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Democracia siglo XXI

mes

mayo 2011

Las nuevas formas del nuevo mundo

Teódulo López Meléndez

Un mundo termina, no cabe duda, y otro está en proceso de conformación. Debemos recurrir al pensador neomarxista Robert Fossaert (“El mundo del siglo XXI”) para dejar claro que el fin de un mundo no es un Apocalipsis. Como este autor bien lo dice “un mundo significa un período de la historia del sistema mundial formado por el conjunto de países interactuantes”. Al fin y al cabo, este nuevo mundo que se asoma no es más que una acumulación en proceso de modificación de todos los mundos anteriores que se sucedieron o coexistieron.

El nuevo mundo es un entramado complicado de dimensiones donde juegan desde las técnicas de producción hasta las estructura políticas que crujen y las nuevas que se asoman, desde el multiculturalismo hasta la conformación de una economía mundial, desde la caída del viejo paradigma de que las relaciones internacionales sólo podían darse entre Estados hasta el asomo de este nuevo mundo donde puede hablarse de los mundos en plural.

El hombre de este nuevo mundo está marcado por los viejos paradigmas, lo que Alvin Ward Gouldner (“La crisis de la sociología occidental”) llama la “realidad personal”. Esto es, las ideas prevalecientes en el mundo que hemos conocido, en el cual hemos vivido. El hombre de la transición enfrenta el desafío de comprender las formas emergentes con convicciones pasadas. En buena medida, pensamos nosotros, se reproduce en él la dualidad de lo emergente, dado que vive, y procura aumentar, una interiorización aldeana y una ansiosa búsqueda del nivel mundial. El hombre vivía sujeto a su nación, a su localidad, al Estado que le daba –al menos teóricamente- protección envolvente. La existencia de otros como él en otra cultura y en otro mundo organizado la suplantaba con el estudio o con el viaje, pero ahora se enfrenta o se enfrentará a una auténtica pluralidad de mundos con un sistema de redes que se moverán horizontal y verticalmente, uno donde se hará, por fuerza, ciudadano global y en el cual deberá ejercer una democracia en proceso de invención. Ya no habrá mundos autárquicos como los que describe Fossaert (Ibid) en el inicio de su obra, volcados hacia adentro, apenas transformados por el comercio lejano. Ya tampoco seguirá vigente esta multiplicidad de Estados (en el siglo XX, en 1914, antes de la guerra mundial, eran 62; en 1946, sumaban 74; en 1999 se integraban a la ONU 193; en este momento 192), este exceso de Estados que tanto ha contribuido al desmoronamiento de la vieja concepción de relaciones internacionales y que en América Latina se refleja en los microestados del Caribe que constituyen una contribución nada despreciable a la infuncionalidad de la OEA. Por lo demás, apreciamos como la línea divisoria entre conflictos internos y conflictos internacionales ha desaparecido o tiende a desaparecer.

La vieja frase “el mundo es ancho y ajeno” (Ciro alegría) deja paso a un mundo propio donde estamos obligados a incidir. Si cito a Goldner, experto en burocracia y buen alumno de Max Weber, (Sociology of the Everyday Life en The Idea of Social Structure: Papers in Honor of Robert K. Merton, La sociología actual: renovación y crítica, La dialéctica de la ideología y la tecnología), otro pensador norteamericano considerado neomarxista, aunque el calificativo es polémico y no exacto, es porque si alguien cuestionó la sociología actual fue él. Y porque insistió en el recurso de la “reflexividad”, tan necesaria al hombre de este mundo en transición, la necesidad de una profundización en el “sí mismo”. Goldner exigió mucho a los intelectuales en el sentido de pensar sobre su propio pensamiento y a la sociología que se criticara constantemente sobre su propia razón de ser. Lo digo, porque si en alguna parte conseguimos estancamiento es en las ciencias sociales y en la politología en particular. Goldnerd exige la comprensión histórica de la conciencia presente. Lo que creo es que buena parte de la crisis presente es una crisis de ideas

Atrás quedan la despolitización y el individualismo autista. Las nuevas formas del nuevo mundo llaman a la injerencia. Se trata del ejercicio de una política ciudadana, de una relación muy distinta del viejo paradigma ciudadanos-autoridad.

teodulolopezm@yahoo.com

Israel-Palestina hacia septiembre

Teódulo López Meléndez habla de “Israel-Palestina hacia septiembre” http://www.ivoox.com/israel-palestina-hacia-septiembre-audios-mp3_rf_675618_1.html

Profecía autocumplida

Por Alberto Medina Méndez

El optimismo es a veces peligroso, pero puede resultar indispensable. Al menos, a veces, nos hace creer que tenemos una chance de revertir lo que sucede. El pesimismo por el contrario implica rendirse, entregarse, bajar los brazos, y es claramente inconducente.

El genial Carlos Sabino hace poco tiempo, en una presentación, profundizó la cuestión alertando de los peligros de ambas actitudes lineales. El que cree que todo va bien, no considera necesario ir por más, se relaja y corre el riesgo de no poner empeño en los nuevos desafíos. Por el contrario, el que cree que todo está mal, considera titánica la lucha, se desanima y finalmente no intenta nada.

En realidad, lo importante es no perder realismo. No se trata de ver todo con la óptica del vaso medio lleno, ni tampoco lo inverso. Pero muchas veces los seres humanos, jugamos el aventurado juego de que nuestras expectativas se vean cumplidas, no por lo inexorable del hecho, sino por la actitud funcional que tomamos frente a nuestros vaticinios.

El fenómeno de la profecía autocumplida, esa que sostiene que una predicción, una vez planteada, es justamente la causa de que un hecho se haga realidad, la vivimos a diario. Las cosas suceden por nuestra postura frente a ellas y no porque el final de la película sea siempre el esperado.

Si entendiéramos esta dinámica, tal vez, seríamos más efectivos y entenderíamos que la realidad se construye poniendo ladrillo, sobre ladrillo, y no haciendo predicciones que consisten en la inacción propia, y la cómoda posición de espectadores crónicos.

Si queremos que algo suceda, debemos ponernos en acción, trabajar en ello, intentar influir sobre lo que deseamos que suceda para modificar el curso, ese que suponemos inapelable.

Un humorista del viejo continente solía decir que “un optimista es el que cree que todo tiene arreglo, un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo”. Pero también es cierto que aquella cita que le atribuyen a Churchil, que dice que “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”, describe con contundencia mucho de lo que sentimos.

Solo nos puede sacar de esta inercia temeraria, cierta imprescindible rebeldía, una perspectiva más revolucionaria, de cambio, de giro, menos estática, para desarrollar una imperiosa capacidad crítica y evitar que todo nos conforme, o simplemente para que todo lo que nos disguste no pase a formar parte del paisaje, sin más. Tal vez, precisemos una importante cuota de autocrítica, para no caer en la trampa que propone la conjetura vacía.

Los ciudadanos tenemos que trabajar en ello, para marcar la agenda y no ser simplemente seguidores de la modalidad que nos formulan, esa que solo nos permite mirar, sin ser protagonistas.

Pero para cambiar esa rutina, resulta imprescindible dejar la pasividad que nos caracteriza y pasar a la tarea específica. Describirnos mansamente como optimistas o pesimistas, nos impide ver otra alternativa, tal vez esa que decía un escritor inglés cuando afirmaba que “el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas”.

Es preciso que podamos entender que el problema somos nosotros, nuestros prejuicios y paradigmas, nuestras creencias y valores, la actitud que tenemos y las decisiones que tomamos.

Si seguimos creyendo que todo se trata de quejarnos o aplaudir, de observar sin hacer, de juzgar sin arriesgar, de discutir sin argumentar, de encerrarse en caprichos, en vez de aprender, es poco probable que salgamos de este círculo vicioso.

Para salir de esta inmovilidad hace falta mucho más que discursos. Se precisa bastante claridad conceptual, mucha inteligencia, una tenacidad sin concesiones, cierto espíritu autocrítico y fundamentalmente una integridad que evite llevarnos por los caminos ya recorridos, esos que aborrecemos en los demás y que a veces aceptamos en nosotros mismos, de la mano de una piadosa justificación oportuna.

El desafío esta a la vista. Solo debemos tomar la decisión de enfrentarlo y sobre todo de no terminar siendo nosotros mismos, con nuestros presentimientos, los que terminemos haciendo que se cumplan solo por creer que son inevitables. Que sucedan porque muchos se tomaron la tarea de proponérselo está en la lista de posibilidades, pero que terminen ocurriendo como consecuencia de nuestras omisiones, es imperdonable.

Hagamos algo en concreto, pongámonos en marcha, empecemos a trabajar con seriedad, demos ese primer paso, para que no terminemos lamentando otra profecía autocumplida.

amedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
http://www.albertomedinamendez.com
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Internet y los nombres de las revueltas


Teódulo López Meléndez

El presidente Sarkozy ha convocado en París una especie de cumbre sobre lo cibernético antes que los poderes mundiales económicos se reúnan. El poder de Internet es el tema, sobre el tapete por la revolución árabe y hasta por el M-15 español, lo que nos obliga a algunos recordatorios.

La crisis económica de la hoy hablamos comenzó, sin lugar a dudas, en los años setenta, con tres factores: el bloqueo petrolero a occidente, la internalización del capital y, finalmente, la caída del bloque socialista, todos ayudados por el feroz ataque neoliberal contra el Estado.

El primer factor mostró una cara inédita: la crisis del modelo de crecimiento y acumulación en occidente, con una consecuencia política grave: el Estado de bienestar flaqueaba y la ruptura de las condiciones que permitían el arbitraje de los conflictos en el plano social. El segundo conllevaba a una redistribución del poder que ya no respetaba marcos nacionales: el capital perdía su rostro, se movía en un plano mundial, sin nacionalidad y sin escrúpulos de respeto a los viejos marcos. El tercero mostraba la caída militar, de dominio, de control por parte de los polos en que el mundo venía funcionando. La caída del bloque soviético no dio paso a un mundo unipolar y al fin de la historia, sino a un proceso de confusión donde el imperio norteamericano restante daba sus nuevos pasos militares que no representaban otra cosa que los estertores de una manera de ejercer el poderío económico y militar, hasta llegar a lo que ahora tenemos, esto es, unos Estados Unidos tratando de mantener su influencia en una indefinida actuación colectiva y multilateral. En otras palabras, moría el Estado Tutelar.

En lo económico, como suele suceder, se encuentran las fuentes de variados cambios en la estructura política. La imprevisibilidad de lo económico conduce al Estado a la impotencia, todo debe ser provisional y de ajustes momentáneos, la demanda y la inversión se confundieron con los abusos de una especulación financiera desatada bajo la sin razón y la falta de escrúpulos que llevaron a la más reciente crisis. En este cuadro el Estado-nación ya no sirve para la expansión del capital –internacionalizado por cuenta propia- e impotente para los compromisos sociopolíticos.

Los espacios económicos nacionales se ven cada día más limitados. Si recordamos el traslado de la producción de bienes a sitios con mano de obra barata podremos afirmar que se ha producido una transnacionalización de la producción. Hoy se produce en redes globales lo que conlleva también a una reconfiguración del espacio social. Verifiquemos el retroceso de la hasta ahora llamada clase obrera y la disolución persistente del sindicalismo, a lo que debemos sumar la reducción de la clase media.

El contrato original descrito como base del Estado-nación viene socavado pues cada día el ciudadano no encuentra respuesta en su cesión de derechos a ese ente supra llamado Estado. Ello forma parte de la evidente crisis de las instituciones políticas y del desplome de los llamados “dirigentes”.

Los problemas se han globalizado y ya el Estado-nación no tiene modo de alcanzarlos. El problema de la contaminación, con la destrucción de la capa de ozono; la propagación del terrorismo; del SIDA o de otras virosis; el sistema financiero internacionalizado; el potencial nuclear; el narcotráfico; la pobreza extrema. Problemas todos que han obligado a la creación de organizaciones transnacionales o supranacionales donde la palabra soberanía se ha hecho hueca.

Las instancias locales de poder están a la orden del día. Dentro de esta tendencia se inserta el reclamo de descentralización administrativa, pues cada región quiere manejar sus asuntos, desde los hospitales hasta la policía. Cabe destacar que esta tendencia universal sólo es contrarrestada en países como Venezuela, donde el régimen considera necesario acumular todos los poderes.

La conformación de los bloques regionales altera los sistemas geopolíticos de seguridad global. Las decisiones claves no se toman en el marco del Estado-nación, ni siquiera en continentes como el latinoamericano donde todos los procesos de integración jamás pasan de la fase embrionaria.

Y llegamos al propósito de la cumbre convocada por Sarkozy y al efecto sobre el mundo árabe y sobre España: las nuevas tecnologías de la comunicación. Los ciudadanos lo son cada vez más de otro espacio distinto del propio territorio, lo son del ciberespacio, de un terreno universal donde se forman nuevas redes de intereses y de intercambio cultural que excede con creces los viejos límites.

Ahora se determina y se actúa en términos globales. Ya no hay un espacio territorial propiamente dicho como base de acción. La tendencia es a la desterritorialización. Hoy existen ONG que intervienen en campos específicos en situaciones que ocurren en cualquier lugar del mundo. Ello marca otro tipo de organización que interviene en los procesos globales, pues están integradas por personas que pertenecen a diversas nacionalidades. Ejercen poder en cuanto inciden en modificar situaciones, desde ambientales hasta políticas, desde económicas hasta geoestratégicas. Así, un ciudadano venezolano interviene en la crisis de Birmania junto a un inglés o a un sudafricano, uniendo esfuerzos y recurriendo a la moderna tecnología de la comunicación.

Hay un nuevo modo de ser ciudadano y en él se entremezclan el refugio en lo local con una participación intensa en el destino del planeta todo. En medio queda el Estado-nación, aún superviviente, pero advertido de término de su existencia. Si la construcción del Estado-nación fue un proceso de siglos la formulación jurídica de un Estado global tardará, pero no siglos, gracias a las nuevas tecnologías.

La impotencia del Estado-nación obliga a buscar un envoltorio protector sustitutivo del antiguo contrato de cesión. No es por casualidad que hasta una plaza sea un refugio. Ello implica un renacimiento de las aspiraciones comunitarias ante la consecuencial pérdida de la protección que otorgaba aquél. Es curioso sólo en apariencia: la sacudida española se ha llamado a sí misma en inglés: spanish revolution.

teodulolopezm@yahoo.com

López Meléndez habla de “Elecciones en España

http://www.ivoox.com/elecciones-espanolas-audios-mp3_rf_665184_1.html

Entrevista a Teódulo López Meléndez

(Publicada en el polémico semanario venezolano “Las verdades de Miguel” el viernes 20 de mayo 2011)

Barquisimeto lo vio nacer en 1945, “soy el único larense que no canta, pero habla duro”. Abogado, novelista, ensayista, editor, poeta y traductor de poesía. En tiempos de Luis Herrera Campins, su gran amigo, ejerció cargos diplomáticos en Portugal, Italia y Argentina. Su obra literaria se extiende a la treintena de libros publicados, hoy colabora con diversas publicaciones europeas y latinoamericanas. Su obra poética ha sido recogida en la antología Viaje en la comedia y ha traducido a Ungaretti, Montale, Cuasimodo y Pessoa. Entre sus ensayos destacan Por el país del hombre y El último texto. Entre sus novelas cabe mencionar En agonía, en la que lleva a la narrativa la actual conflictividad venezolana. En Fin de la comedia recoge cinco poemarios que había mantenido inéditos. Caracas es su refugio. Y asegura que si el Presidente lee su proyecto de país y lo llamara, va a conversar con él, “pero mucho me temo que la reunión resultaría muy desagradable para Chávez, porque le cantaría varias; si está dispuesto a escucharme y aguantar el tsunami, con muchísimo gusto”. Ha planteado la necesidad de convocar una asamblea constituyente inmediatamente después si se produce la transición de gobierno porque “quiere saber cómo se va a gobernar este país con ese TSJ, con esa fiscal, con ese contralor, con esa defensora del pueblo y con esa AN”. No tiene dudas de que “Chávez puede ganar ‘limpiamente’ las elecciones “porque hay abuso de poder y de los medios radioeléctricos, uso de dinero público para la campaña y control del CNE. Todo está por escribirse, pues si algo sabe este poeta es que el agua pasa ininterrumpidamente por debajo de los puentes”. Teódulo López Meléndez, quien asesora a algunas de las pocas empresas que quedan en el país, es nuestro entrevistado, y cuando habla de la oposición y el oficialismo, el plomo es parejo…
Lavinia González
lavigonzal@yahoo.com


–Tengo entendido que además de escritor, es político y quería ser precandidato unitario, ¿tiene un partido político, militaba en alguno de la Mesa de la Unidad Democrática?

–Cuando anuncié que era precandidato a la Presidencia de la República, lo hice advirtiendo que lo hacía por razones pedagógicas. Notaba un profundo vacío conceptual en los planteamientos que se realizaban y, en consecuencia, asumí esa responsabilidad conociendo perfectamente los riesgos a los que me exponía. No tengo ningún partido político, tampoco soy militante de ninguno.

–Entonces, cómo pretendía ser precandidato a la Presidencia de la República sin el apoyo de una fuerza, fórmula o movimiento político.

–Había el planteamiento de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de convocar a unas primarias, luego, visto el transcurrir de los acontecimientos, anuncié mi retiro de esas primarias. En mi opinión, la MUD no responde a los principios por mí manifestados ni a la realidad en los hechos que se nos avecinan. Cuando dije que era precandidato a la Presidencia de la República, presenté un programa de gobierno y un proyecto de país. En mi concepción de la política, para ser candidato hay que decirle al país lo que se quiere hacer con él. En ese programa abordé temas, como: educación, inseguridad, ambiente, petróleo y lucha contra la pobreza. Y en el proyecto país propuse tres grandes vías para conducir a Venezuela: una sociedad del conocimiento, una república de ciudadanos y una democracia del siglo XXI. Estos tres conceptos los he desarrollado ampliamente en nueve libros que he publicado en los últimos años. Creo que el país se debate entre un presente ominoso y un pasado congelado. Y alguien tiene que hablarle del futuro.

–Más que precandidatos, Henry Ramos Allup quiere proyectos de país. ¿Por qué no le presentó el suyo o es que el secretario nacional de Acción Democrática no sabe de la existencia de Téodulo López Meléndez?

–Fundamentalmente, Ramos Allup ha hecho planteamientos de vieja política, de viejos métodos y de viejos comportamientos. La MUD se convirtió no en una respuesta a las necesidades del país, sino en una propuesta equivocada. Ha sido Ramos Allup el vocero que ha repetido, insistentemente, que el objetivo es sacar a Chávez de Miraflores. Y, en mi opinión, ese no es el objetivo, sino sustituirlo por una oferta de construcción de futuro. La Generación del 28 no se planteó que el único problema era sacar a Juan Vicente Gómez del poder, sino construir una democracia –voto femenino, libertad, partidos políticos- y lo lograron. No puede sacarse a Hugo Chávez de Miraflores si no se ofrece un proyecto sustitutivo que abarque toda la concepción de lo que queremos hacer con el país.

“En Venezuela pervive una tendencia
autoritaria desde la independencia”

–Cuál es su concepto de unidad.

–En la MUD, la unidad se convirtió en un fetiche. La MUD es una alianza de partidos, no una alianza del país. Establecí un concepto de expresión que denominé ‘Unidad Superior’ que involucraba a diferentes sectores nacionales en un proceso de superación de la polarización. La polarización es una enfermedad que tiene cura, pero debe dársele en primer lugar, la medicina adecuada y en segundo lugar, un largo proceso de reposo. Tenemos que marchar hacia la conformación de un país donde eliminemos la polarización porque ésta le conviene a ambos sectores, que se retroalimentan, pues los dos son el anverso y el reverso de una tendencia autoritaria que pervive en este país desde la época misma de la independencia.

–El PPT salió al ruedo político de la mano del Frente Progresista por el Cambio, con la mayoría de los partidos ex chavistas que apuestan por una ‘unidad superior’, lo mismo que usted plantea, que vaya más allá de las organizaciones políticas e incluya a grupos sociales “porque la Mesa de la Unidad sola no derrota a Chávez”, declaró José Albornoz.

–He visto que el Frente Progresista del Cambio (FPC) ha utilizado, constantemente, dos expresiones mías, ‘Tercera Opción’ y ‘Unidad Superior’, pero el FPC no es ni una cosa ni la otra; esas expresiones sólo son absolutamente necesarias para conformarlas, que es bien distinto. De manera que en esa unidad superior del Frente Progresista debe venir, pero ellos no son la unidad superior.

–Según el secretario general de Patria Para Todos, en la MUD no hay un espacio dedicado al tema del petróleo, tampoco está la democratización de la participación, lo que se conoce como democracia participativa. Además, el modelo de país que hay allí no se ve con claridad porque se repiten cosas que pudieran recordar el puntofijismo.

–Le pregunto al señor Albornoz, qué es lo que le interesa, ¿mantener a Henri Falcón en la Gobernación de Lara? Lo invito a que actúe en consecuencia, él sabrá lo que son las consecuencias.

–Chávez criticó una supuesta división dentro de la Mesa de la Unidad Democrática. Y afirmó, palabras más palabras menos, que allí lo que hay es guerra, que la llamada ‘unidad’ no es unidad ni es nada. ¿Tiene razón el Presidente?

–Él tiene razón en unas cuantas cosas, sólo que a veces no logra contener su espíritu manipulador. Chávez es un prisionero de sí mismo. Cuando en una rueda de prensa televisada o en una cadena nacional uno de sus ministros regañados le responda con criterio y hombría, entonces el Presidente tendrá que revisarse. En este país y en este momento todo parece imposible, pero el papel de un intelectual, como yo, es decirle al país que existen otras posibilidades, otras vías de renovación y un futuro posible de construir.

–¿Cree que el Gobierno reconocerá un proceso distinto a la revolución y, por ende, el triunfo de la oposición?

–He dicho varias cosas sobre participación electoral en situaciones como las que hoy vivimos en Venezuela. Se va a elecciones cuando se está convencido de tener una fuerza que va a hacer respetar los resultados o se va a elecciones cuando se tenga el propósito de provocar un fraude para quitarle a un régimen su vestimenta democrática. Aquí no estamos en ninguna de estas situaciones, la participación electoral se convirtió en el único objetivo, es decir, en electoralismo. Y para garantizar esa ansiada participación electoral se olvidó de todo tipo de resistencia al régimen, diluyeron la protesta social en marchas sin sentido, por ejemplo. También he dicho que si se produce la victoria electoral, a pesar de pensar que la MUD marcha a paso de derrotada, enfrentaremos la transición más difícil de nuestra historia. En primer lugar no sabemos si habrá entrega de poder o si habrá comisiones de enlace, o si van a hacer lo mismo que hicieron con las gobernaciones y alcaldías que perdieron. En segundo lugar, la asunción del poder significa un primer paso muy peligroso, que se traduce en encontrar el estado de la Hacienda Pública nacional, auditar a Pdvsa; podríamos, inclusive, encontrarnos con que no hay dinero para pagarles a los empleados públicos. Me pregunto cómo es que la MUD puede dedicarse a la redacción de un reglamento para regular a los alcaldes que quieren ser gobernadores y a los gobernadores que desean ser presidente de la República, en vez de estar paseándose por cómo enfrentar la situación de la Hacienda Pública nacional una vez se tome el poder. ¿Te das cuenta de cómo es la contradicción que me condujo a mis decisiones?

–La de 2012 será la elección más difícil en la historia porque “lo que viene es joropo”, advirtió el Primer Mandatario.

–Hay parte de verdad y parte de espectáculo. Lo que Chávez pretende demostrar es que la única posibilidad que tiene el país de gobernabilidad es él.

–¿El Gobierno actual es mayoría?

–Si te respondo en este momento, estaría haciendo una encuesta porque las encuestas son retratos del momento. Aquí falta mucha agua para pasar por debajo de los puentes. Cuando se habló de los ingresos petroleros extra producidos por la revolución árabe, me cansé de proponer que tomaran la palabra en la Asamblea Nacional para congelar esos ingresos en un fondo especial y nadie me hizo caso. Mientras Chávez arrancó su campaña pera su reelección como jefe de Estado, la MUD aplazó sus primarias para el 12 de febrero de 2012. Se habló de elecciones anticipadas, pero en este país las elecciones presidenciales se realizan en la fecha que el Presidente decida. Si está bien que se efectúen para mediados de año y las está ganando, entonces será para esa fecha; si el mes escogido es octubre, así será. De manera que estamos ante unas elecciones móviles.

–Las elecciones, dada la complejidad y el costo de la maquinaria electoral, sólo pueden ser ganadas por partidos electoralmente organizados, dicen los expertos.

–No puedo responder por la Mesa de la Unidad. En mi caso hay voluntad, palabra y patitas para recorrer el país. Ahora bien, dentro de una oferta sustitutiva que abarque, desde la concepción de la economía hasta la concepción de la política, es necesario decirle al país que después de 12 años de gobierno chavista, no se puede ir contra el Presidente sin una política de inclusión social profunda. Este país no es el mismo de antes. Para bien o para mal, Chávez lo cambió.

–Domingo Alberto Rangel ha dicho que ni la oposición ni Chávez ganarán las elecciones, sino un militar desafecto al candidato oficialista.

–Los procesos históricos no son lineales, tienen accidentes y como todo en la vida, siempre hay imprevistos. Como analista político no descarto ninguna posibilidad, y refiriéndome al comentario que haces, en este momento no lo veo así. Por otra parte, estamos en un mundo muy distinto y complicado, donde se ha producido una revalorización de los Derechos Humanos y donde existe una reacción mundial muy fuerte contra toda toma del poder por la vía violenta.

–Muchos venezolanos han puesto sus esperanzas en el proyecto unitario, pero también muchos critican las deficiencias existentes en quienes pretenden erigirse en líderes. ¿Estamos ante lo que podría llamarse ‘decepción unitaria’?

–Sí… He respetado una creencia general que existe en el mundo opositor sobre unidad y sobre arribo a estas elecciones presidenciales, pero también es mi deber advertirle al país que hay un camino que no va a ninguna parte, en consecuencia, como los pueblos son tardíos en reaccionar, tengo toda la paciencia del mundo porque a pesar de mi edad, soy un joven de la segunda década del siglo XXI.


“He hablado de la necesidad
de un tsunami ciudadano”

–A quién creerle, a los políticos o a los escritores.

–No estoy hablando como escritor, sino como político; no obstante, hay una diferencia entre un político y un estadista; el primero piensa en las próximas elecciones mientras que el segundo en los próximos 10 años. El escritor escribe ensayos, he publicado 6 libros en los cuales analizo el nuevo milenio, uno sobre La tercera opción, otro acerca de las Reflexiones de la democracia del siglo XXI, en fin, he perdido la cuenta del número de obras de mi autoría. Pero en primer lugar soy un político, todo político es un ciudadano que se interesa por la cosa pública, y en segundo lugar soy intelectual que cree que sin renovación de las ideas no vamos a ninguna parte.

–¿Sabe si sus libros han sido leídos por los integrantes de la Mesa de la Unidad?

–Lo pongo en duda. Hoy en día, publico mis libros como e-book, por tanto, son gratis y están al alcance de cualquier persona que quiera leerlos. Basta entrar a uno de los buscadores de Internet y preguntar por mis libros, para encontrarlos. Los libros están muy caros, también fui editor y hasta hace poco tuve una editorial. Imprimir un libro tiene un valor aproximado de 16 millones de los viejos, es imposible asumir ese costo. Yo, que soy un lector empedernido, no puedo leer sino en la pantalla de mi computadora.

–¿El venezolano es buen lector?

–No lo es, sin embargo, no me puedo quejar porque viendo mis estadísticas de entrada, las respuestas son masivas. La tercera opción tiene casi 2 mil lecturas, la gente dice que tengo razón al exigir una reacción ciudadana. He hablado de la necesidad de un tsunami ciudadano que pase por encima de una clase política usufructuaria y produzca otro tipo de liderazgo. Mi reacción es positiva, ahora bien, no tengo poder para coordinar directamente esa reacción. En un país donde un intelectual anuncia que es precandidato presidencial, por lo menos merece una atención de los medios. Tú estas entrevistándome porque supiste que renunciaba a mi participación en las primarias. Pero aprovecho para decir que la primera reacción fue el silencio y el bloqueo total de lo que llamo medios afectos a la oposición legalista.

–En tiempos de elecciones afloran los políticos ‘chiflados’, tal vez los medios lo consideraron poco serio, de ahí que no haya sido tomado en cuenta.

–Tenía previsto la acusación de loco cuando anuncié mi precandidatura, y en los corrillos la manejaron, tal vez dijeron que éste es un poeta loco que tuvo la ocurrencia de lanzarse como precandidato presidencial. ¿Cómo me sentí? Absolutamente normal porque lo preví. Locos han sido llamados unos cuantos en la historia de la humanidad, pero te puedo asegurar que en mi vida jamás he estado tan cuerdo, que mido mis decisiones con absoluta precisión matemático política.

–Qué pasaría si el andamiaje en el que está apoyada la ‘unidad’ llegara a fracturarse.

–Cada quien cogería su camino… Me encuentro sentado contigo en esta salita de mi apartamento, no estoy en la puerta de mi edificio esperando que pase el cadáver de mi enemigo.

–¿Hay autismo en esa alternativa democrática?

–Por supuesto que lo hay, es el ejercicio de un poder que nadie ha otorgado, eso es democracia del siglo XX.

–El escenario se presta para que los partidos aliados de la MUD comiencen a saltar la talanquera.

–Eso no lo sé. Respondo, permanentemente, que los procesos históricos tienen incidencia y producen sorpresas. Le he dicho al país lo siguiente: mi nombre y mis ideas están a la orden de los venezolanos, eso significa lo que significa, no tiene traducción. Estoy donde estoy y lo que pretendo es que las talanqueras se acaben.

–¿Considera que antes de llevarse a cabo las primarias, son necesarios los debates entre los candidatos para que los venezolanos sepamos quién es quién, si son presidenciables o no?

–Lo propuse, insistentemente. Manifesté que los precandidatos deben de ir a la televisión, sobre todo, para decirle al país lo que piensan. Dos meses después, Antonio Ledezma, alcalde metropolitano, dijo que él aceptaba un debate. Cuando lo precisé y le comuniqué que teníamos que nombrar un comité técnico para que organizara el debate, él desapareció del mapa.

–Salvo Henrique Capriles Radonski, los pocos candidatos que se han asomado como ‘presidenciables’ son más de lo mismo, es decir, todos son actores de la IV República.

–Sostengo que aun sin haberse llevado a cabo, las primarias han perdido sentido. Primero había una ilusión, la gente pensaba “vamos a primarias, escogemos el mejor, ganamos las elecciones y esto coge otro camino”. Pues ese sentido elemental ha perdido muchísima fuerza por la repetición de caras, los rostros nuevos aún escasean. Cómo es posible que el único que ha presentado un programa de gobierno y un proyecto de país haya sido yo. ¿Cómo se pretende gobernar a un país sin explicarle lo que se va a hacer? ¿Cómo puede haber tanta orfandad de ideas?

–Propone la democracia del siglo XXI en vez del socialismo del siglo XXI, en qué se basa esa propuesta.

–Estamos viviendo en un país donde los conceptos están congelados, donde se está ofreciendo como alternativa al Gobierno un retorno al pasado, olvidando que las ideas están en permanente renovación y desarrollo. Una democracia del siglo XXI implica una sociedad consciente de su poder, una donde los partidos políticos sean apenas unos intermediarios más entre la sociedad civil y el poder; asimismo, implica una interrogación ilimitada. Una democracia del siglo XXI es un proceso sin fin, donde la sociedad ejerce el poder por la vía instituyente, que es un concepto inclusive superior al de constituyente, es decir, un cuerpo social vivo con otro criterio de por qué se otorga el poder a determinado sector para que lo ejerza no en su nombre, pues la representación o la democracia representativa ha muerto, llegó a su fin y hay que sustituirla por otros medios. Este cuerpo social al que llamo sociedad del conocimiento, que es un cuerpo vivo, inteligente, al cual se le ha inducido por vía de una reforma educativa profunda, produce entonces unos nuevos líderes que no tienen nada que ver con el concepto de mando. El nuevo líder no manda, sino que interpreta y ejecuta.

Algunas de mis propuestas

“Mi proyecto país es una respuesta al Plan de la Nación que se vence en 2013 y que redactó Giordani.
* Propongo una socioeconomía donde puedan convivir pacíficamente varios tipos de propiedad con respeto a la propiedad privada dentro del orden jurídico normal. Es imposible seguir viviendo en un régimen económico que, por cierto, es el que ofrecen de regreso a un neoliberalismo extremo o a una privatización masiva de las empresas del Estado. El concepto de crecimiento económico está demodé y muerto. Un país puede crecer 6 u 8% anual y la pobreza continuar igual, esa es la explicación de todo lo que ha pasado en Perú, donde creció la economía, pero no el hombre. En consecuencia, parto de una idea: el desarrollo sustentable de lo humano, no de las cifras macroeconómicas.

* La primera acción que tiene que hacer el gobierno, es declarar en emergencia la educación nacional. Que en un plazo de dos años se comprometa a cancelar la deuda que se tiene con el sector universitario. Qué dé un aumento general de salarios a los maestros, pero bajo un compromiso: todos se someten a cursos y seminarios de renovación conceptual. Mi principio es: todo el que quiera una reivindicación, debe pagarla con su superación personal y profesional. Las universidades tienen que ir a reformas, mas no con la intervención del Estado, sino de los propios universitarios.

* Hice todo un plan de salud que contenía 14 propuestas, partiendo del desarrollo de la actual Ley de Seguridad Social; la descentralización para que gobernaciones, alcaldías y municipios adquieran competencia bajo un programa de integración de salud que implica prevención, vacunación e insumos en los hospitales.

* Si en algo ha avanzado el gobierno de Chávez es en el área alimenticia, no sin cometer alguna tropelía expropiando lo que no debe expropiar. Según las encuestas internacionales, en el campo de la alimentación el país ha avanzado, los venezolanos están comiendo mejor y es un mérito del Presidente.

* Dieciséis propuestas hice para la seguridad. El Gobierno y la oposición piensan que la seguridad es cuestión de reales, de inversión en la compra de más patrullas y motos. Incluyo un proyecto que no es original mío, sino de André Malraux cuando fue ministro de Cultura de Francia; él creó las Casas de la Cultura y de la Juventud en todos los barrios y municipios franceses, y mediante ese instrumento transformó a la sociedad. Hay que poner en cada barrio de Venezuela una casa donde vayan a ensayar los chicos de la orquesta, donde haya cuenta cuentos, libros y, sobre todo, conexión a Internet.

* En cuanto a las cárceles: es necesario quitar a la Guardia Nacional como custodio de las mismas y constituir un cuerpo especializado en administración. Mi propuesta: que el director de un centro penitenciario sea un criminólogo. Y negociar con las universidades el establecimiento de esa carrera específica como posgrado en derecho.

PingPong

–Su nombre no está en el almanaque…

–Es griego y significa “Don de Dios”.

–Qué concepto tiene de Teódulo López Meléndez.

(Jajajajaja) –Me resulta difícil hablar de mí porque algunos me acusan de soberbio y otros de duro. Pero soy un pozo de ternura, garantizo que hay personas que lo saben y pueden dar fe de lo que digo.

–¿No puede haber un gran poeta sin una gota de locura?

–La locura poética no tiene nada que ver que la locura que conocemos en psiquiatría.

–¿El último poema que escribió?

–Un viaje a los límites del Universo.

–Vargas Llosa lee más a los escritores muertos que a los vivos, ¿y usted?

–Hago todo lo contrario, me gusta leer libros de escritores que aún viven. La literatura anda como la realidad global en momentos de crisis.

–Se ha declarado lector incansable, ¿lee Las Verdades de Miguel?

–Es indispensable leerlo, el señor Salazar, además de estar muy bien informado, tiene una lengua muy brava. Ambas cosas son necesarias en este país (risas).

–¿Es de los que goza y hace gozar sin causarse daño a sí mismo ni a otros?

–Quizá hacer gozar a alguien haciéndolo sufrir y produciéndole dolor, podrá ser un acto de sadomasoquismo.


–¿La moral femenina es más fuerte que la masculina?

–Soy un partidario ferviente de las mujeres al punto de decir que no es el hombre el sexo fuerte, sino la mujer.

–A los 20 años un hombre es un pavo real; a los 30, un león; a los 40, un camello; a los 50, una serpiente; a los 60, un perro; a los 70, un mono y a los 80, nada.

–Tengo 66 años y aplico lo que me dijo mi amigo Pancho Herrera Luque: para ser ensayista hay que tener más de 50 y para ser filósofo más de 60. Así que tus animalitos no me agradaron (risas).

–Al levantarse, qué le despierta el corazón y la sonrisa.

-Mi gata, Fufú. Ella me levanta a las 6 en punto porque quiere la primera ración de caricias de su dueño.

–¿El mejor afrodisíaco es la inocencia?

–No, una mujer bella.

–¿Es un opositor hormonal?

–Soy un disidente comprensivo.

–¿En la Asamblea Nacional todos los diputados son políticos emocionales?

–Prefiero llamarlos inútiles.

–De qué lo ha salvado la actividad política.

–De nada, la actividad política se cumple como una obligación de servicio público. El verdadero concepto de la política es que es un sacerdocio para servir, no para servirse.

–¿Alguna vez se ha sentido desvalido?

–En varias ocasiones, el problema no es caerse, sino levantarse.

–¿La democracia es el más estúpido de todos los mitos porque ni siquiera tiene carácter místico?

–Podría tenerlo si se produce una reacción ciudadana de conformación de un cuerpo vivo.

–¿El Venezuela hace falta el “operativo manos limpias”?

–Como lucha contra la corrupción no bastan los operativos. Basta que un gobernante no permita los traspiés, aunque estos sean pequeños.

–¿Cree que en el Gobierno hay funcionarios con una ética inviolable?

–Sí, como no, y también ex funcionarios. El otro día pensaba en esos funcionarios que eran estupendos, pero fueron despedidos. Siempre recuerdo a quien fuera autoridad máxima de Vargas y que ahora está en una ONG que se dedica a cuestiones electorales. Si le hubieran hecho caso a Carlos Genatios, el estado Vargas estaría en otra situación.

–Qué cáncer aún no ha podido extirpar Chávez.

–Es que no ha podido extirpar ninguno, ha creado otros cánceres. Ha sembrado una profunda división nacional que no existía en este país desde la Guerra Federal.

–El Presidente espera por el candidato “majunche” de la oposición.

–El gato maula juega con el pícaro ratón, eso es lo que hace el Comandante Presidente (jajajajajaja).

–¿Los políticos venezolanos son inteligentes para los problemas secundarios y de una estupidez crasa para los problemas fundamentales?

–Diría que en la primera parte también han demostrado una ineficacia proverbial. Y como siguen considerando la política como la vieja práctica de la intriga y no como un cuerpo de ideas a implementar, incurren en viejos métodos.

–¿Las revoluciones no se pueden hacer si la mayoría del país no quiere?

–Para que una revolución tenga éxito tiene que tener, primero, una complicidad afectiva de la nación. Y segundo, este pueblo hubiese aceptado todas las transformaciones necesarias, mas no la arbitrariedad.

–Qué prefiere, morir de pie o vivir arrodillado.

–Las dos alternativas son absurdas, estamos en el siglo XXI. Por qué no mejor plantearnos lo siguiente: o vivimos con ideas renovadas o seguimos con esta dependencia. El país está para elegir entre el presente y el pasado, yo elijo el futuro.

El atajo de la pereza

Por Alberto Medina Méndez

Es increíble como venimos perdiendo la batalla. La desidia le ha ganado al esfuerzo, la apatía viene triunfando por sobre el esmero. Es que hemos desarrollado, como sociedad, una peligrosa tradición, engañosa, ruin e inmoral, por cierto.

Se ha instalado una dinámica que consiste en generar resultados sin hacer los méritos suficientes. Entonces, lo fácil se impone a lo complejo y lo confortable deja de lado los escollos razonables, esos que anteceden siempre al triunfo.

En el pasado, el éxito era la consecuencia natural del esfuerzo, el corolario esperable después de tantas buenas acciones. Antes se trataba de avanzar, en base a ser consistentes, sólidos, perseverantes y sobre todo honestos.

Hoy parece que cierta cultura a contramano, dice que no es necesario generar riqueza para tenerla, alcanza con que otro la produzca, y luego solo elegir gobernantes funcionales al saqueo para que la estrategia del despojo a los que se esfuerzan permita subsidiar a los que no lo merecen, a los que no han hecho lo suficiente para conseguirlo.

La inercia parasitaria acomete decididamente en todos los frentes, y lo más grave, es que encuentra legitimación por doquier. Se ha convertido, paradójicamente, en el discurso políticamente correcto. Han caído en el juego fácil de declarar inválidos a los incapaces, convencerlos de ello, para quitarles hasta su dignidad. Solo merecen dádivas, regalos, son demasiado poca cosa para poder conseguir su sustento. Esa es la filosofía que predican los benefactores, esos que distribuyen los dineros ajenos como si fueran propios.

El desgano sigue festejando. Está convencido que puede lograr cualquier cosa, y que para ello, no precisa mover siquiera un dedo. Alcanza con reclamar, protestar, quejarse y ser muy eficiente a la hora de elegir el blanco de sus reproches.

El sistema de premios y castigos está en plena confusión. Y es que a nuestro alrededor se ha hecho verosímil esto de que se logran alcanzar las metas sin sacrificio alguno, sin esmero, sin dedicarse a nada en concreto.

Muchos parecen haber logrado reunir fortunas, obtener victorias rápidamente, sin más empeño que el de conseguir el favor público o solo cobijarse en el calor del poder para armar el negocio “oportuno”.

Estamos transmitiendo un nefasto discurso a las generaciones que vienen. Jugamos al límite y ponemos en duda la escala de valores de la que no debimos apartarnos ni siquiera en épocas de abundancia. Le estamos diciendo a todos, que no es necesario esforzarse para lograr la meta, que no es preciso trabajar de sol a sol, que alguien puede producir por nosotros, y que los derechos son más importantes que las obligaciones.

Hemos entrado en el sinuoso camino de ufanarnos de nuestra abulia, de afirmar que no es preciso levantarse temprano, que da lo mismo hacerlo un poco más tarde, que es suficiente con tener necesidades para que alguien deba ocuparse de ellas con su sacrificio.

Se trata de un riesgo desproporcionado, porque terminamos alentando a la vagancia, fomentando la holgazanería, a veces sin siquiera razonarlo de este modo. Algunos siguen confundiendo sensibilidad con necedad.

Ser solidario, comprensivo, es una elección personal, una opción voluntaria e intransferible, y no implica aplaudir a los remolones sino premiar a los que trajinan a diario. Cuando comprendamos que la indolencia no tiene justificación, y que la ausencia de oportunidades no habilita a cruzarse de brazos, tal vez tengamos alguna chance de revertir esta patética tendencia.

Este esquema es centralmente inmoral. Que los que se esmeran deban financiar a los que no lo hacen es un despropósito. Y que los que han desarrollado un culto de la pereza, tengan además el privilegio de recibir aplausos, mientras insultan a sus sostenedores, es realmente un desatino.

Es posible que durante algún tiempo podamos mantener esta parodia, pero debemos ser absolutamente conscientes de que esto no es sustentable en el tiempo. Un sistema que pretende perdurar sobre la base de que algunos producen y otros son subsidiados por los primeros, alienta a que el primer grupo sea cada vez más pequeño, y que el segundo crezca empujado por los naturales incentivos de recibir todo sin aportar demasiado.

Cuando los años se sucedan y el tiempo transcurra, un buen día, nos daremos cuenta del error que estamos cometiendo como sociedad. Sobre las ruinas de esa comunidad, tomaremos nota de que nos hemos empobrecido no solo económicamente, sino también en nuestro mayor capital, la integridad.

Estamos a tiempo de reaccionar. No esperemos que los que duermen la siesta, sean los que den el primer paso. Ellos son los beneficiarios de este perverso juego. Los que deben revelarse, los que pueden cambiar el rumbo, son esos que están llamados a transformarse en la locomotora de la sociedad, los que se esfuerzan, los que han decidido darle dignidad a sus logros y no aprovecharse del esmero ajeno para tirar su honor a la basura. Esos que se quedaron sin orgullo, los que ya no tienen ni autoestima, ni amor propio, seguirán eligiendo, seguramente, el atajo de la pereza.

amedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
http://www.albertomedinamendez.com
54 – 03783 – 15602694

Teódulo López Meléndez: segundo análisis de España

Hessel, España y la solicitud de parches

http://www.ivoox.com/hessel-espana-exigencia-parches-audios-mp3_rf_660036_1.html

Teódulo López Meléndez habla

Los “indignados” españoles (audio)

http://www.ivoox.com/indignados-espanoles-audios-mp3_rf_659396_1.html

Hessel: Principios y valores del manifiesto ¡Indignaos!

Principios y valores del manifiesto ¡Indignaos!

Durante la presentación de su manifiesto en el Instituto Francés de Madrid. | B. Díaz

ELMUNDO.es | Madrid
Actualizado miércoles 18/05/2011 16:59 horas

Al grito de “¡Indignaos”! Stèphane Hessel, de 93 años y consciente de su cercano final, ha escrito este ya conocido manifiesto en el que vuelve a reivindicar los principios y valores que sustentaron al Consejo Nacional de la Resistencia francesa de 1944 en su lucha contra el nazismo y sobre los que descansaría posteriormente la moderna democracia en Francia. Estos son los principios y valores defendidos por el combativo Hessel.

Salud nacional y seguridad social.- Un plan apuntado a asegurar a todos los ciudadanos y ciudadanas los medios de subsistencia cuando sea que estén incapacitados para encontrar un trabajo; una jubilación que permita a los viejos trabajadores terminar sus días con dignidad.

Riqueza.- La riqueza creada en la esfera del trabajo debe dominar sobre el poder del dinero. El retorno a la nación de los monopolizados medios de medios de producción, frutos del trabajo común, fuentes de energía, riquezas de las minas, de las compañías de seguros y de los grandes bancos; la institución de una verdadera democracia económica y social involucra la salida de los grandes feudos económicos y financieros de la dirección de la economía.

Organización de la economía.- Asegurando la subordinación de los intereses especiales a los intereses generales, y al emancipación de los “esclavos” de la dictadura profesional que fue instituida en los estados fascistas”.

Prensa independiente.- Defensa de la “libertad de prensa, su honor y su independencia del Estado, el poder del dinero y la influencia extranjera”.

Educación.- Una real posibilidad para que todos los niños y niñas se beneficien de la más avanzada Educación sin discrimación y volver a la escuela democrática al servicio de la sociedad y que fomente el espíritu crítico.

Sistema bancario.- Los bancos privatizados de nuevo, han probado estar más preocupados de sus dividendos y de los altos sueldos de sus líderes que del interés general. Esta disparidad entre los más ricos y los más pobres nunca había sido tan grande, ni amasar fortunas y la competición tan incentivado. Las nuevas generaciones no pueden dejar que esta brecha entre ricos y pobres se vuelva mayor.

Paz y democracia.- Están amenazadas por la opresión de una dictadura internacional real o de los mercados financieros que no puede estar permitida por los líderes políticos, económicos e intelectuales así como la sociedad no puedo permitirlo.

Derechos Humanos.- La Declaración Universal de 1948 deja claro que los Derechos Humanos son universales que hay que respetar y no son “derechos internacionales”. No basta sentir pena por un desfavorecido sino que hay que ayudarle a recuperar su derechos.

Compromiso frente a la indiferencia.- Sartre nos enseñó: “Ustedes son responsables como individuos”. La responsabilidad de una persona no puede ser asignada por el poder o una autoridad. Al contrario, es necesario estar involucrado en el nombre de la responsabilidad de uno como ser humano.

Terrorismo y violencia.- Naturalmente que el terrorismo es inaceptable , pero es necesario admitir (desde la experiencia en Francia) que cuando el pueblo está ocupado por fuerzas inmensamente superiores a ellos msimos, la reacción popular no puede ser totalmente pacífica. Hay que entender la violencia, explica desde la noción de exasperación y con el ejemplo del conflicto palestino, como la lamentable conclusión de situaciones inaceptables a las cuales han sido sometidos. No podemos excusar a los terroristas que lanzan bombas, pero podemos entenderlos, como dijo Sastre. Pero matiza al filósofo. Añadiría que la no violencia es una segura forma de hacer que la violencia se detenga. Algo que deben entender también los opresores.

Ciencia y tecnología.- Es el momento de que las preocupaciones acerca de la ética, la justicia y el equilibrio duradero (económico y emdio ambiental) prevalezcan. Porque son los riesgos más serios que nos amenazan. Ellos pueden poner fin a la aventura humana en el planeta, que puede llegar a ser inhabilitada para los humanos.

Conclusión.- La amenaza del nazismo no ha desaparecido y nuestra ira contra la injusticia sigue intacta entre los que fuimos veteranos de los movimientos de resitencia.

¡ Indignaos !.- Convoquemos una verdadera insurección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no propongan como horizonte para nuestra juventud otras cosas que no sean el consumo en masa, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición excesiva de todos contra todos”.

Despedida.- A todas las personas que harán el siglo XXI, les decimos con afecto. CREAR ES RESISTIR; RESISTIR ES CREAR.

http://youtu.be/ToF1UuZBKsc

#Acampadagranada: De mayo del 68 a mayo del 2011

#Acampadagranada: De mayo del 68 a mayo del 2011

Desalojo de la Plaza del Carmen. /G. MOLERO

Democracia Real Ya es un movimiento surgido al calor de Internet, de las Redes Sociales, donde se organizan. Bueno, nacido al calor de un sector transversal de ciudadanos que quieren y piden y exigen una serie de cambios en el actual sistema democrático. En la madrugada de hoy en Granada, en los sucesos de la Plaza del Carmen, se vieron bastantes detalles para tratar de describirlos. Perdón, de explicarlos. Si me lo permiten, quizá de comprenderlos.

Todo comenzó a la luz del día, señal de transparencia, una de las características que este movimiento quiere trasladar sin ambages. El lugar elegido fue el Paseo del Salón, junto al kiosko. Como en estos casos, a un grupo en círculo se fue añadiendo la gente. Cuando se hizo la noche, sobre las 22 horas, se decidió subir hasta la Plaza del Carmen para acampar. Se organizaron las comisiones (hasta cuatro) y se decidió convocar asamblea y organizar el trasnoche.

El movimiento no es en absoluto anárquico porque está bien organizado. Uno de los momentos que más entristeció a las personas que se resistían entre las tres y cuatro de la mañana y las cuatro de la mañana de hoy a ser desalojados de la Plaza del Carmen del Ayuntamiento de Granada fue cuando desmantelaron ‘la cocina’ de la acampada.

Era una serie de cajas grandes de cartón a modo de contenedores de reciclaje, una barra improvisada y muchas botellas de agua y de refrescos y algo de comer que acabó en el camión de la basura de Inagra que entró hasta el lugar de la Plaza del Carmen en donde estaba instalada.
Es sintomático, son los pequeños detallles, que hubieran tenido la idea de poner tres cajas de cartón grande rotuladas a mano con las siguientes palabras: “Vidrio”, “Plástico”, “Papel”. Es un mensaje a las claras de que no quieren ensuciar nada. De que ellos cuidan la ciudad, el entorno, el medio ambiente. Verde que te quiero verde.


A Mano alzada

Están organizados o al menos esa es la sensación que desprenden porque había organizadas al menos cuatro comisiones para debatir los puntos propuestos ¿Cuáles son los puntos? Los que la gente quiere debatir por turno de palabra y que son aprobados en cada asamblea a mano alzada. Bueno, a mano alzada no. Han preferido utilizar los aplausos. Pero los silenciosos, los que hacen los sordos levantando los brazos y haciendo girar las manos con los dedos abiertos en un sentido y en otro. Entre risas. Son mayoritariamente jóvenes, y gastan buen ambiente.

¿Cómo se pide la palabra? A mano alzada, como siempre. Entonces, aparece el megáfono la mayoría de las veces y el que habla lo utiliza. Es la caracola de William Golding en su novela ‘El señor de las moscas’, la que da y quita el derecho a voz. Tras la propuesta, se vota, y si se aprueba, se escribe boli en mano por una de las asamblearias en un largo lienzo de papel blanco. Luego, antes del desalojo policial, decidirán si lo cuelgan o si lo cuelgan. Es decir, si penderá de una pared en la misma plaza del Carmen o si se publicará en un blog en Internet.

El movimiento es asambleario pero es un movimiento donde prima, al menos en la acampada de Granada, el ‘unismo’. donde cada uno se representa a sí mismo y tiene voz y voto en las asamblea. Eso genera a veces ciertos problemas, que se vuelven a resolver en votación. A medianoche la Policía Nacional, que no se desplegó en la Plaza del Carmen hasta que se les dio el ultimátum para desalojar (sobre las tres de la mañana) se acercó al corro principal e informó que “no había permiso para realizar esta concentración. Que si quieren concentrarse, protestar o manifestarse, pueden solicitar el permiso pertinente. Que la concentración es ilegal. Que la Policía está para hacer cumplir la ley. Que si no se van opr su propio pie les desalojaremos”. Hasta tres horas después, la Policía Nacional ni se desplegará ni comenzará el desalojo, uno a uno, del centenar de ‘indignados’ que ocupan la Plaza del Carmen.


Son pacifistas

El movimiento tiene una virtud. Es pacífico. Del todo. Cuando en este momento de la madrugada los reunidos van tomando la palabra lo dejan claro. Muchos empiezan con un “Yo soy pacífico”, rechazan cualquier acto violento. La gente es joven, si me preguntan por la media de edad se puede decir que la treintena es una buena cifra para marcar la tendencia. Hay gente variopinta: chicos con camisas de cuadros metidos dentro del pantalón mezclados con tipos y tipas con rastas, se ven estudiantes de la Universidad y uno, al tomar la palabra, hace explotar de risa a la concurrencia. “A ponerse de acuerdo que me tengo que ir que mañana me tengo que levantar para ir a trabajar”.

Pero es ciencia ficción tratar de buscar la taxonomía del hecho, de los miembros, de las conciencias que llenan esta madrugada la plaza del Carmen de Granada. Si se ve que hay gente que sabe organizar asambleas, redactar comunicados y al menos, que se atreve a negociar con la Policía Nacional. Uno de ellos, un veinteañero exquisito en sus formas, se acercó hasta dos veces a hablar con el agente de la Policía Nacional al mando para informarle de que “la asamblea estaba decidiendo e iba a votar si nos vamos o si nos quedamos”, y pedía una prórroga de tiempo. También dejaba claro que él solo se representaba así mismo.

La siguiente vez fue para asegurarse de que “no se tomarían represalias contra ninguno de nosotros”. A lo que el mando policial respondión con un firme: “Caballero. Ni tan siquiera le he pedido a usted la documentación”. Un veterano agente de la Policía Local de Granada, que también se encontraba desplegada, comentó: “Nunca he visto a la Policía Nacional actuar de forma tan exquisita. Sin violencia, dando prórrogas para que se vayan por su propio pie”.

Es verdad que cuando comienza el desalojo, uno a uno, de los que han decidido permanecer sentados en la Plaza del Carmen, se producen episodios de violencia. Que cuatro cimarrones de azul oscuro embotados, con guantes y cascos antidisturbios te levanten en volandas es un acto cuya dureza es directamente proporcional a la resistencia que el ciudadano opone. Así, hasta el momento, no se conocen partes de lesiones en esta acción de desalojo que se saldó con tan solo tres detenidos por resistencia a la autoridad.


Forma parte del futuro

Queda el componente de la sangre que hierve y se transmite en tinta electrónica. Las Redes Sociales como Twitter y Facebook, los teléfonos móviles de úiltima generación con conexión a Internet y los ordenadores portátiles son tan comunes ya en este movimiento que pasan desapercibidos. Completamente. Sirven para organizar pero sirven para convertirse en medio de comunicación. Les importaba y mucho, estar conectados con el núcleo principal, Madrid. Y para eso creaban etiquetas para que se puedan seguir todos sus mensajes a través de Internet. La etiqueta, la palabara clave del movimiento global es #democraciarealya . El común en España es #Nonosvamos . El de Granada es #acampadagranada y el que se sigue desde el extranjero es, atención, que España está en el centro de los ojos del mundo en este momento, es #SpanishRevolution.

Y esto es algo que a todos los reunidos les hace sentirse protagonistas de la historia y de lo que es más importante. De su propia vida, sus sentimientos y su conciencia. No es mayo del 68. Es mayo del 2011. Bienvenidos al siglo XXI.

El abandono de la inutilidad

Teódulo López Meléndez

La situación venezolana no admite lecturas lineales o simplistas. Vivimos una hipercomplejidad que hay que analizar recurriendo a “pensamiento complejo” y/o a “pensamiento lateral”. Esto de Venezuela es lo que podríamos denominar un “conjunto borroso”, uno donde habría que hacer un abordaje analítico con conceptos como caos y fractales. La razón lógica siempre conduce a los mismos resultados y en nuestro caso esa parece ser la consabida frase de “no hay salida”. Es necesario plantearle al país que existe una “virtualidad real” en la cual cambia el concepto de poder y las experiencias engendran nuevas realidades.

Hemos perdido la capacidad de multiplicar los enfoques y actuamos desde una mirada tradicional que preside a los dirigentes como el cuento de la zanahoria delante. La zanahoria la porta el régimen y el burro sigue mansamente detrás. Hay que recurrir a una dinámica no lineal, a la invocación de análisis capaz de partir de una dinámica caótica, hay que fomentar un sistema organizativo autógeno. No estamos ante una sucesión lineal de causas y efectos. Desde este punto de vista podríamos reproducir el viejo cuento del vaso medio lleno o medio vacío para asegurarle a los venezolanos que esto no es un desorden sino la génesis de un nuevo orden.

No hay legitimación omnicomprensiva en esta Venezuela de hoy. Estamos movidos por un pensamiento débil. Se requiere de un pensamiento que hable de la verdad. Hay que recurrir a un paradigma de la complejidad contrario a la inmovilidad y sepultar los conceptos estáticos. Requerimos una sociedad instituyente.

El ser venezolano se muestra escindido, falsamente ilusionado y entregado. Sucede porque el país se mueve en el seno de paradigmas agotados, en un mundo viejo. Las viejas maneras conducen a ninguna parte.

Es lo que le propongo al país, que se haga una sociedad instituyente. Lo que ahora corresponde es proponer una nueva lectura de la realidad, esto es, la creación de una nueva realidad derivada de la permanente actividad de un república de ciudadanos que cambian las formas a la medida de su evolución hacia una eternamente perfectible sociedad democrática El vencimiento de los paradigmas existentes, o la derrota de la inercia, debe buscarse por la vía de los planteamientos innovadores e inusuales.

La inutilidad de los viejos paradigmas queda de manifiesto cuando el hombre comienza a sospechar que ya no le sirven exitosamente a la solución del conflicto o de los problemas. Está claro que la revocatoria de los anteriores requiere de un esfuerzo sostenido pues se deben revalorar los datos y los supuestos.

La sociedad venezolana es víctima de los males originados en la democracia representativa, una que no evolucionó hacia formas superiores. La sociedad venezolana se acostumbró a delegar y se olvidó del control social que toda sociedad madura ejerce sobre el poder.

Lo que pretendo al hablar de ciudadanía instituyente no se refiere a un mito fundante. Me refiero a un agente (al agente) que impulsa permanentemente una democratización inclusiva. Hay esperanza, porque de la nueva ética saldrá racionalidad en la nueva construcción. Ello provendrá de la toma de conciencia de una necesaria recuperación (no del pasado, en ningún caso), sino del sentido. El país que las “élites inteligentes” deberán liderar es uno en lucha contra las distorsiones, una basada en una lógica alternativa. Pasa porque los ciudadanos tomen como nueva norma de conducta la no delegación, lo que a su vez implica la asunción del papel redefinidor lo que la hace responsable en primer grado.

Es mediante el pensamiento complejo que se puede afrontar el laberinto propio del siglo XXI, pues la mezcla de elementos previsibles e imprevisibles, fortuitos, causales o indeterminados, replantea con toda su fuerza el abandono de la inutilidad.

teodulolopezm@yahoo.com

La universidad fuera de tiempo: proyecto país

Teódulo López Meléndez

La universidad, en términos globales, dejó de ser el único centro de educación superior y de investigación científica. Es su pérdida de hegemonía la que la sume en la presente crisis. La universidad con las atribuciones que le endilgó el siglo XX ya no puede continuar. Ello se manifiesta en nuestra propia realidad. Es de allí que un gobierno venezolano como el actual trata de intervenirla para hacer de ella un centro de ideologización favorable a su proyecto y es de allí que una universidad con los ojos tapados no percibe que no se trata simplemente -vía recorte de recursos- de un intento de doblegarla, sino de un propósito que encuentra sus bases en el objetivo claro de ponerla al servicio de un proyecto aprovechándose de su crisis incomprendida por los propios factores que la dirigen.

De aquí se desprende que el sostenimiento de una lucha en procura de que el Estado renuente financie lo que no quiere financiar, con todas las implicaciones que ello ha conllevado en la historia reciente, es una muestra clara de incomprensión de su propia crisis. La limitada solicitud de los estudiantes por mejorar un comedor o el transporte es una muestra de falta de visión.

En el primer mundo las universidades siguen siendo las formadoras de élites porque allí aún se sostiene un proyecto de país y estas instituciones están perfectamente insertadas en él, aunque para ello cobre matrícula generalmente muy alta. La universidad venezolana ha reducido considerablemente su producción de cultura y de pensamiento crítico lo que la coloca en una situación de pérdida de legitimidad y la hace vulnerable. No es, pues, sólo el enemigo externo encarnado por un gobierno que sí sabe para que la quiere, sino también, y en el mismo porcentaje, el enemigo interno el que las carcome.

La universidad debe tener autonomía para definir sus valores, pero no puede escapar a la confrontación con la realidad externa. La universidad ha perdido su carácter intelectual y su influencia sobre el marco social que la envuelve.

Mientras, entre nosotros, el Estado está dejando de considerar a las universidades autónomas un bien público a financiar, lo que tampoco puede conducir a una especie de privatización, sino a una toma de conciencia. Hay detalles específicos del presente régimen autoritario, pero también un enemigo interno, el que pretende conservarlas como fueron a lo largo del siglo XX.

El deterioro de la universidad ha sido progresivo, faltan equipos, el personal profesoral está muy mal pagado y la investigación se ha reducido notablemente. La reacción de la universidad es responder con protestas frente al Estado que ya no la financia. Además, en esta pérdida de gran institución fundamental incide la tecnología misma con sus rápidos sistemas de información. El mundo se está aproximando a lo que hemos denominado una sociedad del conocimiento y ello exige capital humano formado y transferencia a gran velocidad de capacidades cognitivas. En este mundo que se asoma ha cambiado la relación entre los consumidores de conocimiento y de quienes se supone los imparten en la ya no única institución llamada universidad. Ya el poder del docente en clase no es tal. El poder es de las tecnologías pedagógicas localizables en Internet. Ya el conocimiento universitario se ha hecho insuficiente en la medida en que el mundo naciente exige conocimientos plurales de fuentes plurales para atender a un mundo que cada día deja más de parecerse al siglo XX. Es decir, el conocimiento necesario viene de espacios más abiertos que los cerrados de la universidad. Con la palabra “empoderamiento” describía en mi último libro publicado el clima general de absorción de su destino por parte de los pueblos. Ahora, en pocas palabras, la valoración que el cuerpo social naciente hace de la universidad no es el mismo del siglo pasado y ello conduce a un cuestionamiento que debe ser atendido mediante nuevas alianzas extramuros por parte de las universidades. Aún una universidad que produjese ciencia estaría cuestionada, pues ahora estamos en medio de una fractura, una que la lleva a defenderse de las circunstancias por medios equivocados y a encerrarse en una impermeabilidad que la limita a la defensa de la autonomía y de la libertad de cátedra sin darse cuenta que no podrá conservarlas si no entra en una reforma muy profunda.

En este sentido, el presente gobierno quiere atar estas instituciones a un proyecto que conocemos, mientras la universidad anda al garete sin uno que asumir. Más aún, incapacitadas de tratar de generar uno. En consecuencia hay que redefinir lo que es universidad. He dicho que la reforma deben hacerla los universitarios sin interferencias y por ello he sugerido que bien pueden cancelarse los pasivos y deudas y exigir que esa reforma las haga adaptarse a los tiempos presentes y a su colocación en lugares importantes entre los centros de conocimiento del mundo.

Una universidad incapaz de autointerrogarse no encontrará las puertas de salida y será presa fácil. La mejor prueba son los movimientos estudiantiles que limitan sus exigencias al comedor, al transporte y a las becas, necesarios todos sí, pero que muestran una cortedad mental prueba eficiente de que la universidad no los está formando debidamente.

Si la universidad es incapaz de inquietar hacia una transformación ideática, por una vía u otra el Estado que la financia le impondrá su propia concepción. Más aún si insiste en mantenerse tal como fue, pues ello equivale a asumir el proyecto de un país que ya no existe. Si la universidad no reacciona y no va a reforma terminará de perder toda legitimidad. Entonces no cabrían más que los buenos deseos de que la orientación sea democrática, consciente y alentadora hacia la libertad y la pluralidad del conocimiento.

teodulolopezm@yahoo.com

El declive de los imperios y el eterno recomenzar

Por Elizabeth Burgos

Roberto Matta, el gran creador chileno (1911-2002), el último del grupo de los surrealistas, solía decir que la razón del ansia de poder de los hombres y su afición a la guerra, era el fantasma de sentirse en estado permanente de erección, y ante la imposibilidad fisiológica de realizarlo, inventaba maneras de compensar ese imposible, de allí que la forma fálica de la mayoría de las armas, de los aviones, de los rascacielos, correspondieran a esa voluntad de demostración permanente de ese poder imposible. Esa frustración se vería compensada con el comportamiento agresivo que desemboca en el instinto guerrero. La expresión permanente de ese deseo imposible es lo que anima a que una región del planeta se convierta en imperio.

Pero llega el momento en que en otra región del mundo surge un nuevo núcleo pleno de vitalidad, animado por un deseo de poder intacto y despoje al imperio en vigor, de su capacidad de poder. Desde el siglo XVI hemos sido testigos del declive sucesivo de los imperios que fueron surgiendo después del Medioevo. El imperio otomano, la Monarquía Católica española, los imperios coloniales europeos (Gran Bretaña, Francia). Hoy parece tocarle el turno a Estados Unidos y no deja de parecer una jugarreta de la historia, el que recayera sobre un descendiente africano administrar la fase declinante de su estatus imperial. Y pese a la decepción que causa entre aquellos estadounidenses acostumbrados a sentirse el centro del mundo y árbitros de los conflictos, o de aquellos, satisfechos por formar parte de la periferia del mismo, es una evidencia que el debilitamiento de su economía, su inmensa deuda, su obligada complementaridad con China de hecho una interdependencia de ambos- hacen que estemos viviendo el declive de la capacidad imperial que había desarrollado Estados Unidos, pues ya no posee los medios de imponer su potencia como único eje rector. La racionalidad del presidente Obama parece haberle hecho comprender el reto que le ha tocado y que haya optado por preservar el estatus de gran potencia: una gran potencia que continuará, por el momento, siendo la primera entre otras que están en fase de emerger como tales, dentro de un espacio mundializado que se orienta hacia la conformación de diferentes polos de poder. El dejar de ser el imperio rector, significa que Estados Unidos le confiere la libertad, la responsabilidad al resto del mundo de hacerse autónomos, en particular a Europa, y por supuesto, a América Latina.

Obama ha sido criticado por su actitud moderada ante la crisis libia. En realidad lo que demostró fue la imposibilidad de tomar también a su cargo un conflicto más, cuando los recortes de presupuesto obligan a EE UU a concentrarse en resolver los problemas cruciales de la crisis financiera que surgió allí, y los de la agenda que heredó de la administración Bush: Irak, Afganistán, Al Qaeda. Este último, si no resuelto, por lo menos ha demostrado a su país, en particular a la extrema derecha estadounidense, la desaparición de Bin Laden lo infundado de las acusaciones de negligencia en cuanto a las cuestiones de seguridad de EEUU. Lo que si ha dejado claro el caso libio, es que le tocaba a Europa tomar sus responsabilidades y asumir la parte que le tocaba en la defensa de la democracia y de sus intereses. Por lo menos compartir los esfuerzos.

Ese mismo esquema de libertad le atañe también a América Latina, muy acostumbrada a culpar al “imperio” de todos sus males. Liberada ahora de las imposiciones de Washington, le toca demostrar que puede convertirse en mayor de edad y asumir los retos de la mundialización. Que no es suficiente haber sido obrero metalúrgico, tener la piel oscura, o haber sido obispo – según la valoración que daba Lula a la nueva Latinoamérica – para hacer de ese continente un espacio con una economía viable y dejar de ser la plañidera del mundo, exigiendo ayuda, sin proponer nunca nada.

Cabe preguntarse si Europa y América Latina son capaces de aceptar el reto. La libertad de acción otorga responsabilidades. Es más cómodo ser menor de edad y ser mantenido por su familia, aunque se supedite a esa familia. Mientras tanto, el imperio en ciernes, China, se prepara a imponer su manera de copar el espacio de poder y de erguirse a su manera como el espacio fálico triunfante. Sin embargo, también allí los conflictos aquejan la sociedad y algunos estallidos de descontento, o expresiones de radicalismos inesperados, parecen cernirse en su horizonte. El corresponsal del diario Le Monde, en un reportaje reciente (23/04/11) daba cuenta de que a “la crispación autoritaria del régimen, se le agregaba un regreso de movimientos nacionalistas que se hacen llamar de “la nueva izquierda”, cuyo modo de expresión, por supuesto, se realiza a través de Internet y no está prohibido por el régimen, ni sus militantes apresados por la policía, contrariamente a los militantes pro democráticos. Los más radicales, los neo-maoistas, se expresan en el blog Jinbushehui, atacan a las personalidades liberales del medio intelectual que consideran como “enemigos de China”, acusándolos de ser cómplices de Occidente. Sus fotografías aparecen con una cuerda al cuello, como en los mejores tiempos de la Revolución cultural. Al artista plástico Ai Weiwei, apresado en el aeropuerto de Pekín a su regreso de una gira por EE UU y desde entonces desaparecido, lo tratan de “desecho de la humanidad” y pregonan que “quienes lo dejan actuar deben ser considerados traidores”. También denuncia la “política diplomática vergonzosa del partido comunista, bandido que vende China al extranjero” y uno de los blancos preferidos de las criticas de estos radicales, es el primer ministro Wen Jibao, partidario de una reforma política. Abogan también por la “regeneración de China para aplastar el colonialismo blanco que ha cometido tantos crímenes”. La divisa de uno de esosgrupos radicales, muestra a un panda en armas con una bandera china y un poema de Mao que llama a “eliminar a todos los insectos nocivos”, en donde también aparece la divisa: “en búsqueda del momento glorioso cuando se realice la regeneración de una civilización grandiosa”.

Volvemos al punto de partida y a la repetición de historias pasadas: los mismos fantasmas siguen atormentando a los individuos y los deseos de desmesura de poder los siguen invadiendo.

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Muerte urbi et orbi

Por Ricardo Viscardi

La ejecución de Osama Bin Laden se presenta como una eliminación justa. A punto tal que incluso quienes desacreditan toda manifestación de alegría, no dejan de señalar el triunfo de una causa [1]. Tal causa, en su triunfo, no merecería efecto alguno. Tanto el procedimiento de la ejecución decidida a priori como la elección de un no lugar de sepultura, señalan a las claras que la muerte, en particular la de dar muerte al terror, alcanza escala universal. Estamos ante una desaparición ceremonial: la ceremonia del juicio ya tuvo lugar en una corte justiciera que sigue la operación en “tiempo real” y el cuerpo desaparece de cualquier lugar que no sea un no lugar [2], tras un sumarial de ceremonia en portaaviones a distancia.

La desaparición no afecta ya al cuerpo, condenado de antemano y librado a la liquidez oceánica, sino a la encarnación del mal bajo la forma de enemigo de la paz mundial. El bien, según del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pasa por la muerte del terrorista número Uno=1. Por ese motivo de desaparición del mal en aras del bien, Osama Bin Laden está muerto sin cuerpo propio, en cuanto desapareció la mediación terrenal entre el bien absoluto y el mal absoluto, al desaparecer la forma encarnada de la muerte, una vez tomada la decisión necesaria y suficiente de la ejecución racionalmente planificada.

La réplica del Vaticano a las declaraciones de satisfacción ante el deceso del terrorista número uno [3], obedecen ante todo a una defensa teológica del cuerpo: si este se convierte en un no lugar, sujeto a una corte íntima presidencial, que incluso sigue en “tiempo real” [4] la ejecución que decidió ejecutar, desaparece de la faz de la tierra la vida encarnada y por ende la posibilidad misma del espíritu, en tanto principio de vida eterna para todo cuerpo terrenal. La ejecución sin mediación de cadáver de Bin Laden, dado por Bien Ladeado de la vida, tanto porque se decide matarlo sin juicio como porque se decide privarlo de ubicuidad sepulta, lo convierte en un muerto mundializado. Esta mundialización es lo propio de la globalización y desde ya la muerte urbi y orbi de Bin Laden se incorpora entre los efectos propios de la decisión a-territorial: un muerto bien ejecutado sin dejar lugar a juicio ni sepultura. Esta muerte en no lugar de derecho y ubicuidad convierte a Osama Bin Laden en un muerto urbi et orbi.

Sin embargo, ninguna eliminación de cuerpos bajo la forma de desaparición de personas ha dejado réditos políticos a largo plazo, más allá de efímeras victorias electorales y superficiales modificaciones de correlaciones de fuerza. El caso más claro es el de los desaparecidos bajo los regímenes totalitarios en América Latina, que pese a los esfuerzos por reducirlos a saldos contables inevitables, les siguen faltando a sus familiares. Aparentemente no les falta sino un cuerpo, pero esa carencia convierte a los familiares en deudos positivos: pervive desaparición mediante una condición ética anclada en el cuerpo, en tanto lugar del paso entre vida y muerte [5].

Este paso es desde Antígona, para nuestra memoria cultural, el extremo opuesto al poder. Porque su hermano está insepulto, Antígona se rebela contra el tirano que expone en la miseria del cadáver la anulación del adversario político [6]. Desde ese punto de vista la bravata de Obama, declarando que Estados Unidos “puede hacer lo que se proponga” [7], amenaza ante todo a los estadounidenses, que se encuentran ahora expuestos a probar que pueden eliminar cualquier cuerpo de cualquier lugar que sea. Esta eliminación deja sin efecto terrenal a la inteligencia y anula toda diferencia entre el bien y el mal, ya que esta no depende, desde ahora, sino de una decisión sin límite posible urbi et orbi.

El tema del mal absoluto adquiere, desde la muerte de Bin Laden en no lugar, un relieve estratégico, en particular desde el punto de vista político. Tal significación surge de la propia ejecución del líder de Al-Quaeda en aras del bien absoluto de la lucha contra el terrorismo. Si el bien y el mal no dependen sino de una simple condición de cuerpos particulares, entonces la eliminación del cuerpo del mal es la simple solución del mal. Sin embargo, la identificación de lo que es cuerpo es precisamente lo que no es simple. En efecto, ningún elemento simple forma por sí sólo cuerpo, porque lo propio de un cuerpo es remitir a un orden, es decir, a un corpus. La condición textual del cuerpo es el principio de la complejidad y no admite reduccionismo elemental sin eliminar la propia noción de cuerpo.

Una vez más, el trasfondo cultural remite, particularmente en el cristianismo, a la procesión de Corpus Christi, que exhibe públicamente una divinidad encarnada en un sacramento. El carácter sagrado del cuerpo consiste, en el plano simbólico, en que trasciende todo elemento unitario, es decir, reenvía a un principio de articulación ordenada que se sitúa por encima de la simple elementalidad de una unidad inmediata (Uno=1). Ese carácter sagrado vincula por siempre el cuerpo al destino de la memoria y nos explica la búsqueda y el culto sin fin de los deudos, obligados ante todo in absentia del cuerpo, es decir, in presentia de su trascendencia, para siempre debida por un deudo ante sí mismo.

La desaparición de Bin Laden en medio de la aparición de su noticia de no-justiciable-insepulto constituye la mayor amenaza que un poder haya suspendido simbólicamente sobre sí mismo, porque entraña la conversión eventual de todo aquel que remita a un cuerpo unitario e inmediato en víctima, incluso por “efectos colaterales”, del mismo poder. A fortiori si se comparte el contexto teológico del cuerpo de Bin Laden, que desde ya se convierte en un corpus político –más allá del cuerpo del ultimado- de muerte urbi et orbi.

[1] “El gobierno considera la muerte de Bin Laden un golpe al terrorismo” UYpress (03/05/11) Montevideo http://www.uypress.net/uc_15592_1.html
[2] Augé, M. (1994) Los “no lugares”, Gedisa, Barcelona, p.90.
[3] “Vaticano contra festejos por la muerte de Bin Laden” Uy.press (03/05/11) Montevideo http://www.uypress.net/uc_15584_1.html
[4] “Obama y Hillary vieron en directo la ejecución de Bin Laden” La República (03/05/11) Montevideo, http://www.larepublica.com.uy/larepublica/2011/05/03/nota/450007
[5] Derrida, J. (1996) Apories, Galilée, Paris, p.25.
[6] Sófocles, Antígona http://www.colombiaaprende.edu.co/html/mediateca/1607/articles-65465_archivo.pdf
[7] “EEUU mató a Osama Bin Laden” El Observador (03/05/11) Montevideo http://www.elobservador.com.uy/portada/#noticia/201012/eeuu-mato-a-osama-bin-laden

Cuando el cuerpo social tome el poder

Teódulo López Meléndez

La sociedad venezolana tiene un poder que no parece saber tiene. La sociedad venezolana parece no haber aprendido a rescatar lo que es suyo. La sociedad venezolana es víctima de los males originados en la democracia representativa, una que no evolucionó hacia formas superiores. La sociedad venezolana se acostumbró a delegar y se olvidó del control social que toda sociedad madura ejerce sobre el poder. Atenuantes tiene esta sociedad postrada, como las manipulaciones y engañifitas a que fue sometida, pero eso no la justifica.

La sociedad venezolana se acostumbró a esperar al líder providencial, a esperar instrucciones, a depender de las degeneradas estructuras que de instituciones intermediarias pasaron a ser collar de hierro para la obediencia. La sociedad venezolana se convirtió en un corderillo manso dispuesta a ser “políticamente correcta” para permanecer en los resquicios de lo permitido y de lo tolerable. Fue así como la sociedad venezolana se convirtió en lo que es hoy, una sociedad instituida sobre bases endebles y sobre mecanismos degenerados.

La praxis política cotidiana sólo sirvió para alimentar oligarquías partidistas, para crear gremios y organizaciones de diverso tipo encerrados en sus intereses particulares. Así, la sociedad venezolana delegó todo, desde la capacidad de pensar por sí misma hasta la administración de sus intereses globales. La sociedad venezolana se hizo indiferente, se convirtió en una expresión limitada al chiste y a la burla, al desprecio exterior hacia las élites, pero una zángana incapaz de protagonizar una rebelión en la granja.

El gobierno que vino como consecuencia lógica de un cansancio interior y de un derrumbe de lo ya insostenible, contó con la anuencia de esas élites de lo caído, pretendidamente gatopardianas, que soñaron que todo cambiaba para que nada cambiara. Sólo que nunca se leyeron El gatopardo de Lampedusa y jamás se dieron cuenta que había en el texto del príncipe siciliano mucho más que la cita trillada que es lo único que se conoce de esa novela.

Demos pasos hacia una democracia del siglo XXI en la cual se practica la libertad como ejercicio cotidiano de injerencia. En otras palabras, trastocar lo que ha sido hasta ahora la relación entre sociedad e instituciones. La sociedad instituyente debe ser imaginativa y conseguirse las formas y los métodos. La sociedad instituyente debe transformar la realidad. La democracia tiene que pasar a ser la encarnación de esa posibilidad. Sólo lo puede lograr una sociedad instituyente que es mucho más que una recipiendaria del poder original, pues lo que tiene que ser es un cuerpo vivo, uno capaz de generar antídotos y anticuerpos, medicina y curas, transformación y cambio.

II

Un cuestionamiento profundo es rechazado por alterar lo establecido y las instituciones apenas reciben un rasguño que le permiten continuar su camino de manera autónoma en relación al cuerpo social.

Estas instituciones dialogantes de la democracia representativa son lo que denominamos burocracia. Frente a este anquilosamiento se alza lo que hemos dado en llamar poder instituyente. Este poder instituyente debe estar en capacidad de pasar por encima de lo instituido y producir otro cuerpo social con características derivadas del planteamiento teórico que la llevó a insurgir. En otras palabras, deben poder pasar sobre el poder, no sólo el que encarna el gobierno, sino las propias formas que la sociedad instituida ha generado y que la mantienen inerme. En otras palabras, la sociedad instituyente debe servir para crear nuevas formas y no una repetición de lo existente. En el caso venezolano tenemos una sociedad instituida de características endebles, bajo la presión de las instituciones secuestradas por el régimen “revolucionario” y cuyas decisiones de resistencia están en manos de partidos débiles que se reproducen en los vicios tradicionales de las organizaciones partidistas desaparecidas y que en el fondo no hacen otra cosa que indicar una vuelta al pasado, a las instituciones de la democracia representativa con diálogo, consenso y acuerdos, sin alterar para nada la esencia de lo instituido.

Seguramente debemos ir hasta Cornelius Castoriadis para dilucidar que detrás de todo poder explícito está un imaginario no localizable de un poder instituyente. Así, se recuerda que los griegos, cuando inventaron la democracia trágica, acotaron que nadie debe decirnos como pensar y en el ágora se fue a discutir sobre la Polis en un proceso auto-reflexivo. De allí Castoriadis: “Un sujeto que se da a sí mismo reflexivamente, sus leyes de ser. Por lo tanto la autonomía es el actuar reflexivo de una razón que se crea en un movimiento sin fin, de una manera a la vez individual y social”.
Ahora bien, de la democracia griega hasta la democracia representativa han pasado muchas consideraciones teóricas, hasta nuestros días cuando se habla de una democracia participativa. En otras palabras, la política ha desaparecido, en el sentido de la existencia de ciudadanos libres que permanentemente cuestionan reflexivamente las instituciones y a la sociedad instituida misma.

Épimélia es una palabra que implica el cuidado de uno mismo y que da origen a la política. La libertad propia de la política ha sido exterminada, porque lo que se nos impone es como “pertenecer”. Apagar, disminuir, ocultar y frustrar el espíritu instituyente es una de las causas fundamentales de que los venezolanos vivamos lo que vivimos. Ahora tenemos al nuevo poder instituido tratando de crear un imaginario alterado al que no se le opone uno de liberación, en el sentido de soltar las posibilidades creativas del cuerpo social. En realidad lo único que se argumenta en su contra es la vuelta a la paz, a la tolerancia, al diálogo, manteniendo incólumes las viejas instituciones fracasadas. Alguien argumentó que siempre hay un porvenir por hacer. Sobre ese porvenir las sociedades se inclinan o por preservar lo instituido o por soltar las amarras de lo posible. En Venezuela debemos buscar nuevos significados derivados de nuevos significantes. Si este gobierno que padecemos continúa impertérrito su camino es porque los factores que lo sostienen se mantienen fieles a una legitimidad imaginaria. La explicación está en una sociedad instituyente constreñida, sin capacidad de poner sobre el tapete la respuesta al futuro. Ya los griegos sabían que no podrá haber una persona que valga sin una polis que valga.

Pese al anuncio de que en Venezuela había una “revolución” lo cierto es que vivimos en lo instituido y, por si fuera poco, en un instituido aún más degenerado. Lo religioso (Chávez parece un pastor protestante norteamericano) ha sido un factor determinante del fracaso. Este gobierno ha negado lo instituyente imaginario y ha tomado el camino de un imaginario instituido. Se está basando en una legitimidad de la dominación, lo que hace imposible la transformación de la psiquis y su proyección hacia lo concreto histórico-social.

La transformación comienza cuando el cuerpo social pone en tela de juicio lo existente y suplanta el imaginario ofrecido. Se requiere la aparición de una persona con su concepción del Ser en la política, uno que se decide a hacer y a instituir. El planteamiento correcto es inducir que la vida humana no es repetición, y muchos menos de los enclaves políticos, y encontrar de nuevo en la reflexión y en la deliberación un nuevo sentido. No estamos hablando de una “revelación” súbita sino de la creación de un nuevo imaginario social. Así, sin llenarse de ideas y pensamiento sobre el futuro por hacer no será posible cambiar lo existente. La posibilidad instituyente está oculta en el colectivo anónimo. La democracia es, pues, cambio continuo. Todo proceso de este tipo transcurre –es obvio- en una circunstancia histórica concreta. En la nuestra, en la de los venezolanos de hoy, no podemos temer a lo incierto del futuro. Será cuando el cuerpo social tome el poder.

teodulolopezm@yahoo.com