Buscar

Democracia siglo XXI

Etiqueta

Opinión

El poder y su veneno

 

Poder

Por Andrés Hoyos

El poder es inevitable y, por lo tanto, dárselo a alguien también es inevitable. Los vacíos de poder, como el que famosamente dejó Nicolás III hace cien años por obstinarse en ser el eslabón autocrático más débil del bando perdedor en la Primera Guerra Mundial, pueden conducir a un resultado catastrófico peor, por el estilo del bolchevismo.

Ahora bien, si damos un brinco centenario a hoy, nos encontramos con otra cara del mismo fenómeno. El puesto de mayor poder en el mundo lo ocupa desde hace un año un personaje vergonzoso: Donald Trump. Pese a los estropicios que hace allí y que implican un riesgo planetario, lo significativo a mi modo de ver es que, diga las mentiras que diga o haga lo que haga, Trump siempre encuentra quién lo defienda, quién explique que la Tierra es plana, que la nieve es caliente, que el racismo es inocuo. Son los adictos al veneno del poder, esperando a su junkie. No ha habido hasta ahora forma de que el Partido Republicano, como cuerpo, trate de meter en cintura a Trump. Ni siquiera son tantos los beneficios perdurables que obtienen y claro que ellos saben de los riesgos agudos que toman, pero hay un principio que no están dispuestos a contravenir: decirle que no al poder. Lo único que los haría cambiar de opinión sería un descalabro político de proporciones, como el que tal vez les espera en las elecciones de fines de este año. Cumplido este hecho, entonces quizá sí saldrían en desbandada; antes no.

El poder tiene una naturaleza única, sin parangones verdaderos, y su veneno surge con facilidad a ambos lados del espectro político. Rafael Correa parecía un caudillo popular de izquierda en Ecuador hasta que Lenin Moreno, su protegido y antiguo vicepresidente, salió elegido y decidió agarrar por su lado, sacándolo del camino. Correa creyó que le bastaba con tronar los dedos para que los áulicos de antaño regresaran a comer de su mano. No llegaron. Ya no tenía poder.

Volviendo a Trump, pocos ejemplos mejores que los que nos ha ido dejando la Casa Blanca en estos meses. Ayer nada más Steve Bannon era temido; hoy nadie se ocupa de él. Sus viejos aduladores ni siquiera le pasan al teléfono. Por el mismo sumidero se han ido varias docenas de servidores que Trump desecha antes de, posiblemente, lanzarse él mismo de cabeza a la caneca de la basura en un tiempo. Al poder se vuelve a veces, claro, cuando se vuelve, pero solo se ejerce y tiene significado mientras se tiene. Pese al extremo narcisismo de los mandatarios, el poder es impersonal y pasa de mano en mano. La influencia, de efecto casi siempre retardado, es otra cosa, una virtud de la sociedad civil, como lo son la lógica, la verdad, la lealtad, el decoro, ninguna de verdadero recibo en los corredores del poder. Solo son aceptadas allí en apariencia.

Grandes pensadores se han ocupado del poder sin que hasta ahora haya sido posible encontrar un antídoto seguro para su veneno. A lo sumo llegaron a la convicción de que ante una pócima tan fuerte, hay que poner límites en el tiempo y aplicar la no siempre infalible división de poderes, los famosos pesos y contrapesos del régimen liberal. Estos, en manos de un caudillo bien instalado, nunca dejan de correr peligro. Por algo decía Popper que el rasgo definitivo de la democracia como sistema era la posibilidad de sacar a alguien del poder. Igual, muchos mandamases se envician y viven inventado maneras para quedarse con él.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Anuncios

Trolls

trolls

Por Andrés Hoyos

Con el nuevo año se intensificará en Colombia la temporada de trolls. Para quienes no pasan mucho tiempo en las redes sociales, un troll es un internauta agresivo y machacón que se la dedica a algo o a alguien con furia. Si se quiere catar el fenómeno, basta con pasearse por el TL de Trump en Twitter. Allí se escenifica un tiroteo perpetuo, cruel, ofensivo y extenuante.

Hay trolls anarquistas (como también hay hackers anarquistas) que van por la vida a su aire, más que todo solos, y la emprenden contra lo que les saca la piedra: una creencia, alguna expresión de sentimentalismo, una celebridad que les entra en reversa, un cantante que no les gusta. Pero la mayoría actúa en gavilla y responde a posiciones políticas, evidentes u ocultas. Los trolls políticos suelen ser la fuerza de choque digital de algún venerado comandante o líder supremo, cuyas órdenes, implícitas o explícitas, esperan y obedecen.

Dado que en Colombia se aproximan las elecciones presidenciales, los trolls políticos llegarán a una cota muy alta en los meses previos a la primera vuelta del 27 de mayo y alcanzarán su clímax en las tres semanas que van hasta el 17 de junio, fecha de la segunda vuelta. Después cabe esperar que estos abnegados soldados latosos o de latón se tomen unas vacaciones, aunque dependiendo del resultado puede que muchos no lo hagan, porque trolear es un vicio muy difícil de sacudir.

Los trolls abundan más en los cuarteles donde se usa el culto a la personalidad, diga usted el uribismo o el petrismo, para seguir en Colombia. Si las votaciones fueran entre trolls o se decidieran según la cantidad de seguidores que tiene cada candidato en las redes sociales, estos dos populistas de signo opuesto ganarían. A Uribe, claro, le tocaría esperar que su capacidad de endoso en favor de Iván Duque, el obediente pupilo, sea alta. Lamentablemente para estas campañas, la inmensa mayoría de los votantes no solo no son trolls, sino que no leen a los trolls, y votan por otras razones, no todas ellas sanas.

Un troll justifica su actividad diciendo que es para bypasear a los medios tradicionales y contrarrestar su influencia, la cual para él es sesgada y nociva. Yo creo que sí logran el efecto en parte, aunque al mismo tiempo pueden graduar a cualquiera de ladrón, de corrupto o de interesado basándose en chismes e indicios endebles. La duda no hace parte del equipo de carretera de un troll. En las redes sociales una leve sospecha constituye plena prueba y 1 + 1 es igual a 8. Las cosas entran en la agenda a punta de machacar, da igual que sean ciertas o falsas. En la sociedad del escándalo la apariencia es más importante que la realidad o que la verdad. Otro cantar es saber si a punta de trolls un candidato gana una cantidad neta de votantes, algo que está lejos de ser seguro. El ruido y la agresividad también alejan a mucha gente.

Como casi siempre hay dos fuertes legiones de trolls –es el caso en nuestro país– si no más, lo que tendremos en los meses que siguen será una guerra llena de ruido y de recriminaciones –¡paraco!, ¡facho!, ¡terrorista!, ¡vendido!, ¡idiota útil!, #¡$!!?!. Tampoco es imposible que potencias extranjeras participen en ella, vaya a saberse con qué propósito. Al final de tanto barrullo llegaremos al borde de nuestra paciencia. Igual, lo esencial serán los resultados. Habrá que vivir con ellos.

Sí, la realidad electoral tiene nuevos ingredientes malucos. Nada que hacerle.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

España: un castillo como nación

Joaquín-Roy2-460.jpg

Esta es una columna de Joaquín Roy, catedrático Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.

Por Joaquín Roy

BARCELONA, 19 dic 2017 (IPS) – El balance de las elecciones cruciales en Catalunya, el jueves 21, va a dejar un tema fundamental sin resolver: la identidad nacional, no de Catalunya, sino de España.

Más de 500 años después de conformarse y cuando los actuales dirigentes se empeñan en afirmar que es el estado-nación más antiguo de Europa (en realidad, Portugal lo es), todavía los españoles no tienen una idea clara de su identidad.

Ese ente que muchos catalanes independentistas despectivamente llaman “estado español” (para evitar decir “España”) es el culpable de la confusa personalidad de uno de los pocos sujetos políticos del planeta actual que pueden presumir de una presencia sólida y un reconocimiento impecable. Pero la identidad nacional española sigue siendo una asignatura pendiente.

La explicación de este problema es que la “nación” española nunca fue un ejemplo de una de las dos modalidades fundamentales. España nunca fue una nación de base étnica, religiosa, racial (“alemana”, del Volk romántico, para entendernos). Las dos únicas veces que lo intentó fueron históricamente dos desastres antológicos.

Con la expulsión de los judíos se perdió toda una clase empresarial, luego muy necesitada. El destierro de los restos de los musulmanes, una oportunidad desdeñada de reforzar el “melting pot“ que la península ya era desde la invasión romana.

España tampoco nunca se propuso adoptar el modelo “de opción”, liberal, al modo de Estados Unidos. La alusión de Ernest Renan (la nación es un plebiscito diario) nunca fue atractiva para los españoles que prefirieron irse a dormir sin “votar”. Aceptaron tácitamente la atribuida condena de Antonio Cánovas de Castillo: “son españoles los que no pueden ser otra cosa”.

España se construyó como el nombre de su corazón estatal: Castilla. Viene de “castillo”. Desde tiempo inmemorial, los españoles han sido como los moradores del castillo, protegidos y obligados por el señor omnipresente.

Los que vivían en los aledaños de la fortaleza sabían que en momentos de peligro, siempre podrían penetrar por la puerta y el puente levadizo se encargaría de decidir los términos geográficos.

Mientras la mayor parte de los estados, sobre todo en el mundo llamado occidental, decidieron (o fueron obligados por la fuerza interna de su propio tejido social) tras la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos qué modelo de nación seguirían, los españoles dejaron esa tarea en manos del señor del castillo, el estado.

Ese estado fracasó cuando reticentemente trató de imitar el papel del estado francés, que se propuso construir la nación. La estrategia de Francia fue tan exitosa como la contraria de Estados Unidos, donde la nación fue tenazmente ensamblada por la imparable inmigración.

Durante un largo siglo XIX, el estado español sobreviviente de la ocupación napoleónica, se propuso dotar al aparato público de símbolos palpables: constituciones, gobiernos, tribunales.

Estatuas y monumentos les recordaban a los españoles de dónde venían y adonde pudieran ir. Se exageró evidentemente cuando se retrajo el origen de las monarquías hasta los reyes godos. Don Pelayo asturiano incluso fue superado por Ataulfo

Este intento desde arriba se vio profundamente noqueado por el “Desastre” (así lo ha llamado la historiografía) del final de la(s) guerra(s) de Cuba. La España oficial todavía no se ha recuperado de ese golpe. “Más se perdió se Cuba”, incluso dice todavía la España real.

Mientras la intelectualidad reaccionó con la introspección de la Generación del 98 (que confundió a España con una Castilla mítica), el estado volvió a su agenda propia: la reconstrucción de la nación maltratada, desde arriba. Pero ese estado español ya nunca pudo ser como el francés en esa titánica labor.

Ningún historiador ha podido escribir una epopeya en la que los habitantes de España se transformaron “de campesinos en españoles”, como dice el clásico libro de Eugene Weber.

La “nación” española ya había sido sistemáticamente impuesta como remedio de guerras carlistas, revoluciones veloces, una Primera República fugaz, tozudas variantes constitucionales.

El siglo XX fue testigo de más repetición: la mayoría de edad de Alfonso XIII se reforzó por la dictadura de Primo de Rivera, con la que se intentó enmudecer las bombas terroristas y la desestabilización económica del impasse de la neutralidad de la Primera Guerra Mundial.

La “hispanidad” fue otro intento desde arriba, del que queda la magnífica plaza de España de Sevilla y el Pueblo Español de Montjuic en Barcelona.

La Segunda República española persistió en la tarea de construir la nación desde arriba, en un intento de darle al pueblo el protagonismo de la débilmente instalada democracia.

La rebelión de Franco y el resultado de la Guerra Civil testificaron un recrudecimiento del método de la construcción nacional desde arriba, esta vez por la contundencia de las armas primero, luego de la legislación dictatorial. España era lo que el régimen franquista imponía, mientras el pueblo prefería dedicarse a sobrevivir en un país paupérrimo.

Con el renacimiento de la democracia, los sucesivos gobiernos han intentado proponerle al pueblo un nacionalismo “constitucional”, garantía de estabilidad, reconciliación, seguridad.

Primando la transición, los gobiernos centristas de Unión de Centro Democrático (UCD), del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) han basado la nacionalidad en la letra de la Constitución.

Pero nunca, todavía, se ha intentado una modificación del método de Renan. Se necesita una oferta que no se pueda rechazar (“an offer you cannot refuse”, como dicen sarcásticamente en angloamericano). Sobre esa ausencia se ceba el neo-romántico nacionalismo catalán.

 

El renacer de los dinosaurios

 

Venezuela energética

Por Lorenzo García Tamayo

 

El petróleo solo servirá para prolongar la agonía de país rico que una vez

fuimos. Los actores políticos venezolanos, con muy pocas excepciones,

ignoran esta compleja y enigmática realidad que hace años determinó

globalmente el fin de la era del carbono. El petróleo se acabó.

 

En el campo de la competitividad global de las naciones, hace tiempo que

las materias primas como fuente de riquezas, quedaron relegadas a un

segundo plano. Como claro ejemplo vemos países como Israel, Taiwan y

Singapur, escasos en materias primas, que son poseedores de economías

altamente desarrolladas.

 

Es el talento y la educación, con una perspectiva generada desde la

Investigación más Desarrollo en Ciencia y Tecnología, lo que ha marcado

y seguirá marcando, la impronta del desarrollo sustentable en las

naciones competitivas del futuro.

 

Desde hace varias décadas los países en desarrollo pusieron en práctica

programas energéticos alternos, que les permitieron de manera gradual,

ir sustituyendo con tecnologías alternas, el consumo de petróleo como

fuente principal de energía. Se han estado preparando para el futuro.

Un Estado Petrolero como Venezuela, requiere de una política de Estado

con visión de futuro. Planes que le permitan alcanzar la sustentabilidad

energética indispensable en el largo plazo. Una transición innovadora de

transformaciones en materia energética, que inserten al país en el

concierto competitivo de las naciones.

 

Continuar aferrados a la idea de crecer y crear prosperidad por la vía de

producir petróleo, solo demuestra la corta visión que durante décadas

mantuvo y sigue manteniendo el Estado venezolano en materia de

desarrollo económico sustentable, como vía segura para cambiar el rumbo

atrasado en su modelo de economía petrolera.

 

Me preocupa sobremanera que el reciente libro escrito desde Ramo Verde

por Leopoldo López, “Venezuela energética”, aborde el tema petrolero,

bajo el mismo esquema equivocado sobre el sentido exacto de la frase

“sembrar el petróleo”, que los venezolanos nunca entendimos. López

parte de la concepción errática de abordar el tema petrolero sobre la base

de los picos (peack oil-peack demand) en la producción y en la demanda

de petróleo. Que en esencia es el concepto de país rico, abundante en

dólares petroleros, que todo lo importa y nada produce.

 

Porque el tema no es que aún exista para ésta y algunas más

generaciones por venir, posibilidades de riqueza petrolera derivadas de un

esquema productivo de “picos” en la demanda y en la explotación, sino

saber y estar conscientes, que el petróleo se acabará en cien años.

No asumir las responsabilidades y el compromiso con las generaciones del

futuro, en materia de transición energética, denota supina ignorancia.

Agravada en este caso, por la importancia que evidentemente tiene en la

opinión pública, no solo quien la escribe, sino quien la prologa (Moisés

Naim), y quienes le han dado difusión (José Toro Hardy, Lilian Tintori).

 

Una Venezuela energética que no contemple la transición hacia estados

de producción de energía sustentable, es por decir lo menos, paradójico.

Por citar solo dos ejemplos importantes, las energías renovables y la

industria de fuentes energéticas no contaminantes, (como las del

Hidrógeno y Automotriz Limpia), que no solo son insustituibles, sino

extremadamente urgentes por la rémora y atraso que como país tenemos

hacia ellas, tienen que llamarnos a una reflexión profunda sobre el futuro

de nuestro país. Si no se planifica en contrario a lo que ha sido siempre

la política petrolera de país rico dolarizado, el futuro será aún mucho más

grave, de lo que nos hemos empeñado en mantener.

 

Maracaibo, 16 de diciembre de 2017

Lectura y barbarie

Juan Guerrero

Por Juan Guerrero

La barbarie y el salvajismo que cubren la realidad sociopolítica venezolana no nacieron de la nada. Ellos son consecuencia de males quizá ancestrales y muy posiblemente, de una forma escandalosa de analfabetismo funcional en la dirigencia política nacional.

Hay una especie de cretinismo instalado en la mente de los políticos venezolanos. Y esa malformación viene de tanta pedantería, pantallería de un tipo de liderazgo soportado en el desprecio al semejante. Porque si una cosa es cierta, es que en la generalidad de los casos, ser político en la Venezuela del siglo XXI, es pertenecer a un grupo subnormal de seres humanos. Y es que la denominación común en todos ellos, viene de una incapacidad para entender/comprender (leer) la realidad que les circunda.

En la Venezuela del siglo XXI, el acceso al poder se logra en la medida que desciendes en el ejercicio de tu embrutecimiento intelectual y espiritual. Tienes las puertas abiertas al poder pues eres un ser predecible y manipulable. Por tanto, sujeto a ser corrompido,

El embrutecimiento político venezolano es consecuencia de una incapacidad de lectura y análisis de la realidad nacional. Más aun, por más lecturas que un político tenga no será capaz de transformarse ni incidir en la transformación radical de la sociedad venezolana, porque no se pueden generar cambios significativos, ni con marginales ni menos con una mentalidad marginal.

Y tristemente esto es lo que priva en la mente y alma del ser político venezolano. La incapacidad para lograr cambios sociopolíticos significativos, es consecuencia de una mentalidad que ignora los procesos de lectura y escritura como agentes de cambios reales en una sociedad.

Es posible que Venezuela, de generar en el mediano plazo un cambio del actual régimen totalitario a uno democrático, acceda a una inmediata ayuda humanitaria, tanto por alimentos, medicinas y seguridad ciudadanas. Pero eso en modo alguno generará verdaderos cambios en la sociedad. Sobre manera, porque tendría el alto riesgo de verse como paliativos a una crisis mucho más severa, como es la sobrevivencia del mismo Estado y la sociedad.

Porque estamos transitando por espacios de absoluta brutalidad en todas las esferas del liderazgo nacional. Y esto en modo alguno debe verse como derrotismo ni entrega. Es ver la dramática realidad de una población absolutamente enferma en todas sus dimensiones: física, psicológica, espiritual e intelectual. Esta es la verdadera y dantesca miseria humana. Es la desnudez extrema que mantiene a millones de seres humanos deambulando entre las ruinas y comiendo en los basureros.

Esta ya no puede llamarse ni sociedad ni Estado ni gobierno, ni mucho menos calificar a sus pobladores como ciudadanos. Somos un torbellino de malnutridos seres humanos, cada día con menos capacidad para reaccionar de manera lógica y racional. Las manifestaciones de rechazo al régimen totalitario venezolano vienen desde las vísceras, desde la emocionalidad del desamparo y la absoluta desesperación. Por lo tanto, son manifestaciones de efervescencia que en nada contribuyen a clarificar la complejidad de nuestra inmensa crisis que padecemos. Peor aún, teniendo un liderazgo tan mezquino y analfabeta como el que padecemos.

Frente a la descomunal herida abierta infligida al alma de la cultura venezolana. Con millones de muertes innecesarias, entre 1998-2017. Más de 3.5 millones de refugiados en otros países. Y con más de 2.4 millones de niños desnutridos, es imposible seguir razonando con estructuras mentales medievales. Leer el mundo actual. Razonarlo con la crudeza del día a día. Percibir que en la mirada de inocentes niños, de ancianos indígenas, de desdentados y barrigones hambrientos recogelatas, hay una claridad más intensa que la de aquellos políticos faranduleros. Es entender que necesariamente tenemos que redimensionar nuestra lengua.

Y para construir una nueva sociedad y otro Estado, necesariamente tenemos que humanizarnos. Y eso, solo se logra con liderazgos éticos, moralmente sanos, con valores y principios soportados en la práctica de una Educación Idiomática.

camilodeasis@hotmail.com TW @camilodeasis IG @camilodeasis

Trump-Mideast: Much more than a ‘Kiss of Death’ to Palestinians

Jerusalén

Southern aerial view of the Temple Mount, Al-Aqsa in the Old City of Jerusalem. Al-Aqsa Mosque is considered to be the third holiest site in Islam after Mecca and Medina. Credit: Godot13. Attribution: Andrew Shiva / Wikipedia / CC BY-SA 4.0. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license.

By Baher Kamal

ROME, Dec 7 2017 (IPS) – US President Donald Trump’s decision to recognise Jerusalem as Israel’s capital does not represent only a ‘kiss of death’ to the two-State solution, but also a strong blow in the face of 57 Muslim countries, let alone igniting fire in this easily inflammable region, providing more false arguments to criminal terrorist groups to escalate their brutal attacks, in addition to taking a step further in Washington’s new conflict with Iran and the ‘restructuring’ of the Middle East.

These are the main conclusions both Middle East analysts and international policy experts reached as soon as Trump announced on 6 December 2017 his decision to move the US Embassy from Tel Aviv to Jerusalem, thus recognising as capital of Israel this Holy City, home to essential shrines of Judaism, Christianity and Islam.

The ‘Old City’ of Jerusalem has been steadily considered by Palestinians to become the capital of their future State, should all international agreements –including the United Nations General Assembly—implement their commitment for the two-State solution, one Israeli and one Palestinian.

Israeli captured Arab East Jerusalem from Jordan in the 1967 Middle East war and since then has gradually annexed against all international protests and non-recognition. The ‘Old City’ in Jerusalem hosts Al Aqsa Mosque, the third holiest site in Islam after Mecca and Medina.

Palestinian leaders have already warned that Trump’s move could have dangerous consequences, calling for massive popular mobilisations that are feared to lead to new bloodshed in the occupied West Bank and Hamas-ruled Gaza Strip.

“This is much more than a kiss of death to the longstanding international consensus to establish two-States as the sole feasible solution,” a former Egyptian high-ranking military official told IPS under condition of anonymity.

“[Trump’s] decision will add more dangerous fuel to the current rekindled flame over hegemony dispute between Shias lead by Iran and Sunnis lead by Saudi Arabia and other Gulf States, which fire President Trump has now contributed to strongly blow on.”

According to the retired high military official who participated in secret regional negotiations over the Middle East conflict, “The US has visibly shown its strategy to support the Sunni States in the Arab Gulf… Just see president Trump’s new weapons sale deal –worth 100 billion dollars—with the Saudi regime, and its tacit support –and even physical involvement—in the ongoing genocidal war against Yemen.”

Gulf Sunni Arab countries are home to a high percentage of Shias who have been systematically ruled by Sunni regimes. In some of them, like Bahrain, it is estimated that the Shias represent up to 60 per cent of the total population in spite of which they are considered minorities.

Oil, that “Black Gold”

The Egyptian analyst would not exclude a new armed conflict between the Gulf Arab Sunni states and Shia Iran. Such an armed conflict would break the already fragile stability in the region, leading to a strong rise in oil prices.

“This eventually would clearly benefit the US fossil energy sector, would weaken the oil-dependent European economies, let alone striking a strong blow to the also foreign oil-dependent China.”

Hatred, Terrorism

Another immediate, dangerous consequence of President Trump’s decision is a feared new wave of terrorist attacks against US, Israel and Western interests worldwide.

In fact, the Palestinian radical movement Hamas, which rules Gaza, has already urged Arabs and Muslims worldwide to “undermine U.S. interests in the region” and to “shun Israel.”

On this, Lebanese Muslim Shia cleric A. Khalil, expressed to IPS his “deep fear that the [Trump’s] decision will help criminal terrorist groups, falsely acting in the name of Islam, to exploit the furious anger of lay people against the US-led aggression against Muslims in Afghanistan, Iraq, Libya, Yemen… to commit more and more brutal, inhumane attacks.”

This will tragically and dangerously unleash a new wave of hatred and Islamophobia that will only add fuel to popular anger, to the benefit of terrorist groups, added the cleric.

For his part, Ahmed El-Tayeb, the Grand Imam of Egypt’s Al-Azhar – which is considered the world’s highest institution of Sunni Islamic learning– announced on 5 December 2017 that Al-Azhar rejects Trump’s decision to recognise Jerusalem as the capital of Israel.

“The US president’s decision denies the rights of Palestinians and Arabs to their holy city; it ignores the feelings of one-and-a-half-billion Muslims as well as millions of Arab Christians who have a connection to Jerusalem’s churches and monasteries,” he said in a statement issued following Trump’s announcement.

Egypt’s Coptic Orthodox Church and Al-Azhar issued statements warning of the “serious potential consequences” of Trump’s plan to recognise Jerusalem as Israel’s capital and to relocate the US embassy there.

“Politically Correct” Words

Meanwhile, politicians have reacted to president Trump’s decision to recognise Jerusalem as the official capital of Israel. Here some examples:

Mahmoud Abbas, president of Palestinian Authority, alerted of its “dangerous consequences,” while Ismail Haniyeh, Hamas chief, talked about “igniting the sparks of rage.”

Egypt’s President Abdel Fattah al-Sisi stressed his country’s firm stance on preserving the legal status of Jerusalem within the framework of international references and relevant UN resolutions, stressing the need to ensure that the situation in the region is not complicated by measures that undermine the chances of peace in the Middle East.

Saudi Arabia expressed “grave and deep concern,” while King Abdullah II of Jordan warned of “dangerous repercussions.”

Haider al-Abadi, Iraqi prime minister expressed “utmost concern,” and Ahmed Aboul-Gheit, secretary general of the Arab League, which groups all 22 Arab countries, characterised Trump’s decision as a “dangerous measure.”

Turkish President Recep Tayyip Erdogan said Jerusalem is a “red line for Muslims,” threatening cutting relations with Israel.

And Antonio Guterres, the UN secretary general, opposed Trump’s “unilateral action,” while Frederica Mogherini, the European Union’s foreign policy representative, called for resolving Jerusalem’s status through negotiations.

Will words and “politically correct” statements reverse this new situation? Most likely they will not, at least if you judge by what’s happened over the last 98 years, i.e. since the then British Empire released its 1919 Balfour Declaration granting Israel a national home in Palestine.

Drama en la Coalición Colombia

Claudia López

 

Por Andrés Hoyos

Hace un par de meses se planteó una alianza entre Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo para las elecciones presidenciales de 2018.

Los unía el propósito de erradicar la corrupción en el país, asociada, por ejemplo, con Cambio Radical, el partido de Germán Vargas Lleras, rival importante de los tres. Algunos dijimos que el tema de esta Coalición Colombia era válido, a pesar de que veíamos difícil la confluencia programática, habida cuenta de las discrepancias de fondo, sobre todo con Robledo. A los pocos días la encuesta de Invamer-Gallup le dio un claro favoritismo a Fajardo en la selección tripartita, con la obvia consecuencia de que el exgobernador de Antioquia aspira a un proceso raudo, mientras que los dos senadores prefieren postergar el espinoso asunto hasta las elecciones parlamentarias de marzo.

Apenas un mes larguito después, dos factores dieron un vuelco al panorama. Humberto de la Calle ganó la consulta liberal, accidentada y criticada, y se publicó la última encuesta de Cifras & Conceptos. Esta, falible como todas, mostró cambios sustanciales. Fajardo creció bastante, si bien aparece de segundo —el primer puesto lo ocupa Petro con un 17 %—. Más notable, sin embargo, fue que Humberto de la Calle dio un salto del 3 % al 10 % en intención de voto y otro todavía mayor entre quienes quisieran que fuera presidente, pasando del 1 % al 9 %. Claudia López, en contraste, descendió en intención de voto del 10 % al 7 % y del 9 % al 5 % entre quienes la quisieran ver de presidenta.

Esto significa que De la Calle les quitó un pedazo de la torta a varios. Mucho a Claudia López, menos a Fajardo, quien de todos modos aumentó por su cuenta, poco a Robledo, a Petro o a Vargas Lleras. Igual, De la Calle se volvió un contendor por cuenta de la consulta. ¿Pasa con seguridad a la segunda vuelta? Lejos de eso, pero vaya que a estas alturas se ven un poco despistadas las críticas de quienes insistían en que las consultas en noviembre no sirven para nada: ¡sirven para dar saltos en favoritismo!

Claudia López tiene grandes virtudes: es honesta, estudiosa, valiente y ha ido acumulando experiencia, aunque también tiene defectos: es impulsiva y no le interesa el largo plazo, quiere resultados para mañana. No parece haber calibrado que para pasar a segunda vuelta necesita 40 veces más votos de los que le sirvieron para salir elegida senadora con holgura. Ha venido predicando sobre todo a sus convencidos, una estrategia claramente equivocada. Es de centro, pero sus métodos radicales la predisponen con los indecisos de derecha, mientras que las posturas programáticas la predisponen con los indecisos de izquierda. Para Claudia el ideal sería salir elegida presidenta, pero si esto no es viable, como no parece serlo hoy, supone uno que no estaría nada mal convertirse en la gran electora del ganador. Dicho de otro modo, Claudia tal vez debería empezar a pensar que su verdadera oportunidad es en 2022, no 2018; o si, como sugieren por ahí, se lanza con éxito a la Alcaldía de Bogotá, la aspiración presidencial se pospone hasta 2026. Le figura, en todo caso, un cambio de estrategia.

En cuanto a Robledo, puede usar la actual campaña para salir de su viejo encierro político o para enclaustrarse más en él. No sabemos qué está pensando.

A plata de hoy, la candidatura de centro oscila entre Sergio Fajardo y Humberto de la Calle. ienen que sentarse a hablar… del dilema del prisionero.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

An Eventful Day in The Hague: Channeling Socrates and Goering

socrates

Marko Milanovic

Yesterday the ICTY delivered its very final appeals judgment, in the case of Prlic et al, finding all of the defendants – political and military leaders of Bosnian Croats – guilty of crimes against Bosnian Muslims, and affirming the sentences passed on them by the trial chamber (summary; judgment). Yesterday, also, one of the defendants in the case, Slobodan Praljak, a general during the Bosnian conflict but by formal training a rather eclectic individual with degrees in philosophy, sociology, and theatre from the University of Zagreb, committed suicide in the courtroom. He did so by standing up in the dock, loudly declaiming to the judges that: “Slobodan Praljak is not a war criminal and I reject your judgment with contempt” [yes he did that very nice thing of referring to himself in the third person], and then drinking a vial of poison in full view of the (visibly shocked) judges, and the cameras. The video of this dramatic one-upmanship of Socrates and Hermann Goering, the first (and hopefully last) for an international courtroom, is here.

Like in the Mladic case, the reaction to the judgment was predictably nationalist and predictably depressing. The prime minister of Croatia – a member state of the EU – completely rejected the judgment, saying that it constituted a grave moral injustice against the defendants and the Croatian people as a whole. So did the Croat member (and current chairman) of the Presidency of Bosnia and Herzegovina, who stated that Praljak was prepared to sacrifice his very life to show to the world and to a political court that he was in fact innocent. This martyrdom narrative is now bound to feed Croat nationalism for a long, long time. The principal reason for all this ire is not so much the conviction as such, but the Appeals Chamber’s confirmation of the finding at trial that the defendants participated in a joint criminal enterprise together with leaders from Croatia, including President Tudjman, whose purpose was to consolidate a Croat entity in Bosnia through the ethnic cleansing of Bosnian Muslims. This is also coupled with the findings about Croatia’s control over Bosnian Croat forces and the characterization of the armed conflict as international, i.e. inter-state, in nature.

What of the judgment more generally? It is very long (more than 1400 pages), longer than most ICTY appeals judgments. This is largely the product of numerous problems, errors in law and reasoning in the trial judgment – itself caused to no small degree by the peculiarities of the presiding trial judge (remember the Seselj acquittal? Yes, that guy.). Yet despite the many problems, and reversals on numerous points, the Appeals Chamber essentially endorsed the basic factual and culpability account of the trial judgment, saying that the totality of the crimes for which the defendants have been convicted suffices for the sentences they have been given. Throughout its judgment the Appeals Chamber is in a constructive, repair mode in relation to the trial judgment, especially when compared to the hypercritical deconstructivism in the Gotovina judgment.

There are many legally interesting issues in the case of broader import. First, the Chamber’s approach to the classification of the armed conflict in Bosnia and the scope of application of the Geneva Conventions. Second, similarly, the Chamber’s application of the law of occupation, and its finding that Croatia was occupying parts of Bosnia through its proxies. Third, and most controversially, its reversal of the majority trial chamber finding that the destruction of the Old Bridge (Stari Most) in Mostar constituted a war crime of wanton destruction of property not justified by military necessity. Judge Pocar dissented on this point very energetically. Essentially the Chamber found that (1) the bridge was a military objective, as it was being used by Bosnian Muslim forces; (2) therefore the destruction of the bridge could not be ‘wanton’, even if it was disproportionate in its impact on the civilian population under IHL; (3) the Trial Chamber found no other property destroyed in this event; (4) therefore an element of the crime was missing or unproved. The judgment thus does not directly engage with the ‘pure’ IHL proportionality question, as the majority and dissent did at trial. Finally, the analysis of JCE is very dense and fact-specific; one particularly interesting set of issues dealt with the inconsistent terminology used in the French original of the trial judgment and its impact on the relevant mens rea standard.

https://www.ejiltalk.org/an-eventful-day-in-the-hague-channeling-socrates-and-goering/

La nueva inquisición

 

inquisición

Por Andrés Hoyos

Haga el lector de cuenta que a un niño le dan una ametralladora y le explican cómo dispararla. Nada de raro que primero apriete el gatillo y después pregunte. Así más o menos operan las redes sociales o la casi instantánea digitalización de cualquier novedad. Hay fusilamientos por doquier. Esto me retrotrae a Historia de dos ciudades, la novela de Dickens. En ella figuran la escalofriante madame Defarge y su red de condenados. Una incesante sed de venganza la mantiene tejiendo al pie de la guillotina. Ahora tal vez no rueden cabezas, pero la honra de una persona sí es decapitada en un pispás.

No me refiero a hombres muy poderosos como Harvey Weinstein, Bill Cosby, Roger Ailes o Bill O’Reilly, quienes por lo que se sabe con suficiente certeza —y se sabe mucho— abusaron repetidamente y durante años de mujeres de todo tipo, cruzando en forma repetida la línea del delito. Tampoco me refiero a los corruptos que son expuestos por fin, después de años de depredaciones. Hablo de quienes, en esos mismos territorios y en el resto de las zonas de escándalo, caben en dos categorías: los que cometieron algún error, incluso grave, mucho tiempo atrás y no lo repitieron, y los inocentes, que los hay en abundancia. También están los que incurren en simples faltas de juicio con alguna declaración equivocada u ofensiva, pero no van más allá. Hasta la última vez que averigüé, un disparate verbal todavía no era delito.

Recordemos algunos personajes que cometieron errores graves en su juventud. Antes de la Segunda Guerra allá en su nativa Rumania, Emil Cioran fue cercano a la Guardia de Hierro, una organización de extrema derecha, y tuvo simpatía por causas totalitarias. Nada de raro que hubiera participado en alguna redada. Günter Grass perteneció a las Waffen-SS a la edad de 17 años. Esto se supo cuando ya era viejo y llevaba el Premio Nobel bajo el brazo. Milan Kundera, siendo un ferviente militante comunista en la inmediata posguerra, denunció a un colega a la policía secreta checa y el hombre pasó largos años en la cárcel. O para hablar de Colombia, se dice que el célebre antropólogo austro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff perteneció a las Juventudes Hitlerianas y estuvo vinculado a las SS entre los 14 y 26 años de edad. Pues bien, hay quienes piensan que el mucho bien que luego se asocia con estos afamados personajes queda anulado por sus errores de comienzos de la vida adulta.

 

Las redes sociales no han hecho más que acelerar hasta el delirio la velocidad de expansión de estas manchas indelebles. En la religión del escándalo no existe prescripción, ni perdón ni segunda instancia: manchado una vez, manchado para siempre. Tampoco existe la presunción de inocencia: los que dudan son relegados. Nunca pensé que volvería por mis pasos, pero en este contexto se ve la fuerza de la advertencia evangélica, según la cual, “quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

En tiempos de la inquisición se usaba un procedimiento conocido como la ordalía, que consistía en que el acusado de herejía debía demostrar su inocencia con procedimientos como poner la mano en el fuego y salir indemne. La idea estrafalaria era que así Dios señalaba a los inocentes. De más está decir que la gente moría a raudales a consecuencia de las torturas.

Pues bien, en el mundo cibernético ni siquiera hay ordalías. El único “perdón” suele ser el cansancio de los cazadores, que con seguridad ya encontraron otra presa.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer

 La mujer
Cobertura especial sobre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, y los 16 días de activismo para erradicar el problema
Defensoras de derechos son objeto de ataques con sesgo de género
Mariela Jara

Amenazas veladas y directas, difamación, criminalización de sus luchas, ataques a su vida privada, destrucción de bienes para el sustento familiar y hasta el asesinato son algunas formas de violencia de género que se extienden por América Latina contra las mujeres defensoras de derechos. “Nos … MORE > >

En busca de verdad, justicia y reparación para mujeres de Guatemala

Demecia Yat de Xol apenas tenía 28 años cuando fue forzada a la esclavitud sexual por el ejército guatemalteco en la pequeña aldea de Sepur Zarco. El 26 de febrero de 2016, a los 61 años, Doña Demecia se presentó ante el Tribunal de Mayor Riesgo de Guatemala, a la espera de un veredicto. Iba … MORE > >

Arremetida conservadora socava avances de género en América Latina
Fabiana Frayssinet

Una “arremetida conservadora y fundamentalista” en América Latina contra una alegada “ideología de género” pone en riesgo o está ya derogando avances para las mujeres, entre otros en la lucha contra la violencia hacia ellas, denuncian activistas feministas. Susana Chiarotti, una abogada … MORE > >

Todavía hay leyes que discriminan a las mujeres en América Latina

En América Latina y el Caribe hay mujeres que, por ley, en pleno 2017, no pueden heredar tierras, no pueden acceder a ciertos trabajos, como la minería, o no pueden darle su nacionalidad a los hijos e hijas que tengan. “Todavía existe legislación que discrimina a las mujeres, impidiéndoles el … MORE > >

Una vida sin la amenaza de la violencia para todas y todos
Phumzile Mlambo-Ngcuka

La reacción inicial ante la avalancha de mensajes con la etiqueta #metoo (#yotambién) en todo el mundo ha sido la rabia al constatar la dimensión de los abusos sexuales y la violencia que revelaba. Los millones de personas que se unieron a este “hashtag” nos demostraron lo poco que habían sido … MORE > >

Grupos evangélicos acosan a mujeres periodistas en Perú
Mariela Jara

“Las amenazas llegaron a través de mensajes directos a mi Facebook personal, eran ataques homofóbicos, misóginos, machistas, racistas”, resumió a IPS la periodista Graciela Tiburcio, del portal digital Wayka, que surgió en Perú hace cuatro años, como un medio comunitario independiente sin fines de … MORE > >

Presencia de mujeres en misiones de paz sigue en el debe
Thalif Deen

La resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de octubre de 2000 y que destaca el papel de las mujeres en el mantenimiento de la paz ha sido considerada histórica y sin precedentes y, sin embargo, prácticamente no se ha implementado. Mavic Cabrera Balleza, directora … MORE > >

El futuro de Zimbabwe sin Mugabe todavía no es promisorio

Mugabe

El maestro devenido líder revolucionario y presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, presentó su renuncia a la Presidencia el martes 21 de noviembre de 2017 tras 37 años en el poder. Crédito: Al Jazeera/cc by 2.0

Por Busani Bafana English version

BULAWAYO, Zimbabwe, 22 nov 2017 (IPS) – Después de 37 años en el poder, el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, murió políticamente. El jefe de Estado con más años en el gobierno se había vuelto sinónimo de su país al punto de que no se hablaba de esta nación africana sin mencionarlo. ¿Y ahora qué?

Mugabe, el único líder que haya conocido Zimbabwe desde su independencia de Gran Bretaña en 1980, renunció el martes 21 tras un juicio político iniciado por su propio partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabwe – Frente Patriótico (ZANU-PF), que hace un par de meses lo había propuesto como único candidato a la Presidencia para las elecciones de 2018.

De haberse presentado y ganado, hubiera estado en el gobierno hasta los 98 años, otra marca mundial.

En una reunión del comité central del partido en la segunda semana de este mes, el ministro Obert Mpofu dijo que con mucho pesar ese órgano había decidido destituir a Mugabe, de 93 años, quien había contribuido a “muchos logros memorables” de este país.

El propio ZANU-PF hizo historia al expulsar dramáticamente a Mugabe y tomar la decisión de hacerle un juicio político cuando no hizo caso a la fecha límite para renunciar de forma voluntaria, fijada el 20 de este mes.

Acérrimo dictador expulsado

La destitución de Emmerson Mnangagwa como vicepresidente y también del ZANU-PF por su presunta deslealtad y conspirar para derrocar a Mugabe puso en movimiento una serie de acontecimientos que llevaron al veterano gobernante a luchar por su vida política.

Mugabe trató de dejar a su esposa Grace como sucesora y sacó a las autoridades de su partido, consideradas un obstáculo para su dinastía. Pero la movida rebasó los límites del propio ejército, del ZANU-PF y del pueblo de Zimbabwe.

 

Fue la gota que desbordó el vaso y había que frenar a Grace, 41 años menor que Mugabe.

Un chiste popular contaba que en cierto momento se preguntó a Mugabe cuándo le diría adiós al pueblo de Zimbabwe, a lo que él respondió: “¿A dónde se van que los tengo que saludar?”.

“Renuncié para permitir una transferencia de poder tranquila”, escribió en su carta de renuncia, leída por el presidente del parlamento, Jacob Mudenda, bajo aplausos en la sesión parlamentaria realizada el martes 21. “Agradezco informar a la población de mi decisión lo antes posible”, concluyó.

El principio confeso de Mugabe de que “la política siempre debe estar antes que las armas y no al revés” se revirtió cuando el ejército sacó los tanques a las calles de Harare en la segunda semana de este mes, mantuvo a su familia bajo detención domiciliaria y se hizo del control de la radio y la televisión nacional.

La medida, justificada como forma de deshacerse de los criminales que engañaron al presidente, nunca se tildó de golpe de Estado. Pero las armas tomaron el lugar de la política y colocaron a Zimbabwe en nuevo y desconocido camino de cambio.

Tras los reclamos masivos pidiendo su renuncia, un frágil y debilitado Mugabe compareció ante el público el domingo 19 con un discurso incoherente sobre que presidiría el próximo congreso del ZANU-PF, el mismo que lo expulsó como su líder y como jefe de Estado.

Legado perdido

Un maestro devenido líder revolucionario, estadista, reconciliador y constructor de su país. Se considera que sus políticas a favor del desarrollo crearon ciudadanos educados e inteligentes, muchos de los cuales se convirtieron en figuras destacadas en el concierto internacional.

Pero un pueblo educado rápidamente comprendió la supresión de sus derechos a medida que Mugabe consolidaba su poder. Cambió la ley para convertirse en presidente ejecutivo en 1987, el mismo año que creó el Acuerdo de Unidad entre la ZANU-PF y su rival la Unión del Pueblo Africano de Zimbabwe (ZAPU), encabezada por su archienemigo, Joshua Nkomo.

“Mugabe ya es historia. Por desgracia, destruyó cualquier legado que hubiera podido dejar hace 20 años”, opinó el economista y legislador Eddie Cross.

“Ahora lo recordarán como el hombre que destruyó nuestra agricultura, llevó el hambre a la mayoría de los hogares y permitió que colapsara la economía más diversificada de África”, añadió.

Bajo su mandato, los ingresos disminuyeron en dos terceras partes, la producción agrícola en igual proporción o peor, la industria más de 80 por ciento y menos de 10 por ciento de la población económicamente activa tiene un empleo, precisó.

Además, Cross estima que unos cinco millones de zimbabwenses calificados se fueron de país en busca de mejores posibilidades.

“Enseguida nos vimos en una crisis de liquidez, una crisis fiscal y una completa falta de confianza en el Estado, en el sector bancario y en las políticas del gobierno”, se lamentó Cross.

“Hay que atender todo eso de forma simultánea. La lista de deseos es kilométrica, muy difícil de priorizar, pero claramente tenemos que frenar el gasto recurrente del Estado, aumentar los ingresos, equilibrar el presupuesto y recuperar la confianza en nuestra política monetaria y en el sector bancario”, añadió.

Cuando el nuevo gobierno entre en funciones deberá conformar un gobierno nacional con apoyo popular y credibilidad internacional.

La comunidad internacional “reclamará el respeto de los derechos de propiedad y el cumplimiento estricto del programa del FMI (Fondo Monetario Internacional)”, opinó Cross, fundador del Movimiento por un Cambio Democrático (MDC) y actualmente su coordinador general de política.

Mnangagwa, de 75 años, aliado y compañero de armas de Mugabe, es el nuevo líder del ZANU-PF,quien ya ocupó varias carteras de seguridad, inteligencia y justicia y ha sido considerado el sucesor de Mugabe y caracterizado por una extraña crueldad hacia sus opositores, también llamado “cocodrilo”.

“Mugabe puede ser procesado en el país, pero no por la CPI (Corte Penal Internacional)”, precisó el exministro y abogado de derechos humanos Dave Coltart. “El juicio político será una forma legal de terminar su presidencia. Y Mnangagwa deberá respetar la Constitución”, acotó.

Nuevos rostros, viejas ideologías

Considerados héroes, los militares de Zimbabwe lanzaron una campaña de relaciones públicas para recuperar las riquezas políticas y económicas del país con un nuevo gobierno.

Pero Coltart alerta sobre celebrar las promesas poco claras del sector castrense.

“En medio de la euforia, no debemos intoxicarnos al punto de olvidar que fueron los mismos generales que permitieron que Mugabe llegara al poder en 2008 y 2013”, escribió en una columna en la que urge a la ciudadanía a no olvidar cómo el ejército y los veteranos de guerra encabezaron la violencia que siguió a los comicios de marzo de 2008 para asegurar el poder del ahora presidente saliente.

“Nuestro mensaje a los militares debería ser ‘gracias por arreglar el desastre que crearon, pero ahora deben regresar a los cuarteles lo antes posible y no involucrarse nunca más en un proceso electoral’”, añadió Coltart.

“El verdadero peligro en la situación actual es que al tener a su nuevo candidato preferido para la casa de gobierno, el ejército querrá mantenerlo o mantenerla, sin importar la voluntad popular”, alertó.

“Nosotros y la comunidad internacional, debemos dejarle bien claro al ejército de que no tienen que cumplir ningún papel en las elecciones, más que asistir a la policía en el mantenimiento de la paz”, añadió.

¿Se avecina un futuro tenso?

Durante muchas décadas, el miedo fue un poderoso instrumento de Mugabe y sus seguidores; se usó para engatusar, silenciar y eliminar a los críticos, y sirvió para mantener al presidente en el poder, y controlar a sus partidarios y a sus opositores.

“Me sentiré reivindicada cuando escuche al propio Mugabe decir ‘renuncio’”, había comentado antes de la renuncia Jennie Williams, activista de derechos humanos y fundadora de Mujeres de Zimbabwe Levántense (WOZA, en inglés), quien carga con cicatrices emocionales y físicas y quien fuera detenida más de 65 veces por criticar y enfrentarse al régimen en desgracia.

“Me entristece que hoy los miembros del ZANU-PF se den cuenta de lo que venimos diciendo y pidiendo desde hace tiempo, pero no tuvieron el valor de decirle a Mugabe que se fuera”, opinó.

“Estoy desesperada de que haya justicia”, dijo Williams, de 55 años, a IPS por teléfono, al ser consultada sobre el futuro que aguarda a Zimbabwe.

“Quiero justicia para este país, para su pueblo, para mi familia. Muchas personas sufrieron con el gobierno de Mugabe y no tienen trabajo, no pueden pagar las cuentas; las familias quedaron destrozadas, pero estoy feliz de que la gente se sacuda el miedo”, añadió.

Resta por ver qué hará Mnangagwa, designado presidente de su partido el domingo 19, quien regresará a Zimbabwe para asumir la Presidencia de forma interina el viernes 24.

 Traducido por Verónica Firme

 Artículos relacionados

  • La diáspora de Zimbabwe como impulsora de la recuperación económica
  • Zimbabwe lucha contra el terrorismo atacando libertades civiles
  • Las redes sociales son la pesadilla de Mugabe en Zimbabwe
  • Otro golpe a la libertad de prensa en Zimbabwe – 2015
  • Lucha por el sucesor de Mugabe frena el desarrollo en Zimbabwe – 2014

 

 

El laberinto de la verdad

Laberinto

Por Andrés Hoyos

La proliferación de las redes sociales y, en general, la progresiva conexión digital del mundo han traído enormes beneficios, pero también tienen un bemol severo: en medio de tanto ruido se ha vuelto a veces muy difícil orientarse en el laberinto de la verdad.

La masiva incursión de la gente del común en el debate público, sumada a la hábil manipulación de ciertos poderes o individuos carismáticos e influyentes, han hecho posible que se hundan hitos básicos, verdades fundamentales, y que nos pongamos a discutir río abajo sobre lo aleatorio.

Tomemos un caso emblemático: Arabia Saudita. Son verdades incuestionables que la influencia de este reino en la escena internacional depende únicamente de su gigantesca chequera y que su retrógrada monarquía es una enemiga jurada de la democracia y antítesis de cualquier noción liberal de la vida social. Dos verdades adicionales están demostradas: los sauditas, por vasos comunicantes diversos, financian el terrorismo internacional y, peor aún, financian y exportan la muy extrema ideología wahabita (sunita), de la cual brotan como hongos después de la lluvia movimientos fanáticos de todo tipo. Irán, por su parte, no es pera en dulce y también propugna un islamismo chiita enemigo de la democracia y financia, sobre todo, movimientos terroristas regionales, en particular el Hezbolá de origen palestino. Comparando ambos fenómenos, una persona sensata pensaría que Arabia Saudita es el mal mayor, pero la manipulación ha logrado que millones en Occidente piensen que este es un régimen inocuo y que el único malo del paseo es Irán. Partiendo de semejante inversión de valores, resulta imposible actuar en forma correcta.

A medio mundo de distancia está Colombia. Aquí es posible formular otras verdades incuestionables. A saber: que llevábamos 52 años de un conflicto armado el cual apenas al final se inclinó del lado del Estado, que un posible triunfo militar definitivo, en caso de ser posible, hubiera implicado miles de muertos adicionales y que, dada la (estúpida) guerra contra las drogas, los grupos ilegales tenían garantizada una abundante financiación que les permitía una gran potencia bélica y de corrupción. Yo sumaría a estas verdades otra que me parece como un pino: el así llamado castrochavismo ha perdido el prestigio que alguna vez tuvo y a estas alturas es casi imposible venderlo a un electorado de la región, así este se considere fácil de manipular.

Claro, partiendo de las verdades atrás enunciadas son posibles diversos caminos, pero ignorarlas del totazo conduce con seguridad a uno equivocado. Pues bien, basta con darse un paseo por las redes sociales locales para percatarse de que muchísima gente cree que lo cierto es falso y lo falso cierto. De nuevo, partiendo de semejante inversión de valores, resulta imposible actuar en forma correcta.

Alguna vez Álvaro Gómez dijo que era necesario hacer un acuerdo sobre lo fundamental. Este concepto sirve, siempre y cuando convengamos qué es fundamental y qué no. Fundamentales, digo yo, son las verdades atrás enunciadas, así como algunas más que no caben aquí. Otro cantar es que haya fuerzas políticas, muy en particular la liderada por Álvaro Uribe —aunque la (nueva) Farc y la extrema izquierda también califican—, a las que no les conviene que los colombianos nos pongamos de acuerdo sobre lo fundamental. Por eso andamos tan pesimistas y desorientados en nuestro propio laberinto de la verdad.

andreshoyos@elmalpensante.com  @andrewholes

Lo que es bueno para General Motors…

millonarios

Por Joaquín Roy

MIAMI, 15 nov 2017 (IPS) – La carta de 400 millonarios de Estados Unidos al Congreso legislativo recomendando el rechazo de la medida del presidente Donald Trump para recortar drásticamente la carga fiscal de los más ricos es la gota que ya está colmando el vaso de la paciencia generalizada.

Cada día que pasa, los sufridos ciudadanos de la todavía mayor potencia de la galaxia perciben estupefactos cómo desde la Casa Blanca se transpira un clima trufado de mentira, arrogancia, y arbitrariedad. Pero lo que sería reflejo de una política más propia de dictaduras de baja calidad, es en realidad una muestra de una profunda ignorancia de la economía.

Creer que la rebaja drástica de los impuestos a los más pudientes beneficiaría a las capas sociales más inferiores no se sostiene por ninguna teoría del crecimiento, además de constituir una clara figura delictiva de injusticia social.

Los 400 firmantes de la carta de rechazo de la propina de Trump, liderados nada menos que por George Soros, temen pasar a la historia no solamente como los sepultureros enmudecidos de un capítulo concreto de esa historia del país, sino también como coautores de un suicidio económico-político.

Recuerda como una gota de agua a otra a la fallida política de Ronald Reagan (1981-1989), que se conoció como economía en “cascada descendente”. Según esa lógica, el enriquecimiento de las capas superiores beneficiaría a los más desposeídos, según una curiosa ley de la gravedad financiera.

Nada tiene de extrañar esta idea peculiar de Trump, ya que desde el comienzo de su mandato, en enero, su nombramiento ha cosechado una antología de fracasos legislativos (inmigración construcción del muro, plan de salud), mientras ha mostrado una peculiar cualidad como administrador en rodearse de una serie de militares jubilados para los puestos de seguridad nacional.

Pero es en el resto de la administración donde ha demostrado una obsesión diabólica en el nombramiento de ejecutivos o dueños de grandes empresas y los ha catapultado a la cima del poder político.

La dimisión de una docena larga de estos neófitos en el arte de gobernar quedará en los anales de la República para el exhaustivo análisis histórico. Nunca antes en el devenir de este admirable país tan pocos han hecho tanto daño en tan poco tiempo, para parafrasear al británico Winston Churchill.

Los 400 firmantes de la carta de rechazo de la propina de Trump, liderados nada menos que por George Soros, temen pasar a la historia no solamente como los sepultureros enmudecidos de un capítulo concreto de esa historia del país, sino también como coautores de un suicidio económico-político.

No quieren ser identificados como los que se han cobijado bajo el manto del poder, como en su momento tuvo que hacerlo Charles Wilson, jefe ejecutivo de la General Motors, al ser propuesto por Dwight Eisenhower (1953-1961) como secretario de Defensa.

En la audiencia senatorial a la que consuetudinariamente deben someterse los nombramientos del gabinete presidencial, se le preguntó a Wilson si no se enfrentaría a un conflicto de intereses al tener que tomar decisiones contrarias a los intereses de su anterior empresa.

Contestó imperturbable que no veía contradicción alguna, ya que lo “es bueno para General Motors es bueno para América (Estados Unidos)”. Dicen los estudiosos rigurosos que en realidad su afirmación fue al revés: en lugar la lapidaria admiración por el capitalismo, aludió a que lo que era bueno para Estados Unidos debía ser bueno para la economía privada.

En la legión de los nombramientos de dueños y altos cargos de empresas para el gabinete de Trump, parece ser que la respuesta sería que “lo que es bueno para General Motors es bueno para… General Motors”. Punto.

Obsérvese que las voces que aparentemente están aquejadas de complejo de culpa son al mismo tiempo practicantes de un deporte importantísimo del sistema socioeconómico de Estados Unidos. Nada sería de extrañar que numerosos firmantes tengan un récord impresionante de altruismo y compitan entre ellos en los listados del campeonato de la filantropía.

Unas leyes imaginativas han permitido el éxito de lo que en otras latitudes es insignificante, limitado o casi clandestino, ya que numerosos sistemas fiscales de América Latina y Europa no favorecen las ventajas de las donaciones, dejándolas a la merced de la simple caridad.

En Estados Unidos, esta práctica tiene suculentas ventajas, además de regalar al donante con una aureola de civilidad y honorabilidad difícil de conseguir de otra forma.

El sistema no solamente está reservado a los más pudientes, sino que también está abierto a los ciudadanos de a pie, quienes por unos procedimientos simples y llanas declaraciones pueden beneficiarse de desgravaciones.

Algunos de los que nos dedicamos a la enseñanza lo comprobamos a diario, sobre todo en los centros privados que dependen de la satisfacción de las tasas de matrícula y las donaciones.

 

Joaquín Roy es catedrático Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami. jroy@miami.edu 

Un liberal auténtico

Humberto De La Calle

 

Por Andrés Hoyos

Este domingo podría cristalizar un evento raro: que un liberal auténtico, Humberto de la Calle, sea elegido representante para las elecciones presidenciales por el partido que en las últimas décadas ha desdorado ese apelativo. Claro, quienes deseen ese desenlace deben salir a votar por él en la consulta liberal.

El viejo liberalismo, la fuerza política dominante en el siglo XX colombiano, a lo largo de los años cometió muchos errores y omitió muchas iniciativas que hoy nos tendrían mejor, pero pocos esperaban que cayera tan bajo como cayó. Asesinado Luis Carlos Galán en 1989, sus enemigos se apoderaron del partido y lo arrastraron por el lodo. Muy en particular se organizó entonces el samperismo, dedicado primero a elegir a Ernesto Samper presidente en 1994 y después a defenderlo de lo que no tenía defensa: haber vendido su alma al Cartel de Cali. Juan Fernando Cristo, escudero de Samper, fue un protagonista central en las jornadas del proceso 8.000 y hoy mantiene con el expresidente una relación muy cercana. Que tenga o no futuro el liberalismo colombiano como partido dependerá en buena parte de que sea capaz de jubilar para siempre esta tendencia ignominiosa.

De la Calle cometió en esa época el peor error de su vida al renunciar a la Vicepresidencia y permitirle a Samper proseguir con su turbio festín burocrático. Supone uno que, cometido el error, nuestro hombre aceptó la derrota y se dedicó a sacar adelante un bufete de abogados que llegó a ser uno de los más exitosos del país sin, por lo demás, encargarse de los muchos casos problemáticos que nuestra narcotización fue engendrando como maleza.

Estando ya retirado de la política, algún día de 2012 Humberto recibió una llamada de Juan Manuel Santos. El presidente quería encargarlo de liderar la negociación que se iniciaba con las Farc. Este grupo guerrillero seguía siendo poderoso, si bien había recibido una seguidilla de golpes militares que por fin los convenció de que nunca se tomarían el poder por las armas. El equipo que se armó, a diferencia de los muchos endebles que Santos ha armado después, era muy sólido e incluía a Sergio Jaramillo, el principal teórico del conflicto en Colombia, cuyos escritos muchos leíamos cuando era director de la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

Fue durante la difícil negociación con las Farc cuando Humberto de la Calle sacó a relucir la autenticidad de su liberalismo. No, no llegó al acuerdo perfecto, sobre todo porque la contraparte se contorsionaba dadas las pocas ganas que tenían de poner fin a toda una vida de lucha armada, pero sí se mantuvo firme en los principios. Recibió con estoicismo la andanada de mentiras e insinuaciones rastreras que soltaban los furibismos y laureanismos, tan vivos todavía en Colombia. No se salió de sus casillas. Dio un resultado razonable. Luego, cuando el No ganó en el referendo, volvió a la mesa y modificó lo pactado a ver si así satisfacía a los insaciables.

Yo tampoco sé si Humberto de la Calle llegue a ser presidente de este país. La tiene cuesta arriba. Lo que sí sé es que debe ganar la consulta del domingo y que votaré por él sin dudarlo un instante. Mientras más votos saque y más lejos quede Cristo, mejor para la causa liberal colombiana, tan vapuleada en las últimas décadas.

P.S.: Aprovecho para felicitar aquí a los miembros del equipo malpensante por los tres premios Simón Bolívar que obtuvieron la semana pasada.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

Epílogo venezolano

epílogo

Por Andrés Hoyos

Un viejo refrán dice que “no hay situación por mala que sea que no sea susceptible de empeorar”. Venezuela venía muy mal y ahora está peor. La cruel ironía del entramado es que el gobierno de Maduro ha demostrado ser inepto para absolutamente todo, menos para mantenerse en el poder. Poder, esto es, para martirizar a una porción muy grande y creciente de la población, mientras mantiene fieles a las minorías necesarias para su supervivencia. Hay una cita huérfana, atribuida a Camilo Torres, que dice que un pueblo con hambre no lucha, sino que se arrodilla. Por lo menos no lucha hasta el final. Pese a la crueldad del dicho, creo que en el caso venezolano aplica con claridad.

La oposición venezolana yace hoy destruida. Una moraleja del asunto es que la “democracia” sin democracia, o sea sin igualdad de oportunidades, es tanto o más dañina que una dictadura abierta. A posteriori podemos decir que se equivocaban quienes decían que era necesario participar en las recientes “elecciones” de gobernadores que convocó Maduro. Sí, la abstención en las parlamentarias de 2005 fue un grave error, pues entregó las instituciones a Chávez. Se especulaba que el hombre no podría durar, en cuyo caso esa táctica quizá lo hubiera debilitado, pero duró y pudo hacer y deshacer a su antojo. En política existe la tentación de rectificar los errores de ayer con las decisiones de hoy, sin pensar en que las cosas cambian y que esto puede constituir un nuevo error.

Popper, con ese despojo conceptual que caracteriza algunas de sus formulaciones, decía que la democracia se define en últimas como la posibilidad de sacar del poder a los gobernantes dañinos. Ni siquiera agregaba que debe servir para elegir a los virtuosos. El incumbente siempre tiene ventaja y si, además, hace trampa en forma masiva, muy difícil será ganarle unas “elecciones”. Aun así en Venezuela la oposición ganó las de la Asamblea Nacional de 2015. Después, Diosdado Cabello y sus secuaces se aseguraron de que eso no les volviera a pasar y, por ahora, no les ha vuelto a pasar. Vendrán unas presidenciales en las que la oposición, dividida y amargada, no podrá contar con sus figuras emblemáticas, inhabilitadas una por una. Sin ellas y con una alta dosis de fraude, sería raro que el régimen perdiera.

De más está decir que el 100 % de lo que pasa hoy en Venezuela es responsabilidad del chavismo. La pésima situación se seguirá deteriorando porque el modelo escogido cada vez funciona peor. Habrá que prepararse para una profundización de la crisis humanitaria.

El peligro del castrochavismo al que muchos temen está vinculado a las rentas excesivas en manos del Estado. Lo que no se debe permitir es que los gobernantes dispongan de ellas sin cortapisas muy estrictas, sobre todo cuando son un regalo de la naturaleza. Porque si un Estado está obligado a cobrar impuestos para actuar, los ciudadanos no van a permitir un saqueo como el chavista. Claro, hoy no se ve de dónde va a surgir una renta semejante a la del petróleo carísimo de hace diez años.

En fin, la catástrofe venezolana podría durar varios años. A estas alturas no parece factible que la oposición pueda participar en unas “elecciones” y ganarlas. Me dirán que no participar tampoco sirve de nada y tendría que estar de acuerdo. Uno no ve por dónde se va a desbaratar el régimen. Quizá algo en el ambiente internacional lo desestabilice lo suficiente para tumbarlo, pero habrá que esperar sentado.

andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

 

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

democraciasiempre

Just another WordPress.com site

Mesopotamia

Este sitio WordPress.com es la caña

ladireccioneticaenlaadmpublica

LA ÉTICA EN LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA MUNICIPAL

Entre letras y números

Porque lo escrito, escrito está entre letras y números

Blogs Of The Day

Just another WordPress.com weblog

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

A %d blogueros les gusta esto: