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Democracia siglo XXI

mes

noviembre 2014

Obama a la carga

Audio de Teódulo López Meléndez

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Obama

 

La realidad social en cambio

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal”(Miércoles 19/10/14)

El Universal

cambio social 2

eluniversal.com/opinion/141119/la-realidad-social-en-cambio  

La cultura democrática

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “Tal Cual” el lunes 17 de noviembre 2014

Tal Cual

cultura democrática

http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=110476&tipo=AVA 

 

Asombrosa ingenuidad

Ingenuidad

Alberto Medina Méndez

Es increíble como alguna gente que parece inteligente y que ha tenido acceso a una educación de cierta calidad, puede caer en tan elemental trampa, esa que muestra una candidez serial solo admisible en la niñez.

El éxito, en los negocios, en la vida personal, en la actividad política o inclusive en las relaciones interpersonales, nunca es el producto de meros golpes de suerte, sucesos impensados u ocasionales actos espasmódicos.

Ese camino jamás es lineal. Está repleto de obstáculos, de infinitos desvíos y momentos especiales en los que se requiere detenerse y a veces hasta retroceder para luego recién desde allí seguir avanzando.

Cuando se observa un efectivo cambio en el rumbo de las decisiones políticas de un territorio que se encamina con mayor determinación hacia un futuro mejor, eso no ha ocurrido por obra de la casualidad, de un habilidoso truco de magia o de un guiño del destino.

La inmensa mayoría de las veces, esas transformaciones que tanto se anhelan, son la consecuencia inevitable de una combinación de situaciones particulares, de acciones prácticas y detonantes generados por la coyuntura. Nada ocurre porque sí, por un simple accidente o por azar.

Es difícil comprender la conducta de algunos individuos que siendo astutos, capaces y hasta exitosos en sus círculos profesionales, suponen que en el campo de la política y de los espacios sociales, el progreso puede alcanzarse de la mano del eterno voluntarismo.

Es incomprensible esa actitud de quienes tienen plena conciencia de lo mucho que les ha costado estar allí donde están y llegar hasta ese meritorio lugar que ocupan. Muchos de ellos le han dedicado miles de horas a estudiar para conseguir cierto status académico. Otros han trabajado en diferentes lugares, a veces en condiciones casi indignas, con un ahínco desproporcionado y haciendo un enorme sacrificio para desarrollarse.

Algunos llegaron aunque no todos. Sin embargo, todos aprendieron la lección. Ahora saben que el recorrido es muy complejo y que la perseverancia es vital para conseguir cualquier meta propuesta.

Bajo estas reglas y en ese contexto, es inadmisible que un ser humano que sabe del valor del esmero y que conoce por experiencia propia, que la constancia es un atributo esencial, pueda creer tan inocentemente que en la vida ciudadana se pueden obtener evoluciones importantes solo con ganas.

Si en lo personal, si en la existencia propia, eso se torna muy difícil, a veces casi imposible, mucho más aun es lograr esas mejoras en una sociedad. Es importante comprender la naturaleza del problema. Cuando eso no se logra, sucede lo ya conocido, con individuos haciendo demasiado sin conquistar los resultados esperados, dedicando energías a lo inconducente.

Existe un agravante que preocupa también. Cada batalla perdida, cada maniobra fallida, solo consigue instalar en el ambiente una gran desazón, una frustración que carcome las fuerzas de cara al próximo intento. Cuando triunfa la resignación sobreviene lo peor, el acostumbramiento a la situación actual, el conformismo interminable y con él,  la más absoluta decadencia.

Cambiar la realidad no es un objetivo imposible, pero se requiere tomar la iniciativa e imprimirle una impronta diferente. Para ganarle a la mediocridad, resulta fundamental entender lo más básico de la partitura.

Es allí donde aparecen los mayores problemas. En la comprensión de este fenómeno social. No se puede pretender caminar en el aire creyendo que la ley de gravedad no hará su parte. Ningún esfuerzo puesto al servicio de hacer lo inadecuado generará algún resultado favorable.

Comprender esta dinámica es solo una parte del asunto. La otra es entender que para avanzar en positivo se precisan consensuar una nómina de mínimos acuerdos con los otros, con los que piensan diferente.

La tarea es construir sobre aspectos comunes, encontrar esa masa crítica para conseguir desde allí una fortaleza estructural que logre que esas voces tengan trascendencia y se puedan multiplicar, aunque no necesariamente sean la mayoría numérica, pero sí que tengan una significación relevante.

Si realmente se quiere protagonizar el cambio, si se pretende lograr transformaciones en el rumbo de los acontecimientos, primero habrá que entender los mecanismos bajo los cuales funciona la sociedad. Desde esa acabada comprensión de la dinámica, se puede iniciar una labor ininterrumpida que tendrá un norte definido, pero no un plazo predecible.

En materia de comportamientos sociales no existen demasiadas certezas. No se trata de una ciencia exacta. Pero no menos cierto es que haciendo lo correcto, eligiendo las estrategias convenientes y utilizando las tácticas oportunas con el debido criterio, se puede avanzar en el sentido apropiado.

Si se quiere realmente cambiar el estado de situación habrá que hacer mucho más que unos pocos esfuerzos aislados. Suponer que una movilización ciudadana, una denuncia judicial o un ciclo televisivo de carácter crítico, es suficiente para lograr un objetivo de real transformación es no entender absolutamente nada y denota una asombrosa ingenuidad.

albertomedinamendez@gmail.com

 

 

Las elecciones norteamericanas

Audio de Teódulo López Meléndez

elecciones USA

 

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Una dificultosa asunción

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 5 noviembre 2014)

asunción

http://www.eluniversal.com/opinion/141105/una-dificultosa-asuncion

Fundación Alternativas: Europa

UE

Fundación Alternativas: Europa

El 1 de noviembre se inauguró la nueva Comisión Europea que tendrá que afrontar temas claves como el desempleo, la reforma de las instituciones comunitarias o la mejora de la democracia a nivel europeo.

La Fundación Alternativas sigue de cerca estos acontecimientos elaborando el próximo informe sobre la Unión Europea para el año 2015 con análisis y recomendaciones sobre este decisivo momento para Europa:

Informe El Estado de la Unión Europea 2014: La ciudadanía europea en tiempo de crisis

Seminario El nuevo Parlamento Europeo: cambio de ciclo y recuperación económica

La Europa de la Energía, el Clima y la recuperación económica. Consejo Europeo 23 – 24 de octubre del 2014

Un año más, la Fundación Alternativas, ha sido nominada para el Global Go To Think Tank Index & Abridged Report (2014), de la Universidad de Pennsylvania. Puedes visitar nuestra página web http://www.falternativas.org/ donde podrás ver más información, informes, documentos, así como nuestra presencia en los medios.

 

Decadencia

Artículo de Teódulo López Meléndez en el el diario “Tal Cual”  (Lunes 3 noviembre 2014)

Tal Cual

decadencia

http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=109943&tipo=AVA

 

Otra perspectiva sobre el soborno

soborno

Alberto Medina Méndez

Una mirada excesivamente moralina suele aparecer cuando de sobornos se trata. Los que alzan la voz, las más de las veces con una enorme hipocresía, despotrican contra las prácticas corruptas e intentan explicar el fenómeno desde lo estrictamente ético.

Una reciente encuesta realizada entre hombres de negocios en un tradicional foro empresario, confirmó que poco menos de la mitad de los consultados manifestó que no sería censurable un acto de esta naturaleza.

Si bien el muestreo contempla matices en esa mitad de los entrevistados entre los que dicen que esa sería una situación aceptable solo en casos extremos y los que afirman que nunca sería un acto condenable, lo que preocupa finalmente no es esa porción, sino la elevada cuota de falsedad de la otra, esa que se espanta frente a esta realidad, ocultándose, negándolo y hasta repudiando conductas habituales propias en lo cotidiano.

La corrupción, en cualquiera de sus grados, tiene un origen concreto y su resolución no pasa ni por aterrarse, ni por negar su existencia. Una de las claves del asunto tiene que ver con que la sociedad toda, frente a situaciones como estas, se coloca, con absoluta ausencia de autocrítica, en una posición repleta de incongruencias y cargada de prejuicios.

Son muchos los ciudadanos que defienden la vigencia de aquella creencia que dice que para que exista un cohecho se requieren dos actores, el que cobra y el que paga. Esa visión pretende, intencionadamente, quitarle responsabilidad al funcionario que solicita el pago de dinero a cambio de un favor. Lo plantean como si fuera una cuestión menor e intrascendente.

Con inusitada virulencia se inculpa con fuerza a quien está dispuesto a pagar a cambio de un beneficio irregularmente otorgado. Es solo en ese caso en el que se califica al protagonista como una persona corrupta. Para esa caricaturesca descripción, ese privado, ese particular es alguien que incita al ingenuo y desprevenido funcionario estatal a cometer un delito en el que no desearía incurrir, pero que dadas las circunstancias no tiene otra salida más que aceptar de mala gana y con culpa semejante despropósito.

Lo habitual es que este tipo de razonamientos surja de gente que reivindica, desde la derecha autoritaria a la izquierda socialista, el protagónico rol del Estado como contralor de la vida ciudadana, despreciando el papel de los individuos y el empresariado genuino en el desarrollo. Se trata de personas que atacan ideológicamente al capitalismo y descreen de sus bondades.

Es frecuente que quienes critican en los demás estas conductas sean los mismos que en su vida cotidiana, evaden impuestos, utilizan tecnología sin pagar licencias, fotocopian literatura y contratan servicios de personas sin registrarlas. Son los cultores de la doble moral de este tiempo.

La corrupción forma parte de la realidad y está presente de diversas formas en la vida terrenal. En el mundo empresario, como en todas las actividades, se puede encontrar a aquellos que disponen de un comportamiento ético, progresan asumiendo riesgos y compiten en el mercado ofreciendo talento.

Pero no menos cierto es que otra importante cantidad de personas viven a la luz de negocios espurios, de prebendas estatales, de privilegios otorgados desde las sombras del poder. Obviamente esos individuos obtienen sus ingresos gracias a la influencia circunstancial de empleados que trabajan para la sociedad desde el Estado y que con atribuciones desmedidas más una absoluta discrecionalidad, deciden los destinos de esos fondos.

Es peligroso generalizar, pero más hipócrita es hacerse el distraído y hacer creer a los demás que la corrupción incluye a unos pocos cuando la realidad muestra a diario exactamente lo contrario. En todo caso, la tarea consiste en entender lo que sucede y asumir las verdaderas implicancias de defender ciertas ideas. Un Estado grande en el que los funcionarios tienen atribuciones inmensas gracias a regulaciones impulsadas inocentemente por personas que creen en las benevolencia de sistemas intervencionistas, solo genera más corrupción y de eso también hay que hacerse cargo.

Cuando alguien “puede” pagar por un favor a un funcionario, es porque previamente alguien creó un texto legal que lo habilita. Nadie abona dinero extra por algo que no resulta necesario. Cuando el Estado exige requisitos, allí nacen los sobornos. Sin regulaciones, simplemente, eso no sería posible.

Son los votantes y sus ideas políticas, los que han generado esta dinámica interminable de múltiples controles e infinitas regulaciones. Son esas normas, esa excesiva burocracia estatal, la que multiplica los hechos de corrupción. Allí está la causa y no en la falsa moral que se pretende de los demás cuando en la vida propia se hace algo demasiado parecido.

No se resuelve nada con retórica y voluntarismo moral. El problema no es que la mitad de los empresarios reconozcan que están dispuestos a cometer cohecho, sino que la otra mitad no asuma que también lo hace. La solución pasa por comprender lo que ocurre, eliminar la inmoral burocracia, los excesos regulatorios y terminar con la cultura de pretender controlarlo todo.

Sin esa acción decidida todo seguirá igual y los políticos continuarán creando normativas, porque ellos sí saben como se consiguen recursos adicionales con esa modalidad. Por eso estimulan estas ideas, para poder crear reglas que les permitan utilizarlas para su provecho personal.

Para que un inconveniente no encuentre solución precisa de un diagnóstico equivocado. Si la evaluación de la situación es errónea, las chances concretas de resolverlas son nulas. Es por eso que no hay que cometer el infantil error de quedarse con la mirada simplista de observar las consecuencias de los hechos, sino en todo caso, si se está disconforme con el presente, comprender como funciona todo y actuar sobre las verdaderas causas que lo originan. Solo así se puede cambiar la historia. El resto es solo una versión más del cinismo contemporáneo.

albertomedinamendez@gmail.com

 

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