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Democracia siglo XXI

mes

octubre 2009

Foro siglo “XXI”: Una cadena interminable de agresiones a los venezolanos y sus derechos oculta tras un ropaje electoral extemporáneo


elecciones

 

 

http://2009forosigloxxi.blogspot.com

foro.siglo@gmail.com

El sistema paralelo de salud llamado “Barrio Adentro” ha desaparecido en gran parte, mientras sus restos son meros centros de atención, más la ruina de los hospitales y la centralización desmedida colocan a la salud en Venezuela entre las peores del continente. A ello debe sumarse la continua emigración de médicos debido a la precariedad de los salarios y a la falta de insumos mínimos para cumplir con su tarea en las instituciones públicas de salud.

 

Más de un millón de venezolanos han abandonado el territorio nacional, se han ido de este país que albergó grandes inmigraciones y fue refugio de seguro para miles de exiliados que huían de dictaduras. Con ellos, buena parte de la juventud formada y especialistas en todos los campos, riqueza humana que se pierde para la reconstrucción nacional que deberemos abordar.

 

Fuimos testigos de otro inicio de clases con un deplorable estado en buena parte de las escuelas y con un proyecto de “celebración de fechas patrias” que distorsionan la verdad o llanamente la falsifican,  del mantenimiento de presupuestos inadecuados para diversas instituciones de educación superior y la violación de los derechos de los trabajadores a quienes se incumplen sus derechos adquiridos.

 

La situación de la infraestructura es caótica, con el mantenimiento de la escasez de viviendas y el deterioro de carreteras y autopistas construidas para un país que ha crecido y para el cual resultan insuficientes. Así mismo, la falta de planificación urbana ha convertido a nuestras ciudades en un caos vehicular. Es obvia la mengua en todo lo que se refiere a la estructura física del país.

 

En el campo de la cultura se avanza solamente en un proceso de ideologización, mientras se afecta severamente a la investigación científica con hechos notorios y se excluye toda manifestación que pueda tocar los linderos de la independencia, haciendo uso para ello de argumentos irrisorios y chocantes con la libertad que debe prevalecer en el mundo de la creación.

 

El continuo ataque a toda iniciativa particular desanima la inversión reproductiva y deja sin trabajo a muchos venezolanos.

 

La Gaceta Oficial número 39.272 de fecha 25 de septiembre de 2009 declara “bienes de interés cultural” a 1216 inmuebles del Municipio Libertador, lo que permitió la aplicación de la reserva registral con la consecuente permisología previa. Esto es, el decreto se convierte en una restricción a la propiedad privada lo que hace sospechar el uso de tal declaratoria como medio de intervención violatoria del ordenamiento jurídico y como amenaza latente de expropiación.

 

La inseguridad sigue cobrando víctimas y los atracos y muertes se han convertido en parte de una cotidianeidad oprobiosa que hace del derecho a la vida un mero enunciado.

 

La inflación devora al salario real y la adquisición de los productos básicos ha pasado a ser para la familia venezolana una búsqueda en sitios múltiples y en infinidad de casos una imposibilidad. La inseguridad alimenticia corre pareja con la inseguridad personal. Los resultados están claramente reflejados en el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “Desarrollo Humano 2009”, en el cual Venezuela pasa del puesto 58 al 74, en el universo de 182 países que cubre el informe.

 

Las noticias de negociados y de fortunas que se inflan indican un avanzado estado de corrupción. Paralelamente se mantienen ayudas al exterior que superan al concepto mismo de solidaridad para convertirse en subsidios que compran lealtades políticas.

 

La lista de derechos conculcados sería prácticamente interminable. El país se desmorona ante la ineptitud de los gobernantes y ante la pasividad de los gobernados, excepción hecha de los sectores estudiantiles que aún resisten, así como de diversas manifestaciones de la sociedad civil que entienden la gravedad del momento. La situación por la que atraviesa el país, incluidos la crisis de los servicios básicos como electricidad y agua, es de clara ingobernabilidad, sólo sostenida por un uso abusivo de un Estado feudal en materia de medios de comunicación, por la represión abierta que marcha sobre diversos sectores, de manera especial sobre los trabajadores que reclaman sus derechos vulnerados, y por la reiteración de las promesas que, en algunos casos, va a acompañada del reconocimiento del fracaso, pero que promesas son y en promesas se quedan.

 

La actitud del autócrata ante el desastre es la de imponer una adelantada campaña electoral inexplicable, a no ser por su objetivo mismo de distracción y engaño. A 14 meses de una elección –si es que los poderes abusivos no cambian los lapsos- el país que apenas sobrevive se encuentra frente a un planteamiento absolutamente extemporáneo y que no se compadece con la grave situación nacional.

 

No puede perseguir otro objetivo este dislate que sacar la atención de los venezolanos de los problemas centrales que llevan a la república al borde del precipicio. El gobierno logra su objetivo al sembrar el desconcierto entre sus oponentes, al hacer brotar las contradicciones que alejan de la discusión de lo que pasa y al sembrar de nuevo la especie falsa de supuesta sobrevivencia de lo que denomina “proceso revolucionario”.

 

Mientras tanto, no se ha detenido en el avance de su programa interno como tampoco en el de su expansión externa. La llamada Asamblea Nacional continúa con su hemorragia de leyes anticonstitucionales, como la reciente que permite la creación de un milicia personal al servicio de un partido y de su líder, contraviniendo el espíritu de las leyes y el sentido de libertad que anima a los venezolanos. El régimen, en sus diversas expresiones de poderes cautivos, viola constantemente la Constitución de 1999.

 

El país se muestra propenso a seguir las farsas oficiales y entra en una campaña electoral que en sí misma tiene todos los vicios del régimen, dada la nueva Ley de Procedimientos Electorales y la discrecionalidad en la determinación de los circuitos por los cuales serán escogidos los diputados.

 

La artimaña de sumir al país en una campaña electoral extemporánea ha surtido sus efectos, mientras los desamparados deambulan, cada vez en mayor número, por las calles de nuestras deterioradas ciudades y el empobrecimiento de la población es explícito y notorio.

 

Estamos ante un doble proceso que pretende continuar su destrucción del aparato productivo nacional y que recurre a argucias de baja ralea como culpar a los centros comerciales por los efectos perniciosos de la falta de mantenimiento y de inversión, esto es, estamos frente a un proceso revolucionario que tiene como objeto destruir lo existente y sustituirlo con simples cambios de nombres y, al mismo tiempo, frente a un gobierno profundamente ineficaz, corrupto e inepto.

 

En estas condiciones deplorables en que se encuentra el país lo válido es plantear alternativas de proyecto nacional, análisis cuidadosos sectoriales y diagnósticos adecuados acompañados de soluciones factibles y audaces, mas no seguir como personajes encantados la supuesta flauta mágica que reduce el drama a una discusión electoral evidentemente inducida por el poder incapaz.

 

Caracas, 28 de octubre de 2009

Foro “Siglo XXI”

Teódulo López Meléndez

Mercedes Montero

Antonio Pasquali

Luis Betancourt Oteyza

Germán Carrera Damas

Elinor Montes

Adrián Segundo Pérez Grimán

Alberto Rodríguez Barrera

Gustavo Coronel

Francisco Alarcón

Oswaldo Álvarez Paz

Rafael Grooscors Caballero

Consuelo Briceño Canelón

Lilian Kerdel Vegas

Luis Marín

Milagros Ramírez

Alberto Lossada Sardi

Alberto Garantón

Rafael Monsalve Castilla

 

Por Foro-Aragua

Juandemaro Querales

Por Foro-Zulia

 

Andrés Simón Moreno Arreche

 

Por Foro-Monagas

 

Rafael Rattia

 

Por Foro-Bolívar

 

Ángel Américo Fernández

Demóstenes Pérez

Nalúa Silva

Régulo Cerezo

Víctor Medina

Teresa Coraspe

Arturo Briceño

Amaloa Guerra

María Viviana Latorraca

Por Foro-Mérida

 

Antonio José Monagas

Por Foro-Lara

 

Jorge Ramos Guerra

María de Chiossone

Guillermo Meléndez

Alberto Vásquez Celis

Clondy García

Hely Saúl Lizardo

Jesús Eduardo Riera

 

Por Foro-Italia

 

Blanca Briceño

Por Foro-Suecia

 

Liko Pérez

 

 

Elinor Ostrom, el signo de los tiempos

Elinor Ostrom foto

Teódulo López Meléndez

Podrá recordarse mi continua afirmación que la primacía de la economía sobre la política ha sido una de las causantes de la mayor parte de los males que se han originado en la modernidad en cuanto corresponde a la depauperación social. He reclamado, así, que la política debe retomar su primacía sobre la economía y señalado que esa es una de las características deseables al mundo global en nacimiento.

El hecho de que una politóloga gane el Premio Nobel de Economía indica, creo yo, un signo de este reordenamiento de prioridades. También podría ser llamada la doctora Ostrom una socieconomista, porque es válido ahora el hablar de ciencias que se entrelazan y forman nuevas especialidades. La economía no puede ser siendo una ciencia fría donde lo social se diluye en lo macroeconómico o donde los ordenamientos no priorizan al hombre, verdadero objeto de toda acción económico-política.

Por si fuera poco, Elinor Ostrom se ha dedicado a la diversidad institucional, a la acción colectiva, al uso de la tierra y a la teoría de la acción pública, entre otros temas donde ha sentado una auténtica escuela. El Nobel lo gana por sus demostraciones de “como los bienes comunes pueden ser administrados de forma efectiva por un grupo de usuarios”. En otras palabras Ostrom se aparta de la economía clásica. Su trabajo ha influido sobre biólogos, sobre las consideraciones referentes a los ecosistemas y al desarrollo de las tesis de lo que se ha denominado procomún. Una visión simplista de los sistemas económicos jamás tomó en cuenta la inmensa oportunidad existente entre el mercado y las políticas intervencionistas de los Estados centralistas. Ese procomún es el de la construcción de individuos y grupos que generan riqueza en nuevas formas de propiedad y con mecanismos que se diferencian del mero capitalismo.

Ostrom es la maestra de lo que en inglés se denomina commons, lo que no es otra cosa que la visión sobre el interactuar de los seres humanos en la producción de los recursos comunes, lo que ha sido reducido y escondido por los neoclásicos que creen que sólo existe la propiedad privada o los sectores de intervención estatal. El ataque constante de que es imposible que una propiedad común funcione ha encontrado en Ostrom la mayor cantidad posible de pruebas en contrario. La bondad de la interacción humana queda demostrada en el manejo eficiente y racional de los recursos y coloca contra toda prueba la auto organización de las comunidades como un ejemplo preciso de desarrollo sustentable.

Ostrom es, entonces, una estudiosa de lo que hemos llamado bien común. Seguramente los enemigos de las cooperativas, por ejemplo, habrán saltado indignados ante este premio, como seguramente lo han hecho los propulsores del neoliberalismo a ultranza. Sin embargo, Ostrom no se quedó jamás en el planteamiento teórico y demostró como los bandos que no ven otra cosa que mercado o Estado andaban dando su contribución a la crisis, La politóloga recurrió a ejemplos vivos, como los ejidos mexicanos, los bosques de la India, pesquerías como las del río Maine o múltiples ejemplos africanos. En pocas palabras, Ostrom dejó claro algo muy sencillo, esto es, que la clave no estaba en la propiedad sino en la administración. De los términos económicos se ha saltado hasta la psicología social para demostrar que la flamante Premio Nobel de Economía tiene la razón.

Ostrom demostró que los recursos en manos comunes no estaban destinados a la destrucción y echó por tierra la tesis de la solución única. Es, por supuesto, posible el fracaso en cualquier área, pero en la multiplicidad de formas se encuentra un antídoto. Es claro que no todas las áreas pueden ser manejadas por el inmenso espacio del procomún, pero para resolver los problemas que se presenten en el área del Estado y de la propiedad privada sobran economistas, de manera que Ostrom se centró en la cooperación de la agrupación común, partiendo de tres elementos, a saber, identidad, contexto grupal en el que toman decisiones y la reciprocidad para ganarse la confiabilidad. Todo precedido por el concepto de institucionalidad, lo que implicaba el diseño de una gobernanza multiescalar  que va desde una dependencia nacional que monitorea, un gobierno local atento y un intercambio permanente entre estas diversas formas para decidir la producción que generarán. El análisis completo está en los libros y artículos de Ostrom, pero todos sus conceptos están ubicados en lo que debe ser una economía solidaria en el nuevo mundo global, uno donde deben ser abandonados los conceptos estrechos y excluyentes.

Quienes creemos en diversas formas de propiedad conviviendo pacíficamente, quienes creemos en el inmenso espacio del procomún, quienes defendemos una economía con rostro humano, estamos felices por Elinor Ostrom y por la prueba tangible de la llegada de un nuevo mundo. Alegría por el signo que nos ofrece, pero también desafío para ponerse a estudiar y creo que debemos seguir haciéndolo con el maravilloso libro “Genes, bytes y emisiones: bienes comunes y ciudadanía”, editado por la Fundación Heinrich Böll y que tiene como compiladora a Silke Helfrich y donde están recogidos textos de Acselrad, Henri-Barnes, Peter-Benkler, Yochai- Bollier, David-Brand, Ulrich- Bravo, Elizabeth- Castro, José Esteban- Duchrow, Ulrich- Earle, Michael-Flores, Martha -Flórez, Margarita- Haas, Jörg- Heinz, Federico- Helfrich, Silke-Hünemörder, Katrin–Ibarra, Ángel-Lafuente, Antonio-Lerch, Achim-Leroy, Jean Pierre-Loya, Nayelly-Madrigal, Roger-Merino, Leticia-Metzl, Jamie-Mojica, Odin-Moldenhauer, Oliver–Mooney, Pat-Narain, Sunita-Ostrom, Elinor-Ribeiro, Silvia-Ritthoff, Michael-Rodríguez, Silvia-Salazar, Milagros-Sánchez, Consuelo-Stallman, Richard-Thalheim, Lisa-Thomas, Hernán-Türk, Volker-Vercelli, Ariel y Wilbanks, John.

Hay que construir la democracia del siglo XXI.

teodulolopezm@yahoo.com

Apuntes sobre geografía

geografía

Por Alberto Rodríguez Barrera

Geografía es la rama del conocimiento que describe, clasifica y explica la distribución de fenómenos materiales y humanas en el espacio accesible al hombre y a las actividades controladas por el hombre. Se ha preocupado por el habitat del hombre, en el sentido más amplio del término, y con la intención de mejorarlo.

Debido a la extrema diversidad del globo en sus características físicas, humanas y económicas, la descripción geográfica se ha hecho principalmente a escala regional*. La abundancia y la variedad de la data congregada sobre la mayor parte de las regiones necesitan ser organizadas e interrelacionadas para mostrar cómo el ambiente local y la gente local vivían e interactuaban dentro de la unidad regional. Tal investigación constituye la “geografía regional”, que forma un vasto almacén de estudios específicos sobre las unidades de todos los tamaños en la organización del espacio.

Una tarea más ambiciosa ha sido la búsqueda de principios generales que gobiernan la organización espacial de características físicas o de la gente y sus actividades. Este es el campo de la “geografía general” o sistemática, subdividida en dos grandes categorías: “geografía física”, que incluye los fenómenos naturales de clima, geomorfología (formas topográficas y los procesos que las forman), hidrología, oceanografía, suelos, flora, fauna; y la “geografía humana”, que trata con la población y asentamientos, recursos y actividades económicas de todos los tipos (agricultura, minería, fabricación, comercio, transporte, y comunicaciones), e incluyendo más recientemente los patrones de características y tendencias sociales, culturales y políticas.

La data y los problemas que pertenecen al conocimiento geográfico son tan diversos, y se ramifican tan rápidamente, que su ordenamiento sistemático debe ser a menudo reformulado. Mientras tanto, las ciencias naturales y las ciencias sociales que la geografía implica han sido subdividas en especializaciones y cubren algunos campos de la investigación que previamente pertenecían a la geografía. Por ejemplo, la mayor parte de la investigación de climatología es ahora realizada por geofísicos y metereólogos, y la ciencia de los suelos se ha convertido una disciplina separada, aunque relacionada.

Hasta los 1950s los geógrafos tendían a enfatizar el concepto regional**, elaborando el complejo inter-juego de fuerzas naturales, sociales y económicas en la formación de los paisajes regionales, sus funciones y su parte en el mundo. La región, sin embargo, fue siempre definida primero por patrones internos (ampliamente analizada por el método cartográfico) y secundariamente por comparación con otros casos más allá de sus límites. El método comparativo*** es necesario para llegar a los que los geógrafos franceses llamaron la personalidad regional.

El caso individual es básico para el ordenamiento de data y para la elaboración de relaciones; pero la geografía no puede ser satisfecha por el estudio de tantas variadas regiones sin formular principios generales sobre ellas. Cada locación geográfica o región puede mostrar ser única; tal regla aleatoria no es, sin embargo, aceptable para la mente científica, y el pensamiento geográfico le debe su ímpetu  y unidad a la gesta de alguna forma de determinismo** entre los fenómenos geográficos.

La forma sobre-simplificada representada por la aserción que las características y variaciones del clima y la topografía determinan la distribución de los recursos y el comportamiento de la gente está hoy casi extinta. Sin embargo, el riguroso determinismo y las interesantes hipótesis teóricas se han dilucidado y aplicado en geografía física, particularmente en el estudio de los procesos de erosión y deposición que moldean las formas del alivio.

En geografía humana, la búsqueda de principios generales resultaron al principio en perfilar complejas redes de relaciones entre fuerzas y factores en los procesos mediante los cuales la gente moldeaba su ambiente para su uso. Los geógrafos trajeron al uso común nociones tales como la densidad de la población, paisajes entendidos como logro cultural, y la clasificación de varios tipos de asentamientos y ciudades. La causalidad en geografía humana implicaba tanto historia como condiciones físicas locales. La aproximación histórica ha sido fundamental en la geografía regional francesa y en la geografía humana británica.

Entre los problemas generales permanentes de la geografía que atraen la atención reciente están locación, concentración, factores psicológicos, y el uso de modelos matemáticos;  la teoría de locación está basada en parte en el estudio de lugares centrales y la toma de decisiones. El estudio de concentración se ha acentuado y relacionado a una red de relaciones externas y al progreso tecnológico, y ha sido revivida por el paso del crecimiento urbano. El papel de los factores psicológicos  ha sido exaltado por el creciente interés en la toma de decisiones administrativas  en cuanto a locación y ambiente (un nuevo campo llamado “percepción geográfica” se ha desarrollado), en “geografía electoral”, y en la teoría general de “geografía política”. La moda de modelos matemáticos en estudios sociales ha tenido mucho impacto en la geografía humana, especialmente en teoría de locación y en el estudio de difusión de innovaciones.

Los geógrafos son crecientemente empleados en planificación urbana y regional y en la elaboración de políticas ambientales, a menudo trabajando en equipos con especialistas de otras ciencias humanas y sociales. A medida que los avances tecnológicos y la afluencia facilitan la modificación de las condiciones de vida y la administración de recursos, el pensamiento de los geógrafos se vuelve hacia la predicción de tendencias y los medios de solucionar problemas pendientes de organización espacial.

*Región: término geográfico para una área homogénea de la superficie de la tierra con características que la hacen diferente de las áreas que la rodean. La distinción puede estar basada en características naturales o hechas por el hombre o una combinación de ambas. Las distinciones de escala se hacen entre regiones de escala grande de proporciones continentales (macro-regiones) hasta estructuras muy pequeñas (micro-regiones); similarmente, regiones con amplias características comunes (regiones uniformes) se distinguen de aquellas en que las características es más fuertemente discernible en o cerca del centro de la región y al menos fuertemente en sus límites.

**El método comparativo es frecuentemente utilizado en el sencillo sentido de comparar un juego de hechos con otro, pero en sociología el término es de importancia principal al referirse a la única alternativa de la sociología: el “experimento controlado”. Es el método sociológico “par excellence” para la formulación de teorías definitivas, incluyendo la especificación de las condiciones para las pruebas cruciales de hipótesis. Lo que el experimento es para las ciencias naturales, el método comparativo es en las ciencias sociales. Al menos cuatro concepciones distintas se han utilizado: (1) la de clasificar a las sociedades de acuerdo con algún criterio (como la naturaleza del “vínculo social”), formando así un claro marco para amasar y arreglar información fáctica y descubrir conexiones entre instituciones sociales (Spencer, Hobhouse, etc.); (2) la de construir una tipología sobre la base de alguna hipótesis (“La Ley de los Tres Estados” de Comte, la polaridad “militar-industrial” de Spencer, las etapas de “fuerzas productivas” de Marx) y luego compararlas con sociedades históricas reales, para ver cuán lejos las iluminaron, y para probar su confiabilidad; (3) la de comparar juegos específicos de hechos sociales (la tasa de suicidios y el grado de integración dentro de grupos específicos, familiares, religiosos, etc.) para probar las teorías sobre “constancia de concomitancia”; (4) la de construir un modelo para comprender una “configuración cultural” particular (como el surgimiento del capitalismo en Europa Occidental) y comparar otras configuraciones similares con ella, para probar la correcto y suficiencia de la interpretación.

***Determinismo es la teoría de que el mundo, o la naturaleza, está en todas partes sujeto a la ley causal, de que todo evento en él tiene una causa. Si es verdad, entonces todo evento que realmente sucede tiene que suceder; debido a que lógicamente sigue de una descripción de las condiciones de su ocurrencia, junto con las relevantes leyes de la naturaleza, para que ocurra. De la misma manera cualquier evento que no sucede no ha podido suceder. A veces el principio del determinismo es tomado (Hume, J.S.Mill) como la más general y comprensiva de todas las leyes de la naturaleza, y se sostiene que es confirmada por la forma en que el conocimiento de las leyes causales es seguida tan a menudo por una investigación especial de un campo en particular. A veces, sin embargo, se le considera una verdad necesaria: por algunos porque la consideran como auto-evidente, por otros (Hobbes y Locke) porque parece fácil de demostrar, y por otros más (particularmente Kant) porque su verdad es considerada como una condición necesaria de la posibilidad de la experiencia organizada y coherente. Su necesidad pareciera ser impugnada por la visión de  la escuela dominante de los físicos cuánticos  de que las fundamentales leyes de la naturaleza no son causalmente deterministas sino que aseveran  sólo la probabilidad estadística de las ocurrencias a niveles sub-atómicos. Si las acciones humanas se incluyen en el sistema determinístico, lo que sigue es que nadie pudo jamás haber actuado de otra manera a como lo hizo, y por lo tanto –aunque Hume y otros han disputado esto- nadie es moralmente responsable de sus acciones.

Un reto para UNASUR: Urge elaborar una política de manejo racional de recursos hídricos

recursos hídricos

Por Dante Gumiel Reyes

Es necesario diseñar una política suramericana y latinoamericana de manejo racional de recursos hídricos con proyección global para contrarrestar la desertificación y el cambio climático.

Ante la proximidad de la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague que se realizará los primeros días de diciembre de este año, es necesario que Suramérica y Latinoamérica en general presenten una única posición basada en los principios de los “Derechos de la Madre Tierra” propuestos por el Presidente Evo Morales con respaldo en el pensamiento del Jefe Seatle: “El hombre pertenece a la Tierra y no la Tierra al hombre”.

En primer lugar es necesario despejar equívocos conceptuales: El cambio climático debe ser observado en un horizonte de por lo menos 10 000 años. El Altiplano boliviano constituye un excelente laboratorio hidrogeológico para datar la existencia y desaparición de grandes lagos con sus efectos climáticos evidentes. El África constituye un laboratorio hidrogeológico y climático en el que la datación del inicio de la desertificación puede datarse en 10 a.d.p. (años antes del presente)

Este tipo de visión nos lleva a descubrir que en un tiempo futuro muy próximo América del Sur será arrasada por las dunas de arena de lo que fue la cuenca amazónica y muy posiblemente las soluciones propuestas sean tan torpes y carentes de sentido y ciencia como las que se proponen para contrarrestar el avance del desierto africano. Inicialmente bosquejemos los posibles “Derechos de la Tierra” convenientes en este momento y luego hagamos un paralelo entre la desertificación del Altiplano Boliviano y la desertificación del Sahara. En ambos procesos la acción antropogénica es determinante.

Bosquejo de los derechos de la tierra:

– La Tierra, planeta cuna de la humanidad y de una multiplicidad inconmensurable de formas de vida, ha alcanzado a lo largo de millones de años, las condiciones y el equilibrio necesarios para que la humanidad pueda disponer y producir suficientes alimentos y elementos de comodidad para enriquecer su vida material y espiritual.

– La depredación de los ecosistemas continentales, marítimos y atmosféricos de La Tierra ha alcanzado un nivel crítico que es necesario revertir inmediatamente.

– Una adecuada comprensión del manejo de los recursos hídricos del Planeta, a partir del paradigma universal derivado del estudio de un macizo continental como es el Altiplano Perú-Boliviano puede llegar a ser el instrumento conceptual y operativo para revertir la peligrosa depredación planetaria.

– La Tierra es favorecida por la recepción de microlluvia por adherencia de las microgotas de agua de la atmósfera sobre el follaje natural.

– Por lo evidente, La Tierra requiere que la sabiduría ancestral de las culturas americanas sea el punto de partida para el planteamiento de una política universal de manejo de los recursos hídricos que se proyecte sobre los principales recursos naturales tales como los edafológicos, los energéticos y los bióticos. La Tierra tiene derecho a que sus aguas y suelos sean manejados de tal manera que puedan producir con abundancia los alimentos que sus hijos necesitan.

– La Tierra se sentirá aliviada de la depredación hasta ahora sufrida si en Sud-América y en África se inician simultáneamente los trabajos de restauración del Altiplano Perú-Boliviano con participación masiva de la población aymara-quechua y de las montañas Tibesti y del Lago Chad en África, con construcción masiva de terrazas, reforestación con especies nativas y con participación general de la población Tubu.

– La Tierra se complace en el intercambio constructivo de formas de vida vegetal entre las actualmente regiones pobres del Planeta. Por ejemplo, la forrajera kauchi de prado salado del Altiplano debe ser introducida en África y Asia para impulsar la prosperidad de la ganadería.

– La Tierra se complace en la utilización constructiva, sabia y combinada de todos sus recursos naturales. Por ejemplo, la energía del gas natural del Perú debe utilizarse para la provisión de agua potable y de riego a las ciudades y regiones del Sur mediante desalación de agua marina para que de esta manera se consiga el alivio que las cuencas de los ríos afluentes del Lago Titicaca necesitan para recuperar su vitalidad y rendimiento originales.

– La Tierra se verá favorecida si frente a problemas tales como el “cambio climático” debido a la emisión de gases invernadero, no se dilapidan inmensos recursos en un proceso de encandilamiento simplificador, que encierra a la humanidad en un callejón sin salida de parálisis mental y física, sin esperanzas y con procesos de depredación irrefrenables.

– La Tierra señala los métodos de manejo del agua y del suelo de las culturas ancestrales como modelos que deben ser reimplantados actualmente.

–   La Tierra señala que su superficie debe ser escenario de actividades constructivas y fraternales de todos sus hijos, con la proscripción definitiva de las animadversiones y de todo tipo de guerras cruentas.

– La Tierra señala la necesidad de que sus hijos conozcan mucho más de su evolución, de sus formas y de sus estructuras en relación sobre todo con la comprensión y el manejo de las aguas y de los suelos.

– La Tierra señala la necesidad de comprender que los cambios climáticos de los últimos 3000 años en África y Asia y en los últimos 500 años en América tienen componentes antropogénicos importantes y documentados. La comprensión conjunta de la evolución propia del Planeta y de la evolución de la humanidad es determinante para la elaboración de políticas de recursos hídricos y de recursos naturales en general.

Evolución climática del Altiplano y del África

La evolución climática del Altiplano tiene los siguientes componentes importantes:

1.      Lagos Ballivián, Minchin y Tauca: Precipitación Pluvial: Aprox. 2 metros (15 000 – 10 000 a.d.p). Desaparición del Lago Minchín por erosión regresiva del Río La Paz.

2.      El foco civilizatorio de Tiwanacu establece prácticas racionales para el manejo de los recursos hídricos y edafológicos. Las terrazas, los sukakollos y los canales de riego constituyen un sistema de manejo apropiado de los recursos naturales del Altiplano. El Río Loa es canalizado direccionalmente para regar el Desierto de Atacama. Siglo I d.d.C.

3.      Invasión Europea: Alteración del orden social e inicio del descuido de las obras de manejo de los recursos hídricos y edafológicos. Empieza la depredación ecológica del Altiplano. Siglo XVI d.C.

4.      Constitución de la República de Bolivia: Implantación de políticas de negación de los derechos fundamentales de las comunidades indígenas. Agudización de la depredación del Altiplano. Siglo XIX.

5.      Trasvase de aguas de los ríos afluentes del Lago Titicaca en el Perú. Nuevo factor de depredación del Altiplano. Siglo XIX.

6.      Guerra del Chaco: Reclutamiento masivo de campesinos altiplánicos. Abandono de las prácticas de cuidado de los bofedales. Nueva agudización de la depredación del Altiplano.

7.      Chile toma el total del caudal del Río Lauca en Parinatoca-Chucuyo. Trasvasa aprox. 1 m3/seg. Nueva reducción de la riqueza hídrica del Altiplano. Mediados del Siglo XX.

8.      Nuevos trasvases de las cuencas del Río Ilavi y Mauri en el Perú. Agudización de la desertificación del Altiplano. Fines Siglo XX y Siglo XXI.

9.      Cambio climático: Elevación de la ceja del sombrero de nieve de los picos andinos. Reducción volumétrica de los nevados. Disminución de caudal de los cursos de agua. Nuevo factor de depredación del Altiplano.

10. Como antiparadigma general de este proceso de depredación del Altiplano puede elegirse el caso del trasvase del Río Uchusuma. El registro cronológico de caudales mostrará una declinación alarmante.

11. Incremento general de la temperatura por efecto de la emisión masiva de gases invernadero provenientes de los países desarrollados. Agudización de la desertificación.

La evolución climática de África puede esquematizarse así:

1.      Abundancia de flora y fauna en el Sahara. 10 000 a.d.C.

2.      Las culturas nubia y egipcia realizan los primeros trabajos de canalización direccional del Río Nilo. 8000 a.d.C.

3.      Colonización fenicia: Intensa tala de árboles para la construcción de flotas mercantes y de guerra. Siglo III a.d.C.

4.      Colonización romana. Intensa tala de árboles para la construcción de flotas mercantes y de guerra. Desde el siglo III a.d.C. hasta el siglo VI d.C.

5.      Colonización bárbara. Continúa la depredación. Siglos VI-VII d.C.

6.      Invasión cruzada. Intensa depredación. Siglos XI-XIII d.C.

7.      Colonización europea. Intensa depredación. Crecimiento incontrolable de las arenas del desierto. Deforestación masiva. Siglos XVI-XX.

8.      Proclamación de la Independencia de los países africanos. Multiplicación por influencia externa de guerras tribales y políticas. Agigantamiento de la desertificación. Eliminación de la cobertura vegetal de las montañas Tibesti. Desaparición del Lago Chad y similar peligro para el Oasis de Kufra. Siglos XX y XXI.

9.   Incremento general de la temperatura por efecto de la emisión masiva de gases invernadero provenientes de los países desarrollados. Agudización de la desertificación.

Esta proposición tiene la virtud de señalar la responsabilidad histórica y política en el fenómeno planetario de la desertificación y el cambio climático. Con esta óptica es posible elaborar una propuesta conjunta de UNASUR y AMÉRICA LATINA que proyecte las luces necesarias para afrontar este magno problema con las decisiones políticas, económicas y técnicas proporcionales a la dimensión del problema.

El manejo coordinado de los recursos hídricos y energéticos asume primera importancia. El ejemplo más claro resalta en el caso peruano: El gas amazónico debe utilizarse con primera prelación para instalar las plantas de desalación necesarias para el abastecimiento de agua potable y de riego a las regiones costeras desérticas de Arequipa, Moquegua y Tacna. De este modo podrá otorgarse un “alivio ecológico” al depredado Altiplano que ya puede considerarse como un desierto en el corazón de la América del Sur.

El señalamiento de la reforestación de las montañas Tibesti en África para dar el primer paso contra la desertificación incontenible asume carácter estratégico y económico. Su elección está relacionada con argumentos hidrogeológicos y climáticos irrebatibles. A partir de este proceso será posible revertir la desaparición del Lago Chad y preservar el Oasis de Kufra, con efectos colaterales de gran cohesión social y autoconfianza en las propias capacidades intelectuales, culturales y técnicas.

“La Cumbre de Unasur de Buenos Aires” puede y debe asumir la responsabilidad de orientar a un mundo confundido por teorías absurdas que buscan solamente la destrucción de la humanidad. UNASUR proporcionará los elementos conceptuales que permiten analizar el gran problema del cambio climático a través de una perspectiva de diez mil años en la que afloran claramente las responsabilidades históricas, sociales, culturales, políticas, técnicas, científicas y económicas.

Ing. Dante Gumiel Reyes

Geólogo de la Universidad Tomás Frías de Potosí, Bolivia e Hidrogeólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén con experiencia amplia en el Altiplano.

Las elecciones trágicas

tragedia 2

Teódulo López Meléndez

Si algunas elecciones merecen el calificativo de trágicas son las parlamentarias que nos tocan en suerte. Exceden a una mera consulta, van más allá de la supuesta renovación del parlamento, dejan de ser un acto electoral para pasar a ser el clásico “nudo gordiano”.

Lo que llega a su clímax con estas elecciones es la crisis de la democracia representativa. He sostenido que los partidos de la llamada “oposición” y el régimen que nos atosiga son las dos caras de la misma moneda. El segundo un producto no deseado, pero causado por este tipo de democracia propio de la era industrial terminada.

No deja de ser paradójico que el arribo a este punto sin aparente retorno se produzca bajo este régimen, lo que lo convierte, sin lugar a dudas, en un suceso revolucionario. Esto es, la excrecencia no deseada de los vicios representativos once años después confirma su carácter, uno que ya nadie podrá negar con argumentos baladíes como ese de que no es más que un mal gobierno. En otras palabras, este debate inútil y marginal sobre las formas, maneras y procedimientos de cómo la “oposición” participará en las elecciones parlamentarias debe hacer entender que el presente régimen es uno revolucionario, pues ha llevado al país al punto de una ruptura final, la de la muerte y entierro de la democracia representativa y su sustitución por formas no democráticas, aún en las eventuales alternativas a su propio mantenimiento en el poder.

Este proceso excede a que elegiremos candidatos en primarias o por consenso o con cesión de cuotas a la sociedad civil. Es tal la magnitud del nudo que se haga lo que se haga se marcha mansamente al pozo séptico que la historia reserva para los acontecimientos aparentemente inevitables. No se trata sólo de las matemáticas que indican con precisión cuántos diputados podrá elegir la llamada “oposición” bajo la vigencia de la Ley de Procedimientos Electorales y la conformación de circuitos a capricho de conveniencias. Es el juego en sí el problema de fondo, pues implica la decisión de participar en una consulta que no se puede ganar, es la confirmación de que se irá a elegir unos pocos que tratarán de mantener un juego falso de democracia para estirar lo que no es estirable y para persistir en desatar el nudo, lo que no es posible.

El nudo es de tipo gordiano, esto es, no se puede desatar. El nudo gordiano sólo se puede cortar. El remedo se mantendrá una vez que tengamos los resultados en la mano, pero ya será parodia, mucho más de lo que ya es. El ejercicio de la democracia representativa que se mostrará no será más que la comprobación de su muerte.

Nos sucede en Venezuela, un país sin organización social que permita sustituir a los instrumentos de intermediación que están muertos (partidos, gremios, sindicatos, organizaciones empresariales, etc.). El país no sabe de una transición de una democracia representativa a una democracia avanzada del siglo XXI, una donde se produce -en primer lugar- la ruptura de la hegemonía dictatorial partidista mediante la emersión de una sociedad instituyente que los reduce a no más que instrumentos adicionales de expresión colectiva. El país carece de poder instituyente y en consecuencia sigue con la cerviz doblada frente a una dictadura partidista tan totalitaria como el régimen que se pretende suplantar. Son los mecanismos perversos de la democracia representativa que, aún a punto de morir, sigue oliendo mal desde la tumba abierta y que la espera.

El país está en el desorden frente a un acontecimiento histórico de importancia fundamental. Ello implica lo que vamos a vivir, el juego de las apariencias. Ello incluye unas ilusiones que no tienen relación con la verdad trágica que enfrentamos. El caos también tiene un orden. Debemos recordar que el nudo gordiano sólo era posible de resolver mediante un corte tajante y que los “dioses aprobaron” la solución como una forma válida de resolver el enredo. Alejandro cortó el nudo con su espada y se aprovechó de una terrible tormenta para afirmar que esa era la manifestación del asentimiento de los dioses. Si lo traducimos, fue la voluntad de Alejandro la que consiguió la forma de desatar el nudo y de utilizar la supuesta voluntad de los dioses para seguir con su camino hacia Persia. Quizás no haya ejemplo más claro de determinación y al mismo tiempo de pensamiento lateral que este del gran conquistador macedonio, expresión militar de la imponente cultura griega.

Este nudo gordiano de las elecciones parlamentarias no puede desatarse con pensamiento lógico o convencional, con el agravante de que quienes fungen de dirigentes no tienen ni siquiera esta forma de razonar. Tratan de calmar aquí y allá, los ineptos politólogos que son “invitados predilectos” de los nefastos programas de opinión piden un matrimonio entre partidos y sociedad civil y hasta se permiten acusar a los ciudadanos de impaciencia e injusticia pues supuestamente corren a acusar a los partidos de cada derrota. No se trata de eso. Con estructura mental de esta calaña no se puede analizar y menos concluir en algo razonable. El nudo no es desatable y, en consecuencia, hay que marchar hacia el “pensamiento lateral”, como lo asomaba arriba.

El pensamiento lateral, por si alguien no sabe de qué estoy hablando, equivale al rompimiento de la forma habitual de pensar. Hay que deshilachar los caminos conocidos y abandonar la identificación entre objeto y sujeto, o mejor, entre significante y significado (por ejemplo, esto es una cama y las camas sirven para acostarse). Es lo que trato de hacer al hablarle a un país que no tiene siquiera las formas del pensamiento habitual.

Tal como están las cosas, estas elecciones trágicas –de las que he dicho marcarán una década de la vida de este país- pueden transformarse más bien en varias décadas sin luz. La tragedia está en una paradoja que ni Esquilo, Sófocles y Eurípides pudieron imaginar y es que unas elecciones nos reduzcan las alternativas a dictadura o dictadura.

Las desleídas apariencias que sobrevivirán irán cayendo hecha jirones por acción de las piedras revolucionarias. La imagen que me viene a la mente es la de la sin par actriz griega Irene Papas cayendo como en  Clitemnestra, Anticlea o Electra.  Entonces la única alternativa no será democrática, lo será  de la sustitución de una dictadura por otra. Por la causa que sea: porque estén en peligro las fortunas amasadas, porque el aire se haga irrespirable, porque la ingobernabilidad llegue a  amenazar con la disolución, porque la honradez de una juventud militar harta haga eclosión, porque las amalgamas de la historia se combinen todas en un torbellino llamado caos que produzca una sobrecarga que queme las conexiones de la república. Y sobre todo, por la inexistencia de dirigentes civiles que mantengan el camino civil, por la falta de dirigentes que merezcan tal nombre y sepan hablar el lenguaje de la democracia posible, por la falta de talento y probidad que entiendo muchos desean encontrar con la esperanza de cambiar los términos dramáticos de esta ecuación.

Es por ello que hay que recurrir al pensamiento lateral, conceptualizar una nueva democracia, clamar ante la inmensidad del desierto contra la impotencia y mantener sobre la palma de la mano una pequeña llama que si bien queme la piel se atreva a competir con el poder abrasador de los acontecimientos que se alzan con toda la fuerza del nitrógeneno, hidrógeno y silicio que están listo para quemar las entrañas de la república.

teodulolopezm@yahoo.com

Foro “siglo XXI”: Una política exterior inadecuada a los intereses de la nación

política internacional

Foro “Siglo XXI”: Una política exterior inadecuada a los intereses de la nación

Resulta imposible hablar de una “política exterior” del actual régimen. Si algo ha quedado demostrado más allá de la expresión “duda razonable”, usada en términos jurídicos, es la carencia de esta. Y más que culpar al ministerio rector en la materia por su inexistencia, hay que ver un poco más allá para darse cuenta de que ella obedece solamente a  los caprichos momentáneos del dictador.

No existen, siquiera, lineamientos elementales que dicten conductas a seguir en casos predeterminados. Por ende, mucho menos los habrá en situaciones de crisis ocasionadas, la mayor parte de las veces, por arbitrariedades del actual dueño del poder. No es fácil, ni para el más experimentado diplomático, manejar enfrentamientos como los ocurridos con Colombia y Honduras, por tan solo citar dos casos, en que la voluntad del Presidente va en flagrante violación del derecho internacional.

En ambos casos, se trata de la más abierta y descarada injerencia en los asuntos internos de ambos países. ¿Cómo pueden pretender algunos países debidamente dirigidos, aleccionados con la expectativa de futuros negocios o financiados por el personaje en cuestión, dictar normas sobre asuntos internos de otro país que cumple los requerimientos de su propia Constitución? ¿Es aceptable, desde algún punto de vista que fuere señalar a otro país qué puede o debe hacer dentro de sus fronteras?

Ante esta situación, que comienza a causar serios problemas en Itamaratí, una de las Cancillerías más serias, hasta ahora, del continente,  ¿con qué cuenta Venezuela para enfrentarla?

En primer lugar, la Casa Amarilla, nombre de la vieja casona con que se designa en Venezuela a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha sido desmantelada paulatinamente, reemplazando a funcionarios con años de experiencia por militantes del “proceso”, en muchos casos ignorantes hasta del uso de un lenguaje acorde con las circunstancias y cuya misión es la de llevar al exterior el proyecto del régimen por cualquier medio posible, obviando las normas que establece la Convención de Viena. La mayoría de quienes quedan lo hacen buscando promociones oportunistas y evitando levantar olas a fin de garantizar su estabilidad económica. Los tradicionales consejos de consultas, como la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores., por ejemplo, desaparecieron por obra de un plumazo.

Si a esto sumamos la asesoría de funcionarios cubanos, libios e iraníes, países que en la historia reciente (Irán tuvo una excelente Cancillería pre-Khomeini) no han demostrado mayores aciertos, tenemos que la Casa Amarilla se encuentra verdaderamente desarmada y sin planificación ante los eventos que ocurren en el mundo actual. La “política exterior” del Presidente radica en un acercamiento temerario a las dictaduras más oprobiosas del mundo, lo que incluye una nefasta coincidencia antisemita con el régimen iraní, y un acercamiento de conveniencia para sus planes personales con el África subsahariana. Y de conveniencia porque, agotado su repertorio ante países con lineamientos serios, busca extender su papel de “liberador de pueblos” hacia ese continente con miras a ser apoyado por esos países en cualquier descabellada proposición que, en algún momento, más temprano que tarde, presentará ante los organismos internacionales, independientemente del hecho que estos mismos organismos, al acoger posiciones favorables a su opinión (v. gr. Honduras) se desprestigian cada día más y menos valor y fuerza tienen sus resoluciones que incumple el propio gobierno venezolano cuando no son de su gusto, sin que medie, siquiera, una sanción moral.

Esta política de “acercamiento” a África –no a los países que en ese continente sobresalen por méritos propios y sí a países que tambalean desde su independencia de las potencias coloniales- va en desmedro de los verdaderos intereses de la nación. La apertura desmedida de misiones diplomáticas allí sin un estudio de los posibles resultados que lograrían dichas misiones demuestra que es una sencilla y muy simple compra de países-voto sin miramientos del costo que esto acarree a nuestro país. Y si a esto se suma la ausencia de personal capacitado para cumplir las funciones inherentes a una embajada, tenemos que el dispendio alcanza cifras verdaderamente preocupantes. De notar, además, que si, en efecto, fuese en términos de una “cooperación” (mal entendida, por supuesto) hacia países menos afortunados, sería válido recordar que los miles de millones de dólares que, a modo de expiación, han enterrado allí las antiguas potencias coloniales, invariablemente han ido a parar a los bolsillos de la élite gobernante.

Y como corolario, la actitud constantemente desafiante de camaradería con los gobiernos “forajidos” más notorios del planeta y el empeño perenne en crear conflictos con otros gobernantes norte, centro y suramericanos para distraer la mirada de los conflictos internos, no hace augurar una futura política exterior ni hábil, ni inteligente ni adecuada a las necesidades de la nación. Igualmente cabe mencionar la tolerancia complaciente con movimientos narcoguerrilleros que encuentran en nuestro territorio aliviadero y asistencia.

La unipolaridad surgida con la caída del Muro de Berlín se deshace en el interregno que conduce al mundo global. Pareciéramos marchar hacia un mundo no-polar. La regionalización, y en muchos casos localización, de los procesos es incomprensible para el régimen venezolano, como queda demostrado con el proceso destructivo de la unidad económica andina, lo que ha permitido la expansión del sueño brasileño de alzarse como delegado del imperio norteamericano replegado y ejercitarse como nuevo factor determinante en el mundo latinoamericano, como queda demostrado con el uso indiscriminado de su embajada en Tegucigalpa.

La inexistencia de una política exterior que merezca tal nombre conduce al uso abusivo de la petrochequera como único recurso de logro de influencia circunstancial. Venezuela se muestra simplemente como el exportador de un proyecto ideológico trasnochado e incoherente, como la disociadora de los vínculos lógicos de nuestro intercambio comercial, como una exportadora de agricultura de puertos también sujeta a los caprichos del gobernante y a las alianzas circunstanciales que teje imaginándose un liderazgo que se transforma en caricatura, tal como lo demuestra el creciente rechazo a su verborrea, una que en cada ocasión provoca bostezos y cansancio.

Se hace necesaria la conceptualización y puesta en práctica de una política exterior venezolana que responda a los influjos de un mundo en transformación acelerada. Ello implica el reconocimiento de una sociedad civil supranacional, la aceptación de los términos democráticos inherentes a una integración regional (caso Mercosur), la negociación seria en materia integracionista y que supere el planteamiento audaz y demencialmente ideologizado, el aumento de nuestra capacidad negociadora en una situación que reclama modificación urgente de las instituciones internacionales de postguerra. Foro “Siglo XXI” advierte que no tener una política exterior en el mundo de hoy equivale a un hundimiento de Venezuela en el foso de los países marginales y señala esta carencia como de una gravedad extrema, comparable con la inseguridad en el plano interno.

Caracas, 19 de octubre de 2009

Foro “Siglo XXI”

Alberto Lossada Sardi

Alberto Garantón

Rafael Monsalve Castilla

Antonio Pasquali

Elinor Montes

Teódulo López Meléndez

Germán Carrera Damas

Adrián Segundo Pérez Grimán

Alberto Rodríguez Barrera

Luis Betancourt Oteyza

Gustavo Coronel

Francisco Alarcón

Oswaldo Álvarez Paz

Rafael Grooscors Caballero

Mercedes Montero

Consuelo Briceño Canelón

Luis Marín

Milagros Ramírez

Por Foro-Suecia

Liko Pérez

Por Foro-Italia

Blanca Briceño

Por Foro-Zulia

Andrés Simón Moreno Arreche

Por Foro-Monagas

Rafael Rattia

Por Foro-Bolívar

Ángel Américo Fernández

Demóstenes Pérez

Nalúa Silva

Régulo Cerezo

Victor Medina

Teresa Coraspe

Arturo Briceño

Amaloa Guerra

María Viviana Latorraca

José Luis Cestari

Por Foro-Mérida

Antonio José Monagas

Por Foro-Lara

Jorge Ramos Guerra

María de Chiossone

Guillermo Meléndez

Alberto Vásquez Celis

Clondy García

Hely Saúl Lizardo

Jesús Eduardo Riera

http://2009forosigloxxi.blogspot.com Mail: foro.siglo@gmail.com

Repensar la democracia desde los fragmentos

democracia en fragmentos

Por Ángel Américo Fernández

El malestar de la cultura propio de la posmodernidad, los temores del cambio de época con la sensación de angustia e incertidumbre (Brunner), la muerte de los grandes relatos (Lyotard), y la declinación de la razón ilustrada (1) como signo del “espíritu del tiempo” actual, no pasan sin dejar huellas profundas en el micro-clima de lo político, en sus conceptos y categorías, en las concepciones maestras y en el imaginario de “lo público”.

La irrupción de lo posmoderno expresa en forma incontestable, una sensación de quiebre, una constatación filosófica del agotamiento de los valores modernos.  La recepción interpretativa reinante da cuenta de una crisis de paradigmas y de modelos de análisis que avalaron una concepción excesivamente optimista de la historia con proyectos, sujetos y utopías. Por ello, los esquemas clásicos son apenas un punto de partida, las revoluciones son sospechosas, los paraísos colectivos están descartados, la “representación” y la “participación” devenidas cascarones vacíos del imaginario político moderno.

Es en este contexto donde debe ser abordada cualquier tematización para repensar la política y el papel de los sujetos incardinada a la compleja y exquisita empresa teórica que entraña repensar la democracia porvenir. ¿Será posible ante el agotamiento y la quiebra de casi todo recuperar y resemantizar la idea de ciudadanía y democracia de cara al nuevo milenio?

Un primer paso: Tensar el futuro más allá de los “Ismos”

En el centro de estos tiempos brumosos, no cabe duda que es menester asumir una posición dialogante y de pensamiento reconstructivo frente a las demandas de un mundo con profundas desgarraduras y sociedades en crisis. En este sentido, el debate desde las claves de la Posmodernidad, asumido en consecuencia sin el primado de los ismos característicos de las posturas dogmáticas, debe hacerse apelando a la recuperación de las diversas tradiciones teóricas,  el pensamiento crítico, pero también la herencia ilustrada y las diversas vertientes del liberalismo. Eso sí, a condición de que ninguna de ellas pretenda presentarse como La Teoría (escrito así con mayúsculas) o la gran carta de navegación para recorrer los sinuosos territorios de un mundo trenzado en la complejidad (2).

La ventaja de este nuevo espíritu dialogante con las viejas tradiciones teóricas es que ya hemos hecho el recorrido, pero además interrogaremos e interpelaremos desde el presente. Luego, es más sencillo exorcizar algunos fantasmas, por los errores históricos que cargamos sobre nuestras espaldas y, al propio tiempo, trazar desde los fragmentos el perfil de un nuevo horizonte. Entonces veremos otra vez el itinerario de conceptos maestros como Libertad, ciudadanía, Tolerancia, justicia, comunidad. Pero,  ya no se tratará de complacer clásicos ilustrados, como tampoco de navegar tras quimeras de paraísos colectivos.

La crisis del imaginario político moderno

1. La vaporosa noción de “voluntad general”

Una de las más clásicas nociones del imaginario moderno es que hay en las sociedades una suerte de algoritmo que captura la esencia democrática y es allí donde entra en escena la noción –Rousseau mediante- de “voluntad general”. En este punto abreviaremos comentarios, pues la voluntad general siendo más que la mayoría, siendo más que la “voluntad de todos” tiene que ser argumentada, tiene que aterrizar en el diálogo. Ni una absoluta mayoría, ni una asamblea, ni un parlamento encarnan algo así como “la voluntad general”. De hecho hay casos históricos donde una mayoría hipnotizada por liderazgos mesiánicos y nacionalistas legitima poderes despóticos y totalitarios, a contrapelo de los intereses generalizables racionalmente.

2. Las consabidas y repetidas elecciones

Digámoslo de una vez: Las elecciones son un mecanismo importante de la experiencia democrática, constituyen una dimensión procedimental para determinar la orientación de la voluntad ciudadana en un momento determinado en aras de saber en manos de quienes va a recaer el ejercicio del gobierno, pero en modo alguno la existencia de elecciones y su frecuencia constituye un vector central en la definición de una sociedad democrática. Existen en contrario abundantes casos históricos, gobiernos nefastos y con desempeño dantesco han llegado al poder por vía de elecciones. Asimismo, la república bananera cubana hace elecciones y mantiene una dictadura de cincuenta años. Hitler llegó al poder en brazos de las mayorías nacionalistas por vía de elecciones e inauguró un régimen de terror sin parangón en la historia.

Lo importante de las elecciones es que sean limpias y transparentes y que como acto ciudadano sean los ciudadanos los protagonistas y no una policía política ni los militares. Pero además, que estén servidas todas las facilidades para que sean objeto de escrutinio público. Los actos políticos son públicos, deben ser suficientemente expuestos y desplegados públicamente, no debe haber aquí traba alguna para la mirada del ciudadano. Un régimen puede ofrecer un rasgo significativo de democracia en la medida en que es más abierto para que se produzca la experticia de los ciudadanos sobre todas las etapas del entramado electoral. ¿Es este precisamente el caso de Venezuela?

3. El imaginario de “lo popular”

El pueblo es el protagonista del imaginario democrático sobre todo en estas tierras calientes de América Latina. No hay cuerpo programático tanto de la doctrina social demócrata como de las formulaciones justicialistas y socialistas que no hayan apelado a la metáfora de “lo popular” para generar el enganche con los amplios contingentes de desheredados que se han trasladado desde el coloniaje hasta el presente en nuestras sociedades mestizas. Igualmente, caudillos y líderes de todas las especies han apuntalado su ascenso político y su llegada al poder mediante el expediente de lo popular acompañado con el “liderazgo carismático” (M. Weber) de fértil cultivo en la idiosincrasia de los pueblos latinos y caribeños.

Sostenemos sin embargo que la invocación de lo popular sólo ha servido para utilizar el pueblo como concepto “comodín” y servir en bandeja de plata el gobierno a demagogos y depredadores, es el populismo latinoamericano en acción que tanto daño ha causado en estas latitudes. Un nuevo paradigma político, una nueva manera de pensar la democracia de cara al siglo XXI está obligada a remover el imaginario del populismo, revisar a fondo la noción de “popular” y forjar una nueva dimensión política, ética y de razón práctica que abra paso a la riqueza y plenitud de la idea de ciudadanos.

4. La metáfora de la “participación”

La metáfora participación es de las más invocadas tanto por el discurso de la democracia formal y las corrientes del liberalismo, como por las tendencias neomarxistas tipo socialismo del siglo XXI. En Venezuela se ha echado mano del término participación para entronizar cierto efecto de sentido, según el cual el pueblo participa en camino al socialismo.

Pero se  trata de una participación bastardeada, reducida a cierta norma constitucional  e instrumentalizada a través de los consejos comunales que son funcionalizados por el Estado e incluso por el partido PSUV, donde se crea la ficción de que las comunidades “participan” porque administran cierto monto de recursos para escuelas, plazas y módulos de salud. De esta manera la participación deviene mero instrumento de poder, receptáculo de una ideología de lo popular para pasar de contrabando un régimen autoritario en ruta de construir una armazón totalitaria y, por ello mismo, necesita justificarse apelando a las aguas bautismales y sagradas del pueblo.

5. “La calle”, “la plaza pública”, “el mitin”, “la casa del partido”

Suena a nostalgia, pero estas eran las apelaciones y metáforas más comunes para crear identidad política en el imaginario moderno, eran los resortes intersubjetivos que llamaban a la congregación, a la lucha política, a la lucha ideológica. Hoy por hoy en un mundo de redes telemáticas, donde un candidato a la presidencia de los EEUU obtuvo el triunfo entre otras cosas por su despliegue y financiamiento obtenido a través de la red, donde lo político y el discurso público se juega en “pantalla total” (Baudrillard), donde los ciudadanos intercambian impresiones, saberes y discursos en el ciberespacio, muestra de manera palmaria que aquellos referentes del pasado para ocupar el espacio público han perdido vigencia histórica.

6. La “representación”

El clivaje maestro de la representación es otro de los mecanismos que hace tiempo entró en el limbo. Ya casi nadie apuesta por la representación, pero además ofrece una debilidad adicional: y es que todo lo que dice la izquierda radical sobre la representación es verdad. Detrás de la representación hay una trama de intereses, donde el menos representado es el ciudadano. Un pensamiento ambiciosamente democrático que se atreva a tensar los límites, está llamado a superar tanto el esquema representativo como también la participación funcionalizada y controlada por el Estado. Una postulación de democracia siglo XXI tiene que poseer el suficiente espesor teórico para dar cuenta de un nuevo tipo de participación ciudadana, competente y deliberativa que reubique por completo el problema en otro marco paradigmático.

Fundamentación de la democracia total y deliberativa

Una fundamentación teórica de la democracia total o radical (Habermas) parte por una recuperación del concepto de razón mimado por la modernidad, pero trasladado del campo de la filosofía del sujeto al terreno de la comunicación humana para fundar lo deliberativo en una ética: la ética del discurso (3).

El núcleo fundante de la propuesta de Habermas es el concepto de racionalidad. Ese concepto, ubicado a la base de la comprensión moderna del mundo, se refiere a la disposición de los sujetos capaces de lenguaje y acción para hacer uso del conocimiento de modo que tanto sus acciones lingüísticas como sus acciones teleológicas dependan de su anclaje en un saber fiable(4 ). Ello significa que los sujetos bien sean para sus opiniones emitidas con intención comunicativa o para sus acciones teleológicas orientadas a producir una intervención en el mundo, puedan plantear pretensiones de validez susceptibles de crítica.

Es precisamente, en ese intento de encontrar una morada más fértil a la razón y ampliar su espectro de posibilidades en las estructuras de la convivencia humana, donde propone el concepto de razón comunicativa el cual “enlaza con la vieja idea de logos”  y que supone la búsqueda cooperativa de la verdad en virtud de ser una experiencia abierta a “la capacidad de aunar sin coacciones y de generar consenso que tiene un habla argumentativa en que diversos participantes superan la subjetividad inicial de sus diferentes puntos de vista y merced a una comunidad de convicciones racionalmente motivadas se aseguran…de la unidad del mundo objetivo y de la intersubjetividad del contexto en que desarrollan sus vidas”( 5).

La acción emergente como resultado del interés práctico, aquel trabajado por Kant en la esfera de la moral  y que atiende cosas como ¿qué debemos hacer? O ¿podemos vivir juntos? es básicamente “interacción”, la cual es una clavija maestra en la teoría Habermasiana, pues allí está el enganche para una racionalidad de la acción comunicativa, toda vez que por interacción se entiende acción comunicativa, interacción simbólica como base para que los sujetos se rijan por normas consensuadas que puedan ser comprendidas y reconocidas por dos sujetos, al menos.

A partir de esta estrategia teórica aspira Habermas superar a la razón centrada en el sujeto y a la vez oponerse a la razón meramente cognitiva-instrumental, encontrando en la intersubjetividad el lugar privilegiado para restaurar el colosal proyecto de la modernidad. Se apela así a un modelo distinto de mediación entre lo universal y lo particular, enraizado al proceso de “aunar sin coacciones” a través del diálogo argumentativo para lograr acuerdos racionalmente motivados.

La razón devenida comunicación toma aires nuevos que podrían servir al propósito de repensar la convivencia humana y, por tanto, la política, pero a condición de que en “la comunidad de habla” predominen en el diálogo fines ilocucionarios. “A una afirmación sólo se le puede llamar racional si el hablante cumple las condiciones que son necesarias para la consecución del fin ilocucionario de entenderse sobre algo en el mundo, al menos con otro participante en la comunicación…y cuento, pues, como acciones comunicativas aquellas interacciones mediadas lingüísticamente  en que todos los participantes persiguen con sus actos de habla fines ilocucionarios y sólo fines ilocucionarios” (6).

En esta problemática el lenguaje pasa a ocupar el lugar estelar, se abren así las puertas a nuevas posibilidades de la razón por medio de la argumentación que, en el pensamiento habermasiano aparece articulada a un discurso ético, a cuya base se encuentra la postulación de una “comunidad ideal de habla”. Obviamente, no trabaja Habermas con sujetos empíricos, de allí que muchos de sus críticos pasan tangencialmente, sino con una propuesta contrafáctica de “diálogo ideal” como clavija de una pragmática universal que intenta explicitar los presupuestos pragmáticos-formales de una comunicación no distorsionada y no habitada por relaciones de poder, en la que  argumentadores honestos, lingüísticamente competentes y dispuestos en una posición de simetría, discuten y tematizan “sin coacciones”  hasta imponerse la fuerza del “mejor argumento”.

Naturalmente, la teoría ha recibido críticas: que si en Habermas la estructura de la personalidad de los actores se identifica sólo con interacción, lenguaje y cognición (Heller); otra que señala la ausencia en la teoría de las relaciones de poder, pues el autor sólo centra su enfoque en la trilogía: razón, sujeto y saber, pero lo cierto es que el cuerpo de proposiciones de la razón comunicativa apunta a un horizonte de “mundo posible”, una convivencia posible y ofrece un caudal de ideas para repensar la democracia de cara al siglo XXI.

Para ponderar la teoría de Habermas en una situación agonal, puede servir de algo identificar con claridad sus opuestos. Es opuesta a la razón instrumental y además alternativa válida para ponerle coto a la colonización de “los mundos de vida” por parte del sistema. Es opuesta al decisionismo cualquiera sea el vestido ideológico con que se cubra. Es opuesta al autoritarismo carismático. Es opuesta a las proclamas de conflicto permanente y de lucha de clases, es opuesta a las teorías de la política como dialéctica de amigo y enemigo de Carl Schmitt y los maquiavelistas y, naturalmente, es antagónica radical al discurso vacuo, al discurso sin performance, al discurso que se desplaza sin remedio entre la vulgaridad y la ordinariez.

Fragmentos para repensar la democracia del siglo XXI

Un Estado Ético: A riesgo de hollar en lugares comunes, parece claro que saliéndonos un poco de los conceptos Weberianos sobre el Estado de una burocracia eficiente (en Venezuela ni siquiera se llega a eso), es menester volver a Hegel para visualizar el Estado como lugar privilegiado de la razón. Si el Estado no realiza la unión entre lo universal y lo particular en el ámbito de los procesos reales, al menos que halla en la sociedad toda un horizonte ético y una fuerza ciudadana que sea capaz de penetrar por los intersticios del Estado y empujar sus actuaciones en sintonía con normas morales y de derecho racionalmente fundamentadas. Un poco de virtud ciudadana dentro del Estado ¿será mucho pedir?

Democracia deliberativa: A estas alturas con el mundo desgarrado por crisis diversas, puede sonar a utopía un relanzamiento de la democracia, pero ante el endurecimiento de fundamentalismos, los voraces intereses sistémicos del capitalismo salvaje, el autoritarismo neo-marxista y el terrorismo, la humanidad está llamada a tensar la cuerda en beneficio de un replanteamiento de la democracia y esto no puede ser otro que afinar al máximo su componente deliberativo. Una comunidad de habla (H. Arendt) o la fuerza del mejor argumento y emisiones discursivas con pretensiones de validez susceptibles de crítica (J. Habermas), es la posibilidad de replantear la convivencia humana para hacer valer la pluralidad, el diálogo y la búsqueda del consenso. Una comunidad dialógica que en el colmo del optimismo pueda fundamentar normas morales y de derecho (7). Ello no debe leerse como utopía comunicacional, sino más bien como un cuerpo de “ideas reguladoras” (Kant) que marca un horizonte a recrear y construir, so pena de apagar las luces y el sujeto o el actor queden silenciados o robotizados para siempre.

Reinventar la participación: Una postulación de democracia siglo XXI que se plantee en serio el grueso tema de la participación, pasa por entender que la participación no es mero asunto instrumental o administrativo ni tampoco cuestión de afinar unas cuantas leyes constitucionales. La participación va en serio cuando una red de ciudadanos organizada y consciente se legitima desde abajo hasta conseguir una influencia real y efectiva en las decisiones políticas. Cuando los ciudadanos tejen canales de comunicación para hacer valer saberes, discursos y competencias que contribuyan al diseño de políticas del Estado, cuando las propias redes ciudadanas en acción legitimadas por la sociedad toda tengan con el Estado una transversalidad comunicativa-deliberativa y el poder perciba capilarmente que su contrapeso no son solamente los otros poderes de la herencia teórica de Montesquieu, sino el ciudadano mismo organizado, la ciudadanía hecha red socio-política. Que esta postulación tenga su correlativo dispositivo legal no es sino necesario, dictado por las circunstancias y el momentum, pero no es lo fundamental. Que algunos digan que es una utopía liberal, es el riesgo que se corre en el pensamiento de frontera, pero a mi juicio es una apelación teórica, una apelación ética y sobre todo, un horizonte a construir para reinventar la democracia, so pena su decadencia absoluta, so pena su conversión en adminículo de la trama sistémica de intereses voraces o, lamentablemente el retorno de experiencias infernales del pasado apalancadas por delirios mesiánicos, por déspotas delirantes que pretenden liquidar toda intersubjetividad democrática, todo género de libertades a través de la creación de una suerte de “cápsula del miedo” (G. Sartori).

¿Un ágora telemática? Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y el dato objetivo de la conformación de redes telemáticas cada vez más extensas en el mundo, permiten pensar que un retorno al espíritu de la antigua polis griega como acarició Hannah Arendt, no es precisamente una idea descabellada. Hoy puede sostenerse que existen las condiciones tecnológicas para hacer realidad un ágora telecomunicacional de participación democrática y deliberativa, para hacer valer la expresión y participación de la opinión y la argumentación efectiva del ciudadano en relación con la ética y la política. Podríamos imaginar en los límites de la utopía, tensando la intersubjetividad democrática, a ciudadanos contribuyendo a la formación de leyes, argumentando de manera competente en la fundamentación de normas morales, normas de derecho, procedimientos administrativos, elementos de razón práctica etc., una democracia de cara al presente siglo debe encarar estos desafíos, más allá de la verborrea izquierdista insidiosa de que se trata de una utopía liberal del espacio público.

Notas

  1. El fenómeno posmoderno se ha caracterizado en diversos textos. Ver por ejemplo, J. Brunner, Globalización cultural y posmodernidad, (FCE, 1999.); G, Lipovetski, La era del vacío, (Anagrama, 1986) y Jean Francois Lyotard, La condición posmoderna (Cátedra, 1989).
  2. En mi ensayo Interpelando al socialismo publicado en la Revista Latinoamericana de Estudios Avanzados, 2005, CIPOST, Universidad Central de Venezuela, Nº 22, P.68. Me ocupo de los “Ismos” como dogmas.
  3. J. Habermas, Teoría de la acción comunicativa, Tomo I, TAURUS, Madrid, 1990.
  4. J. Habermas, Ob. cit, p. 24.
  5. Ibidem, p. 27.
  6. Ibidem, p. 378.
  7. El escritor venezolano Teódulo López Meléndez trabaja con especial agudeza este tema en su ensayo El desarrollo pleno del Estado de Derecho. En la Web.

REIVINDICANDO A NIETZSCHE (III). “LA GRAN POLÍTICA”: UNA TEMPRANA CONFUSIÓN

Nietzsche

Por Hernán Montesinos

En sus textos Nietzsche nos habla, algunas veces, de la “política”, y otras, de la “Gran Política”, e incluso suele referirse también a la “pequeña política”. Son sus  modos de decir de lo que se desprenden, para sus lectores,  confusiones y  desorientaciones. Confusión comprensible, del momento que el filósofo se ha demostrado despreocupado  por fijar los límites entre una categoría y otra, lo que ha derivado a que el tema en sí no haya sido abordado lo suficientemente por sus múltiples hermeneutas.

Por cierto, un tema complejo de abordar, puesto que, respecto del mismo, más que ningún otro, Nietzsche pareciera haber querido confundirnos dejándolos entrampados en medio de una red de pistas falsas. Así y todo, no debemos desesperar pues, armándonos de un poco de paciencia, lograremos descubrir que el problema en sí encuentra su explicación en el hecho  que cuando el filósofo piensa la política, no la piensa estrictamente dentro de una perspectiva partidaria o ideológica, sino aprehendiéndola dentro de una visión mucho más amplia, enraizada en lo más profundo del hondón de su ser. Una política que transforma en Gran Política, entendida ésta dentro de un ámbito inconmensurablemente mucho más amplio, y plantea otras exigencias que la de la política moderna al uso, acostumbrada a una visión inmediatista y trivial.

Entonces, para abreviar,  convengamos que cuando se refiere a la pequeña política lo hace para referirse a los modos de la política al uso en la moderna sociedad objeto de su crítica. De modo general recordemos, también, que los valores culturales que se encuentran entronizados en la sociedad moderna a Nietzsche le incomodan y no se  aviene bien con ellos. Por eso, las formas políticas al uso de su época (liberalismo, socialismo, socialdemocracia, democracia, nacionalismos, etc.), Nietzsche pretenderá  también  transvalorarlos, al igual que los valores culturales que sustentan a la filosofía. De allí que, si la pequeña política es referencia hecha respecto de los temas que nosotros acostumbramos  a entender como políticos, el punto de arranque para la aprehensión de la Gran Política lo encontramos en unos apuntes tempranos (Guerra), en donde leemos lo siguiente: “Anhelo la curación de la política. Tiene que haber círculos, como en su día hubo órdenes monacales, sólo que con un más amplio contenido”

Concluimos entonces que, al igual como lo hace en la filosofía, Nietzsche se esforzará por derivarnos a un pensamiento mucho más elevado, orientado en la perspectiva de transvalorar los valores políticos existentes. Así, si  en la filosofía la transvaloración a la que apunta, es en contra de los valores implantados por la metafísica y la moral, el meollo de la transvaloración política lo abordará a partir de una crítica y cerrada oposición en contra del igualitarismo promovido, fundamentalmente,  a partir de los denominados movimientos democráticos modernos.

Y en lo que es más importante, el meollo central a lo cual apunta su intento de llevar adelante una transvaloración en las categorías políticas al uso, es restituir la desigualdad, aquella condición que siéndole propia a la naturaleza de cada individuo, la política moderna ha terminado por aplastar, transformándola en uniformidad a ultranza. De esto se explica el uso recurrente,  por parte de él,  de términos, tales como: espíritu de rebaño, masa, populacho, moral del esclavo, etc., referencias hechas respecto de las formas gregarias de convivencia promovidas por el igualitarismo democrático en todas sus modalidades políticas al uso (liberalismo, socialismo, socialdemocracia, nacionalismos, etc.)

Ahora bien,  si la transvaloración política se orienta a restituirle al hombre su intrínseca desigualdad, también significará restituir al pueblo a sus condiciones naturales, vale decir, despojándolo de su condición de hombre masa, de espíritu de rebaño, formas gregarias que, justamente, le han hecho perder su condición de tal. Para uno y otro caso, el filósofo impone previamente la necesidad de un gran acto de liberación, requisito indispensable para rescatar al hombre y al pueblo de aquel estado borreguil a que lo han conducido las prácticas gregarias propias de la política moderna. Sólo mediante un acto liberador, tanto individuo como comunidad podrán recuperar su voluntad perdida, puesto que sin la recuperación de la voluntad perdida no podrá haber síntesis práctica, y sin síntesis práctica no podrá haber organización, ni conducción, ni tampoco, individuo ni política, requisitos que Nietzsche impone para la existencia de una auténtica comunidad.

Sólo a partir de estos presupuestos es como Nietzsche nos logrará introducir en el tema de la Gran Política que, en lo sustantivo, no se limitará a los estrechos, tranquilizantes y comprensibles marcos de la política burguesa, contingente y tradicional.

A MODO DE ANUNCIO

La Gran Política será un tema que siempre encontraremos encubiertos en los textos de Nietzsche, cuestión nada inusual en él, del momento que muchas de sus ideas suelen perderse en la espesura de un discurso indefinible que oculta su verdadero significado tras máscaras diversas. De allí que, siendo la Gran Política una idea que no alcanza a madurar bien del todo y, mejor aún, la deja lanzada sólo a modo de anuncio, ello quiere decir que ésta se presentará ante nosotros un tanto difusa y, por tal, nos impedirá dar una opinión que no se encuentre más allá de ser una simple hipótesis conjetural.

Por eso, si la Gran Política no es la política tradicional, aquella que acostumbramos a tratar como tal, entonces, ¿en qué consiste la Gran Política? Difícil pregunta, y más difícil aún su respuesta, por ese empeño de Nietzsche de querer hablarnos casi siempre en clave, en un lenguaje no siempre claro, un lenguaje más bien difuso. No obstante,  a pesar de esta limitación, nos será posible adelantar ciertas intenciones a la luz de lo que nos arroja todo el corpus presente en su pensamiento y obra y, también, a la luz de todo el entorno que rodea el anuncio hecho por el propio filósofo sobre la Gran Política.

En lo inmediato, el punto clave para encontrar la posible respuesta a la interrogante que nos preocupa, lo aporta el propio filósofo en el momento que nos entrega un dato que, a su juicio, adquiere una relevancia de suma importancia. La referencia la encontramos cuando anuncia haber hecho un gran descubrimiento;  no uno cualquiera, sino el mayor de cuanto jamás antes la humanidad haya podido percibir. ¿Y cuál es este descubrimiento? Tal descubrimiento no es otro que poner al descubierto el verdadero significado que ha tenido para nuestra cultura la “moral cristiana”, la que nos ha impuesto por siglos metafísicamente un mundo falso y del cual después de dos mil años de historia no hemos podido aún salir. Y tan importante es este descubrimiento que nos advierte: “se vive antes de él, y se vive después de él”. Más aún, en lo que parece ser tanto más importante, es que a partir de dicho descubrimiento, se sucede, a la vez, un gran acontecimiento, esto es, que a partir de dicho acontecimiento: “La historia de la humanidad queda partida en dos”:
“¿Se me ha entendido -No he dicho aquí ninguna palabra que no hubiese dicho hace ya cinco años atrás por boca de Zaratustra-. El descubrimiento de la moral cristiana es un descubrimiento que no tiene igual, una verdadera fuerza mayor, un destino -divide en dos partes la historia de la humanidad. Se vive antes de él, se vive después de él. El rayo de la verdad cayó precisamente de lo que más alto se encontraba hasta ahora: quien entiende qué es lo que aquí ha sido aniquilado, examine si todavía le queda algo en las manos (Ecce Homo.8: Por qué soy un destino)

Incluso más, en el mismo Ecce Homo afirmará: “Sólo a partir de mí existe en la tierra la Gran Política”. Se infiere, por tanto, que la Gran Política implica no sólo un gran descubrimiento (moral cristiana) sino que, junto con ello, se produce un gran acontecimiento (parte en dos la  historia de la humanidad). La producción de un acontecimiento de tal naturaleza, Nietzsche la deja profusamente anunciada también en distintas cartas del mismo periodo (Finales de 1888), en algunas de las cuales leemos:
“Esta vez, como un viejo soldado, despliego mi artillería gruesa. Temo hacer estallar la historia de la humanidad en dos” (Carta a Overbeck, Octubre 1888)
“Nosotros acabamos de entrar en la Gran Política, y diría en la más grande. y preparo un acontecimiento que, con toda seguridad va a partir la historia en dos trozos, al punto que será menester el empleo de un nuevo calendario, en el cual 1888 seria el año I” (Borrador de carta a Brandes. Diciembre 1888)
“¡Sopese la oportunidad querido Señor! Es un asunto de primer orden. Porque soy lo bastante fuerte como para partir en dos la historia de la humanidad” ( Carta a August Strindberg, Turín, 17, 12, 88)

Ahora bien, para lo que al caso importa, no escapará al ojo del buen observador que las referencias de Ecce Homo, así como en las cartas citadas, vale decir “Partir la historia de la humanidad en dos”, son anuncios hecho  en el año previo en que se manifiesta el apagamiento de su lucidez (1888). Y esto es tan así,  que a los pocos meses (03.01.89)), su desequilibrio mental se desata cayendo abatido en la plaza Carlos Alberto de Turín abrazado al pescuezo de un caballo. Refrendan su estado de delirio notas y cartas ininteligibles del mismo periodo enviadas a sus amigos, firmando como El Crucificado, Nietzsche César, y otras rutilantes extravagancias.

De lo dicho podríamos pensar que sus anuncios corresponderían a excentricidades a que suelen recurrir algunos intelectuales de renombre, pero dichas ahora en la antesala de su estado de locura y, por tal, no habría que tomarlas muy en serio. A decir verdad, esto último ha sido uno de los argumentos más recurridos por sus críticos para entrar a descalificar no sólo sus notas de finales de 1888, sino también sus últimas obras escritas en dicho año. Concluyen que lo dicho en tal periodo es resultado de su estado de paranoia, queriendo así juzgar su pensamiento filosófico ala luz de los diagnósticos médicos. Sin embargo,  un mirar tan reduccionista impide ver en sus textos de dicho periodo, la más alta expresión de su inteligencia y la más cabal exposición de su sistema abierto a interminables perspectivas.

Y aunque a los críticos miopes pudiéramos concederles ciertos grados de razón, en lo que respecta al fundamento con que tratan de invalidar sus últimos juicios, dicho argumento queda invalidado ante el examen objetivo del contenido que nos entrega la fulgurante prosa que encontramos en sus textos de dicho periodo. En efecto, más que creaciones, podríamos decir que nos encontramos ante intuiciones e inspiraciones escritas sólo en días, semanas o unos pocos meses. Nadie mejor que Stefan Zweig para describir el valor y lo prolífico de su creación en tan corto periodo.
“Tal vez nunca en un intervalo de tiempo tan corto un solo genio haya pensado tanto, en forma tan intensiva, continuadora, hiperbólica y radical. Nunca un cerebro terrestre se ha visto igualmente invadido por las imágenes e inundado de música. La historia intelectual de todos los tiempos en su inmensidad, no ofrece ningún otro ejemplo, de tal abundancia, de tal éxtasis de efusiones embriagadoras, de tal furor fanático de creación” (La lucha con el demonio)

Ahora bien, a lo que al caso importa, el argumento que sirve de invalidación a sus últimas notas va a perder pie, en el momento que descubrimos otra carta de fecha muy anterior, en la cual ya se encuentra el germen de su idea consignada en tales notas:
“.¡Cielos! ¡Quién sabe lo que hay encima de mí y qué fuerza necesitaría para soportarme! No sabría decir cómo llegué precisamente a eso -pero es posible que por primera vez me haya sobrevenido el pensamiento que divida en dos la historia de la humanidad
Zaratustra no es más que el prólogo, el preámbulo, el vestíbulo -tuve que darme ánimo a mí mismo, ya que de todas partes recibía desaliento: ¡darme ánimo para cargar con ese pensamiento! Porque todavía estoy lejos de poder pronunciarlo y representarlo. Si es verdadero, o más bien si es considerado verdadero, entonces todas las cosas se modificarán y darán vueltas, y todos los valores que prevalecieron hasta ahora se desvalorizarán” (Carta a Overbeck. Niza, principios de Marzo de 1884)

Esta carta resulta de suma importancia para dilucidar el punto que ha derivado a tanta errada interpretación. En efecto, en ella observamos los mismos conceptos que hemos extraído de “Ecce Homo” y sus cartas de 1888, por lo que podemos concluir, sin lugar a equívocos, que si bien los temas relacionados con la Gran Política y, fundamentalmente, con ello, partir la historia de la humanidad en dos, aparecen como anuncios tardíos, lo cierto es que la idea misma se encuentra ya presente en él, a lo menos, desde el año 1884, periodo de plena lucidez y de plena producción literaria.

Despejada esta duda recién podemos entrar a definir y diferenciar lo que Nietzsche entiende por política y Gran Política ¿Y cuál es la diferencia? Problemas políticos cuando son valores que hay que invertir  y, por tanto, objeto de aguda crítica; Gran Política, referencia hecha respecto de aquellos valores nuevos que hay que crear.

LA REVOLUCIÓN

No es un dato menor cuando Nietzsche afirma que la historia de la humanidad ha quedado partida en dos; al contrario, es de la mayor importancia, del momento que dicho anuncio se encuentra referido a que, con tal descubrimiento, queda abierta la posibilidad de un nuevo proceso transformador, pero no de cualquier tipo, ni al modo usual, sino de una transformación que la humanidad jamás nunca antes había logrado conocer; Gran Política como proceso que se propone revolucionar a la humanidad, a un nivel mucho más radical que aquel de los cálculos de la política tradicional.

En efecto, sólo la Gran Política será un verdadero acto revolucionario, pues los intentos anteriores que le han precedido, salvo el de la instauración de la moral cristiana, en la cultura occidental, nunca han logrado  así hacerlo. Claro que, en este punto, hay que distinguir que los procesos revolucionarios no sólo se dan en el sentido positivo, sino también en el sentido negativo como lo fue, para Nietzsche,  el proceso intelectual y cultural que dio origen a la imposición de la moral cristiana en todas las actividades humanas que se dan en la cultura occidental. Cualquiera sea el juicio que se tenga sobre el valor que se le asigne a la moral cristiana, ya sea a favor o en contra de ella, Nietzsche le asigna una capital importancia hasta el punto de afirmar que dicho hecho o acontecimiento significó ni nada menos que “partir la humanidad en dos”. Y justamente, ese carácter (partir la humanidad en dos), es lo que justifica asignarle el carácter de un acontecimiento verdaderamente revolucionario. Cualquier intento que pretenda ser revolucionario pero que no sea capaz de partir a la humanidad en dos, Nietzsche le niega tal  carácter.

En efecto, Nietzsche denuncia que la Revolución Francesa, y todos los intentos revolucionarios afines que le precedieron, no han hecho otra cosa que mantener vivas las formas gregarias de convivencia en la comunidad, hecho político que ha logrado imponer el igualitarismo, en desmedro de las singularidades que le son propias a cada cual. Más aún, tanto la revolución Francesa como los intentos revolucionarios anteriores , y agregaría yo, también los posteriores- no han logrado partir la humanidad en dos, toda vez que han mantenido la moral cristiana en todas sus modalidades.

Entonces, si partir la historia de la humanidad en dos es el hecho revolucionario por excelencia, el que conduce a la materialización del proceso de la Gran Política, ¿cuál es el objetivo mismo hacia lo que apunta este proceso? Aún a título de redundar es importante subrayar, una y otra vez, que la transvaloración de los valores culturales al uso, es el fin último perseguido por la Gran Política. De allí que un proceso transformador que no se proponga transvalorar los valores políticos existentes, nunca podrá llegar a ser un verdadero proceso revolucionario.

Es posible advertir en este punto, que la Gran Política expresa la estrecha relación que suele existir entre filosofía y política, porque siendo la transvaloración la cristalización del pensamiento filosófico de Nietzsche, no se puede soslayar que esta transvaloración deriva también a un fin político, como objetivo mismo y parte integrante del proceso que conducirá a la Gran Política.

Sin embargo, advierte Nietzsche, la Gran política será un largo proceso de adiestramiento y, más aún, un largo y penoso experimento que habrá que desarrollar. Ello, porque para que la Gran Política pueda hacerse efectiva, los sujetos que la han de materializar, tendrán que luchar contra las instituciones destinadas a perpetuar y consolidar la anulación de las diferencias, contra la homogenización de lo jerárquicamente diverso, contra el arraigo de la costumbre metafísica en los modos de pensar, etc. En fin, Gran Política, también, aquella predicada por Zaratustra al oponerse “al más frío de los monstruos fríos”, referencia esta última hecha en relación al Estado.

Por último. Uno de los factores para que los contenidos involucrados en el proceso de la Gran Política puedan ser cumplidos, será el transformar radicalmente los presupuestos que sirven de sostenimiento a la educación. Esto será importante en la medida que, hasta ahora, educar ha significado siempre domesticar. Por lo mismo para que el proceso de la Gran Política no desvirtúe sus posibilidades emancipadoras, sólo un adecuado proceso educativo podrá dar plena garantía de asegurar la continuidad del nuevo orden en un contexto ya transvalorizado.

ADIESTRAMIENTO

Identificado el acontecimiento que define a la Gran Política y los fines que persigue, ¿quiénes van a ser los ejecutores del proyecto transformador por venir? Pregunta obvia, más aún, si se trata del mayor proceso transformador jamás antes realizado.

En este punto Nietzsche se separa radicalmente de los procesos revolucionarios hasta entonces conocidos, en cuanto todos ellos han terminado en el más estrepitoso de los fracasos. En efecto, después de reflexionar sobre el legado dejado por la experiencia histórica de los movimientos con pretensiones revolucionarias, Nietzsche concluye que el factor principal de tale fracasos, tiene su principal causa en el hecho  de que los sujetos que tuvieron por misión conducir dichos procesos, no se encontraban lo suficientemente preparados para llevarlos a buen término. La historia revolucionaria que se ha sucedido a través de la humanidad nos da claros ejemplos de ello: los esclavos de la revolución espartaquiana, los campesinos de las revueltas campesinas de los siglos XVI y XVII, los burgueses de la Revolución Francesa y los proletarios de la Comuna de Paris. Más contemporáneamente, y por extensión, tendríamos que deducir  lo mismo respecto de la Revolución Bolchevique y la Revolución cubana.

De tales fallidas experiencias, Nietzsche concluirá que, para llevar a efecto el proceso de la Gran Político, vano será recurrir a los sujetos que se tienen a la mano en la comunidad, en tanto estos no se encuentran lo suficientemente preparados para acometer tan trascendental objetivo. Por lo mismo, si no existen, hay que prepararlos, mejor aun, adiestrarlos. Adiestramiento que, para no confundirlo con la domesticación propia del gregarismo de los movimientos democráticos, prefiere remitirlo a un adiestramiento experimental. Experimental, en cuanto proceso que se encamina  a la creación artística de un tipo de hombre nuevo que sea propiamente más que un hombre, considerado desde el punto de vista de su autonomía e independencia, respecto de una formación cultural milenaria que se hace necesario dejar atrás. Es decir, una experimentación propia de todo autentico creador, porque como bien lo señala Pierre Klossowski:
«Todo creador es, al mismo tiempo el que tienta a los demás y el que experimenta consigo mismo y con los demás, algo para crear lo que todavía no existe: un conjunto de fuerzas capaces de ejercer una acción y modificar lo que existe»… Rubricara este mismo autor:
«Cualquier creación novedosa debe provocar un estado de inseguridad: la creación deja de ser un juego al margen de la realidad; en lo sucesivo, el creador no re-produce sino que el mismo produce lo real» ( “El circulo vicioso “).

Según Nietzsche, «la mediocridad creciente del ser humano es precisamente la fuerza que nos impulsa a pensar en el adiestramiento de una raza mas fuerte: la que justamente encontrará su excedente en todo lo que la especie mediocre fuese mas débil (voluntad, responsabilidad, seguridad de sí, capacidad para fijarse metas)». Mas aun, si el sentido de toda creación es romper con los hábitos gregarios que dirigen nuestras existencias, hacia fines exclusivamente útiles al régimen opresivo de la mediocridad, en el campo experimental, crear será ejercer la violencia contra todo lo que existe. Así, por tanto, de  las experiencias hasta ahora conocidas; todas fallidas, Nietzsche se encuentra convencido de que la propuesta tiene que ser así, porque, hasta entonces, el hombre había sido cultivado exclusivamente con fines gregarios, sin mas objetivo que la conservación y reproducción indefinida de su propia especie. Pero, con tal único fin, el hombre solo ha logrado acrecentar su debilitamiento, en cuanto cada vez más ha ido perdiendo aquello que le es intrínseco, vale decir, su autonomía y su propia libertad. Esto quiere decir que el hombre, sobre todo el moderno, ha sido fácil presa del asfixiante gregarismo vigente, promovido en sus inicios por el cristianismo y, mas contemporáneamente, por los llamados movimientos democráticos modernos.

Por ello es que Nietzsche deja claramente establecido los propósitos de un adiestramiento experimental, para cuyo case nos podemos referir al aforismo siguiente:
«No hay peor confusión qua la qua confunde el adiestramiento y la domesticación… Tal como yo lo entiendo, el adiestramiento es un medio enorme de acumulación de fuerzas de la humanidad. de tal suerte que las generaciones ulteriores puedan proseguir sobre la base del trabajo de las precedentes y crecer a partir de éstas, no solamente de forma exterior, sino interior, orgánica, en lo quo tienen de mas fuerte… Hay un peligro de los más graves en creer que la humanidad ha de continuar creciendo y modificándose en tanto que totalidad, mientras los individuos se apoltronan, se igualan, no superan la media, se hacen mediocres… La humanidad es una abstracción: la meta del adiestramiento, en el caso más particular, no podría ser otra que el hombre más fuerte (el no adiestrado es débil, derrochador, inconstante)» (VP).

Para sus objetivos transformadores, Nietzsche necesitará apelar a los individuos menos contaminados por el asfixiante gregarismo vigente, por cuanto los sujetos para el proceso de la Gran Política tendrán que ser espíritus autónomos y fuertes, mas sobre todo, cuando tendrán quo soportar toda clase de experimentos y sortear todas las desventuras quo tendrán que enfrentar. Lo dicho porque, en un primer momento, tendrán quo alejarse de la comunidad, quedarse solos, a la intemperie, habitando casas provisorias y haciendo del desierto su nuevo hogar. Ciertamente, bajo los presupuestos exigidos por Nietzsche, para llevar a buen termino el proceso de la Gran Política, tiene razón al afirmar que ninguno de los sujetos que se encuentran a la mano podrían servir, del momento que todos ellos se encuentran impregnados por los valores culturales asumidos desde temprana edad (religión, moral, ética, verdad, educación, etc.).

En este punto podemos advertir quo los sujetos adiestrados experimentalmente serán también los “filósofos del porvenir”, en cuanto creadores por antonomasia. Coincidencia dada por el hecho de que estos, en su afán creador siempre experimental tendrán, por una parte, un pensamiento liberado del afán productivo y, en lo que más importa, por otra, liberado de las influencias de todos los sistemas cerrados:
“Los filósofos del porvenir (.) tendrán pleno derecho a ser llamados críticos y serán seguramente hombres consagrados a la experimentación. Por el nombre con que me he atrevido a bautizarlos (escépticos) ya he subrayado claramente la tentativa; esto proviene de que, críticos de cuerpo y alma, se complacen en servirse de la experimentación en un sentido nuevo, quizá más extenso, más peligroso (MBM)

Dice Pierre Klossowski que el riesgo a que se enfrenta toda vida decidida a experimentarse como tal, es el riesgo de la muerte. Esto quiere decir que el adiestramiento experimental sólo podrá ser efectivo en la medida que afronte riesgos y los pueda salvar. De acuerdo a esto, Nietzsche se está refiriendo a una experimentación en el más alto sentido del término, en cuanto no destinada a la búsqueda de nuevas vías para llegar a lo ideal. Al contrario, experimentación en un sentido nuevo, como apertura, como respuesta y entrega al libre acaecer del azar.  Experimentación que se realiza no dentro de un saber de antemano conocido, sino como experiencia que no se encuentra segura si el camino por recorrer tendrá necesariamente que fructificar lo que, de no ser así, obligará a recomenzar todo, con todas las variables posibles que permite todo nuevo acto creador.

SUJETOS DE LA GRAN POLÍTICA

Si el adiestramiento que propone Nietzsche tiene que ser experimental, ello implica un largo proceso en el cual no habrá sólo un sujeto que la tenga que realizar. Mejor aún, para el caso, el mismo sujeto, pero transfigurado, en cuanto irá experimentando en su persona sucesivas transformaciones producto de una lenta pero sostenida evolución, justamente, como consecuencia del adiestramiento experimental a que se encontrará sometido.

La transfiguración que irá experimentando este sujeto lo será  en un sentido claramente positivo, adquiriendo cada vez una formación cada vez más elevada, que lo irá dejando cada vez más en inmejorables condiciones para su nueva tarea creadora, En esta evolución distinguiremos tres estados, a saber: espíritu libre, filósofo artista y el Superhombre, respectivamente.

Espíritu libre

“. Cuando no encontraba lo que necesitaba, he tenido que procurármelo artificialmente, ya sea falsificando o inventando.Por eso cuando un día lo necesité, inventé, para mi uso particular la expresión ” espíritus libres”, a quienes dedico este libro, fruto a la vez del desaliento y del entusiasmo. Espíritus libres así no los hay ni los ha habido nunca: pero yo precisaba entonces de su compañía para estar de buen humor entre malos humores, como compañeros atrevidos y fantásticos, con los que se bromea, se ríe y se les manda a paseo cuando se ponen pesados, en sustitución de los amigos que me faltaban. Yo seré el último en dudar que un día pueda haber espíritus libres de esta clase, que nuestra Europa cuente  entre sus hijos de mañana y de pasado mañana con semejantes compañeros alegres y atrevidos, corporales y tangibles, y no, como en mi caso, a título de espectros y de sombras que vienen a entretener a un anacoreta. Ya les veo llegar lenta, muy lentamente.” (Prefacio E.H)

Siendo éste un anuncio.¿Qué o quién es el espíritu libre? Para Nietzsche el espíritu libre se diferenciará en que pensará de modo diferente a  los demás, una vez que se haya alejado de la comunidad que habitaba. Su misión será la de preparar las condiciones primeras para efectuar la primera transfiguración del sujeto, aquel que empezará a dar los primeros pasos para hacer posible el proceso de la Gran Política.

Espíritus libres, en cuanto poseerán voluntades innovadoras a través de las cuales, mediante una acción lenta pero eficaz, irán poniendo a prueba la solidez del edificio social. En lo principal serán los agente generadores del cambio por venir, desconfiando de todo aquello de lo que el hombre hasta ahora se había fiado; recelarán de todo aquello que le comunidad le había comunicado y educado; con su mirada penetrante será capaz de penetrar en los trasfondos  más vitales de todos los ideales hasta entonces instituidos. Según Eugenio Fink, el espíritu libre es “más bien la metamorfosis del santo, del artista y del sabio. Pues, estos tres son, ciertamente, el hombre en el modo de ser de la grandeza pero auto alienado (.). El espíritu libre es la conciencia
de sí, del santo, del artista y del filósofo metafísico; el rescate de aquellas figuras alienadas, su re-conversión”

Ciertamente, el espíritu libre, para ser tal, tendrá que tomar distanciamiento de lo social, porque sólo en la soledad podrá descubrirse a sí mismo para poder tomar conciencia de sus posibilidades  y de su poder. En las nuevas condiciones podrá encontrarse en situación de crear, de arrancar las verdades desnudas a una naturaleza que fluye inocentemente, ajena a todas las invenciones y artificialidades hasta entonces creadas (moral, causa, verdad, etc.). De este modo, ser libre será contradictorio con un plegarse a valores presuntamente trascendentes, puesto que sólo en su condición libre y autónomo podrá verse como un auténtico creador y dictador de valores; más aún, como un individuo capaz de invertir los valores existentes, aquellos valores que los demás veneran.

En definitiva, el espíritu libre representa la liberación del hombre para alcanzar la soberanía de sí, la toma de posición de sí mismo. Liberación realizada mediante un proceso de profunda reflexión, sobre el hecho de que la cosa en sí, la trascendencia de lo bueno, lo bello y lo santo -según el mismo Fink- , “no es más que una trascendencia aparente, una trascendencia proyectada por el hombre, pero olvidada  como tal”.

Estos nuevos espíritus, si bien son sencillos y desprecian todos los honores, no por ello dejarán de tener conciencia de que se encuentran por encima del hombre común, ya que son capaces de descubrir todos los disfraces con los que se cubren. Y, sobre todo, los invadirá una sed de conocimientos, pero no tanto por la objetividad y utilidad que reportan, sino por las actitudes y hábitos que generan en quienes se dedican a ello. Un espíritu libre que se convierta en apátrida, viajero pertinaz que no se refugia en ningún albergue y, por tal, necesita ser nómade; un alejarse cada vez más de la comunidad.

Filósofo artista

Nietzsche marca la diferencia entre espíritu libre y filósofo artista del siguiente modo:

” Después de todo esto, ¿he de decir expresamente que esos filósofos del futuro serán también espíritus muy libres, tan seguro como que no serán espíritus libres simplemente, sino algo más elevado, mayor y radicalmente más distinto, que no quiere que se le interprete ni se le confunda” (44, MB).

Efectivamente, al referirse al filósofo artista, tiene cuidado en advertir que no se le confunda con el espíritu libre. Ello, porque siendo el filósofo artista también un espíritu libre, se diferencia de este último en que él, además, es el creador de los nuevos valores en sentido estricto.

Es en “Humano demasiado humano”, que Nietzsche ve aparecer en el horizonte una nueva especie de filósofo. Estos son los filósofos del futuro, los filósofos artistas, verdaderos creadores, Y, si bien, como todos los filósofos amarán también su verdad, lo que no harán respecto de sus verdades será ser dogmáticos como los anteriores filósofos. Dirán, por tanto, “mi juicio es mío: difícilmente habrá otro que tenga derecho a él” (43, MBM).

Este filósofo artista, para haber llegado a estado tal, ha tenido que pasar por todos los estados anteriores. Es en este sentido que Nietzsche lo representará en los siguientes términos:

“Ha tenido el mismo que ser crítico y escéptico, dogmático e historiador, además de poeta, compilador, viajero, descifrador de enigmas, moralista, vidente, espíritu libre; en suma, casi todo, para recorrer así el círculo completo de los valores y las estimaciones valorativas del hombre y poder mirar con múltiples ojos y conciencias, desde lo alto hacia todo lo lejano, desde lo profundo hacia todo lo alto, desde lo angosto hacia todo lo amplio”. (211, MBM)
“Sin duda alguna: nadie menos que esos filósofos del futuro pueden prescindir de las características serias y no exentas de peligro que distinguen al crítico del escéptico. Me refiero a la seguridad en los criterios de valor, Al uso constante de un único método, a la valentía vigilante, a la soledad y al sentido de la responsabilidad”. (210, MBM)

El Superhombre

Muchas veces suele prestarse a confusión la idea que se tiene del espíritu libre, el filósofo artista y la del Superhombre, en cuanto a que serían la misma cosa o algo muy parecido. Sin embargo, es sólo el Superhombre el que posee todos los estados a la vez, además de conquistar su plena autonomía y conseguir su auto liberación (espíritu libre), y llegar a ser creador de nuevos valores (filósofo artista), él es el único que llegará a ser el sentido de la tierra.

En efecto, el espíritu libre, siendo una constante interrogación, alcanzará a preguntarse. “¿No cabría invertir todos los valores?” Pero eso sólo queda en estado de pregunta, hasta mientras tanto no surjan los filósofos artistas, los que deberán ser los materializadores de todos los auténticos actos de creación. Sólo después de éstos vendrá el Superhombre, como sentido de la tierra, es decir, ya no aquel que justifica su existencia mirando hacia el cielo y las estrellas, ni más allá de este mundo, sino el que se manifiesta con sus vivencias, con sus sentidos, con su cuerpo; en fin, Superhombre como “ser viviente y no un mero aparato de abstracción”. Superhombre que surgirá  por sobre las ruinas del hombre viejo y decadente, esto es, manifestándose en una conducta creadora y espontánea, frente al comportamiento reactivo e impotente del hombre débil. Superhombre, en fin, como aquel que permanecerá fiel a la tierra, haciendo realidad aquella súplica invocada por Zaratustra.

“¡Hermanos míos, permaneced fieles a la tierra, con toda la fuerza de vuestro amor! Que vuestro pródigo amor y vuestro conocimiento concuerden con el sentido de la tierra. Yo os lo suplico y os conjuro a ello”

“¡No dejéis a vuestra virtud volar lejos de las cosas terrestres y aletear contra muros externos! ¡Ay, hubo siempre tanta virtud extraviada!

“¡Como yo, traed de nuevo hacia la Tierra a la virtud extraviada; sí, hacia la carne y hacia la vida, a fin de que dé su sentido a la tierra, un sentido humano!”

Siendo el Superhombre de Nietzsche el que volverá a encontrarse con las raíces de la tierra, lugar desde donde todo proviene, se podrá entender su temprana comunión con el poeta Holderlin. Recordemos el juicio de este último en el cual queda en evidencia esta clara comunión:

“Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra grave y doliente, y con frecuencia, en la noche sagrada, le prometí que la amaría fielmente hasta la muerte, sin temor, con su pesada carga de fatalidad, y que no despreciaría ninguno de sus enigmas. Así me ligué a ella con un lazo mortal” (“La muerte de Empédocles”)

Y más allá de la fidelidad del Superhombre con la tierra, éste surgirá también como producto de un contra-movimiento en contra de “un consumo cada vez más económico del ser humano y de la humanidad, ante una maquinaria de intereses y producciones cada vez más estrechamente embrollados”. En oposición a la disminución y adaptación de los seres humanos a una determinada especialidad tanto económica como científica, será necesario “un movimiento inverso, la creación del ser humano que sintetice, totalice y justifique, aquel para quien esa mecanización de la humanidad constituya la condición previa a su existencia como agente sobre el que pueda inventar su forma superior de ser”.

Más aún, el gran lema del Superhombre no será el tú debes de Kant y los cristianos o el tú debes que dicta la Razón de la Ilustración, ni tampoco el yo quiero o el yo soy de los dioses griegos. Muy por el contrario, no estará supeditado a deberes de esa naturaleza, puesto que representará el último escalón del hombre, ya que a partir de él no habrá más metas, sino pura aceptación. Como bien lo señala Klossowski, el Superhombre no es un individuo, sino un estado, ya que cierto es que: “Nunca ha existido todavía el Superhombre. He visto desnudo a los dos, al hombre más grande y al hombre más pequeño: se parecen demasiado todavía” (Z).

Superhombre, en fin, como aquel que dominará la tierra, pero no un dominio al estilo del control gubernamental en el sentido estatista habitual a que hemos estado sometidos por siglos. No se trata nada de eso, se trata de producir “una raza de señores cuya tarea no se agotase en gobernar, sino una raza que tuviese su propia esfera de vida, un excedente de fuerza para la belleza, el coraje, la cultura, refinamientos hasta en lo que hay de más espiritual.”

Entonces, el Superhombre, importante es enfatizarlo, representa el estado final del sujeto de la Gran Política, su último estado de cristalización. Superhombre entendido como aspiración, como proyecto, pero no en el habitual sentido de postergación de la vida presente por amor hacia una vida futura, sino como auténtica creación de un valor nuevo y mucho más alto que todos los anteriormente creados. Un ser que sabemos que todavía no existe, pero que indica la meta de su existencia, la expresión final de un pensamiento filosófico que sólo arribará a su materialización mediante la acción de la Gran Política

Bibliografía:

Extraído de mi ensayo “Nietzsche un siglo  después: filosofía y política para el nuevo milenio” (Editorial “Universidad de Santiago”, año 2002, 292 páginas)

Ciudadanos del mundo entero reclaman a los líderes políticos acuerdos eficaces contra el cambio climático

Cambio climático

El 26 de septiembre de 2009, World Wide Views on Global Warming (WWViews) dio la oportunidad, a un amplio espectro de ciudadanos y ciudadanas del mundo entero, de definir y comunicar su posición con relación a temas que son fundamentales para las negociaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15, http://es.cop15.dk/), que tendrá lugar en Copenhague el próximo mes de diciembre.

La idea de este proyecto ha sido dar, a un elevado número de ciudadanas y ciudadanos de diversos países, la ocasión de una reflexión y deliberación colectiva sobre algunas cuestiones clave para la futura política climática y mostrar así que los procesos políticos de toma de decisiones se benefician a escala global cuando participa la ciudadanía. De este modo, el 26 de septiembre de 2009 los socios de WWViews han sido anfitriones de las de liberaciones del mundo entero, elaborando recomendaciones capaces de influir así en las negociaciones de Copenhague y en el futuro de la política climática global.

En cada una de las 44 ciudades participantes (de 38 países en total, entre ellos los iberoamericanos Bolivia, Brasil, Chile, España y Uruguay), cien ciudadanos elegidos para representar la diversidad demográfica de su región se han reunido para dedicarse a un diálogo estructurado en torno a un conjunto idéntico de preguntas que intentan reflejar las polémicas más importantes que constituyen el núcleo de las negociaciones de la COP 15.

En http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article636 pueden consultarse los resultados de estas deliberaciones y las principales recomendaciones realizadas a los líderes mundiales y a los participantes en la COP 15. Destacaremos que más del 90% de los participantes considera urgente que en la Conferencia de Copenhague los líderes mundiales lleguen a un acuerdo ambicioso y de largo plazo para frenar el cambio climático.

La consulta española, realizada en Gijón, fue organizada por la Unidad de Investigación en Cultura Científica del CIEMAT (Ministerio de Ciencia e Innovación), el Instituto Universitario de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (Universidad de Salamanca) y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

En ese contexto la OEI, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) convocó el Premio “Cambio climático: ideas y miradas desde Iberoamérica” que ha contado con dos categorías: fotografía y artículos breves de divulgación de calidad. Puede accederse a las obras premiadas en http://www.oei.es/ideasymiradas/.

Hemos de saludar estas iniciativas, que persiguen presionar fundamentadamente a los líderes mundiales para el logro de un acuerdo en Copenhague que evite la creciente degradación del clima. Una presión a la que, recordemos, todos podemos contribuir adhiriéndonos y promoviendo la adhesión a la campaña de Naciones Unidas “Seal the Deal” (www.sealthedeal2009.org/) y apoyando la campaña “TckTckTck, Cuenta atrás, camino a Copenhague” (tcktcktck.org/), lanzada conjuntamente por numerosas organizaciones de ámbito internacional como, entre otras, Greenpeace, WWF, Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Union of Concerned Scientists, etc., etc. El logro de un buen acuerdo en Copenhague exige esta creciente presión ciudadana de aquí a la celebración de la Conferencia. Todos estamos convocados.

Educadores por la sostenibilidad

Boletín Nº 42, 5 de octubre de 2009

http://www.oei.es/decada/boletin042.htm

EEUU FUE UN GRAN SOCIO COMERCIAL DE VENEZUELA

Estados Unidos y Vene

Por Francisco Alarcón

Hasta ahora no ha dejado de ser EEUU el gran socio comercial de Venezuela, allá van a dar los mayores volúmenes de la producción petrolera nuestra, y representan un mercado casi cautivo y seguro para el país. El segundo socio comercial de Venezuela es Colombia, sin embargo los caprichos de Chávez y su improvisada diplomacia han hecho de esta nación uno de sus blancos políticos para justificar sus fracasos internos. Hoy en día esas relaciones se encuentran bajo una inestabilidad ostensible, traduciéndose en detrimento para el  pueblo venezolano y colombiano, cuando vemos los mercados desabastecidos y los productos de primera necesidad ausente de los anaqueles en los comercios. No dista mucho la improvisada política internacional de EEUU con Venezuela. Es posible que por razones de seguridad Bush haya tomado las medidas previsivas para buscar un socio comercial seguro en el suministro petrolero, y ello, haya continuado con la administración de Obama. El petróleo que deja de enviar Venezuela al norte encuentra prontamente sucedáneos como Arabia Saudita. Estas disminuciones no se originaron por una política de estado ni mejores manejos comerciales de PDVSA, sino por la quiebra de la industria petrolera venezolana, viéndose sin capacidad de producción y no pudiendo exportar a EEUU sino aproximadamente 890.000 barriles diario. Estas son las verdaderas causas por las cuales Venezuela incumple con su primer socio comercial.

La evidencia de cómo decrece la economía venezolana la tenemos en sus cuentas nacionales, cuando observamos que el superávit de Venezuela con EEUU bajó a $1.886 millones. El superávit de Venezuela en su comercio de bienes con EEUU, descendió de los 2.305 millones de dólares registrados en julio a 1.886 millones de dólares en agosto, informó el Departamento de Comercio. Entre enero y agosto, Venezuela contabilizó 11.338 millones de dólares, comparado con los 30.190 millones del mismo período del año anterior. Entretanto, EEUU, consiguió reducir en agosto su déficit comercial total, contra todo pronóstico en 3,5% hasta los 30.700 millones de dólares, gracias a una fuerte caída en la importación de crudo.

El déficit comercial, que mide la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios, se había situado en 31.900 millones en julio, siendo menor a las previsiones  Estas perspectivas se apoyaban en el encarecimiento de los combustibles, dado que el precio del crudo creció de media en agosto en 2,27 dólares hasta 64,7 dólares por barril, la cifra más alta desde noviembre.

Se pensaba que este incremento hiciera subir el costo de las importaciones, pero no fue así, ya que el alza de los precios vino compensada por una fuerte caída en el volumen de compra de crudos del exterior. Las importaciones de crudo se redujeron hasta 8,7 millones de barriles por día, frente a los 9,6 millones de julio. Ahí entra la cuota de Venezuela y de su disminución a 890.000 barriles diarios, perdiendo su sitial privilegiado con países como México. Quedó en el pasado que Venezuela fuera el primer exportador de petróleo y tercer productor del mismo. Actualmente el régimen de Hugo Chávez se dedica a desmontar aquel emporio de empresa llamada PDVSA, tan respetada en el mundo de los negocios y suministrador seguro de crudo a los EEUU.

Estados Unidos cada vez le importa menos el comercio con Venezuela, mientras exista un régimen que no garantice las inversiones y vulnere la propiedad privada. Difícilmente regresarán las inversiones a este país. Y las perspectivas económicas serán negativas, viendo invariablemente su rumbo dirigido hacia un  comunismo tipo cubano. Se cambió la otrora prosperidad y democracia por una autocracia mal dirigida y sin fines de “lucro”. EEUU por palmarias razones irá desmontado toda inversión en Venezuela. La vida de este país depende mucho de las políticas del norte, caso contrario a Norteamérica cuando mantiene una parte pequeña de sus transacciones con esta nación que tiende a separarse del contexto democrático.

La mirada de Norteamérica deberá estar dirigida a sus nacionales viviendo una aguda crisis económica y de política internacional. Sus definiciones con el cambio de gobierno han sido ambiguas y erráticas. Quizás hubiese sido mejor una Hillary Clinton de Presidente con un Obama de secretario de Estado, seguramente se hubiesen ahorrado los tumbos que vienen dando en la representación de esta poderosa nación. Venezuela poco tiene que ver en esta coyuntura, su destino al corto plazo parece estar definido por un único ciudadano llamado Hugo Chávez, quien por el momento no renunciará al comercio con EEUU. Mientras  Obama puede incurrir en un alejamiento continuando las políticas Bush. Chávez seguirá vendiéndole a duras penas  petróleo porque se trata de su único mercado spot. Lo demás son pamplinas, para ofrecerle petróleo a otros tendrá que pensarlo muchas veces con el incremento de los costos, y a él le interesa mantener una entrada fija para sostener a su nomenklatura. Con el  resto de las ayudas “solidarias” mantiene a Cuba y a los tantos disparates erigidos como el AlBA,  apoyando a sus socios latinoamericanos. Pero esto no ha de durar mucho tiempo; Venezuela viene en picada y su economía también, las deudas cada vez serán mayores y llegará el momento de honrar esos compromisos. El valor del crudo actual bastante rentable para el resto de los países miembros de la OPEP, le resulta insuficiente al régimen de Chávez para sostener su “revolución” y mantener a sus adláteres del continente.

Latinoamérica está alborotada con los dólares de Chávez y eso si debe interesarle a los EEUU más que la disminución en las ventas de petróleo. Todos los misiles internacionales los enrumba al descrédito de esa nación y a la destrucción de su propio país. A EEUU no le conviene la enemistad con sus vecinos, y por esa simple razón no puede abandonar los planes de ayuda a Latinoamérica, aceptando que Chávez le destruya sus alianzas, cuestión que debe pensar reposadamente. Obama, quizás no sea el individuo más apropiado para representar el “imperio” por eso Chávez lo siente tácitamente como uno de sus aliados. Y el pueblo norteamericano no debe sentirse muy seguro con él en el poder, ya que hasta ahora no ha dado ninguna muestra para ostentar tan elevado cargo. Solamente galardones y esperanzas. No sabemos que tanta profundidad tendrá sus apaciguamientos con los árabes. Pero a Obama se le presenta un panorama bastante sombrío, no obstante vislumbrarse una salida a mediano plazo de la crisis económica.

Foro “Siglo XXI”: Están dadas las condiciones para la construcción del futuro

Siglo XXI

Determina al liderazgo el suministro de los insumos para provocar lo que hemos  denominado “la decisión de la multitud”. Se trata de planteamientos y acciones prácticas que conduzcan a la superación del presente y el logro del futuro. Ante los fracasos contundentes del presente régimen, este cambio comienza por desenmascarar eficientemente la dictadura, ya no tan camuflada, que nos lleva a un nivel de vida descendente.

La tarea es aclararle al país que el fracaso del presente régimen ha logrado desplegar las cinco condiciones fundamentales que precipitan un proceso de sustitución, y cuya antesala en el presente venezolano es la refutación de su “orden establecido”, las denuncias por su mal funcionamiento y las evidencias de sus contradicciones.

Existe el espacio donde hierven propuestas de reformas activas, huelgas, campañas de reacción, resistencia y desafíos. Pero ninguno de estos elementos tiene valor por sí mismo a menos que la colectividad se halle dispuesta a sustituir lo fracasado con soluciones que ordenen y acentúen las cinco condiciones esenciales para el cambio, como son:

1.- Crítica de la injusticia en las relaciones sociales, económicas, jurídicas y electorales.

2.- Crítica de la gestión, o de la ineficacia: despilfarro de recursos materiales y humanos, mala organización, improductividad, dilapidación, robo, vuelco del proceso técnico y tecnológico hacia objetivos inútiles y perniciosos para el hombre.

3.- Crítica al poder político: su fuente y su principio, técnicas de poder, condiciones dentro de las cuales es ejercido, distribuido o confiscado; localización de centros de decisión, vínculos entre las consecuencias de estas decisiones con los ciudadanos,

imposibilidad    que padecen al asociarse a ellas.

4.- Crítica de la cultura: moral, creencias dominantes, usos, filosofía, literatura, arte, actitudes ideológicas que los sustentan; crítica de la función de la cultura y los intelectuales en la sociedad, distribución de esa cultura (enseñanza, difusión, comunicación).

5.- Crítica a las relaciones entre la sociedad y el individuo, el individuo como ciudadano en su sensibilidad y originalidad y la sociedad como medio de deducir el valor propio de cada individuo o, al contrario, mutilarlo. Esta crítica mide, por ejemplo, el fracaso de una sociedad por la pobreza y sequedad de las relaciones humanas que ella determina (fraternidad o agresividad) por la uniformidad de los tipos humanos que fabrica (conformismo) y, en general, por la coacción que hace pesar sobre los seres, por la incapacidad en que los coloca de realizar sus virtualidades y diferenciarse los unos de los otros. En este contexto, el cambio es sentido como liberación de la creatividad personal y reanimación de las iniciativas, contra los “horizontes taponados” y el clima de pesadez de las sociedades represivas. Al igual que el nacimiento de un fuerte voluntad colectiva organizada horizontalmente que se expresa en un poder ciudadano instituyente.

El presente régimen ha generado las cinco condiciones para determinar el planteamiento de una democracia del siglo XXI. Hay soluciones para cada punto suficientemente indicativas del cambio que no nace en medio de la improvisación y la rigidez doctrinaria.

No se trata del espíritu bohemio de invención ni de diálogos de sordos o confesiones públicas, ni de dogmas que marchan “de acuerdo a las reglas”. El cambio verdadero sigue a la invención, con iniciativas abiertas a todos, con aplicación vigorosa, competente, no aproximativa, dejando en la inspiración colectiva las ideas de evolución, evaluando fríamente los medios de ejecución, en términos realistas.

En las revoluciones que fracasaron las concepciones generales son inmovibles, rígidas, y no modifican la realidad. El cambio implica soluciones económicas y tecnológicas de eficacia superior a lo que se destruye, evitar la permanencia de lo que nos hunde más velozmente en el subdesarrollo por su incapacidad para mantener sus promesas. Tenemos que elegir entre ceder el sitio o conformarnos con la continuidad e incremento de un equipo   dictatorial.

Los cinco aspectos enumerados son inseparables para el cambio, fases de una misma y única realidad; si uno de ellos falta, el conjunto se derrumba, o es exiguo, o nunca existió. Las críticas deben expresarse, en buena medida, dentro de la propia población que se mantiene en apoyo al régimen, desde su interior, porque no son beneficiarios del orden reinante. Deben  tomar conciencia directamente del nivel inadecuado de valores, del fracaso del sistema de vida que se pretende imponer. Es la hora de los planteamientos conceptuales y de las acciones, de una dialéctica entre lo mejor del país para dejar atrás el pasado y el presente y construir el futuro.

Foro “Siglo XXI”

Alberto Rodríguez Barrera

Teódulo López Meléndez

Germán Carrera Damas

Luis Betancourt Oteyza

Gustavo Coronel

Francisco Alarcón

Oswaldo Álvarez Paz

Antonio Pasquali

Rafael Grooscors Caballero

Mercedes Montero

María Mercedes Lembert

Consuelo Briceño Canelón

Alberto Lossada Sardi

Luis Marín

Milagros Ramírez

Elinor Montes

Alberto Garantón

Rafael Monsalve Castilla

Adrián Segundo Pérez Grimán

Por Foro-Suecia

Liko Pérez

Por Foro-Italia

Blanca Briceño

Por Foro-Zulia

Andrés Simón Moreno Arreche

Por Foro-Monagas

Rafael Rattia

Por Foro-Bolívar

Ángel Américo Fernández

Demóstenes Pérez

Nalúa Silva

Régulo Cerezo

Victor Medina

Teresa Coraspe

Arturo Briceño

Amaloa Guerra

María Viviana Latorraca

José Luis Cestari

Por Foro-Mérida

Antonio José Monagas

Por Foro-Lara

Jorge Ramos Guerra

María de Chiossone

Guillermo Meléndez

Alberto Vásquez Celis

Clondy García

Hely Saúl Lizardo

Jesús Eduardo Riera

Caracas, 14 de octubre de 2009

A los pies de la izquierda caviar

caviar 3

Teódulo López Meléndez

Si algo no me gusta es discutir sobre los premiados con el Nobel. Como escritor deberían interesarme más los concedidos a la literatura, pero hacerlo equivaldría a hablar de literatura europea, pues los últimos 15 han sido concedidos a ciudadanos de ese continente, incluido un chino que escribe en francés.

No me opongo a que se le entregue el galardón a autores desconocidos, pues hay que admitir que muchos desconocidos lo son por el desprecio de la industria cultural hacia todo lo que se salga de la rutina, del aburrimiento y supuestamente, de aquello que se vende. Resulta innecesario hacer la lista de escritores sin méritos que lo han recibido, como contrapartida al principio justo de sacar desconocidos a la luz de la fama.

Menos me atrevo a discutir sobre los Nobel en el campo científico, aunque es claro que en este campo se entregan con no menos de una década de retardo sobre el hallazgo que lo produjo.

Pero en el punto donde la polémica es grande es en el campo de la paz. Lo es, entre otras razones, porque la vigencia misma de los Premios Nobel entra en discusión y comienza a recordarse como la Academia Sueca parece envuelta en una especie de izquierdismo caviar que condiciona todo lo que toca. Y porque el paso de los años va corroyendo todo, incluido los premios.

En pocas palabras, la academia sueca ha dado suficientes muestras de óxido político en su toma de decisiones.

Ahora tenemos a Barak Obama como Premio Nobel de la Paz. La discusión va a ser intensa. Admitamos a favor del presidente de los Estados Unidos sus discursos de apertura hacia el mundo islámico, sus esfuerzos por reducir el armamento nuclear, sus empujes a la reducción de la contaminación planetaria. Y algo más, la formulación conceptual de cese de una acción norteamericana como potencia unipolar. Esto es, el reconocimiento del fin de una época y el llamado a una acción colectiva para enfrentar los problemas del mundo.

Estos son los méritos, no pocos, pero la concesión de un premio a un jefe de estado norteamericano que apenas inicia su período es altamente riesgoso. Ahora mismo ese presidente tiene sobre su escritorio en la oficina oval de la Casa Blanca una solicitud de aumento de tropas en Afganistán, a la cual seguramente accederá, entre otras razones porque esa guerra contra los talibanes se está perdiendo y podría empantanarse como una especie de nuevo Viet-Nam y tiene pendiente el retiro de una guerra que no inició, la de Irak.

Para Obama mismo el premio es un peso. No podrá dejarse condicionar por él a la hora de tomar decisiones, pero siempre estará rondándole la disyuntiva de merecerlo.

Una cosa es cierta. En cada decisión la Academia Sueca mide con precisión de esteta las consecuencias políticas de tal otorgamiento. En este caso hay que reconocerle que ha privilegiado el sentido de una posición conceptual por encima de los inmensos riesgos que implica las decisiones que el premiado deberá tomar en el futuro.

El caricaturista de “El País” de Madrid ha dado su opinión al respecto pintando la paloma de la paz de color negro y sosteniendo, como es debido, su ramito de oliva en el pico. En América Latina ya sabemos que ese ramito de entrega es delegativo a Brasil, el imperio emergente que deberá ocuparse de mantener el orden en este continente por delegación gringa, ya que quienes han entregado la concesión andan muy ocupados en otras regiones del planeta. ¿Un sub-premio Nobel de la paz para Lula el alcahueta estará entre los planes de la Casa Negra? A juzgar por los idiotas comentarios que casi todos los días hacen voceros del Departamento de Estado sobre Venezuela uno diría que la señora Clinton ve a los halcones del pentágono, del senado y de la derecha republicana a los pies de la Academia Sueca.

teodulolopezm@yahoo.com

Totalitarismo mediático

Totalitarismo mediático

Por Ricardo Viscardi

Un título de Dominique Wolton traza el linde entre sociología y comunicación: Elogio del Gran Público. La comunicación de masas es presentada por Wolton en el período inicial de su obra como efecto de la propia sociedad de masas, en tanto ésta supone (sustenta en tanto la sostienen) un conjunto de valores que configuran la comunicación democrática. Estos valores no son otros que los de la revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad. En cotejo con ese carácter democrático de la comunicación, se encuentra la condición individual de la comunicación: la oportunidad para los intereses funcionales de cada miembro de la comunidad. De tal forma, la comunicación de masas se sostiene (se sustenta y supone) en la sociedad de masas, que vincula entre sí el carácter democrático de los valores con la condición funcional de los intereses individuales[1].

Sin embargo, Wolton ve con posterioridad, a través del surgimiento de inernet, un descaecimiento de ese carácter democrático. En internet prevalece el mercado y con el auge del valor de cambio capotan los valores democráticos, que supuestamente instruían la representación social de la comunicación de masas. La perspectiva de Wolton sigue siendo sociológica, pero en un horizonte que abandona la suposición de una incorporación espontánea de la democracia en los valores que expresa la comunicación masiva. El Gran Público ha sido desarticulado por el mercado interactivo, al que pertenecen los individuos sin otro valor representativo, ni valor de representación, que el propio interés particular[2].

En cuanto la discusión de política electoral gira en torno a las encuestas, robustece la percepción de la entidad de los indecisos en un contexto de paridad porcentual. Este porcentaje es el menos significativo por su incorporación ideológica individual, en tanto puede oscilar llevado por elementos insignificantes desde el punto de vista de la racionalidad política (como el desaliño o la prestancia de un candidato), pero se convierte en el centro de gravedad de la misma racionalidad que debieran convalidar las elecciones. De ese porcentaje desvinculado de la razón de ser de la política depende el desenlace del devenir democrático. Por esa vía la racionalidad política se manifiesta como su contrario: la instrumentalidad destinada a satisfacer una demanda irrelevante desde el punto de vista de los fundamentos del sistema democrático.

Llegada a ese punto ya habitual en las campañas electorales uruguayas, la actividad publicitaria destinada a captar la voluntad de ciudadanos que no saben que lo son, se convierte en su contrario: el aumento del margen de indecisos puede reflejar el rechazo ante la frivolidad marketinera dedicada a cautivar votantes. En los dos casos (una racionalidad política desvirtuada por el ciudadano o una instrumentalidad política desprestigiada) el vínculo entre racionalidad y política fue desbaratado por la Victoria del Gran Público, que suma menos del 5% del cuerpo electoral (margen electoralmente decisivo y no predecible por tendencias relevadas en indecisos).

La Victoria del Gran Público es la victoria del que no sabe que le importa o no le importa porque sabe. Pero esa victoria grande de unos pocos asimismo logra imponerse porque expresa de manera concentrada, en los extremos que se tocan (el sabio que percibe la ignorancia o el ignorante que cree saber), lo que lleva a los demás a presentar razones impresentables. El ejemplo insoslayable de esa fatal Victoria del Gran Público (lo insignificante como razón o la insignificancia de las razones) es el Irresistible Ascenso del QKI. Necesitada de decir que lo que analizan es creíble como objeto consistente, un montón de gente que dice que sabe, intenta explicar tal retorno de un expresidente marcado por el escándalo en razón de la capacidad política operativa de Lacalle. Hay la necesidad de mirar el asunto como si tuviera una razón de ser. Como si no hubieran existido el ocultamiento del caso Berríos, la represión sanguinaria del Filtro y el propio ministro de economía del actual expresidente, redivivo candidato, preso por actividades bajo mandato público.

Este “olvido” de la opinión pública dentro del Partido Nacional y este desentendimiento de los que la analizan con lo que analizan pueden ser parangonados con un retorno de Nixon después de Watergate. El retorno del Nixon uruguayo obedece sin embargo efectivamente a lo que representa para el electorado que lo sostuvo dentro de su partido: mano dura, reducción hasta el mínimo sostenible del gasto social y libertad de empresa sin controles. El propio Lacalle no lo olvida cuando habla para su electorado: aparece allí la motosierra para el gasto social, la mano dura para defender al “pobre hombre que gastó en enrejar y un perro caro pero le roban igual”, el gobierno por decreto si fuera necesario. Luego, quienes lo sostuvieron en su retorno a la candidatura saben lo que quieren y lo que quiere su electorado: representar los intereses propios hasta violentar toda representación de valores públicos para alcanzar el primado de ganancias sectoriales. Totalitarismo vestido de racionalidad de mercado.

Quien busque del otro lado del espectro partidario la responsabilidad de un militante fogueado en mil sevicias sufridas, se encontrará sin embargo con la irresponsabilidad con sus propios partidarios. Zarandeado por los medios que se ceban en quien tal como dice una cosa dice la otra, Mujica acusa a un periodista de “careta”[3]. Sucede que tal periodista es el redactor responsable del semanario que trasunta, tanto por su constitución como por su trayectoria, la más directa expresión de las bases políticas del Frente Amplio. Traicionado por los medios en que sustenta su influencia de líder campesino del dial, el candidato de los pobres la arremete contra los que construyeron la misma fuerza política que lo postula. La Real-Politik se viste de razones electorales, que ya se parecen, quizás por su objetivo, tanto a razones de Estado como un diseño estratégico al destino que procura alcanzar.

La experiencia histórica nos dice que tal destino incluye, en versión de izquierda, la represión interna en aras de la cohesión operativa. En un contexto caracterizado por igualar la discusión sobre el totalitarismo con la justificación de la derecha, la palabra “purga” no se emplea por si acaso[4]. Ante tales desmanes con la propia base que se dice representar, el periodista ofendido opta sin embargo por remitirse a un “proyecto colectivo” que debiera ponerse por encima de una disputa entre candidato y militante[5]. Este perfil colectivista ha sido adoptado por el conjunto frenteamplista, que dando por virtudes defectos y viceversa, sostiene que existen andariveles colectivos para instruir a un verbo desbocado. Esa orientación estratégica hacia las versiones realza sin embargo a los mismos medios de comunicación en tanto objeto del deseo, cuyo desaire desató la invectiva del candidato contra lo más graneado de sus filas. Paradójicamente, tal deseo de medios afines castiga incluso al redactor responsable de Voces del Frente. La necesidad de subordinar al gobierno militante lo que necesariamente comprende la comunicación supra-partidaria, pretende instalar un corsé mediático en tanto protocolo de expresión. Totalitarismo vestido de eficacia propagandística.

La comunicación es anagramática. QKI vale Komunicación, demokracia. Cuando la comunicación es a distancia, el anagrama se vale de tremendismos, porque lo gobierna la disparidad de contextos interpretativos, que no cuentan con la vinculación natural que permita afinar la lectura compartida. Sustentar la cohesión representativa equivale en tales condiciones a forzar la materia en función del molde. Obesos encorsetados o enjutos enastando gasas. Esta violencia que pretende cohesión donde no la puede haber señala el intento de interpretar los procesos de concentración a distancia como procesos de masas. Allí donde Wolton tuvo que revisar su Elogio del Gran Público se ha instalado para siempre una Victoria del Gran Público. Esto quiere decir victoria de la insignificancia para el todo, destotalización de la comunicación social y rearticulación del vínculo comunitario por afinidades electivas. Pero no electorales en el sentido de la representatividad desnaturalizada por el sistema de medios, cuya verdad por encargo se afilia al desideratum propagandístico de los nazis, que no por nada, se afanaron en la manipulación ideológica de la comunicación de masas, es decir, en el totalitarismo mediático[6].

[1] Wolton, D. (1992) Elogio del gran público, Gedisa, Barcelona, p.94.

[2] Wolton, D. (2000) Internet et après?, Flammarion, Paris, pp.104-105.

[3] Cesín, N. “La estrategia de la reducción de daños” Brecha (25/09/09) Montevideo, p.2.

[4] “A lo hecho y a lo dicho pecho” (editorial) Voces (24/09/09) Montevideo, p.3.

[5] García, A. “A propósito de Coloquios” Voces (24/09/09) Montevideo, p.5.

[6] Mondzaín, M-J (2002) L’image peut-elle tuer?, Bayard, Paris, pp. 74-76.

El escritor libanés Amin Maalouf: “La democracia es un producto de exportación importante”

Amin Maalouf

(EUROPA PRESS)

La democracia como “producto de exportación importante”, la regresión del mundo árabe o su “falta de liderazgo” son algunas de las ideas que el escritor libanés Amin Maalouf expone en El desajuste del mundo. Cuando nuestras civilizaciones se agotan, su particular “diagnóstico” de lo que ocurre entre Occidente y Oriente.

Maalouf denunció que “el mundo árabe está en plena regresión, lo que contribuye para la regresión del resto del mundo”, además de sufrir “una situación de ausencia de liderazgo”, en una referencia a la “falta de credibilidad y falta de legitimidad” que caracterizan los actuales mandatarios de países del Oriente Próximo.

El autor también subrayó la tendencia a “subestimar la amplitud de la hostilidad y la desconfianza que hay entre Occidente y Oriente”, abogando por la “coherencia” entre tratados y proyectos de paz “que no sean apenas un apretón de manos entre dirigentes”.

DIVERSOS DESAJUSTES

En el libro, Maalouf (Beirut, 1949) sostiene que el siglo XXI ha empezado con síntomas de sufrir serios desajustes, como el desajuste intelectual, (caracterizado por un desencadenamiento de afirmaciones identitarias que hacen difícil toda coexistencia armoniosa), el desajuste económico o el desajuste climático.

Ante este panorama, Maalouf se pregunta en el texto si la humanidad ha alcanzado el “techo de su incompetencia moral” y afirma que el desajuste del mundo tiene menos que ver con el ‘choque de civilizaciones’ que con el agotamiento simultáneo de nuestros modelos sociales.

Maalouf hizo hincapié en la necesidad de establecer la “universidad de los valores éticos” y de aceptar la “diversidad de las culturas”, y puso como ejemplo la cuestión de la democracia. “Todos pueblos ya sufrieron con regimenes autoritarios”, sentenció.

El autor matizó la afirmación añadiendo que los países ricos consiguieron alcanzar la democracia con más facilidad, pero que la pobreza no es un obstáculo en sí, recordando el caso de India. “No creo que existan regiones impermeables a la democracia”, advirtió.

El escritor, que “no ahorra críticas a nadie” en su libro (según afirmó la directora de Casa Árabe, Gema Martín Muñoz), subrayó uno de los papeles de las naciones desarrolladas, explicando que “la democracia es un producto de exportación importante”, desde que es establecida con “respeto” y “dignidad” y “no con ejércitos de ocupación con la intención de dominar y explorar los recursos de los países”.

CULTURA Y PAZ

El autor de libros como ‘León el africano’ y ‘Samarcanda’ explicó que optó por la no-ficción en este caso porque quería expresar las ideas de ‘El desajuste del mundo’ de “una forma precisa” y que no le apetecía “llenar una novela con afirmaciones políticas”.

Una de sus inquietudes se relaciona con la importancia de la difusión de cultura. Maalouf explicó que “los que no pueden satisfacer sus necesidades culturales pueden crear medios de expresión muy violentos”, sentenciando que “una inversión en cultura es una inversión en armonía y paz cívica”.

Advirtiendo que “la lucha por los derechos humanos no puede variar de acuerdo con los países”, Maalouf opinó sobre la situación de los inmigrantes que van a los países desarrollados, reclamando su “integración”. “No se les puede dar un trato distinto bajo la excusa de no querer intervenir en la cuestión cultural”, concluyó, partiendo del ejemplo la “inaceptable” situación de las mujeres en el mundo árabe.

Foro “Siglo XXI”: El desastre petrolero conduce al colapso nacional

Siglo XXI

Venezuela es un petroestado, uno de los más notorios ejemplos de la grave distorsión económica que sufre un país cuando un solo producto apuntala su economía. El petróleo venezolano es producido por menos del  0,5 por ciento de nuestra fuerza de trabajo pero genera el 65 por ciento de nuestros ingresos y el 95 por ciento de nuestras divisas. Esto ha causado una doble perversión: (1), una severa parálisis de la actividad económica, convirtiendo la renta petrolera en la casi única fuente de sustento para la población y, (2), la desviación de mucho de este ingreso para fines populistas y como estrategia de consolidación de poder político, no para mejorar la calidad de vida del pueblo venezolano.

Durante la última década el régimen autoritario de Hugo Chávez  ha exacerbado esas perversiones, no sólo porque ha aumentado nuestra dependencia en el monoproducto sino porque ha politizado a Petróleos de Venezuela, lo cual ha causado el grave deterioro de la industria nacional de los hidrocarburos.

En efecto, durante estos diez años se han cometido graves errores en el manejo de la industria petrolera venezolana: (a), el despido de 20.000 técnicos y gerentes de la empresa y su reemplazo por más de cien mil empleados seleccionados con base en una ideología política ; (b), la pérdida de unos 800.000 barriles diarios de producción petrolera desde 1999, debido a la insuficiente inversión y a la mediocre gerencia; (c), el bajo rendimiento de nuestras refinerías resultante de la falta de mantenimiento adecuado, lo cual ha obligado al país a importar gasolinas; (d), la baja de unos 300.000 barriles diarios en los niveles de exportación al mejor cliente de Venezuela, los Estados Unidos, debido al envío de petróleo subsidiado a Cuba y otros países ideológicamente afines al régimen de Hugo Chávez; (e), la utilización de la empresa para propósitos no cónsonos con su misión, tales como la importación y distribución de alimentos, construcción de casas y hasta entrenamiento de atletas; (f), la corrupción imperante a los más altos niveles directivos de la empresa y, (g), el desvío de los ingresos obtenidos por la venta del petróleo para el uso, poco transparente y sin rendición de cuentas, del poder político personificado en Hugo Chávez.

Como resultado de estos desmanes técnicos y administrativos, y de las severas fluctuaciones en el precio internacional del petróleo, el país se encuentra hoy inmerso en una crisis económica. El presupuesto nacional enfrenta en 2009 un déficit equivalente a unos $30.000 millones, brecha financiera difícil de cerrar. Una de las vías utilizadas por el régimen para tratar de hacerlo es el endeudamiento interno y externo, el cual casi se ha cuadruplicado desde que Hugo Chávez llegó al poder. El más reciente endeudamiento es no solo criminal sino anticonstitucional, ya que se han obtenido unos $8 mil millones de China y Rusia para ser pagado con producción petrolera a futuro, lo que constituye una pesada hipoteca sobre las futuras generaciones. El apresuramiento del régimen para lograr ingresos adicionales está llevando a una verdadera subasta de activos petroleros en la Faja del Orinoco, donde importantes yacimientos petroleros se están entregando a empresas rusas sin licitación alguna y sin que los detalles de las negociaciones y convenios sean conocidos por los dueños del recurso, que somos todos los venezolanos.

Esta negociación reciente con Rusia sobre un bloque de la Faja del Orinoco no sólo es una estupidez desde el punto de vista estratégico, ya que los rusos no tienen ni el capital, ni la gerencia, ni la tecnología necesaria para desarrollar el petróleo ultra-pesado de la faja, sino que es anticonstitucional, pues probablemente incluiría la entrega de petróleo a futuro como pago al financiamiento que hipotéticamente darían los rusos para las operaciones en la zona.

Estos abusos cometidos por el actual régimen no sólo han conducido al colapso de la industria petrolera sino que están llevando al país a una crisis social y política de resultados que amenazan ser catastróficos. Las importaciones de los bienes más básicos  siguen aumentando, a medida que la producción nacional se estanca; la comida escasea; las fallas eléctricas a nivel nacional se multiplican; las protestas sindicales en las zonas petroleras del Zulia o industriales de Guayana se hacen incontrolables; los estudiantes y otros importantes sectores de la sociedad civil aumentan sus protestas; colegios, hospitales e infraestructura vial están en grave deterioro.  La nación ha entrado en el caos debido a una total ausencia de gobernabilidad y de una actitud autista por parte del régimen, el cuál solo piensa en mantenerse en el poder cueste lo que cueste.

Venezuela necesita un cambio urgente de liderazgo político y de gerencia petrolera. El daño que se le ha hecho al país en esta última década es de una dimensión trágica, sólo comparable a los desastres causados por la llamada Guerra Federal durante el Siglo XIX.

Foro “Siglo XXI”

Gustavo Coronel

Oswaldo Álvarez Paz

Germán Carrera Damas

Francisco Alarcón

Teódulo López Meléndez

Antonio Pasquali

Rafael Grooscors Caballero

Luis Betancourt Oteyza

Mercedes Montero

María Mercedes Lembert

Consuelo Briceño Canelón

Alberto Lossada Sardi

Luis Marín

Milagros Ramírez

Elinor Montes

Alberto Garantón

Rafael Monsalve Castilla

Adrián Segundo Pérez Grimán

Por Foro-Zulia

Andrés Simón Moreno Arreche

Por Foro-Monagas

Rafael Rattia

Por Foro-Bolívar

Ángel Américo Fernández

Demóstenes Pérez

Nalúa Silva

Régulo Cerezo

Victor Medina

Teresa Coraspe

Arturo Briceño

Amaloa Guerra

María Viviana Latorraca

José Luis Cestari

Por Foro-Mérida

Antonio José Monagas

Por Foro-Lara

Jorge Ramos Guerra

María de Chiossone

Guillermo Meléndez

Alberto Vásquez Celis

Clondy García

Hely Saúl Lizardo

Jesús Eduardo Riera

Por Foro-Suecia

Liko Pérez

Por Foro-Italia

Blanca Briceño

Congreso Internacional “Profundizando la democracia como forma de vida. Desafíos de la democracia participativa y los aprendizajes ciudadanos en el Siglo XXI”.

Rosario

13 al 16 de mayo de 2010 – Rosario, Argentina

Organizado por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de

Rosario.

Entrega de resúmenes: 30 de noviembre de 2009

Entrega de ponencias: 15 de Febrero de 2010

http://www.congresorosario2010.com.ar

¿Preguntas?:  contacto@congresorosario2010.com.ar

En un tiempo de grandes transformaciones globales, invitamos a compartir experiencias y reflexiones críticas que abran caminos para responder las siguientes preguntas: si en los últimos dos siglos luchamos por institucionalizar derechos civiles, políticos y sociales ¿haremos del siglo XXI el siglo de la profundización y la proliferación democrática como forma de vida? ¿Cómo podríamos?

El Congreso, que continúa dos anteriores realizados en la Universidad de Toronto, Canadá, tendrá dos características singulares, que esperamos lo hagan vivo y estimulante: Por un lado, junto a las presentaciones académicas, incluirá prácticas políticas y artísticas vinculadas con la democracia participativa, siempre a cargo de sus propios actores y, en la medida de lo posible, en el propio lugar donde cotidianamente se realizan. Por otro, se desarrollará en una sede central -el Centro Cultural Bernardino Rivadavia- y también en los seis Distritos de la ciudad de Rosario, promoviendo el encuentro entre los actores de los barrios y los Visitantes nacionales e internacionales.

Áreas temáticas:

Profundizando la democracia en la sociedad civil

Profundizando la democracia en espacios organizados por el estado (municipal, provincial y nacional)

Profundizando la democracia en el lugar de trabajo

Profundizando la democracia en la educación básica (desde preescolar a la secundaria)

Profundizando la democracia en la educación superior

Profundizando la democracia en la educación no-formal

Profundizando la democracia en los medios de comunicación

Profundizando la democracia en comunidades trasnacionales

Auspician

Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica – Universidad Nacional de Rosario

Municipalidad de Rosario – Gobierno de la Provincia de Santa Fe

Fundación La Capital – Asociación Argentina de Estudios Canadienses

Foro Siglo XXI-Bolívar: Ante la problemática del servicio eléctrico y ELEBOL

Siglo XXI

El Foro Siglo XXI Bolívar, atento a las necesidades de la región y en sintonía con el clamor del pueblo y “los ruidos de la calle”, considera pertinente emitir un pronunciamiento público sobre las severas deficiencias y anomalías  que se vienen presentando en el suministro del servicio eléctrico de la ciudad y que pone en el tapete la responsabilidad de la empresa del Estado ELEBOL.

Como es de conocimiento público y comunicacional, en Ciudad Bolívar han crecido en frecuencia los apagones desde el mes de Julio  y ello ha sido causa de severas molestias, perjuicios y daños a los usuarios que se traducen desde la disminución o extinción por días del servicio de agua potable en algunos lugares, hasta daños materiales en artefactos y equipos eléctricos que afectan tanto a los sectores populares como también a establecimientos comerciales, empujados a cerrar por veinticuatro horas o más y acusando pérdidas irrecuperables mientras dura el trámite de restablecimiento.

El Foro Siglo XXI toma distancia neta de trivializaciones como caravanas en contra de Chávez o penosamente a favor de ELEBOL, tomando como pretexto el “affair” del servicio eléctrico. Pero Foro Siglo XXI no pasa por alto que ELEBOL es una empresa pública, destinada a prestar un servicio público vital y que si sustituyó a una empresa privada en este renglón era para mejorarlo sustancialmente y no para empobrecerlo. ELEBOL ha demostrado tener agudos problemas de gerencia, administración y competencia técnica que se hacen palmarios y patentes en la deficiencia crónica del servicio eléctrico en la ciudad. Pero además ELEBOL no es receptiva frente a los reclamos de los usuarios que son ciudadanos de este pueblo, cuando éstos hacen peticiones acerca de la reposición o indemnización económica contra los equipos dañados, con exigencias desproporcionadas para el reconocimiento de tales, como la instalación de reguladores de voltaje en la entrada del fluido eléctrico a sus casas ò locales comerciales, oficinas ò depósitos como medida de protección, visto que ese fluido eléctrico es proporcionado por el ente estatal con muchas interrupciones y de manera deficitaria.

Foro Siglo XXI sostiene sin ambigüedades que ELEBOL está obligada        a dar respuestas francas y objetivas a la ciudadanía, debe responder por qué la inversión y el pago de los impuestos no  se  revierte en el flujo y la mejora cualitativa del servicio, por qué hacen mutis o apelan a excusas inverosímiles cuando los ciudadanos de manera legítima le reclaman reposiciones o indemnizaciones para los equipos dañados o inutilizados. ELEBOL está en mora con la ciudad, está en mora con los usuarios, en mora con sus trabajadores y su sindicato, está en mora con los ciudadanos, su servicio es deficitario, pésimo para ser esta la capital del estado en donde se genera el mayor porcentaje de la energía que consume el país,  la inversión no ha podido trastocar una plataforma tecnológica obsoleta, no han podido mostrar en la práctica para qué se estatizó la vieja Electricidad de Ciudad Bolívar, sólo hemos visto la justificación política espuria que omite un elemental hecho, a saber : que sin un adecuado y eficiente servicio eléctrico, las inversiones para lograr el desarrollo regional jamás llegaran. En fin, no han podido demostrar que una empresa pública socialista, tiene acaso por algún inmanente, alguna bondad extraordinaria que le otorgue ventajas sobre la empresa privada.

Foro “Siglo XXI” Bolívar

Ángel Américo Fernández

Demóstenes Pérez

Teresa Coraspe

Nalúa Silva

Arturo Briceño

Régulo Cerezo

Amaloa Guerra

Víctor Medina

María Viviana Latorraca

José Luís Cestari

FORO SIGLO XXI

Intelectual

por Luis Marín

Se trataría de dar una respuesta nueva a un problema viejo, el del papel de los intelectuales en la política. Tan lejos desde que Platón presentó la imagen del filósofo gobernante, a su concreción práctica en el despotismo ilustrado, pasando por la conclusión de Kant de que no solo no es posible que los filósofos gobiernen sino que ni siquiera es deseable, por el poder corruptor de la política, que destruiría la necesaria honestidad del conocimiento.

Lo que sí queda claro es que se debe dejar hablar a los pensadores, porque no debe privarse al pueblo, ni a los gobernantes, de las posibilidades del saber, del efecto purificador de la crítica.

A fines del siglo XIX y principios del XX hubo una súbita irrupción de intelectuales en la política, con la popularización de los llamados “manifiestos”, que más tarde se hicieron tanto más impactantes, no por su contenido, sino por la calidad de las firmas que los acompañaban, para terminar siendo directamente proporcionales la notoriedad de los firmantes con la esterilidad del contenido.

Los revolucionarios creyeron dar una respuesta satisfactoria al problema con el llamado “compromiso” de los intelectuales, que ellos entendieron como una suerte de entrega a la causa de la revolución social. Es comprensible que en el siglo XX no pocos intelectuales abrasaran la causa del comunismo, considerando que lo que tenían enfrente como competidor era el fascismo, incluyendo su variante nacional socialista o nazi.

No es para nada inútil recordar que todos estos movimientos eran igualmente revolucionarios, movilizadores, inspirados en una larga hilera de “anti” democráticos, liberales, parlamentarios, capitalistas, burgueses, pero sobre todo anticonformistas. Todos ellos prometían el paraíso en la tierra, la liberación de los trabajadores, igualdad y justicia social.

Puede decirse con toda propiedad que el siglo XX fue el siglo de las revoluciones promovidas consciente y deliberadamente por intelectuales. Por un lado, los que Gramsci hubiera llamado “intelectuales orgánicos”, afiliados al Partido Comunista, que era en sí mismo una suerte de intelectual dirigente de la “clase obrera”, aunque no hubiera ningún obrero entre ellos. Por el otro, la potencia disolvente del nihilismo y el irracionalismo, representado por los filósofos más emblemáticos del siglo XX y que sería largo mencionar sin dejar afuera algún nombre prominente.

Después del derrumbe del socialismo real, no queda para nada claro qué será lo que entienden los intelectuales revolucionarios por “compromiso” y menos cómo es posible que guarden silencio ante las manifiestas atrocidades de la revolución.

Es en este contexto que vuelve a plantearse la cuestión de si los intelectuales en el siglo XXI tienen algo que decir y si vale la pena que lo digan, cuál es su papel en el drama social, cuál su responsabilidad ante la comunidad que para algo los ha creado y de algún modo, mal que bien, los mantiene.

CRÍTICA. La respuesta más fácil que salta a la vista, es que los intelectuales deben cumplir una función de “crítica”, esto es, desmenuzar los hechos y las palabras que se les manifiestan, como a cualquier ciudadano, pero con ciertas herramientas especiales, que les permiten revelar ante el público sus significados, mejor que lo haría cualquier transeúnte que no tenga este oficio.

Aquí parece inevitable entrar en el terreno de las definiciones, que siempre son incómodas e insatisfactorias. El oficio del intelectual consiste en leer, escribir y articular discursos, cualquiera que sea la significación que quiera darse a estos términos. Sin caer en la hoy denostada división del trabajo en intelectual y manual, digamos que intelectuales son los que tienen esto por oficio o actividad de vida.

De allí que la primera crítica de los intelectuales sea a sí mismos. No estamos hablando de intelectuales como si fueran una clase o una casta particular, sino de gentes de oficio, profesores, investigadores, escritores, columnistas, divulgadores, creadores de conocimiento y de opinión.

Ni tampoco del universo, de todos, en absoluto. Nos limitamos a cierto tipo de intelectuales, no artistas y soñadores, sino a los que crean que deben cumplir una función política, de crítica frente al poder, aquellos cuya tarea tenga por finalidad desmontar el discurso oficial, revelar sus trucos, decir lo que no se considera políticamente conveniente y a veces lo que nadie quiere escuchar, en pocas palabras, se trata de “decir la verdad”, con sonoridad e inocencia, como en el cuento del rey que va desnudo.

La sociedad debería esperar de sus intelectuales claridad, que la ayude a entender la realidad, cosa que rara vez se cumple. No pocos intelectuales creen que su función es la evasión, ayudar al público a librarse de la dureza de la vida mediante la imaginación y la fantasía. Mucho peor son los que se ponen al servicio del poder para hacer digerible el lenguaje de la opresión y el control, a cambio de un cargo, un brillo siempre efímero, cuando no por los emolumentos asociados.

La función clarificadora es tanto más urgente en tiempos de oscuridad, cuando el discurso se transforma en propaganda, cuando la intimidación, la persecución y el amordazamiento están en el orden del día. Entonces el esfuerzo por comprender debe acompañarse con no poco valor para decir lo que es indispensable decir.

El Foro Siglo XXI parte de lo más básico, el individuo.  Luego, será el mundo.

BOLIVARIANOS. Valga como ejemplo de uso vicioso del lenguaje la manía que se ha hecho general de bautizar instituciones y cosas como “bolivarianas”. Incluso estudiantes aguerridos incurren en la falacia de mentar la República como “bolivariana”, sin que aparezca un alma pedagógica que les explique que las repúblicas no tienen ideología, santos, aversiones, ni veneración por nadie.

Es una cruel ironía que sean precisamente los comunistas, que pretendían tener una concepción científica del mundo, quienes hayan incurrido más frecuentemente en la falacia de bautizar a las repúblicas como socialistas, soviéticas, populares, democráticas e incluso se llegó a hablar de una república negra del Congo u otras naciones africanas. Pero, ¿cómo puede ser “negra” una república?

Todos estos son atributos humanos y su traslación a la república es un vulgar antropomorfismo que se explica perfectamente por el tipo de lenguaje que se está utilizando, que implica salir del ámbito racional y lógico para entrar en otro de tipo mítico o mágico. Es el que permite decir que una espada está “viva” y peor, que “camina” por América Latina. Pero, ¿cómo puede caminar una espada?

Incluye fórmulas como llamar a un hombre “Padre de la Patria”, en el entendido de que la “Madre Patria” sería un reino, como España.  Así denuncia un distinguido historiador un panfleto en que se afirma que Bolívar habría tenido una relación sexual con Venezuela en el campo de Carabobo y que de esa cópula se habría engendrado el ejército nacional.  Esto parecería cosa de locos y en efecto, lo es.

En Venezuela la palabra “República” se ha utilizado para designar a una entidad político territorial, con el objeto de diferenciarla de las otras, que son los Estados y los Municipios; sin entrar en la peliaguda discusión de si el concepto incluye o no al sistema representativo, porque incluso bajo las peores tiranías militares nunca dejó de llamarse así, desde su fundación.

En días pasados unos ilustres concejales hicieron la propuesta de bautizar al Municipio Libertador como “bolivariano”, incluyendo el reto de vamos a ver quién se opone al nombre sagrado. No sabemos si alguien se opuso, pero el hecho es que ahora el municipio se llama Municipio Bolivariano Libertador. Con idéntico criterio la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar podría decidir lo mismo, con lo que el Estado pasaría a llamarse Estado Bolivariano Bolívar.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía podría bautizarse como Aeropuerto Internacional Bolivariano Simón Bolívar, con la ventaja de que los turistas que arribaran a esta tierra de gracia podrían tener, desde el momento del anuncio, la excitante sensación de estar entrando en un insólito país mágico.

Y no se crea que nada de esto es exageración: si una República y un Municipio pueden ser “bolivarianos”, ¿por qué no podrían serlo un Estado y un Instituto Autónomo, que son todos personas jurídicas de derecho público?

En consecuencia, nos encontramos con mercados bolivarianos de buhoneros, con fábricas bolivarianas y hasta hemos visto carritos de perros calientes con su emblema bolivariano. El sarcasmo de la historia es que de la magna veneración se cae en la burda ridiculización.

Al fin y al cabo, quien da en el blanco es el más humilde vendedor ambulante, porque sin elucubraciones jurídicas ni políticas, usa ese nombre como lo que es, un emblema, un signo que permite conjurar oscuras amenazas. De hecho, actúa convencido de que si pone ese nombre en su kiosko estará protegido por igual de la policía y del hampa, que no se atreverán a molestarlo. Es un símbolo mágico, como un crucifijo, una estampita o ciertas palabras rituales.

La labor del intelectual no es negar que exista una dimensión mítica en el ser humano y en el lenguaje, sino poner cada cosa en su sitio.  Sería extraño ir a una clínica, que le dieran allí un escapulario y le mandaran a repetir algunos rezos.

El gran avance del siglo XX, si tuvo alguno, fue reducir la administración pública a criterios racional-legales. Las empresas, sean públicas o privadas, se rigen por una racionalidad económica. La medicina se ha hecho científica, como casi todo lo que se enseña en las universidades. Las iglesias se han confinado a un ámbito propio, separadas del Estado.

Traer el lenguaje mítico a la política, invocar las pasiones más que la razón, volver al simbolismo desechando las ideas, es tanto como volver a la barbarie sobre las conquistas de la civilización. Es harto conocido que en el pasado, esta conducta ha tenido resultados desastrosos y sangrientos.

La labor urgente de los intelectuales es depurar el lenguaje, denunciar toda forma de superstición, donde quiera que se vea u oiga, corriendo los riesgos de desatar la ira de los aprendices de brujo.

El lenguaje es la materia prima y su producto más acabado. Hagamos uno que sea digno de ese nombre, que sirva para comunicar no aislar y segregar, para la libertad no la opresión, para poner los pies en la tierra no la cabeza en las nubes.

Al principio fue el verbo y el verbo es Dios.

La sociedad que envuelve

sociedad que envuelve 1

Teódulo López Meléndez

Las iniciativas aparecen en infinidad de ocasiones de manera espontánea y de fuentes inesperadas. Son cristalinas unas, las más, y otras un tanto turbias. Una sociedad alerta las diferencia y en una madurez avanzada logra hacerlo de forma automática o instantánea.

He dicho, hablando de política, que el aire de la provincia no tiene la contaminación del aire caraqueño, uno lleno de polución propia de un valle, uno donde desde la colonia se ejercen prácticas reñidas con la ética. No quiero decir que la provincia es un angelical sitio donde no hay trapisondas o donde las intrigas no vuelen. Lo que quiero decir es que en el interior está depositada la mayor parte de la inteligencia nacional y una pureza de ánimo visible sin mucho esfuerzo.

Por ello acostumbro repetir que cuando la provincia despierte asistiremos a una posibilidad hasta ahora inédita de redención del tejido social venezolano. Mucha de esa inteligencia o no tiene donde expresarse o simplemente permanece en silencio afectada por el centralismo típico que ha caracterizado a este país donde nada que no provenga de Caracas parece ser  considerado. Desde especialistas en diversas áreas de la ciencia hasta escritores de alto vuelo, desde empresarios conscientes hasta intelectuales complejos, desde luchadores sociales hasta excepcionales columnistas de prensa, de eso y más está hecha nuestra provincia.

Los centros de estudio del interior aparecen minimizados a la hora de encabezar lo que la burocratizada Caracas –centro de maniobras y negociaciones- parece incapaz de emprender o al emprenderlo muestra las costuras de hábitos perjudiciales. Mi buen amigo Guillermo Morón acostumbra repetirlo, “Caracas no es el país”, y por eso anuncia que viaja constantemente al interior a reunirse con los maestros de escuela. Cada vez que lo hace se le nota recargado.

La provincia, término que ha sido utilizado como sinónimo de minusvalía, es considerada en estos países latinoamericanos una especie de lejano territorio. En Europa, Estados Unidos y Japón, los grandes semilleros de líderes o los focos de saber pueden estar ubicados en una pequeña ciudad lejana y muchos grandes diarios salen desde otra parte diferente a la capital. Mucho me temo que en la provincia no se hace un uso adecuado de los avances tecnológicos de la comunicación.

Hemos visto recientemente iniciativas de estudiantes del oriente, más la suma fortalecida de otras regiones, que comprueban el aserto. Si la sociedad venezolana tuviese un mínimo de organización hubiese reaccionado de otra manera frente a las iniciativas que ellos tomaron. No estoy obviando la asistencia que se les prestó, de todo tipo y calidad, pero siempre por grupos minoritarios, voluntariosos y decididos, a los que todos agradecemos, pero no se produjo una reacción masiva por parte de una entelequia aún desorganizada que no asumió como cuerpo el planteamiento de resistencia y desafío.

Cuando uno llama a la organización en células base de construcción del país muchos argumentan que no hay interés en tal tema y que los venezolanos no prestan interés a estos llamados. La respuesta es que el planteamiento debe ser hecho y que debe quedar allí para que lentamente vaya surgiendo la conciencia de tal necesidad. Lo repito: si esa organización hubiese existido a niveles más avanzados la sociedad en su conjunto hubiese  envuelto a los estudiantes de oriente que vinieron a Caracas en un gran manto y los resultados hubiesen sido simplemente diferentes.

No es la hora de quejas, más bien es la hora de la reflexión. A este país le cuesta darse cuenta de las magnitudes de los sucesos. Este país está sumergido en una lentitud peligrosa. Este país todavía permite que los factores tradicionales contaminados corran a envolver en lugar de hacerlo él. La sociedad venezolana aún está lejos de ejercer el protagonismo que se dispara hasta por instinto cuando olfatea la limpieza y la trascendencia de un hecho. Hay una especie de apagón mental y, obviamente, una falta de organización que alerte y actúe.

Para que cambien las formas de organización política es absolutamente necesaria la previa reconformación del tejido social. Esa sociedad reconstruida sobre nuevos paradigmas es la que podrá producir el sistema político sustitutivo de lo presente, uno también diferente al del pasado. La tarea que presento es difícil y compleja, pero de obligatorio emprendimiento. Hay que decir de las ideas que conforman el cuerpo conceptual de una democracia del siglo XXI, hay que insistir en el llamado a la organización social en células, hay que hacer entender a la población de la existencia de un lenguaje político completamente diferente al que infecta diariamente nuestros oídos. Hay que hacerlo hablando ese nuevo lenguaje, no hay otra manera. Frente al argumento de que ese lenguaje diferente no es entendible hay que argumentar que desplazar lo instituido no es nada fácil, pero que la repetición del nuevo lenguaje comienza por hacer entender que existe y lentamente la aceptación de su existencia se irá convirtiendo en alternativa frente a las prácticas aberrantes, frente al discurso vacuo y repetitivo, frente a la disonancia demagógica y maniobrera.

Frente a la pregunta sobre qué pasó la respuesta es tan sencilla que angustia: la sociedad venezolana aún no está en capacidad de envolver.

teodulolopezm@yahoo.com

Foro “Siglo XXI” ante la presente situación económica

Siglo XXI

Hemos seguido las medidas económicas que con cuentagotas ha tomado el gobierno, luego de varios anuncios presidenciales donde se aumentaba el número de supuestas decisiones sobre la materia tomadas en la asamblea de vicepresidentes.

El esfuerzo del régimen ha ido originalmente dirigido a  reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el dólar paralelo innombrable. Para ello ha recurrido a la venta de millones de dólares en notas estructuradas a la banca privada, en un compuesto de bonos de la república y de PDVbonos.

Ese objetivo, el de reducir la brecha entre los dos tipos de cambio, parece provisionalmente exitoso, aunque pende aún la posibilidad de varios tipos de cambio, sugeridos por el presidente en sus insoportables cadenas nacionales, lo que contribuiría a un deterioro aún mayor del valor real del bolívar fuerte.

Mientras tanto, el gobierno entra en una espiral de gasto público creciente con evidente sentido electoralista, financiado mediante endeudamiento. Es evidente, se puede constar a simple vista, que hay un decrecimiento importante de las ventas con la consecuencial reducción del impuesto sobre la renta. El propósito adicional es la absorción de áreas y sectores tradicionalmente reservados a la iniciativa privada. La compra de los bonos por parte de los restos de sector privado sirve únicamente para preservar capitales ante la ausencia total de garantías para la inversión.

La inflación sigue haciendo de las suyas golpeando de manera  inmisericorde a toda la población, especialmente a las clases más empobrecidas que se ven obligadas a reducir gastos inclusive en el sector de alimentos.

La corrupción gubernamental juega un papel esencial en la presente crisis económica que afecta al país, sólo en parte atribuible a la merma de los ingresos petroleros. Las distorsiones sembradas en la economía nacional parten del agotamiento de una política fiscal y monetaria incoherente. Hay pérdida de empleo, estancamiento e inflación, mientras se mantiene un estado de incertidumbre sobre como logrará el régimen mantener la falsa apariencia de bienestar con la mira puesta en resultados electorales y no en el saneamiento de la economía.

El gobierno obtiene bolívares para su despropósito demagógico con una política cambiaria que permite graves hechos de corrupción. El proyecto electoralista es financiado con endeudamiento, uno que alcanza cifras de alarma.

La incoherencia entre anuncios de esfuerzos sostenidos en la asamblea de vicepresidentes que ahora desgobierna al país para enfrentar los retos económicos y la comunicación cierta al país de las medidas a tomar, nos mantiene en la vigente contracción económica, en el desempleo que muerde y en la inflación insoportable. La amenaza de anuncios que no se cumplen parece indicar que el régimen se centra en maniobras especulativas para la obtención de bolívares electorales y no en un plan serio para enderezar y corregir el deterioro económico.

Foro “Siglo XXI” advierte al país que el régimen se empeñará en mantener el acoso a la propiedad privada, en inyectar dinero a proyectos multilaterales de dudoso futuro y en ejercer una mayor represión contra los más golpeados sectores de la población que ejercen un legítimo derecho a la protesta, amén de medir cada decisión económica considerando el asentamiento de su proyecto político y no los intereses nacionales.,.

Estamos ante una devaluación maquillada y no admitida pues los bonos de endeudamiento emitidos van a ser tranzados en el mercado secundario del dólar para obtener recursos que permitan el relanzamiento de proyectos que en ocasiones anteriores han dado beneficios de votos al régimen. Podríamos estar ante una reducción circunstancial de la brecha entre el dólar oficial y el dólar paralelo, una que volvería a ampliarse una vez cumplida la voracidad del régimen.

La estanflación que padecemos, crisis de balanza de pagos incluida debido al crack de la producción interna y al crecimiento inexorable de una agricultura de puertos donde se juega irresponsablemente con los proveedores habituales y con el incumplimiento de pagos,  requiere de una seriedad que no es exigible a un gobierno que ha dado muestras supinas de irresponsabilidad.

El régimen ha admitido una deuda mil millonaria con los proveedores internos de PDVSA a los que ahora se ofrecen pagos, lo que esperamos se cumpla, pero no sin poner de relieve la inmensa tragedia de proveer insumos a una empresa petrolera que no cancela sus compromisos y que de golpe anuncia su cancelación por la necesidad de insuflar un poco de aire a un consumo profundamente debilitado.

Foro “Siglo XXI” advierte a la población de los malestares que se aproximan en una economía mal dirigida, de la escasez que se mantendrá, de las graves consecuencias para el valor de nuestro signo monetario provenientes de la dependencia del Banco Central de las políticas oficiales y de la pérdida de su independencia para mantenerlo.

El gasto electorero desata la voracidad gubernamental y evita una necesaria disciplina fiscal sacrificada en el altar de una política expansionista del llamado proceso “socialista”, la única que le interesa al régimen, aún a costa de la destrucción de la economía de este país. No estamos ante el menor asomo de seriedad. Estamos ante la irresponsabilidad hecha gobierno. El gobierno será el responsable directo de la crisis social que avizoramos.

Foro “Siglo XXI”

Teódulo López Meléndez

Rafael Grooscors Caballero

Rafael Rattia (Foro-Monagas)

Antonio Pasquali

Luis Betancourt Oteyza

Antonio José Monagas (Foro-Mérida)

Andrés Simón Moreno Arreche (Foro-Zulia)

Francisco Alarcón

Mercedes Montero

Oswaldo Álvarez Paz

Germán Carrera Damas

María Mercedes Lembert

Consuelo Briceño Canelón

Blanca Briceño (Foro-Italia)

Alberto Lossada Sardi

Liko Pérez (Foro-Suecia)

Luis Marín

Milagros Ramírez

Elinor Montes

Alberto Garantón

Rafael Monsalve Castilla

Adrián Segundo Pérez Grimán

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Amaloa Guerra Roa

Demóstenes Pérez

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