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Democracia siglo XXI

mes

febrero 2016

 

La pobreza rural necesita protección social, según la ONU

La pobreza rural

La protección social incluyen a la atención médica financiada por el Estado, la educación primaria y secundaria gratuita, las transferencias de dinero, los subsidios económicos, la seguridad social, las pensiones de vejez y las medidas de acción afirmativa para eliminar la discriminación contra las mujeres, los indígenas y los discapacitados. Crédito: Sujoy Dhar/IPS

Por Thalif Deen English version

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 NACIONES UNIDAS, 29 feb 2016 (IPS) 

El éxito de la agenda de desarrollo posterior a 2015 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dependerá de que nadie quede excluido de la lucha para erradicar el hambre y la pobreza para el año 2030, y especialmente la población rural pobre.

Más de 70 por ciento de la población pobre vive en zonas rurales y en comunidades indígenas que están profundamente arraigadas a su medio, como los campesinos y los pastores de subsistencia, las comunidades pesqueras, los trabajadores migrantes y los artesanos.

Entre las medidas de protección social se incluyen la atención médica financiada por el Estado, la educación primaria y secundaria gratuita, las transferencias de dinero, los subsidios económicos, la seguridad social, las pensiones de vejez y las medidas de acción afirmativa para eliminar la discriminación contra las mujeres, los indígenas y los discapacitados.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/02/la-pobreza-rural-necesita-proteccion-social-segun-la-onu

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Los partidos sociales

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Federico Boccanera

Desde el surgimiento de los partidos políticos y los movimientos sociales hace más de un siglo, se habla incesantemente de lo que deben ser los unos y lo que no deben ser los otros, y viceversa, esta ha sido una discusión tras discusión avivada por épocas, gracias a las innumerables crisis políticas y sociales –crisis en términos generales- donde los que se sienten representados por cada tipo de organización, no tardan en despotricar de cualquier transformación o hibridación entre partido/movimiento que pudiera surgir, y un buen ejemplo de esto, lo encontramos en los movimientos que surgieron del 15-M español, en donde los “indignados” que lograron algún nivel de organización, se encontraron de repente, en un ingrato limbo indefinido entre sociedad civil, partidos políticos y la aspiración –genuina- a sustituir desde abajo, a una sociedad política devenida en clase política y peor aún, en casta política.

La discusión que se generó y que aún perdura, y que se puede investigar en internet con gran provecho para el estudio de la política, permite observar como este movimiento de los indignados, movimiento sin duda alguna “social”, mostraba desde el principio una fragmentación en islas y archipiélagos, que muchos desde fuera se apresuraron en calificar como “caos”, no sin sentir cierta satisfacción y alivio al constatar que todo no pasaría de ser un nuevo aluvión estacional, que dejaría un sedimento con poca o nula tendencia a la aglomeración: era la tranquilidad geológica del político conservador, sea de derecha o izquierda, que no quiere que nada ni nadie le amenace el basamento granítico, del statu quo en el cual medra.

Pero lo más decepcionante se encontró al comprobar que muchos de los integrantes de ese mismo movimiento, también adoptaron una opinión escéptica, pues encontraban también en ese cinturón de asteroides políticos orbitando en torno a la Puerta Del Sol, algo que difícilmente podría generar gravitación y mucho menos crear un planeta, ni siquiera un planetoide.

Se trataba de gente que, aunque igual de indignada y plantada en la calle exigiendo una renovación política y del poder en España, de alguna forma entendían que el sistema imperante terminaría disgregando o engullendo al movimiento, por absorción modélica tanto consensual como institucional y… ¡QUE VIVA LA DEMOCRACIA!

De hecho, hoy en día vemos como el partido PODEMOS, en cuyo manifiesto fundacional encontramos aquello de “convertir la indignación en cambio político…”, ni más ni menos ya comenzó a actuar como un partido más del sistema imperante en España: la partitocracia, y de sus inicios como partido con una propuesta integral de renovación, incluso en lo organizacional y estructural a nivel de democracia interna, se convirtió, justo a raíz de su primer proceso interno, en “partido de combate” a por el poder, como dirían los ibéricos, un partido leninista como muchos de los que conocemos aquí mismo en Latinoamérica, para luego y al calor ya de la contienda por el poder, ver como se iba “aclimatando” -con un talento insospechado- al odiado sistema, hasta llegar al clímax de asimilación como lo observamos hoy en todo su esplendor, al verlos negociando como peces en el agua (como si toda la vida lo hubiesen estado haciendo) con los otros partidos del parlamento para coaligarse en gobierno ¡justamente con esacasta tantas veces despreciada y denunciada!

¿Tenían entonces razón, los escépticos del 15-M?

Pues no.

La fragmentación de los indignados españoles era lo mejor que tenía el 15-M como movimiento, esa fragmentación indicaba justamente, que se trataba de una convocatoria real de grupos reales, representando cada uno su área o esfera de intereses particulares, locales, específicos.

La fragmentación no debía ni debe verse como atomización, desunión, caos o anarquía… esas fragmentaciones son unidades energéticas esperando por una conexión que las reconozca como comunidades, y las comunique y coordine para formar una verdadera red, en donde los canales de interacción no debieran ser unidireccionales, ni estar codificados, ni estar rígidamente secuenciados… pues no debieran ser canales, deben ser sinapsis y por lo tanto, ser capaces de comunicarse para crecer, y en la medida que crecen, comunicarse más y más, hasta poder coordinarse por áreas, patrones, o globalmente, de acuerdo a sus necesidades particulares, locales, o globales…

Hablamos de algo que en algún momento del futuro, podría constituirse como una red capaz de funcionar como una red neuronal, donde la sociedad del conocimiento se dará a sí misma, y se concederá a sí misma, un poder pensante.

Si ya lo sé, estoy corriendo, me puse a volar más bien, pero el 15-M, y las manifestaciones, y las “primaveras” (y veranos) y lo que venga y ha de venir como expresión de una “sociedad de comunidades” cada vez más divorciada de una clase política anquilosada que sólo entiende de votantes, y no de gentes, y cuyo mapa mental dice “electorado” donde debería decir “ciudadanía”… pues esa sociedad de comunidades-comunicadas-en-comunión, se mostrará cada vez más desbordando a sus poderes, mostrándose ella misma en poder, adquiriendo conciencia de ese poder, hasta que comenzará a exigirlo.

De una vez lo diré: las redes sociales que se están desarrollando, tanto las virtuales como las reales no son “caos”, constituyen una sopa primigenia que posee todos los nutrientes necesarios para generar la nueva política, y seguramente una nueva democracia, superior sin duda a la del paradigma representativo.

Las comunidades y los grupos sociales obedecen cada uno a su propia conciencia, que salvo manipulaciones, no es ideológica sino grupal, hay desde luego, un cuerpo central, un backbone, hacia el cual pueden derivar todas las troncales comunitarias, y ese espinazo son los derechos humanos, pero los movimientos asociados a cada grupo, pueden perfectamente actuar en red, sin necesidad de codificarse ideológicamente, en todo caso, los derechos humanos pueden proporcionar el basamento, mas no el firmamento, como antes lo hacían las ideologías, al actuar en clave religiosa de explicación del mundo y orientadoras del camino redentor: eso no podrá seguir existiendo porque ya no hay un camino, que se presentaba como lineal y a lo sumo con algún altibajo… lo que tenemos hoy día es una telaraña, en 3D y cuidado si en 4D, de hecho, el autor gusta de comparar las ideologías decimonónicas con esténciles en 2D, que algunos insisten en aplicar a universos en expansión/aceleración en 4D.

En este nuevo ecosistema social, la permanencia de paradigmas como “partido político” y “movimiento social”, pudieran verse tan superados como un floppy disk con data de 8 bits, buscando donde está la ranura en un smartphone para entrarle (y pedirle adhesión o voto)…

El punto es, que semejante acumulación de potencial político podría aprovecharse con partidos políticos que, sin dejar de ser partidos “políticos”, comiencen a actuar como multiplataformas de captación, coordinación, desarrollo, comunicación y sincronización de movimientos sociales, en otras palabras, el partido como la red que une a las comunidades y grupos, concepto que por cierto, de alguna forma rescata un viejo elemento de los partidos de masa: los correajes, sólo que ya no como concepto de transmisión de necesidad/mando entre base/dirigencia, sino como la sinapsis multimodal ya explicada.

Se trataría de Partidos/Red que de hecho hasta podrían superar la tradicional dicotomía entre partidos de cuadros y partidos de masa, al lograr el reconocimiento de las comunidades y grupos, y potenciarlos/empoderarlos como los elementos transversales capaces de lograr esa adhesión a escala aumentada, en todas las clases y subclases socioeconómicas que una sociedad compleja plantea, siempre y cuando se actúe sobre la base de atender y trabajar cada interés diferenciado y especifico. Se trataría de una modalidad que asume la complejidad, no como el trabajo político de tratar con un conjunto de compartimientos estancos, incluso con algunos de ellos en lucha de clases, sino de trabajar los grupos con necesidades/intereses coincidentes, como constelaciones que se superponen o solapan (neuronalmente).

Estos partidos sin ideología (partidos de necesidad de derechos), partidos red (partidos de comunicación/coordinación/sincronización), partidos de cuadros/masa (de comunidades/clases transversales) que de hecho emulan en su extensión, a planos en escala 1 a 1 de la sociedad a la que representan, sin reducciones ni simplificaciones (partidos complejos), partidos así, son los que de hecho se podrían definir como Partidos Sociales, tal como suena…

Estos Partidos Sociales, nunca dejarían de asumir las tareas básicas de un partido político tradicional, mas bien, serían capaces de asumirlas todas como un desarrollo natural de la complejidad que asumen como una fortaleza y no como una debilidad, de una complejidad que los capacita para el orden, precisamente por la multitud de flancos desde el cual una complejidad organizada/comunicada/coordinada/sincronizada puede siempre enfrentar a una complejidad fragmentada/disgregada, o sea una complejidad en “modo caos”.

Es así como un Partido Social, que siempre debería estar activo de todos modos, y en forma permanente como organización de lucha y trabajo social, sobre todo como organización promotora de empresas sociales*, este partido de nueva generación igualmente podría, tal como lo hace cualquier partido tradicional, ofrecer las capacidades fundamentales que la sociedad espera de ellos: capacidad dirigencial, para proveer a la sociedad de verdaderos liderazgos, liderazgos verdaderamente relacionados y comprometidos con las comunidades de las cuales surgen, capacidad electoral, para convertir esos liderazgos en candidatos preparados, y ponerlos en condiciones de ganar elecciones, capacidad gubernamental, para proveer a la sociedad de equipos de gobierno capacitados y coherentes con planes, programas y proyectos y, capacidad innovadora, para proveer a la sociedad de nuevas ideas y visiones y nuevas generaciones de aspirantes al liderazgo, para así contribuir a la indispensable renovación del poder.

Aunque resulte temprano decirlo, un partido así, debería ser un partido que una vez llegado al poder, no debería degenerar en poder oligárquico, y esto hay que explicarlo, porque efectivamente, todo poder es oligárquico per se y si no lo fuera, de él no podría emanar mando ni capacidad organizativa ni ejecutiva, esto debe quedar claro, y este servidor esto lo tiene más claro aún, por declararse firme sostenedor del presidencialismo en contra de los regímenes parlamentarios (asunto que no viene al caso explicar en esta oportunidad).

Lo importante es que el partido del equipo gobernante no se convierta en oligarquía, en “casta”, sobre todo, en casta integrada al estado y por lo tanto inamovible (los individuos pueden ir o venir, o irse para siempre, pero el partido queda) algo que nosotros los latinoamericanos conocemos en mayor o menor grado, y que los españoles lo experimentan en carne propia con su democracia de la transición, degenerada en partitocracia, o sea, en régimen corrupto de consensos oligárquicos entre partidos, poderes formales, poderes fácticos y redes burocráticas, funcionariales y clientelares (que en Venezuela definimos con el muy apropiado nombre de conchupancia).

Mi esperanza, es que dada la estructura reticular de poder difuso y distribuido que debería tener un verdadero Partido Social, la dirigencia que emane de él debería ser genéticamente distinta, y por lo tanto responder al reto del poder exhibiendo conductas distintas, esto desde luego, resultaría una ilusión infantil, si en el estado rige algún régimen consensual o directamente, un estado de partidos, lo que significaría república mediatizada, con separación de poderes afectada por pactos, y democracia reducida a la mera expresión electoral.

Ahora bien, el reto que plantearía el surgimiento de organizaciones como los Partidos Sociales, implicaría un cambio también en la práctica de los agentes que actúan e interactúan con el activismo político, especialmente en lo que respecta el ámbito de lo electoral.

 

Es un hecho notorio para cualquier observador y estudioso de la política, que ésta ha ido degenerando, especialmente en Latinoamérica, hacia formas populistas cada vez más demagógicas, las cuales con el tiempo han determinado una transformación cada vez mayor de la actividad política, en una verdadera arte escénica, asistida por no decir dominada, por prácticas y técnicas propias de los medios de comunicación de masas.

En consecuencia, los políticos han ido dependiendo cada vez más, de los medios de comunicación para poder articular sus mayores o menores aspiraciones al poder, hasta el punto que hoy en día se concibe el quehacer político, esencialmente como una campaña electoral permanente, continuamente tutelada y manejada por una tecnocracia especializada en demoscopia, mercadotecnia y cobertura mediática.

Este dominio elitista/tecnocrático del entorno político y especialmente del “candidatural”, convierte a la política actual, con sus cenáculos de poder y sus cortes colonizadas por profesionales y técnicos –muchas veces sin líderes naturales por ningún lado- en algo esencialmente antipolítico, entendiendo la antipolítica como el abandono fundamental de lo político, en otras palabras de lo verdadera y abiertamente público y en especial, del conflicto intrínseco en toda sociedad, por parte de la política (que debería ocuparse de ordenar y dirigir el conflicto), lo que ha dado como resultado la conversión de las sociedades políticas (que deberían ser abiertas) en clases políticas (cerradas), clases fines en sí mismas y demonizadoras del conflicto público, y de toda dialéctica que debería ser intrínseca a la democracia y su perfectibilidad.

Por lo tanto y con el advenimiento de los Partidos Sociales (y la eventual conversión de los tradicionales hacia ese modelo mediante su modernización), el rol del consultor o estratega político debería cambiar.

El consultor político frente a este reto ineludible, debería poder cumplir un rol corrector, incluso regenerador de la política y creo que debería estar en su interés promoverlo con prioridad y emergencia estratégica, pues la galopante obsolescencia de la política actual, de sus actores, métodos, visiones, organizaciones y hasta de sus programas e ideologías, ya no puede compensarse con maquillaje, bueno… ni con maquillaje ni con cirugía plástica ni siquiera aplicando técnicas reconstructivas… pues ya estamos a un paso del maquillaje de cadáveres, incluso del oficio taxidérmico, especialmente en el caso de muchos especímenes de la fauna política americana, y ni hablar de esos templos megalíticos que algunos aún se atreven a llamar partidos.

Soy de los que siempre ha pensado que el verdadero consultor político, debe ante todo ser un promotor del desarrollo y la modernización del ámbito donde desea actuar, en otras palabras, de la política, pero estudiando lo político, en otras palabras (de nuevo) debe ser un estudioso de la sociedad y de su evolución, un investigador no solo del comportamiento, de la conducta, sino de la sociedad en toda su complejidad.

Las sociedades modernas llevan un buen tiempo ovulando, pero falta el agente fertilizante, y ese agente en muchos, demasiados lugares, no aparece por ningún lado, sobre todo del lado de la oferta política, y en este panorama ya paradójico de fertilidad social y esterilidad política, el consultor político y de mercadeo político, estimo que ha fallado también. Desde luego, la responsabilidad es compartida con la clase política, pero una vez más insisto en que, si los políticos se vuelven momias, el asesor debería buscar “nuevos vivientes” que atender, y dejarle el trabajo de embalsamar y envolver con vendas, a otros competidores, por ejemplo, a los mercenarios, .

La política del siglo 21 va a consistir sobre todo de comunicación y coordinación entre comunidades y grupos… ¿y cómo va a ser el poder en el siglo 21? pues lo mismo, porque los estados también deberán transformarse acorde con los cambios en la arena política, en este sentido, la comunicación política representará cada vez más el meollo de la política, pues toda la funcionalidad de partidos y estados convertidos en redes, dependerá de una capacidad de transmisión, coordinación, sincronización y realimentación, que exige comunicación transparente y eficiente como requisito fundamental.

En otra palabras, para la política la comunicación será el medio, el vector y también la estructura -el espinazo- y también deberá representar contenido, en la medida que esa comunicación se reconozca y se desarrolle finalmente, como un derecho universal que no puede ser dominado ni secuestrado por grupos de poder: esto significa que la política del siglo 21 basada en comunicación, significará el verdadero advenimiento de la comunicación social realmente social, y de una opinión pública realmente pública, y este solo hecho, revolucionario en toda la extensión de la palabra, determinará la evolución de la política y de la sociedad misma.

Como podemos apreciar, el rol que puede desarrollar la asesoría política deberá desarrollarse hasta abarcar un ámbito que inevitablemente, será el de la sociedad toda, porque si ha de ser verdad su empoderamiento en términos reales, entonces tendremos sociedades en activación política permanente, y con el desarrollo constante de la tecnología, hasta podríamos terminar con formas de gobierno realmente democráticas, donde una sociedad se instituye en forma permanente, hacia formas cada vez más participativas.

En este sentido, una de las propuestas más interesantes que han surgido en los últimos años con respecto a la comunicación política, es la propuesta de “Politing” o mercadeo político integrado, formulada por el consultor internacional mexicano Carlos Salazar Vargas, la cual me parece que incorpora admirablemente, todos los ámbitos en donde la comunicación política y la consultoría en políticas públicas, va a adquirir inexorablemente, su máxima expansión e importancia.

¿Quién quita y sean los consultores y estrategas políticos, los autores intelectuales de la modernización política latinoamericana en los próximos años? Si me lo preguntan a mí, ya saben la respuesta…

*Entendiendo por empresas sociales, las definidas así por el sabio Muhammad Yunus.

Federico Boccanera

Analista y consultor comunicacional y político.

@FBoccanera

 

La sociología de la acción colectiva

sociología de acción colectiva 2

 

Teódulo López Meléndez

Por qué los grupos sociales se comportan como se comportan es la pregunta fundamental de la teoría de la acción colectiva. No se trata de preguntarse de lo que no-ocurre sino de lo que ocurre, a propósito de lo que en Venezuela le repiten a uno en cada esquina: “esto no se aguanta, no sabemos por qué no estalla”. Parsons, sobre quien volveremos en este breve texto producto de las inquietudes venezolanas, habló de una “unidad” compuesta de un agente actor, de objetivos o fines de la acción, de la situación en el momento de emprender la acción y de los medios adecuados que debe seleccionar el actor para emprender la acción.

No quisiéramos perdernos en los laberintos de la sociología, pero hay que mencionar a Weber sobre los criterios racionales en orden decreciente pues se llega al momento de no medir por la vía racional las consecuencias de la acción, más bien situada en el terreno afectivo. En verdad, la sociología de la acción colectiva se ha paseado extensamente sobre la problemática de por qué los individuos deciden actuar colectivamente, como hacen para coordinarse, cuáles deben ser las condiciones del entorno y cuales las consecuencias. Así se habla, por ejemplo, de la teoría cíclica del cambio social y cultural, de sociedades con mentalidad sensual, ideacional o idealista.

James M. Jasper (“¿De la estructura a la acción? La teoría de los movimientos sociales después de los grandes paradigmas”) nos pasea por las grandes teorías de los movimientos sociales precisando como son reexaminadas en búsqueda de un mayor empirismo. En verdad estas teorías ligaban la resistencia y la acción colectiva a la historia y a la sociedad, para ir hoy hacia enfoques analíticos con teorías culturales y al redescubrimiento de las emociones.

Así, se pasea desde el enfoque “materialista culturista” sobre movilización u oportunidad (Tilly o Kriesi), hasta “la sociedad programada” (Touraine, o Melucci), desde “la teoría de la acción racional o Teoría de Juegos “(Olson o Coleman) hasta el “pragmatismo, Chat, feminismo, teoría homosexual, enfoques cultural-estratégicos o emocionales”( Jasper o Polletta) denominándolas de “movilización de recursos” o de “los agravios repentinamente impuestos” (Ed Walsh) o de reducciones a “estructuras de oportunidad, de movilización y marcos de alienación” (Zald) o las batallas entre quienes negaban al proceso político como un paradigma o quienes afirmaban era un paradigma cabal. Jasper no escatima esfuerzos en pasar revista a este complejo tema de las ciencias sociales citando a Jeff Goodwin observando el papel de las oportunidades políticas en el surgimiento de movimientos culturales, políticos y revolucionarios

Como puede apreciarse, dar una respuesta a la pregunta básica es un tema de alta complejidad en el terreno de la sociología de la acción colectiva. Jasper pide dejar de ver a la sociedad como matriz del comportamiento colectivo, dejando de lado que los papeles son definidos exclusivamente por el estatus, las formas de autoridad o las normas y los valores, para pasar a considerar la sociedad como un lugar de combinación y conflicto entre acción estratégica e identidad. Esto es, la acción deja de residir en un actor colectivo procurando dirigir la “historicidad” sino, más bien,  en los esfuerzos de la gente común (el “sujeto” de Touraine) o la tesis de Mancur Olson (“La lógica de la acción colectiva”) donde se pregunta si los actores participan sólo si ganan personalmente algo que no obtendrían por no participar. O la tesis de la “pragmática racional” (Mustafá Emirtbayer) que rechaza que las entidades interactuantes permanezcan estables a través de las interacciones para sostener que “las unidades involucradas en una transacción derivan su intención, significado e identidad de los cambiantes roles funcionales que operan dentro de la transacción”.

Jasper pide incluir el análisis las emociones sumándolas al flujo de acción temporal de los grupos contestatarios hasta llegar al papel del cuerpo en la acción humana y al término “experiencia vivida” como atención etnográfica sobre quienes se movilizan y sobre quienes no, lo que nos hace recordar experiencias venezolanas como el “Caracazo” o “la salida”.  Concluye advirtiendo que los medios de acción importan tanto como las metas y los escenarios o tanto como los actores.

En el caso de Talcott Parsons (“The Structure of Social Action”) hay un abordaje de la racionalidad social y del problema complementario del factor no racional desde Max Weber, en gran medida contrario a Hobbs y a Rousseau y más bien cercana a Durkheim. Incluye la psicología, la ciencia política y la biología. Su concepción de la acción social es la de una preocupación con lo racional y no racional que explican el comportamiento humano, quizás resumible como la fenomenología en lugar del experimento, la semántica en lugar de las matemáticas, resumidas en la frase  “Una acción es social, cuando la situación de un actor es otro actor”. Hay un orden de acción social cuando todos los involucrados se convierten en actores, pero también cuando la situación de un actor es él mismo como actor.

Fue Alberto Melucci quien insistió en buscar la interrelación de las causas internas y externas de los movimientos sociales, negándolos como resultados de contradicciones estructurales o como posibilidad de construcciones individuales guiadas por la lógica, para plantearlos como consecuencia de objetivos, recursos y obstáculos de los individuos en su vida cotidiana. En otras palabras, implica una identidad colectiva en cuyo propio interior se define el sentido. Los individuos se comunican, negocian y producen significados y calculan los costos y beneficios. De tal manera se construye una identidad colectiva desprendida de los individuos permitiendo el surgimiento de una alternativa significativa del mundo, tal como un mecanismo cultural. Melucci señala que su triunfo es existir, nombrar lo innombrable y así cuestionar los mecanismos de dominación. Juegan un elemento latente y otro visible que crean nuevos códigos culturales, señalando que el problema específico se asocia a la lógica general del sistema reduciendo su complejidad para resolver las incertidumbres lo que origina nuevas. El poder está condicionado por la información, su principal instrumento, pero a la cual se ciñe, mientras los movimientos de acción social pasan a ser la contracorriente que implica la comprensión de las relaciones significativas como desafío simbólico. Transgredir como superación de los signos vacíos, con lo que un movimiento social se hace profeta atribuyendo nuevos significados.

Un poco más alejado del planteamiento teórico de la sociología de la acción colectiva, pero inmerso a profundidad en su comprensión práctica está James Davies (“When Men Revolt anda Why”) quien señala cuando sí y cuando no se producen estallidos o explosiones sociales. No en sociedades tradicionales estables y estáticas. Sí en aquellas que vienen de un largo período de aumento de los niveles de vida y de altas expectativas que de golpe se estrellan o comienza un proceso de reversión abrupto produciendo un descontento súbito. Esa expectativa sostenida de capacidad de satisfacer necesidades rota de improviso produce un estado de frustración que muestra una realidad distinta de la esperada. Al contrario, cuando el deterioro es gradual, aunque sostenido, la inexistencia de alimentos, medicinas, libertad o seguridad, conlleva a un estado de ánimo de supervivencia, de adecuación, de resolución de la escasez como asunto personal o familiar en lugar de uno proclive a las rupturas.

No basta el malestar de las clases medias o de más bajos recursos, se requeriría a los profesionales y a los intelectuales ejerciendo liderazgo pero, señala Davies, están condicionadas por vínculos con los detentadores del poder. Condición necesaria sería deshilachar esas conexiones. Ese paso hacia la acción colectiva sobreviene en un cuadro de quiebra, de colapso de la moneda, de corrupción desatada, de un ejercicio inadecuado del poder, ante una población inerme por la caída gradual que la hecho reducirse al hábito de las colas, del “arregle”, como podría considerarse usando un venezolanismo.

De manera que este profesor emérito de la Universidad de Oregón, al afirmarnos que es condición para una explosión social un cambio repentino de suerte después de un largo período de crecimiento y de expectativas saturadas, y al agregar como improbable que un pueblo se rebele cuando está en la más miserable de las situaciones, para tratar de hacernos entender su teoría denominada “Curva J”, explica como el sobrevivir día a día anula toda capacidad de reacción. Esa “Curva J”, también conocida como “Davies’ J-Curve” tiene su plantilla matemática que muestra a las revoluciones como una súbita inversión de fortuna, un desarrollo económico seguido por una depresión, una representación matemática de una “J” cabeza abajo que excluye la adecuación gradual, pues llega el momento en que sólo importa la supervivencia personal o familiar, una excluyente de toda acción colectiva.

No podemos dejar de mencionar la acción de los gobiernos para contrarrestar la posibilidad de la acción colectiva. Desde recompensas a la fidelidad hasta la falsificación de situaciones pasando por efectos distraccionistas, tema abordado en otro de nuestros textos. Llegando al límite de este breve texto puede suponer una indiscreción citar a Maquiavelo, pero el florentino siempre nos dejó claro que el gobierno que se defiende de la acción colectiva jamás actúa para reparar o para hacer justicia, sólo castiga para prevenir.

Teódulo López Meléndez

 

 

 

Brecha digital profundiza exclusión de millones de personas

 Captura en la pantalla de un teléfono móvil de la aplicación Conoce Habana, durante el seminario internacional

Captura en la pantalla de un teléfono móvil de la aplicación Conoce Habana, durante el seminario internacional “Internet y Economía, perspectivas y oportunidades para el futuro cubano”, auspiciado por la Embajada de Noruega en La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

NACIONES UNIDAS, 25 feb 2016 (IPS) – Para 2020, unos 3.800 millones de hombres y mujeres en todo el Sur en desarrollo estarán conectados a Internet a través de sus teléfonos móviles, pero 40 por ciento de la población mundial todavía no tendrá acceso a la red de redes.

“La brecha digital sigue siendo un abismo que deja a las personas pobres, a las de zonas rurales y a un desproporcionado número de mujeres varadas del lado equivocado”, señaló David Nabarro, asesor del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en temas de desarrollo sostenible, dijo a los participantes de la Cumbre Móvil Mundial, realizada en España.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/02/brecha-digital-profundiza-exclusion-de-millones-de-personas

La ley de Matrimonio Igualitario

Matrimonio igualitario

 

Por Rubén Rivero Capriles

El turno es ahora. La Ley de Matrimonio Igualitario debe ser discutida de inmediato. Ya todos los demás temas han sido tratados de modo introductorio. Dicha Ley ya está en proceso de redacción y durante los próximos días será sometida a la plenaria de la Asamblea Nacional para su consideración. Todo parece indicar que su aprobación legislativa será rápida y no será vetada por el presidente de la república. El matrimonio igualitario proporcionará las mismas ventajas que disfrutan quienes prefieren mantenerse unidos mediante los matrimonios actuales.

Nadie ha propuesto derogar la institución matrimonial de forma amplia.

 

Salir del régimen socialista costará cierto tiempo, mientras que la Ley del Matrimonio igualitario pudiese ser aprobada con la misma facilidad que se otorgaron títulos de propiedad para beneficiarios de la Misión Vivienda. No permitiremos que los intolerantes y los homofóbicos sigan poniendo excusas para que no se cumplan las promesas electorales de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Ya basta de politiquería y engaños. Ya la asamblea nacional decretó la emergencia humanitaria en salud. Sigue pendiente la discusión respecto al matrimonio igualitario, el cual pudiese incluso ser aprobado por unanimidad gracias a los votos combinados de oposición y oficialismo.

 

La opinión pública no perdonará a aquellos diputados que insistan en mantener legal esta actual y oprobiosa discriminación.

 

Desde la MUD hicimos campaña electoral para aprobar el matrimonio igualitario, dado que el oficialismo no lo aprobó cuando eran mayoría parlamentaria. La minoría homofóbica no logrará imponer su agenda de odio contra la diversidad. A los intolerantes, homofóbicos y altaneros que no están en sintonía con el cambio, se les sugiere montarse en una máquina del tiempo para regresar a tiempos de barbarie. Discriminar al matrimonio igualitario para privilegiar otros temas ya no funciona.

 

Los atorrantes pretenden imponer su voluntad cuando tendencias históricas los adversan. El matrimonio igualitario es urgente según clamor de millones de personas que han padecido discriminación durante toda su vida. No es negociable, y sólo ocupará un breve tiempo de sesiones en nuestra ocupada y bien organizada Asamblea Nacional presidida por la MUD.

 

Efectuar promesas electorales, buscar votos de la gente, y no cumplir dichas promesas luego de ganar es engañar. Ya basta de mediocridad. El Matrimonio Igualitario fue una promesa electoral tan recurrente como la última cola. El engaño se refleja en las oprobiosas declaraciones de Chuo Torrealba quien generó una matriz de opinión tal que el matrimonio igualitario es un problema del primer mundo y que existen asuntos más importantes. Fue desacreditada la reciente y exitosa campaña, que había logrado nuevos votos opositores procedentes de la sexodiversidad que previamente simpatizó con el oficialismo.

 

Héctor Rodríguez de hecho aplaudió a Tamara Adrian cuando fue juramentada, a pesar de pertenecer a bancadas opuestas. Henry Ramos Allup como presidente de la Asamblea Nacional está muy al tanto de las diversas propuestas legislativas que le corresponde aprobar para honrar compromisos previos con la MUD. El género es independiente de la orientación sexual y todas las personas merecen respeto a su integridad. Las descripciones tradicionales de coito y procreación es únicamente aplicable a la heterosexualidad y por tanto sólo genera una lectura incompleta de la naturaleza y su diversidad.

 

Con una simple discusión en agenda se puede aprobar el matrimonio igualitario ya que eso es potestad del legislativo, mientras que la salida de Maduro ni siquiera sabemos si ocurrirá a través de asamblea constituyente, enmienda constitucional o referéndum revocatorio. Una vez desechado el decreto de emergencia económica, no es mucho lo que puede hacer la Asamblea Nacional respecto a las colas ya que la política económica corresponde al ejecutivo. Es una falta de respeto pretender horadar la Unidad, cuando claramente convinimos que el matrimonio igualitario formaría parte de nuestra agenda legislativa.

 

Gracias a esa promesa electoral se logró una enorme cantidad de votos opositores que antiguamente caían en el oficialismo. Seamos responsables y honremos nuestros compromisos. No quedemos como mentirosos. Ahora nos toca cumplir lo que siempre prometimos.

 

El guabineo de quienes sopesan apoyar o no a la MUD según aceptemos o no su chantaje contra nuestras políticas, no les funcionará. Hemos informado con varios meses de anticipación acerca de nuestra intención de aprobar el matrimonio igualitario. La ciudadanía estaba en conocimiento de que en efecto ésa ha sido y sigue siendo nuestra intención. Agradecemos a quienes hayan votado por nosotros, pero como comprenderán a última hora no podemos desistir de nuestra obligación de debatir el matrimonio igualitario en cámara, sólo porque a algunos ahora no les dé la gana que nosotros seamos responsables. Cumpliremos nuestros compromisos electorales pues somos serios.

 

Todos los diputados de la MUD, y muchos diputados del PSUV, no padecen de la enfermiza homofobia que algunos vomitan en sus opiniones. La ley del matrimonio igualitario en efecto se aprobará con un par de discusiones, ya que de momento es el único tema que garantiza cierta armonía durante debates entre las dos bancadas antagónicas. Igual ocurre con votos unánimes como durante el apoyo a la conmemoración de la Virgen de la Divina Pastora y con el luto por el músico de Serenata Guayanesa. El día de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario será una festiva ventana de luz y esperanza en una Venezuela que por lo general lo único que genera son malas noticias.

 

Algunos parecen desesperados pues no hallan forma para impedir la inminente discusión y aprobación de la Ley del Matrimonio Igualitario.

 

Tendrán que acatarla pues provendrá de la legítima Asamblea Nacional.

 

Tales adversarios recuerdan el proceso de negación que sufrió y aun sufre el oficialismo en ocasión de la victoria de la MUD, cuando ellos pensaban que el PSUV iba a ganar como sea. Los homofóbicos parecen convencidos que la Ley del Matrimonio Igualitario será rechazada como sea, cuando en efecto goza de gran aceptación en ambas bancadas como símbolo de reconciliación nacional. No nos conviene fomentar divisiones en la Unidad ya que las mismas podrán ser usadas por el oficialismo para perpetuarse en el poder. De modo que sugerimos que se acaten nuestras estrategias legislativas.

 

La Ley de Matrimonio Igualitario fue propuesta por sectores juveniles del PSUV y entregada el 31 de enero de 2014 a la Asamblea Nacional de aquel entonces. Nunca llegó a ser discutida. Por ese motivo Voluntad Popular, a través de nuestra hoy diputada Tamara Adrian, tomó la iniciativa de seguir luchando por los derechos de la comunidad GLBT.

No defraudemos a nuestros simpatizantes. Sería conveniente que entremos en contacto con nuestro movimiento ProInclusionVP y coordinemos con ellos que se dicten en nuestras regiones talleres de formación respecto a la agenda sexodiversa. Es natural sentir temor de lo que no se conoce, por eso nuevamente invitamos a escuchar todo lo que nuestros activistas del movimiento proinclusión tengan para decirnos. Recordemos que nuestro lema es todos los derechos para todas las personas.

 

A quienes se oponen al debate legislativo respecto a la Ley del Matrimonio Igualitario, pues argumentan que el problema económico y la crisis de salud son prioridades nacionales, se les sugiere que comuniquen eso a Maduro como jefe del poder ejecutivo. Ya el poder legislativo rechazó el decreto de emergencia económica y proclamó la emergencia humanitaria en el sector salud. Dado que ya el poder legislativo se ocupó acerca de las prioridades que a otros convienen, les corresponde dejar a un lado su egoísmo, abandonar la censura, y proporcionar un espacio para el debate y aprobación de la Ley del Matrimonio Igualitario.

 

Cada quien es libre de ocuparse de los asuntos que más le convengan, y en las sociedades civilizadas se debe garantizar espacio para todas las posturas. Quienes se oponen a incluir ciertos temas en el debate tendrán que resignarse. La Ley de Matrimonio igualitario será debatida en la Asamblea todo el tiempo que sea necesario. La Ley de Producción Nacional también es importante, y recibirá tanto apoyo de la MUD como la Ley del Matrimonio Igualitario. Somos un solo bloque. Por la abundancia de propuestas legislativas se han incrementado las sesiones en cámara de una a dos por semana. Ya basta de la flojera parlamentaria a la cual nos acostumbró el oficialismo.

 

Abrimos este debate pues ya es hora de generar respuestas. La Ley del Matrimonio Igualitario es tan importante como la Ley de Amnistía y como todas las demás leyes que nos prometieron durante la campaña y para las cuales dedicamos tiempo y esfuerzos voluntarios en activismo.

 

Es discriminatorio relegar la Ley del Matrimonio Igualitario al último lugar. Exigimos su inmediata discusión. El Matrimonio Igualitario y los Derechos de la Comunidad LGBTI son tan importantes como los Derechos Humanos. Venezuela tiene que dar un paso hacia la igualdad de oportunidades y justicia para todas las personas.

 

 

Rubén Rivero Capriles

Responsable de Red en Voluntad Popular Sucre

Amor populista

amor populista

Fernando Mires 

El populismo no es una cosa en sí. El populismo es antes que nada una relación; o si se prefiere, una forma de articulación entre una determinada masa representada como pueblo y un determinado líder.

No hay populismo sin líder populista. El estudio del populismo supone el estudio de la relación masa-líder. En esa relación intervienen proyecciones que van más allá de los intereses de clases o grupos sociales, razón por la cual tanto la racionalidad marxista como la racionalidad económica liberal fracasan cada vez que intentan entender al populismo como expresión de intereses materiales.

La razón populista no obedece a las pautas kantianas de la razón pura. Por el contrario, es el producto de una razón extremadamente impura. Digo impura, porque en la relación masa-líder intervienen múltiples variantes; entre otras, las emocionales y, por supuesto, las libidinosas.

No hay populismo sin amor. Por esa misma razón no hay líder populista que no haya sido amado.

Todo populismo supone una relación de intenso amor entre dos sujetos: “la masa” que el líder convierte en pueblo y el líder que el pueblo convierte en símbolo del amor colectivo.

Si pensamos de acuerdo a los cánones de la lógica freudiana, el populismo implicaría un traslado de energías libidinosas hacia objetos sustitutivos del amor sexual. De acuerdo al primer Freud –algo puritano- el populismo sería entonces una perversión: amor depositado en objetos situados al margen de la relación genital, perversión comparada al amor necrológico o al amor fetichista.

De acuerdo a un Freud más maduro, en cambio, el amor del pueblo al líder sería más bien una expresión de la polimorfía sexual. Por supuesto, la polimorfía según Freud alude a diferentes objetos corporales extra-genitales en los cuales se invierte la energía libidinosa (boca, vista, oídos). En el caso del amor populista se trataría en cambio de una polimorfía no solo extra-genital sino, además, extra-corporal. En cierto modo el amor a un líder sería un sentimiento comparado con el amor a Dios. Dicho otra vez en el lenguaje del Freud joven: una sublimación.

Hay en ese sentido una polémica indirecta entre Freud, el teólogo Joseph Ratzinger (alias Benedicto XVl) y el post-freudiano Jacques Lacan. Mientras para el primero el origen de la líbido es sexual, y por lo mismo el amor no sexual es una desviación respecto al sexual, para Ratzinger, el amor originario es el amor a (y de) Dios y el amor a un ser humano un derivado del primero. En ese punto las opiniones de Lacan se encuentran –si borramos la palabra Dios- más cerca de Ratzinger que de Freud.

Si partimos de una clásica premisa lacaniana -“el deseo precede al objeto del deseo”- será posible deducir que el amor al líder populista surge como resultado de un deseo indeterminado, sin objeto, desarticulado. Y si llevamos la lógica lacaniana más allá de Lacan podríamos incluso deducir que el líder populista cumple la función articulativa del deseo colectivo. El líder, visto así, se nos ofrecería como eje articulador de ese deseo. O para decirlo de otro modo: el líder convierte al deseo colectivo en un pueblo, un pueblo que solo puede representarse en el espejo del líder a la vez que el líder se contempla en el espejo del pueblo. El populismo, no necesitamos pruebas para demostrarlo, es un espejo de dos caras donde cada uno cree ver el rostro del otro contemplándose a sí mismo. El amor populista es, como todo amor, radicalmente narcisista.

En un punto sin embargo Freud, Ratzinger y Lacan están de acuerdo. En el amor interviene el deseo de la eternidad (o de no morir, es lo mismo). Nadie, efectivamente, cuando ama, decide amar por una semana o un par de años. El amor, lo testimonian boleros y poemas, es el deseo de “amar para siempre”. El problema es que ese “para siempre” no tiene nada que ver con nuestra condición humana, tan radicalmente mortal. Es por eso que el amor al líder populista –para retornar al tema inicial- está condenado al fracaso.

Justamente para evitar esa sensación de fracaso frente a la mortalidad, el líder debe hacer lo imposible para dar muestras de inmortalidad, o sea, debe mostrarnos que él está más cerca de Dios (o de la eternidad) que de los hombres. Eso explica por qué la mayoría de los líderes políticos son locos de remate. No ocurre lo mismo con los que no son políticos. Sócrates, un indiscutible líder espiritual, siendo acosado por el amor del general Alcibíades, lo rechazó diciéndole: “Lo que tu quieres de mí no te lo puedo dar porque yo no lo tengo”. Si un político populista dijera lo mismo a su pueblo dejaría de ser populista y con ello se convertiría en una persona normal.

Mientras más imposibles de cumplir son las promesas, mientras más alucinado es el lenguaje, mientras más apocalípticas son las visiones, más serán amados los líderes populistas. Hasta que llega el día en el cual el líder demuestra ser un mortal cualquiera. Puede ser una derrota militar o una derrota política. Ahí deja de ser un líder. Suele ocurrir lo mismo en las relaciones de amor interpersonales.

Nadie quiere amar a una persona cualquiera. Todos queremos que el objeto elegido por nuestro deseo sea un objeto extraordinario. El amor, por lo menos en las fases iniciales, es amor idealizado y, por lo mismo, romántico. Pues quiérase o no, la época del romanticismo todavía no ha terminado, ni siquiera para aquellos que buscan al amor de sus sueños en los catálogos de las revistas pornográficas. En el fondo del alma deseamos que nuestros objetos de amor sean perfectos, es decir, imposibles. Sin amores imposibles nunca habría habido romanticismo. Ni populismo.

Hay una relación todavía no explorada entre el amor populista y el amor romántico. Algo difícil de explicar pues el amor populista no está ausente de romántica. Se trata –eso es fácil constatar- de un amor extremadamente idealizado. O para hablar con los términos de Freud, es un amor que refleja al “ideal del yo” y al “yo ideal” al mismo tiempo. En ambos casos es el amor a “un falso yo”.

Lo mismo suele o ocurrir en el mundo de nuestras relaciones íntimas. De ahí que cuando llega el momento en el cual ha sido descorrido el velo de la idealidad y contemplamos el rostro del verdadero yo del otro, tenemos dos posibilidades. O rechazamos a ese ser y emprendemos el camino en busca de otra idealidad “superior”, o lo aceptamos tal cual es; en su humana imperfección. Si la última decisión ha sido tomada puede que ahí comience otro amor. El de dos seres que se unen para conjurar el miedo común a la muerte: un amor que se agota en lo posible sin pretender seguir más allá. Quizás ese es el verdadero amor. Pero no es romántico; que nadie se haga ilusiones.

El amor populista es como el amor romántico, imposible. Por eso lo aguarda siempre la hora de la desilusión. Ningún líder puede ser eterno. El amor populista es, por esa misma razón, inevitablemente trágico. Casi siempre termina o con la muerte real del objeto del amor (Eva, Chávez) o con el suicidio (Hitler) o con el asesinato (Mussolini, Gadafi) y, en los países más civilizados, con el divorcio político.

En eso pensaba el 21-F cuando Evo Morales perdió el amor del pueblo boliviano. Antes de él, el 22-N, los argentinos intentaron divorciarse del peronismo una vez más, a través de Macri. El 6-D los venezolanos no se divorciaron de Chávez pues nadie se divorcia de un cadáver. Tampoco de Maduro a quien nunca amaron. Pero una parte del chavismo viudo ha decidido, después del duelo, y pese a los agresivos acosos de Maduro, reiniciar una vida diferente.

Y después del amor populista ¿sobrevendrá un nuevo amor populista? Suele suceder. ¿O regresará el pueblo a su condición de masa pues solo podía ser pueblo contemplándose en el espejo del líder? También suele suceder.
Hay, sin embargo, otra posibilidad: la conversión de un pueblo en una ciudadanía, es decir, en un conjunto de seres que se ponen de acuerdo para actuar según el espíritu de las leyes eligiendo y des-eligiendo a sus representantes cada cierto tiempo. Pero de esa utopía todavía estamos un poco lejos. La humanidad, por lo menos la humanidad política, se niega a abandonar el periodo de su infancia.

 

 

África crea zona de intercambio para 620 millones de consumidores

África

Más de 1.500 representantes de sectores financieros privados, expertos y líderes políticos decidieron el 20 y 21 de este mes en Egipto movilizar inversiones para lanzar el mayor bloque de intercambio comercial de África, de 26 países que suman 620 millones consumidores y un producto interno bruto (PIB) de 1.200 billones de dólares.

Por Baher Kamal y Fareed Mahdy

Para lectura completa  http://www.ipsnoticias.net/2016/02/africa-crea-zona-de-intercambio-para-620-millones-de-consumidores/

La estrategia del poder

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 24/02/16)

Estrategia poder

www.eluniversal.com/opinion/160224/la-estrategia-del-poder

¿Adiós Evo?

Evo Morales

Fernando Mires 

“Empate técnico” dijeron los representantes del gobierno en la noche del 21-F. Probablemente todos los que seguimos con cierta atención los resultados electorales en diversos países latinoamericanos sonreímos al mismo tiempo.

“Empate técnico” significa para políticos como el vicepresidente Álvaro García Linera, “nos están dando una paliza”.Ya computados más del 70% de los votos la opción del NO a la reelección alcanzaba nada menos que un doce por ciento por sobre la del SI. Puede que los resultados obtenidos en algunas comunidades rurales modifiquen en un par de puntos la diferencia. Pero la ventaja del NO es ya irreversible. Evo Morales perdió, y perdió por paliza. No hay más vuelta que darle.

El obtenido por el NO en Bolivia ha sido un gran triunfo ciudadano. Ciudadano dicho en sus dos sentidos: demográfico y político.

Desde el punto de vista demográfico, Bolivia volvió a mostrar esa contradicción histórica que la ha atravesado desde el momento de su fundación. Me refiero a la contradicción campo-ciudad. Pero esta vez esa contradicción se mostró en su plenitud más radical. En todas las ciudades capitales con excepción del bastión evista, El Alto, triunfó el NO por sobre la alternativa reelectoral. En Potosí, Morales alcanzó apenas el 14% de los votos. Las áreas más rurales, en cambio, continúan fiel a Evo Morales.

Sin embargo, Bolivia, y he aquí una paradoja, gracias a la modernización inducida, entre otros gobiernos por el de Evo Morales, ya no es más el país rural clásico que era todavía hacia fines del siglo XX. La modernización llegó a Bolivia y con ello comenzó a nacer una nueva ciudadanía reacia a transformarse en simple clientela de caudillos atávicos. La diferencia es que esta vez Evo ha retrocedido no solo en las grandes ciudades, sino también en el campo y, sobre todo, en ciudades intermedias. Es decir, aún ganando en esos lugares, Evo perdió mucho voto. Con respecto a las elecciones presidenciales del 2014, nada menos que un 13%. Una verdadera catástrofe

Más que demográfico, el triunfo de la ciudadanía boliviana es político. El mensaje al evismo ha sido esta vez muy claro: La mayoría de la población nacional no acepta ser gobernada por un líder eterno. En cierta medida, las elecciones del 21-F deben ser vistas como un definitivo rechazo a la forma autocrática de gobierno. Es también una adhesión masiva a la forma democrática. Señales luminosas desde un país que durante el siglo XlX y XX solo conocía la forma dictatorial, con muy leves interrupciones democráticas.

No menos importante es el hecho de que esta vez el referendo concentró todos los fuegos en torno a la persona del hasta ahora imbatible líder. Probablemente, confiando en su carisma, Morales lanzó el referendo. Como en todos los países gobernados por líderes mesiánicos en Bolivia también rige el lema: “los ministros y gobernadores se equivocan, pero nuestro líder no”. Mediante una elección personalizada el gobierno tenía todas las de ganar. Así pensaban, dicho con seguridad, los jerarcas evistas. Puede afirmarse en ese sentido que Evo Morales cayó en la trampa tendida por su propia egolatría y la corte de aduladores que merodean en su entorno.

Probablemente durante las próximas semanas, no pocos columnistas nos atiborrarán con artículos relativos a “el fin del populismo en América Latina”. No obstante, sobre esas piedras ideológicas hay que caminar con cierto cuidado. Lo que parece estar terminando no es tanto el populismo como fenómeno de masas sino una forma muy particular de gobernabilidad populista entre las cuales la de Morales aparecía, después de la de Chávez, como la más emblemática.

Ese tipo de gobierno, basado en un extremo centralismo representado por un líder máximo apoyado en un partido único de estado y en organizaciones populares estructuradas verticalmente por ese mismo estado, es el fenómeno que ha entrado en un notorio momento de extinción. Comenzó con la derrota del cristinismo o “peronismo salvaje”; siguió con la conquista de la Asamblea Nacional por la oposición venezolana el 6-D y culmina con el referendo del 21-F en Bolivia. Efecto mariposa, dicen unos. Carambola, dicen otros. Fin de un proceso, aseguran los entendidos.

Si es verdad que estamos asistiendo al fin de un proceso, asistimos también al fin de una ideología: la de la revolución antimperialista del siglo XXl. Seguir hablando –como hacía Evo – de antimperialismo en momentos en los cuales el pueblo cubano espera lleno de esperanzas la visita de su líder internacional, el presidente Obama, es, por decir lo menos, ridículo.

¿El fin de Evo? Difícil decirlo. Evo todavía goza de fuerte apoyo político y social en los departamentos de La Paz (56%), Cochabamba (52%) y Oruro (50%). Suficiente para un gobernante democrático normal. El problema es sí estamos hablando de un gobernante democrático normal y no de ese ídolo indianista que intentó construir el maquiavélico vice Alvaro García Linera.

Lo que está claro es que de aquí hasta 2019, Evo deberá gobernar con plomo en las alas. Su gobierno se debatirá entre concesiones y enfrentamientos. En fin, deberá ser un líder distinto al que conocemos. O tal vez no un líder: un simple gobernante pragmático como deberían ser todos los gobernantes del mundo.

Quién sabe si Evo y el MAS deberán recorrer los caminos del antiguo MNR y su también líder eterno Victor Paz Estenssoro, quien surgido en 1952 como implacable revolucionario terminó su último periodo presidencial (1985-1989) como un clásico gobernante neoliberal.

La última palabra la dirá la oposición boliviana, unificada por el momento en una sola palabra, la del NO, pero a la vez llena de divisiones internas y de liderazgos rivales. Esa oposición deberá aprender de la MUD venezolana mucho más de lo que aprendió Morales de Chávez.

¿Y el ALBA? ¿Qué es eso? ¿Se come o se bebe?

 

Las elecciones en Irán, una prueba para la República Islámica

 

De compras en Teherán

De compras en Teherán. El resultado de las elecciones del 26 de febrero definirá si Irán toma un rumbo reformista o sigue por la senda conservadora. Crédito: Saba Vasefi/IPS

Por Farhang Jahanpour English version

Este es un artículo de opinión de Farhang Jahanpour, profesor en el Departamento de Educación Continua de la Universidad de Oxford.

OXFORD, Gran Bretaña, 22 feb 2016 (IPS) – El viernes 26 se llevarán a cabo dos comicios cruciales en Irán que podrían decidir el destino de la República Islámica durante muchos años.

A principios de este mes, los iraníes celebraron el 37 aniversario de la victoria de la Revolución Islámica en febrero de 1979. En ese período el país experimentó convulsiones revolucionarias, una devastadora guerra de ocho años con el vecino Iraq que mató e hirió a casi un millón de iraníes, ocho años de gobierno de un presidente populista de línea dura, Mahmoud Ahmadinejad, y paralizantes sanciones de los países occidentales.

En vísperas de las próximas elecciones, el Consejo de Guardianes rechazó la habilitación de la gran mayoría de los candidatos reformistas, mientras que a muchos de los llamados “principistas”, o extremistas de derecha, se les permitió participar.

No obstante, la República Islámica no solo sobrevivió, sino que se podría argumentar que Irán ahora es el país más estable de la región.

Este año las elecciones para el parlamento de 290 escaños – el Majlis, que tendrá un período de cuatro años – coinciden con la elección de la Asamblea de Expertos, integrado por 88 miembros que ocuparán el cargo durante siete años.

La Asamblea de Expertos es la encargada de seleccionar al sucesor del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que tiene 76 años y está enfermo.

Dada la importancia que tiene el líder supremo en la política iraní, la persona que sea finalmente elegida decidirá el rumbo que tomará el statu quo en los próximos años.

El país se divide entre los reformistas y los moderados, por un lado, y la línea dura, por el otro. Que el próximo parlamento y el próximo líder sean reformistas o extremistas tendrá un impacto importante en el curso de la política interior y exterior de Irán. Por eso las elecciones del día 26 son fundamentales.

Irán tuvo elecciones periódicas, aunque defectuosas, desde la revolución, pero la imparcialidad de los comicios se vio comprometida por el enorme poder que el derechista Consejo de Guardianes ejerce en la habilitación de los candidatos.

El líder supremo designa a seis miembros clericales del Consejo de Guardianes y el jefe del poder judicial, que es elegido por Jamenei, nombra a seis juristas. Por lo tanto, el Consejo actúa como un instrumento de los deseos del líder supremo y del estamento eclesiástico.

En vísperas de las próximas elecciones, el Consejo de Guardianes rechazó la habilitación de la gran mayoría de los candidatos reformistas, mientras que a la mayoría de los llamados “principistas”, o extremistas de derecha, se le permitió participar.

Inicialmente, había más de 12.000 candidatos de los tres principales movimientos políticos – la línea dura, los reformistas y los moderados. En total, cerca de 6.200 candidatos, incluidas 586 mujeres, fueron aprobados, mientras que el resto fueron descalificados.

Nueve partidos moderados publicaron un comunicado en el que denuncian que solo se permitió la participación de 30 de los 3.000 candidatos reformistas.

Ante la ausencia de partidos políticos organizados, cualquiera puede presentar su nombre para los comicios. La necesidad de un cuerpo que filtre a los candidatos y haga que las elecciones sean más gestionables es real, pero el problema con el Consejo de Guardianes es que funciona de una manera muy parcial.

En las elecciones de 2009 hubo un amplio apoyo al candidato reformista Mir Hossein Musavi, pero el Consejo de Guardianes declaró vencedor a Ahmadinejad, y Jamenei lo respaldó plenamente.

Esa decisión polémica provocó las mayores manifestaciones y protestas desde los primeros días de la revolución, que fueron brutalmente reprimidas. Varios manifestantes murieron y cientos, incluidos los líderes del Movimiento Verde, fueron detenidos y en su mayoría siguen en la cárcel o con arresto domiciliario.

Los seguidores de la línea dura tenían la esperanza de repetir el éxito de sus representantes en la última elección presidencial en 2013, pero el candidato de la derecha, Saeed Jalili, solo recibió 11,3 por ciento de los votos.

Cuando Hassan Rouhani declaró su candidatura, las encuestas solo le dieron un cinco por ciento de intención de voto, pero una enérgica campaña con la promesa de mayores libertades y una política de diálogo con Occidente hizo que más de 72 por ciento del electorado acudiera a las urnas y que ganara en la primera vuelta con casi 51 por ciento de los votos.

Se esperaba que después del pacto firmado en julio de 2015 con el P5+1 (integrado por China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, más Alemania), los partidarios del presidente Rouhani tendrían mayor éxito en las próximas elecciones y que él se enfrentaría a un Majlis menos hostil.

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Sin embargo, a raíz de la inhabilitación en masa de los candidatos reformistas, el Consejo de Guardianes echó por tierra con esas esperanzas.

Al nieto del ayatolá Jomeini, Hassan Jomeini -un reformista que apoyó al presidente Rouhani en la última elección – se le prohibió presentarse como candidato a la Asamblea de Expertos, y a Morteza Eshraqi, otro nieto del fundador de la República Islámica, también se le impidió ser candidato para el Majlis, al igual que al hijo y a la hija del expresidente Hashemi Rafsanyani.

Estas descalificaciones dieron lugar a una gran cantidad de enojo y de críticas. En su intervención en una ceremonia por el aniversario del regreso de Jomeini a Teherán el 2 de febrero, Rafsanyani criticó la decisión del Consejo de Guardianes de inhabilitar a Hassan Jomeini.

“Inhabilitaron al nieto del imán Jomeini, que es la persona más cercana a su abuelo”, afirmó el expresidente.

“¿Quién les dio el derecho de juzgar a los demás? ¿Quién les dio el derecho de tomar todas las armas, de tener todos los estrados, las plataformas de oración de los viernes y la radio y la televisión?”, les preguntó Rafsanyani a los defensores de la línea dura.

Esta crítica es sumamente importante, ya que no se dirige solo al Consejo de Guardianes, sino a todo el sistema clerical, y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que está en posesión de todas las armas de fuego.

Rafsanyani también critica indirectamente al líder supremo que designa a los jefes del CGRI, los líderes de la oración de los viernes y al director de la radiodifusión estatal.

El presidente Rouhani también criticó enérgicamente a la línea dura. “Si una organización posee inteligencia, armas, dinero, periódicos, agencias de noticias, y si otras herramientas de poder se pusieran por completo en manos de una organización, aunque fueran santos se corromperían”, denunció el 9 de este mes, en referencia al CGRI.

Si Irán quiere salir adelante “debemos deshacernos de los monopolios y avanzar hacia una competencia real. Las sanciones no eran las únicas cadenas que ataban nuestras manos. La burocracia también es una cadena que un día habrá que quitar de nuestras manos”, exhortó.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente las de IPS – Inter Press Service, ni pueden atribuírsele.

Traducido por Álvaro Queiruga

 

 

 

La evolución de la cooperación Sur-Sur de China

Sur sur en China

Participantes de un reciente taller sobre cooperación Sur-Sur en Xiamen, China. Crédito: Pratyush Sharma / IPS

 Análisis de Pratyush Sharma

English version

 

NUEVA DELHI, 22 feb 2016 (IPS) – El poder de China en la cooperación Sur-Sur (CSS) radica en la realización de proyectos de infraestructura de magnitud en diversos países en desarrollo.

Esa cooperación es notable en función de la escala, la velocidad y la rentabilidad de los proyectos, y ejerce una función positiva en la promoción de la construcción nacional, el desarrollo económico y el progreso social de los países socios.

Cuando China presta ayuda adhiere a los principios de no injerencia en los asuntos internos de su socio, de no condicionalidad – económica y política – y de respeto del derecho del socio a elegir independientemente su propio camino y modelo de desarrollo.

Sin embargo, la rápida conclusión de los proyectos de infraestructura de China también tiene sus problemas, como el escaso o nulo papeleo que provoca falta de transparencia, de supervisión y de seguimiento posterior al proyecto.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/02/la-evolucion-de-la-cooperacion-sur-sur-de-china

La paciencia y el rumbo

paciencia y rumbo

Alberto Medina Méndez

En estos tiempos la discusión parece centrarse en la velocidad con la que se deben generar los cambios, en la calidad y en la profundidad de las eventuales transformaciones necesarias. Tal vez valga la pena dedicarle unos instantes a reflexionar sobre el vínculo de la paciencia y el rumbo,  aspectos que intentan mostrarse de forma aislada pero que tienen indivisibles conexiones conceptuales.

Luego de tantos años de políticas equivocadas y ademanes autoritarios, de desmesurada dilapidación de recursos y de obscena corrupción, parece justo pretender que se de vuelta la página asumiendo que la etapa que viene debe ser sustancialmente mejor que la que se está dejando atrás.

Es inevitable, en ese proceso, que asomen las ansiedades y que todo lo anhelado se reclame con mayor vehemencia. La infantil idea de que todo se resuelve con un simple “chasquido de dedos” es, a todas luces, una gigantesca fantasía y es parte del tradicional pensamiento mágico tan enquistado en estas sociedades.

Cierta expectativa desproporcionada nubla la vista y se aparta de la realidad. Es pertinente señalar que esas esperanzas han sido intencionalmente alimentadas desde la política en temporada proselitista y no provienen de la típica ingenuidad de la gente. En esto tendrán que hacerse cargo de las promesas de campaña y de los desafortunados recursos discursivos utilizados para seducir oportunamente al electorado.

La existencia de condiciones generales preexistentes, bastante negativas por cierto, no contribuye demasiado complicando la marcha, obligando a usar la creatividad y agudizar el ingenio para sortear esos escollos que tampoco fueron suficientemente previstos, ni debidamente dimensionados.

En ese contexto, el debate sobre “gradualismo o shock” se ha instalado y parece que vino para quedarse. Algunos creen que los problemas deben extirparse de una sola vez, porque así se podrá evolucionar más rápidamente. Por el contrario, otros sostienen que hay que evitar significativos impactos de esas decisiones sobre la comunidad y afirman que los logros deben conseguirse de un modo progresivo y por etapas.

Es probable que en esto no se pueda ser tan absoluto. Los remedios para resolver ciertos dilemas deben estar dotados de contundencia y frontalidad, pero en otras ocasiones se requiere de una secuencia extendida. La mayoría de los ciudadanos parece preferir, en términos generales, una estrategia más pausada. Bajo ese paradigma piden eufóricamente paciencia e invitan a generarle espacio a los gobernantes para que puedan maniobrar en la coyuntura y abordar cada asunto sin la clásica presión de la premura cívica.

Sin embargo, un ingrediente central parece escapar a este simplificado análisis tan habitual, que pretende exhibir aristas de aparente racionalidad. Es cierto que se debe tener paciencia cuando el camino elegido ha sido el adecuado, porque es muy razonable que si se está avanzando en el itinerario acertado se reclame serenidad, inclusive cuando las expectativas no se estén cumpliendo en su totalidad.

Ese planteo es lógico pero solo cuando se peregrina por el derrotero apropiado. No puede resultar deseable jamás tener paciencia frente a las rutas mal elegidas. Si el gobierno no hace nada sobre una cuestión, solo gira en círculos o  va en la dirección exactamente contraria a la deseada por casi todos, la paciencia es, seguramente, la peor de las actitudes.

Si alguien tuviera que viajar hacia el norte seleccionará la carretera que lo lleve hacia ese lugar. Si para lograr el objetivo final y llegar a destino se tarda un poco más o un poco menos, allí entonces cabe tener presente las circunstanciales dificultades y dotarse de una dosis de estoicismo.

Pero, siguiendo el mismo ejemplo cotidiano, si el norte fuera el fin último y se optara por viajar hacia el sur, se estaría transitando el tramo inapropiado. En esa situación la paciencia no suma y sólo hará que el objetivo se encuentre cada vez más distante. Cuando se tome nota del yerro, las chances de alcanzar el éxito habrán quedado a contramano.

Por eso es importante diferenciar situaciones y comprender que la paciencia debe permitir soportar con heroísmo los inconvenientes en el tránsito hacia el destino preciso, pero jamás puede ser una aliada cuando se ha fallado en la construcción del diagnóstico y todo se encauza en la dirección inversa.

Los gobiernos administran una infinita lista de disyuntivas. En algunos temas están bien orientados y saben adónde ir. Pueden dudar, pueden ser más lentos que lo esperable, hasta es posible que no encuentren las mejores herramientas o las personas ejemplares para lograr ese cometido. En esos casos, la paciencia es una virtud y es saludable ser tolerantes y otorgar mayores márgenes para que lleguen a destino en algún momento.

Pero en todo aquello en lo que, los gobernantes no encuentran la senda, cuando la quietud o el interminable zigzagueo demuestran desorientación, o peor aún, cuando se alejan del propósito, no corresponde tener paciencia alguna. Allí, la supuesta clemencia y comprensión se convierte en un disparate imperdonable. No se ayuda siendo cómplice de los desatinos, ni tampoco postergando los señalamientos frente a los desaciertos evidentes.

Aportar paciencia en esos asuntos que están prudentemente encaminados y en los que el tiempo es la variable para llegar a la meta parece muy atinado. Ser condescendientes frente al error grosero de los gobiernos, cuando es evidente que no dan en la tecla y deambulan sin brújula, o peor aún, cuando se recorre el rumbo opuesto, constituye una postura negligente y pone en evidencia una escasa inteligencia ciudadana.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

 

 

Refugiados en todo el mundo equivalen a la población de Japón

Familias palestinas

 

Familias palestinas que perdieron sus viviendas por los bombardeos israelíes en Gaza se refugian en una escuela de la ONU. Crédito: Khaled Alashqar/IPS

Por Thalif Deen English version

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NACIONES UNIDAS, 18 feb 2016 (IPS) – En sus últimos 10 meses como secretario general de la ONU Ban Ki-moon podría estar librando una batalla perdida para resolver uno de los mayores problemas que enfrenta el foro mundial, la ayuda humanitaria inmediata que necesitan 125 millones de personas en todo el planeta.

Para poner esa cifra en perspectiva, enorme incluso para lo que está habituada la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Ban razona que si esos 125 millones de personas integraran un solo país, sería el undécimo mayor del mundo, junto a Japón.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/02/refugiados-en-todo-el-mundo-equivalen-a-la-poblacion-de-japon

Oscar Arias Sánchez (Discurso ante la AN de Venezuela el 17 de febrero de 2016)

Oscar Arias

Oscar Arias Sánchez 

 

Señor Henry Ramos, Presidente de la Asamblea Nacional; Señoras Diputadas, Señores Diputados; amigas y amigos:

Quiero agradecer a cada uno de ustedes, y a través de ustedes al pueblo de Venezuela, por la invitación para hablarles esta mañana. Quien ha escogido la senda de la política, aprende muy pronto que su oficio le ofrecerá pocas oportunidades para la osadía, y que la práctica cotidiana de la función pública es modesta en sus alcances y también en sus efectos. Y, sin embargo, hay ocasiones en que las fuerzas convergen de forma decisiva, y una clase política se ve a sí misma sosteniendo el hilo del destino entre los dedos. Hay coyunturas en que no es hipérbole decir que un grupo de representantes tiene, si no la capacidad de operar milagros, sí la responsabilidad de evitar catástrofes. Esa es la condición de esta Asamblea Nacional. Ese es el sagrado mandato que ha recibido, en las urnas, cada uno de ustedes: la labor de evitar un daño mayor al pueblo venezolano.

Es cínico pretender ocultar la realidad. Es cínico dar explicaciones implausibles a las madres que apenas tienen alimento para sus hijos, a los hospitales que carecen de medicinas para sus pacientes, a los comercios que operan en los intervalos entre apagones eléctricos y racionamientos de agua. Es cínico hablar de conspiración internacional, de guerra económica, de inflación inducida, de sabotaje del sector privado, a quienes han sido testigos de primera mano de los errores y los abusos cometidos por las propias autoridades, y de los excesos en la implementación a ultranza de un modelo que ha fracasado en todas partes. No puede un gobierno decirle a su pueblo “no confíes en lo que ves, sino en lo que te digo”, porque nadie tolera que le obliguen a engañarse a sí mismo. Ninguna campaña de opinión pública, por más orwelliana, logrará ganarle la carrera a la evidencia.

Partamos, entonces, de la más elemental honestidad: Venezuela atraviesa actualmente una emergencia humanitaria que es consecuencia directa de políticas públicas equivocadas; de una estructura endógena en donde la riqueza se ha esfumado entre la ocurrencia, la corrupción y la ineficiencia. Concurren en este escenario tres crisis paralelas y mutuamente reforzadas: una crisis económica, una crisis social y una crisis institucional. Empiezo por la crisis económica, que en este momento ejerce mayor presión sobre las condiciones de vida de los venezolanos.

Dos cosas resultan evidentes: primero, que no es posible salir de esta crisis profundizando el modelo económico actual, sino abandonándolo. Y segundo, que ese golpe de timón implicará una difícil transición para todos los venezolanos, en particular para los sectores más débiles de la sociedad. El tiempo apremia. Cada día que pasa se hace más oneroso el ajuste y más lenta la recuperación. Es inútil invocar el pasado y preservar al statu quo. Prolongar la situación actual es, en el mejor de los casos, empujar una utopía fenecida, y, en el peor, aferrarse al poder por el poder, y proteger canonjías a costa del bienestar de millones de ciudadanos. Venezuela no puede esperar meses, ni siquiera semanas, para corregir las profundas distorsiones en los precios, las distintas tasas de cambio que enriquecen a unos pocos empobrecen a la mayoría, las subvenciones irracionales, y en particular las limitaciones al derecho a la propiedad y al ejercicio de la actividad económica. Es urgente devolverle al sector privado la seguridad jurídica y la confianza necesaria para inyectar recursos en el país y generar empleos. Venezuela únicamente logrará salir del marasmo mediante la labor conjunta del sector público y el sector privado, una labor que permita aumentar la inversión, diversificar la economía y abandonar esa condena disfrazada de bendición que es disponer de la mayor reserva de petróleo sobre la Tierra. La recuperación requerirá también de la asistencia de los organismos financieros internacionales.

El chavismo pudo satanizar el financiamiento externo durante el tiempo en el que la factura petrolera sufragó la cuenta de apasionadas proclamas de soberanía. Esa cuenta está hoy sobregirada. No hay soberanía en las filas de anaqueles vacíos en los supermercados, en la zozobra de los diabéticos sin insulina, en la desesperanza de quienes han visto evaporarse, con la inflación delirante, los ahorros de toda una vida. No hay soberanía en el drama de un pueblo cuya verdadera suerte se juega en el mercado negro. Negociar con los organismos internacionales no es, pues, una renuncia al compromiso con la justicia social. Por el contrario, es la única forma de preservar ese compromiso. Lo que queda del sueño chavista, el sueño de una sociedad más solidaria y más equitativa, demanda un baño de realidad, la valentía de admitir errores y la voluntad de negociar un nuevo rumbo para la economía. Si la prioridad del programa de ajuste debe ser, en lo económico, generar confianza, en lo social debe enfocarse en proteger a los sectores más débiles de la población. Esto me lleva a la segunda crisis que he mencionado: el severo deterioro social que ha venido experimentando Venezuela, en forma de aumento de la pobreza y de la delincuencia.

Si en algún momento la revolución bolivariana se justificó por sus intenciones, hoy es menester juzgarla por sus resultados. Una mayoría 4 de este país vive en condiciones que no pueden calificarse como dignas. A la escasez y la necesidad, se suma el temor y la desconfianza, fuerzas que carcomen el tejido social. No es posible ufanarse de promover una agenda progresista y hacerse de la vista gorda ante el hecho de que Caracas se ha convertido en la ciudad más peligrosa del mundo, ¿o es que eso también se explica por una conspiración internacional? Algunas de estas tendencias tardarán años en revertirse, pero su atención no puede posponerse: por más difícil que sea, el proceso de ajuste debe, al mismo tiempo, rescatar la economía y prevenir un descalabro social aún mayor, mediante redes de asistencia que se encuentran ya instaladas, aunque deben fortalecerse y despolitizarse.

Dentro de la crisis social quiero también incluir la dolorosa polarización que actualmente exhibe la población venezolana, atizada en muchos casos desde las cúpulas del poder. Un mejor futuro para Venezuela no está en la exterminación política de unos por otros, ni en la supresión de un movimiento o una agrupación, cualquiera que sea. Un mejor futuro para Venezuela está en la reconciliación, la tolerancia y la disposición de trabajar conjuntamente por el progreso de un pueblo que no necesita añadirle, a la carestía, el conflicto social. El primer signo de esa reconciliación es, y debe ser, la liberación de todos los presos políticos, que tramita esta Asamblea Nacional bajo el proyecto de ley de amnistía. Esta es una señal obligatoria de parte de un régimen cuyo record democrático ha transitado de cuestionable a deshonroso.

Cada líder de la oposición que se encuentra en prisión, en arresto domiciliario, o en juicio por causas espurias, es una prueba indiscutible de autoritarismo, y una afrenta que aísla más y más al gobierno de Nicolás Maduro. Lo digo sin exagerar: de la libertad de los presos políticos depende que Venezuela pueda volver a ser reconocida como una democracia que respeta los derechos humanos. Y de democracia se trata. La crisis institucional es la más insidiosa de todas, porque subvierte los mecanismos por los cuales puede atenderse la crisis económica y la crisis social. La desaparición de los límites que separan a los poderes del Estado, el creciente control militar sobre las funciones civiles, la flagrante falta de independencia de los órganos contralores y supervisores, la interpretación complaciente de la legislación, los límites a la libertad de prensa, la persecución a la oposición, han permitido que el modelo se perpetúe más allá de su agotamiento. El sistema de pesos y contrapesos existe no solo para prevenir los abusos y respetar las libertades, sino también para garantizar un buen gobierno. Un régimen que concentra el poder no puede decir que le sirve al pueblo porque remueve, por ese acto, el control de calidad de la gestión pública.

Servirle al pueblo es someterse a su escrutinio, es ser interpelado y rendir cuentas. La transparencia no tiene signo político. Ser transparente es de demócratas, de la izquierda o de la derecha. Revertir la concentración del poder que durante años ha venido operando en Venezuela es un requisito sine qua non para la recuperación. Para combatir la delincuencia, se requieren fuerzas de seguridad al servicio de la ley y no de alguna tendencia política. Para generar certeza jurídica, se requiere un sistema de administración de justicia absolutamente independiente. Para que la población pueda premiar o castigar, con su voto, el desempeño de las autoridades electas, se requiere de una institucionalidad electoral objetiva y apartidista. Y, sobre todo, para garantizar una verdadera representación de todas las voces de la sociedad, se requiere de una Asamblea Legislativa enérgica y capaz de llamar a cuentas al Ejecutivo.

Se avecinan discusiones en extremo delicadas. Desde mi experiencia en la negociación de los acuerdos de paz en Centroamérica, quisiera advertir sobre el altísimo costo que tendría sumirse en una guerra de trincheras. El pueblo venezolano ha demandado un cambio. El contenido de ese cambio implica una negociación en donde ambos bandos hagan concesiones. Para el gobierno, esto puede implicar incluso el término anticipado de su mandato, según los mecanismos previstos en la propia Constitución Política. Pase lo que pase, hay que recordar que el test de un líder que ama a su pueblo es amarlo por encima del poder. Lo peor en este momento es aferrarse en extremo a las posturas, bombardear de antemano cualquier puente y bloquear las avenidas. Eso entrañaría un tormento adicional para un país que requiere, hoy más que nunca, de política de altura.

La principal responsabilidad de cada líder y de cada representante venezolano es prevenir el colapso. Se requieren estadistas que se sienten a la mesa, y no caudillos que golpeen la mesa. El diálogo hace milagros. Cruentas guerras civiles, espantosos conflictos armados, luchas descarnadas entre enemigos mortales se han resuelto con el arma suprema de la inteligencia humana: la palabra. ¿Qué no es posible entonces en Venezuela?

Amigas y amigos: Nuevamente les digo: ustedes sostienen el hilo del destino entre los dedos. Esto es más grande que cualquier aspiración personal, más importante que cualquier proyecto político, más trascendente que cualquier ideología o dogma. Esto es la supervivencia de personas concretas, de millones de venezolanos que merecen que sus gobernantes tengan la capacidad de transigir y pactar.

En este momento hay niños naciendo en Caracas y en Maracaibo. Hay niños naciendo en Mérida y en Valencia. ¿Qué tipo de vida les espera?  Durante casi dos décadas, este país siguió un espejismo a través del desierto. Hoy ha dejado de llover maná del cielo. Y, sin embargo, el chavismo insiste en señalar en la dirección del delirio y la entelequia. Nunca como ahora es necesario encontrar la senda entre la arena.

 

El 6 de diciembre pasado el pueblo de Venezuela exigió un cambio profundo en el rumbo del país. Solo le pido a cada uno de ustedes, y a todos los que ocupan cargos de decisión pública en este país, que no le paguen al pueblo con sordera. Yo no dudo que vendrán días mejores para Venezuela. No dudo que este pueblo, doblado de angustia y desazón, resurgirá de la mano de quien asuma la tarea de emprender las reformas, aunque duelan. No dudo que Venezuela volverá a ser próspera y segura y unida y plena, y que una vez más cantará en el Arauca vibrador, hermana de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol. Muchas gracias.

En Nombre del Pueblo: Debate sobre el cambio constitucional en Chile

En Nombre del Pueblo: Debate sobre el Cambio Constitucional en Chile (2010 Libro completo)

Debate sobre el cambio constitucional en Chile

www.academia.edu/21263092/En_Nombre_del_Pueblo_Debate_sobre_el_Cambio_Constitucional_en_Chile_2010_Libro_completo_?auto=download&campaign=weekly_digest

El acuerdo Transpacífico, una amenaza al multilateralismo

 

Jorno

Por Jomo Kwame Sundaram English version

Este es un artículo de opinión de Jomo Kwame Sundaram, exsecretario general adjunto responsable del análisis del desarrollo económico en el sistema de la Organización de las Naciones Unidas entre 2005 y 2015. En 2007 obtuvo el premio Wassily Leontief por expandir las fronteras del pensamiento económico.

KUALA LUMPUR, 17 feb 2016 (IPS) – El año 2015 fue todo un reto para el multilateralismo, especialmente en relación con las cuestiones de desarrollo.

La Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FPD) de Addis Abeba tuvo pocos avances reales. Sin embargo, la cumbre de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de septiembre recuperó las esperanzas con un ambiciosa Agenda 2030 de carácter universal.

 

Al socavar las negociaciones multilaterales de la OMC, los acuerdos comerciales bilaterales y plurilaterales son la antítesis de lo que pretenden hacer, es decir, liberalizar el comercio.

 

Más recientemente, la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada en París en diciembre, llegó a un acuerdo tras el fracaso de 2009 en Copenhague.

 

Sin embargo, mientras los países en desarrollo se comprometieron con criterios de justicia climática, la mayoría de las economías de laOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no estuvieron a la altura, luego de incumplir los compromisos asumidos en el Protocolo de Kyoto.

 

Aunque se realice en su totalidad, el acuerdo de París por sí solo no evitará las consecuencias desastrosas del cambio climático ya que las temperaturas medias globales aumentarán dos grados Celsius por encima de los niveles preindustriales.

 

La reunión ministerial que la Organización Mundial de Comercio(OMC) celebró en diciembre en Nairobi fue otro revés, ya que Estados Unidos y  sus aliados intentaron rematar la Ronda de Doha de negociaciones comerciales, empujando a la propia OMC a una crisis existencial.

Si la ronda queda inconclusa les permitirá incumplir los compromisos que asumieron en 2001 para convencer a los países en desarrollo de volver a la mesa de negociaciones después del desastre ministerial de Seattle.

 

En la última década Estados Unidos y muchos países de la OCDE han sido cada vez más reacios a hacer concesiones significativas en las negociaciones económicas multilaterales. Un factor clave fueron las recientes iniciativas plurilaterales que lideró Washington tras la designación de Michael Froman como representante de Comercio de ese país.

 

Como argumento para liquidar la Ronda de Doha, Froman citó el Acuerdo Transpacífico de Asociación para la Cooperación Económica (TPP, en inglés), negociado en octubre de 2015 en Atlanta. Mientras tanto, la Unión Europea comenzó las negociaciones con Estados Unidos para una Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP).

 

No es de sorprender que la mayoría de los países en desarrollo quieran que la Ronda de Doha continúe, con la esperanza de finalmente realizar las promesas de 2001 para rectificar los últimos resultados de la Ronda de Uruguay, que socavaron las perspectivas de seguridad alimentaria y desarrollo.

 

Al socavar las negociaciones multilaterales de la OMC, los acuerdos comerciales bilaterales y plurilaterales son la antítesis de lo que pretenden hacer, es decir, liberalizar el comercio. Para entrar en vigor, el TPP primero debe ser ratificado en el plano nacional.

 

El objetivo real no es el comercio

Aunque se presenta como un acuerdo comercial, el TPP no refiere principalmente al “libre comercio”. Estados Unidos y muchos de sus socios en el TPP son algunas de las economías más abiertas del mundo. Las principales restricciones comerciales tienen que ver con las barreras no arancelarias, como los subsidios agrícolas estadounidenses, que el tratado no abarca.

 

De hecho, el TPP protegerá a los intereses contrarios al libre comercio ya que fortalecerá los monopolios de los derechos de propiedad intelectual (DPI), aun más que las disposiciones onerosas del acuerdo de la OMC sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, especialmente para las grandes empresas farmacéuticas, de medios de comunicación, de tecnología de la información, entre otras.

 

Por ejemplo, el acuerdo permitirá que las farmacéuticas tengan monopolios de mayor duración sobre los medicamentos patentados, alejará a los genéricos – más baratos – del mercado y bloqueará el desarrollo y la disponibilidad de medicamentos “similares” nuevos.

 

La evidencia demuestra que los DPI apenas promueven la investigación y podrían impedir o retrasar la innovación. Las disposiciones del TPP también limitarán la competencia, aumentarán los precios al consumo, restringirán la regulación financiera y serán una amenaza para la salud pública y el bien común.

 

El acuerdo también reforzará los derechos de los inversores extranjeros a expensas de las empresas locales y el interés público. Su sistema de solución de controversias entre inversores y el Estado (ISDS) obliga a los gobiernos a compensar a los primeros por la pérdida de las ganancias previstas.

 

El ISDS confiere a los inversores extranjeros el derecho de demandar a los gobiernos nacionales por cambios normativos o de políticas que reduzca ostensiblemente la rentabilidad esperada de sus inversiones.

Artículos relacionados

El sistema dificulta a los gobiernos el cumplimiento de sus obligaciones básicas, como la protección de la salud y la seguridad de sus ciudadanos, la conservación ambiental y la estabilidad económica. Por ejemplo, si un gobierno prohíbe un producto químico tóxico tendría que compensar a los proveedores por las pérdidas sufridas, en lugar de exigirles a las empresas que indemnicen a las víctimas.

 

Las empresas extranjeras insisten en que el ISDS es necesario en aquellos lugares sin Estado de derecho ni tribunales confiables. Pero Estados Unidos aspira a lo mismo en el TTIP con la UE, al impugnar la integridad de los sistemas legales y judiciales europeos.

 

El factor político del TPP

 

No es ningún secreto que el motivo principal para que Estados Unidos apoye el TPP ha sido debilitar a China. En palabras del presidente Barack Obama, “con el TPP, China no establece las reglas en esa región, nosotros lo hacemos”.

 

El amplio apoyo que recibió el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura propuesto por China, incluso de aliados tradicionales de Estados Unidos, fue una vergüenza que la Casa Blanca quería superar con desesperación.

 

El TPP también atentaría contra el compromiso de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático con una “zona de paz, libertad y neutralidad”.

 

Si se toman en cuenta los beneficios económicos insignificantes y los grandes riesgos que se manejan, los gobiernos de países en desarrollo que se incorporan al tratado lo hacen principalmente por razones políticas, mientras ruegan que ellos mismos no tengan que pagar un alto costo político por sus consecuencias.

 

La adopción del TPP alentará más acuerdos multilaterales y bilaterales. Aunque este tipo de arreglos minen el multilateralismo comercial, la OMC y otros siguen manteniendo el pretexto de la complementariedad y la coherencia.

 

El Norte empleará la amenaza de abandonar la Ronda de Doha para extraer más concesiones del Sur, que todavía insiste en la necesidad de esa ronda para realizar al menos algunas de sus aspiraciones de desarrollo y seguridad alimentaria.

 

El debilitamiento de las perspectivas del multilateralismo económico – en cuanto a las finanzas en Addis Abeba y el comercio en Nairobi -, así como varios acontecimientos recientes más – incluidas las realineaciones políticas de la “guerra contra el terrorismo”- amenazan con transformar irreversiblemente las relaciones internacionales contemporáneas, a expensas del desarrollo sostenible y los países en desarrollo.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente las de IPS – Inter Press Service, ni pueden atribuírsele.

Traducido por Álvaro Queiruga

 

La guachafita

Guachafita

 

 

Dulce María Tosta
Analista de Recursos Humanos Miembro desde el 2010 del movimiento independiente el Voluntariado por la Democracia
Dulce María Tosta

Según el Diccionario de la Real Academia Española, el venezolanismo guachafita significa «Falta de seriedad, orden o eficiencia». Este término centenario parece haber sido inventado para describir la Venezuela del primer cuarto del siglo XXI, la Venezuela de hoy.

Del «bochinche, bochinche, bochinche» del quejumbroso Francisco de Miranda hasta la PDVSA militar con la que Maduro pretende oxigenar la precaria estabilidad de su régimen, nuestra historia está llena de errores de  gobernantes y opositores, de quienes ejercen el poder y de quienes pretenden ejercerlo, inmersos en el caudal de sus intereses personales y cálculos de preponderancia política.

Una población poco avezada en las torceduras de la política percibe dos bloques enfrentados: chavismo y oposición, la eterna confrontación entre los buenos y los malos, entre los «caines» y los «abeles», entre los Herodes y los inocentes pronto a ser degollados.

Pero la realidad es otra muy distinta; tras las banderas de libertad que se enarbolan con aparente fuerza desde la Asamblea Nacional, las turbiedades de la política mezquina saca sus cálculos y vela por sus intereses y, lo que es más, manipula en función de guardar apariencias y evitar que aflore su desnudez de pueblo que los dejaría en el mismo ridículo del protagonista del Rey Desnudo.

La actual Asamblea Nacional tiene graves fallas en su origen. Además de las consabidas fallas del sistema electoral, con un registro electoral no auditado y manejado a su antojo por el chavismo, la forma de escogencia de los candidatos de la MUD adoleció del pecado original  de la determinación arbitraria, esa que en nuestro criollísimo afán de síntesis hemos denominado el dedo, esa fantasmagórica figura de nuestra política, no adosada a ninguna mano, ni brazo ni cuerpo, pero que determina, desde la más perversa obscuridad, asuntos del más alto interés nacional.

Aun así, la gente de este País, acostumbrada a agarrar aunque sea fallo, espera de ese Cuerpo Deliberante una gestión que nos arrime a la libertad, mediante la constitución de un nuevo gobierno ajeno a los vicios y delitos que nos han puesto al borde del colapso.

Las realidades nos impiden ser optimistas con respecto a la Asamblea. La existencia de diputados que no han terminado de calentar la silla y ya están aspirando a gobernaciones de Estado; el empeño de Primero Justicia de mantener el statu quo como fracción más numerosa en el Parlamento, con miras a la escogencia de Capriles como candidato de la oposición para las elecciones del 2019, o antes si se presentara la ocasión; la incertidumbre derivada de la falta de compromiso de los diputados con el pueblo que, si bien los eligió de manera formal, nada tuvo que ver con su escogencia primaria.

La Asamblea Nacional actual bien podría llamarse Asamblea Nacional de Emergencia, dados los motivos que determinaron su elección y la forma en que fue realizada. Que ahora se avoque a elaborar leyes de contenido social, con claro sesgo demagógico, es una desviación del camino que le fijó el conglomerado elector; salvo la Ley de Amnistía, que es un compromiso ético y humano impostergable, esta Asamblea Nacional de Emergencia debe dedicarse a investigar y señalar las obscenas fortunas de los jerarcas del chavismo, con lo cual se desmontarían sus mentiras populistas y sus infames procederes en el ejercicio de la función pública.

El lapso para corregir el rumbo se acorta inexorablemente, empujado por los demonios del hambre y de las más horrendas necesidades. Mañana puede ser demasiado tarde.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

 

 

 

Ensayo: Sloterdijk y Heidegger: Metáfora de la navegación hiperpolítica

 

Ensayo: SLOTERDIJK Y HEIDEGGER; METÁFORA DE LA NAVEGACIÓN, HIPERPOLÍTICA Y CRÍTICA DEL IMAGINARIO FILOAGRARIO.

Sloterdijk

Por Adolfo Vasquez Rocca
Universidad Complutense de Madrid

 

https://www.academia.edu/21674871/SLOTERDIJK_Y_HEIDEGGER_MET%C3%81FORA_DE_LA_NAVEGACI%C3%93N_HIPERPOL%C3%8DTICA_Y_CR%C3%8DTICA_DEL_IMAGINARIO_FILOAGRARIO?auto=bookmark&campaign=weekly_digest

 

Indígenas de América Latina siguen excluidos del desarrollo

Indígenas

Indígenas bribri reunidos en 2015 con la viceministra Ana Gabriel Zuñiga, de Costa Rica, por la violencia que soportan por la invasión de sus tierras. Crédito: Cortesía de Casa Presidencia de Costa Rica.

Por Tharanga Yakupitiyage English version

Tharanga Yakupitiyage.jpg

NACIONES UNIDAS, 17 feb 2016 (IPS) – La pobreza y la brecha educativa se achicaron de forma significativa en beneficio de las poblaciones indígenas de América Latina, pero todavía quedan muchas personas al margen de los avances sociales, subraya un estudio del Banco Mundial.

El estudio “Indígenas de América Latina en el siglo XXI” registró un inmenso progreso social en la región en los 10 primeros años de este milenio, a los que ya se llama la “década de oro”.

En gran parte de la región, la participación política de las poblaciones indígenas aumentó.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/02/indigenas-de-america-latina-siguen-excluidos-del-desarrollo

 

Países ACP se unen para empoderar a las campesinas

ipsssss

Las manos de Idalia Ramón cuidan las almendras de cacao producidas en el pueblo de Caluco, en el occidente de El Salvador. Las mujeres protagonizan la transformación del cacao en chocolate, en un proceso ecológico que adquiere empuje en este país centroamericano gracias al proyecto nacional Alianza Cacao, destinado a rescatar su olvidado cultivo y mejorar el futuro de 10.000 familias campesinas. Crédito: Edgardo Ayala/IPS


Por Laurent Thomas
English version

Este es un artículo de opinión de Laurent Thomas, director general adjunto para cooperación técnica y gerente de programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con sede en Roma.

ROMA, 16 feb 2016 (IPS) – Las mujeres representan en promedio 40 por ciento de la fuerza laboral en la agricultura en los países en desarrollo y, sin embargo, carecen de acceso suficiente a los recursos y los servicios fundamentales para ser tan productivas como sus pares varones.

De hecho, las mujeres y las niñas de zonas rurales de todo el mundo tienen en común una significativa discriminación en relación con los hombres y los niños y tienen más probabilidades de tener empleos de mala calidad y beneficiarse menos de la cadena de valor agrícola.

Los jóvenes representen la asombrosa cantidad de 1.800 millones de personas de los alrededor de 7.000 millones de habitantes de la Tierra, y la vasta mayoría viven en zonas rurales en los países en desarrollo. Además, deben hacer frente a enormes desafíos para acceder al conocimiento y obtener capacidades, tecnología y tierras, mercados y servicios empresariales.

 

PARA LECTURA COMPLETA http://www.ipsnoticias.net/2016/02/paises-acp-se-unen-para-empoderar-a-las-campesinas

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