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Periodismo por la democracia, entre balas y censura en América Latina

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Los periodistas de América Latina se ven forzados a salir a las calles para reclamar respeto para la libertad de expresión, como estos que demandan en Caracas: ¡Basta de abusos contra la prensa! Crédito: Humberto Márquez/IPS

Por Humberto Márquez

CARACAS, 21 sep 2018 (IPS) – El asesinato de periodistas y cambiantes formas de censura muestran que aún se mantienen bajo asedio las libertades de expresión y de información en América Latina, en particular en los países de mayor efervescencia social y polarización política.

El periodismo “mantiene un papel central en el trabajo por la democracia en la región, aunque sufre prácticas de persecución contra medios, periodistas y activistas políticos y sociales, las cuales contradicen los acuerdos hemisféricos por los derechos humanos”, dijo a IPS el uruguayo Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Ese asedio “es muy preocupante en países con crisis políticas que llevan a amenazas contra el periodismo, con actividades de los Estados o de diversos grupos para reprimir, restringir o silenciar a la prensa libre”,  señaló Natalie Southwick, coordinadora del programa latinoamericano en el no gubernamental Comité para Protección de Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York.

“(El asedio) es muy preocupante en países con crisis políticas que llevan a amenazas contra el periodismo, con actividades de los Estados o de diversos grupos para reprimir, restringir o silenciar a la prensa libre”: Natalie Southwick.

Al CPJ “le preocupan casos como la persecución de medios y periodistas en Guatemala y Nicaragua, la lucha electoral que se polariza en Brasil, la crisis humanitaria, represión y censura en Venezuela, la violencia mortal e impunidad en México, y los peligros para periodistas en la Colombia post-acuerdo de paz”, dijo Southwick a IPS desde la ciudad estadounidense.

México, que hasta julio vivió una campaña electoral manchada por la violencia, ha visto morir asesinados a ocho periodistas en lo que va de 2018 (12 en 2017). El más reciente fue Javier Rodríguez Valladares, de 28 años, muerto a tiros en plena calle en Cancún, en el sureste del país, mientras entrevistaba con su cámara a un artesano del lugar, quien también fue asesinado.

Sandra Patargo, activista de la mexicana Red Rompe el Miedo, informó que documentaron 146 agresiones a periodistas durante la campaña. “Solo el día de la elección (1 de julio) hubo 32. Y el índice que impunidad en la violencia contra periodistas es de 99 por ciento”, señaló.

Por su parte, la red contra la violencia NVALabs registra “un aumento generalizado de la violencia en México, pero en el caso de las mujeres periodistas este crecimiento es alarmante, está en el entorno de 20 por ciento anual e involucra una doble agresión: por periodista y por mujer”, según dijo la fundadora de la organización Luisa Pérez Ortiz.

Hay periodistas y medios acosados o intimidados por su cobertura de la crisis institucional en Guatemala y la social en Honduras, dijo Lanza, aunque el caso más serio en América Central este año ha sido la peligrosa cobertura de la rebelión social en Nicaragua.

 

El 21 de abril, al despuntar la ola de protestas y represión que en cinco meses ha cobrado centenares de vidas nicaragüenses, fue muerto de un disparo en la cabeza el periodista Miguel Ángel Gahona, mientras filmaba un enfrentamiento entre manifestantes y policías en la localidad de Bluefields, en la costa atlántica de su país.

Un mes antes, en la frontera entre Colombia y Ecuador fueron secuestrados y asesinados -por un grupo disidente de la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)-  tres integrantes de un equipo periodístico del diario El Comercio de Quito.

En Venezuela, la prensa agoniza

De los 134 periódicos impresos que circulaban en Venezuela hace cinco años, en Septiembre de 2018 solo quedan 60, apenas la mitad son diarios, reducidas sus páginas, sus días de circulación y los ejemplares vendidos, según un estudio de Espacio Público, organización no gubernamental dedicada a la defensa de la libertad de expresión.

“Esa reducción no se debe a la cruzada de cambios en la industria periodística que recorre el mundo, sino al monopolio del Complejo Editorial gubernamental para la importación y cupos de asignación de papel periódico”, advirtió a IPS el director de la organización, Carlos Correa.

La medida ha traído como consecuencia el cierre y pérdida de empleos, al quedar solo en formato digital, de diarios emblemáticos de algunas regiones, como el centenario El Impulso de Barquisimeto, y que algunos estados no cuenten con periódico impreso alguno.

Correa sostiene que la agonía de los impresos es una de las tres carencias del periodismo actual para poder reflejar lo que acontece ante los venezolanos. Otra es el ataque, bloqueo y restricciones sobre el espacio digital, “de una manera cada vez más amplia y sofisticada, y que va desde la degradación de la calidad de internet hasta la responsabilidad estatal directa en la denegación del servicio y falta de protección para los nombres y dominios en la web”.

Una tercera traba estaría en la persecución sobre las fuentes informativas, como médicos que declaran y muestran imágenes sobre el mal estado de los hospitales, manifestantes, activistas o investigadores que denuncian corrupción o mala calidad en los servicios públicos, e incluso de usuarios de redes sociales que pueden ir a la cárcel en aplicación de una controvertida Ley contra el Odio elaborada por la exclusivamente progubrnamental Asamblea Nacional Constituyente.

También este año murieron a manos de pistoleros cuatro periodistas de radio, en distintos estados de Brasil. Un rasgo común es que en sus programas ventilaban casos de corrupción que implicaban a políticos de sus regiones.

Southwick saludó que, aún con estos casos, el asesinato de periodistas ha disminuido en países que en años anteriores fueron muy violentos, como Colombia, Honduras y Brasil.

 

“Sin embargo, las cifras pueden analizarse con más profundidad, si pensamos que en algunas regiones no hay más violencia porque por la inseguridad han disminuido las coberturas”, reflexionó.

 

Los ciberataques

 

Ese clima de persecución y asedio en que se desenvuelven muchos medios tradicionales ha comenzado a alcanzar a los digitales, que según señala Lanza “se han mantenido algo más fuera del alcance de las estrategias de control o interferencia de algunos estados”.

El crecimiento de herramientas digitales “ha sido una gran oportunidad para periodistas y medios que buscan expandir sus formas de contar historias, pero también para gobiernos y otros actores para tratar de limitar, controlar y censurar a la prensa”, observó Southwick.

sos controles desde el poder se realizan “a través de tácticas como el hackeo de cuentas, ataques contra páginas web y, en casos como México, el monitoreo de periodistas con herramientas como ‘spyware’(programa espía) ”, detalló.

Esos programas recopilan información de una computadora y la transmite a una entidad externa sin el conocimiento o el consentimiento del propietario del computador.

“Operan también estrategias para criminalizar el uso de las redes sociales, como la Ley contra el Odio en Venezuela o Contra el Terrorismo en Nicaragua, utilizadas para vigilar las redes sociales y detener a personas que envían mensajes satíricos o críticos”, agregó por su parte Lanza desde Washington, sede de la CIDH.

 

Un ejemplo de estas actuaciones es la del caso de El Pitazo, un medio digital de investigación y noticias de Venezuela, que ha sido víctima de “hackeo” y denegación de servicio (DOS, por sus siglas en inglés) desde hace más de un año, denunció a IPS su director, César Batiz.

“Y todo parece indicar que se trata de gente ligada al gobierno con la complicidad del sector privado proveedor de servicios de internet”, agregó.

Con los ciberataques, El Pitazo ha visto disminuir sus usuarios cotidianos, de 70.000 hace un año a 12.000 en la actualidad.

“Los picos culminantes de esos ataques se registraron en septiembre de 2017 y abril de 2018, cuando publicamos informes sobre la detención en Estados Unidos, como testaferros para corruptelas multimillonarias, de familiares de altos cargos” en la estructura de poder en Venezuela, subrayó Batiz.

Viento a favor

Southwick consideró que “hay señales positivas en el mundo de los derechos del periodismo en América Latina. Sentencias y  juicios por el asesinato de periodistas como Jaime Garzón (1999) y Flor Alba Núñez (2015) en Colombia, y Pablo Medina (2014) en Paraguay y Brasil, apuntan contra el ciclo de impunidad, aunque quede mucho por hacer”.

“En Ecuador bajo el presidente Lenín Moreno hemos visto cambios enormes en la relación entre el gobierno y los medios, y esperamos cambios en la Ley orgánica de Comunicación”, sostuvo la activista del CPJ.

Según Lanza “el Cono Sur, sin perjuicio de la polarización política que allí se vive, está en una línea bastante consistente en defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información”.

Además “hay una buena evolución en casos como Costa Rica, Panamá, Colombia y Perú, y son muy positivos los cambios que hace Ecuador, pues el presidente Moreno ha abandonado la organización del aparato estatal para controlar la información”, como sucedía con su predecesor, Rafael Correa (2007-2017).

“Cuando uno pone la lupa, encuentra problemas”, pero “en general la región se inclina hacia los estándares internacionales de democracia con libertad de expresión”, concluyó Lanza.

Edición: Estrella Gutiérrez

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Elecciones explosivas en Brasil: democracia en juego en un pilar de Occidente

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El aspirante a la presidencia Fernando Haddad en un evento de campaña, vestido con la camisa del ex presidente Lula encarcelado

 Adam Mitchell para Spectator.usa

Gozando como lo hace a la luz de muchos encantos, desde su clima hasta su cultura, Brasil siempre ha proyectado una imagen encantadora para el mundo. Pero dos años después de una acusación presidencial que muchos todavía ven como un golpe suave, y en un contexto de corrupción y violencia rampantes, los polos opuestos se están uniendo mientras los brasileños se preparan para ir a las urnas, envenenando la atmósfera en un país normalmente cordial. y probar los fundamentos de la democracia en un pilar de Occidente.

Con sus fisuras emocionales e insatisfacción con la política como de costumbre, esta campaña electoral es un microcosmos de muchos de los desafíos que actualmente aquejan a las democracias liberales de todo el mundo. Fiel a la forma de inventiva lingüística de Brasil, mucha gente ahora percibe una división airada entre coxinhas de  derecha y mortadelas izquierdistas  , una vívida metáfora de alimentos que compite con la incomprensión mutua de los copos de nieve y el alt-right en la América de Trump, y habla de gammons en Brexit Demos divididos de Gran Bretaña,

Amado y aborrecido, el ex presidente izquierdista Lula continúa proyectando una gran sombra, alejando a la corte de la cárcel después de una condena por corrupción que incluso algunos de sus oponentes más feroces han cuestionado. Sus fanáticos lo adoran por aliviar la pobreza y simbolizar una era de optimismo, mientras que sus detractores ven sus años en el cargo como un período de mal gobierno corrupto. Durante el mayor tiempo posible, el Partido de los Trabajadores de Lula -el PT- mantuvo la pretensión de que el ex trabajador metalúrgico estaría en la boleta electoral el 7 de octubre, manteniendo sus millones de votantes leales encendidos y dándole una gran ventaja en las encuestas. Pero un fallo del máximo tribunal electoral de Brasil obligó a la farsa a un final, y el 11 de septiembre el PT ungió a su candidato de segunda opción, Fernando Haddad. El nuevo lema del partido asegura a los votantes que ‘Haddad es Lula’,

La otra sombra principal que se cierne sobre las elecciones es la de Jair Bolsonaro, un ex soldado que corteja la controversia, quien recientemente sufrió una herida de arma blanca mientras hacía campaña y se ha estado recuperando en el hospital. Sus modales rudos y sus promesas de disparar a los gánsteres y eliminar la corrupción atraen a una amplia base de ciudadanos hackeados, y las encuestas han predicho consistentemente que llegará fácilmente a una segunda vuelta el 28 de octubre. La retórica de Bolsonaro incluyó decir que vencería a un pareja gay besándose en público, y que una mujer política no valía la pena violar. Su enfoque poco convencional y sus travesuras que llaman la atención, deleitando a sus fanáticos y liquidando a sus enemigos, han alimentado la conversación de que es una especie de Donald Trump brasileño.. Muchos brasileños urbanos se sorprendieron al ver a sus viejos amigos apoyarlo en las redes sociales, que se ha convertido en un ágora envenenada en el que la gente de todos lados ha cerrado la ventana de la amistad y se ha escapado para mimar sus versiones alternativas de la verdad.

En su éxito de 1976 ‘ Meu caro amigo ‘, el músico brasileño Chico Buarque cantó una carta a un amigo en el exilio, diciéndole que aunque la lluvia todavía brillaba y había mucha samba y fútbol, ​​la vida bajo la dictadura militar de Brasil estaba a oscuras. Pero en el Brasil de hoy, incluso el deporte nacional se ha convertido en un campo de batalla lleno de facciones. Cuando la estrella del Tottenham Hotspur, Lucas Moura, respaldó a Bolsonaro en Twitter recientemente, la reacción explosiva brindó un nuevo ejemplo de los resentimientos en ambos lados del debate. Mientras tanto, muchos brasileños de izquierda sienten que el uso de la franja nacional de fútbol en las manifestaciones a favor del juicio político ha ensuciado un símbolo que una vez fue unificador.

La sucesora elegida por Lula, Dilma Rousseff, la primera mujer en usar la banda presidencial, ganó por cuarta vez consecutiva el PT en 2014. Pero en 2016, una exitosa campaña para acusarla le entregó la presidencia a su compañero de fórmula, Michel Temer. quien es de otra parte. La atmósfera se volvió aún más tetch como una investigación de la corrupción descubrió constantemente una red de injerto hasta llegar a la cima de la política. Los oponentes del PT trataron de culparlo por toda la corrupción, pero los antiguos votantes de Rousseff están amargamente enojados por lo que ven como una anulación de la soberanía popular, una advertencia potencial para las personas en Gran Bretaña que sueñan con derrocar al Brexit.

Como en muchas otras democracias occidentales, los extremos emocionales de la política brasileña han estado desplazando al centro. Un candidato más tradicional como Geraldo Alckmin -ex médico y cuatro veces gobernador del estado de São Paulo- ha luchado hasta el momento por imponerse, a pesar de su dedicación de tiempo de uso público y la tendencia pasada de su partido de centroderecha de incluir a sus candidatos en el Segunda ronda. Y mientras que la ecologista Marina Silva, que creció tocando caucho en las profundidades del Amazonas, ha caído en las encuestas, el izquierdista profesor Ciro Gomes parece estar con un grito.

Si Bolsonaro y Haddad terminan enfrentados cara a cara en la segunda ronda, el enfrentamiento será aún más polarizador y divisivo. Por un lado, habrá un candidato de extrema derecha que ha elogiado la dictadura que gobernó Brasil hasta 1985. Por el otro, será el suplente de Lula, cuyo nuevo compañero de fórmula es un comunista. También es el escenario menos predecible, con Bolsonaro y Haddad actualmente en una situación de escándalo. La victoria para cualquiera de las partes dejaría al otro en la desesperación, sin mencionar a los millones de brasileños de mentalidad más centrista sin nadie por quien votar. También existe la posibilidad de que un victorioso Haddad intente liberar a Lula, y algunos brasileños incluso se preocupan por lo que el ejército podría hacer si no le gusta el resultado. Su comandante levantó las cejas en abril antes de una decisión judicial sobre el caso de Lula al tuitear que el Ejército “repudia la impunidad”.

Puede ser una gran presión fabricar diamantes, pero también existe la sensación de que la política rapazmente disfuncional de Brasil está reteniendo al país tanto cultural como políticamente, como lo demuestra la ira generalizada por el incendio que recientemente destruyó innumerables tesoros en el museo nacional del país. Rio. Una vez que un palacio real, el edificio había estado funcionando con un presupuesto limitado. La economía de Brasil, la novena más grande del mundo, se encuentra en una posición similar. La incertidumbre política ha pesado sobre su desempeño, y las disputas y la corrupción se interponen en el camino de construir una infraestructura muy necesaria.

Cuando Lula asumió el poder en 2003, el espectáculo de una transición ordenada entre rivales difíciles menos de 20 años después del fin del gobierno militar alimentó un nuevo optimismo. Pero ahora, después de dos años de presidente, la gente no eligió y, con las facciones post-verdad reprendiéndose mutuamente, la joven democracia del país, y con ella el modelo occidental más amplio, se enfrenta a una importante nueva prueba.

En defensa de ser Pilo Paga

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Por Andrés Hoyos

Es nuestro cruel destino como país ser relativamente pobres y tener, por añadidura, dirigentes pobres del espíritu. Gastamos en lo urgente, y cuando por error se intenta algo novedoso e innovador, salen las casandras desmelenadas a gritar ¡foul! ¿Acaso desprecian lo nuevo porque lo viejo funciona de maravillas? Les dejo la respuesta a los lectores.

El sistema universitario vigente en Colombia garantiza la segregación social y fomenta la lucha de clases. A las universidades privadas van a parar los bachilleres de clase alta y media alta, entre los cuales se da una selección de magníficos, buenos y regulares, porque los malos no entran. Luego reciben becas unos pocos estudiantes de escasos recursos. A las universidades públicas llegan más que todo estudiantes de clase media, media baja y pobres, mediante un proceso de selección que puede ser brutal. Bastará con decir que a la carrera de Medicina en la UNAL aspiran 13.000 bachilleres por año y entran 120, menos del 1%. También se matricula allí una cantidad no despreciable de hijos de papá, quienes reciben un subsidio innecesario.

El dato clave, en todo caso, es que una inmensa cantidad de bachilleres pobres de buen nivel se quedan sin acceso a la universidad y que las clases sociales no se mezclan en el mundo educativo sino por error, prefigurando una polarización futura indeseable. Ser Pilo Paga (SPP), además de fomentar la excelencia académica, está creando un crisol pluriclasista que tiene nerviosos a los fundamentalistas de ambos lados del espectro político. Por fortuna para ellos e infortunio para el país, el presidente Duque contravino una promesa electoral y anunció por boca de María Victoria Angulo, su ministra, que SPP se acaba.

Según cálculos de Óscar Sánchez, exsecretario de Educación de Petro, al interrumpir SPP el Gobierno se ahorrará una montaña de dinero: $200 mil millones al año, o sea, el 0,02% del PIB. Así, si el Estado colombiano sube la inversión en educación al 6% del PIB, como debería, con apenas el 1,5% de ese presupuesto (0,1% del PIB), podría invertir $900 mil millones al año en un modelo ampliado de SPP y quedaría de sobra para el resto de necesidades educativas.

Algunos ilusos piensan que es fácil crear decenas de miles de cupos nuevos en las universidades públicas de la noche a la mañana. Mis cálculos personales, pues no encontré el dato desglosado en ninguna parte, indican que las universidades públicas con acreditación de calidad cuentan en la actualidad con 340 mil estudiantes, incluyendo las varias instituciones militares. De ahí que ni siquiera con mayores recursos sea posible agregar más de 50 mil cupos en los próximos cuatro años, pues no existen ni las instalaciones físicas ni los profesores necesarios. Por cerrazón ideológica, los enemigos de SPP no entienden que el programa usa infraestructura existente y que así la oferta de cupos nuevos permanentes para bachilleres pobres podría llegar rápidamente a 100 o 120 mil, claro, sumando universidades públicas y privadas.

 

¿Que SPP necesitaba ajustes y renegociaciones? Cierto, pero como dice Guillermo Perry, no había que botar al bebé junto con el agua sucia. Aunque el tema da para mucho, lo último que cabe resaltar es que SPP es un programa demasiado nuevo. No es justo evaluarlo de forma definitiva en míseros cuatro años. En fin, presidente Duque, eche atrás su absurda decisión de acabar con SPP. Está a tiempo de enmendar un craso error.

andreshoyos@elmalpensante.com

La obsesión de John Bolton con la Corte Penal Internacional está desactualizada

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El Asesor de Seguridad Nacional de EE. UU. John Bolton se dirige a la Sociedad Federalista en Washington el 10 de septiembre. (Andrew Caballero-Reynolds / AFP / Getty Images)

Jeremy Shapiro para Foreign Policy

El mundo parece ser un lugar peligroso en estos días. Las guerras se están librando en todo el Medio Oriente. China está flexionando sus músculos en Asia, y Rusia está asesinando gente por todos lados. Agregue el cambio climático, el terrorismo y el pirateo de elecciones a la mezcla, y parecería que hay mucho para mantener a los oficiales de seguridad nacional de los EE. UU. Trabajando duro hasta altas horas de la madrugada. Entonces, entre los muchos males mundiales que preocupan a Estados Unidos, ¿qué elige John Bolton, el asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, como tema de su único discurso hasta ahora como miembro de la administración? La Corte Penal Internacional.

Si nunca ha oído hablar de la CPI, su educación no es necesariamente incompleta. Es una institución internacional oscura, establecida en La Haya, Países Bajos, en 2002, cuando muchos en Europa e incluso en los Estados Unidos todavía creían en los ideales utópicos de la gobernanza global y la justicia internacional. Bolton ha visto durante mucho tiempo la lucha contra la CPI y la gobernanza global en general como una misión continua y sagrada para preservar la soberanía de los EE. UU. La creación de la Corte Penal Internacional marcó un breve momento en el que parecía que tales instituciones podían amenazar la libertad de acción de Estados Unidos, si ganaba la jurisdicción universal que los partidarios inicialmente buscaban. Entonces, mientras servía en la administración de George W. Bush, Bolton encabezó una acusación feroz para convencer y obligar a las naciones de todo el mundo a aceptar nunca usar la CPI contra ciudadanos estadounidenses.

Pero desde entonces, para bien o para mal, el nacionalismo y la competencia geopolítica han vuelto con fuerza, y la perspectiva de la gobernanza global se ha desvanecido. Estados Unidos y muchos otros países poderosos nunca se unieron a la CPI. En parte como resultado, la corte ha tenido dificultades desde el comienzo para demostrar su relevancia. Nunca ha acusado a nadie fuera de África y solo logró condenar a un puñado de personas en 16 años a pesar de la abundancia de crímenes de guerra en el mundo. África se rebela contra la corte, Europa ha perdido la fe en ella, y Estados Unidos, Rusia y China nunca le han prestado demasiada atención.

La gobernanza global se ha retirado a sus reductos en Bruselas y La Haya, donde está atascada en procedimientos arcanos y bajo la amenaza de ser aplastada por las grandes potencias. Para ser justos, hay mucho más que decir sobre la corte, que realmente es bastante interesante desde un punto de vista académico y legal, pero confía en mí cuando te digo que tienes problemas más importantes de los que preocuparte.

Uno de estos temas es Bolton y la pregunta de por qué está pasando su tiempo en este no problema para Estados Unidos. En su discurso, afirmó estar preocupado de que la CPI acusará a los soldados estadounidenses que sirvieron en Afganistán. Todo es posible, pero la CPI nunca ha mostrado mucho ánimo para desafiar a las grandes potencias, como demuestra su enfoque en África. Olvídese de las legalidades: los jueces de la ICC saben que la institución se cuelga por un hilo político. Una acusación contra las tropas estadounidenses sería lo último que la corte hizo alguna vez.

Los soldados estadounidenses tienen mucho más que la CPI que temer cuando se trata de Afganistán. La corte ha arrestado a un total de cero soldados estadounidenses. Más de 2.300 de ellos han muerto en Afganistán en una guerra que parece haber perdido todo sentido de propósito. Ese conflicto, o cualquiera de las otras luchas militares en las que Estados Unidos está comprometido actualmente, parecería ser un tema mejor para un discurso del asesor de seguridad nacional de los EE. UU.

A pesar de la irrelevancia del tema, la continua obsesión de Bolton con la CPI nos dice algo sobre la naturaleza de la administración de Trump.A pesar de la irrelevancia del tema, la continua obsesión de Bolton con la CPI nos dice algo sobre la naturaleza de la administración de Trump.Como nos recuerda el nuevo libro de Bob Woodward y el artículo de opinión anónimo de la semana pasada en el New York Times , Estados Unidos ahora depende de los llamados adultos en la sala para mantener al país a salvo de un pequeño y voluble presidente. Bolton es supuestamente uno de esos adultos.

Por desgracia, el extraño estallido de ICC de Bolton muestra que, a menos de dos años de su presidencia, Trump ya está raspando la parte inferior del barril para encontrar asesores dispuestos a permanecer en la habitación con él. Bolton es el tercer asesor de seguridad nacional de la administración, y muchos otros rechazaron el trabajo. En lugar de contener a un presidente peligroso en un momento difícil, Bolton se concentra en volver a pensar en las luchas ideológicas de una época pasada. Este comportamiento destaca que, dado que Trump se mueve con una velocidad récord hacia su equipo D de oficiales de seguridad nacional, deberíamos esperar que se vuelvan cada vez más extraños. En algún momento tendremos que preguntarnos, si todos los adultos están dando discursos irrelevantes sobre antiguas obsesiones, ¿quién le está importando al presidente?

https://foreignpolicy.com/2018/09/12/john-boltons-obsession-with-the-international-criminal-court-is-outdated/?utm_source=Fareed%27s+Global+Briefing&utm_campaign=7615ad6e20-EMAIL_CAMPAIGN_2018_09_13_07_08&utm_medium=email&utm_term=0_6f2e93382a-7615ad6e20-95696001

La eterna repetición del error

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Por Andrés Hoyos

La fórmula que nos proponen, una vez más, es aparentemente infalible: hay que perseguir a los narcotraficantes que venden drogas al público —en especial a los adolescentes del país—, decomisar las dosis personales que se hallen y multar a los dueños. Ojalá fuera posible encarcelar a los consumidores como en el pasado, pero nadie se atreve. De resto, hay que fumigar con glifosato las 200 mil hectáreas de cultivos de coca del país y los otros miles con cultivos de marihuana. La fórmula, según eso, es bastante cínica, porque asperjar con glifosato, aparte de exfoliar la naturaleza circundante y envenenar los ríos, puede producir cáncer en quienes entran en contacto con el herbicida. Claro, es su culpa por vivir al lado de un cultivo ilícito. No están cogiendo café.

Aparte de la dosis mínima de cinismo que condimenta la fórmula, ¿qué tiene de malo algo tan apegado al sentido común como eso? Bueno, tiene de malo que no ha funcionado nunca en ninguna parte y que, en vez de arreglar el problema, lo perpetúa y lo agrava. Los datos, según su costumbre, son tozudos. Llevamos casi medio siglo de guerra contra las drogas y el problema no ha hecho más que crecer. Estados Unidos, el origen del prohibicionismo, es de muy lejos el país con más muertes por sobredosis, mientras que en los países tolerantes de Europa estas son raras. Estados Unidos también tiene el 25% de la población carcelaria del mundo, con solo el 5% de los habitantes; cerca de la mitad están presos por temas relacionados con drogas.

El porcentaje de usuarios de psicotrópicos no ha variado mayor cosa en el agregado mundial. Incluso subió de 4,9% a 5,3% entre 2006 y 2015. Siempre habrá personas dispuestas a abusar de algo —cocaína, papas fritas, chicharrones—. ¿Se les ayuda echándolos a la cárcel u ofreciéndoles tratamientos para sus adicciones? Si las papas fritas y los chicharrones estuvieran prohibidos, habría mafias vendiéndolos. En cambio, si las drogas no fueran ilegales, no habría jíbaros haciendo todo lo posible por encontrar clientes adolescentes en los colegios. Las mafias las crea la prohibición, no los productos que esta aspira a controlar. Sin prohibición, no solo no tendríamos los muertos del narcotráfico, sino que el abuso de las drogas —y la mayoría de los consumidores no abusa— se podría tratar como el problema de salud pública que es.

Grosso modo, hay dos soluciones. Solución A: despenalización para adultos (no para menores), impuestos altos, grandes campañas publicitarias para desestimular el consumo —parecidas a las que en otros países se aplican con éxito al tabaco que, por si las moscas, es la más letal de las drogas después de los opioides— y tratamiento para adictos. Solución B: seguir llenando las cárceles y los bolsillos de los narcotraficantes. No sé por qué se extrañan tanto de que los usufructuarios de un mercado ilegal hagan lo que sea para crecerlo. Un negocio, no por criminal, deja de ser negocio. La única solución es quitárselos a los narcotraficantes, primero una parte, luego la siguiente y así.

El ser humano no es perfectible ni es función del Estado volvernos buenos. Lo único sensato es dar libertad a la gente y tratar a los que se enferman por abusar de ella. Infortunadamente, en Colombia estamos lejos de dar un viraje en la guerra contra las drogas, así que permanecerán abiertos los cementerios y las cárceles, porque seguirán llegando las víctimas de nuestra acomplejada estupidez.

andreshoyos@elmalpensante.com

 

Wikipedia y sus enemigos

andrés-hoyos

Por Andrés Hoyos

Las redes sociales están llenas de “sabios” de tono pugnaz que desprecian a cualquiera que no concuerde con las “verdades” reveladas que a ellos les calientan el corazón.

En días pasados, sugerí en Twitter que no me parecía creíble que el fracking, viable o no para un país como Colombia, estuviera relacionado con terremotos, es decir, con temblores muy fuertes. ¡Quién dijo miedo! Los trolls no me bajaron de tarado, tramposo e ignorante. ¿Son todos candidatos a Ph. D. en geología o en generación de energía? Ni hablar. Tienen, sí, ideas fijas y no toleran que nadie las cuestione.

Hice entonces referencia a la página pertinente de Wikipedia (en inglés), que el lector puede ver aquí: http://bit.ly/2NdrOln. Como es fácil comprobarlo, se trata de un artículo muy completo y matizado, con 173 notas a pie de página, casi 100 referencias bibliográficas y múltiples subenlaces. Ahí sí se dice que ciertos movimientos sísmicos parecen asociados con la reinyección de agua posterior a la fractura hidráulica, aunque son temblores de pequeña magnitud. ¿La última palabra? No, en esas materias nadie tiene la última palabra.

Entonces los sabios de la red la emprendieron contra Wikipedia. Les da igual que sea la quinta página más visitada del mundo, que los artículos contengan discusiones públicas, que solo se admita la información verificable y respaldada por fuentes serias, entre muchos otros rigores metodológicos que garantizan un nivel de precisión y sofisticación crecientes. Wikipedia sabe más que usted (y que yo) sobre el 99 % de las materias. ¿Uno solo puede opinar sobre el 1 % en que es experto? Desde luego que no. ¿Quiere usted llegar al fondo del asunto? Inscríbase en una universidad y gaste cinco años haciendo un doctorado.

Me cayó del cielo que el problema es que Wikipedia es alérgica a los fake news que abundan en la red. Voy más allá: los trolls odian Wikipedia porque es la kriptonita contra el fanatismo, pues al contener artículos revisados por miles de personas, las posiciones más extremas o menos fundamentadas son descartadas. Es imposible que una página de Wikipedia sobre los transgénicos acepte que son dañinos para la salud humana o que el aspartame produce cáncer, ambos mitos muy populares entre las multitudes cibernéticas.

Mención aparte merece la animadversión del gran parte del mundo académico contra Wikipedia, muchas de cuyas luminarias escriben anónimamente en ella. Claro, sería absurdo que un estudiante pudiera basar un ensayo o una tesis de grado en lo que dice el cuerpo de las páginas de Wikipedia, aunque no entiendo la prohibición de citarlas. ¿También quedan marcados como inútiles los enlaces que ofrece o la bibliografía que propone? Sería un desatino total. De todos modos, Wikipedia rechaza las investigaciones nuevas no debatidas por pares. Es normal, si una investigación no ha sido socializada, todavía no es verificable y por lo tanto no cabe en una enciclopedia. En fin, si yo fuera profesor universitario —no lo soy—, exigiría a mis alumnos participar en la redacción y mejoramiento de la Wikipedia en los temas de mis clases, en vez de dedicarme a demonizarla.

Lo mejor de Wikipedia es justamente su método para lograr artículos de creciente calidad y complejidad. Tan valioso me parece el esquema que todos los meses permito que descuenten una suma modesta de mi tarjeta de crédito para contribuir a su sostenimiento. Invito a los lectores a hacer lo mismo.

andreshoyos@elmalpensante.com

Los imperios, el nacionalismo y la leyenda negra

Roca

 

Por Mauricio Botero Montoya

 

(Para María Elvira Roca.)

La palabra Imperio tiene hoy la connotación de imposición por la fuerza, ninguna potencia la emplea para nombrarse a sí misma, como lo hacía el Romano, sin empacho alguno.

La palabra ocupa poco espacio en los diccionarios. Recién los historiadores comenzaron a precisarla. Una definición aproximada es la de, Estados sometidos a una soberanía común.

Los mega imperios que han controlado más del millón de kilómetros cuadrados, apenas sobrepasan el número de 70. (Peter Turchin). El ¿por qué un pueblo y no otro llega a serlo?, nos remite a la teoría del caos. Es un vórtice de energía que no obedece a un claro designio humano. No se sabe que fuerzas subyacentes lo hacen posible, y es tan impredecible como una borrasca en la naturaleza

Un Imperio perdura de las alianzas con los pueblos afines que se benefician de él, y se debilita si esa comunidad de intereses se rompe. Cuando se trata de una potencia que privilegia la fuerza sobre las alianzas, no califica como imperio según la notable filóloga, exprofesora de Harvard, María Elvira Roca.

En cambio, los imperios más benignos “generadores” suelen tener fronteras con diversos tipos de pueblos sedentarios y/o nómades, con los que aprenden a convivir. Practican así el sistema de alianzas. Otros llaman a las potencias agresivas, el caso del británico, Imperios predadores, sin cuya expulsión en el siglo XVIII, Estados Unidos habría corrido la suerte de sometimiento que tuvo la India o Pakistán. Lo ocurrido en Australia ilustra el tipo de colonización inglesa: Al llegar a Australia en 1770 la declararon “terra nullius”–es decir, sin habitantes humanos, y procedieron a exterminarlos. La asociación geográfica inglesa calculó que había en realidad 900.000 personas nativas, Oficialmente las definieron como “fieras para cazar”. Pocos sobrevivieron. Por contraste, bajo el Imperio Español (desde el siglo XVI) la iglesia católica había dictaminado que los aborígenes tenían alma. En consecuencia, creó El Consejo y la ley de Indias.

Tras años de investigar dice M.E. Roca: “Puede el lector fatigar las leyes británicas y las actas parlamentarias. En vano. No encontrará leyes sobre el trato debido a los indígenas en los territorios que se iban conquistando en Norteamérica o planes para su integración. Simplemente no existen. Nadie se plantea (los clérigos tampoco) que tengan alma, o que necesiten atención hospitalaria o que se pueda pactar con ellos”. (Ob.cit pág. 322). La colonia holandesa en Manhattan pagaba a los colonos por cada cuero cabelludo aborigen, mientras los más prácticos pilgrims, puritanos ingleses, vendían a los indios como esclavos.

Ese método aceptado de gobierno creo tal problema demográfico que las 13 colonias no lograron poblar sino una mínima extensión.  Estados Unidos debió primero independizarse para llegar a abarcar el resto del territorio. Sin ello no habría alcanzado su potencialidad generadora que lo convirtió en Imperio. Como se mantuvo el idioma es un lugar común creer que Estados Unidos es una prolongación de Inglaterra. Es la falacia del, Post hoc ergo propter hoc, “después del hecho luego proviene del hecho”: El gallo canta antes del alba, luego su canto hace que salga el sol.

Estados Unidos se forjó como mezcla compleja de anteriores colonos entre ellos franceses, españoles, africanos esclavizados, remanentes indígenas. Y de colonos ingleses perseguidos en su país por ser calvinistas (no anglicanos). Soñaban con un país de libertad, y por la dolorosa experiencia padecida, desconfiaban de la autoridad, de la intolerancia. El común denominador de esa variedad era no querer ser como Inglaterra. Ese sentimiento se cuajó, luego, en su gran Constitución:   Republica no monarquía, separación de iglesia y estado, defensa de la libertad personal incluso con las armas. Absoluta libertad de opinión. En suma, la antítesis del régimen inglés. Y la Republica (su Constitución no la nombra “democracia”) concuerda con la definición ideal de Tocqueville, “La republica es la acción lenta y tranquila sobre sí misma.” (ob. cit. Lucien Jaume.). Si bien Tocqueville “desconfiaba del apetito sin fin de los capitanes de la industria y teme ese futuro.” (Ibíd.)

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En Hispanoamérica el clero católico no estaba supeditado, como en Inglaterra, al monarca. Cuando el cura de Las Casas denunció la violencia de los conquistadores la respuesta fue nombrarlo ¡Obispo! Algo impensable bajo dominios protestantes. En este siglo, el primer ministro inglés Tony Blair se convirtió al catolicismo.  Como él designaba a los obispos anglicanos, debió esperar a renunciar al cargo. Empero eso no se toma como discriminación… Se trata de un prejuicio tácito, aceptable e inconsciente. (M.E. Roca, ob. cit.)

La característica del Imperio generador, Romano, Ruso, el de Estados Unidos, y el Español, es la acción expansiva con violencia sí, pero acompañada también del consenso entre los pueblos que lo constituyen. Esos Imperios reproducen sus instituciones, su tecnología (que nunca es “neutra”) y sus valores en los países conquistados. Sin duda usaron de la fuerza, pero de cualidad distinta a la de una potencia predadora. Buscan convencer y convertirse en un referente. Aun así, esos imperios crean resistencia a la vez que admiración. Según Cahill: Roma ofrecía la romanización a quien quisiera recibirla y algunas veces, cómo ocurrió con los judíos, quisiéranla o no. Por lo general, sin embargo, todo el mundo se moría por ser romano. Como solía decir Teodorico, un campechano Rey Ostrogodo “un godo que tenga los medios querrá ser romano; sólo un romano pobre quisiera ser como un godo.” (ob. cit. De cómo los irlandeses salvaron la civilización.)

En el auge imperial las fuerzas de unión, centrípetas, predominan en la consolidación del gran conglomerado.

Las fuerzas centrifugas, localismo, tribalismo y nacionalismo, empiezan a prevalecer paulatina, pero con insistencia, en su ocaso. Tribus invasoras en el caso de Roma (Francos, Lombardos, Godos), o príncipes protestantes en el caso del imperio español. Lo que condenó, dicho sea de paso, a Alemania a estar atomizada en principados atrasados durante varios siglos. Y el nuevo intento de reunificación europea solo llegaría en el siglo XX.

Estados Unidos en su auge de inicios de ese mismo siglo construyó el Canal de Panamá que unió a dos hemisferios e impactó al mundo. Un siglo después (quizás en su ocaso) promete erigir un miserable muro para apartarse del resto de américa latina. Su actual gobierno cree que eso garantiza ¡volver a la grandeza!

Llegada cierta edad los Imperios implosionan, caen sobre sí mismos. Sus antiguos aliados se hunden con ellos. Aunque llamen independencia a esa calamidad.

El nacionalismo, en su forma agresiva explota el instinto de territorialidad de los primates, se hace contra alguien. Es el germen de una guerra perpetua Ad-extra, y, si no hay enemigo exterior, Ad-intra en busca de un “enemigo” próximo. Disuelve la unidad en beneficio de dominadores locales, en oposición a lo universal de un horizonte menos clientelar.

La caída de Roma generó el feudalismo que es, en lo político, el sometimiento a la voluntad del jefe local, a un horizonte muy limitado.

Los imperios generadores suelen participar de cierto ethos común: 1) globalizan de súbito, aceleradamente y rompen estructuras de poder a donde llegan. 2) Tienen como núcleo constitutivo una muy fuerte religiosidad inicial.3) promueven la meritocracia, premian los logros sin discriminación. 4)Suelen ser autocríticos de sus acciones cuyos resultados asumen.5) Procuran cierta tolerancia en busca de un modus operandi común, en un mercado global y promueven la aceptación de normas de justicia universales frente a las decisiones localistas. 6) La potencia dominante se constituye en gran gendarme, sin lo cual el ordo imperial se acaba. Impone treguas pacificadoras entre gentes lejanas entre sí y defiende a estados pequeños de vecinos más peligrosos que ellos mismos como imperio.7) Aunque sean relativamente benévolos, fatalmente suscitan una relación de amor-odio con los aliados beneficiados, que de algún modo se han visto forzados a pertenecer a su órbita de influencia. Es la llamada “fobia al imperio” o imperiofobia sobre la cual María Elvira Roca, escribió un enjundioso libro (Editorial Siruela, 2017). Libro que está conmoviendo, a la academia europea.

Ella cita al facundo general romano Quinto Petulio quien, en el siglo I, en conflicto con los insurrectos Bátavos, les señaló cómo Roma los protegía de los despóticos tiranos locales y de invasores más crueles como los bárbaros bretones y germanos: “Ochocientos años de prosperidad y disciplina han consolidado esta máquina del imperio romano, el cual no puede ser destruido sin derribar también a aquellos que lo destruyan.”

La paz, que siglos después se conquistó, duro casi doscientos años en todo el imperio Romano. Se llamó paz “Augusta” en nombre de ese Emperador y sigue siendo un referente ideal. El Imperio Español debió enfrentar los embates expansivos de los turcos contra Europa, mientras al mismo tiempo reprimía a los separatistas protestantes. Sin ese guardián la invasión turca habría cambiado el destino de Occidente, y para la cultura, por ejemplo, el Renacimiento italiano habría sido imposible.

Si miramos al surgimiento del imperio como un orden desconocido que pertenece al dominio de la teoría del Caos, lo cual parece cierto, una igual tolerancia deberá suscitarnos las rebeliones contra ese afán Imperial. Incluso si se reconoce que las naciones envidiosas del esplendor imperial estarían peor si ese foco de energía cesase.

 

 

 

Caída de Roma

Al caer Roma se colapsa la continuidad del saber y su trasmisión, desaparecen conocimientos básicos de ingeniería, medicina, matemáticas e historia. Se pierde el rigor de la normatividad legal que sustenta la vida civilizada, y los grandes terratenientes se apoderaron de los edificios públicos para construir sus palacios particulares. Se impuso la ley del mas fuerte.

Oswald Spengler en “La decadencia de Occidente” ilustra como el pueblo romano fue perdiendo la memoria de ese esplendor, y retrocedió a formas deprimidas de vida. En pocas generaciones los descendientes de los que construyeron el complejo sistema de acueductos imperiales, los miraban perplejos, tratando de comprender para que podrían servir. Y procedían a demolerlos para construir sus viviendas…

El cristianismo, ya inserto en ese cuerpo moribundo, mantuvo la escritura, es decir la memoria. La iglesia que alcanzó a formarse, introyectó en su administración los principios del ordo romano en el periodo de consolidación entre Constantino y la caída de Roma. “Todas las ventajas del soporte de la organización se pierden con la caída del Imperio. No obstante, quedaban unas bases consolidadas y bien aprovechadas para la estructura eclesiástica, que serían de un valor incalculable (…) La organización territorial de la iglesia se crea sobre el esquema de la organización Imperial, creando una jerarquía análoga a la estatal. La civitas romana, la ciudad, fue la sede del obispo y el núcleo del nacimiento de la diócesis (…) calcadas de las provincias imperiales. Si pensamos que tan solo un siglo después los pueblos del norte caerán a sangre y fuego sobre el Imperio, no podremos dejar de reconocer la gran labor organizativa establecida en tan poco tiempo.” (Los cátaros, Jesús Mestre, ob. cit.).

En el proceso de atomización y barbarizacion feudal subsiguiente al colapso, dice Tomás Cahill:

Se convirtió en tarea del obispo (con frecuencia la única persona que aun poseía libros y que excepto por sus escribas el único que sabía leer y escribir) la de “civilizar” al mandatario bárbaro, introducirlo del modo más diplomático posible a algunos principios elementales de justicia y buen gobierno.” (ob. cit. De cómo los irlandeses salvaron la civilización.)

El trabajo de siglos que costó a los monjes evangelizar a los invasores francos, lombardos, bretones, en ese aun débil crisol, lo relata Indro Montanelli: “La gramática y la sintaxis eran sumarias y el esfuerzo para acostumbrar a aquella tosca gente, a dar una forma gráfica a su balbuceo gutural y un consecutio más o menos racional a su pensamiento tuvo que ser inmenso.” No en balde se llama Benedictina a esa época, y se encomia esa paciencia creadora que mira la historia Sub specie aeternitatis.

Sin eso es impredecible decir cuánto habría tardado Occidente en salir de esa oscura noche. Lo más probable es que habría quedado sometida a alguna potencia del Oriente próximo.

Los monjes que, con un propósito trascendente sabían leer y escribir, se esparcieron por la desolada Europa y ayudaron a salir del desastre. Eran por lo demás los únicos que tenían noticia de que había existido un gran imperio. Cuando los nuevos gobernantes bárbaros (omito las quisquillosas comillas) declaraban su voluntad al escribano, marcaban una equis, y al lado se aclaraba: “No sabe escribir por ser noble.”

Construyeron escuelas, luego las primeras universidades, y bibliotecas alejadas de los bárbaros que las usaban para hacer fuego. Y atizaron la esperanza en una fe común, durante la época más aciaga de la civilización occidental. Apenas siglos después los reyes empezaron a colegir que las normas por las cuales se regían los monasterios y cenobios (que darían la pauta a las primeras constituciones políticas) no eran meros caprichos, por cuanto resultaba evidente que la iglesia duraba mucho más que los reinos. Que “la mitra es más antigua que el cetro”.

El fin de un Imperio es apocalíptico. La memoria antigua de las viejas religiones, sopesa el recuerdo de esos trágicos imprevistos, que les dejó un dejá vu fatal de probabilidad potencial en el sabio relente de su mirada. Mientras la actual cepa de progresismo ilustrado tácitamente omite ese recuerdo en su pre-supuesto lineal de un progreso indefinido. Pero ante la enormidad del riesgo, esa ignorancia no sirve de excusa. El sustancioso avance técnico de los últimos siglos es apenas un localismo en el vasto tiempo histórico. Y no puede prescindir de esas experiencias. Pues, como diría Mallarme, un golpe de dados no anula el azar.

En el caso de occidente la memoria de lo ocurrido fue el colapso de Roma. Y esa misma ciudad fue copada por el cristianismo como un símbolo que postula universalidad.

Y esto exige una extrapolación.

La Reforma Protestante

El catolicismo no fue ni ha sido nacional, ni se sometió a la voluntad de gobierno local alguno, para validarse. Por el contrario, exaltó la “catolicidad” de la raíz griega: lo qué es común a todos.

En contraste el protestantismo del siglo XVI apuntaló los nacionalismos surgidos contra la unidad europea. Y que, so capa de diferencias religiosas, atacaron al imperio español. Fue la mayor expropiación histórica contra los bienes de la iglesia hecha por príncipes locales, quienes atizaban la discusión teológica apropiándose de las riquezas, tierras y construcciones. Administrando, luego, desde el gobierno los diezmos ya obligatorios para todos (creyentes o no), que suplió con creces el escandaloso asunto de la venta de indulgencias en el catolicismo. Venta impulsada por un sector que había llevado a los Medici, la familia de los banqueros florentinos, al papado. (León X, Giovanni de Medici, hijo de Lorenzo el Magnífico).

La violenta expropiación de los bienes católicos por los príncipes, es apenas comparable en magnitud a la que haría después la revolución Soviética. La reparación a la que se habían comprometido con Roma, nunca se cumplió. Y para ocultar el asunto arreciaron el ataque con una falsificación masiva de propaganda que abarcaba a España. (Roca, ob. cit.)

Lo católico y lo español era, para Lutero, algo “satánico y del anticristo”, como ese lenguaje no cuadraba bien ya en el siglo XVIII los franceses ilustrados convirtieron a los españoles en “ignorantes” o en “atrasados”, antes de proceder a invadirlos entre 1808 y 1813. Giran alrededor de esas fechas las declaraciones de independencia en Hispanoamérica. Vale decir, fue esa una independencia de ¡Francia! De la hegemonía Napoleónica … Fue una reacción a una acción que llegó de fuera. Y la “Ilustración” francesa nos cayó encima a cañonazos, como una mueca sardónica.

La independencia no fue, como en el caso norteamericano, una lucha de abajo a arriba en contra de una tiranía extranjera. Fue producto de la invasión francesa al Imperio Español que ya había cumplido su ciclo, tras tres siglos de pujanza. Pero que dejó bien vivos a los pueblos aborígenes conquistados, a diferencia del británico en Norteamérica.

Inglaterra y Holanda perpetuarían la leyenda de la superioridad racial y cultural frente a la “atrasada” España. Cualquier cosa que se dijera de ella pasaba por cierta. El caballo de batalla favorito y de aceptación general ante el grueso público fue y es la Inquisición. Tanto en las películas en la que se destaca con efectismo el sadismo, como en los viejos cuentos. Mostraban explícitamente que eran los padres Dominicos, es decir los magistrados, los directos torturadores. Y no los gobiernos seglares quienes llevaban a cabo la sentencia. Y a eso redujeron la Edad Media, ante teleaudientes ávidos de emociones que los hicieran sentir superioridad moral frente al pasado católico.

Nadie respondió. Los propagandistas repetían “quien calla otorga”, aun si los recios irlandeses preferían el giro “a un bagazo poco caso.”

Pero la respuesta llegó. Con el Vaticano II, la iglesia católica abrió a los historiadores todos los minuciosos procesos inquisitoriales en que rigió esa institución. El número lamentable de penas de muerte fue de tres mil. (Henry Kamen, Gustav Henningson, María Elvira Roca, pág. 278 Imperio fobia.)

En Cartagena de Indias en el palacio de la Inquisición hubo cinco ejecuciones en doscientos años por motivos no siempre religiosos (falsificación de moneda, aduanas etc. asuntos que también manejaba ese tribunal judicial.) Con la leyenda negra, que el imperio español no se ocupó demasiado en desmentir, se erigió, por ejemplo, el anglicismo en Inglaterra que asesino a más personas durante el reinado de Isabel I, que la Inquisición en toda su historia. Si ella no acababa con el catolicismo no podría reinar por cuanto su nacimiento fue adulterino como hija de la decapitada Ana Bolena. Y su legitimidad no sería reconocida. Fue el suyo una cruel persecución masiva ya sin los bemoles legales de ninguna Inquisición, que la historia no duda en señalar. En términos legales un retorno a la arbitrariedad despótica de la barbarie. Pero que las películas inglesas aun silencian. La distorsión de la propaganda es tan notaria que al rey español Felipe II lo muestran como a un camandulero ignorante, y no como un matemático versado en astronomía y rodeado de lo más granado de sabios y científicos como se lo facilitaba el manejo de un Imperio.

Mientras que el aporte intelectual que hizo el fundador del anglicanismo, Enrique VIII, fue escribir un argumento en 1523 ¡favorable a la primacía papal! Ese libro ni lo mencionan, tras erigirse en cabeza del separatismo y expropiar a los monasterios. Intente el lector hallarlo en google. Las referencias son casi inexistentes. Prefieren deleitarse en sus notorios uxoricidios. Pero dan por averiguado que era muy superior en todo a Felipe II.

Y sobre silencios acomodados y muy hábil desinformación, forjó el nacionalismo Guillermo de Orange en los países bajos, quien mantuvo a los católicos en un apartheid en su propia tierra. Esta horrible persecución solo ahora sale a luz, pero-claro- sin mayor divulgación. Prevalece el veneno de esa propaganda en el católico promedio o el propio español que la introyectó. Se da por sentado su inmutable validez. Como decía Einstein, es más fácil deshacer un átomo que un prejuicio. Sobre todo, cuando se niega su existencia.

Al uso masivo de la imprenta y la habilidad difusiva y de la caricatura demostrada por Orange, los estadistas españoles respondían con gruesos tratados llenos de cifras que nadie leía.

Las fuerzas centrifugas: Inglaterra, partes de Alemania, Holanda y los reyes nórdicos. Cimentaron así su legitimidad contra el Imperio español, pero como la deslealtad no era de buen recibo la adobaron con el descredito de todo lo católico. Crearon la leyenda negra que ni la iglesia (por razones pastorales legitimas) ni España, quisieron o supieron contestar.

El brillante libro de María Elvira Roca (que sí lee esos tratados), es el fin de esa tregua desde el terreno de los hechos, no del dogma, ella no es creyente (lo cual manifiesta). Su obra de filología concuerda con los historiadores ajenos a la apologética de nación o de credo, pues a esta altura ya no se trata de eso.

Revela los hechos factuales hasta hoy empañados por siglos de prejuicios que perpetuaron la propaganda. Y con éxito legitimaron así sus estados nacionales, evitando devolver los bienes expropiados. Ni siquiera necesitaban levantar iglesias, se las tomaban.

El papado abrió los archivos de la Inquisición, a los que asisten con regularidad los historiadores.  No desea herir a las sectas, muy por el contrario, aguardó con paciencia benedictina, (casi ¡cuatro siglos!) para contestar sin ofender. Lo que queda claro es que las luchas intestinas subsiguientes al siglo XVI entre las propias sectas protestantes, que alegaban la libertad de interpretación bíblica, produjeron más decesos que su guerra contra el catolicismo.

En términos políticos la reforma protestante fue un disolvente de la unidad europea imperial regida por España. Sirvió de pretexto a los nacionalismos y al retorno, en el caso alemán, a formas feudales ya abolidas, consolidando los principados. En el libro, The shaping of the modern mind, Crane Brinton, reitera que el protestantismo, en especial su variante anglicana y luterana, fue un apoyo decisivo para el nacionalismo disolvente de la unidad europea, y que, al subdividirse en centenas de sectas dio paso al escepticismo, al relativismo axiológico socavando su propio fundamento en los siglos subsiguientes. Y éste si es un derivado teológico irónico, el catolicismo es de nuevo mayoría en Alemania.

Para completar el digresivo pero necesario salto, según Roca, el fenómeno imperial a veces viene en pares, en gemelos contrapuestos: Roma vs. Cartago, España vs. Turquía, Estados Unidos vs. Rusia. Con una repelencia casi física entre imperios excluyentes. La tensión no se zanja por un mero cambio de régimen o de ideología en uno u otro imperio. El antagonismo continúa incluso si hay coincidencias ideológicas. Esto recuerda la intermediación papal para que las “diferencias” entre Carlos V y Francisco I, cesaran. Carlos V respondió que no existían tales diferencias pues ambos querían apoderarse de Milán.

Desde luego hay abismos entre cada Imperio así sean de la misma cepa de los “generadores.” Roma, arrasó con Cartago. Estados Unidos tuvo bombas atómicas durante varios años antes que su rival histórico, pero no se le ocurrió bombardear Rusia. ¿Cuál habría sido el desenlace si la ventaja la hubiese alcanzado el régimen de Hitler o el de Stalin? La benevolencia existe aún en escala relativa.

El cultivo del conocimiento está ligado a la noción de imperio. Se destaca la invención de la escritura en el Sumerio, y sus usos en el Egipcio y el Romano. Para reunificar a Europa en el siglo IX, Carlomagno pidió a los monjes la creación de escuelas. Los magistrados se escogieron entre el clero que a menudo empezó a confundirse con el sistema judicial. En suma, resultaba preferible ser juzgado por letrados que exigían testigos. Preferible en todo caso a la arbitrariedad de los nobles barbaros que torturaban y quemaban, sin otro criterio superior a su propio interés. Ese avance casi no se nota visto desde el siglo XXI, hay que remontarse a lo que existía antes, para percibirlo.

La Revolución Copernicana.

El imperio español tenia también las mejores universidades de su tiempo, como suele ocurrir en los imperios. Acogió la teoría heliocéntrica del astrónomo y religioso católico Nicolás Copérnico (1473-1543).  Y bajo el gobierno de Felipe II (1527-1598), la enseñaron las principales universidades españolas, Alcalá, Valladolid, Salamanca en donde se convirtió en enseñanza obligatoria. La negaron con vehemencia la universidad de Oxford y la Sorbona. (Nunca se disculparon por ello, eso solo lo hace la iglesia). También prohibieron la hipótesis del heliocentrismo “católico”, las universidades protestantes de Zúrich, Rostock, Tubinga y Wittemberg. Lutero citaba la frase bíblica “se detuvo el sol” para refutarla. Esto ahora se lo atribuyen orondos a la Inquisición. Él, en su visceral odio contra España, no menciona en sus extensos escritos siquiera una sola vez la palabra “América”. Mientras el Imperio español y desde luego el Papa sopesaban lo que decían todas las universidades respecto al cosmos, sin distingo de credos, como un acto normal e informativo de gobierno.

Con razón dice M.E. Roca “El Imperio español es una unidad histórica ya fallecida cuya comprensión escapa por completo a la histografia occidental hoy vigente… Las naciones y las religiones que se formaron contra el imperio español no pueden prescindir de la leyenda negra porque se quedarían sin historia… el mundo protestante necesita culpables, enemigos, un diablo que explique lo que va mal, como toda corriente histórico-ideológica que nace contra algo. Es un mundo moralmente dual. Los nacionalismos funcionan de la misma manera. Esto en la mentalidad católica no se ve ni se comprende, porque el catolicismo no nació ni se ha mantenido contra algo. En consecuencia, el protestantismo no podía ser sino la historia de un éxito. De otro modo, ¿Cuál sería su razón de ser? ¿Cómo justificar el cisma’? (ob. cit. Pág.477).

La incomprensión actual respecto a ese Imperio, injusta como lo es, no es sorpresa si tenemos en cuenta que el promedio culto contemporáneo piensa ¡que fue la iglesia la responsable del oscurantismo medieval!

Incómodo tratar este asunto con la dualidad católico-protestantes que suena anacrónica, pero esa época así lo exige. No hay otra forma. Y su atrocidad nos salpica como la sangre a un gladiador en la arena. Fue un divorcio violento. “Una casa dividida, caerá”, según parafraseaba a la biblia Toynbee, al referirse al cisma. Y sugiere que puede estar ahí el inicio del fin de toda la civilización occidental.

El caso Galileo.

Y luego de Copérnico, vino el caso de Galileo que se debe entender como una discusión académica a favor del heliocentrismo o en contra, pero que debía ser probada. De lo contrario el defensor o el impugnador debía aclarar que se trataba de una hipótesis y no de una tesis. Galileo, bien conocido del Papa, llevaba más de diez años atacando en su cátedra la posición de Copérnico. De súbito con observaciones hechas con un nuevo telescopio, escribió un texto diciendo, por fortuna, lo contrario. Pero sin comprobar debidamente su observación como es, aun hoy, necesario hacerlo en las universidades. Es decir, para la iglesia hacía rato que esas disputas no eran asunto de fe. Se decidiría luego definitivamente a favor de Copérnico (como lo quería la academia española), gracias a la observación factual de Galileo, cuya hipótesis solo sería comprobada años después, ya con dignidad de tesis, por Kepler.

En Europa en el año 2009, dice María Elvira Roca: Un 30% de los estudiantes piensa que Galileo fue quemado en la hoguera por la Inquisición. El 97% está convencido de que antes de eso fue torturado y casi el 100% cree que la frase “Eppur si muove” fue realmente pronunciada por el italiano (…) El afortunado invento de esta frase se debió a Giuseppe Baretti en Londres en 1757. Galileo jamás fue torturado. Ni siquiera estuvo en prisión. Su condena consistió en rezar 60 veces los salmos penitenciales bajo arresto domiciliario, pena que pasó en villa Medici, uno de los más bellos palacios de Roma, con fuentes y jardines propiedad del gran duque de Toscana su protector. Abandonó villa Medici para irse a Siena al palacio del arzobispo Ascanio Piccolomini a descansar. Frente a este éxito rotundo de la propaganda frente a la historia, puede ponerse como contrapunto de la ley del silencio el caso de Antonio Lavoisier, uno de los padres fundadores de la Química. Casi nadie sabe que fue guillotinado en 1794 con una excusa cualquiera, “La revolución no necesita científicos ni químicos.” (ob. cit.), dijeron. ¡A eso llevó la llamada ilustración!  Culminó en la época del terror, y coronó luego en el régimen del bonapartismo.

Ni Galileo ni Copérnico, que lo antecedió, optaron por el protestantismo. Podrían haberlo hecho.  Si fuese cierta la propaganda protestante, es milagro que no se les hubiera pasado por la mente. En realidad, les habría repugnado la propuesta. Entre otras cosas por la estrechez que eso habría implicado. Preferían una institución con más de 1500 años de historia universal asumida, con errores y todo, que una novedad sustentada en gobiernos locales.

 

 

 

 

 

Crece la audiencia

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Por Andrés Hoyos

Superados los primeros rumores, según los cuales la consulta anticorrupción se iba a estancar en 8 millones, llegaron los datos definitivos y a muchos nos volvió el alma al cuerpo: 11’670.000 votos, un 32% del censo electoral. Faltaron 470 mil votos para alcanzar el umbral; de paso, el Sí superó el 99% en todas las preguntas. Definitivamente crece la audiencia, aunque la pregunta obvia es: ¿la audiencia para qué?

Este 32% del censo electoral es un grupo heterogéneo con una preocupación homogénea por la corrupción. Dicho de otro modo, quienes apoyan, aprovechan o al menos toleran la corrupción no salieron a votar este domingo. Presumo que es un contingente compuesto por quienes votaron en las presidenciales y no en la consulta. Una resta sencilla (19,6 – 11,6) nos dice que son cerca de 8 millones de personas. A la luz de esta comparación, el resultado se ve muy grande, tanto que debe producir una mutación política, aunque no se sabe si será inmediata o tendrá efecto en las elecciones de 2019 y 2022.

Las cifras de participación fueron muy desiguales. Bogotá sacó la cara con un 45,75%, sumándose a capitales como Tunja (50,95%), Pasto (47,24%) y Manizales (44,81%). También pasaron el umbral casi todos los departamentos del centro del país, además de Nariño y el Valle. En contraste, la costa Atlántica fue la gran ausente de la jornada, junto con Antioquia —en menor medida— y los poco poblados Territorios Nacionales.

Un primer impulso lo lleva a uno a decir: si ni siquiera son capaces de salir a votar contra la corrupción, ¿de qué se quejan? No obstante, es mala idea estigmatizar a los escépticos, así sea indiscutible que la indolencia de tantos resulta problemática. Con todo, no llegar al umbral por un suspiro puede implicar un gran impulso, pues convierte a la corrupción en la gran tarea pendiente del país.

Cuento aparte es el de los furibistas, en este caso opuestos a Duque y su equipo, los cuales apoyaron con relativo entusiasmo la consulta. Como su nombre lo indica, los furibistas andan furibundos con lo que sucedió. El país, que creían tener firmemente controlado por lo menos hasta 2022, se les escapó de las manos. Ahora, sin temor al ridículo, sugieren que hubo fraude, pese a que la consulta no pasó —por poco—, pero no pasó. ¿Alguien hace fraude para no pasar? No saben qué mentiras inventar.

Los distintos desenlaces van a depender muy claramente de la actitud que asuma el presidente Duque, esto es, del tipo de coalición que construya. Si se achicopala y se pliega al malgenio de Uribe y compañía, sus amigos sufrirán muchas derrotas en 2019, coronadas por una definitiva en 2022. Si, por el contrario, se arriesga a firmar un acuerdo nacional que tome en cuenta las posiciones del centro —sin duda el grueso de los 11,6 millones de votantes del domingo, así también hayan participado la izquierda y la derecha moderada—, una bocanada de aire fresco soplará sobre la política nacional. El presidente debe saber, sin embargo, que para subirse al bus de los 11,6 millones tiene que pagar el pasaje en la forma de claras concesiones. Aparte de impulsar una agenda anticorrupción eficaz, son impepinables mayores impuestos a los ricos del país. Esto no riñe con bajarlos a las empresas, si bien cobrar IVA a la canasta familiar es un hueso más duro de roer.

En fin, no hay razón de fondo para que Duque no se suba al bus. Eso sí, disgustará una vez más a los dinosaurios.

andreshoyos@elmalpensante.com

IPS: Incertidumbre económica y desesperanza social en Venezuela

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El dueño y el vendedor de una carnicería poco abastecida conversan en un barrio del centro de Caracas sobre la crítica situación en Venezuela con un cliente habitual, quien no compró nada por falta de dinero para ello. La escasez y la carestía atosigan de manera creciente a los venezolanos. Crédito: Humberto Márquez/IPS

Por Humberto Márquez

CARACAS, 27 ago 2018 (IPS) – Las medidas económicas que implantó este mes de agosto el presidente Nicolás Maduro parecieran ahondar el colapso de Venezuela, con hiperinflación, escasez, incertidumbre y desesperanza que empujan a sus habitantes, por centenares de miles, a una migración sin precedentes en América Latina.

“Este es un programa completo como nunca había tenido nuestro país en la historia. Nos vamos a recuperar y vamos a tomar el camino del crecimiento y de la prosperidad”, ofreció el mandatario al anunciar un primer paquete de medidas el 17 de este mes.

El salario mínimo se multiplicó por 35, se fijaron precios oficiales para 25 alimentos, se anunciaron alzas en precios de combustibles y servicios, se ordenó entregar bonificaciones a tenedores del carnet de la patria, un censo oficialista, se devaluó la moneda en 96 por ciento y el impuesto al valor agregado (IVA) pasó de 12 a 16 por ciento, entre otras decisiones.

“Con estas medidas, que presagian nuevas emisiones de dinero inorgánico (sin respaldo en la economía real), los pobres seguirán siendo quienes más sufren la crisis, porque no tienen activos ni diversificación de ingresos para resistir, y cada vez hay más pobres mientras disminuye la clase media”: Luis Oliveros.

En paralelo, se eliminó una ley que penaba con cárcel el empleo del mercado negro para el cambio de divisas y se introdujo desde el 20 de agosto una nueva familia de billetes: al bolívar “fuerte”, del que ya eran necesarios varios millones para comprar un kilogramo de queso o una barra de pan, se le quitaron cinco ceros y se llama ahora “soberano”.

Una semana después de los anuncios “igual las cosas han subido de precio hasta el doble, desde la comida hasta piezas para electrodomésticos. Con lo que compraba en julio un cartón de huevos (30 unidades) ahora compré la mitad. Vamos de mal a peor”, se quejó a IPS el electricista Andrés Chacín.

El sector privado “en especial quienes tienen nóminas de personal importantes en su estructura de costos, como la banca, comercios, clínicas o colegios privados, resultan los más afectados”, dijo a IPS el profesor Luis Oliveros, quien dicta clases de Economía en las universidades Metropolitana y Central de Venezuela.

Es el caso del inmigrante Manuel Fonseca, dueño de una venta de repuestos usados a las afueras de Caracas: “Las cuentas no dan para sostener este negocio, voy a cerrarlo por un año mientras vemos qué pasa. Mi familia ya regresó a Portugal y me espera”, dijo a IPS.

“Un 90 por ciento de mis clientes quebrará si tienen que afrontar las obligaciones derivadas del nuevo salario mínimo, así que parte busca un acuerdo con su plantilla para pagar la cesantía y antigüedad, cerrar temporalmente y reabrir después, y la otra entrará en bancarrota y cesará su actividad”, resumió a IPS bajo anonimato el presidente de una firma de contaduría que sirve a 200 pequeñas y medianas empresas.

Los nuevos salarios regirán a partir de septiembre, lo que dio margen a que en los días finales de agosto las empresas pudieran decidir cierres y despidos, aunque el gobierno ofreció asumir parte de los costos laborales de las industrias durante tres meses.

“Con estas medidas, que presagian nuevas emisiones de dinero inorgánico (sin respaldo en la economía real), los pobres seguirán siendo quienes más sufren la crisis, porque no tienen activos ni diversificación de ingresos para resistir, y cada vez hay más pobres mientras disminuye la clase media”, advirtió Oliveros.

En 2017 la pobreza en Venezuela alcanzaba a 87 por ciento de su población medida por el nivel de ingresos y a 51 por ciento por las condiciones de vida, según un estudio de tres universidades del país.

El gubernamental Instituto Nacional de Estadística publicó sus últimas cifras en 2012 ubicando en la pobreza a 33 por ciento de la población del país, que avanzaba entonces hacia los 30 millones de habitantes.

En el centro del problema está la inflación, de la que no se tienen cifras oficiales desde 2015, pero que en el período julio 2017-julio 2018 alcanzó 82.766 por ciento según estudios del parlamento (dirigido por la oposición) y al cierre de 2018 el Fondo Monetario Internacional estima que puede llegar a un millón por ciento.

El estudio de las universidades registró que 64 por ciento de los venezolanos perdieron hasta 11 kilos de peso corporal en un año, y ocho de cada 10 encuestados aseguraron que no comen lo necesario cada día por la escasez de alimentos en sus hogares.

La Organización Panamericana de la Salud presentó un informe en junio según el cual en Venezuela avanzan los casos de malaria, sarampión, tuberculosis, difteria e infecciones por VIH.

El gremio de médicos dice que 22.000 afiliados se fueron del país desde 2014, y cirujanos, enfermeros y auxiliares mantienen protestas y huelgas desde el pasado Julio en los principales hospitales públicos de Caracas y capitales de los estados del país.

Pero las historias e imágenes de Venezuela que más han nutrido a los medios de la región en las últimas semanas han sido las de la emigración masiva hacia los países vecinos de América del Sur.

Stephane Dujarric, portavoz de la secretaría general de las Naciones Unidas, dijo a mediados de Agosto que en los últimos tres años han salido de Venezuela 2,3 millones de personas.

Van principalmente a Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil, Argentina, Estados Unidos, España y Panamá. El flujo diario en las fronteras terrestres se cuenta en miles.

“La bandera que arropa a quienes se van y a quienes se quedan es la incertidumbre entre si se podrá vivir o sobrevivir. Se está produciendo un ajuste económico, desordenado, y eso tiene un costo social y humano que pagamos y dejará un país con más precariedad”, dijo a IPS la politóloga y psicóloga social Colette Capriles.

La también jefa de la sección de Ciencia Política en la Universidad Simón Bolívar estimó que “el corazón de las medidas de Maduro es tratar de recuperar el poder de compra de la población, pero de manera nominal, imprimiendo más dinero y sin financiamiento externo ni estímulos al mercado, la producción y el sector privado”.

El objetivo del plan “se ve que es mantenerse en el poder, mediante mayores controles, pero con eso también se arriesga, hacia el mediano y aún el corto plazo, que se vaya a derrumbar la economía, y ahí Maduro apuesta su capital político”, abundó Capriles.

Oliveros sostiene que Venezuela “ya tiene la peor inflación y crisis económica de América Latina en los tiempos modernos, va camino a una situación como la de Zimbabwe”,  que en 2008 alcanzó cotas de cientos de miles de millones por ciento y los precios se duplicaron cada 24 horas.

Y, recordó, “incluso ese país no tuvo una caída del PIB (producto interno bruto) como la de Venezuela”, que economistas independientes y organismos internacionales sitúan alrededor de 45 por ciento en tres años.

La historiadora Margarita López Maya dijo a IPS que “un escenario probable es la continuación y agudización de lo que ahora estamos viendo. No hay capacidad en el país para afrontar la maxidevaluación y la hiperinflación”.

“Los clanes en el poder han logrado desbaratar a las oposiciones internas y no hay fuerzas que los detengan o se les opongan como para hacerles torcer el rumbo”, según la investigadora y directiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Ese rumbo “va a achicar y forzar al cierre a una buena parte del sector privado y entrará entonces un modelo estatista y colectivista como el de Cuba”, agregó López Maya.

Andrés Chacín dice que en su hogar, que comparte con su esposa y un hijo pequeño,  “veremos lo que ocurre en las próximas semanas. Quizá tengamos que emigrar, si no hay más remedio”.

Edición: Estrella Gutiérrez

Empresarios

empresarios

Por Andrés Hoyos

Según Winston Churchill, “muchos miran al empresario como el lobo al que hay que abatir; otros como la vaca a la que hay que ordeñar; pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”. Difícil expresarlo mejor.

Si uno vive en un país donde impera la ley y las normas se cumplen, los empresarios serán productivos en la mayoría de las circunstancias. Bastará con ponerles reglas claras, cobrarles impuestos razonables y dejarlos trabajar. Unos ganarán, otros perderán, pero en general habrá dinamismo y crecimiento económico, derivados de la competencia, tan vilipendiada como indispensable. De más está decir que el llanto de los perdedores es más estridente que la alegría de los ganadores. Esto puede llevarlo a uno a pensar, por ejemplo, que la libertad de comercio es dañina. Lo contrario está demostrado, así también lo esté que toda sociedad justa debe compensar y ayudar a reubicar a los perdedores de esta o de cualquier otra política pública.

Supongo que, tras el elogio, bien pueden venir las advertencias.

Tres son las condiciones en las que los empresarios se vuelven peligrosos. La primera es cuando obtienen un monopolio. Como ven entrar dinero a chorros, muchos hacen lo que sea con tal de que el chorro siga, es decir, para que el monopolio se mantenga. Se conocen muchos casos emblemáticos de esto.

La segunda es cuando están metidos en un negocio malo o que se daña de manera súbita. Entonces son capaces de intentar las piruetas más estrambóticas para salvar lo insalvable o para lucrarse personalmente antes que el barco se hunda. Uno podría poner de ejemplo a Carlos Palacino y la debacle de Saludcoop, pero más dramático y significativo todavía es lo que está pasando con las empresas que producen comida chatarra y, sobre todo, bebidas azucaradas. El mercado para estas últimas tendrá que reducirse dramáticamente si el mundo ha de superar la actual epidemia de obesidad, según lo demuestra el documental Fed Up (Hastiados), visible aquí con subtítulos: http://bit.ly/2LRb3w8. Muy claro queda allí que estas grandes empresas están recorriendo el mismo camino que en su momento recorrieron las tabacaleras.

La tercera condición peligrosa es cuando el empresario encuentra una tentación ilegal fácil y a mano. Entonces es casi imposible que no haya un continente, con la moral distraída, que caiga en la tentación y se aproveche. Las obras públicas en América Latina, en las que una montaña de dinero está a pocas coimas de distancia, inducen a compañías como Odebrecht a cruzar la raya y sobornar a medio continente. Pero hay un ejemplo todavía más dramático: el de las farmacéuticas de Estados Unidos. Un buen día algunas entendieron que podían activar un mercado en extremo lucrativo para vender opiáceos y a eso se dedicaron. Poco les importó engendrar así un gigantesco mercado negro que, al tratar el Estado de frenarlo, dio lugar a un espectacular aumento en el abuso de la heroína. Cientos de miles de americanos han muerto por sobredosis como consecuencia de este mercadeo aterrador.

En fin, la fobia a los empresarios conduce a catástrofes, como la de Venezuela o la que lleva más de medio siglo en Cuba. No, hay que dejarlos trabajar. Sin embargo, la libertad absoluta también puede llevar a grandes calamidades, de suerte que una intervención vigorosa aunque acotada del Estado en la economía es indispensable.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

P.S.: Este domingo hay que salir a votar, sí o no, a las siete preguntas de la consulta anticorrupción.

El azar y las coincidencias

Colombia

Por Mauricio Botero Montoya

El 7 de agosto fue frio y lluvioso en Bogotá, y tan fuerte la ventisca que tumbó y rasgó las banderas colombianas durante la posesión presidencial. No puede verse principio alguno de causalidad entre lo uno y lo otro es lo que sostiene el positivismo científico tan aceptado en el siglo pasado, puede haber (o no) sincronía entre lo externo y el observador sostiene la teoría cuántica actual, aunque no sabemos cómo opera. Esto último en algo reivindica las visiones de lo que se llamaba con desprecio las mentes primitivas.

Cuando Napoleón fue a invadir a Rusia, su caballo (irónicamente el mismo que le había regalado el zar Alejandro) tropezó, y Bonaparte cayó de bruces. Les dijo a los asistentes que en el imperio romano eso habría sido tomado como mal augurio y habrían postergado la acción, pero que ya estaban en la edad de las luces. Fue el principio de su fin, y la destrucción de la gran armada. Esa invasión (junio 22 de 1812) como es natural fue estudiada con minucia por los militares en las diversas academias del mundo.

Adolfo Hitler procuró adelantar su propia invasión a Rusia varias semanas antes de esa nefasta fecha, pero diversas circunstancias en Yugoeslavia y Grecia se lo impidieron. Así pues, no pudo invadir sino justo el 22 de junio de 1941… curiosa coincidencia de dos desastres en una misma fecha como lo señala su mejor biógrafo, John Tolland. Ante la invasión al principio triunfante, y con el paso de las derrotas Stalin desesperado exigió una reunión con su nuevo aliado Churchill. Empezaron a mirar en el mapa los avances de los nazis en Rusia. El premier inglés le preguntó a Stalin en donde creía que podrían detener a Hitler. Stalin le señaló un punto peligrosamente cercano a Moscú. Churchill le insistió ¿y si no qué? Stalin le respondió que ahí lo detendrían “si Dios lo permitía”. Churchill sorprendido pidió al traductor que repitiera la respuesta y le repitió el, “si Dios quiere”. Tras la caída de la URSS (sin que mediara un tiro) se reveló que Stalin se volaba de noche a reunirse con los popes ortodoxos y pedir su bendición. Tras la fachada del iluminismo ateo, regresaba a su fe de seminarista ortodoxo. Similar iluminismo, por cierto, está de moda ahora en USA. Y no logra explicar cómo regímenes tecnológicamente muy avanzados pueden ser malvados, y desde luego no es por ignorancia oscurantista. El racionalismo no ha podido abordar el problema del mal.

Autores como Jung creen en sincronías, en la importancia de las coincidencias. Y físicos cuánticos como F. Capra sustentan la relación de ella con el Tao oriental. Openheimer el director constructor de la bomba atómica (quien además estudio sánscrito) citó el sagrado libro Bhagavad Gita cuando estalló la primera bomba atómica:” Me he convertido en Muerte, el destructor de mundos”. Ojalá que eso como las banderas rasgadas en nuestra patria no sean una premonición sino una simple coincidencia.

Caudillos

caudillo

Por Andrés Hoyos

Hay un momento en Wild Wild Country, el estupendo documental que Netflix produjo sobre Osho (Bhagwan Shri Rashnish), que nos muestra la esencia de los caudillos. Al igual que la mayoría de los gurús religiosos, el tal Bhagwan era un narciso de racamandaca y ante la gente que lo adoraba entraba en éxtasis y se convertía en un mar de tranquilidad. De repente, después de retar a una comunidad de palurdos en Oregon y meterse en graves problemas con la ley, su mano derecha, Sheela, lo abandona. Entonces el velo se corre y sale a relucir el alma del hombre. Con una mirada de odio puro, Bhagwan dice sobre Sheela:

—Nunca le hice el amor. Quizás por eso sean los celos. Ella siempre quiso, pero nunca me rebajé al hacerle el amor a una secretaria. Una historia de amor nunca termina; puede convertirse en una historia de odio. Ella no demostró ser una mujer real; demostró ser una perfecta perra.

Es preciso reiterar una obviedad que a veces pasan por alto no ya los creyentes, sino los ciudadanos que deben lidiar con caudillos en la vida pública: el caudillo de verdad demostrará hasta la saciedad que su vicio es el poder, un poder lo menos limitado posible. Para un caudillo de fuste, los famosos pesos y contrapesos de Montesquieu son un embeleco. Uno ve en grabaciones sucesivas hasta qué punto gozaba Hugo Chávez con cada una de sus tropelías, de sus insultos y de sus expropiaciones. Y vaya que al gritar You’re fired! o al decir una de sus incontables mentirotas, Trump adquiere un aire orgiástico.

Un corolario fundamental de lo anterior es que dar poder a un caudillo implica un grave riesgo y que cuando de todos modos lo obtiene, es preciso estar alerta, porque más temprano que tarde querrá abusar de él. Su verdadero plan consiste en obtener poder, aumentarlo y preservarlo. Lo que dicen sus programas políticos tiene un significado secundario: son pretextos, posibles subproductos, poco más que letra muerta para crédulos. Esencial, en cambio, les resulta reclutar gente que les ayude a obtener y retener el poder. Todo caudillo se rodea de personas obedientes y sumisas, aunque implacables con los enemigos del jefe o del padrecito.

Lo que nos lleva a un segundo corolario, más espinoso aún. Un caudillo sin una guardia pretoriana no es nadie. Hay una grieta, sin embargo, en el espíritu de las multitudes que, dadas ciertas circunstancias, las hace acercarse a los caudillos y entregárseles sin condiciones. Sí, claro que esperan beneficios materiales que no estarán a disposición de los remisos, pero hay algo más de fondo: quieren huir de sus inseguridades fundiéndose con el líder, quieren ejercer sus agresividades por interpuesta persona, quieren odiar. El pecado no es tener desavenencias personales con ellos, sino ofender al caudillo idolatrado. Para eso no existe perdón ni tregua.

Desatado el fenómeno, es muy difícil de contrarrestar. A la manera de los vicios, el caudillismo tiene que tocar fondo, causar una inmensa catástrofe para que la gente le dé la espalda. ¿Puede alguien creer que todavía haya quienes en Venezuela o en Nicaragua digan que Maduro y Ortega son víctimas de una conspiración imperialista internacional y no unos viles verdugos de sus respectivos pueblos? Pues todavía los hay.

El único freno efectivo contra los caudillos son las instituciones fuertes, de modo que un país que no las construye o que no las defiende está jugando con fuego.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

 

Compás de espera

Iván Duque

Por Andrés Hoyos

Pese a la tentación polarizada y polarizante de emprender desde ya una crítica cerrada al gobierno de Iván Duque, quien ayer se posesionó como presidente de Colombia, una voz me dice que es mejor darle un compás de espera e ir viendo qué hace. La cita bíblica que viene a mano es: “por sus frutos los conoceréis”.

Hablando de frutos, por ahora las uvas están verdes, lo que no obsta para reconocer que Duque no llenó el gabinete de dinosaurios —con un par de excepciones—. Se puede incluso decir que ninguno de los ministros parece encaminado derecho al fracaso y, pecando de optimistas, que hay media docena a los que se les pueden augurar éxitos.

Las que sí se destacan de entrada son las limitaciones de un modelo político pacato. Por ejemplo, centrar las revisiones del Acuerdo de Paz en el carácter imperdonable del narcotráfico, a lo que se suma la demonización de la dosis personal, sitúa al gobierno en una trayectoria de colisión con la tendencia internacional contraria, en la que se abren paso a distinto ritmo formas variadas de despenalización —trato médico a los adictos, control en la distribución y cobro de impuestos a las ventas legales para adultos—, según los países de que se trate. Solo Colombia anda montada en el embeleco de endurecer el prohibicionismo, pese a su reiterado fracaso. Esa es una soledad vergonzosa.

Un segundo dilema se perfila con claridad: el económico. Es cierto que el sistema impositivo colombiano está desbalanceado —cobra impuestos muy altos a las empresas formales, mientras que grava con extrema delicadeza a las personas naturales y permite la evasión del IVA a lo largo y ancho del país—, pero todavía más cierto es que la inequidad, en medio de la cual se incuba el populismo, solo se puede combatir con plata y decisión política, ambas en cantidades abundantes que no parecen disponibles para un gobierno proclive a respetar en demasía el statu quo. Duque no quiere molestar a nadie y así, con tanto respeto, va a molestar a los que necesitan cambios, sobre todo, a los jóvenes.

Pero lo que en la jerga del béisbol se llama hard ball —algo así como la pelea sin guantes— va a tener lugar en el Congreso. El nuestro tiene algo de circo romano y habrá senadores y representantes con ganas de echar ministros a los leones cuando les lleguen con el cuento de que el presidente no quiere repartir mermelada. Casos frecuentes de chantaje se han visto en el pasado y siempre ha quedado claro que importa poco quién es el presidente. Porque un grupo muy grande de congresistas son conservadores, en el sentido no partidista de conservadores de sus puestos. Para eso necesitan ganar elecciones y muchos solo saben ganarlas de la mano de los contratistas.

Aunque uno quisiera pensar que Duque tiene los pantalones que se necesitan para dar esta pelea, ahí es donde todavía nadie lo ha visto desempeñarse como un peso pesado. Un contrincante, clientelista de racamandaca él, lo llamó “pollo” durante la campaña. Ya veremos si el pollo se vuelve gallo o si, por el contrario, lo vuelven fricasé.

Termino por desear que mis prevenciones se demuestren falsas y que a Duque le vaya bien en el gobierno. No por cliché deja de ser cierto que como le vaya a él nos irá a la inmensa mayoría de los colombianos, hecha excepción de los aprovechadores de catástrofes, que también los hay. Jodida que es la vida, a veces después de una catástrofe política sobreviene otra todavía mayor.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Pero…

Pero

Por Andrés Hoyos

Si yo fuera mexicano, habría votado contra López Obrador, cuyo apodo sigla, AMLO, se ha vuelto muy conocido. Prometió imposibles, como fundar 100 universidades públicas de calidad, y en general ofreció un populismo agresivo y maniqueo que el pueblo mexicano, desesperado, le compró. Hay, sin embargo, un poderoso pero a mi argumento, con el potencial de desembocar en un cambio virtuoso no solo para México, sino para el resto del continente.

Una breve explicación de antecedentes se hace necesaria y empieza en Colombia. Aquí en los años 70 arrancó a circular el dinero fácil de la bonanza marimbera y muchos pensaron que nos habíamos ganado la lotería. A los pocos años, Pablo Escobar y los hermanos Rodríguez Orejuela, para mencionar a los principales protagonistas del asunto, nos informaron en qué consistía el premio mayor que nos habíamos sacado: el país iba derecho al basurero. El Estado colombiano, después de una larga etapa catatónica, por fin pudo imponerse sobre los carteles de Medellín y Cali. Quedó, sí, el cartel de las Farc, cuyo extenso y sanguinario prontuario duró hasta 2016. Con todo, el modelo de negocios del narcotráfico hizo crisis y los grandes carteles colombianos, con tentáculos que llegaban a las calles de Estados Unidos, ya no fueron posibles. Los reemplazaron los baby cartels, con su perfil más bajo y alcance limitado.

México tomó el relevo. Los gobiernos de Salinas, Zedillo y Fox, un poco al estilo de los colombianos de los años setenta y ochenta, dejaron que las mafias se implantaran y crecieran. Allá los grandes carteles no fueron dos sino más de media docena. Calderón, alarmado, quiso repetir la proeza colombiana y desató la furia del Estado contra los carteles, pero se estrelló contra una respuesta cuya intensidad nadie esperaba. Cumplido el sexenio del PAN, Peña Nieto, con menos convicción, quiso seguir en las mismas y la violencia incluso se intensificó. El negocio, entre otras, no puede irse para ninguna parte. Lo que los técnicos llaman el driver, es decir, el gran salto de rentabilidad, sucede hoy en México y está disponible para quien quiera aprovecharlo.

Por las mil razones que se quieran, AMLO barrió en las elecciones y es ahora él quien debe lidiar con el gigantesco avispero. Al hombre se le puede tildar de cualquier cosa, menos de caído de la hamaca. Tiene muy claro que seguir en las mismas no es una opción. Eso implicaría que los carteles le den una respuesta parecida a la que les dieron a sus dos antecesores, se les haga o no la guerra. En ese caso, la corrupción no dejaría de comerse vivo al país y la violencia se mantendría. De ahí que AMLO no tenga más remedio que meterse por el camino de la despenalización.

Entra entonces en escena Olga Sánchez Cordero, la secretaria designada de gobernación, o sea, la ministra de la política, quien ha hablado con total claridad sobre la despenalización de las drogas. Según ella, recibió de AMLO, en sus palabras, “carta abierta, lo que sea necesario para pacificar este país”. ¡Wao!

La marihuana va primero, claro, pero es obvio que si la política no se extiende a las demás drogas, el efecto será limitado y renacería el ciclo violento. Por lo tanto hay una importante probabilidad de que en los próximos seis años el eslabón clave de la guerra contra las drogas, México, se rompa. Ojalá. Esto, entre otras, dejaría a países como Colombia colgados de la vergonzosa brocha prohibicionista.

Vienen tiempos interesantes.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

El Cognotariado y el Precariado

cognotariado

Por Mauricio Botero Montoya

El Cognitariado es el sector creciente de nuevos trabajadores que manejan el conocimiento informático, cibernético. Manejan el “know how” sobre el cual se erige el estado moderno y la globalización mundial.

El Precariado lo constituyen millones de jóvenes del mundo que no tienen cobertura de pensión ni las seguridades sociales lograda por las luchas sindicales y el aumento de la consciencia social del último siglo. Estos dos sectores son afines entre sí o a veces son los mismos en distintos momentos de la vida y viven como quien dice “por su cuenta”. A diferencia del antiguo obrero su labor es oblicua, puede hacerse sin un lugar fijo y desde cualquier sitio en el que entre la Internet. No hacen parte del proletariado como lo concibió Marx cuando no había luz eléctrica. Los obreros constituyen ya una pequeña minoría de la sociedad. La industria “dura” ha sido sustituida en importancia social por la informática fluida afín al sector financiero. Las grandes fortunas pasan de las industrias hacia ese nuevo entorno de las redes sociales tras la revolución de la internet. La importancia de la posesión física de los medios de producción, fue sustituida por esos nuevos medios de información. Y en general el trabajo físico como forma de vida decrece más con los algoritmos robóticos que lo sustituirá (o podrá sustituirlo) en la próxima generación.

En cambio, el Cognitariado pesará más en el esquema de cosas. Será (o es) por ejemplo más independiente que los tradicionales tecnócratas que por lo regular se amoldan al sector financiero y al gobierno que les proporcionan empleo, así se han acostumbrado a no cuestionar la súper concentración de la riqueza. (8 personas son dueñas de la mitad de la riqueza mundial) y prudentemente no convierten esa atrocidad, en bandera visible. O incluso tratan de minimizar esa atrocidad mostrando elocuentes graficas en las que se ve el avance relativo de la humanidad en los dos últimos siglos bajo el capitalismo, algo así como consolar a un paciente con dolor de muelas diciéndole que su tatarabuelo lo pasaba peor. Definitivamente la inteligencia pagada tiene ventajas, pero también, obvias limitaciones.

Mientras, el Precariado sufrirá la concentración brutal de la riqueza sin un horizonte que los ubique y les dé sentido. Los tacharan de “terroristas” como en las anti utopías de la ciencia ficción. Está visión triste es una opción posible, incluso probable, pero no una fatalidad cierta. Precisamente porque es predecible y podría evitarse.

La fuerza nueva, El Cognitariado, no está anclado a un país, a una empresa o partido. Conoce los tipos de dominación de masas vía la red, las triquiñuelas secretas de desinformación política dominantes.

Sus héroes son personas con agallas como Snowden o Assage perseguidos por el Reino Unido o Estados Unidos, como “terroristas” antipatriotas.

Ellos quizá no encabezaran una insurrección mundial, pero sí son parte de una revolución que se originó ya desde los años noventa con el fin de la URSS y la interconexión mundial.

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