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Democracia siglo XXI

mes

septiembre 2011

Audio: “El falso partido de sofbol”

Teódulo López Meléndez

Audio: “El falso partido de sofbol” Salud de Chávez, Brasil, Guyana, periodista http://www.ivoox.com/falso-partido-sofbol-audios-mp3_rf_819818_1.html   Un anaísis de la rueda de prensa del presidente Chávez hoy (salud, Guayana, Brasil, periodista)

Cinco retos que tienen los políticos para poder sostener el planeta

Por BAN KI-MOON*

 

Se acerca el nacimiento del bebé número siete millones y se necesita cambiar el plan de acción.

Ban Ki-moon urge crear, en vísperas del nacimiento del bebé número 7 mil millones de la Tierra, en octubre, una agenda que se proponga un desarrollo verdaderamente sostenible.

A finales del próximo mes, un niño va a nacer, será el ciudadano del planeta Tierra número siete mil millones. Nunca conoceremos las circunstancias en las que nacerá este niño o niña. Mas sí sabemos que este infante entrará a un mundo de grandes e impredecibles cambios en los ámbitos medio ambientales, económicos, geopolíticos, tecnológicos y demográficos.

La población mundial se ha triplicado desde que se crearon las Naciones Unidas, en el año 1945. Y nuestras cifras siguen creciendo, junto con las correspondientes presiones sobre la tierra, energía, alimentos y agua. La economía global también está generando presiones: el creciente desempleo, la ampliación de las desigualdades sociales y el surgimiento de nuevas potencias económicas.

Estas tendencias vinculan el destino y el futuro de los siete mil millones de personas de hoy en día como nunca antes lo hicieron. Ninguna nación por sí sola puede resolver los grandes desafíos globales del siglo XXI. La cooperación internacional es una necesidad universal.

La sexagésima sexta reunión de la Asamblea General de la ONU es una oportunidad renovada para que los países del mundo dejen de lado intereses estrechos y de corto plazo para comprometerse con los esfuerzos de cooperación con el fin de ocuparse de los imperativos de largo plazo de la humanidad. En un momento en el que todas las naciones están experimentando desafíos individuales, tenemos la necesidad de forjar una agenda común a nivel mundial que pueda ayudar a asegurar que el bebé número siete mil millones como también las futuras generaciones crezcan en un mundo caracterizado por paz, prosperidad, libertad y justicia que sean sostenibles.

Los cinco imperativos

Para ayudar a crear este futuro, estoy centrando mi segundo mandato como Secretario General en los cinco imperativos globales, que son cinco oportunidades generacionales para dar forma al mundo del mañana mediante las decisiones que tomemos hoy.

El primero y el mayor de estos imperativos es el desarrollo sostenible. Todos debemos entender que salvar nuestro planeta, sacar a las personas de la pobreza y promover el crecimiento económico son una y la misma lucha. Tenemos que conectar los puntos entre el cambio climático, la escasez de agua, la escasez de energía, la salud global, la seguridad alimentaria y el empoderamiento de las mujeres. Las soluciones de un problema deben ser las soluciones para todos los problemas.

En los próximos cinco años, tenemos que crear una nueva visión económica para el desarrollo sostenible y forjar un consenso mundial sobre un acuerdo vinculante concerniente al cambio climático. Fomentar el crecimiento económico, lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y combatir el cambio climático dependerán de la creación de un nuevo sistema de energía para el siglo XXI y de extender todo ello para que llegue a cada una de las personas en el planeta.

La prevención como un marco para la cooperación internacional es una segunda oportunidad. Este año, el presupuesto de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz llegará a un total de 8 mil millones de dólares. Piénsese en lo que se podría ahorrar al evitar conflictos; por ejemplo, mediante el despliegue de misiones de mediación política, en lugar del despliegue de tropas.
Sabemos cómo hacer esto. Nuestro historial, en Guinea, Kenya y Kirguistán, así lo demuestra.

Un tercer imperativo es construir un mundo más seguro y más protegido. En este esfuerzo, debemos ser valientes en la defensa de la democracia, los derechos humanos y la paz. Este año, conseguimos uno de nuestros logros emblemáticos con la restauración y protección de la paz en Darfur, Costa de Marfil, Egipto y en otros países. Pero el odio y derramamiento de sangre aún actúan como una barrera a nuestra visión de paz.

Callejones sin salida

En el Oriente Medio, debemos romper el callejón sin salida. Los palestinos merecen un Estado. Israel necesita seguridad. Ambos quieren paz. Un acuerdo negociado puede producir estos resultados, y la ONU es una plataforma para forjar dicha paz.

Por lo tanto, también vamos a continuar nuestros esfuerzos para fomentar la gobernabilidad democrática en Irak, Afganistán, la República Democrática del Congo y Sierra Leona. Y, en nombre de toda la humanidad, vamos a seguir impulsando el desarme y la no proliferación nuclear, para coadyuvar al logro de un mundo libre de armas nucleares.

La cuarta gran oportunidad es apoyar a los países en transición. Los dramáticos acontecimientos de este año en el norte de África y el Medio Oriente inspiraron a las personas en todo el mundo.
Ayudemos a que la ‘primavera árabe’ sea una verdadera época de esperanza para todos.

En Libia, estamos desplegando una nueva misión de apoyo de las Naciones Unidas con el fin de ayudar a las autoridades de transición del país en el establecimiento de un nuevo gobierno y orden jurídico que estén en consonancia con las aspiraciones del pueblo libio. Siria es un motivo de especial preocupación. Durante seis meses, hemos visto una escalada de violencia y represión. El Gobierno ha prometido en repetidas ocasiones llevar a cabo reformas y escuchar a su pueblo. No lo ha hecho. Ahora es el momento de actuar. La violencia debe terminar.

Participación de la mujer

Por último, pero no por eso menos importante, se encuentra el imperativo de trabajar con y para las mujeres y las personas jóvenes.

Las mujeres ocupan más de la mitad del planeta y representan gran parte del potencial sin explotar del mundo. Necesitamos su participación plena, en el ámbito gubernamental, en los negocios y en la sociedad civil. La ONU ha otorgado una alta prioridad a la promoción de las mujeres en todos los niveles de la Organización, y este año, por primera vez, la ONU Mujeres está funcionando para promover los intereses y derechos de las mujeres en todo el mundo.

Siete mil millones de personas dirigen sus miradas hacia las Naciones Unidas para encontrar soluciones a los grandes retos globales del mundo. Ellos tienen diferentes orígenes y religiones, pero tienen sueños y aspiraciones comunes. Nuestro futuro depende de aunar estos derechos universales y talentos individuales en una causa común. Dejemos que comience nuestra agenda común.

* Secretario General de las Naciones Unidas.

BAN KI-MOON*
PROJECT SYNDICATE
NEW YORK.

 

Libros: Hacia una democracia ambiental administrativa para el siglo XXI

 

La participación pública en la evaluación de impacto ambiental y ambiental estratégica

Detalles de libro:

ISBN-13:

978-3-8454-8462-4
ISBN-10: 3845484624
EAN: 9783845484624
Idioma del libro: spanish
Notas y citas / Texto breve: Esta investigación esta ligada a los grandes retos que la transformación del derecho administrativo debe afrontar, ante la necesidad de articular una democracia efectiva en la que participen todos los sujetos interesados en la protección del medio ambiente en un contexto global. Su idea central es que la participación pública puede constituirse como un elemento indispensable para vertebrar el desarrollo sostenible de la mano de los instrumentos de evaluación de impacto ambiental y de evaluación ambiental estrategica. Es importante precisar que no se trata de que la participación pública en la gestión administrativa sustituya el papel que tiene la democracia representativa en la conformación del Estado de Derecho y la actividad pública. Se trata más bien de complementar e integrar adecuadamente el debate público permitiendo que los interesados y el público intervengan en la definición del interes general. Al incluir la participación pública en los procedimientos de evaluación ambiental y garatizar su funcionamiento apropiado se estaria configurando un nuevo tipo de democracia ambiental administrativa para el siglo XXI.
Por (autor): Juan Manuel Gomez Rodriguez
Número de páginas: 448
Publicado en: 23.09.2011
Categoría: Derecho Público, Derecho Procesal Administrativo, Constitucional

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La permanencia de lo humano


Teódulo López Meléndez

Los futurólogos, cuyas descripciones exceden a la ciencia ficción, nos hablan de una industria y de una agricultura completamente robotizadas, lo que sucedería incluso con las guerras si es que ellas persisten en la agenda humana. Las cárceles desaparecerían sustituidas por microchips implantados, tal como hoy las pulseras electrónicas se asoman para controlar a quienes han delinquido. Terminará la discapacidad debido a prótesis inteligentes e inclusive las quemaduras con efectos desastrosos serían cosa del pasado ante la implantación de de una piel artificial sensible a la temperatura y al tacto. La nanotecnología habrá perfeccionado implantes sustitutivos de órganos o ellos podrán regenerarse a partir del propio cuerpo del afectado. Aquellas imágines de teletransportación se convertirán en realidad y podremos instalarnos un disco duro adicional para aumentar nuestra capacidad de memoria.

Podríamos detenernos en mil y un pronóstico de lo que las nuevas generaciones tendrán o vivirán, pero en algo podemos estar de acuerdo sin necesidad de disparar la imaginación hacia la fantasía y es en lo que plantea en sus ensayos sobre neuropolítica el Dr. Timothy Leary cuando nos asegura, además de que la meta suprema de la ciencia es la extensión indefinida de la vida humana,  que para que ello suceda se requieren dos cosas, la migración espacial y la elevación de la conciencia-inteligencia del hombre para que sea capaz de acceder a estos escenarios.

Así lo hemos dicho muchas veces: el futuro del hombre está en el espacio exterior, en convertirse en habitante de otros mundos, pero para ello, para su supervivencia, deberá romper los límites de su actual conciencia. Es posible que para lograrlo debamos marchar hacia un comunitarismo extenso que exceda a las agrupaciones de hoy, fundamentalmente basadas en la tecnología, como ya lo asoman las redes sociales y la degradación de viejas instituciones desde la familia hasta el Estado-nación. Esto es, podríamos estar marchando hacia una evolución artificial, lo que también podría establecer las nuevas diferencias entre los que los analistas del futuro llaman los “mejorados” y entre quienes se han negado a ello. La relación del hombre con las máquinas ha sido tema especulativo permanente entre los autores de ciencia ficción, como sucede en Matrix donde se funciona a base de chips en el cerebro.

No nos detengamos en detalles sobre nuestra apariencia, en si las computadoras nos harán más pequeños debido a la inmovilidad y nos pareceremos a los dibujos que se han hecho de supuestos extraterrestres que han estado por aquí en platillos voladores. La realidad es que para enfrentar el futuro en cualquiera de sus manifestaciones debemos aprender y aprender más rápido. Los países del futuro, si es que existen países como los conocemos, que tengan mayor probabilidad de éxito serán aquellos serán aquellos capaces de acumular más conocimiento y aprendizaje. En alguno de mis textos anteriores he estado insistiendo en lo que es ya una expresión común en las ciencias sociales de hoy: una sociedad del conocimiento. Para ello no nos podemos distraer en discusiones banales o en prácticas políticas añejas, olvidando que debemos crear aprendizaje organizacional y transformar todos los procesos escolares. Transformarlos para inculcar valores de lo humano, esto es, de lo que ha impedido la destrucción de nuestra especie y que hoy todavía llamamos así, valores, tales como ética, verdad, moral y sentimientos. Posiblemente lo que los antiguos griegos llamaron la Sophia, la sabiduría. El conocimiento no es la recepción de información, lo es de saberse a uno mismo y en consecuencia quedar educado para la vida. Cuando esto se logra entonces se busca el conocimiento y se adquiere para un sentido común de pertenencia. Más allá de los avances tecnológicos o de nuestro logro de conquista de nuevos mundos, será ello lo que haga posible la permanencia de lo humano.

teodulolopezm@yahoo.com

“Israel, el más incompetente gobierno de su historia”

Audio de Teódulo López Meléndez

http://www.ivoox.com/israel-mas-incompetente-gobierno-su-historia-audios-mp3_rf_812044_1.html

Consentir lo inadmisible

 

Por Alberto Medina Méndez

Ciertos hechos, algunos malos hábitos, parecen haberse incorporado al paisaje cotidiano y vinieron para quedarse aparentemente. Es que la sociedad ha iniciado un proceso de naturalización de sus errores, considerando normal, a lo inaceptable.

La corrupción es, en ese sentido, uno de los paradigmas más fuertemente instalados en la comunidad. Ya es parte de la escenografía y empezamos a asumirla como una cuestión con la que debemos convivir.

Hasta hace poco, solo repetíamos aquella cita, que se atribuye a Benjamín Franklin, que dice que “en este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y los impuestos”. Pues habrá que agregarle de algún modo una nueva certeza, la de cohabitar  con la corrupción.

Que la política haya hecho un despliegue de sus artes, perfeccionando la forma en la que se financia, que los perversos sigan aprovechando sus éxitos electorales para enriquecerse a costa de la ingenuidad de muchos, y la pasividad de otros, puede admitirse como esperable. Pero lo que no es aceptable, es que una sociedad que despotrica contra la deshonestidad acepte mansamente esa realidad, con impotencia, se entregue y claudique.

La inútil retórica que intenta repartir responsabilidades entre los que corrompen y los corruptos, no justifica a los espectadores de esta historieta. Somos parte del sistema. Lo que ocurre, sucede, por nuestro silencio, indiferencia y complicidad, aunque esta parezca involuntaria. La sociedad toda, parece superada por su impotencia, por no encontrar el modo de superar este presente.

Que existe un sector prebendario en la actividad pseudo privada no caben dudas, y es importante aclarar que llamarlos empresarios sería ofender a quienes toman riesgos a diario y realmente merecen llevar ese nombre.

Pero la corrupción no existe porque unos son los malos y otros los buenos. Seguir recorriendo el ingenuo diagnostico de que este es un problema de moral, de dirigentes que se tuercen en el camino, es probablemente demasiado infantil.

La corrupción tiene muchas explicaciones, pero fundamentalmente su denominador común es que alguien puede contratar discrecionalmente, decidir en forma arbitraria, le resulta posible tomar definiciones con poco nivel de consulta y control, porque no hay transparencia y cada vez mas tenemos un estado gigantesco, que crece porque una sociedad demandante pretende delegar todo en el paternalismo del sector público.

Hay que asumir las ideas que se defienden y hacerse cargo de ello. Un Estado grande implica, altos niveles de discrecionalidad, y eso es directamente proporcional a los niveles de corrupción

Luego, habrá matices, dirigentes más honestos y de los otros, pero debe preocupar lo estructural, y no lo anecdótico. No se trata solo de personajes mejores y peores, sino de sistemas que permiten que todo esto sea posible, y que nadie, ni los que gobiernan, ni los otros, están dispuestos a modificar.

Asumir que este es un problema de algunos, es hacer un reduccionismo improcedente. Culpar a los que están y eximir de culpas a los que no gobiernan, es no entender cómo funciona. Que la casta, la corporación política y la de los intereses que defienden esta dinámica, perseveren en su creatividad, y sigan encontrando ocurrentes modos de permanecer en su inercia, no nos puede extrañar.

Lo inaceptable, es que la victima de esta historia, el electorado, la ciudadanía, siga avalando con su connivencia esta continuidad, bajo débiles argumentos como aquel que dice que “no se puede hacer nada”.

O peor aún, justificando su postura timorata en el “todos roban”. Está claro que ésta visión muestra el nivel de impotencia y de resignación que nos invade. Pero asumir que las cosas no pueden ser modificadas sin entender el problema e intentar seriamente cambiar el rumbo, no es saludable, para estas generaciones y mucho menos para las que vienen y esperan de nosotros, con consistencia por cierto,  un gesto adecuada, el correcto.

Tan patética es la percepción de la sociedad que muchos aceptan la perversa reflexión de asumir aquel “roba, pero hace”, como si una cosa justificara la otra, y como si el hecho de ser ejecutivos y promover obras, lo eximiera de responsabilidades. Es más, muchas veces, esa ejecutividad, es la que explica claramente los altos índices de corrupción. Más se puede robar cuanto más se puede mostrar.

 

No quedará fuera de este recorrido la temible frase de “estos roban más”, como si fuera una cuestión cuántica la que define la moralidad de los actos. Algo así como que si roban poco está bien, pero si roban mucho esta mal. Completa el pobre paisaje aquello de “pero los otros eran más burdos”, como si se tratara de una cuestión de formas, de sutilezas, de disimulos.

El tema de la corrupción es complejo, pero su solución pasa por enfrentarlo con el diagnostico preciso y no de eludirlo, pensando que se trata solo de personajes deshonestos. El sistema es corrupto, no los seres humanos. El esquema vigente lo hace posible, y no la malicia de los circunstanciales actores. Hasta que no asumamos la gravedad del asunto, y los ciudadanos no decidamos dejar de ser funcionales a esta realidad, por lo visto y por algún tiempo, seguiremos en esta dinámica de consentir lo inadmisible.

 

amedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

www.albertomedinamendez.com

54 – 03783 – 15602694

 

Obama frente a sí mismo

Audio de Teódulo López Meléndez

http://www.ivoox.com/obama-frente-a-si-mismo-audios-mp3_rf_804997_1.html

La reformulación trascedental


Teódulo López Meléndez

Los cambios políticos, económicos y sociales están a la vista. La complejidad de lo que viene requerirá de desafiantes ideas y de un pensamiento continuo.  Lo que vamos a enfrentar, lo que ya estamos enfrentando, abarca profundidades que llegan hasta interrogantes sobre el sentido mismo del hombre. Uno de los primeros en planteárselo en estos términos fue Bertrand Russel en su libro ¿Tiene futuro el hombre? Russel andaba preocupado ante la aparición del armamento nuclear y por la Guerra Fría que amenazaba una confrontación destructora, pero sus planteamientos sobre la creación de una conciencia y de un gobierno mundial siguen allí. Las circunstancias se han modificado pero nos hemos encargado de crear nuevos peligros, como el que vemos prácticamente a diario: la ceguera ante un mundo que se acaba y la resistencia al nuevo que emerge.

La política es un campo esencial de acción y dentro de ella la de la filosofía política. Hemos repetido sobre la necesidad de un pensamiento complejo que cambie paradigmas y de nuevas respuestas abarcadoras a las dimensiones actuales del mundo en convulsión. Está claro que esas nuevas formas dependen del hombre y de su transformación, de su inmersión en la aceptación de la idea de un futuro que ya está en nuestras casas y que implican ideas como la unidad en la diversidad, transformación inmediata de los organismos multinacionales hacia la adopción de las nuevas maneras de expresión global, concepción de formas económicas para el desarrollo de lo humano y de muchas más que incluso dejan las estructuras de la organización para hendirse en conceptos sobre la evolución misma de nuestra especie.

Dentro de nuestra contingencia y limitaciones o entendemos que el objetivo es la búsqueda del bien común y la realización de la persona humana o seguiremos al garete, situación propicia para que un futuro no deseado juegue con nuestra suerte. Cuando comenzó el interrogatorio sobre qué podría hacerse con y desde el hombre subió el interrogatorio de qué debe hacerse con la organización social. Siempre está presente la necesidad de nuevas descripciones o como lo he llamado, la perentoriedad de una interrogación ilimitada. Lo que sí es cierto es que todo hombre debe tener que ver con una experiencia intelectual, desde los principios hasta las causas y efectos para hacer de la libertad una nueva reformulación trascendental. Al hombre del siglo XXI le es vital aprender a comprenderse, mucho más que en cualquier otro tiempo, porque más que en cualquier otro tiempo su permanencia no está garantizada.

teodulolopezm@yahoo.com

 

 

 

Audio: “Israel y el septiembre negro”

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Teódulo López Meléndez

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