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Democracia siglo XXI

mes

octubre 2010

No nos une el amor, sino el espanto

Alberto Medina Méndez

Un breve repaso de los procesos electorales del continente nos muestran claramente una manera de razonar, esa que aplica el votante medio de estas latitudes, ante cada convocatoria comicial.

La inmensa mayoría de esos sucesos políticos evidencian que, las más de las veces, no elegimos en positivo, sino que recorremos un sendero en el que descartamos candidatos secuencialmente. No seleccionamos a nuestro preferido, solo vamos dejando de lado a todos aquellos que no se ajustan a nuestra predilección.

No es una actitud de todos y no cabe generalizar, pero si se puede decir que una porción importante se manifiesta de este modo que parece gobernar nuestra más elemental forma de expresarnos desde lo electoral. Estamos sustancialmente más preocupados en “sacar” candidatos, funcionarios y políticos que en adherir a los que ingresarán en su reemplazo. Es evidente que tenemos mas facilidad para el rechazo que para la aprobación, somos mejores “botando” que votando, terminamos optando y no eligiendo.

Y no es que, necesariamente sea incorrecto que tengamos mas claro lo que “no queremos”, que lo que queremos. No es un mal primer paso saber que ciertas figuras no nos representan, no expresan lo que pensamos. Pero quedarnos allí, sin indagar acerca de lo que realmente deseamos, es una actitud, en exceso, cómoda, pasiva, y en algún punto, hasta cívicamente irresponsable.

Es que aceptarlo como una transición, un simple hecho aislado, no sería tan grave, pero tomarlo como un hábito, una rutina, nos lleva a una situación en la que resulta bastante probable que vayamos dando pasos, solo repudiando a quienes no nos representan, pero siempre nos quedaremos a mitad de camino, porque los sucesores, no gozarán de nuestra adhesión, sino que solo los habremos utilizado como un mero instrumento para alejar a los que, circunstancialmente, estaban en el poder.

Los electores aun tenemos varios capítulos pendientes para recibirnos de ciudadanos con mayúsculas. Este aspecto de votar en negativo es, sin dudas, uno de ellos, de los más importantes tal vez. Y es que no se trata de un episodio anecdótico, sino de una forma de actuar en la vida, que nos hace ser reactivos y no proactivos. Siempre estamos detrás de los acontecimientos, remediando en vez de previniendo.

Es un aspecto a corregir, porque esta dinámica de estar pendiente siempre de lo que no nos gusta, para dejar de lado lo que nos conmueve y representa, no nos conducirá a un destino elegido, sino que nos llevará indefectiblemente al próximo tropiezo en ese deambular sin rumbo. Y así estamos.

La tarea de elegir implica un mayor nivel de compromiso, una decisión más independiente de las pasiones y más racional, menos emotiva y más cerebral, pero sobre todo razonada, elaborada, apoyada en un desarrollo que nosotros, evidentemente no deseamos recorrer. Somos básicos e instintivos, pero debemos vencer esa inercia.

Cuando la sociedad dice que solo quiere evitar que tal o cual candidato triunfe y se excusa en que lo hace de ese modo porque se siente atrapado, condicionado, ante la escasez de ofertas, dice una verdad a medias.

Describe una fotografía que efectivamente muestra eso, pero que no cuenta porque se ha llegado hasta ahí. La imagen explica parcialmente el presente, pero no cuenta que secuencia de hechos nos trajeron hasta este lugar.

Una versión completa dirá que llegamos allí por no participar, por no integrarnos a la acción política, por dejar en manos de unos pocos las decisiones de todos. Lo hacemos en el barrio, en el club, en la política doméstica, y en la gran política.

Esa cadena de decisiones minúsculas, donde reina la apatía, el desinterés, y la ausencia de un compromiso ciudadano, explica porque llegamos hasta donde llegamos. Nos quedamos sin alternativas al final, porque no hacemos los deberes allí, donde nos corresponde, en lo cotidiano, en lo cívico, en lo más básico y elemental.

El ejercicio de elegir, supone tener mayor claridad conceptual. Saber que se quiere supone analizar algunas cuestiones con más detenimiento, ser menos instintivos y más racionales, menos intuitivos y más analíticos. Pero también implica ejercitar con más frecuencia la gimnasia de consensuar, de lograr acuerdos posibles, que aunque alejados de nuestras más profundas convicciones, al menos vayan en el sentido correcto, y nos acerquen a lo que pensamos en vez de alejarnos de ello.

Con partidos en retirada, vacíos de contenido, ideas y capacidad de construcción de debates, estamos en problemas. Con líderes que se esfuerzan por resultar carismáticos, que apuestan más al marketing, a la logística electoral y a su estrategia de alianzas, que a entrenarse para gobernar, estudiar para ser mejores y no solo para parecerlo, que evitan fijar posición política porque están mas concentrados en no restar que en ganarse respetabilidad, estamos realmente complicados.

Vamos por un sendero peligroso, y con nuestra indiferencia ciudadana vamos construyendo un laberinto, que al final de su recorrido nos espera con una fórmula que ya conocemos, esa que enfrentamos en cada convocatoria electoral, la de tratar de evitar que gane uno, y en ese proceso terminar votando al que nos parece menos malo, al que sin apasionarnos, solo nos genera menos rechazo que el otro, al que deseamos negarle la ocasión. Parafraseando a Jorge Luis Borges, “no nos une el amor, sino el espanto”.

amedinamendez@gmail.com
Skype: amedinamendez
http://www.albertomedinamendez.com
03783 – 15602694

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Del Gobierno Tradicional al Gobierno Abierto

Josu Gómez Barrutia

Sin lugar a dudas la sociedad actual del Siglo XXI esta viviendo profundos cambios en sus pilares fundamentales de participación pública, de esta forma el tradicional sistema de elección de representantes políticos a través de los procesos democráticos de elecciones que a lo largo de determinados itus temporales se venían produciendo en las sociedades actuales , reviste ahora de una serie de deficits y crisis internas que pueden afectar a la propia sostenibilidad de la propia democracia algo respecto a lo cual Joan Subirats realiza un completo análisis, es este politologo catalan quien al igual que el profesor de la Universidad de Havard Albert Hairchman señalan la necesidad de llevar a cabo una reforma en la forma de entender la gestión del liderazgo público dando pasos directos a la mayor democratización de los sistemas internos de elección de “Lideres” en el seno de los partidos políticos, llevando a cabo también una reforma del tradicional gobierno tradicional al Open Goverment o Gobierno abierto Flexible y cercano a la ciudadanía , a los representados que en la actualidad ven en la lejanía absoluta de su día a día a una clase política que se señala de esta forma por la sociedad civil como un “mal menor” de una democracia imperfecta en donde la voz de la ciudadanía sólo se escucha cada cuatro años en un proceso de elección a las propuestas dirigidas desde los partidos del poder que configuran verdaderos bipartidismos imperfectos en donde en muchas ocasiones las propuestas presentadas en las listas electorales se alejan de los “gustos” o “demandas” de liderazgos que desde la sociedad civil se requieren.

Hoy el sistema tradicional de partidos y la democracia tradicional ha empezado a vivir un proceso de catarsis y repensamiento de su estructura de participación en lo que a representantes y representados se refiere, ya no basta el modelo que desde hace 200 años ha determinado que la sociedad civil se expresaba de manera directa en un sufragio universal,secreto,directo,libre e igual para posicionar en el liderazgo político y en los gobiernos a aquellas personas que durante cuatro años iban a gobernar y manejar las riendas del poder legislativo y ejecutivo, el primero a través de las mayorías en las camaras y el segundo a través del gobierno establecido. Este modelo útil y necesario que permitió a las sociedad avanzar antaño hacía democracias que han permitido el desarrollo social,económico y cultural de muchos pueblos se muestra en la actualidad desviado de su significado original por el cual la soberanía popular delegada a través del voto por el pueblo a los gobernantes como representantes estos del reflejo de liderazgo social demandado , así hoy la ciudadanía de a pie observa como la falta de democracia interna en el seno de los partidos políticos haciendo valer en el interior de los mismos los interés particulares y pancistas de mantenimiento de posiciones o cuotas de poder frente a los intereses generales en lo que ha selección de lideres “válidos y capacitados cuantitativa y cualitativamente” determina que las propuestas presentadas a las elecciones partan con un déficit de liderazgo y poder decisorio una vez alcanzado por estos el poder ejecutivo, es esto lo que Subirats señala en sus postulados y tesis políticas señalando que la falta de decisión de quienes ostentan el poder ejecutiva producen efectos negativos directos para la propia sostenibilidad de la democracia, señalare al respecto tres , aunque existen otros: Primero.- La Falta de decisión ante retos y desafíos que necesitan para su superación de la misma, generando esto un perjuicio directo a la ciudadanía como víctimas de esa falta de liderazgo. Segundo.- La lejanía de la sociedad de la política al no sentirse en ella reflejados esos liderazgos sociales y con carisma . Tercero.- La aparición de una nueva clase política de dirigentes que en base a postulados oligarquicos imponen un déficit democrático en el seno de los partidos generando una merma y un cierre al acceso de los lideres de base demandados por la sociedad a los puestos de dirección, se sustituye así la democracia plena por la democracia indirecta en la toma de decisiones orgánicas en el seno de dichos partidos , sistema que esconde detrás del mismo un modo oligárquico de decisión y en algunos casos de una verdadera autocracia incapaz de mostrase abierta a los cambios e innovaciones que la política necesita en este Siglo XXI que acaba de ver la luz.

En España recientemente hemos podido vivir uno de esos ejemplos de intento de control de la base social de un partido político con la propuesta de candidatura de Trinidad Jiménez a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, candidatura lanzada desde la cúspide federal del PSOE y que ha encontrado no obstante la contestación de unas bases políticas que gracias a un movimiento interno y mediante el proceso de Primarias han podido elegir su opción, que en este caso ha sido la contraria totalmente a la propuesta desde el poder federal del PSOE , siendo el vencedor de estas elecciones Tomás Gómez.

Y es que a juicio de muchos autores actuales de la ciencia politológica son varios los déficits con los que el sistema político actual cuenta a ojos de la ciudadanía, déficits que originan la caída cuesta abajo constante en la participación política tradicional de la ciudadanía, que busca en otros movimientos sociales (ONGS; FUNDACIONES; FOROS SOCIALES;MOVIMIENTOS ECOLOGISTAS ETC) espacios desde donde transformar la realidad que les ha tocado vivir. Como ejemplo practico de este hecho podemos observar como fenómenos sociales de movilización social como los entroncados en torno a los Foros Sociales Mundiales o la cada vez mayor fuerza del movimiento contra el cambio climático sean una realidad apoyada por millones de personas en el mundo.

Señala Subirats a tenor de este distanciamiento entre representantes y representados que estos déficits pueden ser analizados desde diversas ópticas siendo un resumen de los mismos la falta de democracia participativa en el seno de los partidos políticos el hermetismo de las estructuras políticas a la participación del ciudadano anónimo en el seno de las mismas y de igual forma la posibilidad de la ciudadanía de tener un poder de decisión y participación en el seno de los poderes legislativo o ejecutivo ya que la única forma para llegar a participar en dichos poderes es mediante los partidos políticos, formas como la Iniciativa legislativa popular o el referéndum son vistas como herramientas “peligrosas” para la “clase política” dirigente, de esta forma el ciudadano es condenado a decidir cada cuatro años entre diversas propuestas, casi siempre provenientes de partidos políticos mayoritarios y con un poder institucional de respaldo – hecho este que evita la aparición de nuevos partidos políticos o la progresión de agrupaciones de electorales -, de esta forma cada cuatro años la ciudadanía entrega un cheque en blanco a un determinado partido político pudiéndose sólo manifestar a favor o en contra de la gestión cuatro años después, este hecho produce a mi juicio sin lugar a dudas una serie de efectos negativos que en muchas ocasiones se produce en el seno de los partidos políticos: Por un lado la falta de dinamismo de las estructuras orgánicas de los partidos políticos en los períodos interelecciones siendo utilizadas las estructuras orgánicas como un mero instrumento para ganar las elecciones que en cada momento toquen y como elemento de control ante las bases, por otro el déficit de estructuración y networking en la sociedad de los partidos tradicionales, que han dejado de un lado su participación en el entramado social, la participación en este ámbito se basa cuando toca en el desarrollo de actuaciones con “colectivos sociales creados o controlados por los propios partidos políticos” y en absoluto con una cercanía a la sociedad civil plural e independiente.

Otro de los déficits de las propuestas que desde los partidos políticos se llevan a cabo ante la ciudadanía de a pie es la falta de posibilidad de elección personalizada en las listas (En España existe no obstante un ejemplo contrario en la elección de representantes al Senado , los cuales se eligen proceso de listas abiertas) , se vota así un paquete completo que bajo el lazo de la ideología concreta de unas siglas se propone a la sociedad con la única posibilidad por parte de quien conforman la misma de decir si, no, abstención.

Todos estos hechos anteriormente manifestados y analizados de igual forma por Subirats determinan que en la toma de decisiones políticas los partidos políticos basados en las forma de gestión de gobierno tradicional lleven a cabo una ponderación de lo “políticamente y socialmente correcto y aceptado” evitando llevar a cabo aquellas medidas que pudieran ser innovadoras pero sujetas a una posible “Crítica social”, de esta forma la búsqueda del irreal Centro político por todos los partidos mayoritarios no es más que la búsqueda de aquellas ideas socialmente hegemónicas reacias al cambio o la innovación y por ende pudieran asegurar el centro del poder legislativo y ejecutivo durante un mayor tiempo a quien en ese momento lo asuma.

Ante esta situación actual, la búsqueda de un nuevo modelo de participación política, la reforma de los propios partidos políticos y en definitiva la construcción de un gobierno abierto se presentan como elementos imprescindibles para el desarrollo y sostenibilidad de las democracias actuales.

De esta forma y en un primer lugar en lo referente al seno de los propios partidos políticos la propuesta de ahondar en la propia democracia en el seno de los mismos se presenta como un elemento fundamental , el proceso de primarias -Como el vivido recientemente por el PSOE de Madrid- o la puesta en marcha de las listas abiertas se muestran como “garantías” para la afloración en el seno de los partidos políticos de los “lideres” que desde la base social de los propios partidos políticos -que son el mejor reflejo de la sociedad- ostenten esa legitimidad de origen necesaria en la toma de decisiones que posteriormente y en caso de asumir el poder ejecutivo tendrán ante sí.

Pero los cambios en los sistemas tradicionales políticos no sólo tienen que tener acomodo en el ámbito interno de los partidos, la reforma del sistema de elección de representantes, es decir de los tradicionales sistemas electorales son a juicio de Subirats otra de las medidas imprescindibles a llevar a cabo, de esta forma la reforma debería ir por el camino de la combinación los sistemas mayoritarios. y proporcionales.

De igual forma en pos de la reforma del sistema político tradicional que señala Subirats a fin de ir haciendo modelos más abiertos de participación que permitan un verdadero Open Gobervement se pone de manifiesto por el mismo la necesidad de potenciar desde los partidos políticos los canales de comunicación-información entre representantes y representados , si bien a mi juicio creo que si bien se esta llevando a cabo desde los partidos diversas herramientas de comunicación e información: Encuestas, Televisión, Gestión Telefónica , Redes Sociales entre otras , dichas herramientas son de una comunicación unidireccional si bien habría que impulsar la bidirección de la comunicación entre representantes y representados. La puesta en valor y en marcha de consejos de participación ciudadana como mecanismos de consulta y concertación social son herramientas que a juicio de Subirats sirven para potenciar esas nuevas herramientas de participación. Si bien debo señalar que en muchas ocasiones estos están sujetos al “Direccionismo” que dirigido desde los partidos políticos se hace de los mismos a través del “adulteramiento” de las decisiones del consejo con la participación de Entes sociales en los mismos que son creados por los partidos políticos originando La pérdida de pluralidad en el seno de los mismos-

Estamos en la actualidad viviendo un proceso de transformación en la forma de entender “la política” una pugna entre quienes defienden la necesaria reforma de los sistemas de participación y representación para que la sociedad civil participe más en la toma de decisiones y quienes por el contrario ven en esa participación un handicap negativo para la propia sociedad al provocar una lentitud en la toma de decisiones que erosiona a las instituciones , siendo al final una minoría los ciudadanos que quieren participar en la toma de decisiones. Así y si bien a mi juicio tanto los defensores de una postura como otra podrían tener puntos compartidos desde mi punto vista. Me muestro en consonancia con el pensamiento de que hace falta modelos intermedios de representación política que sirvan para ahondar en la democracia en el seno de los partidos políticos y al mismo tiempo permitieran una mayor participación en lo público de la sociedad, si bien sin caer en el asamblearismo vacuo que a lo largo de la historia ha demostrado una inoperatitivad en la gobernanza. Esta postura compartida con Subirats es completada por este con la necesidad de crear nuevos organismos independientes que desde el consenso asuman decisiones en pos de un buen liderazgo global, nos encontramos aquí con el mismo debate que en los últimos meses la comunidad internacional ha tenido ante sí como consecuencia de la crisis económica global , así se ha puesto de relieve la necesidad de crear organismos en este caso de índole económica que de manera independiente velen por el buen funcionamiento de los flujos económicos globales y evite más crisis económicas como la que actualmente sufrimos.

Así vivimos tiempos marcados por desafíos de orden global que superan el ámbito de decisión para su resolución de los gobiernos tradicionales , retos para los que la ciudadanía demanda participación en la decisión y el liderazgo que este nuevo tiempo nos depara.

El mecanismo de Tuxtla y la participación de Colombia

El Nuevo Siglo-Colombia

Este texto forma parte de la serie Documentos Informativos del Instituto de Estudios Geoestratégicos y Asuntos Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada. En su elaboración participaron los miembros de esta dependencia. La versión final estuvo a cargo de Juan Camilo Gutiérrez

Durante los últimos 60 años, el sistema internacional ha venido promoviendo la conformación de asociaciones interestatales que comparten intereses comunes como los asuntos económicos, de seguridad, políticos y demás, aprovechando la cercanía cultural y geográfica.

La Unión Europea es un claro ejemplo de esta propensión, siendo el bloque más grande de la actualidad. En el continente Americano, encontramos propuestas “semejantes” pero a menor escala como la Comunidad Andina de Naciones , y el Mercado Común del Sur, Mercosur , entre otros. En este documento, nos centraremos en una de esas iniciativas, el Mecanismo de Tuxtla (alianza mesoamericana), y esbozaremos sus características fundamentales, partiendo de su origen, los miembros iniciales y el objetivo que trazó en su comienzo; además, el contexto regional en donde surgió y su proceso evolutivo.

De las diez primeras cumbres celebradas, se extraerán los aspectos más importantes y novedosos de cada una de ellas, para tener una visión de su rumbo y las implicaciones para la Región. La XI Cumbre se analizará con detenimiento, debido a la importancia que revisten para Colombia y su nueva proyección integracionista, cuyo objetivo es sumar esfuerzos para enfrentar los desafíos presentes y futuros de la Región.

Antecedentes

Como respuesta a las dificultades de pobreza y violencia en Centroamérica, acentuadas desde la década de 1970, los presidentes de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y México se reunieron en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, México, los días 10 y 11 de enero de 1991, para firmar la Declaración de Tuxtla Gutiérrez (Tuxtla I) , la cual se basó en la identidad común de aspiraciones de los pueblos por una paz duradera y sostenible, el mantenimiento de las instituciones democráticas, la reactivación económica con justicia social, la solución de los conflictos por vías pacíficas, la lucha contra el narcotráfico, la contaminación ambiental y el anhelo de superar varios años de lucha y desgarramiento interno, así como conseguir estabilidad política y social.

Se estipuló entonces, la institucionalización de este tipo de encuentros a nivel de cumbre, para convertir a Centroamérica en una región de paz, libertad, democracia y desarrollo. Además de reconocer el respeto irrestricto a los derechos humanos, se trataron temas en materia de seguridad, verificación, control y limitación de armamento y efectivos militares.

Otro de los contenidos tratados fue el apoyo internacional que debería tener carácter complementario y no sustitutivo, condición indispensable para alcanzar la estabilidad y la paz en América central. La vinculación entre el comercio, la deuda externa y las inversiones fueron la estrategia para ampliar el espectro de cooperación internacional para el desarrollo económico; en consecuencia, se planteó prestar atención oportuna a los problemas socioeconómicos de cada país y tratar a los migrantes con respeto y dignidad humana.

El deterioro del medio ambiente y el narcotráfico, especialmente el consumo, fueron otros problemas para los cuales se urgió tomar medidas jurídicas que reforzaran las ya existentes, mediante la creación de órganos establecidos para tal fin.

Cumbres

Las cumbres del Mecanismo de Tuxtla, celebradas a partir del 16 de febrero de 1996 (Tuxtla II), han buscado revisar y complementar las medidas adoptadas desde su inicio y ajustarse a las necesidades que han surgido como resultado de las cambiantes condiciones nacionales e internacionales de la Región.

En la Declaración de Tuxtla II , se señaló a la interdependencia como el factor comprometedor para la convivencia armónica, la democracia pluralista, participativa y representativa, y el crecimiento económico sostenido para garantizar unas condiciones favorables a la justicia, el bienestar y la prosperidad para sus pueblos; se ampliaron los términos para las actividades comerciales de bienes, servicios e inversiones, se adoptaron medidas para avanzar hacia el establecimiento de una zona de libre comercio, así como la promoción y el financiamiento de la cooperación internacional técnica, científica, educativa y cultural.

Conjuntamente, reconoció al Sistema de la Integración Centroamericana como un órgano con anhelos comunes de paz, libertad, democracia y desarrollo. Uno de los principales aportes de esta declaración, fue establecer un Mecanismo de Diálogo y Concertación entre los países miembros. Así se sostiene una reunión de cancilleres, anual y rotativa en cada país del área y una reunión de la comisión de alto nivel, integrada por la subcomisión de asuntos políticos, la subcomisión de asuntos económicos, comerciales y financieros, y la subcomisión de cooperación regional.

En San Salvador, el 17 de julio de 1998 (Tuxtla III) , en su declaración final, contiene temas como la tipificación del delito de tráfico ilegal de migrantes en los países miembros, se previno sobre la entrada en vigencia de la Convención Interamericana contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados , suscrita en Washington el 14 de noviembre de 1997, y de igual forma, la adopción de la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción , celebrada del 1º al 18 de septiembre de 1997 en Oslo.

Por otra parte, se evidenció el compromiso en la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) , y se destacó el interés por participar en el Programa de Cooperación Energética para Países de Centroamérica y el Caribe que se realizó en 1999, así como en el proyecto del gasoducto regional México-Istmo Centroamericano . En Guatemala, el 25 de agosto de 2000, se celebró Tuxtla IV , en donde se revisaron los temas de las cumbres anteriores y se expusieron temas como el crimen organizado, el Tratado de Libre Comercio entre México, El Salvador, Guatemala y Honduras, entre Costa Rica-México, México-Nicaragua y México-Panamá, el marco estratégico para la reducción de la vulnerabilidad y los desastres en Centroamérica.

El 15 de junio de 2001, en San Salvador, El Salvador, se llevó a cabo una cumbre extraordinaria del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla , para presentar la decisión de crear el Plan Puebla Panamá(PPP) , estrategia de desarrollo para la transformación y modernización de Centroamérica en el siglo XXI, con el fin de fomentar el desarrollo económico, reducir la pobreza y acrecentar la riqueza del capital humano y el capital natural de la Región, promover la integración y el desarrollo integral sustentable por medio de ocho iniciativas, a saber: la iniciativa mesoamericana de desarrollo humano, de prevención y mitigación de desastres, de promoción del turismo, de facilitación del cambio comercial, de integración vial, de interconexión energética y de integración de los servicios de telecomunicaciones, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

A partir de la Cumbre Extraordinaria de Tuxtla, el esfuerzo integracionista se enfocó en el PPP. Por tal razón, los días 27 y 28 de junio de 2002, en Mérida, México, se trató como eje principal el logro obtenido hasta el momento por el PPP, se trataron temas como desarrollo humano, proyectos de infraestructura, interconexión eléctrica, el proyecto de convenio para facilitar las operaciones aéreas en la región del mundo Maya, los proyectos de prevención y control del SIDA, la validez universal de los derechos humanos, el irrestricto compromiso con la transparencia de la gestión pública, condena y rechazo enérgico del terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, respaldo a las medidas de cooperación y coordinación regional e internacional para combatirlo dentro del marco de los derechos humanos.

En Tuxtla VI , el 25 de marzo de 2004, en Managua, Nicaragua, fue institucionalizado el Plan Puebla Panamá. Se crearon entonces, su estructura, sus cargos y sus funciones, lo mismo que se firmaron acuerdos entre los Presidentes miembros para realizar acciones coordinadas entre las autoridades encargadas, como el Plan Regional contra la actividad delictiva de las pandillas y/o Maras y el Proyecto Centroamericano contra el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras , bajo el principio de respeto a la soberanía, confianza mutua y transparencia.

El aspecto para resaltar de la Cumbre celebrada en Tegucigalpa, Honduras, el 29 de junio de 2005 (Tuxtla VII) , fue la incorporación de Colombia en calidad de observador en el Plan Puebla Panamá. Por otra parte, los países miembros reiteraron la importancia de cumplir con los compromisos adquiridos y las actividades planteadas en las anteriores Cumbres.

En la VIII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla , realizada el 11 de julio de 2006, se enfatizó el tema migratorio. Colombia inició su participación desde el 13 de febrero de 2006, cuando se llevó a cabo una reunión preliminar en Cartagena.

Los países Mesoamericanos se reunieron en San Pedro, Belice, el 29 de junio de 2007, con el representante de la República Dominicana como Estado asociado del SICA, y el representante de Colombia como invitado especial, para celebrar Tuxtla IX , en donde se hizo énfasis en el narcotráfico, el crimen organizado y las pandillas o Maras como una problemática común. También se reconoció la importancia del seminario-taller realizado en Colombia sobre biodiesel y bioetanol, lo mismo que el establecimiento de dos plantas en Guatemala y Honduras. Por otra parte, se resaltó el apoyo de los países del Alaba (Cuba y Venezuela), en el campo energético, comercial y otros más para el desarrollo humano.

En Villahermosa, México, el 28 de junio de 2008 , se reunieron República Dominicana en calidad de Estado Asociado del SICA y Colombia como miembro del Plan Puebla Panamá, para celebrar Tuxtla X, cuyo tema más destacado fue el llamado a reencauzar el diálogo entre Colombia y Ecuador para encontrar una solución a su diferendo; se resaltó la agenda estructurada de Colombia para promover el turismo en Mesoamérica y el proyecto de interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia.

Un encuentro trascendental

En Guanacaste, Costa Rica, los días 27, 28 y 29 de julio de 2009 se realizó Tuxtla XI , con participación especial de Colombia como Estado miembro del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica , y República Dominicana en calidad de Estado asociado al SICA, para tratar lo referente al golpe de Estado en Honduras y temas de interés común para sus miembros, como las migraciones y repatriación, la trata de personas y la estrategia de seguridad, entre otros.

Entre los asuntos tratados, se puede destacar la estrategia de seguridad Centroamericana-México , resultado del trabajo del Grupo de Contadora, plasmado en el Acuerdo de Esquipulas II , firmado el 7 de agosto de 1987 y que dio origen a la Comisión de Seguridad de Centroamérica para la prevención, reducción, tratamiento y rehabilitación de las personas menores de edad en riesgo social o en conflicto con la Ley, el Sistema de Seguridad Turística y las gestiones realizadas por el SICA para el financiamiento de esta estrategia.

Además, la Iniciativa Mérida contra la delincuencia organizada transnacional, en la cual el interés colombiano se enfocó en los asuntos que se refieren a la lucha contra el narcotráfico principalmente, y que complementó la Cumbre Regional sobre el Problema Mundial de las Drogas, la Seguridad y la Cooperación , celebrada el 1º de agosto de 2008, en Cartagena, la Convención de Palermo, el Plan de Acción Hemisférico contra la Delincuencia Organizada Transnacional de la OEA , la III reunión de la Comisión de Estupefacientes en Viena, Austria, y el Mecanismo de Evolución Multilateral de la Comisión Interamericana para el control del Abuso de Drogas-

Pero quizás lo más importante ha sido la participación e intención de incorporar a Colombia en Tuxtla –sólo es parte del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica-, que a pesar de no ser territorialmente parte de esta Región, comparte varios de sus problemas.

En el campo político, demostró interés por participar de esta Cumbre, mediante el Corredor Pacífico de la Red internacional de Carreteras Mesoamericanas , la Interconexión Eléctrica Panamá-Colombia , que se espera finalizar en 2014, y de igual manera, instalar las Plantas de Biocombustible en El Salvador y Honduras ; además de participar en el Instituto Mesoamericano de la Salud Pública .

Otro tema que sobresalió en la Cumbre, fue la destinación de recursos para coordinar y desarrollar Proyectos para el Cambio Climático , el Sistema Mesoamericano de Información Territorial para la reducción del riesgo de desastres naturales (SMIT), las Relaciones Pacífico-Centroamérica mediante el Arco del Pacífico , la Ronda de Doha para la liberalización del comercio, programas para el acceso a la educación a menores con capacidades educativas especiales, políticas para la prevención y mitigación del virus A H1N1, acciones coordinadas contra la crisis alimentaria, la reafirmación de la responsabilidad con la promoción y protección de los Derechos Humanos y la construcción de soluciones a la crisis financiera y económica mundial.

Colombia, por ser sólo parte del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, suscribió el Apartado II de la Declaración de Guanacaste. Se concertó, finalmente, la celebración de Tuxtla XII en Cartagena, Colombia, el 25 y 26 de octubre de 2010.

Consideraciones finales

El Gobierno colombiano ha planteado la integración como una política de Estado para insertar al país de forma positiva en el contexto internacional, aprovechando la convergencia en temáticas de interés común. De igual forma, porque también quiere sumarse a la búsqueda de soluciones a los problemas transnacionales que agobian a los países, potencializando los esfuerzos hacia un mismo objetivo.

La característica particular de la ubicación geográfica colombiana y la utilización de los dos mares para ampliar sus relaciones internacionales, contribuyen para que se convierta en un articulador de dos Subregiones que han tenido experiencias históricas coloniales similares, y que por varios años han construido buenas relaciones políticas y económicas, unidas en el esfuerzo por alcanzar el desarrollo.

Colombia determina el Plan Puebla Panamá como el punto de partida para la integración con los miembros del Mecanismo de Tuxtla que abre nuevas posibilidades de mercados potencialmente beneficiosos para concretar la interconexión vial, el tema del biocombustible y la innovación tecnológica, lo cual puede impulsar la integración total de América Latina en un bloque comercial y de poder que compense las cargas desiguales en el sistema internacional de nuestros días.

El ser creativo frente a su destino


José Cosín Álvarez

El primer congreso de “El Ser creativo”, se ha desarrollado bajo el título “ Mentes Brillantes” ha tenido una altura intelectual que nunca antes había presenciado. Su última jornada nos deparaba la confrontación de cuatro intelectuales con percepciones totalmente distintas mundo. La franqueza del enfrentamiento ha permitido descubrir el estado actual del ser humano, así como sus amenazas y oportunidades.

El primero en exponer su visión del mundo fue Daniel Pipes, codirector del Institute of Peace de EEUU que predijo los atentados contra la Torres Gemelas. Su tesis: El Islam es el enemigo de la sociedad Occidental, así Europa puede ser la primera región occidental en caer bajo el dominio islámico. Asimismo advierte que ninguna transición a un régimen islámico ha sido pacífica, advirtiendo a los europeos que en 40 años pueden estar bajo la Sharia.

A continuación Irene Khan, nos conmovió con sus relatos y convicciones. La que fuera secretaria general de Amnistía Internacional defendió la existencia de valores universales cuyo reconocimiento conlleva el respeto por los derechos humanos. Sus relatos fueron conmovedores, desde las niñas esclavizadas con excusas religiosas o por necesidades de supervivencia hasta el medio millón de mujeres que muere durante el parto en los países en desarrollo. El siglo XXI será sin duda el de la liberación de las mujeres, sea cual sea el yugo que las somete.

A continuación la nueva ideóloga del Partido Comunista Chino, Wang Xiaoping, expuso su visión del ser humano con una metáfora en la que comparaba al ser humano con ratones y felinos. Me desconcertó el intento de poner una cortina de humo sobre las cuestiones de actualidad, hasta que hablé después de la conferencia con uno de sus secretarios.

En cuarto lugar, Bernard-Henri Lévy, mediatico filósofo, nacido en Argelia, de origen judío y nacionalidad francesa. No es de extrañar su apuesta por la multiculturalidad.

Nos descubrió a todos que la libertad absoluta no existe, puesto que el ser humano es “esclavo” de sus condicionantes bien sean económicos sentimentales, hedonistas, e incluso del idioma en que expresa sus pensamientos. Asimismo destacó que estas circunstancias pueden impedir al ser humano ser libre, en contra de su propia voluntad.

Con el debate comenzó la confrontación de ideas, la primera pregunta excepcionalmente escogida por el moderador Manuel Campo Vidal, preguntó a la ideóloga china sobre el premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo, encarcelado por motivos políticos. La joven pensadora respondió que el anterior premio Nobel era Barack Obama, y que se trataba de una estrategia política contra el gobierno chino. La reacción de Bernard-Henri Lévy fue contundente:

“El premio Nobel encarcelado es más libre que usted porque está usted aquí está repitiendo la propaganda china. ¡Siéntase libre, aquí hay libertad de pensamiento y de expresión!”

Wang Xiaoping sólo pudo decir que la libertad perdía su esencia cuando era instrumentalizada para otros objetivos. Su falta de argumentos se hizo totalmente evidente, hasta el punto que Manuel Campo Vidal salió educadamente a su rescate.

La segunda confrontación fue protagonizada por otros dos ponentes Daniel Pipes e Irene Khan, quien aseguró que el escenario de una dominación del Islam sobre Europa es una estupidez. Defendió la necesidad de no generalizar y de rescatar al islamismo moderado con el fin de superar el conflicto entre civilizaciones y llegar al entendimiento dentro de los valores universales.

Encontró en el mestizo filósofo francés un excelente aliado, quien pidió ayudar a la mayoría de islámicos moderados. En este momento, Daniel Pipes, con una sencillez y claridad absoluta dio un argumento definitivo. La realidad es que los islámicos moderados son la inmensa minoría. Son los radicales quienes detentan el poder y someten al resto de la población, sumisa al poder sin límites de los falsarios representantes de dios.

Bernard-Henri Lévy dio elegantemente la razón a Pipes, apuntándole que su tratamiento del conflicto era estratégico: “ Debemos hacer todo lo posible por ayudar a los moderados, diciendo que son la mayoría sometida, porque les acabaremos encontrando”

A la salida del congreso tuve la oportunidad de departir con los ponente, no obstante, fue el secretario de Wang Xiaoping el que me dio la clave del congreso. Su felicidad era absoluta a pesar del vapuleo al que había sometido a la joven ideóloga china, la razón: Mientras Occidente e Islam luchan a muerte, Oriente trabaja y ahorra. Ya son los amos del mundo, y cuando nos queramos dar cuenta, nuestra estéril, lucha contra el Islam habrá permitido a la futura primera potencia mundial dominar el mundo a su antojo. Tanto la cultura occidental como la islámica estarán a expensas del imperio chino, que decidirá sobre el futuro del mundo.

Por último, debo agradecer a Joaquín Zulategui el regalo que ha hecho al mundo, al dar la posibilidad de confrontar cuatro visiones tan claras y billantes del planeta, descubriendo el futuro que nos depara, y la imperiosa necesidad de apuntarme a una academia de chino.

Chávez y la MUD en el retrato



 

 

 

 

Teódulo López Meléndez

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de Estados Americanos (OEA) acaban de dar a la luz pública hace pocos días el informe titulado “Nuestra democracia”, en buena medida continuación de una tarea iniciada con Informe sobre La Democracia en América Latina, publicado en 2004.

Al celebrar la estabilidad de los gobiernos electos y resaltar la ausencia de golpes de Estado exitosos, ambos organismos internacionales se internan en un diagnóstico de la salud de la democracia en nuestro continente y encuentran serias enfermedades, unas que no son ajenas para nada a quienes hemos dedicado los últimos años a conceptualizar sobre estos temas y a un esfuerzo sostenido por delinear lo que hemos denominado una democracia del siglo XXI.

Como todo informe proveniente de un organismo internacional este se mantiene dentro de ciertos parámetros de “lo políticamente correcto” o lo que un político amigo denominaba eufemísticamente “no pisar callos”. No obstante se establecen en este documento grandes verdades y visiones que no son difíciles de compartir.

El informe encuentra varios desafíos a la democracia latinoamericana: la crisis de la representación, señalada por nosotros hasta el cansancio, para lo cual recomiendan nuevas formas de participación política: la necesidad de fortalecer la organización republicana del Estado (independencia de poderes, su control mutuo, las instancias de rendición de cuentas, el poder político real del Estado constantemente mediatizado por los llamados poderes fácticos, la modernización de la organización del Estado y su dotación con recursos humanos eficientes. Para el informe, conseguir el objetivo implica políticas eficaces en la fiscalidad, sobre la exclusión social y la seguridad pública. Sin ambages se señala que estas desigualdades extremas pueden dar al traste con la democracia en la región, desigualdades que califica de asimetrías de poder.

Si por el momento el documento es farragoso, al menos se repiten conceptos ya incluidos en la Carta Democrática, como la legitimidad de ejercicio, esto es, no basta para calificar a un régimen como democrático el hecho de haber sido electo en elecciones transparentes. Pone el dedo en la llaga al analizar el poder y preguntarse si se encuentra en las instancias designadas, en la ciudadanía o en los llamado poderes fácticos.

Abunda el documento sobre las mujeres, las minorías, las relaciones entre ejecutivo y legislativo y los procesos de reforma constitucional, el acceso a la justicia y a los servicios de salud, educación y protección social.

El tema de la crisis de la representación –tratado por nosotros en varios libros- es mostrado, en primer lugar, como una debilidad de las opciones electorales. Lo hemos dicho repetidas veces: se ofrece cualquier cosa, no se presenta un proyecto de país y hasta los llamados programas de gobierno han pasado a considerarse innecesarios. Se aborda el financiamiento electoral, la vacuidad de las campañas, los ventajismos y prácticas corruptas. Y sobre todo se quejan PNUD-OEA de la falta de políticas productoras de integración social, como se indica que la inseguridad se está convirtiendo en un problema de estabilidad democrática en la región.

Chávez elogió este documento alentado por algunas estadísticas que lo acompañan, pero evidentemente cuando lo hizo no lo había leído porque en él están todas las advertencias contra un cesarismo en irrupción. La democracia –se señala- es un método de la organización del poder para que los ciudadanos progresen en la realización efectiva de sus derechos. Las exclusiones o siembra de divisiones rompen la ampliación creciente de ciudadanía. Si el cesarismo reemplaza al presidencialismo se rompen las instituciones republicanas.

Un planteamiento interesante lo constituye el señalamiento de redistribución del poder como tarea primordial de la democracia, Un planteamiento clave lo es el de ciudadanía: hacer pasar al sujeto de elector a ciudadano que tiene deberes y derechos expandidos en todos los campos y, así, se diferencia una democracia de electores de una democracia de ciudadanos. Y define: la democracia es una forma de organización del poder en la sociedad con el objetivo de ampliar la ciudadanía, evitar o limitar la dominación de individuos o grupos que impidan este objetivo y lograr la perdurabilidad de la organización democrática.

No faltan referencias en lo económico: llama a pasar de una economía encerrada en los dogmatismos a una con diversidad de opciones. Lo llama elegantemente llenar de política a la sociedad y de sociedad a la política. Y lo vuelve a advertir: una democracia que es deficitaria en la creación de ciudadanía no es sostenible. Agrega una definición muy interesante de sociedad del bienestar, pues para el informe lo es cuando la mayoría de los habitantes goza de derechos ciudadanos y donde su ejercicio no está confinado a una minoría.

Otro uso adecuado que encontramos es la de palabra “finalidad”, al señalarse que sin finalidad social la democracia se derrumbará y al subrayar que no es materia de la democracia la formulación de una política económica específica, pero sí los efectos de esa política económica en términos de creación de ciudadanía, afirmaciones harto interesantes pues, por una parte se rompe con la tesis de que democracia y neoliberalismo no pueden existir la una sin el otro y además –sin mención específica- queda de manifiesto una de las enfermedades que nosotros hemos señalado hasta el cansancio: la subordinación de la política a la economía.

El llamado de atención es insistente: no basta con señalar que se quiere cambiar al gobierno de turno, es menester entender la política en democracia como un decir hacia dónde ir, a proponer objetivos y medios para alcanzarlos. En la organización republicana de América latina, por lo demás, uno de los traumas es el avance del Ejecutivo, sobre el Legislativo y sobre el Judicial. Bien lo sabemos los venezolanos. Más aún, la constante advertencia sobre un régimen cesarista es algo que padecemos a diario.

Estas formas perversas producen el escepticismo generalizado. PNUD-OEA llaman a una nueva ola democrática fundada sobre el consenso en la construcción del poder democrático y al cese de la etapa postautoritaria.

Termina uno de leer el documento y concluye en dos cosas: Chávez está retratado en él y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, que agrupa a partido de oposición), la que ha sido inclusive incapaz de formular planteamientos como estos “políticamente correctos” de preservación democrática. Venezuela tiene las dos enfermedades: el cesarismo y la falta de pensamiento.

teodulolopezm@yahoo.com
Twitter:@teodulolopezm

Nuevo e-book de Teódulo López Meléndez

Zeitgeist (Quinta lectura del nuevo milenio)

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Ahora hablo de “Contra el choque de Huntington”

Buscando a los mejores intérpretes

Alberto Medina Méndez

La política moderna sigue buscando fórmulas, atajos, formas de entender lo que pasa, que le posibilite comprender la complejidad de los fenómenos sociológicos que hacen que el electorado siga a unos y abandone a otros.

Está claro que buena parte de América Latina está frente a uno de sus mejores momentos, y de sus máximas oportunidades, como probablemente nunca antes se haya presentado.

El mundo está cambiando. Algunos países numéricamente significativos, están intentando salir de la pobreza y lo están consiguiendo. Cuando una comunidad transita ese recorrido, demanda más alimentos y de mayor calidad. No siempre la oferta puede acompañar el ritmo de esa creciente demanda, lo que obliga a un incremento importante de la producción y un panorama de buenos precios para lo que nosotros generamos.

En definitiva un escenario altamente conveniente, favorable y con proyecciones que muestran que esa tendencia se sostendrá firme durante varios años, probablemente por un par de décadas o tal vez más.

Muchos dirán que es un momento inmejorable y que nuestros países se encuentran frente a una ocasión única, probablemente irrepetible. Por eso, quienes desde la política pretendan seguir los patrones de siempre y apelar a perimidas tácticas serán superados por la nueva dinámica.

La sociedad, el electorado está buscando a los mejores “interpretes”, a los que entiendan de un modo acabado como funciona este nuevo mundo y sean capaces de proponer ideas inteligentes para sacarle el máximo provecho a esta envidiable situación.

Los que crean que la vieja receta del clientelismo seguirá funcionando indefinidamente corren el riesgo de equivocarse. Los que piensen que con la tradicional cuota de populismo alcanza, se pueden encontrar con una importante sorpresa.

Los ciudadanos están buscando líderes que sepan interpretarlos, que sean los mejores ejecutores de lo que viene. Si no logran comprender lo que pasa, tener una visión moderna respecto del momento que vivimos, no estarán en condiciones de ofrecer nada.

La política cambió. Ya no es la misma. Este escenario no es para los que creen que el futuro es una mera prolongación del presente. Las reglas que rigen las relaciones sociales se están modificando, y lo seguirán haciendo. Los políticos que no logren visualizar con claridad estas modificaciones en las relaciones de poder, estarán frente al comienzo del final de sus carreras.

Se viene un tiempo distinto para América Latina, se viene un cambio que nos excede y que ni siquiera lo pudimos imaginar. Se viene dando de este modo, con un sinfín de sucesos externos, ajenos a nuestra realidad, pero que tienen, cada vez más, un contundente impacto en la presente, y en el futuro.

Las formas de hacer las cosas, la capacidad de proponer ideas superadoras, de moverse de un modo distinto, de comprender lo que sucede, serán los nuevos ingredientes de la política que se está instalando entre nosotros.

Ciudadanos con menos temores, mas osados, capaces de tomar los beneficios del clientelismo, pero tener criterio propio a la hora de establecer sus preferencias, son algunos de los ingredientes de esta nueva manera de ver la política y la contienda electoral. Ejemplos abundan en elecciones generales y comunales, con líderes carismáticos y de los otros. Las viejas matrices del poder están cediendo frente a las que se empiezan a instalar.

Los políticos que no sintonicen esta música pasarán a la historia sin más. Su tiempo se agota. O recambian la mirada, se ajustan a lo que se viene, para pasar a ser dirigentes de utilería, descartables, obsoletos en el nuevo esquema.

La gente es más inteligente, menos miedosa, más pícara e informada. Por supuesto que aun conviven con nosotros el temor, la ingenuidad, la ignorancia y la torpeza, pero cuidado con generalizar y caer en las simplificaciones del pasado. El nuevo escenario es mucho más complejo, sofisticado y difícil que los del pasado.

Una luz de esperanza se abre paso. Y no es que estemos exentos de los errores del pasado, solo que ahora una nueva clase política tendrá que aflorar. Aun la más despreciable de sus versiones, deberá reciclarse para mostrar su capacidad de adaptación, porque con las viejas prácticas solo podrán desbarrancar y quedarán invariablemente fuera de juego.

A la sociedad le cabe apegarse fuertemente a esta corriente, profundizar estos pasos, acelerar los tiempos y ganar independencia de criterio, ese que le permite diferenciar a los corruptos de los honestos, a los capaces de los inútiles, a los genuinos e íntegros, de los capangas y perversos.

A esta dosis de optimismo, le falta la contraparte, la que deberemos aportar como sociedad, como ciudadanos, como electores, la inteligencia para agudizar los sentidos y percibir, de ahora en más, con meridiana claridad, y poder diferenciar a unos de otros.

América Latina tiene un futuro que es prometedor. Solo necesitamos encontrar a los mejores intérpretes de esa realidad, a los ejecutantes sobresalientes que precisamos para esta etapa, para poder respaldarlos con convicción y, para que estas circunstancias favorables se conviertan en la oportunidad de cambiar nuestra propia historia. Solo debemos buscar a los mejores intérpretes.

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03783 – 15602694

El Mare Nostrum en el siglo XXI: ¿Vehículo de comunicación o frontera natural?

por Ernesto Milá en GEOPOLITICA

info-Krisis.- El Mediterráneo es el primer mar que aparece en la Historia buena parte de la cual discurre entre sus orillas. En los últimos 4.000 años el Mediterráneo ha sido frontera natural para unos y escenario de intercambios comerciales para otros. Estas dos concepciones persisten en la modernidad, apenas sin variaciones. La única novedad, de hecho, es que a partir de 1945, un poder no europeo recorre desafiante sus aguas: la VI Flota de los EEUU. Este artículo aspira a revisar el papel geopolítico del Mediterráneo en el siglo XXI.

Sorprende saber que el nombre “Mediterráneo” es relativamente reciente. Desde Estrabón se había aludido al “mare nostrum” (nuestro mar), pero no fue sino hasta el siglo XVI cuando Jacques Amyot utiliza la expresión “mar Mediterráneo” que ocasionalmente algunos geógrafos medievales habían utilizado para definir el espacio marítimo situado “en medio de tierras” (y tal es la etimología del nombre). A partir del siglo XVII el nombre de Mediterráneo se convertirá en sustantivo y como tal aparecerá por primera vez en un mapa de 1737.

El esquematismo turco hizo que llamaran al Mediterráneo “mar blanco” por contraposición al “mar Negro” cuyo acceso dominaban gracias al control sobre el Bósforo y los Dardanelos. Antes, los árabes le habían llamado “Bahr al Abiad al Mutawasat”, literalmente “mar Blanco de En medio” como oposición al Mar Rojo.

Entre el Estado y el Mercado

El hecho de que los romanos aludieran el Mediterráneo como “mare nostrum” indica cuál era la concepción geopolítica sobre la que se movía el Imperio Romano: formar una civilización imperio en torno al estanque mediterráneo. Las zonas que se alejaban del Mediterráneo parecían tener poco interés para los grandes emperadores romanos. Si se vieron obligados a conquistar Britania, el noroeste de las Galias Dacia o la parte más occidental de Hispania fue para completar el dominio de espacios geográficos en los que no existían fronteras naturales; pero siempre, Roma se atuvo a una proyección geopolítica sobre ambas orillas del Mediterráneo.

Mientras lo que podemos considerar como una “falta de experiencia imperial” o una “carencia de sentido geopolítico” propia de las ciudades griegas se evidenció en la aventura imperial de Alejandro Magno quien abandonó el espacio geopolítico propio de Helade llegando a las puertas de la India, Roma tuvo siempre claro –y especialmente con Augusto y en el período de los grandes emperadores– que su espacio geopolítico se circunscribía al Mediterráneo. Más allá del mismo se enfrentaba a pueblos demasiado diferentes como para poder imponer una pauta de civilización. Por otra parte, la seguridad de Roma dependía de que a través del Mediterráneo fuera posible establecer un tránsito de mercancías entre los puertos a los cuales iban a parar las Vías romanas.

Desde el principio de su andadura como Estado, Roma advirtió que entre su concepción antropológica y cultural y la de los pueblos “del sur” que se situaban en la otra orilla del Mediterráneo, existían unas diferencias fundamentales: Roma daba importancia al Estado y a la solidez de su construcción que era garantía de poder realizar una “misión histórica” centrada en la extensión de la civilización. Para poder “civilizar” era preciso disponer de un fuerte y sólido aparato estatal.

Inspirado en los cultos solares procedentes del mundo clásico y de los pueblos aqueos y dorios que dieron lugar a lo mejor del mundo griego, la concepción romana del Estado implicaba la existencia de un centro civilizador que poco a poco iba extendiendo sus dominios a otros pueblos similares.
Cuando se produjo el choque histórico con Cartago, fueron dos modelos de civilización los que se enfrentaron en el estanque mediterráneo: de un lado los pueblos de la diosa, seguidores del culto a Tanit y a Astarté, avatares de la “gran madre”, atrincherados en torno a Cartago, pueblos de comerciantes herederos de la vieja Fenicia; de otro, Roma que priorizaba la civilización y el Estado frente al comercio, el Imperio frente al Mercado, los cultos solares a los cultos telúricos y ginecocráticos. A lo largo de tres guerras púnicas, Roma impuso su concepción y liquidó durante todo un ciclo histórico el poder marítimo y comercial de la otra orilla del Mare Nostrum.

Este enfrentamiento histórico confirmó lo que ya se podía percibir con claridad desde el choque entre Atenas (potencia comercial y marítima) y Esparta (potencia guerrera y terrestre), algo que ha constituido la primera ley geopolítica: el enfrentamiento ineluctable entre potencias terrestres y marítimas que disputan el mismo espacio geopolítico.

Ayer fueron Cartago y Roma, antes se habían enfrentado Atenas y Esparta, hoy, finalmente, el Mediterráneo entre 1948 y 1989 fue el teatro del enfrentamiento entre la VI Flota de los EEUU y el Ejército Soviético en la última edición del choque entre potencias marítimas y terrestres, entre el Estado y el Mercado. Con la Pax Romana venció el Estado, con la Pax Americana ha vencido el Mercado. ¿Hasta cuándo?

Mediterráneo e Islam

Un esquematismo acaso excesivo, distingue entre la “orilla norte” del Mediterráneo y la “orilla sur”. También hubo una “orilla Este” (Fenicia) y una “orilla Oeste” (Tarsis), y en el siglo XVI el esquema volvió a repetirse en el enfrentamiento entre el Imperio Turco y el Imperio Español. Lepanto resolvió el conflicto durante dos siglos restando a los turcos el acceso al Oeste del Mediterráneo y debilitando extraordinariamente su poder naval.

Tras la caída del Imperio Romano, a la “orilla Norte” le había costado restablecer un poderío naval que solamente existió digno de tal nombre gracias a la Corona de Aragón, cuando al fracaso de su expansión geopolítica hacia el norte provenzal (con la derrota de Muret), siguió una expansión hacia el Mediterráneo Oriental que llevó a los estandartes aragoneses hasta el Adriático e incluso más allá en la aventura de los almogávares.

Durante esos siglos, Occidente había intentado recuperar el dominio del Mediterráneo especialmente con las cruzadas haciendo de Chipre un bastión para el control de la orilla oriental de este mar. El poder naval de las órdenes militares, especialmente del Temple y de los Hospitalarios, permitió que durante dos siglos, las naves del Islam estuvieran en situación de inferioridad estratégica y tan solo pudieran operar sus incursiones piráticas (de hecho lo hicieron hasta mediados del siglo XVIII) desde Argelia. Más tarde, Lepanto hizo que el imperio otomano debiera renunciar a su proyección naval y abandonara toda esperanza de reunir las fuerzas de su flota con la de los piratas berberiscos que actuaban en el Oeste del Mediterráneo. A partir de Lepanto, el Imperio Otomano apenas dispuso de un vector terrestre –nunca más volvería a ser marítimo– que apuntaba hacia el corazón de Europa –Viena– y que, finalmente, al ser derrotado ante las puertas de esta ciudad, debió contentarse con una presencia inestable en los Balcanes cuyas consecuencias lamentables duran todavía hoy.

La experiencia histórica enseña que los marinos islámicos han sido inferiores en calidad a los europeos y las sucesivas derrotas les han inducido a presentar el Mediterráneo como un espacio para el “intercambio y las relaciones comerciales”. Y así aspiran a que siga siendo en la actualidad coincidiendo con los neoliberales europeos para los cuales el Estado es apenas un mal necesario y el Mercado el bien absoluto, milagroso, benéfico y mirífico. Si esa es la causa del neoliberalismo, la causa de Europa dice otra cosa.

Hoy, el Mediterráneo, desde el punto de vista de la causa de la identidad europea es una frontera: la línea del frente más allá de la cual existen territorios hostiles y ante la que hay que prepararse para futuros enfrentamientos; sin embargo, para el Islam –apoyado por la potencia comercial de los EEUU– el Mediterráneo es un espacio de “libre comercio” y, por tanto, una zona de intercambios culturales y (como todo “mercado”) de… mestizaje.

Los matices del Mediterráneo

Sería demasiado esquemático admitir que una zona tan rica en matices puede reducirse apenas a dos conceptos: “orilla norte” y “orilla sur”, “Europa” e “Islam”. En realidad, puede hablarse con propiedad de seis orillas en el Mediterráneo si queremos ser más precisos.

La primera sería la orilla bajo control turco. Ese control ha quedado históricamente garantizado por la presencia turca en la Tracia europea y por el control de los estrechos que cierran la salida del Mar Negro a la potencia Rusa. El “Este islámico” (Turquía) cierra el paso del Mediterráneo al “Este europeo” (Rusia). Es importante recordar que esta “orilla” es solo turca tras la conquista de Constantinopla y la destrucción del Imperio Bizantino, pero que anteriormente era una de las zonas más genuinamente europeas en la medida en que allí había florecido la civilización clásica (en Asia Menor) y se había implantado la romanidad. La invasión de Chipre por el ejército turco en 1974 se realizó precisamente para reforzar la presencia de esta potencia en el Mediterráneo oriental. Sin embargo, esta odiosa iniciativa que supuso la marginación y la liquidación de miles y miles de greco–chipriotas, no debe oscurecer el hecho esencial: el Egeo no es un mar turco, es un mar europeo desde los albores de la historia y es Europa quien debe seguir teniendo la primacía en el Mediterráneo oriental. Una Europa libre y que se haya sacudido la tutela que los EEUU siguen ejerciendo a través de la OTAN, reivindicaría (e impondría) su presencia naval masiva en el Egeo recordando a Turquía que su área de expansión no puede ser hacia Europa (de donde ya ha sido rechazada una vez) sino hacia el mundo árabe (tal como el káiser Guillermo II convenció a las autoridades turcas antes del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial: buenas relaciones… a cambio de que el eje de expansión de Turquía se desplazada hacia el mundo árabe).

Próxima a esta zona e indudablemente en sinergia con ella se encuentra lo que podríamos llamar “orilla asiática del sur”, históricamente lugar propio de los pueblos fenicio y hebreo, teatro de enfrentamientos desde 1948 que han justificado la presencia masiva de la VI Flota de los EEUU en todo el Mediterráneo. Este conflicto está desplazado fuera del área geopolítica europea. Sus protagonistas no son pueblos europeos, ni sus aliados lo son tampoco (EEUU para Israel y el mundo árabe para los palestinos), por tanto, se trata de un conflicto que hay que alejar lo más posible de Europa. Europa no puede ni debe recibir salpicaduras del conflicto de Oriente Medio. Un dominio europeo sobre el Egeo y una presión euro–rusa sobre Turquía obrarían a modo de un cortafuegos que recluiría el conflicto judío–palestino dentro de Oriente Medio y le restarían la proyección mediterráneo que los EEUU esgrimen como excusa para estar presentes en la zona.

Más acá existe lo que podíamos llamar una zona sudoccidental africana con personalidad propia y presencia histórica desde el tiempo de los faraones. Egipto es, con mucho, el Imperio más antiguo del mundo y constituye en la actualidad uno de los estados árabes más poblados, al tiempo que ejerce un papel geopolítico fundamental: es la bisagra entre el Magreb y el Mashreq (el “levante” o la parte del mundo árabe más al Este que Libia). Mientras duró la experiencia del nacionalismo árabe laico con la figura extraordinaria de Gamal Adbel Nasser, existió la posibilidad de que Egipto liderara la respuesta de los países árabes contra el intervencionismo norteamericano. Tras el fracaso de la experiencia nasserista (y la destrucción del baasismo irakí con la derrota de Saddam Hussein), Egipto pasó a ser un país árabe más, sin una proyección geopolítica bien definida, alineada con los EEUU y con una fuerte componente de desestabilización interior (los Hermanos Musulmanes, la primera organización fundamentalista tuvo allí su origen y su puntal más poderoso aún en la actualidad). Egipto ni siquiera ha estado en condiciones de explotar su papel estratégico otorgado por el Canal de Suez. La inestabilidad egipcia desde los años 70 ha generado el que las flotas petroleras se dotaran de buques de gran calado capaces de contornear la “ruta del petróleo” desde el Golfo Pérsico hasta el Atlántico, eludiendo el problemático paso de Suez que hoy tiene su importancia estratégica muy disminuida.

En cuarto lugar estaría la orilla magrebí del Mediterráneo, la más próxima a Europa Occidental y, por tanto, la más sensible y conflictiva. Esta orilla en los últimos 20 años se ha visto convertida en la zona preferencial del tránsito de pateras: de Marruecos a España y de Libia a Italia. Se trata de una zona de predominio bereber que ha sido arabizada e islamizada. El poder petrolero de Libia y Argelia (y el creciente poder de Marruecos debido a su amistad y alianza con los EEUU) hizo creer hace treinta años que el Magreb podía evolucionar rápidamente a niveles del Primer Mundo. Esta expectativa se ha visto frustrada y en la actualidad, el Magreb es más bien una olla a presión en donde se produce el aumento de la presión del islamismo radical convertido en la válvula de escapa del resentimiento y del odio social. Europa, ante el Magreb debe de abandonar la política que ha adoptado en la última década (abrirse a los productos agrícolas y comerciales del sur, de ínfima calidad y que acarrean la ruina de la agricultura europea y más avances de la deslocalización especialmente en la industria textil) y adoptar una política de contención de riadas migratorias, de repatriación de las vanguardias inmigrantes que ya han llegado y un rearme arancelario que defienda al Norte contra la competencia desleal del Sur.

Ya en el Norte, la orilla europea tiene dos “áreas” perfectamente diferenciadas: el llamado “Arco Latino” y el “Área Balcánica” al Oeste y al Este respectivamente. Nada que decir, sobre la primera: es la nuestra. Es aquí en donde vivimos y esta es la zona que debemos proteger del “enemigo del sur” y de cualquier otro adversario geopolítico. La otra es, sin duda, la más conflictiva de Europa. Esa conflictividad es una herencia de los tiempos en los que el Imperio Otomano estuvo presente en la zona y dejó comunidades islámicas que hoy se han configurado como los principales factores de inestabilidad en Europa: Albania, Bosnia, y el llamado “corredor turco de los Balcanes” que comunica la Tracia europea con el Adriático y cuyo pilar es la ficción geopolítica que atiende al nombre de Gran Albania y que agruparía a todos los territorio islámicos de los Balcanes. El factor religioso es aquí esencial y explica por sí mismo, porque estas zonas situadas en una parte de Europa viven un atraso de 200–300 años en relación al resto del continente e incluso de las zonas distantes apenas unas decenas de kilómetros.

En la actualidad, solamente dos países del Norte, Albania y Bosnia–Herzegovina, tienen ingresos inferiores a los países de la orilla Sur: no es por casualidad que se trate de países de mayoría islámica. Albania tuvo en 1998 un PIB de 750 dólares per cápita y Bosnia 820 dólares. Luego, gracias a las ayudas de la UE lograron aumentar en 2005 hasta los 1.200 dólares… mucho más cerca de Marruecos (1.000 dólares) que de Francia (23.000 dólares). Siempre, inevitablemente, el Islam tiene estos efectos deletéreos sobre el progreso económico.

Estas zonas son “zonas de combate” en donde Europa, lastrada por la OTAN y por la intención norteamericana de debilitar al Viejo Continente, ha permitido a bandas de delincuentes islámicos establecer “zonas liberadas” en los Balcanes. Es imprescindible que mientras el Islam esté presente en estas zonas, Europa habilite muros de contención y “fronteras” antropológicas y culturales ante este núcleo, establezca como un “casus belli” el intento de potencias no europeas de aumentar su peso y condicione su incorporación a Europa a una laicización total de estas sociedades, a retornar al período anterior a las limpiezas étnicas operadas por los islamistas en los territorios de la antigua Yugoslavia y a una libertad religiosa que permita restituir en esas zonas el espíritu y la tradición europea, desterrando de una vez y para siempre lo que llegó con las invasiones turcas de los siglo XV y XVII.
Norte y sur: cielo e infierno

A medida que discurre la historia, la brecha que separa a la orilla Norte del Mediterráneo de la orilla Sur se va ampliando y nada impide pensar que ambas orillas dejaran de distanciarse cada vez más en algún momento.

En 1950, en torno al Mediterráneo vivían 212.000.000 de personas que treinta y cinco años después habían ascendido a 360.000.000 y en la actualidad han pasado a ser 475 millones. En apenas 60 años la población, simplemente, se ha duplicado. Para colmo, en ese tiempo, la zona se ha convertido en el principal destino turístico del mundo que acoge al 40% del turismo mundial. En 1971 llegaban a las costas mediterráneas del Norte y del Sur 86.000.000 de viajeros… pero en 2004 eran ya 250.000.000 y se prevé que en apenas veinte años hayan llegado a 600.000.000.

Tales flujos humanos y turísticos no pueden realizarse sin un alto coste para el medio ambiente y el hábitat natural de la zona que afectan especialmente a los países del Norte. El paisaje de las costas ha variado extraordinariamente. De vivir de la pesca, y el comercio, estos pueblos han pasado a tener una economía que depende casi exclusivamente del turismo. Masificación, contaminación medioambiental, escasez de agua, se van afirmando como los grandes problemas de la zona, mientras que en el Sur la aparición del fundamentalismo islámico ha hecho que el crecimiento económico–turístico de la región se haya visto limitado.

La constatación mas espectacular, con todo, no es esta, sino el desequilibrio demográfico entre Norte y Sur. Si en 1950 dos tercios de la población se situaba en el Norte, en 1985 se distribuía por igual y en 2025, el Sur dispondrá de dos tercios de los habitantes. La conclusión que demográfica que se impone es obvia: el Norte envejece mientras que en el Sur bullen pueblos “jóvenes”. La constatación es todavía más escalofriante si se tiene en cuenta que en los países del Sur del Mediterráneo los menores de 30 años suponen ¡entre el 60 y el 75% de la población!

Engañados por los medios de comunicación, esta inmensa masa de jóvenes del Sur, sin cultura ni educación, ni futuro en su tierra, ven en los escaparates de consumo europeos su gran objetivo a alcanzar, para ellos su ídolo, imagen e icono es Zinedine Zidan (de la misma forma que todo africano cree que podrá llegar a ser un Samuel Etóo…). Si a esto unimos la imagen de la mujer europea en contraste con la mujer islámica envuelta en velos y enmascarada, se entenderá que entre los jóvenes del Magreb se mire a Europa como tierra de promisión. Además no hay que olvidar el papel de los predicadores islámicos fanáticos que perciben la debilidad europea (injertada por el progresismo y el liberalismo) e incluso consideran que la presencia islámica hasta Poitiers hace que los territorios de la Península Ibérica y el Mediodía francés sean considerados como “tierra islámica usurpada por cruzados e infieles”.

Cortar en seco esta riada migratoria (sí, se pueden poner puertas al campo…) y repatriar a los excedentes de inmigración que se hayan negado a integrarse en la sociedad europea o que no hayan respetado la legislación europeo, es prioritario para restablecer la normalidad en la orilla Norte del Mediterráneo.

Es cierto que el Mediterráneo es hoy, preferentemente, una zona de intercambios comerciales. Más del 50% de los flujos comerciales de los países del Sur se realizan con la orilla Norte e incluso Argelia, Marruecos y Túnez destinan el 75% de sus exportaciones a la Unión Europea. Sin embargo, el intercambio comercial de los países del Sur con otros de su entorno cultural es bajo, muy bajo o bajísimo. Marruecos apenas tiene un volumen del 5% de intercambios con Siria a pesar de que la Liga Árabe desde hace décadas pone especial énfasis en promover el aumento del intercambio comercial entre países islámicos.

Si bien el Sur del Mediterráneo está políticamente colonizado por los EEUU desde finales del siglo XX (la instalación del Mando de África del Pentágono en Marruecos solamente ha sido la última confirmación de esta tendencia) la UE es el primer inversor directo en la zona (con un 39% del total) y la primera fuente de asistencia y medios de financiación (todos los años concede 3.000.000.000 de euros en préstamos y ayudas no reembolsables. Esta política también es insostenible: se ayuda a la orilla Sur (aunque la corrupción y la mala gestión generan que buena parte de esa ayuda se pierda) mientras aumentan las deslocalizaciones del Norte y aumenta el flujo migratorio de Sur a Norte.

Difícilmente en la historia se ha visto una iniciativa de este tipo que perjudique tanto a un pueblo y que siga de manera suicida: el Norte invierte para que el Sur desarrolle una industria propia… en detrimento del Norte de donde se deslocalizan industrias en dirección al Sur y, paralelamente, se permite el establecimiento sin límites en el Norte de inmigrantes procedentes del Sur. Para colmo, los inmigrantes magrebíes residentes en Europa han hecho que la primera fuente de ingresos del Magreb no sea ni el petróleo, ni el turismo, ni la industria… sino las remesas enviadas por los inmigrantes: una verdadera fuga de capital institucionalizada y aceptada por todos.

La brecha cultural

Pero donde las cifras son más espeluznantes en relación a las diferencias de desarrollo entre el Norte y el Sur es en lo relativo a los ámbitos culturales. En 2005, el 50% de las mujeres y el 30% de los hombres de la orilla sur eran analfabetos. Esta situación es inseparable del fatalismo insertado por la religiosidad islámica (“Alá es dueño de todo, Alá es todopoderoso, todo lo que vale la pena conocer está escrito en el Corán”…, una frase que todavía repiten de manera monocorde miles de imanes analfabetos en el norte de África).

No es raro que las inversiones en materia de “Investigación + Desarrollo” sean completamente inexistentes en el Sur. ¿Para qué invertir algo si la UE ya aporta los fondos para cubrir esa partida presupuestaria? En efecto, en 2003, los países de la UE se fijaron como objetivo alcanzar una inversión del 3% del PIB en materia de I+D. Mientras, Egipto dedica apenas el 0’5% y Túnez el 0’4, siendo los dos países árabes más avanzados en esta materia.

¿Libros? En el Norte es una industria pujante y si bien los libros impresos disminuyen sus tiradas (aunque aumenta el número de títulos editados…), ha irrumpido el e–book que garantiza la buena salud del libro en el Norte. En el sur, en cambio, es una industria cultural agónica: los libros publicados en todo el mundo árabe apenas representan el 1,1% de la producción mundial, lo que da una idea de cómo es el desierto árabe en materia de edición.

En el capítulo de las nuevas tecnologías las cifras son igualmente lamentables para la orilla sur: en todo el mundo hay un promedio de 80 ordenadores por cada mil personas, pero en los países árabes apenas hay 22 por cada mil y apenas el 1,6% de la población tiene acceso a Internet.
Políticamente la situación es aun más desastrosa para el Sur: las democracias del Norte (con todas las limitaciones y los procesos degenerativos que se quiera) tienen como contrapartida gobiernos autoritarios cuando no teocráticos (o una mezcla de ambos), regímenes de partido único y no hay absolutamente ningún rastro de alternancia real.

El fracaso político del Sur

Europa vive una situación de estabilidad política desde 65 años una situación de estabilidad política creciente que cobró un nuevo aspecto en la primera mitad de los 70 cuando desaparecieron los regímenes autoritarios de los países mediterráneos y cuando cayó el Muro de Berlín en 1989. Sin embargo, en la orilla Sur del Mediterráneo hemos asistido a procesos políticos caracterizados siempre por un aumento de la inestabilidad. La presencia del Islam es inseparable de esta inestabilidad. El Islam siempre ha demostrado una increíble falta de adaptación y una imposibilidad para aplicar fórmulas modernas de pluralismo político. Presos de la “obsesión religiosa”, la orilla Sur del Mediterráneo ha vivido crisis cíclicas y en los últimos 60 años ha sido incapaz de prescindir de regímenes dictatoriales y autoritarios.

Lo mejor que ha dado la orilla Sur después de la Segunda Guerra Mundial ha sido, indudablemente, lo que podríamos definir como regímenes populistas laicos cuya primera manifestación fue el kemalismo turco implantado a partir de 1924 y que tuvo similitudes con el régimen tunecino de Habib Burguiba. En ambos casos de trataba de regímenes laicos que ponían el énfasis en el desarrollo económico y en la occidentalización que obtuvieron buenos resultados. Experiencias relativamente parecidas tuvieron lugar en Egipto (con Nasser), Siria e Irak (con el Baas) y Libia (con Ghadaffi). Sin embargo, aquí los resultados han sido más modestos.

El nacionalismo árabe que prendió en 1952 en Egipto se tradujo en un régimen autoritario que reprimió a islamistas, comunistas, comerciantes y terratenientes y cuyo modelo estuvo más cerca del fascismo italiano que de cualquier otro régimen (existe una famosa foto de Nasser inaugurando la sede del Movimiento Social Italiano, el partido neofacista, en El Cairo poco después de llegar al poder). Durante su primera época, Nasser obtuvo unas tasas de crecimiento económico excepcionalmente buenas, lo que hizo que su prestigio internacional aumentara y pasara a ser uno de los puntales del Movimiento de Países de Alineados. Sin embargo, la intervención anglo–francesa en Suez (1956) y la derrota de Egipto ante Israel en la Guerra de los Seis Días (1967) comprometieron definitivamente la viabilidad del régimen que, finalmente periclitó con la muerte de Nasser y el final de la guerra del Yonkipur (1973).

En Argelia se produjo una situación similar cuando accedió al poder Houari Boumediene tras el largo y sangriento proceso independentista que situó a Francia al borde de la guerra civil y generó una oleada de terrorismo independentista así como una respuesta por parte de la OAS (resistencia francesa en Argelia). En su afán anticolonialista, tanto Nasser como Boumediene terminaron acercándose a la Unión Soviética y desembocando como los gobiernos baasistas de Siria e Irak en regímenes policiales. Desde el punto de vista económica el resultado de todos estos regímenes no fue malo, pero el deslome de la URSS se produjo una nueva situación en la que se demostró que ninguno de estos regímenes había sido capaz de demoler la estructura social basada en clanes procedentes de la edad media.

Lo mismo ocurrió con los regímenes semiparlamentarios y semiautoritarios que aparecieron en la orilla sur desde los años 50. Se trataba de monarquías que, como la marroquí o la jordana (e incluso como la libia hasta el golpe de Ghadaffi en 1971) se presentaban como regímenes “más europeos” y declaraban incluso tener rasgos “liberales y reformistas”. En realidad, ninguno de estos regímenes ha tenido éxitos económicos notables, y han desembocado en sistemas difícilmente definibles a medio camino entre la democracia y el stalinismo, con una tendencia más acusada a este último que al primero.

La aparición del Islam en la escena se produjo cuando los regímenes de populistas laicos o nacional–populistas empezaron a ofrecer malos resultados económicos y fracasos político–militares ante el Estado de Israel. En la orilla Sur sigue incólume la llamada “economía de renta” (de tipo tributario, basada en la posesión de bienes raíces y en una fiscalidad aberrante sobre las clases medias que siempre impedirá su ascenso y que no tiene nada que ver con la producción de riqueza y mucho menos con su distribución). Ese modelo económico, además, requiere altos niveles de autoritarismo y corrupción y es inseparable de ambos fenómenos. Si a estos unimos la presencia del Islam y su innata incapacidad para paralizar el desarrollo económico, así como la presión demográfica, veremos que la situación del sur del Mediterráneo es, en estos momentos, explosiva y es normal que los regímenes de la zona encomienden su futuro a los buenos oficios de los marines y del Departamento de Estado Norteamericano.

La orilla Sur ha fracaso económicamente, políticamente es un hervidero de resentimientos y de corruptelas y socialmente está anclada en la edad media y en el modelo económico rentista que hace imposible la cristalización de una burguesía media con capacidad suficiente como para que pueda desempeñar algún papel democratizador o “ilustrado”. Los problemas sociales no se traducen en un aumento de los movimientos sociales laicos de protesta, ni por un aumento en la filiación de los sindicatos, ni por un radicalismo de los partidos políticos o de los grupos obreros, sino… por un aumento del apoyo a los partidos islamistas que con sus promesas de “justicia social” y de “redistribución caritativa de la riqueza”, lanzan un mensaje que indudablemente cala cada vez más en las masas desheredadas que solo contemplan una salida en la inmigración a Europa.

Las estructuras autoritarias y represivas de los Estados de la orilla Sur han conseguido momentáneamente detener el ascenso del islamismo radical en algunos países (como Argelia), desviarlo hacia actividades extraparlamentarias (como en Marruecos con Caridad y Justicia que se inhibe de participar en procesos electorales) o simplemente reprimiéndolas brutalmente (como en Egipto que todavía no ha cesado la presión sobre los Hermanos Musulmanes). No es raro que estos regímenes se hayan arrojado en manos de los EEUU en un intento de garantizar el trueque de garantizar la seguridad de sus estructuras dirigentes a cambio de colaborar con el Pentágono, es decir, un intento de extender a todo el mundo árabe el pacto que dura ya casi un siglo de los EEUU con la dinastía de los Saud en Arabia Saudí. Pero así como en Arabia es fácil garantizar el orden y controlar a la población, en el Magreb todo esto resulta mucho más difícil, casi imposible, a la vista de las extraordinarias aglomeraciones humanas que han aparecido en torno a las grandes ciudades y que hoy son un semillero de radicalismo.

En la actualidad, la opción de emprender el camino de la inmigración es una válvula de escape para los jóvenes magrebíes: pero no durará siempre. La mayor parte de Europa está imponiendo restricciones a estos flujos masivos. Es cuestión de tiempo que esos flujos (los que ya están instalados en Europa y los que no pueden acceder a Europa) generen un resentimiento antieuropeo que se traducirá en unos mayores índices de conflictividad tanto en política internacional en el área mediterránea como en el interior de los países de la orilla Norte y de la orilla Sur. Europa debe estar preparada para ese momento porque el resultado de unas masas desesperadas galvanizadas por imanes analfabetos y aventureros puede dar como resultado el que el desequilibrio entre la orilla Norte y la orilla Sur se traduzca en un enfrentamiento “caliente” en la zona. Y si bien Europa es hoy incapaz de mantener fuerzas militares ofensivas, deberá por lo menos asegurar su defensa interior y de su estilo de vida. Si no mediante las fuerzas armadas y de orden público, sí al menos mediante fuerzas paramilitares organizadas por como fuerzas de autodefensa de la ciudadanía.

Este va a ser el precio a pagar por no reconocer durante 60 años las diferencias entre la orilla Norte y la orilla Sur. Cuando las diferencias existen y son de la magnitud que hemos expuesto, ni las buenas palabras ni el humanismo angelical sirven para detener el conflicto: el Sur está dispuesto a “tomar” lo que el Norte tiene ante la incapacidad de alcanzar su nivel de vida. Cuando la brecha es tal como la existente en la actualidad, el único principio que cabe aplicar en el Norte es el de “precaución” en relación al Sur. No se trata de poner un puente de plata, ni de ayudar al Sur, tanto como de establecer una divisoria: al Norte los territorios libres del Islam y al Sur los territorios islámicos, al Sur la barbarie y al Norte la civilización, ¿y los islamistas presentes en el Norte? Es simple: deben ser repatriados o diluirse –en caso de que puedan- en las sociedades de la orilla Norte.

Hace 400 años, la expulsión de los moriscos marca el modelo a adoptar: la quinta columna del imperio otomano fue expulsada tras intentar la insurrección. El “principio de precaución” ante el Sur sitúa este modelo histórico nuevamente en primer lugar…

El Proceso de Barcelona y la Unión por el Mediterráneo
Crónica del fracaso del irrealismo político

Los días 27 y 28 de noviembre de 1995 se celebró en Barcelona la llamada Conferencia euro–Mediterránea que incluyó a todos los países de la UE (incluidos aquellos del Este aún no integrados pero con los que se habían iniciado conversaciones para su integración) y todos los países de la orilla Sur (salvo Libia). La conferencia intentó ser un proyecto geopolítico elaborado en las postrimerías del felipismo a fin de realzar el papel internacional de España y para reforzar los procesos de relanzamiento iniciados con los “eventos del 92” (Olimpiadas de Barcelona, V Centenario del Descubrimiento y Exposición Mundial de Sevilla) y que fue asumido por la UE.

La declaración final propuso una “asociación con el fin d crear en el Mediterráneo “un espacio de paz, estabilidad, seguridad y prosperidad compartida”, lo que implicaba trabajar en tres direcciones: asociación política (definiendo un espacio de paz y seguridad), asociación económica (medidas para una “prosperidad compartida”) y asociación cultural (“favorecer los intercambios entre culturas y entre las sociedades civiles”). Se trataba, por supuesto, de un cúmulo de buenas intenciones que sedujo a la izquierda europea y que ignoraba por completo los hechos esenciales: diferencias abismales y brechas entre el Sur y el Norte y reforzamiento en el Sur del peligro islamista. Quince años después de su fundación el llamado “Proceso de Barcelona” y la “Unión para el Mediterráneo” que le sucedió en 2008 no han servido absolutamente para nada constituyendo uno de los fracasos más notorios de la UE y, en particular del gobierno español y al francés que tomó el relevo.

Cuando Nicolás Sarkozy ocupó la presidencia francesa relanzó (y rectificó) el Proceso de Barcelona en una iniciativa que fue criticada por la Unión Europea e incluso por Turquía. Inicialmente sólo Zapatero y Romano Prodi aceptaron la propuesta y en la cumbre de Ministros mantenida en Marsella el noviembre de 2008, se acordó crear este organismo (con sede en Barcelona) con una intención de participar en el proceso de paz de Oriente Medio.

A la creación de este organismo siguió pocos meses después el estallido de la gran crisis económica en la que todavía nos encontramos y por eso, el proyecto fue aparcado completamente por todos sus integrantes. Francia intentaba con este proyecto recuperar el protagonismo perdido en el Norte de África y participar en las conversaciones de paz en Oriente Medio. El propio Estado de Israel se ha desinteresado por la iniciativa (que él mismo suscribió) y otro tanto ha ocurrido con la Liga Árabe a la que pertenecen todos los países de la orilla Sur.

Francia no ha contado con fuerza suficiente ni capacidad de arrastre ni en el Norte ni en el Sur como para comprometer profundamente a las cancillerías en su proyecto. En el Sur se da como una tendencia ya consumada el aumento de la presencia político–militar de los EEUU en detrimento de Francia, potencia hasta principios del milenio hegemónica en la zona. Por si esto fuera poco, la República Popular China también ha iniciado un proceso de penetración en África que hace que las posibilidades francesas de recupera protagonismo en la zona se reduzcan a cero.
Resulta significativo que la celebración de la Cumbre Francia–África en Niza a principios de junio de 2010 haya pasado casi completamente desapercibida a pesar de haber sido convocada por Sarkozy y Hosni Mubarack y contar con el apoyo del presidente en funciones de la UE, Zapatero. La aspiración de este último de celebrar en Barcelona el pasado 7 de junio la prevista cumbre de la Unión para el Mediterráneo, se vio coronada por un nuevo fracaso que deslucía todavía más si cabe el “semestre español” al frente de la UE.

Sarkozy ha cometido el mismo error que cometió Francia y Alemania en los años 90 subordinando la “profundización” de la UE a la “extensión” de la misma. Se ganó en superficie pero se perdió en cohesión y en coherencia. Con la Cumbre Francia–África o con iniciativas como la Unión por el Mediterráneo, la dispersión geográfica y la multiplicidad de objetivos cierran posibilidades reales para que puedan establecerse áreas en las que la cooperación resulte verdaderamente eficaz. Ni siquiera, por otra parte, se establecieron áreas de prioridad y todo adquirió la forma de una maraña inextricable en donde se hablaba de “derechos humanos”, “democracia”, “libre comercio”, “cerrar el paso al terrorismo” , “cooperación económica y desarrollo”, etc, pero sin indicar cuales eran los objetivos prioritarios. Marruecos, por ejemplo, entendió que lo prioritario era el “desarrollo” y puso la mano para pedir subsidios y subvenciones de la UE y para que Europa abriera las puertas a sus productos agrícolas de ínfima calidad. A Marruecos, indudablemente, no le interesaban ni regular los flujos migratorios (primera fuente de ingresos de su economía vía remesas), ni por supuesto obstaculizar el tráfico de drogas (su segunda fuente de ingresos). Los intereses del Norte y del Sur eran completamente diferentes sin posibilidades de establecer acuerdos que beneficiaran simétricamente a las dos partes.

El aplazamiento de esta cumbre supone enterrar prácticamente de manera definitiva la Unión por el Mediterráneo y el Proceso de Barcelona. Difícilmente una “proceso” puede asentarse sobre bases tan “buenistas” y ambiguas como esta iniciativa. A partir de aquí los estrategas de la orilla Norte deben empezar a plantearse otra perspectiva: si la “cooperación” no ha hecho que ni el tráfico de drogas, ni el de inmigrantes, ni la deslocalización industrial, ni siquiera la industrialización del Sur, hayan avanzado mínimamente, será cuestión de empezar a pensar en políticas enérgicas de contención y de puertas cerradas o de lo contrario el desgaste que están sufriendo los países de la orilla Norte no podrá prolongarse durante mucho tiempo.

Por el momento el Proceso de Barcelona nunca logró despegar y la Unión por el Mediterráneo siempre ha volado muy bajo. Las cancillerías europeas deben revisar sus métodos, apuestas, perspectiva e instrumentos para actuar en la zona. Quizás el realismo sea la carta con la que haya que sustituir al “buenismo” que irrumpió en 1995 y que ha llevado a Europa al más estrepitoso fracaso en sus relaciones con la orilla Sur y a permitir que EEUU e incluso China la sustituyeran en la zona.

© Ernesto Milà – Infokrisis – http://info-krisis.blogspot.com/

Libros: Humanismo cívico: sobre la modernidad y posmodernidad



Enrique Cases

A principios del siglo XX escribe Jacques Maritain el Humanismo integral, abriendo el camino de la democracia a muchos que tenían reticencia al liberalismo decimonónico con sus múltiples abusos en nombre de la libertad. A principios del siglo XXI, con una experiencia que debe ser pensada, escribe Alejandro Llano (catedrático de metafísica y autor prolífico) el Humanismo cívico, para sustentar la democracia en fundamentos firmes y renovados detectando los deterioros teóricos y prácticos de la democracia en el mundo occidental. En el comienzo del prólogo, hace una declaración de principio para que sus críticas a las democracias no se interpreten como un sustentar sistemas totalitarios de cualquier tipo y dice: “la democracia constituye actualmente el único régimen político en el que es posible llevar a la práctica el humanismo cívico”. Una vez hecha está declaración, observa una tranquilidad en la superficie y una inquietud social en el fondo frenadas en sus manifestaciones por las mismas dificultades que le ponen las estructuras políticas y que llamará “totalitarismo blando”.

Ciertamente, la democracia moderna ha abierto una era de actividad y libertad social sin precedentes, pero que puede atascarse si no se reflexiona sobre la crisis de la primera modernidad, que debe renovar aceptando la crítica de haber conducido a un individualismo que amenaza la misma esperanza. La segunda modernidad o posmodernidad debe evitar ese atolladero, si no ha caído en él. Sólo con esta renovación se liberarán energías de superación de problemas que parecen insolubles. Llano afirma que “el individualismo posesivo de la primera modernidad ya no da más de sí” y con él los ejes Estado/mercado, Estado, nación/individuo, público/privado pues han resecado la vitalidad primera al formalizarse el esfuerzo.

El hecho de relegar la ética a lo privado es de gran importancia para lo público, como si estuviese exento de la necesidad ética y con la corrupción que emerge por muchas grietas estructurales. A lo largo de la obra se analizan estas grietas con numerosas citas de muchos autores actuales, para acceder a soluciones muy armónicas que, en definitiva, responden al difícil paso del paradigma de la certeza propio de la primera modernidad y de su copia radical, la tardomodernidad, para pasar al paradigma de la verdad en una auténtica posmodernidad que aprovecha lo antiguo y vuelve a las cuestiones esenciales con la adopción del realismo frente al empirismo.

Las Metas Educativas 2021 y la Educación para la Sostenibilidad

Un acontecimiento extraordinario acaba de tener lugar: durante los días 13, 14 y 15 de septiembre de 2010 se ha celebrado en Buenos Aires el Congreso Iberoamericano de Educación METAS 2021. Un congreso concebido “para que pensemos entre todos la educación que queremos” para la Generación de los Bicentenarios.

Culminaba así un proceso que se inició con el acuerdo alcanzado en la XVIII Conferencia Iberoamericana de Educación, celebrada en El Salvador el día 19 de mayo de 2008, de diseñar unas metas y unos compromisos comunes para el conjunto de países del área cultural Iberoamericana y que ha dado lugar a amplios debates hasta lograr un Documento Final, expresión de dichas metas y compromisos (http://www.oei.es/metas2021/libro.htm).

Dicho documento constituye, pues, un potente instrumento para orientar la formación ciudadana en todas sus dimensiones y queremos resaltar aquí la incorporación de la educación para la sostenibilidad, en el apartado “Educación en valores y sostenibilidad” (capítulo 3, páginas 111- 112), del que reproducimos a continuación algunos párrafos:

Vivimos una situación de auténtica emergencia planetaria, marcada por toda una serie de graves problemas estrechamente relacionados: contaminación y degradación de los ecosistemas, cambio climático, agotamiento de recursos, crecimiento incontrolado de la población mundial, desequilibrios insostenibles, conflictos destructivos, pérdida de diversidad biológica y cultural… Es una situación que aparece asociada a comportamientos individuales y colectivos orientados a la búsqueda de beneficios particulares y a corto plazo, sin atender a sus consecuencias para los demás o para las futuras generaciones.

La participación en la construcción de un futuro sostenible, haciendo frente a la grave situación actual de emergencia planetaria (ver http://www.oei.es/decada), puede y debe ser hoy una meta de interés colectivo que proporcione a los jóvenes -en realidad, a los ciudadanos de todas las edades y regiones del planeta- la ocasión de movilizar los valores de una ciudadanía solidaria. La necesidad de una profunda revolución cultural (educativa, tecnocientífica y política) para dar respuesta al conjunto de problemas estrechamente vinculados a los que la humanidad ha de hacer frente hoy, se convierte así en un reto de la mayor relevancia, capaz de dar sentido a nuestras vidas, promoviendo cambios de actitud y comportamiento.
Es este un reto que exige la incorporación de la educación para la sostenibilidad en el currículo de los diferentes niveles educativos y en la formación del profesorado de los países de la zona, para contribuir a la adquisición de las competencias básicas para el desarrollo personal y el ejercicio de una ciudadanía activa y democrática.
Se da respuesta así a los reiterados llamamientos de Naciones Unidas para que los educadores de todas las áreas y niveles, tanto de la educación formal como de la no reglada (prensa, museos, etc.), contribuyan a formar ciudadanos conscientes de la grave situación de emergencia planetaria y preparados para participar en la toma de decisiones y contribuir a la adopción de las medidas necesarias para sentar las bases de un futuro sostenible(.).
La educación para la sostenibilidad se convierte así en un elemento clave de la educación en valores para una ciudadanía democrática activa, que es uno de los objetivos fundamentales de la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios.

La Educación para la Sostenibilidad se ha convertido así en una de las Metas Educativas 2021 que queremos para la Generación de los Bicentenarios. De este modo, Iberoamérica asume plenamente el llamado de Naciones Unidas para que los educadores contribuyamos, como tarea prioritaria, a la construcción de un futuro sostenible. Se trata, insistimos, de un acontecimiento extraordinario, que merece ser celebrado y que debe contribuir a intensificar nuestro activismo fundamentado: en menos de dos meses tendrá lugar en Cancún la Convención del Clima COP 16 y hemos de intentar, con todas nuestras fuerzas, crear el clima social que impulse a los líderes políticos a firmar un acuerdo ambicioso, justo y vinculante de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Nos jugamos, sin exageración alguna, nuestro futuro y nuestro presente. Impulsemos la movilización ciudadana contribuyendo al logro de las Metas que acabamos de establecer.

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 55, 1 de octubre de 2010
http://www.oei.es/decada/boletin055.php

Hikikomori

Teódulo López Meléndez

La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento. Lo está padeciendo uno de cada diez jóvenes japoneses. Se encierran en su casa o incluso en sus propios dormitorios durante largos períodos, duermen de día y en la noche se refugian en la televisión o en el computador. Algunos dicen que viven de la imaginación. Los psiquiatras hablan de enfermedad social. Otros se refieren al asunto como consecuencia del crecimiento de la economía japonesa en la segunda mitad del siglo XX. Los interesados en los problemas culturales ven a los hikikomori como una consecuencia de las mentiras incrustadas en los valores históricos de la sociedad japonesa que celebran la soledad. Los psiquiatras vuelven a la carga y hablan del papel asignado a la madre que debe cuidar a estos chicos hasta que entran en la madurez.

A veces se ponen violentos. Son, tal vez, el extremo de la pasión por la cultura digital y un rechazo extremo a la vida de competencia. En cualquier caso crean un espacio ficticio, uno donde paran el tiempo y limitan a extremos al espacio. Es lo que Star Trek se llamaba holosección. La psiquiatría aún no habla de síndrome, pero la verdad es que implica ya la desaparición del acontecer cotidiano de un millón de jóvenes japoneses

Cuando los escritores nos aislamos para cumplir nuestra tarea o cuando los mayores ya consideran haber visto lo suficiente podemos parecernos a una conducta que fue llamada “síndrome de Diógenes”. Sin embargo, este abandono de los hikikomori en la abulia y el hastío no proviene de ninguna causa relacionada con dolencia física y aparentemente ninguna psíquica que pueda ser descrita dentro de los manuales conocidos. Tal vez pudiéramos llamarla una nueva enfermedad del siglo. Por lo demás, quien encarna a la perfección el síndrome atribuido a Diógenes de Sinepe es el matemático ruso Grigori “Grisha” Yákovlevich Perelmán, considerado el más grande de entre todos los matemáticos vivos, quien resolvió la famosa conjetura de Poincaré, propuesta en 1904 y considerada uno de los problemas abiertos más importantes y difíciles en matemáticas. Rechaza premios, vive con su madre, sale apenas a comprar comida y viste casi con harapos.

Pero mostrada la excepcionalidad del gran matemático de los suburbios de San Petersburgo es menester hacer notar que el fenómeno hikikomori tal vez no sea una particularidad de la sociedad japonesa. En el Reino Unido se habla ya de “hikikomori social”, denominado NEET en sus siglas en inglés (Not currently engaged in Education, Employment o Training). Pueden estarse acercando a una cifra millonaria y no quieren saber nada de contacto social o competitividad económica o laboral. Mi contacto con adolescentes me indica una norma: duermen hasta muy tarde, prefieren la noche, son pesados en sus reacciones, no manifiestan interés por el mundo circundante.

Mientras más se le estudia más se encuentra un rechazo pasivo-agresivo a una sociedad que consideran injusta, paradójica y absurda. La cultura es un producto de la conciencia humana, un producto de la mente del hombre. La palabra crisis se refiere a comportamientos críticos y refieren una insostenibilidad. Sobre ella se va creando una nueva subjetividad colectiva y una nueva apropiación simbólica. Jamás se puede plantear como la reconquista de una unidad perdida. Tal vez con Habermas podríamos hablar de un actuar dramatúrgico. La anulación de la visibilidad implica una disolución de la identidad. Es evidente que el mundo requiere una reconstrucción de identidad, lo que pasa por la elaboración de una nueva versión de la realidad y de la vida.

Cultura ya no es un complejo de conocimientos. Es el vocabulario con el cual leemos el texto. El conjunto de símbolos heredados está conllevando a una ruptura de conocimiento de la vida y de las actitudes hacia ella. Los códigos internos de sistemas de significación no están reconociendo la realidad social y menos formas de interpretación, a no ser este paroxismo aislacionista en que una parte de la juventud se está refugiando. El distanciamiento implica un abandono del hecho histórico y la intuición se usa para rechazar lo que se considera “hechos sin sentido”. Se abandonan las convenciones y se asume una especie de arte figurativo virtual. Para los hikikomori no hay posibilidad de transformación de los hechos sociales en relato. Es tan deleznable la historia que transcurre –piensan- que la poesía se oculta imposibilitada de ser una vía a la reconstitución del ser.

La forma para ellos no proviene de la vida y las reglas de construcción se limitan a crear un efecto de realidad. Los límites entre realidad real y realidad virtual han llegado a disolverse. Los jóvenes hikikomori son incapaces de producir una sintaxis. El discurso pasa a ser la ausencia de discurso. La referencia a lo real es un efecto de realidad. Este desdibujamiento conduce a una representación atemporal. Marginarse pasa a ser la forma argumentativa predilecta. La renuncia a la exposición procura la ruptura de la continuidad narrativa. Lo que los hikikomori buscan de manera inconsciente tal vez sea esta ruptura y sustitución por una especie de ilusionismo. Sin embargo, la conexión es demasiado tenue y se pierde la degradación de la herencia cultural y de la realidad que se rechaza. No se poseen los códigos y sus claves de acceso, el aislamiento pretende constituirse en símbolo sustitutivo. Al fin y al cabo desde el poder se les ofrece un teatro y desde la oposición al poder otro similar. Los hikikomori resisten una hegemonía cultural y en el fondo se aproximan como nunca al nihilismo. Tal vez eso sean, unos nihilistas categorizados en una nueva versión del nihilismo generalizado del hombre contemporáneo que apenas comienza a vislumbrar las transformaciones hacia un nuevo mundo. Ciertamente la transición es exigente.

teodulolopezm@yahoo.com
En Twitter: @teodulolopezm

Said, el intelectual de la piedra contra el tanque

 

Teódulo López Meléndez

El 25 de septiembre de 2003 moría el gran intelectual palestino Edward Said, luego de haber luchado por largo tiempo contra la leucemia. No lo habíamos olvidado, sólo que el día 26 se produjeron elecciones legislativas en Venezuela.

Said, el de la dura palabra contra lo que él llamaba prejuicios euro-céntricos contra los pueblos árabes-islámicos y su cultura. El fundador de la orquesta Diván Este-Oeste con Daniel Beremboim y de quien el gran músico israelí-palestino dijo que en realidad el oriundo de Jerusalén era un músico. El Premio Príncipe de Asturias 2002. El columnista de importantes diarios del mundo y el que resumió un rol de manera terminante: “Un intelectual es el autor de un lenguaje que se esfuerza por decirle la verdad al poder”.

Orientalismo es seguramente su libro más famoso. Al fin y al cabo fue traducido a más de treinta idiomas. Imágines estereotipadas de Oriente y occidente construidas sobre el imaginario occidental etnocentrista, el manejo de cultura e imperialismo como clichés ideológicos, el poder colonialista para impedir que surjan otros relatos, el análisis de los movimientos de resistencia, la mirada sobre los estereotipos culturales racistas, el implacable análisis sobre la administración Bush. Por allí andaba y anda este libro.

Said, quien rompe con Arafat por los llamados Acuerdos de Oslo, el que mira la derrota del pueblo palestino, el que se ata al tumulto de la historia contemporánea, el que queda marcado por la trágica guerra civil del Líbano, el que asiste a la segunda intifada. El profesor de Columbia cumple su rol, de intelectual mientras imparte clases a sus alumnos. Se desgarra frente a la destrucción de las bibliotecas y museos de Irak, tragedia magistralmente narrada por el venezolano Fernando Báez.

El intelectual Said se pregunta desde la invasión de Napoleón a Egipto finales del siglo XVIII y sobre este constructor semimítico del hoy que olvida la variedad de pueblos, lenguajes, culturas, relegados a un banco de arena. Es implacable el hijo de Jerusalén. Y se alza la mirada estereotipada sobre el demonio extranjero. Y se proclama humanista y cuando se le dice como puede estar tan cerca de Foucault, de pensamientos estructuralistas y postestructuralistas, alega que para ser humanista hay que ser un crítico feroz del humanismo. En algún momento escribí que el antihumanismo de muchos los hacía cada vez más humanistas. Said lo entendía como un modo de romper los grilletes y usar el pensamiento histórica y sabiamente para un entendimiento reflexivo, más un sentido de comunidad con otros intérpretes.

Dedicó su tiempo y esfuerzos a la defensa de los derechos del pueblo palestino sin olvidar jamás los sufrimientos a que fue sometido el pueblo judío y abogó por una coexistencia pacífica que lo llevó a plantear la tesis de un Estado dos naciones. El profesor hablaba en Columbia de Giambattista Vico, filósofo y filólogo napolitano cuyas ideas anticiparon a pensadores alemanes como Herder y Wolf, y después a Goethe, Humboldt, Dilthey, Nietzsche, Gadamer, y finalmente a los grandes filólogos del siglo XX, como Erich Auerbach, Leo Spitzer y Ernst Robert Curtius. Resaltaba el interés de Goethe por el Islán y de sus ideas de todas las literaturas del mundo como si fueran un todo sinfónico que pudiera aprehenderse teóricamente preservando la individualidad de cada trabajo sin perder la visión del todo. Se alza la voz de Said contra la estandarización de las ideas.

Critica a los gobiernos árabes incapaces que reprimen a su propia población y a la falta de entendimiento de lo que es Estados Unidos como sociedad. En lugar de choque o enfrentamientos aboga por la reunión de las culturas. Llama a leer en todas las formas posibles del mundo. Su interpretación del fatídico ataque contra las torres gemelas como originada en la guerra y el uso del sentimiento islámico contra el comunismo, como lo podemos constatar en la guerra afgana contra la invasión soviética, más el fracaso político de algunos países musulmanes, lo que conllevó a la idea de la religión como una repuesta a los problemas modernos, le valieron suficientes críticas.

Su condena al terrorismo palestino fue clara y contundente. Una de sus frases alegaba que había que hacer entender a los israelíes el daño que hacía a su pueblo sólo con palabras. Le molestaba de manera suprema que el debate sobre el Islam se pareciese a una controversia teológica cuando debía ser política e intelectual. Orientalismo y cultura e imperialismo es otro de sus libros imprescindibles. La soledad del intelectual aparece en toda su dramática magnitud, aunque alega que es preferible este destino a dejar gregariamente que las cosas sigan su curso habitual. Sus memorias tituladas Fuera de lugar lo atestiguan. El ataque israelí contra Cisjordania en 1967 lo mete de cabeza en la política, pero también aparece The question of Palestina. Toma de posiciones, escritos políticos, crítica literaria-cultural. El intelectual Said escribe, reflexiona y actúa. Repite su oposición a todo movimiento, sociedad o estado teocrático o religioso llámese cristiano, sionista o islámico. Y vuelve: el papel del intelectual es elevar la libertad y el conocimiento. Lo describe en Representations of the Intellectual. Y es siempre contra las autoridades que deben ser responsables ante los ciudadanos. Caricaturizado, acusado de resentimiento filosófico, señalado como envidioso y lleno de desaliento, Edward Said cumplió su papel en este mundo, el muy desgraciado de ser un intelectual lúcido. Cuando murió hasta sus más acérrimos críticos debieron expresar su pesar, porque había muerto una voz inigualable del pueblo palestino. Tal vez sea un desconocimiento de su metodología, la de la trilogía que concluye con Cubriendo el Islam.

Para este breve recuerdo hemos utilizado la imagen del brillante intelectual que desesperado al ver como se destruye el sembradío de un palestino toma una piedra y la lanza contra un tanque. Quizás en esa imagen del hombre que alegaba sólo debía recurrirse a las palabras quede de manifiesto la impotencia del intelectual.

teodulolopezm@yahoo.com
En twitter: @teodulolopezm

Tenacidad. El requisito.

Por Alberto Medina Méndez

Los ciudadanos de este tiempo, promueven la participación y dicen querer dar la batalla para marcarle las reglas a la política, pero muchas veces pecan de ingenuidad. Suponen que gestos contundentes, una marcha, una movilización, un petitorio, una ronda por los medios de comunicación, cualquier hecho con cierto impacto, es suficiente.

Todo sirve, todo suma, pero no siempre alcanza. La actitud aislada, solitaria, inconstante no resulta eficaz y termina siendo funcional a los intereses del mandamás de turno. Los que ejercen el poder conocen esta dinámica y apuestan a que la sociedad no está preparada para soportar la persistencia que cualquier pugna encarada con seriedad lleva implícita.

Los que hacen del ejercicio del poder una religión, saben que el tiempo les juega a favor. Muchos ciudadanos empiezan con entusiasmo, para luego decaer perdiendo motivación y replegarse sin mas. El poder sobrevive, los ciudadanos desisten ante el primer tropiezo. Eso dice la experiencia en los más de los casos.

Los profesionales de la política, saben que es cuestión de resistir y de aguantar en los momentos más complicados. Otro tema vendrá a ocupar el vacío de la agenda para dispersar a los entusiastas de ayer que quedarán superados por la paciencia del poder.

Ni siquiera deben esforzarse en desactivar esa militancia cívica. Basta con ignorarlos un poco y soportar el embate impulsivo que moviliza a los que creen que la lucha es fácil, que torcerle el brazo al sistema es un juego de niños y que alcanza con reunir mayorías.

La experiencia habla por si misma y dice que si el poder resiste termina venciendo. Ni siquiera deben apelar al contraataque. Resulta suficiente soportar con estoicismo el vendaval movilizado por la ansiedad de la inmediatez, y por la contienda coyuntural.

Por eso es importante reflexionar sobre la necesidad de no desperdiciar intentos para no iniciar esfuerzos que no se podrán sostener en el tiempo. Los ataques espasmódicos de un grupo de entusiastas no alcanzan para mover las agujas de la realidad. Hace falta mucho más que eso. Se precisa de una tenacidad que pocos pueden exhibir como una virtud cotidiana.

Los que hacen el ensayo y quedan a mitad de camino, no solo sucumben derrotados por el poder, sino que culminan la aventura absolutamente desilusionados, para concluir luego entendiendo que no vale la pena, que no sirve hacerle frente al sistema. El paso seguido es la resignación y de su mano, la consecuente sumisión de la sociedad.

No resulta razonable hacer pruebas, si previamente no se esta convencido de cuanto tiempo dedicaremos a este desafío, de que tanto estamos dispuestos a invertir de nuestras vidas. Si solo se trata de pequeños empujones, sepamos que esos no trascenderán y ni siquiera significarán una señal para los que toman decisiones.

Nuestras historias están plagadas de tentativas más o menos efectivos. Todos ellos se han expresado en la línea de representar a una mayoría silenciosa que está cansada, agotada y pretende decir basta. Sin embargo son pocos los que pueden mostrar triunfos. Los más de ellos, solo consiguieron detener algún proceso, por algún tiempo, para luego claudicar frente a los ardides de los inteligentes perversos del poder circunstancial.

Desperdiciar esfuerzos de la comunidad, implica asumir cuantiosas consecuencias indeseadas. Por un lado se pierden combates ganables y por el otro se finaliza esta compleja hazaña, con desazón y cierta dosis de entrega, paso previo al sometimiento.

Tal vez debiéramos replantearnos si realmente queremos cambiar las cosas. Es probable que solo deseemos sentirnos menos culpables, o posar sobre nosotros mismos un manto de piedad para justificar nuestros errores, nuestras complicidades y silencios.

Nuestras sociedades están repletas de gente valiosa, dispuesta a poner empeño, pero es sano tomar la más exacta dimensión, porque nunca se trata de una batalla corta, ni fácil.

Siempre, del otro lado, estarán los que tienen sobrados motivos para que nada cambie. Los movilizan intereses sectoriales, personales y políticos. Ellos están preparados para soportar los embates del descontento social, expresado de modo desordenado, inconsistente y sin prácticas soluciones a la mano.

Esas verdaderas corporaciones, que se han constituido en la más temible maquinaria del “status quo”, los verdaderos “conservadores” de esta historieta, tienen gimnasia suficiente en esto de repeler a la sociedad civil movilizada.

Saben que del lado de los ciudadanos, los hay con preocupaciones, pero sin tiempo material ni recursos económicos para emprender batallas prolongadas. Ellos, por el contrario, disponen de todos los elementos, y saben que el tiempo es su mejor aliado.

Solo deben aguantar, tener paciencia, soportar alguno que otro reclamo o desmán, pero no pasará de allí y pronto lograrán desactivar, casi naturalmente, a ese grupo de personas que parecía entusiasmada con ganarle la pulseada al poder.

Para evitar una nueva frustración y la impotencia que viene de su mano, solo resta diagnosticar adecuadamente el problema a enfrentar. Para conseguir que nuestra sociedad gire en el sentido correcto, hace falta mucho más que tener la razón o creer tenerla. Dar la batalla implica prepararse para una larga travesía, atestada de escollos, y sinsabores. Si se está preparado a recorrer ese camino, pues manos a la obra. Si de lo contrario, solo se harán intentos furtivos, preparémonos para resultados exiguos y para frustraciones que se replicarán dejando secuelas irreparables.

No es muy complejo, pero aunque parezca demasiado obvio, no vale la pena empezar a recorrer ese sendero si no se tiene dimensionado que tipo de pelea se esta dispuesto a dar. Los grandes problemas que enfrentamos precisan de una sostenida potencia para torcer el rumbo. El compromiso de la sociedad resulta imprescindible. Tal vez haya que entender que la tenacidad no es un requisito más, sino el requisito por excelencia.

Necesario legislar para desafíos del siglo XXI

(Notimex)
– En San Lazaro inauguraron el foro “Primer modelo parlamentario mundial”, en donde legisladores y representantes de distintas organizaciones coincidieron en que se requiere una legislacion mundial para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

La legislacion debe regir en temas como medio ambiente, derechos humanos, crisis alimentaria y financiera, asi como los retos de ciencia y tecnología, manifestó el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Juventino Castro y Castro.

Sostuvo que con el sistema mundial actual “resultan insalvables” las crisis, por lo que una forma de responder favorablemente a los retos de la globalización de la economía, del crimen organizado y los desastres naturales es mediante una legislación mundial.

“Se requiere una cultura universal que propicie la convivencia pacífica de las naciones y lograr así la globalización de la justicia y la sana relación de los gobiernos mundiales”, expreso el diputado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Será mediante un sistema parlamentario mundial, dijo, como se podra crear un nuevo pacto constituyente para dar solucion a los grandes problemas que enfrenta el planeta y la humanidad, como la pobreza extrema, la inseguridad y la evidente devaluación de los seres humanos.

Castro y Castro indico que mediante el dialogo de los parlamentarios se lograra construir una nueva cultura, con armonía en donde prevalezca la solidaridad y cooperación para el progreso de todos los pueblos sin distinción.

A su vez, la diputada del Partido Acción Nacional (PAN) e integrante de la Comisión de Turismo, Cecilia Soledad Arévalo Sosa, refirió que ante los diversos retos mundiales es necesario que se unan los parlamentos.

Esa unión, agregó, deberá ser para impulsar las políticas universales que ayuden a enfrentar los desafíos sociales, culturales, políticos y de medio ambiente.

“Se requiere combatir mas las situaciones de migrantes para las personas, como son la esclavitud, la discriminación racial, la tortura, los tratos crueles y la negligencia, entre otras”, precisó.
Arevalo Sosa indico que el sistema parlamentario mundial debe impulsar un renacimiento de los valores humanistas y los principios éticos universales basados en el uso de la razón, la justicia social y la diversidad cultural.

En su opinión, es tiempo de “dejar de ser simples observadores, es tiempo de actuar” y de establecer un régimen democrático a nivel mundial donde la población tenga oportunidad de incorporarse a las decisiones políticas.

En su oportunidad, el presidente de Planeta Filia A.C., Francisco Plancarte, afirmo que el Parlamento Mundial que plantean a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene como objetivo crear conciencia en que se establezca una legislación en el corto plazo.

“Sabemos que los obstáculos son muchos y no debe existir tiempo de espera”, subrayó Plancarte García.

Aseveró que “debe existir unión de las naciones para dar ese gran paso” y dejar de pensar solo en lo internacional para comenzar a establecer una futura legislacion mundial, e ir mas alla de las relaciones internacionales.

Dicho parlamento, puntualizó, podría ser integrado por dos cámaras, una conformada por los estados-nación y otra, por representación popular, una vez que se pudiera organizar un proceso electoral a nivel global.

Francisco Plancarte propuso la revisión de la Carta de San Francisco, con la finalidad de encontrar de manera reflexiva y racional el debate.

Un debate, dijo, en donde participen las universidades, la academia y diversas Organizaciones No Gubernamentales que lleven a la renovación de la ONU y con la idea de “caminar hacia algo mejor”.
Al evento inaugural asistió el presidente de la World Alliance to Transform the UN (WATUN), Rob Wheeler y el presidente honorario del Word Constitution and Parlament Association (WCPA).
NTX/LCR/ARL/CONFE

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