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Carta a L.- Andrés Hoyos

Andrés Hoyos

Por Andrés Hoyos

Querida L., tu mensaje preocupado de este domingo, en el que recordabas que durante tus visitas a Bogotá más de una vez te llevamos de compras al Centro Andino, me obliga a reconocer que Colombia sigue siendo un país escalofriante. Poner una bomba en un baño de mujeres, donde entran madres a cambiar los pañales de sus bebés, habla de un nivel de degradación casi insondable. Semejante salvajada no me da para cancelar mi optimismo de mediano plazo, pero vaya que siento cerca el olor a azufre.

Sobre la bomba en sí todavía es poco lo que se sabe. De las varias hipótesis a la hora de escribir esta carta, algunas bastante dementes, la más sonada atribuye el atentado a un grupo diminuto llamado el Mrp (Movimiento Revolucionario del Pueblo). De comprobarse esta autoría, estaríamos ante unos desalmados que, por ahí derecho, son suicidas pues no darán un brinco. Todas las guerrillas urbanas de América Latina fueron destruidas y vaya que tú sabes bien qué les pasó a los Montoneros por allá en tu sur, que también es profundo. Ronda, sí, la pregunta de cuál será el destino de los milicianos urbanos más radicales tras los procesos de paz. Ojalá esta no sea la respuesta. Una curiosidad es que el rector de la Universidad Nacional se indignó porque dijeron que en las universidades públicas hay células extremistas que podrían haber participado en el atentado. ¿De veras no lo sabía? Caramba. También se habla del Clan del Golfo, el principal remanente del viejo narcotráfico terrorista que a fines del siglo XX casi manda a Colombia al basurero de la historia.

Por el lado positivo, tal vez has visto las imágenes de los guerrilleros de las Farc entregando un tremendo armamento a la ONU y firmando declaraciones de no reincidencia. Sin embargo, el efecto de estos hechos absolutamente cruciales no se siente mucho en el país. Sucede que el ambiente agitado nos agarra en manos de lo que los gringos llaman el lame duck (“pato cojo”), es decir, un presidente debilitado que se acerca al final de su mandato. Dicha debilidad puede verse, por ejemplo, en el mal acuerdo que puso fin al agresivo y alharaquiento paro de maestros. Tengo entendido que en muchos países, no sé si en el tuyo, hay sindicatos de educadores parecidos a Fecode: belicosos, intransigentes y portadores de ideologías que tendrían que haberse acabado con la caída del Muro de Berlín. La humildad no siendo lo suyo, aprovechan la acción legítima de pedir beneficios en favor de sus asociados para pretender dictarle la política educativa al Estado. Sí, fue penosa la genuflexión del Gobierno para acabar con un paro que ya estaba en las últimas, por haber sido convocado demasiado cerca de las vacaciones de mitad de año. Nadie entiende que el Gobierno haya accedido a darle incidencia a Fecode en la atención para la primera infancia, algo que definitivamente no tiene que manejarse con ellos.

La reciente nota de color la dio el alcalde de Cajamarca, Tolima. El hombre se llama Pedro Pablo Marín (¿será de esos Marín?). Tal vez te enteraste de que en ese pueblo se convocó un exótico referendo, tras el cual declararon empresa no grata a la AngloGold Ashanti, interesada en La Colosa, una gran mina de oro que hay en los alrededores. Pues bien, al alcalde le dio por preguntar dónde están los que les pintaron pajaritos de oro a los cajamarqueños, ahora que la empresa se fue y no hay trabajo ni perspectivas.

En fin, querida, tema es lo que hay, pero te dejo por hoy.

Un abrazo,

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Trump y Cuba-Joaquín Roy

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MIAMI/BARCELONA, 19 jun 2017 (IPS) – El anuncio del presidente Donald Trump acerca de una nueva política hacia Cuba no es novedoso ni constituye una agenda estratégica. Tampoco tendrá efectos sustanciales en la relación entre Cuba y Estados Unidos. El beneficiado de su limitado impacto será, como ha sido desde prácticamente el principio de las Revolución Cubana y la reacción norteamericana, solamente el régimen cubano.

Ni el exilio cubano, ni el pueblo, ni el interés nacional de Estados Unidos recibirán premio alguno.

La esencia del mensaje de Trump, en el seno del templo del exilio, la inmigración y la mera residencia de la comunidad cubana en Miami (que hay de todo) no constituye un contraste del discurso tradicional entronizado desde la imposición del embargo como resultado de los cambios drásticos del régimen cubano al adoptar el formato totalitario y la consiguiente destrucción del sistema capitalista y liberal.

La palabra y el fondo de su discurso en el Teatro Manuel Artime (nombrado en honor de un dirigente de la llamada Brigada 2506 que desembarcó en Playa Girón-Bahía Cochinos el 17 de abril de 1961) es un viaje veloz en el túnel del tiempo.

Muy cerca del escenario de Trump, John Kennedy leyó una de sus clásicas alocuciones en el Orange Bowl de Miami el 29 de diciembre de 1962. Fue seis días después de la liberación de los capturados (a cambio de medicinas y tractores). El presidente reconocía así su culpabilidad al haber abandonado a los invasores en la deplorable aventura. Prometió la liberación de Cuba.

Su discurso fue entonces mejor escrito por sus asesores que la lamentable gramática y léxico a que nos tiene acostumbrado el actual inquilino de la Casa Blanca. Pero el mensaje de Trump es igualmente vacío, retórico. Solamente contenta a un sector que lamentablemente persigue objetivos a corto plazo.

La salva de artificio es el clásico movimiento de un componente de la pareja del sempiterno diferendo para complicar una temporal situación de calma. En esas circunstancias, a un lado u otro del Estrecho de la Florida, uno decide romper la tregua, aplaudido silenciosamente por el otro, necesitado de resucitar la tensión para beneficio de su sector duro.

Ahora el turno ha sido para Trump. Nada nuevo. Esta película ya la hemos visto.

De momento, mientras a la universal opinión norteamericana Cuba no le importa nada, ya que nadie gana o pierde escaños en el Congreso o Senado, con la excepción de ciertos senadores o representantes conectados por los votos en Florida, el tema cubano levanta pasiones y hace saltar las alarmas alrededor de la Calle Ocho de Miami.

Es entonces cuando tantos numerosos predecesores de Trump se han subido al autobús renqueante de la lucha anticastrista.

La novedad del caso de Trump es que su decisión concuerda con la agenda adoptada en otras medidas desde su elección en noviembre del pasado año. Se trata simplemente de enmendarle la plana a su predecesor Barack Obama, atacando los logros emblemáticos en ciertos terrenos, sin que hasta ahora haya conseguido resultados concretos.

Es igual que en el diseño del insólito muro con México, el desmantelamiento del plan de salud llamado Obama Care, y el parón a la inmigración de media docena de países islámicos. Las medidas con Cuba tienen toda la marca de la inoperancia, con el resultado de daño al propio interés nacional de Estados Unidos.

La huella inmediata de la decisión del presidente norteamericano se verá en la indecisión de los ciudadanos norteamericanos que hasta ahora se han beneficiado del relajamiento de la política de Washington.

Los empresarios que habían comenzado a entablar relaciones comerciales (Estados Unidos, paradójicamente, a pesar del embargo, todavía vigente en sus fundamentos, es el tercer socio comercial de Cuba) y los que habían aprovechado los canales culturales y educativos, deberán andar con pies de plomo. Los perjudicados van a ser los ciudadanos de Cuba que se habían convertido en penosos “cuentapropistas”.

La corrección al deshielo iniciado por Obama va a servir de rampa de lanzamiento para los sectores que se consideran más duros en el contexto del régimen cubano, si es posible detectar diversas facciones. A la derecha (si esta ubicación es posible) del presidente Raúl Castro se puede favorecer a los que sin tregua señalarán que el régimen cubano está tan acosado como en los viejos tiempos de la Guerra Fría.

En ese escenario, los perdedores del sistema van a ser los “aperturistas” que han presionado a Raúl para la ampliación de los sectores “liberados” de la economía. Mientras tanto, han jugado arriesgadamente en los terrenos políticos que los más optimistas consideran que se pueden sublimar en el traspaso de poderes en febrero de 2018.

Los rumores que apuntan hacia una transición dinástica, que consolidaría al régimen cubano sobre otro escalón de la familia Castro, pueden verse confirmados por la energía demostrada por la línea dura, justificada por el acoso de Trump.

Mientras, en el propio seno del “establishment” de Washington, ese mundo que Trump detesta, los que (sea quien domine la Casa Blanca) siguen detentando los hilos de la seguridad (en el Pentágono y otras agencias), observan alarmados los movimientos irresponsables de Trump, traducción de sus “tweets” nocturnos.

El escenario latinoamericano está comparativamente estabilizado. Con la excepción de los estertores del régimen post-Chávez en Venezuela y algunos acólitos del ALBA en descomposición, la amenaza se ha quedado reducida a la criminalidad organizada, el tráfico de drogas y la inmigración descontrolada.

Una Cuba en convulsión por enfrentamientos internos, causados tanto por la incapacidad del régimen en mejorar la existencia de sus ciudadanos como por la presión desde Washington, es lo último que se desea.

Un segundo Mariel resulta terrorífico, al igual que una novedosa marea de balseros. Esta tesis está basada en la existencia de otros escenarios con más graves dolencias que inciden directamente sobre el protagonismo de Estados Unidos en el mundo.

De ahí que esos centros de influencia permanente consideren que, por el momento, lo mejor es que Cuba siga en el estado actual, pese a la resistencia del sistema a generar pleno respeto de los derechos humanos y libertad de expresión. Pero la caballería de Trump ha llegado para el rescate.

Joaquín Roy es Catedrático Jean Monnet y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami. jroy@miami.edu

 

El pesimismo del optimista-Andrés Hoyos

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Por Andrés Hoyos

Toda la vida, pese a vivirla en esta Colombia tan acontecida, he sido un optimista. Algo me dice que es un defecto de fábrica.

Si llego a tener 20 años más —ojalá—, la piel tal vez se me ponga jaspeada o me arrugue como cualquier uva pasa humana que atraviesa la barrera de los 80, pero estoy convencido de que entonces viviré en un país con la prosperidad al alcance, aquejado de problemas viejos y nuevos, claro, aunque sin este lastre de violencia organizada que arrastramos desde hace tanto y que todavía nos obsesiona.

No creo, por ejemplo, que en el mediano plazo haya regreso en materia de tolerancia de la diversidad o de libertades para las minorías; más fácil sería que se exagere en el sentido contrario. La masificación de la tecnología casi con seguridad nos habrá encaminado a la sostenibilidad ambiental, no solo en Colombia, sino en la mayor parte del mundo. No hay Trump que dure 20 años ni gente que lo resista. Habrá debates y conflictos, desde luego que sí, solo que más fructíferos que los actuales.

Sin embargo, Colombia todavía debe pasar por cinco, ocho, diez años de fuertes dolores de parto. Es probable que la derecha, hoy tan envalentonada, nos sumerja en experimentos regresivos que conducirían a un callejón sin salida. Tendremos que experimentar otra vez ese fracaso, tocar fondo y tomar por una ruta diferente. Nunca entendí cómo alguien puede declararse conservador en este país. Sí, tenemos unas pocas cosas y algunas instituciones que se deben preservar, si bien el largo conflicto y la larga indolencia de las élites han represado reformas indispensables, de suerte que no cambiar es una fórmula para la endemia, cuando no para el desastre.

Resulta más fácil saber qué se debe hacer que cómo se puede hacer lo que se debe hacer. Se requieren menos leyes, menos reformas constitucionales o tributarias, menos santanderismo y más aplicación eficaz de lo existente. Del modelo clientelista, base de la corrupción actual, habrá que pasar a otro superior de conciliación de los intereses de los distintos sectores de la sociedad. La malhadada prohibición, admirablemente sintetizada en el reciente libro de Alejandro Gaviria, tendrá que ir al basurero de la historia. Sus propios inventores —la derecha WASP de Estados Unidos— están legalizando los psicotrópicos a marchas forzadas.

Dada nuestra mermada capacidad para producir una dirigencia con visión, el progreso será tortuoso. De hecho estamos mejor que hace 20, 30, 40 años, si bien el ritmo de la mejoría ha sido lento. A la élite del país le falta madurar. Hay en ello una notable paradoja: a diario uno encuentra colombianos competentes, cultos y con visión en las más variadas veredas de la vida, pero algo pasa y cuando estas personas llegan a los puestos de alto mando político, para no hablar de la Presidencia de la República, empiezan los desatinos.

La mayor incertidumbre es también una de las más viejas: los partidos políticos. No se vislumbra ninguno al que uno quisiera afiliarse. Hay más personas que instituciones. La fórmula para salir adelante, sobra decirlo, es la contraria.

Ahora bien, ¿qué garantías hay de que mi optimismo de mediano plazo no sea otra forma de pensar con el deseo? Ninguna. Países se han visto que agarran desfiladero abajo durante décadas. No mencionemos nombres. Solo sé que el destino no es una maldición y que la suerte favorece sobre todo a los que se preparan para ella.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Autoridad y autoritarismo- Andrés Hoyos

Bandera Colombia

Por Andrés Hoyos

Aunque hace unos meses dije aquí mismo lo contrario, hoy me parece probable que el próximo presidente de Colombia sea un hombre autoritario.

La autoridad y el autoritarismo son parientes lejanos. Más concretamente, el autoritarismo es el ejercicio arbitrario o abusivo de la autoridad legítima. Cuando esta legitimidad no existe o desaparece, póngase por caso a Maduro, estamos ante la florida y variopinta estirpe de los dictadores.

El así llamado “fin del poder” del que habla Moisés Naím en su libro, es decir, la dificultad creciente para gobernar ciñéndose a los límites de la autoridad legítima, tiene un corolario cada vez más relevante: la tentación de lograr a las malas lo que no se puede lograr a las buenas.

Pese a que en Colombia nos quieren recetar un caudillo de derecha, ni la autoridad ni el autoritarismo son exclusivos de esta vertiente. En Ecuador las cortes y el Parlamento durante años se dedicaron a descabezar presidentes como quien corta tulipanes y se ganaron en la rifa del tigre a Rafael Correa, un mandón de izquierda. Claro, Correa se sostuvo en el poder no solo por abusar de su autoridad, sino por contar con una amplia renta petrolera que se ha ido secando. Gustavo Petro, para dar un ejemplo de la izquierda criolla, tiene un inocultable talante autoritario, como lo demostró, por ejemplo, al promulgar por decreto el POT de Bogotá, negado explícitamente por el Concejo de la ciudad.

La señalada elección de algún caudillo, si se da, será consecuencia de la debilidad endémica de Juan Manuel Santos. Piénsese en los episodios de las últimas semanas: paros cívicos muy belicosos en Buenaventura y Chocó, largo y ruidoso paro nacional de maestros que mezcla lo justo con lo imposible, el Eln haciendo (plan) pistola y no pare de contar. Aunque en un régimen democrático le hacen paros hasta al más resuelto, es mucho más fácil armárselos al que no ejerce la autoridad, al indeciso, al que se rodea de timoratos. Pocos le creen a Santos y casi nadie le teme. Es la ineludible realidad.

El método aplicado por el autoritarismo local ha sido muy sencillo: vieron que podían minar la autoridad de una persona reacia a ejercerla, como el actual presidente, creando así un vacío que ahora ellos prometen llenar. De más está decir que si un pueblo elige a un mandamás sin preocuparse por la estela de corrupción que arrastra, después no podrá quejarse cuando las cajas fuertes del fisco aparezcan vacías. De todos modos, el gran problema de una persona como Sergio Fajardo es que no irradia la suficiente autoridad. Le gusta convencer, no dar órdenes. Por el mismo tobogán, solo que más abajo, va Humberto de la Calle. En cuanto a Claudia López y Antonio Navarro, para no hablar de Jorge Enrique Robledo, cuyo arcaico programa económico sería un desastre, las mayorías perciben que están en el cuadrante político equivocado.

La debilidad actual de la autoridad no es la borrachera en sí; esta tuvo lugar en los años 80 y 90 del siglo XX, cuando Colombia estuvo al borde de ser un Estado fallido. No, ahora vivimos la resaca, prolongada y dañina. Sea de ello lo que fuere, cabe poca duda de que a estas alturas es preciso recuperar la autoridad, para que el país recorra el camino que los electores deseen, así este sea un pérfido e imposible regreso al pasado. Lo que exaspera y no conviene es el marasmo, la inmovilidad, los círculos viciosos, las vueltas en redondo.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Domar la corrupción exige cambios en Brasil

 

Por Mario Osava

Las protestas sociales y sindicales se han sido casi diarias en Brasil, como esta del 24 de mayo en la capital, en demanda de la renuncia del presidente Michel Temer por los casos de corrupción que lo involucran directamente, mientras crece el cerco judicial en su contra. Crédito: Marcelo Camargo/Agência Brasil

Las protestas sociales y sindicales se han sido casi diarias en Brasil, como esta del 24 de mayo en la capital, en demanda de la renuncia del presidente Michel Temer por los casos de corrupción que lo involucran directamente, mientras crece el cerco judicial en su contra. Crédito: Marcelo Camargo/Agência Brasil

 

RÍO DE JANEIRO, 2 jun 2017 (IPS) – Brasil parece cerca de superar la actual  epidemia de corrupción en los centros del poder político y económico, pero para que se produzcan cambios que conviertan ese tipo de delitos en excepcionales se requieren batallas mucho más largas.

La corrupción sistémica, de relaciones promiscuas entre grandes empresas y casi todos los políticos influyentes en un asalto al Estado, es lo que se desarrolló en el país durante al menos la última década, indican las investigaciones del Ministerio Público (fiscalía) y la Policía Federal, especialmente de la llamada operación Lava Jato (lavado de vehículos).

Pero hay otras dos dimensiones del problema que se combinan en Brasil, dificultando el combate, según Luiz Hanns, sicólogo especializado en análisis de comportamientos individuales y colectivos.

Eso viene de la tradición portuguesa e ibérica de controlar e inspeccionar todo, basada en la desconfianza y contrastando con la sajona, de control por muestreo. Es disfuncional, con reglas incumplibles, donde corromper aparece como única forma de oxigenar la economía”: Luiz Hanns.

Una es la forma endémica, en una sociedad que practica y tolera deslices generalizados como coimas para borrar infracciones u obtener beneficios ilegales, fomenta el todo vale en el sistema político-electoral, restando eficacia a la represión del delito.

 

A eso se suma el síndrome del subdesarrollo o sindrómica, en que “la corrupción se amalgama a la burocracia y la mala gestión, por un exceso de reglas cuya violación es la única alternativa a la quiebra de los negocios”, destacó Hanns a IPS.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2017/06/domar-la-corrupcion-exige-cambios-institucionales-en-brasil/

¿Suicidio a la vista?

 

Republicanos

Por Andrés Hoyos

Tengo un par de corresponsales que van a descartar lo que sigue, diciendo que pienso con el deseo, y dadas las sorpresas mayúsculas que nos trajo 2016, tomo nota. Nada es imposible cuando de electores emberracados se trata.

Pero no por haber visto locuras puede uno descartar la razón y empezar a pensar, no ya con el deseo, sino con el miedo y el desconcierto. Las elecciones gringas del año pasado fueron atípicas. En ellas, Hillary Clinton, una mala candidata o, más que mala, desgastada y desprestigiada, obtuvo tres millones de votos más que su contrincante para ver cómo perdía en las cuentas del Colegio Electoral porque se le escaparon tres estados por un pelo: Florida por 113.000 votos, Pensilvania por 44.000 y Michigan por 11.000. Con que el 10 % de los votos por los que ella ganó en el país como un todo se hubieran repartido en dos de esos tres estados, Trump estaría hoy pastoreando ludópatas en sus casinos, no atormentando a medio mundo desde la Casa Blanca.

Entra en escena un viejo espectro político: la incomprensión del mandato. Trump y sus aliados creen que el precario triunfo obtenido los autoriza a hacer y deshacer a su antojo. De entrada decidieron quitarles el acceso a la salud a millones de americanos. La Cámara de Representantes aprobó una ley que, según estimativos imparciales, despoja del seguro a 23 millones. El Senado, nervioso, podrá reducir la cifra, digamos, a 15 millones. Muchísimos de los despojados votaron por los republicanos en 2016. Presume uno que se van a poner dichosos… de la furia. Y para emberracado un elector traicionado.

La popularidad de Trump y la de su gobierno empezaron bajas en enero y no han levantado cabeza. Antes han seguido bajando, según se ve en estos agregados (http://bit.ly/2qgq93x y http://bit.ly/2icZfRx). Ambas son el telón de fondo sobre el que se proyectan las elecciones futuras. Además, muchas vacantes claves en la administración no se han llenado. Dado el asedio mancomunado de los medios y los servicios de inteligencia, cabe afirmar sin titubeos que la gran mayoría de los candidatos potenciales de mejor nivel que había para estos puestos lo pensarán tres veces antes de aceptarlos. Claro, hay más gente disponible, pero sin experiencia y, por ende, proclive a los errores. Dicho de otro modo, a lo máximo que puede aspirar el régimen es a una mediocridad generalizada. Ahora que si el edificio se sigue derrumbando como hasta ahora, le caerá encima al Partido Republicano.

El antecedente que conviene mirar son las elecciones de 2010. En ellas los demócratas —por haber salvado al país mediante una política de gasto deficitario y por aprobar el Obamacare— perdieron 63 escaños en la Cámara a manos del furibundo Tea Party y aledaños, y aún no se recuperan. En 2018 estarán en juego todos los 435 escaños de esta corporación. Con que los republicanos pierdan 24, se les escapa la mayoría. En el Senado, dejan de tenerla si pierden tres.

Yo no veo cómo pueden mantener las mayorías parlamentarias el año entrante. Y si las pierden, las probabilidades de un impeachment son altísimas. Ni la prensa ni los servicios de inteligencia, que hoy se juegan la vida ante un Trump que quiere aplastarlos, van a darle un instante de respiro; por el contrario, seguirán acumulándole el prontuario.

Igual, vaya espectáculo el que está dando Washington al resto del mundo. Lástima que al final de todas las cuentas no sea gratis.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

América Latina sin políticas claras para afrontar el tráfico humano

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Rostros fatigados y cargados con las penurias de un azaroso viaje desde países centroamericanos, en un albergue en México, en una de las rutas hacia Estados Unidos, donde muchos migrantes llegan después de haber sido engañados por “coyotes” a los que le dieron todo lo que tenían. Crédito: Ximena Natera/Pie de Página

Por Daniela Pastrana 

MÉXICO, 30 may 2017 (IPS) – Cada año, unos tres millones de personas que emigran de sus países entran ilegalmente a Estados Unidos y la mitad lo hace con la guía de algún traficante, en un negocio de casi 7.000 millones de dólares, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Aunque México sigue siendo el origen principal de los migrantes hacia Estados Unidos,  en las últimas décadas se ha registrado un aumento del flujo  proveniente de América Central y América del Sur, y más recientemente de países del Caribe, Asia y África.

Tres cuartas partes de estos nuevos migrantes deben cruzar el territorio mexicano y muchos de ellos son víctimas de redes criminales.

Es una de las violaciones escondidas de los derechos humanos para decenas de miles de personas. Pero, aunque el tráfico ilícito de migrantes es un delito transnacional, en los países involucrados en este fenómeno no existe una política transnacional para enfrentar el problema.

“Los acuerdos que hay entre los países son para reprimir a la gente, para no dejarla pasar. Pero no hay un solo acuerdo bilateral o trilateral que realmente busque resolver el problema integralmente”, dijo a IPS en una entrevista Martha Sánchez Soler, coordinadora del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM).

El MMM  organiza cada año la caravana de madres centroamericanas que buscan a sus hijos desaparecidos en México y que ha impulsado un esfuerzo para tender puentes entre los países para la localización de los ausentes.

“Nosotros hemos denunciado mil veces a ‘coyotes’ (traficantes de seres humanos, también conocidos como polleros) y nos les hacen nada porque no hay un intento serio de parar el problema. Los coyotes son un buen negocio para los gobiernos”, explicó la activista.

La trata de personas y el tráfico ilegal de migrantes son delitos que en los últimos años han prendido focos rojos en América Latina, al igual que los organismos multilaterales.

La UNODC y la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) advierten que es un fenómeno que obedece a “las difíciles condiciones de vida en los países menos desarrollados, al endurecimiento de las políticas migratorias en los países industrializados y al hecho de que por mucho tiempo estos fenómenos no fueron considerados como un problema estructural sino como una serie de episodios aislados”.

En noviembre de 2000, la respuesta mundial frente al crecimiento de este tipo de criminalidad, considerada una forma moderna de esclavitud, fue la Convención de las Nacicones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional firmada en la ciudad italiana de Palermo.

La Convención se reforzó con dos acuerdos operativos complementarios: Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire y Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

Aunque muchos confunden trata y tráfico y los manejan como sinónimos, se trata de delitos que pueden estar vinculados, pero que en realidad se refieren a dos actividades distintas: el objetivo de la trata es la explotación de la persona y ha sido considerada una forma de esclavitud moderna, pero no es necesario que las víctimas crucen fronteras.

Migrantes que recorren México para intentar ingresar a Estados Unidos realizan un viacrucis en uno de los puntos del camino, para simbolizar lo que padecen como víctimas del tráfico humano en la región, que genera anualmente unos 7.000 millones de dólares anuales. Crédito: Ximena Natera/Pie de Página

En cambio, el tráfico es un delito totalmente trasnacional, porque implica la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado para obtener un beneficio económico; suele realizarse en condiciones peligrosas o degradantes; las víctimas dan su consentimiento, y generalmente termina con la llegada de los migrantes a su destino, o incluso antes.

Sin embargo,  en México, el tráfico de personas se ha mezclado con otras formas de criminalidad y muchos migrantes caen en redes de trata para la explotación sexual o para el trabajo forzado con carteles de la droga.

De acuerdo con UNODC, el tráfico de migrantes desde México a Estados Unidos deja casi 7.000 millones de dólares al año, lo que lo convierte en uno de los delitos más rentables en el crimen organizado trasnacional, pues es menos arriesgado que el trasiego de drogas.

Se trata, precisó Felipe de la Torre, de la oficina de UNODC en México,  de una cifra “conservadora”, en un delito “necesariamente asociado a la corrupción, que ha proliferado” hasta las más altas esferas de gobiernos y organismos públicos involucrados, sin olvidar sectores privados como las compañías ferroviarias.

“Las rutas de los migrantes comenzaron a coincidir con las de la droga, haciendo los cruces aún más violentos y transformando a los polleros en coyotes, animales más agresivos. Se volvió pues un negocio con desmesuradas ganancias para el crimen, en el cual se pierden muchas vidas y se expone la salud física y psicológica de muchas otras”, afirmó De la Torre.

La abogada mexicana Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático, explicó a IPS que  “la convención de Palermo es la llave para estos temas y hay acuerdos binacionales más generales, pero son más bien para investigaciones y de coordinación entre instituciones de justicia”.

Pero también aclaró: “Aunque tengamos legislaciones suficientes no existen realmente políticas regionales que establezcan medidas de atención alrededor de todo el fenómeno”.

“Cuando Estados Unidos habla de políticas trasnacionales quiere decir que no entren los migrantes a su país y que van a perseguir a los coyotes, pero no de políticas que atiendan los problemas alrededor de todo el fenómeno y mucho menos a las víctimas”, puso como ejemplo.

El especial caso cubano 

Un ejemplo de esta falta de políticas se ha visto desde 2015 con la migración cubana. En noviembre de ese año, el gobierno de Costa Rica desarticuló una red de tráfico humano y se desató una crisis con varios miles de migrantes cubanos varados en distintos países de la región, que cerraron sus fronteras al tránsito de los indocumentados.

Una pareja de migrantes cubanos descansa en un albergue en Costa Rica, cuando cientos de ellos quedaron varados en ese país en su tránsito desde Ecuador hasta Estados Unido, en que en muchos casos cayeron víctimas de traficantes de seres humanos. Crédito: Mónica González/Pie de Página

En Cuba, la mayoría de las personas estafadas por traficantes humanos sufren los daños en silencio. Los casos más dramáticos, con lamentables pérdidas de vidas humanas, suelen conocerse en seriales policiacos de factura nacional, basados en la vida real. El delito golpea a Cuba desde que en los años 60 la emigración quedó atrapada en el conflicto con Estados Unidos.

En materia penal, el contrabando de migrantes es castigado con severas condenas que incluyen la prisión perpetua en casos agravados. Pero no hay datos ciertos del costo humano.

“Los riesgos son enormes, porque quedas a merced de estas mafias. Con ellos no hay ley ni derechos humanos que valgan”, dijo a IPS un cubano residente en Estados Unidos, quien recordó que antes los traficantes sacaban del país a los viajeros fundamentalmente en balsas o lanchas rápidas procedentes desde territorio estadounidense.

En los últimos años, los emigrantes han salido de Cuba de manera legal, para embarcarse luego desde Sudamérica o América Centrao en la peligrosa travesía que ofrecen los traficantes rumbo al país norteño,  a un costo de 7.000 a 13.000 dólares por persona.

Cuba asegura que esa emigración irregular se articula al amparo  de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 y a través de redes de tráfico de personas, responsables de actos de violencia, extorsión, vejaciones y otros delitos de que son víctimas los cubanos en su intento por llegar a los Estados Unidos, después de un peligroso recorrido de no menos de 7.700 kilómetros y de cruzar ilegalmente ocho fronteras.

“Una de mis mejores amigas pagó 4.000 dólares a un hombre que le tramitaría su salida. Su familia gastó otro tanto en Estados Unidos. Pasado un año, no le quedó más remedio que reconocer que había sido estafada. Era una operación ilegal, así que no hizo la denuncia”, contó a IPS la profesional de 40 años Idalmis Guerrero.

Su historia es anterior a la reforma migratoria vigente desde enero de 2013, que amplió los derechos de viaje para la ciudadanía cubana,  eliminó el permiso de salida del país y dejó sin efecto la carta de invitación del exterior, engorros documentos que encarecían  cualquier viaje por razones personales. Pero obtener visa de ingreso a Estados Unidos u otro país continuó siendo dificultoso.

El 12 de enero de 2017, una semana antes de entregar el mando a Donald Trump, el presidente Barack Obama firmó la eliminación de la Política de Pies Secos-Pies Mojados, que garantizaba residencia a los cubanos que tocasen tierra estadounidense, así como el Programa de Parole (acceso preferencial) para Profesionales Médicos Cubanos, que Washington aplicaba en terceros países.

Aunque México y Cuba tienen varios acuerdos de colaboración para enfrentar el tráfico de personas, el 21 de enero comenzó la deportación de cubanos detenidos en su tránsito hacia Estados Unidos, a los que las autoridades mexicanas les negaron el “pase de salida”, un documento que permite a los extranjeros circular 20 días por el territorio nacional.

Con aporte de Patricia Grogg desde La Habana.

Editado por Estrella Gutiérrez

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Robotización

robot

 

Por Andrés Hoyos

Yo creo que la prevalencia de la robotización futura ha sido sobreestimada. Los profetas, por deformación profesional, exageran y simplifican. Les encanta recurrir a una eficaz mezcla entre el miedo y el fatalismo: esto va a pasar de todos modos, y peor para usted si no le gusta. Ojo, la idea no es desconocer que los robots serán una parte creciente de la maquinaria social incluso en los países menos desarrollados. Lo que se debate es el ritmo y las consecuencias de su implantación. ¿Para 2030 habrán desaparecido en Estados Unidos dos millones de empleos, cinco millones, diez millones o 20 millones? ¿Será una pérdida neta o habrá nuevas ocupaciones derivadas?

Piénsese, por ejemplo, en los carros y camiones sin conductor. La infraestructura del mundo es desigual y tiene trozos y recovecos endiablados. Con que en un trayecto de 500 kilómetros haya dos en los que el robot sea incapaz de sortear obstáculos imprevistos, el viaje se detiene. ¿Y cuántos trayectos estarán del todo libres de obstáculos? Serán aquellos que se construyan o diseñen específicamente para ello, por lo general entre puntos fijos. De ahí que la robotización de la conducción pueda preverse como lenta. ¿Y los aviones, que hoy tienen un índice de seguridad impresionante, sí serán más seguros piloteados por robots? Lo dudo mucho. Una cosa es tener apoyos tecnológicos para hacer más segura la labor de un conductor o de un piloto, otra muy distinta sustituirlo. Lo primero puede masificarse ya; lo segundo no.

Ahora piense el lector en una gran superficie o un supermercado patrullados por robots. Un visitante está buscando algo, no sabe exactamente qué. Mientras que un vendedor entrenado resuelve el enigma en un instante, el robot se enreda. Es muy difícil entrenar a una máquina para que entienda y maneje las dudas que nos plagan a los humanos.

La robotización sí parece inevitable en las grandes líneas de producción, muy en particular en aquellos países donde la mano de obra es costosa. Pero, ojo, que cualquier proceso que siga teniendo un componente artesanal requerirá de la participación humana. Afirmemos, sin embargo, que las grandes fábricas del mundo ofrecerán muchos menos empleos en el futuro. También se generalizarán los robots que cortan el césped, arruman la nieve, limpian pisos y piscinas. Incluso habrá muchos guardias de seguridad no humanos. Varios procedimientos médicos o quirúrgicos podrán ser semirobotizados, sobre todo cuando sean programables. ¿Pero alguien se imagina un hospital despoblado? La inmensa mayoría de los procedimientos que allí se realizan no son programables.

Sin duda habrá usos extensos de material educativo en los que no se requiera la presencia de un profesor, pero de nuevo, ¿alguien cree de veras que puede ser buena una educación impartida mayoritariamente por robots? La educación, y sobre todo la formación, se basan en las relaciones entre estudiantes y maestros. Estos, cuando son buenos, marcan a sus alumnos. Es imposible que desaparezcan; incluso, si me presionan, yo creo que a medida que mejora la educación, la proporción entre estudiantes y maestros crecerá en favor de los segundos.

Las tecnologías que potencian el trabajo de las personas crecerán muy rápido; las que lo substituyen, menos. En síntesis, los robots no son ninguna amenaza, como cree, entre otros, Bill Gates; hay que seguir promoviéndolos sin miedo.

PS: recomiendo los informes de https://itif.org/

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

El don de mando

Influencia 2

Por Andrés Hoyos

Uno suele dar órdenes al mundo, a sabiendas de que no serán obedecidas. ¿Por qué habrían de serlo? Hay más de 7.000 millones de personas sobre el planeta, las cuales no tienen por qué interesarse en lo que manda o no manda un iluso parroquiano desde algún altiplano tropical. Nuestra escala, si Dios ya no está por ahí para congregar y llamar al orden, es diminuta.

¿La idea entonces es restringir a un país o a un sector del público de ese país el ámbito en que esperamos obediencia? Las probabilidades, aunque dejan de ser cero, siguen siendo exiguas. Tal vez uno pueda propagar un gusto efímero o sembrar una duda socrática o hasta poner a circular una idea que con el tiempo vaya a alguna parte o dé algún fruto. No será fácil saber en ese momento si el fruto nos pertenece o si otra persona sembró la idea antes que nosotros o la sembró de otra forma. Igual, pocos refranes más falsos que el que dice que no hay nada nuevo bajo el sol. Bien visto, es casi lo único que hay, así por lo general se trate de reinventos de reinvenciones.

Bajando por la escala, se puede decir que las órdenes que da el dueño de una empresa o director de una institución sí se obedecen, aunque será en el ámbito concreto de la misma. Más difícil la tendrá ese mismo personaje con su hijo adolescente, quien tal vez sin conocer el origen histórico de la frase dirá entre dientes: se obedece, pero no se cumple. En fin, ni siquiera las órdenes que uno se da a sí mismo se cumplen a cabalidad nunca. Los humanos llevamos adentro un subteniente que hace lo que le viene en gana sin explicar.

 

La clave en esta línea de pensamiento está en el corolario: quienes detentan poder obtendrán también alguna medida de obediencia, pero es casi seguro que la megalomanía los engañe agrandando la percepción de esta obediencia hasta el delirio. Todos hemos visto a esos poderosos —políticos, empresarios, escritores, intelectuales, artistas, celebridades—, ufanos, seguros de prevalecer, caminando con aire sobrado hacia la puerta de salida, donde son puestos de patitas en la calle por la voluble opinión pública.

La democracia es sabia en la materia, pues limita el tiempo y el alcance del poder que otorga a sus elegidos, advirtiéndoles de entrada que no se hagan tantas ilusiones. Las órdenes que se dan en democracia, cuando tienen vocación institucional, serán constructivas en la medida en que contribuyan a la cimentación del andamiaje colectivo. Nada allí es seguro de todo y está bien que así sea, pues el método verdaderamente democrático no consiste en la vieja revolución permanente del malhadado enemigo de Stalin, sino en la reforma permanente, a veces virtuosa, otras no.

En cambio, los mandones, los mandamases y los dictadores se creen perdurables y obedecidos. Falsa alarma. Apenas cambie la dirección del viento irán a parar, perfumados por la ignominia, al mismo arrume en el que estábamos los demás desde antes.

Dicho esto, partir de la propia insignificancia no sirve de nada y verse siempre diminuto conduce a un pesimismo paralizante. En esta materia el solo hecho de nacer nos otorga a todos un billete de lotería con el que nos inscribimos en el juego de la vida. Con mucha frecuencia caen premios, de suerte que tal vez una tarde nos corresponda uno o por lo menos podría posarse sobre nuestra cara el chorro warholiano que dura 15 minutos y luego se esfuma. Del ruido, al menos de ciertos ruidos, algo queda.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

¿Qué ha hecho Trump?

Joaquín Roy. Crédito: Cortesía del autor

Joaquín Roy. Crédito: Cortesía del autor

 

MIAMI, 15 may 2017 (IPS) – La destitución de James Comey, director del FBI, es la gota que colma el vaso de la actuación de Donald Trump. Desde el deleznable discurso de su toma de posesión, una zafia declaración de guerra urbi et orbi, el inquilino de la Casa Blanca ha cosechado una colección de fracasos que corre riesgo de dañar irreparablemente el tejido político de Estados Unidos y su respetable prestigio histórico.

Rebasados los cien días de su mandato, iniciado el 20 de enero, no ha cumplido con ninguno de sus planes. Sus nombramientos se han reducido a la inserción de Neil Gorsuch, un conservador de sólida experiencia, en la Corte Suprema de Justicia. Nada más.

Trump se ha visto abofeteado sistemáticamente por jueces imparciales que han frenado su carrera a tumba abierta para aniquilar la inmigración del perfil racial y religioso que le exaspera. Su política de expulsión ha separado familias en que un miembro había cometido faltas insignificantes. Puede conseguir que se esfumen los trabajadores necesarios para colectar la fruta que la población general disfruta por sus precios asequibles. Nadie está dispuesto a pagar la construcción de su muro con México.

La llegada al poder de Trump ha sido posible por el colosal abismo que existe entre el notable nivel científico y académico del país y una mayoría desproporcionada de ciudadanos que lo ignoran todo: lenguas, geografía, historia, conceptos fundamentales de gobierno, visión del mundo.

Se ha rodeado de una cuadrilla de millonarios hartos de amasar fortunas en Wall Street, a los que ha entregado las riendas de secretarías en campos para los que no están preparados.

Para lectura completa http:// www.ipsnoticias.net/2017/05/que-ha-hecho-trump/

A la basura

A la basura

Por Andrés Hoyos

Tal parece que Nicolás Maduro no solo echó a la basura la carta abierta no apta para diabéticos que le envió William Ospina desde este periódico, sino que piensa hacer lo mismo con la Constitución venezolana. ¿No vivían los chavistas blandiéndola como si fuera el Libro rojo de Mao? Pequeño detalle, el librito azul ha sido el gran símbolo de Chávez, de suerte que es imposible descartarlo sin hacer otro tanto con su inspirador. Maduro demuestra así por enésima vez que es tan estridente como poco inteligente, pues nunca ha sido la mejor de las ideas poner una bomba en la mitad del propio edificio. Si el heredero oficial no respeta la Constitución, ¿quién la va a respetar ahora?

Ausente el librito de marras, la dispersión de los huerfanitos del caudillo es inevitable. Tal vez pensando en eso alguien se apiadó del grandulón y le explicó que Chávez se iba por el sumidero junto con el agua sucia, por lo que ahora el hombre anda hablando con vacas y diciendo que la Constitución sí será nueva, aunque no será nueva, entiéndalo quien lo entienda. Una forma de definir a Maduro sería: mientras más grito, menos existo.

¿Por qué quiere Maduro acabar con la Constitución de Chávez? Pues porque pese a su inocultable sesgo populista, de todos modos obliga a celebrar elecciones. Dicho de otro modo, Maduro haría lo que sea, hasta comer estofado de pajarito, con tal de no dejarse contar. El bumerán, sin embargo, ya va de regreso y con prisa. Vladimir Padrino López, el siempre escurridizo ministro de Defensa, dijo que no había problema porque las elecciones de la Constituyente iban a ser “por voto universal, directo, secreto y libre”. No mencionó la selección “comunal”, es decir, la noción corporativa (fascista) que permite sacar a los asambleístas directamente del cubilete de los colectivos e instituciones donde el chavismo es hegemónico. De más está decir que en unas elecciones universales, el régimen perdería por goleada.

 

El artículo 348 que rige la eventual convocatoria a una Asamblea Constituyente dice que la iniciativa la podrán tomar el presidente de la República, la Asamblea Nacional por mayoría calificada de dos tercios y hasta los Concejos Municipales en cabildo. Una locura. Quizá pensaron en su momento que estos puestos nunca dejarían de pertenecer a Chávez o a algún ahijado suyo. Por el camino, la Constitución ha sido violada tantas veces por el propio poder chavista que su legitimidad y su fuerza son ahora nulas. Claro, la vía más expedita hacia la tumba definitiva es que se cumpla el esperpento de una convocatoria corporativa que pase por encima de la opinión de las mayorías. Después de eso no queda nada.

Pase lo que pase con la Constitución, el régimen está cada vez más débil y arrinconado. Para medio conseguir una pipa de oxígeno tendría que alimentar a la gente, darle medicinas y acabar con la inflación. Aunque se trata de mínimos absolutos de convivencia que están al alcance de cualquier país digno, en Venezuela son tres imposibles. Endurecer la represión solo sirve si un régimen mantiene el monopolio de la fuerza y del miedo; para uno débil y asediado nunca ha sido la solución. Un claro ejemplo de lo que se cuece es que cada vez circulan más videos de militares activos cascándole al Gobierno. No son gratis.

Igual, la Constitución de Chávez yace moribunda, lo que me recuerda una frasecita que el mismo caudillo usó para calificar a su antecesora. Vayan comprando flores.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Mensaje de Almagro sobre “justicia militar” en Venezuela

Mensaje de Almagro sobre “justicia militar” en Venezuela

 

El efecto contrario

 

El efecto contrario

Por Andrés Hoyos

Lo que en billar se conoce como el “efecto contrario” tiene un correlato sorprendente en la vida real, cuya encarnación más contundente lleva peluquín y escribe tuits escandalosos a las tres de la mañana.

Durante años los medios gringos no extremistas se alarmaron por las mentiras, exageraciones y ofensas que lanzaba a diario Donald Trump, empezando por una obsesiva falsedad según la cual Barack Obama había nacido en Kenia y no en Hawái, como decía su certificado oficial. La madre de Obama, quien con más fuerza habría podido desmentir a Trump, estaba muerta y la mentira echó raíces. Ya de cara a las elecciones del año pasado, estos mismos medios indignados quisieron denunciar y destruir a Trump, logrando justo lo contrario: hacerle publicidad. La consecuencia no puede ser más contundente: el hombre es hoy presidente de Estados Unidos.

Muy conocida también es la lógica sencillamente brutal del Estado Islámico. Sus militantes, vestidos de naranja y acompañados por algún camarógrafo diestro, degüellan en vivo y en directo a dos o tres docenas de “traidores” y se sientan a esperar la avalancha de publicidad que esto les genera. Todo el misterio aquí depende de un anglicismo insustituible: el target. Mientras los medios internacionales buscan la mayor audiencia posible, estos astutos luchadores de judo comunicacional buscan targets muy precisos, sobre los cuales quieren ejercer el ya citado efecto contrario. No les importa que a la inmensa mayoría de la gente le repugnen las decapitaciones, siempre y cuando unas diminutas minorías inestables, dígase unos jóvenes occidentales de origen musulmán, desafectos y solitarios, se exciten con el sangriento espectáculo hasta el punto de llevarlos a alistarse en el Estado Islámico, según se vio con los miles reclutas europeos conseguidos por el movimiento en años recientes.

Todo esto viene a cuento por la última irrupción del efecto contrario, conocida como “el reto de la ballena azul”. Los medios, sobre todo la radio y la televisión, están decididos a combatir este dañino fenómeno que afecta —otra vez— a adolescentes solitarios e inestables, dispuestos a completar una serie de retos que concluyen con el suicidio. Y uno les abona a los medios las buenas intenciones, pero hay que decirles que la campaña ha tenido resultados deplorables. En vez de decrecer, los grupos de Facebook que promueven al peligroso cetáceo se han reproducido en forma exponencial. ¿Cómo decía Einstein? Ah, sí: “No existe signo de locura más claro que hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado diferente”. Urge, pues, una revisión de los usos del prime time y de las noticias virales, dado que están causando claros efectos contrarios. Es como si un médico nos prescribiera un remedio para la úlcera que, en vez de curarla, la perforara.

Yo tampoco sé con exactitud cuál es el tratamiento adecuado para contrarrestar el efecto contrario, aunque sí sé que involucra administrar un silencio selectivo, o sea lo que los grandilocuentes llaman autocensura. El escándalo genera audiencias y muchos medios simplemente no resisten la tentación de atraerlas. Por dos o tres que caen en la tentación, otros muchos siguen detrás. Tal parece que por alguna parte anduviera el flautista de Hamelín, tocando su instrumento para beneficio de los psicópatas. Los niños y adolescentes a los que invita a la cueva oscura podrían estar a nuestro alrededor, de modo que no se vale ser bienpensantes.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Siete preguntas urgentes sobre el mundo del trabajo

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Crédito: OIT

Crédito: OIT

ROMA, 27 abr 2017 (IPS) – Las transformaciones que se suceden en todo el mundo en el ámbito del trabajo están alterando la conexión entre el empleo, el desarrollo personal y la participación comunitaria. Se calcula que para 2030 se necesitarán más de 600 millones puestos laborales nuevos, solo para mantenerse a la par del crecimiento demográfico. 

Eso equivale a unos 40 millones de empleos por año. También existe la necesidad apremiante de mejorar las condiciones de 780 millones de mujeres y hombres que trabajan pero no ganan lo suficiente para salir de la pobreza de apenas dos dólares por día.

“Nos enfrentamos al doble reto de reparar los daños causados por la crisis socioeconómica mundial y de generar empleos de calidad para las decenas de millones de nuevos participantes en el mercado de trabajo cada año”: Guy Ryder.

Sobre estos temas principales, que afectan principalmente al presente y al futuro de la juventud, y en particular a los grupos más vulnerables, como las mujeres, los migrantes, las comunidades rurales y los pueblos indígenas, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) plantea siete preguntas clave.

  • ¿Cómo gestionarán las sociedades estos cambios?
  • ¿Unirán o separarán a las economías industrializadas, emergentes y en desarrollo?
  • ¿De dónde vendrán los empleos del mañana y cómo serán?
  • ¿Cuáles son los retos y oportunidades que enfrenta la juventud en su transición al mundo laboral?
  • ¿Cuál es el camino para lograr un crecimiento inclusivo sostenible para las generaciones futuras?
  • ¿Cuáles son las nuevas formas de la relación laboral y en qué medida esta seguirá recibiendo muchas de las protecciones que se otorgan actualmente a las trabajadoras y los trabajadores?
  • ¿Qué iniciativas podrán revitalizar las normas e instituciones existentes o crear nuevas formas de regulación que puedan ayudar a enfrentar los retos actuales y futuros de la gobernabilidad?

Estas preguntas fueron prioritarias en el simposio El futuro del trabajo que queremos: Un diálogo global, organizado por la OIT en su sede en Ginebra los días 6 y 7 de este mes.

¿Por qué?

En todo el planeta, en economías en distintas etapas de desarrollo, se están produciendo cambios profundos en la naturaleza del trabajo, indica la OIT, y agrega que numerosos y diversos factores los explican, como el cambio demográfico y el climático, la innovación tecnológica, la variación en los patrones de prosperidad y pobreza, la creciente desigualdad, el estancamiento económico y el carácter cambiante de la producción y el empleo.

“Las transformaciones que presenciamos ahora nos desafían a imaginar el futuro del trabajo a largo plazo para dirigir esta evolución hacia la justicia social. La creciente ansiedad generalizada acerca de si el futuro producirá una mayor polarización dentro y entre los países trae urgencia a esta tarea”, destacó la OIT.

Reconociendo la urgente necesidad de comenzar a recabar la experiencia mundial para hacer que el futuro del trabajo sea el que queremos, la OIT presentó la Iniciativa del centenario relativa al futuro del trabajo.

El simposio giró en torno a cuatro “conversaciones centenarias”: trabajo y sociedad, empleos dignos para todos, organización laboral y producción, y la gobernanza del trabajo. El evento reunió en Ginebra a pensadores y actores internacionales que están a la vanguardia de los debates sobre la temática.

Se dedicó un período extraordinario de sesiones a debatir las perspectivas y opiniones de los jóvenes, incluidos los representantes de los interlocutores sociales, en el futuro del trabajo que habrán de experimentar.

El crecimiento económico decepciona

“Nos enfrentamos al doble reto de reparar los daños causados ​​por la crisis socioeconómica mundial y de generar empleos de calidad para las decenas de millones de nuevos participantes en el mercado de trabajo cada año”, declaró el director general de la OIT, Guy Ryder.

El crecimiento económico continúa decepcionando, tanto en los niveles como en el grado de inclusión, explicó. “Esto pinta un panorama preocupante para la economía global y su capacidad de generación de empleos suficientes. Y mucho más para trabajos de calidad”, agregó.

La “persistencia de niveles elevados de formas vulnerables de empleo combinadas con una clara falta de progreso en la calidad del empleo – incluso en los países donde las cifras globales están mejorando – son” alarmantes”, se quejó Ryder.

La publicación de la OIT Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2017 prevé que las formas vulnerables de empleo – es decir, los trabajadores familiares contribuyentes y los trabajadores por cuenta propia – se mantendrán por encima de 42 por ciento del empleo total, equivalente a 1.400 millones de personas.

De hecho, casi la mitad de los trabajadores en los países emergentes tienen formas vulnerables de empleo, llegando a más de 80 por ciento del total en los países en desarrollo, señaló Steven Tobin, economista principal de la OIT y autor principal del informe.

En consecuencia, se prevé que el número de trabajadores con empleos vulnerables crezca en 11 millones por año, siendo el sur de Asia y África subsahariana las regiones más afectadas.

Mientras tanto, se prevé que la tasa global de desempleo aumente ligeramente de 5,7 a 5,8 por ciento este año, lo que equivale a 3,4 millones más de desempleados, según un nuevo informe de la OIT.

En 2017 habrá poco más de 201 millones de desempleados en todo el mundo, con un aumento adicional de 2,7 millones previstos para 2018, ya que el crecimiento de la fuerza de trabajo superará la creación de empleo.

El desempleo es serio en América Latina, el Caribe y África subsahariana

Los autores del informe advierten que los desafíos del desempleo son particularmente serios en América Latina y el Caribe, donde las cicatrices de la reciente recesión tendrán un importante efecto residual en 2017, así como en África subsahariana, que también pasa por su menor nivel crecimiento en más de dos décadas.

Por el contrario, el desempleo debería disminuir en 2017 entre los países industrializados, de 6,3 a 6,2 por ciento. Pero el ritmo de la mejora se está desacelerando y hay signos de desempleo estructural entre los países ricos.

Tanto en Europa como en América del Norte el desempleo de larga duración sigue siendo alto en comparación con los niveles previos a la crisis y, en el caso de Europa, sigue aumentando a pesar de las tasas de desempleo.

Otra tendencia clave que destaca el informe es que la reducción de la pobreza laboral está disminuyendo, lo que pone en peligro las perspectivas de erradicación de la pobreza, como se establece en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas.

Se prevé incluso que el número de trabajadores que ganan menos de 3,10 dólares por día aumente en más de cinco millones en los próximos dos años en los países en desarrollo.

Traducido por Álvaro Queiruga

Informalidad laboral, otro muro para migrantes en América Latina

Una migrante de un país andino, con su hija cargada a sus espaldas, reivindica sus derechos con otras mujeres de igual condición, dentro de una manifestación en Buenos Aires, el 24 de marzo, por la verdad y la memoria, en conmemoración del golpe militar en Argentina, en 1976, que impuso hasta 1983 una cruenta dictadura. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS

Una migrante de un país andino, con su hija cargada a sus espaldas, reivindica sus derechos con otras mujeres de igual condición, dentro de una manifestación en Buenos Aires, el 24 de marzo, por la verdad y la memoria, en conmemoración del golpe militar en Argentina, en 1976, que impuso hasta 1983 una cruenta dictadura. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS

 

LIMA, 26 abr 2017 (IPS) – Una alta proporción de los 4,3 millones de trabajadores migrantes dentro de América Latina y el Caribe sobrevive en la economía informal o en condiciones laborales irregulares. Un muro invisible que junto a la discriminación y a la xenofobia, también es necesario derribar.

“La búsqueda de trabajo es una de las causas, pero no la única ni a determinante, creo que lo que determina la migración es la pobreza, los bajos salarios, la imposibilidad de los trabajadores y trabajadoras de acceder a los servicios de salud y educación, la injusta distribución de la riqueza en nuestros países”, resumió Julio Fuentes, presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (Clate).

El estudio “La migración laboral en América Latina y el Caribe”, presentado en agosto de 2016 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuya sede regional está en Lima, identifica  “un complejo sistema” de 11 corredores principales tradicionales del movimiento de trabajadores, nueve de ellos intrarregionales Sur-Sur dentro de la región.

“Quien no tienen derecho a la ciudadanía será siempre víctima de abusos. Desde el sindicalismo debemos luchar contra la idea de que el migrante compite con el trabajador local. Debemos asumir que somos parte de una misma clase, que no conoce fronteras”: Julio Fuentes.

Según el informe este sistema evoluciona en forma permanente debido a “cambios en la interdependencia económica y en los mercados de trabajo” y se ha venido expandiendo en volumen, dinamismo y complejidad”. Los trabajadores migrantes pasaron de 3,2 millones a 4,3 millones entre 2011 y comienzos de 2016.

Denis Rojas, socióloga colombiana del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), citó desde Buenos Aires otras causas migratorias intrarregionales con base en experiencias de sus compatriotas en Argentina.

“Es necesario tener en cuenta que la migración de las últimas décadas en Argentina, responde a diferentes perfiles: un grupo muy identificado es el de profesionales generalmente de clases medias que en vista de los altos costos y las limitantes de acceso a educación de posgrado en Colombia, deciden buscar opciones por fuera, siendo Argentina un país de interés debido a la amplia oferta educativa y los costos accesibles en relación a los precios existentes en Colombia”, explicó a IPS.

Asimismo, “hace varios años, la cantidad de familias que envían a sus hijos para cursar la carrera de grado empezó aumentar debido a los altos costos de matrícula en las universidades colombianas y las amplias limitaciones estructurales para el acceso a la educación, es un caso similar al de los chilenos”, amplió.

Pero aunque esta migración tiene como interés evidente el acceso a la educación, Rojas no lo desvincula de sus causas laborales.

“Responde profundamente a la necesidad de ingresar al mercado laboral en Colombia. Debido al desempleo y la generalizada flexibilización laboral, se considera que la mayor cualificación permitirá un mejor ingreso y posicionamiento en el mercado laboral”, sostuvo.

Otra población migrante, recordó, es la que fue expulsada de sus hogares debido al conflicto armado interno.  Desde familias campesinas de bajos recursos, trabajadores o estudiantes hasta líderes sociales con mayor formación y recursos económicos.

“La inserción laboral en este caso depende de las redes de apoyo existentes”, destacó.

La OIT resalta varias características comunes laborales en estas migraciones, que adquieren relevancia en el Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de Mayo.

Informalidad laboral, otro muro para migrantes en América Latina

“La feminización de la migración laboral pues las mujeres son más de 50 por ciento, la alta proporción de trabajadores migrantes en situación irregular, la alta proporción de trabajadores migrantes en la economía informal, el bajo acceso a la protección social, y las con frecuencia deficientes condiciones de empleo así como el hecho de que un número importante de ellos sufre abuso, explotación y discriminación”, subraya.

Es el caso de la migrante peruana en Argentina, de 35 años, que salió desde el sureño departamento de Arequipa, identificada como Juliana.

Entorno mundial

De los 232 millones de migrantes que había en el mundo en 2013, 150 millones eran trabajadores, según datos de la OIT. La globalización, los cambios demográficos, los conflictos, las desigualdades de los ingresos y el cambio climático impulsarán cada vez a más trabajadores y sus familias a cruzar fronteras en busca de empleo y seguridad, pronostica.

En general, la mayor parte de la migración en el mundo se relaciona con la búsqueda de trabajo: más de 90 por ciento de los migrantes internacionales lo constituyen trabajadores y sus familias, y uno de cada ocho emigrantes tiene entre 15 y 24. Casi la mitad de los migrantes, 48 por ciento, son mujeres.

Los asiáticos son el grupo más numeroso de quienes residen fuera de su país de nacimiento, seguidos por los africanos y los latinoamericanos. Estados Unidos es el mayor receptor de migrantes, donde según datos de 2015 hay allí 45 millones de personas procedentes de otros países, 13,9 por ciento de su población total.

Para costear sus estudios universitarios, trabajó cinco años como empleada doméstica “en negro (no registrada)”.

“En ese momento era el único tipo de trabajo a los que podíamos aspirar los extranjeros sin contactos y muchas veces sin la documentación necesaria. En ese entonces no había una ley migratoria como la que tenemos actualmente y era muy difícil conseguir algo mejor. Mi DNI (documento nacional de identidad) demoró tres años en salir”, recordó la hoy casi abogada.

Pilar, una migrante colombiana de 34 años, en Brasil desde hace ocho años, ejemplifica un problema de muchos otros en su misma condición en países latinoamericanos: el lograr solo empleos para los que están muy sobrecalificados. Con un título universitario, tuvo que trabajar en un albergue turístico sin contrato o derechos laborales.

Ella escogió Brasil porque en su país la educación superior es cara y “Brasil, con su educación pública gratuita se vuelve una especie de paraíso para muchos colombianos”.

“Muchos de los jóvenes latinoamericanos migrantes en Río de Janeiro acabamos siendo absorbidos por ese tipo de mercado turístico. Yo no tenía libreta laboral los primeros años y agarraba el trabajo que aparecía. Trabajaba más de ocho horas, con apenas un día de descanso y me pagaban menos que un salario mínimo”, recordó.

En ese país y en Argentina, trabajadores bolivianos laboran en grandes talleres textiles clandestinos en condiciones casi de esclavitud, en una realidad que cambiando los sectores y el origen de los migrantes se repite en los países receptores.

El estudio de la OIT destaca que los latinoamericanos migrantes también transitan corredores hacia otras regiones. De un total de 45 millones de migrantes en Estados Unidos, más de 21 millones proceden de América Latina. En España casi 1,3 millones de extranjeros que residen allí provienen de América del Sur.

“La explotación de la mano de obra latinoamericana y caribeña por los países centrales es otra cara de nuestra dependencia, no sólo nos saquean las riquezas naturales sino que además somos los proveedores de mano de obra, que es superexplotada. Generar condiciones de pobreza en nuestra región, o en otras como África, le permite a las potencias centrales y a sus multinacionales beneficios dobles, riquezas naturales y mano de obra barata”, opinó Fuentes a IPS.

Al líder regional de los empleados públicos le preocupa el recrudecimiento de la política migratoria en Estados Unidos y sus amenazas de construir un muro con México.

“No hay muro que frene a los pueblos buscando salir de la situación de pobres a lo que los condenan”, señaló.

“Los latinoamericanos que buscan una vida mejor en América del Norte emprenden un viaje terrible, que le cuesta la vida a muchos, y quienes llegan a destino se insertan en el país de acogida en los peores empleos, con los salarios más bajos y las condiciones laborales más precarias”, dijo.

“Ellos hacen un aporte a enorme a la economía norteamericana y, sin embargo, nunca logran adquirir ciudadanía y están obligados a vivir como ilegales de manera permanente”, destacó.

Precisamente, este año la Conferencia Internacional del Trabajo, que celebrará la OIT entre el 5 y el 17 de junio en Ginebra, estará dedicada los derechos de los trabajadores migrantes. La Clate iniciará una campaña dirigida a los trabajadores públicos de  organismos vinculados con la inmigración para “humanizar los puestos de fronteras”.

“También las organizaciones sindicales debemos asumir la representación de aquellos trabajadores migrantes cuya situación migratoria irregular es aprovechada por las patronales para sortear la legislación laboral, sometiendo a los migrantes a condiciones más precarias y abusando de las posibilidades del empleo temporal”, subrayó Fuentes.

“Quien no tienen derecho a la ciudadanía será siempre víctima de abusos. Desde el sindicalismo debemos luchar contra la idea de que el migrante compite con el trabajador local. Debemos asumir que somos parte de una misma clase, que no conoce fronteras”, anticipó.

Editado por Estrella Gutiérrez

 

Gónadas

 

resistencia

Por Dulce María Tosta

Las marchas y concentraciones populares acaecidas el 19 de abril, nos imponen hacer ciertas reflexiones acerca de lo que está pasando y puede pasar en esta Venezuela de hoy, que se muestra, ya no aletargada, sino a la altura del nombre de la novela de don Eduardo Blanco.

Durante años recientes se oyó decir que el pueblo venezolano había perdido su virilidad, que el tiempo y las comodidades derivadas del petróleo habían destruido el valor y el arrojo que lo llevaron caminando hasta Ayacucho o que hicieron posible el cruce de los Andes y la victoria de Boyacá; nos hicieron creer –quizás con intención aviesa– que héroes y heroínas pertenecían al pasado, que mujeres como Luisa Cáceres, Eulalia Ramos, María Campos y Josefa Padrón eran seres de un lejano pasado, sin conexión con el presente, como si sus genes se hubieran mudado de planeta o mutado en el laboratorio de sus sufrimientos.

 

No es descabellado pensar que fuimos sometidos –intencionalmente– a un proceso de destrucción de nuestro orgullo nacional, de desvinculación con los heroísmos pasados y de distorsión de nuestra verdadera historia. Los que hacen de la tiranía oficio, deben saber que un pueblo que haya perdido la fe en sí mismo es proclive a renunciar a sus derechos y fácil presa de sus pretensiones. Por el contrario, uno como el venezolano, cuyas andanzas heroicas le hubieran dado a Homero material para escribir varias Iliadas y muchas Odiseas, es difícil de sojuzgar, por no llamar insojuzgable.

Insufla alegría al alma ver a una mujer enfrentar, retadora, a una tanqueta de la Guardia Nacional; ponen brillo en nuestros ojos los muchachos que a mano limpia devuelven las bombas lacrimógenas con que pretenden someterlos; nos ahogan de orgullo los ancianos que recobraron el paso firme de sus años mozos y que portan el bastón de la vejez con mucha más dignidad que los generales su bastón de mando.

Algo sumamente importante sucedió el 19 de abril de 2017. Ese día –al igual que el de 1810- no logramos la libertad, pero nos pusimos en el camino correcto para alcanzarla; este 19 de abril nos encontramos a nosotros mismos, sentimos bullir en nuestras venas la sangre caribe y redescubrimos que nunca dejamos de ser el pueblo de Bolívar y Sucre, de Vargas y de Convit, de Bassil y de Redman. Esta convicción nos hace invencibles y aterra a los tiranos.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

Primeros 100 días de Trump generan mucha preocupación

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Si uno de los mayores emisores de dióxido de carbono no cree que el cambio climático sea el resulado de la actividad humana y puede destruir al planeta, y no se compromete a tomar medidas paliativas a escala local y a ayudar al resto, otros países podrían verse tentados o impulsados a hacer lo mismo. Crédito: Cam McGrath/IPS.

Si uno de los mayores emisores de dióxido de carbono no cree que el cambio climático sea el resulado de la actividad humana y puede destruir al planeta, y no se compromete a tomar medidas paliativas a escala local y a ayudar al resto, otros países podrían verse tentados o impulsados a hacer lo mismo. Crédito: Cam McGrath/IPS.

 

PENANG, 24 abr 2017 (IPS) – Al cumplirse los primeros 100 días de gobierno de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el sábado 29, es hora de evaluar el impacto que ha tenido hasta ahora en el mundo, y en especial en los países en desarrollo.

Es demasiado pronto para sacar grandes conclusiones, pero lo que se ha visto desde que asumió el 20 de enero hasta ahora es preocupante.

Trump dijo que Estados Unidos no debía verse arrastrado a guerras de otros, pero el 6 de este mes atacó a Siria, a pesar de que no había pruebas contundentes que demostraran la responsabilidad del presidente sirio Bashar al Assad en el uso de armas químicas.

Luego, lanzó sobre un distrito muy poblado de Afganistán lo que se ha calificado como la bomba no nuclear más grande.

Algunos observadores opinaron que el fin de ese ataque fue mandar un mensaje interno, pues nada aumenta tanto la popularidad del presidente o prueba su fuerza como hacerle frente a un enemigo.

Quizá sus acciones también estaban dirigidas al líder de Corea del Norte, quién a su vez amenazó con responder con bombas convencionales o nucleares en caso de un ataque estadounidense, y probablemente lo dijo en serio. Y el propio Trump amenazó con bombardear sus instalaciones nucleares.

Con dos presidentes tan impredecibles, podríamos estar increíblemente al borde de una guerra nuclear.

“Hay miembros del círculo más cercano al presidente que creen que el gobierno de Trump contempla seriamente dar el ‘primer golpe’ contra Corea del Norte. Pero si (el mandatario norcoreano) Kim Jong Un llegó a la misma conclusión, podría disparar primero”, comentó Gideon Rachman, del Financial Times.

Primeros 100 días de Trump generan mucha preocupación

Además, observó que quizá el presidente estadounidense haya llegado a la conclusión de que la alternativa militar es la forma de lograr “ganar” la imagen que prometió a los votantes.

El columnista de The New York Times, Nicholas Kristof, dijo que la peor pesadilla es que Trump se embarre en una nueva guerra coreana. Puede llegar a ocurrir si destruye un ensayo de misiles que Corea del Norte esté por lanzar, pues ese país podría responder lanzando su artillería contra Seúl, donde viven 25 millones de personas.

El general Gary Luck, excomandante de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur, estimó que una nueva guerra coreana podría dejar un millón de víctimas y un billón (millón de millones) en daños, mencionó Kristof.

Lejos de las expectativas de dejar de ser el policía del mundo para poner a “Estados Unidos primero”, el nuevo presidente podría pensar que las guerras, o por lo menos el lanzamiento de misiles y bombas en otros países, es “hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”.

Eso puede ser más fácil que ganar batallas internas como reemplazar la política de la salud del expresidente Barack Obama o prohibir el ingreso de ciudadanos y refugiados de siete países musulmanes, iniciativas ya bloqueadas por la justicia.

El mensaje de que hay grupos de personas o de países que no son bienvenidos en Estados Unidos podría estar teniendo consecuencias; los últimos informes muestran un declive en el turismo y una disminución de solicitudes de estudiantes extranjeros para ingresar en una universidad de ese país.

Otro revés lo protagonizó la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN), a la que Trump condenó por obsoleta, pero luego la aplaudió por “ya no ser obsoleta”, para gran alivio de sus aliados occidentales.

Otro cambio de rumbo, aunque bienvenido, fue cuando Trump reconoció que China al final no manipula su divisa, a pesar de que en la campaña prometió que lo primero que haría al llegar a la Presidencia sería registrarla como manipuladora, lo que implicaría elevar los impuestos al ingreso de productos chinos.

Trump sigue obsesionado con el déficit comercial de Estados Unidos y, según él, China es el principal culpable, con 347.000 millones de superávit comercial.

En una cumbre bilateral realizada en Florida el 7 y 8 de este mes, los dos países se pusieron de acuerdo sobre una propuesta del presidente chino Xi Jinping de tener un plan de 100 días para aumentar las exportaciones estadounidenses a China y así reducir el déficit comercial.

En materia comercial, Trump también le pidió a su secretario (ministro) de Comercio, Wilbur Ross, un informe para dentro de 90 días sobre los déficits comerciales bilaterales para conocer sus causas, ya sea por dumping (venta a pérdida), engaños, subsidios, acuerdos de libre comercio, desajuste de la moneda o hasta normas injustas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Entonces, el presidente estadounidense podrá tomar medidas para corregir los desequilibrios, indicó Ross.

En los 100 primeros días de gobierno, Trump no cumplió con su amenaza de imponer gravámenes adicionales a México y China. Pero sí la de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPPA), y está por verse si decía en serio lo de reformar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La amenaza al sistema comercial puede venir de una reforma fiscal preparada por líderes del gobernante Partido Republicano en el Congreso legislativo. El documento original contiene un sistema de “ajuste comercial” con el fin de imponer un gravamen de 20 por ciento a las importaciones a Estados Unidos, a la vez que se exonera de las tasas corporativas a las exportaciones.

De aprobarse una ley de ese tipo, lloverán críticas del resto del mundo, en muchos casos contra Estados Unidos en la OMC, así como es de esperar que varios países tomen represalias. Es posible que por la oposición interna, ese aspecto del ajuste comercial quede de lado o, por lo menos, que se modifique considerablemente.

Mientras la nueva política comercial de Estados Unidos toma forma, en sus primeros 100 días como presidente, Trump instaló un aire de proteccionismo.

Otro de los asuntos delicados ha sido el impulso de Trump contra la política de cambio climático de Obama. Propuso reducir el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental en 31 por ciento y eliminar los programas de investigación y prevención sobre este fenómeno en todas las dependencias del gobierno federal.

La Agencia de Protección Ambiental, ahora encabezada por un escéptico en materia de cambio climático, ordenó revisar los estándares respecto de la contaminación de caños de escape de vehículos y revisar el Plan de Energía Limpia, que fue el centro de la política de Obama para reducir las emisiones de dióxido de carbono.

El plan hubiera llevado al cierre de cientos de plantas a carbón, frenado la construcción de nuevas centrales y reemplazado las existentes por granjas eólicas y solares.

“La revocación de la política también señala que Trump no tiene intenciones de cumplir los compromisos formales de Obama en el marco del Acuerdo de París”, observó Coral Davenport en The New Times.

En el marco del acuerdo climático, Estados Unidos se comprometió a reducir los gases de efecto invernadero en 26 por ciento para 2025, respecto de los volúmenes de 2005.

De hecho, al parecer hay un debate interno en Estados Unidos sobre retirarse o no del Acuerdo de París. Pero aun si se queda, la nueva delegación podría desalentar o impedir que otros países avancen hacia la adopción de nuevas medidas y acciones.

Hay una gran preocupación por la intención de Trump de dejar de contribuir con 3.000 millones de dólares el Fondo Verde para el Clima, que asiste a los países en desarrollo en la realización de proyectos de cambio climático.

Obama transfirió los primeros 1.000 millones de dólares, pero el gobierno de Trump no hará más pagos, a menos que el Congreso revoque la decisión del presidente, lo que es muy poco probable.

Otro aspecto negativo de los primeros 100 días de gobierno, en especial para los países en desarrollo, es la intención de Trump de restar importancia a la cooperación internacional y para el desarrollo.

En marzo, Washington comunicó su propuesta de presupuesto con un gran recorte de 28 por ciento, o 10.900 millones de dólares, para la ONU y otras organizaciones internacionales, el Departamento de Estado (cancillería) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), mientras que aumentó el presupuesto militar en 54.000 millones de dólares.

Eso coincidió con el llamado del coordinador de asuntos humanitarios de la ONU, Stephen O’Brien, de inyectar de forma urgente los fondos para hacer frente a la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y a una grave sequía que afecta a 38 millones de personas en 17 países africanos.

Trump también propuso recortar el aporte de Estados Unidos al presupuesto general de la ONU por un monto no especificado y pagar como mucho 25 por ciento del costo de las misiones de paz. Hasta ahora, ese se hacía cargo de 22 por ciento del presupuesto de la ONU, de 5.400 millones de dólares, y de 28,5 por ciento de los recursos de las misiones de paz, de 7.900 millones de dólares.

Además, Washington recortará 650 millones de dólares en tres años al Banco Mundial y a otras organizaciones multilaterales de crédito.

La comunidad que trabaja en cuestiones de relaciones exteriores en Estados Unidos está impactada con la miopía de Trump, y 121 generales y almirantes retirados urgieron al Congreso a seguir destinando fondos a la diplomacia y la asistencia exterior como hasta ahora porque lo consideraron fundamental como forma de prevenir conflictos.

La idea de Trump probablemente vaya a discutirse en el Congreso porque hay muchas personas que abogan por la diplomacia, con preocupaciones de índole humanitaria, pero habrá que esperar.

Por último, el problema con la reducción de fondos, es que el enfoque de Trump en materia de política exterior diluye el espíritu y el sentido de la cooperación internacional.

Si uno de los mayores emisores de gases contaminantes a la atmósfera descree y cuestiona que el recalentamiento planetario sea el resultado de la actividad humana, y que podría devastar a la Tierra, y deja de comprometerse a tomar medidas locales y a ayudar al resto, otros países podrían verse tentados o impulsados a hacer lo mismo.

El mundo podría verse privado de la cooperación que tanto le urge para salvarse del catastrófico recalentamiento.

Traducido por Verónica Firme

Una idea sencilla

 

idea sencilla

Por Andrés Hoyos

El Estado es proclive a las ideas complicadas que, por su misma naturaleza, suelen extraviarse en un laberinto kafkiano a la hora de la ejecución y terminar beneficiando a muy pocos. Mucho se ha repetido una paradoja cruel que afecta a Colombia y es que por el efecto combinado de los impuestos y el gasto público la desigualdad se agrava, en vez de atenuarse. Esto implica que los ricos se apropian de una tajada demasiado grande de lo que ellos mismos o sus compañías pagan y, paradoja cruel, incluso de una parte de lo que pagan los pobres.

Las buenas intenciones abundan tanto como los malos resultados. Una buena intención puede ser, por ejemplo, ayudar a los más pobres, ya sea por altruismo o por razones políticas, como evitar las explosiones sociales, mejorar la distribución de la riqueza para acceder a la OCDE o fortalecer la democracia. La lista es larga y va llena de recriminaciones implícitas. Quienes con más acritud critican estas (¿malas?) intenciones detrás de las buenas no suelen tener, ellos tampoco, la fórmula mágica.

Leía yo con algo de envidia no hace mucho que un par de países ricos estaban adelantando planes piloto para otorgar a sus ciudadanos una renta básica universal. Ojo, no es solo para los pobres, sino para todo el mundo. La versión que está probando Finlandia consiste en dar 560 euros al mes a 2.000 ciudadanos seleccionados al azar entre los desempleados. Nada por el estilo está al alcance de Colombia, pues si apenas fueran 100 dólares, el programa costaría más de 40 mil millones de dólares al año, una cifra demencial.

Cuál no sería mi sorpresa cuando leí un artículo de Shamika Ravi en la edición de abril de Foreign Affairs, según el cual la India, un país de 1.300 millones de habitantes, quería intentar algo parecido. Me froté los ojos: ¿se había nacionalizado indio el rey Midas? No, el misterio está en el monto. Cito: “el Ministerio de Finanzas estimó que una suma modesta de cuatro dólares por persona al mes podría reducir el nivel de pobreza de India del 22 % al 7 %. El costo sería apenas del 2 % del PIB”. Claro, como corolario indispensable se deben desmontar otros programas de asistencia social para poder financiar este. Ya hablando de Colombia, la idea a mano alzada sería dar seis dólares al mes por persona, en el entendido de que las inscripciones podrían rondar los 30 millones de habitantes.

Dicha cantidad no tiene por qué afectar negativamente el empleo, pues no alcanza para vivir. Uno sospecha que, dado el monto ofrecido, quienes se inscribirían serían sobre todo las familias de estratos 1, 2 y parte del 3. Al ser universal, la renta básica no se presta para manipulaciones políticas, como sucedería si hay que demostrar un determinado nivel de pobreza. Los bancos, así deba ser ínfimo el porcentaje que cobren por los desembolsos, estarían felices dada la bancarización acelerada que se deriva del programa. Tal vez los burócratas que medran alrededor de las buenas intenciones serían los únicos opuestos a intentar algo semejante.

¿La única condición para el pago? Tener cédula de ciudadanía o tarjeta de identidad y abrir la más básica de las cuentas bancarias. Obviamente que todo beneficiario tendría que registrarse. Al final, el país contaría con un termómetro potente para medir su salud financiera: a mayor bienestar, menor cobro de la renta básica, y viceversa. El pago, con el tiempo, podría subir en forma modesta, nunca bajar.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Nueve agrupaciones se retiran del Festival de Teatro de Caracas

Nueve agrupaciones no participarán en la sexta edición del Festival de Teatro de Caracas, que se realizará del 21 al 30 de abril. Se trata de Deus Ex Machina, Circuito de Arte Cénica, Funámbulo, 4×4 Producciones, Tulipano Producciones, Skena, Fincareal, Proyecto en Colectivo y Amneris Treco.

Comunicado: “Por medio del siguiente comunicado, los grupos de teatro presentes queremos informar que hace unos meses decidimos participar en la edición de este año del Festival de Teatro de Caracas, con la intención de llevar nuestro trabajo a todos los espacios y espectadores a los que generalmente no podemos acceder sino por medio de este tipo de encuentros, donde el apoyo cultural y su infraestructura se pone al servicio de todos, cosa que debería ocurrir todo el año y no sólo en eventos como este.

“Sin embargo, no podemos permanecer indiferentes ante la constante violación de derechos humanos presente en los últimos meses en nuestro país, evidenciada en diferentes acciones como:

“1.- La represión indiscriminada y sistemática que el gobierno ha ejercido contra la población civil, haciendo uso irresponsable e ilegal de la fuerza contra los ciudadanos que han elegido ejercer su derecho a la protesta pacífica; un derecho humano y legítimo que debe ser respetado y garantizado por el Estado como lo establece nuestra Constitución.

“2.- La grave ruptura constitucional realizada por el Tribunal Supremo de Justicia y denunciada por la Fiscal General de la República y la comunidad internacional, que lamentablemente no ha sido subsanada, lo cual agrava profundamente la convivencia democrática y cuestiona la existencia de un “Estado Social de Derecho y de Justicia”.

“3.- El terrible empeoramiento de la escasez de medicamentos y deficiente asistencia médica a disposición del ciudadano necesitado, que cada día; junto con el déficit alimentario se agrava más y atenta contra todos.

“Si a lo anterior sumamos la gran inversión económica que se está haciendo en la producción, pago, traslado y manutención de grupos extranjeros, junto con la promoción y difusión de este Festival como una gran “fiesta de celebración” que pareciera querer ignorar y desconocer todos los problemas antes mencionados, pensamos que lo más coherente sería suspender el Festival de Teatro de Caracas 2017 hasta que las circunstancias anteriormente mencionadas volvieran a la normalidad.

“De no ser así, no tenemos otra alternativa que ser coherentes con nuestros planteamientos y solidarios con lo que está sufriendo y padeciendo gran parte de la población, suspendiendo nuestras funciones programadas, no formando parte de esta “Fiesta” que estaría ciega a la realidad que nos está ahogando a todos.

“Pedimos disculpas por los inconvenientes causados, y estamos dispuestos a mostrar nuestros espectáculos de la forma más accesible posible al público, pero una vez que nuestro país haya recuperado su hilo constitucional y democrático y sean respetados sus derechos más fundamentales.

“Exhortamos a todo creador y agrupación que se sientan identificados con este comunicado, a expresar con libertad su apoyo.

“Atentamente;

“Deus Ex Machina, obra: “La crema y nata”; Circuito de Arte Cénica, obra: “Simple”; Funámbulo, obra: “La bolsa del viajero”; 4×4 Producciones, obra: “El Club de los Cursis”; Tulipano Producciones, obra: “Yerma”; Skena, obra: “Rojo”; Fincareal Teatro, obra: “Las cartas oscuras”; Proyecto en Colectivo, obra: “Tal vez tu sombra”, y Amneris Treco Standup Comedy”

El Caribe persigue un crecimiento verde a pesar de incertidumbres

 

Por Desmond Brown |English version

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Una granja eólica en Curacao. A fines de 2015, los países del Caribe se unieron a un acuerdo global para abandonar paulatinamente el uso de combustibles fósiles y adoptar fuentes de energía renovable como la éolica y la solar. Crédito: Desmond Brown/IPS.

BRIGETOWN, 17 abr 2017 (IPS) – Barbados y sus vecinos del Caribe siguen impulsando la agenda climática y defendiendo a las energías renovables a pesar de la nueva posición de Estados Unidos en la materia.

Así lo dejó claro el ministro de Ambiente de Barbados, Denis Lowe, tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump de que el cambio climático es un “engaño” y su consiguiente impulso a la industria del carbón y el decreto para relanzar el oleoducto Dakota Access.

“Llegó el momento”, remarcó Lowe.

“El presidente de Estados Unidos definió que el cambio climático es un engaño y que cualquier concepto en torno al mismo es una falsa creencia y que no hay una clara justificación de que el fenómeno llamado cambio climático exista”, recordó.

Pero mientras Trump “desacreditaba” la legitimidad del cambio climático, 2016 se convertía en el año con la temperatura oceánica más cálida.

“El impacto del calentamiento acelerado de la Tierra, según ambientalistas estadounidenses, está en la costa de Michigan, en el lago Michigan. Hay pruebas de que las consecuencias del cambio climático afectan a todo el litoral, incluida la erosión de las playas a lo largo de la costa de Ilinois. Esos son los hechos registrados”, precisó.

Lowe alertó sobre que la nueva posición de Estados Unidos representa “malas noticias” para el Caribe. Y la postura actual podría significar una reducción de los fondos de ese país al sistema de la Organización de las Naciones Unidas, el principal impulsor de la lucha contra el recalentamiento de la Tierra, alertó.

“Instituciones como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Fondo Verde para el Clima sufrirán el impacto. El Fondo de Adaptación se verá afectado, así como todas las otras actividades que dependen de los recursos donados por Estados Unidos”, señaló.

Lowe subrayó que esta región no puede permitirse “quedar encerrada” por lo que podría pasar o no en relación con los fondos internacionales, y aseguró que su Ministerio y el gobierno seguirán explorando formas de financiar la recuperación costera y los programas de energía verde.

“Estamos listos para hacer lo que sea necesario. Nuestro Ministerio sigue trabajando con nuestros socios para explorar formas de seguir impulsando nuestra agenda climática”, indicó Lowe.

“Le pedimos a los barbadenses de distintos ámbitos que nos ayudaran a adoptar y practicar hábitos que reducirán el impacto del cambio climático pues tiene que ver con el suministro de agua, nuestros esfuerzos de conservación y nuestros esfuerzos de preservación de nuestro entorno alrededor de la isla”, indicó.

De hecho, la columnista de Nueva York, Rebecca Theodore, especializada en cambio climático y energía renovable en el Caribe, dijo que el intento de Trump de revitalizar la industria del carbón en Estados Unidos requerirá más que solo la política dictada por Washington para concretarse.

“Primero, las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar son mucho más viables económicamente que el carbón. La demanda de empleo en el sector aumenta, mientras que la del carbón disminuye rápidamente”, dijo Theodore a IPS.

“Segundo, no se pueden ignorar los argumentos morales y las fuerzas del mercado con los que la producción de carbón como fuente de energía se entrelazan. Las emisiones de carbono liberadas por las plantas de carbón son la principal causa de muerte en muchas partes y seguirán siendo un peligro para la salud pública”, prosiguió.

“Tercero, si la Planta de Energía Limpia logra sus objetivos de reducir las emisiones de dióxido de carbono, tendrá que haber una reducción del consumo de carbón”, añadió Theodore.

También señaló que la contaminación de carbón derivada de las centrales eléctricas es la principal causa del cambio climático.

“Si Estados Unidos va a seguir la lucha en el marco de los esfuerzos globales para hacer frente al cambio climático, entonces el objetivo debe concentrarse en el gas natural barato y en la instalación de plantas de energías renovables”, dijo Theodore a IPS.

“Deben de haber opciones para invertir en energías renovables, gas natural y en abandonar las centrales a carbón”, precisó.

A principios de este año, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dijo que una parte significativa de los 13.000 millones de dólares que prestará este año se destinarán a la agricultura, el cambio climático y las energías renovables.

El director ejecutivo del BID, Jerry Butler, aseguró que las energías renovables siempre fueron un asunto de interés para la institución.

“Vamos a prestar 13.000 millones de dólares, de los cuales destinaremos 30 por ciento al cambio climático, la agricultura y la energía renovable. De hecho, 20 por ciento de ese monto se destinará al continente americano”, indicó Butler.

“Estamos poniendo el dinero donde dijimos que lo haríamos en lo que se refiere a nuestro papel como socio de la Comunidad del Caribe y como socio de las otras entidades que trabajan con nosotros”, arguyó.

Al subrayar el compromiso del BID con la región, Butler precisó que a pesar de que los estados del Caribe oriental no son miembros del banco, a través de préstamos al Banco de Desarrollo del Caribe, los países de esa zona no quedan afuera.

“Por ejemplo, de los más de 80 millones de dólares destinados a la exploración geotérmica, Granada será el primer beneficiario en el Caribe oriental”, apuntó.

“Y nuestro enfoque en el Caribe no cesa, ya sea con programas de financiación inteligente en Barbados, de energía renovable y eficiencia energética en Jamaica o con programas que se conecten o no a la red eléctrica en Guyana, tratamos de hacer todo lo posible para aportar recursos, tecnología, inteligencia y al mismo tiempo las mejores prácticas a todo lo que hacemos en materia de energías renovables”, aseguró.

Butler dijo que el BID cree que la sostenibilidad, la competitividad y la posible creación de empleo en el Caribe pueden destrabarse “si nos concentramos en abandonar la dependencia en los combustibles extranjeros” y nos abocamos a “la producción de su propio tipo de energía autóctona”.

Traducido por Verónica Firme

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