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Democracia siglo XXI

mes

diciembre 2015

Entre antagonismo y agonismo

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 30/12/15)

art 2

www.eluniversal.com/opinion/151230/entre-antagonismo-y-agonismo

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El poder de la pluma

Simpatizantes de Amnistía Internacional envían mensajes de apoyo en Argentina

Simpatizantes de Amnistía Internacional envían mensajes de apoyo en Argentina. Crédito: May Carolan

Este es un artículo de opinión de May Carolan, activista de Amnistía Internacional

Por May Carolan English version

28 dic 2015 (IPS) – “¿A usted le gustaría si alguien lo mete en la cárcel solo por expresar sus sentimientos?”. De esta manera, un escolar estadounidense de ocho años le pidió al rey Salmán, de Arabia Saudita, que no flagele al bloguero Raif Badawi, condenado a 10 años de prisión y a recibir mil latigazos.

El delito de Badawi fue haber creado una página en Internet llamada “Liberales saudíes” que permitía discusiones políticas y sociales de forma anónima.

Ese fue uno de los millones de mensajes enviados en nombre de Badawi en 2014 como parte de la campaña Escribe por los Derechos, que la organización de derechos humanos Amnistía Internacional realiza todos los años.

Las cartas, correos electrónicos, mensajes de texto, faxes y tweets enviados por cientos de miles de personas de todo el mundo expresan su apoyo a las víctimas de abusos de derechos humanos, como Badawi, y piden a las autoridades que corrijan sus errores.

Este mes, simpatizantes de Amnistía Internacional enviaron sus mensajes de apoyo a 12 campañas por casos de abusos contra los derechos humanos. Varios de ellos ilustran el grado al que llegan los gobiernos para reprimir la libertad de expresión.

El caricaturista Anwar Zulkiflee Ulhaque, conocido como Zunar, puede ir a la cárcel en Malasia por tweets que envió. En Birmania, el dirigente estudiantil Phyoe Phyoe Aung está detenido y podría ir a prisión por participar en una protesta pacífica. Los activistas congoleños Fred Bauma e Yves Makwambala pueden terminar tras las rejas y hasta sufrir la pena de muerte por alentar a la juventud a involucrarse en la política.

En todo el mundo, los gobiernos toman medidas enérgicas contra los disidentes y la represión apunta cada vez más a las personas que defienden o protegen los derechos humanos y les hacen frente a los abusos.

Pero esa represión revela el miedo a la libertad de expresión. Las palabras tienen el poder para asustar a los gobiernos más represivos y llevar consuelo a las víctimas de los abusos e injusticias más atroces.

La campaña ayuda a aquellos como Zunar, Phyoe, Fred e Yves mediante un arma secreta que los gobiernos temen: las voces de la gente.

El cambio no sucede de un día para el otro. Se necesita trabajo constante para mantener la cadena de pequeños actos de solidaridad y de cartas a las autoridades que generan la presión. A menudo comenzamos por pequeñas victorias, como mejores condiciones para un prisionero, el acceso a la atención médica o la posibilidad de recibir visitas de sus familiares.

Procuramos que el caso no caiga en el olvido, les pedimos a nuestros simpatizantes que escriban a las autoridades, nos ponemos en contacto con periodistas. Cualquier cosa para asegurarnos de que el caso siga llamando la atención. Recordamos sus cumpleaños y los aniversarios de su arresto o condena.

Reproducimos las voces de sus familiares, que piden justicia. Cuando los gobernantes que pueden incidir en el caso realizan visitas extranjeras de alto nivel, los activistas están allí para que no se olviden de los presos de conciencia que languidecen en la cárcel.

Y mientras arrojamos luz sobre la injusticia, trabajamos para ayudar a que los detenidos sobrevivan a la oscuridad de sus celdas. En las escuelas, en los centros comunitarios y en las calles, la gente común y corriente se toma un momento del día para informarse sobre los casos de abusos y escribir un mensaje personal a alguien que no conocen.

Los resultados son un testimonio del poder que tiene una historia personal para movilizar la solidaridad entre las fronteras y las sociedades.

Una y otra vez los presos de conciencia nos dicen cuánto significa para ellos el apoyo del mundo exterior.

El activista por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI)  Ihar Tsikchanyuk, de Bielorrusia, dice que las cartas que recibió de niños y niñas escolares tuvieron un desenlace inesperado.

Cuando les mostró las cartas a sus vecinos ellos pudieron comprobar que en otras partes del mundo los niños aprenden sobre la homosexualidad y que el tema no es motivo de miedo ni un delito. Esto llevó a que un vecino creara un grupo de apoyo para padres con el fin de que entiendan que la homosexualidad no es algo que temer.

En un buen día, las autoridades de mayor rango se ven obligadas, por compasión o vergüenza, a volver a investigar un caso o permitir que un prisionero vea a su familia. En un día excepcional, las autoridades – bombardeadas por decenas y hasta cientos de miles de mensajes – se aplacan y liberan a prisionero de conciencia.

Esos son los días que nos recuerdan por qué luchamos por los derechos humanos.

En noviembre, Filep Karma fue liberado tras haber pasado más de 10 años en prisión injustamente, simplemente por haber levantando una bandera de la independencia de Papúa en un acto político en Indonesia. Los simpatizantes de Amnistía Internacional le enviaron más de 65.000 mensajes de apoyo y pidieron a las autoridades que lo pusieran en libertad durante la campaña Escribe por los Derechos de 2011.

Al principio su familia nos dijo que sus condiciones de detención habían mejorado y que tenían mejor acceso a él. Incluso se le permitió asistir a la boda de su hija. “Eso nos dio esperanza y ánimo”, contó Filep.

“Todavía necesito el apoyo de Amnistía Internacional porque la lucha por los derechos humanos en Papúa aún no ha terminado. La liberación es solo el comienzo”, aseguró.

Filep es uno de muchos que recibieron una ayuda inmensa gracias al poder de la pluma.

Los descreídos dirán que estas victorias individuales no bastan para cambiar el rumbo de la represión. Pero no podemos dejar que la gente se abandone a la desesperación. Cada victoria le brinda la esperanza a otros presos de que llegará el día en que se haga justicia y quedarán libres.

Al final, se trata de asegurar que las víctimas no están solas. De la solidaridad internacional, de que las personas comunes estén listas para entrar en acción cuando los dirigentes y los gobiernos no respetan los derechos humanos. Ninguna víctima de la injusticia tiene por qué estar completamente sola, aun si su único aliado es un escolar del otro lado del mundo que escribe una carta en su nombre.

Si usted quiere hacer algo por los derechos humanos, utilice el arma más poderosa por la justicia que esté a su disposición: su voz. No es demasiado tarde para que pueda incidir. Todavía tiene tiempo para agregar su voz a los millones de mensajes enviados este año. Vaya a Internet o tome un bolígrafo y escriba una carta como si la vida de alguien dependiera de ella.

Muchas veces, así es.

Todavía está a tiempo de enviar mensajes de apoyo a las víctimas de abusos de derechos humanos o de pedir medidas de los gobiernos mediante la participación en la campaña  Escribe por los Derechos, la maratón anual de cartas de Amnistía Internacional.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente las de IPS – Inter Press Service, ni pueden atribuírsele.

Traducido por Álvaro Queiruga

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El imprudente recurso del endeudamiento

endeudamiento

Alberto Medina Méndez

El Estado precisa de medios económicos para su normal funcionamiento. Para ello apela a los mecanismos habituales, aunque a partir de esas líneas básicas de acción, da nacimiento a algunas variantes muy similares.

Los impuestos han sido el medio más rutinario, ya que le permite al Estado apropiarse una parte importante del fruto del esfuerzo de los ciudadanos que componen una comunidad, en una suerte de saqueo legalizado.

Una forma alternativa, no menos significativa, ha llegado gracias a la cuestionable potestad de emitir moneda artificialmente, abusando de un monopolio que los circunstanciales administradores de la cosa pública han construido, y luego perpetuado, con absoluta premeditación, disponiendo entonces, a su servicio, de un manantial casi inagotable.

Una tercera chance aparece también con bastante frecuencia. Está ligada con la atribución de los gobiernos de endeudarse, obteniendo acceso a dinero en el presente, para gastarlos a mansalva ahora, a cambio de reponerlos en su totalidad en el futuro con un adicional de intereses.

No existe fuente de financiamiento estatal que despliegue bondades. Todas ellas son perjudiciales y lastiman con potencia a las libertades individuales, impactando sobre la actividad económica, alterando el sistema de precios, dañando todo a su paso, de un modo, a veces, casi imperceptible.

Pero tal vez la más patética de esas herramientas es la que le permite endeudarse al Estado. Es que la “fiesta”, ese momento en el que se aplica el dinero, la disfruta una sola generación, pero son habitualmente los que vienen los que terminarán pagando ese jolgorio. Nada más ruin que gastar ahora, para que los hijos sean los que abonen los excesos de sus padres.

Algún piadoso analista dirá que cuando esa deuda se asigna para obras de infraestructura que permanecerán en el tiempo, se configuraría cierta clase de atenuante. Es materia opinable. Lo concreto es que los que pagarán, tendrán que hacerse cargo de una deuda sobre la que no han podido opinar.

Es trascendente entender que el tema de fondo es realmente otro bien diferente, que tiene que ver con el volumen y eficacia del gasto estatal, lo que supera largamente la retorcida discusión acerca de cómo efectivamente se cumplen con esos compromisos ya asumidos previamente por el Estado.

Claro que cuando las erogaciones son infinitas, la búsqueda de recursos también recorre el mismo tortuoso camino, y entonces las decisiones inadecuadas se multiplican y muestran la peor cara del sistema. Un Estado austero no tendría esta dimensión de problemas y resolvería la cuestión de un modo mucho más simple, con consensos y sin grandes complicaciones.

En tiempos de inflación, esa que se origina en un fenómeno estrictamente monetario, sin el cual sería imposible su gestación, existe una tentación casi serial por operar sobre sus efectos y no sobre sus indisimulables causas.

Los más ingenuos e ignorantes creen aún en la existencia decisiva de los formadores de precios. Los más heterodoxos recitan aquello del diálogo social con los protagonistas y apuestan todo a la utilización de sus mágicos rudimentos que permiten, invariablemente, amedrentar al mercado.

Lo cierto es que con un gasto estatal obsceno, absolutamente nada alcanza y la emisión resulta finalmente imprescindible para cubrir los dislates de los gobernantes de turno. La solución de fondo pasa por reducir el gasto de los gobiernos acomodándolo a sus demostrables urgencias. Y sobre todo, el tema pasa por comprender la naturaleza de la existencia del Estado, sus fines últimos y las razones de su aparición en la civilización contemporánea.

Lamentablemente, algunos países, demasiados tal vez, vienen recurriendo a un ardid tan inmoral como cruel. Es que una vez que se ha superado la barrera de la voracidad fiscal, cuando ya no cabe posibilidad alguna de seguir incrementando impuestos, los gobiernos deben resolver el dilema.

O disminuyen el gasto estatal, cosa que jamás hacen con convicción, o buscan otras opciones para solventar sus aventuras políticas personales. Cuando nadie les presta porque han dejado de ser serios, saben que la  emisión monetaria está siempre disponible, pero frente al primer resquicio que se abre para solicitar empréstitos, no dejan pasar esa ocasión.

El camino adecuado para resolver el problema central es abordar el indecente tamaño del gasto estatal. De lo contrario, la discusión eterna girará alrededor de decidir cuáles serán las próximas víctimas a saquear.

El razonamiento tradicional de los gobernantes consiste en evaluar si esquilmarán a los que producen y consumen vía impuestos, a los ciudadanos en general, pero en especial a los más pobres, si optan por emitir moneda artificial generando inflación, o apelan al endeudamiento hipotecando el futuro de los que jamás decidieron pagar la fiesta ajena.

En estos días se empieza a percibir un giro evidente. La idea no es bajar el gasto, sino en todo caso, cambiar la fuente de financiamiento. Siendo que los impuestos no pueden aumentarse, pues parece el tiempo de aprovechar los vientos externos favorables y un mercado de capitales generoso, para reducir la emisión monetaria y reemplazarla por el eterno endeudamiento.

Definitivamente, no es la solución. Solo se trata de otro parche más, inclusive mucho más perverso que el vigente, porque intenta disimular los incómodos efectos de corto plazo del aumento de precios y suplirlo por este artilugio camuflado, que solo se notará cuando llegue la cuenta y haya que pagarla. Si no se comprende cabalmente como funciona este mecanismo, pues se seguirá por la senda del imprudente recurso del endeudamiento.

albertomedinamendez@gmail.com

 

ONU busca 20.000 millones para fines humanitarios en 2016

Campamento de refugiados de Jamam

Campamento de refugiados de Jamam, en Sudán del Sur. Crédito: Jared Ferrie/IPS.

 

Por Thalif Deen English version

NACIONES UNIDAS, dic 2015 (IPS) – La crisis de refugiados del mundo, provocada principalmente por los conflictos armados y las persecuciones, seguirá siendo uno de los mayores problemas que enfrentará la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el próximo año.

Casi un millón de refugiados y migrantes cruzaron el mar Mediterráneo en lo que va de 2015, por lo que es probable que el año supere la marca anterior de desplazamiento por la fuerza, señaló el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en un informe publicado el viernes 18.

Pero 2016 podría ser peor si la guerra civil en Siria no amaina y surgen nuevos focos de tensión política, sobre todo en África y Medio Oriente, añade.

“A medida que nos adentramos en 2016, el mundo tiene que aspirar a un nuevo pacto mundial sobre la movilidad humana. Demonizar y poner a estas personas como chivos expiatorios basados en su religión, etnia o país de origen no tiene lugar en el siglo XXI”, declaró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Para lectura completa de este texto http://www.ipsnoticias.net/2015/12/onu-busca-20-000-millones-para-fines-humanitarios-en-2016

El Sur está muy lejos del Norte, también en lo digital

 

Mapa Banda Ancha

Mapa de la velocidad de la banda ancha en América Latina al cierre de 2014, según un informe de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal). Crédito: Cepal

Por Thalif Deen English version

 

NACIONES UNIDAS, 23 dic 2015 (IPS) – El Sur en desarrollo, que consta de más de 130 países, sigue muy rezagado frente a los 34 países industrializados en la carrera por la tecnología digital.

En el Norte industrial, 81,3 por ciento de los hogares tienen acceso a Internet, en comparación con 34,1 por ciento del mundo en desarrollo, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), con sede en Ginebra.

Pero la peor situación la viven los 48 países menos adelantados (PMA), considerados los más pobres de los pobres del mundo, donde solo 6,7 por ciento de los hogares tienen acceso a Internet.

Y aunque la tecnología digital avanza a pasos agigantados, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indica que solo 3.200 millones de los 7.300 millones de habitantes del planeta tienen acceso a Internet.

No obstante, las suscripciones a los celulares avanzaron enormemente y abarcan a casi 7.100 millones de personas, además de que más de 95 por ciento de la población mundial está cubierta por una señal móvil, según la ONU.

Una reunión de alto nivel de la Asamblea General reafirmó uno de los derechos humanos básicos reconocidos por la ONU, que cada persona en el mundo digitalizado de hoy tenga los medios para acceder a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), consideradas impulsoras esenciales del desarrollo sostenible.

La reunión (CMSI+10) celebrada los días 15 y 16 de este mes y que examinó, 10 años después, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información celebrada en Túnez en 2005, consideró las importantes divisiones digitales que existen entre hombres y mujeres y entre las naciones ricas y pobres.

Como señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, más de 80 por ciento de los hogares en los países industrializados tienen acceso a Internet, pero dos de cada tres viviendas en el Sur en desarrollo carecen del mismo.

“Las mujeres son la mitad de la población mundial. Sin embargo, 200 millones menos de mujeres que hombres tienen acceso a Internet. Debemos salvar estas divisiones”, exhortó.

El documento adoptado en la reunión CMSI+10 también se refirió a problemas nuevos y emergentes, como los delitos y los ataques cibernéticos y el uso de las TIC con fines terroristas.

El documento reconoce el protagonismo de los gobiernos en materia de cibersecuridad relacionada con la seguridad nacional. Reconoció además el importante papel que tiene el derecho internacional, especialmente la Carta de la ONU, en la generación de la confianza y la seguridad en la utilización de las TIC por los estados miembros.

Ahmed Shaheed, investigador de la británica Universidad de Essex, dijo a IPS que los recientes atentados sufridos en el mundo reforzaron la necesidad de ser más vigilantes contra el uso de Internet por parte de grupos terroristas, además de los pedidos de mayores poderes de vigilancia para las agencias de seguridad.

“Sin embargo, hacemos hincapié en la importancia de dar pasos medidos y proporcionados que respeten la privacidad y los derechos de todos en una sociedad democrática”, aclaró.

Las medidas que se tomen deben basarse en la evidencia sobre su eficacia y estar fundamentadas en los principios básicos de los derechos humanos de rendición de cuentas, transparencia y no discriminación, destacó.

“Es por eso que pensamos que era tan importante que la CMSI+10 hiciera del enfoque de derechos humanos un pilar central del documento final”, observó el experto.

“El documento final es una gran mejora frente a los borradores iniciales que se redactaron hace varias semanas – y nos satisface la creciente importancia dada a las disposiciones sobre derechos humanos -, pero podría haber hecho mucho más para destacar y abordar los desafíos que las TIC plantean más allá de las cuestiones relacionadas con la privacidad, la accesibilidad y la seguridad “, afirmó Shaheed, exministro de Relaciones Exteriores de Maldivas.

Kathryn Brown, presidenta de la organización independiente Internet Society, expresó su firme apoyo al compromiso con el modelo multiparticipativo, que se adoptó por primera en la cumbre de Túnez.

También se manifestó a favor de la renovación del mandato del Foro para la Gobernanza de Internet y la atención central dada a la creación de un entorno propicio a la digitalización con el fin de cumplir con los 17  Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados en una cumbre celebrada en la ONU en septiembre de este año.

Pero la declaración final no reconoció plenamente el carácter transnacional de Internet como una “red de redes” sin fronteras. Intentó aplicar soluciones nacionales a problemas mundiales, particularmente a los relacionados con la seguridad, dijo Brown a los delegados en Nueva York.

Esa postura se vio agravada por la “lamentable” creencia errónea de algunos de que la cooperación exclusivamente entre los gobiernos alcanza para resolver los problemas que requieren la experiencia y el compromiso de todos, aseguró.

“A medida que más gente – y cosas – accedan a Internet, nos esperan muchos desafíos, conocidos y desconocidos”, advirtió. Y los procesos centrados en los gobiernos son apenas una de las muchas maneras en que las soluciones pueden concebirse e implementarse, opinó Brown.

“Las TIC han desempeñado un papel cada vez más importante en la promoción del desarrollo económico y social, como la mejora de la productividad, la facilitación del comercio, la creación de empleos de calidad, la prestación de servicios… y la mejora de la gobernanza”, afirmó el danés Mogens Lykketoft, el presidente de la Asamblea General.

La Asamblea General también decidió prorrogar el mandato del Foro para la Gobernanza de Internet por 10 años.

Los Estados miembros también pidieron la estrecha alineación entre el proceso de la CMSI y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, destacando la contribución transversal de las TIC a los ODS y la erradicación de la pobreza.

Constance Bommelaer, de Internet Society, dijo a IPS que el documento final acordado representa en general una visión positiva al confirmar el compromiso asumido en Túnez y el principio de un modelo multiparticipativo para la gobernanza de Internet.

Al reconocer la función del Foro para la Gobernanza de Internet, el documento de la CMSI+10 no solo renueva su mandato sino que afirma que los derechos humanos deben ser protegidos en Internet así como lo son fuera de ella.

“Estamos especialmente satisfechos con la manera en que se ha llevado a cabo y gestionado el proceso de examen por los facilitadores de Emiratos Árabes Unidos y Letonia. Puede ser calificado realmente de un éxito”, subrayó.

Traducido por Álvaro Queiruga

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El deber de explicar

explicar

Alberto Medina Méndez

Los que gobiernan no están allí de casualidad. Han llegado a ocupar esas posiciones porque un número considerable de individuos los ha respaldado en las urnas, asignándole la difícil labor de administrar la cosa pública.

No han alcanzado esos puestos contra su propia voluntad. De hecho, se han postulado para ocuparlos sin que nadie los obligue a ello. Han conseguido ese espacio al ser electos o indirectamente cuando fueron convocados por los que realmente contaron con el apoyo de la gente.

Solo tienen que asumir que desde el instante que empiezan a ejercer su función, dejan de trabajar para ellos mismos. Podrán imprimirle su impronta a la tarea cotidiana, pero jamás deben olvidar que no les toca gestionar lo propio sino lo ajeno.

Es por eso, precisamente, que cada decisión significativa debe ser suficientemente justificada y convenientemente explicada. No es un mero gesto del funcionario de turno hacerlo, tampoco es solo una cuestión de educación o sentido común. Es una obligación moral, un verdadero deber.

Desde hace bastante tiempo, la inmensa mayoría de los líderes han preferido continuar con el equivocado esquema vigente, apelando a la mezquindad a la hora de informar sobre el contexto de sus decisiones.

Son pocos los que se animan hoy a explicar lo indispensable. Ellos tienen que optar por algún camino y, por lo tanto, descartar otros. Pero es imprescindible que aporten claridad sobre como resolvieron el dilema, explicitando que esperan que ocurra a partir de la determinación asumida.

Ocultar y manipular es uno de los peores hábitos de la política contemporánea y una demostración empírica de que aun no se ha comprendido la exacta naturaleza de esta suerte de democracia representativa que, con matices, se ha transformado casi en universal.

Que los corruptos y delincuentes de siempre lo hagan es abominable y no sorprende para nada. Pero no menos cierto es que los que están en las antípodas de esa descripción, también repiten cierta versión adaptada de esa misma dinámica, aunque con otro estilo y de un modo menos burdo.

Es importante dejar de mirar hacia atrás, aunque es saludable tener memoria y referencias en el pasado. Pero solo se progresa cuando la meta a superar es más elevada y se logra eludir la comodidad del conformismo.

Para mejorar en esto no se puede depender solo de la voluntad de los circunstanciales gobernantes. Sin caer en la generalización, porque las diferencias son evidentes, es clave entender qué al ejercer el poder, en ciertos aspectos, lo conceptual sigue indemne, sin sufrir alteración alguna.

Algún extraño e incomprensible mecanismo, convierte a ese político que en campaña recurría a la cercanía, en ese nuevo personaje distante, que cree que no tiene sentido justificar cada una de sus decisiones.

Mientras buscaba conseguir votos para acceder al poder se esforzaba por ser carismático, brindaba largas entrevistas a los medios de comunicación y se tomaba el tiempo necesario para dialogar con la gente.

Ya en el gobierno, parece olvidar el modo en el que ha logrado ese lugar, y asume con total naturalidad que no existen motivos suficientes para estar explicando las razones que lo empujan a tomar ciertas determinaciones.

La gestión está repleta de responsabilidades y el tiempo es escaso, pero es vital que el gobernante comprenda que no le hace un favor a la gente cuando explica porque toma un rumbo y no otro, frente a cada disyuntiva.

Explicar no es una alternativa. No se trata de una posibilidad a evaluar. Es su deber hacerlo, y bien. Sus “jefes” son los votantes. Por eso, no solo debe reportarse ante los que lo consideraron el mejor candidato, sino que también debe hacerlo con aquellos que prefirieron a otros postulantes.

Es trascendente que el funcionario comprenda que no administra su patrimonio, sino el de todos los ciudadanos. Por ende, sus resoluciones deben estar enmarcadas en un proceso de profundo análisis y no plagado de las típicas improvisaciones con las que se convive a diario.

Son los ciudadanos los que tendrán que hacer el esfuerzo constante de recordarles cuales son las reglas de juego del sistema representativo. Los que gobiernan están ahí por una decisión cívica y no por arte de magia.

Lamentablemente el poder obnubila a muchos de los mortales, inclusive a aquellos que, hasta ayer, parecían distintos. Es un fenómeno demasiado habitual y casi inevitable. Los que alcanzan el poder tienden a creer, por momentos, que ahora son intocables, iluminados, seres especiales y, por lo tanto, personas que no pueden ser cuestionadas.

Por eso importa que todos los individuos asuman su cuota de responsabilidad para que esto no vuelva a suceder. Habrá que hacerlo  no solo con los más destacados, sino también con cada uno de los funcionarios, de cualquier jerarquía y jurisdicción.

Ellos deben rendir cuenta siempre. Tienen que aportar información completa, minuciosa y pormenorizada. Sus decisiones deben contar con una argumentación sólida, al punto de abundar en detalles.

Nadie espera que acierten siempre, pero sí que asuman el compromiso de brindar informes a sus mandantes, esos que los han colocado en su sitial, ya no para que se ufanen del poder del que disponen, sino para que operen los cambios que la sociedad demanda.

Son solo políticos, hombres y mujeres de carne y hueso, sin supremacía sobre los demás. Tienen en sus manos infinitas responsabilidades y, justamente, una de ellas es el deber de explicar.

albertomedinamendez@gmail.com

Después del 20D: Una España invertebrada

España
Fernando Mires 

No vamos a insistir demasiado en lo que ya se sabía: que las elecciones del 20D consagrarían en España el fin de la vertebración bi-partidista.

Es cierto que los dos partidos del bloque histórico post-franquista, PP y PSOE, conservan -sumando la cantidad de escaños que obtuvieron en conjunto- la mayoría absoluta (123 y 90 respectivamente). Pero aún en el caso de que ambos decidieran armar un compromiso histórico a la española –lo que en el papel se ve fácil pero en la realidad muy difícil- abrirían un enorme espacio para el crecimiento de los de por sí no muy pequeños “partidos emergentes” los que han dejado hace rato de ser emergentes. Hay que repetir entonces la ya manida frase: los nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos llegaron para quedarse.

Realicen o no PP y PSOE un pacto de gobierno, este aparecerá siempre como lo que será: una simple unión en defensa de un pasado que al ser pasado ya no existe. Bien para los conservadores, mal para los socialistas quienes perderían así el último gramo de identidad que les resta: el de ser “la izquierda” frente a “la derecha”. Desde ahora en adelante, si PSOE no decide unir su mala suerte con el PP, deberá compartir el lugar tradicional de la izquierda con Podemos. Les guste o no. Lo más seguro es que no les guste.

En términos generales, si dejamos al lado cifras nominales, el resultado de las elecciones muestra a tres grandes perdedores -PP, PSOE y Ciudadanos – y un solo gran ganador, Podemos.

Que el PP ganaría perdiendo su mayoría absoluta, ya se sabía. Lo que no se sabía era la dimensión de la pérdida. Y bien, esa dimensión fue enorme.

Se dirá que la gran cantidad de votos perdidos es el precio que tuvo que pagar Rajoy al implementar su economía de rescate, imposible de realizar sin llevar a cabo los llamados recortes sociales. Esa es una verdad. Pero también es verdad que Rajoy, para realizar sus reformas, eligió abandonar el primado de la política convirtiendo a su gobierno en una simple oficina de administración financiera.

En aras de la economía, Rajoy se ha desvinculado de todos los temas gravitantes que acosan a España y Europa. Así, ha dejado de ofrecer lo que todo gobernante debe ofrecer a su país: liderazgo. O dicho en otra fórmula: Rajoy obtuvo una muy relativa mayoría pero al precio de perder la hegemonía política sobre el conjunto de la nación.

El segundo gran derrotado fue evidentemente el PSOE. Es cierto que la proyección de Pedro Sánchez, un político de confección, hecho a la medida para el momento, pero sin dotes de liderazgo y conducción estratégica, logró detener en parte la debacle electoral transformándola en una simple derrota. Pero también es cierto que el PSOE, después de las elecciones, es un partido que ha quedado muy mal posicionado. Expliquemos:

De todos los partidos el PSOE aparece como el más indicado para formar parte de un futuro gobierno, ya sea en relación subordinada al PP, ya sea ocupando un aparente lugar de comando en alianza con Podemos. Eso significa que mires hacia donde mires no podrá haber futuro gobierno sin la participación del PSOE. Pero a la vez, mires hacia donde mires, cualquiera de esas dos alternativas trae consigo la posibilidad de un fraccionamiento interno del PSOE.

Si el PSOE une su destino con el PP la rebelión de sus bases de izquierda ya es cosa programada. Si une su destino a Podemos, perderá gran parte de su mejor capital, el centro político. ¿Imagina alguien a Felipe González y a Pablo Iglesias formando parte de una misma coalición? Más fácil sería unir al agua con el aceite.

Tanto o más grave es la situación para el PSOE si se considera que el único árbol en donde podía afirmarse, el emergente Ciudadanos, es el tercer perdedor de la jornada. La alianza PSOE- Ciudadanos aparecía como una combinación ideal para un eventual gobierno siempre y cuando Ciudadanos lograra mantener el caudal de votos que tres semanas antes de las elecciones parecía disfrutar según todas las encuestas.

¿Qué pasó con Ciudadanos? Algo muy simple: fue bloqueado por una confabulación de los tres partidos restantes.

En efecto, los tres partidos restantes del cuadrilátero estaban interesados en mantener el dualismo izquierda- derecha del cual son tributarios. En ese sentido Ciudadanos rompía los esquemas, desarticulaba los alineamientos y quitaba votos a los otros tres partidos. El PP lo veía como competidor en el espacio de la derecha. El PS perdía votos centristas que emigraban a Ciudadanos y Podemos estaba interesado en recomponer el orden ideológico (izquierda-derecha) de la Guerra Fría, único lugar en donde se siente seguro.

En los debates pre-electorales fue notorio que había un acuerdo tácito (y quizás no tan tácito) entre PSOE y Podemos para arrinconar a Ciudadanos hacia la derecha a fin de hacerlo aparecer como un PP más chico. No bastó la reacción de Albert Rivera al proclamar, tres días ante de las elecciones, que no apoyaría al PP en la configuración de un nuevo gobierno. Palabras tardías. Los votantes más conservadores de Ciudadanos volvieron al redil del PP y Ciudadanos no tuvo el tiempo necesario para recuperar los votos centristas e incluso los izquierdistas perdidos frente a sus otros dos contrincantes.

En todo caso Ciudadanos mantiene su identidad de partido no alineado, identidad que puede ser muy útil si se da el caso de que las elecciones deban ser repetidas al no producirse ningún acuerdo. Pero eso es en este momento una simple especulación.

El único ganador ha sido, en consecuencias, Podemos. No obstante, las razones que explican su gran votación (69 escaños) hay que ponerlas en el inventario no tanto de su proyecto histórico (que no tiene) sino en el de la ausencia de alternativas políticas mostradas por sus contrincantes principales, sobre todo el PSOE.

Por una parte Podemos fue el partido que con su ataque continuo a toda la clase política (“la casta”) capitalizó mejor que otros la difusa idea de un “cambio”. Muchos votos que recibió Podemos fueron productos del desencanto español frente a la corrupción y burocratización manifiesta de los partidos de la era bi-partidista. Algo así como el deseo de “que se vayan todos”, tan popular una vez en Argentina.

Por otra parte Podemos logró insertarse entre “las masas post-industriales” (Touraine) de trabajadores sin puesto fijo, trashumantes sociales, desarraigados de la pos-modernidad, en fin, de los “indignados” sin partido. Ese mismo espacio que en Francia ha sido cubierto por el neo-fascismo del Frente Nacional se encontraba en España a libre disposición de Podemos. Pero solo en parte. Estamos hablando de un electorado volátil, sin pertenencias políticas estables, susceptible de ser movilizado desde uno hacia otro extremo.

Sin embargo, la razón principal del ascenso de Podemos hay que encontrarla en la increíble audacia y demagogia de su líder Pablo Iglesias. Situado Podemos hasta hace algunas semanas muy por debajo de los otros tres partidos, Iglesias realizó una movida desde el punto de vista electorero, hábil, pero desde el punto de vista político, muy peligrosa: concertó un pacto con los independentismos e incluso con los secesionistas catalanes de izquierda. Así llegó a convertirse, sobre todo con su apoyo a un plebiscito en Cataluña, en el candidato español de la no-España. Después de haberse presentado como el candidato de la anti-política, en las elecciones del 20 D emergió de pronto como el candidato de la disociación nacional. El representante más genuino de una España invertebrada.

“España invertebrada” es, como es sabido, el título de un clásico de José Ortega y Gasset. En ese libro, el filósofo, con agudeza insospechada de sociólogo, nos hablaba de los dos grandes peligros que se avecinaban sobre la España de pre-guerra. Uno era el separatismo regional, representado tanto ayer como hoy por los movimientos independentistas. El otro era el separatismo social, representado por los comunistas y socialistas de su tiempo. Hoy ambos peligros aparecen de nuevo, pero esta vez ocultos en el ropaje libertario y en las cabelleras despeinadas de los podemistas.

Quizás más temprano que tarde, PP, PSOE y Ciudadanos, se verán obligados a formar un dique de contención frente al peligro de la doble disociación representada potencialmente por Podemos. Por cierto, no estamos hablando de la política de mañana. Pero sí, tal vez, de la de pasado mañana.

Ortega y Gasset, el gran filósofo de la palabra galana, es hoy más actual que nunca.

@FernandoMiresOl

 

Feliz Navidad para democracia

Feliz Navidad

La unidad de los franceses

fRAncia

Fernando Mires

Un suspiro de alivio emitido al unísono por todos los demócratas de Europa fue sentido a lo largo y ancho del continente al ser dados a conocer los primeros resultados de las segunda vuelta de las elecciones regionales de Francia. La derecha republicana y los socialistas cerraron el paso, otra vez, al Frente Nacional.

Vale la pena remarcar  ese “otra vez”. Quien sabe si por descuido o ignorancia la mayoría de los comentaristas olvidó mencionar que ese día 13 de Diciembre de 2015 había ocurrido no una repetición (la historia no se repite) pero sí una reiteración histórica.

El 21 de Abril de 2002, efectivamente, todos los partidos democráticos se unieron por primera vez en su historia para impedir que Le Pen, no Marine, sino su padre Jean-Marie, se hiciera del poder. Jacques Chirac fue elegido presidente gracias al desafío de Le Pen y al apoyo de los socialistas.

Quien fuera ministro de Chirac, el ex presidente de la república Nicolás Sarkozy, aprendió la lección. La segunda vuelta de las regionales consagró a su partido como el dique destinado a frenar el avance del Frente Nacional. En cierto sentido las regionales del 13-D fueron un ensayo general de cara a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en el 2017.

Si en la primera vuelta vuelve a ganar la Le Pen, lo más probable es que en la segunda  Sarkozy será elegido presidente. Es su cálculo. Siempre  y cuando, por supuesto, Marine no logre batir su propio record, el de esos 6,8 millones de votos que consagraron al Frente Nacional como el partido más votado de Francia.

Todo es posible. Marine, política sagaz, ha logrado sacarse de encima la imagen plebeya que enorgullecía a su padre integrando en su partido a los sectores más conservadores, pero sin  perder el voto popular que una vez apoyó a Jean Marie. Aunque esta vez no se trata de trabajadores arrojados a la intemperie después del colapso del Partido Comunista, sino de una masa social post-industrial que ni siquiera cuenta con posibilidades de articularse en forma clasista, como logró captar Alain Touraine al comentar la pérdida del que fuera uno de los bastiones imbatibles de la izquierda: Marsella.

En cierto sentido, Marine, junto a su carismática sobrina, Marion Maréchal, de apenas 26 años de edad, ha logrado establecer una alianza entre aristócratas de la extrema derecha con la “chusma” post-industrial. De acuerdo a Hannah Arendt esa alianza constituye el núcleo de todo fascismo. Neo o post- fascismo, no importa. Es fascismo en sus nítidas expresiones: aversión a los extranjeros, odio a la clase política, oposición a la Europa unida y, no por último, un rechazo apenas encubierto a  la democracia como forma de convivencia ciudadana.

Afortunadamente en Francia hay segundas vueltas electorales. Gracias a esa posibilidad las fuerzas políticas reconocen afinidades y antagonismos. Cuando hay solo una vuelta pueden ser formadas coaliciones entre partidos, es cierto,  pero estas ocurren a espaldas del pueblo elector. En Alemania se dice, con cierta razón, “cuando yo voto, nadie sabe donde va a parar mi voto”.

En el caso de una segunda vuelta no solo los partidos son reactivados en busca de un nuevo posicionamiento. También lo son los electores. Así, en Francia, los indecisos y abstencionistas tienen la oportunidad de reconocer el antagonismo principal. Ese enemigo común es desde hace ya muchos años el Frente Nacional.

“Fue una victoria pírrica”, dijo el politólogo Jean Ives Camus. “Los electores votaron en contra de alguien pero no a favor de algo”. Creo que en ese punto el politólogo se equivoca. No hay nada más político que ese momento en el cual los electores  reconocen un enemigo común. Es cierto que ellos no votaron por un programa. Pero sí lo hicieron a favor de algo que está más allá de cualquier programa.

En primer lugar los ciudadanos votaron por los valores que ha hecho suyos Francia desde los tiempos de la revolución. Votaron por una república democrática, por un ideal de sociedad sin exclusiones sociales ni raciales, y no por último, por esos derechos humanos que no son solo para los franceses sino para todos los habitantes de la nación.

En segundo lugar votaron por la integridad de Europa. Efectivamente, para nadie es un misterio que la familia Le Pen está en contra de la Unidad Europea. ¿Qué sería de esa unidad sin Francia? Aún peor: una Francia lepenista podría convertirse en la vanguardia de los ultranacionalismos europeos, hoy desarticulados entre sí.

Que los ultranacionalismos gobiernen en Polonia y Hungría no afecta a la integridad continental. Pero si ocurre en Francia, habría que despedirse, quizás por mucho tiempo, del ideal de una Europa unida.

Hay un tercer punto que debe haber preocupado a los electores más informados. Marine Le Pen no oculta sus simpatías por la Rusia de Putin. Un mayor acercamiento entre Rusia y Francia  podría llevar a Europa a dividirse en dos fracciones: una pro-Putin liderada por Le Pen, y otra, que si bien está de acuerdo en el diálogo con Putin, no está dispuesta a hacer concesiones al expansionismo territorial ruso. Como es sabido, esta segunda fracción es liderada actualmente por Merkel. En ese sentido, un triunfo de Marine Le Pen significaría una derrota para todo el occidente político.

Interesante es destacar, por último, que el gran ganador de la jornada electoral de Diciembre fue un perdedor. No nos referimos esta vez al Frente Nacional. Nos referimos a los socialistas.

Con una generosidad digna de ser imitada (no solo en Europa) los socialistas sacrificaron sus propias pretensiones en dos regiones apoyando a sus rivales, los republicanos de Sarkozy. Mostraron así una clarividencia extraña en los políticos europeos. Entendieron que esta vez no se trataba de una lucha en el espacio político, sino por el espacio político.

Francia mantiene una deuda con sus socialistas. Han llegado a ser los verdaderos nacionalistas del país.

El deshielo entre EE.UU y Cuba avanza con interrogantes

Cuba

Un grupo de mujeres aguardan su turno para comprar los alimentos que se venden de manera racionada a la población en un establecimiento estatal en La Habana, Cuba, el 21 de noviembre 2015. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS.

 

Por Patricia Grogg

LA HABANA, 16 dic 2015 (IPS) – Si bien la normalización de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba avanza a buen paso y las banderas de uno y otro país flamean orgullosas desde julio pasado en La Habana y Washington respectivamente, el año transcurrido desde el anunciado deshielo deja aún muchas interrogantes.

Para profundizar esn este enlace http://www.ipsnoticias.net/2015/12/el-deshielo-entre-eeuu-y-cuba-avanza-con-interrogantes

El derecho y los hechos

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 16/12/15)

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www.eluniversal.com/opinion/151216/el-derecho-y-los-hechos

Enfocarse en la transición

El siguiente es un artículo de opinión del politólogo argentino Alberto Medina Méndez, donde explaya una serie de consideraciones dignas de ser tomadas en cuenta en cualquier país que enfrenta un cambio.

Alberto Medina Méndez

Alberto Medina Méndez

La euforia ha ocupado un lugar preponderante en este momento político, como pocas veces antes había sucedido. Tal vez ha sido un fenómeno demasiado desproporcionado. La alegría generada por el fin de un ciclo ha empujado, casi inevitablemente, a un exitismo algo desmedido.

Lo que ha quedado atrás fue realmente lamentable, nefasto, patético. No solo lo económico ha quedado virtualmente destruido, sino que también lo institucional ha sentido el impacto de una era de absurdos dislates.

En este contexto, el punto de partida desde el que se debe emprender el nuevo viaje estará plagado de contrariedades. Es justamente por eso, que resulta imprescindible abandonar la actual dinámica de los festejos anticipados para pasar a una fase más operativa, la de la acción concreta, esa que marcará ineludiblemente el verdadero sendero a recorrer.

Todos recitan esta idea de que lo que viene no puede ser peor que lo anterior, y que inexorablemente al concluir este primer tramo, el país estará en condiciones inmejorables de mirar el porvenir con mayor optimismo.

Ese recorrido entre el presente y el futuro, ni siquiera se ha iniciado. Las emotivas celebraciones, la felicidad incontenible de muchos y las enormes expectativas de tantos ciudadanos que se gestaron desde la bisagra política que produjo el resultado electoral reciente, no ayudan demasiado a transitar este trayecto de un modo sensato, prudente y racional.

Es vital entender que no es saludable saborear el triunfo antes de lograrlo. Luego de esta etapa funesta que se ha vivido viene otra, bien diferente, repleta de sacrificios e inconvenientes. Los escollos estarán por todas partes y no todos se han explicitado de un modo transparente como para estar seguros de que solo se trata de un difícil trance sobre el que todo se sabe.

Hoy se visualiza, pero con cierta dificultad, una larga lista de problemas que se deberán afrontar. También queda claro que al concluir esa compleja instancia se estará en una mejor posición, y que desde ese momento recién se podrá construir con elementos más tangibles, el desarrollo anhelado.

Para que eso suceda falta bastante y lo que habrá que atravesar no será nada sencillo. Los tropiezos serán múltiples, los desafíos que deben ser superados son extremadamente exigentes, y las soluciones a cada uno de esos obstáculos requieren de una fortaleza enorme, ideas absolutamente claras e implementaciones muy precisas, pertinentes y atinadas.

Lo que ha quedado atrás era malo, muy malo, pero nadie puede ofrecer garantías sobre el futuro inmediato. Por eso importa comprender la naturaleza de este proceso y concentrarse con muchas energías en lo cotidiano, en el paso a paso, para sortear con perseverancia, algunos de los problemas que forman parte del extenso inventario heredado.

Administrar la transición no será nada fácil. Muy por el contrario será muy difícil, pero no solo por la inusual complejidad de los asuntos, sino porque en ciertas cuestiones no existe siquiera un acuerdo razonable, ni en la sociedad, ni en la política, acerca de cómo encarar las eventuales soluciones.

Fue posible construir un consenso relativamente sólido para vencer en las urnas al oficialismo de turno, pero gobernar requiere de un talento totalmente distinto, y la ausencia de buenas ideas, de planes debidamente diseñados, a lo que se agrega el desconocimiento de la real situación recibida, parecen ser solo una parte del intrincado escenario a enfrentar.

Es razonable que se haya festejado con entusiasmo, pero se debe tomar nota de que la batalla no ha concluido. El populismo solo se encuentra agazapado, esperando su nueva oportunidad y no se quedará inmóvil después de la derrota. Ellos son parte del juego y se asegurarán de que los que tienen responsabilidades no se salgan con la suya. Una gestión exitosa en el presente sería el verdadero final de esa generación de demagogos que gobernó tanto tiempo y no están dispuestos a resignarse a esa situación.

La lucha política será contra propios y extraños, y las dificultades se presentarán desde el primer momento, de un modo hostil, sin dar tregua alguna que permita reordenar las fuerzas para abordar cada asunto.

Se necesitará de suficiente paciencia ciudadana y, bajo esas circunstancias, será trascendente colocar las expectativas en el lugar apropiado. No menos relevante será que la sociedad toda internalice su rol esencial en este período, acompañando con vigor lo que se haga bien y señalando con idéntico énfasis cuando se desvíe el rumbo o los ritmos sean exageradamente graduales.

El tiempo de los festejos terminó y ya forma parte del pasado. Hablar de futuro como si todo estuviera resuelto, también sería un imperdonable error. Habrá que encaminar los bríos con firmeza para actuar con un astuto sentido de la oportunidad, y de ese modo solucionar los problemas uno a uno o, al menos, mitigar sus infames daños habituales.

Es indispensable poner el máximo de concentración posible en superar esta coyuntura con mucha inteligencia. Se deben orientar todas las energías en esa dirección. De nada sirve vivir hablando del pasado y mirando por el espejo retrovisor. Tampoco resulta útil cantar victoria antes de tiempo. En todo caso, bien vale prepararse con gran determinación para enfocarse en la transición.

albertomedinamendez@gmail.com

Medio Oriente: Toneladas de tinta y millones de palabras, pero…

 

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Análisis de Baher Kamal English version

Este es un análisis de Baher Kamal, periodista de nacionalidad española y origen egipcio, donde desmitifica alguno de los estereotipos más comunes sobre los árabes, la región de Medio Oriente, los musulmanes y el islam

MADRID, 14 dic 2015 (IPS) – De todos los temas sobre los que se han vertido toneladas de tinta y dicho millones de palabras, pero con frecuente escasez de información de fondo, pero en cambio basándose en general en supuestos erróneos que conducen a conclusiones equivocadas, el de Oriente Medio es quizás uno de los más destacados.

Para empezar, es creencia común -demasiado reiterada por los medios- que existe un tal “mundo árabe” o “nación árabe”. Los políticos y medios de información árabes hablan, además, de “patria árabe”.

Simplemente esto no es exacto.

En primer lugar, porque muy poco tiene que ver uno de Mauritania con uno de Omán; un marroquí con un yemení; un egipcio con un bahreiní, y un iraquí con un somalí, solo por mencionar algunos ejemplos. Cada uno ellos posee diferentes raíces étnicas, historia, lengua original, tradiciones y creencias religiosas.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2015/12/medio-oriente-toneladas-de-tinta-y-millones-de-palabras-pero

Lo imposible fue posible: se firmó acuerdo climático en París

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El presidente de la COP21, Laurent Fabius, en el centro, y otros líderes de la cumbre de París aplauden y hacen señales de victoria al lograrse el histórico acuerdo universal y vinculante para afrontar el cambio climático. Crédito: CMNUCC

 Por Diego Arguedas Ortiz

 PARÍS, 12 dic 2015 (IPS) 

– Lo imposible fue posible. Gobiernos de 195 países hicieron historia al firmar este sábado 12 en París el primer acuerdo universal y vinculante para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos negativos del cambio climático en el mundo.

Tras 14 días de intensas negociaciones en el seno de la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), diplomáticos y ministros, algunos emocionados hasta las lágrimas, aplaudieron el llamado Acuerdo de París, como el cierre de un largo proceso de cuatro años y con muchas paradas por todo el mundo.

Un proceso hilvanado por la diplomacia francesa logró evitar el destino del fallido acuerdo climático del 2009, el último intento en lograr un acuerdo climático global, y entregó un robusto tratado que incluye elementos que van desde el respeto a los derechos humanos y la integridad de los ecosistemas hasta las obligaciones financieras de los países.

Para la lectura completa de este texto el siguiente enlace http://www.ipsnoticias.net/2015/12/lo-imposible-fue-posible-se-firmo-acuerdo-climatico-en-paris

Una visión republicana

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Por Agustín Laje

Que con las palabras no sólo se dicen cosas, sino que también se hacen cosas, es algo que sabemos por lo menos desde los estudios del célebre filósofo del lenguaje John Langshaw Austin. ¿No tiene acaso el discurso una dimensión performativa, capaz de generar efectos sociales que van mucho más allá del mero acto de describir?

Si esto es así, es probable que el discurso de asunción del nuevo Presidente de la Nación, Mauricio Macri, haya instaurado de una vez por todas en el escenario público el plexo de valores republicanos que, desde el retorno de la democracia hasta nuestros días, siempre ocupó un relegado segundo plano, cuando no fue directamente silenciado por completo.

Y no ha de extrañarnos que así haya sido. En efecto, tras la retirada del último gobierno de facto el valor que se ubicó en el centro de la axiología política argentina fue el de la democracia. “Con la democracia se come, se cura y se educa” fue quizá la frase que sintetizó la centralidad del mecanismo democrático que sobrevino como reacción dialéctica a su propia ausencia.

Pero democracia y república no constituyen cosas idénticas. La una refiere principalmente al mecanismo por el cual se arriban a decisiones colectivas en una competencia por el voto popular (siguiendo a Joseph Schumpeter). La otra refiere a un marco institucional en el cual se haga efectiva la separación de los poderes, la igualdad ante la ley y las libertades individuales que fortalecen los espacios de la sociedad civil frente a la política.

La democracia moderna asume que el componente republicano es parte de su esencia misma. En efecto, una democracia desprovista de república no es mucho más que el imperio de la fuerza de la turba, y en el pensamiento político tal cosa ha tomado diversos nombres: “demagogia” la llamó Aristóteles, “tiranía de las mayorías” la designó Alexis de Tocqueville, “cesarismo plebiscitario” la den1ominó Max Weber. Nosotros hemos preferido llamarla “populismo”, con especial frecuencia en esta última década.

 

El origen de la idea de República suele ubicarse en la Roma antigua, esa que fascinó al historiador griego Polibio que, retenido allí durante diecisiete años, halló la explicación de su grandeza en la forma mixta de su gobierno y en el hecho de que los poderes (cónsules, senado y asambleas populares) se frenaban recíprocamente; esa de cuya entraña salieron hombres como Cicerón que, precisamente en su libro “La República”, dirá que ésta es la “cosa pública”, siendo el público no mera multitud, sino “grupo de hombres asociados unos con otros por su adhesión a una misma ley y por cierta comunidad de intereses”.

Diversos poderes frenándose unos a otros, y un Estado regido por la ley, estaban ya en el origen mismo de la idea republicana, la cual será apuntalada en el mundo moderno por pensadores como Montesquieu y John Locke, quienes pusieron los valores de la libertad que emanaba de un gobierno sometido al imperio del derecho y a la división de poderes, frente al absolutismo de su época.

El discurso de asunción de Macri retoma de alguna manera esta tradición política en el hincapié puesto sobre tres ejes fundamentales: volver a hacer del Poder Judicial un poder independiente de los caprichos del Ejecutivo (“no habrán jueces macristas” remarcó el flamante Presidente); hacer efectiva la igualdad ante la ley, en una cruzada que prometió contra la corrupción de quienes han tratado a los bienes públicos como si fuesen privados, y a los bienes privados de los demás como si fuesen públicos; y reforzar los espacios de la sociedad civil, luchando contra el narcotráfico, cerrando la grieta social que el gobierno saliente dejó, alimentando el diálogo y la tolerancia, innovando en materia educativa y apostando a una “igualdad de oportunidades” en implícito detrimento de la igualdad de resultados tan típica del facilismo populista.

El discurso de Macri fue novedoso por su tono, tan distinto del tono arrogante y mandón con el que Cristina Fernández de Kirchner acostumbraba a monologar, pero sobre todo por su contenido. Y es que si con una palabra puede resumirse ese contenido, es con la palabra República.

Es probable que así como el último gobierno de facto trajo sin quererlo, en virtud de un movimiento dialéctico, al centro de la política el ideal democrático, el populismo kirchnerista trajo del mismo modo su propia antítesis: el ideal republicano.

Sólo resta esperar que el proceder del nuevo Gobierno le dé la razón a John Austin, y que con las palabras no sólo se digan cosas, sino también que se hagan. Y que, en una palabra, una visión republicana llene el espíritu de nuestra democracia.

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