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Democracia siglo XXI

mes

febrero 2011

Estoy hablando de “ONU y Gadafi”

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El combate a la inseguridad: 16 propuestas

Teódulo López Meléndez

1.Droga 2. Armas 3.Odio social e ingrediente político 4. Policías y jueces honestos 5. Sicariato 6.Recursos 7. Cárceles 8. Cuerpo especial para las cárceles 9. Salud, empleo, educación 10. Tribunales especiales 11. Retraso procesal 12. Prevención 13. Policía de punto 14. Tolerancia cero 15. Servicios básicos 16. Formación de criminólogos

La inseguridad ataca en casi todo el mundo, aunque en Venezuela, por razones generales y específicas, seamos el escenario de una multiplicación delictiva que nos coloca entre los países más peligrosos del mundo. El hecho criminal ha cambiado en la medida que el escenario global lo ha hecho. La criminología ha mirado al delito como algo imposible de erradicar en su totalidad, desde las concepciones antropológicas y fisonomistas hasta las sociológicas o ecológicas.

El mundo contemporáneo presenta complejidades, por lo que las Naciones Unidas aprobó en 2000 el Protocolo de la Convención contra el Crimen Transnacional Organizado para enfrentar el delito de tráfico de personas. Lo que queremos hacer resaltar es que el asunto del delito no en simple y que está enmarañado en las relaciones sociales y políticas, hasta el punto que los más actualizados teóricos del delito atacan conceptualmente el problema de la criminalidad como empresa. El hampa tiene capacidad económica fuerte. Pero dejando atrás la teoría podemos concluir que existe el crimen organizado y el crimen ordinario. En Venezuela tenemos ambos.

El organizado generalmente ronda en torno al negocio de la droga, implica una organización y una jerarquía, usa la violencia y corrompe a los organismos encargados de combatirla. Quiero señalar entonces que el delincuente ordinario actúa en infinidad de ocasiones como consumidor, en estado de drogadicción, como víctima final del negocio empresarial de los estupefacientes. Combatir este cáncer ha requerido de una intervención transnacional, dado que las ramificaciones son tales que ningún país puede por sí solo enfrentarlo. Esta es una de las causas fundamentales del crimen desatado que vivimos en Venezuela. Somos un país de tráfico, como lo demuestran los continuos señalamientos de la prensa nacional e internacional que reseñan la captura de alijos en países incluso lejanos y transportados por medios venezolanos. Cabe preguntarse entonces hasta donde llega nuestra efectividad y nuestra colaboración internacional en el combate a este tráfico ilícito.

El segundo grave problema es el de la posesión ilegal de armas en una gruesa parte de la población, el que también se deriva de un tráfico ilegal muchas veces vinculado al de las drogas. Sin una operación de desarme efectiva, sin una restricción fuerte a la permisología para el porte de armas y sin labores de inteligencia que detecten las procedencias y las fuentes, será imposible erradicar el delito violento, el que infinidad de casos no tiene necesidad de ella, pero que la ejecuta en un ritual de drogadicción o de desprecio absoluto a la vida. Las mafias organizadas penetran toda estructura a su alcance.

En Venezuela tenemos un ingrediente político: desde el régimen se ha sembrado el odio social y se ha llegado, incluso, a intolerables justificaciones. El hampa entre nosotros bien podría ser considerada como instrumento de siembra de miedo.

Damos por sentado que el combate se debe dar con policías y jueces honestos, formados e incorruptibles, presunción que en este país no podemos adoptar, pero aún teniéndolos son de hecho sometidos a presiones intolerables. Aparece el sicariato, el encargo al delincuente menor de la ejecución de la violencia mortal. Incluso llega a hablarse de “empresas” de sicarios, una exigencia de organización y jerarquía adoptada del delito transnacional. La complejidad es tal que no basta con crear policías: hacen falta los premios continuos a los funcionarios del orden, una intensa labor de inteligencia que lleve a comprar infiltrados en las organizaciones criminales y una determinación absoluta de que los bienes de todo criminal apresado deben ser expropiados de inmediato, seguramente para la creación de un fondo en beneficio de los afectados y de los policías actuantes. Es obvio que no podrá darse efectividad al combate con tribunales que violan todos los lapsos procesales.

Dedicar todos los recursos necesarios al combate contra la inseguridad es una exigencia manifiesta u obvia, pero no basta. En buena parte, los anuncios en este sentido no son más que reacciones frente al clamor de la gente y muestra de una ausencia de política criminal con visión de Estado. En Venezuela tenemos otro problema, el de las cárceles, con hacinamiento y fuerte “educación especializada” en delinquir. Se arrastra este asunto desde hace muchos años sin que ningún gobierne encuentre la manera de resolverlo y de enfrentarlo. Por supuesto que la corrupción también llega a las cárceles, como vemos en los intercambios de disparos entre internos, en el consumo de droga o hasta en la dirección de delitos desde su interior. La desesperación ante el vencimiento de los lapsos procesales hace disparar la paciencia de los hacinados, lo que parece hacer necesario la constitución inicial de tribunales penales especiales para hacerle respetar sus derechos a los reclusos. Más aún, ya parece necesaria la formación de un cuerpo especial para dedicarse a la vigilancia de las cárceles y retirar a la Guardia Nacional de estos menesteres.

La delincuencia, ya casi parece una obviedad decirlo, se combate con educación, salud, empleo, con una determinación de acabar con la discriminación y la exclusión, por lo que toda lucha contra el delito y la inseguridad va inserta también en el programa de lucha contra la pobreza.

Hay que prevenir, como primera política, y en ella deben participar todas las instituciones y de manera especial la ciudadanía. Si en este país todas las denuncias se formulasen nuestros índices delictivos se dispararían, pero no se denuncia porque no se tiene ninguna confianza en las fuerzas del orden, porque los ciudadanos o no son atendidos o lo son mal y porque la respuesta ante la denuncia es una sin consecuencias.

Hay que prestar atención a todos los aspectos de la vida en la lucha contra el delito. Diversos organismos de la Organización de las Naciones Unidas han insistido sobre esto y puesto a la disposición todo el asesoramiento y asistencia que han recopilado desde la teoría criminalística y desde la experiencia. Hay que pedir esa asistencia.

Pero hay muchas cosas que se pueden adelantar. Debemos admitir que tenemos tribunales penales insuficientes, retraso procesal, cárceles como escuela del crimen, pero en la labor preventiva se pueden determinar factores como escasez de alumbrado público, puntos ciegos, drogas, armas, hábitos delincuenciales del secuestro y muchos más. La labor de inteligencia es vital: si se sabe donde están los delincuentes se sabe dónde irlos a buscar. Ya a esta hora debería estar trazado un mapa de los sitios donde el hampa se ceba.

Muchos funcionarios hacen hincapié en patrullas, motos y bicicletas para los agentes y eso está muy bien, pero debe regresarse al policía de punto, al que conoce su pedazo de ciudad, está familiarizado con los vecinos, se ha ganado su confianza, anda caminando su zona. Aquí hay que aplicar el principio de impunidad cero que comenzó a implementarse en el Metro de Nueva York y redujo considerablemente los índices delictivos de esa metrópolis. Hay que hacer redadas de localización de delincuentes como forma represiva. Hay que instrumentalizar un plan de choque.

Hay que formar criminólogos, dado que en este país cualquiera es el director de una cárcel e incorporarlos en todos los niveles, incluso el local. Un criminólogo es aquel que se dedica al estudio de la delincuencia desde su propia disciplina, pero una que contempla la sociología, la psicología, el derecho y la antropología. Con ellos, y bajo una exhaustiva investigación, otros organismos del estado pueden coadyuvar porque me permito recordar cómo se ha establecido que muchos barrios peligrosos de América Latina la falta de alcantarillado, de energía eléctrica y de gas, por citar sólo estos servicios, eran causas fundamentales del crecimiento delictivo. Por supuesto que entre esas causas el desempleo juvenil tenía prioridad.

Son apenas ideas, no puedo saberlo todo, pero a la hora de convocar a los expertos el político debe saber de que se le está hablando. Van estas ideas para una lucha contra la inseguridad, una que debe ser de todos. Lo propongo.

teodulolopezm@yahoo.com

Estoy hablando de “Libia, la apetecible”

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La Turquía democrática es el modelo

Por TARIQ RAMADAN

Cuando las manifestaciones masivas se iniciaron en Túnez, ¿quién iba a pensar que el régimen de Ben Ali se vendría abajo tan rápido? ¿Quién podía prever que Egipto no tardaría en asistir a una protesta popular tan inaudita? Se ha derribado una barrera y nada volverá a ser lo mismo. Es bastante probable que, dada la centralidad de Egipto y su importancia simbólica, otros países sigan la senda. ¿Pero cuál será el papel de los islamistas después del derrumbe de las dictaduras?

Los islamistas ni lideran la revolución egipcia ni representan a la mayoría. Hoy siguen a El Baradei
Durante décadas, la presencia de los islamistas ha justificado la aceptación por Occidente de las peores dictaduras en el mundo árabe. Y fueron estos mismos regímenes los que demonizaron a sus oponentes islamistas, sobre todo a los Hermanos Musulmanes egipcios, que históricamente representan el primer movimiento de masas bien organizado y con influencia política del país. Durante más de 60 años, los Hermanos, ilegales pero tolerados, han demostrado una gran capacidad de movilización popular en las elecciones relativamente democráticas en las que ha participado, aquellas que han elegido, entre otros, a representantes sindicales o profesionales, concejales o parlamentarios. ¿Son los Hermanos Musulmanes el poder emergente en Egipto y, de ser así, qué podemos prever de una organización como la suya?

De Occidente hemos acabado por esperar análisis superficiales del islam político y, en concreto, de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, no solo el islamismo es un mosaico de tendencias y facciones divergentes, sino que sus múltiples y diversas facetas han ido surgiendo a lo largo del tiempo para responder a cambios históricos. Los Hermanos Musulmanes, que comenzaron su andadura en la década de 1930 en forma de movimiento no violento, legalista y anticolonialista, proclamaron la legitimidad de la resistencia armada contra el expansionismo sionista que se estaba produciendo en Palestina durante el periodo anterior a la II Guerra Mundial.

Entre 1930 y 1945, los textos de Hasan al Bana, fundador de la hermandad, demuestran que se oponía al colonialismo y que criticaba enérgicamente a los gobiernos fascistas de Alemania e Italia. Al Bana, que rechazaba el uso de la violencia en Egipto, aunque la consideraba legítima en Palestina como modo resistencia frente a las actividades terroristas de los grupos Stern e Irgún, creía que el parlamentarismo británico representaba el modelo más cercano a los principios islámicos. Su objetivo era la creación de un “Estado islámico” basado en una reforma gradual que se iniciaría con un plan de educación popular y con programas sociales de amplio alcance. Fue asesinado en 1949 por el Gobierno egipcio, por orden del ocupante británico.

Tras la revolución de Gamal Abdel Nasser de 1952, el movimiento sufrió una violenta represión y varias tendencias distintas surgieron en su seno. Radicalizados por la experiencia de la cárcel y la tortura, algunos de sus miembros (que acabarían por abandonar la organización) llegaron a la conclusión de que había que derribar el Estado a toda costa, aunque fuera violentamente. Otros siguieron ateniéndose al reformismo gradual de los inicios.

Muchos de los integrantes de la hermandad se vieron obligados a exiliarse: algunos en Arabia Saudí, donde recibieron la influencia de la ideología literalista saudí; otros, en lugares como Turquía e Indonesia, países mayoritariamente musulmanes en los que coexistían comunidades muy distintas. Por otra parte, otros se asentaron en Occidente, donde entraron directamente en contacto con la tradición europea de las libertades democráticas.

Hoy en día los Hermanos Musulmanes beben de todas esas visiones. Pero los líderes del movimiento ya no representan las aspiraciones de los más jóvenes que, mucho más abiertos al mundo y deseosos de promover reformas internas, están fascinados con el ejemplo turco. Detrás de la fachada de unidad y jerarquía, operan influencias contradictorias. Nadie puede decir en qué dirección irá el movimiento.
Los Hermanos Musulmanes no lideran la efusión que está derribando a Hosni Mubarak. Los Hermanos Musulmanes y el conjunto de los islamistas no representan a la mayoría. No cabe duda de que esperan participar en la transición democrática cuando Mubarak haya partido, pero nadie puede decir qué facción acabará imponiéndose. Entre los literalistas y los partidarios de la vía turca todo es posible, ya que la hermandad ha evolucionado de forma considerable durante los últimos 20 años.

Ni Estados Unidos ni Europa, por no hablar de Israel, permitirán fácilmente que el pueblo egipcio haga realidad su sueño de alcanzar la democracia y la libertad. Las consideraciones estratégicas y geopolíticas tienen tal peso que el movimiento reformista será objeto, y ya lo está siendo, de un minucioso seguimiento por parte de organismos estadounidenses, en colaboración con el Ejército egipcio, que, sirviéndose de prácticas dilatorias, ha asumido el crucial papel de mediador.

Al optar por colocarse detrás de Mohamed el Baradei, cabeza visible de quienes se manifiestan contra Mubarak, los líderes de los Hermanos Musulmanes han hecho ver que no es momento de destacarse y plantear exigencias políticas que pudieran asustar a Occidente, e incluso al propio pueblo egipcio. El lema es: prudencia. El respeto a los principios democráticos exige que todas las fuerzas que rechacen la violencia y acaten el Estado de derecho participen en igualdad de condiciones en el proceso político. Los Hermanos Musulmanes deben integrarse en el proceso de cambio, y así lo harán si llegara a establecerse un Estado mínimamente democrático.

Ni la represión ni la tortura han logrado eliminar a la hermandad, más bien al contrario. El debate democrático y el intercambio de ideas han sido los únicos factores que han influido en la evolución de gran parte de las tesis islamistas más problemáticas, que van desde la interpretación de la sharía hasta el respeto a la libertad y la defensa de la igualdad. Solo mediante el intercambio de ideas, no mediante la tortura y la dictadura, podremos encontrar soluciones que respeten la voluntad popular. El ejemplo de Turquía debería ser motivo de inspiración.

Occidente continúa utilizando la “amenaza islamista” para justificar su pasividad y el apoyo descarado a las dictaduras. Cuando la resistencia contra Mubarak subió de tono, el Gobierno israelí pidió repetidamente a Washington que respaldara a la junta militar egipcia. Mientras, Europa optó por sentarse a esperar.

Ambas actitudes son reveladoras: al fin y al cabo, frente a la defensa de los intereses políticos y económicos, poco peso tiene apoyar de boquilla los principios democráticos. Estados Unidos prefiere dictaduras que garanticen acceso al petróleo y dejen a los israelíes continuar su lenta colonización, antes que representantes populares creíbles que quizá no permitan el mantenimiento de esas situaciones.

Citar las voces de peligrosos islamistas para justificar que no se preste atención a las voces del pueblo es una actitud tan corta de miras como ilógica. Durante las Administraciones de Bush y de Obama, EE UU ha sufrido una gran pérdida de credibilidad en Oriente Próximo, y lo mismo puede decirse de Europa. Si los estadounidenses y los europeos no reevalúan sus políticas, puede que otras potencias de Asia y Sudamérica se inmiscuyan en su compleja estructura de alianzas estratégicas. En cuanto a Israel, que ahora se ha situado como amigo y protector de las dictaduras árabes, su Gobierno podría llegar a darse cuenta de que éstas solo están comprometidas con su política de ciega colonización.

El impacto regional de la retirada de Mubarak será enorme, pero es imposible predecir cuáles serán sus consecuencias. Después de las revoluciones tunecina y egipcia, el mensaje político está claro: con protestas masivas no violentas, cualquier cosa es posible y ya ningún Gobierno autocrático está del todo seguro.

Presidentes y reyes sienten la presión de este histórico punto de inflexión. El malestar ha llegado a Argelia, Yemen y Mauritania. También deberíamos fijarnos en Jordania, Siria e incluso Arabia Saudí. Esta preocupante situación de inestabilidad es al mismo tiempo muy prometedora. El mundo árabe está despertando con dignidad y esperanza. Los cambios auguran tiempos de esperanza para los auténticos demócratas y problemas para quienes sacrificarían los principios democráticos por mor de sus cálculos económicos y geoestratégicos. La liberación de Egipto parece solo el principio. ¿Quién será el siguiente?

Entre los musulmanes hay una masa crítica que apoyaría esa necesaria revolución surgida en el centro. Al final, únicamente las democracias que incorporen a todas las fuerzas políticas no violentas podrán llevar la paz a Oriente Próximo; una paz que también deberá respetar la dignidad de los palestinos.

Tariq Ramadan es profesor de Estudios Islámicos Contemporáneos en Oxford. Ramadan es nieto de Hasan al Bana, que en 1928 fundó los Hermanos Musulmanes. © 2011 Global Viewpoint Network; dist. by Tribune Media Services. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

La obsesión de los nombres

por Alberto Medina Méndez

Es notable como el debate político prefiere inclinarse por lo doméstico. Es como que el protagonismo de los nombres, de los hombres, ocupara el centro de la escena y las ideas pasaran a aun absoluto segundo plano.

La sociedad parece preferir escudriñar en las vidas de los personajes de la política, encontrar sus defectos, flaquezas y debilidades, para terminar ocupándose de ello como si se tratara de una revista de la farándula, de un programa televisivo de espectáculos, de un reality contemoraneo.

En realidad, sería bueno comprender que no nos gobiernan los políticos, sino sus ideas. Ellos son solo intermediarios circunstanciales en este juego de ejecutar las demandas de la comunidad. Es mas, si intentáramos ir un poco mas allá, deberíamos decir que mandan las ideas de la gente, de la sociedad toda, que luego son percibidas e interpretadas por el costado populista de la política, ese que no respeta su propia visión, sino que convierte deseos ajenos en principios para luego transformarlos en consignas partidarias.

Sin embargo existe una paranoica tendencia que hace enfocarnos en los políticos más de la cuenta, por arriba de lo necesario. Y no es que no importe su comportamiento personal, sus patrones morales y hasta sus permanentes muestras de ausencia de valores, de principios abandonados frente a cada decisión. Importan, pero no son más trascendentes que sus ideas, que los paradigmas que sostienen su accionar, que ese cúmulo de contradicciones que los trajo hasta el poder y que ejercitan a diario.

Muchas veces, se nos reclama a quienes hemos tomado la decisión de expresar públicamente lo que pensamos, que denunciemos hechos de corrupción, que demos nombres y apellidos para desenmascarar a los peores, para que queden en evidencia, al descubierto, para que la sociedad sepa, deje de suponer y tenga mas precisiones, mas certezas.

En realidad aquel mecanismo es válido, pero claramente insuficiente, y en buena medida solo actúa como un mecanismo cómplice, funcional al sistema. Nos hace creer que el problema son os hombres, y nos distrae del objetivo principal. Cuando toda la atención se concentra en hechos puntuales, cuando todo el debate político ronda lo anecdótico y lo superficial, se deja de lado lo importante, lo relevante, lo significativo.

La corrupción no cae derrotada cuando los corruptos son individualizados, ni siquiera cuando se los encarcela, sino cuando se modifican las condiciones estructurales que la originan, que la posibilitan, que la hacen reiterativa y una de las pandemias de este tiempo. No se trata de detectar a ciertos seres humanos tomados en forma aislada. Ellos solo actúan de acuerdo a sus pautas morales, pero fundamentalmente a un sistema que les permite, que los invita a diario, que los incentiva a cruzar la línea. Los sistemas deben ser a prueba de corruptos, y no frágiles esquemas que caen fácil presa de cualquier improvisado con algunas pocas luces y menos convicciones.

Lo mismo ocurre con las decisiones de la política. No se trata de gente más o menos hábil, más o menos talentosa, es más simple, mucho más simple. Se trata de ideas correctas, o de ausencia de ellas, de paradigmas adecuados o de parámetros equivocados.

Las sociedades que evolucionan son las que eligieron los preceptos correctos, las que se rigen por una escala de valores apropiada y cuyos sistemas están preparados para resistir a la peor calaña de individuos en el poder con mecanismos de contrapeso, con poderes limitados y con control ciudadano eficiente.

Habrá que dejar de enroscarse en esto de los nombres. Los seres humanos de modo individual somos circunstanciales en esta historia. No nos gobiernan personas, en todo caso ellas, le imprimen su impronta, algún atributo adicional, cierto talento especial, inclusive lo peor de si mismas.

Pero a no confundirse, las decisiones políticas responden al sistema de ideas a las que adhiere la partidocracia, y las más de las veces, a la demagógica forma con la que la política prefiere interpretar la visión de la comunidad.

A no caer en el juego que nos proponen los ingenuos y los picaros. Unos por prestarse a la simplificación manifiesta de atribuir las malas ideas a solo imperfectos ejecutores, y los otros por empujarnos al abismo de hacernos creer que no hemos elegido malas ideas sino solo inadecuados intérpretes para así seguir insistiendo hasta el infinito en la búsqueda ilimitada de talentosos, cuando en realidad se trata de seguir adorando consignas equivocadas.

Pese a la reiterada actitud de muchos, de hacer nombres, de ponerle apellidos a los dichos, habrá que decir que tal vez sea preferible no entrar en la dinámica de evadir responsabilidades, de mirar a otro lado, de hacerse los distraídos indefinidamente.

Después de todo hacer nombres, denunciar culpables, señalar protagonistas cotidianos es tarea simple. Lo complejo es identificar las ideas erróneas, y mucho mas aun animarse a cambiarlas por las correctas y pagar el necesario precio que cualquier decisión responsable implica.

Por compulsiva que parezca la inercia que proponen muchos, tal vez sea tiempo de mirar lo importante, revisar nuestras ideas, las visiones propias y dejar de lado la tramposa manía, la candorosa obsesión de concentrarnos en los nombres.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
http://www.albertomedinamendez.com
54 – 03783 – 15602694

De Joyce a Berlusconi

POR JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

ENVÍO ESTA columna desde Italia, desde la célebre Universidad de Roma, donde doy una conferencia que pretende enfatizar la necesidad de ser más críticos con nuestra sociedad, con aquellos usos y costumbres que no son dignos de un siglo XXI que debiera caracterizarse por un renovado ímpetu democrático y por el uso responsable de nuestro bien más preciado, la libertad. Partiendo de los postulados propuestos por el irlandés James Joyce en la primera mitad del siglo XX (quien vivió en Trieste y en Roma), y que la propia Edna O’Brien no ha dudado en emular en las últimas décadas, les recuerdo a nuestros vecinos del mediterráneo el estado de parálisis, humillación y frustración en el que estamos sumidos los europeos. Una situación que Joyce denominó antaño “hemiplejia de la voluntad”, entendiendo ésta como la falta de determinación, nuestra carencia de ardor, de arrojo, o de arresto; de valentía, si lo prefieren.

Pero, ¿valor y coraje hoy día para qué? Sencillo. Para luchar contra dos de las perversiones de nuestro tiempo: la simonía de la que habló Joyce y el libertinaje. La primera alude al abismo de degradación y corrupción en el que caemos cuando compramos o vendemos porciones de nuestra alma a cambio de posición, dinero, u objetos de valor. Libertinaje lo define la RAE como el “desenfreno en las obras o en las palabras”. Ambos términos vienen muy a cuento del desafortunado caso Berlusconi, a quien la Fiscalía de Milán (que el Parlamento ha declarado incompetente) acusa de abuso de poder e inducción a la prostitución. Este lamentable suceso resulta más complejo de lo que a priori pudiese parecer, dado que cualquier astuto letrado no dudaría en contraponer a las citadas imputaciones (que ahora investigará el Tribunal de Ministros) dos realidades fácilmente constatables: la famosa erótica del poder y la irresistible atracción que generan en las nuevas generaciones la fama, el dinero fácil y la dolce vita.

Puede que el Primer Ministro italiano se haya olvidado de que un cargo público no sólo debe ser honrado sino parecerlo, pero la responsabilidad de los hechos ha de ser compartida por todos nosotros, especialmente por los educadores y por los padres, por no haber sido capaces de luchar contra los estímulos nocivos que nuestros hijos reciben a diario a través del cine, la televisión e Internet, y que incitan a una vida cómoda en la que el sexo infame y el dinero fácil son los referentes.

Puede que ni nosotros ni las instituciones implicadas hayamos sabido luchar con eficacia contra la perpetuación de unos roles machistas en los que muchos hombres miran, y ciertas mujeres, engatusadas, se dejan observar, obsesionadas por la belleza. Puede que no hayamos sabido construir, con valentía, una sociedad igualitaria en la que los puestos de relevancia y los privilegios sean intercambiables, y premien el esfuerzo, el mérito y el talento.

http://www.josemanuelestevezsaa.com

2011, Año Internacional por un Futuro Sostenible

Desde los años cincuenta, la Asamblea General de Naciones Unidas viene instituyendo “Años Internacionales” dedicados a diferentes problemáticas de interés mundial, que requieren el esfuerzo y la cooperación de todos, estimulando la implicación de gobiernos, instituciones y ciudadanía en general.

Queremos dedicar este boletín a las convocatorias para 2011. Pero ¿Por qué hemos elegido este título, si este año NO ha sido declarado Año Internacional por un Futuro Sostenible o Sustentable? 2011 es el Año Internacional de los Bosques, el Año Internacional de la Química, el Año Internacional de la Mujer Científica, el Año Internacional de los Afrodescendientes, y el Año Internacional del Voluntariado, pero no se ha declarado Año Internacional por un Futuro Sostenible.

Y sin embargo entendemos que no es un título equivocado, porque todos y cada uno de estos importantes Años Internacionales de 2011 contemplan, como uno de sus objetivos primordiales, contribuir a la sostenibilidad. No vienen a desviar la atención de esta problemática vital que demanda la permanente implicación de la comunidad científica, de la educativa y de toda la ciudadanía: cada uno de estos Años Internacionales tiene presente, desde su campo específico, la actual situación de emergencia planetaria y se plantea contribuir a su solución. Veámoslo.

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la resolución por la que se declaraba 2011 Año Internacional de los Bosques para luchar contra la desertización y el cambio climático y, en definitiva, para promover la acción internacional para la conservación y el desarrollo de los bosques como parte integrante del desarrollo sostenible del planeta.

Por lo que respecta al Año Internacional de la química (al que va asociado el Año Internacional de la Mujer Científica, por coincidir con el centenario del Premio Nobel otorgado a Marie Curie por sus aportes a la química), la conmemoración pretende enfatizar la contribución de la química a la sostenibilidad, es decir, a la resolución de los problemas globales y esenciales de la humanidad, como el cambio climático, la alimentación, el agua, la salud, la energía o el transporte.

En cuanto al Año Internacional de los Afrodescendientes, fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objeto de fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de los afrodescendientes en relación con el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles, y políticos, su participación e inclusión en todas las esferas de la sociedad y la promoción de un mayor respeto y conocimiento de la diversidad, su herencia y su cultura. Con palabras de Álvaro Marchesi, Secretario General de la OEI, “La declaración de 2011 como el año de las comunidades afrodescendientes es una oportunidad que debemos aprovechar para tomar conciencia de las injusticias históricas con estas poblaciones y redoblar el esfuerzo hasta conseguir su reconocimiento histórico y cultural y su igualdad económica y social”. Una oportunidad, pues, para avanzar en el respeto a la diversidad cultural y luchar contra desequilibrios insostenibles.

¿Y qué decir, por último, del Año Internacional del Voluntariado? Baste señalar que se plantea hacer hincapié en el voluntariado como un medio para hacer frente a temas como: la reducción de la pobreza, desarrollo sostenible, cambio climático, la salud, prevención de desastres y la gestión, y la integración social, prestando especial atención a la contribución que el voluntariado aporta a la Declaración del Milenio y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Cada uno de estos Años Internacionales merece ser glosado en particular, pero aquí hemos querido destacar un hecho de suma importancia: la convergencia de todos ellos en propuestas para avanzar en el logro de sociedades sostenibles. Implicarse en cualquiera de estas celebraciones es implicarse también en el desafío de construir un futuro sostenible para toda la humanidad.

2011 queda pues declarado (implícitamente) como Año Internacional por un Futuro Sostenible. Un año que habrá de culminar el mes de diciembre con la firma en Durban del protocolo para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero prefigurado ya en Cancún. Todas y todos estamos convocados a las acciones que contribuyan a este objetivo vital.

http://www.oei.es/decada/boletin060.php

Educación e integración: lo propongo

Teódulo López Meléndez

Educación: el signo del nuevo gobierno

Comencé mis planteamientos al país advirtiéndole sobre las graves dificultades de la transición. Si bien el cuadro económico nos llamará a alarma y a previsiones drásticas, el nuevo gobierno democrático deberá dar señales inmediatas de su camino en la globalidad de lo que será su propósito y esencia. Es por ello que he dicho que debe declarar de inmediato la emergencia educativa.
Considero que el decreto de emergencia deberá incluir la revisión total del sistema, un aumento general de salarios a los educadores y un compromiso claro de cursos inmediatos e intensivos de actualización y modernización. Ya tengo visualizados esos cursos y quien los dirigiría. Ello incluye el uso masivo de la tecnología y el cumplimiento al cien por ciento de una computadora en manos de cada niño o joven escolarizado, programa ya iniciado por el presente gobierno.

Es, por supuesto, complicada la revisión total de los pensa, pero menos lo es adaptar el cuerpo educativo a las nuevas realidades y paradigmas del siglo XXI. Las disponibilidades financieras podrán imponer etapas en el reconocimiento salarial a nuestros educadores, pero se debe cumplir bajo el principio de que todos nos adaptamos a una enseñanza que exceda al caletre o a la memorización para convertirse en un proceso de formación de hombres y mujeres. Para ello tenemos la capacidad de magníficos profesionales que delinearán un proyecto educativo que nos permita avanzar aceleradamente hacia una sociedad del conocimiento y hacia una educación para la vida.

La educación está íntimamente ligada a la cuestión social. Hay elementos de especial atención como la deserción escolar o simplemente el no registro de un niño en una escuela, problemas ligados a violencia doméstica o a la pobreza extrema. No puede haber un plan educativo sin equipos asistentes en lo psicológico, en la atención a la familia de donde proviene el alumno y en el suministro de una alimentación balanceada. El Ministerio de Educación deberá ser un ente completo y complejo, uno de variadas especificaciones en su actuar.

Mención especial merece la educación universitaria. Entre los puntos esenciales de la deuda social está el atraso ya eterno en el cumplimiento de las obligaciones para con las universidades. Creo que puede establecerse un lapso de dos años como propósito para cancelarla, pero las universidades deben saber que, sin imposiciones de ningún tipo y en la absoluta libertad de la academia, deben avanzar hacia un proceso de reformas. Las universidades no pueden seguir como están. Debemos convertirlas en instituciones de primera. Entre todos debemos señalarnos un período no superior al de un período constitucional en busca de un nivel académico que las sitúe entre las primeras 500 del mundo, al lado de las universidades chilenas y mexicanas que han alcanzado ese rango.

La educación, entonces, debe ser mostrada como la prioridad del nuevo gobierno democrático. No podremos replanificar sin la declaratoria de emergencia. Tenemos personal de sobra para intentarlo, como podremos perfectamente enviar al exterior el personal que se lo merezca a estudiar los sistemas que han tenido éxito en el mundo y traer personal extranjero de alta significancia a participar en los cursos de actualización y empuje hacia adelante.

Nuestra participación en el contexto económico

Uno de los más grandes errores del presente régimen fue, por circunstancias políticas muy mal medidas, voltear la atención del país hacia Brasil y dar la espalda al camino andino. Con absoluta propiedad nuestra vía hacia la integración es el proceso ya viejo hoy llamado Comuinidad Andina de Naciones. El primer paso en esta materia deberá ser retirar nuestro retiro –valga la reiteración- de la CAN. El segundo, obviamente nuestro ingreso al MERCOSUR, el que sería aprobado sin contratiempos por tratarse de un gobierno democrático el que lo solicita. Discutir aranceles, hacer lista de productos, establecer excepciones, es un trabajo que podemos llamar fastidioso, pero indispensable en un proceso de integración. Mi propuesta es que una vez que estemos en ambas de organizaciones de integración nuestro país se convierta en un puente efectivo de conjunción de ambas en procura de un mercado común que concrete, al fin, los anhelos integracionistas.

Las relaciones con Colombia deben ser privilegiadas. Es inútil abundar en las razones, pero debo añadir un elemento: Venezuela debe salir hacia el Pacífico en procura de una vocación asiática. Casi el mismo día que reclamaba esta acción como urgente el Presidente Santos habló de la construcción de un gran ferrocarril que otorgaría a Venezuela esa condición. Deberá procederse a los estudios preliminares con urgencia y pensar en el puerto sobre la costa colombiana tal vez como un producto conjunto. Entre Colombia y Venezuela se ha conversado mucho y las ideas se quedan en el papel. Esa salida hacia otro océano de nuestro país tendrá, sin lugar a dudas, mucha oferta de financiamiento, de manera especial en los hambrientos países asiáticos que corren rápidamente en búsqueda de nuevos posicionamientos parea sus economías.

Ese ferrocarril, así lo ha dicho el presidente Santos, podría ser considerado una alternativa al mismísimo Canal de Panamá. Pero hay otro proyecto que tiene siglos en la especulación, ya pensado por los Padres Libertadores, y es de la integración fluvial del continente. Algunos estudios han sido hechos, pero está claro que podremos construir la red de carreteras de agua conectando nuestros ríos y convirtiéndolos en la más espectacular autopista para que nuestros productos viajen en todos los sentidos. Ese es un desafío Que hay que asumir. Lo deberá asumir el nuevo gobierno democrático.
Finalmente me parece que en este campo hemos privilegiado relaciones hacia Europa no siempre satisfactorias. Insisto en que tenemos delante las Antillas Neerlandesas, cada una ahora con un estatuto especial, pero que, en mi opinión, son la vía correcta para nuestro acercamiento, para nuestra aproximación comercial con la Unión Europea.

Emergencia educativa y rápido proceso de entendimiento con los pueblos de América. Lo propongo.

teodulolopezm@yahoo.com

La transición más difícil de nuestra historia


La transición más difícil de nuestra historia

Teódulo López Meléndez

He estado pensando en las inmensas dificultades que nos esperan, de manera especial con el nuevo gobierno democrático que se deberá instalar en enero de 2013, y llegado a la conclusión de que la situación será tan compleja, dificultosa y desafiante que no se puede dejar el destino sólo en manos de aquellos que los encuestadores colocan en sus preguntas. Es por ello, para acentuar el carácter pedagógico de mis propuestas y dar un mayor alcance a las mismas, que he sostenido en las redes sociales que debo ser considerado precandidato a la presidencia de la república.

Las encuestas reflejan que el régimen es vulnerable, pero es el candidato “ninguno de los anteriores” el que mayor votación obtiene, mostrado de manera fehaciente que el país quiere un outsider, una cara nueva para sustituir a Chávez en la presidencia. Aparte de esta tendencia irrefutable es menester advertirles a mis compatriotas que esto no es un juego de niños ni lo será, que aquí no se trata simplemente de ir de manera alegre a elegir un aspirante en unas primarias, ganar las elecciones y luego tomar posesión del gobierno. En primer lugar hay que ganar, en segundo lugar ver si se entrega el poder o si se hará necesario apelar a un cobro compulsivo y, en tercer lugar, enfrentar la realidad que sospechamos tétrica en cuanto la situación del Estado y específicamente en cuanto a las finanzas públicas.

Ya he manifestado algunas ideas de gobierno en torno a educación, política económica internacional y reformulación del Estado, pero, para iniciar esta conversación con mis conciudadanos, me permito hacerme varias preguntas, tales como si se permitirá el establecimiento de comisiones de enlace o si se procederá a un saqueo como se hizo en la entrega de las gobernaciones y alcaldías que perdieron. Luego, auditar, conocer el verdadero estado de la Hacienda Pública puede convertirse en un laberinto. Recuerdo que cuando Luis Herrera Campins tomó posesión de la presidencia, a pesar de entregarle el poder otro gobierno democrático, se tardó varios meses en medir el alcance de la situación económica para luego concluir que recibía un país hipotecado. Pueden imaginarse cómo será la situación dramática que implica recibir el poder de este gobierno.

He dicho que podemos encontrar tal inexistencia de recursos que no haya para pagar a los empleados públicos o para cubrir otros gastos ordinarios. El nuevo gobierno va a ser sometido a exigencias sociales mayúsculas, estará en la obligación de crear empleo y de correr al salvamento en materia de salud y seguridad, al mismo tiempo que deberá reducir el gasto público, evitar la caída de la moneda y enfrentar la inflación. Una situación de alto conflicto. He dicho que, aparte de un Ministro de Cordiplán y otro de Finanzas, se deberá proceder a nombrar una Comisión Económica Asesora de la Presidencia con los mejores talentos disponibles para enfrentar los retos puntuales a los que la anomalía de recibir un gobierno de 14 años de duración nos someterá. Los economistas pondrán las respuestas a la emergencia, pero la decisión final es la del político, esto es, de quien ejerza la primera magistratura. Se requerirá un pragmatismo a toda prueba para sortear el desafío, pero también una voluntad muy recia. El único proyecto económico posible de intentar ahora, desconociendo la realidad y arriesgándonos a encontrar cifras falsas, es el de prepararnos para el schock, estabilizar los indicadores macroeconómicos, devolver la confianza, restituir la seguridad jurídica y proceder como un buen padre de familia. Una vez logrados estos objetivos, podrá el nuevo gobierno desarrollar su propia política económica que he dicho debe abandonar el paradigma del crecimiento para sustituirlo por el de desarrollo humano, por el de desarrollo sustentable.

Antes de entrar en la segunda fase, que tendrá la inmediatez que los tiempos requieran, será necesario enfrentar serios problemas de gobernabilidad provenientes de la estructura misma del Estado y de una frondosa legislación heredada. Es decir, en el mismo primer año será necesario llamar a una Asamblea Constituyente para la cual tengo varias ideas. La primera es establecer la elección del vicepresidente con la del presidente: no podemos seguir en esta variación continua y caprichosa de nombres. Luego, hay que restituir el Senado. De joven me inclinaba por el parlamento unicameral, pero la experiencia me indica que es necesario un equilibrio que serviría, además, de refuerzo invalorable a la descentralización. Los métodos para hacer respetar la representación proporcional de las minorías están todos inventados.

Otra cosa que es cierta es que la división político-territorial de la república no responde a ningún criterio de desarrollo y menos a hechos históricos relevantes. Antes de entrar en un conflicto con los estados prefiero instituir mecanismos compensatorios, tales como la creación de cinco Consejos Regionales de Desarrollo (Centro, Oriente, Andes, Llanos, Centrooccidente y posiblemente un sexto específico para el Zulia) integrado por los gobernadores y alcaldes. Igualmente creo necesario eliminar los Consejos Legislativos Estadales y su sustitución por una Asamblea de Alcaldes que cumpliría las funciones hoy atribuidas a esos entes, tales como la aprobación del presupuesto, el control político, la aprobación de leyes locales y todas aquellas que las constituciones regionales establecen. Nadie mejor que los alcaldes para pelear por una distribución presupuestaria equitativa que haría bajar el poder al ente local. Esas reformas tienen que incluirse en el texto constitucional, aparte de que deberá procederse de inmediato a liberar los poderes actualmente secuestrados y con cuya permanencia será muy difícil el ejercicio del gobierno. Así como con un conjunto de leyes que deberán ser revisdadas cuidadosamente.

Al fin y al cabo una Constituyente será independiente y estas y otras propuestas deberán balancearse con absoluta independencia de criterio. Lo importante es atenazar la posibilidad de gobernar real y efectivamente y para ello hay que tener claro que nos enfrentaremos a la situación más conflictiva y difícil imaginable. Aún así, ya he expuesto en las redes sociales mis planteamientos sobre educación, política económica internacional y política militar las que seguiré explayando desde ahora en adelante en mis artículos. Abordaré, por supuesto, el tema de la inseguridad, del desempleo, de la salud y de mi concepción general de país, como cada asunto en concreto.

No ha sido fácil llegar a poner mi nombre en este torneo indeterminado. He dicho que no tengo ni recursos ni medios para enfrentarla, pero si 70 mil voluntarios responden afirmativamente inscribiré mi nombre en las primarias que se realizarán a finales de este año o a comienzo del próximo. De lo contrario, al menos quedarán las más de las 50 propuestas que formularé al país y que pasarán a ser de todos los hombres y mujeres que encuentren en ellas factibilidad y sueño.

teodulolopezm@yahoo.com

Hablo de “Argelia, la dictadura de la reelección”

http://www.ivoox.com/argelia-dictadura-reeleccion_md_531063_1.mp3

El momento en que cada cosa parece posible

Wael Gohnim

Teódulo López Meléndez

En el suelo de la plaza El Tahrir los jóvenes juegan a inventar el futuro. Son los protagonistas de una revolución, son los dueños del instante. Comparten con las mujeres que se tapan el cabello o lo llevan al aire desafiante, escuchan a los mayores profesando valentía y teorizan sobre cómo será la vida después de la victoria.

Las revoluciones suelen ser emocionantes, inflamatorias, inolvidables, a pesar del alto precio en
vidas que se debe pagar. El protagonista es un cuerpo colectivo muchas veces sin cabeza, aunque las cabezas van creciendo del cuerpo en la medida en que los factores no idealizados entran en juego, tales como las potencias extranjeras, los militares y los intereses estratégicos.

Los políticos de todas las layas negocian transiciones, el poder agonizante se aferra a las últimas maniobras, pero en la calle, en la Plaza de la Liberación, un fervor desatado fabrica libertad y democracia, oportunidades y crecimiento humano. Nadie sabe en que concluirá el sueño, hacia donde en verdad girarán los acontecimientos o cuales serán los resultados, pero mientras tanto los jóvenes y las mujeres y los ancianos se creen dueños del destino. Quién dirigirá después del fulgor es algo indeterminado. Nadie conocía, en sentido estricto, los nombres que se inscribieron en la historia después de la revolución francesa.

Ahora, sobre la plaza a reventar, una donde debe hacerse cola para participar del sueño, aparece de golpe un ejecutivo de Google, alguien que estuvo desaparecido por dos semanas prisionero de la dictadura y del pasado que se quiere echar. Se llama Wael Ghonim, tiene 30 años y, como símbolo de estos tiempos, es experto en Internet y tuvo una participación clave en la organización cibernética de las protestas. El muchacho va por vez primera a la plaza y helo allí micrófono en mano hablando a la multitud y aclamado. Ya han creado una página web donde hasta el momento 130 mil egipcios han firmado concediéndole la autoridad para ser su vocero.

Wael Ghonim aferra la luz que proviene del instante. No se puede predecir su destino. Se lo comerá la revolución, hará historia o se convertirá en el símbolo del momento efímero, tal vez como los protagonistas claves del mayo francés. Nadie lo sabe, pero el muchacho de las redes sociales vive la emoción propia de todo aquel que es protagonista de ese hecho imprevisto, telúrico, mágico y catastrófico que se llama revolución.

“Choque de civilizaciones”, vuelven a repetir los absurdos que no oyen la voz que clama por un principio general de lo humano: libertad. “La turbación de la paz” susurran los absurdos que creyeron en la tranquilidad definitiva de los sueños luego del fin de la Guerra Fría y del supuesto establecimiento de un orden mundial inequívoco. “Peligro” exclaman los absurdos que no oyen que el grito pide democracia, quizás pensando que para el pueblo árabe era improbable su realización y práctica, más aún, un deseo no anidado ni en su cultura ni en su psiquis.

“Peligro islámico” arguyen los absurdos que mantuvieron la democracia y la libertad fuera de esos confines de su control quizás pensando que la única manera de practicarla era a la manera prostituida a la que han reducido. “Fatalidad” remueven inquietos los que utilizaron el Islam como argumento para mantener a dictaduras hereditarias en el poder, mientras los extremistas provenientes de Irán claman por el establecimiento de un régimen islámico, extremista, teocrático y dictatorial como el que ellos practican, puesto que –como lo he leído no sin rabia de un profesor alta autoridad de un organismo iraní- el establecimiento de la democracia en Egipto sería una verdadera calamidad dado que el país se convertiría en una base imperialista de dominio de las potencias occidentales. Mientras tanto, en nombre del Islam unos dictadores oportunistas o unos monarcas caducos, viven la vida propia del rey con mansiones y lujos mientras sus pueblos nacen y crecen analfabetas, la miseria extrema alcanza a la mitad de sus poblaciones o los jóvenes van a la universidad a perder el tiempo dado que nada hay que hacer cuando egresan, la mayor parte de las veces excepcionalmente preparados.

Este es un mundo global donde sólo no se propagan –en el argumento de la izquierda obsoleta- MacDonalds o hamburguesas, jeans y maquillajes, modas e irrelevancia, capitales y transnacionales, sino también un virus peligroso llamado libertad, uno que utiliza el modo más expedito del contagio: la tecnología, el Internet, las redes sociales. Cada quien tiene sus maneras y sus procedimientos, cada revolución termina aplastada o triunfante, cada una tiene alternativas y caminos diversos delante. Puede terminar en una teocracia como en Irán o puede concluir en una democracia o en el caos que llame a una dictadura. Nadie lo sabe, pero el hecho de cambiar es el relámpago sobre la plaza. Qué se vaya Mubarak, es la exigencia, que el pasado se evapore, pero tal vez en los jóvenes, en los viejos y en las mujeres que acampan en la Plaza de la Liberación se cocine una idea, se delinee un camino que exceda meramente a la salida de la obsolescencia.

La servidumbre se echa al pipote de la basura porque ella es un producto humano y los humanos pueden destruirla. La revolución conduce a todo y todas las posibilidades están delante. Ha sido el mundo árabe el que ha despertado a una posibilidad que excede sus confines para convertirse en una epopeya seguida por millones a través de los medios electrónicos. El hombre todavía es capaz de soñar, es el efectivo mensaje, a pesar de haber estado inmerso en las tinieblas. Qué sea para bien, es el deseo de una voluntad mundial que excede a las palabras fe y esperanza, para convertirse más bien en un impulso de apoyo y de respeto.

Mientras, el mundo observa o interviene. El presidente de los Estados Unidos entiende el nacimiento, pero no sabe practicarlo. Cuando la revolución comienza no se ha concretado nada. Lo hará en su camino, con todos los peligros y asechanzas que son propios del andar por el bosque lleno de depredadores. No hay nada que nos garantice el resultado de la revolución árabe, pero la saludamos con entusiasmo, porque demuestra que el hombre es aún capaz de levantarse.

teodulolopezm@yahoo.com

El mundo del presente

Teódulo López Meléndez

La Unión Europea actúa, lo que no se sabe bien es hacia dónde, tal vez hacia la mera sobrevivencia. Una rápida mirada al año 2010 nos muestra cumbres con China y con el conjunto de Asia, participación en el G-20, las conferencias de la OTAN, el encuentro con África, las reuniones con Rusia y Ucrania y sus intervenciones en la reunión sobre el cambio climático en Cancún. El listado no pretende ser exhaustivo, lo que quiere significar es que Europa tiene una presencia, una comprendida dentro de las características de este tiempo: la fuerza militar ya no mide la influencia, lo hace la economía, en el caso europeo una tambaleante que nos ha deparado numerosas crisis, tal vez teniendo como eje central, a su favor, la preservación del euro.

Sin embargo algo falla en Europa y seguramente las razones las encontraremos en los numerosos traspiés en su avance hacia la unidad política. La Unión Europea no ha podido avanzar hacia una consistencia que le permita utilizar adecuadamente su red comercial y su aún existente poder económico. El ejemplo más avanzado en integración continental parece ser víctima de una falta de aliento debido a una clase dirigente mediocre. Su política exterior es vacilante y sus graves problemas de envejecimiento poblacional le impiden definir políticas de seguridad, de inmigración y, en términos generales, sus intereses superiores.

En noviembre de 2010 la Unión Europea, celebró –si contamos desde los primeros pasos- 61 años de existencia. Lo hizo, desde la OTAN, adoptando lo que denominó un nuevo concepto estratégico sobre seguridad y defensa y reiterando el principio de la ‘defensa mutua” al tiempo que se detenía en los misiles de largo alcance o en la seguridad energética y dando un paso hacia Rusia invitándola a unirse al escudo antimisilístico. Si entendemos bien, apenas a finales de 2010 Europa cesa la guerra fría con Rusia y tranquiliza a los ex miembros del bloque soviético reafirmando el artículo 5 del Tratado de Washington, esto es, el ataque contra un aliado es contra todo el bloque. Luego, la reafirmación de lo existente con o la realización de operaciones de defensa fuera o dentro de su territorio, lo ya visto en Afganistán. En definitiva, un reconocimiento tardío de la realidad del mundo actual donde la tendencia es a la constitución de una policía supranacional, no sin mantener las reservas con Turquía, un viejo vicio europeo que no termina de comprender que ese es el punto clave del mundo en formación. La insistencia alemana sobre lo innecesario de la disuasión nuclear encuentra en París su más fiero oponente, pues París no quiere renunciar a su propio arsenal y menos a entrar en la tesis de que el propósito de los aliados es un mundo sin este tipo de armas. Una contradicción cuando se admite que ya el poderío militar no es el punto clave de la conformación de un poder real. De hecho, Europa no aumenta sus gastos de defensa, tiende más bien a congelarlos, a pesar de su industria armamentista que encuentra salida hacia los otrora llamados países del tercer Mundo y hacia sus propios miembros, siendo inmoral en el caso de Grecia y Turquía.

Encontramos el reporte del conservador Consejo de Relaciones Exteriores Europeo (ECRF) de octubre de 2010 donde se plantea que Europa dejará de ser unipolar y que la seguridad pasará por un triángulo UE-Rusia-Turquía. En resumen, se plantea una marginalización de Europa al reducirse su papel –sólo de compañía en las que creemos últimas operaciones militares norteamericanas como lo es Afganistán- debido a los alcances del entendimiento ruso-americano y al tardío reconocimiento europeo de la existencia de un mundo muy diferente. Otros hablan de un eje París-Berlín-Moscú, en el cual no creo tengan ningún interés los rusos, plenamente integrados a la comunidad internacional y a un entendimiento cada vez más profundo con los Estados Unidos.

Podría argumentarse que una guerra nuclear no existe como posibilidad como no existe entre las grandes potencias agonizantes. Las posibilidades de conflicto podrían estar en el nordeste de Asia, en el África subsahariana o en el cinturón de quiebre euroasíatico, todo girando en este último sobre la crisis palestino-israelí, la carrera nuclear iraní y en menor caso el conflicto de Líbano. En el nordeste de Asia es evidente que nos referimos al conflicto intercoreano y en menor grado al permanente reclamo chino sobre varias islas bajo dominio japonés y el no resuelto problema entre China y Rusia sobre las islas Kuriles. El reclamo chino sobre Taiwan creemos se resolverá por la vía del diálogo.
En África Subsahariana hay un potencial para guerras localizadas. Desde allí opera Al Qaeda y el listado de Estados inviables es larga, así como la de conflictos que se han extendido por tanto tiempo que bien podemos hablar de enfermedades crónicas.

Es obvio que los problemas exceden a la geopolítica, como el narcotráfico, el terrorismo, el cambio climático o la crisis económica aún burbujeante, pero hemos insistido en que en el mundo en transición las viejas concepciones de poder deben ser tomadas en cuenta. Hay problemas globales geopolíticos inclusive en la determinación de zonas donde la pobreza extrema conduce a inestabilidad política. Los recientes sucesos de Túnez -aún inmedibles en su eventual contagio- nos hacen preguntarnos sobre el destino de la “teocracia de poder”. En América Latina algunos problemas fronterizos de larga data no parecen preocupantes en cuanto a enfrentamientos bélicos que sabemos –inclusive si estallan- duran muy poco. En términos de duración el reclamo boliviano de una salida al mar no indica, inclusive por la flaqueza boliviana, la posibilidad de un conflicto armado.

La reagrupación sigue su curso, como en el caso del BRIC, con la interesante invitación a Sudáfrica a incorporarse a su última reunión o el caso del subgrupo ISBA (India Sudáfrica, Brasil) o las coincidencias entre Brasil y Turquía sobre el programa nuclear iraní. El anuncio de retiro en 2014 de Afganistán o las conversaciones con los talibanes hacen imprecisos los eventuales resultados de esa intervención armada.

En medio de este proceso sigue lenta, por no decir paralizada, la construcción de un orden mundial sustitutivo. China y Rusia, entretanto, han logrado un modus vivendi, con desmilitarización de sus fronteras y un compartir de influencias en Asia Central. India y Japón se aproximan ante la irrupción china. Son todos reacomodos en búsqueda de mejores posiciones frente al nuevo orden global.
Inclusive podemos anotar en este contexto la crisis intercoreana. Corea del Norte, con serios problemas inclusive de hambre, está gobernada por una especie de secta religiosa, pero si sacamos algunos pueblos como los kurdos podría generalizarse al decir que es la única nación asentada sobre dos estados, es decir, jurídicamente es la única nación que permanece dividida luego de la reunificación de Alemania y Yemen. Esa división sigue siendo una herencia de la guerra fría y una anomalía por resolver, si bien los orígenes se encuentran claramente en la invasión japonesa de China, origen que se mantiene en la actual crisis, dado que los herederos norcoreanos de aquellos hechos siguen en el poder en una especie de monarquía hereditaria. Y porque ven a los del sur como un apéndice norteamericano. No hay tropas extranjeras en Corea del Norte, pero sí miles de soldados norteamericanos en Corea del Sur. Mientras se siga mirando al Norte como un problema simplemente de desarrollo de armas nucleares no habrá arreglo. Por supuesto que su régimen es una dictadura de las peores y su récord en derechos humanos incluye todo tipo de violaciones. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos del tema creen que con un proceso de distensión el régimen podría evolucionar hacia un proceso parecido al chino.

No creemos en la posibilidad de una guerra intercoreana y mucho menos en una repetición del conflicto anterior, pero la cuestión coreana es un ejemplo claro de cómo deben cambiarse los paradigmas en un análisis de agonizante geopolítica. Hay dos ejemplos de desarrollo económico en la región: Taiwan y Corea del sur y dos ciudades estados (Hong Kong y Singapur), todos conocidos en su momento como los tigres asiáticos” o Nic’s (Newly Industrialized Nations), hoy con un crecimiento muy moderado o de estancamiento, pero que conservan la bonanza alcanzada. En el sudeste asiático aparecieron los llamados “jaguares”, Indonesia, Malasia, Tailandia e inclusive Vietnam, con un importante desarrollo económico. Lo que queremos significar es –incluida China, por supuesto- como la zona Asia-Pacífico ha adquirido un relieve determinante donde existe una vieja herencia por resolver: la crisis intercoreana.

Frente a la complejidad del mundo naciente, y mientras nace un poder supranacional, asistimos a un multilateralismo que no puede ni debe ser definido como multipolaridad. La mitad del crecimiento económico de los últimos años se ha producido en los países denominados emergentes y en desarrollo. En consecuencia hay un desplazamiento, y hasta podríamos decir democratización, del poder mundial. Aún así, allí están los países pobres con baja renta per cápita y con bajas tasas de desarrollo, en total unos 25 países que pueden catalogarse como de pobreza extrema. Las cifras son contrastantes en este reacomodo. Por ejemplo, el 37 por centro del comercio mundial está en los países en desarrollo. Al interior mismo de los países crece la desigualdad, aunque las cifras de la pobreza disminuyen. Queremos indicar la profundidad y velocidad de los cambios. Un caso de particular ejemplo de país emergente es Sudáfrica, hasta el punto de agregar al viejo BRIC la letra S para convertirlo en BRICS. La presencia de este país se producirá en Beijing el primer trimestre de 2011.

Es obvio, en cualquier caso, que no existe aún un sistema de gobernanza global y que los cambios en las instituciones de internacionales a globales se están retardando de forma preocupante. No existe una fiscalidad para los problemas globales con autoridad suficiente de tomar un rumbo convincente, incluido un asunto fundamental de nuestro tiempo, las migraciones humanas.

teodulolopezm@yahoo.com

La democracia, fracasada, ha cubierto su ciclo y se extingue

por Francisco Rubiales

Lo que hoy conocemos como democracia está herida de muerte. Está tan dañada que le ha llegado el invierno, el fin de su ciclo vital, y se precipita sin remisión en el declive y la decadencia. Fracasada y abandonada por los ciudadanos, que han comprobado que los partidos políticos y los políticos profesionales la han prostituido y transformado en una sucia oligocracia, es inevitable que pronto sobrevenga el colapso del sistema, del mismo modo que un día, por sorpresa para muchos, cayó el Muro de Berlín y sucumbió el Imperio Soviético.

Aunque, tras la caída del Muro de Berlín y el fracaso del llamado “Socialismo Real”, parecía que la democracia se regeneraba y vivía un auténtico “boom”, la verdad es que aquel aparente rejuvenecimiento del sistema fue sólo un espejismo que ocultaba una enfermedad mortal. Tambien Gorvachev, con la perestroika, parecía inyectar vida nueva al comunismo soviético, cuando la realidad era que le practicaba la respiración artificial a un cadáver.

Es cierto que la etiqueta de “democracia” es imprescindible para cualquier sociedad que quiera competir y prosperar en el mundo desarrollado y que a al menos 32 países han pasado a engrosar las filas de la llamada “democracia” en las últimas tres décadas. Sin embargo, a pesar del “boom” aparente, la constante separación de los ciudadanos y sus gobiernos y el portentoso crecimiento de las voces críticas que denuncian el mal funcionamiento de esa democracia y que demandan una regeneración, reflejan la enfermedad terminal del sistema.

Es un hecho incuestionable que la rebeldía ciudadana frente al poder del Estado, cargada de crítica, desprecio a los políticos y demanda de limpieza y regeneración, se ha convertido en el fenómeno político más destacado de comienzos del siglo XXI. No es menos cierto que la venda que cubría los ojos de los ciudadanos se está desprendiendo y ya deja ver la traición, miseria e ineptitud de la “casta” política, que ha utilizado la democracia en beneficio propio y que ha inundado el sistema de podredumbre y mentiras.

Aunque no todos los observadores y expertos sean capaces de percibirlos, hay síntomas que revelan la enfermedad mortal de la democracia. Los más destacados son el fracaso del proceso de integración en la Unión Europea, que ha dejado de ser un proyecto de ciudadanos para convertirse en un proyecto de partidos y de políticos profesionales, la prostitución de la democracia, que ha sido transformada secretamente en una oligocracia de partidos, el fin de las utopías, la marginación del ciudadano de la vida política, acaparada por los partidos y los políticos profesionales, la fácil convivencia de los partidos con la corrupción y el abuso de poder, el fracaso de los gobiernos democráticos en la solución de los grandes problemas y desafíos de la Humanidad, como la desigualdad, la indefensión de los débiles, el hambre, la pobreza, la garantía de los derechos humanos y otros, la politización y la ineficacia de la Justicia, el nulo interés de los gobiernos por educar a los ciudadanos y el declive del Estado de Derecho y del Estado de Bienestar.

Es más que probable que los partidos políticos se cubran de oprobio histórico cuando quede claro que han sido los verdaderos asesinos del sistema democrático y los principales responsables del fracaso de ese sistema, definido por Winston Churchill como el peor, exceptuando a todos los demás.

Los partidos han acaparado demasiado poder y han marginado sin escrúpulos al ciudadano, que en democracia es el “soberano” del sistema y el único capaz de quitar u otorgar legitimidad. Los partidos han abusado del poder y han viciado el concepto de “representatividad” para apropiarse del Estado, dejando al ciudadano únicamente su derecho a opinar y a votar, un derecho castrado muchas veces por el control de los medios de comunicación y listas cerradas y bloqueadas, elaboradas por los todopoderosos partidos políticos. Muchos gobernantes han dejado de servir al pueblo y han preferido anteponer sus intereses y los de sus partidos, sirviéndose del Estado para acumular poder, privilegios y riqueza. Demasiados gobiernos asumen con descaro, como primera prioridad, mantenerse en el poder, lo que les distancia de unos ciudadanos que expresan su rechazo despreciando la ceremonia electoral e incrementando la abstención y el voto en blanco. Las “castas” políticas, atrincheradas en el poder, disimulan la afrenta del desprecio ciudadano y siguen considerando legitimas unas victorias electorales que son claramente insuficientes, pírricas y vergonzantes. Para colmo de males, muchos gobiernos toman decisiones al margen de la opinión pública y, más allá de las declaraciones constitucionales, procuran estar fuera del control de las cámaras legislativas y del poder judicial, lo que invalida el Estado de Derecho.

Algunos, desde el optimismo, creen que la actual rebeldía incipiente de los ciudadanos tomará cuerpo y terminará expulsando del poder a las castas corruptas de políticos profesionales y regenerando el sistema, pero nosotros creemos que la democracia, como se la conoce hoy, vertebrada por partidos políticos y por políticos profesioanles, está herida de muerte y no tiene futuro alguno, tras haber quedado archidemostrado que mientras ellos controlen el poder, la democracia será siempre prostituida y transformada en dictadura de partidos y de políticos mediocres.

El futuro tiene ribetes negros porque aquellos políticos profesionales que se han corrompido y atrincherado en el poder no dudarán en utilizar todo el poder del Estado contra sus propios ciudadanos, pero al final triunfará la rebeldía y los canallas serán arrojados al mar, tras lo cual habrá que construir una democracia de ciudadanos, sin partidos, sin lobos y con los canallas y corruptos encerrados en jaulas cívicas de barrotes de acero.

No creas en lo que ven tus ojos…

Juan Goytisolo

“La plebe no debe recibir educación. Pues si sabe tanto como yo, me desobedecerá en la misma medida en la que ahora me obedece”. Catalina la Grande, zarina de Rusia.
A fines de los setenta del pasado siglo mantenía una relación amistosa en París con un inmigrante magrebí a quien guié por el laberinto administrativo de la reunificación familiar con su segunda esposa y los hijos que tuvo de ella, objetivo alcanzado, si mal no recuerdo, en 1980. Sus tres vástagos de nacionalidad francesa son ahora: cuadro de una empresa multinacional (la hija mayor); otra licenciada en biología; y un joven estudiante de ingeniería industrial. Los dos hijos de la mujer de la que se divorció antes de emigrar siguen en Argelia pese a los esfuerzos de mi amigo por traerlos también a Francia. Ambos abandonaron sus estudios en la escuela pública. trataron de dar el salto a Europa pero fueron devueltos a su país y allí permanecen sin trabajo ni expectativas de cambio, como centenares de miles de hitistas (aguantaparedes) abandonados a su suerte.

Este caso resume de modo gráfico el resultado de las derivas sucesivas de un proyecto político que fue en sus orígenes laico y democrático hacia una dictadura militar y un régimen de partido único responsables del hundimiento de Argelia en la autocracia y el subdesarrollo. La eliminación cuidadosamente planeada de cuantos líderes sustentaban dicho plan en sus inicios abrió en efecto las puertas a una ideología retrógrada que desembocaría más tarde en el oscurantismo islamista y la guerra civil de los años 90.

Está a la vista de todos el despifarro ocasionado por la fallida política de industrialización a la soviética, la ruina de la rica agricultura legada por los franceses, la compra disparatada de armamento que acentúa la dependencia de Argel con respecto a las potencias que lo suministran y favorece la corrupción de la nomenklatura militar a expensas de una economía sostenible y de un programa coherente de inserción de la juventud en el proyecto de reconstrucción nacional. Pero lo más grave es sin duda el desmantelamiento del sistema educativo heredado del poder colonial -sistema laico que convenía preservar, una vez purgado de sus resabios eurocentristas? y en la manipulación ocultativa de la compleja identidad argelina (árabo-bereber-francesa) en nombre de un araboislamismo excluyente que desterró o acalló las voces críticas de los intelectuales laicos (Mohamed Harbi, Kateb Yacine, etcétera).

En su busca de una legitimidad que su golpismo le vedaba, Bumedián protagonizó, bajo un discurso progresista de fachada, una política de arabización forzada que, sin mejorar el nivel de conocimiento de la lengua clásica, arruinó la enseñanza del francés y, por obra de los profesores reclutados en Egipto y otros países de Oriente Próximo, sembró las semillas del radicalismo ideológico del Frente Islámico de Salvación y del Grupo Islámico Armado. La legitimidad que buscaba se inscribía en verdad en la vieja tradición del recurso a la religión por los gobiernos autocráticos, esto es, la cultura de la sumisión a la autoridad, la rehabilitación de creencias y costumbres patriarcales anacrónicas, el retorno a un dogmatismo que inmoviliza las energías creadoras y la capacidad reflexiva de quienes lo soportan.

Como en pasadas épocas de nuestra historia, la educación fue reemplazada por el adoctrinamiento, el pensamiento crítico por la memorización de los textos sagrados. Filosofía, ciencias, lenguas extranjeras decayeron en las escuelas públicas hasta crear un yermo propicio a todos los extravíos doctrinales. Paralelamente a tan vertiginoso salto atrás, los miembros de la clase dirigente responsables de él, enviaban a sus hijos a estudiar a Francia o Norteamérica en un ejemplar ejercicio de cinismo que revelaba el propósito de perpetuar las diferencias entre la población sumida en la ignorancia y una casta hábil en el manejo de las técnicas y conocimientos destinados a perpetuar su dominio.

Obviamente, dicha evocación del hundimiento del sistema educativo argelino no se limita ni mucho menos a éste sino que vale para el de casi todos los países árabes y musulmanes, independientemente de las particularidades y rasgos especificos que distinguen a unos de otros. En los años setenta y ochenta del pasado siglo la arabización e islamización de la enseñanza destinadas a frenar la “amenaza marxista” rebajaron dramáticamente el nivel de humanidades tanto en Marruecos como en Túnez. En otros Estados la situación es peor: el índice de escolaridad es mucho más bajo. Los ejemplos de tal regresión son contundentes: en la nómina de las 200 mejores universidades del mundo publicada en 2010 por el U.S. News & World Report no figura ninguna del ámbito árabe. El resultado es desolador y exige una severa autocrítica. Como dijo el muftí bosnio Mustafá Ceric, a quien entrevisté en Sarajevo durante el asedio: “Los musulmanes han usado y abusado del islam para ocultar sus errores”.

Si de los maleficios del petróleo del Magreb pasamos a los de Oriente Próximo, comprobaremos que si bien Argelia dispone hoy de 155.000 millones de dólares de reservas de divisas y de 48.000 millones de euros del Fondo regulador de ingresos ?datos conocidos por los jóvenes que expresaban su cólera contra el desempleo y la falta de viviendas?, dichos maleficios son con todo muy inferiores a los que acumulan en sus arcas las teocracias del Golfo. Sus delirantes presupuestos militares ?Estados Unidos vendió a Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos aviones, misiles balísticos y escudos de defensa antiaérea por valor de 90.000 millones de euros a lo largo de 2010? muestran a las claras sus prioridades políticas: “cortar la cabeza a la serpiente” antes de que Irán se haga con el arma nuclear. El contraste entre los gastos armamentísticos y suntuarios de los monarcas y jeques del área y el mediocre nivel educativo de los jóvenes es más que chocante. Los estudiantes de segundo grado obtienen resultados muy bajos en ciencias y matemáticas sin contar con su ignorancia de unas humanidades proscritas de las escuelas y campus universitarios. Pese al elevadísimo producto nacional bruto procedente del petróleo y sus derivados energéticos, los Estados de la Península Arábiga no disponen de un número suficiente de jóvenes cualificados y deben recurrir a millares de inmigrantes de India, Malasia y Singapur.

Una incentiva comparación histórica entre los actuales descendientes de los beduinos adeptos del wahabismo y nuestros cristianos viejos, entre la España del siglo XVI y las petromonarquías de hoy no está fuera de lugar. Como observó sir Richard Burton en la magnífica evocación de su peregrinaje a La Meca y Medina los menestrales y comerciantes de las ciudades santas del islam eran forasteros y ningún hijo de aquellas, escribía, aceptaría por nada del mundo oficios tan despreciables y bajos. Sus palabras se ajustan como vitola al habano a los prejuicios de nuestros hidalgos respecto al comercio y los trabajos manuales propios de los judeoconversos y de los moriscos. El orgullo castizo del linaje y la sangre limpia de toda mezcla o mancha se corresponde también con el prejuicio ancestral que veda al beduino contraer matrimonio con la hija de un artesano. “Como los castellanos ?prosigue Burton, que desde luego no había leído a Américo Castro?, los beduinos consideran que el trabajo humilla a cualquiera fuera de los esclavos”.

Si saltamos del siglo XIX a comienzos del XXI, la comparación ?aproximativa como todas las comparaciones? contiene numerosos puntos de contacto que inducen a la reflexión. Sustituyamos el oro de Indias por el petróleo y al hidalgo por el beduino enriquecido de hoy y veremos que si el metal amarillo transitaba por la Península para acabar en gran parte en Génova y los Países Bajos, los maleficios del oro negro se acumulan en los bancos americanos, suizos o británicos: cuando Sadam Husein invadió Kuwait para adueñarse de sus depósitos de “monedas fuertes” sólo el 13% de los mismos se hallaba en el emirato. Si el oro servía en España a la construcción de iglesias y palacios, las ganancias procuradas por los hidrocarburos se destinan a la financiación de madrazas y mezquitas, no sólo en el mundo islámico sino también en Europa, y a la edificación de residencias suntuosas para los jeques y emires petroleros en Londres, París, Marbella o Casablanca. Ni en un caso ni en otro, el maná surgido del suelo se utilizó ni se utiliza en responder a las apremiantes necesidades de los pueblos en materia de educación. El 47% de los árabes son analfabetos y la mezcla explosiva de ignorancia, frustración y conciencia de la injusticia de la que son víctimas es el caldo de cultivo del actual terrorismo yihadista.

Lo ocurrido en la pasada década desde el monstruoso atentado del 11-S abre un periodo de turbulencias inéditas en la historia reciente de los pueblos de Oriente Próximo. Si la respuesta a la política israelí en los Territorios Ocupados de Palestina, al genocidio de los musulmanes bosnios y al aplastamiento del pueblo checheno por las botas del Kremlin venía cantada, cuanto sucede hoy introduce un elemento nuevo y más nocivo en la barbarie que se extiende por la región. La multiplicación de atentados suicidas contra las comunidades chiíes de Irak y Pakistán y el acoso a los cristianos de Irak y Egipto establecidos allí antes de la llegada del islam revelan hasta qué punto el sectarismo doctrinal y la regresión de los valores cívicos y educativos en la mayoría de Estados arabomusulmanes se vuelve contra los principios religiosos que predican de puertas afuera y constituyen un poderoso obstáculo a la aceptación en su ámbito de la validez universal de la democracia y de los derechos humanos, incluidos en primer lugar los de la mujer.

El temor y pusilanimidad del núcleo identitario araboislámico y su anclaje en la evocación de un pasado glorioso le inducen a negar el valor de la diversidad, del interculturalismo y la ósmosis. La labor esclarecedora de los marroquíes Abdellah Laroui y Mohamed Ábed Yabrí, del egipcio Naser Abú Zaíd, del argelino Mohamed Arkoun o el tunecino Hichem Djait choca por desgracia con el muro de una tradición teológica ?en realidad de un discurso ideologizado? que ignora o rechaza los avances del pensamiento y las ciencias: “no creas en lo que ven tus ojos, cree en lo que te contamos”. Los desastres acumulados a partir del inhumano régimen de apartheid israelí en Gaza y Cisjordanía y de la criminal destrucción de Irak sirven de coartada a un inmovilismo que perpetúa el estancamiento educativo y el desarrollo humano tanto en Oriente Próximo como en el Magreb.

La revuelta cívica tunecina que culminó en el derrocamiento de Ben Ali se ha convertido en el faro esperanzador que ilumina todo el espacio que se extiende del Atlántico al Golfo. Los pueblos han comprendido que pueden ser dueños de su destino gracias al modesto vendedor de frutas cuya inmolación galvaniza hoy las energías de millones de árabes que a través de Internet, teléfonos móviles y canales de televisión por satélite rompen su anterior aislamiento y expresan su cólera contra unas gerontocracias que les niegan la dignidad y el trabajo.

Cortesía de Economía avanzada

La impactante respuesta tecnológica al bloqueo de Internet en Egipto

ÁLVARO IBÁÑEZ ‘ALVY’ (Microsiervos para RTVE.es)

Los recientes acontecimientos en Egipto han puesto a prueba la capacidad de un país para mantenerse conectado y hacer uso de la información y las redes sociales a pesar de todas las dificultades.

Lo que comenzó siendo un corte de algunos servicios acabó en un apagón total y absoluto de Internet, el acceso a comunicaciones móviles e incluso a canales de televisión.

Aunque de los 80 millones de egipcios tan solo el 10 ó 15 % tienen acceso a Internet, controlarlo ha demostrado ser un recurso vital y estratégico para todas las partes en conflicto.

La situación ha demostrado que el ingenio humano es capaz de sobreponerse a todas las trabas y encontrar situaciones tecnológicas que superen las dificultades contra todo pronóstico. Esta es una lista de los ejemplos más significativos que se han vivido en Egipto en estos días.
Servidores DNS alternativos

En los días en que se produjeron los primeros cortes se observó que lo que estaba bloqueada no era la navegación por Internet sino los DNS. Los Servidores de Nombres de Dominio son los que se emplean para convertir direcciones como rtve.es en su equivalente numérico (217.15.42.90), que es el que entienden los ordenadores utilizando DNS alternativos a los de los proveedores.
¿
El truco? Usar un servidor de un proveedor extranjero. El de Google (8.8.8.8) es el más fácil de recordar además de bastante fiable. Otra alternativa era navegar a pelo: 74.125.230.82 en Google, 199.239.136.200 es The New York Times, y así sucesivamente. Prueba superada.

Redes sociales

Twitter fue uno de los primeros servicios en ser bloqueados en Egipto, de modo que la gente simplemente hizo lo más lógico: irse a otra red social, de las miles que hay en Internet. Facebook, Tumblr… La siguiente en caer fue Facebook.

Con cada red que era bloqueada aumentaba la indignación entre los usuarios de esas mismas redes en el extranjero, que veían ver desaparecer mensajes y ‘amigos’ de su pantalla.

Con un simple clic reenviaban su apoyo a cientos o miles de personas más, solidarizándose con los que no podían acceder. Se crearon diversos wikis con apoyo e información útil para los ‘aislados’, como por ejemplo We Re-Build.

Sin comunicaciones de datos

Tras el bloqueo de las redes sociales cayeron las redes de datos móviles: el servicio de BlackBerry fue el primero en ser eliminado del mapa; luego los SMS/MMS, a los que siguieron los demás.

La gente recurrió entonces a lo que tenían disponibles: las líneas telefónicas convencionales. El fax funcionaba normalmente, de modo que algunos activistas se dedicaron a enviar y recibir faxes localmente y al extranjero.

Desde fuera de las fronteras egipcias se enviaban mensajes de ayuda sobre cómo esquivar el bloqueo, del estilo: “Usuarios de Vodafone en Egipto: cambiad el centro de mensajes a +20105996713 para enviar poder enviar SMS”.

Líneas de noticias por fax

En algunos foros de apoyo internacionales, los internautas se coordinaron para ir enviando las páginas de noticias y mensajes importantes que circulaban por Twitter a través de fax a números de Egipto, desde donde se redistribuían a la población por otros medios.

Ante el corte de los grandes ISP… a buscar otros

La noche del 27 al 28 de enero los cuatro proveedores principales del país se vieron obligados a cortar completamente las comunicaciones. Link Egypt, Vodafone/Raya, Telecom Egypt y Etisalat Misr cumplieron con las directrices del gobierno y dejaron aislados a sus usuarios.

Pero éstos pudieron todavía utilizar algunos otros pequeños proveedores menos relevantes que habían escapado temporalmente a dicho bloqueo. Un caso curioso fue el de Noor Group, que escapó al bloqueo porque al parecer aloja la bolsa de valores de Egipto.

Todos los proveedores de acceso, bloqueados

Cuando se culminó el bloqueo, desde el resto de países podía observarse un gran ‘agujero negro’ en las comunicaciones de la Red que finalizaba en Egipto: no había forma de transmitir paquetes de datos, no había rutas, servidores a los que lanzar correos ni otras formas de acceder.

Entonces surgió otra idea: facilitar acceso a la población desde proveedores internacionales. Mediante una llamada de teléfono al extranjero podrían usar los ISP de otros países -en ocasiones, de forma gratuita- y acceder a la Red.

También podrían crear nuevos ISPs locales. Se trataba de los accesos remotos o ‘dial-up’ de los 90, cuando se llamaba por módems a los BBS extranjeros, a CompuServe o AOL. De repente, los módems de la vieja escuela alcanzaron un valor incalculable.

El ISP francés French Data Network ofreció acceso remoto gratuito a Internet a través del teléfono +33172890150 a todo el que se identificara con el usuario ‘toto’ y la contraseña ‘toto’. EgyptFreedomNow afirmó que su servicio de DSL seguiría funcionando en los números locales 0777 7770 y 0777 7000; Telecomix instaló un acceso similar.

Cómo seguir las noticias

El bloqueo de toda la Internet y gran parte de las comunicaciones produjo el efecto de que apenas fuera posible seguir los acontecimientos en tiempo real. El sitio más fiable para hacerlo resultó ser la versión en inglés de Al Jazeera, que alcanzó una popularidad inusitada ante la pasividad de otras cadenas por informar: las visitas aumentaron un 2.500%.

Los radioaficionados, al rescate

Los radioaficionados también han tenido su papel en esta historia, tanto mediante el uso de la radio para comunicaciones locales como haciendo de ‘relés’ para hacer llegar noticias al extranjero, a través de emisoras de largo alcance y de la propia Internet cuando estaba disponible.

El fax, ‘arma’ informativa

El grupo Anonymous recurrió también al fax para filtrar nuevos documentos enviando desde el extranjero nueva información de los cables de WikiLeaks acerca de Egipto. ¿Los destinatarios? Números públicos de fax de periódicos, escuelas y otras instituciones repartidas por todo el país.
Utilizar Tor como proxy anónimo

Para evitar ser identificados, los activistas egipcios utilizan ahora servicios ‘anonimizadores’ como Tor Project, que cifra de modo secreto los datos que viajan por Internet para evitar que se puedan espiar sus comunicaciones.

A modo de ayuda, un usuario creó una guía en árabe sobre cómo usar Tor en unos pocos y sencillos pasos. A Tor se añadieron pronto soluciones similares como Freenet Project y Netsukuku.
Del teléfono a Twitter

Con la caída del último de los ISP egipcios Google ha comenzado a ofrecer un servicio junto con la empresa SayNow: una especie de contestador automático que graba mensajes de voz en los teléfonos +16504194196 +390662207294 y +97316199855 y los convierte en mensajes de texto que se envían a Twitter.

Aprendizaje para el futuro

Los más tecnólogos han encontrado en el caso de Egipto un buen ‘banco de pruebas’ en el que comprobar algunas de sus ideas respecto a qué sucede cuando se intenta bloquear Internet y alterar su funcionamiento.

Y aunque siguiera la escalada en contra de la Red hay quien ya propone aproximar barcos desde aguas internacionales con emisores WIMAX (desde donde en tierra se podrían recibir conexiones de banda ancha) o incluso apuntar satélites adicionales desde el espacio ofreciendo conectividad a las áreas más necesitadas.

“Los tweets deben fluir”, dijeron en tono místico los responsables de Twitter sobre la situación. Y “el último bastión de las dictaduras es el router”, comentó Shervin Pishevar, un inversor en empresas tecnológicas que fue de los más activos en promover #Egypt y #Jan25 en esta popular red social como canales de información.

De momento, el conflicto continúa y la Red parece que seguirá siendo otro de los campos de batalla

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