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Ideología absoluta en nueva política exterior “antiideológica” de Brasil

 

Bolsonaro y su canciller

El presidente electo, Jair Bolsonaro (I), con Ernesto Araújo, designado como su canciller. La decisión generó sorpresa porque se trata de un diplomático de escasa experiencia y con ideas discrepantes de la tradición multilateralista de la política externa de Brasil, además de admirador del presidente Donald Trump, lo que anticipa un alineamiento automático con Estados Unidos. Crédito: Valter Campanato/Ag. Brasil-Fotos Públicas

Análisis de Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 16 nov 2018 (IPS) – “Aumentar el poder de las instituciones internacionales sobre los Estados nacionales y sus poblaciones” y “sofocar el crecimiento económico en los países capitalistas democráticos”, favoreciendo a China, es lo que busca la “ideología del cambio climático”.

Así escribió, y seguramente lo piensa, Ernesto Araújo, designado por el presidente electo, Jair Bolsonaro, como el futuro ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.

El país “corre el riesgo de convertirse en chacota universal”, sentenció Clovis Rossi, veterano comentarista internacional y miembro del Consejo Editorial de Folha de São Paulo, el diario con más lectores en este país latinoamericano de 208 millones de habitantes y potencia emergente global.

Bolsonaro conquistó la presidencia el 28 de octubre, acusando a los gobiernos predecesores del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), en el poder entre 2003 y 2016, de promover una política externa “ideológica”.

Pero ahora se apresta a adoptar la ideología absoluta, sin matices, en ese y otros campos, como educación y ambiente.

Climatismo, globalismo, antinatalismo, racialismo, laicismo y la “China maoísta” son algunos enemigos que pretende combatir el diplomático de 51 años, 29 de los cuales como funcionario del Itamaraty, la cancillería brasileña, si es que practica lo que ha dicho cuando pase a ejercer como canciller al asumir el nuevo gobierno de extrema derecha el 1 de enero.

Araújo tiene a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, como su héroe, el único líder capaz de salvar al Occidente cristiano, con una “visión no basada en el capitalismo y la democracia liberal, sino en la recuperación del pasado simbólico, de la historia y la cultura de las naciones occidentales”.

“Solo un Dios podría aún salvar al Occidente, un Diós operando por la nación”, escribió en otra parte del largo artículo “Trump y el Occidente”, que publicó en 2017 en la revista Cadernos de Política Exterior, editada por una fundación vinculada al Itamaraty. ¿Sería Trump ese dios?

La consigna electoral de Bolsonaro, que sigue repitiendo, es:“Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”, con la que queda evidente la religiosidad del próximo gobierno brasileño,  en que el mandatario electo identifica marxismo y comunismo en todas partes.

Pero una religiosidad cristiana, en desmedro de las demás. Araújo es católico, Bolsonaro también, pero se hizo bautizar por un pastor pentecostal hace dos años y mantiene esa ambigüedad, que parece haberle resultado muy útil electoralmente en un país de gran crecimiento de las confesiones evangélicas.

“Globalismo es la globalización económica que pasó a ser pilotada por el marxismo cultural. Es un sistema antihumano y anticristiano”, explicó Araújo en un blog que creó para difundir sus ideas y apoyar la candidatura presidencial de Bolsonaro.

Climatismo se basa en el “dogma ‘científico’” que relaciona gas carbónico y temperatura en aumento, “cuando los datos sugieren al revés”, una “táctica globalista de infundir miedo para obtener más poder” para el Estado sobre la economía, aduce el diplomático.

La elección de Araújo debería haber complacido a la diplomacia brasileña, un cuerpo de funcionarios de formación y carrera exclusivas, considerado de excelencia.

Pero no fue así, porque se trata de un diplomático que solo ascendió en junio a embajador (que en Brasil indica rango, además de función) y que nunca encabezó una embajada.

Es una subversión en una institución muy celosa de su jerarquía, casi tanto como los militares. Secretario, consejero y ministro, con subclases como primero o segundo, componen los niveles de la carrera hasta llegar a embajador.

El apoyo incondicional y sus ideas fueron decisivos, al parecer, para la escogencia de Bolsonaro. Antes se apuntaban embajadores con gran experiencia, incluso ya jubilados, como probables cancilleres, ante las turbulencias que Brasil deberá enfrentar en comercio internacional.

Araújo se suma a los problemas que acumula el gobierno de Bolsonaro para hacer frente en política exterior.

Los países árabes y musulmanes amenazan con retaliaciones si Brasil confirma en los hechos la mudanza de su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, siguiendo los pasos de Trump.

Bolsonaro anunció que lo haría, pero retrocedió ante las reacciones en Medio Oriente, iniciadas con la cancelación de una misión brasileña a Egipto, que iba a encabezar el  canciller saliente, Aloysio Nunes Ferreira, del 8 al 11 de noviembre, acompañado de empresarios.

En 2017, los países árabes importaron 13.500 millones de dólares en productos brasileños, principalmente carne. El temor es perder gran parte de ese mercado en que Brasil obtiene un abultado superávit comercial.

Lo mismo sucede con China, que reaccionó alertando que Brasil sufriría graves pérdidas económicas, en caso de medidas restrictivas a las inversiones y el comercio con la potencia asiática, sugeridas por Bolsonaro en septiembre.

El futuro gobierno ya encontró nuevas adversidades ante sus duras acusaciones a Cuba por comunista. El gobierno de La Habana decidió el 14 de noviembre retirar los 8.332 médicos que aún prestan servicios al programa Más Médicos, que se desarrolla en Brasil desde 2013 para atender zonas rurales, en este país de dimensiones continentales.

Hasta fin de año el programa perderá así 45 por ciento de sus efectivos. Cuando comenzó, los médicos cubanos aportaban cerca de 80 por ciento del total, ante la negativa de los profesionales brasileños en desplazarse a los lugares remotos que más carecían de atención.

Como resultado,  más de 20 millones de brasileños pueden quedar repentinamente sin servicios médicos.

“La cuestión ideológica no puede contaminar el servicio público”, criticó a Folha de São Paulo el presidente de la Confederación Nacional de Municipios, Jonas Donizete, alcalde de Campinas, a 100 kilómetros de la sureña metrópoli de São Paulo.

Hay riesgo de “calamidad pública”, según alcaldes y responsables de servicios de salud, que piden medidas de emergencia para suplir a esos médicos. En muchos municipios del interior, los cubanos son los únicos dispuestos a trabajar en la zona rural y territorios indígenas.

La decisión cubana responde a una serie de ataques de Bolsonaro a Cuba. Sus médicos tendrían que someterse a pruebas de capacidad y ser contratados en otro régimen, individualmente y recibiendo todo el salario en Brasil.

“Ni se sabe si son médicos de verdad”, suele reiterar el presidente electo, que calificó de “trabajo esclavo” el hecho de que los cubanos no puedan traer sus familias y solo reciban una pequeña parte del sueldo en Brasil, siendo el grueso destinado a Cuba por el contrato del que fue intermediaria la Organización Panamericana de Salud.

Eso debe repercutir negativamente para el gobierno aún antes de asumir. Los médicos cubanos son en general muy queridos por la población atendida, con una dedicación que difícilmente será comprendida desde lejos y por ideologías opuestas a las de La Habana.

La visión ideológica bruta, caótica, que identifica la globalización, ambientalismo y género como manipulaciones de una izquierda que busca “desactivar la energía psíquica saludable del ser humano”, tampoco parece la adecuada para orientar la diplomacia de un país del peso económico, ambiental y cultural de Brasil.

El canciller designado cree igualmente que la izquierda busca extinguir la humanidad con su antinatalismo, por definirse como “una corriente política que quiere hacer todo para que las personas no nazcan”, defendiendo el aborto, “criminalizando el sexo, el buen humor, la biología, el aire acondicionado y la belleza”, entre muchas otras cosas.

Otros pecados a combatir del marxismo son el Estado laico y el “racialismo, es decir la división forzada de la sociedad en razas antagónicas”.

“Abrirse a la presencia de Dios en la política y la historia” es la solución para quienes como él creen que “La fe en Cristo significa hoy luchar contra el globalismo” y el fin de la Historia, “un concepto marxista” que “la globalización triunfante proclamó en los primeros años 1990”.

Esta es la doctrina que orientará la política externa brasileña desde el primer día de 2019, para el sufrimiento o la risa del mundo.

Edición: Estrella Gutiérrez

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Fareed

Fareed Zakaria : ¿Qué efecto tiene el circo Trump en el mundo?

“Es fácil distraerse con el circo de la presidencia de Trump. ¿Pero cuál es su efecto más grande? “Pregunta Fareed en su  columna del Washington Post   esta semana.  Desde  el presidente ruso Vladimir Putin  hasta  el presidente chino Xi Jinping , los principales líderes mundiales se han reunido en las cumbres de esta Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y Asia Oriental, así como en la conferencia de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). “Pero el presidente de los Estados Unidos es MIA”. ¿Por qué son tan importantes la ASEAN y la APEC? “[Países en la región están tratando de navegar el cambio de poder que se produce una vez en la vida: el ascenso de China”.

Estados Unidos se ha negado a “dar forma a la agenda, apuntalar sus alianzas o profundizar sus lazos en la región”, incluso cuando los países asiáticos se quejan de que Estados Unidos “está abandonando el campo a Pekín”. Y “la falta de interés de Trump continuará alimentando esto”. Miedo “, escribe Fareed.

Esto, argumenta Fareed, es “el efecto Trump en el retroceso sobre el comercio en Asia”.

Aunque “la administración de Trump tiene un punto válido sobre el abuso de China del sistema de comercio”,  la noción de Trump de  que “si  no negociamos, ‘d guardar un infierno de un montón de dinero , ‘ ” Fareed sostiene,‘es simplemente falsa’.

“Pocas ideas han sido tan bien probadas a lo largo de la historia como la noción de que el comercio aumenta los ingresos y los niveles de vida de un país”, sin mencionar la cooperación internacional y la paz. “Los líderes estadounidenses lo entendieron durante décadas, hasta ahora”.

Los usos de la memoria

memoria

Por Andrés Hoyos

Empiezo por aclarar que las que siguen son conjeturas, no certezas. Estas últimas no abundan tras los conflictos prolongados, si bien hay una que importa aquí: el pasado es inmodificable.

El Espectador publicó este domingo un largo artículo sobre los avatares rocambolescos sufridos por los archivos secretos del DAS después de liquidado el organismo. En las 12.000 cajas hoy custodiadas en un sótano del Archivo General de la Nación debe haber cualquier cantidad de vida, intriga, traición, corrupción, abuso, y uno intuye que es preciso preservar aquello por su inmenso valor. Pero ¿en qué consiste exactamente ese valor?

En principio archivos como estos tienen algo de totalitario. Claro, los casos judiciales que se investigan y se fallan deben quedar registrados y deben ser accesibles al público, con tal cual cortapisa. ¿Pero por qué va a tener el Estado información sobre la vida privada de personas que no han cometido ningún crimen? Es cierto que cuando un país atraviesa por un conflicto grave y la seguridad del Estado sufre amenazas serias, se justifica recopilar información sobre lo que se fragua. Más problemático es evitar que haya gente que quede atrapada de por vida en esas redes.

Me vienen a la memoria dos casos emblemáticos. Uno es el de Milan Kundera, quien siendo un joven y fogoso comunista en 1950 denunció a Miroslav Dvoracek, a la sazón un espía de occidente en Checoslovaquia. Dvoracek a duras penas se salvó de la pena de muerte. De nada valió que el resto de su vida Kundera fuera un enemigo implacable del comunismo, pues a los 59 años su carpeta salió a la luz y el recluso y expatriado escritor fue vilipendiado por el universo biempensante. También está la revelación póstuma sobre Gerardo Reichel-Dolmatoff, miembro activo de los SS nazis en su juventud. Su destacado papel como antropólogo durante décadas en Colombia no lo libró de esa mancha. La memoria no prescribe.

Antes que todo este material sea examinado por los historiadores, por un tiempo es pertinente para la a veces confusa mezcla de verdugos y víctimas. Estas últimas en su inmensa mayoría no se enteran de lo que sobre ellas registran los documentos. Nos dice el padre Francisco de Roux, cabeza de nuestra Comisión de la Verdad, que la idea es comprender el conflicto. Y sí, tal vez el informe final que ellos presenten, bien sustentado, aporte elementos valiosos para la interpretación, pero no estoy convencido de que una sucesión de datos singulares nos vaya a permitir saber mucho más de lo que ya sabemos. La pregunta del millón es por qué pasó lo que pasó, y esa no tiene una respuesta casuística.

¿La memoria moviliza la sociedad? Aunque tampoco sobra, no creo que en Colombia vaya a haber una movilización a gran escala a partir lo que publique la comisión. Estamos saturados con el tema. “La memoria todavía no es la verdad”, dice Francisco de Roux. Pues bien, nunca lo será. No existe en el mundo un conflicto comparable al colombiano que haya desembocado en un rompecabezas armado en forma definitiva. La Primera Guerra Mundial concluyó hace 100 años y todavía se debate con ardor por qué pasó lo que pasó.

Me quedo con la noción de que investigar la verdad, sin pretender alcanzarla, produce reconciliación. Más importante, no obstante, es que en estas cosas las sociedades buscan la expiación de la culpa, la cual nunca se obtiene. Arriba mencioné la razón: uno quiere modificar el pasado, pero el pasado es inmodificable.

andreshoyos@elmalpensante.com

La caravana migrante o la marcha de los carritos infantiles

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Por José Ignacio De Alba, Víctor Pernalete, y Daniela Pastrana

QUERÉTARO, México, 12 nov 2018 (IPS) – En las sillas de las carriolas, como se llaman en México a los cochecitos infantiles, va una niña o un niño, pero  también mochilas, algún juguete, cobijas, colchonetas y un poco de comida para el camino. Los carros y sillas para niños ya van destartalados, algunos han aguantado el viaje desde América Central.

Llevan casi un mes caminando y más de 2.000 kilómetros recorridos. Los pequeños se aburren, hacen berrinches, se enfadan. Prácticamente todos se han enfermado y muchos muestran las huellas del cansancio. Sus padres los abrazan, los cargan, los llevan en hombros, los hacen caminar de prisa, les agarran de la mano para que no se les pierdan y les pasan algún juguete para que se entretengan. Pocos tienen energía para regañarlos.

Contra todo pronóstico, la Caravana Migrante que salió el 13 de octubre de San Pedro Sula, en Honduras, parece reagruparse y tomar más fuerza en cada parada. Aunque en cada lugar hay deportaciones y retornos asistidos, cada vez son más los que se une al contingente. Incluso mexicanos que aprovechan la la caravana para irse a los Estados Unidos.

Es el sueño de una vida mejor. ¿Cómo llegarán al norte? Con “el favor del señor”, responden.

El grupo de avanzada, que salió de Ciudad de México el viernes 9, estaba integrado por unos 700 jóvenes dispuestos a arriesgarse con tal de hacer su viaje más rápido. Y aunque había familias, la mayoría de las mujeres con niños optó por esperar un día más la posibilidad de un transporte seguro, que no llegó.

El grupo que salió el sábado 10, en cambio, era una tropa de bebés, niños, mamás (muchas muy jóvenes), ancianos y gente en sillas de ruedas.

alieron todos juntos, a las 5 de la mañana, pero rápidamente se dispersaron por el camino. Algunos consiguieron un “aventón” (transporte solidario), otros tuvieron que caminar mucho más. La carretera federal 57, a la altura de la caseta de Tepozotlán, era una larga romería de humanos tratando de subirse a un camión o a un tráiler.

 

La escena, metros después de la caseta, era propia del realismo mágico mexicano: policías federales, curas, monjas, funcionarios con chalecos de la secretaría de salud y de la comisión de derechos humanos del Estado de México, todos convertidos en “polleros” que detenían los vehículos y organizaban la subida de cientos de familias a las cajas de tráileres. La fila se extendía más de un kilómetro.

Muchos, desesperados por el calor, comenzaron a caminar. Y así, a lo largo de la carretera se veían montones de personas avanzando.

Después de 12 horas de la salida de Ciudad de México, todavía había gente llegando a Querétaro, donde el gobierno estatal había dispuesto todo para que no entraran al estado, sino que bordearan por el libramiento directo hacia Guanajuato.

Pero los refugiados ignoraron las instrucciones que corría por el altavoz en la caseta, de llegar al cruce de Palmillas, donde el gobierno estatal instaló un campamento en medio de la nada.  La carpa instalada se quedó vacía, porque todos los que llegaban y veían que no había más gente y que estaba muy lejos de su destino optaban por seguir su camino hasta el estadio Corregidora.

En Querétaro, nunca se había visto algo así. Desde el viernes 9 por la tarde, los primeros migrantes llegaron a la ciudad y unos cuantos cientos se instalaron en las inmediaciones de la Alameda Hidalgo antes de ser trasladados a los pasillos interiores del estadio, que fungió como improvisado refugio.

 

Rebelión migrante y disculpas del gobernador

Querétaro es una ciudad acostumbrada a vivir la migración en silencio. Sus vías férreas han sido testigos del paso de cientos de miles de personas que en los últimos años han cruzado México siguiendo el sueño americano. Aquí, escondidos, expatriados, han vivido su propio suplicio.

Apenas algunos organismos de la sociedad civil, como la Estancia del Migrante González y Martínez atienden el asunto de manera global.

Pero este fin de semana la migración se rebeló. El monumento a Conín, sobre la autopista 57, que da la bienvenida a quienes vienen de la capital, vio como miles de migrantes llegaron con la frente al sol. Un éxodo doloroso que ocupó la casa de los Gallos Blancos, el equipo de fútbol que el fin de semana se había ido a jugar a Veracruz.

El gobierno del estado se vio forzado a adoptar una actitud proactiva, apenas unos días después del exabrupto del gobernador Francisco Domínguez. Cuestionado por el asunto de la Caravana que venía, afirmó que había que revisar los antecedentes penales de los migrantes pues la mayoría de venezolanos que han llegado son delincuentes. Horas más tarde tuvo que pedir perdón. Y ahora la atención a la Caravana se volvió una cuestión de Estado.

Las corporaciones de seguridad, Protección Civil, salud y atención a la familia están abocadas a la atención de más de 4 mil migrantes que llegaron a la ciudad. El operativo de salud atendió, hasta la mañana del sábado 10, a 135 personas, la mayoría por problemas respiratorios.

El caso más grave fue el de una joven que presentaba un aborto incompleto. Julio César Ramírez Argüello, secretario de Salud, informó que una joven embarazada arrastraba el problema desde hace días, pero no se atendió en la Ciudad México por apurar el paso y sufrió una infección severa. Es atendida en el Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer.

Los pasillos internos del Corregidora, acostumbrados a la instalación de negocios y espacios de publicidad en los partidos del equipo local, fueron tapizados por colchonetas y cobijas, ingeniosamente colocadas sobre la infraestructura del lugar para crear sombras.

Aunque las autoridades sirvieron arroz, frijoles y tortillas para miles de migrantes, no fueron pocos los que recorrieron las calles aledañas del estadio buscando más opciones de alimentación: pollo rostizado, tacos dorados, gorditas rellenas. Fue un buen día para la economía local.

Tal vez por el lugar, muchos se animan a jugar con sus balones. Otros compran y venden cigarrillos, y algunas más juegan partidas de póker. Pero los más buscan taparse los rayos del sol para descansar un poco o tomar baños improvisados con algo de agua en un vaso. En algunos multicontactos se amontonan decenas de celulares para cargar baterías y avisar que están bien.

Por increíble que parezca, la rebelión funciona. Hacerse visibles en un estado donde eran invisibles les ha dado seguridad.

 

A mitad del camino

El vendaval migrante dejó Querétaro en pocas horas. Los migrantes que llegaron un día antes dejaron el estadio a primera hora del sábado para dirigirse a Guanajuato, su próximo destino. Tienen urgencia por llegar al norte. Pero tras este contingente, vienen varios más que recorren el sur del país.

Pero quienes este fin de semana se instalaron en el estadio Corregidora lograron, oficialmente, cumplir con la mitad de su objetivo. La línea está marcada en la zona turística de Tequisquiapan, donde se encuentra el Monumento al Centro Geográfico de México, que corta justo a la mitad el país. Una línea que marca un hito para la Caravana, en la que cientos de niños crecen rápidamente.

Cuando terminen su periplo serán no sólo habrán crecido algunos centímetros, sino que muchos de ellos, a su corta edad, han hecho frente a situaciones extraordinarias aun para los adultos.

Falta ahora la segunda parte del país antes de llegar a la frontera con Estados Unidos. Pero si algo quedó claro con la salida de Ciudad de México, el lugar donde han tenido más comodidades, es que esta Caravana ya perdió el miedo. La meta está cumplida a la mitad. Seguirán caminando, con sus carriolas destartaladas, con la meta fija en la frontera.

Este artículo fue originalmente publicado por En el Camino, un proyecto de Periodistas de a Pie . IPS-Inter Press Service tiene un acuerdo especial con Periodistas de a Pie para la difusión de sus materiales

Cómo el Congreso puede recuperar la política exterior. Un libro de jugadas para Capitol Hill

Cámara de Representantes

Por Brian McKeon y Caroline Tess para Foreign Affairs

El 3 de enero de 2019, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrentará una nueva realidad: una cámara del Congreso controlada por el partido de la oposición. La confrontación con una Cámara de Representantes Demócrata hostil será un rudo despertar para un presidente que se burla de cualquier límite a su autoridad. Durante los primeros dos años de su presidencia, Trump experimentó poca resistencia por parte del Congreso controlado por los republicanos cuando intentó interrumpir el orden internacional establecido. Los republicanos se mantuvieron firmes cuando Trump se retiró de los acuerdos internacionales vitales, abrazó a los autócratas y les dio el apoyo a los aliados, utilizó Twitter para amenazar a amigos y enemigos por igual, y descartó la democracia y los derechos humanos como valores fundamentales de la política exterior de los Estados Unidos.

Su rienda libre ha terminado. Ahora que los demócratas han tomado el poder en la Cámara de Representantes, el Congreso tiene la oportunidad de influir en la política exterior de la administración. La Constitución otorga al Congreso más autoridad sobre asuntos extranjeros de lo que la mayoría de los observadores entienden. Tiene el poder de la bolsa, el poder de declarar la guerra y el poder de regular las fuerzas armadas, el comercio y la inmigración. El Congreso puede financiar programas que apoya y retener dinero de aquellos a quienes no apoya. Puede bloquear iniciativas que requieren legislación y utilizar investigaciones para exponer y reducir las irregularidades del poder ejecutivo. Y puede llegar a los aliados y amonestar a los adversarios.

Más recientemente, sin embargo, la capacidad de gobernar del Congreso se ha visto erosionada por una variedad de factores, incluido el aumento del partidismo, un ciclo de noticias de 24 horas hecho más tóxico por las redes sociales y una campaña permanente que requiere cada vez más recaudación de fondos y la necesidad de viajes regulares a los distritos de origen. El Congreso ahora debe estar a la altura de la ocasión para perseguir un imperativo primordial: defender los intereses y valores nacionales de Estados Unidos de un presidente peligroso. Para hacerlo, los demócratas deberán permanecer disciplinados y unidos, y utilizar los poderes que la Constitución les otorga de una manera que no lo han hecho en años.

EL CONGRESO PUEDE VERIFICAR Y EQUILIBRAR — CUANDO QUIERE

Que los republicanos en el Congreso hayan hecho poco para controlar a Trump no debería sorprender. Su silencio mientras Trump ha destrozado la ortodoxia de partidos de larga data sobre comercio, democracia y OTAN puede parecer discordante. Pero los miembros del Congreso típicamente otorgan a un presidente de su propio partido un importante espacio para la política exterior, especialmente al principio de una administración. Deference to Trump fue también una buena estrategia política para los republicanos interesados ​​en evitar la ira del presidente y los fieles del partido que lo apoyan.

El Congreso ha tomado algunas medidas para comprobar Trump. En 2017, impuso nuevas sanciones a Rusia, medidas que Trump firmó en protesta y se ha mostrado renuente a implementarlas. En julio de 2018, el Senado aprobó por unanimidad una resolución que rechazaba la idea de que a la policía rusa se le debería permitir interrogar a Michael McFaul, un ex embajador de los Estados Unidos en Rusia, quien fue acusado por el Kremlin de “actividades ilegales”. evidencia de su acusación.) Y en dos presupuestos sucesivos, el Congreso ha rechazado los esfuerzos de Trump para recortar los fondos para la diplomacia y el desarrollo internacional; una declaración bipartidista del Comité de Apropiaciones del Senado en 2017 denunció una “aparente doctrina de retirada” que serviría para “debilitar la posición de Estados Unidos en el mundo”. Sin embargo, más allá de estos pasos limitados, el Congreso no ha podido actuar.

Ahora, sin embargo, los demócratas han ganado el control de la Cámara de Representantes, con sus comités y poderes correspondientes. La historia sugiere que hay mucho que un Congreso determinado puede hacer para enfrentar a un presidente descarriado. En la década de 1970, en respuesta al exceso de alcance del presidente Richard Nixon, las grandes mayorías demócratas se movieron para controlar la llamada presidencia imperial, emprendiendo una serie de actividades de investigación y legislativas. El Congreso aprobó la Resolución sobre los poderes de guerra, que buscaba limitar las circunstancias en las que el presidente podía usar la fuerza militar sin el consentimiento del Congreso; la Ley de Presupuesto del Congreso, que fortaleció la capacidad del Congreso para administrar el proceso presupuestario y restringió la capacidad del presidente para burlar las decisiones de financiamiento del Congreso; la Ley de Control de Exportación de Armas, que proporciona un extenso proceso de revisión del Congreso para las principales exportaciones de armas, y la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que creó una nueva estructura legal que rige la vigilancia electrónica en los Estados Unidos para fines de seguridad nacional. Las investigaciones del Congreso también llevaron a reformas de la CIA y del FBI, particularmente al restringir el espionaje interno. El Congreso también creó comités permanentes de inteligencia para supervisar las agencias de inteligencia.

En la década de 1990, un Congreso republicano trató de ejercer sus propias prioridades de política exterior. Aprobó una legislación que exige que se implementen varias reformas de la ONU antes de que Estados Unidos pague sus cuotas atrasadas; reorganizó las agencias de asuntos exteriores, fusionando lo que habían sido agencias separadas responsables del control de armas y la diplomacia pública en el Departamento de Estado; bloqueó los esfuerzos de la administración Clinton para modificar el Tratado de Misiles Antibalísticos; y rechazó el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares.

EL PODER DEL GAVEL

Gran parte de esa acción requería mayorías en ambas cámaras del Congreso. Sin control del Senado.Los demócratas tendrán menos opciones, pero aún pueden tener un impacto significativo. Su primer paso debería ser regresar a la práctica estándar de supervisión, una función central de los comités del Congreso. Eso significa audiencias, y muchas de ellas. De enero a noviembre de 2018, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado celebró solo 14 audiencias de comité completo no relacionadas con las nominaciones, lo que permitió a la administración revisar la política exterior de los Estados Unidos sin la necesidad de explicarse en público. En 2004, en cambio, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Richard Lugar, de Indiana, un republicano que supervisa una administración republicana, realizó 14 audiencias en los primeros tres meses del año, a menudo presidiendo dos audiencias en un día.

El Congreso tiene varios comités que cubren la seguridad nacional: Asuntos Exteriores y Relaciones Exteriores, Servicios Armados, Inteligencia, Seguridad Nacional y Asignaciones, así como los comités de investigación. Todos deberían ponerse en marcha en enero. Para empezar, deberían celebrar audiencias sobre la política de los Estados Unidos hacia Irán, Corea del Norte, Rusia, Arabia Saudita y América Central; el impacto de los aranceles en la política económica y exterior; y crecientes amenazas transnacionales, particularmente el cambio climático, la ciberseguridad y el terrorismo.

El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes podría establecer el tono temprano al realizar dos audiencias completas del comité con altos funcionarios del Departamento de Estado para discutir sobre Irán y Corea del Norte. Sorprendentemente, en 2018, el comité no realizó una audiencia con funcionarios de la administración dedicados a ninguno de los temas. El Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara probablemente pasará una buena parte de su tiempo investigando las empresas familiares de Trump. Debe priorizar el análisis detallado de los chinos y rusos que compraron las propiedades de Trump en Nueva York y en otros lugares, así como los gastos generosos de los gobiernos extranjeros en el Trump International Hotel en Washington, DC. Un breve informe preliminar que presenta los hechos. establecería una hoja de ruta,

Las audiencias y las investigaciones atraen la atención a los asuntos descuidados y pueden obligar a las administraciones a repensar las decisiones.

El Congreso no puede igualar el púlpito del presidente. Sin embargo, las audiencias e investigaciones llaman la atención sobre temas que no se tienen en cuenta y pueden obligar a las administraciones a repensar las decisiones. Pueden desviar al poder ejecutivo de sus prioridades y concentrar la atención de la prensa, especialmente cuando se atienen a un conjunto limitado de problemas y mantienen la presión. En 2004, por ejemplo, Henry Waxman de California, el miembro demócrata principal del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, llevó a cabo una investigación sobre armas de destrucción masiva en Irak, que reveló que la comunidad de inteligencia tenía información que contradecía las declaraciones del Gobierno de Bush sobre la amenaza que representa Irak. En 2005, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado descarriló con éxito al presidente George W. La nominación de Bush de John Bolton como embajador de la ONU después de una extensa investigación de los esfuerzos de Bolton como alto funcionario del Departamento de Estado para exagerar los hallazgos de inteligencia para adaptarse a sus puntos de vista políticos y de sus intentos de eliminar a los analistas que no estaban de acuerdo con él. Y el uso implacable de los republicanos de las audiencias del Congreso en las últimas dos décadas para desacreditar la ciencia del cambio climático demuestra el impacto que la presión sostenida del Congreso puede tener en el discurso público.

Los demócratas, que ahora se desempeñan como presidentes de comités armados con el poder de la citación, harán extensas solicitudes de información, entrevistas y testigos. Contrariamente a la creencia popular, la Casa Blanca no puede controlar completamente cómo responden las agencias al Congreso. Los departamentos dependen del Congreso para financiarlos, aprobar sus solicitudes para reutilizar los fondos existentes y confirmar su personal superior. Se esfuerzan por mantener relaciones de trabajo con sus comités de supervisión en ambas cámaras del Congreso. Las peleas públicas sobre citaciones son la excepción, no la regla. Los funcionarios de la administración regularmente aceptan comparecer, proporcionar documentos y cooperar con los investigadores del Congreso cuando se enfrentan a la posibilidad de leyes onerosas y límites a su autoridad presupuestaria promulgados a través del proceso de asignaciones.

Los comités del Congreso también pueden reclutar a otros investigadores, como inspectores generales (que se encuentran dentro de departamentos y agencias y están acusados ​​de erradicar el fraude, el desperdicio y el abuso) y la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (que audita al gobierno federal y lleva a cabo revisiones del programa), para profundizar en la actividad de la rama ejecutiva. La GAO trabaja para el Congreso, no para el poder ejecutivo, y tiene la autoridad legal para revisar las actividades de la mayoría de las agencias. Los inspectores generales son independientes del liderazgo de su agencia; casi todos se esfuerzan por proteger esa independencia y responder a solicitudes legítimas del Congreso.

El desafío será enfocar las investigaciones en un número limitado de temas que valen la pena. El Congreso debe ser simple, y debe ser un foco de atención en el pantano ético bajo el liderazgo de Trump y en las políticas que están causando daños a largo plazo en la práctica y la reputación de los Estados Unidos. Esto debería incluir destacar cómo los gobiernos extranjeros están influenciando a la administración al gastar dinero en las propiedades de Trump; cómo la política exterior de los Estados Unidos hacia China, Rusia y el Golfo Pérsico se ve afectada por los intereses de las empresas familiares de Trump en esos países; las consecuencias del apoyo de Estados Unidos a Arabia Saudita y la guerra de los Emiratos Árabes Unidos en Yemen; y la vergonzosa reducción en el número de refugiados admitidos en los Estados Unidos. Además, los demócratas necesitarán ejercer disciplina. Es importante estar enfocado y paciente,

Complementando el trabajo de los comités completos, los presidentes de los subcomités energizados pueden usar sus martillos para centrar la atención en temas importantes. El presidente del subcomité de derechos humanos de la Cámara, por ejemplo, puede iluminar lugares oscuros al escuchar el testimonio de los principales disidentes y defensores de los derechos humanos de China, Cuba, Filipinas, Rusia y Turquía. Tales audiencias destacarán el compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos para las personas en todo el mundo. En 2014, por ejemplo, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara celebró audiencias con un desertor sirio conocido solo como “César”, que había sacado de contrabando miles de fotos de Siria que documentaban la brutalidad del gobierno sirio. Las audiencias atrajeron una amplia atención en el Congreso y los medios de comunicación a su trabajo.

 

El Congreso también debe intervenir para salvar al Servicio Exterior de los EE. UU., Que está desangrando a talentos de alto nivel gracias a los esfuerzos de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para expulsar a muchos diplomáticos de alto rango. El desgaste en los niveles superiores ha sido más alto de lo normal, con una serie de notables renuncias públicas. Tomará años recuperar la experiencia que se ha perdido entre los cuerpos diplomáticos, pero los comités de asuntos exteriores pueden ayudar a detener el declive. Cada uno debe designar un subcomité para centrarse únicamente en la salud del Servicio Exterior. Estos subcomités deben celebrar audiencias, hacer recomendaciones a los Comités de Asignaciones y elaborar proyectos de ley para asegurarse de que el servicio obtenga los fondos adecuados para apoyar el reclutamiento, la diversidad y el avance profesional de los diplomáticos. También deben investigar problemas específicos:

No toda la supervisión puede o debe realizarse en público. El Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, en lugar de continuar los esfuerzos republicanos para desacreditar el liderazgo del FBI y la investigación del Asesor Especial Robert Mueller sobre la interferencia de Rusia en la elección presidencial de los EE. UU. De 2016, debe centrarse en la supervisión estándar de la comunidad de inteligencia, incluidas las operaciones encubiertas, La colección de inteligencia sensible, y el proceso analítico imparcial.

Además, todos los miembros del Congreso deben recibir informes informativos sinceros, regulares y completos. El Congreso debería prestar especial atención a Corea del Norte. Dado el estado poco claro de las negociaciones nucleares, los miembros deben buscar información detallada antes y después de cualquier discusión con los líderes de Corea del Norte. Eso es lo que el Congreso exigió, y recibió, a lo largo de la negociación del acuerdo nuclear de Irán.

A pesar de que los republicanos mantuvieron el control del Senado, los demócratas todavía pueden ejercer influencia allí. Las nominaciones ofrecen un apalancamiento serio a los senadores individuales, sin importar qué partido tenga la mayoría. Un senador individual puede suspender una nominación para influir en la política u obligar a la administración a entregar información o proporcionar testigos para las audiencias. Los senadores deben evitar la demora por demora, pero utilizar a los nominados como influencia en otros asuntos es a menudo una forma efectiva de atraer la atención de un gobierno.

EL PODER DE LEGISLAR

El Congreso debe hacer más que dirigir la supervisión; debe legislar. Cada año, el proceso de asignaciones conduce a proyectos de ley que deben aprobarse y que mantienen al gobierno financiado y le dan al poder legislativo la oportunidad de influir en la política. El Congreso también aprueba los proyectos de ley anuales de autorización de defensa y inteligencia, y al hacerlo con frecuencia incorpora una legislación de política exterior no relacionada. En 2016, por ejemplo, el Congreso utilizó el proyecto de ley de autorización de defensa para reorganizar la agencia gubernamental que realiza la transmisión internacional. Y en octubre, utilizó un proyecto de ley que volvía a autorizar a la Administración Federal de Aviación para volver a autorizar y ampliar el mandato de la Corporación de Inversión Privada en el Exterior para financiar proyectos de infraestructura en países en desarrollo, como parte de un esfuerzo para contrarrestar la creciente influencia china.

La mayoría de los demócratas en la Cámara de Representantes les da una influencia significativa para incluir sus prioridades en la legislación que debe aprobar. Para empezar, el Congreso debe incorporar un lenguaje que prohiba explícitamente que las fuerzas de EE. UU. Reabastecen de combustible los aviones saudíes y que ofrezcan apoyo de inteligencia a la coalición liderada por los saudíes en Yemen en el proyecto de ley de autorización de defensa anual. El Congreso también puede ejercer sus prerrogativas sobre Cuba, levantando las restricciones de viaje impuestas por la administración de Trump y preservando la capacidad de los estadounidenses de viajar libremente a través de disposiciones legislativas en cualquiera de los proyectos de ley anuales de aprobación, en lugar de en la legislación independiente que Trump seguramente vetaría.

En la parte superior del calendario legislativo, el presidente de la Cámara entrante debe programar una votación anticipada sobre la legislación para proteger la investigación de Mueller. Trump ha insinuado que puede cerrar la investigación prematuramente. El Congreso no debe permitir que eso suceda. Sobre la base de las sanciones rusas que aprobó en 2017, el Congreso también debería considerar sin demora la Ley de Defensa de la Defensa de la Seguridad Estadounidense del Kremlin de 2018, la legislación bipartidista introducida en el Senado en agosto de 2018 que establece sanciones adicionales para el sector energético ruso y nuevas herramientas para proteger Sistema electoral estadounidense de interferencia extranjera.

En términos más generales, el Congreso debería tomar medidas para salvaguardar el papel de los Estados Unidos en el orden internacional. En la parte superior de la lista debe estar defendiendo las instituciones multilaterales. El Congreso debería promulgar leyes para impedir que Trump saque a Estados Unidos de la OTAN y de la Organización Mundial de Comercio, algo que, según los informes, ha considerado hacer. Algunos en el Congreso cuestionan si Trump puede retirarse de los tratados de manera unilateral, pero no hay duda de que el Congreso podría aprobar un estatuto que le impida tomar medidas tan impulsivas. Dicha legislación enviaría una fuerte señal en el extranjero de que el compromiso de larga data de Estados Unidos con las instituciones y alianzas internacionales sigue siendo sólido.

El Congreso no debería limitarse a contrarrestar directamente la política exterior de Trump; También debe actuar positivamente por sí mismo. Un área donde el Congreso puede hacer una diferencia real es la ciberseguridad. La infraestructura de los Estados Unidos es muy vulnerable a los ataques cibernéticos, y el gobierno ha sido demasiado lento para responder. Por lo tanto, el Congreso debe promulgar una legislación integral que permita una mejor distribución de la información sobre ciberseguridad entre el gobierno y el sector privado y que fortalezca la capacidad de las autoridades policiales para combatir el delito cibernético.

Quizás la herramienta más potente que tiene el Congreso es el poder del bolso. La Constitución dicta que no se puede extraer dinero de la Tesorería sin las asignaciones de la ley. Por lo tanto, el Congreso tiene una autoridad sustancial para influir en la política, sujeto únicamente a los retrasos en la ejecución de las directivas del Congreso o al raro veto presidencial. El control de la cartera es una de las formas en que el Congreso ha rechazado con éxito a la administración Trump durante los primeros dos años. Durante los dos próximos, los Comités de Asignaciones probablemente harán lo mismo en ambas cámaras.

 

El Congreso debería salvaguardar el papel de Estados Unidos en el orden internacional.

En particular, los subcomités de asignaciones que cubren operaciones en el extranjero, que manejan el Departamento de Estado y los presupuestos de ayuda exterior, son islas de bipartidismo. Protegen los recursos diplomáticos y promueven silenciosamente causas valiosas como acabar con la ceguera de los ríos, promover la democracia, apoyar la educación de las niñas y combatir la trata de personas. También guardan celosamente sus prioridades de financiación. Las administraciones a menudo desean usar fondos para proyectos que no sean su propósito original. Los subcomités regularmente rechazan, retrasan o modifican estas propuestas. A través de un proceso informal, dictado por las leyes que requieren que el poder ejecutivo notifique al Congreso antes de intentar cambiar los fondos de esta manera, estos subcomités han establecido efectivamente una forma de veto legislativo sobre algunas acciones de la administración. El verano pasado, la administración de Trump intentó rescindir miles de millones de dólares en dinero de ayuda extranjera, una medida que habría recortado los presupuestos del Departamento de Estado y de la USAID meses después de que Trump firmara el proyecto de ley de asignaciones para convertirlos en ley. Ante la indignación bipartidista del Congreso, la Casa Blanca retrocedió.

De manera similar, el Congreso tiene un control sustancial sobre las exportaciones de armas, que debería usar para restringir el apoyo estadounidense a la guerra sangrienta que libran Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en Yemen. El Departamento de Estado debe notificar a los comités de asuntos extranjeros de cada venta de armas por encima de un determinado umbral de dólares y esperar un cierto período de tiempo para permitir posibles votos en el Congreso sobre una resolución de desaprobación. Este proceso también incluye una “prenotificación” informal antes de que se envíe un aviso formal a los comités, lo que puede llevar a ajustes en la propuesta. En casos raros, el Congreso puede intentar rechazar formalmente una venta, aunque casi nunca tiene éxito, ya que el presidente generalmente veta tales intentos.

FINALIZACIÓN DEL RIESGO CONGRESIONAL

El Congreso debería hacer más que usar los poderes que ya tiene; debe reclamar aquellos que han sido cedidos al ejecutivo. El historiador constitucional Edward Corwin escribió una vez que la Constitución crea una “invitación a la lucha” entre las ramas políticas. Un Congreso que delega sus poderes o consiente constantemente ante la acción ejecutiva no solo ignora esa invitación; abdica de sus responsabilidades.

 

El comercio ofrece un ejemplo de ello. La Constitución otorga al Congreso el poder de “establecer y cobrar” los deberes y regular el comercio exterior. El presidente no tiene ningún poder constitucional expreso sobre el comercio exterior; más bien, la Constitución le otorga una autoridad general para negociar tratados. Hasta la década de 1930, el Congreso imponía aranceles directamente por ley. Pero en las últimas décadas, el Congreso ha delegado una autoridad sustancial en esta área al presidente, lo que le permite imponer tarifas de represalia y negociar acuerdos comerciales bajo lo que se conoce como autoridad de “vía rápida”. Los acuerdos se consideran luego en el Congreso en un proceso acelerado en el que no se permiten enmiendas. Este tipo de delegación no es inusual;

 

Sin embargo, lo que el Congreso puede dar, el Congreso puede quitar. En 1980, por ejemplo, alarmado por el anuncio del presidente Jimmy Carter de que impondría una tarifa a las importaciones de petróleo crudo en un intento por limitar la dependencia estadounidense del petróleo extranjero, el Congreso creó un mecanismo mediante el cual podría anular las acciones presidenciales sobre las importaciones de petróleo crudo. Hoy, Trump ha abusado de su autoridad comercial. Él ha invocado declaraciones falsas de seguridad nacional para imponer aranceles radicales a aliados y socios, al tiempo que presta poca atención al daño que sus acciones infligirán a la economía de los Estados Unidos. El Congreso debe limitar o incluso revocar la autoridad del presidente para promulgar tarifas de represalia, aumentar la carga de la prueba que debe cumplir o crear un mecanismo para que el Congreso rechace las tarifas propuestas.

 

El Congreso también debería reclamar su control sobre la acción militar. El artículo 1 de la Constitución otorga al Congreso no solo la autoridad para declarar la guerra sino también un poder sustancial sobre el uso de la fuerza y ​​la regulación de las fuerzas armadas. Los redactores no reconocerían la práctica que se ha desarrollado en las últimas décadas, con los presidentes dirigiendo las acciones militares de los EE. UU. Mientras que el Congreso a menudo se mantiene al margen.

La tarea más inmediata es revocar y reemplazar la Autorización de Uso de la Fuerza Militar de 2001, que el Congreso aprobó justo después del 11 de septiembre para otorgar al presidente el poder de defender el país contra quienes planearon los ataques del 11 de septiembre y cualquier persona que los ayudara. . La ley sigue vigente y se ha utilizado mucho más allá de su intención original. El poder ejecutivo lo ha invocado para justificar las operaciones de contraterrorismo en una larga lista de países, así como la detención continua de sospechosos de terrorismo en la Bahía de Guantánamo. El Congreso debería reemplazarlo con un estatuto que se adapte más estrechamente, limitándolo a conflictos como los de Afganistán y la campaña en Irak y Siria contra el Estado Islámico (también conocido como ISIS). Un esfuerzo bipartidista en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado durante el Congreso actual sería un buen punto de partida.

El aspecto de la política exterior sobre el cual el presidente tiene el mayor control es probablemente la diplomacia, ya que el ejecutivo lleva a cabo negociaciones con otros gobiernos y porque tiene una gran burocracia para ayudarlo. Pero aquí, también, el Congreso no está sin poder. Los miembros líderes del Congreso deben reconocer que pueden ayudar a tranquilizar a los aliados y reparar las relaciones dañadas. El nuevo presidente de la Cámara debería enviar una invitación temprana al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para dirigirse a una reunión conjunta del Congreso. El Congreso debe otorgar la Medalla de Honor del Congreso a los miembros del servicio de la OTAN en reconocimiento a los 17 años que han pasado luchando junto a las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

La Constitución de los Estados Unidos le otorga al presidente un poder considerable sobre la política exterior. En los últimos años, sucesivos presidentes han ampliado esa autoridad. Trump ha usado esos poderes para comenzar a rehacer la imagen y el papel global de los Estados Unidos. Sin embargo, los redactores de la Constitución sabiamente le otorgaron al Congreso poderes propios para influir y controlar al ejecutivo. Los estadounidenses han votado. Ahora el Congreso debe actuar.

https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2018-11-07/how-congress-can-take-back-foreign-policy?cid=int-nbb&pgtype=hpg&utm_source=Fareed%27s+Global+Briefing&utm_campaign=d97a651e37-

 

 

La generación Z 

Generación Z

Por Mauricio Botero Montoya

Nació en EU, tiene entre 15 y 25. Es sucesora de la generación de “los milenios”. Para nombrarlos agotaron el alfabeto como corresponde a una época no literaria. Nativos de la era digital, habitan una temporalidad más que en un lugar y tienden por ello a ser ubicuos. Sin dejar de ser sedentarios. Sufren de sobrepeso.

Más que otras generaciones, padecen depresión, stress, tasa alta de suicidios, y problemas mentales. Tienen miedo del mundo, y un déficit de coraje para enfrentarlo. El carácter es intransmisible por los medios. Las caricaturas los muestran protegidos en un globo con la etiqueta: “Frágil. Favor no tocar”.

Suelen estar sobreprotegidos por su familia. El más leve problema externo adquiere proporciones épicas. Entonces su solícita familia intenta ayudar, agravando el problema de fondo de esos minusválidos emocionales. No se duda de su inteligencia sino de su capacidad de concentración.

Han conversado poco con sus pares. Se muestran a ellos en las redes con fotos, videos y algunas pocas frases. La sintaxis les es ajena, sería como pedirles buena caligrafía.

Adictos a la red, esperan ser conocidos y lo que es más ambicioso, reconocidos. Cuando eso no ocurre, cuando no reciben suficientes “like”, sufren.  Lo perciben como rechazo. Se sienten nadie. Ese malestar no puede ser solucionado por sus padres. En el caso de las niñas, la depresión es más aguda por falta de ese reconocimiento. Al no responder a sus “selfies” u opiniones, entran en depresión, drogas o suicidio.

Aunque el estudio sobre esos jóvenes atañe a Estados Unidos, tiene analogías con lo que ocurre en todo el globo.

Los Z giran en torno a los medios instantáneos, y estarán en posiciones de mando en unos años. Deberán pagar cheques pos datados y no calculables de una economía súper concentrada, una contaminación del aire, mares y ríos que enriqueció a una minoría a costa del futuro. Recibirán los desechos de la era del plástico que dio comodidad a los consumidores en el último siglo. Sufrirán la destrucción acelerada de flora y fauna. Tendrán que enfrentar la agudización del cambio climático, huracanes, incendios, inundaciones costeras que solo los más codiciosos de sus antecesores ahora en el poder, niegan. Y tendrán que desafiar los intereses establecidos, que pretenden sustituir el trabajo humano por robots de inteligencia artificial más eficiente y con menos costos. Lo que producirá un fenómeno bien distinto al desempleo inicial de la revolución industrial, que pudo luego crearlos en otras empresas. Lo que viene es distinto. Los algoritmos robóticos superarán el desempeño del humano promedio, en la mayoría de los empleos posibles. Y los convertirán según la “lógica de mercado” vigente, no en desempleados sino en in-empleables…

En el seno de los creadores de Facebook y otros medios hay organizaciones que denuncian que por codicia se ha manipulado a esos jóvenes de la frágil generación Z, hasta la adicción. Y no sabemos qué ocurrirá.

 

 

Consultitis

consultitis

Por Andrés Hoyos

La consultitis popular, que en Colombia ha vivido episodios a pequeña escala como cuando el pueblo de Cajamarca, Tolima, votó en contra de la explotación de una mina de oro en su territorio, acaba de tener un correlato de inmensa trascendencia: convocados los mexicanos por López Obrador a decidir si se continúa con la construcción del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, 747.000 personas —algo así como el 0,6% de la población del país y menos del 1% de los adultos— optaron por cancelar el proyecto que ya lleva el 31% completado. Se calcula que los costos directos de la decisión ascienden a 5.000 millones de dólares; los indirectos, por beneficios perdidos y daños infligidos a industrias clave del país, pueden multiplicar esa cifra por varios enteros. La ciudad más grande de América Latina seguirá embotellada por aire.

La democracia consiste en consultar al pueblo en forma periódica para típicamente preguntarle quién debe ejercer la presidencia del gobierno y quiénes deben conformar la rama legislativa o los gobiernos regionales y locales. Sucede, sin embargo, que en tiempos recientes las mismas poblaciones que eligen presidentes, gobernadores, alcaldes y legisladores a los pocos meses ya están denostando de ellos e incluso muestran ganas de echarlos del cargo, al menos a juzgar por ciertas encuestas de opinión. Por eso —para forzarles la mano a los gobernantes— abundan las consultas populares que nos venden como si fueran el non plus ultra de la democracia.

Una Constitución seria prevé circunstancias en las cuales es legítimo consultar al constituyente primario (el pueblo), pero al mismo tiempo exige que se cumplan condiciones estrictas para que los resultados sean vinculantes, por ejemplo, una participación mínima. Qué fastidio tanta cortapisa, parecen decir con una sonrisa cínica los populistas por el estilo de AMLO, y acto seguido proceden a saltarse a la torera los límites constitucionales del poder de consulta. ¿Este poder es el único que no tiene límites? Por lo visto, sí.

Aunque por definición la democracia es el gobierno del pueblo, la experiencia indica que los mecanismos de representación son esenciales porque no existe una manera eficaz para que las mayorías gobiernen directamente. Un corolario crucial de esto último es que los elegidos deben, además de no corromperse ni cometer abusos, rendir cuentas de sus acciones y decisiones. Así, cuando las cuentas rendidas no satisfacen a los electores, tanto el funcionario irresponsable como su partido o movimiento sufren descalabros electorales y salen del poder.

Pero ¿quién va a responder si con el tiempo la prohibición de explotar una mina, hacer una carretera o cancelar la obra de infraestructura más grande de América Latina demuestran ser un grave error? AMLO y sus amigos populistas pretenden que la culpa será de “ese maldito tango”. Se trata, claro, de un sofisma barato. La gente cobra con rabia los desatinos de cualquier mandamás, según acaba de comprobarlo el PT en Brasil. Ojalá que si Bolsonaro gobierna a las patadas, como parece dispuesto a hacerlo, le pase otro tanto. Las barrabasadas no tienen color político.

Sospecho que los amigos a ultranza de las consultas populares, en particular las que empoderan a una pequeña legión (o región) para afectar a todo un país, deberían tomar en cuenta los riesgos que para la verdadera democracia implican el abuso de las consultas o las consultas abusivas, dos vertientes de un mismo problema.

andreshoyos@elmalpensante.com

Experimentos peligrosos

Boom

Por Andrés Hoyos

Varios adolescentes entran al laboratorio de química del colegio, empiezan a mezclar reactivos en medio de las risas y el jolgorio y, de repente, aquello hace ¡boom! La explosión puede tener consecuencias menores o puede haber quemados y hasta muertos. “Mejor haber sido precavidos”, dicen las autoridades del colegio, cuando ya pa qué.

De un tiempo a esta parte gentes de origen muy variado han dado en ensayar experimentos peligrosos, no ya en el laboratorio del colegio sino en la totalidad de un país o hasta de una región. Los votantes por definición no son adolescentes, pero a veces se comportan como si lo fueran. El domingo pasado, por ejemplo, 55 millones de personas le entregaron Brasil a un peligroso pirómano. Preguntadas por sus razones, las dan de fondo y banales al mismo tiempo, aunque es obvio que no ven el peligro; o si lo ven, les parece peor seguir en las que venían. Las placas tectónicas de la política mundial se mueven más que hace veinte años, o al menos en lugares donde antes había un cierto sosiego. El próximo martes 6 de noviembre se tendrán noticias parciales sobre los resultados de un experimento mucho más grande y peligroso que el de Brasil: la elección presidencial de Donald Trump en 2016. ¿Le ratificarán los votantes gringos su apoyo al Partido Republicano que hasta ahora se ha sometido sin chistar a los caprichos del presidente mentiroso o habrá una oleada en el sentido contrario? Está, por último, la incógnita de qué hará López Obrador (AMLO) como dueño y señor de México a partir del 1° de diciembre, si bien antes de posesionarse hizo volar por los aires la construcción del nuevo aeropuerto para el D.F., la mayor ciudad de América Latina, echando a la caneca varios miles de millones de dólares, dinero que es de los mexicanos, no suyo.

Uno de los reactivos clásicos de hoy, más abundante que hace veinte años, es la sobrexposición mediática de un personaje escandaloso. Muchos periodistas —para no hablar de los millones que alborotamos en las redes sociales— caen en la trampa de dar micrófono, cámara y atención a los bolsonaros y a los trump de este mundo, con la idea de que las audiencias son sensatas. Craso error. Impermeables a las críticas biempensantes contenidas en la atención obsesiva, los personajes atacados usan dicha atención como trampolín, deslizando por el camino la noción cínica de que los mentirosos son otros. En billar se llama “efecto contrario”.

El otro factor explosivo es la ilusión traicionada. No se le pude pedir a un pueblo como el brasileño que, después de albergar una gran ilusión de la mano de Lula, tenga que tragarse sin chistar el sapo de una inmensa crisis económica, condimentada con altas dosis de violencia cotidiana, a la que se suma una corrupción desbordada. La gente cobra esas cosas con furia y los caudillos lo saben, así se dejen llevar por los espejismos y las tentaciones del poder inmediato. Hoy no fío, mañana sí.

Es muy pronto para saber si la actual oleada de populismo, alentada por grandes masas de votantes que actúan como irresponsables estudiantes en gigantescos laboratorios de química, será perdurable o no, y está por verse si el radicalismo y las mentiras son políticas eficaces. Sospecho que mucho menos de lo que se teme. Hay que evitar, sí, desenlaces como el de Venezuela, donde por no parar el experimento a tiempo destruyeron no ya el laboratorio de química, sino la totalidad del colegio.

andreshoyos@elmalpensante.com

Indecisas decisiones y la cauchera

Indecisiones

Por Mauricio Botero Montoya

Durante la actual limbática administración se ha archivado en el Congreso uno de las promesas centrales contra la Corrupción. La ministra del ramo, reconocida amiga del expresidente Uribe, dijo que ella hizo lo posible para salvar el asunto. Pero fracasó. Es decir, ante propios y extranjeros dejó la imagen de un gobierno impotente ante la corrupción. Contra el parecer de una votación de once millones de colombianos que clamaron por la trasparencia y el combate contra la impunidad, ha vencido el encubrimiento. Y con su orondo fracaso han vencido quienes maniobran a tras mano, diciendo “yo no fui” o “la mesa técnica hizo lo posible”, en fin, de escudar su inoperancia en un comité para esquivar responsabilidades. Habría que nombrar de ministra a la inteligente mesa, sin más.

Por primera vez en la memoria de la república, el ministro de las finanzas tiene que tratar de demostrar ante el respetable público que él en verdad es una persona honrada, lo que inexorablemente sugiere ante ese mismo público que quien se excusa se acusa. Y esto ante la enormidad de los retos a los que está abocado el país en decisiones macroeconómicas.

Según un viejo chiste bogotano, había un alienado mental que tenía la manía de romper vidrios. No se podía contener. Fue encerrado varias veces. Y luego de unos años le preguntó una médica siquiatra qué haría si lo soltaban del asilo. Respondió que se iría a casa, se engalanaría y luego invitaría a su novia a cine. La siquiatra le repreguntó ¿y luego? Él contestó que le meteré la mano bajo su falda y le quitaré la liga. La siquiatra supuso que estaba curado, pero por curiosidad le insistió ¿y luego qué harás? El muy serio le dijo, con esa liga hago una cauchera y ¡rompo vidrios! Alguien ha propuesto la reelección presidencial en el Senado ¿Quién será?

Otra indecisión del gobierno se refiere al modelo de desarrollo. Si se seguirá o no una política de exportaciones e importaciones, tal como se acordó con la afortunada y difícil entrada de Colombia a la OCDE. O si nos bajaremos del bus. Una indecisión en este caso es de suyo una decisión de hecho y por omisión.

Bogotá vota ostensiblemente contra su actual burgomaestre que representa a los constructores. Su gestión hundió al candidato presidencial que tenía de aliado, y robusteció la oposición al actual presidente quien ha perdido a la capital de ocho millones de personas. Ese Alcalde es tan toxico que quienes querían revocar su mandato, desistieron. Manifestaron que les servía más mantenerlo sentado inmóvil en su poltrona para que desde allí su ineptitud se hiciera manifiesta. ¡Lo quieren como visible bandera de ineptitud! Sus amigos en el congreso quieren con una maniobra prolongarle, empero, su periodo de gobierno. Creen que esas maniobras tácticas no comprometen a la democracia a largo plazo. Que otra burla a las instituciones no crea precedentes que algún día la oposición puede utilizar en su contra

El éxodo migratorio refleja el fracaso de las élites en Honduras

Honduras

En la aduana de Agua Caliente, en la frontera con Guatemala, en el occidente de Honduras, mujeres, niñas, niños y jóvenes, hacían fila el jueves 18 de octubre, pese a la lluvia, para cruzar la frontera y alcanzar a sus compatriotas que iniciaron un éxodo migratorio hacia Estados Unidos, y con ello, una crisis humanitaria en búsqueda del sueño americano. Crédito Thelma Mejía/IPS

Por Thelma Mejía

TEGUCIGALPA, 25 oct 2018 (IPS) – El éxodo iniciado el 13 de octubre por miles de migrantes hondureños en búsqueda del sueño americano, es un reflejo del fracaso de las elites hondureñas, sostienen analistas consultados por IPS al afirmar que lejos de apostar a oportunidades de cambio, “más bien cierran los espacios para que estos no se produzcan”.

“En Honduras, las elites han logrado cerrar muchas posibilidades de cambio, los grupos de poder no quieren permitir que Honduras avance y las condiciones para este éxodo sin precedentes, estaban dadas”, sentenció a IPS el sociólogo Eugenio Sosa, analista político experto en movimientos sociales.

A su juicio, “hoy estamos en una situación de emergencia y nadie se atreve a proponer al presidente Juan Orlando Hernández que debe sentarse para buscar salidas políticas a esta crisis”.

“Si antes se iban 200 personas diarias del país, la modalidad de las caravanas te ha puesto una nueva perspectiva, estamos frente a un éxodo, ante una crisis humanitaria que ha tenido entre sus detonantes el desencanto y la falta de oportunidades”: Ricardo Puerta.

Las elites de poder—políticas y económicas—“tienen talento para blindarse frente a la corrupción, pero no para enfrentar los problemas del país”, acotó Sosa, al citar entre las condiciones expulsoras de la actual ola migratoria factores estructurales como la pobreza, la falta de empleo, la corrupción, inseguridad y la violencia, entre otros.

En este país centroamericano de 9,1 millones de habitantes,  65 por ciento de la población  vive en condiciones de pobreza, lo que supone poco más de cinco millones de personas, y de estas, más de tres millones sobreviven con apenas dos dólares diarios, según el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), el principal centro de pensamiento económico no estatal del país.

La Secretaría (ministerio) de Trabajo y Seguridad Social estima en 4,1 millones de personas la población económicamente activa de Honduras. El salario mínimo promedio es el equivalente de 355 dólares. Pero de acuerdo al Fosdeh, en el sector privado ocho de cada 10 empleados, gana por debajo del salario mínimo y en el sector público, cuatro de cada 10.

“La desesperanza es grande, las opciones de mejora de empleo no están. La caravana migratoria ha sido un parte aguas en este país, ha desbordado al gobierno, ellos sabían del problema, pero nunca actuaron, solo reaccionan frente a las crisis cuando están instaladas”, dijo a IPS el experto en temas migratorios Ricardo Puerta.

“Si antes se iban 200 personas diarias del país, la modalidad de las caravanas te ha puesto una nueva perspectiva, estamos frente a un éxodo, ante una crisis humanitaria que ha tenido entre sus detonantes el desencanto y la falta de oportunidades”, agregó.

En la caravana que arrancó el día 13 en la ciudad de San Pedro Sula, diferentes organizaciones fronterizas y humanitarias calculan que se incorporaron 7.000 personas, de ellas 2.400 menores de edad. Otra caravana  partió el martes 23 de Zacapa, en Guatemala, con unos 1.500 hondureños, con la intención de sumarse a la primera.

Un sondeo elaborado por la orden católica de la Compañía de Jesús, presentado en abril,  reveló que 44,3 por ciento de los hondureños pensaba en emigrar del país.

“Es que en los hospitales públicos no hay medicinas, no hay trabajo, el sector privado no está generando el empleo deseado, los costos de producción y de vida se disparan. Estamos ante una crisis múltiple a nivel económico, social y político”, acotó a IPS el director ejecutivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada en Honduras (Cohep), Armando Urtecho.

Sin importar el riesgo o las amenazas, padres e hijos huyen de su país, Honduras, donde la “fantasía” no existe, como este grupo en la aduana de Agua Caliente, en la frontera con Guatemala.

Urtecho dice que los empresarios están preocupados porque el panorama es incierto y “ya empiezan a generarse, a lo interno, caravanas de protesta y solidaridad con los migrantes que pueden calentar o radicalizar el panorama”.

Se refiere a una Caravana de la Dignidad, que han iniciado diversas organizaciones sociales, encabezada por el sacerdote jesuita Ismael Moreno, del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) de los jesuitas.

La caravana arrancó el martes 23 desde la pequeña localidad de La Barca, en el norte del país, y espera llegar a Tegucigalpa, la capital, el viernes 26. Entre sus propósitos, además de la solidaridad con la caravana de migrantes hacia Estados Unidos, está pedir la salida del poder del presidente Hernández.

Víctor Meza, analista político, cree que estas acciones son parte del desencanto pues todos los elementos para un cambio se “han visto frustrados”. “El país necesita un cambio inclusivo, democrático y participativo. El gobierno ha sido golpeado y no hay espacio para los acuerdos políticos pactados bajo la mesa. El país no da para más”, dijo a IPS.

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Meza al igual que Eugenio Sosa, son del criterio que en este fracaso de las elites, el tema de la corrupción y la crisis político electoral de noviembre de 2017 que culminó con una cuestionada reelección de Hernández, fue otro de los factores que detonó en el éxodo migratorio.

En el poder desde 2014, Hernández es hoy el presidente con mayor rechazo social en el país. Seis de cada 10 hondureños cree que ganó la reelección mediante un fraude, según la encuesta de los jesuitas.

En este país, la reelección estaba prohibida por la Constitución hasta que Hernández y su Partido Nacional, una fuerza tradicional de derecha, impusieron una polémica reforma en la ley fundamental para permitirle ser candidato en los comicios de noviembre de 2017, con resultados que organizaciones locales e internacionales consideraron dudosos.

La crisis desatada por los cuestionamientos a su reelección llevaron a instalar unas mesas técnicas de diálogo político, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas, para abordar cuatro detonantes de la crisis postelectoral: violencia y fraude, derechos humanos, reformas constitucionales y reformas político electorales.

Pero el diálogo se estancó por la renuencia de los representantes del gobierno y el Partido Nacional a temas como la amnistía y la investigación de 22 muertes postelectorales a manos de las fuerzas del orden, según un informe de la ONU.

El tema de la corrupción es otro de los detonantes, estiman los expertos.

Miembros del partido en el poder, funcionarios de la cúpula del gobierno y diputados oficialistas y opositores han sido salpicados en un millonario desvío de 12 millones de dólares destinados para los pobres que fueron a dar a cuentas particulares y financiamiento de campaña política.

Una ex primera dama está acusada y en prisión preventiva por otros delitos y más diputados son señalados de presuntos hechos corruptos. Ante ello, las elites políticas en el congreso nacional impulsan reformas orientadas a blindar la corrupción.

Los esfuerzos anticorrupción no logran pasar, el desencanto crece y “cuando se cierra esa posibilidad, el éxodo se vuelve una opción de salida. Se huye del país de la fantasía”, acota Meza.

Hernández anunció 615 millones de lempiras, unos 25,6 millones de dólares, para atender el tema migratorio y los afectados por la sequía y las lluvias. Los sectores sociales le piden que convoque a un Pacto Social incluyente, pero sus funcionarios prefieren diálogos paralelos y reuniones privadas empresariales.

“El presidente no ve la crisis, no ve la dimensión del problema”, confió a IPS un alto funcionario del gobierno, que pidió el anonimato, al término de una reunión del gobernante con sectores gremiales privados. Hernández, apuntó, no tiene idea de cuánta miseria puede aguantar una democracia.

Según el informe de 2017 del Latinobarómetro de las Américas, la democracia en Honduras está en coma, apenas 36 por ciento de los hondureños la apoyan, en un  respaldo que cayó siete puntos en relación al 2016.

El éxodo migratorio, sostienen los expertos, abrió un agujero y los escenarios vaticinan que el país entró en una transición conflictiva que podría llevar a una mayor descomposición social.

Edición: Estrella Gutiérrez

La caravana es un desafío 

A caravan of migrants trying to reach the United States hitchhike on a truck along the highway in Tapachula

 

Central American migrants hitchhike on a truck along the highway as they continue their journey in Tapachula, Mexico on October 22, 2018UESLEI MARCELINO / REUTERS

David Frum (Redactor de The Atlantic)

Si los oponentes de Trump se oponen a vigilar las fronteras de Estados Unidos, no ayudarán a los inmigrantes, solo perderán votos.

Para los oponentes de Trump, la caravana representa una trampa. ¿El nativismo radical de Trump les ha contra-radicalizado tanto que han internalizado el mensaje de la caravana contra cualquier aplicación de la frontera? Si es así, no ayudarán a los inmigrantes. Solo se marginarán a sí mismos, y la política estadounidense seguirá el camino europeo en el que los partidos antiinmigrantes de extrema derecha canibalizan el centro político.

Si los liberales insisten en que solo los fascistas defenderán las fronteras, los votantes contratarán a los fascistas para hacer el trabajo que los liberales no harán. He estado tocando el tambor para esta advertencia desde que la crisis migratoria europea se aceleró en 2013. La advertencia sigue siendo tan cierta como siempre, y ahora está llegando a casa.

DAVID FRUM es escritor de The Atlantic y autor de Trumpocracy: The Corruption of the American Republic . En 2001 y 2002, fue redactor de discursos para el presidente George W. Bush.

A menos de una exoneración electoral de Robert Mueller, sería difícil imaginar una sorpresa de octubre más agradable para Donald Trump que un intento de miles de inmigrantes no autorizados de forzar las fronteras de los Estados Unidos. Dramatiza cada uno de sus temas, pero ninguno más espectacular que este: su afirmación de que sus oponentes no defenderán las fronteras de los Estados Unidos.

El domingo, algunos miles de personas cruzaron el río Suchiate, que separa a Guatemala de México. México no los detuvo ni los expulsó, y pronto estuvieron nuevamente en movimiento. Los organizadores parecen esperar que la masa sin precedentes de la caravana supere a las autoridades mexicanas y estadounidenses.

Lo que también está haciendo es poner a prueba el sistema político de los Estados Unidos.

No hay una manera fácil para que Trump detenga la última caravana

Así como Donald Trump ha dado energía a los conservadores estadounidenses para que adopten una línea más dura con respecto a la inmigración, ha tenido el efecto contrario en sus oponentes políticos. Por supuesto, es una locura que el presidente describa la caravana como “dirigida” por los demócratas, como lo hizo en un tweet. last week. But he’s not wrong to sense that Democrats are massively discomfited by the caravan. Trump’s tweeting and fulminating and conspiracizing deters any Democratic leader from saying or doing anything that could be interpreted as agreeing with him.

Mientras tanto, en la base liberal de los demócratas, el ambiente hacia la caravana es positivamente simpático. El eslogan de la caravana, “Gente sin fronteras”, coincide con el sentimiento creciente entre los liberales de que la imposición de fronteras es intrínsecamente ilegítima y, por lo general, también racista.

Pero entienda lo que está en juego: la teoría detrás de las caravanas, esta última, y ​​sus predecesoras más pequeñas en los últimos 15 años, es que los centroamericanos tienen solicitudes de asilo válidas en los Estados Unidos debido al subempleo generalizado y los problemas de violencia de pandillas en sus países. . Si esa afirmación es cierta, es una reclamación compartida no solo entre los miles en la caravana actual, sino también por los millones que están en casa. Una encuesta de Pew de 2013 encontró que el 58 por ciento de los salvadoreños se mudarían a los Estados Unidos si pudieran. Los siete países de América Central juntos tienen una población de unos 45 millones, o aproximadamente la misma que en México en 1970, cuando comenzó la migración masiva de esa nación.

Las cosas pasan mucho más rápido en la década de 2010 que en la década de 1970. Cuando Alemania suspendió temporalmente sus reglas fronterizas en agosto de 2015, casi un millón de migrantes ingresaron al país en los próximos cuatro meses. Esa oleada continuó en 2016. Sus efectos políticos persisten: fue crucial para el voto británico abandonar la Unión Europea, la elección de un gobierno reaccionario en Polonia, la reactivación política de Viktor Orbán en Hungría y el colapso de Partidos de centro-izquierda en Francia, Italia, Suecia y Alemania.

La elección de Trump se debe en parte a la oleada en la frontera sur de los Estados Unidos en el verano de 2014. Decenas de miles de mujeres y niños cruzaron la frontera en solo unas pocas semanas. Muchos de los que ingresaron en el 2014 permanecen en los Estados Unidos hasta el día de hoy, incluso después de que sus casos hayan sido adjudicados negativamente, porque no han tenido en cuenta sus órdenes de expulsión y desaparecieron en la vasta población de inmigrantes no autorizados en los Estados Unidos .

El fuerte mercado laboral de Estados Unidos está atrayendo nuevamente a los trabajadores de bajos salarios. Después de un descenso en 2017, los cruces ilegales de la frontera sur en 2018 han regresado a sus niveles de 2016, y se están ejecutando mucho antes de 2015. Si las miles de personas en la caravana cruzan la frontera con éxito, presentan solicitudes de asilo y son liberadas En el interior de EE. UU., pendiente de adjudicación, es probable que muchos más lo sigan.

¿Por qué no lo harían? Según el Banco Mundial, más del 60 por ciento de la población de Honduras vive en la pobreza, y casi el 60 por ciento lo hace en Guatemala. Si bien las tasas de delincuencia y violencia han disminuido en ambos países desde 2014, siguen siendo terribles según los estándares mundiales.

Para Trump, la caravana representa una oportunidad política. Aquí está exactamente el tipo de problema que entusiasma a los estadounidenses más conservadores, y le otorga poder como su ventoso y enojado campeón.

Para los oponentes de Trump, la caravana representa una trampa. ¿El nativismo radical de Trump les ha contra-radicalizado tanto que han internalizado el mensaje de la caravana contra cualquier aplicación de la frontera? Si es así, no ayudarán a los inmigrantes. Solo se marginarán a sí mismos, y la política estadounidense seguirá el camino europeo en el que los partidos antiinmigrantes de extrema derecha canibalizan el centro político.

Si los liberales insisten en que solo los fascistas defenderán las fronteras, los votantes contratarán a los fascistas para hacer el trabajo que los liberales no harán. He estado tocando el tambor para esta advertencia desde que la crisis migratoria europea se aceleró en 2013. La advertencia sigue siendo tan cierta como siempre, y ahora está llegando a casa.

DAVID FRUM es escritor de The Atlantic y autor de Trumpocracy: The Corruption of the American Republic . En 2001 y 2002, fue redactor de discursos para el presidente George W. Bush.

Carta a L.

carta

Por Andrés Hoyos

Querida L., fue muy grato pasar aunque solo fueran unas horas contigo hace 15 días en aquel evento local al que te dignaste venir. No tuvimos ocasión de hablar de política local, y como sé que el tema te interesa moderadamente —así ahora andes obsesionada con los pasos de animal grande que da Bolsonaro en tu vecindario—, van las coordenadas de mi actual perplejidad.

Cosas muy raras están pasando en la Macondo expandida en la que por momentos se convierte Colombia. Empecemos, si quieres, por la cabeza, que para algunos es apenas aparente: el presidente Duque. No es del todo inhábil, da gusto de a pocos y recibe apoyos tibios aquí y allá. Todavía no pasa por el Congreso ningún proyecto de peso. Será entonces cuando sabremos cuánto poder tiene y si su cuento de gobernar con menos mermelada —con cero es imposible— va en serio o no. El CD, su partido, no es ningún disco compacto, sino uno bastante rayado y disperso. Un día Ernesto Macías —presidente del Senado, miembro de la bancada y correveidile de Álvaro Uribe— le endulza el oído a Duque diciéndole que quiere prolongar su mandato un año. ¿Por qué? Respuesta breve: por joder, por envenenar el ambiente.

Resurge, después de recibir una paliza electoral de proporciones, don Germán Vargas Lleras, ahora por fin dueño de Cambio Radical, un partido con una trayectoria impresentable de la cual el hombre quiso alejarse durante la campaña, quedándose sin el pan y sin el queso. Pues bien, don Germán funge de presidente desde las páginas de El Tiempo: hagan esto, deshagan aquello, bájenme ese mango maduro de allá. En una de esas lanza al ruedo a su primera dama, la hasta ayer muda Luz María Sierra, quien fiel a la tradición de la casa dice que blanco es negro y que malhaya el machista que dude de la autonomía de su inconstitucional teoría de “unificar las elecciones”, léase prolongar a las malas el mandato de alcaldes y gobernadores, idea que jamás de los jamases consultó con su marido. Vargas Lleras como que no ha oído el viejo chiste: cuando esté en un hueco, mejor deje de cavar.

Unificar los calendarios electorales es un desatino colosal porque, aparte de negarles derechos a los votantes, aumentaría la inestabilidad política en Colombia. Los eventuales triunfos y derrotas tendrían proporciones sísmicas y no se podría enderezar nada antes de cuatro años. ¿Qué pasa? Que los políticos tradicionales, conscientes de que llevan las de perder en 2019 y 2022, están angustiados. Yo llegué a pensar que tenían buenos candidatos, pero parece que no están nada seguros.

Duque y la vicepresidenta ya han dicho que no le jalan a los cambios de calendario, de modo que los propulsores de la unificación de fechas saben que no da un brinco. Han de estar buscando algún propósito oculto, algo así como un resultado de carambola; más difícil es saber cuál. Sospecho que quieren desviar la atención. ¿De qué, de la legislación anticorrupción, de los aspectos viables de la reforma política? No lo sé. Alivia en todo caso que la derecha colombiana en sus múltiples facetas no tenga un plan unificado.

Pasando al centro que, como sabes, es la posición política que me atrae, me parece crucial que Sergio Fajardo sea el jefe de campaña de Claudia López para la Alcaldía Bogotá. Eso le daría una exposición no excesiva, y si ganan, lo que es probable, Sergio se catapulta. Por eso mismo hay que oponerse de patas y manos a que pospongan las elecciones del año entrante. Un abrazo,

andreshoyos@elmalpensante.com

La normalidad enferma

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 24 de octubre 2018)

norma enfer

www.eluniversal.com/el-universal/23909/la-normalidad-enferma

La comunicación inmediata

comunicación inmediata

Por Mauricio Botero Montoya

“Progreso” es una palabra anacrónica. Hace más de cien años, se veían en algunas calles avisos de “Farmacia el Progreso”, no lejos de alguna inoportuna funeraria. Ahora ese calificativo nos parecería tierno o ridículo.

Los entonces ilustrados progresistas, creían en ese cheque posdatado y sin fondos que es el futuro. Ponían su esperanza en la rapidez del motor. Y en vivir a la velocidad del cronometro como si la vida fuese una carrera de cien metros. Esa seducción permeó al mundo occidental más allá de fronteras, o divisiones ideológicas.

Caracterizó a Norte américa, pero también a la literatura y la política europea. Basta recordar el futurismo en literatura y su idealización del avión y la velocidad. Lo sintetizaba el grito político de Mussolini “El fascismo es primeramente acción.” Fue una actitud vital.

Spengler la denominó con el nombre de espíritu fáustico característico de occidente. Su base material fue el automóvil, la movilidad en todas sus formas. Y corresponde al mito de eterna juventud del Fausto de Goethe que cambio el alma por la inmediatez. La forma de comunicación afín fue el telegrama y el teléfono fijo.

El cuerpo ideal del imaginario colectivo se estimulaba con gimnasia, reinados de belleza, la exaltación del físico culturismo. Hoy cuando la comunicación tiende a la velocidad de la luz, el que comunica no se mueve de su sitio. Permanece aún si no puede decirse que está allí. Y en cuanto a su contorno, está ajeno a él. Se parece a los sonámbulos de los que hablaba Heráclito “presentes están ausentes y se parecen a los sordos.” El que viaja con la luz (pensaba Einstein) le parecerá que el mundo se ha detenido.

Esa es la realidad o irrealidad en la que vivimos los cibernautas. La posición corporal nuestra se parece paradojalmente a la del monje medieval ante su scriptorium. La actual moda urbana con capuchas nos semeja a ellos. Se ha revivido el gusto por lo gregoriano. Y la desconfianza ante el poder por las barbaridades que puede hacernos con la técnica.

Hoy la ciencia, o al menos el cientifismo semeja una religión, pero produce recelo su subvención para fines militares. La mayoría de científicos se lucran de ello. Los jóvenes miran con alarma la robotización que los amenaza, y la destrucción climática del lucro.

Con la comunicación instantánea, la cercanía entre las personas permanece ausente. El facilismo no acerca, sino devalúa en términos personales lo comunicado. Arrobados por la técnica, nos olvidamos de lo que hemos perdido. La distancia y todo el anhelo que había en superarla ha desaparecido. A la dimensión del espacio se lo tragó el vector del tiempo. El clix inmediato. El mensaje llega, pero la persona se quedó atrás. Ese clima de temporalidad de datos desencarnados, genera una soledad interconectada, magnificada. El desarrollo tecnológico no va acompasado con un enriquecimiento de la subjetividad humana. Es una técnica en unas estructuras sociales caducas, cuyos gobiernos y corporaciones la usan como forma de dominio.

 

 

Miopía

miopía

Por Andrés Hoyos

La radicalización de los jóvenes se da por oleadas. Recuerdo bien la anterior, que en Colombia tuvo lugar en la primera mitad de los años setenta, porque en ese momento entré a estudiar y la Universidad de los Andes me recibió con un paro. Aquel fervor tuvo un mal destino: bastantes estudiantes radicalizados fueron a parar a los grupos armados, que a su vez destruyeron el movimiento estudiantil y socavaron la protesta social, pues quienes no aceptamos participar en actividades violentas quedamos en el limbo político y a poco andar proseguimos con nuestras vidas. Después, el reclutamiento armado y la proliferación de encapuchados sirvieron durante décadas como vacunas contra el resurgimiento del radicalismo masivo entre los jóvenes.

Eso fue entonces. Ahora la historia es otra y sería un acto de miopía imperdonable no entender que hay una nueva oleada de politización en amplios sectores de la juventud colombiana. Su destino ya no serán los grupos armados, sino tal vez los populismos que tanto daño han hecho a lo largo y ancho de América Latina. Sí, en varios países estos se baten en retirada —Maduro, Cristina Kirchner, Ortega, Lula, están de salida, al tiempo que AMLO es una incógnita—, pero no en Colombia, pues aquí el experimento populista, por así llamarlo, se ha truncado tres veces: con Gaitán, por cuenta del caldero que llevaba en la cabeza Juan Roa Sierra; con Rojas Pinilla, por cuenta del tongo en las elecciones de 1970, y con Petro, porque se pasó de locuaz en la campaña y se lo cobraron. En el interregno ensayamos el populismo de derecha de Álvaro Uribe, al que sobrevivimos bastante maltrechos.

Aunque existen varias vías para canalizar el radicalismo de los jóvenes, ninguna se acerca en eficacia ni por poco a fortalecer el acceso a la educación pública de calidad en todas sus modalidades. Quizá la mayor tragedia de no haber elegido este año a un candidato de centro, como Sergio Fajardo, es el tratamiento de segunda categoría que se anuncia para este tema en el presupuesto. Si Duque, Carrasquilla y María Victoria Angulo creen que el problema tiene hoy la dimensión que tuvo en 2002, se van a llevar tremendo susto. No hablo solo de las marchas y los paros en las universidades públicas, que tienen el bemol para perturbar el desarrollo académico, sino de la tracción que los populismos puedan lograr entre los jóvenes de cara a las elecciones del futuro.

No tiene mucho sentido hacer cuentas de detalle. Queda claro que las universidades públicas acreditadas están muy lejos de dar abasto. Para no volver con los datos de la Nacional, la Universidad de Antioquia acoge apenas al 10% de los aspirantes a ingresar en ella. Es un porcentaje irrisorio. El gasto anual promedio por estudiante que paga el Estado, según leí, fue de $4’785.000, es decir, 1.600 dólares mal contados, y los campus están destrozados. Cualquiera entiende que los recursos son limitados, que hay otras necesidades, pero pordebajear una que puede comprometer el futuro político del país constituiría un error histórico.

Podría hacerse un pacto ya: vender el 20% o el 30% de Ecopetrol, sin que el Estado pierda el control de la empresa, para invertir la gran mayoría de los recursos generados en infraestructura educativa, básica, universitaria y terciaria. Los gastos recurrentes, claro, deben pagarse con impuestos, por ejemplo, con un impuesto al patrimonio. Parece, sin embargo, que al Gobierno se le extraviaron las gafas para ver de lejos.

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