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Democracia siglo XXI

mes

mayo 2008

Política elemental

por Luis Enrique Alcalá

 

Fue bajo el Secretario de Defensa de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, el genio ejecutivo Robert Strange McNamara, que se introdujera el concepto de “presupuesto de base cero” (zero-base budgeting) al seno de la administración pública de los Estados Unidos. Formaba parte de un conjunto de métodos para la planificación y la toma de decisiones que Charles Hitch, el Contralor del Departamento de Defensa, instauró bajo instrucciones de McNamara. (PPBS, Programming, Planning and Budgeting System. Johnson ordenó su extensión al resto de la administración federal). Era algo así como lo siguiente: el comandante de la Sexta Flota llegaba al Departamento de Defensa para entrevistarse con el jefe, a quien decía como estaba acostumbrado: “Señor Secretario: he aquí el presupuesto de la Sexta Flota para 1961. El incremento respecto del año anterior es de sólo siete por ciento. Permítame explicar esa diferencia”. Pero McNamara interrumpía y contestaba: “No, Almirante. Lo que necesito que me explique en su integridad es todo el gasto de la Sexta Flota. Quiero que me lo justifique por entero, desde cero. Podemos empezar por esto: ¿para qué se necesita la Sexta Flota? ¿No podríamos obtener lo que ella logra con algo distinto y mejor?”

Zero-base. Back to basics. Square one. El ABC, la cartilla. Por ese procedimiento, McNamara forzaba a toda unidad significativa del aparato militar estadounidense a reflexionar sobre su propia existencia. Y ésa es la misma pregunta que la Nación debe hacerle a la política. Inocentemente, frescamente ¿para qué es necesaria la política?

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Los humanos sólo hacemos ciertas cosas bien en enjambre. La mayoría de las veces, además, ni siquiera actuamos en enjambre, sino individualmente o en pequeños grupos. Resolvemos la mayoría de nuestras necesidades de ese modo. Así ganamos nuestro pan, así compramos, así aprendemos y jugamos, así amamos y odiamos. Pero hay cosas que la transacción civil no alcanza a cubrir. El más perfecto de los códigos civiles concebibles no puede acomodar los procesos públicos, los que son indigestibles a base de transacciones privadas. Ése es el reino de los problemas públicos, y es por ellos que tendríamos que permitir la existencia a la política. Ninguna política se justifica si no es capaz de mostrar que puede resolver esos problemas al menor costo humano.

Porque existen los problemas públicos se justifica el Estado. Si no los tuviéramos no necesitaríamos al Estado. Y si el Estado, si sus distintas instituciones no sólo no resuelven los problemas de carácter público, sino que encima los agravan, debemos cambiar ese Estado. Pero este derecho es del enjambre, de la Nación, de la ciudadanía, del Poder Constituyente Originario, del Poder Público Primario, no de un hombre que se confunda con el Estado.

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Todo paciente tiene derecho al mejor tratamiento posible, dilucidado con los criterios más confiables. No hay más confiables criterios que los científicos. La medicina se justifica porque administra al paciente lo mejor que la ciencia puede ofrecer.

Las naciones tienen el derecho de exigir a sus políticos que lo que se propongan imponer sea lo mejor según criterio lo más científico posible. No lo más ideológico posible. El arte de la política debe ser hoy en día, luego de lo que se ha aprendido en materia de creación y aplicación de políticas, de raíz científica, no ideológica. La ideología debe ser suplantada por la metodología. Ningún político serio podría exigir a estas alturas de la civilización planetaria poderes sobre bases ideológicas, mucho menos únicas, puesto que las ideologías son presuntas curaciones de los males públicos que no son diferentes de “la medicina del siglo dieciocho, cuando los doctores aplicaban sanguijuelas para extraer sangre de los pacientes, a menudo matándolos en el proceso”. (Sachs).

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La política no es una ciencia, por más que finque sus cimientos en la ciencia. Es un arte, una profesión, un oficio, un métier, como la medicina no es una ciencia, aunque haya ciencias médicas, como las hay políticas. Por esta razón hay un estado del arte de la política, su state of the art. Éste cambia y crece, con la creatividad humana. Los protocolos de ataque a la pobreza no son los mismos después de que Muhammad Yufus, el economista de Bangladesh que fundó y ha dirigido el Banco Grameen—y que recibió por eso el Nóbel de la Paz—introdujera los programas crediticios que han significado el abandono de la pobreza para millones de personas desatendidas por la banca convencional, especialmente mujeres. La política no es una ciencia, mucho menos una ciencia deductiva, una geometría. (“Una nueva geometría del poder”). La política no se deduce, sino que se inventa. Y una ideología es la pretensión falaz de proveer axiomas sobre la sociedad y la historia, de los que pueda la política deducirse. La noción del valor terapéutico de las ideologías es tan inoperante y obsoleta como la doctrina de los miasmas de la medicina precientífica.

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El mejor médico, aun ante alguien estudiado en sucesión en Boloña, la Sorbona y Yale, es el propio cuerpo humano. No hay terapia tan fina y tan poderosa como la que provee el sistema inmunológico natural. Por esto el más consciente de los médicos confía en la sabiduría fisiológica. Del mismo modo el político debe ser modesto, percatado de que el cuerpo social en su conjunto, así sea el del país más pobre y atrasado, es más sabio que él. No es un buen político quien se pretende inerrante. Menos aún cuando se cree moralmente superior a sus congéneres, o a algún grupo social. La peor de las políticas es la moralizante, como de la de McCarthy, Robespierre o Torquemada, que se sintieron autorizados a condenar. El buen médico emite dictámenes, sujetos a mejora, no juicios finales.

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El médico no es el jefe del paciente. En Argentina se acepta, incorrectamente, que se diga Presidencia de la Nación. El presidente de una república moderna no debe ser aceptado como jefe del país, mucho menos su dueño. Lo que debiera presidir es la rama ejecutiva del poder público constituido, nada más. No debe legislar, no debe juzgar, no debe condenar. No puede decirle a todo un país que le obedezca. Quien decide si acepta el tratamiento que el mejor médico le propone es el paciente. Sólo de él es ese derecho. Sólo en una emergencia, y cuando el paciente se encuentre sin conciencia, estará el médico autorizado a intervenir sin su consentimiento. La Venezuela paciente no ha perdido todavía la conciencia.

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No se legitiman los tratamientos que un médico prescribe porque sea gigantesco o extraordinariamente fuerte, ni porque sea el médico que primero vio al paciente, ni tampoco porque algunos de sus colegas sean gente indeseable. Lo único que puede legitimarlos es que sean eficaces a bajo costo, y es el deber de un médico, como el de un político, explicar claramente los costos y beneficios de una prescripción. El médico, el político, no están obligados con una doctrina, sino con la salud del paciente, de la sociedad, y con la verdad.

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Las nociones precedentes, propias de una medicina política, son de fácil aceptación y comprensión popular, que intuitivamente las sabe verdaderas. Se oponen, naturalmente, a las de una política precientífica, ocupada principalmente del acceso al poder. A la larga, son las únicas que pueden sustituir el paradigma de la Realpolitik, la política de poder, que es la que prevalece. Son las únicas que más temprano que tarde la superarán, puesto que no puede detenerse el mayor estado de conciencia de la humanidad.

El ya clásico texto de John Vásquez, The power of power politics (1983), destaca la crisis de ineficacia explicativa y predictiva del paradigma que concibe a la actividad política como proceso de adquisición, intercambio y aumento del poder detentado por un sujeto de cualquier escala. (Individuo, corporación, estado). Aun cuando su investigación se centra sobre la inadecuación de esa visión en el campo académico de las ciencias políticas, este fenómeno tiene su correspondencia en el campo de la política práctica. (A fin de cuentas, lo que la baja capacidad predictiva de ese paradigma significa es que en la práctica política el estilo de la Realpolitik parece, al menos, haber entrado en una fase de rendimientos decrecientes).

Una de las razones para esta situación de crisis del paradigma del poder por el poder, puede ser encontrada en la informatización acelerada del planeta y sus consecuencias. La realpolitik ha necesitado siempre del secreto para garantizar su eficacia. Pero en los últimos tiempos hemos sido testigos del descubrimiento y exposición pública de los más elaborados planes de ocultamiento político. Un caso particularmente notable fue el del financiamiento de la Administración Reagan a los «contras» en Nicaragua. Un complicadísimo y retorcido esquema de ocultamiento, que involucraba a insospechables aliados momentáneos (Irán, que para los efectos de relaciones públicas era enemigo de los Estados Unidos), resultó ser imposible de ocultar.

Por esto es que el glasnost, la política de «transparencia» declarada por Gorbachov en la antigua Unión Soviética, más que un deseo inspirado en valores éticos, era una necesidad. Ante el asedio de los medios de comunicación, que se ha unido a las previsibles acciones de los adversarios políticos que intentan descifrar las intenciones del contrario, el actor político de hoy se ve forzado, cada vez más, a determinar sus planes suponiendo que van a ser, a la postre, conocidos públicamente. La política de hoy tiende a parecerse cada vez más a un juego de ajedrez, en el que cada oponente posee información completa acerca de la cantidad, calidad y ubicación de las piezas del contendor.

Una política de poder puro, de imposición, de pretendida inerrancia, moralista, por más que a corto plazo pueda dominar, tiene sus días contados, porque la humanidad, a pesar de sus tropiezos y desmanes, siempre aprende, y a la larga da cabida a la racionalidad.

Son éstas las cosas que deben ser enseñadas a los Electores, puesto que es su sabiduría política lo más importante. Neil Postman y Charles Weingartner sostenían en La enseñanza como actividad subversiva (1969), que una de las tareas fundamentales de la educación era proporcionar a los educandos un “detector de porquería”. (Crap detector). El estudiante debía aprender a distinguir entre un discurso válido y con sentido, y uno construido con falsedad. Así el paciente racional debe preferir la medicina científica a cacareadas “medicinas sistémicas” o “alternativas”, independientemente de la propaganda televisada que nuestros canales de televisión admitan. Así debe el ciudadano preferir, más bien exigir, una política científica, y rechazar la payasada que en estos días busca imponérsenos. Suena a “científica”, porque una astucia terminológica la vende con imágenes de mecánica automotriz. No hay nada más inadecuado que la metáfora mecánica para la referencia social. Nada más burdo que el símil de unos “motores”, nada más inexacto. La política eficaz y responsable es postmecánica.

El primer deber del político es el de educar al pueblo, para que sea cada vez más autónomo, menos tutelado, políticamente. (Claro que entonces él mismo debe ser educado en la verdad política). Así que recordaremos a John Stuart Mill y Bárbara Tuchman. Dice ésta en conjetura profundamente democrática: “El problema pudiera ser no tanto un asunto de educar funcionarios para el gobierno como de educar al electorado a reconocer y premiar la integridad de carácter y a rechazar lo artificial”.

Dice Mill: “Si nos preguntamos qué es lo que causa y condiciona el buen gobierno en todos sus sentidos, desde el más humilde hasta el más exaltado, encontraremos que la causa principal entre todas, aquella que trasciende a todas las demás, no es otra cosa que las cualidades de los seres humanos que componen la sociedad sobre la que el gobierno es ejercido… Siendo, por tanto, el primer elemento del buen gobierno la virtud y la inteligencia de los seres humanos que componen la comunidad, el punto de excelencia más importante que cualquier forma de gobierno puede poseer es promover la virtud y la inteligencia del pueblo mismo… Es lo que los hombres piensan lo que determina cómo actúan”.

Pero también advierte: “Un pueblo puede preferir un gobierno libre, pero si, por indolencia, descuido, cobardía o falta de espíritu público, se muestra incapaz de los trabajos necesarios para preservarlo; si no pelea por él cuando es directamente atacado; si puede ser engañado por los artificios empleados para robárselo; si por desmoralización momentánea, o pánico temporal, o un arranque de entusiasmo por un individuo, ese pueblo puede ser inducido a entregar sus libertades a los pies de incluso un gran hombre, o le confía poderes que le permiten subvertir sus instituciones; en todos estos casos es más o menos incapaz de libertad, y aunque pueda serle beneficioso tenerlo así sea por corto tiempo, es improbable que lo disfrute por mucho”.

 

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Los muertos no tienen derechos

 

por Jorge Buendía

 

  

¿Las generaciones pasadas tienen derecho a decidir lo que puede hacer la generación actual? A juzgar por el debate sobre la reforma energética, los mexicanos del siglo XXI estamos destinados a vivir bajo reglas impuestas muchas décadas atrás. Sin embargo, la democracia es el gobierno de los vivos y por lo tanto tenemos derecho a escoger lo que más nos conviene: “Cada generación es independiente de la que le precede, como ésta lo fue de la que le antecedió… los muertos no tienen derechos” (Thomas Jefferson).

 

El poder de las generaciones pasadas radica en la Constitución. Ahí se establece el marco institucional que rige a generaciones posteriores. Hay consenso en que, salvo derechos individuales como la libertad de expresión o de asociación, no hay temas intocables para la mayoría. ¿Es intocable el artículo 27 de la Constitución? No, muchas veces se ha reformado. Es claro que en el debate actual la defensa de la Constitución es más estrategia política que convicción. Las posturas pro Constitución son en realidad posturas a favor del statu quo posrevolucionario.

 

 

La Constitución que nos rige es expresión de una correlación de fuerzas que desapareció hace mucho. El régimen de partido hegemónico ha sido sustituido por la alternancia y por un sistema de partidos fragmentado, donde ninguna fuerza cuenta con apoyo superior a 40% de los votantes. Por ello, después de la caída del PRI, una de las primeras cosas que pidieron el PAN y el PRD fue la elaboración de una nueva Constitución. La ironía es que muchos de quienes hoy se oponen a cualquier cambio al artículo 27 son los mismos que desde hace años claman por un nuevo Congreso Constituyente.

 

 

El rechazo de PRI, PRD y PAN a analizar algunas reformas constitucionales daña al Poder Legislativo. Su renuencia a discutir ciertos temas, ya sea reformas al artículo 27 o la reelección de funcionarios, fortalece alternativas que posibiliten tomar las decisiones que el Congreso simplemente ignora. Ese es el atractivo del plebiscito y el referéndum. Recurrir al referéndum es simplemente reconocer que el Poder Legislativo es incapaz de tomar ciertas decisiones y que es preferible la democracia directa a la democracia representativa.

 

 

Todos estamos conscientes del peso histórico del tema del petróleo y su asociación con valores como el nacionalismo y la soberanía. Pero nuestros antepasados, por muy inteligentes o visionarios que fueron, simplemente desconocían las características de la industria petrolera en el siglo XXI. Es ridículo que nuestra clase política cite a diestra y siniestra las declaraciones, leyes y reglamentos de la época del entonces presidente Cárdenas. Ni el general Cárdenas está en el poder ni las generaciones pasadas deben gobernarnos.

 

 

El reto entonces es conciliar nuestra herencia con las necesidades y demandas del mundo de hoy. La historia es parte integral de nuestro nacionalismo pero tampoco podemos ser rehenes de ella. Si la historia determinara el presente, la Unión Europea no existiría y tampoco tendríamos un TLC con Estados Unidos. Nuestros gobernantes tienen la obligación de privilegiar el presente sobre el pasado, a los vivos sobre los muertos. La soberanía popular está en manos de los mexicanos del siglo XXI y no reside en la generación de 1917 o de 1938. Discutamos lo que nos conviene, sin tabúes, desde reformas al artículo 27, o la reelección de nuestros líderes, hasta una nueva forma de gobierno.

 

Fuente:”El Universal” de México.

Of habits and behaviors of a society in crisis

 

 

 

by Teódulo López Meléndez

 

(Original en inglés de www.correvedile.com)

 

A behavior pattern has settled down, that of the social hate, that of the violence, that of the lie, that of the scorn, that of a pathological individualism that, to give a seemingly secondary example, it doesn’t support second fractions to play the bugle of the car without caring him nothing else.

 

The human brain works on the base of recognizing patterns and those that we have they are being copied until an unbearable level. The behavior is standardizing on the fragile patterns. And they are made habit. The daily experience is structured and in turn structure to the society, this that we live marked by the described features. We could say that we have a “culture of the raving”. This is the true cultural revolution of the régime that we suffer.

 

 

Our way to live in this social world is that of the social world. We reproduce, this way, the state of violence, of scorn, of lie and of fence. This is already the way to live off the Venezuelans. The revolution has been successful in the change so desired of the social behavior. We are already others. Now we are a diminished social capital. The education is redrawing to reinforce these new countervalues.

 

On the other hand we have the conviction of the defeat, on the base of the abstention in acting, because, according to the implanted module, anything can make but adapting. Inside this society reconformada inviable the democratic exercise is making, he is not considered form of logical expression; as well he tells it the project of constitutional reformation the popular power it won’t be expressed by way of elections.

 

In other words, we are stopping to be voters-matter ratified by the abstention that he finds this way psychological explanation (to another part leave to look for) – and we have stopped to demand more open forms and you complete of participation, since the State is about to determine on that consists, a, obviously, determined by the commander. The State rises, I don’t already eat guarantor, but I eat “father” that it orders and it sends.

 

Not to make is the new habit, but we compensate it with reflections threatening the most violent actions, while we accuse, to the one that moves on the logic, of collaborating with the new structure of habits and behaviors imposed by the revolution of the countervalues. The essential principles have been transformed and we no longer work deriving of them, now we act on the parameters of the régime. So that if we transfer to terms of current politics the word “collaborators”, they are it-there is no doubt – those that have adopted the habits and behaviors of those who their opponents consider.

 

This is, in this lamentable today country the social body copied the signs of the born invader of its own breast. It is possible to change the human subjectivity, for well or for bad, and to change it toward some values what has been the venezolanidad, more the sum of ceasing of the selfishness, of the installation of the social solidarity and of the abandonment of old theories as of sleepless theories, it is necessary the multiplication of the voice of the intelligence made sleepy today and fling in a hammock. For example, the habit of the growth has been changed by the habit of the survival. The habit of the tolerance has been changed by the habit of the aggression. The habit of not surrendering has been changed by the habit to spout insulting words and to announce violence.

 

It is obvious that the conformation of habits and behaviors depend so much of the exterior as of the interior. The exterior knows it in all its hangups, but the interior is shown us a deep psychological fragility, a lack of density, a total vulnerability, an impressive lack of consistency in the Venezuelan prototype. Without an interior world I not propitiate you internalizaría the worthless external world. Neither this circle of people would take place with the new habits and behaviors being constituted in the devaluated society. In consequence, it is necessary to explain and to introduce a new idea. If we are not able to make it, if we limit ourselves to repeat the rejection without proposing alternative, respecting the root in the old thing recent that here calls you democracy and freedom, there will never be the possibility of a collective reaction of true resistance, word that I use in their fair dimension, not in that of an eccentric political action.

 

I already said a while ago it: this implies a new language, to begin. It is obvious the necessity to design a future. With these habits and these behaviors, if we allow that they settle down hardened, this is that are a totalitarian society without resistance capacity, you then won’t be able to modify anything, unless from the end that always arrives and the one restarts from the hole. If each who not you autoanaliza and he looks at that he makes to newspaper in the daily life and it is examined in their reactions in front of our current drama, we won’t have intelligence the future neither emergent leaderships that can behave toward the reconstruction of our interior taking place and of our exterior.

 

This adaptation to the crisis habits imposes this behavior that is becoming natural in definition of a sick normality. As well as the body warms, it produces fever, as warning that the antibodies have begun to work and the organism defends, it would be this way indispensable that our society in breakup in the breakup felt conscience that the social body is the sum of each one of us and if each one of us has been intoxicated one to one we will owe desintoxicarnos.

 

It happens, sometimes that the towns wake up. Ours is characterized by the autoflagelación and their answers, along the history, they have taken a long time so much that we always finish beginning again, leaving on the floor the lost time and destroyed generations.

 

I am making an effort for the thought and the ideas in the blog “Democracy of the XXI century” whose URL is: teodulolopezmelendez.wordpress.com. I Wait the they read and request to receive it to the mail that I always place in my articles. Or that they collaborate conceptually for the achievement of a democracy of this century.

 

 

 

La economía bajo la primacía de la democracia

 

por Teódulo López Meléndez

 

 

 

   La política perdió, entre tantas cosas, el control de la economía. No me refiero al Estado o a su intervencionismo a ultranza en los procesos económicos. Me refiero a que la democracia dejó de ser el gobierno del pueblo para pasar a ser un sistema en el que los mercados funcionen con libertad. La alteración del orden sí afecta al producto, puesto que si el mercado se convierte en el mecanismo superior de regulación social deja de ser la democracia  precondición del mercado. Ello afecta la capacidad para la toma de decisiones, de manera que la democracia se desdibuja y pasa a ser un añadido del mercado. El traslado de las competencias es obvio. Hayeck ha llegado a los extremos de autorizar una violación del orden democrático para salvaguardar el orden del mercado. Para decirlo de otra manera, los precios se sobreponen a los votos. El individualismo se exacerba puesto que sería posible disfrutar de libertad personal sin libertad política.

   Es necesario regular el mercado. El Estado no puede renunciar jamás a su poder de redistribución de la riqueza. El Estado no puede perder la capacidad de proporcionar a la parte débil de la población los recursos que el mercado le niega. Digamos que la situación se plantea a la inversa: sin democracia y sin política no puede haber capitalismo. Es en el campo de la política donde deben definirse las condiciones del intercambio o, en otras palabras, la política es el espacio donde se perfecciona el orden económico, pues debe resolver las claves del reparto. El asunto es la satisfacción material de las necesidades humanas. Podríamos decir que no hay identidad entre democracia y economía de mercado, lo que hay es un conflicto a resolver, uno más en la larga lista de la democracia.

   El alejamiento entre política y economía cercena la capacidad de iniciativa de la ciudadanía en un terreno vital, pues toca sus condiciones materiales de existencia. Hay que incentivar los mecanismos de autogestión y cogestión, la influencia ciudadana en la determinación del gasto público y en la formulación de las políticas públicas.

   Debemos decir que  hay que construir una convivencia articulada entre democracia y economía, creando formas específicas de distribución de la riqueza. Es cierto que economía y política tienden a desconocerse, por la sencilla razón de que la economía tiende a la obtención de una ganancia individual mientras la política debe procurar los intereses colectivos. Hay que lograr una convivencia entre el mercado y la democracia. He aquí el punto focal. Se han intentado muchas formas de lograr esta convivencia. Las diferencias son obvias, entre el capitalismo japonés, el francés o el alemán. Cada uno responde a características de diverso tipo. Hay que tomar en cuenta dos elementos: el primero, la forma en que los intereses comunes son expresados en las instituciones del Estado y, segundo, la forma en que las instituciones del Estado –y de la política- se ocupa de los intereses comunes. Finalmente, cómo pueden comprometerse en un acuerdo de entendimiento los pobres que nada tienen. De manera que hay tres asuntos fundamentales: integración social o democracia inclusiva -como la llama Takis Fotopoulos- la redistribución de la riqueza y la creación de empleo.

   De manera que se trata –como ya se han estudiado en seminarios por toda América Latina- de cómo construir democracia por medio de oportunidades económicas renovadas, de las relaciones entre democracia y estabilidad macroeconómica. Es evidente que del estado de la política dependerán elementos como el macroeconómico, el productivo y el social.

   Reaparece el concepto básico: la economía debe estar sujeta a la política. Si bien es cierto, como lo dijo Joseph Stiglitz- premio Nobel de Economía 2001- que “no existe un único conjunto de políticas dominantes que dé por resultado un óptimo de Pareto, es decir, uno que haga que todas las personas estén en mejor situación que si se hubiera aplicado cualquier otra política”  es obvio que el objetivo de una buena política económica–democrática es mantener un equilibrio entre objetivos encontrados. De allí la otra conclusión obvia: la ciudadanía debe participar en las decisiones económicas, como debe participar en las decisiones propiamente políticas.

   Debemos acotar, entonces, que democracia es la extensión de igualdad  jurídica o, en otras palabras, implica el ejercicio de la ciudadanía civil, política y social, de la cual la economía no está excluida. Creo que todo puede enmarcarse en el concepto de ciudadanía. La visión tiene que ser paralela; democracia y ciudadanía como dos líneas que marchan juntas. No olvidemos que el concepto de igualdad jurídica  está asociado al surgimiento del capitalismo moderno. La disputa entre igualdad social y derecho de propiedad  se resuelve mediante el uso de principios jurídicos como la expropiación para fines de utilidad pública y el mantenimiento de medidas sociales redistributivas que atacan la desigualdad producida por el mercado. De esta manera, en una democracia del siglo XXI la equidad social debe ser vista como expresión fundamental de los propósitos colectivos y, por tanto, de la cohesión social. Es obvio que la admisión del concepto y su declaración a rango constitucional no garantiza su cumplimiento. No olvidemos la contrapartida que debe el cuerpo social que adquiere responsabilidades y obligaciones. Sin ello estaríamos ante un caso flagrante de populismo. Y una de esas contrapartidas, aparte de producir, es la de participar en lo político. Estos elementos constituyen en sí y per se lo que denominamos desarrollo. Para decirlo más claramente, el proceso económico debe estar sujeto al logro de los objetivos sociales. Lo que se ha denominado “Estado de bienestar” tiene infinitas variantes. En este sentido la palabra endógeno es consecuente con estas ideas. Este desarrollo tiene que tener origen interno. No podemos seguir viendo “economía de mercado” e intervencionismo estatal como antagonistas. El establecimiento de reglas macroeconómicas claras no es contrario al crecimiento democrático. Ni podemos permitir la caída en un populismo económico, entendiendo este último como la generación de prosperidad transitoria o el uso de promesas de bienestar social como instrumento de movilización de masas.  Hay que garantizar la propiedad, una distribución equitativa de los ingresos, el proyecto social gubernamental y el funcionamiento del mercado y, obviamente, el manejo de los inevitables conflictos. Así como hay que corregir las fallas del mercado hay que corregir las fallas del gobierno (clientelismo, corrupción, despilfarro) y ello sólo se puede lograr mediante la creación de una alta densidad institucional democrática diseñada sobre la bases de la responsabilidad ciudadana. Siempre encontramos lo mismo: la crisis se debe a la sustracción de contenidos básicos a la política. No puede lograrse el desarrollo social sin incidir sobre el mercado.

   Yochai Benkler (profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale (EE.UU.) utiliza con acierto la expresión “economía política del procomún”. Para él, procomún son espacios en que se puede practicar una libertad respecto a las restricciones que se aceptan normalmente como precondiciones necesarias al funcionamiento de los mercados, lo que no significa que sean espacios anárquicos. Significa que se pueden usar recursos gobernados por tipos de restricciones diferentes  a las impuestas por el derecho de propiedad. “El procomún es un tipo particular de ordenación institucional para gobernar el uso y la disposición de los recursos. Su característica prominente, que la define en contraposición a la propiedad, es que ninguna persona individual tiene un control exclusivo sobre el uso y la disposición de cualquier recurso particular. En cambio, los recursos gobernados por procomún pueden ser usados por, o estar a disposición de, cualquiera que forme parte de un cierto número de personas (más o menos bien definido), bajo unas reglas que pueden abarcar desde `todo vale´ a reglas formales finamente articuladas y cuyo respeto se impone con efectividad”.  Lo que propone es la posibilidad de existencia de propiedad común en un régimen de sostenibilidad y con mayor eficiencia que los regimenes de propiedad privada. Para él la web es un caso ejemplar de procomún. Allí podemos encontrar infinidad de organizaciones sin fines de lucro que utilizan Internet para proporcionar  información  e intercambio. “Permite el desarrollo de un papel sustancialmente más expansivo tanto para la producción no orientada al mercado como para la producción radicalmente descentralizada”. Benkler  cree posible una transición desde una sociedad de consumidores pasivos que compra lo que vende un pequeño número de productores comerciales hacia una sociedad en la que todos puedan hablar a todos y convertirse en participantes activos.

   Esta tesis tiene perfecta concordancia con la que sostiene Takis Fotopoulos analizando la crisis de la democracia como el efecto de una concentración de poder. Propone como solución una democracia inclusiva. En mi criterio es precisamente lo que debemos hacer en los términos de la relación que describo: marchar hacia una economía inclusiva. Fotopoulos (editor de la revista “Democracy&Nature y profesor de la Universidad de North London, aunque griego de nacimiento) presenta su proyecto como uno de modificación de la sociedad a todos los niveles, en el sentido de que la gente pueda autodeterminarse, lo que implica la existencia de una democracia económica. Si bien no comparto algunas ideas del profesor Fotopoulos sí me gusta el contexto general inclusivo, específicamente el tema de la democracia a nivel social o microsocial (lugar de trabajo, hogar, centro educativo), no como espacio anárquico de falsa igualdad, sino como la expresión básica del ejercicio democrático pleno. Para Fotopoulos el asunto es buscar un sistema que garantice las necesidades básicas y, al mismo tiempo, garantice la libertad de elección propia del mercado. De este planteamiento lo que me interesa es la idea de la construcción de instituciones alternativas y la expectativa de una transición que mantenga ambos elementos con vida. A Fotopoulos sus ideas se le van de las manos –creo- pero es innegable que su aporte –compartido a medias- es interesante en la búsqueda de posibilidades de construcción de una sociedad más equilibrada.

   Se pueden utilizar expresiones diversas  -“economía social de mercado” o “economía con rostro humano”, por ejemplo- pero el punto focal es que una democracia del siglo XXI no puede estar divorciada de los resultados económicos, en el sentido de la consecución de una justicia social mediante la redistribución de la riqueza y que la política contiene en sí a lo económico, no lo económico a lo político, lo que quiere decir que la democracia asume la búsqueda del nuevo equilibrio y niega la preponderancia del mercado reasumiendo su función de condición esencial para el desarrollo de una economía al servicio del hombre.

 

Los rasgos del próximo paradigma político

 por Luis Enrique Alcalá

 

El término “paradigma” y su empleo en la expresión “paradigma político” se ha hecho de uso bastante generalizado. El sentido en el que se emplea es el propuesto por Thomas S. Kuhn en su obra de 1962 “The Structure of Scientific Revolutions”. Kuhn se refiere con el término paradigma al núcleo esencial de una determinada teoría o doctrina científica. Por ejemplo, en materia del fenómeno de la gravitación, el paradigma de la física aristotélica quedaba definido por el concepto de causa final; Aristóteles explicaba que los cuerpos cayesen porque todos los cuerpos buscarían ir hacia su lugar natural, la tierra, dado que todos los cuerpos estarían hechos del “elemento” tierra. Sobre el mismo fenómeno el paradigma de Newton sustituye el concepto de Aristóteles por la idea de “acción a distancia”, que permite concebir una “fuerza de gravitación universal” existente entre dos cuerpos cualesquiera. Einstein prescinde de esa noción de acción a distancia y la sustituye, a su vez, por la proposición de que la presencia de masa en el espacio induce una curvatura en éste; sería esta curvatura la que seguirían los astros al girar en derredor de cuer­pos de mayor tamaño, y no una fuerza de gravitación.

 

El famoso ensayo de Kuhn describe el progreso de la ciencia entre épocas de estabilidad conceptual, de permanencia de un determinado paradigma, hasta que una crisis en el poder explicativo del paradigma conduce a la formulación de uno nuevo. Esta idea ha sido extendida para explicar la sucesión en el tiempo de las distintas concepciones sobre lo político.

 

Los paradigmas, pues, son los marcos mentales básicos a partir de los cuales se interpreta la realidad. Obviamente, de ellos depende la conducta humana. Dice John Stuart Mill: “Es lo que los hombres piensan lo que determina cómo actúan”. (Ensayo sobre el gobierno representativo). En lo que sigue examinaremos algunos de los rasgos del paradigma político predominante en Venezuela y las direcciones en las que deberán ser transformados, a fin de permitir un ejercicio político más eficaz.

 

 

El retorno del estratega

 

La crisis de los paradigmas sociopolíticos tuvo una grave expresión en el descrédito que sufrió la llamada planificación estratégica. Comúnmente se acostumbra fechar la primera derrota importante de los planifica­dores estratégicos con el embargo petrolero árabe de fines de 1973. Las predicciones dejaron de ser confiables, al generalizarse la impresión de volatilidad o impredecibilidad del mercado petrolero. (En un intento algo humorístico por describir el fenómeno, la firma consultora Arthur Andersen publicó un estudio en el que comparaba las sucesivas “cosechas” predictivas con los resultados reales, siempre distintos a lo previsto).

 

La discontinuidad, por otra parte, comenzó a manifestarse en el mundo político. La caída del régimen del Shah de Irán fue la primera “sorpresa” de cierta magnitud, la que inicia la serie de acontecimientos “impensables” que incluye cataclismos tales como el derrumbamiento del Muro de Berlín y la desmembración de la Unión Soviética como secuela de la “perestroika” de Gorbachov.

 

Una turbulencia de tan grande magnitud dejaba mal parados los intentos predictivos de los más sofisticados centros de análisis. Junto con el agotamiento del recetario clásico, esa inestabilidad ha sido la razón principal de que cundiera el escepticismo hacia los intentos de manejar el ambiente social desde marcos generales como guía para la acción.

 

En Venezuela fue muy intenso el rechazo a los “habladores de paja” de los departamentos de planificación estratégica. Un centro local de doctrinas gerenciales publicó en 1985 un libro (El caso Venezuela) en el que sus dos más notables líderes (Moisés Naím y Ramón Piñango) objetaban a la planificación estratégica del siguiente modo: “El mejoramiento de la gestión diaria del país requiere que los grupos influyentes abandonen esa constante preocupación por lo grandioso, esa búsqueda de una solución histórica, en la forma del gran plan, la gran política, la idea, el hombre o el grupo salvador. Es urgente que se convenzan de que no hay una solución, que un país se construye ocupándose de soluciones aparentemente pequeñas que forman eso que, con cierto desprecio, se ha llamado “la carpintería”. Si bien no hay dudas de que la preocupación por lo cotidiano es mucho menos atractiva y seductora que la preocupación por el gran diseño del país, es imperativo que cambiemos nuestros enfoques”.  Es decir, el remedio propuesto era el de sustituir los estrategas por los tácticos.

 

Entre 1989 y 1993, muy connotados profesores así como gerentes reconocidamente capaces del sector privado ejercieron importantes funciones públicas. Por esta razón resulta interesante contrastar este caso local de miopía técnica con el juicio que mereció a Tocqueville la ceguera de los funcionarios del gobierno de Luis XVI, cuando  la Revolución Francesa estaba a punto de estallar: “…es decididamente sorprendente que aquellos que llevaban el timón de los asuntos públicos –hombres de Estado, Intendentes, los magistrados– hayan exhibido muy poca más previsión. No hay duda de que muchos de estos hombres habían comprobado ser altamente competentes en el ejercicio de sus funciones y poseían un buen dominio de todos los detalles de la administración pública; sin embargo, en lo concerniente al verdadero arte del Estado –o sea una clara percepción de la forma como la sociedad evoluciona, una conciencia de las tendencias de la opinión de las masas y una capacidad para predecir el futuro– estaban tan perdidos como cualquier ciudadano ordinario”. (Alexis de Tocqueville: El Antiguo Régimen y la Revolución). 

 

Pero no todos los estrategas estaban perdidos o confundidos. Para el caso venezolano tiene especial relevancia la intuición analítica de Yehezkel Dror, puesto que se trata de un investigador que ha venido constantemente al país y se ha reunido con los miembros más representativos de sus élites. Dror no sólo describió adecuadamente la inestabilidad intrínseca del régimen de Palevi bastante antes de su desplome, sino que caracterizó el problema general de la “endemia” de las sorpresas en un brillante artículo de 1975. (How to Spring Surprises on History: “Eventos considerados como de baja probabilidad ocurren con frecuencia variable y la sorpresa llega a ser endémica” ).

 

Si bien, pues, era evidente que la mayoría de los analistas no sabían qué decir respecto del futuro en ciertas áreas especialmente volátiles, unos pocos mostraban que era posible manejar satisfactoriamente el problema cambiando el punto de vista y la comprensión de la dinámica propia de los acontecimientos sociales.

 

Es sólo muy recientemente que la “teoría de la complejidad”, que incluye la llamada “teoría del caos”, ha podido proporcionar un paradigma adecuado. Los primeros ejercicios analíticos de predicción eran fundamentalmente proyecciones en línea recta. (La estadística había proporcionado la herramienta de la “regresión lineal”, mientras el “determinismo histórico” de las doctrinas marxistas contribuía a esa opinión de que el futuro era único e inevitable). Obviamente, sólo pocos fenómenos pueden ser adecuadamente descritos como una línea recta.

 

El reconocimiento de la multiplicidad del futuro llevó, más tarde, al desarrollo de la técnica de “escenarios” (principalmente por la Corporación RAND, en la década de los sesenta), en los que se exponía intencionalmente un conjunto de descripciones diferentes del futuro en cuestión. Sin embargo, aún la técnica de escenarios tiende a estar asociada con una percepción del problema en forma de “abanico” de futuros, según la cual se presume una continuidad de la transición entre los distintos futuros, al desplazarse por el área continua del abanico. Este modo de ver las cosas supone, por tanto, una enorme cantidad de incertidumbre, pues los futuros serían, en el fondo, infinitos.

 

El formalismo matemático (fractales) sobre el que se asienta la teoría de la complejidad, en cambio, permite describir el futuro como una estructura arborificada o ramificada, como una arquitectura discontinua en la que unos pocos futuros posibles actúan como cauces o “atractrices” por los que puede discurrir la evolución del presente. (Benoit Mandelbrot, investigador del Thomas Watson Research Center de la compañía I.B.M., presentó en 1982, en su libro “The Fractal Geometry of Nature”, la noción de “fractal” –en términos generales una línea que exhibe “autosimilaridad”, que se parece a sí misma. La matemática fractal reproduce, con ecuaciones de extrema simplicidad, estructuras ramificadas complejas, sea ésta el perímetro de un helecho o la forma del aparato circulatorio humano. Cuando los investigadores de fenómenos caóticos –el clima, la turbulencia de los líquidos, los ataques cardíacos, etcétera– buscaban una herramienta analítica que les permitiera describir estos procesos, encontraron que la matemática fractal era justamente lo que necesitaban. Las “atractrices”, o cauces del orden subyacente a los fenómenos caóticos, son líneas de tipo fractal).

 

Un modelo sencillo de un sistema de atractrices lo constituye un péndulo que oscila a poca distancia de una base hexagonal, en cuyos vértices se han colocado imanes de aproximadamente igual intensidad magnética. Tomando el péndulo entre los dedos se le dota de un impulso inicial que, al soltarlo, lo hace describir una trayectoria que bajo la acción de los imanes es típicamente errática. Al agotarse el impulso inicial el péndulo se detiene sobre uno de los vértices (una de las atractrices). Incluso en un sistema tan sencillo como éste, no es posible predecir cuál será la atractriz que predominará al final.

 

Incertidumbres de este tipo han llevado a la desesperante noción de que la predicción social es imposible. El hecho de que por lo atrayente del nombre, se haya popularizado más la teoría del caos que la teoría de la complejidad que la engloba, ha contribuido aún más a la desesperanza.

 

Pero esto es un conocimiento y una aplicación superficiales de tales teorías. Por una parte, aun los fenómenos caóticos transcurren por cauces que siguen un orden subyacente estricto. Por la otra, ya a niveles prácticos se ha tenido éxito en introducir estímulos que “sincronizan” procesos caóticos para hacerlos seguir trayectorias estables. En otras palabras, es posible dominar el caos. (Ver William L. Ditto y Louis M. Pecora, “Mastering Chaos”, Scientific American, agosto de 1993 y antes Elizabeth Corcoran, “Ordering Chaos”, Science and Business, Scientific American, agosto de 1991). Más aún, la proporción de caos dentro de los sistemas complejos es usualmente pequeña, y predomina en éstos un proceso opuesto y más poderoso de autorganización, especialmente en sistemas que, como el social, son capaces de intercambiar información. (Ver Stuart A. Kauffman, “Antichaos and Adaptation”, Scientific American, agosto de 1991).

 

Naturalmente, ciertos episodios caóticos pueden tener consecuencias lamentables en magnitudes enormes. Los acontecimientos del 27 y el 28 de febrero de 1989, por ejemplo, son más fácilmente comprensibles si se les interpreta como un caso de proceso caótico, antes que como resultado de una acción subversiva intencional. En muchos sistemas físicos la transición de una fase ordenada a una fase caótica se produce al aumentar la magnitud de algún parámetro, la velocidad, por ejemplo. En el caso del más reciente crash  del mercado de valores de Nueva York (octubre de 1987), ese parámetro ha podido ser la mayor velocidad de transmisión de datos que se había logrado luego de la completa computarización de las transacciones. El 27 de febrero de 1989 pudo observarse la propagación de la avalancha desde Guarenas, exacerbándose por la transmisión del evento a través de los medios de comunicación social, pero también a través de una cadena informal de transmisión de información: los mensajeros motorizados, que exhiben desde hace mucho una rápida solidaridad de conducta y que fueron propagando el descontento desde Guarenas a Petare, de allí a Chacaíto, a la estación del Metro en Bellas Artes, y así sucesivamente.

 

En contraposición a estas posibilidades caóticas, los sistemas sociales aprenden y se autorganizan. A pesar de la larga acumulación de tensiones sociales en el país, el apagón masivo del sistema eléctrico venezolano del pasado 29 de octubre no condujo a disturbios dignos de ser mencionados. La ciudadanía intuyó tal vez que los disturbios, de producirse, proporcionarían un pretexto para la toma del poder político por autoridades militares. La comunicación telefónica sirvió esta vez para generalizar la impresión de que se estaba frente a la preparación de un golpe de Estado: la conciencia política lograda en estos últimos años de tanto sufrimiento social evadió la posible trampa.

 

Es así como aun en condiciones de extrema complejidad es posible tanto predecir el futuro como seleccionarlo. Por el lado de la predicción social, el problema es ahora un asunto de identificación de las atractrices actuantes en un momento dado. Por el lado de la acción, se trata de evitar ciertas atractrices indeseables y de seleccionar alguna atractriz conveniente o, más allá, de crear una nueva atractriz altamente deseable. Eso es, fundamentalmente, la esencia de una imagen-objetivo. Eso es lo que deben proporcionar los estrategas políticos.

 

La preeminencia de lo programático

 

Existe ahora, pues, un marco teórico y analítico –la teoría de la complejidad, el concepto de fractales, la teoría del caos– que permite entender los sistemas políticos desde una nueva perspectiva, así como, por el lado del “análisis de políticas”, un arsenal de instrumentos para una producción racional de políticas específicas. Pero también existe el factor favorable de un aumento de la conciencia del electorado. Esto es importante porque forma parte del paradigma político clásico, como basamento de una teoría de la dominación social, la insidiosa noción de que “el pueblo” es incapaz de opciones políticas racionales. Según ese errado punto de vista, el común de los electores haría sus escogencias con base en factores puramente emocionales, egoístas y ligados a necesidades muy básicas. De allí, en gran medida, el desprecio por lo programático como parte de alguna importancia en el proceso político.

 

Todos los candidatos presidenciales de la recién concluida campaña electoral emitieron sus “programas” hacia la fase final de la misma. El 25 de abril de 1993, el mismo día en que Oswaldo Álvarez Paz resultara electo candidato presidencial de COPEI en elecciones primarias, el flamante candidato declaró en el programa Primer Plano que ahora se dedicaría a conformar los equipos que tendrían que elaborar su programa de gobierno. Esto es, admitió que hasta ese momento su preocupación política fundamental era polémica, y que su legitimación como candidato copeyano tenía origen en el combate a un adversario interno a través de la retórica, no un origen programático.

 

Para los partidos tradicionales, para sus candidatos, el asunto del programa ocupa un lugar secundario respecto del problema “práctico” de obtener la candidatura o la magistratura. Por esta razón es tan desproporcionadamente grande la porción de los recursos que se dedica a las actividades típicas del combate electoral: encuestas, movilizaciones, publicidad. En 1992, un importante precandidato, aún reconociendo que programáticamente estaba muy débil, consideró excesivo destinar, para un año de trabajo de un equipo programático, una cantidad que por ese entonces se gastaba en menos de una semana de propaganda televisada. En su explicación de esta postura esgrimió que acababa de regresar de los Estados Unidos, una semana antes de sus últimas elecciones presidenciales, y que allí ganaría un candidato que no había presentado programa. No había considerado que el problema de ganar las elecciones era menos importante que el problema de gobernar.

 

En gran medida esta actitud se explica por la muy difundida noción que se expresaba en el trabajo citado de Naím y Piñango. Que el “gran diseño” es imposible o inútil, y que los programas vienen a ser más bien la sumatoria de un cúmulo de proposiciones específicas, las que deben ser generadas por especialistas. Obviamente, los candidatos no son especialistas, y por tanto la labor del programa no les correspondería a ellos.

 

En Venezuela el modelo de la reconciliación, de la negociación, del pacto social o de la concertación, resulta ser todavía el modelo político predominante. En análisis relativamente modernos, como en el caso del tantas veces mencionado trabajo de Naím y Piñango, la recomendación implícita es la de continuar en el empleo de un modo político de concertación, al destacar como el problema más importante de la actual crisis el manejo del conflicto.

 

Visto de otro modo, se trata aquí de la tensión entre dos conceptos acerca de la política. William Schneider en “Para entender el neoliberalismo”, describe el punto de este modo: “…la división era entre dos maneras distintas de enfocar la política, y no entre dos diferentes ideologías.”… La generación del 74 rechazó el concepto de una ideología fija… En  The New American Politician el politólogo Burdett emplea el término empresarial para describir la generación del 74… De una manera general, los nuevos políticos pasaron a ser empresarios de política que vincularon sus carreras a ideas, temas, problemas y soluciones en perspectiva.” … Adoptaron el punto de vista de que las cuestiones políticas son problemas que tienen respuestas precisas, a la inversa de los conflictos de intereses que deben reconciliarse”.

 

Esto es, se trata de una oposición entre la idea de que la política consiste en obtener el poder para conciliar intereses, y la idea de que ésta consiste en imaginar soluciones a problemas de carácter público para llevarlas a cabo con el poder. Si la cuestión es formulada como oposición excluyente, el problema queda mal planteado y, en la práctica, domina la conciliación de intereses sobre la solución a los problemas.

 

¿Significa esto que el político tradicional no tiene el menor interés por lo programático? No, eso no es cierto. Lo que ocurre es que los políticos tradicionales piensan como Schneider describe la postura habitual de un presidente de los Estados Unidos: “Después de todo, siempre puede contratar a alguien que le solucione los problemas”.  El trabajo típico de un político tradicional es el de someterse a una agenda inmisericorde de reuniones y reuniones de conciliación de intereses. En esa agenda no hay espacio para el diseño de soluciones. Pero ésta es una situación que debe ser vista comprensivamente. Una vez más Schneider, refiriéndose a los demócratas en Estados Unidos: “…los miembros de la generación del 74, han emprendido la tarea de liberar al Partido Demócrata de la tenaza de los intereses especiales. Pero en su búsqueda de una política libre de intereses les ha faltado comprender una verdad básica: que los conflictos de intereses son parte legítima de la vida política”.

 

El mismo autor del presente artículo ha incurrido en el error de despreciar el término de la conciliación de intereses. Este es un proceso ineludible, no hay duda; la equivocación reside más bien en haberlo hecho predominante. El cambio más importante en el paradigma político, en el discurso político que Úslar declarara obsoleto, deberá ser el de subordinar la conciliación de intereses a la solución de los problemas, el de adjudicarle su lugar correcto de herramienta, que no de finalidad, de la actividad política.

 

 

De la herramienta al producto

 

La confusión de la herramienta con el fin explica mucho de los resultados de la política nacional. La discusión pública venezolana se halla a punto de agotar los sinónimos castellanos del término conciliación. Acuerdo, pacto, concertación, entendimiento, consenso, son versiones sinónimas de una larga prédica que intenta convencernos de que la solución consiste en sentar alrededor de una mesa de discusión a los principales factores de poder de la sociedad. Nuevamente, no hay duda de que términos tales como el de conciliación o participación se refieren a muy recomendables métodos para la búsqueda de un acuerdo o pacto nacional. No debe caber duda, tampoco, que no son, en sí mismos, la solución.

 

Tomemos el caso, por ejemplo, de la insistente proposición de una asamblea constituyente, bandera de lucha del llamado Frente Patriótico, asumida como lema electoral de José Antonio Cova, repropuesta por Oswaldo Álvarez Paz al término de las elecciones, voceada por Eduardo Fernández después del 4 de febrero de 1992, admitida como posibilidad por Rafael Caldera en su “Carta de Intención”. El problema es que el Frente Patriótico no ha presentado un proyecto de constitución, y tampoco los demás actores mencionados. Es decir, se insiste en hablar de la herramienta sin hablar del producto que ésta debe construir.

 

Por otra parte, el método mismo tiende a ser ineficaz. Los ideales de democracia participativa, la realidad de la emergencia de nuevos factores de influencia y poder, han llevado, es cierto, a la ampliación de los interlocutores de las “mesas democráticas” de las que debe salir el ansiado “acuerdo nacional”. Así fue diseñado, por ejemplo, el consejo de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), al combinar en él la presencia tradicional de líderes empresariales y líderes sindicales, con representantes de partidos, de la iglesia, de las organizaciones vecinales, etcétera. Así buscó conformarse el “Encuentro Nacional de la Sociedad Civil” organizado por la Universidad Católica Andrés Bello, cuando su rector tomó el reto que pareció recaer,  a mediados de 1992, sobre la Iglesia Católica venezolana, en respuesta a un estado de opinión nacional de gran desasosiego, que buscaba en cualquier actor o institución que pudiera hacerlo la formulación de una salida a la aguda y profunda crisis política. Pro Venezuela, la Mesa Democrática de Matos Azócar, los encuentros que organizó José Antonio Cova, y la constante prédica de los partidos, todos fueron intentos de alcanzar ese ya mítico gran entendimiento nacional.

 

La evidencia es, pues, suficiente. La oposición de intereses en torno a una mesa de discusión difícilmente, sólo por carambola, conducirá a la formulación de un diseño coherente. Es preciso cambiar de método. Y es preciso cambiar el énfasis sobre la herramienta por el énfasis en el producto.

 

La licitación política

 

Si el Ministerio de Sanidad se encontrase ante la necesidad de construir un nuevo hospital público, seguramente no convocaría a una masiva reunión de arquitectos, médicos, pacientes, enfermeros, administradores de salud, a celebrarse en un gran espacio como el Parque del Este para que, “participativamente”, se pusieran de acuerdo sobre el diseño del hospital.

 

En cambio, determinaría como primera cosa, técnicamente, los criterios de diseño: debe ser un hospital para 1.500 camas, debe cubrir las especialidades tales y cuales, no debe pasar de un costo de tanto, etcétera.

 

Una vez con tales criterios en mano, procedería a llamar a licitación a unas cuantas oficinas de arquitectura demostradamente capaces. Las oficinas de arquitectos que participaran en la licitación desarrollarían, cada una por su lado, un proyecto completo y coherente. No serían admitidas, por ejemplo, proposiciones que sólo diseñaran la sala de partos o la admisión de emergencias. Cada oficina tendría que presentar un proyecto completo. Sólo así podrían competir, la una contra la otra, en una licitación que contrastaría una proposición coherente y de conjunto contra otras equivalentes.

 

Este es el mismo método que debe emplearse para la emergencia de una imagen-objetivo del país. Lo que el espacio político nacional debe alojar es una licitación política con claras reglas para la contrastación de proposiciones de conjunto.

 

¿Cuáles son estas reglas? Si a la discusión se propone una formulación que parece resolver un cierto número de problemas o contestar un cierto número de preguntas, la decisión de no adoptar tal formulación debiera darse si y sólo si se da alguna o varias de las siguientes condiciones:

a. cuando la formulación no resuelve o no contesta, más allá de cierto umbral de satisfacción que debiera en principio hacerse explícito, los problemas o preguntas planteados.

b. cuando la formulación genera más problemas o preguntas que las que puede resolver o contestar.

c. cuando existe otra formulación –que alguien debiera plantear coherentemente, orgánicamente– que resuelva todos los problemas o conteste todas las preguntas que la formulación original contesta o resuelve, pero que además contesta o resuelve puntos adicionales que ésta no explica o soluciona.

d. cuando existe otra formulación propuesta explícita y sistemáticamente que resuelve o contesta sólo lo que la otra explica o soluciona, pero lo hace de un modo más sencillo. (En otros términos, da la misma solución pero a un menor costo).

 

Esto es el método verdaderamente racional para una licitación política. No se trata de eliminar el “combate político”, sino de forzar al sistema para que transcurra por el cauce de un combate programático como el descrito. Valorizar menos la descalificación del adversario en términos de maldad política y más la descalificación por insuficiencia de los tratamientos que proponga.

 

Este desiderátum, expresado recurrentemente como necesidad, es concebido con frecuencia como imposible. Se argumenta que la realidad de las pasiones humanas no permite tan “romántico” ideal. Es bueno percatarse a este respecto que del Renacimiento a esta parte la comunidad científica despliega un intenso y constante debate, del que jamás han estado ausentes las pasiones humanas, aun las más bajas y egoístas. (El relato que hace James Watson –ganador del premio Nóbel por la determinación de la estructura de la molécula de ADN junto con Francis Crick– en su libro “La Doble Hélice” –1968– es una descarnada exposición a este respecto).

 

Pero si se requiere pensar en un modelo menos noble que el del debate científico, el boxeo, deporte de la lucha física violenta, fue objeto de una reglamentación transformadora con la introducción de las reglas del Marqués de Queensberry. Así se transformó de un deporte “salvaje” en uno más “civilizado”, en el que no toda clase de ataque está permitida.

 

En cualquier caso, probablemente sea la comunidad de electores la que termine exigiendo una nueva conducta de los “luchadores” políticos, cuando se percate de que el estilo tradicional de combate público tiene un elevado costo social.

 

Y tal vez ya haya comenzado a hacerlo. Los resultados del 5 de diciembre no fueron favorables a los candidatos que exhibieron mayor pugnacidad –Álvarez Paz y Velásquez– los que arribaron en tercer y cuarto lugar.

 

Aristodemocracia

 

Las consideraciones anteriores llevan a la cuestión de la forma más democrática de conducir las licitaciones políticas. Por lo expuesto, se entiende que la producción de una imagen-objetivo requiere el concurso profesional de pequeñas unidades, de un número reducido de cerebros pensando en el tema como problema complejo, interconectado. En los Estados Unidos se emplea el término “think tanks” para referirse a esas unidades compactas. Tal vez una buena traducción sea la de “centros de política aplicada”. ¿No hay acá un riesgo de aristocratización del proceso político?

 

En 1991 fue publicado el libro “The Idea Brokers: Think Tanks and the Rise of the New Policy Elite”, escrito por James Allen Smith. Allí se encuentra una evaluación según la cual los “think tanks” norteamericanos se han alejado del público y, según él, de los propósitos de los patrocinantes originales, que esperaban que esas organizaciones de política aplicada sirviesen para educar al público y para proveer bases libres de valores desde las cuales se pudiera juzgar la eficacia de las políticas públicas. Los “think tanks” se limitan, por regla general, a comunicarse con los miembros de las élites, mientras el público permanece ausente de los debates.

 

Contra este “gobierno de expertos” alertaba Woodrow Wilson: “¿Qué nos espera si va a ocuparse científicamente de nosotros un reducido número de caballeros que serían los únicos en comprender las cosas?”  O como lo pone John H. Fund: “Las políticas públicas son demasiado importantes para dejarlas en manos de los expertos”.

 

La invención política, naturalmente, no puede ser coto exclusivo de centros de política aplicada, pero es obvio, según el análisis del punto anterior que tampoco puede esperarse que surja coherentemente de una deliberación colectiva. La salida al problema estriba en que los “brujos” se entiendan a sí mismos como responsables ante la “tribu” y no únicamente ante los “caciques”. Es decir, que el producto de sus análisis tenga carácter público.

 

La comunicación entre “brujos” y “caciques” es no sólo necesaria, sino el cauce habitual para tramitar y ejecutar la invención política. Toda organización, incluyendo acá las organizaciones biológicas, exhibe una estructura de “cogollo”, como han debido comprobarlo ya las organizaciones políticas de reciente cuño, que han surgido con el pretexto de suplantar las viejas or­ganizaciones por “cogolléricas”. Todas  han generado sus propios cogollos, como se vio en las recientes elecciones.

 

De modo que el problema no reside en negar el hecho incontestable de que cualquier organización requiere un órgano de dirección y que éste debe estar compuesto por un número reducido de personas. El punto está en si ésta es una aristocracia cerrada o una aristocracia abierta al “demos”: una aristodemocracia.

 

En una concepción clínica de la política, esto es, en una política entendida como actividad de carácter médico, el político no es el “jefe” del pueblo. Es un experto que de todos modos debe someter al paciente la consideración del tratamiento. El que debe decidir en última instancia si se toma la pastilla es el pueblo. El político debe limitarse a ser el ductor del aparato del Estado. Elegimos un jefe de Estado, no un jefe de los venezolanos.

 

La metáfora cortical

 

Resulta científicamente válido estudiar la arquitectura de los sistemas biológicos para obtener claves que orienten el diseño de sistemas políticos viables. Desde la emergencia de la cibernética como cuerpo teórico consistente ha demostrado ser muy fructífero el análisis comparativo de sistemas de distintas clases, dado que a ellos subyace un conjunto de propiedades generales de los sistemas. El descubrimiento de la “autosimilaridad”, en el campo de las matemáticas fractales, refuerza esta posibilidad de estudiar un sistema relativamente simple y extraer de él un conocimiento válido, al menos analógicamente, para sistemas más complejos. Esto dista mucho de la ingenua y ya periclitada postura del “organicismo social”, que propugnaba una identidad casi absoluta entre lo biológico y lo social. Con esta salvedad, vale la pena extraer algunas lecciones del funcionamiento y la arquitectura del cerebro humano, el obvio órgano de dirección del organismo.

 

Para comenzar, el cerebro humano, a pesar de constituir el órgano nervioso más desarrollado de todo el reino de lo biológico, no regula directamente sino muy pocas cosas. Más específicamente, la corteza cerebral, asiento de los procesos conscientes y voluntarios de mayor elaboración, sólo regula directamente los movimientos de conjunto del organismo, a través de su conexión con el sistema músculo-esquelético. La gran mayoría de los procesos vitales son de regulación autónoma (muchos de ellos ni siquiera son regulados por el sistema nervioso no central, o sistema nervioso autónomo). La analogía con lo económico es inmediata. La economía, según la observamos, tiende a funcionar mejor dentro de un ambiente de baja intensidad de regulación.

 

La corteza cerebral puede emitir órdenes incuestionables al organismo… por un tiempo limitado. Puede ordenar a los músculos respiratorios, por ejemplo, que se inmovilicen. Al cabo de un tiempo más bien breve esta orden es insostenible y el aparato respiratorio recupera su autonomía. Este hecho sugiere, por supuesto, más de una analogía útilmente aplicable  para la comprensión de la relación entre gobierno y sociedad.

 

Más aún, es sólo una pequeña parte de la corteza cerebral la que emite estas órdenes ineludibles. (La circunvolución prerrolándica, o área piramidal, es la única zona del cerebro con función motora voluntaria, la única conectada directamente con los efectores músculo-esqueléticos). La corteza motora, la corteza de células piramidales, abarca la extensión aproximada de un dedo sobre toda la superficie de la corteza cerebral.

 

Un tercio de la corteza restante es corteza de naturaleza sensorial. A través de los cinco sentidos registra información acerca del estado ambiental o externo; a través de las vías sensoriales propioceptivas se informa acerca del estado del medio interno corporal.

 

La gran mayoría de la superficie cortical del cerebro humano es corteza asociativa. Emplea la información recibida por la corteza sensorial, coteja recuerdos almacenados en sus bancos de memoria, y es la que verdaderamente elabora el “telos”, la intencionalidad del organismo humano. Es interesante constatar este hecho: en la corteza cerebral hay más brujos que caciques.

 

En cambio, en nuestro aparato político la participación de actores de tipo asociativo es muy reducida, a pesar de que cada vez su necesidad sea mayor. (Úslar y Liscano, en los artículos citados en la introducción de este estudio, no estaban pidiendo caciques, ni conciliadores de intereses. Estaban expresando la necesidad de la asociación de ideas políticas, de la invención política). A fines de 1991, el presidente Pérez, no sin razón, se quejaba de las críticas a su “paquete” económico y retaba: “Bueno, si no es éste el paquete ¿entonces cuál es el que debemos aplicar?”

 

COPEI recogió el reto, anunciando que en breve presentaría un “paquete alternativo”. La presentación anunciada se produjo a mediados de febrero del año siguiente, un tanto retrasada por los acontecimientos del día 4. La formulación alternativa consistió en propugnar una “economía con rostro humano” y en la proposición de constituir un “consejo consultivo” que debiera proponer soluciones. Como recogió el punto un periodista local, “En síntesis, el Dr. Fernández ha propuesto que otros propongan”.

 

En el fondo, la proposición del consejo consultivo va en la dirección correcta. El político convencional se ocupa del exigente proceso de la conciliación de intereses, del delicado asunto piramidal de emitir instrucciones, y no tiene ni el tiempo ni el adiestramiento requerido por una función de corte asociativo. Que el Consejo Consultivo nombrado con alguna resistencia por el presidente Pérez no haya tenido mucho éxito se debe a otros factores. Por un lado, a la enorme presión y al acusado grado de inestabilidad del régimen en esos momentos, cuando la natural reacción del Presidente era la de sostener sus puntos de vista so pena de pérdida de autoridad. Por el otro, al método y al concepto empleados en la operación y la composición del consejo mismo. Se trató de un cuerpo de acción temporal que se dedicó a ensamblar una lista inorgánica de medidas puntuales, mediante el expediente de entrevistarse con un número reducido de notables personalidades de la vida nacional. Todavía el presidente Velásquez, que había formado parte del Consejo Consultivo de 1992, creyó que ésa era una fórmula correcta y que debía incluso ampliarla. Así, a las pocas horas de asumir la Presidencia de la República, anunció la formación de “cuatro o cinco” consejos consultivos –nunca fueron creados– e indicó su esperanza de que los futuros miembros de los mismos dedicaran un tiempo importante a su labor, “al menos unas dos horas semanales”.

 

La necesidad de una “corteza asociativa” del Estado venezolano es evidente, pero su espacio debe ser determinado como permanente, y su composición y métodos establecidos según lo conocido ahora en materia de la disciplina denominada “policy sciences” (ciencias de las políticas, no ciencia política), luego de varias décadas de elaboración conceptual y metodológica a este respecto. He aquí un campo para que Venezuela logre distinguirse como pionera, a nivel mundial, en un rediseño de la arquitectura del Estado que aloje de modo permanente y adecuado, la función asociativa de la generación de políticas.

 

El continuo del bien y el mal

 

Ya apuntamos anteriormente que las elecciones del pasado 5 de diciembre mostraron una baja preferencia de los electores por los planteamientos furibundos. El primero y el segundo lugar correspondieron a los candidatos de prédica menos agresiva, mientras quedaron de tercero y cuarto los que habían usado en sus campañas un tono regañón o constantemente pugnaz. Puede que esto haya correspondido a lo que medía una encuesta de la empresa Data Sigma, C.A. en la segunda quincena de noviembre respecto de la deseabilidad de cambios en el país: 77,8% se pronunciaban por cambios –graduales o profundos– en ausencia de conflictos. Los radicales que propugnaban cambios profundos aun en presencia de conflictos sólo representaban el 11,3% de las respuestas, mientras que los conservadores que postulaban una gradualidad en los cambios aun a costa de conflictos representaron el 7,3%.

 

Nuevamente, la inteligencia colectiva supo aprender su lección de los últimos años del debate político nacional, caracterizado en gran medida por denuncias, por posturas “justicieras”. Algunos candidatos parecían entender que el país buscaba no tanto un jefe de Estado como un buen sheriff o un Robin Hood. Así, sus campañas eran menos apropiadas para buscar la Presidencia de la República que para alcanzar el cargo de Fiscal General.

 

No hay duda de que los casos de corrupción, presunta, cierta o falsa, han venido irritando constantemente el estado de la opinión nacional. Tampoco es aventurado afirmar que entre los activos indudables de Rafael Caldera está su imagen de hombre probo, y que esto fue uno de los factores que contribuyeron decisivamente a su victoria electoral.

 

Pero también puede pensarse que la profusión de denuncias no hizo otra cosa que mostrar al país que las conductas ilícitas en el manejo del patrimonio público estaban difundidas en todos los grupos sociales, en todas las instituciones: no había institución o grupo sin mancha.

 

En 1986 analizábamos el tema del modo siguiente: “No son soluciones a este complejo político patológico las soluciones moralistas. Es de la mayor importancia captar este concepto y sus consecuencias, pues durante mucho tiempo se ha creído que un tratamiento adecuado de nuestras dolencias políticas consistiría en una “moralización” de la política nacional… La orientación más reciente a este respecto es la siguiente: “También se acordó en la reunión de ayer, en el despacho presidencial, que se concretarán modificaciones para la moralización de la judicatura”. (El diario El Nacional en su edición del viernes 6 de junio de 1986, al reportar la reunión del Presidente Lusinchi con el Comité Coordinador de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado…)”

 

Este tratamiento está destinado al fracaso, no sólo porque su aplicabilidad es harto dudosa, sino porque, más fundamentalmente, aun cuando se encontrase una forma práctica de “moralizar” la política nacional (para lo que habría que inventar un modo cierto de medir la moralidad individual, que permita cerrar el paso a los individuos de baja moralidad), todavía una alta densidad de políticos muy morales pero esclerosados paradigmáticamente tendría como resultado el mismo grado de ineficacia e insuficiencia políticas. No es con buenas intenciones como puede resolverse el problema central de la política venezolana actual: la insuficiencia.

 

Por esta razón no tienen posibilidad terapéutica real los tratamientos que postulan que el problema judicial se resolvería con la elección de jueces “más honestos”, que el problema de la corrupción sería subsanado mediante la aplicación más estricta de las regulaciones de salvaguarda del patrimonio público, y así sucesivamente. Estos tratamientos, en apariencia nuevos, son absolutamente ineficaces. La distribución de cualidades morales en una población lo suficientemente grande tiende a seguir una distribución normal. Es decir, la gran mayoría de su población, en su producto moral promedio, no será ni heroica ni malévola, mientras los miembros de comportamiento consistentemente heroico y aquellos de comportamiento antisocial constante serán muy pocos. Una consecuencia que se desprende directamente de esta interpretación realista sobre la moralidad social es la de que nunca podrá contarse con suficiente “gente honesta” como para garantizar que su asunción al poder significaría un cambio verdaderamente radical en la conducción de la política”. (Luis Enrique Alcalá. Dictamen. Versión preliminar. Junio de 1986).

 

Lo que antecede –excesivamente radical– puede ser confundido  fácilmente con una suerte de autorización “realista” de la corrupción. No es esto, no obstante, lo que queremos justificar en este análisis. Por lo contrario, nos interesa la moderación muy significativa de ese grave morbo político. Para que esto sea posible es preciso enfocar el tema políticamente, esto es, mediante percepciones correctas acerca de la naturaleza de los grupos humanos y sus componentes. La Madre Teresa de Calcuta en Miraflores no es la solución al problema de la corrupción. Y no lo han sido tampoco –ya está comprobado hasta la saciedad– las exhortaciones moralistas.

 

Menos aún lo son cuando tales exhortaciones son negadas por actuaciones posteriores que las invalidan. A comienzos del crítico año de 1991, los venezolanos pudimos ver en los televisores de nuestras casas un terrible espectáculo: el video del intento de extorsión del Sr. Lamaletto por parte del abogado Jattar, asesor del entonces Presidente de la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, el diputado Douglas Dáger. Ese episodio costó el cargo a Dáger. Pocos días después, el diputado Tarre Briceño exhortaba moralistamente al respecto y proponía la aprobación de un “código de ética del parlamentario”. Al año siguiente, por las mismas fechas, el Secretario General de COPEI visitó al Fiscal General de la República para manifestarle que COPEI expulsaría de sus filas a cualquier militante del partido contra quien existiesen indicios de manejo indebido. Y enfatizó que no necesitaría pruebas. Los indicios serían suficientes. Días más tarde nombró al Presidente de los actos del aniversario del partido para ese año: Douglas Dáger, de quien se podía pensar que tenía indicios en contra suya,  o necesitaba una mejor defensa desde su partido.

 

Para que pueda darse en Venezuela un eficaz tratamiento al grave problema de la corrupción política, es preciso plantearlo correctamente. Correctamente planteado, el aspecto judicial del asunto no es prerrogativa del Ejecutivo Nacional, sino del Poder Judicial de la República. El Presidente de la República no debe entenderse a sí mismo ni siquiera como Fiscal.

Las divisiones dicotómicas de los grupos humanos, admisibles en ciertos momentos para facilitar o simplificar su descripción, son siempre inexactas y con frecuencia injustas. El país no está dividido en un grupo de gente honesta y otro de gente deshonesta, en uno de corruptos y uno de gente “decente”. Entre los extremos del bien y el mal, que prácticamente nadie alcanza, se despliega todo un continuo de conductas morales con una gradación casi infinita.

 

Realpolitik r.i.p.

 

El texto de John A. Vásquez “El poder de la política del poder”, destaca la crisis de ineficacia explicativa y predictiva del paradigma que concibe a la actividad política como proceso de adquisición, intercambio y aumento del poder detentado por un sujeto de cualquier escala. (Individuo, corporación, estado). Aun cuando su investigación se centra sobre la inadecuación de esa visión en el campo académico de las ciencias políticas, este fenómeno tiene su correspondencia en el campo de la política práctica. (A fin de cuentas, lo que la baja capacidad predictiva de ese paradigma significa es que en la práctica política el estilo de la Realpolitik parece, al menos, haber entrado en una fase de rendimientos decrecientes).

 

Una de las razones para esta situación de crisis del paradigma del poder por el poder, puede ser encontrada en la informatización acelerada del planeta y sus consecuencias. La Realpolitik ha necesitado siempre del secreto para garantizar su eficacia. Pero en los últimos tiempos hemos sido testigos del descubrimiento y exposición pública de los más elaborados planes de ocultamiento político. Un caso particularmente notable fue el del financiamiento de la Administración Reagan a los “contras” en Nicaragua. Un complicadísimo y retorcido esquema de ocultamiento, que involucraba a insospechables aliados momentáneos (Irán, que para los efectos de relaciones públicas era enemigo de los Estados Unidos), resultó ser imposible de ocultar.

 

Por esto es que el glasnost, la política de “transparencia” declarada por Gorbachov en la antigua Unión Soviética, más que un deseo inspirado en valores éticos, era una necesidad. Ante el asedio de los medios de comunicación, que se ha unido a las previsibles acciones de los adversarios políticos que intentan descifrar las intenciones del contrario, el actor político de hoy se ve forzado, cada vez más, a determinar sus planes suponiendo que van a ser, a la postre, conocidos públicamente. La política de hoy tiende a parecerse cada vez más a un juego de ajedrez, en el que cada oponente posee información completa acerca de la cantidad, calidad y ubicación de las piezas del contendor.

 

Otra razón, más de fondo, para explicar la pérdida de eficacia de una postura de Realpolitik, consiste en la simple constatación de que una versión cínica de los actores políticos es decididamente una sobresimplificación, Esto es, constituye un error teórico y perceptual, a la vez que práctico, considerar que todo actor político tiene como único objeto la procura del engrandecimiento de su propio poder como un fin en sí mismo, y como si estuviese convencido de que la base de su poder descansa sobre la amenaza y el empleo de la fuerza física o la coerción económica. Los actores políticos, en tanto personas, son bastante más complicados y ricos que lo que esa simplista descripción postula que son. Entre sus motivaciones entran no sólo los fines egoístas o maquiavélicos; también poseen motivaciones altruistas, limitaciones éticas, interés por un juicio favorable de la historia, etcétera.

 

Pero también explica la erosión del paradigma de la Realpolitik la admisión, cada vez más amplia, de que la bondad tiene un valor funcional. La práctica gerencial redescubre a cada momento el valor motivante de los estímulos positivos, y este conocimiento pasa con rapidez a los predios de la doctrina de la gestión.

 

No obstante, no puede caber duda de que la práctica de la Realpolitik está todavía muy generalizada, sobre todo en los casos agudos de aquellas personalidades que experimentan un placer patológico en la destrucción del adversario.

 

En “La Marcha de la Insensatez”, Bárbara Tuchman nos presenta cuatro estudios a fondo de cuatro grandes casos de insensatez política. La autora entiende este término como el designante de la conducta de un actor político que, en contra de reiterados consejos y evaluaciones que le muestran que sigue un curso equivocado, persiste en él, aun a costa de sus mejores intereses. Uno de los más interesantes capítulos, dentro de la parte que dedica a la Iglesia del Renacimiento, trata de las actuaciones de Julio II, Sumo Pontífice entre 1503 y 1513. Papa guerrero, Julio II atendió poco o nada a las proposiciones internas de reforma, preocupándose más por conquistas territoriales que por componer el deplorable estado de corrupción de la Iglesia de la época. A su equivocada po­lítica se debe en gran medida la explosión de Lutero y su Reforma Protestante.

 

Al cierre del capítulo que le dedica, Bárbara Tuchman recapitula su tránsito por el papado en los siguientes términos: “Los defensores de Julio II le acreditan el haber seguido una política consciente que se basaba en la convicción de que “la virtud sin el poder”, como había dicho un orador en el Concilio de Basilea medio siglo antes que él, “sólo sería objeto de burla, y el Papa romano, sin el patrimonio de la iglesia, sería un mero esclavo de reyes y de príncipes”, que, en breve, con el fin de ejercer su autoridad, el papado debía lograr primero la solidez temporal antes de emprender la reforma. Este es el persuasivo argumento de la Realpolitik que, como la historia ha demostrado a menudo, tiene este corolario: que el proceso de ganar poder emplea medios que degradan o brutalizan al que lo busca, quien despierta para darse cuenta de que el poder ha sido poseído al precio de la pérdida de la virtud y el propósito moral”.

 

Ventajas cooperativas

 

Cada cierto tiempo, una moda doctrinaria irrumpe en el ámbito de la gestión de organizaciones. Cada una deja su huella, como los estratos de una formación geológica puesta al descubierto. La organización científica del trabajo, los “T groups del “sensitivity training” y el tema más general de la dinámica de grupos, la organización matricial, “the managerial grid”, el desarrollo organizacional, la “teoría Z”, la búsqueda de la “excelencia”, la “calidad total”. Cada tema domina la atención como panacea efímera por un breve lapso, durante el cual ingresan sumas considerables a los escritores de libros y manuales, a los conferencistas, a los asesores y a las empresas que se dedican al adiestramiento de personal ejecutivo. Más de una moda gerencial termina por la creación de departamentos completos dentro de las empresas y otras organizaciones.

 

Dado que en un grado significativo el manejo del gobierno requiere la aplicación de criterios y técnicas gerenciales, muchas de estas teorías de moda logran pasar al ámbito de la administración pública, Otras son formulaciones más ambiciosas, generadas dentro del campo más amplio de la economía.

 

Un caso de este último tipo lo constituyen las tesis de Michael E. Porter en “La ventaja competitiva de las naciones”, la más reciente versión de la ya vieja teoría del darwinismo social y una modificación de la clásica explicación del desarrollo en términos de ventajas comparativas.

 

El énfasis de Porter en la competitividad –previamente a su obra más conocida Porter escribió “Competitive Strategy” en 1980 y “Competitive Advantage” en 1985– se ha difundido hasta el punto de convertirse en un credo de aceptación prácticamente universal, aunque en el fondo poco hay de nuevo en sus planteamientos generales.

 

Al mismo tiempo, no obstante, el mundo progresa en dirección de una planetización o “globalización” de las economías. En una decisión histórica, ciento diecisiete países han acordado ya aprobar el Acuerdo General de Tarifas y Comercio, mejor conocido como GATT, luego de siete años de discusiones de la llamada “Ronda Uruguay”. El impacto de este hecho debe ser, en términos generales, enorme, y es previsible un efecto benéfico debido al aumento global del comercio mundial.

 

¿Está realmente preparada Venezuela para este nuevo período de la economía planetaria, en el que bajo los criterios de Porter todo país intentará competir con base en ventajas propias?

 

La noción de las ventajas comparativas ha sido empleada en Venezuela desde hace ya bastante tiempo para determinar la orientación de la política económica, principalmente en lo concerniente a la actividad del Estado como inversionista. No otra cosa es la actividad petrolera del Estado, o su impulso a la explotación y el procesamiento del hierro y el aluminio, basados en la disponibilidad de yacimientos y energía relativamente barata. En la teoría predominante en los estratos dirigentes de nuestra industria petrolera, ha sido dogma de fe la ventaja comparativa (y competitiva) que nos proporcionaría la cercanía a nuestros principales mercados de exportación.

 

Pero este dogma se ha visto duramente cuestionado por factores de tipo geopolítico, derivados en buena parte de la alianza saudita-kuwaití-norteamericana, sobre todo a partir de la guerra con Irak. Ya Venezuela no es más el país que más coloca petróleo en los Estados Unidos, pues el primer suplidor es ahora Arabia Saudita, a pesar de las distancias. Y el mismo día en que se anuncia una era de liberalización planetaria de barreras aduanales, se anuncia también la puesta en vigencia de restricciones a la importación de gasolina de procedencia venezolana a los Estados Unidos, por razones de tipo ambiental.

 

Un desplazamiento del foco sobre lo económico a un foco sobre lo político conduce, no obstante, a otro tipo de lectura. La planetización no es sólo económica; es también, y tal vez sobre todo, comunicacional y cultural y, por ende, política. Y he aquí que entonces resulta procedente reflexionar con detenimiento sobre lo que pueden ser nuestras ventajas para la cooperación: nuestras ventajas cooperativas.

 

El planeta va hacia la construcción de un nivel político de escala planetaria, a partir de las estructuras revisables de la Organización de las Naciones Unidas, impulsado por la consideración de realidades que trascienden fronteras nacionales y aun continentales, como son, por ejemplo, las de naturaleza ecológica. El mismo acuerdo del GATT ha creado una nueva organización global: la Organización Mundial del Comercio.

 

Venezuela tiene un cierto carácter nacional. Un carácter o personalidad que la marcan como actora constructiva en la próxima fase de planetización: la política. La construcción política del planeta requerirá de un grado muy considerable de cooperación y de un excedente neto de la cooperación sobre la competencia. Y he aquí que Venezuela, protagonista de una historia de desprendimiento político, generosa, a veces ingenua, más allá de cualquier ventaja competitiva que llame la atención de Michael Porter, es titular de muy señaladas ventajas cooperativas. Venezuela, que desdeñó establecer la dominación de buena parte de América del Sur, que ha cedido territorio en lugar de conquistarlo, que ha compartido riqueza y ha manifestado solidaridad sostenida con los pueblos de la Tierra, es un municipio del planeta que puede facilitar en mucho la feliz constitución de la polis del mundo

 

Ética y responsabilidad en la administración pública

 

 

(Organizado por el vicerrectorado académico de LUZ. Lugar MACZUL. Fecha 21/05/08)

 

Enviado por Ing. Francisco J González R. Msc

Ingeniero Consultor

 

 Ponentes:

 

           Dr. Hiram Morales Lugo (Pto Rico), miembro de la oficina de ética de la mancomunidad de Puerto Rico.

 

          Dra. Edith Cuñarro (Vzla), investigadora del instituto de estudios Jurídicos y políticos de LUZ

 

          Dra. Eduviges Morales (Vzla), investigadora del instituto de estudios Jurídicos y políticos de LUZ

 

 

ÉTICA Y RESPONSABILIDAD EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

 

La primera ponencia comenzó tocando como tema base la corrupción, tanto en la empresa privada como la pública; en la primera afecta al inversionista y en la segunda por afecta la esencia misma de la democracia.

 

Se citó la recesión inmobiliaria que afecta a al mercado norteamericano como un ejemplo de corrupción combinada entre los sectores públicos y privados; la corrupción es el cáncer del siglo XXI. Explicó así mismo que afecta la gobernabilidad y la democracia; esto lleva a la miseria; existe de manera inequívoca una correlación entre pobreza y corrupción.

 

Esto no significa que los pobres sean corruptos, sino que se hacen más pobres, más desprotegidos y mas desatendidos en tanto más corrupto sea el sistema y eso es una realidad que se puede constatar a lo largo y ancho de nuestro continente.

 

El gran problema que tenemos acá es el relativismo moral, social y el cinismo político, que a su vez es el caldo de cultivo para la corrupción.

 

Está a su vez se categoriza en tres:

 

 -Aislada y secreta, es aquella que ocurre cuando se puede sobornar a un funcionario para evadir una multa o pagar para obtener algún servicio público.

 

-Organizada, es el siguiente nivel, es allí donde se institucionaliza el lavado de dinero, el narcotráfico, se afecta el estado de derecho por que se corrompe a los jueces.

 

-Total, es la última etapa allí se afecta los poderes ejecutivo, legislativo y judicial a todo nivel, el estado se paraliza a tal punto que las ONG comienzan a asumir el rol del estado.

 

El mejor ejemplo es el caso de Fujimori cuando se detecto que su nave presidencial servía como puente al narcotráfico; ya el nivel de colaboracionismo e impunidad eran tales que aún a ese nivel nadie podía explicar que había pasado; en ese punto el sistema de valores está totalmente trastocado; a nivel internacional la corrupción mundial está en el orden de 90.000 MM USD y eso ha hecho viable el estudio y control de la corrupción en el ámbito internacional.

 

Esto puede verse al esquematizar los tipos de corrupción en política, privada, militar, judicial, policíaca y administrativa pública; se recomienda lean el informe de la Comisión Interamericana contra la Corrupción sobre Venezuela, que es el único estado donde no están acreditadas las ONG que sirve de soporte a la sociedad civil y velan por la transparencia de la administración pública.

 

Debe entenderse que esto no se resuelve con leyes, se hace con voluntad política; el mejor ejemplo de esto es la frase que dice “amar no es un sentimiento, es una decisión que se basa en la confianza”.

 

La corrupción puede analizarse como un triangulo donde cada vértice representa presión, oportunidad y racionalización, así mismo la corrupción depende de una ecuación: Corrupción = monopolio + discrecionalidad – transparencia.

 

Esto puede verse en el caso de un empleado “X” el cual es agobiado por la situación económica, situación en la que se le presenta la oportunidad de alterar algo en el sistema que le retribuya beneficios; una vez ha racionalizado que todo el sistema es corrupto y que más da que uno más meta la mano en la torta si todos se la están repartiendo y si desde el más alto nivel hasta el de él está en manos de su partido.

 

Pero esto es política de Estado, es un proyecto ético, es parte fundamental de un proyecto político, ya que la ética no está vinculada a ninguna ideología, sus postulados son iguales para los budistas como para los católicos; el Dalai Lama parafraseando el catolicismo en una disertación sobre la ética en uno de sus escritos refería que un acto anti-ético lo es a medida que afecta la felicidad de otros como derecho.

 

Un ejemplo que puede tenerse al respecto es el del Gobernador de New York: para un político su vida no es privada, tiene que ser transparente y este hombre se vio obligado a admitir su error ya que había indicaciones de su contraparte para publicar toda la historia, lo que pasa es que la gente se enamora de los políticos, en la misma línea vieron al sucesor como un negrito ciego y de allí gano empatía, pero a los pocos meses sus escándalos fueron a la par, pero se le perdona solo por que el anterior fue peor en sus pecados.

 

 Para esto hacen falta medidas preventivas entre las cuales se puede citar:

 

           Sistemas para proteger a quienes denuncian la corrupción.

 

          Medidas anti-soborno a funcionarios.

 

          Declaración de ingresos, activos y pasivos.

 

          Sistema de adquisión de bienes.

 

          Sistemas de contratación de personal.

 

          Sistemas adecuados para la recaudación y control de ingresos al estado.

 

          Mecanismos para el incentivo de la participación ciudadana.

 

          Normas de conducta.

 

          Capacitación.

 

 

Las iniciativas contra la corrupción generan políticas de estado asociadas al desarrollo de códigos de ética en la función pública; e incentiva la responsabilidad social empresarial.

 

La ética tiene una dimensión filosófica que abarca los deseos, sentimientos y emociones, es un elemento de juicio que sirve como guía a partir de la opción de mundo que escogemos; en general la ética abarca las normas morales de convivencia social y sirve para construir normas y leyes y definir su sentido y orientación.

 

La ética afecta el bien común, tiene que ver en el ejercicio público con eficiencia, integridad y transparencia, la ética implica estándares que sirven para dar legitimidad a las decisiones que, comúnmente, se ve soportada por un sistema de valores y creencias, cuya degeneración se traduce en:

 

 

          Aceptación de regalos/sobornos

 

          Nepotismo.

 

          Uso ilegal de fondos públicos

 

          Conflictos de intereses.

 

          Conflictos de hecho y derecho.

 

          Aplicación de criterios político partidistas a las decisiones.

 

          Corrupción

 

 

La solución empieza por admitir existe el problema, este debe ser investigado, categorizado y se debe estudiar su funcionamiento.

 

La ética es modelaje e implica liderazgo moral; se puede concluir que Venezuela como el resto de los pueblos en esencia es un país honesto.

 

Nota personal: acá debe indicarse que el problema de este país es que el modelo político dejó de ser una democracia y es de hecho cualquier cosa menos eso, ya que la única forma de obtener beneficios es la estrecha vinculación entre el ciudadano y quien ostenta el poder y eso no es sino un modelo de dictadura sultánica.

 

ÉTICA Y POLÍTICA

 

Esta segunda ponencia comenzó con la aseveración que va al revés de la primera por que va de lo particular a lo general, fue bastante más teórica que la primera, comenzó a indicar que es necesario reconocer el ejercicio político como un oficio, que socialmente es necesario, porque el pragmatismo lleva a olvidar la ética.

 

Comentario personal: la afirmación no es del todo correcta ya es como menospreciar el conocimiento empírico, así que el mal uso del pragmatismo es lo que conduce a la falta de ética, nada malo tiene el pragmatismo de por sí.

 

La ética es un problema de carácter, al ser la política en su definición aristotélica implica interrelación entre las personas, se asocia con la búsqueda del bien común, no se concibe en individuos aislados, a partir de los postulados de Savater se habla de la ética como dogmática y cerrada, no se vive en sociedad se vive entre semejantes.

 

Se establece entre las principales limitaciones -en primera línea- los paradigmas religiosos, grupales o de criterio; en segunda instancia viene la integración de las culturas, lo que se busca es someter a los organismos públicos al escrutinio o debate público.

 

En el aspecto político tenemos una crisis de la representación cuyo periodo fue desde 1958 a 1998, a partir de cuando comienza la participación, que debe entenderse como logro de la sociedad civil organizada, así que los movimientos de sociedad civil no son consecuencia de esto sino que son el efecto.

 

Es importante destacar que una reforma constitucional estaba planteada desde hace ya unos años hasta que fue engavetada en 92, para 93. CAP sale por efecto de un caso de corrupción y en 94 cuando todo indicaba se podía desengavetar la reforma vino el asunto de la burbuja inmobiliaria que condujo a una pronunciada fuga de capitales, obligó al gobierno de Caldera a pactar para no llevar a cabo la reforma.

 

 

La causa de no resolución del problema es la falta de ética pública; se debe transformar el trabajo en un valor nacional, el gran problema es que el botín es muy grande y se tienen recompensas sin trabajar.

 

La ética es algo individual que parte de la familia hacia la sociedad, se ve afectada por el relativismo; la ética comienza desde autoestima desde cuando se reconoce así como individuo y acepta que no debe afectar a otros ni coartar sus derechos.

 

El estado y la sociedad civil, son ambos aspectos inclusivos, la sociedad civil aparece de la necesidad de organizar las funciones del gobierno; en el caso Venezuela se han perdido los límites entre los poderes públicos, el gobierno y la sociedad civil.

 

Nota  personal: la ética es algo que tiene que ver con la educación, se da en el lapso del nacimiento a los 5 años, la escuela forma para la interacción social, la ética se forma en el hogar, para lograr grandes cambios se debe dedicar esfuerzo a la familia; lo que vemos hoy es el escenario político es consecuencia de las malformaciones familiares de la actual sociedad venezolana, los cambios los veremos formalmente en unas dos generaciones, si comenzamos a formar ciudadanos hoy.

 

Nota personal: la primera vez que se hablo de participación en Venezuela fue aproximadamente en 1976, incluso hay un libro llamando a renovar la democracia donde el hoy fallecido LHC presenta una interesante disertación al respecto, por no tocar los demás puntos de tan interesante libro.

 

 ÉTICA Y TRIBUTACIÓN

 

El estado tiene el deber de contribuir a las cargas comunes, sin embargo tiene la responsabilidad dual de recaudar y administrar los tributos, mientras el ciudadano común solo ve que tiene que pagar; un ejemplo de esto es la alícuota del IVA que se bajo en porcentaje pero se eliminar exenciones con lo cual se aumento la base de recaudación.

 

El gran problema de la tributación radica en que estamos en punto muerto desde aproximadamente el 94 o quizás antes, la gente trabaja, se esfuerza por tener sus ahorros y la esponja de la corrupción se los quita.

 

Es el caso de la Ley de Pesca donde se estable un impuesto en especie a los productores pero no se especifica monto, lo cual da gran discrecionalidad y atenta contra la libre empresa.

 

Nota personal: El problema es que el estado dejo de ser garante de las condiciones para el libre desarrollo y competencia para transformarse en juez y partido y eso no es transparente y no hace sino atentar contra el ciudadano.

 

Nota personal: Como ciudadano soy dueño del negocio y el estado está para servirme y satisfacer mis necesidades, si la calle del frente de mi casa amanece rota espero que aparezca el concejal del circuito y se lance sobre el hueco, si es muy grande que venga el alcalde, incluso el gobernador y hasta el presidente, porque ellos son mis empleados y de mis impuestos salen sus sueldos y demando soluciones a ese problema si sea simplemente no se ensucie la suela de mi zapato por sus problemas de gestión.

 

El ciclo de preguntas y respuesta fue abierto, las preguntas más interesantes versaron sobre:

 

-La ética que tiene el hecho que el Tribunal Supremo disponga de un sistema de beneficios y salarios diferente al resto de los trabajadores.

 

 -El ponente citó como ejemplo los beneficios adquiridos en el sistema judicial de Puerto Rico, donde se es juez a los 60 años y se jubila a los 63, pero con una pensión equivalente a 30 años de trabajo, pero la pregunta realizada sobre la ética del planteamiento lleva al esquema presentado en el cual la corrupción es absoluta una vez que el estado colapsa.

 

-Se citó luego como dilema ético que la actual sociedad venezolana propende a la creación de competidores, que eso se interpretaba como valor diametralmente opuesto a la solidaridad referida en el marco de la segunda ponencia.

 

La ponente indicó que no se coopera para perder, la naturaleza del ser humano es ganar-ganar, ya que los diferentes tipos y niveles de bienestar están correlacionados y no entender eso es el gran problema de las doctrinas colectivistas, que lleva a la mala competencia y conduce a un escenario como la URSS, donde no se pensaba en cambiar porque tenían todo y no había que buscar más.

 

En definitiva para cambiar todo se deben aplicar valores éticos.

 

Nota personal; Todo esto puede resumirse en la frase que adapte de Moubray y emplee en el ensayo sobre participación ciudadana que escribí en 2004 para la CD que dice: “Si el mundo de la política desea mantener un grado razonable de dominio sobre su propio destino, debe equiparar, si no exceder, las normas o estándares que son la norma en el mundo de gerencia de los recursos financieros.”

 

A todos disculpas por las breves notas y por el corto resumen de las amplias ponencias.

 

    

 

 

  

 

Un pueblo que vale la pena

 

por Luis Enrique Alcalá

 

Un pernicioso marco cognitivo que debe desterrarse es una desconfianza muy arraigada respecto de las posibilidades e intereses del pueblo, de los intereses y capacidades de los ciudadanos venezolanos.

 

Una inconveniente proporción de la dirigencia nacional, política o privada, alimenta un cierto desprecio por el pueblo venezolano. A muchos proyectos verdaderamente audaces y significativos se les opone usual­mente la idea de que el pueblo no se interesa sino por muy elementales necesidades de supervivencia, por las más egoístas apetencias, por los más triviales objetivos. O si no, se derrota alguna buena idea con la de­claración de que el pueblo no la entendería, de que “no está preparado para eso”.

 

En un programa de radio dedicado al análisis político, hace pocos años, el conductor del mismo decidió explicar a sus oyentes en qué consistía una “caja de conversión”, cuando esta receta económica empezaba a ser propuesta en Venezuela. Al poco rato recibió la llamada telefónica de un oyente, quien dijo: “Lo que Ud. está explicando es muy interesante, pero ¿no cree que debiera hablar Ud. más bien del precio del ajo y la cebolla en el mercado de Quinta Crespo, porque eso no lo entiende el pueblo-pueblo?”  Mientras el conductor del programa contra argumentaba para oponerse a la postura del oyente telefónico, un segundo oyente llamó a la emisora. Y así dijo al conductor: “Mire, señor. Yo me llamo Fulano de Tal; yo vivo en la parroquia 23 de Enero; yo soy pueblo-pueblo; y yo le entiendo a Ud. muy claro todo lo que está explicando. No le haga caso a ese señor que acaba de llamar”.

 

La experiencia demuestra que las personas de cualquier condición responden con entusiasmo a un liderazgo que les respeta, que les estima, que piensa que son capaces de entender e interesarse por lo que cierta prédica convencional asegura que no les importa. En uno de los experimentos comunicacionales de éxito más rotundo que se hayan visto en Venezuela, la más crucial de las causas del mismo fue el concepto que de los lectores se formó un cierto periódico de provincia. Definió de ante­mano a su lector tipo como una persona inteligente, que preferiría que se le elevase a que se le mantuviese en un nivel de chabacanería. El perió­dico logró, en contra de cualquier pronóstico, el primer lugar de circula­ción en su ciudad en el lapso de seis meses desde su aparición, y cuatro meses después se hizo acreedor al Premio Nacional de Periodismo, en competencia con otros dos candidatos de gran peso.

 

Lo contrario también puede lograrse. Cuando Lyndon Johnson asumió la presidencia de los Estados Unidos, declaró la “Guerra a la Pobreza”, un conjunto de programas en el que el Headstart Program, destinado a proveer instrucción preescolar a niños de sus principales ghettos urbanos, era su programa estrella. Al año de la declaración de guerra el Headstart Program había fracasado estrepitosamente.

 

Naturalmente, la administración Johnson ordenó un estudio que pudiera poner de manifiesto las causas del fracaso. La investigación evaluadora indicó una causa principal entre todos los factores de actuación negativa. Los maestros del programa se disponían a tratar con “niños desaventajados” —todos los instructivos que manejaban se referían a sus futuros alumnos precisamente así: disadvantaged children— y de manera incons­ciente transmitían esa noción a los niños. Éstos, a su vez, “internaliza­ban el rol” de niños desaventajados y se comportaban como tales. Se es­peraba de los alumnos un rendimiento deficiente y esto fue exactamente lo que proporcionaron.

 

Depende, por tanto, de la opinión que el líder tenga del grupo que aspira a conducir, el desempeño final de este. Si el liderazgo venezolano desconfía del pueblo venezolano, si le desprecia, si le cree holgazán y elemental, no obtendrá otra cosa que respuestas pobres congruentes con esa des­preciativa imagen. Si, por lo contrario, confía en él, si procura que tenga cada vez más oportunidades de ejercitar su inteligencia, si le reta con grandes cosas, grandes cosas serán posibles.

 

La democracia del siglo XXI y el sistema financiero internacional

 

 

Ing. Dante Gumiel Reyes

 

El sistema financiero internacional constituye el próximo gran centro de atención de la opinión pública mundial, en un momento excepcionalmente favorable porque han desaparecido de súbito los reduccionismos ideológicos y la guerra fría con trasfondo atómico, problemáticas demasiado absorbentes y embargantes de las mentes más lúcidas.

 

Para lograr un panorama que pueda permitir elaborar los planteamientos más lógicos posibles conducentes a la instauración de un nuevo sistema financiero internacional básicamente homogéneo y ético, recurrimos inicialmente a una síntesis cronológica de la evolución económica-financiera y de algunos otros puntos concomitantes:

 

1- SINTESIS CRONOLOGICA RELATIVA AL SISTEMA FINANCIERO:

 

CRONOLOGIA ANTERIOR A CRISTO:

 

c.10 000: Se inicia la minería aurífera. El oro es considerado un elemento de orígen divino por sus cualidades de peremnidad y esplendor. Doce mil años después, una autoridad económica lo calificará todavía de “standard measure of value”.

c.4 000: Se desarrolla la minería del cobre y del estaño.

c.3 200: Se inventa la escritura en Mesopotamia (Sumeria).

c.3 000: Los juegos de azar de palillos, fichas y tableros son comunes en todo el Medio Oriente. Algunos tenían significación religiosa. Aparece la adicción al riesgo lúdico.

c.2 000: Se desarrolla en Babilonia el primer sistema bancario bien organizado que registra la Historia. Estaba presidido por el AKIL TANGARI, funcionario real encargado del comercio y de la banca. Este desarrollo coincide con la construcción de los grandes sistemas hidraúlicos de la Mesopotamia (Ríos Tigris y Eúfrates), que según algunos sociólogos modernos podrían ser la raíz del denominado “despotismo oriental”. La gran actividad comercial de Babilonia convierte a su idioma, el babilónico, en la lengua comercial y diplomática del Medio Oriente durante los Siglos XIV y XIII a.d.C.

Sig.XIX: Abraham dirige sus rebaños a la tierra de Canaán desde Ur de los Caldeos y prospera pacíficamente. La acumulación de riqueza de este patriarca hebreo ha quedado como el símbolo de la riqueza bienhabida, legítimamente obtenida mediante el trabajo honesto, sin transgresión de los derechos ajenos.

Sig.XVI: Hammurabi sistematiza su “Código Universal” con prescripciones sobre la propiedad, el derecho comercial, el derecho agrario, la adopción, los falsos testimonios, el adulterio, etc.

Sig.XIII: Menelao, Rey de Esparta, acumula una gran fortuna mediante la práctica de la piratería. Esta forma de acumulación de riqueza simboliza la fortuna 2

malhabida, mediante el atropello a los derechos de propiedad ajenos.

Sig.XII: Moisés escribe en piedra el “Decálogo” sobre el Monte Sinaí. Los hebreos, cultura semita de muy antigua experiencia comercial y bancaria ya en esta época, habían desarrollado un léxico psicológico muy preciso relacionado con la propiedad y el comercio; así, tenían los vocablos “hamad”, desear las posesiones del prójimo (Dt.5.21;Mi. 2.2), “besa`”, el deseo de ganancias deshonestas (Pr. 28.16;Jer.6.13 y “`awa”, deseo egoísta. Estos términos se traducen muy flojamente al castellano como avaricia y codicia. Las lenguas americanas entre las que está el Aymara de la meseta altiplánica Perú- Boliviana son también notablemente ricas en este tipo de determinaciones semánticas.

Sig.IX: Se inicia la Edad del Hierro.

c.900: Salomón Rey de Israel e Hiram, Rey de Tiro, establecen una colonia para la extracción de oro en Ofir, probablemente al Sur de la India cerca de Madrás y de los yacimientos de Kolar.

753: Se funda la Ciudad de Roma. El establecimiento temprano de un Estado de Derecho atrajo hacia Roma hombres e ideas de todos los confines del Mediterráneo. Dentro del ambiente liberal de la Roma Republicana deben buscarse los orígenes del desarrollo del raciocinio plasmado en el Derecho, de las respetables instituciones republicanas, el Senado y la Monogamia, y de las ilustres personalidades que fueron Catón el Censor y discutiblemente Cicerón.

Sig.VII: Los Reyes de Lidia (Asia Menor junto al Mar Egeo) imprimen la marca de su sello real en lingotes de oro certificando su peso y su calidad. Nacen las primeras monedas. El nombre que se les asigna en griego es “nomisma”, porque su valor dependía de la ley o de la norma. (Los reyes de Lidia estaban muy lejos de pensar que su “invento convencional” vendría a significar para la humanidad el paso obligado por un desfiladero estrangulado que casi 3 000 años después no podría ser todavía “iluminado” y racionalizado).

Sig.VII: Tales de Mileto previendo una abundante cosecha de olivas alquila al más bajo cánon las prensas aceiteras de su Ciudad y posteriormente las realquila a un precio mucho más alto (practica el monopolio).

509: Se instaura la República Romana.

450: Se hace pública la primera legislación escrita de los romanos grabada en “Doce Tablas” de bronce.

Sig.IV: Aristóteles en su “Etica a Nicómano” hace consideraciones ambiguas sobre el trabajo, la necesidad, la moneda y el precio de las cosas. 3

45: El Cónsul Cayo Julio César, después de sus triunfos en Egipto y el Ponto acumula en Roma los títulos de Imperator y Pontifex Máximus. La abolición de la República Romana significa entre otros aspectos, con respecto a la propiedad privada de la tierra, la pertenencia al César de todas las minas, de las aguas superficiales y subterráneas y del subsuelo en general; además, en otros aspectos, el envilecimiento del Senado Romano, órgano deliberante de gran prosapia, la restricción de las libertades ciudadanas y la elevación persistente de los impuestos. Julio César había participado anteriormente en la conspiración de Catilina contra la República Romana y sus ilustres instituciones. César abrió las puertas a un Tiberio, un Calígula y un Nerón. (La “inercia legislativa”, por el mantenimiento literal de principios del Derecho del Imperio Romano en las repúblicas modernas, es un factor descuidado que ha tenido mucha influencia en el desarrollo económico).

 

CRONOLOGIA POSTERIOR AL NACIMIENTO DE CRISTO HASTA LA EDAD MEDIA:

 

c.30: Jesús de Nazareth enseña la necesidad de que sus discípulos lleven adelante negocios prósperos por cuenta propia y mediante la participación de la banca. (S.Mateo 25: 14-30).

296: El Emperador Romano Diocleciano emite moneda feble para cubrir los gastos gubernamentales (adición de metales base a los metales preciosos). Este hecho provoca una fuerte inflación en los precios de los artículos de primera necesidad. Para contrarrestar este problema, el año 301 publica un edicto sobre precios máximos de 900 artículos, 130 trabajos especializados y varios tipos de tarifas de transporte.

622: El 16 de julio de este año Mahoma huye (Hégira) de la Meca y se inicia la Era Musulmana. Dentro de las reglas de conducta para la regeneración de la nación árabe y de la humanidad en general, en la Azora II, Aleya 276 de “El Corán” se lee: ” Dios ha declarado lícita la venta y ha prohibido la usura”.

Sig.IX: Se introduce en Europa el papel moneda.

c. 1 099: Nueve caballeros cruzados de las huestes de Godofredo de Bouillon forman la Orden del Temple (Templo) que residía en Jerusalén y al principio vivía de la caridad. Posteriormente, en el Siglo XIII estaba conformada por más de 20 000 miembros y practicaba habitualmente empréstitos a los reyes europeos. Felipe el Hermoso, Rey de Francia, poseído por la codicia inició contra ellos una campaña de difamación hasta lograr su disolución por el Concilio de Vienne en 1312. (El último Gran Maestre de la Orden del Temple, Santiago de Molay murió en la hoguera en 1314 junto a todos los dignatarios de la Orden. Antes de expirar emplazó a Felipe el Hermoso, a Clemente V y a Guillaume de Nogaret a comparecer ante un Tribunal Divino. Estos tres personajes perdieron la vida el mismo año). 4

Sig.XII: A finales de este siglo se funda la “Orden Teutónica, como una imitación germánica de la Orden de los Templarios. En 1226 el duque polaco de Cujavia les propuso conquistar Prusia, de población lituana y pagana. La residencia del Gran Maestre estaba en Mariemburgo. Durante todo el Siglo XIV la Orden gozó de una gran prosperidad, dominó las revueltas prusianas y aumentó su territorio a costa de Lituania y Polonia. La reunión de Lituania convertida al catolicismo y la de Polonia bajo un mismo cetro constituyó una grave amenaza para la existencia de la Orden. La batalla de Tannenberg (1410) y la Paz de Thorn (1466) sellan su decadencia y su desaparición.

1202-4: La Cuarta Cruzada que fué organizada por los Condes Bonifacio II de Monferato y Balduino IX de Flandes, es presionada por la República Municipal Aristocrática de Venecia con el cobro del precio del transporte e inducida a apoderarse de Zara, ciudad cristiana competidora de Venecia. Luego se dirige hacia Constantinopla para restablecer en el trono a Isaac II que había sido destronado. Se tomó como pretexto una insurrección antilatina para devastar y saquear la Ciudad y proclamar a Balduino como Emperador del Nuevo Imperio Latino de Oriente (1204-1261), a pesar de la oposición del Papa Inocencio III.

1453: Constantinopla cae en poder de los Turcos. El poder económico y comercial de las Repúblicas Aristocráticas Italianas no sufre menoscabo notable.

1473: Ulrico Fugger efectúa un primer préstamo al Emperador Maximiliano I de Alemania, abuelo de Carlos I de España y V de Alemania.

1492: Colón descubre América y toma posesión de las Nuevas Tierras a nombre de los Reyes Católicos Fernando e Isabel de España.

 

CRONOLOGIA DE LA EDAD MODERNA HASTA EL SIGLO XVIII:

 

SIG.XVI: Denominado también el Siglo de los Fugger.

1508: Se organiza la “Liga de Cambrai” contra Venecia entre Luis XII de Francia (que derrotó a los venecianos en Agnadel en 1509), el Papa Julio II, el Emperador Maximiliano I de Alemania y Fernando de Aragón. El poderío de la República Aristocrática de Venecia que podía hacer frente a las mayores potencias europeas de la época se asentaba en el comercio monopólico, las finanzas usureras, en una agresiva política de penetración en los centros de poder y en la difusión de una ideología del libre comercio a ultranza.

1510: Erasmo de Rotterdam publica su libro: “Elogio de la locura”, sátira mordaz de las instituciones medievales que acelera su derrumbe. La escolástica queda malherida.

1519: Carlos I de España es coronado Emperador de Alemania en Aquisgrán, con el nombre de Carlos V. Para su elección se debió pagar 850 000 florines por los 5

votos de los príncipes electores, de los que 540 000 fueron aportados por los Fugger, comerciantes y banqueros de Augsburgo, Alemania. El derrotado es Francisco I de Francia.

1520: El monje agustino Martín Lutero es excomulgado por el Papa León X, tomando más impulso el vasto movimiento religioso, social, económico, político y cultural conocido como “La Reforma”. La traducción de la Biblia al alemán por Lutero, que utilizó sabiamente términos de todos los dialectos alemanes de uso amplio, tuvo como consecuencia la creación del idioma alemán moderno, elemento medular de la nacionalidad alemana.

1525: Muere el Inca Huayna Cápac. En este tiempo el Imperio del “Tahuantinsuyo” se extendía desde el Ecuador hasta Argentina y Chile y había logrado construir una impresionante infraestructura vial (caminos y puentes), una red de fortalezas militares y poseía ciudades con mansiones, palacios y templos de gran magnificencia.( El clima psico-social que se creaba para proceder a las construcciones se llamaba la “incamink’a” que consistía en preparar después del período de las cosechas un ambiente de fiesta con abundancia de comida, bebida y música para atraer a los comarcanos y lograr su cooperación casi espontánea. En el sitio, los arquitectos e ingenieros imperiales tenían maquetas de las obras a construirse con especificaciones de las dimensiones registradas en “quipus”. Si el trabajo no se terminaba hasta la época de siembra, se reiniciaba el próximo año).

1527: Carlos V concede a los banqueros alemanes Antonio y Bartolomé Welser el privilegio de conquistar, poblar y explotar Venezuela por el tiempo de 20 años, como pago por deudas anteriores. Estos banqueros expoliaron bárbaramente el país concedido. El Gobierno de los Welser en Venezuela terminaría violentamente en 1546 con el asesinato por Juan de Carvajal de Felipe de Hutten, último Gobernador. (La documentación final presentada por los Welser mostró una empresa perdidosa).

1525: Los Fugger se convierten en la firma comercial y bancaria más grande de Europa. Su principal ventaja consistía en ser los custodios de la fortuna de los Habsburgos (familia real alemana) y también, sus principales acreedores.

1533: El rescate total de Atahuallpa en Cajamarca fué de 2 475 302 pesos de oro (aprox. 600 Kg.), pero de ley variable (4-22 quilates). El valor se estimó en 600 655 410 maravedíes que corresponden bien a los 1 320 000 besantes de oro citados por Bodin.

1534: Ignacio de Loyola funda la orden religiosa de la Compañía de Jesús.

1535: Carlos V concede a los Fugger el privilegio de acuñar moneda.

1545: Se descubre la riqueza argentífera del Cerro de Potosí y empieza su explotación. Gran parte de esta plata se destina al pago de anteriores deudas con los Fugger, los 6

Welser y algunos banqueros genoveses. Los Fugger construyen una red de factorías, caminos, puertos y sistemas de comunicación que fue muy importante para el desarrollo económico moderno del centro y norte de Europa.

1568: Jean Bodin (1530-1596) publica su “Respuesta a las paradojas de M. de Malestroit sobre el encarecimiento de todas las cosas”. El esquema de la explicación es el siguiente: LLegada a España del oro y la plata de América – Alza de precios en España – Déficit comercial español – Difusión del oro y la plata y del alza de precios en Europa.

1569: El español Tomás de Mercado publica en Salamanca su “Summa de tratos y contratos”: Manifiesta inquietud y pesimismo por la situación económica de España cuando dice: “De do viene esta disolución, que pobres y ricos cargan, y cargando destruyen ambas repúblicas, a España y a las Indias. A España haziendo subir el precio con la gran demanda que tienen, y con la multitud de mercaderes que acuden a los extrangeros y aún a los naturales”.

1588: La “Armada Invencible” es destruida por las tormentas y por la flota inglesa del Almirante Drake. Esta derrota puede tomarse como un punto de inflexión en la historia de España donde se inicia la decadencia acentuada de los Austrias y el surgimiento de Inglaterra como la “Venecia del Norte”, y la “Reina de los Mares”.

1601: Se funda la primera misión jesuíta en Pequín. Rápidamente alcanzaría importancia en la Corte del Imperio Celeste por sus actividades comerciales y por sus relaciones con la Corte del Gran Mogol de la India.

1605: Parte del Callao, Bajo Perú, la expedición de Pedro Fernández de Quiroz, navegante portugués al servicio de España que al año siguiente descubrió el continente australiano. La expedición fué armada con caudales procedentes de Potosí. El propósito principal consistía en abrir rutas marítimas al Lejano Oriente, (China), donde la cotización de la plata era la más alta con respecto al oro (6:1).

1624: Se funda en Chuquisaca la Universidad Jesuita San Francisco Xavier.

1630: Empiezan a fluir hacia Francia grandes caudales de oro y plata de las Américas por la vía de la expropiación corsaria y del comercio con España.

1671: El filibustero (pirata) inglés Henry Morgan saquea Panamá. Fue también Teniente Gobernador de Jamaica.

1691: El sacerdote jesuíta José de Arce inicia la reducción de los indios de Chiquitos, Santa Cruz, Bolivia. Las misiones jesuítas llegaron a conformar sociedades teocrático-comunistas sin moneda. Se advierte la influencia de Tomás Campanella (1568 – 1639) por su relato utópico ” La Ciudad del Sol”. 7

1716: El financista escocés John Law en su obra “Primera memoria sobre los bancos”, afirma que una población y una moneda abundantes estimulan la actividad económica de un país. La relación entre moneda, interés y actividad que plantea es la siguiente: Crecimiento de la masa monetaria-Baja de las tasas de interés-Estímulo de la actividad industrial y comercial-Alza del empleo-Crecimiento de la Población- Alza de los ingresos del Soberano.

1748: El filósofo político Charles Louis de Secondat Barón de Montesquieu publica su obra “L’Esprit des Lois” en la que analiza los tipos de constituciones políticas, denuncia los abusos de la monarquía francesa y plantea el principio de la división e independencia de los poderes del Estado Republicano (Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Montesquieu es uno de los últimos representantes de la nobleza libre que Luis XIII y Richelieu se propusieron destruir.

1767: Carlos III, Rey de España, “por razones que guardaba en su real pecho”, ordena la expulsión de los jesuitas de todos sus dominios. El decreto real se cumplió en América con la mayor prisa y violencia.

1776: Adam Smith publica su obra “An inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”. El libro investiga el tema del origen de la riqueza en medio de la polémica entre fisiócratas (la riqueza se origina en la tierra) y de los mercantilistas (la riqueza deriva de una balanza comercial favorable), sin añadir nada esencialmente nuevo, pero mediante una brillante sistematización del pensamiento económico con alto poder persuasivo, plantea que la riqueza procede del trabajo cuyo ejercicio aumenta la destreza, ahorra tiempo y permite el empleo de máquinas. Los límites de la división del trabajo vienen determinados por el tamaño del mercado y del “stock de capital”. El mismo Smith deja abiertas varias puertas a la flexibilidad del pensamiento económico cuando siguiendo su aforismo de que ” la defensa es siempre de mayor importancia que la opulencia”, acepta la posibilidad de proteger las industrias “necesarias para la defensa de la nación”. También apoyó la implantación de aranceles compensadores sobre los artículos sustitutorios de origen extranjero si los propios sufrían cargas impositivas nacionales.

1774: Declaración de los “Derechos del Contribuyente” de las colonias americanas.

1776: Proclamación de la independencia de los EEUU.

1781: George Washington con la colaboración de los generales franceses La Fayette y Rochambeau derrota en Yorktown al general inglés Corwallis. (España y Francia colaboraron militar y financieramente para el éxito de la Guerra de la Independencia Norteamericana).

1782: La derrota de Yorktown ocasiona la caída del Gobierno Conservador en Inglaterra y

la toma del poder por el partido Whig que desde la Revolución de 1688 perseguía subordinar el poder de la Corona al Parlamento y a las clases altas. El nuevo Primer Ministro, Earl (Conde) of Shelburne se encuentra ante una deuda nacional británica de 240 millones de libras cuyo servicio absorbía más de la mitad de los ingresos del Gobierno. Ante esta situación el nuevo primer ministro imparte dos directrices fundamentales: Salvar de la quiebra a la Compañía de las Indias Orientales y extender enérgicamente el comercio británico a todo el mundo sin excluir los estupefacientes (el opio) y el uso de la fuerza militar.

1783: Se funda el banco inglés “Baring Brothers”. Posteriormente sería socia de este banco la familia del americano William Bingham. Miriam Beard de la Universidad de Michigan (1963), en su “Historia de los Negocios” refiere algo de su carácter y de sus inclinaciones: “Bingham era el admirador más entusiasta del sistema financiero británico que deseaba ver copiado en América… Su inmensa fortuna les permitió a los Bingham importar modas y copiar la residencia del Duque de Manchester en Filadelfia… ellos dieron el primer baile de disfraces de la Ciudad, estimulando lo que pronto se convirtió en una manía entre los estadounidenses ricos: la pasión por vestirse de aristócratas”.

La familia Bingham finalmente logró sus ambiciones al unir a dos de sus hijas con aristócratas extranjeros: una con el Conde de Tilly, y la otra con uno de la casa bancaria londinense de los Baring, quién más tarde se convirtió en Lord Ashburton.

1789 El 14 de julio, el pueblo parisino toma por asalto el Castillo de la Bastilla, convertido en prisión estatal a partir de Richelieu. Se inicia la caída del absolutismo en Francia y Europa.

 

CRONOLOGIA DEL SIGLO XIX: (Llamado El Siglo de Los Rothschild)

 

1815: La Casa Bancaria Rothschild, fundada por Anselm Mayer Rothschild (1743-1812), adquiere en la Bolsa de Londres una considerable cantidad de accciones, en la cotización más baja de la época por la incertidumbre del resultado de la batalla de Waterloo.

1817: David Ricardo publica su obra más importante: “The principles of Political Economy and Taxation”. Muestra especial interés por la distribución del producto económico y le atribuye el carácter de principal problema de la Economía Política. Plantea la teoría del “valor-trabajo” dejando de lado las mercancías “escasas”, no reproducibles, fijando su atención en la masa de bienes susceptibles de “aumentarse con la industria humana”. Las máquinas constituyen trabajo almacenado. Con referencia a la renta de la tierra afirma: “el trigo no tiene un precio alto debido a que se paga una renta, sino que se paga una renta debido a que el trigo es caro”. Es el primero en contraponer el beneficio al valor del trabajo: “no puede darse ningún aumento en el valor del trabajo sin una reducción de los beneficios”. Esta proposición sería 9

posteriormente desarrollada por los socialistas ricardianos y por Karl Marx.

1825: Se proclama la independencia de Bolivia, la última de las Repúblicas Bolivarianas liberadas de la Corona Española. Los ejércitos de Bolívar recibieron apoyo financiero inglés en represalia contra España por su apoyo a la Revolución Americana. (En la Constitución de todas estas Repúblicas se mantiene el principio de la pertenencia del subsuelo al Estado conservado de las leyes imperiales romanas y de las monárquicas españolas. Su nueva situación republicana significó su captura en el sistema financiero inglés con grandes daños humanos y económicos comparables o mayores a los que sufrieron en su anterior condición colonial, con el agravante de la complicidad de las clases nativas gobernantes y de la ruptura de la original unión espiritual, administrativa y política.

1827: En la primavera de este año, el Cónsul de Francia en Argelia M. Deval rendía, según la costumbre, homenaje al Dey Hussein en su Palacio de Argel. En el curso de la entrevista se llegó a hablar de la famosa antigua deuda CONTRAIDA POR EL GOBIERNO FRANCES CON UNA CASA DE COMERCIO ARGELINA. El Dey se quejó de que los ministros franceses no habían contestado a su pedido de cancelación. El tono subió y repentinamente Hussein fuera de quicio tomó su matamoscas y golpeó al Cónsul en la cara.

El incidente tuvo en Francia un enorme impacto. Inmediatamente el Gobierno decretó el bloqueo de Argel que no tuvo ningún éxito. Entonces Carlos X, Rey de Francia, decidió enviar una expedición de represalia. En Mayo de 1830 la Armada Francesa zarpó transportando las tropas de desembarco del Conde de Bourmont. El 13 de junio estaban frente a Argel. El 5 de julio la bandera francesa flameó sobre la “casbah”.

1839: El Gobierno Chino compra y quema 3 000 toneladas de opio.

1840: Estalla la Primera Guerra del Opio. La política oficial inglesa que consistía en la introducción de grandes cantidades de opio en China procedente de la India y su venta pública, despertó la natural oposición del Emperador Manchú. Las acciones enérgicas del Comisionado de Cantón Lin Tsehsu proporcionarían a Inglaterra su “casus belli”. (Las cartas del Emperador a la Reina Victoria podrían condoler al espíritu más insensible).

1858: Estalla la “Segunda Guerra del Opio”.

1860: Caída de Pekín en poder de las Fuerzas Expedicionarias Franco-Británicas y firma del Tratado de Tientsín que permitió a Inglaterra el acaparamiento de casi el 90 % del comercio con China.

1860 Se funda la “Hongkong and Shanghai Corporation”, una especie de banca central privada de los intereses británicos en el Lejano Oriente. 10

1861: El Presidente Mexicano Benito Juárez ordena la suspensión del pago de la deuda pública, hecho que provoca inmediatamente una intervención punitiva de España, Inglaterra y Francia.

1867: Aparece el primer volúmen de “El Capital” de Karl Marx (1818-83). Su teoría de la “acumulación capitalista” sostiene que el sistema económico burgués gradualmente iría siendo controlado por una minoría cada vez más reducida que provocaría el crecimiento de un proletariado cada vez más numeroso. En el análisis del valor de una mercancía la observación de que tan sólo una parte del valor total se destina a la fuerza de trabajo le lleva a plantear su teoría de la “plusvalía”. Atribuye al capitalista una sed insaciable de “plusvalía”. De la interpretación social de este fenómeno surge la tesis de la “lucha de clases” y de la conjunción con las tesis determinísticas de la historia muy comunes en la época, emerge el materislismo histórico. Para Hegel es la consciencia la que determina el ser social del hombre, en tanto que para Marx es el ser social del hombre el que determina su consciencia.

1870: Se inicia en Europa el “Decenio de la Gran Depresión”.

1871: Termina la Guerra Franco-Prusiana con la derrota de Francia.

1879: Bolivia y Perú pierden sus depósitos de guano y salitre y extensos territorios costeros en la Guerra del Pacífico practicada por Chile y urdida por grandes intereses financieros británicos.

NOTA: En este punto ya resulta oportuno observar que los economistas clásicos, incluido Marx (con excepción de John Law) se concentran en el análisis de la producción unitaria de las mercancías y no intentan realizar una investigación general y al mismo tiempo profunda del sistema bancario y financiero en general. Posiblemente esto se haya debido a la inaccesibilidad a los ambientes y a los datos necesarios.

1895: Sigmund Freud publica su obra:” Proyecto de una psicología para neurólogos”. La finalidad del proyecto es “estructurar una psicología que sea una ciencia natural”, y su premisa básica: “Minuciosas investigaciones realizadas estos últimos años me han llevado al convencimiento de que las causas más inmediatas y prácticamente importantes de todo caso de enfermedad neurótica han de ser buscadas en factores de la vida sexual”. Es evidente que una “psicología natural” hubiese podido desarrollarse si el sexo fuese el referente único y suficiente para descifrar la psicología humana. Procediendo en sentido inverso una extensión fácil lleva a una “psicología integral” que tendría que plantearse tomando como referentes varios elementos culturales: El oro, el dinero, el poder, el riesgo lúdico, el sistema político, la tecnología productiva, las convenciones sociales, la institucionalidad financiera, la organización para el trabajo, etc. Se advierte claramente que la psicología freudiana tiende hacia el “hombre unidimensional”.

 

CRONOLOGIA DEL SIGLO XX: (Que podría denominarse el Siglo de la Especulación Financiera Globalizada)

 

1901: En Diciembre, barcos ingleses, alemanes e italianos bloquean el Puerto de La Guaira exigiendo la cancelación de la deuda pública de Venezuela a sus respectivos gobiernos.

1902: Luis María Drago, Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, en una nota dirigida al Departamento de Estado de los EE.UU. promueve la tesis de su nombre que fué desarrollada en los libros, “La República Argentina y el caso de Venezuela” y “Cobro coercitivo de deudas públicas”.

1906: Vilfredo Pareto (1843-1923) publica su “Manual de Economía política” en el que argumenta que la utilidad no era mensurable y elabora el concepto de curva de indiferencia. Publicó también el libro: “El Peligro Socialista”.

1913; El Federal Reserve Act estipula que los cambios en la tasa de descuento constituyen el principal instrumento monetario. Posteriormente, el sinnúmero de operaciones de mercado abierto que realiza el Fed daría origen al proceso que se conoce como “churning” (batido), que según algunos críticos tiene como únicos beneficiarios a los 36 o más corredores de títulos especiales que perciben grandes comisiones por concepto de corretaje.

1914: Estalla la Primera Guerra Mundial.

1917: Los bolcheviques toman el poder en Rusia.

1919: Presentación del Informe del “Cunliffe Commitee”. Este Comité fue conformado para analizar los problemas financieros que podrían surgir después de la Primera Guerra Mundial. Contenía esta opinión, que contribuyó al retorno de Gran Bretaña al Patrón Oro en 1925: “La adopción de una moneda oficial no convertible en oro u otro metálico exportable es probable que en la práctica conduzca a un exceso de emisión y destruya en consecuencia el valor susceptible de cambio y origine un alza general en todos los precios y un movimiento adverso en los cambios extranjeros”.

1919: Tratado de Versalles que da fin a la Primera Guerra Mundial. Sus claúsulas de indemnización de guerra exageradas y las de seguridad militar opresivas iniciaron ipso facto la incubación de la Segunda Guerra Mundial.

1920: En los EE.UU., durante este decenio quebraron un promedio de 600 bancos al año.

1922: Stalin es nombrado Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética. Empieza el proceso en el que un marxismo estratificado se convierte en “Religión del 12

Estado”, se suprimen las libertades y derechos ciudadanos y se estructura una burocracia estéril y aplastante. La ideología marxista degenerará en un reduccionismo maniqueista.

1930: En los EE UU, a principios de este decenio, quiebran 2 000 bancos al año como promedio.

1933: Se aprueba en los EE UU el programa del New Deal delineado por Bernardo Baruch. Los dos principales objetivos eran la ayuda inmediata a los millones de desocupados y los planes a largo plazo para la recuperación de los negocios y la agricultura. Por su énfasis en el gasto público para suplementar el insuficiente gasto privado, se ha considerado el New Deal como el primer ejemplo del tipo de acción que Keynes advocó posteriormente.

Para el sistema financiero, como parte del New Deal, el Presidente convirtió en Ley el 16 de Julio de 1933 el “Glass-Steagall Act”, que dispone principalmente:

A) Creación de la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC).

B) Separación entre la banca comercial y la de inversión.

C) Prohibición de pagar intereses sobre depósitos a la vista.

D) La Reserva Federal adquiere autoridad para establecer topes de tasas de interés para depósitos a término y depósitos de ahorro.

1933: Adolfo Hitler es nombrado constitucionalmente Canciller de Alemania. En su libro “Mi Lucha” expone varios argumentos dirigidos contra la “raza judía”, (ambiguo y artificioso concepto “político- antropológico”) por su “excesiva y nociva influencia” en la economía y la cultura alemana. Al término de su gobierno en 1945 se le imputará la victimación de más de 6 millones de judíos, gitanos y polacos, en situación de reclusión en campos de concentración.

1936: Lord John Maynard Keynes publica su obra: “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”.

1939: Estalla la Segunda Guerra Mundial.

1944: Se realiza la Conferencia Internacional de Bretton Woods, EE.UU, a la que asistieron 44 naciones. La conferencia tuvo dos objetivos principales:

1- Crear un sistema monetario que coadyuve a la reconstrucción de los países que fueron devastados por la Segunda Guerra Mundial.

2- Crear un sistema de tasas de cambio fijas y los medios para corregir los 13

desequilibrios en las balanzas de pagos.

Cada uno de los miembros del Fondo, debería establecer un valor par para su moneda en términos de dólares y oro y se obligaron a intervenir de manera tal que se mantuviera el valor de sus monedas en los mercados de divisas dentro del uno por ciento de los valores iniciales. Los EE. UU. fueron obligados a mantener los precios del oro dentro del márgen de 1% de US $ 35 la onza troy.

1945: Termina la Segunda Guerra Mundial y empieza la “Guerra Fría”. Al abrigo de esta sórdida confrontación se produce un crecimiento canceroso de los organismos de represión e “inteligencia” en todo el Mundo y la lucha ideológica degenera en un reduccionismo maniqueista (nosotros los buenos, ellos los malos).

1949: Se proclama la República Popular China. Este hecho debe interpretarse como una respuesta histórica justa al duro trato colonialista.

1956: El predicador evangelista Billy Graham recomienda al Presidente de EE.UU. Gral. Dwight David Eisenhower y al Secretario de Estado John Forster Dulles compartir con las naciones pobres sus excedentes alimentarios.

1956: El economista norteamericano George Jackson Eder, enviado por la International Cooperation Administration, I.C.A. (Punto IV) en su “Informe” anota lo siguiente con referencia a la ayuda del Gobierno Americano otorgada a Bolivia desde 1953: “y sobre todo reduciendo a una nación soberana a la indignidad de una penosa mendicidad, con un gobierno que reclama como justa compensación por agravios imaginarios, lo que en realidad no es más que una donación motivada, en parte, por la extorsión y la amenaza del comunismo”

1968: Los EE.UU. toman previsiones para preservar su stock de oro. Declaran que continuarían vendiendo oro a los bancos centrales extranjeros a US $ 35 la onza a “condición de que no demandaran oro en absoluto”. En este sentido, para no deflacionar la economía e inducir una recesión, EE.UU. apoyó una enmienda a las claúsulas del “Breton Woods Act” que permitió la creación de los Derechos Especiales de Giro (DEG). Con esta medida el FMI se transformaba en un Banco Central Mundial con capacidad para crear reservas internacionales.

1970: Varias organizaciones religiosas emprenden bien intencionadas campañas para “reducir” a las tribus amazónicas y chaqueñas que todavía quedan libres. (Lamentablemente, el paso de un estado de libertad selvático a un sistema de economía monetaria significa casi siempre pobreza y mendicidad).

1970: Las zonas bancarias desreguladas (libres) de América (Caimán, Bahamas, Barbados, Bermudas, Antillas Holandesas) incrementan su importancia en proporción paralela a la del narcotráfico. Estos paraísos financieros constituyen las “islas refugio” de las operaciones “off shore” de los bancos de las zonas de banca regulada 14

en general. (que recuerdan mucho por su coincidencia geográfica los tiempos de oro de la piratería y del corso).

1971: El 15 de Agosto de 1971 se consumaba la eliminación del Sistema de Bretton Woods. En la tarde de ese día sábado, el Presidente Nixon anunció un programa totalmente nuevo para hacer frente al problema del dólar sobrevalorado. Comprendía entre otras cosas lo siguiente:

A) La no convertibilidad de dólares a oro.

B) Una sobretasa del 10% en las importaciones.

C) Congelación de precios y salarios por 90 días.

Con esta medida, el Gobierno de los EE.UU. impuso unilateralmente al Mundo el “Patrón Dólar” en reemplazo del “Patrón Dólar/Oro.

1973: El 16 de Marzo, los ministros de Finanzas de la Comunidad Económica Europea anuncian que sus Gobiernos permitirían que sus monedas flotaran en relación con el dólar (el Japón lo hizo desde el 12 de Febrero), sin descartar la intervención de sus bancos centrales. Se instaura un sistema de flotación sucia (“dirty float”).

1976: Gordon Tullock del “Institute of Economic Affairs” plantea el modelo del “Public Choise” (preferencia pública) según el que, los diseñadores de política buscan maximizar su propia utilidad en lugar de optimizar el bienestar de la comunidad. “Si los burócratas son hombres comunes, tomarán la mayoría de sus decisiones (no todas) en términos de sus beneficios personales y no en los de la sociedad considerada integralmente”.

1979: El asesor de seguridad del Presidente Carter, Zbigniew Brezinski recomienda no permitir a Japón ayudar a Mexico o a cualquier otra nación de Hispanoamérica a industrializarse. Bajo esta presión Japón cambia de rumbo en el aspecto financiero.

1983: El Presidente de Bolivia Hernán Siles Zuazo decreta la doble tasa de cambio del dólar: Una oficial y otra “libre”. La diferencia entre las dos tasas (oficial baja, libre alta) y la corrupción administrativa originan una desenfrenada avalancha especulativa que inmediatamente se traduce en una espiral inflacionaria que alcanza los mayores índices de la Historia: 11 000 % anual. (Esta irresponsabilidad en el manejo monetario fue sentida por el pueblo boliviano como la peor catástrofe desde la inflación de 1952).

1987: El lunes 19 de Octubre, (“lunes negro”) la bolsa de valores de Nueva York (Big Board) experimentó un “crash” o “colapso bursátil”. En menos de siete horas desaparecieron más de US $ 500 000 millones en acciones corporativas (Promedio Industrial Dow Jones = – 508 puntos: 27.8 %). Al día siguiente, se contuvo el 15

pánico mediante la enérgica intervención de la Reserva Federal que consistió en: 1) expresar su disponibilidad como fuente de liquidez. 2) inundar de dólares el sistema bancario mediante la compra de títulos valores del Gobierno. 3) confiar sobre todo en los bancos de Nueva York para extender crédito a Wall Street. 4) comunicar a los bancos que estaban en libertad de incrementar la toma de préstamos en la ventanilla de descuento del Fed.

1987: En Diciembre de 1987 se reúne en Basilea un Comité de Funcionarios de Bancos Centrales que intenta establecer pautas sobre reservas y definiciones sobre capital bancario e instrumentos financieros. Se presentan problemas insolubles en el ámbito netamente financiero; por ejemplo, la prohibición a los bancos comerciales de EE.UU. para actuar como bancos de inversión a diferencia de los bancos de Alemania y del Japón, etc.

1989: El 27 de Febrero mueren en Caracas cerca de 300 personas en protestas populares contra el alza de precios de la gasolina y los pasajes urbanos. Estas medidas habían sido adoptadas por el Gobierno de Carlos Andrés Pérez por recomendación del FMI.

1990: Se desencadena en América Latina un proceso de privatización y “capitalización” de las empresas productivas públicas que en términos generales consiste en la transferencia de entidades económicas ya existentes a intereses extranjeros. La ausencia de inversión directa para la creación de nuevos elementos de la economía física (fábricas, laboratorios, caminos, puertos, corredores de exportación, etc.) determina su carácter eminentemente especulativo.

1990: Surgen en América Latina y Europa, movimientos políticos simultáneos de “lucha contra la corrupción”. Los casos de Italia, Brasil, Venezuela, Perú y México son los mejor caracterizados.

1990: John Reed, Presidente de Citicorp declara a la revista brasileña Veja:”Hay países que han desaparecido de la faz de la tierra. Perú y Bolivia desaparecerán”.

1991: 2 Oct.: La Cámara de Diputados del Perú acuerda retirarle la inmunidad parlamentaria al ex Presidente Alan García para que pueda ser sometido a juicio por los delitos de malversación y apropiación indebida de fondos públicos.

1991: La infracción a las propias leyes bancarias de los EE.UU (Glass Steagle Law) y el desorden financiero consiguiente se refleja en este comentario de “The Wall Street Journal” del 13 de Noviembre: ” Ahora, derrotada la ley general bancaria y con otra en el Senado a punto de morir, la Junta de la Reserva Federal es libre de continuar concediendo poderes de valores a compañías bancarias fuertes. Hasta ahora ha autorizado a tres compañías bancarias estadounidenses, las de J.P. Morgan, el Bankers Trust y la relativamente pequeña Dauphin Deposit Corporation en Harrisburg, Pa., para suscribir ofertas de bonos y 16

acciones. Más de una docena, incluidos el Citicorp y el Chase Manhattan Corp., pueden suscribir emisiones de deuda, pero no tratos con valores”.

1991: El ocho de Diciembre se disuelve la Unión Soviética y termina la “Guerra Fría”.

1992: Entre el 3 y el 14 de junio se reúne en Río de Janeiro la “Cumbre de la Tierra” con delegados de 178 países y 117 jefes de Estado. Asisten a la conferencia más de 35 000 participantes y 8 000 periodistas de todas partes del mundo.

1992: A raíz de una embestida especulativa combinada entre Citicorp y Georg Soros, Presidente del Fondo Quamtum, se produce la salida de la libra esterlina inglesa y de la lira italiana del Mecanismo de las Tasas de Cambio Europeo. Soros, especulador de origen húngaro aparece como un individuo más poderoso que naciones poderosas. El Citicorp en ese momento se encontraba intervenido por la Reserva Federal.

1992: El 1o. de Octubre, un informe del Senado de los EE UU acusa a los funcionarios bancarios y reguladores financieros de todo el mundo por no haber impedido la conducta corrupta e ilegal del Banco de Comercio y de Crédito Internacional (BCCI), a pesar de que conocían sus transacciones ilegales y su política de soborno.

1992: El 27 de Abril la Federación Rusa es admitida en el FMI como su miembro número 165.

1992: El 24 de Diciembre, el Presidente de EE UU George Bush indulta a seis funcionarios del Gobierno de Reagan que habían sido involucrados en el caso Irán-Contras, y anula además todas las acusaciones pendientes.

1992: El 29 de Diciembre, el Presidente de Brasil, Fernando Collor de Mello renuncia minutos después de que el Senado acuerda juzgarlo por corrupción.

1993: El 8 de Febrero, La República Checa y Eslovaquia comienzan a usar monedas distintas con el mismo nombre denominadas corona.

1993: El 2 de Abril, los representantes del Gobierno de Rusia y de los bancos occidentales reunidos en París, Francia, acuerdan una moratoria para el pago de la deuda exterior rusa que ascendía a 20 000 millones de dólares.

1993: El 15 de Abril, El Banco Mundial y el Banco Europeo de Reconstrucción junto a los Gobiernos de EE UU y Japón acuerdan otorgar a Rusia un préstamo de 22 000 millones de dólares.

1993: La antigua República Yugoslava de Macedonia pone en circulación su propia moneda sin fijar tasas de cambio. 17

1993: El 21 de Mayo la Corte Suprema de Justicia de Venezuela suspende de sus funciones al Presidente Carlos Andrés Pérez, bajo acusaciones de corrupción en gran escala y protección de operaciones financieras ilícitas.

1993: La inversión productiva directa en América Latina llega al 20 % y la especulativa (inversión en cartera) al 70 % . El restante 10 % se dirigió a la adquisición (privatización) de empresas estatales. En este resto del 10 % Chile tiene una importante participación.

1993: La devaluación del peso mexicano en Diciembre origina una fuga descontrolada de capitales especulativos volátiles que precipita a México en la peor crisis financiera de su historia. El “Efecto Tequila” se propaga por todo el planeta.

1994: El 13 de Enero, quiebra el Banco Latino, el segundo Banco de Venezuela. En febrero quebraron otros ocho bancos más. Los bancos venezolanos realizaban operaciones extraterritoriales “off shore” en gran escala, transfiriendo capitales nacionales a las “zonas de banca libre”. El manejo de esta situación se convierte en uno de los problemas más delicados de la administración “honesta y respetable” del presidente Rafael Caldera.

1994: En Julio, el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) es volado con explosivos en un atentado terrorista. Mueren cerca de noventa personas.

1995: Quiebra el Banco Baring, el banco comercial más antiguo de Inglaterra entre cuyos accionistas se encuentran prominentes miembros de la Casa Windsor (casa reinante de Inglaterra).

1995: El Gobierno de Bolivia inicia un proceso llamado de “capitalización” por el que varias empresas estatales incluyendo la empresa “Yacimientos Petrolíferos Bolivianos” pasarían a ser controladas por consorcios extranjeros. La banca de las “zonas libres” jugaría un importante papel.

1995: En los primeros siete meses quiebran tres importantes bancos privados bolivianos.

1995: El 21 de julio, el Congresista Argentino Antonio Achem vaticina la próxima quiebra del Citibank, entidad que tiene el 75 por ciento de su patrimonio en bonos de la deuda externa.

1995: El 27 de julio, el Gobierno de Bolivia y el Cititrust Limited (Bahamas) firman un convenio para la transferencia en fideicomiso de los fondos del proceso de “Capitalización”, debiendo actuar también el Cititrust como nexo entre “los administradores del dinero” y los mercados bursátiles mundiales. (El Diario, La Paz, 28,5,95). Añadamos alguna información adicional sobre las condiciones y las características financieras y políticas de Las Bahamas o Lucayas. 18

Este país independiente de Inglaterra desde 1973 con el nombre oficial de “Commonwealth of The Bahamas” practica el sistema de “Banca libre” o “Banca Desregulada”, (modalidad ya superada que fué adoptada en varios estados de Estados Unidos hasta la Guerra de Secesión entre los decenios 30 y 60). Algunos investigadores han estimado que los activos bancarios de las Bahamas llegan al tercio de los activos totales de las “Zonas de Banca Libre”. Los bancos de las zonas libres no mantienen reservas para hacer frente a retiros repentinos. Hace varios años que el Citibank y todas sus filiales han atraído la atención del Gobierno de los EE UU por sus debilidades financieras. (Intervenciones de la Reserva Federal; patrimonio mayoritario basado en bonos de la deuda externa, etc).

Por otro lado, Las Bahamas, es uno de los puntos de confluencia preferido de mafiosos y narcotraficantes. El 8 de Octubre de 1984 tres ministros renuncian a sus cargos y otros dos son destituídos después de que una Comisión Investigadora los asocia con el tráfico de drogas. Además, por pertenecer al área de “banca libre” la otorgación de información es muy restringida y obstaculizada.

Por lo anotado, y para evitar constituir un eslabón más de la cadena de corrupción que estigmatiza al Mundo, el Gobierno Boliviano debería sentirse obligado moral y legalmente a revisar por completo el componente financiero de la “Capitalización” y evitar una “pérdida Off Shore” con características de “desaparición en el triángulo de las Bermudas” y de imprevisibles consecuencias para el país e inclusive para el clima internacional de confianza y de apertura psicológica, económica y política que es necesario incrementar aún más en el ámbito internacional.

1995: El 31 de julio, las autoridades japonesas cierran la “Cosmo Credit Corp.”, después de generarse pánico en sus cuentahabientes que retiraron unos 700 millones de dólares en un solo día. (La banca japonesa es la más grande del mundo con activos que superan los siete mil billones de dólares, o sea el doble que los EE UU).

1995: El Ministro de Economía argentino Domingo Cavallo denuncia la existencia de “mafias” dentro del Gobierno del peronista Carlos Saúl Menem.

1995: Un grupo de economistas estadounidenses encabezados por Lyndon H. LaRouche afirma que ya se han agotado las soluciones técnicas para postergar la inevitable crisis financiera mundial. Otro grupo europeo encabezado por Raymond Barre sostiene similares puntos de vista.

1995: El 15 de Septiembre, un viejo avión DC-6 de matrícula boliviana que cargaba más de 4 toneladas de cocaína es capturado en Lima por la Policía Antidroga Peruana. El avión había partido del Aeropuerto de “El Alto” de La Paz, Sede de Gobierno de la República de Bolivia, eludiendo todos los controles aduaneros y policiales. (El hangar del DC6 se encontraba a menos de 100 metros de un puesto de la DEA y a poco más de 300 m. del control de aduanas. La Fuerza Especial de Lucha contra el 19

Narcotráfico (FELCN) había llegado diez minutos tarde para impedir el despegue del avión).

1995: El 29 de Septiembre, la Unión Europea ratifica su decisión de adoptar una moneda común antes del año 2000. Una de las ventajas radicaría en el abaratamiento general de los precios, según voceros de la actual Presidencia Española. El capítulo financiero del Acuerdo de Maastricht es tan genérico y permisivo a la especulación como el equivalente del T.L.C. por lo que deberá esperarse sobre todo una espiral especulativa y un incremento de la desocupación como efecto inmediato. Por otro lado, el desempeño de la Unión Europea en la “Guerra de Bosnia” ha dejado sorprendidos a todos los estudiosos no europeos por la ausencia de capacidad para delinear una política coherente. Esta área de debilidad sitúa a Europa muy cerca cualitativamente de los anteriormente llamados “Países del Tercer Mundo” y señala el peligro de su “disgregación súbita” en circunstancias adversas y complejas.

1995: En la madrugada del 1o. de Octubre, el estafador Carlos Manrique Carreño llega a Lima después de su entrega en Miami por autoridades norteamericanas. Es acusado de haber estafado cerca de mil millones de dólares a más de 200 000 peruanos, y haberlos distribuído en varios bancos extranjeros del área del Caribe.

1995: 10 Oct.: El Presidente de Colombia Ernesto Samper Pizano a su retorno de un viaje a Europa encuentra su situación aún más comprometida por varias y reiteradas acusaciones de complicidad con el narcotráfico.

1995: 11.Oct.: El ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari es acusado de ser el autor intelectual de la muerte del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio.

1995: La deuda externa de América Latina se acerca a los mil billones de dólares (billones americanos) o también al billón castellano. (A pesar de su importancia y magnitud ni siquiera ha sido bien contabilizada). El crecimiento de esta deuda se acelera por la imposición de prácticas tales como la capitalización de los intereses atrasados. La situación es tan crítica que una simple declaración de moratoria unilateral de pagos de la deuda externa de América Latina podría derrumbar inmediatamente todo el sistema financiero internacional. Debe tenerse en cuenta además que muchos otros factores apuntan en el mismo sentido: El abuso de compromisos de pago complejos (derivados), el crecimiento de la especulación, el estrangulamiento de la economía física, las repercusiones del “efecto tequila”, la racha de quiebras bancarias, etc.)

 

2- ANALISIS DE LA ANTERIOR CRONOLOGIA.-Para extraer las conclusiones más claras y sencillas realizaremos tres observaciones fundamentales: Sobre la moneda, sobre la psicología humana y sobre el desarrollo del poder financiero. 20

 

SOBRE LA NATURALEZA DE LA MONEDA: El valor monetario por antonomasia es el oro. El valor del oro deriva de su esplendor y perennidad “sobrenaturales”. Este valor asignado por la primitiva conciencia del hombre al metal amarillo se mantiene aún hoy como una especie de fetichismo persistente. “Es la emanación de la autoridad divina” .

Por otro lado, el valor de la moneda deriva muy de acuerdo a su significado etimológico, de la ley (nomisma en griego), que es una forma especial de convención. “Es la emanación de la autoridad humana”.

 

La confluencia de la autoridad divina y de la autoridad humana configuran el valor universal oro.

 

El valor de la moneda nace por lo tanto en los obscuros laberintos de la primitiva conciencia del hombre y se plasma temporalmente en el mundo de las manifestaciones culturales (Sistemas de gobierno y sobre todo oligarquías, leyes, convenciones, sistema financiero, comercio, especulación, sistema productivo, ciencia, tecnología, ideología, etc.).

 

SOBRE LA PSICOLOGIA HUMANA:

 

En el último período del último Siglo XIX y durante todo el transcurso del Siglo XX, la ciencia psicológica se ha desarrollado sobre el análisis de un factor interno y primigenio del hombre: El sexo. Es evidente que no se ha profundizado en la relación de la consciencia del hombre con los factores externos de su propia creación que conforman el entorno cultural: el poder, el dinero, el riesgo lúdico, el sistema político, el sistema financiero, las conformaciones institucionales, etc. Esta introspección exagerada ha influido fuertemente en las ideas mecanicistas del comportamiento económico del hombre, hasta su conceptualización como un corpúsculo simple susceptible de ser atraído por masas monetarias.

 

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE EL DESARROLLO HISTORICO DEL PODER FINANCIERO: El poder financiero ha sido siempre la basa del poder supremo. Tanto en Sumeria como en Roma las decisiones, y el manejo de la institucionalidad financiera recaían en última instancia en el Soberano. Por esta razón es posible hacer algunos comentarios sobre los problemas que afrontaron ciertas órdenes religiosas a causa precisamente de su poderío económico. No lograron encontrar un espacio cómodo en la pirámide del poder: Los Templarios en la Edad Media, porque hubiesen necesitado incrustarse dentro de un centralismo monárquico y teocrático, y los Jesuítas en la Edad Moderna porque era aún más tarde para encontrar una ubicación propicia, junto a la monarquía ilustrada de los Borbones.

 

En la Grecia Clásica, el poder financiero estuvo casi siempre en manos de oligarquías. El demócrata Pericles practica una democracia interna y al mismo tiempo un colonialismo imperialista externo, convirtiendo a la población ateniense en una casta oligárquica desde el punto de vista de las ciudades-estado conquistadas. (Recordemos el duro diálogo con los melios y su cruel final). 21

 

En la Edad Moderna, algunas familias desempeñan papeles estelares dentro del mundo de las finanzas.

 

La reactualización del dogma igualitario a partir de la revisión del Derecho Clásico, de la discusión teológica fomentada por la Reforma, de la filosofía política liberal inglesa y de las posiciones socialistas en las investigaciones económicas originan el surgimiento de dos posiciones ideológicas principales: La corriente liberal y la corriente socialista.

 

3- UN PARADIGMA DE PODER FINANCIERO: LA FAMILIA ROTHSCHILD:

 

El trasfondo histórico para el surgimiento de la familia Rothschild está conformado por los procesos filosóficos, políticos, económicos, científicos, técnicos y sociológicos (el ascenso de la clase media o burguesía), que abarcan desde el Renacimiento hasta el Siglo XVIII. Dejando a un lado las cualidades y defectos personales y familiares se advierte claramente que un poder financiero como el de los ROTHSCHILD de Inglaterra era el complemento más eficaz y perfecto para el desenvolvimiento de una política victoriana mundial. Por ejemplo, la adquisición de la mayoría de las acciones del Canal de Suez, constituyó una operación que se hizo expedita y oportuna para Inglaterra por medio de correos particulares y recurriendo a un empréstito rápido de la Casa Rothschild de Londres. No extraña que los cinco hermanos Rothschild, hijos del viejo Mayer Anselm nacido en el ghetto de Francfort del Main en 1743, hayan encontrado acomodo en otras tantas potencias europeas cuyas políticas no diferían mucho cualitativamente del modelo inglés.

 

Un nuevo factor propulsor del agigantamiento de la fortuna de los Rothschild fué la moderna tecnología. Si consideramos al negocio bancario por analogía con los sistemas hidraúlicos como un reservorio de moneda provisto de impulsores para dirigir el flujo monetario hacia proyectos rentables, el advenimiento del ferrocarril no podía ser más oportuno. Fué posible constituir sociedades anónimas para proyectos ferrocarrileros sobre la base principal del prestigio de las Casas Financieras. El acopio del dinero de las clases medias (burguesas) y las cotizaciones de las acciones restaban como problemas casi mecánicos y rutinarios. Un otro factor coadyuvante y natural fué la incipiencia de la legislación normativa de las operaciones financieras dadas la falta de experiencia y la liberalidad imperante.

 

El poder financiero de esta familia (“mishpoche” en hebreo) debe ser analizado dentro del contexto integral de la época para no caer en abismos emotivos que difícilmente acercan a la verdad y que fácilmente llevan hacia sentimientos destructivos.

Tratemos de imaginar un acontecimiento doloroso para tres naciones sudamericanas desde la altura victoriana del poder de los Rothschild: La guerra entre Bolivia, Perú y Chile, a fines del Siglo pasado, en lejanas comarcas en algún lugar de Sudamérica, con yacimientos de guano, salitre y cobre, transcurre como un accidente ocasionalmente advertido en alguna reunión oficial de negocios, mientras es ignorado dentro de la “mishpoche” y en la Corte de su Majestad Británica. 22

 

Añadamos una nota relacionada con la psicología de las personas que intervienen en la bolsa: La adicción al riesgo lúdico y la destreza en el juego financiero se han hecho legendarias con la actitud de Nathan apoyado en su “Pilar de Rothschild” del Royal Exchange de Londres. “El conjunto sugiere la idea de una piel vacía, y uno se extraña de que se mantenga de pié sin tener nada dentro” (Cita tomada por F. Morton).

 

4-PLANTEAMIENTO DE UN NUEVO ESQUEMA POLITICO NACIONAL PARA LAS REPUBLICAS DEMOCRATICAS: Tomando en cuenta que el poder financiero ha sido la gran palanca para el desarrollo de Europa, y para la aplicación de políticas expansionistas, y que ha salido prácticamente incólume de guerras, tumultos, revoluciones y todo tipo de trastornos políticos, se colige fácilmente que en los regímenes liberales, conservadores, socialistas no marxistas, y monárquico-constitucionales, el sector financiero constituye un elemento más fuerte y estable que todos los demás poderes de los Estados, y hasta es posible que se acreciente con guerras de destrucción limitada. Por lo tanto, creemos habernos aproximado lo suficiente para realizar el siguiente planteamiento fundamental:

 

La division clasica de los tres poderes del estado republicano democrático, ejecutivo, legislativo y judicial, debe ser complementada para ganar mayor equilibrio, con la institución del poder financiero. El poder ejecutivo separado de su basa tradicional se convertirá en una instancia sobre todo administrativa, planificadora y prospectiva.

 

Siendo la forma más conveniente de organización del Estado la de República Democrática por la elegibilidad de sus altos miembros por votación popular directa y la temporalidad de sus mandatos, los objetivos del poder financiero deberían ser entre otros:

 

Constituir un nivel administrativo con representación democrática de los ciudadanos considerados como actores económicos. De este modo, la más alta representación podría asumir modelos sectoriales y demográficos combinados (Estado y contribuyentes).

 

Establecer un sistema financiero que llegue a constituir una progresiva “mano invisible” de la economía nacional.

 

Establecer los principios operativos necesarios para que el sistema financiero sea un buen reflejo de la productividad y la creatividad nacional (economía física, desarrollo tecnológico, clima de confianza y bienestar, etc.).

 

Reglamentar estrictamente la emisión monetaria

 

Crear los mecanismos necesarios para restringir la especulación tanto como sea compatible con los principios de libertad y democracia. 23

 

Plantear y establecer sistemas de tendencia distributiva equitativa de los flujos monetarios y financieros.

 

Limitar los niveles de riesgo y complejidad de los diferentes tipos de compromisos de pago.

 

Propender al establecimiento de un sistema financiero privado asegurado en el mismo sector privado.

 

Normalizar la actividad financiera en general.

 

Proponer una legislación que prohíba la transferencia de “patrimonios nacionales” a sistemas financieros internacionales.

 

Establecer normas para el tratamiento abierto y público de todos los tratos y contratos gubernamentales.

 

Proponer una legislación específica para el endeudamiento externo que estipule estrictas normas contables con la inclusión de disposiciones que delimiten la responsabilidad del Estado dentro de sus propias instituciones. (De este modo, un crédito obtenido por ejemplo por una determinada empresa pública debería ser cancelado solamente por la misma empresa. (No se le pueden atribuir al contribuyente común responsabilidades no expresamente asumidas).

 

Proyectar un código penal financiero especializado que otorgue protección a las personas, instituciones, gobiernos y al propio sistema financiero en general.

 

Conformar un Alto Consejo Nacional de Seguridad Financiera

 

Proyectar un sistema educativo dirigido a introducir en todo el sistema de enseñanza las características reales de una economía monetaria, las posibilidades de organización financiera de los ciudadanos desde temprana edad, la historia financiera de la humanidad, los aspectos legales relacionados y la investigación de temas específicos.

 

Encargar a instituciones de investigación superior nacionales el estudio permanente del sistema financiero mundial y también temas específicos de investigación tales como, por ejemplo, el trasfondo financiero londinense de la Guerra del Pacífico, el tratamiento monetario en la ex Unión Soviética, el capítulo financiero del T.L.C, la adicción al riesgo lúdico y la conformación del sistema financiero, el soporte financiero de los ejércitos de Bolívar, las ideas monetarias de Savonarola, una interpretación monetaria de la pobreza andina, etc.

 

5- NECESIDAD DE REPLANTEAR EL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL: Sin retrotraernos a discutir la original naturaleza divina atribuida al oro, metal que ha constituido el patrón monetario principal hasta fecha tan reciente como el 24

año 1971, bastará referirse a siete hechos fundamentales para aceptar la necesidad de replantear integralmente el sistema financiero internacional:

A) LA CRECIENTE MISERIA MUNDIAL

B) LA TENDENCIA ESPECULATIVA DEL SISTEMA

C) LOS NIVELES DE DEUDA IMPAGABLE DE LOS PAISES POBRES

D) EL INCUMPLIMIENTO DE FACTO DE LOS ACUERDOS MONETARIOS

E) LOS TERREMOTOS FINANCIEROS RECIENTES

F) LA CAIDA DEL COMUNISMO

G) EL IMPERATIVO CATEGORICO DE FIN DE MILENIO

H) EL ANUNCIADO INMINENTE CRASH DEL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL.

 

A) La creciente miseria mundial es la señal más clara aunque quizá no suficiente para algunos “expertos”, de que el actual sistema financiero internacional no es una palanca apropiada para alcanzar el bienestar general de la humanidad y de que corre paralelo o divergente a la economía real.

 

B) La tendencia especulativa del sistema, incrementada a partir de la introducción de medios informáticos en la banca en general y de la complejidad de los compromisos de pago a futuro (derivados) está convirtiendo al sistema financiero en eminentemente especulativo y encapsulado, con un alejamiento injustificable de la economía física que debería ser su sustento y su permanente creación. (Aparecen especuladores individuales capaces de provocar crisis monetarias en países poderosos y los lazos con el narcotráfico y el tráfico de armas a gran escala son evidentes).

La tendencia especulativa en general es tan fuerte que está trastornando todas las actividades y profesiones humanas arrebatándoles su naturaleza y su razón de ser. Así, como indicio de algo mucho mayor están los médicos expoliadores de enfermos y los policías delincuentes.

 

C) La deuda de los países pobres ha llegado a niveles sencillamente imposibles de honrar. El servicio de la deuda externa absorve en general más de la mitad de los exiguos recursos fiscales de estos desafortunados países. Mientras la deuda es millonaria, su realidad es abyecta. Las antiguas culturas semitas, hebrea y árabe, habían previsto la decadencia física y espiritual producida por la extensión de la usura (Exodo 22:25 – El Corán Azora II, aleya 276) intuyendo ciclos críticos de aproximadamente 50 años que hacían imperativo un reordenamiento financiero. Algo semejante existía en los Tribunales de Galicia con la costumbre denominada “Graciosa”. El sabio ruso Kondratieff determinó ciclos similares. Desde Bretton Woods, el último ordenamiento monetario democrático, ha transcurrido justamente medio siglo.

 

D) Los acuerdos de Breton Woods tuvieron la virtud de su nacimiento democrático con el concurso de cuarenta y cuatro naciones y sus objetivos se ajustaban bien a las circunstancias y a las concepciones del momento: a) Crear un sistema monetario que respalde la reconstrucción de los países devastados por la 2a. Guerra Mundial y b) Crear un sistema de

tasas de cambio fijas y los medios para corregir los desequilibrios en las balanzas de pagos. Si el primer objetivo puede darse por cumplido, el segundo ha tenido que ser abandonado unilateralmente por los EE.UU en el año 1971, cuando se desecha el patrón dólar indexado al oro y se adopta el patrón dólar inconvertible a oro. La decisión del Presidente Nixon (Bomba Nixon) ciertamente constituyó una imposición a toda la comunidad internacional imprevista e inconsulta.

 

E) La influencia keynesiana en los fundamentos de los acuerdos de Bretton Woods que preveía la participación de los gobiernos para el mantenimiento del valor indexado de sus divisas dentro de un margen de un 1% puede tomarse como el punto de partida de la escalada inflacionaria que sufre la economía mundial en su conjunto. Un acuerdo para la reconstitución del sistema financiero internacional deberá situar a los gobiernos mucho más lejos de los apremios circunstanciales, pero al mismo tiempo en un sitial más poderoso para encauzar al sistema hacia metas democráticas, éticas, científicas y progresivas más altas.

 

Tomando en cuenta solamente la reciente crisis financiera mexicana que está tratando de ser “reflotada” con la intervención directa del Gobierno de los EE.UU. mediante un “paquete” de emergencia de más de 50 000 millones de dólares, de los que aportaría 20 000 millones, se ve inobjetablemente que el sistema financiero internacional no constituye un mecanismo de funcionamiento silencioso y armonioso del tipo de la “mano invisible” de Adam Smith, ni que tiende a alejar, aunque sea paulatinamente, la intervención cercana y directa de los Gobiernos. Las consecuencias sociales y humanas del “Efecto Tequila” son sencillamente inadmisibles para una comunidad internacional que podría gozar de tratamientos mucho más racionales.

 

F) La Guerra Fría que terminó con la caída del comunismo, lamentablemente tuvo consecuencias adversas para el perfeccionamiento de la democracia, las libertades individuales y la fluidez del pensamiento en general. El stalinismo tuvo su contraparte en el Mc Carthysmo con su versión tamerlaniana de la “Doctrina de Seguridad Nacional” para aplicación en Iberoamérica. Las clases medias de los dos bloques políticos fueron mantenidas en un suspenso alarmista, fanatizante y esterilizante, que no les permitió desarrollar procesos intelectuales penetrantes.

 

El colapso del comunismo significa la conversión abrupta de un tipo de economía planificada a otra de “libre mercado” y su inserción consecuente en el sistema financiero internacional en una dimensión y con consecuencias de tal magnitud, que esta situación, por si misma, debió justificar el llamado a una nueva versión de la Conferencia de Bretton Woods. (podría haberse imitado la previsión del “Cunliffe Commitee”).

 

G) El imperativo categórico de fin de milenio (utilizamos intencionalmente una terminología kantiana) significa sobre todo cumplir un deber elemental del Siglo XX con el siguiente Siglo XXI, en el sentido de demostrar haber tomado consciencia de la aparición de una crisis ética y moral de extensión general cuyas raíces se alimentan principalmente en un sistema financiero que aún mantiene muchas características primitivas y que en la vida cotidiana de los individuos aparece como un gigantesco factótum. La revitalización de la  

humanidad exige la constitución de un nuevo sistema financiero internacional que obedezca a normas éticas y técnicas mínimas de aceptación general. La omisión de esta tarea significará introducir un poderoso factor de confusión, miseria, atraso y oligarquización en el próximo Siglo y el próximo Milenio.

 

H) La suma de los siguientes factores conforma un cuadro preocupante que apunta hacia algo irrefragable si no se toman enérgicas medidas lo antes posible: La deuda latinoamericana y la creciente miseria de la región; la quiebra del Banco Ambrosiano, el affaire Conde-Banesto; la quiebra de Baring; los procesos contra Color de Melo; Carlos Andrés Perez; Alan García y Carlos Manrique; Sendero Luminoso; el hundimiento de la economía rusa (Rusia ha sido reducida a su mínima expresión desde el Siglo XVII); las masacres tribales en Africa; la guerra de Bosnia; el crash mexicano, la quiebra del Banco Latino y de muchos otros bancos a lo largo y ancho de toda iberoamérica; la desocupación mundial; el florecimiento de las zonas bancarias desreguladas ante la indiferencia mundial; el narcotráfico; la enorme deuda del Gobierno de los EE.UU; la quiebra de bancos japoneses y la recesión de su economía; la crisis argentina; Julio Andreotti y la Mafia; el proceso de “capitalización” en Bolivia; la conversión del anticastrismo en negocio puro y simple, etc., etc. Se vive un resquebrajamiento cuyo desplome cercano puede envolver a todos los países. Urge por lo tanto un esquema de análisis, comprensión y previsión del que se pueda desprender un proyecto de solución.

 

6- PRINCIPIOS PARA INSTITUIR UN NUEVO SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL Y PLANTEAMIENTO DE SUS OBJETIVOS:

 

La aserción de M. de Malestroit, de que “el hecho monetario es una cábala de pocos” ha sido y es aún el elemento fundamental que determina la naturaleza del manejo financiero.

 

La introducción de principios democráticos dentro del sistema financiero internacional será posible si se alcanzan los siguientes objetivos:

 

1) La desmitificación del oro, su eliminación como elemento monetario y la revisión de la naturaleza cultural de la moneda.

 

2) La eliminación de las monarquías y de sus improntas oligárquicas, y la universalización del sistema republicano democrático de Gobierno.

 

3) La conformación universal de repúblicas democráticas con separación del poder financiero de los otros tres poderes del Estado.

 

4) La eliminación de las zonas de “banca libre”, la prohibición del trabajo semiesclavo y del trabajo forzado, y la fijación mínima universal de las remuneraciones.

 

5) La adopción de normas mínimas universales para el funcionamiento del sector financiero. (Por ejemplo, la abolición de la conversión de deuda privada en deuda pública, la exigencia de seguros privados para la banca privada, la supresión de la banca de propiedad familiar, la  

eliminación de compromisos de pago complejos, la reducción de la especulación bursátil, la separación universal entre banca comercial y banca de inversión, la reglamentación de las inversiones de cartera, etc.).

 

6) La adopción de normas precisas para la emisión monetaria nacional y la emisión de nuevas divisas, tomando como referencias principales la productividad y la creatividad tecnológica y, la prohibición de la intervención de los gobiernos en los mercados de divisas.

 

7) La conformación de un Consejo Internacional de Ahorro, Inversiones y de Eficiencia Económica. (Por ejemplo si EE.UU. doblara sus tasas de ahorro e inversión, que son una tercera parte de las de Japón, podría convertirse en un factor decisivo del desarrollo integral de América).

 

8) La creación de La Corte Internacional Financiera, encargada de vigilar la aplicación de las normas financieras internacionales.

 

9) La aprobación de un plan de desarrollo mundial de despegue hacia una nueva concepción cualitativa de desarrollo encausado hacia el despliegue de las potencialidades “nobles” del ser humano. (con su capítulo inicial constituido por la construcción de una infraestructura física mínima).

 

7- MEDIDAS PREVIAS A LA CONVOCATORIA A UNA CONFERENCIA FINANCIERA INTERNACIONAL: La convocatoria tendría que ser realizada por una potencia económica como los EE.UU, por su amplia experiencia financiera y por ser el estado emisor de la divisa más importante; por un organismo regional como la OEA, porque involucra a los países más poderosos y a los más pobres, y también por un estado como Bolivia, una víctima histórica inocente del manejo del gran capital desde su nacimiento como “República libre, soberana e independiente”, y cuya consecuencia más visible es su enclaustramiento mediterráneo. Esta convocatoria debería realizarse preferiblemente antes del año 2 000 y podría estar precedida por lo menos por las siguientes acciones y conferencias preparatorias:

 

– La conformación de un Comité Internacional Ad hoc.

– Una conferencia mundial sobre el tema de la creciente miseria mundial con representantes vivenciales.

– Una conferencia de emergencia para la salvaguarda de los fondos nacionales que hayan sido transferidos a la vorágine especulativa de los bancos de las “zonas desreguladas” y por lo tanto altamente inseguras. (Bahamas, Isla Caimán, Antillas Holandesas, Barbados, Bermudas, Hong Kong, Singapur, etc). Bolivia tendría que constituirse en el principal país promotor de esta reunión, por las características financieras del proceso de “capitalización”.

– Una conferencia preparatoria de un plan regional y mundial para la construcción de infraestructura básica. (La ejecución de este plan tendría el objetivo de evitar una posible 28

recesión inicial).

– Una conferencia preparatoria de discusión de modelos alternativos para el nuevo sistema financiero internacional y de corrimiento de los modelos matemáticos correspondientes.

– Una conferencia de discusión de la “etica financiera”

– Una conferencia preparatoria para la universalización de las repúblicas democráticas y su conformación con un nuevo poder financiero democrático.

– Una conferencia preparatoria de las medidas legislativas y administrativas a adoptarse con carácter inmediatamente previo a la vigencia de un nuevo sistema financiero.

 

8- SIGNIFICADO GENERAL DE UN NUEVO SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL: La construcción consciente de un nuevo sistema financiero internacional puede inscribirse dentro de las tendencias naturales de la evolución y del progreso y resulta una consecuencia directa de tres siglos de planteamientos económicos (aunque la mayoría truismos), de experiencias bancarias y bursátiles, de elaboraciones ideológicas con intencionalidad política, y de un imperativo ético que dos milenios atrás ya fué planteado por Jesús de Nazareth. La inversión de valores éticos y morales que se vive a escala mundial está haciendo de nuestro planeta el habitat más hostil a la propia humanidad y amenaza destruir todo el entorno, percibiéndose la aproximación de una sombra exterminadora del género humano. Una mirada a la historia y otra mirada al bagaje acumulado en ciencia y en experiencia social, nos sugiere sin dejar lugar a duda que el grado y el modo de desarrollo alcanzado está muy por debajo de la potencialidad del homo sapiens. Tramontando al Tercer Milenio, parece llegado el tiempo del “progreso democrático” contínuo y seguro, que pueda impedir las grandes manifestaciones sociales de la infelicidad humana (convulsiones sociales, hambrunas, guerras mundiales, revoluciones, guerrillas, terrorismos, totalitarismos, odio e intolerancia).

 

La humanidad tiene ya la capacidad para instituir un primer sistema financiero racional sobre confiables bases económicas, psicológicas y éticas, que pueda remontarla hasta las cimas de progreso columbradas desde hace más de dos milenios, pero no practicables aún, a nuestro juicio por tres razones fundamentales:

 

La rígida subyugación de la praxis político-administrativa a las ideologías filosófico- políticas.

La degeneración de la política en una apuesta especulativa a la zaga del mundo financiero.

El corto tiempo disponible, poco más de dos siglos, desde el inicio del desplome de los absolutismos obscurantistas y un poco menos de un siglo desde las primeras propuestas para un tratamiento civilizado de los convenios financieros internacionales (Doctrina Drago).

 

Debe tenerse en cuenta además que el último siglo ha comprendido dos guerras mundiales, una “guerra fría” de más de cuarenta años, unas doscientas otras guerras menores y una desquiciada carrera armamentista atómica de más de 10 países, factores todos que han constituido poderosos centros de atención y de consumo energético y a la vez focos eruptivos de odios y fanatismos.

 

Desde los años ochenta se vive un resquebrajamiento financiero que se dirige hacia un gran crash que parece estar muy cerca incluso en términos de probabilidades matemáticas porque depende, entre varios otros factores menos controlables, simplemente de las facultades volitivas de algunos gobiernos asociados. Pero, también es cierto que sus efectos menos deseables pueden ser atenuados e incluso impedidos si se actúa inmediatamente. La doctrina Drago, el informe del Comité Cunliffe y la Conferencia de Bretton Woods son experiencias bien asimiladas que pueden constituirse en guías confiables.

 

Podemos asumir con optimismo que ya hemos “superado” la esclavitud, la piratería física, las patentes de corzo, el cobro coercitivo de deudas públicas mediante cañonazos y que ha quedado atrás, definitivamente el reduccionismo ideológico maniqueista.

 

Parece llegado el tiempo de suprimir el estigma moral de las “ofrendas de sacrificios humanos” en el altar del “Becerro de Oro” decaído a un “Becerro de Papel”, polimórfico y polinómino, que muchas veces parece más ficción que realidad, con un poder avasallante que emerge de su ubicación en una encrucijada del desarrollo cultural de la humanidad, cuya revisión “supraideológica” ahora es posible y necesaria. Un sistema financiero racional, democrático, sólido, ético y confiable será un fuerte referente moral y tendrá capacidad de irradiar la seguridad general básica para un ambiente de optimismo, creatividad, trabajo y cooperación espontánea.

 

Así, cabría esperar el surgimiento de instituciones, empresas y nacionalidades con identidades, rasgos y perfiles propios y respetables, vitalizadas por sus respectivas áreas de libertad, y enrumbadas todas hacia un progreso de perfectibilidad mensurable. El Siglo XXI pudiera llamarse con propiedad, “El PRIMER SIGLO DEL PROGRESO CIVILIZADO”.

 

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Democracia y economía

 

por Luis de Sebastián

 

Catedrático de Economía Internacional en ESADE

(Universidad Ramon Llull) y miembro de Cristianisme i Justícia.

 

 

SUMARIO

 

1. CAPITALISMO MUTANTE

1.1. El oligopolio del poder

1.2. El avance de la planificación central

1.3. Alegato contra la desigualdad económica

1.4. Vías y metas

1.5. Repensar la “segunda vía”

 

2. DEMOCRACIA PARA POCOS

2.1. Globalización sin cabeza

2.2. La lógica de condonar la deuda externa

2.3. Lo que no va bien en España

2.4. El fenómeno americano

 

 

Llevamos  mucho tiempo  hablando del mercado, de sus logros, de sus límites y de sus contraindicaciones. Hemos estado denunciando y criticando la introducción del mercado (por medio de las privatizaciones) en sectores sociales: salud, educación, pensiones, correos, comunicaciones, desarrollo  económico, etc., porque nos parecía que se quería llevar la lógica del mercado demasiado lejos. Hemos creído que se nos estaba metiendo el mercado competitivo en todos los campos de la vida y hemos reaccionado  con fuerza contra ello. Estas eran escaramuzas importantes, pero la gran batalla se estaba dando en otra parte.

 

Al cabo del tiempo he llegado a la conclusión de que la defensa del neoliberalismo como doctrina y como proyecto es una cortina de humo para ocultar el avance de la planificación central, del socialismo privado, que practican los grandes monopolios que resultan de las fusiones y adquisiciones de los últimos años.

 

La estrategia es astuta: se defiende la eficiencia del mercado en la asignación de los recursos  para dar la impresión que se lucha por la competencia, pero en realidad se trata de tapar el hecho de que se está reduciendo la competencia y destruyendo el mercado. El mercado y la competencia se están destruyendo  en la medida en que se consolidan los enormes monopolios que están surgiendo ante nuestros ojos. Mientras discutimos con los apologistas del mercado, no nos ocupamos de quienes lo están destruyendo.

 

En esta serie de reflexiones que aquí propongo trato de reconducir  la atención de los críticos al fenómeno principal. Este cuaderno es solo un inicio, el balbuceo de una reflexión que estoy comenzando a realizar  con alguna claridad. Trato de concentrarme no en lo que se dice, sino en lo que está realmente pasando. Los cambios que se están dando en las empresas, y por la tanto en la organización de la actividad económica general, son muy importantes. Los cambios en las dimensiones de las empresas, su alcance, objetivos, organización, influjo en el trabajo, relaciones con la  sociedad son tantos y tan grandes que están haciendo que el sistema capitalista tal como lo hemos conocido desde 1945 hasta, más o menos, 1995 cambie profundamente, “mute” en el sentido de los biólogos.

 

Podemos reseñar aquí brevemente alguno de los cambios que merecerán nuestra atención:

 

– Las empresas que más tiran de la economía son empresas nuevas, en el sentido de que incorporan y se benefician de las nuevas tecnologías, los nuevos productos relacionados con las telecomunicaciones, la informática y la computación y sus aplicaciones a sectores tradicionales, como la industria, la banca y el comercio en detalle y al por mayor.

 

– Estas empresas tienen las más de las veces objetivos a corto plazo: aumentar el valor de las empresas, es decir su cotización en bolsa, lo cual parece que les interesa más que generar beneficios normales y distribuir dividendos.

 

– La fuente de capital financiero son los grandes fondos de pensiones, de seguros y de inversión, que no son manejados por sus propietarios sino por especialistas que detentan un poder enorme para bien o para mal de muchas economías.

 

– La fusión de empresas que lleva consigo la reducción del número de ellas que operan  -y compiten- en un sector esta ampliando el radio de acción de la planificación central en sectores de la economía.

 

– Se está transformando la forma de trabajar, el concepto mismo de empleo permanente y estable, y se está sustituyendo por el de empleo flexible, es decir cambiante e inestable, a la par que cambian los conceptos de lealtad, fidelidad del personal y su compromiso con una determinada empresa. Este tipo de empleo fomenta el afán de hacer grandes ganancias en corto tiempo, pero sin seguridad.

 

– Se están acumulando grandes fortunas en unas dimensiones inimaginables, que tampoco son lógicas y normales. Y en general las diferencias en niveles de vida entre los pocos super-ricos, los muchos asalariados y los pobres, cada vez son mayores.

 

– Las relaciones de los conglomerados empresariales  con los gobiernos y otras administraciones públicas están cambiando. Sobre en todo en la cuestión de los impuestos,  que se les sustrae a los estados a  la vez que se echan nuevas cargas (los despidos masivos) en el regazo del sector público.

 

Todos estos cambios afectan a la vida democrática como la hemos estado entendiendo y practicando hasta finales del siglo XX. La democracia no puede quedar indemne de estos cambios tan profundos. Compaginar capitalismo y democracia va a ser una tarea para el siglo que comienza

 

En este cuaderno he reunido algunos de los capítulos más recientes que he publicado en el Periódico de Catalunya, en El País y otras publicaciones,  que tocan directamente estos temas. Están reproducidos con unos pequeños cambios editoriales, que consisten en:

 

• poner un encabezamiento o introducción,

 

• incluir notas para explicar conceptos y palabras especializadas,

 

• introducir algunos párrafos con subtítulos.

 

Pero esta contribución es sólo un inicio. Me he propuesto prestar mucha más atención a las consecuencias, no todas necesariamente negativas, de las mutaciones del capitalismo que estamos presenciando en este principio de siglo.

 

 

1. CAPITALISMO MUTANTE

 

1.1. EL OLIGOPOLIO DEL PODER 1

 

Las fusiones de empresas son un fenómeno que encontramos todos los días en las primeras paginas de los periódicos. Es importante entender las consecuencias que esos hechos en apariencia  tan alejados y distantes de nuestra realidad tienen para nosotros.  A ello dedico este primer capítulo.

 

Las enormes concentraciones de empresas, que resultan de las fusiones y adquisiciones de los últimos tiempos y que parecen confirmar una tendencia imparable hacia el copo de sectores enteros por unas pocas -tres o cuatro- empresas gigantescas, plantean a la sociedad varios problemas preocupantes.

 

Uno muy importante es la amenaza a muerte que suponen para la competencia, con la perdida de eficiencia y la explotación de los consumidores que de ello se seguiría. Yo me quiero fijar, sin  embargo, en otro problema que es la acumulación de poder social en unas pocas manos, las de los gestores de esos conglomerados.

 

Esto es un problema porque el poder que acumulan, y pueden acumular en el futuro, los gestores de las pocas empresas dominantes, por la creación de un verdadero oligopolio del poder, se lo  quitan a las administraciones públicas, que lo tenían para cumplir los objetivos y metas para los que fueron elegidas. La distribución del poder en la sociedad es normalmente  un “juego suma cero”, en el que uno gana y otro pierde,  o dicho de otra manera, donde lo que ganan unos lo pierden otros. Es verdad que el poder social, esa capacidad de algunos para disponer de los recursos materiales de la sociedad  y  movilizar a las personas que la componen a fin de obtener determinados objetivos, siempre ha estado vinculado a la propiedad de la tierra y a la riqueza. En ese sentido ha sido durante la mayor parte de la historia un poder privado. Su control por instancias colectivas (parlamentos) y su reparto entre los ciudadanos (por el derecho de voto) se ha hecho  por medio de un proceso de socialización del poder para que beneficie  a todos.

 

Este reparto del poder no se hizo sin sangre, sino por medio de muchas revoluciones y guerras contra el “antiguo régimen”. Ahora, sin embargo, se le  considera un avance fundamental de la civilización y de las instituciones modernas. Pero en estos últimos tiempos, por medio de la revolución de las fusiones, se está volviendo a la privatización incruenta del poder social. Lo cual supone un retroceso en la historia de la humanidad.

 

Dos consecuencias:

 

De la formación de un oligopolio del poder se pueden seguir dos graves consecuencias.

 

1. Una es que el poder social privatizado reemplace  el bien común como meta de su ejercicio,  por el bien particular de quienes detentan ese poder. El estado y otras administraciones públicas, quizá por su culpa, -porque han permitido la formación de un poder alternativo- se ven ahora ante fuerzas  que les impiden hacer la política económica y social que prometen, les sustraen los recursos económicos de entre las manos (evasión fiscal), les dificultan controlar los medios de comunicación, establecer una red de solidaridad, etc. Frente al estado civil se erige, con una fuerza antes desconocida, una versión más compleja del “nuevo estado industrial” (J.K. Galbraith), un verdadero oligopolio del poder, que le disputa la obediencia y sumisión de los ciudadanos, y el dinero de sus impuestos.

 

Obviamente, al final de todo este proceso de concentración empresarial  los ciudadanos no serían más libres, porque la sociedad civil no recibiría el poder que deje el estado. Los ciudadanos pasarían de depender de un poder, el del estado, sobre el que tenían algo que decir, a depender de otro, a cuyos centros de decisión la inmensa mayoría de los ciudadanos no tienen ningún acceso, que ni promete ni pretende hacer nada por el bien de la colectividad, sino únicamente por el suyo propio.

 

2. La segunda  consecuencia es que  el poder social  deja de estar ligado a un proceso de control  democrático. Las grandes empresas no son responsables ante parlamento alguno, ni tienen que rendir cuentas a los votantes, los contribuyentes, o a la opinión pública en general. Algunos gestores de empresas no rinden cuentas claras ni siquiera a sus propios accionistas, a quienes embaucan con promesas de inmensas ganancias futuras. El poder se ejercería  irresponsablemente, es decir, sin tener que dar cuenta a los ciudadanos de su gestión. En resumen,  que con la formación de un oligopolio del poder social se perderá solidaridad ciudadana y sufrirá la democracia.

 

Una nueva forma de capitalismo:

 

Ese oligopolio del poder a que nos están llevando las fusiones y las adquisiciones supone una auténtica mutación del sistema capitalista que hemos conocido.  El mundo empresarial era un tejido funcional de pequeñas, medianas y grandes empresas, con un poder sobre el mercado y la sociedad disperso y limitado por el funcionamiento de la competencia, como fuerza que disciplinaba a las empresas, y por la presencia del sector público, como empresario, cliente y regulador. Con todos sus imperfecciones y defectos, el sistema capitalista anterior había evolucionado hasta el punto de  aceptar una  serie de contrapesos y limitaciones a la acción de las empresas para que ninguna pudiera dañar a la sociedad. Todos estos equilibrios están siendo desbaratados por la fuerza centrípeta de las concentraciones.

 

De continuar la tendencia,  -y todo parece indicar que va a continuar cada vez con más fuerza-, llegaremos a un apartheid económico y social, donde unos pocos gestores del poder acumulado por las megaempresas decidan, se enriquezcan y disfruten de la vida, en medio de una masa de pequeños empresarios, clientes, consumidores y ciudadanos pobres, a quienes habría que mantener a raya, para que no dejen de trabajar y consumir.

 

 

1.2. EL AVANCE DE LA PLANIFICACIÓN CENTRAL 2

 

Pero las mutaciones del capitalismo no se acaban con la increíble desigualdad que presenciamos. También se están dando cambios sustanciales en la organización interna de las empresas, en la manera como se asignan los recursos  en una economía de mercado  con grandes empresas que compiten encarnizadamente por la dominación de los mercados mundiales. Estos cambios se examinan a continuación.

 

Cada día que pasa nos reciben los noticieros con nuevas fusiones de empresas que llevan a unas enormes concentraciones en los sectores claves de la economía y que parecen confirmar una tendencia imparable hacia el gigantismo empresarial. Estos fenómenos plantean a la sociedad varios problemas importantes. Uno es la amenaza a muerte que suponen para la competencia, por la desaparición de competidores, y la explotación de los consumidores que de ello se seguiría. Otro es la acumulación de poder social en unas pocas manos, las de los gestores de esos enormes conglomerados. Yo me quiero fijar, sin  embargo, en un tercer aspecto del proceso de concentración: el avance de la planificación central como forma de organizar enteros sectores económicos, lo que representa una importante mutación del capitalismo del siglo XX.

 

Para entender el alcance de esta afirmación hay que partir del hecho de que dentro de una empresa no hay mercado. Las decisiones de asignar recursos físicos y humanos a usos alternativos en una u otra sección, división o filial de una empresa no se hacen por medio de un mecanismo de oferta y demanda, por el juego del mercado, sino por un proceso de planificación y ejecución de las órdenes de la oficina central. Naturalmente, para  tomar estas decisiones la autoridad central de una empresa se guía por lo que hacen otras empresas, sobre todo las que compiten con ella, y tiene en cuenta lo que exigen los consumidores. La oficina  central puede también delegar a algunas instancias inferiores algunas decisiones de un grado menor de importancia. Pero en definitiva la asignación de recursos dentro de una empresa es formalmente un proceso de decisión autoritario, como el de un régimen de planificación central. Las autoridades de la empresa, tenidas en cuenta todas las informaciones y señales del mercado y del entorno competitivo, planifican desde la oficina central su funcionamiento. Dentro de la empresa no opera el mercado.

 

La idea es bastante antigua, aunque no se haya resaltado mucho. El primero en hacerlo notar  fue Ronald Coase, quien habría de recibir el premio Nobel de economía cincuenta años después de la publicación de su famoso capítulo de 1924, donde demuestra que la empresa substituye a las transacciones individuales del mercado cuando éstas se pueden organizar dentro de una empresa, para economizar costos de transacción. Alfred Chandler en La mano visible describe el managerial capitalism  como un sistema en que la mano invisible del mercado ha sido sustituida por la visible de la planificación., y John K. Galbraith en su libro  “El nuevo estado industrial” y más tarde en “Economics and the Public Purpose” habla de un “sistema de planificación” refiriéndose al sistema de gobierno de las empresas multinacionales.

 

De la competencia  a la eliminación del competidor:

 

Si esto es así,  en la medida en que las empresas de un determinado sector se van fusionando, en esa medida se va restringiendo el ámbito del mercado en ese sector y va avanzando el ámbito de la planificación central. Cuando hay varias empresas compitiendo dentro de un sector, no sólo compiten para ganar nichos de mercado y la lealtad de los consumidores,  también tienen que competir entre ellas para conseguir los recursos genéricos  y específicos que requiere su tipo especial de actividad. Entre las empresas de un sector se da una serie de transacciones en ejecutivos, técnicos y obreros, materias primas, partes y componentes,  servicios de todo tipo,  cuyos precios y cantidades se determinan por las leyes de oferta y demanda. Si esas empresas se fusionan, las transacciones que se sigan haciendo entre ellas se sustraen a la leyes del mercado y se someten a la autoridad central, a las estrategias y planes que esta tenga.

 

En el sector de los aviones comerciales de más de cien plazas hace 25 años había siete empresas que fabricaba aviones de este tamaño. Con el retiro, por lo menos temporal de la empresa rusa, y la fusión de Boeing con la McDonnell-Douglass, solo quedan en el mercado ésta y Airbus, un perfecto duopolio que fácilmente, con colusión o sin ella, pueden llevar a cabo una estrategia que perjudique a las compañías aéreas, que son sus principales clientes, y a todos los pasajeros del mundo. Si algún día llegaran a fusionarse Boeing y Airbus, tendríamos el sector de la aviación comercial dominado por una sola gran empresa y convertido en un sector de planificación central, no muy diferente, en cuanto al proceso de asignación de recursos, al sector de la aviación comercial de la Unión Soviética. Es verdad que en ningún sector de la economía del mundo se da una situación en que una sola  empresa domine y cubra todo el sector, pero el proceso se va acercando a esa situación. Y de continuar al ritmo actual pronto nos podríamos encontrar con sectores enteros sometidos a la planificación central.

 

Naturalmente estamos tratando todo el tiempo de una planificación central de naturaleza privada. La planificación no la hace el estado, aunque tampoco los propietarios, es decir los accionistas, sino los gestores contratados -o confirmados- por éstos para llevar adelante la empresa. Es además una planificación, cuyo éxito o fracaso, a diferencia de la planificación socialista tradicional, puede ser decidido en gran parte por el veredicto de los consumidores o clientes de la empresa. Pero también es verdad que la demanda y la satisfacción de los consumidores puede ser “endogeneizada”, es decir, puede ser  manejable y dependiente de las estrategias de las empresas. En todo caso los dos modelos, el soviético y el capitalismo moderno, se diferencian por el grado de libertad de que disfrutan los consumidores, y por la independencia de las autoridades empresariales de las autoridades políticas. Incluso podemos hablar de una inversión de la relación.

 

La noción de “socialismo privado”:

 

Aunque muchos no se den cuenta o no quieren hablar de ello, el capitalismo va mutando hacia una forma peculiar de socialismo privado: socialismo, porque la organización de la producción es socialista, planificada como era la soviética; pero privado, porque la propiedad de los medios de producción sigue siendo privada, y el beneficio de ciudadanos privados, en cuanto tales, es el objetivo general, al menos el declarado, de las empresas. Y en todo caso son ciudadanos privados, y sólo de rechazo la sociedad, quienes disfrutan de sus beneficios. De la posible mutación del capitalismo en socialismo se siguen muchas e interesante consecuencias. Si fuera necesario, y la mayoría de los votantes así lo decidiera, se podría pasar a un socialismo nuevo con gran facilidad. La transición a un socialismo público no requeriría la nacionalización de la propiedad, porque la propiedad ya estaría separada de la gestión,  ni haría falta una nueva organización de las empresas, porque al menos todas las grandes se regirían por la planificación central. Sólo habría que llevar a cabo una simple nacionalización de la gestión o un relevo de la autoridad que planifica los sectores económicos. El sistema productivo podría estar orientado con base en  las prioridades de los ciudadanos a conseguir los objetivos del bien más común y general, sin cambios traumáticos  en su organización y funcionamiento. Todavía estamos lejos de ese momento, pero las constantes fusiones y adquisiciones y la concentración en  los sectores productivos estratégicos nos están acercando a él.

 

 1.3. ALEGATO CONTRA LA DESIGUALDAD ECONÓMICA 3

 

Para un posible y eventual transición de un socialismo privado a un socialismo público será necesario recuperar el valor más olvidado de la Modernidad: el valor de la igualdad entre los humanos y la sensibilidad ética y humana contra las desigualdades entre los hermanos hombres y mujeres.

 

La revista Forbes del mes de Agosto 1999 ofrecía el dato asombroso de que las 400 personas más ricas de los Estados Unidos poseen activos por valor de un billón de dólares, 166 billones de pesetas, al cambio actual. Esta cifra representa el doble del PIB de España en 1997 y tres veces el ingreso anual conjunto de los 30 millones de pobres que se cuentan en Estados Unidos 4. La comparación ilustra  la creciente y extrema desigualdad económica que existe  en el país más rico  y por ahora más eficiente de la tierra.  Como en Estados Unidos, en casi todos los países industrializados o a medio industrializar la desigualdad va creciendo de manera rápida y constante. Las diferencias entre ricos y pobres son cada vez mayores en todas las partes del mundo.

 

Esa creciente desigualdad, ¿está bien o esta mal? Estamos hablando en todo caso de una desigualdad extrema y no de la desigualdad natural que se da, y siempre se ha dado, en regímenes democráticos, porque las personas tienen  diferentes posiciones iniciales, diferentes talentos, oportunidades y  medios, que el sistema legitima y salvaguarda. El fenómeno que presenciamos es nuevo en el sentido de que la pobreza, que es una realidad eterna de la raza humana, nunca ha cohabitado con una riqueza tan enorme.

 

Para algunos la respuesta es clara y contundente: la desigualdad  económica es mala, porque atenta contra la igualdad de las personas. Pero para otros la respuesta no es tan clara. Hay algunos que incluso piensan que las desigualdades económicas son necesarias y provechosas para movilizar la economía, poner los recursos a disposición de quienes hacen rendir más al dinero, y crear incentivos para la emulación y el progreso. A los no convencidos dirijo mi argumento.

 

 La desigualdad es mala:

 

Afirmo que la desigualdad económica a que me refiero es mala, porque pone en peligro a la democracia  y porque es ineficiente e implica un mal uso de los recursos.  Es mala para la sociedad en que se producen estas desigualdades, e incluso, a largo plazo, para los mismos que ahora disfrutan de esas fabulosas riquezas. El argumento de los convencidos no es banal. Vivimos en un sistema democrático que afirma la radical igualdad, en si mismos y en los derechos, de todos los ciudadanos. En las sociedades económica  y políticamente avanzadas nos contentamos  a veces con la igualdad de oportunidades y la igualdad de todos ante la ley. Parece que no nos preocupan tanto las desigualdades económicas, mientras los más pobres tengan cubiertas sus necesidades básicas y no se mueran de hambre. Pero, obviamente, esto no es suficiente para el buen orden de la sociedad. Porque la democracia es incompatible con grandes diferencias  en las ventajas que los individuos obtienen del sistema. Estas diferencias crean  situaciones en la que las igualdades formales, de oportunidades o ante la ley, funcionan en la práctica de manera distinta.

 

Tomemos, por ejemplo, el disfrute de los derechos ciudadanos. El ejercicio de los derechos ciudadanos requiere dinero. Esto es evidente en el sistema judicial, donde sólo los que pueden pagar muchas horas de trabajo de buenos abogados pueden disfrutar de todas las posibilidades de defensa  que el sistema ofrece a los ciudadanos. Y en general, quien más dinero posee,  mayor posibilidad tiene de ejercitar sus derechos civiles y democráticos,  mayor fuerza  para influir en las decisiones de las administraciones públicas que afectan a intereses particulares, y  mayor capacidad para disfrutar de los bienes públicos que provee el estado (autopistas, aeropuertos, universidades, bienes culturales,  seguridad, protección a la propiedad, etc.). Si las desigualdades de recursos son muy grandes, el ejercicio de los derechos civiles y de las libertades políticas, así como el disfrute de los bienes públicos también mostrará grandes diferencias. Pero una desigualdad  substancial y manifiesta  en el reparto de los beneficios que el sistema democrático ofrece a los ciudadanos, destruye los motivos que  los menos favorecidos puedan tener para aceptar el pacto social de  convivencia y  someterse a  las reglas de juego de la democracia.

 

Por otra parte, las diferencias extremas de riqueza producen diferencias extremas de poder  social y poder político. En este contexto, poder es la capacidad que tienen algunas personas  de hacer que los resultados de las diversas interacciones sociales (mercados, asociaciones, acciones colectivas, medidas de las administraciones públicas, etc.) normalmente les sean favorables. Si la información es poder, los poderosos gozan de la capacidad de recibir  siempre información privilegiada, de manera que siempre juegan con  las cartas marcadas. Lo mismo ganan en bolsa, que sacan partido de la construcción de una carretera o se benefician de una medida reguladora. Este sesgo a ganar que poseen algunas personas  y que proviene de la  riqueza que tiene acumulada, socava los fundamentos materiales de la democracia, que se suelen poner en la igualdad de oportunidades. Esta igualdad deja de tener significado práctico cuando las personas con grandes recursos consiguen en sus tratos sociales todo lo que se proponen, mientras los de menores recursos no consiguen  más que lo que los poderosos  no vetan.

 

La desigualdad es ineficiente:

 

La desigualdad económica es además  ineficiente, porque conlleva un reparto de la riqueza que no maximiza la utilidad marginal total del dinero (que se toma aquí como la forma tipo de riqueza) de la sociedad. La utilidad marginal de los últimos mil dólares que recibe uno de esos 400 billonarios es muchísimo menor que la utilidad  de los mil dólares “marginales” que recibe cada uno de los 30 millones de pobres. Si se quitaran -por las buenas, naturalmente- 30.000 millones de dólares a los 400 más ricos y se repartiera, a razón de 1.000 dólares por persona, entre los 30 millones de pobres, la utilidad marginal total del dinero aumentaría significativamente.

 

En otras palabras, repartiendo mejor el dinero se puede conseguir una suma mayor de satisfacción o bienestar en la sociedad. Estas disquisiciones teóricas apuntan al hecho de que no hay razón ni argumento alguno económico que justifique en términos de eficiencia las grandes desigualdades. Más bien hay multitud de antecedentes  históricos  que muestran que la acumulación de muchas riquezas en pocas manos supone  un freno al desarrollo económico y al progreso social de los pueblos, para no insistir en el desarrollo democrático.

 

Por el contrario, la equidad en el reparto de la riqueza ha sido  una base sólida para la introducción y la consolidación de la democracia en muchos países. Lo fue en los mismos Estados Unidos en su primer siglo de independencia, lo ha sido en España, así como en toda Europa Occidental después de la guerra, en el Japón y en el Sudeste Asiático.

 

Desigualdad y democracia:

 

En resumen, la desigualdad extrema es una burla  a la noción de un  pacto social, por medio del cual los ciudadanos se obligan a obedecer unas leyes y seguir a unos gobernantes para obtener unos beneficios que por si solos no podrían obtener. Los firmantes de este pacto esperan que haya una distribución de beneficios en proporción al  grado de compromiso con los intereses colectivos, sea cual sea la riqueza de cada cual.

 

Si los beneficios se distribuyen con notable desigualdad,  esta proporción se rompe y los ciudadanos se pueden considerar desligados de sus compromisos con un colectivo que no cumple lo prometido. De ahí procede una seria amenaza  a la sostenibilidad y gobernabilidad del sistema democrático, como se muestra por ejemplo en una escasa participación electoral,  anomía generalizada y criminalidad creciente. No es quizá una casualidad que en Estados Unidos, el país de las grandes desigualdades, haya un millón setecientas mil  personas en la cárcel.

 

 1.4. VÍAS Y METAS 5

 

Sólo si tenemos bien claro el objetivo de combatir la desigualdad y establecer en el mundo una sociedad más solidaria  podemos reflexionar con acierto sobre ese fenómeno tan actual como es la discusión sobre las diversas vías.

 

El camino de Santiago tiene muchas variantes. Se puede ir por la cornisa cantábrica, se puede ir por la meseta castellana, que es lo más tradicional, y se puede ir por el sur desde Portugal. Todas las variantes, sin embargo, son “ camino de Santiago”, por la sencilla razón de que todas ellas llevan a la tumba del apóstol Santiago. Lo que especifica al camino  no son los lugares por donde pasa, si son llanos o montañosos, si son más o menos trabajosos,  sino el lugar a donde llevan. “El fin especifica los medios”, dice el aforismo escolástico. “La función especifica el órgano” dicen los evolucionistas. La meta especifica  la vía, podemos añadir nosotros. Las características  de las vías es lo de menos, lo importante es a donde llevan. En el Imperio Romano todas las vías llevaban a Roma y eso era lo que les importaba a los ciudadanos. En cierto sentido todas las vías, la Flaminia,  Aurelia, Julia, Augusta, Apia, etc., eran iguales.

 

Esta consideración nos puede servir para aclarar el tema, tan debatido ahora,  de las vías en política. Es igual si la vía es la primera, la segunda, la tercera o la quincuagésima. Lo importante es a donde lleva. En política también es verdad que las  metas especifican las vías y lo que importa no es tanto el trazado de la vía cuanto la meta a donde se dirige. Por consiguiente para poder diferenciar, comparar y evaluar las diversas vías políticas que se nos ofrecen tenemos que ver el destino final, lógico y natural, de cada una de ellas. Aquí hay que poner el acento.

 

“¿A dónde el camino irá?”

(A. Machado)

 

Una vía de izquierdas, llámese Apia, Augusta o Aurelia,  tiene que llevar a una meta de mayor igualdad entre los ciudadanos, mayor protección de los más vulnerables y menos afortunados, mayor solidaridad y colaboración de unos y otros y mayor democracia, es decir, a los valores e ideales tradicionales que identifican el pensamiento y la acción política de izquierdas. Por lo tanto una ví que lleve necesariamente a mayor desigualdad, a mayor desprotección, a mayor desinterés por las causas comunes, y en definitiva al dominio de los más fuertes no es una vía de izquierdas, por más que la llamemos  tercera, cuarta o quinta. Hay que reconocer que puede haber muchas maneras de llegar a  implantar en una sociedad estos ideales básicos de la izquierda, hay muchas vías de izquierda, pero también hay otras muchas que no lo son porque no llevan ahí. En todo caso el debate político debiera centrarse  primero sobre las metas, y sólo posteriormente sobre las vías. Porque no se puede discutir de vías, si no se tienen claras cuales son las metas a que esas vías supuestamente llevan.

 

¿A dónde va la “tercera vía”?:

 

Si se va hacia una meta determinada o no, es algo que hay que decidir  no por la declaración  de intenciones de los caminantes, sino por lo que efectivamente hacen para llegar a ella. Por eso, en política, tenemos que examinar cuidadosamente si los caminos propuestos como propios de la izquierda llevan, o pueden llevar a una meta de izquierdas. Si nos encontramos unos caminantes, que se declaran peregrinos a Santiago, pero que, una vez pasado Roncesvalles, se encaminan hacia las costas del Mediterráneo, pensaremos que no están haciendo el camino de Santiago por más que ellos lo afirmen. Lo mismo pasa con algunos proyectos, declarados de izquierdas, que, por su propia naturaleza, no llevan, ni pueden llevar, a los ideales esenciales de la izquierda,  incluso en su versión social demócrata o laborista.

 

Un sistema de mercados, por ejemplo,  no distribuye  ni puede distribuir la renta nacional de una manera equitativa, porque el resultado depende de las condiciones iniciales de los participantes, que son muy diversas, de asimetrías de información y de poder, de diferencias de riqueza y de liquidez y de otras muchas cosas que dan ventajas a unos con perjuicio para otros. El resultado de la distribución de la renta y la riqueza que producen los mercados tiene que ser compensado, la renta redistribuida, para lograr unos objetivos mínimos de igualdad y justicia social. Si alguien dice que  trata de llegar a una meta de izquierdas dando mayor libertad y mayor radio de acción a los mercados, reduciendo impuestos y en consecuencia el gasto público, la afirmación no es creíble. Es como decir que se va a Santiago,  cuando se coge camino para Benidorm.

 

Se puede llegar dando un gran rodeo, me dirá alguno. Puede que esos extraños caminantes intenten dar toda la vuelta a España para llegar finalmente a Santiago. Pero, ¡que manera tan tonta de llegar a Santiago! Además lo más posible es que no lleguen nunca; que se agoten a medio camino y den por terminada la aventura. En política el posibilismo bien intencionado es una manera de dar un rodeo y evitar alguna barrera que no se puede franquear de frente. La social democracia es especialista en rodear los obstáculos que pone el sistema  para enfilar las metas de izquierda. Pero muy frecuentemente les ha pasado lo que a  los caminantes, que se quedan a mitad de camino por falta de fuerzas, de impulso político y apoyo electoral.

 

¿A donde lleva la “tercera vía”   proclamada conjuntamente por Blair y Schröder? Esa es la cuestión. ¿Lleva a una sociedad más igualitaria o menos? ¿lleva a una mayor o menor protección de viudas, emigrantes, niños, minusválidos, marginados? ¿Lleva a una sociedad más solidaria, o a una ferozmente competitiva, en que dominen los más fuertes? ¿lleva a un pleno empleo bien retribuido  o a la proliferación de los “working poor”* que nutren las filas de los trabajadores norteamericanos? ¿A donde llevan los nuevos caminos? Si lo que el planteamiento de Blair-Schöder  implica  es abandonar los ideales de igualdad y justicia social en favor del crecimiento global de la economía, del contentamiento del capital para que no huya del país,  y del “efecto rebalse” como mecanismo de redistribución, entonces lo que ha sucedido es que han cambiado de metas. Lo que anuncian no es  la tercera vía, sino la tercera meta, que en el mejor de los casos vendría a ser  un liberalismo económico ilustrado al estilo del de John Stuart Mill. Pero eso no significa mucho progreso, porque  empezaremos el siglo XXI en la misma casilla en que estaba el pensamiento social en 1848.

 

1.5. REPENSAR LA SEGUNDA VÍA 6

 

Muchos se preguntan si la tercera vía es realmente el único camino político viable para personas progresistas y solidarias. En este capítulo consideramos la segunda vía, el socialismo, o al menos  alguna forma de socialismo, como una posibilidad probablemente no inmediata, pero si una meta por la que se pueden empezar a luchar con vistas a algún tiempo futuro en que los cambios de la sociedad internacional y del medio ambiente nos fuercen a buscar alternativas reales a lo que ahora tenemos.

 

La segunda vía, o sea el socialismo, como  alternativa al capitalismo  surgió de la necesidad  de repartir de una manera más equitativa los beneficios de la Revolución Industrial. Fue como un grito  de la razón  ante la desigualdad que el capitalismo estaba generando. Se piensa  que el socialismo surge porque la clase obrera vivía en malas condiciones; estaba siendo explotada, diría Marx. Si esto fuera  así, cuando la clase obrera mejoró su suerte en el capitalismo, el socialismo habría perdido  su razón de ser.

 

Pero no ha sido  así, porque el socialismo no fue tanto una protesta contra la condición de los obreros, que en el siglo XIX no era peor que la de los campesinos de la época, cuanto la rebelión contra el mal reparto de una riqueza que por primera vez en la historia se generaba a pasos agigantados con el concurso directo y visible de los trabajadores,  quienes  solo recibían una parte muy pequeña de los valores que contribuían  a crear. Las condiciones de vida de los trabajadores no eran ya una consecuencia  de una baja productividad general en una sociedad injusta,  sino  el resultado del mal reparto de los frutos de una productividad gigantesca si la medimos por niveles históricos.

 

El socialismo trata de ser  una respuesta a la doble cuestión de la distribución y de la desigualdad. Por lo tanto, mientras duren los problemas de la desigualdad y el reparto, el socialismo tendrá una razón de ser.

 

La desigualdad ha crecido

 

La desigualdad que se inaugura en el siglo XIX fue diferente de la de cualquier otra época anterior.  En sociedades estancadas, donde la riqueza crecía normalmente poco y despacio, y la suerte de las personas tenía pocas oportunidades de cambiar,  la desigualdad era en cierta manera “natural”, un  elemento más de esa dureza que caracterizaba la vida en este “valle de lágrimas”. De hecho el reparto, si se hubiera intentado realizarlo, hubiera sido muy difícil, porque sólo se hubiera podido mejorar la suerte de algunos, si empeorara la de otros. En  cambio en una sociedad dinámica, como es la que crea la Revolución Industrial, en que la productividad del capital y del trabajo crece a un ritmo muy rápido y la producción  se hace masiva, la desigualdad es menos fácil de comprender y resulta menos tolerable socialmente. La rápida acumulación de riqueza en pocas manos, -aunque relativamente muchas más que en tiempos pasados-, hecha posible por un régimen de trabajo asalariado, supone  la creación de enormes desigualdades ante los ojos atónitos de quienes laboraban en minas y fábricas. El surgimiento “artificial” de estas desigualdades provoca una justa envidia y una protesta que lleva directamente al cuestionamiento del régimen de relaciones laborales del capitalismo responsable de tales resultados. La búsqueda de vías alternativas al capitalismo da lugar a las diversas clases de socialismo.

 

A finales del siglo XX sigue habiendo desigualdad y problemas de distribución de la riqueza. Más aun, la nueva revolución productiva del conocimiento en un contexto global está  generando, a gran velocidad y con gran visibilidad, una desigualdad mayor que la del siglo XIX. Se conocen  fortunas personales que son mayores que todo el producto nacional anual de algunos países. Las posibilidades de enriquecimiento, por medio de la innovación tecnológica o de la bolsa de valores, son grandes, aunque sólo algunos tienen las “condiciones de posibilidad”  o prerequisitos necesarios para beneficiarse de ellas. La suerte de personas,  grupos humanos, regiones y naciones es desigual y las diferencias tenderán a hacerse mayores en la medida que el presente dinamismo  económico siga funcionando sin restricciones. Si la desigualdad y el reparto de la riqueza son la razón de ser del socialismo, nunca ha sido mayor esta razón, nunca ha estado la segunda vía más justificada que en nuestros días.

 

Las desigualdades no se arreglan solas

 

En nuestro sistema económico  se confía básicamente en el efecto rebalse para solucionar el problema de la distribución. Se supone que el crecimiento económico genera bienestar para todos, como una marea que al subir eleva por igual a todas las barcas ancladas en el puerto.

 

El problema de la distribución, e implícitamente el de la desigualdad, se reduce así a un problema de crecimiento. Los mercados se encargan de la aplicación eficiente (mejores resultados con menor costo) de los recursos productivos a los usos que el público prefiere. El estado -o las administraciones públicas- se encargan, por medio del sistema fiscal,  de la producción y distribución de los bienes públicos y de asegurar  que el mercado no produzca  efectos muy sesgados a favor, ni en contra, de alguno de sus participantes. 

 

No parece que haga falta cambiar nada substancial. Con adecuada supervisión y vigilancia por parte de las autoridades, los mercados se encargan  de elevar el nivel de vida de los ciudadanos y esto va resolviendo el problema de la distribución. Esto es, obviamente, el deseo de los apologistas y sostenedores del sistema, más que la realidad de las cosas.  La verdad es que los mecanismos actuales de distribución, redistribución y difusión del bienestar, no alcanzan a una parte substancial de los ciudadanos -8 millones de pobres en España,  10 millones en el Reino Unido, 36  en Estados Unidos-, para limitarnos a los países ricos. Algunos dirán que los pobres son pocos y que su pobreza es relativa -mucho más llevadera, por ejemplo,  que la que soporta el 90% de los ciudadanos  de Haití, Burkina Fasso o el Chad-;  que  en todo caso el  número de pobres no constituye causa suficiente para cambiar radicalmente un sistema que funciona bien para la mayoría. Otros, en cambio,  sentirán que estos niveles de pobreza, que frecuentemente va acompañada de exclusión y marginalidad, son intolerables en sociedades democráticas, cuyo poder dimana del conjunto de los ciudadanos,  y  donde todos tienen derecho a los niveles de vida que su sociedad pueda alcanzar. Los inconformes se sentirán inclinados a pedir un cambio de sistema y  a buscar por una vía alternativa la corrección de injusticias y la eliminación de una pobreza que cohabita con tanta y tan  increíble prosperidad.

 

A  estas alturas de la historia, está claro que el llamado socialismo real, que se inauguró con la Revolución Rusa y se hundió con la Unión Soviética, no era una  segunda vía que llevara a mayor equidad  e igualdad, sino una vía muerta. Resultó ser  una forma histórica aberrante  de plasmar en instituciones y organizaciones el ideal decimonónico de socialismo. El fracaso ha sido tan estrepitoso que ha desprestigiado la idea misma de socialismo, su profundo humanismo y la razón ética de sus postulados. Y sin embargo, no debiera ser así. Porque los  bolcheviques  usaron  el socialismo como coartada para implantar un modelo político dictatorial, en el que una vanguardia de políticos ambiciosos  y crueles impuso a todo un pueblo su visión de la historia y de la sociedad para poderlo dominar. La vanguardia echó mano de  un paternalismo materialista, servido por una economía centralmente planificada, para justificar la enorme acumulación de poder en sus manos. El resultado fue un engendro ineficiente -menos en lo militar y en el espacio-  y opresor,  que solo condujo al caos y nada tiene que ver con la idea matriz del socialismo.

 

Una “segunda vía” nueva

 

La segunda vía tendría que dirigirse  a  hacer más equitativa la distribución de la riqueza y el ingreso,  y asegurar una mayor igualdad en las condiciones de vida de todos los ciudadanos. La igualdad de oportunidades no sería suficiente; habría que tender  a la igualdad en los  logros. Por otra parte, dado que  el crecimiento de la productividad y de la producción  es  una limitación objetiva de la distribución,  la economía en el socialismo  debería dirigirse a aumentar ambas  y crecer eficientemente, para ayudar a resolver el dilema entre producción y distribución.

 

El socialismo, que surgió para dar libertad a los oprimidos, tiene que respetarla absolutamente,  y así como  trató de repartir el poder económico y social que detentaban unos pocos, de la misma manera tiene que ser democrático,  en el sentido aceptado por todos, con elecciones libres,  gobernantes que cambian periódicamente y rinden cuentas de su gestión al conjunto de la sociedad. La economía planificada centralmente, un experimento nuevo en la historia de la humanidad, ha demostrado conducir a decisiones equivocadas sobre el uso de los recursos productivos, a mucha corrupción e ineficiencias. Excluir a los mercados, como sistemas de señales que son cuando la competencia funciona,  ha sido  una limitación que los gestores de la economía se impusieron para su propio fracaso y el de su pueblo. Los mercados son instrumentos útiles, que usados como tales, movilizan energías humanas y materiales. 

 

En otro tiempo para asegurar la gestión de los recursos productivos los reformadores se vieron obligados a tomar la propiedad de las empresas. Hoy en día esto no es necesario, porque el crecimiento y diversificación  de las empresas ha llevado a la separación de la propiedad y la gestión. En principio se podría socializar la gestión de los recursos sin socializar la propiedad de los mismos. En el mundo moderno  la gestión social  de los recursos podría ser  compatible con la propiedad privada. Los accionistas podrían seguir percibiendo los réditos  que produzcan las actividades productivas de las empresas,  aunque las ganancias especulativas  se verían severamente limitadas. Por otro lado tenemos experiencia de que  empresas de propiedad pública no siempre  gestionan los negocios en bien de la sociedad. Lo crucial es la gestión, no la propiedad. Es importante resolver bien la cuestión de quién debería actuar en nombre de la sociedad.  Antes se pensaba que el actor principal debía ser un estado centralizado y fuerte. Esto es típico del modelo bolchevique de vanguardias todopoderosas y omniscientes. Pero si  se acepta el principio  de que la responsabilidad de gestión debe estar  situada donde la proximidad con los problemas sea  mayor  y las posibilidades de controlar a los gobernantes resulten más reales, habría que optar por un socialismo descentralizado. En este sistema los gobiernos estaduales (en los estados federales), autonómicos, regionales y municipales llevarían el peso de la gestión. No sería impensable  hablar de un socialismo municipal en las grandes ciudades. Por otro lado, este socialismo que estamos repensando tendría que ser un socialismo de grandes espacios, para aislarse lo más posible de tormentas financieras internacionales, aunque  abierto al comercio y la inversión extranjera. Sería un socialismo amigo,  buen vecino, sin aspiraciones de conquistar el mundo, antes al contrario  dispuesto a la cooperación internacional y volcado en la ayuda al desarrollo de los países  pobres.

 

Es una utopía, ciertamente. Pero los cambios tecnológicos,organizativos, demográficos y  del medio ambiente,  que ya están en marcha,  bien pudieran hacer  que algún día la mayoría de los ciudadanos clame: Socialismo,  por favor!

 

2. DEMOCRACIA PARA POCOS

 

2.1. GLOBALIZACIÓN SIN CABEZA 7

 

El conjunto de fenómenos tecnológicos, económicos, sociales y culturales que conocemos con el nombre genérico de globalización, suponen procesos de cambio que no tienen marcha atrás (como todo en la historia humana). Pero el destino de este proceso no esta fijado todavía, ni está determinado a priori. El proceso puede tomar una dirección u otra según sean las intenciones y las acciones de los agentes  individuales y colectivos. Lo que hace falta es algún tipo de dirección. Hacen falta instancias políticas que marquen un camino razonable, justo y solidario. En  este  capítulo iniciamos esta reflexión.

 

Las crisis de la  bolsa, las devaluaciones especulativas, los grandes ajustes que se hacen necesarios en los países emergentes son resultado de la globalización, pero de una globalización sin cabeza. Una vez que tenemos la globalización como hecho dominante de nuestras economías, ahora tenemos que procurar que tenga cabeza es decir, que alguien la dirija. La semana pasada (4-7 de Octubre 1998) hemos visto como los líderes de los países más ricos del mundo y los organismos internacionales más potentes se reunían en la capital del imperio en vano, sin discutir -y menos  tomar- ni una sola medida o serie de medidas concretas capaces de detener o mitigar la crisis de las bolsas y  de los bancos  que  eventualmente afectará a la economía real de todos los países, incluyendo América del Norte y Europa.

 

Se dirá que no hace falta,  que los mercados se regulan a sí mismos y no se necesita una autoridad por encima de ellos para poner orden. Estas son afirmaciones de creyentes, actos ciegos de fe en la eficiencia de unos mercados que se suponen funcionan en la compleja realidad del mundo de la misma manera como se explica en los manuales de microeconomía. Todos sabemos que los mercados de hecho no se autoregulan, que las diferentes posiciones iniciales,  las asimetrías de información y de poder, entre otras cosas, dan unos resultados que no se parecen  a los que deduce la teoría.

 

Uno de los efectos no contemplados por la teoría  es la tendencia innata de ciertos mercados  a explosiones y hundimientos súbitos. Son fenómenos que se deben a la falta de información y de prudencia  con que ciertos agentes financieros aceptan riesgos enormes ante la perspectiva de grandes ganancias a corto plazo. Con estos comportamientos los mercados financieros se parecen más al funcionamiento de un casino, como ya hace  años decía J.M. Keynes, que a los modelos bien ordenados con información perfecta de los libros de texto y de los discursos ideológicos. Si no queremos que los mercados se destruyan a si mismos, y se lleven en su caída el bienestar de millones de familias, tenemos que salvar a los mercados de sus tendencias auto destructivas por medio de la intervención de una autoridad superior. De otra manera  dominaría la escena económica mundial el poder desnudo de centros de planificación  privada como son las grandes empresas.

 

Que los mercados no sean casinos

 

Hace falta un liderazgo mundial con autoridad efectiva para:

 

– Reunir información de primera mano, reciente y fiable  sobre la naturaleza y volumen de los flujos de capitales, los riesgos que las instituciones y los países incurren  por medio de la inversión internacional. Ahora las agencias de rating  como Moody´s y Standard and Poor 8 hacen algo de esto; el Banco Internacional de Pagos de Basilea  también, para los países industriales únicamente, pero no hay una información centralizada, ni siquiera en el FMI, que de una visión global del entramado de riesgos que ha creado la globalización del capital.

 

– Acudir inmediatamente en ayuda de instituciones o gobiernos en problemas, pero para evitar los riesgos sistémicos, el moral hazard 9 esa intervención y ayuda debe tener un costo para los entidades y personas  que se han metido en problemas. Porque si no, con la certeza de que en caso de mala gestión les echarán una mano, no tendrían incentivos para realizar una gestión prudente. La autoridad internacional debiera poder inducir a los países, en consulta y diálogo con ellos, a que hagan los cambios necesarios para evitar la recurrencia de los mismos problemas

 

– Asegurar la existencia y disponibilidad del capital a largo plazo necesario para aumentar la producción y la productividad de todos los países, cualquiera que sea su grado de desarrollo. Sin embargo, los flujos de capital que vayan a los países en vías de desarrollo tendrían que conmensurarse -en volumen y riesgo- a la fortaleza y la capacidad de las instituciones de vigilancia y supervisión financiera vigentes en esos países. La experiencia muestra que los flujos de capitales pueden causar verdaderas tragedias en economías con sistemas bancarios débiles y mal regulados, porque estos capitales crean unos riesgos para los que la mayoría de los países no están preparados. Este es un argumento para controlar la entrada de capitales en ciertos países.

 

– Establecer un sistema de tipos de cambio estable pero lo suficientemente flexible, para que los países con rápido crecimiento  puedan ajustar sus economías a los cambios de precios relativos a nivel mundial. El sistema de Bretton Woods 10 que combinaba la estabilidad con la flexibilidad funcionó bastante bien. Ahora la enorme movilidad de capitales no permite que ni los tipos flexibles ni los fijos funcionen bien ¿No se podría inventar algún régimen de tipos de cambio que combinara las dos cosas?

 

– Probablemente, con el tiempo, sería conveniente  reducir a unos pocos -cuatro o cinco- los espacios monetarios en todo el mundo, a base de la multiplicación de los arreglos monetarios como el currency board 11  (tipo Argentina o Hong Kong, aunque con suficientes reservas para aguantar envites especulativos) o de uniones monetarias. Con ello el sistema monetario internacional resultaría más fácil de coordinar y se protegería a países pequeños de la peste de fugas de divisas masivas al primer estornudo del presidente del banco central. The Economist  (septiembre 26, 1998) se ha llegado a plantear la conveniencia y posibilidad de una moneda mundial única. Es pronto, pero la necesidad de resolver problemas y contradicciones nos empuja más y más en esa dirección. Una moneda única exigiría una autoridad monetaria mundial única. Hacia ahí apuntan las necesidades.

 

Ahora la cuestión sería determinar quien debe constituir esta autoridad. Por supuesto un grupo selecto de países, un Consejo de Seguridad Económico donde, además de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, estuvieran representados también los países emergentes y los países pobres, un grupo como el G16 que ha propuesto Jeffrey Sachs de la Universidad de Harvard. Se trataría de una dirección colectiva que asumiera las funciones que tuvieron Gran Bretaña en el siglo XIX y los Estados Unidos los años inmediatos después de la guerra, con Bretton Woods y  el Plan Marshall. Su mandato sería el de estabilizar y hacer provechosa para el mayor numero posible de ciudadanos la globalización de las economías “nacionales”.

 

 2.2. LA LÓGICA DE CONDONAR  LA DEUDA EXTERNA 12

 

Una de las tareas que una cabeza de la globalización debiera emprender  es la de  solucionar de una manera estable el problema de la deuda externa que ahoga a los países más pobres de la tierra e impide que  avancen por el camino de su desarrollo económico y social. Cualesquiera que sean las consecuencias para los países ricos, la lógica de la condonación de la deuda se impone a las mentes y a las conciencias. Esta lógica, que debiera ser la lógica para la construcción de un sistema mundial verdaderamente justo y estable, se expone en este capítulo.

 

Hace apenas tres años, quienes defendíamos que una parte sustancial de la deuda externa  de los países más pobres tenía que serles perdonada o condonada éramos considerados y tratados como unos bichos raros que no sabíamos nada de economía, rojos probablemente, y en todo caso unos idealistas que no teníamos los pies en la tierra. Hoy instituciones tan supuestamente sesudas y sólidas como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional están proponiendo sendas iniciativas para lograr una condonación parcial de la deuda externa  de una serie de países muy pobres y muy endeudados, que no sólo son incapaces de pagar -y que nunca  pagarán- sino que el mero intento de pagar una parte de lo mucho que deben les supone un grave drenaje de recursos que frena el desarrollo y hace imposible la lucha contra la pobreza  en que viven la mayoría de sus ciudadanos.

 

 Lo pide el sentido común

 

La condonación de la deuda a estos países es de sentido común y su evidencia ha acabado por imponerse. La deuda externa de algunos de los países más pobres del mundo, como Mozambique y Nicaragua, que además han sido afectados por terribles catástrofes naturales, y  otros varios de Africa  representa el doble o el triple del valor de su producto nacional anual. El servicio de esta deuda (intereses y amortizaciones),  si los países pagaran lo que deben, usaría más de la mitad de los  ingresos de moneda extranjera provenientes de las exportaciones. Si a la continua reducción de los precios de los productos primarios, que son los que ellos exportan, se juntara la absorción de los recursos externos para el pago de la deuda, el financiamiento del desarrollo quedaría totalmente estrangulado. De seguir las tendencias de la evolución  de precios y de la deuda, los países no podrán  importar nada, la vida económica llegaría a un estancamiento y la miseria tendría proporciones apocalípticas.

 

 ¿Quien son los acreedores?

 

Los países más pobres tienen  la mayor parte de su deuda  con organismos multilaterales, Banco Mundial, Bancos regionales de desarrollo y el Fondo Monetario Internacional,  y con gobiernos. Deben poco a la banca privada, que no vio negocio en prestar dinero a los países pobres del mundo.

 

Lo que deban a los bancos es muy difícil que estos se lo condonen, porque son instituciones privadas de crédito que se mueven únicamente por el motivo de lucro. De hecho las campañas para la condonación de las deudas todavía no se dirigen a estos bancos.  Pero lo que deben a los organismos internacionales y a los gobiernos se puede perdonar más fácilmente, sobre todo la deuda bilateral (de gobierno a gobierno).

 

El costo de la condonación a los países ricos

 

La condonación de la deuda supondrá automáticamente una pérdida  en los presupuestos de los países más ricos del mundo, que son también los que más aportan a los organismos multilaterales. Esa pérdida llevará matemáticamente a un aumento del déficit fiscal de los países ricos. Pero ese aumento  no les supondrá más del  0.2 ó a lo más 0.3% del PNB al año, lo que les resulta insignificante. España, por ejemplo, tuvo en 1999 un déficit fiscal del 1,1%. La condonación de la deuda habría elevado esa cifra a un 1,5%, que todo el mundo considera como un déficit bajo. Me refiero, claro está, a los países ricos que tengan déficit, porque Estados Unidos, el país más rico del mundo, tiene un enorme excedente  fiscal y  bien podría  aplicar una partecita del mismo a reducir la deuda bilateral de los países pobres, sin que se notara en las cuentas nacionales. También tienen superávit Francia,  Holanda, Suecia, Dinamarca  y Suiza. La condonación costará poco a los acreedores ricos y en cambio aliviará de muchos sufrimientos  a los deudores pobres. ¿No  es  esta relación costo-beneficio un buen argumento económico  para proceder a perdonar la deuda bilateral?

 

Los organismos multilaterales, como los bancos regionales de desarrollo, el Banco Mundial y El Fondo Monetario Internacional, pueden tener escrúpulos de orden institucional para perdonar la deuda. Al fin y al cabo, dicen ellos, son bancos para financiar el desarrollo de todos los países y los fondos que perdonan a unos se los quitan a otros. Esta lógica bancaria, sin embargo, tiene que adaptarse a la urgencia grave  y desesperada en que se encuentran los países pobres muy endeudados. Estos organismos son instrumentos de la ayuda internacional, gobernados en última instancia por los países ricos, y si hay voluntad por parte de los gobernadores, se pueden encontrar formulas nuevas para,  sin menoscabo de su función esencial de financiar el desarrollo, proceder también inmediatamente a la condonación de esa deuda imposible de pagar.

 

 La responsabilidad de los gobiernos

 

Toda la presión que se ponga sobre los gobiernos de los países ricos, que tienen en sus manos la clave de la solución será poca. Como poca será la que se ponga sobre los gobiernos, en su mayoría ineficientes y corruptos, de los países deudores para que usen bien  los beneficios de la condonación, que se está dando poco a poco y que llegará más decididamente. Habrá que recordar a los gobiernos de los países así endeudados que la razón última de perdonarles la deuda es que su servicio distrae fondos de la financiación del desarrollo económico y social, quita posibilidades  a las políticas sociales y no permite llevar a cabo una lucha decidida contra la pobreza.

 

Cuando esta deuda les sea condonada, no podrán gastar el dinero que les dejan libre para comprar armas, para subvencionar a las empresas privadas, nacionales o internacionales, ni para subir los sueldos de los funcionarios públicos, ni mucho menos para ponerlo en bancos de Suiza. Ese dinero que se libera, con un costo para los contribuyentes de los países acreedores, es para el desarrollo social y la lucha contra la pobreza. Supone en definitiva una transferencia  intencionada y focalizada  de los ciudadanos de los países ricos a los ciudadanos pobres de los países pobres. Por eso los países que  condonen  la deuda  debieran influir, salvando en la medida de lo posible, en la soberanía de los países, para que el destino de los fondos liberados por la condonación de la deuda vaya efectivamente a los más pobres.

 

Es una forma de “imperialismo”  probablemente, pero dirigida a beneficiar a unas clases populares  que los  gobiernos soberanos e independientes desprecian e ignoran. Luego habrá que pensar cómo se financia el desarrollo de estos países, pobres de recursos, sin apenas ahorro interno, sin acumulación local de capitales, que seguirán necesitando los fondos externos de la ayuda internacional, para que no comience de nuevo el proceso de endeudamiento, que dentro de diez años les ponga de nuevo en una situación de quiebra como ahora están. El perdón tiene que ir acompañado de muchas cosas más para que la crisis de la deuda no se repita cada pocos años,  entre otras una provisión de recursos a fondo perdido, es decir donaciones, para financiar las reformas más urgentes en los sectores sociales de estos países.

 

La condonación y alivio de la carga de la deuda tiene que ser el inicio de un nuevo planteamiento a escala global de las relaciones entre el Mundo Rico y el Mundo Pobre. Si no, con toda esta campaña del Jubileo 2000 no habremos conseguido beneficios duraderos.

 

2.3.  LO QUE NO VA BIEN EN ESPAÑA 13

 

Durante el primer gobierno del presidente Aznar ha corrido el dicho “España va bien” como  resumen de los logros de la economía española. Ahora que comienza su segundo mandato hay que recordarle lo que en España no va bien. A continuación mencionamos algunos aspectos de la economía española que no van tan bien y que necesitan urgente corrección. Este capítulo apareció durante la campaña electoral, pero el triunfo del PP no cambia nada de su mensaje, antes bien lo hace más  urgente y necesario.

 

En plena campaña electoral, los discursos se distorsionan con vistas a conseguir más votos. En estos días los políticos no  atienden a otras razones que no sean las de la conquista del poder. Todo lo que conduzca a la conquista de votos es bueno, todo lo que conduzca a otro fin, aunque éste sea el bienestar de la mayoría de los ciudadanos, no interesa. Los comentarios y juicios  sobre la economía sufren de estas mismas distorsiones. Pero nosotros, los académicos que nos respetamos un poco, no podemos aceptar la lógica y el raciocinio de las campañas electorales. Por eso,  con todo desapasionamiento y objetividad, vamos a ver lo que no va bien en esta España, que según el gobierno va bien de acuerdo a unos criterios implícitos (propios de su partido) de bienestar económico.

 

1. La pobreza en España no se reduce. Según el último estudio de Cáritas, unos ocho millones de españoles, uno de cada cinco, viven con unos ingresos inferiores al salario mínimo. ¿Cómo se puede vivir en la España de hoy con menos de esa cantidad es algo que  la mayoría no nos imaginamos. ¿Qué se puede consumir? ¿Cómo se puede participar en la euforia consumista de estos días, si el ingreso apenas llega para pagar el alquiler? La política redistributiva para eliminar la pobreza extrema es nula.

 

2. La política fiscal es pro cíclica, es decir refuerza el ciclo de consumo e inversión que empuja nuestra economía y los niveles de precios hacia arriba. ¿Cómo puede decir el Vicepresidente económico del gobierno que “la rebaja de impuestos no tiene impacto en la inflación”? Tenemos una política monetaria de “dinero barato”, el más barato que recuerdan los tiempos, con una tasa real de interés casi nula 14. Eso ya es bastante para alentar el crecimiento que necesitamos para crear empleo. El euro, por su parte, no cesa de perder valor frente al dólar, lo que hace aumentar el precio en pesetas del petróleo 15 y de otras materias primas. La política fiscal sería el único instrumento de manejo macroeconómico que le queda al gobierno para enfriar la coyuntura (y de paso impedir que el déficit comercial siga creciendo). Sin embargo, al reducir los impuestos, se arroja más poder adquisitivo en el consumo. Después de las elecciones tendrán que hacer algo para que no acabemos el año con una inflación el triple que la media de la zona euro. Socialmente mejor sería no tocar los impuestos y aumentar el ahorro público para reforzar la seguridad social.

 

3. La política de investigación y desarrollo es raquítica y poco enfocada. Con un 0,8% del PIB, el gasto en investigación y desarrollo (menos en desarrollo que en investigación) es insuficiente para iniciar los procesos industriales y comerciales que darían alas a los empresarios españoles. Lo que se gasta se gasta mal, con una gran dispersión y sin seguimiento, según L. Thurow, quien en su libro Building Wealth dice: “argumentaría, por ejemplo, que España desperdicia cada dólar que pone en investigación y desarrollo.” (p.109)

 

4. La política de oferta es defectuosa. Por ello  entiendo la política de fomento y preservación de la competencia, por medio del desmonte de lo queda de monopolio “natural” en algunos sectores, y la eliminación de privilegios, subsidios y trasferencias. Hay que establecer unas reglas que beneficien a los usuarios y  acabar con las privatizaciones políticamente rentables al partido en el poder.

 

5. Ha aumentado grandemente la precariedad del trabajo. La mayor parte de los  contratos de trabajo se hacen con duraciones inferiores a un año y a veces  de pocas semanas. Según un dato del INEM, la gran mayoría de los contratos del último año no son fijos 16.

 

6. Finalmente se han dado muestras muy exageradas de la mala distribución de las ganancias que està generando la “nueva economía”, es decir, el crecimiento basado en las telecomunicaciones y otras tecnologías modernas. El tema de las “stock options 17 de Telefónica, que salió a la luz con gran escándalo, es una manera habitual de repartir las ganancias de las empresas, que premian espléndidamente a los altos directivos mientras echan a la calle a los trabajadores de mayor edad.

 

2.4. EL FENÓMENO AMERICANO

 

La marcha de la economía en los Estados Unidos de América parece refutar muchas de las afirmaciones y críticas que hemos hecho en este cuaderno. Despido libre, limitada seguridad social, desregulación, libertad para las empresas, bajos impuestos, etc. todo eso parece estar dando un resultado magnífico en términos de las variables macro-económicas e incluso  en términos de empleo (3,9% de la población economicamente activa-mayo). Respondemos aquí a quienes muestran una exagerada admiración por el modelo de economía americana, y quisieran verla replicada en Europa, como ya respondimos en el cuaderno de Cristianisme i Justicia  sobre “La pobreza en los Estados Unidos” (n. 85).

 

El fenómeno americano a que me refiero consiste en que la economía de los Estados Unidos lleva creciendo ocho años consecutivos a un ritmo considerable, con pleno empleo y baja inflación y un superávit fiscal importante. La única mala nota de la economía -por no mencionar aquí lo social- es para la balanza de cuenta corriente que registra un déficit enorme. Esta situación, que es la envidia de casi todos los ministros de economía del mundo, interesa a los economistas, porque les ha hecho revisar algunos  de sus conceptos (la tasa de desempleo natural, por ejemplo) y algunas de sus teorías sobre el ciclo económico. Pero interesa sobre todo a los políticos y a los ciudadanos porque se preguntan cómo y en que medida se puede reproducir ese fenómeno en la Unión Europea.

 

El fenómeno americano tiene una explicación simple y otra compleja. La simple, que dan, entre otros, Pedro Schwarz, Carlos Rodríguez Braun o Vargas Llosa, cuando se mete a economista, es que Estados Unidos tiene un “mercado” que funciona libremente y soluciona automáticamente los problemas que en la Europa de los mercados regulados no se pueden solucionar. Su ejemplo predilecto es  el mercado laboral, aunque también el mercado de capitales, los seguros privados, etc., etc. La explicación sencilla lleva a proponer unas reformas en la UE que no son  económicamente racionales ni políticamente viables.

 

 Una explicación compleja

 

La explicación compleja reconoce que en América, además de una flexibilidad mayor que la europea en muchos mercados, confluyen elementos diversos para producir los resultados mágicos de la macroeconomía norteamericana. Citaré algunos: Vigorosa innovación tecnológica, política monetaria expansiva, mercados abiertos a las importaciones, mercados internos grandes y muy integrados, expectativas optimistas sobre las posibilidades del capitalismo americano, expansión de la bolsa alimentada con  grandes flujos de capitales externos, bajo coste de las comunicaciones y las utilidades (agua, gas y electricidad), un consumismo mantenido por astutas estrategias de ventas y de financiamiento, un nuevo fundamentalismo que ensalza el triunfo y la ganancia , todo esto con una baja prioridad de la redistribución como ha notado J.P.Fitousi.

 

La explicación compleja lleva a proponer algunos cambios que son posibles, económica y políticamente, en la Unión Europea, pero nunca justificaría el  reproducir aquí la situación de los Estados Unidos. El fenómeno americano, como saben los que han vivido allí, se basa en la peculiar naturaleza y comportamiento colectivo de la sociedad americana. Hay cosas que nunca podremos imitar en Europa, porque no estamos en América. El modelo económico americano no es la  abstracción que aparece en los libros de texto, que se pueda reproducir a voluntad en cualquier parte del mundo, como se traducen y se fotocopian las páginas de un libro. 

 

Los modelos económicos funcionan encarnados en una sociedad de carne y hueso, temporal y localmente determinada, con sus dimensiones espaciales y humanas, con  su historia y con un proceso que es totalmente “path dependent” (dependiente del camino que tomó), en el sentido de que lo que ahora aparece como mejor alternativa está condicionado por las elecciones de épocas pasadas. Los mismos mercados no son abstracciones, ni funcionan igual en todos los sitios, aunque tengan las misma reglas de juego, porque la gente es diferente y los participantes en el mercado  se mueven por distintas motivaciones y distintos estímulos, tienen diversos gustos y valoran las cosa de manera distinta. El modelo del capitalismo americano -que no es el único posible- tiene su “Sitz im Leben” (“su plaza al sol”, traducido libremente) en la sociedad norteamericana únicamente, y cuando se ha intentado trasladarlo a otras sociedades, a Sudamérica, por ejemplo, ha fracasado estrepitosamente.

 

El ejemplo que más nos toca

 

Tomemos el ejemplo, tan traído y llevado, del mercado laboral. En Estados Unidos hay un mercado laboral  mucho más flexible que en Europa, no sólo porque el despido es casi libre, sino porque la sociedad en Estados Unidos es y funciona de una manera mucho más flexible que en la Unión Europea. En Estados Unidos la movilidad laboral es muy elevada, porque las personas son más desarraigadas y autosuficientes que en Europa y sus vínculos familiares y locales más tenues (los jóvenes dejan sus hogares a los diecisiete años y no vuelven más que para celebrar Navidad y Thanksgiving). Además las circunstancias ayudan. Un obrero, cuya fábrica ha cerrado en Vermont, puede fácilmente vender la casa a buen precio, porque el mercado de la vivienda es muy ágil y flexible, hacer una “venta de garaje” para vender sus muebles y vestidos, cosa que es muy habitual, alquilarse un “U-haul”, un vehículo especializado para traslados, y marcharse por buenas carreteras  a California  con toda naturalidad. Al llegar encontrará trabajo, casa para alquilar o comprar, y sobre todo el mismo tipo de vida y sociedad que ha dejado, con los debidos ajustes al cambio de clima-, lengua, cultura y  manera de funcionar iguales, un gobierno y unas instituciones que le son conocidas, con las mismas -o muy similares- costumbres, ritos y tabúes sociales

 

En cambio en Europa a pocos kilómetros de casa nos encontramos con diferentes  lengua, cultura,  historia,  idiosincrasia, otros niveles de vida y costumbres muy diferentes a las nuestras, que hacen muy difícil la movilidad laboral.  Aunque los europeos hemos  tenido una asombrosa movilidad  laboral cuando éramos impulsados por el hambre o la persecución. En todo caso la flexibilidad del mercado laboral en Estados Unidos refleja la flexibilidad de la sociedad en su conjunto. En sociedades que no tienen ese grado de flexibilidad, el mercado laboral nunca será, tan flexible como el americano, aunque las gobernara una dictadura neoliberal. Si examinamos otras instituciones y comportamientos económicos veremos que las diferencias entre Europa y América  no se deben  a políticas y medidas diferentes, sino a las condiciones que determinan qué políticas y medidas son las adecuadas para realidades tan distintas. Lo cual no quita que algunas cosas se pueden imitar. La importancia que se da al desarrollo de la ciencia y la tecnología, por ejemplo, y sus aplicaciones comerciales es algo que en Europa nos podría preocupar más sin que obsten las diferencias culturales. En este contexto se podrían reducir las trabas administrativas para establecer nuevas empresas, y  fomentar  el despegue de empresas tecnológicamente avanzadas.

 

Europa podría imitar  la apertura de los mercados a las importaciones  con gran fruto  sin sacrificar su identidad, o el desarrollo del comercio al por menor que tan efectivamente atrae al consumidor, o los niveles de precios del transporte, las comunicaciones y las utilidades que tanto influyen en los costos de producción.

 

Hay muchas cosas que podemos aprender de los Estados Unidos e integrarlas en el modelo económico europeo. Pero, eso sí, quien  quiera una sociedad como la americana no tiene más remedio que irse a vivir allí, porque en Europa no es posible reproducirla como se instala un parque de atracciones (aunque incluso los parques de atracciones de  Walt Disney no funcionan igual en Europa que en América).

 

 

NOTAS

 

1 Texto inédito

 

2 El País, 24 de enero del 2000.

 

3 Billón en el sentido español: millón de millones.

 

4 En su último libro Building Wealth el economista del M.I.T. Lester Thurow menciona el hecho de que la riqueza de Bill Gates es igual a la que poseen el 40% menos rico de los hogares americanos. Es decir, una persona posee tanto como 110 millones de conciudadanos.

 

5 El Periódico de Catalunya, 15  de junio de 1999.

 

6 El País, 6 de julio de 1999.

 

7 El Periódico de Catalunya, 15 de noviembre de 1998.

 

8 Las agencias de rating son organizaciones privadas que se dedican a calificar los riesgos de las inversiones. En base a los estudios que hacen de las empresas y los gobiernos que emiten títulos de deuda (bonos, notas, pagarés, etc.), les dan calificaciones de menor a mayor seguridad (menor riesgo) para orientar a los inversores. La más codiciada calificación es una triple A.

 

9 Este término viene del mundo de los seguros, y se refiere al comportamiento de aquellos que, sientiendose asegurados se portan de tal manera que producen el siniestro contra el que están asegurados. Si los bancos estuvieran demasiado protegidos, harían negocios que pondrían en peligro el dinero de los depositantes.

 

10 Lugar donde en 1944 se tuvo la reunión de los aliados para organizar el economía mundial después de la guerra. De ella nacieron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

 

11 Se llama así al un sistema monetario en que la moneda del país tienen una paridad fija por ley con la moneda de referencia (en los casos citados, el dólar); además no se puede emitir una unidad más de moneda nacional a no ser que se haya añadido a les reservas una unidad de moneda extranjera. Así se consigue que todo el medio circulante este respaldado en un 100% por la moneda extranjera.

 

12 Estris, noviembre y diciembre de 1999.

 

13 ESADE Asociación, enero-febrero del 2000.

 

14 Si de la tasa nominal del 3,25% restamos la tasa de inflación que es 2,9%  resulta una tasa de interés real del 0,35%, que es más baja en los últimos cincuenta años.

 

15 A la devaluación del euro con respecto al dólar hay que añadir la elevación del precio en dólares del petroleo, que hace dos años estaba en 10$ el barril y ahora esta a 29$.

 

16 Según datos del INEM sobre mayo, de 1.200.000 empleos creados, sólo 107.000 eran indefinidos (el 92% siguen siendo contratos temporales). El Mundo, 3 de junio del 2000.

 

17 Una manera bastante habitual de remunerar a los altos directivos de las grandes empresas. Se les asigna un número de acciones que pueden comprar a un precio fijo en una fecha determinada y que, si el valor de esas acciones sube, pueden vender con un gran margen de ganancia. Si las acciones bajaran de valor, el sistema no funciona. Es una manera de obligar o motivar a los ejecutivos para que hagan lo posible para que suba el valor de las acciones de su empresa.

 

18 El País, 7 de junio de 1999.

 

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¿Partidos políticos abiertos? Un mapa para la democracia del siglo XXI


 

por Paul Hilder*

¿Se acabaron los partidos políticos? ¿Continuarán tambaleándose y conservando solo el nombre? ¿O pueden ser renovados, y si se puede, en qué forma?

Estas preguntas no han sido difundidas por los medios. Pero deberían serlo. Son fundamentales para cualquier persona que se interese en la vida pública.

Desde el principio de la democracia de masas, los partidos han sido los principales intermediarios entre el pueblo y el poder: el instrumento con el que la gente puede creer que determina sus escogencias y que su voto cuenta. Escala por la que trepan los líderes, los partidos también son los vehículos por medio de los cuales nos proponemos gobernarnos. Pero hoy se están desintegrando.

En la mayoría de países occidentales, la afiliación a los partidos ha caído incluso más rápido que el número de votantes en las elecciones. Parece que las viejas ideologías se han esfumado y que han sido reemplazadas por la imagen, las pautas del sector privado y la nostalgia. Es posible que la acción directa en las calles o las organizaciones que promueven una sola causa ofrezcan una mayor esperanza de cambios positivos.

Pero Giorgos Papandreou, el líder de la oposición griega, percibe la necesidad y la oportunidad de un cambio profundo si los partidos y la democracia han de ser renovados en la era de la globalización, pide una nueva clase de “partido abierto”. Ese ideal, que no existe aún, es novedoso incluso en cuanto aspiración. Al principio de la democracia constitucional, los autores de los Federalist Papers -el debate funda-mental de la política estadounidense-, se lamentaban de los partidos por considerarlos facciones cismáticas que tenían un efecto adverso en la comunidad.

¿Podrían los “partidos abiertos”, 200 años después, acercar en cambio la vida pública al logro del bien común? ¿Qué forma tendrían? ¿Son, incluso, posibles? ¿Dependerían, a su turno, de un nuevo panteón de líderes a los “dioses sol”?

En este punto describo seis amplias áreas que incluyen y van más allá tanto de la afiliación a los partidos como del proceso electoral:
Selección de candidatos

. la financiación,
. la selección de candidatos,
. comprometer a los ciudadanos con el partido,
. involucrar a los ciudadanos en el proceso en curso de elaboración de políticas y       gobierno,
. representar y comunicarse con los ciudadanos,
. dar forma y responder ante los valores y las prioridades de la época.

1. Selección de candidatos

Una de las grandes preguntas de nuestro tiempo es si los partidos pueden realmente ofrecerle a los votantes opciones políticas importantes. Pero lo que ciertamente sí hacen es determinar el grupo de candidatos que se presentan en las elecciones y que van a ser los representantes y líderes futuros. Dos estereotipos se nos ocurren de inmediato: el profesional o político de la maquinaria que ha estado en comités toda la vida; y el político celebridad: los Arnold Schwarzeneggers o Silvio Berlusconis. Una tercera categoría, más importante, es la de aquellos que por lo general están au-sentes: los jóvenes, las mujeres, las minorías, los profesionales que trabajan duro, los pobres.

La mayoría de los partidos todavía escogen a sus candidatos con los votos de “juntas o comités de selección interna”, pero un creciente número recurre a “elecciones primarias” cerradas, en las que los miembros del partido o los partidarios registrados pueden votar por el candidato de sus preferencias. Menos común y más atrevida es la decisión de abrir las primarias a todos los votantes. Lo característico es que entre menos recurran los partidos a sus miembros para el proceso de selección, más centrista, y generalmente popular, será el candidato escogido.

El caso de los Estados Unidos demuestra la forma cómo las primarias, sobre todo cuando se combinan con leyes laxas de financiación de los partidos, pueden reducir significativamente el abanico de candidatos potenciales. Favorecen el renombre, ya sea que la fama se haya alcanzado en la política local, por el heroísmo en la guerra, la actuación en películas o el fisicoculturismo; y son fatales para el que no sea rico.

Las encuestas de opinión por lo general indican que la gente confía más en los políticos individuales que en los partidos, y que desea ser representada por alguien que haya escogido y que pueda responsabilizar directamente. En un intento por cerrar la brecha entre la gente y la política, la programadora británica ITV3 difundió hace poco un programa llamado Vote for me, que redujo la política al televidente individual y los oradores. Ganó un populista descarado que de inmediato recibió 140,000 correos electrónicos de apoyo.

2. El compromiso

Si antiguamente la identificación y afiliación a los partidos era un asunto sincero, tribal e incluso heredado, los individuos de nuestro tiempo -cada vez más urbanos y trashumantes, menos arraigados, más exigentes en sus escogencias públicas y privadas- pueden acercarse más fácilmente a los partidos. Por tanto, éstos están pensando en establecer una categoría de “partidarios registrados”, pero se muestran preocupados por los derechos y responsabilidades que tendrían.

Puesto que se ha reducido el poder de los miembros sobre las políticas y la selección de candidatos, ¿no desaparecerían los incentivos de afiliación si los partidarios llegan a tener un papel similar? ¿Qué nuevos incentivos se pueden ofrecer? Dado que el público pide claridad e individualismo, ¿qué tanto “pluralismo” se puede esperar de los miembros y los líderes? Tal vez una categoría más importante es la del “partidario potencial”, y algunos partidos están dedicando muchos esfuerzos para encontrarlos, hacer listas y comunicarse con ellos.

Los partidos, que antes eran un medio vital para la “mezcla social” han sido tomados por la clase ociosa. Se hacen frecuentes intentos por revivir esta función que a menudo fracasan. La función social de la política se encuentra hoy más en los “debates públicos” en auditorios y salones, que en torno a instituciones particulares. De ahí la renovada importancia de los medios cívicos y políticos. Los periódicos de partido del viejo estilo están en las últimas. Pero Internet le ha dado nueva vida a las discusiones políticas.

Hace poco tiempo en Hungría, Viktor Orban de Fidesz estableció una red de “círculos cívicos” en los que la gente podía susurrar sus sospechas sobre los ex comunistas. En los Estados Unidos se ha producido un renacimiento de las “reuniones locales” y el activismo, promovido en parte por el éxito de MeetUp.com y en parte por la renovada claridad de la identidad política en ese país.

Las organizaciones basadas en la comunidad (OBC) -foros de barrio, asociaciones de inquilinos, las juntas de escuelas, hospitales o de la policía- le permiten a los ciudadanos participar y decidir su suerte en un nivel muy local. Colin Greer con razón señala su importancia como un foro en el que los ciudadanos pueden aprender sobre el poder al ejercerlo, y porque desempeñan un poderoso papel en el desarrollo de activistas y líderes políticos.

Una tendencia afín es particularmente notable: el resurgimiento de outriders de la sociedad civil en la periferia de los partidos, apropiándose de muchas de las estrategias de las ONG y de los movimientos sociales pero directamente políticos en su enfoque. Se les podría llamar las nuevas uniones: ayudan a capacitar y escoger candidatos, reúnen fondos, movilizan voluntarios y presentan políticas. A medida que los partidos se han acercado al estado y se han alejado de la sociedad civil han dejado un vacío que estos grupos están empezando a llenar, al crear un medio más diverso e individualizado de intermediarios políticos. Los ejemplos incluyen el movimiento de los sin tierra en Brasil, la Liga Árabe-Europea, y grupos estadounidenses como Democracy for America y MoveOn.org. En el Reino Unido se está desarrollando una campaña de Vote for Peace para apoyar candidatos en las próximas elecciones generales.

En los Estados Unidos, el fenómeno se enturbió en el caso de la torpe campaña de financiación. La subcontratación de los demócratas de su operación “consiga votos” con organizaciones “527” independientes causó a menudo duplicaciones y caos. Algunas de estas plataformas funcionaron solo como vehículos para piratas políticos, que le ofrecieron a los ciudadanos opciones mínimas de apoyo o rechazo. MoveOn y otras están experimentando con la democracia interna, pero su dimensión local es completamente informal.

3. Representación y comunicación

En los partidos abiertos, la representación y la comunicación van a converger en un diálogo constante. Se está agotando la paciencia de los ciudadanos con el tipo de representación “vote y olvide”, lo cual los enfurece y los deja indiferentes por turnos. Hoy, los representantes de los partidos no solo tienen que anunciar quiénes son y qué van a hacer, sino que tienen que emprender una comunicación de dos vías con sus seguidores; y eso quiere decir más que todo “escuchar”.

En parte, esto requiere demostrar que uno está dispuesto a cambiar las cosas como consecuencia de lo que oye. A menudo implica discutir o explicar una posición diferente, dando siempre muestra de respeto. El diálogo puede tener lugar en el radio o la televisión, en los tableros de anuncios, por correo, servicios de mensajería o el correo electrónico. Pero donde está más activa la política es en las puertas de las casas y en las reuniones públicas. Los buenos representantes deciden después de escuchar a sus seguidores y las evidencias: toman decisiones escuchadas.

Una de las nuevas formas de comunicación más intensas es el weblog o blog (bitácora electrónica). Mediante un blog puede presentar sus escritos en un diario sencillo abierto al escrutinio de sus seguidores que pueden hacer comentarios, y unirse a colegas en un blog colectivo. Entre los ejemplos están el vicepresidente de Irán, el importante socialista francés Dominique Strauss-Kahn, y el miembro laborista del parlamento británico Tom Watson. Junichiro Koizumi, el primer ministro japonés, adopta un tono similar en su correo electrónico semanal, “Corazón de león”. La campaña presidencial de Howard Dean llevó esto a extremos casi neuróticos: el blog se convirtió en la campaña, el candidato en un vehículo transparente.

Sostienen algunos que una política más receptiva y humana requerirá menos disciplina partidista y más votos libres, lo que le permitirá a los representantes votar a conciencia o en armonía con las opiniones de sus seguidores. Cierta cohesión es necesaria si se quiere que la política no se anule a sí misma, pero el sistema político como un todo se beneficiará con un mayor pluralismo. La competencia independiente y los sistemas de voto inteligente, mediante el cual los ciudadanos pueden comparar sus opiniones y preferencias con las de los candidatos (como el excelente portal pionero Public Whip en el Reino Unido y Canadá) pueden ayudar a promover esto.

Un abanico de medios de comunicación política desde la base, centrados en el ciudadano y de igual a igual, y nuevas formas de medios cívicos, también están adquiriendo importancia: en los Estados Unidos, la refrescante página de Internet DailyKos reunió millones para su lista de candidatos progresistas; en Corea del Sur, el canal OhMyNews colaboró en la elección de Roh Moo-hyun, en su defensa al ser acusado y en el impulso a sus reformas. La “coompetencia” (colaboración en medio de la competencia), por ejemplo, a través de debates públicos multipartidistas, es igualmente importante para el bien público, pero no es tan probable que los partidos mismos lo inicien.

Nadie debe ignorar el vasto poder de las “reseñas a través de bases de datos y listados telefónicos”, instrumento que emplearon los republicanos de Bush el año pasado con particular éxito. Estos medios le permiten a los partidos personalizar sus comunicaciones y completar el paso de la política al mercadeo. Si no son prohibidos, no desaparecerán. Pero como sucede con la mayor parte de los métodos de manipulación psicológica, los ciudadanos empiezan a resistirse y a verlos con cinismo. Incluso pueden convertirse en un instrumento para el diálogo de dos vías, a medida que los listados y bases de datos le sean distribuidos a activistas fuera del control de las directivas.

4. La financiación

Al reducirse la afiliación, también ha disminuido el monto de sus cuotas. El Partido de los Trabajadores brasileño (PT) es una notable excepción por las grandes cuotas que pagan algunos de sus miembros, pero estos son funcionarios públicos cuyos salarios dependen a su turno del partido. El crecimiento de los gastos de las campañas no parece tener límite. Los escándalos por corrupción financiera o sugerencias de influencia de grandes personajes o de compañías donantes se han vuelto un lugar común, lo que ha contribuido a desprestigiar a los partidos. La típica respuesta europea ha sido la “financiación estatal”, a menudo distribuida en base a los anteriores resultados electorales. Pero esto tiende a separar aún más los partidos de sus miembros y de la sociedad, y a reforzar su inercia política.

Por esto, cada vez más personas sostienen que el apoyo del estado debe estar ligado a la capacidad de atracción de los partidos. Esto podría hacerse de varias formas: el dinero oficial podría ser mediante “fondos de contrapartida” según el número de miembros individuales o según contribuciones pequeñas, como una recompensa por el registro de partidarios o por procesos de democratización partidista. Un reciente Green Paper del Consejo Europeo propone un “vale” o una votación para que los votantes o contribuyentes decidan qué partido desean que el gobierno apoye financieramente (puede no ser el partido por el que votaron, o incluso ninguno de los propuestos, en cuyo caso el dinero iría a un “fondo inicial” para nuevos partidos). Limitar las contribuciones individuales e incentivar las pequeñas puede darle a los partidos raíces más amplias y profundas.

Las campañas de Howard Dean y después la de John Kerry lograron (sin contar con fondos de contrapartida) no solo atraer muchas pequeñas donaciones, sino presentarlas como prueba de que ellos representaban al pueblo raso. Las “reformas de financiación de las campañas” McCain-Feingold, que se proponían eliminar los grandes contribuyentes de dinero caliente (soft money), fracasaron, canalizando en cambio todos esos dineros hacia una multitud de dudosas organizaciones “527 ” en la periferia política. Pero estas organizaciones (particularmente las demócratas) lograron reunir millones más en pequeñas donaciones y tiempo de voluntarios.

5. La política y el gobierno

Los partidos representan un papel bien conocido cuando presentan sus manifiestos de políticas en las elecciones. Sus líderes ejercen disciplina partidista en el parlamento y los consejos ejecutivos para asegurar que sean aprobadas la legislación y sus decisiones. Pero los manifiestos parecen cada vez más instrumentos de mercadeo: su redacción no es democrática, se tratan con displicencia después de las elecciones, y son de todas maneras demasiado generales como para determinar cada decisión futura. En el mundo complejo y vertiginoso de hoy, los procesos mediante los cuales operan las autoridades -sus actuales sistemas de “gobierno” o ejercicio del poder- han adquirido cada vez más importancia. Estos talleres del poder, algunos permanentes, otros informales o transitorios, a menudo carecen de transparencia o los dominan los expertos.

La mayor parte de los partidos están muy distantes de la “soberanía del congreso” ideal, en el cual los delegados de los miembros se reúnen para determinar las políticas del partido.

a afiliación a los partidos por lo general no ha representado a la población en general. Su visión del mundo y las prioridades de los votantes rara vez están naturalmente sincronizadas. De manera que los líderes del partido se hacen cargo de decidir una gran cantidad de políticas para atraer al gran público, comerciando con los votos del congreso del partido y a veces ni siquiera buscando la resignada aprobación de los miembros.

Los ejecutivos de los partidos han usado una serie de instrumentos para leer el horóscopo de la opinión pública, en particular las “encuestas” (hacerle a alguien representativo preguntas sencillas y generales) y los “grupos de enfoque” (discusiones a fondo de grupos pequeños). Estos métodos pueden ser valiosos para identificar preocupaciones y preferencias inmediatas, pero corren el riesgo de reducir la política a un repertorio poco creativo de reacciones inmediatas. Se prestan a manipulaciones y es poco lo que ofrecen como liderazgo del partido, agencia colectiva o resolución multidimensional de problemas.

Se están implementando una serie de enfoques inusuales para consultar a los miembros del partido sobre el proceso de formulación de políticas. Se establecen “foros de políticas”, a menudo con expertos externos, en los que los miembros pueden aportar sus ideas y tener la sensación de que están involucrados. Solo que nunca tienen la última palabra. También las “consultas generales”, como la “Gran conversación” de los laboristas en el Reino Unido, acogen la contribución del gran público sobre los problemas por resolver y las líneas generales de las políticas del partido. Entre más parece que un proceso importa y que puede influir en el resultado eventual, y entre más confianza haya en el partido y sus líderes, más se involucra la gente, y viceversa.

Los referendos entre miembros de un partido se han vuelto más comunes, ante todo sobre temas polémicos. Han tenido resultados desiguales. En agosto de 2004, los miembros del partido Likud rechazaron el plan de retirada de Gaza de Ariel Sharon con el 40% de votantes; la mayoría de los miembros apoyaban el plan pero no les importaba lo suficiente como para votar. Pero el referendo de los socialistas franceses sobre el apoyo a la constitución de la Unión Europea tuvo el 80% de votos para un contundente “Sí”.

Los referendos de los partidos a menudo son plebiscitos, votos que piden los líderes en un campo escogido por ellos y donde confían en la victoria. Sin un sustancioso proceso de deliberación, la de-mocracia directa corre el riesgo de reducir la política al gobierno de la “chusma”. Pro una iniciativa apropiada y un referendo donde un quórum de los miembros presente un tema a votación general podría ser un camino para renovar la democracia de los partidos. Los votos por correo, servicios de mensajería e Internet, aunque por el momento menos seguros, facilitan mucho estos procesos.

No es imposible pensar en un partido democrático, receptivo ante las señales de los grupos de enfoque y las encuestas y la dinámica más sutil con la que los miembros establecen sus interacciones diarias, y que actúe como un canal de nuevas, eficaces y creativas políticas. Pero este enfoque requeriría una apertura y una renovación, y puede frustrase desde el principio si sus actuales miembros están demasiado desconectados. (Habría maneras de evadir esto: imagínese hermanar cada miembro canoso con un joven e inteligente afiliado, para que cada cual aprenda del otro).

Entretanto, muchos problemas van más allá del estado-nación. Pero los partidos han sido lentos en la construcción de campañas y redes de influencia inter-nacionales, en manos de las ONG y de las multinacionales en la escena mundial. El movimiento antiglobalista se saltó la política doméstica, una indiferencia que le dio fruto pero también lo perjudicó. En este artículo apenas podemos tocar las posibilidades emergentes de la política global. Pero es claro que los partidos globales o los incipientes partidos europeos necesitarán más los instrumentos de la política abierta si aspiran a atraer hacia sus carpas un amplio espectro humano.

Más allá de los partidos: la toma de decisiones ciudadana

Algunos de los pasos más atrevidos que han tomado los partidos implicaron ir más allá de sus miembros para permitir la toma de decisiones por la comunidad en general. Al ceder el control, esperan comprometer a un círculo más amplio, obtener su confianza y apoyo, y mejorar así la cali-dad del gobierno. Los referendos son solo un ejemplo. En Suecia, un alcalde hizo un “referendo local” sobre los impuestos locales, recomendando el pago más alto; los votantes escogieron una segunda opción más baja, pero de todas maneras lo eligieron por una gran mayoría.

Para los “jurados de ciudadanos”, que deliberan sobre un tema y hacen recomendaciones, la gente es escogida al azar. En Columbia Británica, Canadá, el partido liberal estableció una “asamblea de ciudadanos” de 160 personas escogidas al azar para evaluar el sistema electoral de la provincia y decidir sobre una propuesta de reforma para ser sometida a un referendo general. Philippe Schmitter ha propuesto una asamblea de ciudadanos también escogida al azar, para que una minoría de representantes le presenten legislación para su escrutinio.

Uno de los ejemplos más notables de apertura partidista es el “presupuesto participativo”. Establecido por el PT brasileño en la ciudad sureña de Porto Alegre, se está extendiendo ahora a otros municipios de todo el mundo. Se trata de un modelo sutil que parte de un nivel de barrio y sección para cubrir la ciudad, bajo el cual miles de ciudadanos locales se reúnen, deliberan y deciden sus prioridades con el apoyo de funcionarios públicos, y escogen los delegados que tomarán las decisiones. Controlan un amplio espectro de decisiones, desde la inversión local hasta asuntos como los costos de administración, la planeación urbana y la educación. Mediante la acción, el proceso ha fomentado el aprendizaje cívico y la creación de una amplia gama de asociaciones.

En el estado hindú de Kerala, el partido comunista introdujo un proceso de “planeación participativa”, basado en asambleas tradicionales (gram sabhas) que integran a representantes locales. Tuvo un impacto enorme en el carácter y el nivel de la inversión local, hasta que tuvo que apoyarlo también el opositor partido del congreso.

El ex alcalde de Porto Alegre, Tarso Genro, describe estos enfoques como “la creación de una nuevo estado con dos esferas para una toma de decisiones combinada y contradictoria: una consiste en la representación política actual, y la otra se origina en el espacio público que no es del estado, donde la presencia directa de las organizaciones sociales civiles se combina con un mecanismo universal de consulta para referendos”.

Como con todas las instituciones, el problema está en los detalles del diseño. El presupuesto participativo fue creado en parte para eludir la oposición del Concejo de Porto Alegre y sus detalles fueron hechos para fortalecer a la clase trabajadora local, sobre todo a los partidarios del PT, y para neutralizar a la clase media. En parte gracias a sus elementos pedagógicos, refuta el lugar común de que la democracia participativa es exclusiva de la clase media alta. En otros lugares, diferentes diseños y contextos producen diferentes resultados. Estas ideas exceden las intenciones de sus autores originales y se usan con otros fines, democráticos o no. Las gram sabhas de Kerala fracasaron, en parte debido a su foco en la mecánica de la planeación y en parte al sabotaje de las fuerzas burocráticas establecidas. La participación cívica funciona mejor en localidades pequeñas y extenderla puede ser difícil.

En conjunto, estos experimentos están dando sus primeros pasos. Pero es posible que estén en sintonía con la época. Reviven la idea de la soberanía popular no solo como una idea abstracta de inmediato cedida a sus representantes, sino en cuanto demanda persistente y proceso práctico; y ofrecen nuevos foros donde ciudadanos de todas las tendencias pueden descubrir e involucrarse en la política.

6. Los valores y el espíritu de la época

Los bloques de intereses e identidades relativamente estables fueron la base de la política en el siglo XX. Los partidos sabían qué representaban, y podían tratar a sus partidarios como una masa en gran parte amorfa. Pero en la sociedad de hoy, individualizada, nuestras vidas, intereses e identidades son collages únicos y no reproducciones idénticas. Esta diversidad estremece los cimientos de la política tal como la conocemos.

Esta es la tendencia que nos atrae hacia los partidos abiertos. Las estructuras futuras deben ser capaces de manejar e incluso sacar fuerzas de las diferencias en su seno. En septiembre de 2004, el ministro inglés de finanzas, Gordon Brown, presentó su visión de un “consenso progresivo” que comparó implícitamente con el movimiento de justicia social global. Yo lo desafié a decir si también aceptaba su “pluralidad conflictiva” como modelo, y (para diversión de los chismosos, pero importante para los demócratas) me confesó que sí.

Giorgos Papandreou no es el único que ha dejado la ideología para acoger el concepto de “valores”. Éstos significan cosas diferentes para diferentes personas, ya que no son prescripciones políticas, sino amplias disposiciones que responden en forma diferente en diferentes contextos. Para algunas personas, “valores” es un palabra en clave para la identidad, la raza o la religión, o para la nostalgia de las tradiciones del pasado. Ciertos valores que se afir-man a la vez con frecuencia parecen entrar en pugna: la seguridad y los derechos humanos en la “guerra contra el terrorismo”, la democracia y la seguridad en la disolución de Yugoslavia. Viven en las insti-tuciones de la sociedad y en las esperanzas de las personas: pueden ser conservadores, progresistas, o ambas cosas a la vez. Los valores son una armazón política más flexible para una época más compleja. Como declaró Colin Greer en su autopsia de las elecciones en los Estados Unidos, el mensaje político debe surgir de la base. La cuestión de “qué temas morales (o éticos) son legítimamente asuntos políticos” se debate en una comunidad tras otra.

La suerte en los asuntos humanos es hoy impredecible. Los partidos tienen que percibir rápidamente el cambio, adaptarse a él y darle forma. En el futuro veremos muchas más iniciativas de una sola causa (como en Kidderminster en la región central inglesa, donde el “Health Concern” -un grupo de gente de la localidad decidida a salvar su hospital- asombró a los sólidos partidos tradicionales y obtuvo la curul en el parlamento). Habrá más partidos de protesta como el Partido Reforma en los Estados Unidos o el movimiento de Ljist Pim Fortuyn en Holanda, y más partidos “instantáneos” basados en el carisma y el poder de sus líderes como el Forza Italia de Berlusconi o el Rusia Unida de Putin. Estamos ad portas de la hipersensibilidad política. Sus posibilidades son cínicas y populistas pero también cívicas y populares, y el carisma representará uno de los papeles principales.

Liderando el cambio: el republicanismo cívico los “Dioses Sol”

Las perspectivas más atractivas de los partidos abiertos sostienen la idea de un nuevo republicanismo cívico que vuelva a conectar el poder con el pueblo: con los muchos no con los pocos. Tal vez, paradójicamente, algunas de las innovaciones más prometedoras se están produciendo bajo líderes carismáticos como Papandreou en Grecia o Lula en Brasil. A menudo un visionario puede avanzar a grandes pasos, mientras que un grupo se movería muy lentamente. Es demasiado pronto para saber si en esta era de las celebridades, los partidos abiertos estarán indisolublemente ligados al liderazgo carismático.

Giorgos Papandreou deliberadamente busca un carisma negativo; rechaza el estilo de dominio del jefe de partido tradicional con su lema, “Confíen en mí”. En vez de esto, él dice: “El futuro de los partidos progresistas está en líderes como yo que confían en las personas como ciudadanos”.

Por lo menos dos preguntas son inevitables. Dado que Pasok, el partido de Papandreou, tiene una historia de maquinaria política y de arraigada corrupción, ¿hablarán como él su partido y sus directivos? ¿Confiarán los griegos más en Giorgos que en sí mismos para “cambiar todas las cosas”? ¿Lo necesitan para que el que sea su guía? ¿Puede el partido o el gabinete reemplazarlo?

El carisma y el poder ejecutivo son consignas en buena parte del mundo, donde la posibilidad de una política abierta se enfrenta a una corriente contraria. En Rusia y en muchas partes del Medio Oriente, “democracia” a menudo es una palabra abominable. Al sentirse impotentes ante la complejidad del mundo, muchas personas se sienten cómodas con la idea de que el líder es un hombre que da órdenes. El presidente Putin ha aprovechado esto. Prometerle a los votantes seguridad es más fácil que llevarlos al descubrimiento de su propio poder.

En una era de cambios radicales, las cualidades personales son la esencia del liderazgo. Pero un liderazgo perdurable implica saber cómo escuchar, cómo facultar a los demás y cómo comunicar su visión. La prueba definitiva de aquellos como Giorgos Papandreou será su herencia.

¿Pueden los partidos extinguirse? Antes de su “revolución rosada” de finales de 2003, en Georgia había casi tantos partidos como miembros del congreso, circunstancia que llevó al caos, la parálisis, la corrupción y la búsqueda de bajos intereses. Dada la complejidad actual, necesitamos instituciones que den forma a la política, llámense partidos, movimientos o plataformas; pero se requiere que sean más receptivos de lo que lo son hoy en día. El desafío es rediseñarlos para que sean ámbitos humanos y amigables, que canalicen nuestra sabiduría colectiva en lugar de nuestra codicia, temores y locuras.

* Consejero y escritor independiente en el campo de la renovación democrática, Europa y el Medio Oriente; cofundador de openDemocracy; miembro de The Young Foundation [www.icstudies.ac.uk]; consultor adjunto de políticas del Middle East Initiative Forum; editor de The Democratic Papers (2004), y coeditor de Peace Fire: Fragments from the Israel-Palestine Story (2002). Publicado por la Universidad Nacional de Colombia con propósitos pedagógicos y bajo licencia académica de openDemocracy. Traducción de Nicolás Sues.

 

El viejo muerto no puede resucitar

 

por Teódulo López Meléndez

 

 

Frente a la crisis de la democracia han surgido infinidad de movimientos sociales de base. Se trata, aquí y allá, de un ensayo general de alternativas a la relación jerárquica. La solución, parecen decir, no dependerá más de la promesa de los políticos, sino que debe ser aquí y ahora. Sólo que, en la práctica, reaparece, en lugar de desaparecer, el Estado Providencia, como en el caso venezolano, con numerosas “misiones” que son reparto de dinero como parche tranquilizador; es decir, el Estado asume la manifestación “anárquica” de la base financiando un nuevo populismo.

  

El asunto de fondo es determinar como esta nueva forma de organización podrá servir a los tejidos democráticos. Debemos constatar que estos movimientos son minoritarios por esencia y son tan poco atractivos como los partidos tradicionales. Los teóricos comienzan a llamar “tribus” a estas formas que la muerte de los partidos ha ocasionado. Así los llaman, porque pareciera que los individuos que se asocian quieren, en el fondo, redimirse de la individualidad. Se trata de una especie de sociabilidad primaria. Estamos ante un caso de reingeniería social de alta complejidad que pasaría, necesariamente, por redefinir lo político de una manera muy distinta de cómo la modernidad la entendió, esto es, organización jerárquica (partidos, sindicatos, etc).

  

Por todas partes brotan invectivas contra la jerarquía y un insistente llamado a la acción de las “bases”, sin que eso implique voluntad alguna de reestructurar lo político. Esto parece indicar un vuelco hacia sí mismas, por parte de estas organizaciones sociales que se asoman como los sustitutos de los viejos partidos. Se trata de un planteamiento radical de sustitución de lo representativo y, en consecuencia, de uno que rompe las bases de la democracia como la hemos conocido.

  

El peligro del brote anárquico de organización y destinos propios es el de la aparición del líder totalitario, mientras sus ventajas están en la pérdida de dependencia de la “promesa” y, teóricamente, del estado dadivoso, pues hemos visto que insurge una nueva forma de populismo amoroso que dice comprender la nueva realidad y la usurpa. Aclaremos que entendemos por anarquía en este texto simplemente la organización que se produce sin órdenes superiores. Han caído los metarrelatos políticos de legitimación y los metarrelatos teóricos y el líder providencial se convierte en sustituto.

  

En la práctica se ven pocos esfuerzos por hacer un replanteo de las condiciones básicas de la nueva posible convivencia social. Los partidos siguen funcionando, si es que funcionan, como si aquí no hubiese pasado nada. En el documento final de la asamblea anual de Fedecámaras se puede encontrar un tibio intento de replantear la función gremial empresarial. El movimiento sindical carece de cualquier asomo innovador. Los intelectuales –los pocos que aún mantienen contacto público- se dedican a una especie de pelea callejera, mientras la mayoría guarda un silencio atronador. Entretanto algunas de las nuevas formas de organización se desgastan en tareas de ingeniería política mal concebidas. El régimen –como queda dicho- financia el nuevo populismo sobre la premisa exclusiva de su propia estabilidad y de combate futuro a cualquier disidencia peligrosa. Los que podríamos llamar contemporáneos siguen comportándose como microorganismos a la deriva, encontrando en la pequeña “tribu” la redención parcial a su individualismo. Es así, pues, como lo que podríamos llamar “instituciones tradicionales” de la “sociedad civil” quedan en evidencia, ya no son capaces de cumplir el rol de intermediación que alguna vez ejercieron.

  

Hay que partir de lo cotidiano para reencontrar lo social. Hay que innovar en las actitudes y comportamientos y en las bases teóricas que los sustentan. Hay que entender las posibilidades del nuevo tejido social para fijar objetivos compartidos que puedan convertirse en propósitos y objetivos de la lucha. He dicho y repetido que la democracia marchaba junto a la sociedad industrial y que esta terminó. Estamos en un nuevo tiempo y la democracia debe entenderlo. En cualquier caso toda oposición exitosa hacia este peligroso fenómeno dictatorial nacido del rompimiento de la jerarquía organizada-sustituida por la obediencia al líder único- y de la representatividad, vendrá de quienes lo hagan desde la óptica del cambio, del avance, y nunca de quienes quieran restituir el viejo orden muerto. O aprendemos las nuevas formas de los pactos sociales o nos quedaremos en un velorio interminable de un viejo orden que no resucitará.

 

tlopezmelendez@cantv.net

LEA, por favor

por Luis Enrique Alcalá

(Tomado de Carta Semanal Nº 286 de “Doctor Político”)

Un nuevo e interesante blog ha sido iniciado recientemente por el intelectual larense Teódulo López Meléndez. Se trata de “Democracia del Siglo XXI”, en https://teodulolopezmelendez.wordpress.com/ (Tal vez hubiera sido mejor llamarlo por su nombre temático y emblemático, en lugar de darle un URL con el nombre de su director).

La iniciativa es muy atrayente, pues consiste en abrir un espacio para enriquecer y aggiornar la idea de la democracia en esta época. López Meléndez no vacila en referirla por oposición al “socialismo del siglo XXI”, marca registrada de Hugo Chávez y Cía. (De nuevo, quizás hubiera sido preferible abrir las puertas al debate intelectual sin la aparentemente inevitable referencia a Chávez y sus desvelos). En el artículo madre se dice al inicio: “Tenemos enfrente una oferta de ‘socialismo del siglo XXI’ y hay que producir una respuesta que he considerado no puede ser otra que ‘la democracia del siglo XXI’.” Habría bastado, probablemente, atenerse a la definición sin cotejo que López Meléndez ofreciera en la nota inaugural: “El propósito de este espacio es conseguir y divulgar nuevas ideas sobre la democracia. Este sistema de gobierno de libertades, como cualquier otro, debe ser espacio fecundo para la siembra de las ideas innovadoras. Quienes piensan que sobre la democracia ya todo está dicho, le hacen un grave daño. Esperamos, pues, sembrar a la democracia de pensamiento, con la ayuda de todos los que parten de este planteamiento: no todo está dicho sobre este sistema de gobierno, hay que remozarla para este nuevo siglo, llenarla de atractivos para que los pueblos la disfruten en plena libertad”.

Apartando estas observaciones, de las que la segunda es más sustancial, uno encuentra muy interesantes y prometedoras reflexiones en “Democracia del Siglo XXI”. Demostrando modernidad, el tema del papel político de la Internet destaca de forma medular. Por ejemplo, hay allí un artículo de Timothy Sisk bajo el título “Democracia digital en la ciudad del siglo XXI”. En él se lee: “El desarrollar la democracia digital en las ciudades actualmente en crecimiento, representa un camino lleno de promesas para el mejoramiento de la democracia. La democracia digital presenta un gran potencial para reforzar la conciencia cívica de los ciudadanos y fomentar su participación en las decisiones municipales. Después de todo, fue en las ciudades donde se inició la democracia”.

O también, en una breve nota titulada “Internet: Sociedad y democracia del siglo XXI”, pone López Meléndez: “Las nuevas tecnologías dotan a los ciudadanos de un poder comunicativo cuyo uso está empezando a manifestarse. La libertad de los individuos aumenta con las crecientes posibilidades de transmitir y recibir información. Movimientos sociales de distinta naturaleza utilizan Internet para la consecución de sus fines. Internet es un espacio que se adecua muy bien al tejido asociativo, dotándole de un poder que nunca antes ningún medio pudo darle”.

Diez años antes de que Internet se presentara en sociedad, allá por febrero de 1985, se diagnosticaba ya en Venezuela: “La época que nos ha tocado en suerte contiene las más asombrosas posibilidades. Si todavía la dimensión de ciertos problemas parece abrumadora, también es cierto que las más recientes rupturas tecnológicas—principalmente en las tecnologías de computación, de comunicaciones y de bioingeniería—permiten avizorar nuevas y más eficaces soluciones. En particular, el horizonte tecnológico de lo democrático se ha expandido, y el actual nivel de participación popular en la formación de las decisiones públicas es muy inferior al que es tecnológicamente posible”. A partir de presunciones como ésa se proponía una nueva clase de organización política, la que realizaría “operaciones” que propendieran a la consecución de tres objetivos: “1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad políticas del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar un desarrollo político del país que modernice y haga más científico el proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología política le permite”.

Resulta estupendo que veintitrés años más tarde renazca esa misma intención, en el nuevo blog “Democracia del Siglo XXI”. Es ciertamente recomendable visitarlo y, mejor aún, contribuir con él.

 Luis Enrique Alcalá

Nota del editor: Tiene absoluta razón el estimado ensayista Luis Enrique Alcalá. Lo del URL se debe a mi torpeza en todo cuanto se refiere a los tecnológico. Admito que aún no sé utilizar en toda su potencialidad este espacio.

 

En cuanto a usar “democracia del siglo XXI” por oposición a “socialismo del siglo XXI”, también tiene razón Alcalá. Se debe –es obvio- a esta presión desaforada que los venezolanos recibimos a diario. Puede caber perfectamente socialismo en una democracia del siglo XXI; es más, debe caber; es más, haremos cualquier esfuerzo porque esté. Está claro que nos referimos a un socialismo aggiornato, no a esta confusión extrema a que somos sometidos por parte de un gobierno específico. La aparente confusión deriva de esta causa, pero al leer el blog y encontrar pensamiento de izquierda allí, queda demostrado que esa no fue la intención del editor, es decir, una excluyente. La ocasión es propicia para decir claramente que no nos interesa la tendencia ideológica de quienes escriban o de quienes lean en este blog; lo que nos interesa es que desde todas las tendencias contribuyamos a crear el espacio democrático de este siglo donde podamos debatir en libertad, pero también en estructuras democráticas renovadas y en el campo conceptual más allá de las pequeñeces. La idea básica sigue siendo la misma: debemos renovar la democracia con pensamiento e ideas, crear el marco de desarrollo donde todas las tendencias quepan respirando otro aire, otras concepciones, otros paradigmas.

 

Muchas gracias al siempre brillante analista Luis Enrique Alcalá por sus observaciones atinadas.

 

tlopezmelendez@cantv.net

Libro sobre el tema

LA DEMOCRACIA DEL SIGLO XXI

Phillip Resnick (Ed. Anthropos)

Precio:22,65 € ($35,02)

192 páginas.

ISBN: 8476588224. ISBN-13: 9788476588222

(2007).

 

 

Philip Resnick aborda en este ensayo algunas de las dificultades de la gobernanza en el siglo XXI, como la globalización, el nacionalismo y la democracia directa. Incluye incursiones de estilo utópico sobre las posibles estructuras de un gobierno democrático global; una defensa de la igualdad social y económica, así como el reconocimiento de los límites de la solidaridad en un mundo de sociedades pluralistas y divididas… Pero sobre todo mira hacia el futuro con una esperanza renovada en el proceso democrático.

Democracia Digital en la Ciudad del Siglo XXI

                                                                   

 

                  

Por Timothy Sisk

                                                                                                                                                                                                  

De Atenas a Asunción, de Singapur a Sidney, existen ciudades en el mundo que se encuentran en primera línea en la implantación de tecnologías de la información para transformar la forma como los gobiernos se relacionan con sus ciudadanos. Ciudades del Siglo XXI que recién se inicia, han demostrado ser particularmente aptas para dar a la democracia digital la oportunidad de ofrecer a los ciudadanos una nueva vía para interactuar por medio de Internet con su gobierno.

 

En la actualidad se espera que toda ciudad moderna disponga de un gran Sitio WEB, a través del cual se ofrezca a la gente servicios e información de forma directa, con fácil acceso y sin la burocracia propia de los gobiernos. Pero proveer servicios e información representa sólo parte de lo posible por esta vía de comunicación.

 

 

“Existen nuevos e interesantes experimentos de democracia digital que son indicativos de la capacidad de la actual Tecnología de Comunicación e Información para reforzar la democracia local.”

 

Gobiernos locales y grupos sociales civiles en todo el mundo se están modernizando para mejorar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, para acrecentar la transparencia y el buen gobierno y para organizar de forma más efectiva a los grupos sociales. El resultado es que Internet permite a las autoridades locales llegar a sus ciudadanos con servicios e información y además darles la oportunidad de opinar sobre las decisiones que atañen a los asuntos públicos.

 

A la cabeza de estas innovaciones se encuentran propuestas para utilizar Internet en los procesos electorales, incluyendo el voto por Internet. ¿Pueden las ventajas aportadas por Internet infundir nueva fuerza a la democracia local al fomentar una eficaz comunicación con los ciudadanos?

 

Mientras la última palabra aún debe ser dicha, existen nuevos e interesantes experimentos de democracia digital que son indicativos de la capacidad de la actual Tecnología de Comunicación e Información para reforzar la democracia local. No cabe duda de que esta tecnología ofrece posibilidades prácticas para implementar una válida democracia digital. Métodos de consulta innovadores ya han demostrado su eficacia. Votar vía Internet parece un hecho inevitable en el futuro próximo como válida alternativa a hacerlo personalmente o por correo. Es obvio que los cambios tecnológicos han abierto nuevos campos que permiten consolidar el ejercicio de la democracia en las ciudades.

 

Proyectos Piloto

 

Una de las iniciativas más innovativas de democracia digital es el llevado a cabo en Kalix Radslag, una ciudad en el extremo norte de Suecia, donde se ha implementado un proceso de consulta en línea para el diseño de una nueva plaza urbana. Para obtener la contribución de los ciudadanos sobre diversas opciones, el gobierno de la ciudad contrató a una empresa de tecnología de la información (Votia.com) para llevar a cabo una encuesta sistemática de la opinión pública por medio de un sondeo por Internet y de discusión pública. Más de 1200 ciudadanos participaron en el diálogo virtual. Este diálogo en línea, junto con el resultado de otros medios tradicionales de participación ciudadana, llevó a adoptar un diseño de amplia aceptación popular para el nuevo centro de la ciudad.

 

En contra de una opinión generalizada, el mundo en desarrollo no se encuentra trabado en las zonas pobres detrás de lo que se ha dado en llamar la “divisoria digital”. Según Vikas Nath, un innovador de Internet, el potencial de Internet en los países en desarrollo se apoya en su capacidad para transformar la sociedad por medio de la rápida y eficiente diseminación de conocimientos. Para mencionar algunos casos de estudio relacionados con Internet y en general con las Tecnologías de Información y Comunicación (en particular el teléfono móvil), podemos traer a colación Bangladesh, Cambodia y Cameroon. El Sr. Nath y otros expertos demuestran como estas tecnologías han modificado de forma radical la participación de los ciudadanos en temas gubernamentales relacionados con el proceso de desarrollo socio económico.

 

Vinculando Ciudades Entre Sí

 

En otros lugares del mundo, asociaciones municipales han sido las creadoras de proyectos de democracia digital a nivel local. La Unión Internacional de Autoridades Locales (International Union of Local Authorities, IULA), es una asociación global de funcionarios electos cuya misión es representar los intereses de las personas responsables de los sistemas de gobierno municipales. El secretariado de esta organización ha acumulado una vasta experiencia sobre los problemas y oportunidades que los funcionarios locales encuentran al introducir las Tecnologías de la Información y la Comunicación en actividades básicas para el desarrollo local de la democracia.

 

Entre los experimentos más interesantes que actualmente se llevan a cabo sobre democracia digital, podemos mencionar: proveer de manera más eficiente información relativa a los servicios aportados por el gobierno, vincular a las municipalidades en una región, a nivel nacional e incluso internacional, desarrollar la confianza de los ciudadanos por medio de una toma transparente de decisiones, por ejemplo transmitiendo en línea las reuniones del Consejo Deliberante, proveer la posibilidad de comunicación directa entre los ciudadanos y los funcionarios electos y disponer de un punto de entrada “Portal” fácil de navegar donde se tenga acceso a toda la información gubernamental proveniente de sus múltiples departamentos y oficinas.

 

En la misma línea, Steven Clift, un innovador de Internet, es el diseñador de un interesante nuevo proyecto (www.e-democracy.org). Utilizando tecnologías basadas en Internet para el diálogo público, independiente de los canales oficiales pero involucrando a funcionarios y ciudadanos, el Sr. Clift ha contribuido a desarrollar la confianza pública en el buen gobierno así como a fomentar que los ciudadanos se involucren en su mejora. Este logro a menudo denominado “capital social”, lo ha obtenido en Minnesota y en otros lugares de los Estados Unidos. En su enfoque se pone énfasis en el hecho que democracia es un proceso deliberativo, donde los temas se discuten abiertamente, se juntan opiniones y se exploran todas las decisiones alternativas.

 

Voto en Línea

 

Nada puede llegar a transformar la democracia local tanto como el posible uso de Internet para votar. ¿Puede la tecnología de la información revivir la democracia directa del pueblo? Si esto ha de suceder, las municipalidades de Suiza se encontrarán a la cabeza de este movimiento.

 

Para el 2002 el Cantón de Ginebra está programado para experimentar con el primer voto electrónico mundial. El electorado tendrá la oportunidad de votar en línea en un Referendum. El proyecto ha puesto en el tapete una serie de problemas, tales como prevención del fraude y seguridad. Las encuestas demuestran que la posibilidad de votar en línea incrementará la participación ciudadana hasta un 9%. El voto por Internet también plantea una serie de temas normativos; como el preguntarse si la democracia directa (decisión por mayoría popular) resultará más predecible si los ciudadanos pueden emitir su voto con toda facilidad para resolver temas comunitarios. El voto del Cantón de Ginebra decidirá algo más que un Referendum. Servirá para determinar si el voto por Internet es simplemente una ventaja más o si llegará a alterar la naturaleza de la participación ciudadana y por lo tanto de la misma democracia.

 

Recomendaciones

 

De las anteriormente mencionadas y otras experiencias, están comenzando a surgir recomendaciones para ayudar a las ciudades a pensar seriamente en las posibles consecuencias de la democracia digital para mejorar el sistema de gobierno.

 

Un liderazgo de total dedicación es fundamental. Para que las autoridades locales consideren implantar un proceso de consulta utilizando las nuevas tecnologías [tal como una “Mesa de Discusión Municipal” o de una “trama para discusión en línea” (los usuarios pueden registrar sus comentarios y responder a los de otros)] , es preciso un liderazgo de total dedicación. En otras palabras los ciudadanos o grupos cívicos a quienes se les pide que participen en tales procesos deben estar convencidos de que sus opiniones serán tomadas seriamente en cuenta.

 

Los intereses inmediatos de la gente deben primar en tales consultas. Otra enseñanza derivada de esta práctica es que los ciudadanos estarán mejor dispuestos a participar y opinar cuando los temas bajo consideración se encuentran directamente relacionados con sus vidas. Por ejemplo, en diálogos de consulta relativos al proceso de presupuesto comunitario, siempre debe aclararse como están vinculadas las cifras mencionadas a los intereses prácticos de los ciudadanos.

 

Hay que demostrar a los ciudadanos que sus opiniones realmente importan. Si la percepción de la gente es que el proceso de consulta no es genuino o simplemente que las opiniones vertidas no pesarán en la decisión a tomar, todo el sistema no servirá de nada. Una práctica novedosa en algunos Consejos Municipales es el dedicar una parte de las reuniones a responder de forma directa y rápida a las opiniones y consultas recibidas por Internet. Algunas ciudades han iniciado transmisiones via Internet de reuniones virtuales del Consejo Municipal.

 

La sociedad civil puede ocasionalmente contactar grupos marginales. Cuando la confianza en las autoridades locales es reducida, organizaciones civiles de la sociedad pueden contactar de una u otra manera a grupos marginados de la comunidad. Un ejemplo puede ser el utilizar Sitios de Internet escritos en el lenguaje del grupo minoritario para mejorar las relaciones entre funcionarios y grupos marginales. Ciudades de Holanda (en particular Amsterdan y La Haya) han sido testigos de exitosos proyectos de organizaciones comunales para contactarse con inmigrantes y otros grupos minoritarios.

 

El obstáculo más importante al utilizar las Tecnologías de la Información para desarrollar la democracia local es la falta de acceso generalizado a las mismas. El acceso a las tecnologías es imprescindible y esto exige la existencia de amplios servicios y de conocimientos del tema informático. En la mayoría de los países, particularmente en las naciones en desarrollo, el acceso a los servicios en línea se encuentra limitado a la minoría pudiente. La experiencia recogida en Andra Pradesh en India, demuestra que los esfuerzos concentrados en la inversión para facilitar la adquisición de habilidades por parte de la comunidad da excelentes resultados, logrando que la población adquiera conocimientos básicos sobre informática y desarrolle sus capacidades.

 

La apatía de los ciudadanos es un problema a superar. El mejor esfuerzo al utilizar tecnologías de la información para estimular el diálogo comunal fallará si los ciudadanos no están interesados en los temas que se les plantea. Los ciudadanos encontrarán que el diálogo en línea es inútil, incluso molesto, si consideran que la conversación es sólo charla banal y que sus opiniones no servirán para nada porque en última instancia “todo seguirá como antes”.

 

Mirando hacia delante

 

“Fue en las ciudades donde se inició la democracia.”

 

El siglo XXI continuará siendo testigo de una rápida urbanización, especialmente en el mundo en desarrollo. A medida que se extienda el acceso a las tecnologías de la información, como por ejemplo ha sucedido en Costa Rica, la capacidad de las ciudades en todo el mundo para entrar en contacto con las vidas de sus ciudadanos se incrementa tremendamente. El desarrollar la democracia digital en las ciudades actualmente en crecimiento, representa un camino lleno de promesas para el mejoramiento de la democracia. La democracia digital presenta un gran potencial para reforzar la conciencia cívica de los ciudadanos y fomentar su participación en las decisiones municipales. Después de todo, fue en las ciudades donde se inició la democracia.

 

La vida urbana moderna puede resultar enajenante y provocar una apatía popular cuando los ciudadanos no tienen ningún interés en participar en los problemas comunitarios. La respuesta a la apatía es un probado y auténtico compromiso por parte de las autoridades locales y de los líderes cívicos de volcarse hacia los ciudadanos para practicar la “democracia deliberativa” donde se escucha la opinión de todos y se hace todo lo posible para tomar decisiones que beneficien a todos los segmentos de la población.

 

La democracia digital, por medio de comunicaciones en línea, puede que no sea una panacea para consolidar la democracia, pero nosotros ya hemos sido testigos de los primeros resultados de las nuevas tendencias y técnicas que confirman el importante papel que la democracia digital jugará en el gobierno de ciudades en el siglo XXI.

 

 

Timothy Sisk es el autor principal de: “Democracia a Nivel Local: El Manual de International IDEA sobre Participación, Representación, Administración de Conflictos y Forma de Gobierno (Democracy at the Local Level: The International IDEA Handbook on Participation, Representation, Conflict Management and Governance) (Estocolmo: International IDEA 2001). El Sr. Sisk es profesor asociado de Estudios Internacionales en la Facultad para Graduados de la Universidad de Denver (USA).

 

Internet: Sociedad y democracia del siglo XXI

En un mundo globalizado los ciudadanos se sienten cada día más lejos de sus representantes políticos y los sistemas menos legitimados. La soberanía de los Estados cede mayores espacios al mercado y a otras instituciones transnacionales. El avance en los nuevos medios de telecomunicación se presentan ante este fenómeno como una considerable posibilidad de romper las distancias entre lo político y lo social. Los proyectos Infoville y Euroinfoville representan ejemplos de como la administración puede acercarse a los ciudadanos gracias a las nuevas tecnologías. Las posibilidades de una democracia más participativa son cada día más plausibles.

Las nuevas tecnologías dotan a los ciudadanos de un poder comunicativo cuyo uso está empezando a manifestarse. La libertad de los individuos aumenta con las crecientes posibilidades de transmitir y recibir información.

Movimientos sociales de distinta naturaleza utilizan Internet para la consecución de sus fines. Intenet es un especio que se adecua muy bien al tejido asociativo, dotándole de un poder que nunca antes ningún medio pudo darle

4º Congreso internacional de produtos e serviços Intra e Internet (Brasil)

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