Democracia del siglo XXI

  • Teódulo López Meléndez

    Abogado, diplomático, novelista, ensayista, poeta, editor, columnista de opinión.

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Clave de la incertidumbre

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 25, 2015

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal”( Miércoles 25/02/15)

Incertidumbre

 

www.eluniversal.com/opinion/150225/clave-de-la-incertidumbre

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El velorio interminable

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 23, 2015

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “Tal Cual” (Lunes 23/02/15)

velorio interminablewww.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=113606&tipo=AVA 

 

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PODEMOS, la política y la cobardía

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 23, 2015

Podemos

Fernando Mires

Afirmaba Kant que si bien política y moral son dos cosas distintas, no puede ni debe haber contradicción entre ambas. Por eso mismo, cuando aparece la contradicción se trata de un síntoma de que algo no anda bien en la política o en la moral. Ha llegado entonces el momento del debate y de la rectificación. Esa es también la razón por la cual los debates políticos adquieren cada cierto tiempo un formato predominantemente moral.

Moral ha sido también el tono de la crítica pública ejercida en contra del dirigente del nuevo partido español Podemos, Juan Carlos Monedero, debido a las altas sumas de dinero recibidas de gobiernos por dirigir (monitorear, dicen los sociólogos cursis) proyectos que nunca fueron realizados. Crítica muy lógica por lo demás. Los de Podemos lograron instalarse en la escena pública como portadores de un fortísimo cuestionamiento moral no en contra de algunos políticos, sino de toda la clase política española, denominada por ellos como “la casta”.

Lo menos que podían esperar entonces los dirigentes de Podemos era ser medidos con la misma vara con la que ellos miden a los demás. Por ese mismo motivo, los servicios prestados por Monedero y otros miembros de Podemos a los gobiernos del ALBA demuestran algo muy obvio: Podemos no está formado por vírgenes del paraíso y sus dirigentes están tan contaminados por el vil dinero como cualquier miembro de la maligna casta; más aún, ya son parte de ella.

Y bien, aunque parezca afirmación sorprendente, para quienes no usamos la misma vara de Podemos -es  decir, para quienes creemos que los seres santos y virtuosos hay que ir a buscarlos en las religiones (supongo) pero nunca en la política- los dineros recibidos por Monedero no ameritan ningún gran desacato a la moral pública. Ese tema se lo dejamos a los moralistas, entre ellos a los de Podemos. Vale la pena recordar en ese punto a Max Weber cuando escribía que los políticos moralistas son por lo general grandes inmorales políticos (Robespierre, Stalin, entre otros)

Pero para quienes no andamos con el dedo acusando a nadie, las supuestas o reales faltas de Podemos no constituyen gran escándalo. Porque, coño, hay que ser justos: Monederos no recibió dinero como dirigente de Podemos sino como sociólogo, politólogo o sabe Dios que otro logo. Es decir, como un profesional que va, ofrece, presta y vende servicios a un buen postor. ¿No es acaso lo mismo que hacen cientos, quizás miles de investigadores sociales en todo el mundo?

En largos años de vida académica he tenido oportunidad de conocer a habilísimos vendedores de fantásticos proyectos quienes lograban financiamientos de empresas y fundaciones, organismos internacionales e incluso Estados. Por cierto, la mayoría de esos proyectos quedaron a medio camino. Y si alguna vez fueron entregados, su informes eran amontonados en estantes en espera de que algún miembro del personal de aseo tenga la buena idea de echarlos al tacho de la basura. De modo que no seamos hipócritas. Si Chávez se dejó embaucar por Monedero, ese fue un problema de Chávez y no de Monedero. Monedero vendía, Chávez compraba. Pura y simple ley de la oferta y de la demanda.

¿Dónde está el problema? Ah, dirán algunos: El problema reside en que Monedero se hizo pagar por gobiernos antidemocráticos y con abiertas tendencias totalitarias. ¿Y por qué debe sorprendernos si ha sido así? Mucho más grande habría sido el problema si Monedero hubiese sido un conservador o un neo-liberal y después hubiera vendido su capacidad intelectual (nótese, escribo intelectual sin comilla) a un gobierno socialista. Pero no. Monedero parece ser socialista de nacimiento, siempre ha sido de izquierda y nunca lo ha negado. Venera a la dictadura de los Castro y tal vez piensa que la caída del muro de Berlín fue un gran error histórico. Seguramente cree en el socialismo del siglo XXl, en la dictadura del pueblo y en la maldad infinita del imperio. Pero, aunque todo eso nos parezca absurdo, él, como ciudadano y político está en el derecho a creer lo que le dé la gana. España es plural y democrática.

Incluso si Monedero pensara que Stalin, Mao o  Calígula, fueron grandes líderes históricos, ese atañe a Monedero y a nadie más. Eso significa, Monedero prestó servicios a Chávez, su comandante eterno. Y si por realizar sus creencias y dar curso libre a sus convicciones fue, además, “bien pagao”, tanto mejor para él. Repito: ¿Dónde está el problema?

El problema, dirán otros, es que ni Podemos ni mucho menos Monedero se han distanciado de su pasado chavista. Solo Pablo Iglesias ha tenido el atrevimiento de afirmar que Maduro hace cosas buenas pero también cosas malas (si es así, Franco también hizo “cosas buenas”, piensa uno). ¿Y por qué tienen que distanciarse?  -es mi pregunta obvia-. Si los electores de Podemos votan por un partido que se dice moralista y no lo es, que proclama valores democráticos y no los practica, que cree en el pluralismo y sigue atado a gobiernos que han echado por la borda la libertad de opinión, de asociación y de prensa, eso es un problema que deben resolver los electores de Podemos. Nadie más.

Hasta aquí entonces mi alegato sobre las irregularidades de Podemos. Pero solo hasta aquí. Pues, si no hay grandes problemas en el hecho de que Monedero hubiese recibido dinero por sus mercancías socio-marxistas, si no hay ningún problema en que Monedero profese la ideología que le parezca más linda y si no hay problema en que Podemos tenga un pasado anti-democrático, eso no significa que no hay ningún problema. Hay, efectivamente, otro problema.

Ese otro problema es que el tema de las violaciones a los derechos humanos cometidos por el régimen de Maduro se encuentra en la primera plana de los medios españoles de comunicación y Podemos no dice nada. El problema es, además, que los dos partidos de “la casta”, el PSOE y el PP, se pronunciaron enérgicamente en contra del régimen venezolano y Podemos no dice nada. El problema, por último, es que los dirigentes de Podemos son los políticos españoles que más y mejor conocen por dentro al régimen chavista y Podemos no dice nada.

Entiéndase bien: nadie está pidiendo a Podemos un pronunciamiento sobre los derechos humanos en el Tibet o en Mongolia. Pero el mencionado es un tema del cual ellos no son espectadores. Por el contrario, son y han sido parte. Dicho más radicalmente: Podemos es libre, si así lo decide, de pronunciarse a favor de Maduro. Pero ¡díganlo! Porque si Podemos defiende con argumentos la prisión del dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, a la prisión del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y la de tantos otros ciudadanos, estaría cumpliendo con el papel de un partido político, el de plantear posiciones contra los otros partidos frente a los cuales ellos imaginan ser tan diferentes.

Hannah Arendt distinguía dos tipos de verdades. La verdad de opinión y la verdad de hecho. Y bien; más allá de cualquiera opinión, en Venezuela están ocurriendo hechos que contradicen la letra y el sentido de la Declaración de los Derechos Humanos. Son hechos, no opiniones. Y el deber de un partido es pronunciarse con opiniones frente a la verdad de los hechos. Callar frente a la realidad es simple cobardía.

Cobardía es un término más moral que político pero demuestra la exactitud del pensamiento de Kant cuando escribía que moral y política son dos cosas muy diferentes aunque no pueden existir separadas. O, para decirlo con los términos del uso diario que aprendí en mi país natal: lo que tantos ciudadanos españoles y venezolanos está exigiendo a los dirigentes de Podemos es que no se sigan haciendo los huevones. Así no más. No sé si se entiende.

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El síndrome de abstinencia de poder

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 18, 2015

síndrome de abstinencia

Alberto Medina Méndez

El ejercicio del poder, bajo cualquiera de sus formas, tiene algunas semejanzas con el consumo de alcohol, drogas o tabaco, y no se aleja demasiado de lo que ocurre con el juego o cualquier otra adicción.

Los individuos que se han acostumbrado a ciertas situaciones parecen tener serias dificultades para abandonarlas y se someten a una atracción ilimitada por las sensaciones que les produce seguir haciéndolo. Luego de un lapso considerable, cuando ese comportamiento se transforma en rutina, no pueden dejar todo de la noche a la mañana, no al menos sin sufrir dramáticamente, las inevitables consecuencias que ello ocasiona.

Esta comparación puede resultar algo audaz desde lo conceptual, pero la abstinencia que se produce al dejar de ejercer un cargo, permite trazar este paralelo e intentar recorrer imaginariamente esta analogía que ayuda a comprender el trágico proceso por el que atraviesan los poderosos.

La diferencia más destacable respecto de esas otras adicciones, es que de la mayoría de ellas es posible salir cuando previamente se decide hacerlo. No es que sea simple lograrlo, porque ello implica un difícil trance de profunda autocrítica y revisión interna. A veces se da como resultado de la saturación y los excesos, pero generalmente es gracias al explicito reconocimiento de que lo vivido ha sido una experiencia altamente destructiva.

El poder, por el contrario, no se abandona por una determinación individual, sino por la existencia de factores externos, ajenos a la voluntad y, casi siempre, por imperio de las circunstancias. Los que lo ostentan se nutren a diario de esos paradigmas hasta convertirlos en los ejes centrales de sus vidas. Si dependiera exclusivamente de ellos, se quedarían para siempre.

La mayoría de las veces, son las instituciones las que establecen los límites a esa tentadora eternización que tanto cautiva, y en otros casos son solo las vicisitudes de la política las que disponen el irreversible fin de un ciclo.

Lo interesante y distinto es que el mandamás de turno, sufre los primeros síntomas de este síndrome muchos meses antes de su efectiva abstinencia. Tiene plena conciencia de que su futuro no será una extensión del presente, que lo que conoce y le brinda seguridad, está próximo a culminar y que no podrá extender su sueño en forma indefinida como lo anhela.

Con bastante antelación sus actitudes y decisiones empezarán a tomar un giro inusitado. Todo a su alrededor se modificará de un modo lento pero en un sentido bien definido. Será un proceso duro pero también inexorable. Se ofuscará con facilidad, perderá la paciencia muchas veces, mostrará su impotencia en cuestiones menores.

El poderoso no tolera la idea de ser ignorado, de que las determinaciones en el futuro no pasen por sus manos y que el coqueteo típico de los aduladores de siempre, busque cierta cercanía con el nuevo líder, ese que potencialmente tomará el mando y lo heredará en la siguiente fase.

Este personaje no soporta siquiera imaginar ese momento en el que pasará a ser solo uno más. Sabe que la impunidad propia de quien tiene una dosis de poder, desaparece mágicamente para dar lugar a una ola interminable de revanchas absolutamente imaginables.

No solo serán cuestiones jurídicas, sino el resultado de esa sumatoria de conductas impropias, reiteradas hasta el infinito, que durante esa etapa, alimentaron todo tipo de rencores y odios, siempre asociadas a la soberbia y a la necedad como matriz. Así se construyeron esas enemistades, esas que se acumulan y que en algún momento intentarán saldar la cuenta de las heridas que han dejado los abusos tan habituales en esa actividad.

Si el sujeto en cuestión entendiera que la posición a ocupar es solo por un breve tiempo, que no ha llegado allí para quedarse eternamente, y que el cargo que tiene que asumir es solo en representación de otros y no de su propiedad personal, otra sería realmente la historia.

Por mucho que lo reciten, por políticamente correctos que intenten ser, el relato diseñado termina siendo solo una carnada para los desprevenidos. Ellos están convencidos de que el puesto obtenido es parte de su patrimonio personal y que tienen derecho a usufructuarlo con todo lo que eso significa. Tal es la confusión que por instantes creen que el cargo que ostentan y ellos, son lo mismo, solo dos partes de un todo.

Claro que algunas debilidades psicológicas propias de cualquier ser humano hacen también su trabajo. Las inseguridades personales, las frustraciones que arrastran y las historias individuales nunca exentas de carencias afectivas, influyen demasiado en la impronta que le imprimen a su tarea.

Es imprescindible entender la realidad para luego internalizarla. Es vital comprender que la posición que ha sido deseada, solo sirve para cumplir una misión y luego pasar la posta a los que vienen. Como en la vida misma, la tarea consiste en dejar un legado, en marcar una huella, no más que eso.

De eso se trata el liderazgo, de hacer historia, de tener grandeza, de transitar un camino que valga la pena ser recorrido, y seducir a los demás para que sean ellos mismos quienes sientan la necesidad de continuar por ese sendero, aunque para eso deban recurrir a nuevos protagonistas. Trascender es lo importante. Lo otro, el enfermizo ejercicio del poder, solo trae consigo secuelas negativas para todos, pero especialmente para quien sufrirá irremediablemente de su ausencia.

El poder enferma. Eso no es una novedad. Su carencia también puede dañar y mucho. Eso tampoco es noticia. Es bueno saber que no existe un antídoto garantizado para ese padecimiento. En todo caso, la presencia de una alta dosis de integridad moral puede atenuar su impacto y minimizar sus efectos. Transitar por el poder de un modo digno es posible, pero lamentablemente no es moneda corriente. Como en tantas otras facetas de la vida humana, también existe un síndrome de abstinencia de poder.

albertomedinamendez@gmail.com

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Psicoanálisis del poder

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 11, 2015

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 11/02/15)

El Universal

http://www.eluniversal.com/opinion/150211/psicoanalisis-del-poder

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Disposición al desamparo

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 9, 2015

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “Tal Cual” (Lunes 09/02/15)

desamparo

 

http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=113190&tipo=AVA

 

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Una agenda universal para la transición a la sostenibilidad

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 9, 2015

realidad social

 

Uno de los grandes proyectos que marcan la agenda planetaria de este año es la aprobación en septiembre, por la Asamblea General de Naciones Unidas, de unos Objetivos de Desarrollo Sostenible y de una nueva Agenda de Desarrollo Global Post 2015 para la Transición a la Sostenibilidad. Se persigue con ello profundizar en los logros alcanzados con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y también corregir sus serias limitaciones (ver Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Se trata de un proyecto en el que Naciones Unidas viene trabajando desde 2012mediante un Grupo Abierto de Trabajo que ha favorecido una amplia participación ciudadana,corrigiendo así una de las más serias limitacionesde los ODM que se elaboraron para el periodo 2000-2015. En particular se ha contado con lareflexión colectiva de Beyond 2015/Más Allá del 2015, una campaña mundial de la sociedad civil global que ha llegado a movilizara más de 1200 organizaciones –entre las que se encuentra Educadores para Sostenibilidad- en más de 140 países en todas regiones del mundo y que ha estado involucrada activamente en el proceso post-2015 desde el inicio.

Ahora, del 17 al 20  de febrero, los Estados Miembros de Naciones Unidas se reunirán en Nueva York para una sesión de negociación intergubernamental de la Agenda de Desarrollo Post-2015, con objeto de acordar los elementos que deben integrar la Declaración Política Post-2015. Esta Declaración es un elemento fundamental de la Agenda post-2015, ya que fijará las aspiraciones y ambiciones de la misma. Resulta por ello de la mayor importancia que contribuyamos a crear un clima de presión ciudadana para que se elabore una Declaración Política realmente ambiciosa e inspiradora.

Invitamos por ello a todos los educadores a difundir y debatir las recomendaciones de la campaña Más Allá del 2015/Beyond 2015, fruto del trabajo coordinado de más de mil organizaciones ciudadanas, científicas, culturales, sindicales, etc. Se propone igualmente promover el envío, antes del 13 de febrero, de  cartas institucionales o personales, al correspondiente Ministerio de Relaciones Exteriores, solicitando que se tomen en consideración dichas recomendaciones, que reproducimos a continuación:

Recomendaciones para la Declaración Política sobre la Agenda Post-2015

La Declaración Política sobre la Agenda Post-2015 será un elemento clave del nuevo marco de desarrollo. Debe establecer el tono, reafirmar los compromisos y demostrar la voluntad política colectiva de nuestros líderes para lograr un mundo más libre y más justo, basado en los derechos humanos, la tolerancia, la Sostenibilidad ambiental, la solidaridad, la inclusión y la responsabilidad universal y compartida.

Beyond 2015 desea compartir algunas recomendaciones para la Declaración Política sobre la Agenda Post-2015:

VISIÓN

Esperamos que nuestros líderes se comprometan a una visión compartida de ‘Un mundo equitativo y sostenible en el que cada persona goza de sus derechos humanos y vive bien, en seguridad y resiliencia; un mundo en el que los sistemas políticos y económicos ofrecen bienestar a todas las personas dentro de los límites de los recursos del planeta’.

VALORES, PRINCIPIOS Y MENSAJES CLAVES:

Como fue el caso en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas (A/RES/55/2), la Cumbre Mundial de 2005 (A/RES/60/1) y el documento final de Río+20 ‘El futuro que queremos’ (A/RES/ 66/288), esperamos que la Declaración política sobre la Agenda Post-2015 (re)afirmará algunos valores importantes, principios y mensajes claves:

● Un mundo sin pobreza – El párrafo 2 del Informe del Grupo de Trabajo Abierto sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (GdTA) ofrece una buena fuente de inspiración al reconocer que “La erradicación de la pobreza es el mayor problema que afronta el mundo en la actualidad y es una condición indispensable del Desarrollo Sostenible.” La Declaración sobre la Agenda Post-2015 debe reiterar el compromiso de liberar con urgencia a la humanidad de la pobreza y el hambre (A/RES/66/288, párrafo 2).
Al hacerlo, también es importante que la Declaración deje claro que la pobreza es multidimensional, abarcando la escasez de recursos, de capacidades, de opciones, de seguridad y de poder. Además, el texto debe comprometerse a hacer frente al consumo excesivo en muchos países y a satisfacer las necesidades de los más pobres, que muchas veces no pueden ni siquiera satisfacer sus necesidades básicas, y se ven privados del acceso a su parte justa de los recursos del planeta.

La igualdad fue definida como un valor fundamental en las resoluciones A/RES/55/2 y A/RES/60/1, y es imperativo que se mantenga como un objetivo general y un conjunto específico de acciones en la declaración sobre la agenda post-2015. El párrafo 4 del informe del GdTA es claro sobre la necesidad de desarrollo “económico sostenible e inclusivo, desarrollo social y protección del medio ambiente, en beneficio de todos, en particular de los niños del mundo, los jóvenes y las generaciones futuras del mundo, sin distinción alguna por motivos de edad, sexo, discapacidad, cultura, raza, etnia, origen, condición migratoria, religión o situación económica u otra condición”.
La Declaración Política debe prometer que la agenda de desarrollo post-2015 no dejará a nadie de lado y que el acuerdo sobre los objetivos de desarrollo sostenible ofrecerá una garantía explícita de que ninguna meta será considerada cumplida hasta que sea cumplida en relación a todos los grupos sociales y económicos, especialmente los más vulnerables y marginalizados. Los Estados miembros deben convenir que en la implementación de la Agenda Post-2015, tratarán dehacer posible que todas las personas vivan una vida buena, con acceso a su justa parte de los recursos del planeta.
Al reafirmar la igualdad como un principio de la Agenda Post-2015, los Estados miembros deben también ponerse de acuerdo para reducir la desigualdad dentro y entre las naciones, reforzando la propuesta del GdTA. La Declaración Post-2015 debe también reconocer y abordar las inequidades y desigualdades en las estructuras de poder fundamentales. Debe aspirar a medir y combatir la desigualdad económica entre los más ricos y los más pobres y a reducir las diferencias extremas entre los quintiles superiores e inferiores de la población, tanto dentro como entre países.

● Universalidad y Responsabilidad Compartida: Son principios transformativos que deben reflejarse claramente en la declaración sobre la Agenda Post-2015. La universalidad como principio significará un reconocimiento por parte de los Estados miembros del hecho que la humanidad se enfrenta a los mismos desafíos mundiales, y que estos trascienden las fronteras. Todos los Estados miembros deben convenir en cambiar, cada uno con su propio enfoque pero con un sentido del bien común mundial (Informe de síntesis del Secretario General, párrafo 48). La declaración sobre la Agenda Post-2015 debe mantener la responsabilidad de todos los países de lograr todos los objetivos en su territorio al tiempo que contribuyen a alcanzarlos más allá de sus fronteras.
También es importante que la Declaración sea clara sobre las sensibilidades y especificidades de cada país, y que dé prioridad a los países con circunstancias especiales, incluyendo las necesidades de los Países Menos Avanzados, los países en desarrollo sin litoral, y las necesidades de los Pequeños estados insulares en desarrollo.
La declaración sobre la Agenda Post-2015 debe reconocer no solo los desafíos globales compartidos, sino también la obligación, la apropiación y la responsabilidad de cada país para responder a las necesidades de todos los demás. Esto debería incluir, por ejemplo, compromisos para evaluar la Sostenibilidad de los patrones de consumo existentes, la coherencia de políticas para promover el bienestar y la equidad, y el acuerdo para mantener en conjunto el consumo dentro de los límites de los recursos de nuestro planeta.
Además, la declaración debe reconocer la “responsabilidad colectiva de respetar y defender los principios de la dignidad humana, la igualdad y la equidad en el plano mundial, y el respeto de todos los habitantes del planeta, en especial los más vulnerables y de los niños del mundo, a los que pertenece el futuro” (A/RES/55/2, párrafo 2)

● Sostenibilidad Ambiental – esta debe basarse en el principio previamente acordado de “Respeto de la naturaleza” y la declaración debería subrayar la necesidad de un desacople absoluto del crecimiento económico y la degradación ambiental, para garantizar que el desarrollo se mantenga dentro de los límites ecológicos de nuestro planeta, reforzando los vínculos entre los aspectos ambientales, sociales y económicos del desarrollo. La declaración sobre la Agenda Post-2015 debe reafirmar el compromiso de velar por la promoción de un futuro sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental para nuestro planeta y para las generaciones presentes y futuras (A/RES/66/288, párrafo 1). La Declaración debería también reconocer las limitaciones de los recursos globales y los Estados miembros deberían acordar una distribución más equitativa de los recursos, así como del uso y del manejo sostenible de los recursos naturales renovables y no renovables. Adicionalmente, debería llamar a una rápida transición hacia patrones de producción y de consumo sostenibles.

● Derechos humanos: La Declaración sobre la Agenda Post-2015 debe basarse en los principios y en las normas de derechos humanos e impulsar todos los esfuerzos encaminados a hacer respetar, proteger y cumplir los derechos humanos y las libertades fundamentales (A/RES/55/2, párrafo 4) sobre los bases de igualdad y de no discriminación. La declaración política sobre la Agenda Post-2015 también debe reforzar los compromisos, las leyes y las normas internacionales de derechos humanos; prometer la coherencia de la Agenda Post-2015 con los compromisos existentes en materia de derechos humanos; así como reafirmar la universalidad, indivisibilidad,interdependencia e interrelación de todos los derechos humanos (A/RES/60/1): económicos, sociales, culturales, civiles y políticos. La Declaración también debe velar para garantizar la aplicación, por los Estados Partes, de los tratados internacionales de derechos humanos (A/RES/55/2, párrafo 9). La garantía del derecho de los pueblos indígenas al consentimiento libre, previo e informado y de participar en la toma de decisiones sobre la extracción de recursos naturales en sus tierras y territorios debe reflejarse en la declaración sobre la Agenda Post-2015. La declaración política debe garantizar la inclusión de las personas con discapacidad en todo el marco, en consonancia con la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Es esencial que la declaración sobre la Agenda Post-2015 presente un compromiso definitivo para la realización plena de los derechos legales, políticos, sociales y económicos de la mujer, incluyendo una influencia igual en todas las formas de toma de decisiones, el derecho igual de acceso y de propiedad sobre los recursos económicos propios, las finanzas, la propiedad y la tierra, la herencia y el crédito, así como el pleno reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos.
Los Estados miembros deberían convenir en no escatimar esfuerzos para poner fin a la violencia y el abuso en todos los contextos y en particular la violencia de género y la violencia contra los niños y otros grupos vulnerables, en particular mediante el trabajo infantil, el matrimonio infantil, las prácticas nocivas, y negando a los niños su derecho humano a un identidad legal.

● Sociedades pacíficas: La promesa de un mundo pacífico y más seguro debe ser reforzada, una vez más. La Declaración política sobre la Agenda Post-2015 debe expresar un compromiso claro para un mundo pacífico y resistente, donde las libertades políticas, la justicia y el imperio de la ley se cumplan. La declaración debe reconocer que el conflicto violento, la inseguridad y el abuso tienen consecuencias para los resultados del Desarrollo Sostenible en todas partes, y acordar hacer frente a sus raíces. Los Estados miembros deben acordar proporcionar un entorno propicio para construir sociedades inclusivas y pacíficas, a través de la promoción de la cohesión social y del acceso a la justicia para todos, y el manteamiento de instituciones políticas responsables y sensibles a nivel nacional para asegurar que los beneficios de la paz no se pierdan. La Declaración sobre la Agenda Post-2015 también debería llamar a la acción colectiva mundial para hacer frente a los flujos irresponsables e ilegales de fondos, armas y productos de conflicto.

● Participación y Solidaridad: La Agenda Post-2015 ha establecido un nuevo paradigma de participación abierto, inclusivo y constructivo con organizaciones de la sociedad civil y personas de todo el mundo en la configuración del marco que afectará directamente sus vidas. La Declaración Post-2015, por lo tanto, deberíacomprometerse claramente a la creación de estrategias nacionales de Desarrollo Sostenible, implementación, seguimiento y revisión de la Agenda Post-2015 a través de la participación significativa de todas las partes interesadas en todos los niveles (local, nacional, regional y global), especialmente de las personas que viven en la pobreza extrema y la marginación. La nueva agenda debería asimismo garantizar un entorno propicio para empoderar a las organizaciones de la sociedad para cumplir su función crucial de manera independiente (informe de síntesis del Secretario General, párrafo 129). La Declaración sobre la Agenda Post-2015 también debería reafirmar la solidaridad como principio y reconocer que “Los problemas mundiales deben abordarse de manera tal que los costes y las cargas se distribuyan con justicia, conforme a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social. Los que sufren, o los que menos se benefician, merecen la ayuda de los más beneficiados” (A/RES/55/2, párrafo 6).

● Tolerancia: Fue un valor fundamental de la Declaración del Milenio (A/RES/55/2) y debe ser reiterada así en la declaración Post-2015.

● Cambio Climático: Consideramos que el artículo 8 del preámbulo del documento del GdTA (bien arraigada en la resolución A/RES/66/288) constituye una buena introducción para los compromisos en torno al cambio climático y debe incluirse en la declaración sobre la Agenda Post-2015. Particularmente las siguientes secciones “la naturaleza mundial del cambio climático requiere la cooperación más amplia posible de todos los países y su participación en una respuesta internacional efectiva y apropiada, con miras a acelerar la reducción de las emisiones mundiales degases de efecto invernadero” y el objetivo de ” mantener el aumento de la temperatura mundial media por debajo de 2ºC, o 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales” serían cruciales para mostrar la magnitud y la importancia de la tarea, haciendo referencia a la CMNUCC como principal foro para la negociación de un acuerdo vinculante sobre el cambio climático. Además, en la declaración sobre la Agenda Post-2015, los líderes mundiales deberían ponerse de acuerdo para promover un enfoque basado en los derechos humanos para abordar la adaptación al cambio climático, con el fin de evitar la exacerbación de las desigualdades.

● Economías sostenibles: Al adoptar la declaración sobre la Agenda Post-2015, los líderes mundiales tienen una gran oportunidad de ponerse de acuerdo para re-examinar la actual dependencia excesiva en el crecimiento económico como medida de progreso social y de desarrollo. Los Estados miembros debencomprometerse a ir más allá del PIB como principal medida de progreso y avanzar hacia medidas basadas en el bienestar y la Sostenibilidad del medio ambiente, reflejando elementos de los tres pilares del Desarrollo Sostenible. Los Estados miembros deben asimismo ponerse de acuerdo sobre la aplicación de regulaciones financieras integrales y adecuada en todos los países. La declaración sobre la Agenda Post-2015 debería subrayar el hecho de que la economía debe estar al servicio de las personas y del planeta.

HACIENDO DE LA AGENDA POST-2015 UNA REALIDAD

● Enfoque coherente: los Estados miembros deberían también comprometerse a un enfoque coherente en la implementación del marco Post-2015 y reflejarlo en la Declaración. Esto significa acordar el logro de una coherencia entre las políticas nacionales en ámbitos como el cambio climático, el comercio, la inversión y las finanzas, la agricultura, la energía, la seguridad alimentaria, la salud, la migración y el conflicto, fragilidad de las estructuras estatales y la seguridad.
Además, los Estados miembros deben encargar al Sistema de Naciones Unidas la aplicación de un verdadero enfoque coherente e integrado para apoyar a los Estados Miembros y otras partes interesadas en la implementación de la Agenda Post-2015. Un enfoque de “silos”, en el que entidades de Naciones Unidas persigan objetivos individuales u específicos, socavará el potencial transformador de la implementación de la Agenda Post-2015.

● Medios de implementación: Los Estados miembros deberían utilizar la declaración sobre la Agenda Post-2015 para delinear compromisos financieros creíbles y significativos para la realización de los ODS. La Declaración debe incluir compromisos generales para la provisión de fuentes de financiación nuevas y adicionales, la transferencia de tecnología, el desarrollo de capacidades, políticas comerciales favorables al desarrollo y medios efectivos de implementación para los países en desarrollo. Los medios de implementación no financieros – por ejemplo el voluntariado o la participación de la sociedad civil – deberían ser reconocidos como medios de implementación poderosos y transversales. La declaración sobre la Agenda Post-2015 debería subrayar la importancia del acceso de todos los países a las tecnologías ambientalmente racionales, los nuevos conocimientos, y los conocimientos prácticos y especializados (A/RES/66/288, párrafo 270).

● Alianza global: Una alianza verdaderamente global solo será posible si se cuenta con la participación de los pueblos y, especialmente, de los más marginados y vulnerables. Por ello, la Declaración sobre la Agenda Post-2015 debe incluir un compromiso claro para aumentar la capacidad de las personas para participar y contribuir de forma efectiva y significativa en las decisiones políticas que les afectan, y para pedir cuentas a los gobiernos y otros actores relevantes por el progreso alcanzado.
Además, los Estados Miembros deberían comprometerse a fortalecer la participación y la voz de los países en desarrollo en la toma de decisiones en instituciones internacionales económicas y financieras para que sean eficaces, dignas de crédito, responsables y legítimas (A/RES/66/288, párrafo 92).
La declaración sobre la Agenda Post-2015 debe exigir que el sector privado se una a los esfuerzos globales y que no socave los compromisos de la nueva agenda de desarrollo, mediando su responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia, el respeto de los derechos humanos, y una mayor regulación del sector financiero y de las corporaciones transnacionales.

● Rendición de cuentas, monitoreo, seguimiento y evaluación: En la Declaración, los líderes mundiales deben comprometerse a una arquitectura de rendición de cuentas con varios niveles, para seguir y evaluar la implementación de la Agenda Post-2015 a nivel sub-nacional, nacional, regional y mundial. La evaluación debe ser inclusiva y participativa en todos los niveles, garantizando mecanismos adecuados de transparencia y una amplia participación, incluyendo la de las personas que viven en la pobreza. La declaración debe incorporar compromisos de seguir, evaluar e informar sobre el progreso, compartir las lecciones aprendidas y el conocimiento, fortalecer capacidades, y especialmente crear un entorno propicio para empoderar los individuos y sus organizaciones para pedir cuentas a sus gobiernos, al sistema de Naciones Unidas y a otros actores del desarrollo (incluyendo el sector privado). El papel del Foro de Alto Nivel Político sobre el Desarrollo Sostenible (HLPF) como foro máximo del mecanismo de revisión participativo a nivel mundial debe reiterarse.
La Declaración debe reconocer la responsabilidad de las empresas de respetar los derechos humanos y proteger el medio ambiente y la necesidad de que sean significativamente responsables de sus acciones (Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos).
Además, en la declaración, los Estados miembros deberían acordar invertir en la generación en tiempo real de datos desagregados de calidad para seguir los avances de la implementación de los ODS. Si bien se reconoce que los indicadores nacionales y regionales desempeñarán un papel crucial en el monitoreo de los progresos hacia las metas, los Estados miembros deben comprometerse en la Declaración Post-2015 a seguir el progreso a través de un conjunto de indicadores globales universales y armonizados. Además, deben comprometerse a invertir en el fortalecimiento de capacidades para seguir estos indicadores y asegurar que una amplia gama de partes interesadas, incluyendo los oficiales nacionales de estadística, los organismos de la ONU, las organizaciones regionales y la sociedad civil, participen en la producción y el análisis de datos.

La creación de un nuevo marco global representa una oportunidad histórica para catalizar la acción urgente y específica necesaria para ayudarnos a alcanzar nuestra visión de un mundo equitativo, pacífico y sostenible, donde todas las personas vivan con dignidad. La Declaración sobre la Agenda Post-2015 debe ser el trampolín hacia un nuevo paradigma basado en la democracia y la buena gobernanza, el empoderamiento de los más pobres y marginados, y el empoderamiento de los ciudadanos en torno a la justicia social, ambiental y económica, la solidaridad, las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y la rendición de cuentas de todos los actores del desarrollo.

¡Contribuyamos a hacer realidad esta oportunidad histórica!

 

Educadores por la Sostenibilidad
Boletín Nº 102, 8 de febrero de 2015
http://www.oei.es/decada/boletin102.php

 

 

 

 

 

 

La sostenibilidad de la A a la Z: Temas y palabras clave

 

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SINC – Investigadores brasileños han publicado un estudio que relaciona el fenómeno meteorológico de El Niño con las epidemias de dengue del continente americano. El tratamiento de estos datos por …

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La deforestación tropical distorsiona las precipitaciones y vientos del mundo

SINC – Los efectos catastróficos de la desforestación no se limitan al aumento de CO2 en la atmósfera. Por primera vez, un estudio publicado en la revista Nature Climate Changeexamina los …

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¿Bacterias pueden frenar la transmisión del dengue o la chikunguña?

Agencia CyTA-Instituto – Las esporas de un tipo de microorganismo y las proteínas de su cubierta tienen la capacidad de incrementar la mortalidad de las larvas de los mosquitos que transmiten varias …

 

 

 

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La evanescente realidad

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 4, 2015

evanescente realidad 

Teódulo López Meléndez    

 

Lo real es lo que existe, podría definirse por oposición a lo situado en el terreno de la imaginación o de la ilusión. No obstante, tal simplismo ha sido rechazado por la filosofía pues, para comenzar, los sentimientos y las emociones también son reales, tanto como la fantasía.

El primero en desconfiar de los sentidos fue Platón al distinguir entre una realidad sensible e imperfecta captada por ellos y el mundo de las ideas, o Aristóteles, al suministrar el concepto de que cuando una posibilidad se concreta surge una nueva realidad. El punto fundamental estaba en la importancia atribuida a los sentidos en la comprensión del mundo, de allí a la conclusión platónica de que lo observado por los sentidos no era más que el reflejo de la verdadera realidad situada en el  mundo de las ideas, lo que conllevaba a considerarlo como una representación que carecía de un sustento propio.

Por supuesto que las visiones fueron cambiando, desde Aristóteles hasta Tomás de Aquino o hasta el empirismo afirmando que sólo existen percepciones del mundo o hasta Kant sumando lo percibido por los sentidos con las categorías mentales. Por otra parte, en el terreno de la lingüística se precisa sobre el significado de “realidad” como concepto abstracto y como concepto concreto, uno como el conjunto de todo lo que es real y lo segundo lo que es real para el sujeto concreto. Es decir, la “realidad” como algo conceptual o como cuantificable en el individuo existente.

   Desde la filosofía clásica, con sus bases en esencia y existencia, desde los argumentos ontológicos hasta la reflexión sobre la “conciencia”, desde los esfuerzos por sintetizar racionalismo y empirismo hasta las distinciones entre realidad dada y realidad puesta como categoría de realidad, se ha tratado con insistencia de comprenderla a nivel de categoría. Lo que pretendemos mostrar, antes que un resumen de la filosofía sobre “realidad”, es que esta palabra ha sido y es esquiva en el campo de la fenomenología ontológica, lo real como opuesto a aparente, lo real como actualidad o realidad como existencia, la suposición de un acto de ser o la determinación de lo real por el grado de plenitud de ser.

Lacan llegó a diferenciar la realidad de lo real. La primera es sólo una percepción de los humanos y lo segundo es el conjunto independientemente de cómo lo perciban esos humanos. Así, la “realidad” está marcado por los medios lingüísticos culturales lo que lleva a la distinción entre significante y significado y, obviamente, a su tesis sobre el psicoanálisis y al sujeto asumiendo sus espejismos (Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis). O las tesis que pretenden actualización en el tiempo hablando de como la mente y el mundo construyen conjuntamente la mente y el mundo.

   Quizás, para aproximarnos a nuestro tema deberíamos incidir en la distinción entre realidad y apariencia, pero primero debemos acercarnos a la Teoría de la Relatividad y a la física cuántica. Newton había establecido su “mecánica” que se suponía comprendía la naturaleza y sus leyes, pero la comunidad científica pronto percibió que las teorías no reflejan con exactitud la realidad. Einstein se puso a hablar del espacio-tiempo como una goma estirada que los cuerpos deformaban forzando así a otros cuerpos a acercarse. La cuántica, incluso llevada al terreno de la filosofía, puso bajo cuestionamiento el concepto de realidad tan como lo entendía la cultura occidental, con algo tan aparentemente sencillo como que no es posible medir todas las magnitudes físicas que definen un sistema, es decir, si no puedo saber el estado total de un sistema jamás puedo estar realmente seguro de lo que va a suceder. Podríamos concluir que la realidad es sólo que cada observador mide. Generalmente se habla en el terreno de la física de cosas como la inexistencia de una realidad profunda, de universos paralelos, de la realidad como creación de la conciencia. Tal vez fue el Físico Teórico Pascual Jordan quien mejor lo resumió: “La observación no solo afecta lo que se observa…también lo produce”

   Stephen Hawking (The Grand Design) también se pregunta, vaya novedad, si la realidad existe y cómo podemos estar seguros de tener de ella una percepción verdadera y no distorsionada y apela a las leyes de la física como un consenso aceptado, de manera que cuando dejen de serlo dejarán de ser la realidad, lo que está más que demostrado en la historia del pensamiento humano. Generalizando, tenemos modelos de realidad, pero no la realidad misma. Como Hawking lo afirma todo concepto de realidad depende de una teoría. Para aproximarnos al concepto de realidad social deberemos, entonces, partir de la base de llevar al plural la palabra y hablar de realidades.

La realidad social

   La realidad social bien puede definirse como una construcción simbólica estructurada por una sociedad específica, esto es, como una combinación de subjetividades que parte siempre de sus propios parámetros y prejuicios, derivadas de sus relaciones internas y de la visión de su entorno, uno condicionado por diversos tipos de factores, desde la información que circula hasta los paradigmas internalizados en las mentes de sus componentes. En otras palabras, la realidad de un cuerpo social sólo puede lograrse mediante el recurrir a abstracciones y análisis que van desde la psicología social hasta el análisis de los llamados medios de comunicación, desde la investigación sociológica de campo hasta la penetración en el lenguaje prevaleciente, desde las relaciones económicas – con todo lo que ellas implican- , hasta una medición del grado de conciencia política.

La realidad social es por tanto multiforme, dada la obvia multiplicidad de sus actores y de los factores que le son inherentes. Desde el control social que se ejerce sobre los individuos hasta los valores, las formas de ejercicio del poder en su seno hasta la implementación de los cambios culturales, muchos de ellos ejercidos mediante apabullante propaganda por regímenes inclinados al totalitarismo. Todo lo cual nos lleva al concepto de cambio, o mejor a su posibilidad, por cuanto podemos admitir tiene la condición de transformarse, aunque el elemento historia nos indique que tales cambios suelen suceder por lo que denominaremos rupturas.

Los intentos de cambios originados desde arriba suelen encontrarse la resistencia ante la intervención social generalmente inspirada por una concepción ideológica ortodoxa, lo que equivale a denominarla como trasnochada. Los exitosos suelen provenir de factores internos de gran variabilidad y que van desde el hartazgo ante un sistema autoritario, lo que bien podemos denominar como factor político en sentido muy estricto, hasta una concepción amplia y conveniente de la política que abarca todo tipo de transformaciones internas que van desde la aparición de una nueva generación (la que se requiere formada, lo que en infinidad de casos no sucede) hasta una necesidad existencial que encuentre formas de expresarse y no sea taponada por los actores que anunciándola hacen todo lo posible por convertirla en inviable.

   La calidad de vida alcanzada, fundamentalmente por el ascenso a estadística de clase media, implica –y lo estamos viendo en algunos países latinoamericanos- nuevas y mayores exigencias. Las crisis económicas que han azolado al mundo muestran procesos migratorios o conflictos de calle. En un siglo XXI que ha comenzado en la indefinición nos encontramos desde cambios sustanciales en el modelo productivo hasta la aparición relevante de lo local, transformada en algunos casos en solicitudes de independencia, desde la crisis del Estado-nación hasta un replanteo de las ideas en sustitución de las ideologías entendidas como cuerpos cerrados de doctrina que se proclamaban con respuestas a todo en el campo de la organización socio-política.

  Por supuesto que en el mundo actual surgen otras fuentes de conflicto, desde un individualismo entendido como forma de defensa frente a la imposibilidad  de ejercicio de formas efectivas de cambio, hasta las explosiones propiamente dichas que hemos visto en los últimos años y terminadas en frustración. Encontrar un instante de cohesión capaz de producir cambios sociopolíticos significativos –más allá de una simple sustitución de un gobierno- es harto difícil cuando los errores amontonados han convencido a una población de la inutilidad de un esfuerzo. Ello implica la pérdida de valores tales como la comunicación, la empatía, la disposición para la acción común y, sobre todo, el respeto. Toda necesidad de cambio latente, o simplemente percibido implica para su concreción, un conocimiento de la propia historia, el saber de los imprevistos con que suele sorprendernos y la plena conciencia de que producirlo exige sacrificios en dramáticos precios a pagar.

   La sociología ha discernido abundantemente sobre el concepto de “realidad social”. Desde las anteriores que la consideraban una integración de sustancias individuales por decisión voluntaria y racional hasta las más actuales que desdeñan de esa sustancia individual alegando que los individuos están modificados por los otros que han intervenido y modificado su propia realidad, constituyendo lo que bien podría denominarse una unidad primaria. Otros sostienen que lo social es pura imitación subsistiendo, obviamente, la individualidad que es lo que cada uno hace por sí mismo. Si concluyésemos que estas formas pertenecen a lo físico de cada individuo, pues no habría “realidad social” sino individuos con modulación social.

   Desde los estudios de las Naciones Unidas sobre los alimentos que se suministraban a poblaciones sometidas a hambrunas por cualquier razón, desde económicas propiamente dichas hasta conflictos violentos, desde las concepciones más recientes del desarrollo sostenible hasta la realidad palpable de la movilización social, encontramos hoy la acción comunitaria como esencial, hasta la aceptación de formas de propiedad común conviviendo pacíficamente con la propiedad privada individual. Esto es, con pleno respeto por el individuo, al que preferimos llamar persona, la discusión excede a la teoría sociológica, y filosóficas claro está, y sus preguntas sobre la vida en sociedad, para trasladarse a cómo modificar la realidad social mediante un espíritu comunitario.

   Una realidad social no es colocar un observador sobre un amontonamiento. Es la riqueza de la multiplicidad de alternativas que bien pueden concentrarse en objetivos, como un sistema autopoiético”, lo que plantea el concepto de conocimiento, hasta el punto de muchos hablar hoy de la necesidad de construir sociedades del conocimiento, como también este autor lo ha planteado como objetivo para su propio país. Ello implica desechar la comunicación como mera transmisión para convertirla en acontecimiento que autoriza al manejo múltiple de posibilidades o, si se quiere, es la apertura de una realidad a otra realidad. Cuando hablamos de cuerpo social entendemos que uno no acondicionado o cohesionado por la solidaridad ya no lo es, se ha convertido en un campamento, en una permanencia forzada, en un existir desprovisto. Sin embargo, hay que recordar que toda “realidad social” es siempre provisional, lo que llamaremos “un momento”, uno en el cual la “realidad” se ha hecho común, lo que quiere decir debe exceder a lo físico para ir hasta lo “imaginante”. No hay construcción posible de nuevas realidades sociales sin la presencia de la imaginación traducida a ideas. El conocimiento implica la toma y la respuesta, el conocimiento implica un juicio. Como el conocimiento puede definir la realidad.

En “La construcción social de la realidad”, P. Berger y T. Luckmann plantean otro aspecto, si la realidad se construye socialmente es porque esta no existe, no está edificada y estas ideas socialmente determinadas es lo que llaman ideología. Es así como el hombre de la calle no tiene ningún interés en cambiarla, de manera que vive en el conjunto de los signos y valores que él considera lo real lo que les lleva a considerar una ilusión la pretensión de conocer una determinada realidad social en un proceso transformador. Si seguimos a estos autores concluimos en la ideología como una cámara oscura en el que la realidad parece invertida. En otras palabras, la pregunta es cómo es posible que los significados subjetivos se conviertan en facticidades objetivas, de manera que el objetivo de la sociología del conocimiento debe centrarse en las maneras que para ese hombre común de la calle se cristaliza la realidad ya establecida. Los objetivos fundamentales serían la conciencia, el mundo intersubjetivo, la temporalidad, la interacción social y el lenguaje.

Diría María Zambrano que el hombre es el ser que padece su propia trascendencia en esa búsqueda suya de unidad de la filosofía y  de la poesía de donde proviene el leiv motiv fundamental de su obra: la razón poética. Egon Friedel  (Historia cultural de los tiempos) habla del “fin de la realidad” basándose en los descubrimientos científicos que nos han mostrado la incertidumbre del cosmos. Hoy se dice de la contingencia, de la indeterminación, de lo inesperado, de la codeterminación y hasta del escepticismo sobre los comportamientos de la realidad como para mirar sus fenómenos. La ciencia ha elevado la observación por encima de la materia. De allí tesis sobre el caos, sobre la incertidumbre o sobre las estructuras disipativas, proceso en el cual el arte y la filosofía han hecho lo suyo, contribuyendo a una evasión del ya esquivo concepto de realidad. Hoy nos caracterizamos por el derrumbe de las certezas, desde los conceptos mismos de sujeto y objeto. La realidad se desrealiza, bien puede ser la conclusión.

La tecnología nos ha introducido en la simulación del ciberespacio que nos dota de un espacio imaginario donde lo físico es sustituido por lo digital, a la copia de un mundo donde nunca ha existido un original, tal como ha sido bien definido en casi todas las aproximaciones filosóficas a este simulacro. La realidad  ha sido absorbida plenamente por la realidad virtual. En este proceso evanescente lo material se evapora hacia una subjetividad acentuada que implica un creciente desconocimiento por la separación que implica entre la realidad  tal como fue descrita, sobretodo en la cultura occidental, y el modelo tecnológico virtual, uno donde la realidad real pasa a un segundo plano, si es que tal realidad real pudiera ser precisada. Esta realidad alternativa nos lleva a concluir que viviremos de los efectos sin concreción.

 

La realidad virtual

La realidad virtual es una simulación de otra simulación para permitir al usuario, mediante el uso del artefacto tecnológico, una apariencia de presencia dentro de ella. Esto es, modifica las coordenadas de espacio-tiempo para hacerse un continuo donde lo importante es que el otro no tiene presencia física, que está lejos. Este “compartir” permite una “relación” que es percibida como “real” y como una posibilidad de manifestar identidad.

Por supuesto que la tecnología ha abierto con ella posibilidades impensadas, incluso en el campo de la medicina o de la arquitectura, pero a nuestro objetivo lo que interesa destacar es que su principal “producto” es la sensación de presencia, la posibilidad de ser otro durante el espacio de la inmersión. Este “hacer cosas especiales” nos la presenta como un mundo activo e ilimitado. Si vemos el avance tecnológico constatamos la aparición de instrumentos que permitirán sentir hasta la forma propia de los objetos situados en el interior de lo virtual o cascos que colocan, en cada ojo, pantallas diferentes de manera de conformar un relieve. Sin detallar instrumentos parece avanzar a la conformación de una habitación con visión de 360 grados entregándonos cualquier circunstancia imaginable.

Por supuesto que los aparatos tecnológicos suelen ser espectaculares, lo que conlleva a visiones parciales o exageradas, pero por encima de ello hay que precisar que su objetivo es engañar a los sentidos a los que se dirige, concediendo una simulación de vida mientras niega se trate de un simulacro donde se puntualiza lo importante es la “experiencia”, de manera que termina la distancia de la representación.

En este caso específico podemos entender la tecnología como un procedimiento técnico de acción sobre lo “real”. Existe una heterogeneidad tecnológica que en el terreno de la “realidad virtual” está desvirtuando al sujeto. Si la realidad pasa a ser fundamentalmente objetual con el sujeto desaparece una perspectiva para abordar el mundo donde la abstracción fingida hace desaparecer toda concreción. Si tuvimos una sociedad oral y una sociedad escrita resulta obvio que estamos entrando en una sociedad electrónica, lo que quiere decir asistimos a una sustitución de lo que subjetivamente hemos denominado una “realidad real” por una virtual donde el tiempo se hace atemporal, el espacio inmaterial y donde no hay referencias que llamaremos históricas, en el sentido de inexistencia de referencias a pasado o futuro, dado que desaparecen las secuencias.

Es obvio que se puede hablar de una sociedad tecnológica en cuanto se han erosionado los mapas cognitivos y las coordenadas de tiempo y espacio haciéndonos entrar, en la realidad virtual, en una especie der eterno presente donde lo inmediato es el protagonista. Las consecuencias exceden al sujeto humano para tenerlas sobre amplios aspectos desde el concepto mismo de democracia, con todos los que implica, hasta el orden jurídico y económico. Está claro que una época cambia fundamentalmente cuando hay modificaciones cualitativas de la experiencia humana y, por ende, de la cultura. La priorización del lenguaje audiovisual, la multimedia y el hipertexto conlleva a formas distintas de percepción. El cúmulo de problemas ontológicos, gnoseológicos, epistemológicos, axiológicos y teleológicos ya provocan abundantes reflexiones.

La prevalencia del control de la experiencia sensorial, nos ha convertido en necesidad apremiante la generación tecnológica de realidad virtual. La filosofía ha discutido a largo si la conciencia es o no real, si es simplemente una “virtualidad”, el ser intencional como puramente virtual. Recordemos que una posibilidad no es real, es simplemente un proyecto. El hombre crea -lo ha hecho en una “realidad real” proyectando sueños e ideas, personajes y obras-, lo que ahora parece transformarse en una sustitución por lo que crea la tecnología para intervenir los sentidos. No se trata, pues, de una prolongación del hombre creador que crea virtualidades. Más bien asimila al humano –con todo lo que le rodea- a un sujeto desaparecido.

Publicado en  Unión Hispano Mundial de Escritores” http://unionhispanoamericana.ning.com/profiles/blogs/la-evanescente-realidad?xg_source=activity

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Escepticismo endémico

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 2, 2015

escepticismo

Alberto Medina Méndez

Una importante cantidad de ciudadanos ha perdido la fe en la política y su entorno. No creen en los partidos ni en los dirigentes, tampoco en las instituciones o la república, y hasta se animan a criticar a la “sagrada” democracia, asumiendo el riesgo de ser políticamente incorrectos.

Algunos son solo pesimistas crónicos, pero los más, son sujetos normales, gente equilibrada, que está fastidiada con el presente, enojada con lo que sucede y con la innumerable nómina de crónicas retorcidas, con finales poco felices, que se encargan de avalar esa sensación tan frecuente.

Este no es un fenómeno exclusivo de países con sistemas políticos precarios, irregulares o inmaduros. Sucede en casi todo el mundo, aunque con matices evidentes, bien diferenciados entre los extremos opuestos.

Muchas sociedades han padecido aberraciones inadmisibles. Sus habitantes han escuchado hablar de fraudes, acuerdos oscuros, muertes dudosas y casos judiciales bajo sospecha que jamás llegan a la verdad. En realidad no lo saben con certeza, esas personas solo lo suponen. Pero el problema es que cada una de esas hipótesis que rodean a estas historias, son demasiado verosímiles, pueden ser ciertas, podrían realmente haber ocurrido.

Claro que esa base informativa, ese conocimiento disperso, impreciso, pero al mismo tiempo disponible, suele dar lugar a las mas intrincadas versiones, e inspira a los amantes de las conspiraciones, esos que ven confabulaciones por doquier y entramados que poco tienen que ver con la realidad.

Ese escenario de absoluto desprestigio de la política y de sus débiles instituciones no es para nada deseable, pero es saludable asumir que esta visión forma parte del esquema vigente en muchas comunidades.

Es inevitable, que en ese contexto de desesperanza, sea difícil ver la luz al final del túnel, y que muchos personajes de la política prefieran transitar idéntico camino, ya conocido, bajo los códigos contemporáneos, en vez de animarse a revertir la tendencia como si la misma fuera inmodificable.

Hace falta una generación de dirigentes preparados para torcer el rumbo. No debe ser solo una facción, un partido o algún sector de la política. Pero es imprescindible que sea una abrumadora legión de personas dispuestas a cambiar la perversa inercia que ofrece la corporación política actual.

Para muchos, es solo una expresión de deseos y no más que eso. Sostendrán, no con pocos argumentos, que muchos prometieron ser algo diferente y solo continuaron el camino trazado por sus antecesores.

La cuestión de fondo es que ese grupo de dirigentes necesarios, no solo deben ser políticos profesionales, sino una multitud de pobladores con suficiente vocación para modificar esta mecánica desde diferentes estratos.

No surgirá mágicamente una nueva especie en la política, y menos aún en forma espontanea, sino que aparecerá, solo en la medida que la sociedad pueda ser más exigente y deje de conformarse con los mediocres de siempre. Pero también será posible, en tanto y en cuanto, sean muchos los que abandonen definitivamente la comodidad que propone la apatía, renunciando a sus privilegiados lugares de espectadores de lo que ocurre, para ocupar un espacio protagónico allí donde sea preciso.

La política partidaria, esa que se encarga de ganar representatividad en el poder y que conforma gobiernos, es siempre el último peldaño, la cima de esta larga secuencia, que debe empezar mucho más abajo.

Es en el barrio o en el consorcio, en el club o en cualquiera de las organizaciones de la sociedad civil, en definitiva, en cada uno de los ámbitos de participación cívica donde se debe dar este proceso paulatino y progresivo, pero de un modo decidido, perseverante y comprometido.

No hay razones para resignarse totalmente. Se debe dar la batalla. Lo que no se puede hacer, es solo esperar que esto suceda gracias a un golpe de suerte, por un deseo superior, por justo que sea o necesario que resulte.

El desánimo seguirá ganando la pulseada solo si los ciudadanos lo permiten. No será la alta política la que modifique el curso de los acontecimientos, sino la decisión de una casta de individuos capaces de testimoniar, a diario, con su ejemplo personal e intransferible, que están saturados de esta forma de hacer. Que su cansancio ha llegado al límite y que resulta vital construir un punto de inflexión, indispensable para iniciar una nueva etapa.

Seguramente no será un recorrido lineal, libre de sobresaltos, y hasta se deben contemplar esperables retrocesos. No existe alquimia que muestre atajos para revertir el presente sin esfuerzo. Para eso, cada individuo debe revisar, hoy mismo, su actitud frente a lo que ocurre. Sus quejas, enojos, bronca e impotencia, son solo diminutos síntomas, pero no constituyen una acción concreta y mucho menos conducente. Hay que cooperar con algo más concreto, ser parte activa del cambio, participar de algún ámbito y, sobre todo, estar dispuesto a demostrar en el ejercicio de esa pequeña porción de poder, cuan convencido se está de modificar lo que incomoda.

Si esa dinámica diera sus primeros pasos, si ese esquema fuera capaz de demostrar su viabilidad, es posible entonces, que se empiece a superar esta patética situación que solo muestra la peor cara del escepticismo endémico.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

 

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Guantánamo

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 28, 2015

Artículo de Teódulo López Mel;ende en el diario “El Universal” (Miércoles 28/01/15)

El Universal

http://www.eluniversal.com/opinion/150128/guantanamo

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La realidad social

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 26, 2015

Tal Cual

Mi artículo. en‘ Tal Cual” 

realidad social 2

 

 

http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=112692&tipo=AVA 

 

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La senda de la obnuvilación

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 25, 2015

Obnuvilación

Por Alberto Medina Méndez

Los que pretenden llegar al poder están siempre repletos de buenas intenciones. Más allá de sus innegables ambiciones personales, los inunda un entusiasmo desbordante por hacer algo diferente, por cambiar el estado de situación actual, por aportar ese granito de arena que puede modificar el rumbo de forma positiva.

Desde afuera del sistema, sin tener el mando, se horrorizan por lo que sucede a diario, se espantan por los resultados que obtiene la política imperante, y se prometen a sí mismos, y a quienes quieran escucharlos, que al llegar a ese ansiado sitial, eso no volverá a ocurrir nunca más.

Lo concreto es que el tiempo transcurre y algunos de ellos, más tarde o más temprano, ocupan esos espacios por los que tanto se esforzaron. No es necesario detenerse demasiado a analizar la nómina de mecanismos utilizados para conseguirlo, aunque es probable que ese sea el punto de inflexión, el quiebre moral que tuerce definitivamente el recorrido.

Todo lo que se haya dicho hasta ese momento, puede cambiar súbitamente. El nuevo rol del ocupante del poder, transforma la matriz original, para que las supuestas creencias y visiones ideológicas se desvanezcan. No se debe imaginar al poder como el lugar más destacado, el superior a todos. A veces solo se trata de cargos menores, espacios irrelevantes en términos generales, pero esa sensación de tomar decisiones que impactarán en muchos es lo que lo vuelve mágico, adictivo y, por lo tanto, corrupto,

El proceso de degradación moral no es automático, ni repentino. Frecuentemente es progresivo y hasta lento. Lo irrefutable es que la orientación de los acontecimientos ya no tendrá que ver con lo tantas veces enunciado, con el recitado políticamente correcto que motivaba a recorrer este sendero que permitiría, hipotéticamente, cambiar el trayecto.

Existe un discurso lineal que sustenta a esta nueva posición para justificar cada cambio retórico en el accionar. Los flamantes hombres del poder dirán que nada se modifica desde afuera del sistema, y que al ingresar al ruedo, es preciso hacer determinadas concesiones para ser parte del juego.

Todos los que están adentro lo dicen, lo repiten y hasta se convencen de la veracidad de esa afirmación. Claro que ese argumento es el que les otorga la licencia personal para relajar sus reflejos morales y aceptar como correcto, aquello contra lo que antes despotricaban sin temor.

Esa nueva posición, la dinámica que le “impone” ser parte del esquema de poder, los lleva a modificar sus conductas una a una. Ya no pueden ser los mismos de antes. Ahora tienen que aceptar ciertas normas y no solo tolerarlas amablemente, sino también ejecutarlas como protagonistas.

Es ese el momento en el que todos los valores se trastocan. Lo que antes era verdadero ahora ya no lo es. Lo que era necesario ahora no es urgente. Y lo que estaba mal resulta imprescindible para seguir el sendero elegido.

Antes querían celeridad, ejecutividad, soluciones y eficiencia. Hoy, ya en el poder, disponen de otros tiempos. Ahora deben buscar la oportunidad para llevar adelante solo una parte de lo soñado. Una larga lista de legítimos deseos quedará absolutamente enterrada. Lo que en el pasado debía modificarse, ahora no solo no es posible, sino que debe archivarse indiscutiblemente porque es una premisa que no puede ser vulnerada. Seguramente no dirán que se trata de algo inmodificable pero recurrirán a eufemismos que sostendrán que “no es el momento”, o que “aun no resulta posible hacerlo bajo las actuales circunstancias”.

Desde afuera era imperioso eliminar la corrupción, transparentar la gestión, trabajar para los ciudadanos hasta convertirse en un empleado de la sociedad dispuesto a servirle para conseguir lo que tantos anhelan. Hoy, desde adentro, los objetivos mutaron. La prioridad es sostener el poder, y si fuera posible concentrarlo, acrecentarlo, controlarlo todo, para que la sociedad sea  la que esté obligada a renovar su voto, no necesariamente por disponer del mejor, sino porque el adversario ocasional es algo peor.

Al poderoso de turno, solo le importan las encuestas y su chance de seguir vigente. Si su derrotero ha sido desprolijo, es probable que solo precise garantías de impunidad para que su salida sea silenciosa y confortable.

La mayoría no logra comprender este fenómeno por el cual personas honestas, sensatas, gente de bien, se transforma a una velocidad inusitada en exactamente lo contrario. Es cierto que algunos no resisten el proceso y terminan siendo expulsados rápidamente para volver a sus lugares de origen, con cierta sensación de frustración por no haber conseguido sus genuinas metas. Los invade una inusitada impotencia que los marcará de por vida, pero pueden sentirse orgullosos de no haber sido parte de la indigna trituradora del poder.

Por increíble que resulte el poder enamora, nubla la vista, hace perder los parámetros y se convierte irremediablemente en una adicción. Es así que consigue quebrar emocionalmente a aquellos que, sin integridad, asistirán al derrumbe secuencial de sus convicciones. Una vez que se recorren los primeros pasos y se ingresa por ese callejón sin salida, nada tiene retorno.

La llegada al poder implica un ejercicio de aclimatación. Los más logran dócilmente acomodarse a la nueva situación. Después de todo, la especie humana sobrevive gracias a su gran capacidad de adaptación. Otros, los menos tolerantes con ciertas prácticas, desisten a tiempo o son expulsados. La perversa regla de oro vigente les recordará siempre, y sin piedad, que quienes entran al sistema deberán recorrer la senda de la obnubilación.

albertomedinamendez@gmail.com

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Decadencia

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 17, 2015

decadencia 

Teódulo López Meléndez

Una decadencia es la extinción de ciertas características de una sociedad, lo que podemos percibir claramente en nuestro presente. Esa ruptura societal es también señalada en términos sociológicos como ruina, dado que las condiciones generales empeoran a ojos vistas.

Fue con La decadencia de occidente de Spengler (1.er volumen Viena, 1918; 2.º volumen Múnich, 1922) que se inició formalmente la conformación de una teoría filosófica del término, aplicada, claro está, a una civilización, aunque se puede hablar de decadencia de un grupo en particular o de un país. Al fin y al cabo la palabra implica declive, caída, empeoramiento, deterioro.

Más contemporáneamente ha sido el historiador norteamericano Arthur Herman en La idea de la decadencia en la historia occidental (Edit. Andrés Bello, Santiago, 1998) quien ha vuelto sobre el concepto resaltando el pesimismo como uno de sus signos identificatorios, pero con afán histórico nos lleva hasta el romanticismo reaccionando frente a la revolución francesa y pensando el mundo se acababa. Herman habla de tres paradigmas del pesimismo, el racial, el histórico y cultural. En nuestro presente de país encontramos una absoluta caída cultural apreciable sobre todo en los dirigentes emergentes que dan muestras de una ignorancia conceptual, y en lo social, donde se ha aposentado un típico clientelismo populista.

Es claro que el concepto de decadencia es mucho más antiguo y podemos rastrearlo en numerosos autores, siempre como un decaimiento casi lógico, si por lógica entendemos nacimiento, crecimiento y caída, como ha sucedido con todos los grandes imperios. Siempre a beneficio de inventario hay que reconocer en Herman la negativa a admitir leyes estrictas sobre el tema, esto es, su inexistencia nos conduce a pensar que frenar la decadencia es una decisión que un pueblo toma en ejercicio responsable. Lo fundamental es aprender, agregamos nosotros, que se está en decadencia, pues si esta admisión no puede haber esfuerzo. La caída cultural y social de Venezuela podría acometerse desde una gran insurgencia que nos devolviera el control, pero hay que partir de las admisiones.

Después de la decadencia algo viene, no es ella el final, aún dentro de un necesario pesimismo intelectual que se afinca en la realidad. Las teorías sobre la decadencia son muchas y variadas, generalmente partiendo desde un panorama sombrío que no puede dejar de lado ni el concepto de poder, dado que este ha estado sometido a variaciones de fondo por influencia de la tecnología y porque hoy nos preguntamos si alguien tiene ese ingrediente para modificar realmente una relación social, que en nuestro caso, luce deslegitimada.

Una decadencia encuentra en el plano de las ideas su expresión más acabada. Sin ideas ella es una acción progresiva hacia el oscurantismo que trae, por añadidura parasitismo. En la decadencia se asiste a una multiplicidad de voces anárquicas que encuentran vía fértil en las llamadas redes sociales, en una especie de renacimiento de un individualismo que ya no se expresa en un consumismo desenfrenado, dado que el modelo económico ha producido además escasez y carestía. Podríamos concluir en la aparición de un deber social atrofiado.

Pareciera signo de Venezuela que a comienzos de cada siglo nos asalte la palabra decadencia. Bien lo supo José Rafael Pocaterra con sus “Memorias de un venezolano de la decadencia” (Biblioteca Ayacucho, Caracas). Ortega y Gasset, el prologuista de Spengler, reiteró que una cultura sucumbe por dejar de producir pensamientos y normas. Sobre los inicios del siglo XX venezolano se alzaron dirigentes de alta capacidad y formación, algo de lo que ahora carecemos. Había para el inicio del XX lo q Ortega gustaría de definir como “ideas peculiares”, unas ideas cargadas a fuerza de ser pensadas.

Pocaterra no podía elegir. Estaba frente a un compromiso y lo cumplió a cabalidad, pensando como debía hacerlo, porque él era el pensador y, en consecuencia, el verdadero protagonista. Uno de los detalles claves para la decadencia es cuando un pueblo elige el mito.

Hemos dicho el concepto de poder no se puede tomar de manera tajante. Podríamos, incluso interrogarnos, sobre el desafío de Pocaterra al describir la decadencia que le tocó en suerte, una que necesariamente implica al “poder” que la causa, conjuntamente, claro está, con todos los demás elementos de antecedentes históricos y de devaluación del cuerpo social.

Gómez no era el poder, era una potencia, para usar la sutil e inmensa definición a la vez de Antonio García-Trevijano en “Teoría pura de la república” (edit. El Buey Mudo, 2010). La vieja definición de que el poder absoluto se corrompe absolutamente es válida, pero sus abusos muestran que le es inherente a su propia naturaleza y que resulta harto difícil puedan ser frenados por algún poder social (en muchos casos inexistente) o que esa “potencia” deje de imprimirle la característica que le es propia: hacerse obedecer.

La decadencia de comienzos del siglo XX tenía otros antecedes históricos: las guerras civiles y los caudillos en armas. La de este en el derrumbe de una partidocracia que se empeña en reproducirse, pero en ambos casos se manifiesta en una “potencia” salvadora que se degenera, como lo hace el cuerpo social decadente.

Por supuesto que de decadencia se habla desde hace siglos. Desde su expresión latina es declinación, ruina, algo que se aproxima a lo inanimado, desgaste, deterioro, lo que continuamente empeora. Sin entrar en disquisiciones sobre las teorías sobre ella podemos aceptar se refiere a lo que va perdiendo su valor e importancia, a un colapso societal. Tucídides usó la palabra sobre la guerra del Peloponeso y hasta para la peste que azoló a Atenas. En cualquier caso cuando hablamos de decadencia en referencia a los procesos sociales podemos clasificar por intensidades y duración. Esta de la cual nos ocupamos parece intensa y durable.

Publicado en: https://www.academia.edu/10126765/Decadencia

tlopezmelendez@cantv.net

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La ceguera del espíritu

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 15, 2015

ceguera

Luis Alejandro Contreras

Se vende a los niños, como razón de vida, la lucha por un puesto señero en el mundo. Mas, al final, lo que realmente tendrá cada persona que afrontar es un caso de honestidad para consigo misma: indagarse y encontrar cómo llegar a buen puerto ante el dilema de lo que se anhela ser -en y desde el fondo de símismo- y lo que hasta la saciedad se le ha predicado que “debe uno ser”, como parte de la sociedad.

Realmente se trata de una lucha entre la libertad -en su sentido más pleno e irrevocable, entendida como el libre albedrío de toda interioridad- y el peso opresivo de un statu quo que concuerdan en sobrellevar algunos y en defender otros como colectividad, aún a costa de estar conscientes de que ese peso es ya un padecimiento, una carga inllevable.Y con esa presión extraordinaria que establece la plutocracia globalmente organizada, sea que se predique en regímenes abiertos o cerrados sobre sociedades e individuos (pues, paradójicamente, multitud y persona son tan semejantes como desemejantes y a toda plutocracia se le hace necesario atacar al hombre por ambos flancos), es sumamente improbable que se pueda lograr un desarrollo armónico en el seno del espíritu humano. Al final son voces aisladas, muchísimas de ellas respetables y señeras, intentando develar los ancianos males de la humanidad, intentando abatir al basilisco imperante en el sueño que llamamos realidad; acaso sea muy poco lo que logren incidir en el seno de la humana naturaleza, pues sus voces son y han sido ancestralmente mediatizadas con escarnio por un ideal crematístico que se sustenta a sí mismo y que, inexplicablemente, todavía hoy defienden, como hipnotizados autómatas, las grandes masas de nuestras sociedades, desde aquellos que viven en la más paupérrima de las pobrezas -aunque en descargo de ellos hay que decir que no les queda otro remedio que ejercer su derecho a tal defensa, pues tienen que amoldarse a los “hechos” y buscar una vía para su humana subsistencia-, pasando por los ciudadanos que se encuentran en el medio de la escala plutocrática, acariciando el sueño de una Edad de Oro hipotecada, llegando hasta los que asumen una vida plena de comodidades y riqueza material como un regalo divino para el que hubieran estado predestinados desde el más allá.

La crisis del hombre moderno halla su razón de ser en el desgano de éste por respirar a su aire, pues relegó su alma a un escondrijo del lenguaje, siendo que ella le habita, con o sin su consentimiento, a trastiendas; es como si, por inadvertencia, un novicio desprevenido hubiere postergado el cuidado de un huerto sagrado y, luego, no hallara los medios para hacerlo florecer nuevamente. Los más grandes conflictos del hombre moderno deben su génesis a un desacato o desoimiento del alma individual, a una desatención de la cualidad vaporosa del espíritu y a un rechazo por todo lo volátil e incorpóreo; hallan razón de ser en una carencia y, es más, en ella se enquistan; y, aunque parezca extraño, es allí donde ganan todas las batallas los mecanismos del poder y sus dioses de aserrín; es por una carencia del espíritu que se imponen los patrones de conducta en los pueblos y es por esa misma carencia que se justifica todo exabrupto amparado en variopintos credos políticos, económicos o ideológicos. La pobreza -toda pobreza- nace y muere en nuestro pecho. (1) Cuánta sutileza encierra la palabra enseres, ese plural sustantivo derivado de en y ser. Nos lleva a presumir que hay un hálito de vida coexistiendo en aquellas cosas tocadas por mano del hombre; nuestras prendas personales se hayan pues en estado de ser.[2] Me permito reproducir el término Democracia del Diccionario, tal como aparece en la apreciada página: La palabra del día, http://www.el-castellano.org/Sistema político en el cual el pueblo ejerce el gobierno directamente o a través de sus representantes electos. Democracia proviene del latín tardío democratia y ésta del griego demokratía (gobierno del pueblo), formada por demos (pueblo) y kratein (gobernar), esta última proveniente de kratos (fuerza). En el siglo V A.C., durante el gobierno del estratega Pericles, surgió en Atenas un régimen político basado en decisiones populares. Los ciudadanos se reunían en laEkklesia o “asamblea popular” para deliberar y decidir sobre las grandescuestiones del gobierno. Sin embargo, la mayoría de los habitantes de Atenas eran esclavos o metekos (extranjeros), mientras que los ciudadanos que efectivamente participaban en la vida política ateniense no pasaban del diez por ciento de la población. La democracia resurgió en Europa durante la Edad Media en lugares aislados, como en los cantones suizos y en algunas repúblicas alemanas o italianas, y el prestigio del término se fue fortaleciendo lentamente con el ascenso gradual de la burguesía. El primer registro de uso de democracia en español está datado en 1640; la palabra ya estaba incluida en el Diccionario de la Real Academia de1732 (su primera edición, conocida como Diccionario de Autoridades). No obstante, la voz democracia se hizo más conocida en la Revolución Francesa (1789), con la caída de la monarquía en Francia y la posterior democratización de los regímenes monárquicos en la mayor parte de Europa. Desde entonces, tanto los gobiernos basados en el capitalismo como los países comunistas de Europa y Asia, además de Cuba, se atribuyeron la calificación de “democráticos”. Sin embargo, la democracia ejercida directamente por los ciudadanos -tal como en Atenas- parece no ser viable en nuestro tiempo debido a la complejidad del Estado, que adopta formas representativas mediante las cuales el pueblo ejerce su soberanía por medio de representantes electos. A partir de democracia se formaron palabras derivadas, tales como demócrata, democratizar y democratización. Entre los peligros del régimen democrático se ha señalado el de la aparición de demagogos, vocablo formado por las voces griegas demos (pueblo) y agein (conducir). Los demagogos son líderes que seducen al pueblo con sus promesas y lo conducen por caminos equivocados. A pesar de este significado, demagogo fue inicialmente un título honorífico que se concedía en la ciudad griega a líderes populares y personalidades ilustres, como el reformador Solón ,reconocidos por la forma en que conducían al pueblo.[3] Sin dejar de anotar que, modernamente, el substrato filosófico de ciertas naciones del Oriente, tradicionalmente menos sustentado en lo deductivo-intelectivo que en lo sensitivo-contemplativo, ha cedido parte de esa virtualidad cósmica que innatamente ocupaba en el seno espiritual del individuo, para dar paso a un “metodismo de la idea” y, supremamente, a un culto exacerbado por la medición de todo acto humano, ambos originarios de Occidente.

Y globalmente se ha venido imponiendo, con fuerza y velocidad inusitadas, un apego al vivir sobre la base de una consumación pragmática. Pero las ideas prevalecientes en Occidente, ésas que amenazan con atenazar al mundo, no son precisamente las nacidas en el lecho del espíritu. ¿Cómo podrían haber nacido en tal lecho esas Moiras que incitan al hombre a evadir su promesa de ser hombre? Las genuinas ideas de Occidente, aquellas que nacieron en el corazón y en el espíritu de sus hijos, viven errando entre catacumbas.

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Lenguaje y decadencia

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 14, 2015

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 04/01/15)

Lenguaje y decadencia

http://www.eluniversal.com/opinion/150114/lenguaje-y-decadencia

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Mirar desde el futuro

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 12, 2015

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “Tal Cual” (Lunes 12/01/15)

mirar desde futuro

 

http://www.talcualdigital.com/nota/visor.aspx?id=112180&tipo=AVA

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Un compromiso renovado por la Educación como Sostenibilidad

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 7, 2015

sostenible

 

El 1 de enero de 2005 arrancaba la Década de la Educación por la Sostenibilidad promovida por Naciones Unidas. Desde ese mismo, día la OEI ha estado impulsando la Educación por la Sostenibilidad entre los educadores iberoamericanos por medio de este espacio web que se ha convertido en referencia en nuestra región.

 

Hoy, 1 de enero de 2015, finalizada la Década, Naciones Unidas pone en marcha un Programa de Acción Global con el mismo objetivo de impulsar la necesaria y todavía posible transición a la Sostenibilidad.

 

Este Programa de Acción Global (GAP por sus siglas en inglés, Global Action Programme) toma como base los logros alcanzados en el marco de la Década, con el fin de seguir impulsando el compromiso internacional de fomentar la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS). Y ha sido concebido mediante un proceso de amplias consultas que refuerzan su interés y viabilidad (ver la Declaración de Aichi-Nagoya sobre Educación para el Desarrollo Sostenible, http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002310/231074s.pdf).

 

Es un Programa de Acción Mundial necesario, porque seguimos viviendo una situación de auténtica emergencia planetaria, marcada por toda una serie de problemas estrechamente relacionados que no han cesado de agravarse: contaminación y degradación de los ecosistemas, cambio climático, agotamiento de recursos, crecimiento incontrolado de la población mundial, pobreza extrema de miles de millones de seres humanos junto al consumismo depredador de una quinta parte de la humanidad, conflictos destructivos, pérdida de diversidad biológica y cultural… Es, además, urgente, porque la transición a la Sostenibilidad no ha de verse como una apuesta de futuro que exige ahora nuestro sacrificio: es, por el contrario, una estrategia fundamentada para dar solución a los problemas que estamos viviendo y hacer posible la satisfacción de las necesidades del conjunto de la humanidad (no solo de una minoría) hoy y mañana.

 

El Programa urge, pues, a la acción, para iniciar ya la transición a la Sostenibilidad, porque ahora sabemos, mejor que en 2005, cómo dar respuesta a esta problemática sistémica: la comunidad científica ha profundizado en las medidas necesarias, pero insistiendo en que debemos aplicarlas con urgencia, porque el tiempo para frenar la degradación se agota y porque está en nuestras manos comenzar a construir sociedades sostenibles, no solo como promesa de futuro, sino como mejora necesaria del presente.

 

Ello exige voluntad política para superar comportamientos irresponsables, guiados por intereses particulares a corto plazo, que están provocando una huella ecológica superior ya a la biocapacidad del planeta y que imposibilitan el bienestar de la mayoría de la población. Una voluntad política que debe ser el fruto de la presión que ejerce una ciudadanía bien informada.  Es preciso, pues, que toda la educación, tanto formal como no reglada, contribuya a proporcionar a la ciudadanía una percepción correcta de los problemas y a fomentar actitudes y comportamientos favorables a la transición a la Sostenibilidad. Ese fue el objetivo de la Década de la Educación para la Sostenibilidad y ha de serlo también, con intensidad incrementada, del Programa de Acción Global que ahora se inicia.

 

Este espacio web se suma a dicho Programa con todo el bagaje construido a lo largo de la Década –los 25 Temas de Acción Clave, los 100 boletines distribuidos a los miles de educadores e instituciones adheridas, su sala de lectura, etc.- y la voluntad de seguir enriqueciéndolo, renovando así el Compromiso por una Educación para la Sostenibilidad.

 

Educadores por la Sostenibilidad

Boletín Nº 101, 1 de enero de 2015

http://www.oei.es/decada/boletin101.php

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La educación es consecuencia y no condición

Posted by Teódulo López Meléndez en enero 4, 2015

educación

Alberto Medina Méndez

Una conjetura se ha instalado como verdad revelada, cuando en realidad no tiene demostración empírica alguna que la sostenga. Son demasiados los que entienden que la causa que explica la situación actual de inmoralidad, mediocridad y pobreza tiene que ver con la ausencia de educación.

Cuando se aborda el debate sobre como salir de ese cuello de botella que propone el presente y superar así las mediocridades de este tiempo, parece inevitable caer en el simplismo de establecer un paralelo entre la ignorancia de la gente y el modo de seleccionar a los dirigentes políticos responsables de conducir los destinos de una comunidad.

En realidad se podrían mencionar ejemplos que demuestran exactamente lo contrario. Sociedades muy cultas, amantes del arte, la literatura y la música han elegido como gobernantes a déspotas autoritarios, capaces de cometer las más grandes masacres que la humanidad recuerde.

La educación bien entendida es un valor, pero es un error muy frecuente creer que es una condición indispensable para el desarrollo. Si se repasan las estadísticas mundiales en la materia, se identifican con facilidad a un grupo de naciones que ostentan esa virtud, pero no es casual que se trate de países desarrollados. El error conceptual es suponer que la educación generó el desarrollo, cuando en realidad, en la inmensa mayoría de los casos, el proceso ha sido justamente el inverso.

Es necesario desterrar esa falacia que sostiene que invirtiendo presupuestos gigantescos en educación se logrará desarrollo, porque esta postura invita a depositar energías en estrategias incorrectas que no encuentran soporte alguno en ningún argumento sólido que se apoye en evidencias concretas.

Parece apasionante esa mirada, simpática por cierto, pero se debe comprender que se trata de un espejismo, un análisis superficial y un desorden de factores al momento de relatar las experiencias de cada nación. Es una ingenuidad creer que un sistema educativo formal puede convertir a un país inmoral en virtuoso, o a una nación pobre en rica.

Son las reglas de juego razonables, un marco institucional adecuado, el clima apropiado de las ideas, la implementación de políticas públicas atinadas las que, en definitiva, conducen al progreso y al desarrollo.

Es desde allí donde se llega a niveles educativos elevados y no al revés. Claro que existen ejemplos que transitaron ambas caminos en paralelo y es posible confundir en esos casos determinadas causas con ciertos efectos.

Pero no se debe caer en el infantilismo de pensar que si se destinan cuantiosas cifras de dinero al sistema educativo, la nación mágicamente encuentra su rumbo, como si se tratara de un fenómeno lineal, carente de otros ingredientes mucho más influyentes en el recorrido.

Este planteo no pretende ser una apología del analfabetismo, ni tampoco un elogio a conductas indeseadas. En todo caso, es el reconocimiento empírico de cómo funciona la mente humana frente a ciertos estímulos concretos.

Un jefe de familia que no puede alimentar a sus hijos solo se concentra en lograrlo, y es por eso que la educación no es su prioridad. Pero cuando consigue superar esa barrera que le plantea la indigencia, entiende que sus hijos merecen una oportunidad mejor, esa que el no disfrutó, y es entonces, cuando los individuos asumen la trascendencia de la educación y no antes.

La historia de los países más eficientes del mundo muestra esta secuencia con inconfundible claridad. De hecho, la inmensa mayoría de ellos crecieron gracias a la tenacidad, el talento y el esfuerzo de varias generaciones de personas que sin una formación educativa rigurosa, siendo desinformados e incultos, tuvieron un norte claro y una decisión inequívoca de prosperar.

La educación que tanto se enaltece en este tiempo vino después. Hoy pueden mostrarlo, luego de varios años, inclusive después de décadas y generaciones de ciudadanos bajo esa dinámica, pueden ufanarse de tocar el cielo con las manos y de convertirse en naciones sabias, dedicadas a la investigación, invirtiendo en un sistema que les permite cultivarse, aprender y desarrollar nuevas aptitudes, que en este nuevo marco garantizan la tendencia hacia el progreso con mayor sustentabilidad.

El planteo no pasa por menoscabar la relevancia de la educación, ni ponerla un peldaño abajo en la lista de atributos deseables, sino en todo caso destacarla como un verdadero valor, pero sin caer en la trampa inocente de colocarla en un falso pedestal y anteponerla frente a otras prioridades que, sin dudas, definen el progreso de una sociedad e inciden en su futuro.

Si realmente se quiere prosperar hay que comprender las reglas de esa dinámica. Partiendo de un diagnóstico equivocado se transitará también por un camino de soluciones ineficientes y sobrevendrá entonces la frustración.

La gente puede equivocarse al seleccionar a sus conductores, pero ese fenómeno no necesariamente es el derivado de su ignorancia. Es posible que tenga que ver, en todo caso, con el excesivo nivel de dependencia económica de los individuos respecto de sus gobiernos y una autoestima ciudadana debilitada que resulta más que funcional en ese esquema.

Vale la pena revisar esta posición. No se debe seguir insistiendo en visiones equivocadas. Ese derrotero mantiene a la sociedad en esta especie de círculo vicioso que no conduce a ninguna parte y que condena a seguir como hasta ahora, es decir sin futuro y sin educación. Esa educación que en realidad será la consecuencia del desarrollo y no la causa del progreso.

albertomedinamendez@gmail.com

 

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Tempus

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 31, 2014

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal

El Universal

Tempus 2http://www.eluniversal.com/opinion/141231/tempus 

 

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Los números de 2014

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 29, 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 32.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 12 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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