y a viva voz, de responsabilidad social empresaria, como si su tarea fuera distribuir recursos sin nada a cambio, o llevar adelante acciones altruistas para que la sociedad no los ataque por ganar dinero.

Es paradójico que la sociedad toda se enoje con las empresas por percibir beneficios, cuando se ven claramente favorecidas por su presencia, y cuando en sus vidas personales todos concluyen funcionando de igual modo, es decir, intentando maximizar utilidades, obteniendo el óptimo  posible de ingresos, por el mínimo aceptable de esfuerzos.

Difícil es comprender esa hipócrita postura de que los demás no pueden hacer lo que ellos individualmente intentan todos los días. Siempre consideran que merecen cobrar más de lo que perciben, y les parece que los demás ganan demasiado, que las cosas que compran cuestan en exceso para sus magros ingresos. Es decir tratan de pagar lo más barato para quedarse con la mayor cantidad y calidad a su favor. Ecuación lógica para ellos de modo personal, pero aparentemente inmoral cuando de los demás se trata, mucho más aun si de empresarios hablamos.

Esos empresarios, parecen haber inaugurado una nueva modalidad, la de empezar a pedir permiso, para hacer grandes obras tratando de justificar sus inversiones, su riesgo y actitud de crecimiento, dando múltiples explicaciones sociales. No se entiende para que ni porque.

Pareciera que lo ideal fuera pasar desapercibidos, si se pueden hacer muchas cosas pequeñas mejor, y solo se animan a proyectos importantes, a emprendimientos magníficos, los más audaces, a veces inclusive los más inocentes, sin saber que los espera a la vuelta de la esquina, una andanada de críticas, sospechas y acusaciones para amedrentarlos.

Algunos en este mundo siguen sin entender que las sociedades que tienen el ingreso per cápita más alto, los salarios promedios más elevados, son los que acumulan capital, los que no le ponen techo al crecimiento económico, sociedades donde la envidia no manda.

Nosotros, aun vivimos en sociedades, que están más preocupadas por la renta del vecino, que por la propia, de acusar a los que ganan dinero, por haberlo conseguido, y buscarles la explicación a esa utilidad elevada, hurgando para encontrar donde cometieron algún delito para lograrlo.

Hay que decirlo. A veces tienen razón, pero no siempre, y las mas de las veces acusan a todos por lo que hicieron unos pocos. Delincuentes e inmorales existen en todas partes. No solo algunos pseudo empresarios obtienen rentas desmedidas por su esfuerzo, recurriendo a ardides o picardías poco elogiables, también, muchos individuos se ganan el dinero delinquiendo, o a veces con trabajos en los que cobran por lo que no hacen ni se esfuerzan, puestos a los que ingresaron sin meritos, por solo disponer de influencias o parentescos. A no horrorizarse tanto.

Lo preocupante es que ciertos empresarios, esos de los buenos, los que han hecho el dinero de modo legal, con mucha virtud de por medio, parecen disculparse cuando dicen daremos empleo en blanco, nos portaremos bien, pagaremos nuestros impuestos, facturaremos todo lo que hacemos sin evadir, cumpliremos las leyes, desarrollaremos a nuestros recursos humanos, no nos llevaremos la plata a otro país, no dañaremos a nadie, trataremos bien a la gente, en fin, una innumerable lista de explicaciones que no debieran ser necesarias por su obviedad.

Hay que tener cuidado con aquellos principios incorrectos, que algunos militantes ideológicamente interesados en difundir esas ideas, recitan y repitan hasta el cansancio. Después de todo eso es esperable, ahora que otros lo acepten como premisa verdadera es más grave. Tal vez sea oportuno recordar aquella frase de Jorge Luis Borges que decía “hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.” Por eso, bien vale la pena, actuar de acuerdo a las propias convicciones, para no favorecer al absurdo de vivir bajo sospecha.

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Estudiosos de diferentes continentes debaten sobre democracia, libertad y solidaridad en el siglo XXI

-El congreso acogerá a sociólogos, filósofos, politólogos, historiadores y académicos de otros ámbitos del conocimiento.

La democracia, la libertad y la solidaridad en el siglo XXI son los temas de un congreso internacional que del 20 al 22 de febrero reunirá en la Universidad de Barcelona a académicos procedentes de distintos continentes. Se trata de la primera cumbre internacional organizada en el marco del proyecto Trayectorias de modernidad: comparación de las variedades europeas y no europeas (TRAMOD), que dirige desde la UB el sociólogo alemán Peter Wagner y por el que recibió uno de los prestigiosos advanced grants que otorga el Consejo Europeo de Investigación (ERC). El rector de la UB, Dr. Dídac Ramírez, inaugurará el congreso el lunes 20, a las 9:30 horas, en un acto que tendrá lugar en la Facultad de Filosofía y en el que también intervendrán el secretario de Universidades e Investigación de la Generalitat de Cataluña, Antoni Castellà; el director del Centro de Estudios sobre Cultura, Política y Sociedad de la UB, Arturo Rodríguez, y el propio profesor Peter Wagner.

El congreso acogerá a sociólogos, filósofos, politólogos, historiadores y académicos de otros ámbitos del conocimiento. Entre los ponentes se encuentran, por ejemplo, la profesora Veena Das, catedrática de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) y una de las principales figuras de la investigación antropológica sobre la India, conocida por sus estudios sobre la violencia, el sufrimiento y las estructuras estatales. Su libro Mirrors of violence: communities, riots and survivors in South Asia (Oxford University Press, 1990) fue pionero en la introducción del tema de la violencia en la antropología del Asia meridional. Otra ponente será la pensadora francesa Geneviève Fraisse, parlamentaria europea de 1999 a 2004. Fraisse es conocida por sus trabajos sobre las cuestiones de género y la historia de las mujeres en Occidente. Su investigación le ha llevado a postular conceptos como la democracia exclusiva,la razón de las mujeres o los dos gobiernos.

El congreso, titulado Political Modernity in the Twenty-first Century: Democracy, Freedom, Solidarity, parte del principio de que la autonomía, tanto individual como colectiva, es un tema central de la política moderna. En esta línea, habría tres ideas básicas: primero, que la autonomía colectiva requiere de una colectividad capaz de deliberar sobre sus propias reglas y leyes, y una voluntad de tratar estas cuestiones en común. En segundo lugar, que hay que determinar la relación entre la autonomía individual y la colectiva. Y finalmente, que hay que crear las condiciones para que los miembros de la colectividad puedan participar de manera responsable, lo que lleva a una responsabilidad de la colectividad hacia sus miembros. Estas tres ideas se relacionan con los tres conceptos del título del congreso: democracia, libertad y solidaridad.

En el encuentro se analizará la experiencia europea como una más de las posibles respuestas a estas cuestiones, al tiempo que se prestará mayor atención a experiencias en el África subsahariana y América Latina. Igualmente, se debatirá sobre la posible necesidad de revisar interpretaciones que se hacían hasta ahora de determinados conceptos en los campos de la sociología y la política y que pueden resultar obsoletas en el contexto actual de globalización.

El profesor Peter Wagner ha escogido a la UB para desarrollar su investigación y dirigir el proyecto TRAMOD, concretamente en el Departamento de Teoría Sociológica, Filosofía del Derecho y Metodología de las Ciencias Sociales, en la Facultad de Economía y Empresa. Wagner ha centrado su investigación en la sociología histórica y la política comparativa, la teoría social y política, y la sociología de las ciencias sociales, áreas en las que se ha ganado un reconocimiento internacional. Su aproximación desde la teoría social y la política a la teoría de la modernidad —que es su trabajo más citado— combina el análisis institucional con el enfoque interpretativo de las formas de conocimiento de las sociedades modernas. Recientemente, ha analizado el proceso de integración europeo a partir del estudio de las transformaciones institucionales de las sociedades europeas de los dos últimos siglos, así como las transformaciones en la conciencia europea. A raíz de este trabajo ha publicado el libro Modernity as experience and interpretation: a new sociology of modernity (Cambridge Polity Press, 2008).

El blooper bíblico y la diplomacia tupamplista

Por Ricardo Viscardi

El tono apocalíptico de la profecía llegó a separar las aguas del río Uruguay entre dos naciones antagónicas, simétricamente opuestas por razonados intereses y consuetudinarias idiosincrasias, cuya línea de divorcio determinaba, de cada lado de una divisoria, una mega-inversión internacional celulósica. Contrariamente a esa vox populi vox Dei se leía, desde un lado indivisible, que tales naciones no existían, quizás incluso desde el dictado ultramarino de Lord Ponsomby, sino como efecto de una división supranacional, aunque no necesariamente celestial, que hoy cunde al ritmo planetario de la globalización mediática. Desde tal punto de vista indiviso se preveía que la tan mentada diplomacia tupamplista de la gauchada, celebrada en calidad de éxito diplomático presidencial en sesudos balances del año pasado, no sería desde su arranque en 2010 sino otro barrial agregado, que traería mañana la polvareda que ayer levantó Botnia[1].

Al presente, incluso por calendario, los argentinos han vuelto a ser nuestros adversarios comerciales, a quienes ahora dan razón en términos de trabas razonadas incluso los brasileños[2], para mostrar que la solución bíblica de dividir las aguas en el Mercosur de naciones no llegó a ser sino un blooper diplomático, que se agrega a la ya de por sí bíblica catástrofe política tupamplista. Ahora habrá que sumar, a la lucha contra los funcionarios públicos por parte de su propio gobierno, que incluso viene de períodos pasados (Adeom, Sodre, Fenapes, AEBU-Brou), a la entrega a blancos y colorados de la educación con doble voto cupular y el culto a la personalidad de Rama, a la lectura del terrorismo de Estado como un contencioso a dirimir nostálgicamente entre excombatientes, la percepción del escenario mundial con la latitud de estaño del mostrador.

Detrás del reduccionismo campechano que aparenta dejar en el vecindario una historia que remonta milenariamente a la civilización china y su disciplina atávica, se esconde el reduccionismo por excelencia, que corta por lo sano las piernas de Locustro, simplemente porque su extensión no cabe en las entendederas de quien no cree que entender valga la pena. Cabe recordar, que en recurso de humor ante un candidato presidencial del propio partido[3], la ocurrencia del actual primer mandatario lo alabó porque “es tan bueno que ni parece universitario”, ante lo que cabría sugerir que un blooper gubernamental permanente es tan lamentable que ni siquiera parece risible.

En lo que sigue retomamos el comentario que hiciéramos, a mediados del año pasado, del artículo “Dividir las aguas: las riberas internacionales del río Uruguay”, presentado en un evento a inicios de 2010, en el momento en que ensayaba sus primeros pasos el blooper diplomático tupamplista. El texto que sigue presenta entonces las apostillas de otro primero y data a su vez de un evento posterior[4], a mediados de 2011.

 

Mediación y destino. Crisis de la emanación trascendente

El artículo “Dividir las aguas: las riberas internacionales del río Uruguay” es un texto de síntesis, que pone en perspectiva, cinco años después, el conflicto bilateral en la frontera entre Argentina y Uruguay, generado por la instalación de una fábrica de pasta de papel de la multinacional Botnia. La fábrica se instaló sobre la margen uruguaya del río, provocando la protesta de los habitantes de Gualeguaychú, del lado argentino. La entidad que tomó el conflicto a lo largo de varios años, determinó que los dos gobiernos lo derivaran a la Corte Internacional de La Haya. La opinión pública de los dos países en litigio constató que dos gobiernos de sesgo izquierdista, vinculados además por su propia tradición a la línea antiimperialista latinoamericana, trasuntaban ante todo una contradicción ideológica, en cuanto se colocaba el desenlace del conflicto que los dividía entre las manos de un Tribunal supra-latinoamericano con sede en Europa.

Tal lectura consternada se hizo desde un criterio gobernado por el sentido de la denominación “imperialismo”, que a su vez supone que una índole nacional es sometida por otra de la misma condición. La hipótesis de nuestro texto (“Dividir las aguas…”) fue otra: el recurso a La Haya ofició en tanto válvula de escape de la autoridad estatal, ante la presión que la opinión pública ejercía sobre los gobiernos nacionales para que proveyeran una solución del conflicto –supuestamente fuera de cauce- entre naciones estrechamente vinculadas por la historia y el presente.

En aras de explicar ese criterio contrapuesto a la lectura dominante, interviene un segundo plano de interrogación y planteo: ¿cómo el Estado-nación se ve desbordado en sus capacidades de mediación internacional por un conflicto que sin embargo moviliza a sus ciudadanos? Algunos autores han tomado, desde la perspectiva de la globalización, el proceso de secularización propio de la modernidad, en tanto paradigma de la transferencia de poder desde una condición soberana atada a la voluntad divina, hacia la condición soberana anclada en la voluntad popular. Esta reversión de un principio supérstite desde su propia base de sustentación supone una continuidad que se sobrepone al depositario de la soberanía, en tanto el principio de poder se ve llevado a radicarse en su propia base.

En el tránsito entre una y otra soberanía, la presencia entre la población del Orden a través del Cuerpo del Rey configura un Reino, que reúne a los súbditos en la representación de un único Cuerpo Social. Sin embargo el propio Cuerpo Social pergeñado por la monarquía termina por inspirar una bio-política democrática, que investida desde el absolutismo, corta sin embargo amarras con el propio soberano que la concibiera. Así se pasa según Foucault del bio-poder a la bio-política, de manera que un principio absoluto discierne sus propias credenciales poniéndolas entre las manos de súbditos y suscita, llegado el momento, que los dominados lleguen usar las mismas ínfulas del poder en su contra.

Cabe anotar, sin embargo, algunas diferencias tópicas entre Modernización y Globalización. La condición de trascendencia que interviene a partir de la mediación tecnológica no supone la continuidad sino a través de un vínculo que desarrolla por sí misma. El principio de continuidad tecnológica no se encuentra en una inmanencia por encima del mundo –de índole religiosa- sino en medio de sus propios efectos. Desde la tecnología se puede apelar a la trascendencia en tanto efecto pendiente de la mediación antes que, tal como ocurría en una configuración mítico-religiosa, suponer que la trascendencia destina a este mundo, en aras del orden terrenal, un principio de mediación.

Cuando Derrida afirma “El sentido archivable se deja asimismo y por adelantado, co-determinar por la estructurar archivante: comienza en la impresora”[5] -en cuanto la impresión inmediata transforma la economía de la propia escritura que cuenta con tal posibilidad, dice en consideración fáctica lo mismo que sostienen los científicos para quienes la ciencia que hagan depende de los equipos con que cuenten.

En cuanto la mediación tecnológica determina las fronteras de la realidad, la misma realidad abandona el plano de una existencia previa a la condición humana y no se vincula a la trascendencia, sino en tanto destino que conlleva la conducción de un artefacto humano. Sin embargo, el artefacto no supone una homogeneidad del orden de la naturaleza, es decir una continuidad representativa, sino una continuidad de la índole de la invariancia relacional (la máquina en tanto relación causa/efecto). La artefactualidad de la máquina no crea una vinculación sino una vez interpuesta la artificialidad. Por consiguiente, supone también que los partícipes de la mediación tecnológica encuentren un principio de vinculación en lo que es efecto sucedáneo a la inteligencia humana. En cuanto comparten una intermediación a través de la máquina, esta misma les exige, en tanto efecto de la creación humana, la conducción del proceso de mediación.

Por esta vía, la continuidad natural de la persona, trascendente sin embargo al sí mismo de cada quien, que fundaba antaño la relación de representación –incluso en el sentido democrático de la representación popular, se ve substituida por la continuidad entre los partícipes de la comunicación tecnológica en un mismo todo con el destino que conducen. La continuidad del Estado, sostenida en la Soberanía de una Persona Divina o en la Delegación en una persona pública Representante del Pueblo, se ve desplazada por la conducción en equilibrio de los mismos efectos de realidad provistos por decisiones tecnológicas.

 


[1] Viscardi, R. « Dividir las aguas : las riberas internacionales del río Uruguay » (2010) Encuentros Uruguayos Nº3 (segunda época) Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Montevideo, pp.240-245http://www.fhuce.edu.uy/images/archivos/revista%20encuentros%202010%20set%201%20parte.pdf

[2] “Mi hermana tejió una colcha” Montevideo Portal (15/02/12)http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_160427_1.html

[3] Mujica se refería en tales términos a Daniel Martínez

[4] “Foro Internacional Globalización, Cultura, Hombre”, Casa de Rusia y Universidad Católica de la Argentina, Buenos Aires, 26 de agosto de 2011.

[5] Derrida, J. (1997) Mal de Archivo, Trotta, Madrid, p.26.

 

Argentina: La construcción de una alternativa

Por Alberto Medina Méndez

Los errores del oficialismo se hacen evidentes y realmente no parece necesario hacer demasiados esfuerzos intelectuales para identificarlos, tanto en sus formas, como en su profundidad.

Lo cierto es que tanta queja, tanto reclamo, no siempre tiene el correlato que merece, ni la autoridad moral ( y política ) suficiente, como para decir con solvencia lo que se piensa hacer, si la ciudadanía los colocara a los opositores en el lugar del que gobierna.

Por eso, es que muchos oficialismos se perpetúan en el tiempo, se consolidan en el poder, solo porque se han dedicado con vehemencia a ello, pero también porque los adversarios no son capaces de construir una alternativa seria, creíble, confiable.

Lograr esa posibilidad implica alguna cuota significativa de esmero, de habilidad, de talento y sobre todo de capacidad para entender integralmente la dinámica de la política y lograr el resultado esperado para cambiar el estado de situación en un sentido diferente al actual.

Pero muchos creen que eso solo consiste en señalar sistemáticamente los yerros del gobernante, las equivocaciones del poderoso, las contradicciones propias de cualquier gestión.

Y habrá que decir que eso es importante, es parte relevante por cierto, pero de ningún modo la llave que conduce al cambio de rumbo que se supone pretende plantear quien se enfrenta al modelo actual.

Pocos hacen los deberes en esto. Muchos, demasiados tal vez, se ocupan de recorrer el espinel crítico y creen que eso es suficiente. El tema es claramente más complejo y la abulia política de algunos los hace creer que con poco alcanza, que la tarea política del gobernante es tan evidentemente mala, que la gente se dará cuenta y mutará con solo percibirlo.

Ninguna sociedad se arriesga a dar saltos al vacío. Por irracional que parezca, no huir hacia cualquier lado cuando la cosa se complica, cambiar de destino, debe ser algo que entusiasme, que convoque, que genere esa mística que antecede a cualquier triunfo.

Pero para eso, a la crítica, al señalamiento del error, se le debe sumar mucho trabajo, un discurso inteligente, apoyos desde diversos sectores de la sociedad civil, financiamiento adecuado, equipos de trabajo a la altura de las circunstancias, propuestas superadoras y candidatos que tengan la llegada potencial para hacer su parte y seducir a los votantes con convicción.

Muchos prefieren, por comodidad, no hacer la labor correcta, otros porque se sobreestiman a sí mismos y creen que esto es un juego de niños, o porque subestiman al rival de turno, y otros, los mas, porque esperan que algún hecho fortuito, contextual, modifique las cosas y se ocupe de generar las condiciones imprescindibles para la derrota política del partido oficial.

Endeble como estrategia para que sea suficiente para vencer a quienes disponen de los medios económicos estatales, esos que usan como propios, confundiendo convenientemente Gobierno, Estado y Partido, para provecho de la cruzada oficial.

Quien es opositor corre con muchas desventajas, pero sumar algunas ingenuidades, a esa lógica distancia de recursos es cuanto menos infantil, y demuestra que quien pretende el poder no está a la altura de sus pretensiones políticas.

Estamos como estamos, porque los que gobiernan cometen errores, equivocan el diagnóstico y no tienen soluciones concretas para los problemas estructurales que acumulan décadas.

Pero no menos cierto es que los opositores, los que están en la vereda de enfrente, abusan del discurso que juzga, que reprocha compulsivamente, y que tampoco tiene las ideas esperadas para contrarrestar la inoperancia.

Si las tuviera, si realmente supiera cómo salir del embrollo presente, de los asuntos que preocupan a la sociedad toda, lo habría explicitado con claridad y convencería a casi cualquiera sin tanta resistencia.

Los opositores tienen una importante responsabilidad respecto de la fotografía actual. No solo no han sabido superar electoralmente al gobernante que pretende eternizarse, sino que no han sabido construir una opción seria para contrarrestar el impulso inercial de quien conduce.

A no confundirse. No todas las culpas están del lado de quienes parecen mover los hilos del poder. La inacción que se ubica del otro lado del mostrador, es absolutamente funcional al status quo que no permite avanzar en los asuntos que importan.

Por eso, cuando de analizar la realidad se trata, hay que resistir la tentación de quedarse en la anécdota, mirando solo una arista del presente. Cada protagonista de esta historia tiene su cuota de responsabilidad, y no marcarla como corresponde, es no comprender lo que sucede.

Si queremos convertir la realidad, debemos estar dispuestos a hacer lo que nos toca como ciudadanos, enfocándonos en tener siempre disponibles las opciones políticas que garanticen que el poder siga en manos de la sociedad, sin que esta termine siendo rehén crónico de la partidocracia.

Exijamos al oficialismo la parte que le toca, la de gobernar adecuadamente, pero nuestro reaseguro democrático, es garantizarnos que los opositores trabajen mucho y seriamente, para la construcción de una alternativa.

 

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Red por la rendición de cuentas llega a Guadalajara

 

La presentación del proyecto fue en el CUEA, de la Universidad de Guadalajara

  • La Red está auspiciada por el Proyecto CIDE-Rendición de Cuentas y un donativo de la Fundación Hewlett

La iniciativa ciudadana busca crear un contexto de exigencia a favor de la construcción de una política de rendición de cuentas

GUADALAJARA, JALISCO (16/FEBRERO/2011).-Nunca como hoy se había tenido una evolución democrática en México. Hoy tenemos elecciones y partidos por los cuales poder elegir, poco o mucho, pero las instituciones públicas llegan a un proceso de consolidación sostenido por lo menos en la últimas dos décadas.

Pero no es suficiente. Hacen falta procesos de fiscalización ciudadana en ésta democracia apenas naciente. Es por ello que ésta mañana se presentó la Red por la rendición de cuentas (RRC) en Guadalajara.

“Con el fin de seguir avanzando hacia una administración pública moderna, responsable e incluyente, es necesario consolidar lo alcanzado hasta ahora a través del establecimiento de una estrategia de más largo aliento que permita la coordinación efectiva de los esfuerzos que en todos los frentes, distintas instituciones y organizaciones, llevan a cabo cotidianamente a favor de la rendición de cuentas” fueron las palabras de Sergio López Ayllón, secretario general del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

La presentación, que tuvo lugar en la sala de gobierno del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara, también contó con la presencia de Tonatiuh Bravo Padilla, rector del centro y quien se ha desempeñado como diputado federal. Ahí, el funcionario universitario agradeció la oportunidad que se le brinda a la Universidad Pública del Estado por ser parte de este movimiento.

La RRC nace de la confluencia entre la investigación académica, el periodismo de fondo, la acción de la sociedad civil y la responsabilidad institucional. De acuerdo a sus estatutos “Quiere ser una red incluyente y dinámica, capaz de sumar y coordinar las acciones del mayor número posible de organizaciones académicas y sociales, de instituciones públicas y de medios de difusión, comprometidos con el diseño, la puesta en marcha y el seguimiento de una verdadera política de rendición de cuentas en México.

El objetivo principal es crear un contexto de exigencia a favor de la construcción de una política de rendición de cuentas. La Red está auspiciada por el Proyecto CIDE-Rendición de Cuentas, un donativo de la Fundación Hewlett y de las aportaciones voluntarias de sus miembros”.

En el acto también fue presentado el libro Hacía una política de la rendición de cuentas en México, donde el presidente del Observatorio Ciudadano Jalisco Como Vamos, David Gómez Álvarez puntualizó la urgencia de que la rendición de cuentas se convierta en una política pública adquirida a partir de la sociedad civil.

“El libro, que se lee muy fácil pero que aborda los temas torales de la fiscalización por los cuales el texto se preocupa: los problemas que acarrear que no tengamos rendición de cuentas; los beneficios que tendría tener una buena rendición de cuentas y lo mucho que nos urge tenerla”.

El libro, que se puede descargar gratuitamente en la páginahttp://rendiciondecuentas.org.mx/ , surge tras la publicación de muy diversos trabajos de investigación académica que han diagnosticado la falta de rendición de cuentas en México y luego de años de esfuerzos y de experiencia acumulada por el periodismo de fondo y por muy diversas organizaciones de la sociedad civil, comenzó a ser evidente que las nuevas instituciones públicas nacidas del cambio político de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, dedicadas a la transparencia, a la fiscalización y a la evaluación de la gestión pública, debían articular sus trabajos para consolidar el régimen democrático del país.

Gómez Álvarez anunció que próximamente se sumarán a la RRC, además de la UdeG y el Colegio de Jalisco, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y la organización Ciudadanos por municipios transparentes (CIMTRA).

EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA

 

La apuesta digital del Congreso:¿tecnología y control democrático o ahorrar en crisis?

 

Comprobar en Internet los resultados de las votaciones del Congreso de los Diputados, controlar el signo de cada sufragio y dar caza a los vagos y absentistas. La Cámara Baja española lucha en esta X Legislatura por entrar en el siglo XXI. ¿El objetivo? Combatir la desafección social para con la política y acercar a los ciudadanos la función de “perro guardián” de la democracia, hasta ahora ejercida en exclusiva por los periodistas. El Palacio de la Carrera de San Jerónimo ha comenzado a estudiar esta posibilidad y además baraja crear aplicaciones para dispositivos móviles que vigilen y agilicen la vida política. La novedosa idea ha sido propuesta por Santiago Cervera, diputado del PP, secretario cuarto de la Mesa del Congreso y representante en la Junta de Informática del Congreso.

“400 tomas de Red, una wifi con 294 antenas, 1.368 ordenadores de sobremesa, almacenamiento cercano a los 170 teras” y conexiones generales de 100 megas cada una. Ese es el armamentotecnológico de la Cámara, según explica Cervera en su blog.

Además, a finales de octubre de 2011, la Mesa de la Diputación Permanente aprobó por unanimidad una partida de casi 500.000 euros para comprar 400 tabletas iPad y 225 teléfonos iPhone para los 350 aforados. Y es que la tecnología y la transparencia no resulta barata: así, esta apuesta pasa factura en tiempos de crisis.

“Al margen del valor de la cacharrería, lo que importa es lo que queremos hacer en adelante”, señala Cervera.

Dos líneas de acción

Este exconsejero navarro asegura que “ya hay muchos otros parlamentos que ya disponen de estos sistemas”, por lo que apuesta por aplicaciones móviles: “La web acabará feneciendo” y hay que apostar por “sistemas más sencillos y manejables”. 

En segundo lugar, Cervera apuesta por “el mundo del OpenData: Hay mucha información que podría librarse para que sea estructurada y usada por quien quiera hacerlo en cada momento”.

Precisamente, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, avanzó este miércoles que “pronto” presentará en el Consejo de Ministros una Ley de Transparencia que incluirá el desarrollo de un portal en Internet a través del cual los ciudadanos tendrán acceso directo a las decisiones que toma la Administración y a los sueldos de los políticos.

En la misma línea, el portavoz económico de IU, Alberto Garzón, propuso que los Presupuestos Generales del Estado se remitiesen al Congreso también en formato operativo de hoja de cálculo para ir más allá de los tradicionales ficheros PDF que sólo permiten su lectura o impresión. IUL

Fuente: eleconomista.es

Audio de Teódulo López Meléndez sobre primarias en Venezuela

Teódulo López Meléndez hace un primer análisis sobre el resultado de elecciones primarias en Venezuela para elegir al contrincante del Presidente Chávez

http://www.ivoox.com/mirada-a-primarias-venezuela-audios-mp3_rf_1046171_1.html

Las movilizaciones ciudadanas como respuesta de la ciudadanía a la “democracia S.A.”

ACTUALIDAD — FEBRERO 9, 2012 | 10:37 

CIP-Ecosocial lanza el número 16 de la revista “PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global”. Santiago Alvarez Cantalapiedra, en la introducción, recuerda la necesidad de que los ciudadanos recuperemos la capacidad para ejercer como seres políticos.

 

En su opinión, “se está llegando a la subversión de la democracia a través de la negación de la sustancia política”. Para el Director del Área Ecosocial de FUHEM, no puede haber democracia donde se niega la necesidad de tomar decisiones colectivas en relación con el interés común. Por ello, observa las movilizaciones ciudadanas de los últimos meses como un aldabonazo para recuperar la capacidad de ejercer como seres políticos, frente a una “democracia S.A.” dirigida por un poder político indistinguible del económico, en la que se precisa de la pasividad de una ciudadanía reducida a la condición de consumidor. En su opinión, debemos intervenir colectivamente sobre las condiciones sociales que afectan a nuestras vidas para satisfacer nuestras necesidades y conseguir una democracia real y participativa.

Las democracias y los indignados, artículo de Félix Ovejero

En la sección de Ensayo, este número ofrece un artículo de Félix Ovejero sobre los movimientos protagonizados por los denominados “indignados”. En opinión del autor, que analiza y compara las tradiciones democráticas liberal y republicana, “no hay ley justa sin deliberación y ponderación de opiniones a la luz de razones imparciales, basadas en la virtud ciudadana”. Para Ovejero, las élites políticas no han recibido con agrado al movimiento del 15 M: “no quieren que les alboroten el gallinero”. Aunque critica algunas posiciones radicales por parte de los indignados, Ovejero afi rma que esas posibles desmesuras no eclipsan las muchas buenas cosas mostradas por estos movimientos: su voluntad de informarse y de informar; de razonar y de escuchar razones y, en definitiva, su propósito de participar en la gestión de la vida compartida.

Juan Carlos Monedero: Los límites del modelo democrático español

El autor hace un recorrido por las casi cuatro décadas de democracia en España y se lamenta de la visión idílica generada en torno a la transición y de que este país siempre haya tenido un déficit de ciudadanía crítica. En su opinión “es en ese ámbito donde menos recambio generacional se ha verificado en los últimos veinte años”. Afirma que no es extraño “que todas las luchas que ayudaron a derribar la dictadura sigan siendo asignaturas pendientes de la democracia”. Para Monedero, el comportamiento autoritario y la debilidad del “yo social” explican la actual desconfianza hacia lo colectivo, la apatía política, el descrédito de los partidos, la corrupción y, en suma, el desentendimiento ciudadano por la marcha de los asuntos colectivos. Por último, alude a la esperanza que representa el 15 M y la necesidad de que este movimiento encuentre en el ayer los argumentos para defender la democracia.

Rafael Escudero Alday: Mecanismos de participación ciudadana en la Constitución

El autor analiza los instrumentos de participación ciudadana diseñados por la Constitución española y denuncia el proceso de deriva antidemocrática en el que nos encontramos desde hace varios años, como consecuencia de “la democracia de baja intensidad qu e diseñaron los constituyentes de 1978″. Otra de las lacras del actual sistema es, a su juicio, el sistema electoral que consolida el bipartidismo: bajo el “consenso”, los dos partidos dominadores de la política nacional consolidan en espacio de centralidad política desde el que acordar “cuestiones de estado”. Este modelo “asfixia cualquier posibilidad de avanzar hacia mecanismos de democracia directa o participativa”, con el ejemplo de la reforma constitucional del pasado verano como colofón y muestra de esta deriva antidemocrática.

Fermín Paz: Democracia delegada desde el ámbito laboral

Para el autor de este ensayo, el sistema actual está agotado: “la tan cacareada Transición ya no da más de sí. Sobre su cimiento se construyó un aparato de Estado que está ya muy deteriorado&q uot;. En su opinión, necesitamos nuevas construcciones democráticas participativas: ni la democracia ni la defensa de los trabajadores, neutralizados por el pacto social, puede seguir por la vía de la delegación permanente.

Xavier Domenech: Crisis de hegemonía y movimientos de resistencia

Lo que está en crisis es el modelo de producción de riqueza. Ante el riesgo del colapso de todo el sistema, y no sólo lo financiero, la crisis económica ha devenido en crisis política. Ante la crisis de hegemonía de la democracia establecida, ha surgido un nuevo movimiento de protesta con nuevas formas de movilización política. “El movimiento del 15 M ha mostrado una gran diversidad que solo ha encontrado su unidad en la denuncia de la falta de representatividad del sistema político”.

 

Víctor Sampedro: “Hackear” el periodismo, resetear la democracia

El autor reflexiona sobre el impacto de Internet en el sistema de representación democrática y sobre cómo ha removido las estructuras mediáticas y partidarias. Como ejemplos, señala las filtraciones de Wikileaks, las cibermultitudes del 15 M y ciertas revoluciones, como el caso islandés. Lo digital traspasa fronteras y borra los límites espaciales con un alcance global en tiempo real. En el siglo XXI las cibermultitudes exigen que su voto cuente para algo y se traduzca en emancipación y calidad de vida.

Justa Montero: Hacia una redefinición de nuestra vida en común

La autora plantea la urgencia de interr ogarnos sobre cómo organizar nuestra vida en común, sin ningún tipo de exclusiones, cómo interactuar entre todas y todos y con la naturaleza. Tomando la situación de desigualdad de las mujeres y los inmigrantes como ejemplos de su argumentación, Montero defiende la necesidad de plantearnos “sobre qué valores y qué modelo de organización de la sociedad debemos perfilar un horizonte del buen vivir de todas las personas”.

 

Santiago Alba Rico: La crisis capitalista y el deseo de democracia

Para el autor, la política ha sido secuestrada por la economía, ante la que se inclinan los parlamentos, las instituciones, la cultura, el conocimiento y hasta el amor. La actual crisis ha desvelado la incompatibilidad entre mercado y democracia, una certeza que ha actuado de revulsivo en todas las revuelt as populares recientes, desde la “primavera árabe” al 15 M pasando por la ocupación de Wall Street.

Antonio Elizalde Hevia: ¿Qué está pasando en chile? La gran estafa

El autor reflexiona sobre las movilizaciones estudiantes de Chile. A pesar de no sufrir las consecuencias de la crisis económica como otros países, el aumento del crédito para sufragar estudios superiores privatizados y el modelo neoliberal impuesto, han generado un descontento y una respuesta popular similar a la de otros indignados.

Amador Fernández-Savater: 15 M una revolución de personas

Este artículo supone una reflexión sobre el lenguaje que ha creado el 15 M, enraizado en la creación de una nueva conciencia colectiva q ue, partiendo del individuo, aspira a otro mundo y otra humanidad.

 

Fermín Bouza: Agenda pública: desafección política, paro y problemas económicos

A partir del análisis de las preocupaciones ciudadanas de los últimos años, el autor observa la emergencia de la desafección política, un problema que ahora salta a la luz con fuerza vinculado al paro y los problemas económicos. Para Bouza, todo ello forma parte del contexto en el que hay que ver el nacimiento del 15 M.

 

México: La naturaleza de nuestra Constitución

 

Por Antonio Limón López

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como otras muchas instituciones mexicanas, vive cubierta bajo el manto de mitos que impiden su comprensión y que evitan su  justa valoración, para esta innoble causa colaboramos todos, los políticos que la citan a diario, los periodistas que hablan de ella como si la conocieran y comprendieran a la perfección,  nuestros “profes”, que bajo títulos rimbombantes como el de “doctor” o “maestro” parlotean a sus alumnos las lecciones en las clases de “constitucional” que antes otros les endilgaron, clases abotagadas de lugares comunes y por desgracia, al aceptarlas todos sin mayor discusión, el mito se perpetúa.

La primera aseveración doctrinal que recibimos es simplemente una afirmación errónea: La Constitución política mexicana es una constitución escrita, siguiendo el modelo de la norteamericana. Esto es simplemente falso, nuestra constitución no es una carta escrita como la de nuestros vecinos de Estados Unidos de América, por el contrario, México sigue el modelo inglés de una constitución política dispersa en la costumbre y en algunas leyes que asumen el rango de constitucionales, como la que nosotros denominamos “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”

Siempre es necesario recordar que el término “constitución” alude a la forma en que algo se hace, funciona, sirve, es decir algo que se construye o “constituye” para un propósito, en el caso de las constituciones políticas, estas tienen el propósito de organizar el poder en un estado determinado y ciertamente son dos grandes modelos dentro de los cuales se encuentran inmersos todas las constituciones, o el impreso en un solo documento del que dimana toda la estructura orgánica estatal o el consuetudinario, que es una sumatoria de las tradiciones, costumbres y documentos que en conjunto arman la organización de la estructura de cada Estado.

En el caso de nosotros los mexicanos, se dice por dejadez intelectual, que nuestra constitución es ese cuerpo normativo que fue promulgado el 5 de febrero de 1917, entonces constante en 132 artículos y de ella derivan todas nuestras instituciones políticas, ni una más ni una menos. ¿Pero es esto cierto? ¿Realmente ese documento ahora constante de 136 artículos contiene a la forma orgánica del estado mexicano? La respuesta es no. No es cierto que la llamada “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” contenga a todas las instituciones políticas mexicanas, ni siquiera menciona a varias de las principales instituciones políticas reales de nuestro país.

Al contrario, nuestro sistema constitucional es como el sistema constitucional inglés, que se constituyó con tradiciones y costumbres no escritas pero imperantes en la vida política inglesa, eso más lo que disponen ciertas leyes escritas, incluso medievales, que complementan a las citadas costumbre y tradiciones; En México nuestra “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” es apenas complementaria de nuestras costumbres, que provienen de una arraigada herencia histórica, que en esencia es la forma en que realmente somos. En suma, el sistema constitucional mexicano se conforma con una ley escrita, la llamada: “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”  y una serie de grandes costumbres y tradiciones políticas, propias de nosotros los mexicanos, que no están escritas, pero que todos las reconocemos como partes esenciales de nuestra estructura política.

¿Cuáles son las instituciones políticas mexicanas que devienen de nuestras costumbres y tradiciones? ¿Cómo operan en nuestro sistema constitucional esas tradiciones y costumbres no escritas? Bueno, contestando estas preguntas hay que decir por principio que las instituciones tradicionales, consuetudinarias, producto de nuestra herencia política no escrita pero vigente, son entre otras: La anti democracia: México contra lo que dice nuestra constitución escrita es antidemocrático, no lo es a partir de hace unos pocos años, lo es desde 1821, desde que somos independientes, pues desde ese año carecemos de un sistema plenamente democrático. Todas nuestras constituciones, fueron obra de grupos alzados producto de un pronunciamiento, de un golpe de estado y mas recientemente de una facción apoyada por Estados Unidos, pero ninguna constitución derivó de un proceso democrático, ni la de 1917 que fue convocada por los carrancistas, entonces con el suficiente poder y apoyo yanki, para celebrar el congreso constituyente solo con sus aliados.

Pocas instituciones reales son tan celebres como el Fraude Electoral, el cual impuso a practicamente todos los gobernantes que hemos tenido. En su primera época, el fraude electoral se practicaba robando urnas en las calles, rellenándolas con boletas previamente marcadas; Después se escenificaba en las juntas de los organismos electorales donde se abrían las urnas y se rellenaban en el traspatio, para después “computarse”. El Fraude electoral nunca estuvo plasmado en nuestras constituciones políticas escritas y sin embargo, fue una palmaria tradición política, más real que el papel en que se encontraban impresas las constituciones, las cuales por cierto, ni siquiera lo mencionaban.

La antidemocracia mexicana, se funda en que los mexicanos no aceptamos el principio cristiano de que todos somos a imagen y semejanza de Dios, tampoco aceptamos su acepción liberal: Que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, y mucho menos aceptamos que cualquiera pueda tener un voto con el mismo valor que el propio, tampoco aceptamos que los mejores lo sean solo por sus méritos políticos y no por la nobleza del linaje, del dinero o de la educación. Los mexicanos despreciamos la igualdad política y buscamos siempre afanosamente formas que justifiquen la desigualdad, por ello en los partidos políticos no existe igualdad alguna, están los militantes engatusados en funciones insignificantes, que reciben los mendrugos sobrantes de la bacanal del poder, pero en contrapartida están los militantes “distinguidos” que son los que han podido colarse a la élite central y que son los que “designan” candidatos entre los militantes más leales a las personas que los designan y no a ningún ideal democrático. Otro principio constitucional real, tradicional, consuetudinario, no escrito es que los mexicanos no somos iguales entre nosotros mismos, ni tenemos los mismos derechos.

Otra amada institución política tradicional en México, que se ha sobrepuesto a las constituciones escritas, es el Caudillismo, que es el poder ejercido por un “Jefe Máximo” o líder que desde afuera del poder formal, ejerce el poder real; Caudillos lo fueron Benito Juárez, Porfirio Díaz, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, algunos murieron en el intento de serlo como Venustiano Carranza, otros ejercieron la función de caudillos por una sola ocasión, como los presidentes que eligieron a su sucesor y después quedaron fuera del Poder, es el caso de todos los presidentes a partir de Lázaro Cárdenas. El caudillismo está en crisis, pero no la antidemocracia.

La antidemocracia sigue siendo la gran institución no escrita en texto constitucional, pero que tiene plena vigencia en México, se ejerce dentro de los partidos políticos, donde las pandillas que se alzan con el control de los partidos, determinan quienes son los candidatos, mediante reglas imposibles de cumplir para nadie, así las convocatorias del PRI han sido siempre amañadas y lo fueron en el 2011, el en PRD fueron empresas encuestadoras, cuyo objeto social es el lucro comercial, las que escogieron al candidato a la presidencia de la República y en el PAN, los requisitos y las amenazas contra quienes iniciaran actos de precampaña anticipados, solo permitieron tres candidatos oficiales, haciendo imposible a ninguno que no fuera aprobado por la dirigencia nacional, la posibilidad de registrarse como precandidato.

Otra institución política es la patrimonialización de la cosa pública, no somos una República, sino una oligarquía en manos de los dirigentes de los partidos políticos, que se reparten el Erario nacional y todas las concesiones y privilegios, que nos imponen leyes que nos impiden el  cabal y racional uso de los bienes naturales y jurídicos que debieran distribuirse de acuerdo al mérito y no como ocurre, por la fuerza del privilegio, así desde las notarías públicas, las agencias aduanales,  los permisos, concesiones de todo tipo, todo se distribuye como patentes familiares. Los sistemas de adjudicación de la obra pública y las adquisiciones de bienes siguen al garete, para garantizar los porcentajes o sobornos a los funcionarios públicos y para dejar abiertas las vías a la impunidad, para los amigos y para los socios.

El sistema de justicia, al igual que el sistema electoral, se rige por principios no establecidos en la constitución escrita, el sistema de justicia es anti democrático, es bastión de familias enquistadas en la judicatura, atendiendo al principio de acceso privilegiado a los familiares y amigos, donde los concursos son tan solo la cubierta de un sistema patrimonializado en favor de la oligarquía judicial. Por otra parte, el sistema de inamovilidad de magistrados, es para apuntalar la inamovilidad de los mismos ministros de la SCJN, que son cómplices del esquema antidemocrático del sistema político mexicano, al precio de que la justicia siga siendo profundamente antidemocrática.

El centralismo político es otra realidad constitucional no escrita, pues sabido es que México es un país donde impera el más feroz de todos los centralismo, donde los “estados” son solo apariencias, pues carecen de su propia hacienda y viven lastimeramente implorando por recursos económicos al centro del poder, ubicado en la mansión de Los Pinos en la Ciudad de México. En la práctica cada vez se promuevan más reformas a la parte escrita de la constitución, para quitarle facultades y competencias a los estados y los gobernadores y legisladores locales, cada vez se evidencian más, como costosos artículos decorativos en un Estado Centralista y totalitario.

Otra realidad constitucional de la que sabemos cómo norma tradicional o consuetudinaria, es la centralización de todo el poder político en la Ciudad de México, así se aprecia en los partidos políticos que solo producen políticos con posibilidades de ser candidatos a la presidencia, si estos residen en la ciudad de México, las universidades ubicadas en la ciudad de México reciben proporcionalmente mayores recursos, aun cuando sean menos eficientes. En el poder judicial tienen mayores oportunidades de ser jueces de distrito los abogados que laboran en la SCJN, las organizaciones de la sociedad civil, solo ameritan respeto si se localizan en la Ciudad de México y ninguna entidad pública tiene su domicilio fuera la capital, creando un monstruo omnipotente, en perjuicio y desdoro del resto del país.

Otra realidad no escrita, es que la constitución textual, la denominada “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” es en sí misma un instrumento para conculcar los ideales democráticos, de justicia y de igualdad, puesto que confunde y engaña con tantas supuestas reformas, creando la falsa impresión de ser el receptáculo de grandes cambios democráticos, cuando en realidad es el parapeto de quienes nos engañan haciéndonos creer que las reformas constitucionales que hemos visto desde el 2007, nos conducen a un estado democrático, sujeto al amparo de una normatividad plasmada en nuestra constitución escrita y por la tanto a la vista de todos. Sin embargo, esto es parte de la farsa que padecemos a diario.

Somos como sistema constitucional, similar al inglés porque como ya sea argumentó, nuestra constitución política real, es en parte escrita y en sus partes esenciales, no escrita, acorde a la tradición, a la costumbre, a los hábitos heredados del pasado, pero solo en esto se parece nuestro sistema constitucional al inglés, porque en Inglaterra todos  conocen a su constitución e Inglaterra es una verdadera democracia inspirada en la justicia y la igualdad, por ello los ingleses la honran con celo y devoción. En México por el contrario, todos la ignoramos y dejamos que se corrompa al infinito, por apatía, por flojera mental o por un sentimiento determinista que nos dicta, que hagamos lo que hagamos, seguiremos siendo el mismo país que perdió la mitad de su territorio, que se corrompió hasta la médula, que enseña una historia marca “patito” a sus hijos y que espera un milagro, tan grande que nos libere de tantas alimañas, de tanto farsante, de tanto engaño y de tanta dejadez, de tanto cuento, por lo que ante esto ¿A quien diablos le importa un cacahuate nuestra constitución?

Video: 4-F: El desfile inédito

Teódulo López Meléndez se dirige a los venezolanos con motivo de la celebración en Caracas de un desfile cívico-militar para conmemorar los 20 años del intento golpista de Hugo Chávez de esa misma fecha y con la presencia de gobernantes extranjeros:

http://youtu.be/AiI6W9VsitE

Dos nuevos audios de Teódulo López Meléndez

 “Siria la nueva mártir

“Rubalcaba, secretario general con dificultades”

Hacia la gobernabilidad democrática

Por José Félix Díaz Bermúdez diaz.bermudez@cantv.net

El concepto de gobernabilidad establecido en uno de sus documentos por la Unesco de reciente data, nos señala lo siguiente: “La gobernabilidad se refiere al ejercicio de la autoridad política, económica y administrativa en la gestión de los asuntos de un país, incluyendo la expresión por parte de los ciudadanos de sus intereses y el ejercicio de sus derechos legales y obligaciones”. Aún cuando inicialmente, no nos señala todos los atributos del concepto, si expresa la participación plural de los ciudadanos en el gobierno sin menoscabo de sus derechos, deberes e intereses como rasgo fundamental que legitima el poder y lo hacer verdaderamente democrático.

Pero, además, y de manera significativa, debe ser entendida la gobernabilidad como la capacidad no solamente de ejercer la autoridad sino de procesar la institucionalidad política conforme a la Ley y al servicio de los ciudadanos, estableciendo mecanismos de consenso para llevar adelante programas y para tomar las decisiones, interpretando debidamente las necesidades y el consentimiento social, evidenciando adecuados criterios y capacidad para gobernar, ejercer el poder dentro de los fines y los limitaciones que le son propios y, por último, resolver debidamente los problemas de la población.

En los Estados modernos con efectiva vocación participativa plural, los recursos del llamado gobierno electrónico involucra la presencia de una mayor interacción entre el ciudadano y las autoridades con los objetivos de una gestión transparente, la existencia de altos niveles de información, los frecuentes niveles de consulta, la mejora de la eficiencia y eficacia administrativas.

Dos de los principios básicos establecidos por el Derecho Administrativo que deben caracterizar la gestión del gobierno son, entre otros, el de modernidad y el de la participación de los interesados, así como también el derecho a ser oído, que adquieren una nueva dimensión de mayor alcance gracias a los recursos tecnológicos que obran a favor de la transparencia, la comunicación, la rendición de cuentas y la responsabilidad, que transformarían al gobernante de ser un órgano de decisión aislada y distante, en un órgano vinculado y accesible, que acude a la opinión ciudadana de manera constante, inmediata, que atiende y respeta la voluntad general y que responde a las necesidades e intereses de todos.

Otro de los aspectos interesantes de la democracia electrónica es que la misma puede ser aplicada de manera más efectiva en las instancias locales donde es mayor la interacción ciudadana particularmente para la atención de los asuntos relacionados con los servicios públicos, la seguridad, el medio ambiente, la planificación, la consulta, la toma de decisiones y la rendición de cuentas, entre otros.

De la misma manera, el estudio de la Unesco mencionado aporta recomendaciones importantes en materia de desarrollo del gobierno electrónico, especialmente en países en vías de desarrollo y señala el avance de proyectos en Brasil y en México, por ejemplo, así como la situación existente en África donde se procura impulsar la democracia y la gobernanza, estableciendo todo un sistema que permita: “enlaces, redes y una conexión de comunidades, proporcionando servicios transparentes, oportunos, eficientes y responsables, mejorando la gestión de operaciones y los sistemas de gobierno locales, facilitando la planificación y los procesos de desarrollo político, evaluando la implementación de políticas y registrando cambios físicos y sociales en la comunidad, y al mismo tiempo mejorando la calidad de vida de los ciudadanos”.

Pero más allá  del enfoque gobierno-sociedad, la comunicación electrónica está alcanzado niveles extraordinarios en lo que respecta a la relación en sí de los ciudadanos, grupos comunitarios organizados, ONGs, universidades, profesionales, estudiantes, entre otros, lo que implica el desarrollo global de la libertad y de la democracia.

Entre los derechos humanos fundamentales se encuentra la libertad de expresión y la libre circulación de la información, la libertad de asociación y la participación, entre otros, que se relacionan con el uso del Internet y otros medios y fortalecen la relación de los ciudadanos entre sí y de éstos con el gobierno, todo lo cual tiene su base en el artículo 19 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos que señala: “Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oral mente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”. De la misma manera, resulta importante el artículo 25 que dispone como derecho de cada ciudadano: “Participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos”, lo cual obviamente incluye cualquier mecanismo informático en el que su opinión y decisión pueda ser requerida.

La democracia electrónica es un medio que debe utilizarse para ampliar la participación ciudadana efectiva y frecuente en la dirección de los asuntos públicos ejerciendo las condiciones de actores y de beneficiarios de la acción política.

Ahora bien, precisamente porque las decisiones gubernamentales afectan nuestras vidas ¿qué relación tienen (tenemos) los ciudadanos con todos los problemas que ellas nos ocasionan?

Los ciudadanos somos sujetos y objeto de las decisiones gubernamentales en todos sus efectos positivos y negativos y en atención que las mismas afectan nuestros derechos, intereses, bienes, calidad de vida etc., debemos ser actores fundamentales en sus diseños y toma de decisión, y, en tal sentido, la implementación de mecanismos de democracia electrónica puede constituir una herramienta útil en ese proceso de planificación, establecimiento, regulación, decisión y control de las políticas públicas.

¿Existe alguna manera de manejar la complejidad gubernamental para que las interacciones de los ciudadanos con el gobierno sean más sencillas e influyentes?

La simplificación de los procedimientos ha sido uno de las viejas ideas en este sentido, pero que en la práctica no se ha llevado a cabo exitosamente. Una de las formas de simplificación y de inmediatez en ese intercambio es la consulta frecuente y la existencia de reales medios de intercambio abierto, democrático, plural, y una de las formas es precisamente la utilización de medios electrónicos en apoyo a la gestión de gobierno y a la participación social.

¿Tendría el gobierno por sí solo que llevar a cabo todo el trabajo necesario para mejorar los servicios que provee al ciudadano?

Obviamente aún cuando el gobierno asume una responsabilidad específica tal como lo señala la Ley, existen medios de intervención directa de las comunidades y de los ciudadanos que deben ponerse en práctica, lo cual permitiría con una presencia activa de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones e implementación a que los resultados sean mejores y cuenten con el debido consenso colectivo.

¿Qué papel juegan las redes socio-tecnológicas en manos de la ciudadanos para incrementar y mejorar las interacciones entre éstos y el gobierno?

Al respecto es clave la presencia de las redes socio tecnológicas libres y será, como ya lo está demostrando, un mecanismo extraordinario y efectivo para la organización de la respuesta y participación social, que no debe ser limitado por el gobierno, sino por el contrario estimulado en el marco de una verdadera democracia participativa como lo señala expresamente la Constitución.

La nueva sociedad democrática del futuro se profundiza cada vez en el mundo y se replanteará como rasgo determinante del siglo XXI las relaciones del poder y la presencia irrenunciable de los derechos de la ciudadanía

 

LA POLÍTICA LLEGÓ AL DESIERTO

por Fernando Mires

Habría que ser iluso para esperar que en el mundo árabe hubieran surgido espléndidas democracias. No obstante lo que ahí está surgiendo es también promisorio. Ahí está teniendo lugar un dinámico proceso de politización. Al fin y al cabo también la democracia en Europa resultó de intensas luchas sociales, políticas y, no por último, religiosas. En otras palabras: la politización es condición de la democratización y no al revés.

Analistas escépticos argumentan que la politización árabe no pasa de la confrontación entre diversas fracciones islámicas, como demuestran los casos de Túnez y Egipto. Pero ¿no ocurrió lo mismo en la Europa pre-democrática? ¿No fueron las luchas entre protestantes y católicos razones que llevaron a adoptar la política como medio sustitutivo de confrontación? ¿No es todavía la religión un factor político en la lucha partidista?

No me voy a referir a Irlanda, donde la religión sigue siendo factor político de primer orden. Tampoco a España, donde el PP representa algunas propuestas vaticanas. Ni a Hungría, cuyo mandatario intenta rescatar el cristianismo medieval. Ni siquiera a Polonia, donde la Iglesia continúa siendo un “Estado sobre el Estado”. Pensemos sólo en un país como Alemania donde la religión pareciera estar desterrada de la política. Allí, todos lo saben, hay más católicos en la Democracia Cristiana que en la Socialdemocracia del mismo modo como en la Socialdemocracia hay más protestantes que en la Democracia Cristiana. Eso quiere decir que en uno o en otro lado las iglesias actúan en el espacio político. La diferencia con el mundo islámico no reside por lo tanto en que la religión no tenga representación política sino que en Europa es implícita y en el mundo árabe, explícita.

Lo más decisivo es que tanto en Egipto, Túnez y Siria, la politización no tiene lugar entre diversas confesiones sino al interior de una sola: la sunita. Los “hermanos” y los salafistas egipcios son sunitas. “En Nahda”, partido gobernante de Túnez, es sunita, y las principales fuerzas del Consejo Nacional Sirio son sunitas. Todos estos partidos tienen como modelo “Justicia y Desarrollo” de Turquía, partido confesional y pro-occidental a la vez.

En los tres casos mencionados se trata de divisiones inter-confesionales. La importancia de este hecho es enorme, sobre todo si se toma en cuenta que la división y no la unidad es la condición esencial de la política. Eso quiere decir que las fracciones religiosas-parlamentarias deberán disputar la mayoría electoral. Ello las llevará a buscar alianzas, incluso al interior del electorado no religioso. Y esa es la sal de la política. También es el principio sobre el cual se fundamenta todo orden democrático. Así ocurrirá también en Libia si logra salir de sus enredos tribales y en El Yemen, después que su tirano hiciera abandono “voluntario” del poder. Sólo Arabia Saudita podrá conservar. gracias al petróleo y al ejército, un orden religioso pre-político

Distinto es el caso de Irak. Allí la lucha no es inter-confesional sino “entre” dos confesiones: la sunita, cada vez más proclive al terrorismo, y la chiíta, apoyada desde Irán. Esa no es una lucha política, pues ni el chiísmo ni el sunismo lograrán quitarse electores entre sí.

La desastrosa situación de Irak es una prueba de la que fue aberrante política de Bush. Irak es uno de los pocos países de la zona en donde no ha habido levantamientos populares. Pudo haber sido el primero. A la hora de la invasión, Husein estaba muy debilitado. Por otra parte Irak era, en la región,  el país en el cual el modo occidental de vida había penetrado más intensamente. Bush robó así, al pueblo de Irak, la posibilidad de haber hecho su propia revolución. Hoy Irak es un nido de terroristas y, por si fuera poco, un potencial aliado estratégico de Irán.

 

Algún día habrá que convenir en que las revueltas del mundo árabe fueron, en parte, un resultado objetivo de la inteligente política internacional de Obama. Política que puede ser denominada como “de-compresión”. Eso significa: los EE UU, al haber bajado la intensidad de su presencia han posibilitado que por primera vez las naciones árabes estén ocupándose con sus propios problemas; y son muchos.

La presencia activa de los EE UU mantenía unida a las fracciones religiosas y políticas del mundo islámico. Gracias al repliegue de Obama, en cambio, la política está llegando al desierto. Esa es la razón por la cual el gobierno norteamericano no intenta intervenir en Siria. Quizás el fin de la tiranía de Damasco será así más sangriento. Pero nadie podrá quitar a los sirios el mérito de haberse deshecho de su tiranía.

La politización árabe no sólo ha sido interna. La antes anémica Liga Árabe ha logrado erigirse como representante de intereses comunes a diversos gobiernos de la región. Si las cosas no marchan demasiado mal hacia el futuro, podrá darse la posibilidad de un triangulo convergente entre tres instituciones supranacionales: La Liga Árabe, la Unión Africana y la Unión Europea. Pero para que ese -por ahora utópico- objetivo sea posible, será necesario que el otro “imperio”, el ruso, emprenda también su retirada, lo que será mucho más difícil lograr que en el caso norteamericano.

Rusia ha sido el mejor aliado de las dictaduras militares del espacio islámico. Ayer apoyó a Husein, a Gadafi y hoy apoya a Bachar Al Asad. El proyecto atómico de Irán tiene, además, su mejor aliado en Rusia. Eso quiere decir que los problemas del mundo árabe no sólo están en el mundo árabe. Sobre ese tema hay mucho que pensar.

 

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