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Democracia siglo XXI

mes

mayo 2013

El pensamiento invisible

Pensar 2

 

Teódulo López Meléndez

 

Una afirmación que podemos realizar sin titubeos, en términos de neurociencia, es que nadie ha visto nunca un pensamiento. A lo sumo la tormenta eléctrica que produce. Por allí, en las células, anda la conciencia y la forma de pensar, y que por efecto de lo que los científicos llaman neuropéptidos, se hace hábito. Sin embargo, la forma de pensar es modificable, pues, sostienen también los científicos, el cerebro tiene el hábito de recrearse. En ciencias sociales podríamos argumentar que la única manera de cambiar es interrumpir esa asociación derivada de la repetición, lo que, traducido a palabras algo más claras, equivale a afirmar que la única manera de salir es aprendiendo a pensar de otra manera.

Cuando se tiende a engañar a las células del cuerpo social lo que se busca es distraer del miedo, pues la verdadera definición de tal no es ese que se señala en el combate político venezolano como no tenerlo al enfrentamiento virulento con el gobierno. No, la verdadera mecánica y el verdadero miedo lo son a modificar la posición del observador lo que conllevaría a pensar de otra manera y a posibilitar así la construcción de otra realidad. En neurociencia se llama crear otro puente entre neuronas: en ciencias sociales crear un cuerpo común que posibilite la liberación del presente. Esa liberación no consiste en asumir otro miedo que llamaremos pasado, sino en otra forma de manejar las emociones que pasaron a ser reflejo indiferenciado de la realidad. En palabras precisas, es necesario convertir a ese cuerpo social en uno capaz de crear, a lo que se negará insistentemente para atarse al segundo de realidad y no enfrentar el miedo, que no es otro que el que hemos descrito en este párrafo.

Si la realidad es producto de nuestras expectativas, pues debemos cambiar las expectativas. Nuestras expectativas las podemos armar armoniosa o caóticamente. En el terreno de la política el cuerpo social reacciona de una u otra manera dependiendo del “mensaje” que lo abruma con su proveniencia exacerbada desde todas las fuentes. El mensaje distinto, se me ocurre, puede provenir de las similitudes entre la ciencia social y las ciencias. Si las teorías e investigaciones de estas últimas son difíciles de entender para la generalidad, en el terreno de lo político es obligación hacer entender las implicaciones que para la vida en sociedad tienen. Si bien no se trata de un análisis de la espiritualidad humana, hay que recalcar que el encierro en nuestros pensamientos preestablecidos  nos impide de alcanzar metas dentro de ese abanico de la incertidumbre. Y la palabra es esencial a la creación de realidad.

Nuestro modelo interior de lo exterior está construido sobre la base de la experiencia, de manera que procuraremos actuar en cada caso conforme lo vivido. La palabra tiene una misión esencial en romper esas asociaciones.  Quienes nos dedicamos a la incomprendida tarea de procurar un despertar lo llamamos creación de conciencia. Así como se desarrolló el principio de la incertidumbre también lo hizo el principio de la complementariedad.

Así como no hay en lo humano una sola perspectiva que capture la realidad de manera integral, hemos recordado siempre a Kuhn con la palabra paradigma, diciendo de las ataduras de las sociedades a los ya vencidos y la necesidad de adoptar otros. Así el principio de la complementariedad nos vuelve a recordar que la realidad supera a las explicaciones que de ella se dan pues nadie es capaz de conocerlo todo a su respecto. Cada parte, en un enfrentamiento, expondrá su “verdad” según la cual todas las que se le oponen están equivocadas, olvidando que las antinomias también están llenas de verdades.

Es menester recordar, entonces, que una modificación social parte del rechazo de un pensamiento único y que la forma de rechazarlo no es oponiéndole otro con iguales pretensiones. El conjunto es una suma de propiedades de todas las partes. El lenguaje defensivo es una aceptación de una fragilidad que se cree insuperable. El lenguaje creativo inventa futuro, de allí la importancia de la palabra, cuyo lento ritmo es conocido, pero, quienes nos arrimamos a él, sabemos con toda la lentitud del caso puede irse haciendo pensamiento invisible que rompa los viejos paradigmas.

tlopezmelendez@cantv.net

Nuevo e-book gratuito de Teódulo López Meléndez

La filosofía del conflicto político

Teódulo López Meléndez

filosofía

 

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Democracia y medios electrónicos de comunicación

medios electrónicos

Alfonso J. Palacios Echeverría  

 

Uno de los aspectos a considerar en las reflexiones actuales sobre la democracia es que la discusión pública cotidiana que continúa en este primer decenio del Siglo XXI, tiene que ver con una fuerte tendencia de inclusión de los medios de comunicación social como actores (¿políticos?) en el proceso democrático. Los medios, al intervenir activamente en la priorización de temas y valoraciones en la discusión diaria, son objeto de reflexión en torno a su relación con el proceso de constitución de hábitos mentales que han venido configurando la manera de entender hoy día las reglas del juego en la práctica política y, en consecuencia, la democracia.

Por ejemplo, una actitud complaciente o que le otorga poca importancia a los casos de corrupción perpetrados por gobernantes o empresarios por parte de la prensa tradicional, tiende a crear en la mente de los ciudadanos una lasitud moral y ética que se manifiesta en la generalización de conductas corruptas hasta en los casos más simples del acontecer cotidiano. Y allí está el germen más destructivo que atenta contra la democracia.

Pero los análisis realizados por estudiosos del tema que tiene que ver con la relación de la democracia con los medios de comunicación (por lo general tradicionales)  no es hasta ahora que empiezan a ocuparse con mayor seriedad de los medios electrónicos, su papel en la comunicación de las masas, de transmisión de noticias vistas por los actores y espectadores, sin que medie el “filtrado” de los medios tradicionales (prensa, radio y televisión) y su importancia para impulsar movimientos importantes, como el que se gestó con la “primavera árabe”, que por cierto está empantanada en Siria y se ha convertido en un largo y crudo invierno de mortalidad, destrucción e irrespeto de los más elementales derechos humanos.

Al revisar la relación medios-democracia, principalmente a partir de las prioridades que desde la agenda periodística establecen una representación mediática asociada a los asuntos de Estado y su relación con los distintos actores sociales, encontramos temas sumamente interesantes que requieren alguna consideración de nuestra parte.

En primer lugar, con relación al tema de la democracia, Robert Dahl expresa: “…el mismo hecho de que la democracia posea una historia tan dilatada, ha contribuido a la confusión y al desacuerdo, pues `democracia` ha significado muchas cosas distintas para gente diferente en diversas épocas y lugares” (1999). La democracia, culmina Dahl, “es un tanto incierta”.

Así, se ha llegado a hablar de “grados” de democracia, dándole paso a un concepto amplio, en el que, más allá de su aplicación real, ha tenido gran peso la disposición de los colectivos a interpretarlo como válido. Y cuando hablamos de interpretación, acudimos a ese “significado” de muchas cosas del que habla Dahl, cuyo referente principal depende de una socialización de hábitos que valorizan (cada sociedad y época a su manera) la figura de Estado y Sociedad Civil.

En su recorrido como propuesta conceptual por la historia de la Humanidad, la democracia ha estado asociada a categorías de pensamiento como libertad, participación e igualdad. Principalmente en la historia del siglo XX, estas categorías se han debatido en grandes dicotomías que al cerrar el siglo mantenían su vigencia, se agotan o reproponen temas como: mayor o menor Estado; colectivismo o individualismo, entre otros.

Por su lado, los medios, tras una ocupación inversamente proporcional a la de los partidos políticos a finales del siglo XX, obtuvieron un sitial importante en el espacio de credibilidad del colectivo, que no debe soslayarse en los últimos estudios de la democracia, por más contracorriente que se le vea frente a las teorías clásicas. Al incidir éstos en ese espacio de mediación entre gobernantes y gobernados y en la construcción de la racionalidad en torno a lo público, cambian considerablemente las condiciones de la democracia, ofreciendo cuadros complejos sobre los cuales autores como Vallespín (2000), Dahl (1999) y Bobbio (1992), desde la Ciencia Política han abordado prudentemente.

Entendida la democracia dentro de mecanismos de interacción colectiva que involucran la construcción permanente de significaciones y sentidos, es decir, como una “elaboración social” que permanece en un tiempo determinado, podemos definirla como un objeto de Representación Social, en el que se involucran elementos que refuerzan valores y creencias.

Esta perspectiva pretende ubicar la explicación del pensamiento social, a partir de posturas como las siguientes: “…la actividad mental que está al origen de la representación social permite a un conjunto social apropiarse de la realidad, a partir de un trabajo de construcción y reconstrucción destinado a volverla significativa, pero siempre en sintonía con el sistema de juicios y evaluaciones que le es propio, dependiente de la historia del grupo y del contexto social…” (Calonge, 2001, p. 18). Con ello, podríamos hacer una revisión de la democracia como objeto social derivado en una representación simbólica del día a día, en la que los medios inciden de acuerdo a su forma de actuar, generada por presiones distintas.

En una democracia en construcción y con una sociedad civil con pocos espacios como la nuestra, es importante que la ciudadanía asuma una mayor responsabilidad y control de las instituciones que garantizan su fortalecimiento. Por esto es decisivo que los procesos democráticos se consoliden con una actitud ciudadana responsable, activa y vigilante de sus derechos; entre los que se incluye el derecho a estar bien informado. Para lograrlo, es fundamental crear mecanismos para que los ciudadanos puedan evaluar la calidad de la información que reciben. Entre ellos aparecen los medios electrónicos independientes y las redes sociales, como una forma nueva, ágil e independiente de transmisión de información y de creación de opinión.

Los medios ejercen una importante influencia en la concepción que las personas tienen de la realidad. Aquellas entidades de la sociedad que no pueden acceder a espacios significativos, resultan prácticamente invisibles a la opinión pública. Se les impone así un silencio difícil de romper. Por otro lado, existen actores sociales con una sobre representación mediática que les otorga una “mayor importancia” en la vida pública. Por eso es indispensable que la sociedad civil organizada sea capaz de generar iniciativas de observación y supervisión del desempeño mediático relacionado con la actividad política, lo que justificaría la creación de un órgano receptor de quejas ciudadanas sobre medios de comunicación

En el caso específico de nuestro país, es importante resaltar la concentración de los medios de información, porque deja de lado aspectos relevantes de la libertad de expresión como lo son la pluralidad, la veracidad, el derecho de réplica de los actores involucrados en la información. Las prácticas corporativas suelen generar noticias que no responden a las necesidades ciudadanos, sino a intereses específicos de particulares, lo que puede poner en riesgo el interés público asestándole un golpe a la democracia.

Darle poder a los ciudadanos, implica, entre otras cosas, impulsar el conocimiento del marco legal que rige el comportamiento de los medios de comunicación; transparentar las relaciones entre los diferentes niveles de gobierno y los medios de comunicación; promover la responsabilidad pública y social de los medios; generar la discusión pública sobre leyes, regulaciones y decretos en todos los niveles de gobierno; y sobre todo, incentivar a la sociedad civil a que vigile el funcionamiento informativo vinculado con la libertad de expresión; la pluralidad; el equilibrio; la veracidad y el derecho de réplica en los medios.

Debido a lo anterior, insistimos: es importante crear mecanismos ciudadanos independientes que monitoreen cómo son presentadas las noticias a la población. El desarrollo de actividades cívicas a través de la deliberación democrática, la observación de procesos políticos y la generación de información veraz y oportuna, convertirá a los ciudadanos, en constructores de una sociedad civil más fuerte y un país más democrático.

Los medios de comunicación son palancas, pero también obstáculos para la democracia. Allí se expresan todos aquellos que aspiran a influir en la vida pública, pero en los medios además se encuentran algunas de las principales limitaciones a la diversidad y la libertad de expresión.

En las más variadas latitudes, a los medios se les relaciona cada vez más con la posibilidad de mejorar la calidad de la democracia contemporánea y de esa manera contribuir –o no– a la gobernabilidad. Los medios también pueden ser instrumentos de opacidad y no de transparencia, con frecuencia propagan falsedades y no únicamente hechos verificables, sus contenidos suelen estar saturados de trivialidades y los espacios para la deliberación y la reflexión escasean.

En conclusión, el significativo desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación ha tenido fuerte impacto en las diferentes esferas de la vida social (económica, política, jurídica, etc.), razón por la cual algunos autores denominan a la sociedad actual sociedad de la información, haciendo énfasis en uno de sus principales elementos como son los avances tecnológicos que han facilitado la vida cotidiana, y simplificado y vuelto eficientes multitud de procesos (Rodríguez, 2004), en el ámbito laboral, familiar, empresarial, no siendo para nada el campo político la excepción.

Las implicaciones políticas de las aplicaciones de las nuevas tecnologías no se han hecho esperar, y es que la utilización de los medios tecnológicos como revolución intrasocial se ha diseminado, haciendo inevitable su aplicación desde ya en actividades relacionadas con los derechos políticos de los ciudadanos: libertad de opinión, de información, de pensamiento, etc. Queda entonces patente las inmensas posibilidades que tienen las nuevas tecnologías de ponerse al servicio del ideal democrático, es decir, de profundizar la democracia, constituyéndola en una nueva forma, que desde ya se aprecia en la vida cotidiana, la Cyberdemocracia, democracia digital o democracia Electrónica, aquella que se ejerce a través de los nuevos medios tecnológicos de comunicación e información.

Realicemos un intento definición o conceptualización, sólo un intento, por eso preferimos llamarla, una noción, porque las aplicaciones de las nuevas tecnologías a la democracia electrónica están en pleno desarrollo y en consecuencia, en desarrollo también su teorización.

En términos sencillos, la democracia electrónica, democracia digital o cyberdemocracia, será el ejercicio de los derechos políticos propios de los regímenes o gobiernos democráticos a través de las nuevas tecnologías de información y comunicación, verbigracia, el Internet. En esta era digital, los derechos y libertades democráticas son ejercidos informáticamente, en efecto, la libertad de expresión, de pensamiento, de información, de discusión, de decisión, de influencia sobre las decisiones públicas, se ejercen a través de estos nuevos mecanismos.

Esta nueva democracia, merece su propia definición o categoría, porque el impacto de las nuevas tecnologías con su propia esencia y contenido, le imprime cualidades y elementos nuevos a la democracia, que la hace distinta a las otras formas de democracia tradicionalmente conocidas, como democracia participativa, representativa, etc.

La democracia electrónica está en estos momentos en plena elaboración, se está construyendo, según nuestra opinión con ensayos y errores, a través de un proceso donde se aprovechan las ventajas de las tecnologías para profundizar la participación democrática de los ciudadanos, pero también con la asunción de diversos riesgos, siendo a nuestro entender clave para solucionar esta paradoja, la cultura democrática de los ciudadanos, la cual es capaz de alertar sobre las posibles fallas que podrían traer en palabras de Zubero (1998) una involución democrática y también para solidificar y consolidar los aciertos.

Bajo una concepción, esta aproximación a la democracia entenderá que los ciudadanos deben ser tanto actores como espectadores del juego democrático. La aceptación de la diversidad será el principio básica para que, a partir del reconocimiento mutuo, los ciudadanos puedan participar de forma efectiva en las tareas de gobierno.

No obstante, este modelo es consciente de los límites que tiene la diversidad, y, con la finalidad de evitar la extrema fragmentación cultural y de los valores políticos desea que la discusión y la interrelación virtual fomente el intercambio de pareceres que conduce al reconocimiento mutuo necesario para el surgimiento del sentido de comunidad. El discurso electrónico será pues el nexo político entre Estado y Sociedad, nunca más unidos que bajo este modelo.

Las comunidades y redes electrónicas se convertirán en el principal nexo de intermediación entre ciudadanos, y entre éstos y los poderes políticos. Dichas redes funcionarán a modo de foros y asambleas públicas abiertas a todo el mundo y pautadas por procedimientos de deliberación que aseguren que el mejor argumento es el que gana. Asimismo, dichas las decisiones gestadas en dichas comunidades y redes tendrán una traducción efectiva en accesiones públicas que contarán con el consentimiento de la sociedad civil.

Para que la intermediación de las comunidades y redes electrónicas traslade adecuadamente el sentir y la racionalidad de la ciudadanía a los poderes públicos, será necesario que los procedimientos deliberativos que se producen en el seno de las mismas fomenten el desarrollo de competencias y de la identidad común. Es decir, de capacidades técnicas y del sentido de pertenencia a una comunidad plural de identidades múltiples.

Bajo esta visión de la democracia, la asimilación de las nuevas tecnologías por la política tenderá a valorar y reconocer la importancia de los medios de expresión de la opinión pública y, en especial, a los medios de comunicación. Por esta razón, tanto las organizaciones civiles como las organizaciones corporativistas, pero sobretodo la prensa virtual deben guiarse por procedimientos limpios, representativos y racionales que garanticen una efectiva expresión de la mejor conciencia ciudadana posible. Mata (1994) sostiene que la escena se ha desplazado.

 

http://www.elpais.cr

Gestionar la incertidumbre

 

holografía 1

Teódulo López Meléndez

Así como es aplicable a lo social el principio de la incertidumbre es también posible gestionar esta incertidumbre. Hemos explicado que la primera crisis a enfrentar es la de las herramientas de visión, lo que implica o despojarla de los anteojos de suela que la fijan no más que en el llanto, la queja inútil y la descarga de rabia en las redes sociales, y en encontrar nuevas maneras de entender los significados.

Como el nombre mismo de incertidumbre indica hay que gestionar lo existente y paralelamente lo inexistente, pues habrá que moverse sobre las posibilidades que las acciones tendrán en el tiempo. Hay que dotarse de una teoría de la penetración social. Esta teoría no es novedosa. Si el cuerpo social está sembrado en un creciente individualismo que solo es combatido por una de las partes con propuestas de organización comunitaria, la conclusión será la de una profunda división con apariencia de insalvable. Las propuestas organizativas de los partidos políticos no son sustitutas pues han demostrado hasta el agotamiento no ser más que maquinarias de búsqueda del poder y nunca organizaciones de expresión ciudadana.

Hay que marchar, entonces, a la recomposición de un desarrollo relacional sobre la base de la ciudadanía, entendida como una vocación colectiva de ejercicio del poder. El brote individualista será la primera respuesta, seguida de inmediato por la ratificación de lealtad a los viejos líderes que los mantienen atados al conflicto. Crear confianza en un planteamiento que asegure no busca el poder sino el otorgamiento del mismo requiere de un esfuerzo constante de interacción que permita llevar la comunicación a su máximo grado.

Son estas tesis unas desarrolladas tiempo atrás por la psicología social. Hay que lograr un proceso de autorevelación que hemos denominado hasta el cansancio como conciencia. Hay que retomar el camino de remachar una identidad social hoy perdida en el caso venezolano y, obviamente una identidad cultural. Acostumbra decirse que los tiempos de crisis son siempre buenos para quienes tienen el sentido de la oportunidad. En términos sociales está más que demostrado que esos tiempos son buenos para el brote de las decisiones aparentemente complejas salidas de los límites de una rigidez impuesta, de un azar llamado incertidumbre y de una efervescencia caótica. Edgar Morin la ha descrito muy bien al señalar que no se trata de que una esencia sea compleja, sino que implica tanto unión como multiplicidad y el encuentro final con lo indecible.

En otras palabras nada complejo se hará único. En términos políticos, en una sociedad que medianamente ha comenzado a pensar, la libertad toma el sitial clave y todo planteamiento reductivo a su propia “verdad” no tendrá ninguna posibilidad de éxito o preeminencia. Significa que hay q escapar del pensamiento reductor que no ve más que los elementos y de su opuesto que no ve más que el todo. La incertidumbre no podrá ser eliminada, sólo gestionada con un pensamiento cognoscitivo.  Una clara conciencia político-social permitirá, para seguir con los términos de Morin, una “traducción” adecuada del mundo exterior que, señalamos nosotros, agota a los participantes en un círculo vicioso.

El ejercicio de pensar es altamente peligroso pues destruye viejas creencias y saca de antiguos encierros. Un paradigma controla al discurso. El discurso sólo puede cambiar si se cambia el paradigma. Todo nuevo paradigma es un planteamiento de incertidumbre, pues genera ideas que deberán ser sometidas a prueba. Ninguna de ellas llegará para quedarse por los tiempos.

“Gestionar la incertidumbre” es una expresión grata al mundo económico-empresarial que se plantea como afrontar los cambios sucesivos de las primeras décadas del siglo XXI, pero es, al menos a mi modo de entender, una expresión útil en el campo social, entre otras cosas porque en la especificidad de la política ya el liderazgo no está vinculado a la capacidad para crear certidumbre sino más bien, y precisamente, para gestionarla. Más aún, el líder verdadero es el que suministra los insumos para acrecentarla, en el sentido de lograr que una sociedad estancada en el pantano de una crisis rompa moldes y obtenga, mediante la reflexión sobre las ideas, la luz necesaria para cambiar su presente.

Parece tenemos estructuras dirigidas a generar mediocridad. Así nunca generaremos un cuerpo social “resiliente”   capaz de inventar, de innovar, de gestionar la incertidumbre.

tlopezmelendez@cantv.net  

 

Doblegarse para subsistir

 

doblegarseAlberto Medina Méndez

Se viven épocas de desmesurada confrontación discursiva, de acalorados debates, de excesivas pasiones políticas, pero es bueno entender que la salud de una sociedad depende de su capacidad para convivir con las diferencias. Es imposible construir algo sustentable sin consensos. Todo lo que se hace sin cierto acuerdo y apoyo es efímero, dura poco, y se pone en juego en cada turno electoral, o cambio circunstancial de las mayorías.


El debate se ha venido complicando más de lo necesario, y no solo entre los actores de la política, esos que la han elegido como profesión y el centro de sus vidas. Ellos desdramatizan el intercambio de ideas, porque solo les importa el resultado comicial, que les permite obtener poder, sostenerlo o acceder a él, y asumen que el resto son solo cuestiones anecdóticas.

Pero intranquiliza este clima, fundamentalmente, en la sociedad civil, en los habitantes que se crispan cada vez con mayor facilidad, sin aparente relación directa con la cuestión, pero con la razonable preocupación que cierta responsabilidad cívica e indignación ciudadana les provoca.

Pero, en realidad, existen razones profundas que explican mejor este fenómeno creciente. Por un lado están aquellos que alimentan el odio sistemáticamente. Es probable que hayan tenido poca suerte en sus vidas personales, o que fueran criados en un ámbito plagado de envidias, celos, y fundamentalmente, baja autoestima que termina derivando en un discurso con alto contenido de violencia verbal, modo en el que han encontrado la manera de canalizar sus frustraciones individuales. Los atraviesa el rencor, el resentimiento, y construyen desde esos sentimientos negativos una especie de ideología sin soporte argumental, pero repleta de bronca e ira.

Lo concreto y cada vez menos disimulable, es la presencia de un ingrediente central, un aspecto que ha pasado a ser el protagonista indiscutido de esta era. Es que un sector de la sociedad, lamentablemente cada vez más numeroso, discute con otros bajo un esquema de absoluta negación, de terquedad, obstinación, porfía, testarudez y escasa amplitud mental.

No los entusiasma, para nada la búsqueda de la verdad, mucho menos su descubrimiento, solo se conmueven con cuestiones meramente emotivas, carentes de racionalidad, pero que responden a una trama más profunda pero de mucha mayor indignidad.

Tal vez lo explique mucho mejor aquella frase que se le atribuye a Bernard Shaw cuando dice “No se puede discutir con una persona cuya subsistencia depende de no dejarse convencer.”

Es que hay gente que NECESITA no dejarse convencer. Precisa que ese mundo irreal construido sobre pilares falsos sobreviva en el tiempo, porque su propia supervivencia económica depende de la existencia de esa ilusión.

Esas personas viven del favor estatal, tienen puestos en la administración pública, son beneficiarios directos de la ficción creada, o son meros proveedores del sistema. La sola posibilidad de que la inercia actual del presente se interrumpa, los aterra, los paraliza.

Algunos tienen motivos más ostensibles, porque se vienen enriqueciendo a expensas del gobierno. Están ganando demasiado dinero con un insignificante esfuerzo y nada que modifique este presente los entusiasma.

Otros, solo tienen poca autoestima, y suponen que un eventual final de este ciclo político podría dejarlos sin posibilidades de mantener su estándar de vida, al que consideran aceptable.

Por esas razones, básicas pero robustas, defienden con uñas y dientes a esas personas e ideas, por eso se enojan, se crispan, se enfadan y enardecen frente a cada discusión. No les interesa ni la historia, ni el futuro, ni lo que puedan decir los analistas políticos, juristas o economistas.

Para ellos, aun no se han construido los argumentos que refuten la bondad de su presente individual. No les importa si se está claudicando en las convicciones, ni si el futuro puede oscurecer por lo que se está haciendo ahora, solo importa seguir, a cualquier precio, al que sea.

Y cuando se sienten acorralados, porque les falta argumentación, caen en la siguiente fase, la de la justificación, esa que sostiene que si estos funcionarios son corruptos, siempre existió la corrupción, o el opositor de turno también lo es. O bien apelan a la trillada estrategia de desacreditar al mensajero, de enojarse con los medios, lo que sea preciso, pero siempre con la claridad de que nada les impida seguir disfrutando de su presente.

Reconocer que quienes anteponen buenos argumentos tienen razón, sería aceptar que su fuente de financiamiento puede concluir esta etapa y ser reemplazada, en un marco republicano, por otra conducción. Ellos saben lo que implica un cambio de color político y las consecuencias para sus vidas.

Se podría ser indulgente diciendo que en realidad no saben lo que hacen, que se trata de personas con limitaciones intelectuales, pero lo cierto es que eso sería minimizar la situación. A estas alturas, todos saben muy bien cómo son las cosas. Lo que sucede, es que estas personas han descendido varios peldaños en sus convicciones, y abandonaron esos principios que defendieron antes con vehemencia, cuando los valores morales eran más importantes que el dinero al que tanto critican pero terminan endiosando.

Lo más grave es que lograron ponerlos de rodillas y hacerlos claudicar en sus creencias, los mercantilizaron, comprándolos “solo” con monedas. Han perdido las riendas de sus vidas y su escala de valores ha quedado pisoteada por ellos mismos. Prefirieron la comodidad de la ayuda económica estatal, a la propuesta de ganarse la vida con esfuerzo, pero con dignidad. Después de todo, tal vez sea buena idea considerarlos solo como lo que son, individuos que han preferido doblegarse para subsistir.

albertomedinamendez@gmail.com
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El principio de la incertidumbre

 

 

Incertidumbre 2Teódulo López Meléndez

“… hay que prepararse para nuestro mundo incierto y esperar lo inesperado”

Edgar Morin

 

Al incidir poderosamente sobre la física cuántica el físico alemán Werner K. Heisemberg no podía esperarse décadas después que el “principio de la incertidumbre”, que le había merecido el Premio Nobel, sería considerado como herramienta de análisis de las ciencias sociales.

El principio de la incertidumbre asegura que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula.

He venido insistiendo a lo largo de los años que no podemos partir de una concepción determinista de la historia ni de una visión lineal de los acontecimientos ni de realidades que nos parezcan insuperables. Las realidades son sólo probabilidades que pueden hacerse realidades según la voluntad de los actores.

Si lográsemos entender, al fin y al cabo este es el siglo XXI, que no existen modelos fijos e invariables, pudiésemos comenzar a proceder con la convicción de que el sistema que buscamos lo debemos hacer con lo que hemos llamado una interrogación ilimitada y que las realidades son producto de una partícula que llamaremos “búsqueda” que deberá ser siempre incierta y que no se mueve linealmente. Otra cosa no es el principio de la incertidumbre.

La construcción requerirá siempre de pensamiento complejo, uno que por serlo, sabe de las diferencias y de los conflictos siempre existentes, pero que hay que domeñar –principio no comprendido en la Venezuela actual- para la construcción de un proyecto común  que permita una unidad social.

 

La percepción de una realidad como insuperable nos lleva a sembrarnos en ella dejando de lado la conciencia del movimiento comunitario que permite salir de las fronteras de la percepción cotidiana. Concluimos, partiendo de un análisis político simplista, mediocre y elemental, que si esa realidad nos muestra opuestos irreconciliables, pues siempre será así.

La incertidumbre no es otra cosa que la convicción de que la realidad no es previsible, lo que nos lleva, en consecuencia, a concluir que sólo pueden ofrecerse conjeturas. La realidad es, pues, una contingencia y nuevas realidades son posibles. Como podría argumentar cualquier reflexión filosófica sobre la física cuántica los humanos materializan propiedades de una sociedad porque han elegido medir esas propiedades. En otras palabras, en la física clásica el observador estaba en una especie de laboratorio protegido. En términos de física cuántica el “observador” es partícipe activo. Al igual, en términos cuánticos, un instante es producto de los factores de ese instante que constituyen la realidad de ese instante. Ese instante es un impulso de vida no fragmentable para su explicación, pero instrumento indispensable para un cuerpo social “atractor” que actúa sobre las posibilidades.

Si lo queremos poner en términos políticos lo que llamamos realidad se hace rígida por la forma en que la pensamos. Debemos mirar, entonces, la realidad, como una posibilidad de creación. Por supuesto estamos hablando en términos de ciencias sociales y no de la infinita gama de la vida de cada ser humano. En términos sociales lo que señalamos es una sociedad enquistada en el segundo presente que a sí misma se convierte en ejemplo de a-crítica mientras se cree actora de un movimiento de resistencia. 

Lo que le sucede a la Venezuela actual es una asunción inconsciente de los factores circunstancialmente vencedores que la hace sumirse como pilar de ese modelo. Más aún, cree que la salida está en volver a los del pasado, manifestándose así como un observador protegido en el ayer y no como un participante capaz de crear vida. En otras palabras, la Venezuela de hoy desconoce una de las enseñanzas claves de la física cuántica: la interrelación entre pensamiento y realidad. Todos los experimentos neurológicos han demostrado que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina lo que quiere decir “fabricamos nuestra realidad” desde nuestras experiencias o, lo que es lo mismo, desde nuestras emociones.

Para volver a Heinsenberg, creador para la física cuántica del principio de la incertidumbre, la materia no es estática ni predecible, los átomos no son cosas sino meras tendencias de manera que hay que pensarlos como posibilidades de la conciencia.

tlopezmelendez@cantv.net

Humanidades del poder: los “contenidos” de Antel-Arena

 

antel-arena 

Por Ricardo Viscardi
La circunstancia crítica por la que atraviesan las Humanidades está lejos de constituir un patrimonio nacional. Tanto en calidad de disminución relativa, como en cuanto fuente de esperanza, surge incluso de la noción de “Nuevas Humanidades”, propuesta por Derrida en La Universidad sin condición,[1] cuya característica más significativa en el plano estratégico, consiste en vincular el destino de la universidad a esa proyección actual de las Humanidades. Sin embargo, el Uruguay que los uruguayos siempre comienzan por presentar, fuera de fronteras, enfatizando la grandeza de espíritu de una pequeñez de tamaño, ha engendrando un rasgo prominente a escala mundial –como a los uruguayos, pese a la contrición que abunda en su estilo, les place que sea: un presidente de la República que ataca a las Humanidades.[2] 

No se trata, por cierto, del único rasgo que ha hecho prominente a nuestro actual presidente, sobre todo si tenemos en cuenta la contraposición entre su eminente cargo y la humildad de sus costumbres, o entre lo revolucionario de su pasado y lo conformista de su presente. Sin embargo, tal profesión de fe anti-humanista expresa el compromiso académico más significativo de su gobierno, en cuanto además, se ejerce sobre un país que nadie reconocería en el plano internacional, en lo que hace al relieve histórico de su actividad cultural, más allá del campo que articulan académicamente las Humanidades. 

Los propósitos avanzados por el actual titular del poder ejecutivo en el Uruguay son de índole claramente moderna: las humanidades, enfrascadas en la disquisición letrada, configuran un saber estéril y refractario, ajeno a la frescura del conocimiento, mientras una lozanía ajena convive con la realidad positiva y concreta en disciplinas aplicables, productivas económicamente y progresistas socialmente. Más allá del aire obsoleto de estos propósitos, no debe olvidarse que toda nostalgia dicha en presente, también representa una interpelación actual. Sin duda, la problemática de la tecnología en la actualidad, con sus trascendentes reversiones de la estructura del poder y de la significación del saber, se encuentra en el meollo de los signos que Mujica cree interpretar, pero que más allá de sus declaraciones, los agentes del poder y los sapientes del conocer manipulan en provecho propio. 

En efecto, de Habermas a Foucault y de Marcuse a Vattimo el tema de la tecnología ha constituido un rasgo dominante de la crítica del totalitarismo hasta nuestros días, según una progresión de la que surge un rasgo predominante: la autoridad teórica adquirida por la inscripción de la tecnología en la comunicación. La obsolescencia del propósito presidencial uruguayo al presente se manifiesta, en este punto, en cuanto el tópico de una índole primaria de la materia declina,[3] ante la inmaterialidad manifiesta de la captación y emisión de imagen a distancia, profana irrealidad de la que se espera, gubernamentalmente, el mayor provecho.  Pero sobre todo, esa obsolescencia de la materia prima en tanto efecto de una sacrosanta “base material de la producción”, contrasta con la actualidad del debate político, jurídico y tecnológico en el mismo país.

 Este debate se concreta, tanto en el plano jurídico como en el político, en torno a la condición estratégica más humanística: la sospechosa consideración de la “generación de contenidos”. La propia empresa estatal de telecomunicaciones (ANTEL), monopólica en el campo de distintas tecnologías de la comunicación, proyecta al presente la construcción de un edificio destinado a los espectáculos masivos que favorecen la captación de imagen espectacular, ya sea de índole deportiva, artística o incluso académica: una Arena. Pese a no formar parte de la panoplia instrumental de la comunicación –ni menos de su materialidad técnica, tales producciones culturales se vinculan de la forma más estrecha a las telecomunicaciones, en cuanto proveen un contenido de interés masivo. El propio titular del Ejecutivo apoya sin ambages  un emprendimiento que reúne la cultura y la recaudación bajo los haces reflectores, aunque irreflexivos, de la masividad del consumo ocioso.[4] 

En cuanto el emprendimiento mediático redituaría generosamente para las arcas públicas, cunde más significativa que el manifiesto interés presidencial por el beneficio económico y al margen de la polémica partidaria,  una argumentación teórica cargada de humanismos, por parte de humanidades poco humanísticas.

 El ingeniero Juan Grompone no alberga la menor duda acerca de la debida apropiación tecnológica, por los fueros de la empresa estatal, dirigida a la  “generación de contenidos”.[5] Grompone va más lejos que Shannon,[6] en cuanto este último hizo profesión de fe de la abstracción de todo contenido del receptor o del emisor, en aras de la omnisciencia del cálculo matemático de la fidelidad de una transmisión.  Esa misma abstracción de la interacción entre individuos,  que es el objeto de toda comunicación que se precie de tal,  convierte la divinizada exactitud del cálculo matemático, que en este caso toma por objeto una calidad de transmisión, en mera medición del soporte informativo de un canal tecnológico. Sin embargo, tal limitación formalista –aunque no humanística- no arredra a Grompone, quien enuncia la sucesiva supeditación de la “generación de contenidos” al canal que los extiende a distancia, desde el telégrafo hasta internet, según una ley fatal que se cumpliría en tanto (tele) apropiación tecnológica. Tanta captación tele-tecnológica de la mayor diversidad de contenidos quedaría, sin embargo, curiosamente al margen de la propia disquisición acerca de las “tele-tecnologías” que ocupa al ingeniero, sobre todo si tal esencialidad es provista por una humana –sino humanística- “generación de contenidos”.

Omar Paganini, desde la misma titulación en ingeniería que Grompone,  se contrapone sin embargo al reduccionismo formalista de éste último, en cuanto reivindica una condición de la “generación de contenidos” inaccesible al aparato tecnológico.[7] Sin embargo, los ejemplos de “contenido” que aduce no ilustran la contraposición con los artefactos, sino en tanto Paganini excluye a los primeros de toda posibilidad de transvasarse en continente, condición abstracta de una “generación de contenidos” que supone, por vía de consecuencia, la intangibilidad antihumanística de tales esencias ultraterrenas. 

En este punto convendría que Paganini nos proveyera el fundamento de su inaccesible referente, ya que los más renombrados especialistas, como Jacques Derrida, por ejemplo, no han logrado encontrar diferencia, en cuanto al contenido, entre el sujeto y el objeto, tratándose en uno y otro de caso de entidades cuya puridad parece tan cristalina (para el primero) como opaca (para el segundo).[8] Pareciera imposible por lo tanto que un objeto generara contenidos, tanto como identificar a un sujeto con la generación de lo que ya lo constituye, humana dificultad de generación de toda diferencia (o diferensia, si se quiere) que no vinculara al objeto con el sujeto y viceversa, ante cuya humana impureza, no se ve como Paganini lograría dividir la “generación de contenidos” de una “tele-tecnología” humanística. 

Sin embargo, la negatividad de Mujica ante sus propios dichos sobre las abstrusas humanidades comunicacionales, la de Grompone ante la acepción de “contenido” o la de Paganini con relación a la intangibilidad propia de la “generación” de los mismos, presentan en común una misma referencia: el poder.

 Pese a sus desafíos a los saberes improductivos, Mujica obtempera ante el financiamiento del espectáculo, de cara a las fabulosas ganancias que genera –ya hoy- la “inmaterial” empresa pública de telecomunicaciones, en razón de un emprendimiento que, según declara el presidente en funciones, sería imposible al margen de la inversión pública. Grompone, pese al reduccionismo tecnológico que profesa, lo niega ex profeso cuando aduce la legitimidad de la tecnología para “extenderse” hacia los contenidos, ya que no se ve cómo tal extensión pudiera alcanzar su propio objeto, sin que tales esencias presentaran una condición supra-tecnológica efectiva. Finalmente, Paganini hace de la “generación de contenidos” una instancia que debiera permanecer incólume por sus fueros, sin embargo, la negatividad social de tal entelequia surge con cristalina transparencia, cuando el mismo autor señala la necesidad de defender la neutralidad de las telecomunicaciones en tanto mercado, marcado –sobre todo en las telecomunicaciones- por la eterna neutralidad de la libre empresa capitalista. 



* Texto presentado en calidad de “disparador” de la Mesa de Discusión “Humanidades hoy”, en XVI Jornadas de Pensamiento Filosófico, FEPAI, Buenos Aires, 10 y 11 de mayo 2013.
[1] Derrida, J. “La universidad sin condición” en Derrida en castellanohttp://www.jacquesderrida.com.ar/textos/universidad-sin-condicion.htm (acceso el 15/05/13)
[2] “Viru-viru” tu madrina” Mediorama (26/11/11) http://mediorama.blogspot.com/2011/11/viru-viru-tu-madrina.html(Acceso el 15/05/13)
[3] Wolton, D. (1992) Elogio del gran público, Gedisa, Bardelona, p.95 .
[4] “Tirate que hay arenita” Montevideo Portal (30/04/13) http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_199214_1.html(Acceso el 15/05/13)
[6] Shannon, C. “A Mathematical Theory of Communication”  http://circuit.ucsd.edu/~yhk/ece287a-win08/shannon1948.pdf  p.5 (Acceso el 15/05/13)
[8] Derrida, J. (1967) La voix et le phenomène, PUF, Paris, pp.112-113. Ver igualmente (aunque sin paginación) « El suplemento de origen » en Derrida en castellano http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/suplemento_origen.htm(Acceso el 15/05/13).

La superMedicina

super medicina

Tecnología cada vez más pequeña y eficaz, dispositivos con sorprendentes aplicaciones y usos revolucionan el mundo de las ciencias conformando una biotecnología y biomedicina cada vez más amplia. Proyectos y desarrollos que desafían siempre el límite de lo existente en busca de soluciones, sobre todo para las afecciones de la salud o el cuidado del bienestar físico. Aquí un repaso de algunos de los logros y proyectos del año que concluyó y algunos recientes del año que comienza.

 

Investigadores de Harvard School of Engineering and Applied Sciences, conducidos por el profesor de Mecánica y Materiales, Zhigang Suo han logrado un innovador material: hidrogel compuesto por agua y polímeros que puede estirarse hasta veinte veces su tamaño y absorber presión y tensión sin romperse (una banda elástica o de goma se rompe al estirarse seis veces su tamaño). Tal resistencia se ha logrado gracias a dos componentes que sirven de estructura. La primera son largas cadenas de carbohidratos derivadas de algas. Las cadenas encastran gracias a la acción de iones de calcio. La segunda estructura, está hecha de polímeros sintéticos. La energía del impacto se distribuye de tal forma por el material que los iones de calcio, atraídos a los segmentos con carga negativa en la estructura de algas, encastran manteniendo la estructura primaria aun cuando se estira el material.

Actualmente, si en el organismo humano un cartílago se rompe, difícilmente pueda repararse por sí mismo. Este hidrogel, podrá ser utilizado en el futuro para la ingeniería de tejidos y prótesis. La autoreparación en este hidrogel lleva un proceso de horas, por lo que todavía los científicos deben mejorar este tiempo para que pueda ser usado en la medicina regenerativa del futuro con amplias posibilidades de éxito.

 

John Klein, cardiólogo del Boston Children Hospital y su equipo de colaboradores han desarrollado una solución inyectable que contiene microburbujas de oxígeno para casos de emergencia en pacientes con un ataque de asma, personas que sufren un ahogo por atragantamiento o por inmersión en agua y que sufren de falta de oxígeno; falla que conduce en pocos minutos a la muerte por paro cardiorrespiratorio y daño cerebral.

Gracias a la nanotecnología, los científicos obtienen la mezcla de fosfo-lípidos en una cámara oxigenada; así logran microburbujas con una membrana lípida que contiene puro oxígeno, su presión es más elevada que la del torrente sanguíneo. Así es que el gas se puede esparcir a los glóbulos rojos por contacto, sin provocar embolia. Los científicos inyectaron esta solución a conejos bajo anestesia con su sistema respiratorio bloqueado y pudieron mantenerse vivos, quince minutos, sin llegar al paro cardiorrespiratorio. Es un tiempo más que valioso para poder realizar procedimientos para salvar la vida, ya sea en un accidente o en una cirugía. Pero existe todavía un obstáculo a superar; la solución oxigenada necesita constante flujo de solución salina, lo que puede conducir a un edema.

 

Otro obstáculo es la generación de dióxido de carbono que no logre eliminarse del organismo debido a que no hay respiración normal.

 

En esta misma línea de investigación, la empresa de tecnología militar DARPA (Agencia de Investigación en Proyectos Avanzados de Defensa, por sus siglas en inglés) perteneciente al Departamento de Defensa de Estados Unidos, también ha desarrollado una espuma de polímeros que detiene el sangrado. Una reacción química es la que evita el sangrado gracias a una espuma que presiona en la herida interna deteniendo el flujo de sangre. Esta espuma incrementa las chances de sobrevivir en un herido luego de tres horas, del 8 al 72 por ciento.

El especialista en Materiales John Rogers, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, junto a la empresa MC10 de Massachussets ha desarrollado circuitos de silicio en forma de apósitos. Son dispositivos elásticos que podrán adherirse al cuerpo como un apósito y realizar diversas funciones, tales como medir temperatura corporal, frecuencia cardiaca, presión arterial, nivel de perspiración, hidratación y transmitir esta información en forma inalámbrica a un smartphone. La empresa ya trabaja para sumar esta tecnología a una conocida marca de ropa deportiva. Específicamente un indicador de impacto en una fina malla a colocarse dentro de los protectores de cabeza o casco para diversos deportes como el hockey. “Contiene sensores biométricos que proveen información sobre el impacto sufrido en la cabeza” dice David Icke, CEO de MC10.

 

Por otra parte, en la feria de tecnología CES (Consumer Electronics Show, por sus siglas en inglés) que se lleva a cabo cada año en Las Vegas, muchos son los dispositivos tecnológicos que se han presentado para el cuidado de la salud.

Es el caso del iSpO2, un oxímetro de pulso fabricado por la empresa Masimo en Irvine, California. El iSpO2 mide la cantidad de oxígeno en sangre. El dispositivo emite una luz infrarroja y otra roja hacia el dedo y la sangre absorbe cantidades diferentes de cada frecuencia en función de la cantidad de oxígeno transportado por los glóbulos rojos. Masimo ya fabrica oxímetros de pulso para el entorno médico, pero su producto pretende estar destinado a los consumidores. Quienes seguramente harán uso de este dispositivo son los pilotos de avión en el caso de sufrir una despresurización, y los alpinistas en grandes alturas; ya que el iSpO2 es una alerta ante la hipoxia, es decir la falta de oxígeno en sangre. Este dispositivo se utiliza conjuntamente a un IPad o IPhone, descargando una aplicación gratuita de Internet.

Hothead Technologies, compañía de Dallas que se especializa en sistemas de advertencia de sobrecalentamiento para el sector industrial y el deporte, ha presentado su producto Spree, una cinta con sensores que se ubican en la cabeza y que miden la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal y el movimiento, y que funciona con o sin un teléfono inteligente.

Carol Torgan, fisióloga del ejercicio y miembro del Colegio Americano de Medicina Deportiva sostiene que la amplia cantidad de usuarios que se conectan a los teléfonos inteligentes está cambiando el concepto del fitness. Consiste en conectar a los deportistas un dispositivo para su seguimiento, que permite el monitoreo de datos, y la posibilidad de compartir y comparar los mismos.

 

La compañía Illumina fabrica secuenciadores para análisis de ADN, enfocada en los cromosomas, y su tecnología puede detectar cuando existe un número anormal de cromosomas en embriones fecundados in vitro. El análisis de ADN también podría servir de ayuda antes de la concepción.

Por su parte, la compañía de Biotecnología Presage Biosciences, con sede en Seattle ha logrado desarrollar un dispositivo que inyecta pequeñísimas dosis de drogas a tumores cancerígenos mientras están en el cuerpo del paciente. El dispositivo utiliza varias agujas para inyectar pequeñas cantidades de fármacos a través de la piel en un tumor vivo. Luego los médicos pueden extirparlo y estudiar cómo ha sido la acción de lo inyectado, y al ser mínimas cantidades los fármacos actúan localmente en el tumor sin causar efectos secundarios. El doctor Jim Olson, oncólogo fundador de Presage e investigador del Centro de Investigación contra el Cáncer Fred Hutchinson, señala que quieren desarrollar una versión portátil y desechable del dispositivo que además tendrá otras aplicaciones. Podría utilizarse para estudiar nuevos tratamientos experimentales. Así, la empresa farmacéutica Millennium está utilizando la tecnología de Presage para probar combinaciones de medicamentos contra el cáncer en tumores sólidos en animales de laboratorio e identificar los tratamientos más eficaces. Después, los medicamentos que funcionen mejor dentro del tumor pueden ser administrados en dosis mayores en forma sistémica para combatir el cáncer en todo el cuerpo; y quizás se logren terapias con menos efectos secundarios para el paciente.

 Fuentes:

http://www.seas.harvard.edu/directory/suo

http://mc10inc.com/pages/tech_overview.php

http://www.illumina.com/

http://www.darpa.mil/

http://www.cesweb.org/

 

Libros: “El malestar de la democracia”

Gelli

Ensayo

EL MALESTAR DE LA DEMOCRACIA

CARLO GALLI

(Fondo de Cultura – Buenos Aires)

El catedrático boloñés Carlo Galli teoriza acerca de una situación de la que hablan los noticieros de televisión, los portales de internet y la prensa gráfica: la crisis de la democracia en el siglo XXI. Es un hecho nuevo, que obliga a repensar los supuestos en que se basó el sistema político occidental. Al plantear el estado de la cuestión, el autor describe que el malestar de la democracia, reconoce un aspecto subjetivo y otro objetivo. El primero afecta al sujeto que debe considerarse ciudadano y que se traduce en apatía y en desgano. Siente resignación o repulsa hacia la política. El malestar objetivo se centra en lo estructural. “La democracia ha sido arrasada por las transformaciones del mundo”, postula Galli. A partir de estas premisas, describe el itinerario que recorrió el pensamiento político desde la Grecia clásica hasta las objeciones de los críticos radicales de la democracia, como la belga Chantal Mouffe, de reconocida influencia intelectual en el mundo kirchnerista. De ese recorrido histórico, vale retener este dato central: la sustitución del republicanismo de la Antigüedad por el eje Estado-mercado, a partir del siglo XVIII. Esta fórmula política prevaleció hasta fines de la década de 1980, precisa Galli. El colapso del socialismo real en Europa del Este constituyó una línea demarcatoria muy precisa. Durante tan extenso período, el edificio institucional construido a partir de ese eje, pudo superar la confrontación con los totalitarismos y mejorar el nivel de vida de millones de personas. 

Nada es definitivo, sin embargo, en el devenir de la historia. Después de 1989 cambiaron las cosas. En la edad global, el capitalismo exige independencia de la política, advierte el politólogo italiano. El multiculturalismo adiciona otro problema a la democracia, al sumarse a la inseguridad social. Las instituciones de la democracia liberal, en ese contexto, están jaqueadas por el populismo. En ese contexto, Galli apunta que debe admitirse la existencia de democracias diferentes a la occidental. La idea renovada de democracia que propicia acepta que el conflicto puede resolverse en un ámbito cívico sin necesidad del uso de la violencia y en el reconocimiento de las pluralidades.

© LA GACETA

Carlos Abrehu

Un consenso conflictual

adversario

 

Teódulo López Meléndez

…quienes se encierran se convierten en sospechosos

 Elias Canetti Masa y poder 

La filosofía política ha discutido a largo las diferencias entre la política y lo político. Es así como podemos considerar que la teórica de la “democracia radical” Chantal Mouffe  ha sido una de las más acuciosas sobre este tema al señalar como “política” a las prácticas de la actividad tradicional y como “político” el o los modos en que se instituye la sociedad, esto, la primera pertenecería al nivel “óntico” y el segundo al nivel “ontológico”.           

 

En medio de esta situación venezolana de pre-violencia andarse con digresiones teóricas parece carecer totalmente de sentido, pero es necesario recordar que la política es conflicto, pero es esencial a su existencia el pluralismo y permanente el recuerdo que es absolutamente indispensable impedir se destruya la asociación política. De manera que lo que vivimos en Venezuela bien puede ser definido con  palabra gratas a Mouffe: “antagonismo”, “agonismo”, para luego transformar este en un modelo adversarial, una concepción agonística y no antagónica de la política, que logre mantener la relación adversarial sin que ésta se transforme en una relación amigo-enemigo radical.


Hannah Arendt advirtió que la política es estar juntos partiendo de un caos absoluto de las diferencias, pero también recordó que sin ética –perdida absolutamente por buena parte de los protagonistas del combate político venezolano- lo que llega es lo que nosotros llamamos devaluación de un cuerpo social. Sin embargo, la ética es un asunto personal y no colectivo, lo que quiere decir que cada quien es un delincuente o un ciudadano respetuoso, pero las prácticas políticas cotidianas van conformando, desde esa acción individual, lo que denominamos crisis y que puede terminar de los modos más imprevistos o desde la simple repetición de las tragedias ya conocidas.

 

Convertir el conflicto –siempre al borde de lo terminal- – en un modo irresoluble y sin reglas del combate político es convertir a la política en un fusilamiento de las ideas. Nadie puede, en estos términos, hablar con seriedad de un proyecto país y la cotidianeidad se convierte, no más, en un proceso aniquilador de toda concepción válida y de toda posibilidad de sobrevivencia de un cuerpo nacional procesador eficaz del caos natural de las oposiciones que le son inherentes.

 

Inmersas en el conflicto las partes no ven más allá de sus narices y toda la “reflexión” que se produce se relativiza a encarnizarse con el “enemigo”. Eso constituye un aire irrespirable que a su vez construye una inviabilidad. Eso es exactamente lo que está sucediendo con Venezuela: se hace inviable.

 

He dicho muchas veces que  no se trata de una especie de elevación mística que nos haga desconocer la gravedad del presente y mucho menos tratar de conjurarlo con un acto de escamoteo mental calificable por la psiquiatría. Lo que he hablado –y ahora mismo hablo-, es de buscar un modelo adversarial que permita restaurar lo político y ello sólo es posible con pensamiento complejo que permita la reconstrucción de la política.

 

Es también comprensible que en medio de la brutalidad manifiesta -pensemos nada más en las agresiones en la Asamblea Nacional venezolana- resulte todo en una obcecación reducida a conservar el poder o a desplazar a sus titulares de circunstancia y que veamos la absoluta ceguera reflejada en las redes sociales como imposibilidad para intentar una elevación de la mirada. El presente se hace así todopoderoso con olvido de la mirada del día siguiente, una que bastante ayuda siempre a no ver las realidades, por más dañinas que sean, como inmutables.

 

El aire venezolano es irrespirable, el maniqueísmo la norma de comportamiento, la insuficiencia teórica más que manifiesta, la incapacidad de las miradas más que obvia. Podríamos reseñarla como el de un país sin una política de aliento y de un accionar político de entelequia. Eso conduce al hartazgo y cuando el hartazgo llega se producen las rupturas, los quiebres, unos generalmente determinados por el azar y por la acción del más audaz o por la fortuna de ser el primero en llegar. La conclusión/diagnóstico se aleja cada día de un cuerpo social a flote en la vulnerabilidad lo que significará que decidir puede ser un  verbo en proceso de alejamiento para convertirnos en un país a merced.

Para entender la diferencia entre antagonismo y “agonismo” planteada por Mouffe es necesario recurrir a la bioquímica. Un “agonista” puede unirse a un receptor celular y provocar una respuesta de la célula para estimular una función, específica o adversa, mientras que un antagonista se une a un receptor al que no solamente no activa sino que lo bloquea.

Es ese el pensamiento de fondo de la pensadora belga sobre este tema: “convertir el antagonismo en ‘agonismo”, superando la ilusión de una sociedad reconciliada por una salida racional que implica el reconocimiento de los oponentes en cuanto a partícipes de una misma asociación política y de un mismo espacio simbólico.

En el caso venezolano cada parte tiene “su” verdad y el tratamiento que se dan es el de enemigos, llegándose al extremo de tratar el conflicto como un enfrentamiento del bien contra el mal, e implicando elementos religiosos de alta peligrosidad, con olvido de la contingencia de las creencias. Es, pues, probable, que necesitemos no más que un consenso conflictual.

tlopezmelendez@cantv.net

 

 

Siria, la intervención a las puertas

Audio de Teódulo López Meléndez

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En Cuervo TV: Especial sobre Giulio Andreotti

giulio-andreotti-il-divohttp://www.worldtv.com/cuervo_tv

El libro repetido

libro repetido 3

Teódulo López Meléndez

Estamos en un conflicto que describiremos  como un “libro repetido”,  pues no otra cosa hacen los actores sino volver sobre los viejos parlamentos, olvidando que los tiempos en política se construyen y con ellos el espacio.

El libro repetido no es atacado en la ordenación de los factores, en una alteración de los diálogos y mucho menos en los tiempos verbales. Nadie se mueve del lugar descrito. Este libro parece no conocer la interacción del hipertexto, de la acción común que permite barajar, modificar y reordenar. Esto es, no se inventa, de manera que se siguen los mismos caminos y se transitan los mismos trayectos en una repetición inmutable como si los pesados  “tipos” de la era gutemberiana prevalecieran de manera inevitable e insuperable.

La invención política que modifica textos, traza nuevos senderos, fija metas y se lanza a la acción en procura del mañana es mirada con desdén, se sacrifica en aras de una convicción de inevitabilidad de que el mundo agobiante en que se está sembrado es el mundo y otro es imposible  de describir. Por ello se repite el libro, se actúan los mismos libretos, se aburre al auditorio haciendo lo mismo para que la irritación se haga crisis.

Las viejas definiciones se toman como dogmas, la ciencia política como un cadáver exquisito, la praxis frente a la situación concreta como a una impresora a la que no se le ha fijado con precisión que debía imprimir sólo una copia. Se ha olvidado la calidad de un sujeto actuante e imaginativo en el altar de una supuesta acción táctica que se transforma en violencia con olvido total del pensamiento que permite reescribir el libro cuantas veces haga falta.

Una acción de ruptura del libro repetido es una que no se está repitiendo, para decirlo con complicadas palabras, una nueva, una inventada, una que no se ha hecho antes. El verbo inventar es tomado generalmente como improvisar, como sacar del sombrero del prestidigitador  un conejo o, como es práctica en la Venezuela de hoy, escuchar a un “profeta” que se inserta en los análisis electorales. No, inventar no es nada de eso. Es pensar, preparar y organizar una acción colectiva que permita elevar, aprender a mirar de otro modo, a mover lo estático y repetitivo, a alterar los tiempos y crear el espacio nuevo.

Renovar el libro es parte esencial de la política y moverse sobre la invención política procurando alterar la realidad real es esencial, pero hay que comprender que si se parte de la realidad enquistada se va a volver al libro repetido. Hay que pensar desde más allá para así mirar el presente ya teniendo una primera visión del nuevo libro y entonces poder definir la estrategia y las tácticas para construir lo nuevo, esto es, escribir nuevos libros siempre sujetos a la interacción que, permítaseme el ejemplo, puedan ser modificados constantemente mediante la “tecnología” de la nueva comunicación inventada en la acción del pensamiento.

Encerrados en la repetición del libro repetido el poder circunstancial se ve omnímodo, las circunstancias insuperables, la impotencia como la norma, el desamparo como algo aceptado, el cansancio como natural a los esfuerzos baldíos, la violencia que comienza a asomarse irreversible como una tragedia de la cual debemos escondernos de cualquier manera, quizás maldiciendo al que se asomó desde la caverna de Platón a asegurar que allí afuera había otro mundo.

 

Hay que reinventar el libro, hay que tumbar los tabiques,  hay que rearticular, hay que cambiar de posición la mirada, hay que evitar solazarse siempre en lo mismo, hay que evitar quedarse siempre en el mismo sitio. Hay que afirmar y no negar, hay que inventar y no repetir, hay que aprender a leer los nuevos textos mientras se escriben, hay que hacer circular ideas no dominantes porque estas se han demostrado inútiles, hay que salir de los encierros, hay que mandar a callar a los viejos discursos.

 

 

 

 

 

Granos de arena de Antel

cilindro municipal

Ricardo Viscardi

Al recompensar a Abrahm por su obediencia filicida con una descendencia “tan numerosa como la arena del mar”,[1] Javhé parece haber olvidado que una obsecuencia aún más absoluta cunde en el obsoleto paraíso uruguayo de la racionalidad moderna, que no sólo pretende depositar el contenido de la historia en un cilindro municipal, sino además ir, uno por uno, al grano de cada contenido de Antel-Arena.[2] Un único contenido de grano permanece, sin embargo, incólume ante tal catástrofe bíblica contenida en los contenidos del Cilindro Municipal de Montevideo: el contenido de “contenido”.

 

En efecto, esta historia comienza por un término, que conlleva una manera clásica de ponerle fin: un diccionario. Alentándonos a hacer uso del diccionario de la Real Academia Española, el ingeniero Grompone[3] no soslaya su fidelidad tecnológica, ya que tal instrumento se encuentra on-line. Ahora ¿no sería el mismo diccionario una fuente de los mismos contenidos antes de ser incorporado on-line, o incluso, tomado de un anaquel, si se quiere, desde una escalera de biblioteca? En ese caso, la definición de “telecomunicaciones” que el propio Grompone encuentra “perfecta”, tal como la provee la legislación nacional en la materia, no hubiera agregado ni una jota al contenido del mayor diccionario de la lengua (en particular porque es en el grano de sus contenidos que se funda el abordaje que  propone, de la cuestión de la ley, el mismo enunciador, ante la polémica que suscita que supone Antel-Arena).

 

Entonces ¿cómo entender que las telecomunicaciones, entendidas como las entiende Grompone incorporan los contenidos, sino tan sólo en cuanto los extienden? Si la tecnología no hace sino extender los contenidos, no se ve cómo podrían las telecomunicaciones proveer el criterio para entender lo que se transmite a distancia, incluso de diccionario, ni menos, para gobernarlo. Por ende, la pretensión de Antel a configurar a través de una Arena la mejor generación de contenidos, se encontraría con una contradicción clásica: lo extenso (de la transmisión a distancia) se opondría a lo intenso (del contenido a transmitir).[4] Lo que inhabilitaría a Antel no sería la legislación nacional, ni la malversación habitual de sus contenidos por la partidocracia uruguaya, sino la propia impropiedad de la extensión para contener el contenido de “contenido”. La antena, todo lo electromagnética que se quiera, se hundiría en la trivialidad, falta de contenido.

 

En su contraposición a Grompone, Omar Paganini[5] pretende que el planteamiento idiomático de la cuestión legal encierra un sofisma. Para dejar en evidencia la truculencia reductora que le imputa al primero, denuncia la falacia que incluye la “generación de contenidos” como “parte” de las telecomunicaciones. Le parece tan inadecuado incluir la “parte” “generación de contenidos” en el todo “telecomunicaciones”,  como la “parte” “producción de soja” en el “todo” “transporte naviero”, o la parte “generación de niños” en el “todo”  “transporte escolar”. Cree así Paganini denunciar un sofisma asestado mediante el idioma, cuando lo que hace es usar el idioma de los sofismas para asestar la noción de “contenido” en tanto “esencia apropiada”, válida por igual para el transporte fluvial o la gestación biológica, como para la “premisa menor” de un silogismo.

 

Si aplicáramos la noción de “parte” como sinónimo de “contenido”, sin diferenciación conceptual entre la enunciación lógica y la agregación de segmentos físicos, o la complementariedad de elementos biológicos, debiéramos entender que la pata del caballo es el contenido del caballo. O que la veta de mineral es el contenido de la estratificación geológica. Pero parece difícil que el contenido “contenido” se use en tal sentido, a no ser en tanto “telecomunicación” entre el idioma y los referentes, lo que nos retrotrae por la vía más insospechada a un substancialismo acerbo, vestido de “objetividad”, a la más pura acepción de metafísica que Ricoeur imputa, más allá del silogismo, al aristotelismo.[6]

 

En tanto “forma parte” del ordenamiento de la forma en el cosmos griego, la “parte” es “contenido” en cuanto articula (“mediáticamente”, para una percepción “anacrónica” que leyera el planteo griego desde la contemporaneidad) la mediación entre la premisa mayor y la conclusión.[7] En ese punto Aristóteles creyó haber resuelto un problema de “telecomunicación” de la theoria griega, planteada por la intangibilidad de las formas ideales platónicas, en cuanto tal inaccesibilidad de la idealidad desafiaba la mediación de un cosmos integrado en todas sus “partes”, de cara las unas a las otras.[8]

 

Tanto la noción de telecomunicaciones como extensión de contenidos, en la acepción que le parece satisfactoria a Grompone, como la noción de “contenido” en que Paganini pretende disolver, mediante una acepción gobernada por la observación empírica, una acepción de “parte” gobernada por la mediación aristotélica entre las formas y los casos; llevan por igual a ignorar que la noción de “contenido” no se diluye en la transmisión (“telecomunicacional” en un sentido lato de la teoría) que constituye la tradición, sino que es la sucesiva traducción de “esencia” y de “idea”, a través de distintos contextos semánticos. Más grave aún es que tal noción de “telecomunicaciones” en tanto fatal articulación tecnológica de contenidos, o en tanto neutralidad ante su gestión económica, conlleva tanto la defensa de un reduccionismo tecnológico como la aceptación de un indeterminismo empresarial.

 

La historia no precipita el maná de su contenido en “tecnología”, de manera tal que las telecomunicaciones proveen la Arena en que se dirime el cotejo entre los intereses de la empresa estatal y las empresas multinacionales, como termina por afirmarlo Grompone. Menos aún “los negocios” proveen un difuso criterio de “gente” y “empresas de todos los rubros” apaciblemente contrapuesto a los razonables “oligopolios naturales”, de manera que no nos cabe sino confiar en la “neutralidad de la red”, que así presentada  por Paganini, parece una cosa tan justamente mediada como un “justo medio” –incluso el de la “premisa menor”.

 

La falencia crítica que trasuntan por igual el fatalismo artefactual y la indeterminación empresarial, desprecia de la metafísica todo lo que ignora de la teoría de la comunicación. El “determinismo tecnológico” de McLuhan dejó por el contrario estampado que “un medio es el contenido de otro medio”,[9] de forma tal que disolvió la diferencia entre las “telecomunicaciones” y la “generación de contenidos”, puesto que la tecnología pauta los contenidos tanto como éstos se plasman en contextos artefactuales propios. Por otro lado, la teoría del discurso disolvió la pureza de los contenidos en “el medio” de la formalización del lenguaje, en tanto calibró la teoría como  “caja de herramientas”,[10] en cuya panoplia instrumental ningún contenido queda al margen de la habilidad del usuario,  ni de la entidad del problema que se pretenda resolver.

 

 La tragedia crítica que asola al Uruguay se hace patente en que no sólo el rey está desnudo,[11] sino que además cierta acepción mirífica de la tecnología lo hace aún más transparente.

1]“Tu descendencia será como las estrellas del cielo” en Nos ponemos en camino http://nosponemosencamino.blogspot.com/2013/01/tu-descendencia-sera-como-las-estrellas.html (Acceso el 30/04/13)

[2] La empresa estatal de telecomunicaciones (Antel) y la Intendencia Municipal de Montevideo se ha asociado para construir una Arena mediática, generando acusaciones de inconstitucionalidad de la oposición. Ver “Mujeres de Arena” Montevideo Portal (23/04/13) http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_198643_1.html

[3] Grompone, J. “ANTEL nuevamente en la lucha”  Voces (11/04/13) p.8. Versión electrónica en https://2414f8b3-a-1cdd88af-s-sites.googlegroups.com/a/voces.com.uy/web/ediciones/2013/archivos/voces380.pdf?attachauth=ANoY7cpSQPB3gfMOIldPbCsgsSgdRL-zJRW_o_pW35aSawklg-6PMLhof0uOXUd2rUjSQ4rc_nDG9FWIXTRczKXZMvo0k82q-pmnkfioMrJvKo7gVpQommW6B9rtQhRbvRTEvSTXxtkOQ0fUIB8hwZw7QKJuUencfSsNlwyyI3rkkvlei8JcV4RIgvsRnX2d1OxvFPLGM5Dz_LBGnOA33k3tUdUSuNyDPCrknMNpKdbIcj3pIwK_udI%3D&attredirects=0 (Acceso el 01/05/13)

[4] Serrano, G. (2005) Conocimiento versus forma lógica. La querella en torno al silogismo 1605-1704, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, pp.207 a 211. Versión electrónica en http://www.bdigital.unal.edu.co/1442/6/05CAPI04.pdf (Acceso el 01/05/13).

[5] Paganini, O. “La generación de contenidos y las telecomunicaciones” Voces (18/04/13), p.4. Versión electrónica accesible en https://2414f8b3-a-1cdd88af-s-sites.googlegroups.com/a/voces.com.uy/web/ediciones/2013/archivos/voces380.pdf?attachauth=ANoY7cpSQPB3gfMOIldPbCsgsSgdRL-zJRW_o_pW35aSawklg-6PMLhof0uOXUd2rUjSQ4rc_nDG9FWIXTRczKXZMvo0k82q-pmnkfioMrJvKo7gVpQommW6B9rtQhRbvRTEvSTXxtkOQ0fUIB8hwZw7QKJuUencfSsNlwyyI3rkkvlei8JcV4RIgvsRnX2d1OxvFPLGM5Dz_LBGnOA33k3tUdUSuNyDPCrknMNpKdbIcj3pIwK_udI%3D&attredirects=0 (Acceso el 01/05/13)

[6] Ricoeur, P. (1990) « Individuo e identidad personal » en Sobre el Individuo, Paidós, Barcelona, p.70.

[7] Brun, J. (1961) Aristote et le Lycée,PUF, Paris, p.41.

[8] Op.cit.p.38.

[9] Mc.Luhan, M. (1996) Comprender los medios de comunicación, Paidós, Barcelona, p.30. Versión electrónica en http://cedoc.infd.edu.ar/upload/McLuhan_Marshall__Comprender_los_medios_de_comunicacion.pdf (Acceso el 01/05/13)

[10] Foucault, M. (1979) Microfísica del poder, Ed. de la Piqueta, Madrid, p.79. (Versión electrónica en http://sociologicahumanitatis.files.wordpress.com/2009/10/foucault-m-microfisica-del-poder-espanol.pdf (Acceso el 01/05/79)

[11] Amir, H. “Sastrería del desastre” Henciclopedia http://www.henciclopedia.org.uy/Columna%20H/HamedSastreriadeldesastre.htm (Acceso el 01/05/13).

Avanzando hacia la Sostenibilidad: Campaña de la Sociedad Civil Global Post-2015

El mundo que queremos

Nuestro anterior Boletín estuvo dedicado al reciente surgimiento y potente desarrollo de la Ciencia de la Sostenibilidad, de la que destacábamos su caráctertransdisciplinar. Efectivamente, esta nueva ciencia incorpora en sus investigaciones y toma de decisiones a quienes trabajan fuera del ámbito académico, puesto que las aspiraciones, conocimientos e intervención de la ciudadanía, resultan imprescindibles para hacer posible la necesaria y urgente transición a la sostenibilidad desde la actual situación de emergencia planetaria.

Ya no se trata, pues, de contar con la participación ciudadana para llevar adelante las propuestas de los expertos, sino de incorporarla al diseño mismo de las propuestas y de las estrategias. Se rompe así el aislamiento del mundo académico, potenciando su efectividad.

Esta nueva orientación impregna el ambicioso proyecto Beyond 2015 (Más allá de 2015), fecha en que culmina el actual proyecto de Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Se ha empezado a diseñar una nueva Agenda de Desarrollo Global Post 2015 que persigue profundizar en los logros alcanzados con estos ODM y también corregir sus serias limitaciones, como el hecho de haber sido establecidos por un número reducido de expertos o la ausencia de referencias a los Derechos Humanos.

Beyond 2015 constituye una campaña de la sociedad civil global que reúne ya a más de 620 organizaciones y a la que se invita a participar a los movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo (http://www.beyond2015.org/es/content/unirse-beyond-2015). Se pretende así construir un movimiento global con los múltiples actores involucrados en la construcción de un futuro sostenible. En este esfuerzo colectivo, las organizaciones educativas pueden jugar un importante papel. De hecho, el movimiento Beyond 2015 converge con objetivos e iniciativas que Educadores por la Sostenibilidad ha venido impulsando en los Temas de Acción Clave y en los Boletines publicados en esta web de la Década de la educación por un futuro sostenible.Podemos referirnos, en efecto, a algunas características comunes como, en primer lugar, la naturaleza interdisciplinar y transdisciplinar que se considera ha de poseer el trabajo para la transición a la sostenibilidad, integrando los esfuerzos de la comunidad científica, la educativa y los movimientos ciudadanos.

Otra característica en la que convergen tanto el movimiento Beyond 2015, la Ciencia de la Sostenibilidad y la Educación para la Sostenibilidad (EDS) es que sus estrategias están concebidas en una perspectiva “glocal” (a la vez global y local) y a largo plazo, para construir una visión amplia de hacia dónde pretendemos dirigirnos, lo que permite anticipar riesgos y obstáculos, y aprovechar las tendencias positivas. Todos los objetivos a corto o a medio plazo han de tener presente esta visión amplia, para evitar las contradicciones que a menudo afectan a las medidas adoptadas para resolver problemas puntuales en el tiempo y/o en el espacio.

Se ha de ser consciente, por supuesto, de que la transición a sociedades sostenibles reviste una gran complejidad y se enfrenta a serias dificultades. Ello obligará, sin duda, a establecer prioridades coyunturales, dando lugar a metas concretas, cuantificables en periodos definidos de tiempo, de forma que sea posible su evaluación -es decir, el seguimiento de en qué medida se van cumpliendo- y poder, en su caso, introducir medidas correctoras. Pero previamente se ha de construir una visión global de lo que supone la transición a la sostenibilidad, sabiendo que dicha transición ha de ser el fruto de una [r]evolución (revolución en cuanto a cambios profundos, pero evolución en cuanto que dichos cambios van a demandar tiempo y esfuerzos continuados).

Estas convergencias de planteamientos permiten concebir que el trabajo de la Década de la educación por un futuro sostenible, que finaliza en diciembre de 2014, encuentre continuidad en la Ciencia de la Sostenibilidad y en iniciativas como Beyond 2015, que promueve el diseño e implementación de una nueva Agenda de Desarrollo Global, o la Conferencia Mundial de UNESCO sobre desarrollo sostenible “Aprender hoy para un futuro sostenible”, que se celebrará en Japón en noviembre de 2014, para la formulación de estrategias de EDS más allá de 2014. Se podrá contribuir así más eficazmente a sentar las bases de un futuro sostenible y satisfactorio para el conjunto de los seres humanos, que garantice la universalización y respeto de las tres generaciones de los Derechos Humanos: Derechos políticos, Derechos económicos y culturales y Derechos de tercera generación o solidaridad (a la paz, a un ambiente saludable y al desarrollo sostenible).

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 87, 1 de mayo 2013
http://www.oei.es/decada/boletin087.php

Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social
Programa iberoamericano para la década de los bicentenarios

 

 

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