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Democracia siglo XXI

mes

abril 2009

Los sindicatos en el siglo XXI

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(Discurso principal del Sr. Juan Somavia, Director General, Organización Internacional del Trabajo)

La Conferencia. En primer lugar, siento un gran placer en dar inicio a esta Conferencia electrónica dedicada al tema: “Los sindicatos en el siglo XXI”. Este debate es el primero de una serie de iniciativas conjuntas de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres y de la Organización Internacional del Trabajo para explorar distintos enfoques prometedores sobre el papel que han de tener en el futuro los sindicatos en la sociedad civil y la economía mundializada. Quisiera aprovechar esta oportunidad para dar la bienvenida a todos los participantes en este debate, en particular al Sr. Bill Jordan, Secretario General de la CIOSL, quien tan amablemente aceptó participar en la primera serie de discusiones.

Los movimientos de los trabajadores y los sindicatos. En mi opinión, los sindicatos se originaron en los movimientos de los trabajadores y terminaron siendo los actores más organizados y los foros más articulados de la sociedad. Los sindicatos se basan en valores, ideales y en una visión de la sociedad en la que se reconocen los derechos de los trabajadores, y en un entorno de estabilidad, equilibrio y justicia para todos. Los sindicatos han sido instituciones importantes en la sociedad industrial. Su capacidad de movilización ha sido particularmente valiosa y constituye la espina dorsal de su influencia política, la cual ha contribuido a los éxitos obtenidos en materia de equidad y de justicia para los trabajadores de todo el mundo. Punto central del debate. En los últimos años, esta capacidad de movilización se ha reducido. No tengo la intención de abordar las razones que explican esta situación, de modo que me encontraré en el aspecto positivo y me detendré en el resurgimiento de los sindicatos. En particular, hay que prestar atención a dos aspectos. En primer lugar, en el debate debería abogarse con firmeza por que los sindicatos desempeñen un papel más importante y más dinámico en la sociedad. En segundo lugar, debería discutirse sobre las medidas prácticas necesarias para alcanzar ese objetivo. Para iniciar el debate, permítanme enumerar las razones – las importantes razones políticas – que explican este resurgimiento. Se trata de razones de mucho peso, tanto en el plano nacional como en el mundial. Los valores sindicales amenazados. El primer punto y el más importante es que los valores defendidos por los sindicatos, a saber, la equidad, la justicia y la cohesión social, se ven amenazados. La mundialización y las fuerzas del mercado están transformando el entorno social y económico de los trabajadores y están cuestionando la pertinencia de los métodos establecidos de distribución de los ingresos. El aumento de las desigualdades de los ingresos tanto dentro de los países como entre los distintos países – que se manifiesta a través de la segmentación de los mercados y la polarización de los trabajadores – está empezando a amenazar la estabilidad misma de nuestras sociedades. Aún no se ha escuchado la voz angustiada de la mayoría de la población, que está excluida o marginada de los mercados mundiales. Ya es hora de que se lancen nuevas campañas mundiales para que en los programas de los gobiernos y de las organizaciones internacionales se vuelva a incluir el tema de la redistribución de los ingresos. El nuevo mensaje que habría que formular para todos es: “Sí a la economía de mercado y no a la sociedad de mercado”. Liderazgo de los sindicatos. El liderazgo intelectual y político de la nueva campaña debería proceder de los sindicatos. Son entidades organizadas con un importante capital social, que comparten los mismos valores. El programa que han desarrollado es el acertado: erradicación de la pobreza, pleno empleo unido a los derechos de los trabajadores y cohesión social. Tienen referencias intachables para analizar y abordar las situaciones de crisis. Han adoptado el método acertado: potenciación de la población, en particular de las mujeres.

Los sindicatos están a la base de la potenciación: la potenciación es el aumento de la capacidad, la formación y la sindicación. La CIOSL es la entidad de potenciación más grande del mundo, pues cuenta con 125 millones de personas que tienen facultad decisoria por el hecho de que pueden sindicarse para defenderse a sí mismas. Momento favorable para los sindicatos. El entorno actual es ideal para que los sindicatos desempeñen un papel más importante. Las definiciones de la economía de mercado anuncian claramente consecuencias devastadoras para el futuro. El llamado “consenso de Washington”, que surgió de las instituciones de Bretton Woods en los años ochenta y noventa, está objetivamente muerto. Ese consenso desapareció con los trastornos de la crisis asiática. Era demasiado ideológico, demasiado simplista y estaba demasiado alejado de la vida real de las personas. El péndulo se está moviendo ahora en sentido contrario. El reto que tenemos ante nosotros es encontrar soluciones verdaderamente prácticas basadas en los valores, y entender la complejidad de los problemas que se nos plantean. Un rostro humano para la economía mundializada. Los sindicatos pueden contribuir a dar un rostro humano a la economía mundializada al influir en una política social que pueda establecer un equilibrio entre la eficiencia de los mercados y la equidad para la población. La economía mundializada necesita encontrar un equilibrio, y nuestras sociedades necesitan encontrar un equilibrio, y nosotros necesitamos encontrar un equilibrio entre la función reguladora del Estado, la capacidad de creación de riquezas del mercado y las necesidades sociales de la población. Las decisiones en materia de reglamentación, las decisiones en materia de mercado o las decisiones sobre política social no pueden examinarse de manera aislada. Para encontrar un equilibrio entre estas decisiones hace falta la participación colectiva de todos los actores sociales. Ningún actor social por sí solo va a dirigir el curso de los acontecimientos. En este contexto, los sindicatos pueden convertirse en valiosos interlocutores para dirigir los acontecimientos en la dirección correcta. Algunos requisitos para obtener un resurgimiento. A mi juicio, deben reunirse varios requisitos importantes antes de que los sindicatos pasen a ser actores importantes que influyan en las políticas sociales formuladas en los planos nacional y mundial. En primer lugar, deben prepararse para que se les considere como los voceros de las preocupaciones más amplias de la sociedad. En segundo lugar, es necesario que construyan la base orgánica y logren el apoyo político necesarios para influir en los resultados obtenidos en los planos nacional e internacional. Se trata de tareas de gran magnitud y es importante que los sindicatos tengan perspectivas claras sobre sus repercusiones. Confío en que el presente debate nos dé la oportunidad de examinar detenidamente las repercusiones políticas y las cuestiones de orden práctico que se plantearían si los sindicatos ampliaran el papel que desempeñan. A continuación, quisiera enumerar algunas de las cuestiones que han de examinar más detenidamente los participantes en este foro. Preocupaciones más amplias de la sociedad. El entorno cambiante implica que los sindicatos deben adoptar un papel más importante en un mundo integrado. Los sindicatos ya no son los portavoces de simples grupos sectoriales. De hecho, no hay soluciones sectoriales para los problemas integrados. Es necesario que los sindicatos trasciendan los límites de los sectores y las industrias, que hagan suyos los problemas más amplios de la sociedad y que desempeñen nuevos papeles que vayan más allá de sus funciones tradicionales dentro de las empresas. ¿Cuáles son estas preocupaciones? Seré breve y me atendré a las cuestiones principales.

Cohesión social. La preocupación más importante es posiblemente el mandato tradicional de los sindicatos de mantener la cohesión social. La historia nos ha enseñado que la cohesión social sólo puede mantenerse en un entorno que garantice un ingreso seguro para todos los interesados en condiciones de libertad y dignidad. Los sindicatos han luchado por ese mandato mediante la elaboración de un programa basado en los derechos de los trabajadores, en la creación de empleos y en la protección social. Las iniciativas de los sindicatos para garantizar la seguridad del ingreso, la seguridad de las condiciones de trabajo y la movilidad de las calificaciones para los trabajadores, sobre todo para aquellos que se encuentran en el segmento más bajo de la jerarquía en materia de calificaciones, seguirán siendo importantes durante muchos años. Las estrategias para alcanzar estos objetivos seguirán ocupando un lugar preeminente en los programas de los sindicatos. Participación en el proceso de desarrollo. También es necesario que los sindicatos redefinan sus referencias como copartícipes en el desarrollo. Los sindicatos, por ser el grupo organizado más grande de la sociedad civil, pueden hacer una contribución muy valiosa a la comunidad en desarrollo. Están directamente implicados en los sistemas económicos de producción y de distribución; pueden influir en la evolución y el contenido de las políticas de empleo, sociales y económicas; son representativos y tienen que responder de su gestión; tienen una considerable experiencia en organizar a los sectores más vulnerables de la sociedad; y tienen la experiencia y la posición necesarias para acceder a los sistemas legales nacionales y a los servicios públicos. Pueden hacer una contribución gracias a las relaciones de larga data que tienen con instituciones de desarrollo tales como las cooperativas de consumidores, las sociedades de vivienda, las cajas de seguros de salud y las organizaciones de seguridad social. Hay un amplio margen para establecer una colaboración en este campo con las instituciones nacionales e internacionales de desarrollo, incluidas las instituciones financieras mundiales. La promoción de los derechos humanos y de la democracia. En tercer lugar, es necesario que los sindicatos den más proyección su papel de catalizadores críticos en la promoción de los derechos humanos y de las instituciones democráticas. Este también es un importante mandato histórico de los sindicatos. Durante todo el siglo XX, han influido de manera decisiva en las luchas ya sea para establecer o para revivir las instituciones democráticas. La experiencia de los sindicatos proporcionó una importante lección que es necesario repetir. Los derechos civiles y políticos son un requisito fundamental para acceder a los derechos laborales y sólo una democracia liberal puede proporcionar el contexto institucional apropiado para el respeto de los derechos laborales como elementos constitutivos de los derechos humanos. En toda sociedad, la evolución de la democracia liberal es un proceso endógeno que nunca se debería interceptar. Sin embargo, los sindicatos pueden acelerar el ritmo de esta evolución dando muestras de apoyo y solidaridad permanentes con la lucha en pro de una democracia liberal. Retos en el plano mundial. Los sindicatos tienen un considerable margen de acción en el plano internacional. Los sindicatos pueden ser interlocutores influyentes en el plano mundial sólo cuando sus preocupaciones básicas (las normas laborales por las que lucharon durante todo el siglo XX) son reconocidas y aceptadas universalmente. Las normas laborales fundamentales están presentes en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998). La Declaración representa un compromiso mutuo, por parte de todos los Estados Miembros de la OIT, de respetar, aplicar y promover la libertad sindical y la negociación colectiva y eliminar el trabajo forzoso, el trabajo infantil y la discriminación y, por parte de la OIT, de apoyar los esfuerzos de los Estados para garantizar que se respeten esos principios. Aún queda por delante toda una labor que consiste en promover la Declaración como un instrumento de desarrollo que ha hecho suyo toda la comunidad internacional. Un proceso político. La tarea antes mencionada puede llevarse acabo únicamente a través de un proceso político. Para recabar apoyo para un programa basado en los derechos de los trabajadores, en la creación de empleos, en la protección social y en el diálogo social hace falta una lucha política liderada por los sindicatos. El mandato político de ese programa debe proceder de los jefes de Estado, de los primeros ministros y de los ministros de finanzas de los distintos países, pasando por el sistema de las Naciones Unidas y las instituciones multilaterales tales como el FMI, el Banco Mundial y la OMC. En pocas palabras, los sindicatos deberían tratar de conseguir que las normas del trabajo universales, tengan un respaldo del poder político e influir de esa manera en las políticas y programas de las instituciones multilaterales. Potenciación de los sindicatos. El hecho de asumir un papel más importante que abarque las preocupaciones más amplias antes señaladas, implica necesariamente que los sindicatos deben salir reforzados de tal manera que puedan influir en los resultados que se obtengan en los planos nacional y mundial. Es necesario que se potencien a sí mismos mediante una tarea de organización. Lo que es aún más importante, los sindicatos deben construir sus organizaciones a partir de una base sólida. El conocimiento de sus puntos fuertes y su capacidad, las contribuciones que podrían hacer para mejorar los mercados, los productos y los procesos, los valores compartidos y el capital social, y su experiencia en actividades de asociación para el desarrollo y de refuerzo de la capacidad deberían convertirse en parte del programa de los sindicatos para su tarea de divulgación en todo el mundo. Organización para la potenciación. Nada puede sustituir la organización, que es el requisito más indispensable para construir la base política de los sindicatos. De hecho, los sindicatos ocupan un lugar ideal para llevar a cabo esta labor. Constituyen el instrumento individual más grande de organización de los ciudadanos de todo el mundo en la actualidad. Tienen la capacidad y la estructura orgánica de base que se requiere. Esto también implica pasar a un nuevo campo, encontrar nuevos mandantes, atender las necesidades de los nuevos grupos a los que irá dirigida su acción y desarrollar nuevas estructuras y estrategias para encontrar soluciones. En particular, es necesario que los sindicatos abran los brazos a aquellos que están excluidos de las formas de trabajo tradicionales, a saber, las personas sin calificaciones, los desempleados, los migrantes y las minorías. Asociaciones y alianzas. Este es otro nuevo campo de acción para los sindicatos. Es hora de que los sindicatos que persigan intereses comunes y compartan los mismos valores entren a formar parte de asociaciones o de alianzas estratégicas con otros actores de la sociedad civil, con inclusión de: los grupos que se ocupan de cuestiones de género, las cooperativas, las asociaciones comunitarias y las instituciones de derechos humanos, los consumidores y los grupos ecologistas. A menudo estas asociaciones y alianzas obligan a los sindicatos a trascender los límites del lugar de trabajo y a ocuparse de los problemas que afectan a las comunidades, a los grupos minoritarios, a las organizaciones religiosas y a las asociaciones de vecinos. Confío en que este debate destacará el potencial de acción que hay en este campo y aportará nuevas luces sobre la metodología para establecer asociaciones y alianzas. Gracias por su atención

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Universalización de los Derechos Sociales


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por Antonio Baylos

El reconocimiento internacional de los derechos sociales es un hecho de civilización democrática. Se incorporan a las declaraciones generales de derechos humanos –como la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, de 1948– o a declaraciones que tienen por objeto específico este tipo de derechos cualificados por la posición de subordinación social y económica de la persona -como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), de 1966, o, más específicamente, la Convención Internacional de la ONU para la protección de los trabajadores migrantes y los miembros de sus familias, de 1990. Además, la ingente obra de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es extraordinariamente relevante en orden a la regulación internacional de los derechos laborales y de protección social.

El reconocimiento de los derechos sociales requiere su efectividad. Y esta se logra mediante su recepción en un ordenamiento estatal en el que se articulan determinadas medidas para la aplicación de los mismos, normalmente a través de la acción administrativa y prestacional de la Administración y la garantía judicial de los derechos por las jurisdicciones nacionales. La propia recepción de los tratados internacionales requiere su interiorización en los ordenamientos nacional–estatales mediante la firma y posterior ratificación por parte del Estado. Esta mediación estatal necesaria es la condición de vigencia de los derechos reconocidos internacionalmente, lo que supone que si el Estado no incorpora el Tratado internacional a su ordenamiento jurídico interno, estos derechos no podrán ser aplicados en el interior de sus fronteras. Y también ello implica que corresponde al Estado la disposición de los medios que hagan posible la realización práctica de estos derechos una vez interiorizados en el sistema jurídico nacional. En muchas ocasiones, por tanto, no basta con la recepción formal de las declaraciones de derechos, sino que se requiere que en el ordenamiento jurídico en concreto se prevean las medidas para su actuación, cuestión mucho mas importante tratándose de derechos sociales que en muchas ocasiones requieren una actuación administrativa y prestacional coherente, o un sistema judicial que sea eficaz y no inoperante o insensible a la garantía de los mismos. Por lo demás, la responsabilidad en el plano internacional por el incumplimiento de estos derechos sociales corresponde al Estado y no a los particulares o empresas que los violen efectivamente, cuya responsabilidad concreta solo puede hacerse efectiva en el marco del ordenamiento interno del Estado incumplidor.

La universalización

Las insatisfacciones que ha generado esta dimensión necesariamente estatal del reconocimiento internacional de los derechos de la persona ha llevado, a partir del tránsito entre estos dos siglos, a la elaboración de técnicas que desarrollan la eficacia de los derechos más allá de la recepción formal y material de los mismos en los ordenamientos jurídicos nacionales, y esta preocupación fundamentalmente guiada por lograr el respeto de derechos humanos fundamentales, en particular el derecho a la vida, también se extiende a la tutela de los derechos de las personas que se encuentran en una situación de subordinación social y económica frente a la cual es necesario plantear medidas que logren una progresiva nivelación o igualación.

A esta tendencia se la denomina universalización de los derechos, que pretende, como señalaba el art. 28 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, el establecimiento de “un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”. La primera manifestación de esta tendencia la dio en 1998 la Declaración sobre Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de la OIT, que segregó un grupo de cuatro derechos básicos para su enunciación como derechos universales, con independencia de su ratificación o no por parte de los Estados. La abolición del trabajo forzoso, la prohibición del trabajo infantil, el reconocimiento del derecho de libertad sindical y de negociación colectiva y la preservación de la igualdad de oportunidades, constituyen un “cuerpo” de derechos sobre el trabajo que deben ser mantenidos de forma universal. La fuerza de esta declaración no reside en los mecanismos de control que pone en práctica la propia OIT, que carecen en última instancia de fuerza ejecutiva, sino en su carácter prescriptivo que los ha ido extendiendo hacia fórmulas regulativas muy diversas no limitadas a la clásica recepción del tratado internacional en el seno del Estado. Así desde cláusulas sociales en los tratados de libre comercio hasta otras fórmulas que no necesariamente involucran a los estados, sino que precisamente se centran en compromisos asumidos por las empresas transnacionales o en acuerdos concluidos entre éstas y los sindicatos “globales”. Otro tipo de derechos sociales son mas difícilmente concebibles como “universales” en el sentido que por el momento se encuentran muy ligados a la acción de los aparatos administrativos públicos, como el derecho a la educación, a la vivienda o a la protección social. En estos casos la tendencia es a perfeccionar los mecanismos internacionales de control de la actuación de los Estados.

La tutela judicial

El otro vector por el que se ha desarrollado la universalización efectiva de los derechos es a través de la universalización de la tutela judicial, es decir la capacidad de un tribunal de un país determinado de perseguir judicialmente hechos que se han desarrollado fuera de sus fronteras sobre la base de que se trata de actos que violan derechos universales. Este es un tema de extremo interés en la jurisdicción penal, y en concreto en la jurisdicción penal española, que acoge el principio de justicia universal en el art. 23.4 LOPJ al establecer el compromiso del estado en la persecución de los crímenes mas graves con trascendencia internacional, con el caso paradigmático que establece la STC 237/2005 sobre el caso Guatemala y los hechos denunciados por Rigoberta Menchú. Sin embargo, las peores formas de quebrantamiento de los derechos sociales no son todavía objeto de persecución penal internacional. Hay sin embargo presiones importantes para que se incorporen a este principio de justicia universal las violaciones de los principios fundamentales de la OIT, la represión del trabajo infantil y del trabajo forzoso, pero también y fundamentalmente, la negación de la libertad sindical y la persecución –que en muchos países todavía acarrea muerte y tortura– de los sindicalistas.

En esa misma línea, de expandir la característica de la universalización a estos derechos sobre el trabajo a través de la jurisdicción universal de un tribunal estatal, caminan experiencias que logran exigir responsabilidad civil a las empresas transnacionales por la vulneración de estos derechos laborales universales. Es el caso de los tribunales norteamericanos en la aplicación de responsabilidad por daños, pero sería también el caso del ordenamiento español en la exigencia de responsabilidad por incumplimientos contractuales fijados en acuerdos globales con las empresas transnacionales y los sindicatos internacionales o en los códigos de conducta. Igualmente, iniciativas como la de crear un Tribunal Internacional que juzgue los desmanes más graves de las transnacionales en materia de violación de derechos laborales universales –que se debatió en el último congreso de CC.OO. como una propuesta para que sea asumida por la CSI– resultan también especialmente interesantes.

Catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Libros: Universidad Central de Chile publica “Desafíos del Sindicalismo en los inicios del siglo XXI”

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Desafíos del Sindicalismo en los inicios del siglo XXI, es el nombre del nuevo libro escrito por el sociólogo Patricio Frías Fernández, asesor del Centro de Relaciones Laborales (CRL) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Central. La publicación -realizada gracias a la colaboración del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la OIT y el CR- considera las diversas etapas del desarrollo del sindicalismo nacional y busca discernir la forma en que se articulan sus orientaciones y valores tradicionales, con las nuevas exigencias de internacionalización y globalización de los mercados. Del mismo modo, destaca la crisis que vive el sindicalismo en sus direcciones superiores. “Este libro intenta recoger los esfuerzos de las organizaciones laborales por combinar su adecuación a estos nuevos marcos, con la tradicional necesidad de ampliar su representatividad y de no abandonar sus bases tradicionales, sus labores capacitadoras, su acción reivindicativa y su lucha por la ampliación de sus derechos y libertades”, afirma el autor. “Del mismo modo, se enfrentan los nuevos desafíos de las organizaciones sindicales por abrirse a colaborar con el desarrollo de la empresa, en la medida en que efectivamente logren participar de sus frutos, respondiendo así a las demandas de sus bases. En estos nuevos escenarios se insiste en que junto a sus prácticas históricas, el sindicalismo está llamado a consolidar y fortalecer su rol de actor social de desarrollo democrático. Precisamente, son estos desafíos los que inciden en las diversas orientaciones de acción que se perciben en el mundo sindical y que este libro nos detalla y los que agudizan sus contradicciones y divisiones internas y que los ha obligado muchas veces a volcarse en su dinámica interna, debilitando su representatividad y su protagonismo como interlocutor social. Se observa, además, la necesidad que enfrenta el actual sindicalismo en cuanto a fortalecer su rol y función, muchas veces cuestionado, renovando sus estructuras tradicionales, a fin de lograr mayores niveles de representatividad y la satisfacción de las numerosas demandas de sus bases frente a los nuevos estilos de gestión de las empresas, que luchan por adaptarse a los nuevos procesos de la economía moderna. De ahí que se enfaticen los nuevos requerimientos que enfrenta, a fin de poder mejorar sus acciones de concertación y de diálogo social, tanto con empresarios, como con las autoridades de gobierno, así como sus relaciones con el sindicalismo internacional. Ello, sabiendo articular lo mejor de sus tendencias históricas y de su cultura laboral, a fin de lograr que prevalezca en su acción y en la de sus contrapartes empresariales y del Estado, el trabajo conjunto, para lograr la vigencia del trabajo decente en los diversos sectores de la economía y del país”.

El Autor

Patricio Frías Fernández es Master en Sociología por la FLACSO y Doctor en Sociología por la Universidad de Lovaina. Encargado del Departamento Sindical del Programa de Economía del Trabajo, PET, 1985-1989. Profesor e Investigador integrante del Departamento de Investigaciones Aplicadas del PET, Encargado del Curso de Postgrado en Ciencias Sociales del Trabajo 1990-1998: Profesor e investigador del Departamento de Relaciones Laborales de la Dirección del Trabajo (Ministerio del Trabajo). Investigaciones y asesorías sobre el Sindicalismo y las Relaciones Laborales Modernas, Concertación, Negociación Colectiva, etc. Guía Didáctica par la Negociación Colectiva: una herramienta sindical, OIT, Lima 1998. Desafíos de Modernización: Hacia una Nueva Cultura y Concertación Empresarial, Ed. LOM. Stgo. 2002. Las Reformas Laborales y su impacto en las Relaciones Laborales en Chile, 2000-2001. Cuadernos de Investigación Nº19. Dirección del Trabajo, Stgo. 2003. El Sindicalismo en América Central: Desafíos del futuro a la luz de su memoria histórica. J.M. Sepúlveda y P.Frías, OIT, Costa Rica, 2007.

Un discurso olvidado “ALGO HICIMOS MAL”

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(Palabras del presidente Óscar Arias en la Cumbre de las Américas Trinidad y Tobago 18 de abril del 2009).

Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo. No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres. Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos. Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos. ¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10. Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos. En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra. En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado.

Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados. Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas. Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “ la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás. La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

Crisis de balanza de pagos: Venezuela al Fondo Monetario Internacional

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por Alexander Guerrero

Agotamiento de reservas internacionales: violento deterioro en cuenta corriente

Una crisis en la balanza de pagos -cuenta corriente- se incuba, producida no solo por la caída en los precios del petróleo, sino por una ineficiente e inapropiado asignación de recursos generados por el ingreso petrolero representado en una monumental expansión fiscal montada sobre los mecanismos redistributivos del llamado gasto social; por adquisición de activos (estatificación, nacionalización, compra de armas) por parte del gobierno y el Estado dentro y fuera de Venezuela; en inversiones fallidas ejecutadas a cuenta del gasto público sin consideraciones de controlabilidad institucional, dado el desbalance entre los poderes públicos que operan mas por códigos ideológica que por consideraciones económicas en relación a la administración de fondos públicos; en los flujos de asistencia y ayuda financiera y económica a países en la región, como en otros mercados (USA, GB, por ejemplo), en subsidios a los precios de combustibles; en el peso fiscal de una deuda pública contingente pendiente entre otro de juicios y arreglos por ruptura unilateral de contratos y convenios económicos. A ello se agrega el descalabro en las empresas básicas y el deterioro en la capacidad productiva de PDVSA que afecta seriamente su flujo de caja para administrar una enorme deuda y un angustiosa situación financiera (y económica) puesta en evidencia en la solicitud de renegociación de contratos con empresas contratistas, unido al proceso de descapitalización dad por caída de la inversión dado el peso fiscal puesto sobre PDVSA que la obliga a actuar como agente fiscal supletorio del gobierno. Por otro lado, leyes, decretos y una política cambiaria suicida de sostener un control de cambio y una tasa fija de cambio, se han unido a unido a la violencia revolucionaria para la destrucción del capitalismo y construcción del socialismo, proceso costoso por cierto, ha causado fuerte desinversión y desacumulación en el sector privado de la economía nacional y caída del valor agregado nacional, con lo cual se incrementa la dependencia de la economía de la balanza de pagos y del ingreso petrolero, todo lo cual junto a la expansión fiscal produjo un boom importador, propio de los booms petroleros, pero esta vez contracorriente e insostenible a todo evento por la descapitalización del sector privado. En conjunto, todos esos factores mencionados colocan un peso sobre la balanza de pagos que en las circunstancias actuales prefiguran una real crisis cuyo impacto inicial lo vemos en el derrumbe de las reservas internacionales, en un 30 % en el primer trimestre del año, paralelo a una economía que ya entra en un angustioso proceso de contracción. El “setting” es conocido y aparece como un remake de historias económicas recientes en las ultimas décadas precedidas de un boom petrolero. En estas condiciones, el llamado “blindaje económico y financiero del socialismo”, y lo hemos acotado varias veces, termino en otro una parafernalia de fuegos artificiales, destinado a objetivos políticos de corto plazo, y en un fiasco que se convirtió en profecía auto-cumplida tanto del gobierno como de la mayoría de los venezolanos que se acostaban cada noche encomendados a María Lianza para que el Presidente tuviera razón, y que fuese cierto el tal blindaje. Pero no fue así, el torniquete en CADIVI y la volada del mercado permuta, la presión inflacionaria, la escasez de bienes servicios, además de la recomposición del Presupuesto en un colosal endeudamiento, cuyo servicio luce insostenible bajo argumentos racionales económicos y financieros son apenas los fenómenos más visibles de que la economía ha comenzado a caminar por senderos peligrosos que afectan sobremanera su solvencia financiera. La realidad es más dura que las fantasía, allí están los mercados, no solo bloqueados por la cuasi parálisis de CADIVI, sino que el respiradero del mercado swap -permuta-, tiene su existencia bajo incertidumbre, entre otros porque la investigación que corre en Miami por la suspensión de un número importante de operaciones en ese mercado estaría develando consideraciones delicadas en cuanto a la sanidad de algunas de esas transacciones, en lenguaje popular y grafico, ese mercado aparentemente se “encochinó”.

El mercado permuta “encochinado”

La mayoría de los bancos americanos y europeos no desean transferir y recibir por “permuta”, de hecho el cierre de cuentas bancarias aumenta considerablemente, porque no consiguen moldear la legalidad de esas operaciones bajo sus legislaciones y códigos financieros, en virtud de que la tasa de cambio oficial es de 2.15 Bs por dólar, y pese a que la permuta no es un mercado cambiario en stricto sensu, a esas transacciones subyace una demanda de bolívares por dólares y viceversa. Empresas nacionales e internacionales no pueden irse por ese mercado swap o permuta porque sus códigos contables y otros aspectos legales de sus balances no pueden registrar otro tipo de cambio que no sea el de CADIVI, no solo por registro de pérdidas -que podrían ser hasta patrimoniales- sino por los efectos perversos causados en materia tributaria que ello pueda tener. Así, lo que es como concepto un mecanismo financiero normal -la permuta o el swap- colocado en la ley cambiaria para facilitar la venta de deuda venezolana denominada en bolívares (dólares) para ser canjeados por otros bonos venezolanos o argentinos en dólares (bolívares) y así obtener bolívares (dólares), se ha convertido ahora es un mercado gris, opaco en jaque porque es susceptible a ser utilizado como mecanismo de legitimación de capitales, cuyas transacciones podrían ser sujeto de sanciones en el sistema financiero americano e internacional. Muchas empresas venezolanas están hoy en guardia de que por esas transacciones les pueden cerrar sus operaciones financieras en bancos americanos y europeos. Algunos antecedentes son muy conocidos, y la raya de PDVSA por el maletín de los 800 mil dólares que fue decomisado en Argentina, según se desprende del juicio seguido con cargo de espionaje y condenados culpables, arrojo sombra sobre muchas transacciones financieras de PDVSA, por lo que las lupas de la Secretaria del Tesoro USA estarían activadas y muchos bancos estarían exigiendo el “enhanced due dilligence” suerte de mecanismo administrativo operativo destinado al reconocimiento de los orígenes y el destino de los fondos a ser transados, en este caso por la permuta de bonos venezolanos denominados en bolívares y dólares, y que es requisito bajo la legislación de la Ley Patriota, y otras regulaciones financieras en la Comunidad Europea y Japón, cada vez que hay que demostrar origen y destino de los fondos contenidos en transacciones financieras que podrían ser normales. El gobierno hizo un mal negocio cando decidió dejar el SEC, era más operativa y fácil de cumplir los requisitos de la “lupa” del SEC que la “lupa” de la Secretaria del Tesoro (Ministerio del Tesoro USA), porque este ministerio es el encargado de vigilar el cumplimiento de la Ley Patriota, legislación para la regulación financiera que nació del derrumbe de las Torres Gemelas de NY en Enero del 2002, como una suerte de red de vigilancia para definir y conocer el origen y destino de millones de transacciones financieras que cruzan los bancos americanos, dado que las investigaciones a propósito de ese evento terrorista arrojaron el conocimiento de utilización de fondos sin control que facilitaron la acción terrorista mencionada. Esa ley tipifica claramente que la vigilancia es para poder detener transacciones financieras que promueven la corrupción administrativa, el terrorismo y el tráfico de estupefacientes y armas, y evitar la legitimación de capitales que pudieran provenir de esos delitos mencionados. Desde entonces cualquier transacción financiera normal puede ser sujeto de investigación, con las respectivas consecuencias económicas y financieras que afectan operaciones económicas normales. Es precisamente lo que ocurre con la cuasi parálisis del mercado permuta, y que proyecta su prona desaparición, y obliga al gobierno a definir una política cambiaria más transparente y responsable, y claro esta asumir entonces el costo de la inevitable devaluación.

PDVSA en el mercado permuta

El mercado del “dólar swap” o permuta ha levantado entonces algunas nuevas restricciones y pareciera estar agotándose como mecanismo financiero sustitutivo del cambiario para obtener dólares al costo y precio del mercado. En ese marco político y legal a PDVSA el incentivo de participar en ese mercado era claro, al saber que cada dólar vendido al BCV le daba solo 2.15 bolívares, en cambio en el mercado permuta los bolívares se multiplican por tres (3) en una realidad económica de un fuerte endeudamiento de PDVSA no solo en el mercado de bonos corporativos sino de grandes deudas de corto plazo con bancos, y una voluminosa deuda a contratistas, sin dejar de lado la deuda contingente de los varios juicios en que está involucrada. Así comenzó su participación en ese mercado, pero como decíamos arriba operando en un plano de debilidad jurídica que hoy ese mercado conoce ampliamente. Esas nuevas restricciones y realidades financieras, algunas muy nuevas que vienen de las decisiones recientes de hace menos de un mes del G20, sobre todo aquellas relacionadas con los llamados “paraísos fiscales”, a los cuales ya se les decreto su desaparición como consecuencia del reordenamiento internacional del sistema financiero, inutilizan ese mercado para la obtención de dólares.

Racionamiento de dólares, los problemas del “permuta-swap”

El impacto de estas restricciones y la cuasi parálisis del mercado permuta, es un palo en la rueda y se suma a los mecanismos de racionamiento de divisas puestos en ejercicio por CADIVI, ya que la cacareado blindaje financiero resulto un fiasco y la merma de reservas internacionales en las últimas semanas producida por un colosal déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, indica que el gobierno extrema el racionamiento de dólares, el dólar swap (permuta) se dispara y la economía recibirá un poderoso impacto contractivo por la depreciación del permuta y que nos traerá más temprano que tarde una devaluación del dólar oficial, que ya es una necesidad operativa, financiera montería y fiscal. EL subyacente de todo este esquema contractivo y de parálisis de la economía es el déficit en cuenta corriente producida no solo por la caída de los precios del petróleo sino por desangramiento fiscal de las reservas internacionales vía FONDEN. Nada que no hayamos visto en el pasado, de manera que nuestras proyecciones gozan de la credibilidad de que otras veces este escenario es si se quiere rutina en estas condiciones económicas que hoy prevalecen sobre Venezuela.

La devaluación inevitable y un acuerdo con el FMI

Al gobierno en estas condiciones, de una tasa de cambio oficial en la cual su valor real hace destrozos en el ingreso personal el ahorro y en el flujo de caja de las empresas, y que al mismo tiempo impacta las cuentas fiscales, pero como es un agrio jarabe político, el gobierno ha preferido no morder la bala, no le queda otra que devaluar la tasa de cambio, y en el mejor de los casos establecer, de acuerdo a sus ideología restrictiva, un mercado cambiario de múltiples tasas, o en s defecto, liberar totalmente el mercado cambiario. Dado el impacto fiscal y de balanza de pagos que impondría esas fuertes correcciones tanto en el gasto como en la balanza de pagos, es conveniente que el gobierno prepare una misión de expertos y busque un acuerdo con el FMI, después de todo, el G20 acordó una asistencia financiera de un trillón de dólares para asistir financieramente las naciones en desarrollo. Claro para que esto se lleve a cabo, el gobierno tendrá que recoger mucho del discurso político corrosivo, y si la luna de miel que se observa con el gobierno de Obama quiere mantenerse, nada mejor que un acurdo con el FMI, además que aliviaría las fuertes restricciones que sobre la balanza de pagos imponen CADIVI y el debilitamiento del dólar permuta. La única salida: de la mano del FMI: pero habrán condiciones En esas condiciones anticipadas de balanza de pagos, al gobierno no le queda otra que ir al FMI, por asistencia financiera, aunque sea una anatema político, es un derecho de cada país signatario, y todo se prefigura como la única alternativa para resolver mas llevaderamente la crisis en la balanza de pagos y la crisis fiscal, y detener el colosal endeudamiento de los solicitados 37 mil millones de bolívares -que eran fuertes y hoy son muy débiles- de un masivo endeudamiento que la Asamblea Nacional le aprobó al gobierno sin que mediara el juicio racional y lógico de relaciones económicas básicas. Cualquier análisis económico somero le hubiera indicado al gobierno que ese masivo endeudamiento -aunque pudiera ser un esquema para que el BCV adquiere esos bonos en última instancia- tiene un poderoso efecto contractivo sobre la economía, muele y derrite el ahorro interno, inmoviliza el sector financiero y destruye el crédito a los sectores productivos y con ello limita la demanda de empleo porque lo destruye, y que en todo caso, el orden lógico para recuperar la economía era recortar el gasto público y estimular la inversión privada, y no lo induce el masivo endeudamiento, un brutal “crawding out físico” que fulminara el aparato productivo. Pero como, decía mu abuela, los comunistas no cosen puntada sin dedal, es probable que la agenda anticapitalista de destrucción de la empresa haya generado este desangramiento económico que trae inflación de dos dígitos medios, devaluación de la tasa de cambio a niveles ya muy superiores a la apuesta del 30% que se pensaba era la devaluación hacia principios de años, y una contracción de la economía con el correspondiente crecimiento del desempleo. A quien culpar entonces ¿?. A los precios del petróleo ¿ Pues no el gobierno debe asumir las consecuencias políticas por haber derrochado toda una fortuna de ingreso fiscal petrolero sin control ni contrabalance, de una degradación del gasto púbico y de los ingresos petroleros, de malbaratar y gastar irresponsablemente a toda discreción. Parte de la culpa debe ir a la Asamblea Nacional por abandonarse como cuerpo contrabalance del gobierno y por haberle aprobado el desgaste del ese enorme volumen de ingreso petrolero.

A dos años de la Independencia

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por Teódulo López Meléndez

Estamos ante dos bicentenarios cruciales, el del 19 de abril (2010) y el del 5 de julio (2011). La guerra fue extremadamente destructiva. Construir repúblicas sobre las ruinas es tarea harto difícil, como quedó demostrado.

Sobre las ruinas tendremos que construir una república. A un año y a dos años, no podemos esperar para comenzar la tarea edificadora. Debemos al mismo tiempo erigir independencia y las bases del nuevo edificio republicano, misión compleja para la cual debemos apelar a la imaginación creadora.

No puede ninguno de los dos bicentenarios envolverse en la muestra de misiles o en el desfile de milicianos. Resultaría insólito degenerar la palabra celebración a una muestra de militarización, no sólo por el ejercicio impúdico del poder por parte de una logia salida de las Fuerzas Armadas, sino también por la presencia de la militarización de una parte de la sociedad civil convertida en Guardia Pretoriana como la que acompañó hasta su final al dictador iraquí.

Los venezolanos estamos obligados con la historia y con los Padres Libertadores a que ambos bicentenarios se celebren en la civilidad, con actos de manifestación de la cultura, quizás como aquella célebre muestra que mi querido Juan Liscano montó en el Nuevo Circo de Caracas para agasajar la llegada al poder de Rómulo Gallegos.

Los venezolanos no podemos permitir la afrenta de celebrar ambos bicentenarios en medio de la distorsión y falsificación de la verdad histórica. Los venezolanos no podemos permitir, so pena de deshacernos en la ignominia, celebrar ambos aniversarios bajo un yugo. Si así lo permitiésemos habríamos perdido el derecho de honrar nuestro pasado.

Las leyes que se anuncian, las declaraciones que se pronuncian, la renovada aparición de muchos “Pedro Estrada” que ahora no ejercen desde las “Seguridad Nacional” sino desde los curules de un parlamento que no merece tal nombre, deben conllevar al surgimiento de un gran movimiento nacional de rescate que me permito denominar “Operación Bicentenario”.

“Vuelvan carajos”, gritó Páez, no “Vuelvan caras”, como a algún historiador gazmoño se le ocurrió en mal momento. Quizás desde allí no llamemos a las cosas por su nombre y busquemos edulcorantes y recurramos a viejos elementos definitorios obsoletos. “Unidad, Unidad”, grita algún grupo en un strip tease elocuente, pero sin plantear para que se quiere tal unidad y cuales son los propósitos de esa unidad y que se va construir a partir de esa unidad. La “unidad” por sí misma no resuelve nada. En alguna ocasión titulé un artículo “La unidad es nociva para la salud”, queriendo remarcar un ángulo específico, el del silencio contemporizador en aras de evitar el choque de las ideas. Pero allí no queda todo, a pesar de Arturo Uslar Pietri lanzar la palabra “pendejo” como válida en unos medios de comunicación regulados por mojigatos en los cuales “no se permiten malas palabras”, todavía no se puede decir allí mismo para definir a algunos “invitados predilectos” que van a las entrevistas sin tener nada que decir, o peor, que van a las entrevistas a torear, a evitar comprometerse, a pasearse en la estratosfera de las evasiones criminales y creativas de confusión en un país en precario estado psicológico.

Si nos permitimos la aberración en los bicentenarios ya ni Bolívar ni Sucre serían capaces de redactar constituciones para reacomodar las piedras y Andrés Bello terminaría en Chile y Vargas no tendría garganta para poner en su sitio a Carujo. Seríamos indignos de todos ellos. El pensamiento debe manifestarse delineando lo que será la democracia de este siglo. La acción debe manifestarse sin desesperaciones, pero constante y sin la evocación enojosa y condenable de “trapos rojos”. No se combate lanzando masas a la represión. Hay que saber que el poder de fuego del régimen es infinitamente superior. Hay que mellar, con objetivos alejados de lo grandilocuente, pero buscando el objetivo final: la celebración de los Bicentenarios en civilidad, en cultura y en libertad.

Se llama tácticas, por si alguno no lo sabía. Todas ellas envueltas en lo que se llama estrategia, por si alguno no lo sabía. El envoltorio que propongo es el arribo a los bicentenarios. Hagamos de los bicentenarios el gran objetivo nacional. Qué los bicentenarios inspiren al país. Que el espíritu de los bicentenarios sirva para inflamar la voluntad republicana que aún ve a Emparan uniformado de Capitán General pasando revista a las tropas de ocupación interna.

Se lo debemos a los padres de la república. Démosle de regalo a ellos y a su herencia dos grandes celebraciones de la inteligencia, de la cultura, de un nuevo aliento de país que busca la ciencia y la tecnología, el espíritu y nuevas concepciones, la política redimida de la mediocridad, unos hombres dignos dirigiéndonos hacia el futuro.

teodulolopezm@yahoo.com

¿Cacerolazo en La Habana? Toque de Sartén

yoani

cacerolazoPor Yoani Sanchez

Las viejas herramientas para alimentar a la familia logran convertirse –llegado el caso– en la boleta que no podemos dejar en la urna y en esa mano que no nos atrevimos a levantar en la asamblea. Cualquier objeto sirve, si de exigir espacios se trata: una tela que se saca al balcón, un periódico que se blande en público o una cazuela que repiquetea junto a otras. El gran coro metálico que forman las cucharas y las sartenes, pudiera ser –este primero de mayo a las 20:30 horas– nuestra voz, decir aquello que tenemos trabado en mitad de la garganta.

Las restricciones para entrar y salir de Cuba han durado demasiado tiempo. De manera que haré sonar mi olla por mis padres, que nunca han podido cruzar el mar que nos separa del mundo. La sinfonía de las cacerolas la entonaré también por mí misma, obligada a viajar sólo virtualmente en los últimos dos años. Apretaré el ritmo de la cuchará cuando piense en Teo, condenado a la salida definitiva si se le ocurriera subir a un avión antes de los dieciocho años. La haré repiquetear por Edgar, que está en huelga de hambre después de siete negativas a su solicitud de permiso de salida. Al final del concierto de metales le dedicaré un par de notas a  Marta, que no obtuvo la tarjeta blanca para conocer a su nieta que nació en La Florida.

Después de tanto darle al fondo de la cazuela, probablemente ésta no me sirva para freír ni un huevo. Por el necesario “alimento” de viajar, moverse libremente, salir de casa sin pedir permiso, bien vale la pena romper todos los implementos de mi cocina.

Entropía, información y caos social en Venezuela

entropia

Por Andrés Moreno Arreche*

Hace diez años Venezuela transita por un escenario de caos social, aunque paradójicamente se trate de un caos por etapas y en cámara lenta. La Quinta República es el nombre de esa entropía y las políticas asumidas desde 1999, los instrumentos impulsadores de una crisis, considerada necesaria desde la óptica revolucionaria, calificada de forzosa según los opositores al modelo propuesto desde el Poder Ejecutivo. Indiferentemente la postura ideológica que se asuma, se trata de un conflicto que ha sido planificado, organizado y ejecutado siguiendo las pautas doctrinales de El Arte de la Guerra.

En este segundo ensayo nos formulamos dos inquietantes preguntas a las que pretendemos dar respuesta ¿Cómo se manifiesta en la sociedad venezolana la entropización generalizada que vive la población? ¿Cuáles son los signos y los síntomas de la ‘sobrecarga depresiva’ en el espacio psicosocial venezolano?

1.- Una aproximación epistemológica necesaria.

La entropía (concepto que definimos en nuestro ensayo “Venezuela y las leyes del Caos Social”) es un evento dinámico que crece sin cesar en las estructuras fundamentales de la sociedad venezolana actual. La entropía social se sustenta en el Segundo Principio de la Termodinámica, el cual predice que con el tiempo suficiente, se produce el decaimiento irreversible de todas las estructuras sociales, pues… “lo ordenado dejará de serlo, tarde o temprano, dando paso al desorden”. Pero aunque este principio es lapidario y finisecular, todavía se agitan a nuestro alrededor miles de sistemas sociales complejos que de una forma u otra muestran un alto grado de orden. La vida en todas sus manifestaciones es un ejemplo. Las instituciones sociales, también.
La aparición de sistemas complejos en la sociedad, eso que identificamos como instituciones sociales, ONG’s, partidos y grupos, aparentemente actúan en forma similar a las estructuras de los sistemas cerrados, comunes en la naturaleza de las cosas, que son influenciadas por los principios de las ciencias exactas, pero a contrapelo de aquéllos, las sociedades en tanto sistemas abiertos, intercambian información además de energía y materia. A partir de sistemas sociales simples, aún en aquellos alejados del equilibrio institucional, la vida de las sociedades se autoorganiza de formas sorprendentes. La Segunda Ley se impone, pero mientras tanto se manifiesta un vórtice social: La emergencia espontánea de lo complejo.

La entropía no es otra cosa que una función de las variables que definen el estado de un sistema, cualquiera éste sea. La sociedad, la política que se hace y los elementos psicológicos y psicosociales que participan en la misma, también forman parte de un sistema social (Parsons, 1951), que se caracteriza por ser parcialmente cerrado y parcialmente abierto; ya que en el ámbito de lo humano o de lo social no pueden existir sistemas absolutamente cerrados.

Con el fin de anticipar hacia donde queremos llegar, es el momento de establecer una analogía que puede resultar interesante a los efectos del posterior tratamiento del tema: que la entropía es a las ciencias de la materia, lo que el cambio social o histórico es a las ciencias humanas.
En el plano de lo político, sobre todo cuando han dejado de existir los “votos cautivos”, los políticos no suelen tener en cuenta que cuando un voto se aleja de la disciplina electoral, no solamente se ha perdido ese voto, sino que el mismo ha sido ganado por la oposición. Nada se pierde, todo se transforma, es una afirmación falsamente materialista, que tiene su origen en una Ley química de Lavoissier, que también nos interesa, pero que es incapaz de concebir la nada y la muerte como un modo de final feliz para evitar la nada absoluta. También, esta existe en política y se expresa con la pérdida del votante —biológica y cívicamente muerto— que figuraba como cautivo en las plantillas de alguna expresión electoral. Es evidente que sería un desatino intelectual considerar a los nuevos empadronados como reemplazantes de aquella pérdida, ya que si bien, en términos de probabilidad, uno o más de uno reemplazará al muerto en la intención posible de voto, sin embargo no se tienen en cuenta las diferencias generacionales y situacionales de expresar la voluntad electoral por parte del soberano (Hobbes, 1651).

Asimismo, psicológicamente hablando, la pérdida de energía psíquica —o corporal— se traduce en lo que Freud llamó el instinto de muerte, que aunque no es universalmente aceptada, sinembargo es imposible negarla por el simple hecho de que todos los humanos nacen para terminar muriendo (Carpintero, 1997). Por otra parte, las ciencias sociales —especialmente en este caso que nos ocupa que son la historia, la política y la psicología— no pueden olvidar los principios de reversibilidad e irreversibilidad que genera el concepto de entropía.

Tanto los políticos como los analistas de la política —y sobre todos los que lo hacen desde la psicología— no pueden ignorar el sentido de la entropía producida por diversas razones, entre las que deben considerarse variables de orden objetivo/subjetivo como el estado de la economía, el respeto por las libertades individuales, el estado de dependencia o independencia en que se encuentre la Justicia y el Parlamento, etc.; como así también variables de estricto orden subjetivo —aunque no por eso desafectadas de las cuestiones objetivas— como son las motivaciones, el estado que transita la economía de «bolsillo» y la saturación por la permanencia o cristalización de un sistema o forma política de gobierno. Si esto no fuera así, bastaría con guardar los resultados de la primera elección de cada país y ya se tendría gobernante —o sistema de gobierno— «para la eternidad». Lo cual, sin duda, es un verdadero disparate, no solamente intelectual, sino también político en su sentido estrictamente republicano.

Si rescatamos estos conceptos —instinto de muerte y compulsión a la repetición— del ámbito de lo teórico y de la práctica clínica, y los trasladamos al campo de los fenómenos sociales en general y al de los hechos políticos en particular, entonces nos muestran en forma casi continua que existen acciones que suponen verdaderos suicidios políticos, tanto de dirigentes como de organizaciones partidarias ¿Qué es lo que lleva a un dirigente o candidato político a hacer lecturas disparatadas de la realidad que, obviamente, terminan en rotundos fracasos?

Algunos analistas suelen hablar de entornos siniestros y manejables, pero más allá de esta explicación simplista, una persona o un grupo, frecuentemente, llegan a alcanzar niveles altos de poder político. Esto implica que en su momento llegan a tener un claro principio de realidad, pero después de un tiempo acometen las más insensatas acciones que les hacen perder rápida —o lentamente— el terreno duramente ganado en las luchas por el poder.

La historia está plagada de estos episodios, llámense los antiguos Imperios: Persa, Romano, Germánico, Carolingio, etc., o bien tomen el nombre y apellido de demócratas o dictadores que pretendieron perpetuarse en el poder por sí mismos, o a través de sistemas «que duren un milenio» (Hitler). La historia es elocuente y lapidaria, éstos terminan cayendo desde la cima más alta del poder al espacio llano del pueblo; en otros casos han perdido la cabeza a manos de aquéllos que durante un tiempo —largo o corto, no importa cuánto— acataron sus mandatos.

En este caso, creemos que es válida la explicación que proporciona la entropía. La energía que se tuvo en un principio se agota, incluso se degrada en formas de gobierno corruptas y en otros casos llega a la cristalización paralizante, con lo cual ya poca vida le queda. Pero no solamente la energía del gobernante se degrada o se agota, lo mismo ocurre con la energía de los pueblos, los cuales parecen saturarse de las consignas cuando ya han sido logradas o cuando no hay nada nuevo que ofrecerles.

Este fenómeno político-social, se puede explicar por medio del concepto de entropía, ya que existe una dispersión de la energía que no se puede retomar y entonces, cuando el organismo se ha quedado sin energía, irremediablemente se muere. Esto no es una metáfora tomada de la biología, es una realidad que ocurre en todo cuerpo social y que permite explicar la desaparición de sistemas políticos que se creían indestructibles. El llamado comienzo del séptimo año no es gratuito. Como tampoco ha sido gratuito ni azaroso el sentido dado a las constituciones políticas que impedían la reelección del mandato de los gobernantes. No tenían por objetivo preservar incólume la figura del gobernante, su objetivo era dar al pueblo la posibilidad de buscar algo nuevo en materia de gobierno, aunque después de algún tiempo cayeran en la compulsión a la repetición e hiciese retornar al antiguo gobernante.

Para el contrastar el caso venezolano, nada mejor que los actuales renacimientos nazis o stalinistas que se están dando por toda Europa y que, en América Latina, se vienen expresando como moneda corriente con múltiples dictadores y pretendidos demócratas —o malos aprendices de tales— de raigambre populista que han entrado en la moda de institucionalizar las reelecciones. Es como si el calor, retomando el principio termodinámico, cuando se ha tornado mecánico, es imposible de que vuelva a tener la misma cuota ni calidad original, de aquel que llevó a la cúspide política de gobierno al interesado, al quedar convertido, por esta razón, en un mero proceso mecánico haya perdido el sentido mesiánico que daba calor —y color— a una postulación política.

Este fenómeno de desgaste de energía, no solamente se puede ver en quienes detentan o han detentado el poder; también les ocurre a los dirigentes de la oposición que —al igual que los astros— llegan a un cenit y luego se eclipsan políticamente. Es evidente que la habilidad de un político —y de los analistas que lo aconsejan— tendría que apoyarse en la acertada lectura del imaginario y de los imaginarios que circulan por su espacio social; pero la experiencia nos indica que no es habitual que se produzca de este modo la conducta política en el gobernante. Al contrario, es frecuente que el político o el partido político que ocupa el poder pierda toda o gran parte de la capacidad para entender las exigencias actuales de sus gobernados, que manifiestan otras necesidades distintas a las que lo llevaron a la cima del poder público.

Félix Luna lo explica de esta manera:

“La sensualidad del poder, el aislamiento del gobernante, la certidumbre continua, pueden ocasionar dificultades. El político que triunfó levantando una bandera seductora no se da cuenta que su causa se marchita. Está cada vez más solo y la realidad, que antes intuía o conocía, se convierte en una abstracción modificable por la voluntad”.

Como vemos, el marchitarse de una causa también tiene una explicación orgánica, es la falta de energía para continuarla o reemplazarla por otra que sea más convincente y que responda a las reivindicaciones del electorado.

Comprender los orígenes de la complejidad social venezolana no es fácil. Tampoco su ‘punto de quiebre’ o de inicio, pues lo que asumimos como complejidad social se halla a medio camino entre el orden y el caos. La entropía, entonces, juega un papel importante en esta exploración de los fenómenos sociales dinámicos, así como también lo es el Primer Aserto de la Ley de la Termodinámica, el cual sostiene, e incluso demuestra matemáticamente, que …”la entropía siempre es ascendente”. Por lo tanto, la entropía es una magnitud a tener en cuenta cuando analicemos las propiedades de la evolución temporal de sistemas sociales, incluso los divergentes entre sí.

Matemáticamente, la entropía es el valor medio de la autoinformación (llamada también información subjetiva), y ésta, referida a un suceso social se define matemáticamente así:
I(Ax) = -log(px)

No es nuestra intención abrumar al lector con complicados cálculos algorítmicos. Tan sólo mostrar que en tanto fenómeno social perceptible, la entropía también posee características que pueden ser cuantificadas y que le dan consistencia ponderable a su cualidad: Es una magnitud.
Pero en el análisis entrópico del comportamiento de los grupos sociales hay que considerar una variable supremamente importante: la diversidad. Ramón Margalef nos aporta un enfoque por demás maravilloso sobre este concepto: “La diversidad es una expresión de la estructura resultante de la forma en la que interaccionan los individuos del sistema social”. La diversidad, entonces, no sólo explica el fundamento epistemológico de la entropía, sino que se transforma en un elemento necesario en el sostenimiento de una estructura social compleja: Si la diversidad social es reducida, las posibilidades de mantener una estructura social compleja se reducen, si la diversidad es muy elevada, será difícil mantener la funcionalidad del aparato social, a menos que otras propiedades de la estructura social se modifiquen adecuadamente.

Para muchos analistas y psicólogos sociales existe una relación muy estrecha entre la diversidad social y la forma en que las distintas estructuras del sistema social se relacionan entre sí. Ello puede expresarse mediante una medida de conectividad. Se ha demostrado que existe una clara relación decreciente en la ecuación social: a mayor diversidad social menor conectividad entre sus integrantes, pero en investigaciones más recientes sobre movilidad social, estructura y comportamiento grupal se observa una relación aún más acusada entre el número de individuos y la conectividad. Estas relaciones se manifiestan a través de los medios de comunicación social y de otros medios de comunicación alternativo, como la Internet, y expresan el balance existente entre el número de distintos elementos que integran el sistema social (ya sean grupos, asociaciones o instituciones) y el grado de relación directa que existe entre dichos elementos sociales. Para que los grupos sociales logren un buen funcionamiento, si el número de individuos se hace mayor, la flexibilidad social necesaria se obtiene haciendo menos rígida la relación entre las partes o, lo que es lo mismo, reduciendo los valores de extrusión de la conectividad grupal.
Estos postulados sociológicos confirman que para comprender adecuadamente la compleja movilidad de un sistema social necesitamos alguna medida en la que se introduzca el grado de relación entre las partes, vale decir, la cuantificación de la conectividad entre los individuos de un conglomerado o cualquier otra organización social. Apuntamos en el ensayo “Venezuela y las Leyes del Caos Social” que… “la entropía de un sistema social crece asintóticamente hasta alcanzar su máxima valoración” lo cual equivale a decir que la evolución espontánea de los colectivos sociales conducen, inevitablemente, hacia un estadio de desorden máximo: El caos social.
Los sistemas sociales complejos y los desarrollados que evolucionan hacia ese estadio de máxima entropía presentan una distribución no uniforme de los miembros que la integran, así como también de las organizaciones que estructuran la red intra institucional que le da corpus, mientras que en los sistemas en los que no hay interacción sustantiva entre los elementos que la integran, ni entre éstos y el entorno macro social (típico de los sistemas sociales aislados) se evoluciona más rápidamente hacia el estadio de máxima entropía. Sin embargo, el intercambio de información fluida, dinámica y de doble vía se presenta con más desarrollo cuando los sistemas sociales son más complejos. Las más de las veces, este intercambio de información es muy simple (un saludo, una conversación informal), en ocasiones es más sutil pero no por ello menos trascendente (una mirada de aprobación o de rechazo, el aislamiento grupal o el reconocimiento social) A todo evento, la elaboración, emisión y recepción de los mensajes está detrás de la mayoría de los fenómenos sociales que nos rodean.

Por décadas, la Teoría de la Información ha intentado cuantificar la magnitud del impacto del intercambio de información en el desarrollo de los conglomerados sociales; a pesar de los innumerables esfuerzos que la ciencias sociales han destinado al logro de ese objetivo, es en las ciencias exactas donde se han producido interesantes hallazgos que permiten construir un sustrato válido y comprobable a los postulados de la Teoría de la Información. Los estudios sobre información mutua y función de correlación (Li 1999) son un referente obligado para quienes deseen profundizar aún más en ese campo.

2.- Entropización de la sociedad venezolana.

Sociedad y caos.

Turbulencia política, desórdenes sociales, caos financiero, la sociedad entera sumergiéndose en una situación caótica, transición a la democracia o caos, son expresiones utilizadas de manera cada vez más recurrente por analistas políticos y especialistas en ciencias sociales para intentar explicar el acontecer de una sociedad enfrentada a una crisis profunda que se reproduce en todos los niveles y espacios del entramado político, económico, social y cultural del país. Una sociedad institucionalmente desarticulada que, sin embargo, muestra algunos intentos por arribar a un nuevo orden surgido de la misma condición caótica en la que se encuentra.

Hemos afirmado anteriormente, y lo reafirmamos aquí, que en los sistemas sociales, así como en los sistemas naturales, la presencia y el consecuencial aumento de la entropía es un proceso constante. La entropía social, por otro lado, proviene tanto de la dinámica de los sistemas internos de las sociedades como de medios externos a ella. De hecho, en los sistemas ambientales se pueden identificar dinámicas caóticas que son fundamentalmente generadoras de entropía; es el caso de fenómenos como El Niño, el ciclo eruptivo del vulcanismo, la aparición periódica de pestes, etc. En los sistemas sociales, tales dinámicas caóticas están precedidas por una prolongada etapa de entropización, en las que se evidencias las contradicciones de forma y fondo, que conducen a estadios sociales totalitarios y centralizadores, que no son más que la manifestación evidente de una entropía social latente.

La entropía social es, por acción y definición, un fenómeno cíclico, complejo y dinámico, a partir del cual puede afirmarse que toda sociedad tiene en sí misma el germen de su diversidad, de su progresión, pero también del caos necesario para engendrarlos. Esta predestinación puede deberse a infinidad de factores, pero son los factores de orden político aquellos que más profundamente inciden en el desempeño entrópico y ulteriormente caótico de los conglomerados sociales.
El sistema-sociedad es como un sistema biológico evolucionado. La materia social que lo integra se compone de la materia viva de los seres humanos, más la materia inerte en forma de objetos y bienes que los seres humanos han incorporado al sistema con su trabajo. La sociedad es un similar a un sub-sistema biológico en crecimiento, por lo que necesita consumir y degradar energía para integrarse, estructurarse y diferenciarse del medio ambiente. El desarrollo y crecimiento del sistema-sociedad no son homogéneos. Las partes más estructuradas, más integradas y más diferenciadas, es decir, las menos entrópicas, son las más inestables y las que guardan mayor desequilibrio con el ambiente.
Esta contradicción del sistema-sociedad entre el crecimiento, estructuración y desarrollo, por una parte, y desequilibrio e inestabilidad por la otra, es fundamental para entender y prever la extinción de partes del sistema-sociedad o de la totalidad del sistema. Llegado el momento en que no se puede mantener el desequilibro y la diferenciación del sistema, sobreviene la destrucción del mismo; tal como sucede con la muerte de los organismos vivos.

Todas las manifestaciones de la violencia, las guerras, la destrucción ambiental y otros aspectos negativos de la conducta social, resultan de la contradicción entre desarrollo, integración y entropía negativa, dentro del sistema en crecimiento y la tendencia del universo hacia la entropía total.

Por ello, la ‘entropización’ de la sociedad venezolana, que se inició con el advenimiento ‘caótico’ del golpe de estado de 1992, no es más que un fenómeno cíclico-imperfecto, más o menos dramático en relación directa con la estabilidad de las instituciones y la madurez social de los individuos, que se sucede más como consecuencia de múltiples procesos y menos por la causa de un fenómeno social aislado. Trasladado este concepto al ámbito de la sociología, se habla de entropía social como aquella doctrina que refleja el avance inevitable de las sociedades hacia su ocaso y degeneración, de la misma manera que la energía cósmica se disipa. En definitiva, la entropía social se asocia a la degradación de la energía institucional y la generación del desorden necesario para el resurgimiento de nuevas y más perfectas organizaciones sociales.
En esta tesitura, y atendiendo a la temprana edad e inmadurez emocional de nuestro país, toda crisis social, económica y política forma parte de un escenario en el cual actúan tres fuerzas antagónicas entre sí: El orden constituido, que defiende y sostiene los procesos controlentrópicos; la oposición, que persigue el derrumbe de dicho orden para reemplazarlo por el suyo propio; y la tendencia hacia un aumento de la entropía social que genera todo conflicto social.

La crisis, en particular la económica, ya está influenciando a los sistemas sociales latinoamericanos, con especial énfasis en los enfoques políticos populistas de todos los países de la subregión y ello seguramente generará tensiones más profundas en la siempre difícil y conflictiva relación entre los Estados y los países al Sur del Río Grande, ya que las sociedades de éstos demandarán acciones más eficientes y transparentes de sus gobernantes, mientras éstos no van a disponer, ni de los recursos económicos ni de los programas políticos sustentables para responder. Para muchos analistas de la psicología social latinoamericana, y también para los economistas expertos en el impacto de las medidas macroeconómicas de corte populista, es previsible un aumento de la frustración y del descontento popular y por ello, la generalización de actos de protesta y violencia social.
Esta situación será el caldo de cultivo ideal para que grupos tradicionalmente enfrentados a la institucionalidad y a la legalidad de las sociedades (terrorismo, guerrilla, narcotráfico, trata de blancas y de niños, contrabando, lavado de dinero) incrementen sus actividades y provoquen el surgimiento de ‘vórtices sociales’ que podrían adelantar o incluso precipitar una situación caótica generalizada. Las sociedades que estén mejor equipadas en lo económico pero esencialmente en lo ético para enfrentar la crisis, es decir, aquellas sociedades que tienen mayores niveles de institucionalización, abordarán el inminente paso de la entropización hacia el caos en forma más adecuada, pues tendrán a su favor la solvencia institucional de una estructura social con fundaciones éticas consolidadas y una población enraizada en valores mutuamente compartidos y practicados.
El surgimiento, o más acertadamente, la imposición desde adentro de las sociedades de ‘vórtices caóticos’ se compagina con el enfoque que hemos sostenido en párrafos anteriores: Dentro de un sistema social cerrado la exposición de los hábitos negativos – energía cuántica inversa – tiene un desgaste sin recuperación, que dependiendo del estadio evolutivo, del crecimiento y la madurez de la sociedad, se puede extrapolar a un ocaso irremisible, a una crisis terminal desde la cual, y una vez superado el trauma de tan largo sometimiento, habrá un renacimiento o reencuentro con otros valores humanos.

Derecho y caos.

Ambos conceptos parecen irreconciliables y antitéticos, pero las actuales investigaciones del Derecho en la postmodernidad, junto al nacimiento de las diversas teorías sobre el caos contribuyen a entender la evolución de éste en el Derecho, el más importante de los sistemas de control social. El Derecho postmoderno es, a no dudar, un sistema altamente complejo que mantiene su complejidad en los subsistemas que aplican tanto a una Nación como a una región, a una comunidad o al mismísimo Derecho Internacional, que como meta-sistema, contiene a los otros como subsistemas de sí mismo.
Ese sistema es un mecanismo de control social, e indirectamente de control ecológico, pero la sociedad que controla el Derecho y el subsistema ecológico sobre el que influye indirectamente se han vuelto extraordinariamente complejos, en especial a partir del avance de la comunicación digital y satelital y los progresos sostenidos de la biotecnología.

Bolz afirma que…”cuanto más complejo es un sistema, tanto más resulta imposible su conducción consciente”, lo cual significa que cuanto más compleja es la sociedad, tanto más posible es una decisión fallida. Por ello afirma Bolz que los sistemas sociales deben abandonar para siempre los modelos físicos de organización y darle puerta franca a conocimientos como la biotecnología y la teoría del caos.

El legislador postmoderno se enfrenta a la posibilidad cierta de que sus decisiones, antes que establecer un equilibrio social, conduzcan hacia imprevisibles fluctuaciones de consecuencias terribles, porque es muy común en nuestro mundo postmoderno la toma de decisiones en situaciones de desinformación parcial o de información insuficiente, creándose en la práctica el paradigma mediante el cual el presente no tiene tiempo para la razón.

El sentido de los sistemas complejos no es el resultado de proyectos ordenatorios. La afirmación de Bolz es tajante: “El orden planificado es una trampa de la razón”, por ello que modificando los hábitos adquiridos por nuestros juristas a través de una jurisprudencia acumulada de más de veinte siglos, se podrá cambiar la base del paradigma determinista, mecanicista, que opera linealmente con los conceptos de causa y efecto, imputación y sanción, pues cuanto más complejo es un sistema social, tanto menos se le puede regular mediante esquemas de pensamiento lineal. Ilya Prigogine afirma, en “Regresa el poeta de la física” que ”En el lugar de la razón planificadora tiene que aparecer una nueva apertura para procesos de auto organización jurídica”. Tal vez por esa visión es que puede decirse que el derecho está en el camino de la utopía de la razón planificadora.
Pero no todo lo que llamamos caos, es decir a lo que no podemos comprender, es caos verdadero, pues el caos se reconoce como realidad disipativa, vale decir, el mundo de la dispersión y la división. Caos es la apariencia que presentan situaciones de muy alta complejidad, no siendo necesariamente opuesto a ‘orden’. Los ordenamientos complejos de la economía postmoderna y los sistemas dinámicos que le imprime la sociedad al Derecho se hallan al borde del caos y se regeneran a través de él. Y entonces surge una de las afirmaciones más hermosas y al mismo tiempo más terribles, de la pluma de Bolz: “Sin caos no hay libertad, y sin ella es imposible el imperatur legis”.

Así concebido, el antiguo dilema filosófico, referido a cómo es posible el libre albedrío en un mundo dominado por leyes naturales, encuentra una sorprendente solución cuando los sistemas legales deterministas muestran un comportamiento caótico; y es entonces ese caos el espacio que se construye la libertad individual en medio de las leyes. La investigación sistémica del caos en el Derecho ha conducido a dos entendimientos fundamentales. El caos tiene un orden oculto y el orden puede transformarse en caos. Concibiéndolo de esta manera, la teoría de los sistemas disipativos, el constructivismo radical y la cibernética de tercera generación posibilitan comprender a la sociedad como un sistema nervioso complejo y vivo, con decisiones normatizadas y decisiones descentralizadas, en el que los subsistemas de control político funcionan como una sinapsis o multitud de individuos que actúan en paralelo y de forma simultánea, a partir de reglas sencillas, para hacer emerger un comportamiento colectivo inteligente susceptible de resolver los problemas que se plantean en las comunidades.

Erwin Laszlo ha señalado, a propósito de este tema, que de tiempo en tiempo, las sociedades entran en un estado caótico, que él no lo asocia con la anarquía (uno de los Disparadores del caos que analizaremos en el próximo ensayo) sino más bien con la ultra sensibilidad social como manifestación visible o preludio del cambio. “En una condición caótica” – afirma Albert Ross en ‘Sobre El Derecho’, p.p.87 – “la sociedad es sensible a cualquier pequeña fluctuación, a toda nueva idea, nuevo movimiento, nueva manera de pensar y actuar”. Una afirmación que convalida Francis Bailleau en su libro ‘Les mutations desordenées de la société francaise / 1991 p.682,
“Cuando las relaciones ente individuos que componen una sociedad cesan de estar marcados por los ritmos y por la participación en valores comunes, la noción de anomia permite definir un momento característico del cambio social.”

José V. Rubio, en su obra ‘Pedagogía del caos’ advierte que un jurista ignorante o al margen de las características de la época, de la condición que adoptan los fenómenos y las formas de aproximación social que se configuran alrededor de ellos no podría comprender este tipo de procesos, y ante la posibilidad de que un sistema social (y su subsistema jurídico) se dispare en múltiples direcciones y lejos del equilibrio, y de que sus elementos adquieran mayor autonomía jurídica, y de que el comportamiento global se haga cada vez más impredecible puesto que no exista alguien o algo que ejecute un proceso controlentrópico positivo, el jurista podría sentirse que asiste al nacimiento de un subsistema legal novísimo y de alto poder destructivo sobre toda jurisprudencia.
Ralph Losey, en un trabajo divulgado recientemente por Internet, afirma que el sistema del Derecho Continental, originado por el Código Napoleón, está basado en leyes, en normas estáticas escritas, mientras que el derecho británico, el Common Law aunque incluye leyes está estructurado esencialmente en el Derecho del Caso, en decisiones tomadas por los jueces considerando hechos únicos en las que se interpretan las leyes originarias o fundamentales. Losey cita al juez Aldisert (Juez de la Corte de Apelación estadounidense del Tercer Circuito) quien señala que el epicentro legislativo del Common Law es la adjudicación de casos específicos y que por esta razón es inherentemente flexible y cambiante con el tiempo y las circunstancias.
A medida que las organizaciones sociales se transforman de pirámides a redes, la forma esencial en la toma de decisiones también cambia y pasa de ser un flujo vertical a un orden horizontal en el que todos los implicados en un caso negocian a partir de las leyes y sobre todo, a partir de casos específicos, con toda su carga subjetiva e interpretativa de la Ley.

El creciente y sostenido uso de los métodos alternativos para la solución de conflictos, junto con el incremento en la atribución de facultades y mecanismos alternativos a los jueces, amén de la mayor delegación legislativa, son demostraciones de cómo el derecho se legisla y se reorganiza al borde del caos social. El entendimiento fundamental, que consiste en apreciar que en el caos hay un orden oculto y que del orden puede sobrevenir el caos, incide en que en las legislaciones y en los tribunales postmodernos se utilicen cada vez más las cuatro reglas básicas del manejo del caos social:

1.- La mutación de organización a orden espontáneo. 2.- La auto organización social por encima de la planificación. 3.- La estabilidad dinámica de la norma versus la estaticidad normativa de la ley dentro de un contexto flexible e interpretativo y 4.- La autonomía judicial del juez con dependencia exclusiva en la retroalimentación del entorno.

Ahora bien, el sistema jurídico, tanto en la perspectiva antigua, cuanto en la moderna, presenta una estructura jerárquica de sus elementos y conforma un universo cerrado y autosuficiente. Nada hay que sea derecho fuera del sistema y todo lo que integra el sistema es derecho. En la perspectiva posmoderna, en cambio, es visto como un sistema abierto. Las diferencias, según el modelo que se adopte (cerrado o abierto), resultan importantes no sólo respecto de la definición del derecho, sino también y principalmente, por las consecuencias que se siguen de la elección.

Es necesario tener en cuenta que, para poder definir un sistema abierto es necesaria la definición de una función del sistema, vale decir, del objetivo general del mismo. Asimismo corresponderá delimitar la estructura del sistema, compuesta de aquellos elementos permanentes del mismo que se relacionan con la función. Y, deberá prestarse atención al entorno, es decir, a todo aquello que desde fuera del sistema interactúa con él, tanto sea lo que permita su funcionamiento o que tiende a impedirlo.

Si realizamos esas investigaciones sobre los sistemas jurídicos existentes y actuantes en la actualidad, especialmente en países desarrollados y en algunos en desarrollo como Venezuela, y también en el sistema del derecho internacional, observaremos diáfanamente las características que, para otras áreas de la realidad, exhiben los que Ilya Prigogine denomina “sistemas lejos del equilibrio” y que por ello se están produciendo bifurcaciones que hacen que cambien sus características y adquieran nuevas y distintas.

Los sistemas sociales, económicos y políticos en los que vivimos inmersos están crecientemente “estresados” y más tarde o temprano sus caminos evolucionarios tienen que bifurcarse. Ahora bien, lo que Prigogine denomina el punto de bifurcación es el momento en que un sistema salta a un nivel superior de organización o se desintegra por completo, tal como conceptualiza Erwin Laszlo en el Capítulo 3 de su obra:

“..Habrá un período de transición en el que los sistemas complejos que hemos creado se bifurcarán. Sería conveniente saber qué significa esto y cómo encararlo. Familiarizarse con el nuevo significado de la palabra bifurcación es uno de los conocimientos fundamentales de nuestra época… El signficado básico de bifurcación es un súbito cambio de dirección en la manera en que los sistemas se desenvuelven… Las bifurcaciones se desencadenan cuando sistemas complejos están sobre tensionados, más allá de su umbral de estabilidad. Hasta ese punto el comportamiento de los sistemas es relativamente ordenado, hay oscilación periódica, es decir movimiento alrededor o hacia determinado estado, o estabilidad en uno u otro estado. Pero más allá del punto crítico, el orden se rompe y el sistema cae en el caos. Su comportamiento ya no es predecible, aunque tampoco es enteramente azaroso. En la mayoría de la clase de sistemas complejos el caos da paso, por último a una nueva variedad de orden… Nosotros mismos y las estructuras ecológicas, sociales, económicas y políticas en que vivimos constituímos sistemas complejos. Estas estructuras se desenvuelven y tarde o temprano sus vías evolutivas se bifurcan. Nuestro mundo está sujeto a a súbitos y sorprendentes cambios de fase…”.

De allí que en nuestra época, como señala Fernández Vicente el Derecho en su consideración sistémica debe integrarse como sistema normativo (formal), sistema social (real) y sistema axiológico (valorativo), a riesgo de perderse en aproximaciones parciales e incompletas que no permitan su comprensión global. La corriente del pensamiento y la actividad jurídica deja de ser unidireccional como postulaba la teoría tradicional (el silogismo como estructura del pensamiento jurídico de subsunción) para rescatar como específicamente jurídica también la información que le llega al jurista desde la realidad y los no-juristas, proponiendo problemas socio-jurídicos constantemente renovados por la experiencia vital, social, así como también proporcionando soluciones que la experiencia social asume y que pueden diferir de las previstas en el sistema jurídico.

De esta manera el sistema queda abierto al reflujo de comunicación con el medio controlado, adquiriendo el orden jurídico flexibilidad y apertura ante el cambio, que, como tal, queda incorporado al propio sistema como elemento normal, funcional, del mismo. El concepto de retroalimentación legal viene de este modo a sustituir al concepto de equilibrio. El análisis tradicional, mecanicista, del equilibrio es sustituido por un sistema móvil, constantemente abierto a la recepción de la comunicación que a su vez reciba del medio para adaptarse al mismo transformando si es preciso al propio sistema. Mientras el concepto tradicional de “equilibrio” se limitaba a descripciones de estados constantes, el concepto cibernético de retroalimentación se basa en la dinámica plena e incluye al cambio de estado como aspecto inherente y necesario de la operación de sistemas legales en sintonía con la dinámica del caos social.

Ahora nos encontramos en un nuevo momento de bifurcación, los sistemas jurídicos de la modernidad, de los Estados nacionales, están en crisis. La época posterior a la Segunda Guerra Mundial, estos últimos cincuenta años, han traído profundas transformaciones, en todas las áreas del conocimiento y la tecnología, se han complejizado tanto las relaciones sociales, por el crecimiento absolutamente extraordinario de los medios de comunicación (el avión, el satélite, la televisión, el fax, el correo electrónico, Internet, etc.), la economía global y la explotación de los recursos naturales frente a la explosión de la población, todo ello ha hecho surgir nuevas funciones que el derecho debe asumir no solamente a nivel del sistema social, sino también del ecológico17 por lo que están dadas las condiciones para que, sometido a todas estas influencias del entorno social y natural, se transforme, su estructura devenga diferente, sus funciones se amplíen y modifiquen. El sistema jurídico mundial, y sus subsistemas nacionales están otra vez lejos del equilibrio como señala Rodríguez Delgado:

“Un observador, aplicando escalas temporales variables, puede ver el mismo sistema como permanente, homeostático o transformado en otros sistemas cualitativamente diferentes. (Rodriguez Delgado, Rafael “SystemsDialectics for integrated Development”, en International Systems Science Handbook,Ed. Rafael R. Delgado y Bela H .Banaty, 1993, p. 350).

Este planteamiento también es sostenido y avalado por Charles Francois en “El cerebro Planetario” (Cuadernos Gesi-AATGSC, nº.12-II)

”Se está produciendo el nacimiento de comunidades políticas trasnacionales, la aparición de una red financiera mundial; la multiplicación y la desnacionalización progresiva de grandes empresas mundiales; el nacimiento de una conciencia ecológica que trasciende las fronteras y las disciplinas especializadas, el establecimiento de redes transcontinentales de información científica y técnica. Todo ello corresponde a la emergencia por estructuración disipativa de mega-o meta-estructuras globales que van ,parecería, en forma inevitable, a imponer un orden de nivel superior a la indispensable convivencia armónica del hombre con su planeta.”(p.111).
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En efecto, ya se producen varios fenómenos en el ámbito del derecho, en forma simultánea: Por una parte el derecho internacional se transforma rápidamente y asume una función creciente y dominante sobre los sistemas jurídicos nacionales. Los sistemas jurídicos de los diversos Estados se interrelacionan cada vez más entre sí y forman sistemas jurídicos internacionales de diversa envergadura, que se orientan rápidamente a constituir un sistema jurídico mundial. De la noción del derecho internacional como un “derecho primitivo”, expresado a través de la “comitas gentium” y el principio de “pacta sunt servanda”, en pocos decenios se ha pasado a organizaciones complejas y estructuradas como las Naciones Unidas, la Comunidad Europea, la Organización de los Estados Americanos, el Mercosur, etc., estructuras jurídicas que poseen inclusive tribunales con imperium no solamente sobre los Estados Nacionales, con diversa intensidad, sino aún sobre los sujetos de derecho (personas físicas y jurídicas) de esos Estados. Pero de forma simultánea, también se produce el fenómeno de la regionalización, es decir del fraccionamiento de las naciones tradicionales, como los movimientos en este sentido en Italia, Quebec (Canadá), el Sur del Brasil, el País Vasco, la desintegración de Yugoslavia, con sus secuelas jurídicas

El Derecho está empezando a dejar de ser una estructura monolítica de grandes conjuntos de normas generales legisladas por distintos órganos y de aparatos genéricos para administrar justicia, como los tribunales, para ‘caotizarse’ y bifurcarse, a través de mecanismos alternativos que surgen de manera espontánea en los conglomerados sociales para la solución de conflictos como la negociación inter pares’, el arbitraje dialogado, la mediación por tercería y otros mecanismos alter legis a través de instituciones impensadas hasta hace poco, como el ‘Derecho Ambiental, cuya implicación hace que ya no sea considerado una ‘rama del derecho’ sino un corpus legal estructurado y funcionalmente diferente, así como también la noción de los ‘Derechos Difusos’ que apuntan a una individualización creciente de las decisiones, antes adoptadas desde una posición la jerárquica, monolítica y estructurada de jueces y legisladores.

Psicología Social y Caos

Si el caos puede entenderse como un concepto especializado, proveniente de una terminología convencional que se designa para el comportamiento no periódico (Lorenz, 1993), entonces existe una infinidad de fenómenos o acontecimientos que se suceden de esa manera, en cualquiera de los planos en donde se quiera mirar: físico, social, económico, político, psicológico, afectivo, etc. La forma en que se estrellará un cristal después de que una piedra choque contra este, es impredecible. Como también lo es el enamoramiento porque no se planea, predice o formula, sino que aparece de pronto, de entre un conjunto infinito de posibilidades, situaciones y condiciones. Dos de sus rasgos característicos son la unicidad que lo distingue de otras cosas y su no periodicidad. Así como no se puede establecer que la temperatura de un día determinado sea de N grados centígrados, tampoco se puede determinar qué el día le ocurrirá el enamoramiento a alguien.

La temperatura como el enamoramiento son comportamientos no periódicos. El enamoramiento no ocurre cada cinco minutos a la misma persona, pero no hay garantía de que esto sea imposible. Las personas se pueden enamorar de dos o tres personas a la vez. El comportamiento y la cognición son caóticos, la realidad es compleja. El caos implica movimiento, similar al de las moléculas de un gas (Pagels, 1988) y parece haber consenso en que se antepone al orden o los movimientos ordenados y periódicos. En el campo de la física, ni hablar. El caos psicológico es situacional, como posibilidad y rareza. Es extraño en tanto que no es familiar y alarmante porque se presenta de manera sorpresiva. Las revoluciones sociales son movimientos caóticos de masas que nadie esperaba, sin embargo aparecen como algo obvio en boca de los analistas una vez discutida las condiciones históricas que les determinaron. Sin embargo, aún no se puede determinar con prestancia la periodicidad con la que aparecen. De lo contrario no habría guerrillas ni todas esas cosas que suenan a antiimperialismo.
En el caos limitado, encontrar un comportamiento no periódico […] aunque sea posible, su probabilidad es cero. En el caos total, la probabilidad de encontrar un comportamiento periódico es cero (Lorenz, 1993). Y en efecto, aunque sea posible, la probabilidad de encontrar odio en el amor, es cero. Sin embargo en Yo, siempre hay Otro. Sin importar que sea posible o no, es poco probable que haya racionalidad en las masas una vez que se han despertado iracundas. Mucho menos que haya compasión en el terror, sobre todo cuando este debe infundirse a toda costa. Pero sucede que hay memoria en el olvido y rencor en el perdón. Y alegría en la tristeza en forma de nostalgia. Esto porque la probabilidad cero no es sinónimo de imposibilidad. Lo probable no está hecho de fantasías e imaginación sino de posibilidad plausible, aunque sea infinita. El caos habita en el reino de la imprecisión. Y para efectos didácticos, cada quien puede crear su propio caos. Dentro de cada orden, existe un caos indescriptible.

Un cristal de diamante, por ejemplo, con sus átomos prolijamente dispuestos, es “ordenado”; una rosa, en la cual juega tanto el azar como el orden en la disposición de sus partes, es “compleja” (Pagels, 1988). La complejidad tiende u puente entre orden y caos. Las situaciones, fenómenos y procesos sociales y psicológicos son complejos por naturaleza. La psicología pudo haberse empeñado durante décadas a la comprensión de la complejidad de la mente pero sólo ha logrado establecer un complejo sistema de comprensión de esta. El lenguaje psicológico es un conjunto de términos especializados que se llaman tecnicismos y todos sabemos y estamos de acuerdo que la realidad psicológica no es un conjunto de tecnicismos. ¿Qué podría ser más complejo que el conjunto de Mandelbrot? Quizá el modelo meterológico global, quizá la anatomía de un ser humano (Lorenz, 1993). En el mundo de la complejidad, las valoraciones tan…como, no tienen cabida: no se podría decir que los surcos causados por el viento sobre la nieve son tan complejos como un triángulo amoroso o un conflicto internacional. Es decir, cada sistema o cada nivel de realidad, posee su propia complejidad que le caracteriza y lo distingue de otros tantos. De otra forma no se hubieran inventado tantas psicologías para estudiar el comportamiento si este, no fuera complejo por naturaleza. Complejidad, orden y caos, conforman la estética de la naturaleza y, a estas alturas, es difícil hablar de realidad psicológica por un lado y realidad social por otro. Esto porque a una situación se dan cita un infinito número de posibilidades que la hacen única e inolvidable en tanto que sólo ocurre una de esas posibilidades entre tantas, pero el conjunto de variables que se encuentran presentes ahí, también es infinito, de lo contrario, la gente triste no lloraría porque la mosca volara de un lugar a otro.
Si las situaciones no fueran complejas por naturaleza, no habría nada qué pensarles y todo el mundo las entendería, se parecerían a las paredes sin pintar, serían simples. La realidad no se presenta fragmentada, lo social por un lado y lo psicológico por otro. La psicología social, para ganar complejidad, debe renunciar a las dualidades que ha dado por sentadas. Lo individual y lo social, lo público y lo privado, lo mental y lo corporal, lo objetivo y lo subjetivo, sólo están separados en los libros con fines analíticos y suponer que así se presentan en la realidad es una limitante. Seguir pensando que la psicología social puede aspirar al establecimiento de principios universales es un conservadurismo cognitivo. Debemos recordar algo muy importante: la complejidad es una palabra problema y no una palabra solución (Morin, 1990).

3.- Signos y síntomas de la ‘sobrecarga depresiva’ en el espacio psicosocial venezolano.

La época actual tiende a generar una subjetividad caracterizada por la fragmentación, el vacío y la vulnerabilidad. La conocida globalización, así como el neoliberalismo y el posmodernismo, condicionan y determinan la fragmentación y dispersión de los vínculos personales, ocasionando la lógica fragmentación subjetiva.
Junto a la subjetividad colectiva fragmentada y vulnerada se desarrollan los movimientos sociales y políticos, así como también las acciones de individuos y grupos, que generan y se nutren de formas nuevas de subjetividad, caracterizadas por la recuperación de los vínculos, la revisión y reconstitución de identidades y la conformación de nuevos grupos de individuos preocupados en reconstruir las tramas sociales rotas.
Cuando se presenta un conflicto o situación tensa dentro de la estructura social… ”es porque existe un exceso de demandantes sobre las oportunidades de adecuada gratificación” (Coser.1967;16). Alberoni llama a esta tensión acumulada sobrecarga depresiva, que se produce como resultado de una gran tensión social, que además opera como antesala de los grandes movimientos. “Movimiento e institución se contraponen dialécticamente, pero tienen en común una sustancia profunda…El movimiento es siempre portador de proyecto, es decir, ya contiene en sí mismo potencialmente a la Institución” (Alberoni:1984:12,13).
“Los que participan en el proceso colectivo tienen la conciencia de constituir una colectividad que tiene en su exterior algo con lo que está relacionada, o algo con lo que combate: Un sistema exterior… estos producen una nueva solidaridad social y… dan origen a que en la escena social aparezcan nuevos protagonistas colectivos” (Alberoni:1984:38,39).

En medio de la subjetividad colectiva venezolana, caracterizada por la bipolaridad de estadios de depresión psicosocial alternados con explosiones injustificadas de júbilo o de odio social, se configura lo que Francesco Alberoni (1984:43) llama el estado naciente, esto es una “exploración de las fronteras de lo posible, dado aquel cierto tipo de sistema social, a fin de maximizar lo que de aquella experiencia y de aquella solidaridad es realizable para sí mismo y para los otros en aquel momento histórico” y “se caracteriza por una plenitud de vida, experiencia de liberación, la relación entre realidad y contingencia, cese de la alienación, relación libertad y destino, búsqueda y autenticidad… el Estado naciente es siempre… la superación ideal de las dos alternativas cotidianas” (Alberoni:1984:166,167).
Alain Touraine (1973:50) dice: “muchas de las conductas que parecen disfuncionales, si nos situamos en el nivel de la misma organización, adquieren un sentido muy diferente si las vinculamos con las luchas políticas o con las transformaciones de la historicidad y de las relaciones de clase de una sociedad”.

Siguiendo a Alberoni (1984:175)”el estado naciente, es el acto por el que se manifiesta el pensamiento metafísico, el que establece una diferencia y una jerarquía absoluta entre dos órdenes de cosas: los que tienen valor y fundamento de ser en sí mismos y los que extraen su valor y su derecho a la existencia de otro”.
El estado naciente es la transición entre la institución establecida y la potencial, es aquel en el cual la sociedad se construye a sí misma, se deconstruye para volverse a construir, el conflicto, la irrupción. Después de este estado las cosas no pueden continuar igual, necesariamente cambian.

El proceso político venezolano está sujeto a múltiples pulsiones que inciden como sobre carga depresiva en el espacio psicosocial venezolano, en un país que se debate entre la desesperanza y los sueños delirantes de un líder en el cual buena parte de la población se siente reflejada. Poco a poco ha ido creándose un proceso de desintegración y ruptura de los valores, de la cohesión social, de las raíces morales, de las instituciones y de las normas. Hemos llegado a un clima emocional diferente en el que están ausentes una serie de emociones socialmente fundamentales. Es así como desapareció la sensación de seguridad, de tranquilidad, de entusiasmo, de alegría.
Hace cinco o seis años había la esperanza, tanto en el gobierno, como en la oposición, de la realización de un proyecto y esa variable, tan fundamental en cualquier grupo humano, ha desaparecido. Ahora nos dominan emociones como la perplejidad, la indefensión, la confusión, la incertidumbre, el miedo, la rabia, el resentimiento. Y ese, nuestro panorama emocional, sin ningún tipo de contrabalanza de otras emociones que puedan alimentar anímicamente a la población, nos plantea la condición de sumisión en que ha caído nuestra sociedad.

Estamos viendo aquella perversa idea de una sociedad en estado de anomia, como la ha definido (Robert) Merton, sometida por el cerco de la ansiedad, el aislamiento y la falta de propósitos, donde las personas viven en una desconexión con el grupo, aferrados al presente y pendientes sólo de ellas mismas, en una sicología de supervivencia. Eso se ha conseguido en Venezuela con un ataque sistemático a las instituciones y una reversión del discurso, caracterizado por un doble mensaje continuo.

El cambio violento de valores políticos, éticos y sociales es el fundamento de todo proceso revolucionario, que se fundamenta en el dominio de la sociedad mediante la destrucción de los lazos entre los individuos y el cinismo del doble mensaje, pues la persona dice descaradamente lo contrario a lo que está viendo. Es en una inversión absoluta de valores donde predomina el liderazgo carismático de los líderes populistas. Este tipo de gobierno carismático, populista y esencialmente autocrático tiene unos mecanismos tan perversos de dominio social que podemos considerar a la inseguridad como parte del mismo proyecto. Así el miedo ya no sólo es de naturaleza política, sino a perder la vida y la máxima aspiración, día a día, es retornar a casa a salvo.
Una población que sólo puede pensar en el instinto básico que es la supervivencia, obviamente no tendrá mayor preocupación por la política. Esos grandes ideales que te pueden cohesionar hacia una acción política dirigida, deben ser convocados de nuevo. Pero eso es difícil ante un poder que bombardea constantemente a la población, penetrándola hasta en su vida privada.

El desarrollo de la individualidad, el anhelo de libertad, de progreso, de ser grande, encuentra todo tipo de obstáculos en la mayor parte de los miembros de la sociedad con mandatarios autocráticos y personalistas. El líder carismático busca llevar a las personas a una vida de supervivencia donde los ciudadanos se ocupen exclusivamente de los instintos primarios, de forma que toda la grandeza y la libertad que individualmente aspiran, la viven vicarialmente a través del líder, a partir de un silogismo entreguista: “Como carezco de esas vivencias, me identifico con quien sí las puede tener”. Entonces el altanero vive su altanería a pequeño nivel y a gran nivel a través del líder personalista y autocrático, en quien se siente encarnado.

El sentimiento de indefensión y perplejidad no sólo está en la oposición venezolana, sino que ha invadido a la sociedad por entero. Hay una serie de factores que provocan una carga emocional (rabia, frustración) poderosísima que está allí. Todo ese clima emocional puede ser captado por un liderazgo positivo.
Lo que está sucediendo es el caldo de cultivo para la aparición de un gran estallido social. Estamos en el peligro de que se produzca una eclosión social en Venezuela porque no hay nada que la contenga y el único factor regulador existente y socialmente visible, el Presidente, es ahora un referente muy frágil y poco cohesionador.

La depresión como manifestación social

Desde una óptica eminentemente clínica, la depresión se produce de un modo lentamente gradual y la progresión avanza con relativa rapidez, con un estilo sub agudo. Esta gradual propagación toma en algunos casos una línea acelerada con momentos de agudización. En otros ejemplos la depresión sorprende por su carácter repentino y con un curso fluctuante, o sea con frecuentes oscilaciones entre la mejoría y el empeoramiento. La forma de evolución típica característica de la enfermedad depresiva se atiene a lo que se identifica como ‘fase’, o sea que después de ocupar un cierto lapso la sintomatología desaparece de un modo espontáneo o por una intervención terapéutica, lo que denota en ambos casos el carácter reversible de la enfermedad depresiva.
La depresión es una manera de manifestación del malestar producido ante la ausencia de una respuesta coherente por parte de las instituciones, es decir: las instituciones no son capaces de cumplir con sus funciones, la arbitrariedad es un elemento “organizador”, el silencio es la explicación a muchos hechos y evidentemente nadie es responsable de lo que hace. Con esta consideración, y apoyándonos en el psicoanálisis, podemos entender la depresión como una pregunta que el sujeto plantea a su medio en tanto que este medio (social, laboral, familiar) lo considera como un objeto de desecho y ya no un sujeto de deseo.

En la teoría lacaniana este “medio social” es uno de los representantes del gran Otro, el gran Otro no es únicamente nuestro alter-ego, sino que, más allá de las identificaciones imaginarias y especulares, el sujeto está determinado por un orden radicalmente anterior y exterior, un lugar donde se articulan los significantes que darán origen a ese sujeto. Por tanto es la relación que mantenemos con este Otro la que determina en buena medida nuestro estado de ánimo, nuestro humor. Lo que abre una nueva perspectiva para aprehender la depresión, ya que sí a la persona deprimida se la escucha con atención nos daremos cuenta que su situación es exactamente aquella que le ha sido asignada, es decir: “ya no esperamos nada de usted”. Ahora bien, no necesariamente este “no esperamos nada de usted” tiene que haber sido enunciado como tal, pues la propia producción psíquica es la que puede construir esta formulación. Es decir que estamos determinados por nuestro inconsciente.

En efecto dentro de nuestra sociedad actual el rendimiento y la efectividad son las divisas mas preciadas, todo aquel que por una u otra razón no este en capacidad de cumplir con estos requisitos es relegado de alguna manera y en diversos grados. No es raro escuchar a personas que han trabajado 30 años o más y que de la noche a la mañana son despedidos de su trabajo que caen en un “hueco oscuro” y que ya no pueden salir. Es ahí cuando nosotros pensamos que la depresión es la manera actual de manifestar ese rechazo a la exclusión.
Situaciones como la pérdida del trabajo, el divorcio, el matrimonio de los hijos, la falla o desaparición de un ideal colectivo, son frecuentes encontrarlas como desencadenantes de los períodos depresivos. Entonces por lo que hemos visto la cuestión del humor y de la depresión es un problema cultural pues concierne directamente a la sociedad y a su funcionamiento y como vemos el psicoanálisis, contrariamente a lo que se puede pensar si tiene algo que decir pues aunque se refiere siempre a lo particular, nos da cuenta de que el real que constituye lo social es el mismo que constituye el individual.
La depresión es la última resistencia ante el desmoronamiento social que nos está llevando a lo que Marcel Czermak llama psicosis social porque el depresivo busca, a pesar de todo, hacer valer su subjetividad y manifiesta, con sus síntomas, las consecuencias de la exclusión social y anulación política de su deseo explícito de crecer, participar y evolucionar en y con la sociedad actual.

Psicosis social

La psicosis es una enfermedad grave, donde la personalidad se encuentra globalmente afectada y es debido a un proceso patológico que por lo general se inicia desde la infancia. En la psicosis, la percepción de la realidad está dañada, o sea, el psicótico alucina, tiene falsas percepciones, confunde la realidad con la fantasía y su afecto, sus emociones están aplanadas y podemos decir que vive en otra dimensión. Lacan llamó “psicóticos sociales” a los individuos desconectados del acontecer de su entorno, pero sujetos indefectible y pasivamente a él. Se refiere Lacan a una situación en la que el sujeto no reproduce fenómenos psicóticos en sentido estrictos (delirios y alucinaciones), sino que dicho sujeto pasa por una experiencia de vacío existencial, de “dispersión de identidad”. En la clínica psiquiátrica actual, subyugada a la corriente de la psiquiatría americana y al dominio de una clínica fenomenológica y meramente clasificadora de enfermedades, se incluyen a muchos de estos sujetos en un grupo que se correspondería con los llamados enfermos “borderline” o trastorno límite de la personalidad.

Si la relación sexual no existe, si el amor no puede suplirla y cumplir con sus idealizadas promesas, si en la sociedad el trabajo esclaviza, ciertamente poco queda para algunos sino el vacío y la desesperación.

¿Qué puede enseñarnos la psicología política sobre la etiología, la dinámica y la posible resolución de esta psicosis social? Si se mira a la sociedad venezolana según el modelo aplicado a las familias de tipo “chavista”, se constata que el gran obstáculo con que se encuentra el observador es la “negación psicológica” en la que viven los sujetos, ya sean víctimas (escuálidos) o abusadores sociales (chavistas) Con independencia de que la patología social tome la forma de la degradación, el insulto o el apparteid político a través de una lista, los miembros de la sociedad afectada por el ente dominante se encuentran intimidados por éste y se convierten en su cómplice en la negación. Acaban por compartir su delirio, aceptar sus “racionalizaciones” y vivir en su pseudorealidad opresiva.

Para permanecer lúcido y objetivo el observador, evidentemente, tiene que situarse en el exterior del delirio, aunque esto no sea suficiente. La psicología política debe entender también los síntomas como parte de un conjunto, de un sistema psicótico del que hay que descubrir las contradicciones internas. Incluso tendríamos que preguntarnos si nuestra propia desconfianza hacia formas de análisis sistemáticas no es una muestra de esta complicidad en la negación. Evidentemente, el análisis, la razón y el espíritu crítico son enemigos mortales de todo sistema psicótico y el abusador tiene forzosamente que deslegitimarlos. Así pues, la ola de sinrazón que invade la sociedad contemporánea afecta a la vida religiosa, política e incluso científica. El último episodio delirante – El llamado a combatir a la contra revolución, con toda su carga épica y militarista – ha terminado por escandalizar al país.

En el paradigma de la familia disfuncional, como la del Presidente Chávez, estas masas chavistas se corresponden a los niños de un padre violento, que contienen el miedo y la rabia que sienten. Wilhelm Reich ya había analizado este tipo de carácter en sus observaciones sobre la psicología de masas y el ascenso del fascismo en Alemania. Tales niños tienden a abrazar su propia represión interiorizando la “realidad” del padre, percibido como representante de la autoridad. Por ejemplo, los muchachos agresivos que proyectan sobre otro su propio miedo y su violencia inhibidas. Estos niños se creen víctimas que “se defienden”. Su carácter se vuelve rígido y su comportamiento agresivo, y se convierten en “buenos” policías o soldados, y en “buenos” torturadores.

Fue con este tipo de ‘niño’ que se crearon las tropas de choque de la “revolución republicana”. Son el mismo patrón de los jóvenes que aportan un elemento clave al régimen de Chávez. Recordemos que para instalar y mantener sus dictaduras históricas, Mussolini, Hitler, Stalin, Sadam Husein, Jomeini y otros más han necesitado cinco elementos indispensables: una ideología irracional, el poder sobre el Estado, el control de los medios, una crisis permanente de histeria xenófoba y un partido de masas intimidatorio. Hoy el régimen neocomunista de Hugo Chávez dispone de todos estos elementos y esto es grave.

La estrategia del miedo como pulsión social

El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie. Desde el punto de vista neurológico es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos, y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.

Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia en la persona. Desde el punto de vista social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura. Para algunos, el miedo en el ser humano, no guarda ninguna relación fisiológica (como reacción de alerta), pues se le considera un producto de la consciencia, que expande el nivel de desconocimiento.
En la medida en que el miedo puede restar autonomía decisoria al sujeto llega a ser un eximente de responsabilidad. El derecho romano estableció en el 79 a. C. (mediante una innovación jurídica introducida por un pretor llamado Octavius) la acción “metus causa” (por causa del miedo) como eximente de responsabilidad. En las siete partidas (Part. 7 tit 3.3.l.7) se establece en el derecho castellano la invalidez de pleitos o declaraciones realizados bajo miedo, y el derecho actual determina que el miedo es causa eximente de responsabilidad criminal.
Catherine Lutz ha estudiado la variabilidad cultural del miedo. Según sus averiguaciones, la comunidad ifaluk considera positiva la cobardía, y por tanto para ellos es bueno confesar el miedo pues es prueba de ser persona inofensiva y temerosa de las leyes del grupo. Otra investigadora social, Joanna Bourke, autora de Fear: a Cultural History (El miedo: una historia cultural) revela que el miedo, como un sentimiento colectivo e individual, varía con las épocas y los contextos históricos.
Durante el siglo XIX, los temores relacionados con la muerte inminente estaban estrechamente vinculados a los miedos acerca de cualquier tipo de vida después de la muerte eventual, así como relacionada con la inquietud sobre el diagnóstico correcto del deceso (o dicho de otra manera: que condujera a un entierro prematuro). En nuestro tiempo, por el contrario, tendemos a preocuparnos mucho más sobre el hecho que nos obliguen a permanecer vivos más de lo debido (denegándonos la oportunidad de ´morir con dignidad´). Es el personal médico, en vez de los clérigos, el que preside cada vez más sobre el terror a la muerte. Los debates actuales sobre la eutanasia y la muerte asistida están relacionados con estos cambios.

Esta investigadora sostiene que el principal transmisor actual del miedo son los medios de comunicación de masas, pero en todo caso se precisa de la credulidad de la sociedad para que el pánico estalle. Tras estudiar los archivos históricos, la autora muestra cómo entre 1947 y 1954 estalló un pánico colectivo ante el abuso sexual de niños, pese a que los periódicos llevaban años publicando ese tipo de noticias. Otro caso estudiado por la autora es el pánico colectivo desatado por la retransmisión de “La Guerra De Los Mundos” por Orson Welles en 1938, cuando una ficción radiada sobre un ataque alienígena a la tierra desató la alarma entre los estadounidenses. La autora recuerda que el precedente de ese experimento (una emisión equivalente de la BBC realizada por K. Fox en 1926, con idénticos resultados de miedo colectivo en el Reino Unido) fue olvidado, tal vez por un posterior sentimiento de vergüenza colectiva:
La ola de pánico que Welles causó a través de la radio ha eclipsado la que ocasionó Knox. Después de todo, más de un millón de estadounidenses se vieron afectados durante la última ola de pánico (muchos más que en 1926). De todas formas, existía además otra razón: en 1926, había un palpable sentimiento de vergüenza: todos querían olvidarse del hecho tan pronto como fuera posible. En Estados Unidos, por lo contrario, aunque se pudiera hablar sobre la vergüenza, otros grupos dentro de la sociedad se sirvieron en muchos sentidos del pánico para reafirmar su propio estatus (superior). Los sociólogos se vieron involucrados, preparando elaboradas teorías sobre la psicología de multitudes. Se dio una profesionalización del pánico en 1938 que no existía en 1926.
La profesionalización de los provocadores del miedo es así una característica de nuestra época, según Joanna Bourke:
“A pesar de que sólo diecisiete personas perdieran la vida a causa de actos terroristas en Estados Unidos entre 1980 y 1985, el periódico New York Times publicó un promedio de cuatro artículos sobre el terrorismo en cada edición. Entre 1989 y 1992, sólo treinta y cuatro estadounidenses murieron como consecuencia de actos terroristas en el mundo, pero más de 1.300 libros fueron catalogados bajo el rubro de “Terroristas” o “Terrorismo” en las bibliotecas estadounidenses”.
La autora concluye que el miedo es también un arma de dominación política y de control social. Son diversos los autores que denuncian el uso político del miedo como forma de control de la población, haciéndose hincapié en la creación de falsos escenarios de inseguridad ciudadana. A lo largo de la historia ha habido todo tipo de movimientos sociales y culturales fundamentados en el miedo a algo: el milenarismo, en miedo al efecto 2000 o los movimientos apocalípticos.

El miedo es desde antiguo un pilar fundamental de toda la organización social. El hombre por naturaleza nace valiente, un bebé es capaz de mantener la entereza y la tranquilidad aún teniendo delante de si al monstruo de las galletas e, incluso, devolverle una encantadora sonrisa como respuesta, sin embargo los organizadores de la sociedad ven útil la propagación del miedo para reducir a los individuos a su seno ‘protector’, así la cultura y la educación se ocupan de este propósito mediante la enseñanza de historias a la medida y la muestra constante de los horrores de la actualidad.

Por lo tanto, el miedo es una característica inherente a la sociedad humana: está en la base de su sistema educativo, que como expuso de manera radical Skinner, en buena medida se define por el esquema básico del premio y del castigo, y es un pilar del proceso socializador. Buena parte del sistema normativo se fundamente en el miedo, como muestra el Derecho Penal.

La Biblia cristiana hace mención al miedo en su primer libro. En concreto, el miedo se convierte en atributo humano por causa del pecado original:
“Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. (Génesis, 3,9).

Las religiones monoteístas evidencian un tipo de miedo religioso, el temor de Dios y cada una, desde el judaísmo hasta el islam han desarrollado su particular teología al respecto. Es de destacar que ciertas religiones recurren a adoctrinar en el periodo de aprendizaje infantil con amenazas de sufrimiento infinito y eterno si no se cree en sus postulados y si no se cumplen sus normas. Otras religiones, como el budismo, se fundamentan directamente en la necesidad de evitar el dolor, y por tanto, de manera indirecta, tienen una especial relación con el miedo.

Desde el ámbito de la ciencia política y la filosofía, el miedo se ha identificado como una de las características de la sociedad postmoderna. Ulrich Beck la denomina risikogesellschaft (sociedad del riesgo) en la medida en que es ahora el momento en que por primera vez la especie humana se enfrenta a la posibilidad de su propia destrucción y extinción
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La estrategia del miedo no sólo la suelen aplicar quienes tienen el poder de convertir en realidad la amenaza, (su instrumento retórico) proferida para reducir el adversario a la inmovilidad, sino también los farsantes, quienes la utilizan como simple mecanismo para lograr el mismo objetivo, pero sin tener a la mano la posibilidad de convertirlo en hecho consumado. A veces el amenazado tiene capacidad de respuesta y entonces si el amenazante es un farsante, corre el riesgo de que la fanfarronada le termine saliendo muy cara. En otras oportunidades el amenazante, no obstante estar en posesión de los medios para hacer efectiva su eventual intención descubre que las consecuencias de su acción, ya materializada en un hecho, tienen un costo tan alto que pese a haber perjudicado al enemigo, lo mejor hubiera sido no consumarlo.

Ocurre también que el miedo, como estrategia, es un medio de disuasión o en el mejor de los casos un globo de ensayo a través del cual el amenazante logra su propósito de paralizar, frenar, detener o hacer retroceder a su adversario sin una real intención de llegar a la acción, no obstante disponer de la fuerza necesaria, consciente, como está, de las consecuencias adversas, pero confiado en que su sola amenaza será suficiente para lograr el objetivo perseguido.

La humanidad ha retrocedido y seguirá retrocediendo por el camino que señala el militarismo. La globalización económica pudo tener otros desenlaces que llevaran a la humanidad a estadios superiores de desarrollo, pero fatalmente, y para regocijo del nihilismo, la situación se ha resuelto regresando al viejo esquema de la necesidad de la guerra y la polarización, de los mecanismos de destrucción de fuerzas productivas para implantar nuevas tecnologías bélicas. El mundo se quedó sin imaginación y sin optimismo. Todo lo que viene es una película vista cientos de veces y de la que existen pocas posibilidades de escapatoria. Ha triunfado el reino del miedo y como especie hemos empezado a reaccionar con instintos de sobrevivencia frente a la fatalidad. Se posterga indefinidamente la posibilidad de un planeta regido por la creatividad. Reina de nuevo el homicidio y sus viejas leyes del derecho primitivo de la primacía.
Pero ¿Cómo se mide la opinión en el reino del miedo? ¿Por qué en nuestras sociedades occidentales el miedo parece progresar más que en otros lugares? Porque son las más “tecno-hechizadas”. El sociólogo Ulrich Beck lo ha mostrado, la técnica da nacimiento a una “sociedad del riesgo”: cuando usted se desplaza a caballo, todo depende de su propia habilidad y de su conocimiento del animal en cuestión, cuando usted toma un avión, su seguridad está fuera de usted, puesto que su vida depende de una red de sistemas complejos, en los cuales usted debe confiar a priori. Pero la sociedad del riesgo se vuelve la sociedad del miedo desde que la ciencia deja de inspirar confianza. Es ese el caso en nuestros días: cada uno está íntimamente persuadido que el gran “sujeto supuesto saber” no sabe todo, que está agujereado como un queso gruyere, y que avanza y produce a ciegas.

Y es que nuestras sociedades occidentales no aceptan el riesgo más que a condición de cuantificarlo. En efecto, el sujeto supuesto saber está siendo desafiado a prever el futuro. Mañana no se hará sólo el diagnóstico de las enfermedades una vez que las tengan, se las predecirá a partir del desciframiento del genoma. De allí la emergencia de los nuevos miedos, inéditos, todos productos del cálculo estadístico.

¿Y cómo explicar los miedos relacionados con nuestra salud, y en particular nuestra alimentación, que es lo que más nos preocupa? Es el tipo de miedo más común, porque es la resultante de “tener seguridad” como actitud fundamental del hombre contemporáneo. Cada uno es para sí mismo su bien más preciado. Cada uno se relaciona consigo mismo como con un objeto, con un tener, no con un ser. El impasse es que la salud es perfectamente aleatoria. No hay ciencia de la salud, decía Canguilhem, el epistemólogo de la biología. La salud es un mito, por eso se habla de individuos temerosos y hasta podemos también hablar de sociedades temerosas porque el miedo es la pasión de las sociedades mercantiles.

Hay sociedades donde se mata o se matan por nada, donde la vida cuenta poco frente a la venganza, donde domina el desprecio por la muerte. Una vez que el comercio borró el sentido de lo sagrado y el punto de honor, ¿cuál es el único soberano bien que le resta? Es el bienestar. Lo que domina, es de ahora en más el deseo de cada uno de ponerse al abrigo, tener seguridad. La inseguridad se vuelve el mal absoluto. El culto de la felicidad engendra el reino del miedo. Ya no se comprende la muerte, se rechaza incluso el envejecimiento, se sueña con hacer descender la eternidad a la tierra, y en provecho del individuo.

Por lo tanto, el hombre juega a provocarse miedo. El carnaval de los miedos tiene ciertamente una dimensión lúdica: un miedo caza a otro, hay miedos de moda, se inventan miedos, el público pide miedos. Pero lo que no es un juego es que más acá de esos miedos multiformes y siempre renacientes, se que expresan y camuflan a la vez, la angustia social difusa y cuyo objeto está velado.

Hablamos acá de una angustia que proviene de la tecnificación generalizada de la existencia. Tecnificación que produce polución de las fuentes mismas de la vida y va en camino rampante de modificar la naturaleza de la especie. Se sospecha que el avance irresistible de la ciencia está, sin que lo sepa, al servicio de la pulsión de muerte. El miedo a la bomba atómica ya no es lo que era, sino que el último de nuestros miedos mediáticos es más sutil, se insinúa en lo más íntimo: recesión alarmante de la producción espermática, crecimiento indebido del cáncer de testículo y de las malformaciones masculinas. Llegó el miedo de la no-reproducción biológica y con él, los miedos finiseculares de un Armagedón genético que desataría los cuatro jinetes del Apocalipsis social: La esterilidad irreversible, la inteligencia artificial controladora, la desintegración del modelo occidental y el colapso ético y moral de todas las religiones.

(*) Comunicólogo.
Asesor de Identidad e Imagen Corporativas.
Profesor de Mercadeo Electoral
Escritor

Las venas ocultas de la dictadura

las-venas

por Fernando Mires

1.“Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos, y por este mismo principio, si el poder debe ponerse en mano de muchos, sólo se les debe hacer guardianes y servidores de la ley, porque si la existencia de las magistraturas es cosa indispensable, es una injusticia patente dar a una magistratura suprema a un sólo hombre, con exclusión de todos los que valen tanto como él” (Aristóteles, La Política, Espasa- Calpa, Madrid 1962, p. 111)

El citado texto es sólo una de las muchos donde Aristóteles preveía la posibilidad de que el poder político, que en la polis era de todos los ciudadanos, cayera en manos de los tiranos. Los tiranos, para la mayoría de los filósofos griegos clásicos, eran la expresión máxima de la corrupción de la política y su aparición significaba la caída en la barbarie, que para los antiguos griegos era la vida humana en condición no política. No la civilización, tampoco la cultura, eran para los griegos alternativas a la barbarie, sino la política.

Para ser un humano civilizado bastaba a los griegos vivir en la ciudad. Para ser un humano cultural bastaba disfrutar de los bienes de la ciudad. De tal modo que los bárbaros no eran sólo quienes habitaban fuera de la polis sino, sobre todo, aquellos que con polis o sin polis no estaban en condiciones de acceder a la condición política. Luego, según los griegos de los años 400 a. C. no podían ser ciudadanos políticos ni los niños ni las mujeres, ni los esclavos ni los comerciantes, ni los artesanos, ni los ciudadanos muy pobres; tampoco los militares de profesión.

La democracia griega, como toda democracia originaria, era muy selectiva. Eso no significaba que mujeres, comerciantes, artesanos y militares, e incluso los esclavos, no pudiesen acceder a altísimas posiciones en los espacios de la economía, de la cultura, de la filosofía y de las artes; y en el hecho, así ocurrió. Sólo el terreno político les estaba vedado, y por cierto, por razones muy prácticas: la política debía ser realizada por los hombres libres de la ciudad, vale decir, por aquellos que no dependían de nadie ni de nada para formular sus opiniones en las discusiones políticas. La política era para los griegos el espacio de la libertad, libertad que era, en primera línea, libertad de opinión. Sin esa libertad las demás libertades no podían tener ningún valor.

Muchos, pero muchos siglos después, en el siglo XlX, un joven intelectual francés, admirador apasionado del milagro político de los griegos, creyó encontrar otro milagro del cual los griegos sólo habían sido sus, en el tiempo, muy lejanos visionarios. A fin de dar cuenta de ese nuevo milagro, publicó un libro en dos partes: una en 1835 y la otra en 1840. Ese libro ha pasado a ser un clásico de la teoría política de los tiempos modernos y post-modernos. Sí: me estoy refiriendo a “La Democracia en América” de Alexis de Tocqueville (1805-1859).

2.“La Democracia en América” (Editorial Orbis, Barcelona 1984) no fue un libro escrito para americanos sino para europeos. En Norteamérica creyó encontrar Tocqueville la posibilidad de una democracia profunda, la que no había tenido lugar en Europa después de la revolución francesa. De ahí pretendía Tocqueville extraer lecciones para el posterior desarrollo democrático europeo. La razón de tales preocupaciones era simple: la revolución democrática europea hubo de surgir en un medio hostil a ella. Venía de un pasado absolutista y militar o, para decirlo en un sentido griego: bárbaro. En cierto modo la revolución democrática europea nació secuestrada por su pasado no democrático. Por eso escribió Tocqueville: “Un régimen que ha vivido, durante siglos, bajo el sistema de casta y clases, no alcanza un estado social democrático más que a través de una larga serie de transformaciones más o menos penosas, con la ayuda de violentos esfuerzos y tras numerosas vicisitudes, durante las cuales los bienes, las opiniones y el poder, cambian rápidamente de lugar” (p.219). Ese ha sido también un destino latinoamericano. No fue, por cierto, el caso de la revolución norteamericana.

La idea de la democracia, llevada desde la vieja Europa a América del Norte, pudo crecer en terreno fértil, sin uso de violencia extrema, sin asesinar reyes, sin guillotinas, sin un poder absoluto que heredar, sin santas alianzas y retornos agresivos al pasado, sin alucinaciones ideológicas ni locuras apocalípticas, sin guerras con naciones vecinas, en fin, sin todo eso que ocurrió en Europa, sobre todo en la Francia de Robespierre y Napoleón.

La revolución norteamericana surgió sin ese pathos revolucionario que en el siglo XX llevaría a realizar, y nada menos que en nombre de la propia revolución, esas subversiones antidemocráticas que llevaron a los totalitarismos modernos, creadores del terror más siniestro que conoce la historia universal: el hitleriano y el estalinista. Recordemos entonces a Tocqueville cuando dijo: “Existe un país en el mundo en que la gran revolución social de que hablo parece haber casi alcanzado sus límites naturales; se ha operado de una manera sencilla y fácil o más bien se puede decir que ese país contempla los resultados de la revolución democrática que se opera entre nosotros, sin haber tenido la revolución misma” (….) “Allí pudo crecer en libertad y, avanzando con las costumbres, desarrollarse apaciblemente en las leyes” ( p. 37).

Esa fue quizás la razón que aclara por qué en los EE UU a diferencias de Europa (y de América Latina) las ideologías totalitarias nunca pudieron echar raíces profundas.

El totalitarismo del siglo XX europeo (y ruso) tuvo, en efecto, dos madres: la revolucionaria y la absolutista. Así no debe extrañar que la revolución europea haya traído consigo la restauración del absolutismo (Napoleón) y luego, su radicalización absoluta (Stalin) que eso fue, al fin y al cabo, el totalitarismo.

La revolución francesa, según Tocqueville, vino al mundo portando una doble condición. Por un lado fue antimonárquica y antiabsolutista. Por otro lado fue centralista, autoritaria y despótica. De más está decir que esa doble condición se repetiría en las revoluciones de independencia latinoamericana, con el agravante de que en ellas las revoluciones no surgirían del pueblo sino de los ejércitos. De ahí que aquello que Tocqueville escribió sobre Francia, podría ser subscrito por cualquier historiador en cualquier país latinoamericano con respecto a su propia historia nacional. La cita es algo larga, pero importante:

“La Revolución (francesa) se pronunció al mismo tiempo contra la realeza y contra las instituciones provinciales. Confundió en el mismo odio a todo lo que la había precedido, al poder absoluto y a aquello que podía templar sus rigores; fue, a la vez, republicana y centralizadora (….).Este doble carácter de la revolución francesa es un hecho del que los amigos del poder absoluto se han adueñado con el mayor cuidado. Cuándo los veis defender la centralización administrativa ¿creéis que trabajan en favor del despotismo? De ninguna manera, defienden una de las grandes conquistas de la Revolución. De esta manera, se puede ser popular y enemigo de los derechos del pueblo; servidor oculto de la tiranía y amante confesado de la libertad” (p.65)

En otras palabras: la tiranía surgió en la Nueva Europa en nombre de la revolución. En nombre de la revolución nacieron también la guillotina, el Holocausto y el Gulag. En América Latina, desde los tiempos del tirano Juan Manuel Ortiz de Rozas, pasando por los dictadores militares populistas tipo Perón, hasta llegar a Augusto Pinochet y Fidel Castro, y aún más adelante todavía, hasta Hugo Chávez, la revolución ha sido la religión preferida de casi todas las dictaduras. Prácticamente no ha habido dictador que no haya intentado justificar su mandato invocando el nombre de alguna revolución. Más aún: a diferencia de los norteamericanos que pusieron a la Constitución por sobre todas las cosas, los dictadores europeos y latinoamericanos pusieron a la Revolución por sobre toda Constitución. “El Derecho es sólo lo que la revolución necesita”, fue una de las frases famosas de Robespierre, frase que podría ser subscrita, sin ningún problema, por el Presidente venezolano Hugo Chávez.

En EE UU la revolución democrática, aunque sea paradoja decirlo, nació de constelaciones democráticas. Ello no habla a favor ni en contra de los norteamericanos. Fue, simplemente, como constató Tocqueville, un hecho objetivo, casi un golpe de suerte. La misma opinión mantuvo Hannah Arendt en su conocido libro “Sobre la Revolución” (Arendt; H. “Über die Revolution”, Piper, München 1974) La fascinación que sintió Tocqueville frente al hecho norteamericano, no lo llevó, sin embargo, a pensar que EE UU estaba llamado a jugar un lugar mesiánico en la historia. Tampoco pensó, y así lo expresó en continuas ocasiones, que la norteamericana era la sociedad perfecta. Por el contrario, en su clásico texto “La Democracia en América” se pronunció en contra de la esclavitud, la que sobrevivió muchos años a la Declaración de Independencia. Pero por otra parte, Tocqueville pudo captar agudamente el carácter progresivo de ese desarrollo democrático que alguna vez debería llevar a la abolición de la esclavitud.

La democracia norteamericana, para Toqueville, no era un modo de producción ni un sistema socioeconómico. Mucho menos podía ser una “solución final”. Era sí, y antes que nada, un orden político que, reglamentando las libertades, abría condiciones para la propia profundización de la democracia. En otras palabras: si la liberación de la esclavitud hubiese tenido lugar el mismo día en que fue declarada la independencia, no habría habido Constitución, ni democracia, ni nada parecido. El texto que establecía que “todos los seres humanos son iguales ante la Ley” no correspondía, por cierto, con la realidad inmediata, pero sí, trazó el objetivo a lograr. Jefferson no abolió la esclavitud pero subscribió las normas para que fuera alguna vez abolida. O dicho así: la revolución norteamericana creó las condiciones legales e institucionales para que la lucha por la igualdad fuera posible. Hay por lo tanto una relación de continuidad histórica entre Jefferson, Lincoln y Obama. A través de esa continuidad podemos entender el siguiente texto, clave en la percepción política de Tocqueville:

“Las voluntades de la democracia son cambiantes; sus agentes, groseros. Pero si fuera verdad que pronto no pudiera existir ningún régimen intermedio entre el imperio de la democracia y el yugo de uno solo, ¿no deberíamos más bien tender hacia el uno que someternos voluntariamente al otro? Y si hubiera que llegar, en fin, a una completa igualdad, ¿no valdría más dejarse nivelar por la libertad que por un déspota?” (p.150)

“La democracia es la peor forma de gobierno con excepción de todas las demás”, dijo una vez Winston Churchill repitiendo, en su tan propio estilo, la idea de Tocqueville.

Sin instituciones democráticas, postulaba Tocqueville, no puede existir democracia. Pero a la vez, sin ejercicio democrático las instituciones son sólo un cascarón vacío. La soberanía del pueblo es la base de toda democracia y va mucho, pero mucho más allá de la mera asistencia a periódicas elecciones. “En América”- escribía Tocqueville- “el principio de soberanía popular no está escondido o es estéril, como en ciertas naciones. Está reconocido por las costumbres, proclamado por las leyes y a juzgar por sus ventajas y sus peligros, se extiende con libertad y alcanza sin obstáculo sus últimas consecuencias” (p.40).

Ahora, para que el ejercicio de la democracia pueda ser realizado, se requiere, según Tocqueville, dos condiciones elementales. La primera es la separación irrestricta de los poderes públicos. El “poder que bloquea al poder”, según la proposición de Montesquieu que hizo suya Tocqueville, es el antídoto que impide que uno de esos poderes se erija de modo tiránico sobre los demás. Eso quiere decir que allí donde parlamento y justicia se encuentran subordinados al ejecutivo, hay dictadura. Así de simple.

La segunda condición es, a la vez, el rasgo más distintivo de la democracia norteamericana: la descentralización. Mas, no se trata sólo de la descentralización administrativa sino de la descentralización política. O para decirlo con Tocqueville: “lo que más admiro en América no son los efectos administrativos de la descentralización sino sus efectos políticos. En los Estados Unidos la patria se hace sentir por todas partes. Es un objeto de solicitud, desde la aldea hasta la Unión entera. El habitante se liga a cada uno de los intereses de su país como a los suyos propios” (p.62)

Sólo cuando ha sido asegurada la división de los poderes públicos y la descentralización política, es cuando adquieren sentido las tres libertades políticas básicas, que según Tocqueville son la libertad de asociación, la libertad de reunión y la libertad de opinión que se expresa fundamentalmente en la libertad de prensa. De esas tres libertades, la libertad de prensa la llama Tocqueville la “libertad capital”. La libertad de prensa es, en efecto, la libertad de las libertades. Pues ¿para qué reunirse y asociarse si uno no puede expresar su opinión? ¿Y de qué sirve la libertad de palabra si esa palabra no es impresa en un papel (o en una imagen televisiva, diríamos hoy) para que todos quienes quieran conocerla, la conozcan? Tocqueville lo dijo muy, pero muy claro:

“Cuanto más considero la independencia de la prensa en sus principales efectos, más alcanzo a convencerme de que, en los pueblos modernos, la independencia de la prensa es el elemento capital y, por así decir, constitutivo de la libertad. Un pueblo que quiere permanecer libre tiene derecho pues, a que se la respete a cualquier precio” (p. 85). Sin libertad de prensa, el pueblo se vuelve afónico.

3.Leer a Tocqueville en un país democrático sigue siendo un ejercicio de alta calidad intelectual. Pero leerlo en un país cuya democracia se encuentra en peligro, o simplemente, ya ha dejado de existir, puede ser, además, un acto subversivo. En la mayoría de los países europeos los principios democráticos que vio amenazados Tocqueville han terminado –sobre todo después del derribamiento del Muro de Berlín- por imponerse. En ese “tercer Occidente” que es América Latina, aunque después de muchas interrupciones, comienzan esos principios a ser realizados en la mayoría de sus naciones. Más vale tarde que nunca. No obstante, no están, ni con mucho, plenamente consolidados. Hay peligrosas amenazas que se ciernen sobre el pobre continente. A través de las venas ocultas de la dictadura sigue corriendo sangre. Hay, en ciertos países latinoamericanos, gobernantes que manifiestan un abierto desprecio a la democracia. Ese desprecio a la democracia no dejó de asombrar a Tocqueville. Los párrafos dedicados a América del Sur, fueron, desde una perspectiva política, muy duros:

“Pero, ¿en qué lugar del mundo se encuentran desiertos más fértiles, mayores ríos, riquezas más intactas y más inagotables que en América del Sur? Sin embargo, América del Sur no puede soportar la democracia (….) Y aunque no gozaran de la misma felicidad que los habitantes de los Estados Unidos, por lo menos debieran hacerse envidiar por los pueblos de Europa. Sin embargo, no hay sobre la tierra naciones más miserables que las de América del Sur” (….) Veo en otros pueblos de América las mismas condiciones de prosperidad que entre los angloamericanos, menos sus leyes y sus costumbres, y (por eso) esos pueblos son miserables” (p.141)

Sin embargo, aquello mismo que constató Tocqueville en el siglo XlX, a saber, que la democracia tiene un carácter expansivo, se está cumpliendo hoy, durante el siglo XXl, aunque con dificultades, en la por el llamada América del Sur. El camino ha sido largo, pedregoso y lleno de espinas. Mas, si Tocqueville volviera al mundo, y comparara lo que eran esas bárbaras naciones latinoamericanas del siglo XlX, con las que hoy existen, estoy seguro que no habría podido evitar una sonrisa benevolente. Aún no alcanzan, las nuestras, el nivel democrático norteamericano, que duda cabe. Pero hay que constatar que después que terminó la Guerra Fría, hay un indiscutido proceso de democratización en América Latina.

¿Que los gobiernos latinoamericanos que han surgido recientemente son en su mayoría populistas? Pero ¿es que alguien ha imaginado que los procesos de democratización han de ser prístinos y límpidos, tal como aparecen en los manuales de politología? ¿Piensa alguien que una verdadera democracia puede existir sin la incorporación a las luchas políticas de la mayoría de la población de cada país? ¿Y cómo incorporar a esas mayorías excluidas sin alteraciones, exabruptos y anormalidades populistas, incluso mesiánicas? Por una parte, es cierto, existe excesivo centralismo gubernamental en algunas naciones. Pongo como ejemplo el caso de Colombia y Ecuador. Pero a la vez sería interesante que alguien respondiera como se puede gobernar sin cierta centralización autoritaria a un país plagado de narcotraficantes, guerrillas asesinas y paramilitares como es Colombia. O como se puede salir de la profunda crisis política que acosaba a Ecuador, sin afirmar primero el poder ejecutivo, tan mal llevado a traer por las administraciones que precedieron al rígido gobierno de Rafael Correa.

¿Que están apareciendo por doquier gobiernos demagógicos de izquierda? ¿Y qué se puede esperar si en América Latina casi nunca ha habido verdaderas derechas políticas, a menos que queramos denominar como derecha a los militares, o a gobiernos de “empresarios no emprendedores”, sin tradición, cultura, ni disposición política, y sin siquiera religión ni moral, como las que cultivan los derechistas europeos? Es cierto que Evo Morales no es un gobernante al estilo suizo u holandés, pero a la vez representa a grandes masas indígenas que alguna vez debían hacerse presente en los escenarios políticos. ¿Que su ideología es la del socialismo de la edad de piedra? De acuerdo; de eso no cabe la menor duda. Pero él tomó la que tenía a su alcance, y si no tiene otra, es porque los destacados sociólogos de izquierda que hay en Latinoamérica (¡qué miseria más grande!) no fueron capaces de proveerlo con ideas diferentes. ¿Que los argentinos siguen siendo peronistas? ¿Y que otra cosa puede ser un argentino si hasta los antiperonistas son peronistas? ¿Que los chilenos son los fenicios del continente? Si, también es cierto. ¿Que Lula gobierna al país como si fuera una empresa comercial, sin moral ni principios políticos? Sí; así es. Pero Lula sólo repite el ejemplo que dieron gobernantes europeos y norteamericanos, antes de Obama. En fin, quien quiera encontrar democracias perfectas, que vaya a buscarlas a Júpiter, porque aquí, en este planeta, no las hay. Y mucho menos en Latinoamérica, donde recién están apareciendo indicios democráticos. Si la democracia fuera perfecta, la política terminaría con la democracia; y es ahí donde recién comienza. El problema es otro. El problema es –para decirlo en breve- la posibilidad del regreso de las dictaduras militares, posibilidad que ya comienza a cristalizar en la Venezuela de Chávez.

4.Aquello que constataba Tocqueville, la miseria política de los sudamericanos, no tiene nada, o sólo poco que ver con el carácter anglosajón diferente al español; ni mucho con las diferencias entre la ética protestante -adjudicada por Max Weber a los cristianos del norte europeo- y el catolicismo romano. Esas son simples explicaciones supra-históricas. Como Tocqueville no dedicó su genial obra a estudiar la situación sudamericana, no advirtió las fallas geológico-políticas que caracterizan a la historia de la democracia en la región. Se trata, efectivamente, de fallas de formación originaria. Y una de las más profundas reside en el hecho de que, a diferencias con los EE UU, el Estado latinoamericano no surgió de la Nación, sino la Nación del Estado. Peor todavía: el Estado surgió, en la mayoría de nuestras naciones, del Ejército. No fueron por tanto comunidades sociales laboriosas las que dieron origen al Estado-Nación, sino regimientos forjados entre luchas independentistas y caudillescas. Esa es la base precaria sobre la cual Latinoamérica comenzó a construir sus democracias. Y no tenemos otra.

El peligro que acosa a las democracias más precarias de América Latina -la mayoría de ellas organizadas hoy en el ALBA- no reside tanto en su modo de ser populista –que con eso hay que contar por mucho tiempo- sino en el hecho de que dichas naciones se han articulado, en condición de satélites, alrededor de un eje que menos que político es militar, y que menos que democrático es dictatorial. Me refiero al eje geopolítico formado por Chávez y los Castro al que en otra ocasión denominé “el núcleo antidemocrático de América Latina”.

En Cuba, a través de la revolución, la nación regredió a su condición originaria, a la del Estado militar, situación que se ha mantenido durante medio siglo. Dejando al lado las ideologías de legitimación, que pueden ser muchas, pienso que para entender a Fidel Castro hay que seguir la línea de Gerardo Machado (1925-1933) y Fulgencio Batista (1940-1944, y 1952-1959), línea de la cual él fue y es su continuador en el poder.

En Venezuela, a su vez, tiene lugar una regresión progresiva que ya se hace manifiesta en su forma militar dictatorial. Los mejores historiadores venezolanos, sin excepción, han percibido que, también más allá de las ideologías, hay una línea de continuidad entre las dictaduras militares de Juan Vicente Gómez (1908-1935), Marcos Pérez Jimenez (1952-1958) y Hugo Chávez (1999- ¿?). Por lo menos los tres nunca se cansaron de invocar a Bolívar. A su modo, los tres fueron bolivarianos, cada uno en su estilo. Como sucedió en Europa durante el siglo XlX, donde a través de la revolución comenzó el regreso al absolutismo, pero bajo nuevas formas, en América Latina la amenaza del retorno al pasado se ha hecho manifiesta a través de las dictaduras militares, cualquiera sea la forma o las ideologías (de izquierda o derecha) que ellas adopten. Al fin y al cabo, eso es lo menos importante. Se ha dicho, por ejemplo, que Chávez usa al Ejército como instrumento personal. Quizás ha llegado la hora de preguntarse en que medida Chávez es un instrumento del Ejército, en esa larga lucha por (re)hacerse del poder.

Escribió Karl Marx en “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”, que la historia se repite: una vez como tragedia, otra vez como comedia. Esa comedia, olvidó quizás decir, puede convertirse en una tragicomedia. En cualquier caso, lo que quería decir el hegeliano Marx, es que la historia intenta repetirse a sí misma, o lo que es parecido: regresar a sus orígenes. También en los EE UU, cuando el país atraviesa por serias crisis, sus políticos se remiten a esos orígenes que tan bien describiera Tocqueville. El problema es que mientras los orígenes de la nación norteamericana son constitucionales y democráticos, las de las sudamericanas son militaristas y dictatoriales. Ahí, en ese pasado, residen las venas ocultas de las dictaduras de nuestro continente. Mientras los padres de la patria norteamericana fueron, en primer lugar, políticos y filósofos, los de las patrias sudamericanas fueron valientes y carniceros combatientes. Mientras Estados Unidos sólo ha tenido que continuar sus tradiciones democráticas, las naciones latinoamericanas, para alcanzar el estadio democrático, han debido romper con su pasado, ruptura que no es posible realizar sin pasar por situaciones traumáticas como la que vive en estos momentos la ciudadanía democrática venezolana. Pero que esa no será la última experiencia de ese tipo que vivirá el continente, estoy casi seguro. El pasado siempre vuelve, escribió Freud en indirecta sintonía con Marx: a veces como sueño, otras veces como pesadilla.

Pero Freud fue más allá que Marx. El pasado que vuelve, agregaba, no es el pasado que pasó, sino otro pasado cuyo lugar de origen –esta es la paradoja– no está en el pasado, sino en el presente. En otras palabras: aquello que vuelve no es una repetición, sino una representación del pasado realizada en el presente. Extrapolando la tesis de Freud al espacio político, esa tesis significa que, para que el pasado sea pasado, y nunca más presente, hay que desalojarlo del presente, entendiendo al pasado como lo que realmente fue: pasado. Tan fácil es decirlo; tan difícil es hacerlo.

No obstante, las venas ocultas de la dictadura no yacen sólo en el pasado, sino también ocultas en el presente, aunque a veces ya convertidas en várices. En ese sentido, quisiera terminar este artículo con un enunciado y una insinuación.

El enunciado dice: en los tiempos que vivimos que son los de la globalización, la idea de la democracia también se ha globalizado, y lo ha hecho hasta el punto que muy pocas dictaduras se asumen como tales, y adoptan, o se ven obligadas a adoptar, “formas” de representación democráticas. En la mayoría de los casos se trata de dictaduras electas y electoralistas que utilizan las elecciones como medio de acceso al poder, ya sea falsificándolas (Bielorusia, Nicaragua) o manipulándolas (Zimbawe, Venezuela). En la mayoría de los casos, no acceden al poder violentamente mediante un golpe de Estado, por ejemplo, sino que realizan una toma de poderes “en cámara lenta” hasta que llega el día en que alcanzan todo el poder sin que la ciudadanía se dé cuenta como eso pudo llegar a suceder.

Y la insinuación dice: los estudiantes de ciencias sociales ya tienen un tema altamente interesante para realizar trabajos de diploma o doctorado: el de la caracterización de “las nuevas dictaduras”. Ya se han hecho algunos avances en ese sentido. Hay quienes hablan de “las dictaduras del siglo XXl”. Eduardo Galeano (nuevamente famoso) propuso hace algún tiempo el término de “democratura” para referirse a las débiles democracias que surgían después del descenso de las dictaduras del sur latinoamericano. Quizás el término para referirse a las nuevas dictaduras pueda ser entonces el de “dictacracia”. Los venezolanos, siempre imaginativos, hablan de la “dedocracia”. El término “dictaduras post-modernas”, aunque muy cursi, podría ser apropiado. Lo cierto, aunque parezca ingenuo decirlo, es que ninguna de esas “nuevas apariciones” es democrática. Por lo menos no lo son en el sentido griego, y mucho menos en el de Alexis de Tocqueville.

fernando.mires@uni-oldenburg.de

Un trágico 19 de abril

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por Teódulo López Meléndez

La noticia más importante que recorría al mundo el 19 de abril no era la Cumbre de las Américas en Trinidad. Lo era una mujer escocesa llamada Susan Boyle, convertida en el fenómeno afectivo más grande que los habitantes del planeta hayan experimentado en mucho tiempo.

Casi treinta millones de habitantes globalizados han entrado a you tube a ver el video de cómo un ser humano se alza desde el escarnio de un público, habituado a repartirlo, hasta la gloria. No sé cuánto ejemplares de “Las venas abiertas de América Latina” –un libro viejo y anticuado- ha vendido Amazom, pero seguramente la cifra debe estar entre dos y tres mil.

El 19 de abril transcurría sosegado hasta que se ha hecho trágico. El ex-embajador Milos Alcalay pide –los medios titulan que a nombre de la “oposición”- al presidente Obama que evite mostrar “calidez” con el dictador venezolano, cometiendo una “gaffe” diplomática y comunicacional imperdonable. El ex-embajador Alcalay olvida que el objetivo central de la diplomacia norteamericana era evitar el show que el “muchacho de Sabaneta”, como lo llama Rafael Poleo, tenía en mente para empañar la reunión. De allí la reunión con UNASUR pedida por Obama, de allí el saludo diplomático y cordial. Es una “gaffe” diplomática porque el ex-embajador Alcalay cae en la misma manera chavista de proceder, esto es, haciendo exigencias fuera de tono. Y es una “gaffe” comunicacional porque lo que el país venezolano piensa es que se derrumbó el Robin Hood anti.imperialista, el enemigo del Imperio, que está siendo visto, simple y llanamente, como alguien desprovisto de sentidos que corre en la búsqueda de una fotografía que anhelaba con toda su alma.

El ex-embajador Alcalay no habla en mi nombre y debería aclarar a nombre de que “oposición” habla. El ex-embajador Alcalay se hace eco de la derecha republicana y muestra toda las torceduras en que malamente se incurre ignorando lo que es la opinión formada y el criterio prevaleciente. La “oposición”, de la cual se hace vocero el ex-embajador Alcalay, no tiene la menor idea de nada. ¿O es que olvidan las declaraciones de la Casa Blanca sobre los apretones de mano que nada significan y la exigencia de hechos que permitan mejorías en las relaciones?

El ex-embajador Alcalay pide sobre hipótesis, es decir, sobre la eventual visita de Hillary Clinton a Caracas, al parece una iniciativa del Itamaraty. Al parecer, el ex-embajador Alcalay considera a la diplomacia norteamericana una de principiantes, una a la cual hay que señalarle como debe comportarse en su trato con el dictador.

Sin embargo, la tragedia del 19 de abril no había terminado. He aquí a un Ledezma sudoroso y “saboteado” por un Ismael García que cruza impunemente frente a las cámaras al parecer buscando agua o a un gobernador del Zulia bebiendo “el preciado líquido” –como se decía antes, en un eufemismo bobalicón y antes de que se estableciera su escasez como uno de los problemas claves de la humanidad para este siglo- en un acto desorganizado. Escucho el “despelote” y recuerdo. Recuerdo que en cinco artículos advertí que la oposición estaba cometiendo otra omisión criminal al no defender a Ledezma –tan criminal como haberse hecho los locos frente al “paquetazo”, cuando comenzaban las bandas armadas a tomar la sede de la Alcaldía Mayor y las agresiones contra todo emprendimiento que solitario Ledezma intentaba. Recuerdo haberles advertido que vendría una ley para cortarle la cabeza a Ledezma y que había que ejercer la protesta. Nadie oyó y nadie oyó porque ahora nos enteramos, en este 19 de abril trágico, que es ahora en comienzan a reunirse, que es ahora que entienden que deben funcionar juntos, aunque los chismes que brotan de las intimidades del acto informan de desavenencias y de retiros.

El documento no me gusta y no me gusta porque adolece de una falla conceptual y de definición fundamental. Aún esta llamada “oposición” no llama dictadura a lo que es dictadura. La condición fundamental es decir la verdad y llamarla con el único nombre definitorio que le corresponde. Aún hablan de “autocracia” y del “autócrata”. Seguramente porque la “Seguridad Nacional” de este régimen no ha tocado aun a sus puertas, porque no hay nadie parado sobre un ring en Guasina ni el estadio universitario está lleno de prisioneros. Es que son anticuados, creen que las dictaduras de estos tiempos son como las del ayer. Esto es una dictadura y se puede llamar “neodictadura” o dictadura innovadora o como sea, pero lo sigue siendo. Yo la llamo dictadura del siglo XXI y frente a la innovación hay que innovar desde quienes se le oponen. El mundo no osará voltear sus ojos hacia acá mientras sigan las vacilaciones lingüísticas, que ojalá fueran nada más que eso.

No hay en el documento una estrategia trazada, el desarrollo de unas tácticas definitorias de objetivos concretos. Lo único que nos informa la flamante “oposición” es que se han reunido y, por si fuera poco, que nos convocan a una marcha el 1º de mayo. Otra marcha. ¿O es que acaso no marcharon juntos por esa fecha del año pasado”? No hay el diseño de una defensa social, no hay el diseño de una defensa económica, como no la hay cultural ni política ni de ningún tipo. No tienen imaginación, no se les ocurre que los empresarios deberían rodear a cualquier empresa amenazada solidariamente, que deberíamos leer a “Doña Bárbara” en las esquinas explicando a los transeúntes el enfrentamiento entre civilización y barbarie o que deberíamos hacer pequeños paros cívicos en sitios escogidos. O mil cosas más, sólo cito en volandas porque este 19 de abril ha sido trágico.

Y para terminar de hacerlo el dictador vuelve a vestir su uniforme militar y proclama en un desfile militar inédito que Venezuela ha obtenido en Trinidad “la mayor victoria de su historia”. Esto es, el muchacho de Sabaneta ha conseguido la fotografía anhelada. Y que el 19 de abril comenzó “la revolución bolivariana”, es decir, la suya. Algo así como asegurar que cuando se cumpla el Bicentenario de la Independencia estaremos celebrando el aniversario clave de la dictadura del siglo XXI. Y, finalmente, por si algo faltaba, un alto para mostrar los misiles antiaéreos de fabricación rusa. Las tortolitas del Luis Alberto Crespo que niega que en Carora se hayan destruido los libros de Cecilio Zubillaga Perera y acusa a Juan Páez Ávila de haberse inventado la historia, las tortolitas de Crespo decía, están en peligro: serán derribadas por los misiles rusos, aunque de verdad ya yacen muertas.

El 19 de abril de 2009 nos ha mostrado que Emparan no se ha ido. Ahora desfilan frente a él los milicianos y quienes llaman a Cabildo no son ni sombra de los patriotas de entonces. Sí, este 19 de abril ha sido trágico.

teodulolopezm@yahoo.com

ANÁLISIS DE ENTORNO PARA LA DISCUSIÓN DE ESTRATEGIAS POLÍTICAS EN UNA MESA SITUACIONAL PRO DEMOCRACIA

estrategia

por Andrés Moreno Arreche.

LOS ANTECEDENTES

Venezuela ha tenido etapas de serias dificultades tanto en el orden económico como el social. Pero también ha habido medulares períodos de movilidad social; sobre todo en los 50 años posteriores a 1958. La banca hipotecaria y las entidades de ahorro contribuyeron a incrementar una base sólida de la clase media productiva. Cientos de miles de familias pudieron adquirir viviendas gracias a los créditos a largo plazo y tasas fijas otorgados por esas entidades. En el período de Pérez Jiménez, que precedió la era democrática iniciada en 1958, en sólo 6 años se construyeron grandes obras públicas; algunas con plena vigencia. No obstante la corrupción y la brutal represión del régimen francamente dictatorial, el avance urbano y de infraestructura echaron las bases para posteriores desarrollos.

En los 50 años de democracia, tan vilipendiados por Chávez, se forjó la “civilidad” de los militares, quienes entendieron que sus funciones debían estar subordinadas a la autoridad civil. Se quebraba así una nefasta tradición militarista de más de 100 años. También comprendieron que la preponderancia del mundo civil es indispensable en los Estados democráticos para evitar la tentación de usar las armas que la república pone en sus manos para propósitos particulares separados de los designios constitucionales. En regímenes despóticos, por el contrario, es el mundo civil el que se subordina a la preponderancia militar.
En el gobierno de Pérez Jiménez hubo represión intensa concentrada en figuras políticas. La Seguridad Nacional protagonizó la persecución política represiva. Aun así, siempre hubo el pequeño margen de las liberalidades que la amistad y el compadrazgo permiten, o la venezolanísima costumbre de “arreglar” contenciones bajo la excusa de un par de lamparazos de cerveza o ron en cualquier bar de mala muerte.

Famoso por esas tertulias es el Bar Gobernador, ubicado en la esquina del mismo nombre en populosa parroquia de La Pastora, en Caracas, a unas doce cuadras al Norte del Palacio de Miraflores.

El familiar de un preso que era amigo de Llovera Páez podía lograr que éste intercediera para cambiar la cárcel por la expulsión del país. La mujer que estaba bajo tortura y era amiga o conocida del coronel Pulido Barreto, jefe de Armamento de las Fuerzas Armadas, podía obtener una liberación temprana o en el peor de los casos, el cese del maltrato físico. No siempre era así. Hubo quienes no conocieron clemencia de los esbirros, pero había casos en los que alguna palanca funcionaba.

En la democracia pasó otro tanto. Hubo represión para instaurar la democracia y derrotar a los insurrectos, pero también hubo oportunidades. El adeco en el poder podía hacer algo por la mamá adeca cuyo hijo ex adeco andaba alzado. La red que conectaba a gente de izquierda y derecha, de arriba y de abajo, podía funcionar en algunos casos. Debe notarse que en muchas violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la democracia, con frecuencia la mano que los ejecutaba provenía de antiguos camaradas convertidos en ‘sapos’, junto a mandos medios policiales que eran capaces de todo. Sin embargo, había dónde ir, aunque a veces fuera tarde.
Hubo quienes desde la clandestinidad salieron al exterior con gobiernos haciéndose de la vista gorda; hubo liberados como una manera de zanjar situaciones insolubles. La Pacificación fue el proceso realizado por una democracia en desarrollo, que le correspondió a Rafael Caldera ejecutar con destreza. Fue un acto de altura democrática, sin que el Gobierno y los partidos dominantes pidieran a los insurrectos pacificados renegar de sus convicciones. Los más radicales, los más alzados, enviaban y recibían mensajes cruzados con el Gobierno para buscar los caminos de la paz. “Paz Democrática” la llamaron los comunistas entonces. Más tarde llegaron los reacios del MIR y mucho más tarde los levantiscos de Douglas Bravo y Alí Rodríguez.

A la luz de los recientes acontecimientos hay que concluir que el proceso descentralizador que vivió Venezuela en la década de los 80 fue una simple farsa, pues si bien se dieron cambios importantes con miras a acercar recursos y servicios al ciudadano, pareciera que no se creó, debidamente, la conciencia ciudadana sobre las bondades de la descentralización. Ahora presenciamos cómo por coyunturas circunstanciales se echa al olvido uno de nuestros principios fundamentales de gobierno. Nada fácil fue ese proceso de restarle poder a los partidos políticos tradicionales para de esa forma fortalecer los liderazgos regionales y buscar la consolidación de las autonomías estadales y municipales. A pesar que muchos factores políticos se opusieron a ello, el cambio se dio y con ello se inicio una gesta destinada a consolidar una verdadera federación.

Sin embargo, no se debe olvidar que fue el gobierno de Caldera el que puso el primer freno a la descentralización y luego el de Chávez, que se ha encargado de revertirla completamente con miras a concentrar todo el poder en su sola persona. Una reciente derrota electoral del partido de gobierno, en unos Estados claves, ha consolidado el regreso al Estado centralista. Ya hoy queda muy poco, por no decir nada, de esa ilusión de transferir el poder de Caracas a las regiones.

En relación con el proceso de radicalización que relanza el gobierno, con el nuevo slogan ‘Vamos a barrer a la contra-revolución’, hay una experiencia internacional emblemática de cómo el mal se transformó en algo banal. Fue la de los nazis en relación con los judíos. No sólo detestaban a éstos dentro de un proyecto geopolítico, sino que el rechazo lo transmutaron en perfil de Estado, a través de la destrucción del tejido social alemán, para luego reconstruirlo a imagen y semejanza de la barbarie. Primero, los judíos eran señalados como culpables genéricos de la corrupción de la raza y del pueblo; más adelante se les impusieron restricciones de oficios y niveles; luego, convirtieron a muchos “arios” en autores de la segregación de sus propios amigos, clientes, patronos, empleados. No tardaron en convertir la segregación en un hecho territorial y los amigos “arios” y los judíos no pudieron compartir. Sus hijos dejaron de ser compañeros. No regresaron nunca más juntos a la montaña. La realidad se transformó en los nuestros, nosotros, y los otros, ellos. Una vez que todo lo que los unía fue destruido vino la matanza de los que ya habían dejado de ser “nuestros”. Su aniquilación física sólo fue el momento terminal de una terrible historia que comenzó con una sutil segregación.

La operación de exterminio es física cuando salen los pistoleros a hacer la revolución; sin embargo, hay otra operación similar, de exterminio político y moral, de quienes ya ni siquiera son considerados compatriotas. Ésta es la operación que está en marcha en Venezuela y es implacable. El compromiso de quienes se autodefinen demócratas es detener el genocidio social en Venezuela, que comenzó en enero del 2003 con la expulsión írrita y sin convenimiento laboral de más de 20.000 trabajadores petroleros (cuyo único ‘pecado’ fue solidarizarse con un paro cívico nacional) y continuó con la instauración del más terrible ‘apartheid’ tropical, evidenciado en la fatídica ‘Lista Tascón’ y convalidado en posteriores listas segregacionistas, como la ‘Lista Maisanta’ y más recientemente, la resucitada ‘Lista Carmona’, con la que se pretende aniquilar moral, social y políticamente a un grupo de venezolanos que acudieron a Miraflores, la noche del 11 al 12 de abril de 2002. Está en marcha el ‘ajusticiamiento judicial’ de uno de ellos, Manuel Rosales.
Han transcurrido siete años de la masacre de Miraflores y el régimen, con una política sistemática de descalificación, pretende borrar de nuestra memoria histórica la noble batalla que dieron aquellos venezolanos, ignorando intencionalmente la contundencia de sus actos. Es indispensable para ellos mostrarse como un poderoso ente monolítico inmune a cualquier “amenaza”, sin embargo deben recurrir a las más grotescas trampas para intentar callar la voz del pueblo venezolano.

Alrededor del 11 de abril, con lo que esa fecha significa, se ha construido toda una realidad virtual, usando una campaña sucia cuyo único fin es transformar el pasado de una manera favorable para el régimen, ello significa, entre otras cosas, que las víctimas aparezcan como victimarios. Esta expresión de crueldad, injusticia e impunidad implica el desprecio por la idiosincrasia y la cultura democrática de nuestro pueblo.

Ese 11 de abril de 2002 ocurrió una de las manifestaciones más bellas, pacíficas, llena de ideales como nunca antes habíamos visto en nuestro país. Un pueblo noble salió a luchar por lo que siempre se nos ha querido arrebatar, el derecho supremo a sentirnos orgullosamente venezolanos. Más allá de las diferencias, movidos por la impotencia de ver cómo la patria se derrumba ante nuestros ojos, la ciudadanía se unió en un solo grito de paz. Quienes participaron en aquella heroica experiencia pueden dar fe de ello.

En la búsqueda de los culpables de la “conspiración de abril” se ha recurrido a la persecución indiscriminada, todo el que convenga está bajo sospecha. Amañar un juicio, haciendo gala de un cinismo sin precedentes, sentar en el banquillo a venezolanos inocentes no es más que un insulto a nuestro país y una canallada para los familiares de los presos. No se puede dejar de mencionar al “tiburón sin careta”, quien pretendió usar a un grupo de nobles oficiales para que masacraran al pueblo, cosa a la que obviamente se negaron.

De la abultada Lista Carmona, resucitada a propósito de la ‘condena-a-priori’ que se le hace a Manuel Rosales, anuncian que proseguirán la razzia con otros, seleccionados por su notoriedad política o mediática (como es el caso de Américo Martín-MIR- y María Corina Machado-Súmate-) y para cuando la población se acostumbre a la persecución de los líderes comenzará la tercera etapa de la radicalización de la revolución socialista: La persecución implacable de la disidencia a nivel de pueblo, a través del brazo armado de los Consejos Comunales los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) en todas las urbanizaciones y barrios del país, siguiendo la receta que se dicta desde el G2 cubano.

En la madrugada del lunes 3 de diciembre de 2007 el CNE había hecho público el resultado oficial: la propuesta de reforma constitucional había sido derrotada en las urnas. Los 69 artículos, votados en dos bloques (A y B) fueron rechazados por 50,7% y 51% de los electores, respectivamente.

“Ni una sola coma de esta propuesta yo retiro. Continúo haciendo la propuesta al pueblo venezolano. Esta propuesta está viva, no está muerta. No se pudo por ahora, pero lo mantengo”, advirtió desde el Palacio de Miraflores el presidente Hugo Chávez al admitir la “victoria pírrica” de la oposición. Estimó que 49% de apoyos obtenidos por su propuesta habían sido “un gran salto político” para su proyecto socialista.

Entre marzo y abril de 2009 la Asamblea Nacional se ha encargado de materializar un capítulo clave del proyecto derrotado, al vulnerar el espíritu de los artículos 16, 18, 157, 158 y 164 de la Carta Magna -que expresamente los electores decidieron mantener intactos- con la sanción de la reforma de Ley de Descentralización, Delimitación y Transferencia de Competencias a los Estados y la más reciente sanción de la Ley del Distrito Capital.
Pero en el 2009, luego de ganar una forzada reforma que le permite postularse a la Presidencia de manera indefinida, de nuevo aparece un patrón estratégico en el comportamiento de un Chávez triunfador: cruzar la raya. Así fue luego del arrollador triunfo del 3D-2006. En aquel entonces fue de torpeza en torpeza hasta la debacle del 2D-2007. Ahora viene siguiendo, rigurosamente, el mismo patrón. Quizás más atrevido por haber tenido dos triunfos seguidos, y que, quizás, no le permiten ver y menos comprender la continua erosión que su liderazgo viene presentando, de modo sostenido, en las zonas urbanas.

EL ESCENARIO

La mejor demostración del terror que le produce a Hugo Chávez la crisis económica y sus consecuencias políticas y sociales son las acciones que ha tomado últimamente. Su objetivo es establecer un régimen totalitario que preserve ante la opinión internacional su supuesta legitimidad democrática. Dicho plan tiene tres grandes líneas estratégicas: la primera, busca debilitar a los factores de capital. La amenaza al Grupo Polar muestra el camino que han tomado. La segunda, establece una ofensiva en contra del liderazgo emergente de la oposición. El enjuiciamiento de Manuel Rosales, las amenazas a Antonio Ledezma, César Pérez Vivas, Hemrique Salas Feo, Henrique Capriles y Morel Rodríguez, el debilitamiento de la descentralización y la reducción presupuestaria son algunas de las acciones que hemos visto tomar en estos días. La tercera, tiene por objetivo aterrorizar a los grupos disidentes de la Fuerza Armada y de los cuerpos de seguridad del Estado. La detención del general Raúl Isaías Baduel y la sentencia arbitraria en contra de los comisarios y agentes de la Policía Metropolitana cumple cabalmente esta finalidad.

No todas las acciones del gobierno son simples estallidos espontáneos e imprevistos, tampoco se debe asumir que todo lo malo que le ocurre al país es producto de un plan cuidadosamente elaborado, pero quienes detentan el poder en Venezuela están siguiendo al pie de la letra la cartilla de las peores tiranías totalitarias del siglo XX, la hitleriana y la estalinista, que se identificaron siempre con la bandera roja del socialismo. En este momento, ejecutan al menos dos de sus postulados fundamentales.: El asesinato moral de los opositores, paso previo a la liquidación física, y la desmoralización generalizada de la ciudadanía.

Estamos en una etapa post democrática de este gobierno electo por la mayoría. La escalada es una realidad anunciada en días pasados por el ministro Diosdado Cabello cuando afirmaba que van a asumir sin complejos la “radicalización”, lo que en definitiva implica en la práctica el colocarse al margen de lo que establece la propia Constitución.

Lo que Chávez y su gobierno buscan de todos nosotros es un estallido social, pero en el terreno que él escoja donde quede a salvo el poder y su propio pellejo. Para diseñar las estrategias emergentes que enfrenten con éxito la ‘arremetida contra revolucionaria’ que anuncia el Presidente, la Mesa Situacional deberá analizar los escenarios que se abordan de seguidas, y tomar la previsión estratégica y táctica para la ejecución de las acciones necesarias.

1.- Un gobierno fuera de la Constitución:

Si en cualquier otro país con un sistema de gobierno democrático el Presidente o Primer Ministro, aupase una ley ante el Poder Legislativo con el único propósito de tener la facultad de designar una autoridad regional, que hasta ese entonces venía siendo nombrada a través del voto de los ciudadanos, es predecible el escándalo que tal medida originaría, pues lo que no puede pensarse dentro de una verdadera democracia es que el pueblo sufra una merma de sus derechos electorales y, mucho menos, que esos derechos se los arrogue el gobernante de turno. Pero si con dicha ley, lo que se busca es nombrar a dedo una nueva autoridad que suplante a la ya existente, recién elegida popularmente, entonces, ya no solo deberíamos hablar de escándalo sino también de crisis política y democrática.

Esto es precisamente lo que acaba de ocurrir en Venezuela con la Ley Especial del Régimen del Distrito Capital, aprobada por la Asamblea Nacional hace unos días, y que tendrá su continuación con la sanción definitiva del proyecto de Ley de Ordenación Territorial que esta engavetado desde mediados del año pasado, y con la cual el Presidente Chávez podrá nombrar autoridades paralelas a las ya existentes, e incluso crear nuevas entidades político territoriales, que cabalguen sobre las gobernaciones, las alcaldías, y por supuesto, sobre la siempre pisoteada Constitución Bolivariana. De esta manera se desconoce, una vez más, la voluntad manifestada en las urnas por los venezolanos que eligieron como Alcalde de la ciudad de Caracas a Antonio Ledezma, quien recordemos, llegó como candidato a esa elección, por descarte, es decir, como consecuencia de pasar el filtro que le impuso el Gobierno a los precandidatos de la oposición inhabilitándolos políticamente.

Esta es una ley absurda y, por ende, inconstitucional, pues no pueden coexistir dos leyes y dos autoridades para regimentar y gobernar la misma ciudad. En efecto, más allá de si la ley en cuestión no es democrática por las razones expresadas, nos quedaría considerar, legalmente hablando, el momento de su verdadera entrada en vigencia, que no puede ser otro que el de cuando el Alcalde Metropolitano, Antonio Ledezma termine su mandato. Pretender que la Ley Especial del Régimen del Distrito Capital no colide con la vigente Ley Especial sobre el Régimen del Distrito Metropolitano de Caracas, dentro de la cual resultó electo Juan Barreto y ahora Ledezma, y que la nueva autoridad puede coexistir con el Alcalde Mayor, es pretender el triunfo del absurdo, con el único propósito de justificar la postura del oficialismo de no reconocer que su intención solapada consiste en arrebatarle el gobierno de la capital a la oposición política.
El desconocimiento de facto de los gobernadores y del alcalde metropolitano de Caracas electos en la plataforma de la alternativa democrática, y el posterior vaciamiento de sus cargos mediante manipulaciones legales es un golpe de estado, pues se está actuando contra la Constitución, en cuyo marco se crearon esos órganos del poder público y votó el pueblo, mediante una acción sorpresiva sobre organismos claves para controlar el aparato estatal.

Mientras la ‘revolución’ avanza con su plan hegemónico, evidenciado con el nombramiento a dedo de una ‘autoridad única’ sólo para el Municipio Libertador (que recayó en la dirigente del PSUV Jacqueline Farías) Manuel Rosales lanza un llamado desde la clandestinidad. En efecto, el alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales (UNT), hizo circular en la tarde de 14 de abril de 2009, vía correo electrónico, una carta titulada “Declaración de lucha popular”, en la que apela a una reflexión del fallecido ex presidente Rómulo Betancourt en 1949. El alcalde señala que en Venezuela ya se instauró la dictadura y que pese a estar en el exterior, Hugo Chávez “controló la decisión monstruosa” contra los comisarios de la PM.

“No nos queda como posible sino la acción popular de masas, constante, valiente, perseverante”, cita Rosales al fundador de AD, para él añadir: “Hoy más que nunca necesitamos un movimiento de resistencia civil y democrático, que no arree la bandera ni tuerza la fe ni caiga en el derrotismo”.

Desde el Poder Ejecutivo se focaliza la arremetida contra el marco constitucional de la República con la utilización de turbas violentas, que siguen el modelo de las S.A. de Rohm, en la Alemania nazi, de las “escuadras” de Farinacci en la Italia fascista y de los mal llamados “batallones de la dignidad” de Manuel Noriega, en Panamá.

2.- La desfiguración de la historia:
Han transcurrido siete años de la masacre de Miraflores y el régimen, con una política sistemática de descalificación, pretende borrar la memoria histórica, ignorando intencionalmente la contundencia de sus actos. Alrededor del 11 de abril, con lo que esa fecha significa, se ha construido toda una realidad virtual, usando una campaña sucia cuyo único fin es transformar el pasado de una manera favorable para el régimen, ello significa, entre otras cosas, que las víctimas aparezcan como victimarios. Esta expresión de crueldad, injusticia e impunidad implica, además, el desprecio por la idiosincrasia y la cultura democrática del venezolano.

El caso de los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas, y los cinco funcionarios de la Policía Metropolitana (PM) procesados por los sucesos del 11 de abril de 2002 actualmente condenados como aquéllos, evoca el caso de Nicola Sacco y Bartolomeo Banzetti, plasmado en la película de Giuliano Montalvo, que cuenta la historia de estos dos trabajadores anarquistas italianos emigrantes en Estados Unidos, quienes en 1927 fueron condenados a la silla eléctrica por un crimen que no cometieron. La razón de su condena estuvo más en su ideología que fue vista como una amenaza para el sistema político de aquellos años. El caso no fue un mero error judicial, sino un ejemplo de la utilización del sistema de justicia en defensa de los intereses políticos de la mayoría conservadora que entendió la condena como un escarmiento para quienes los adversaban.

Lo que ocurre en el país con el manejo político de la justicia debe servir de aldabonazo en nuestras conciencias para entender el axioma que sin justicia no hay derechos y sin derechos desaparece la libertad. El grotesco espectáculo montado en los tribunales de Aragua con los comisarios y agentes de la PM por la Fiscalía General y el Poder Judicial reflejaron a plenitud la carencia de ética de algunos de sus funcionarios, cuyas posiciones, alcanzadas debido a circunstancias políticas, nada tienen que ver con sus calificaciones morales o profesionales.
Chávez, como el Baltasar de Babilonia, celebra impúdico sus “éxitos”, sin prestar oídos a las voces que claman por doquier. Creyendo que todavía es tiempo de despechos rentables, no sabe lamer en silencio sus heridas y por eso se abraza a Ajmadineyad e invita al criminal de guerra Bashir. Descuida un dogma central del mundo contemporáneo: no dejar que la prensa mundial te vea como lo que eres. No ha seguido el ejemplo de Fidel Castro, quien con pasión y mucho provecho siempre la cortejó.

La desfiguración de la historia se ha soportado en la vocería única del Presidente ¿Cuáles realidades ha creado la palabra dominante durante los últimos años en este patio que es Venezuela hoy? Que la IV República fue una cadena absoluta de perversidades. Que el 11 de abril hubo un golpe de Estado. Que los golpistas son los otros. Que se acabó con la corrupción. Que ahora la política sí es participativa. Que Venezuela ahora es de todos. Que los ministerios son del Poder Popular. Que nadie del gobierno tuvo nada que ver con la maleta de Antonini. Que Pdvsa es socialista. Que el capitalismo y otros países son los culpables de todos nuestros males. Que el bolívar es fuerte. Que ahora sí hay justicia. Que la salud es para todos. Que cada venezolano tiene una vivienda digna. Que se puede ser médico en tres años. Que todos tenemos trabajo. Que ya no hay más pobres. Que se acabaron los niños de la calle. Que la historia ha sido distorsionada por los otros. Que Cuba es el mar de la felicidad. Que las elecciones han sido transparentes.

Esa estrategia de imposición de la palabra Presidencial ha sido eficientemente secundada por la del aniquilamiento sistemático de todo tipo de oposición, hoy arrinconada, para evitar que su palabra encuentre el eco necesario para crear otra percepción y, en consecuencia, otra realidad, que inevitablemente aparecerá. Y se impondrá.

3.- La participación de la sociedad civil en la Resistencia
Democrática Activa:
Cuando hay una voluntad de poder delirante y destructivo no es posible salir de ella mediante un líder equivalente. Es más, sería altamente indeseable porque un líder equivalente tendría que ser igualmente patológico. A Hitler no lo saca un héroe, lo saca una coalición de personas conscientes del importante rol que cumplían; hombres de Estado, no necesariamente líderes de masas; ni siquiera de grupos o partidos; gente que tenía la racionalidad suficiente para juntar cabezas y estudiar cómo resolver el problema.
Es evidente que los logros políticos del régimen le han dado cierto acorazamiento al proceso, y confort personal a sus mentores. Tal realidad no debe desmoralizar a los demócratas en su objetivo de pasar de la unidad del discurso a la unidad de la actuación de los factores democráticos organizados bajo diferentes formas y ubicados en diferentes instancias del país. Tal paso significa la inminente apertura de un espacio de acuerdo plural, que funcione como un crisol democrático, asociando voluntades cuyos atributos sean la tenacidad, la perseverancia, la obstinación, y la constancia en las decisiones que conducirán a coronar un proyecto de país realizable, incluyente y atractivo para todos los venezolanos.

El estudiantado venezolano es un ejemplo de ello. Ha venido dando demostraciones de valentía en defensa de los valores democráticos. Sin recursos pero con mística, sin respaldo político pero con inquebrantable combatividad. Están en la lucha cívica con la consigna de la libertad, por la convivencia y la paz. Los estudiantes no cesan en el noble empeño que nos convoca y compromete a todos: Venezuela.
Hoy necesitamos de un liderazgo colectivo y conectivo pues la naturaleza colectiva del liderazgo consiste en muchas personas asegurando que se cumpla la función social del liderazgo, asegurando a nivel social un modelaje, sentido de dirección, cohesión, motivación, compromiso e inspiración para la acción colectiva voluntaria, sostenida y responsable. Para alcanzar la meta de la ‘re-democratización’ de la sociedad venezolana se debe asegurar que cada vez más gente participe y trabaje, cooperando en diferentes formas, pues así se incrementa la posibilidad de que personas que son capaces de realizar ellos mismos los cambios necesarios, se involucren para influenciar de forma decisiva en el cumplimiento de la función de liderazgo. A esto se le llama liderazgo conectivo –que conecta- propio del liderazgo colectivo. El liderazgo venezolano requiere capacidad social para darse cuenta que las decisiones y acciones deben tener sentido en oposición a decisiones y acciones sin sentido; capacidad para crear sólidas conexiones entre la diversidad y capacidad para navegar con agudeza en ese “mar picado” de retos compartidos entre diferentes.

Los que pretendan convertirse en dirigentes de la alternativa democrática deben responder oportuna e inteligentemente a la arremetida fascista que desde las filas del Gobierno llaman “El ataque a la Contrarrevolución”. Para ello hay que conformar urgentemente una instancia unitaria de dirección que no puede ser otra ‘Coordinadora Democrática’ subsumida en una asamblea de grupitos y grupúsculos. Los grupos y personalidades de la sociedad civil, incluyendo los medios de comunicación, deben aceptar el rol de asesores y dejar la dirección política a los políticos.

4.- La economía venezolana: Una paradoja inaceptable
La reputada revista The Economist afirma que la democracia venezolana está en peligro, mientras la Conferencia Episcopal Venezolana dice que el sistema democrático está “en grave riesgo de colapso”. Efectivamente, el presidente Chávez ha implementado una serie de medidas, que demuestran claramente su vocación totalitaria, de evidente estirpe fascista (como nos aclara Enrique Krauze, en su reciente libro El Poder y el Delirio), condimentada con una retórica y una praxis económica neocomunistas.

No obstante los fabulosos ingresos que por renta petrolera percibe Venezuela durante el último decenio, el clima para los negocios en el país cayó a su peor nivel en 18 años, desde 1990, cuando la Fundación Getulio Vargas (FGV) de Brasil y el Instituto de Estudios Económicos de la alemana Universidad de Múnich (IFO) empezaron a elaborar un índice sobre la materia. Según el informe divulgado por la Fundación Getulio Vargas, el llamado Índice de Clima Económico (ICE) de América Latina se ubicó en enero de este año en 2,9 puntos frente a 3,4 puntos en octubre de 2008 -cuando comenzó a acentuarse la actual crisis financiera internacional- y 5,2 puntos en enero de 2008. El país con el peor clima de negocios en América Latina es Venezuela, que bajó de 2,3 puntos en octubre de 2008 a 1,9 puntos en enero de 2009; en una posición más baja que Ecuador, que cayó de 3,3 puntos a 2,3 puntos; y que Argentina, que descendió de 3,2 puntos a 2,5 puntos, en idéntico lapso desde octubre de 2008.
Cabe recordar que el ICE es un promedio del Índice de Situación Actual (ISA), que mide la nota con la que los economistas de la región califican la coyuntura económica, y el Índice de Expectativas (IE), que evalúa lo que los analistas esperan para los próximos seis meses. Para el estudio de enero 2009 fueron consultados 137 especialistas y economistas de 16 países de la región. Las mejores puntuaciones para la situación actual las siguen ostentando Uruguay (7,0 puntos) y Perú (6,8 puntos).

La coexistencia ilógica de altos ingresos petroleros y desbaratamiento del aparato productivo nacional constituye una verdadera paradoja económica difícil de digerir, pues frente a los ingresos récords de los precios por barril de crudo que obtuvo la nación, la economía venezolana muestra una singular paradoja: La inflación que -en materia alimentaria- excede del 55% (en el primer trimestre de 2009), el desempleo contabiliza más de 6 millones de venezolanos, el déficit habitacional de casi 4 millones de viviendas, los 200 mil homicidios en 11 años y ninguna obra en materia hospitalaria, agroindustrial, infraestructura vial.
Lo expuesto en los tres párrafos anteriores conducen a una simple, pero dramática conclusión: Venezuela tiene una economía invertida, en la cual el régimen posee o controla todo. En el Índice de Libertad Económica de 2009, un libro publicado por la Heritage Foundation, un grupo de expertos de Washington, 179 países están clasificados según la presencia o ausencia de 10 libertades en áreas como propiedad privada, comercio, industria, dinero, inversión, trabajo, corrupción y coacción. Los seis países que más se acercan a un índice perfecto de 100 son Hong Kong, con 90; Singapur, 87; Australia, 83; Irlanda, 82; Nueva Zelandia, 82; y EEUU, 82; los seis están entre los países más ricos del mundo. Las últimas seis naciones son Venezuela, 40; Eritrea, 39; Birmania, 38; Cuba, 28; Zimbabue, 23; y Corea del Norte, 2; las seis se encuentran entre los países más pobres, con una excepción técnica: Venezuela.
Desde 2005, los ingresos de Venezuela se han duplicado. No por ello cada persona recibe el doble de su ingreso de 2005, sino que el Estado tiene toneladas de dinero adicional para gastar como quiera. Dado que Venezuela es un monopolio económico, todos los petrodólares van al gobierno y no a la población. De allí que la población pueda seguir pobre mientras el régimen se enriquece.

Pero todo el mundo se pregunta (igual que lo hizo públicamente Luis Herrera Campins en su campaña electoral) ¿Dónde están los reales? Una simple revisión del balance consolidado del BCV de febrero de 1999 versus febrero de 2009 refleja que los Activos de Reserva Netos pasaron de ser 2.4 veces la base monetaria a sólo 0.8 veces de ellas en el lapso de 10 años. En otras palabras las defensas del valor del bolívar se han erosionado dramáticamente. Hay varios indicadores que los expertos subrayan:

El Fondo para la Estabilización Económica, el FEM, creado con bombos y platillos en 2003 con 700 millones de dólares muestra tener solo unos 826 millones de dólares para Febrero de 2009, a pesar de que en el lapso 1999 / 2008 ingresaron al país, sólo por factura petrolera, la cantidad de 850.000 millones de dólares.

Otro indicador es que del patrimonio del Banco Central se extrajo una inmensa cantidad de dinero para un FONDEN que está literalmente vaciado, a cuenta de ajustarlas a un “nivel adecuado de reservas internacionales”. Puede ser que los Activos de Reservas actuales sean las suficientes como para cubrir las necesidades inmediatas del país, especialmente con la política de cupones de racionamiento que parecería ser nos espera a la vuelta de la esquina, pero, lo que sí es seguro, es que el valor de todos los bolívares ya ha sido expropiado de facto.

Finalmente también queda la duda sobre si las cifras que publica el BCV sobre la Reservas son ciertas o no; de si están o no ajustadas al valor mercado, como también flota la duda sobre la validez y la pertinencia del registro a valor nominal de los papeles argentinos y cubanos que afectan dramáticamente el balance consolidado del BCV.
5.- La revolución se blinda con leyes Prét-a-porter
El proyecto político que se viene implementando en Venezuela desde hace 10 años, supone para su instauración tres instrumentos fundamentales: instituciones articuladas dentro del proyecto revolucionario, legalización de decisiones y actores ejecutantes supeditados a la unidad de conducción del único líder que reconoce el proceso. Tal arquitectura gubernamental permite diseñar un corpus legal ‘a-la-medida’, pero suficientemente dinámico y ‘quita-y-pon’ que esté a la velocidad de involución que el régimen demanda.
Un ejemplo de esa arquitectura de poder es la reciente decisión que condena a 30 años de cárcel a los comisarios y al resto de policías de la Metropolitana. Desde el retraso procesal hasta la decisión misma, asistimos a una serie de ecuaciones políticas que muestran la poca calidad humana del régimen, y la inescrupulosidad con la que se avanza hacia los objetivos revolucionarios.

En su tercera reunión en menos de un mes, la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia continuó revisando las leyes que la Asamblea Nacional pretende reformar en este período legislativo. El 15 de abril de 2009 fue el turno de los códigos de Comercio y de Procedimiento Civil y de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos. “ Con ellos se pretende modernizar, agilizar y adaptar los instrumentos al contexto histórico socialista que vive el país”, aseveró el Diputado Manuel Briceño al ser interrogado sobre la orientación que tendrán los cambios a textos como los que se prevé hacerle al Código de Comercio, el cual regula las actividades económicas y empresariales. Con respecto al Código de Procedimiento Civil y a la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos, aseguró que la principal propuesta formulada fue la incorporación de la oralidad.
Simultáneamente, el ‘proceso convertidor’ hacia el modelo socialista prosigue indetenible en la Asamblea Nacional pues el proyecto de Ley Orgánica para la Ordenación y Gestión del Territorio, que contempla la creación de autoridades regionales, se llevará a la plenaria de la Asamblea Nacional para su aprobación durante la segunda semana de mayo.
El proyecto cuenta con 206 artículos y, según ha explicado su autor, El diputado Manuel Briceño (PSUV-Mérida), proponente de la norma, se expone como valor fundamental el hecho de que todos los gobernadores y alcaldes, independientemente de sus posiciones, deberán ceñirse al Proyecto Nacional Simón Bolívar, primer plan socialista del país. La disposición 19 fija que el Presidente “designará una autoridad regional para cada región funcional, para el desarrollo de políticas, planes y proyectos de ordenación y desarrollo del territorio que así lo requieran”.
La herramienta redactada por Briceño subraya que “las administraciones públicas estadales y municipales, y sus entes descentralizados, estarán sometidos a las directrices impartidas por las autoridades regionales”. En la iniciativa se incorporan los conceptos de “distrito productivo” y “región funcional”. Esta última se define como “la unidad que integra las ventajas comparativas de los diferentes ámbitos geográficos del territorio nacional, y que responde al modelo de desarrollo endógeno y sustentable, para la creación, consolidación y fortalecimiento de cadenas productivas”.

La formación, supresión o modificación de esas zonas responderá al criterio del mandatario nacional, así como la constitución de las áreas bajo régimen de administración especial.

Pero también, desde el seno de la Asamblea Nacional se ha aprobado en primera discusión un proyecto de Ley del Sistema de Justicia que pasa por encima del artículo 267 de la Constitución, como si no ella existiera. Que la Constitución no se puede reformar mediante ley lo sabe un estudiante de primer año de derecho, pero para saber que eso ocurre en Venezuela no hace falta estudiar nada. Aquí la Constitución se modifica por legislación, por sentencia judicial, por decreto y a través de Aló Presidente. Sobre todo así.
Casi de manera simultánea, en la misma semana, la Sala Plena del TSJ ha aprobado otro “Plan de Reestructuración” del Poder Judicial.

Otro más. El primero fue el “decreto” de emergencia judicial de la Constituyente, el 18 de agosto de 1999 cuya justificación fue “garantizar el fácil acceso de la población a un sistema de justicia que actúe con la mayor transparencia, imparcialidad, autonomía, celeridad y simplicidad” y en algún momento vino aquel operativo depurador que podríamos llamar “Misión Velásquez Alvaray”.

Mientras desde la Asamblea Nacional (con la aprobación a priori del T.S.J.) se diseñan los instrumentos legales que le permitan al régimen un piso legal, el blindaje del gobierno se ejecuta por mampuesto, vía CNE. En efecto, las peticiones de la oposición ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) no prosperan. Después de una reunión que se prolongó por cuatro horas los rectores del Poder Electoral -con el voto en contra de Vicente Díaz- rechazaron la solicitud del Consejo Legislativo del Zulia (CLZ) para que se activara una consulta popular que permitiría conocer la opinión de los 2.794.421 electores de la entidad sobre la autonomía administrativa del estado.

Los rectores consideraron que la Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y Transferencias de Competencias del Poder Público es de carácter nacional, lo que impide que se convoque una consulta popular de ámbito regional para evaluar la opinión de los ciudadanos sobre cómo debe aplicarse la norma legal. La sesión del CNE también rechazó la solicitud de convocar un referendo consultivo para dirimir el destino del antiguo mercado de Chacao. Los rectores justifican su decisión recordando que el 28 de octubre de 2008 el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó una medida cautelar que prohíbe a las autoridades municipales y metropolitanas dictaminar actos administrativos en tanto no salga una sentencia definitiva sobre el viejo mercado.

El despido írrito y sin fórmula de liquidación de 18 mil trabajadores de Pdvsa, las elecciones parlamentarias de 2005 en las que participó sólo el 15% del padrón electoral, o aquel infamante “uh, ah, Chávez no se va” en el inicio de las sesiones del Tribunal Supremo en 2006, son sólo muestras de cómo en Venezuela el Estado de Derecho es papel mojado, y mucho más desde que la Asamblea Nacional aprobó dos leyes que revierten la descentralización, expropia empresas sin fórmula conocida de pago y acosa a figuras de la oposición en tribunales absolutamente sumisos, del mismo modo como condenó a los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, y a seis policías metropolitanos, por el caso del 11 de abril de 2002, en una sentencia que ha provocado el repudio del país.

La consideraciones anteriores vienen al caso dadas las recientes iniciativas impulsadas desde Miraflores, apoyadas por la Asamblea Nacional, el Ministerio Público y el Poder Judicial, bajo la mirada pasiva de la Fuerza Armada, orientadas a reforzar el poder del Presidente de la República a costa de la democracia y afirmadas sobre el desconocimiento de la voluntad popular expresada en elecciones mediante el voto; incluso usando para ello de las formas del Derecho, pero vaciándolo de contenido ético y finalista: medios en apariencia legítimos con miras a fines ilegítimos y fines supuestamente legítimos a través de medios claramente ilegítimos.

Así las cosas, en su intento por reforzar su poder político personal a costa de la libertad y de las instituciones republicanas, el Presidente Hugo Chávez Frías avanzó hacia la reforma de la Constitución de 1999 situando como elemento central a su reelección indefinida como Jefe del Estado; todo ello dentro de un cuadro de nuevas relaciones sociales y de poder modificatorias de la ingeniería constitucional precedente y bajo el argumento de un avance del país hacia el Socialismo del siglo XXI, mero plagio de la Constitución comunista cubana de 1976.

6.- Al golpe y cuida:
Para blindarse con leyes a la medida de sus designios, Chávez abusó de un medio legítimo y democrático – el voto referendario – para ponerle coto y amarras a la democracia, consumando un golpe de Estado.
Hay quienes piensan que los golpes de estado ocurren únicamente cuando, desde afuera y mediante mecanismos de fuerza, se derriba a la autoridad constituida. O sea, lo que el actual Presidente y otros intentaron en 1992 y que, curiosamente, ellos llaman “rebelión militar” y rechazan que se le califique de intento de golpe. Es verdad que eso es un golpe, y lo que estamos viviendo también. Porque los golpes pueden darse desde dentro y desde arriba, para ensanchar el poder de los que mandan y ubicarlo por encima de todo control, incluso el de la Constitución.

Tan es así, que el arquetipo del golpe, el que puede decirse que bautizó el coup d’etat como desde Francia se llamó para el mundo, es el de Luis Napoleón Bonaparte, quien siendo Presidente constitucionalmente electo desde 1848, en 1851 disolvió la Asamblea Nacional, detuvo a los jefes de partidos opositores, y convocó a un plebiscito para legitimar su acción mediante una nueva constitución que fortaleció al Ejecutivo y creó una presidencia decenal y reelegible. Terminó proclamándose emperador.

Las obras de Gabriel Naudé (Consideraciones políticas sobre el Golpe de Estado, 1639), Curzio Malaparte (Técnica del Golpe de Estado, 1931), o la más actual, de Edward Luttwak, con igual título que la de éste (1969), son emblemáticas en cuando a este fenómeno fáctico de la política, y también jurídico, pues como lo recuerda el maestro de la dogmática del Derecho, Hans Kelsen, ha lugar a la violación de la legalidad del orden existente y su mutación con un claro propósito: el reforzamiento del poder por quien lo ejerce.

Indiferentemente el título con el que se califique la circunstancia política actual e institucional de Venezuela , y al margen del debate que suscita la Teoría del Golpe de Estado, lo cierto es que en la práctica, un golde de estado es el acto llevado a cabo por órganos del mismo Estado. No se reduce, como se cree, a un levantamiento o insurrección que la experiencia demuestra ineficaces, y tampoco es una simple acción de la soldadesca sobre el centro del poder constituido.

Chávez ejecuta, de facto, un golpe de Estado “en-frío” y propicia un fraude constitucional porque cuenta con la complicidad la Presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estella Morales, y la Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena. Las tres, reparando en el continente y no en el contenido, impulsan una enmienda constitucional con idéntico motivo al de la reforma frustrada: sostener a Chávez en el poder, fortaleciéndolo por sobre la constitucionalidad y usando de un medio legítimo – de nuevo el voto – para un fin ilegítimo. Volvió a consumarse otro golpe de Estado.

La inhabilitación previa de candidatos y la persecución judicial, así como el desmantelamiento de las competencias de los opositores electos como gobernantes locales, blindan todavía más el poder ya omnímodo y abusivo del presidente Chávez, y aunque cuidándose las formas con las fórmulas sacramentales que brinda la ley, ha lugar a un golpe de Estado, porque lo ejecutado no responde al Bien Común sino a la idea del control totalitario de la sociedad por el gobernante golpista, quien al concentrar de facto las funciones de los demás poderes en él, y aún por encima de su fuente de legitimación que es el voto popular, consuma, como lo refiere la doctrina francesa, “una violación deliberada de las formas constitucionales por un gobierno, por una asamblea, o por un grupo de personas que detentan autoridad”.

Al revertir las competencias otorgadas a las regiones, trapisonda posible sólo con la complicidad del TSJ, la AN y el inexistente Poder Moral, el presidente Hugo Chávez está perpetrando un golpe de Estado por entregas pues la promulgación de la Ley Orgánica de Descentralización, que permite al Ejecutivo nacional reasumir el control de los bienes y servicios que administran las entidades federales, convierte al Presidente en un moderno y tropical Señor feudal, dueño de los bienes de la República.

7.- Tres fracasos inocultables: Salud, seguridad y educación:
Salud en terapia intensiva:
A los ya enormes retos que enfrentan médicos, epidemiólogos y otros especialistas, para tratar y controlar repuntes de enfermedades prevenibles por vacunas como la parotiditis y la lechina, o de aquellas transmitidas por vectores como dengue y la malaria, ahora se le suma un nuevo desafío: El diagnóstico y tratamiento de las llamadas zoonosis -enfermedades animales transmitidas al hombre- las cuales están emergiendo y re-emergiendo en Venezuela.

La reaparición y repunte de leptospirosis, brucelosis, cisticercosis, rabia y rabia selvática, entre otras zoonosis; los brotes de Chagas; así como la inexistencia y la inefectividad de las políticas públicas en materia de prevención y control de epidemias coloca al Ministerio de Salud y Protección Social de espaldas al país.
Una de las causas de la reaparición en Venezuela de enfermedades de animales en humanos es la eliminación del Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria (SASA) creado en 1992 para el estudio, prevención, combate y erradicación de enfermedades, plagas y demás agentes perjudiciales en animales y vegetales. El SASA era de vital importancia para el desarrollo, no sólo de la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria, sino sobre todo para la salud humana.

La liquidación del SASA, la decisión del Ejecutivo de esconder las información epidemiológica, así como la improvisación y la falta de políticas públicas sanitarias efectivas y coordinadas son los factores determinantes que han contribuido a la generación de los dos brotes de Chagas (en Chacao y Vargas) en menos de un año y medio y en la reaparición y repunte de casos de leishmaniasis, leptospirosis, brucelosis y rabia.

El rotundo fracaso de la Misión Barrio Adentro se puede medir, no sólo por la ineficacia del sub sistema de atención primaria, que suplantó a otros modelos ‘criollos’ de comprobada efectividad, sino por la estampida de los médicos venidos de Cuba, quienes han provocado una crisis de proporciones inimaginables entre los Gobiernos de Caracas y La Habana, al punto que por la cartera del Ministerio del Poder Popular para la Salud se han turnado una decena de ‘comprometidos compatriotas’, sin que ninguno haya podido frenar la diáspora de galenos antillanos.

Solidaridad Sin Fronteras es un pequeño grupo sumado a la causa desde que se conformó legalmente en agosto de 2004, en el Estado de Florida que lidera el programa bautizado Barrio Afuera como un grupo que brinda “ayuda humanitaria”. A través de un servicio de defensa de derechos humanos para todos los médicos cubanos que desean emigrar de Cuba, utilizando como trampolín a Venezuela y la misión Barrio Adentro. No se consideran una agencia de viajes ni una organización ilegal ni clandestina. Cuando esos médicos toman la decisión de desertar, ellos les ayudan para que puedan llegar a Estados Unidos.

En Miami hay al menos una decena de médicos escapados de Barrio Adentro. SSF señala que tienen contacto con más de 20 colegas desertores que hoy viven en Estados Unidos y estiman que, a lo largo del tiempo que lleva operando la misión, se han evadido unas 500 personas hacia Colombia, España, Estados Unidos, México y los menos afortunados están dentro de la propia Venezuela, esperando la oportunidad de ir a la tierra prometida del exilio cubano.

Los espacios dejados por los desertores no han quedado vacíos. La teoría que manejan en SSF es que los han sustituido personas sin la preparación adecuada. No todos son médicos pues hay muchas quejas y testimonios de profesionales venezolanos sobre mala praxis, diagnósticos errados y uso de términos inadecuados.

Pero mientras la misión se desintegra, los módulos lucen abandonados y la población se agolpa en las atestadas salas de emergencia del Servicio Público de Salud, totalmente colapsado el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, aprueba 400 millones de bolívares fuertes para continuar fortaleciendo a la Misión Barrio Adentro I y II.

Seguridad bandida:

En todo el territorio nacional, el pueblo clama por seguridad, una garantía constitucional que las autoridades encargadas de su ejecución se saltan a la torera y que ha producido en los últimos diez años de revolución socialista más muertos por cada cien mil habitantes que los conflictos bélicos en Irak y Afganistán juntos. El problema ha rebasado la capacidad de respuesta de las autoridades civiles, autoridades éstas que han visto comprometida gravemente su ética y su moral, al ser partícipes directos de los delitos que supuestamente deben combatir.

Un total de 110 funcionarios policiales del estado Aragua fueron destituidos de ese cuerpo de seguridad por estar incursos en diversos hechos delictivos, mientras que otros seis están siendo investigados por la muerte de dos de sus compañeros en hecho ocurrido el pasado 23 de marzo. Los uniformados destituidos están siendo investigados, en su mayoría, por los delitos de robo y hurto de vehículos.

A finales de 1998 las muertes por homicidio sumaban 4.550 víctimas. En 2003 fueron 11.342 los homicidios y la cifra oficial y maquillada de 2006 se situó en 12.257 homicidios, a partir de la cual los organismos internacionales declararon a Venezuela como el país más violento del Occidente. En el 2007 se verificaron 49 homicidios por cada 100.000 habitantes, elevándose la cifra a 13.200 víctimas.

Mientras todos estos sucesos copan la atención de la opinión pública nacional, la Sala Constitucional del TSJ, con ponencia de Luisa Estela Morales, declaró, en revisión formal, la constitucionalidad del carácter orgánico de la Ley de Policía Nacional y del Servicio de Policía dictada por el Presidente mediante el decreto 5895, luego de lo cual éste procedió a promulgarla. Las competencias otorgadas a la Policía Nacional en la novísima Ley incluyen las que fueran propias de la Guardia Nacional, como las relativas a aduanas y protección ambiental, estrechamente vinculadas al cuidado territorial y de las fronteras.

Esta Ley desarrolla el artículo 164.6 y el artículo 178.7 constitucionales, relativos a las competencias de los Estados para crear policías y determinar sus ramas “conforme a la legislación nacional aplicable” y de los municipios para proveer al respecto. Pero se permite, bajo tal paraguas, aniquilar las competencias estadales y municipales en cuestión. Una cosa es que los estados y municipios dispongan sobre policía lo que les corresponde bajo las normas de la Ley Nacional y con apego a la Constitución, y otra cosa es pretender que los estados y los municipios organicen sus policías según lo diga y autorice el ministro del Interior, como reza la Ley sancionada. De modo que, cada estado que pretenda, según la Constitución, ejercer su “competencia exclusiva” para organizar su policía y determinar cuál de sus ramas confía al municipio debe pedirle licencia al ministro del ramo y obtener de él su acuse, según se establece en el artículo 31.

La Ley, además, le confía a los policías la función de “resolver conflictos mediante el diálogo, la mediación y la conciliación” (artículo 4), vale decir, confunde la función ejecutiva policial con la administración de justicia. Y desconoce, así, que la función judicial de resolución de conflictos en las comunidades, mediante el arbitraje, la conciliación, la mediación u otros medios alternativos, corresponde constitucionalmente a los jueces de Paz (artículo 258). Finalmente, la Ley prohíbe que los distritos metropolitanos puedan organizar cuerpos de policía o ejercer servicios de policía, asunto que, según la Constitución, corresponde decidirlo a los consejos legislativos estadales (artículos 171 y 172) y en el caso de Caracas a su Cabildo Metropolitano.
La ‘maleducada’ educación socialista:
La pretensión de ideologizar a los niños en las escuelas se inició con el fatídico Decreto 1.011 y prosiguió con el que nuevo diseño curricular anunciado por el Ministerio del Poder popular para la Educación, un proyecto que está orientado a desconocer el derecho a la educación libre y democrática establecidos en los artículos 102 de la Constitución y en el artículo 3 de la Ley Orgánica de Educación vigente, sustituyéndolo por el de un modelo de sociedad socialista autoritario que acaba con la libertad y los derechos civiles y políticos y que convierte a los alumnos en receptáculos de una visión de país equivocada que desvirtúa la historia republicana del país y los convierte en miembros de una falange cuasi-militar, al servicio de una ideología.

Mientras el nuevo diseño curricular se impone a troche y moche en el sistema educativo venezolano, ahora ‘sistema educativo bolivariano y socialista’, los docentes acumulan dos años sin contratación colectiva. La única reivindicación fue el incremento de 40% en 2006 por decreto presidencial. Para saldar esa deuda el Sindicato Nacional de la Fuerza Unitaria Magisterial (Sinafum), de tendencia chavista, presentó su proyecto al Ministerio del Trabajo. El documento, como es de esperar, lo atraviesa el socialismo del siglo XXI. Así las cosas, se propone un proyecto educativo sustentado en “los cinco ejes de equilibrio, los diez objetivos estratégicos y los cinco motores constituyentes hacia el socialismo bolivariano”.

8.- Se manifiesta la entropía que antecede al caos social:

La entropía social se manifiesta de manera multi sintomática, con señales aparentemente desconectadas y sin inter relación: Aumenta la conflictividad laboral. 104 reclamos de los trabajadores en lo que va de año. 62% de la nómina estatal afectado por retraso en la contratación colectiva y entonces ocurre lo inimaginable: Ante la amenaza oficial, sindicalistas partidarios del proceso, opositores e independientes se entienden para luchar juntos.

En el primer trimestre de 2009, Pdvsa aporta al fisco un poco más del 50% de lo previsto. Las noticias provenientes de Guayana avisan de la grave situación de las industrias básicas y la peligrosa situación social. Las deudas de la CVG ponen en riesgo de cierre a las empresas de la región. Al CICPC le faltan siete mil funcionarios y casi dos mil patrullas. La SIP considera “dramática” la situación de la prensa venezolana. Brota el conflicto de los reclusos en once penales, y para abonar la siembre de lo desconcertante, en la Gobernación del Estado Miranda se venden miles de libros de las bibliotecas públicas como materia prima industrial. Mientras, el 20% de los médicos recién graduados se va de Venezuela y entre tantas noticias trágicas asociadas a la inseguridad ciudadana, destaca una: “Apuñalado médico en el Hospital de El Llanito mientras cumplía su guardia”.

Pero son las decisiones en políticas públicas, tanto a nivel macro como en lo micro, las que generan una profunda y silenciosa entropía en lo económico, como la descapitalización, el deterioro del capital humano, la caída de los salarios e ingresos reales, la caída de la inversión de la gente, caída en el consumo, y también en lo social que se evidencia en el deterioro de la calidad de vida de la gente y en el ensanchamiento de los umbrales de pobreza.
El país nacional necesita que el país político elabore, desde el marco de una resistencia democrática activa, una propuesta, una estrategia y un plan. La propuesta debe consistir en la elaboración de un proyecto alternativo al socialismo siglo XXI, con base en la pluralidad de pensamiento, el desarrollo económico con fundamento en la propiedad privada, en la libertad de empresa y en nuestras ventajas competitivas, pero que beneficie a la mayoría y con mecanismos que permitan disminuir drásticamente las desigualdades sociales y reducir la pobreza. La estrategia a diseñar debe marcar el camino a seguir para restablecer la Constitución y enrumbar al país hacia el desarrollo sustentable. El plan debe señalarnos los pasos que debemos dar y las acciones a emprender. Para que esto sea posible, es requisito necesario, pero no suficiente, la creación de un Frente común con participación de todos los actores políticos y de la sociedad civil que creen en la democracia.

Es urgente encontrar un nuevo punto de equilibrio político, donde funcionen en armonía, tanto la dialéctica de la política como las Leyes de la Teoría del Caos Social. Un equilibrio que nos permita aprovechar el potencial creativo de una población que demanda participación y la oportunidad única de la fase caótica en la que está entrando de manera irreversible el régimen, para de este modo aprovechar el Principio de la Turbulencia de la Ley del Vórtice, el cual asegura que las organizaciones sociales requieren para su desarrollo la ambigüedad de saber y no saber, de lo inadecuado, de la incertidumbre, de la alegría, del horror, de la aceptación de los rasgos metamórficos y no lineales de la realidad, es decir, de todas y cada una de las facetas del caos creativo.

(*)
Comunicólogo
Conferencista
Asesor de Mercadeo Electoral
Escritor

Los corsarios del siglo XXI PIRATERÍA EN SOMALIA: ¿TERRORISMO O DEFENSA TERRITORIAL?

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por ÁNGEL RICARDO MARTÍNEZ
amartinez@laestrella.com.pa

El ataque a un barco estadounidense ha vuelto a traer a los piratas somalíes al escenario mundial pero, ¿nos están contando los medios la historia completa?

Global PANAMÁ. El reciente drama del portacontenedores estadounidense Maersk Alabama y el remolcador italiano Bucaneer han vuelto a centrar la atención mundial en el tema de la piratería en el Golfo de Adén. Los piratas somalíes llevan ya un tiempo en los titulares (fueron nominados por la revista Time y por este periódico como uno de los ‘personajes’ del 2008) no sólo por su singularidad —han revivido la piratería del parche en el ojo y la pata de palo varios siglos después— sino también por la ridiculez de las situaciones que se están dando con cada vez más frecuencia en las costas somalíes. Para muestra, un botón: los piratas mantuvieron al capitán del Alabama, Richard Phillips, secuestrado a bordo de un bote salvavidas (el Alabama y el resto de la tripulación llegaron el sábado a Mombasa, Kenia) mientras que el USS Bainbridge, un destructor de 9,200 toneladas y 155 metros de la Marina estadounidense, lo observaba impotente. Por si fuera poco, el sábado los medios reportaron que los piratas habían “repelido a tiros” a miembros de la Marina de EEUU que habían intentado acercarse para conversar con los captores. Finalmente, Phillips fue liberado ayer —luego de un operativo de los Navy SEALs en el que tres piratas murieron y el otro fue capturado—, pero el fenómeno de la piratería en Somalia amerita un análisis más profundo.

LA PREGUNTA QUE NADIE HACE

Desde que irrumpieron en la escena mundial, los medios han reportado las ‘travesuras’ de los corsarios somalíes centrándose casi exclusivamente en el aspecto gangsteril de estos actos y en los impresionantes rescates que exigen. Según un reporte del Washington Post , los piratas habrían recibido unos 150 millones de dólares en 2008 en materia de rescates y según el Buró Marítimo Internacional, actualmente unas 14 naves y cerca de 200 tripulantes están aún en su poder.

En el aspecto monetario, algunos medios han llegado mucho más lejos: Bernd Debusmann, columnista de la agencia Reuters , demostró que la piratería es un negocio inmensamente lucrativo al estimar que el secuestro del tanquero saudí Sirius Star no pudo haber costado más de 25,000 dólares, cifra ridícula si la comparamos con los 25 millones de dólares que exigieron a Saudi Aramco, la compañía dueña del barco, por su rescate. Lo que pocos medios han hecho —y esto lastimosamente ya no sorprende— ha sido averiguar por qué lo hacen. Al ahondar en esta cuestión, las patas de palo, los parches en los ojos y los pericos en el hombro desaparecen: detrás de esta inverosímil historia hay un mayúsculo escándalo. Los corsarios somalíes tienen una extraordinaria historia que contar, y su parte de justicia que reclamar.

LA ‘GUARDIA COSTERA’ SOMALÍ

“No nos consideramos criminales”, le dijo el líder pirata Sugule Ali en una entrevista telefónica al New York Times , “consideramos criminales a los que pescan ilegalmente y arrojan sus desperdicios en nuestros mares. Véannos como una guardia costera”.

Si bien la analogía pueda no ser la más apropiada, las declaraciones de Ali ponen de relieve un problema que nació hace casi dos décadas. En 1991, el gobierno somalí colapsó. Desde entonces, el país ha sido incapaz de formar un Gobierno, y es considerado el Estado más fracasado del planeta. Sus nueve millones de habitantes han tenido que luchar con el hambre y las guerras, unos 3.4 millones de somalíes dependen enteramente de la ayuda humanitaria y sólo en 2008 se repartieron 260 mil toneladas de comida. Evidentemente, el ‘mundo occidental’ le ha dado la espalda a un país (Somalia sólo ha vuelto a los titulares gracias a los piratas) que continúa siendo —quizás junto a la situación en la República Democrática del Congo— el drama más ignorado de nuestro tiempo.

Pero si bien el llamado ‘occidente’ ha actuado con indiferencia ante los problemas somalíes, otros aspectos de ese desastre sí que han llamado su atención. Poco después del colapso gubernamental, misteriosos barcos europeos comenzaron a aparecer en las costas somalíes, vertiendo sus desperdicios al agua. La población costera empezó a enfermar. Al principio fueron enfermedades de la piel, náuseas y bebés nacidos con malformaciones. Luego, y después del tsunami de 2005, cientos de barriles llenos de desperdicios vertidos al mar llegaron a la costa. La gente comenzó a sufrir de enfermedades causadas por radiación nuclear, y más de 300 personas murieron. Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de la ONU a Somalia, le dijo al diario The Independent de Londres: “Alguien está vertiendo desechos nucleares aquí. También hay plomo y metales pesados como el cadmio y el mercurio”. La mayor parte de los investigadores creen que los desechos provienen de fábricas y hospitales en Europa, que se los pasan a la mafia italiana para que se ‘deshaga’ de ellos. Al mismo tiempo, otro tipo de barcos europeos han saqueado el recurso más preciado de las aguas somalíes: sus peces. Se calcula que unos 300 millones de dólares en atún, camarones y langosta son robados cada año por pescadores ilegales.

SOMALIA LOS APOYA

Es en este contexto en el que han aparecido los corsarios del siglo XXI. El secuestro de embarcaciones en las aguas territoriales somalíes —que es donde ocurren la mayor parte de los secuestros— es, en su esencia, una pobre manera de autoorganización y defensa de lo que legalmente pertenece a Somalia, y un particular intento de responder a un mundo occidental que, mientras ha dado la espalda al pueblo somalí, ha dejado que sus más oscuras fuerzas se aprovechen de la situación en el país más caótico del planeta.

El portal somalí de noticias Wardheernews.com realizó recientemente una encuesta en que halló que el 70% de los somalíes veían a la piratería como una forma —si bien cruda y primitiva— de defensa de sus aguas territoriales. A pesar de la ilegalidad internacional de la piratería, la mayor parte de los somalíes parecen estar de acuerdo con que es la única manera de proteger lo poco que queda del arrasado país.

El mismo sitio web, en un reciente editorial, hizo una interesante observación: los gobiernos regionales (en Somalia) están implícitamente apoyando la piratería. Los inmensos rescates pagados están de alguna manera beneficiando a los habitantes y autoridades del interior somalí, quienes a cambio brindan protección y ayuda a las milicias piratas. O si no, “¿cómo puede explicarse que un desorganizado grupo de piratas pueda secuestrar un tanquero como el Sirius Star o un barco que cargaba tanques rusos T72?”, concluye el portal. Por supuesto, ninguna de estas cosas justifica el secuestro de embarcaciones y mucho menos de sus tripulantes. De igual manera, muchos (o pocos) de estos piratas son simples criminales y no pescadores “obligados” a ejercer la piratería. Pero, como pregunta el periodista y escritor inglés Johann Hari: “¿realmente esperábamos que los hambrientos somalíes chapotearan pasivamente en sus playas mientras las llenábamos de desechos tóxicos y nos llevábamos sus mejores recursos marinos para comerlos en nuestros restaurantes en Londres, París o Roma?”.

EL PROBLEMA NO ESTÁ EN EL MAR

Los piratas del siglo XXI son sólo la punta del iceberg de la mega crisis que ha resultado del colapso del Estado somalí y de la actitud indiferente de la comunidad internacional. Sólo un Estado fracasado como Somalia puede producir un fenómeno semejante y, consecuentemente, la solución al problema está lejos de ser militar: cualquier esfuerzo que no esté directamente encaminado a restaurar el Estado somalí, a levantar su economía y a respetar sus recursos naturales está destinado a fracasar. “Lo que estamos viendo actualmente es la irrelevancia de la respuesta naval a la piratería”, dijo Peter Chalk, experto en seguridad marítima de la Corporación RAND, a la agencia IPS. “Atacar el problema de la piratería en el mar es atacarlo demasiado tarde”, continuó, “hay que lidiar con la raíz del problema, que está en tierra. Tendremos que lidiar tarde o temprano con ella”. La mayoría de los expertos coinciden en que la completa eliminación de la piratería pasa necesariamente por una solución integral que acabe con la anarquía del país africano.

El ex embajador estadounidense en Etiopía y actual profesor de la Universidad George Washington, David Shinn, opinó que “no hay solución a este problema hasta que no haya una solución en Somalia. Desafortunadamente, eso no va a suceder de la noche a la mañana”.
Por lo pronto, y mientras las palabras de Shinn se vuelven realidad, los corsarios del Adén seguirán ridiculizando a las potencias mundiales en las cálidas aguas del Cuerno de África, como los ‘defensores’ de un país olvidado y dejado a su suerte por el resto del mundo.

Cortesía de la Estrella global. Panamá-

La fiscalidad es la base de la democracia y el desarrollo

centroamerica
Editorial

En las circunstancias económicas actuales que vive Centroamérica, conviene recordar los Pactos de la Moncloa, acuerdos que unánimemente aceptaron todas las fuerzas políticas del primer gobierno democrático español, tras el término de la dictadura franquista, a mediados de los años 70, cuando la crisis económica mundial provocada por el aumento del petróleo había generado en la sociedad un profundo malestar.
El gobierno español tenía que buscar soluciones de manera urgente al encarecimiento de la canasta básica, al desempleo, a los bajos salarios, a la falta de protección social y a la deficiente educación y salud que brindaba a sus ciudadanos. Es en este contexto en el que los Pactos, acordados entre el 8 y el 21 de octubre de 1977, dibujaron un horizonte político, social y económico que haría de España un país moderno y democrático.
Si bien los Pactos de la Moncloa permitieron la puesta en marcha de un paquete integral de medidas de saneamiento y reforma de la economía, la política fiscal fue entendida como el eslabón hacia la consolidación de la democracia y el desarrollo. De ahí partieron las medidas a tomarse en torno a la política económica, la política educativa, la reforma de la seguridad social y del sistema financiero y las políticas energética, comercial, agrícola, urbanística y de vivienda, entre otras. Las medidas económicas contenidas en los Pactos mejoraron la economía, restablecieron el equilibrio de las empresas y aumentaron el empleo.
En lo fiscal, los Pactos enseñan cuatro lecciones fundamentales para la Centroamérica de hoy: 1) Que no hay proyecto de país sin proyecto fiscal; 2) Que la fiscalidad debe ser diseñada para el corto, mediano y largo plazo, con el fin de fortalecer la democracia y el desarrollo; 3) Que la fiscalidad debe ser vista de manera integral, mejorando la suficiencia, equidad y transparencia del gasto, y asegurando un financiamiento fiscal sostenible y equitativo; y 4) Qué los acuerdos fiscales deben constituirse en compromisos de estado.
ICEFI opina que los gobiernos y la sociedad centroamericana deben recordar aquel famoso dilema que provocó la búsqueda de consensos en la Moncloa: “O los demócratas acaban con la crisis económica o la crisis económica acaba con la democracia”. En la actualidad, Centroamérica está urgida de consensos políticos, que concreten reformas fiscales, no solo para enfrentar la crisis económica sino también para buscar los medios que permitan erradicar la pobreza, la ignorancia y el hambre que padecen muchos de sus ciudadanos en pleno siglo XXI

Cortesía de http://www.capitales.com (San José de Costa Rica)

El discreto encanto del perseguidor

por Teódulo López Meléndezaa4

De la vieja acepción griega el héroe apenas conserva el enfrentamiento con el villano. Ya no es un semidiós (ἥρως hērōs), ya no es la concepción de una diosa que tuvo a bien refocilarse con un mortal. El héroe de ahora quizás se acerca un poco más a la concepción literaria de encarnación de cualidades, aunque los héroes de las novelas son variados y variopintos; Madame Bovary es una heroína en el sentido literario, pero no es a eso a lo que me refiero. Ya Aristóteles había hecho amplias disquisiciones sobre el tema adelantándose a los novelistas. En el medioevo era la materialización de los valores positivos prevalecientes, esto es, la figura del caballero. Hoy en día los valores –afortunadamente- van por los caminos de la libertad y del respeto a los derechos humanos, aunque Touraine advierta sabiamente que hay peligro totalitario en el horizonte y los lectores alarmados vuelvan a las páginas de Hannah Arend.

No pretendo perderme en disquisiciones sobre el concepto de heroísmo ni introducirme en sesudas incisiones literarias, mitológicas o filosóficas. Es, simplemente, que estos días me ronda el nombre de Luis Moreno-Ocampo, el Fiscal de la Corte Penal Internacional, esto es, el perseguidor.

He dicho muchas veces que, para mí, Nelson Mandela fue el último héroe del siglo XX. Su dimensión moral y ética, su desprendimiento del poder, su larga cárcel y su lucha contra el apartheid y, sobre todo, la búsqueda de la unidad racial y política de Sudáfrica –sin retaliaciones ni venganzas posteriores- lo convierten en un héroe viviente, pero si bien lo marca la pasada centuria, deja su huella para considerar quién es un héroe en estos inicios del siglo XXI.

Creo que el calificativo de primer héroe de este siglo se lo merece Luis Moreno-Ocampo, el perseguidor. Cuando el Derecho Internacional avanzó de tal manera que fue posible establecer el Tribunal Penal Internacional se abrió una espita donde los crímenes contra la humanidad ya no serían asuntos locales, sino que una justicia podría perseguir más allá de los límites geográficos. Esto es, del planeta todo pasaba a ser el escenario de la condena.

Luis Moreno-Ocampo es un abogado argentino que desde el inicio de su ejercicio como tal dio muestras de hacia donde se inclinaba. Fue ayudante del Procurador General de su país y luego fue el Fiscal –es necesario recordarlo- en el famoso “Juicio a las Juntas” contra los nueve integrantes de las Juntas Militares que gobernaron Argentina y entre los cuales se encontraban algunos ex-Jefes de Estado. El único antecedente que había entonces era el Juicio de Nuremberg. Moreno-Ocampo fue luego contra el alto mando de la Policía de Buenos Aires por crímenes contra los derechos humanos, luego contra los “carapintadas” por sus dos intentos de golpe de estado y luego contra los mandos castrenses en la Guerra de Las Malvinas por incumplimiento de deberes militares. Este profesor visitante de las Universidades de Harvard y Stanford tomó posesión el 16 de junio de 2003 del cargo de Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, por elección de 70 países y sin oposición alguna.

Ha tenido trabajo desde entonces el Fiscal de discreto encanto. Slobodan Milosevic y de Liberia Charles Taylor, los casos de Uganda y del Congo. El perseguidor no descansa. El último villano al que ha enfrentado se llama Omar al-Bashir, el presidente de Sudán, el mismo que estuvo sentado entre Jefes de Estado en esa lamentable conferencia árabe-latinoamericana, el mismo que ha sido invitado a visitar Venezuela por nuestro candidato a mirar a los ojos al Fiscal Moreno-Ocampo.

En 2005 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ordenó a la Corte investigar el caso de Darfur, donde se calculan unos 400 mil muertos y millones de refugiados. El Fiscal entró en acción y consiguió lo que hasta ahora era inédito en el Plano del Derecho Internacional Público: la condena y orden de arresto a un Jefe de Estado en ejercicio. Obama al-Bashir todavía está libre, mientras algunos países africanos y árabes lo apoyan bajo el argumento de que su prisión podría empeorar las cosas en Darfur. Vaya manera de concebir el respeto al hombre.

Tarde o temprano al-Bashir caerá. Luis Moreno-Ocampo no es hombre de montarse pajaritos en el aire. Sabe que la decisión implica primero una justificación fuerte para una acción interna y que caerá tarde o temprano. Si el genocida de Darfur decide salirse de los países que lo protegen y da un mal paso será arrestado. La Corte Penal Internacional no tiene una policía para ir a arrestarlo. Ahora lo importante es detener lo que ocurre en Darfur. Ahora lo importante es que se ha dicho de manera clara “no más crímenes de guerra, no más crímenes contra la humanidad, no más genocidios”.

En el documental “Darfur Now” se trata al perseguidor Luis Moreno-Ocampo como a un héroe. Estoy de acuerdo. El perseguidor de discreto encanto, el Fiscal implacable, es el primer héroe del siglo XXI.

teodulolopezm@yahoo.com

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EL CAMINO DEL MITO, HERMENÉUTICA Y DERECHOS HUMANOS

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por Mónica Cuervo Prados

RESUMEN
Este texto pretende desde la mirada hermenéutica de Gadamer H. G., Ricoeur P. Y Acevedo C, plantear como es posible realizar una comprensión de la realidad sobre democracia y derechos humanos desde una lectura del mito. Esta propuesta pretende aportar lineamientos generales hacia la importancia de la comprensión histórica y la investigación.

PALABRAS CLAVES
Hermenéutica. Mito. Historicidad. Historia efecutal. Investigación. Democracia. Derechos Humanos

Como un aporte hacia la comprensión de la problemática sobre democracia y derechos humanos en América Latina, se plantea en este texto una mirada hermenéutica que desde el retorno al concepto de la historia efectual planteada por H.G. Gadamer, hace necesario revisar cómo “el pasado permanece activo en el presente; la tradición es el medio vital del que recibimos estímulos y conceptos, que alimentan la existencia y hacen posible la comprensión tanto en las ciencias naturales como en las humanas” .

Para comprender el presente y poder interpretarlo, se hace indispensable desde la distancia temporal el inicio de “una función productora de sentido que se esclarece a través de los prejuicios verdaderos y falsos que en el proceso se van entretejiendo, para dejar aparecer el sentido verdadero encerrado en la realidad del objeto” .

Entendiendo que en la relación hermenéutica el propio horizonte ha de percibir no sólo lo extraño del horizonte (tradición) del texto, sino y sobre todo lo extraño y “otro” manifestado en el texto mismo, este documento se centrará en uno de los textos que puede ayudar a comprender e interpretar la situación actual de la democracia y los derechos humanos: el mito.

Al superar la noción de lo mítico como antiguo y reconocerlo como fuerza cultural y simbólica en imágenes y metáforas, el reconocimiento de sí genera “un lenguaje vivo y dialogal o conversacional que no se centra en lo escrito sino en el habla viva” . El mito es la oportunidad para conocer cómo esas imágenes y metáforas sobre Derechos Humanos y democracia nos han acompañado en nuestro devenir.

Para comprender el presente de cualquier civilización, y especialmente de culturas como la nuestra, es necesario reconocer cómo el mito se torna en piedra angular desde la naturaleza, la organización social, la vida y la muerte, entre otros. Es necesario realizar una reconstrucción desde la historia, que permita que surjan invenciones cada vez distintas, “haciendo que el mismo horizonte temático se vaya desplazando cada vez en una nueva dirección”

“Por su abierta indeterminación, el mito permite que surjan de él nuevos conocimientos reconocidos, incluso como invenciones, pero que generan la revisión del lenguaje coloquial, dialógico, intersubjetivo y transpersonal; que sobrepasa el imaginario de un mito ligado únicamente a la ritualidad, lo ceremonial, lo comunitario y lo solemne. El mito se encuentra en la vida del sujeto, en sus miedos, anhelos, sueños y prácticas cotidianas. Hablar de democracia y derechos humanos, implica desde la esperanza hasta el distanciamiento, que han sido construidos por ese devenir en el tiempo organizativo y social de nuestras comunidades urbanas y rurales, entre otras

El mito como forma de simbolización es autónomo, al dar cuenta de toda una realidad y una cosmovisión. “La estructura del conocimiento sucede en lenguajes. Una forma de lenguaje y una forma de simbolismo dan cuenta de una realidad y por eso constituyen una forma de conocimiento” . El lenguaje mítico, en cuanto formalización y simbolización de una realidad, expresa una forma de conocimiento que son las fuerzas de la naturaleza. La realidad de las fuerzas es lo que determina la dinámica del conocer mítico, tanto en el sujeto como en el objeto”

Es indispensable comprender, que gran parte de las acciones, imágenes, signos y símbolos que nos rodean actualmente en el campo de la democracia y los derechos humanos vienen del mito. Es así como la noción del otro, del sí mismo y de la participación entre otros, vienen de mitos y acciones en la historia, que desde antes del descubrimiento hasta la actualidad se han venido manifestando . Los mitos son “en efecto los que nos dominan, los que saben todo aquello que nos habla y alecciona en medio de la oscuridad. Los mitos y los cuentos parecen rebosar una sabiduría originaria que está en el comienzo de todas las cosas, y sin embargo poseen una profundidad histórica propia” .

Retomar la noción de mito desde el reconocimiento, es tomar conciencia de lenguajes y conocimientos que se integran desde las narrativas en las diversas identidades y constituciones del mundo, por ello es también una forma de conciencia . Por lo tanto, el mito no puede ser conceptualizado como acabado o cosificado. La misma naturaleza del lenguaje y del conocimiento le hace ser productor de sucesivas formalizaciones.

El mito ofrece una ordenación propia de la realidad humana como plantea Cassirer, ya que el hombre como animal hermenéutico tienen una inagotable inclinación hacia las invenciones del espíritu, invenciones que son reinventadas y aplicadas sin cesar. Hablar del mito en términos de Malinowski es hablar del agente de cohesión social y mantenimiento de la tradición y en términos de Eliade es retomar la santificación del mundo. ¿De dónde vienen entones las nociones de democracia y derechos humanos y en qué se han convertido?

El espíritu iniciado en el secreto de los mitos es “el espíritu de nuestra razón histórica” . Es necesario ahondar en los mitos del poder, de la relación entre el yo y el otro, del tiempo y del espacio que se han movido desde los mitos originarios, los mitos indígenas y los mitos que se han venido fusionando y se siguen fusionando con otras miradas religiosas, culturales y de consumo. Es imposible comprender el por qué de las miradas de democracia y derechos humanos que existen en la actualidad sin ver, como diría Régis Debray que las eras de la mirada se imbrican y se superponen, que la realidad está ligada a tránsitos no a temporalidades que se cortan y se acaban.

Entendiendo que la razón no funciona por sí misma y que el logos realmente no pudo opacar al mito, este se hace indispensable para ver el encuentro diacrónico y sincrónico que la historia efectual plantea. De no entender que “los mitos no son máscaras de la realidad histórica, capaces de extraerles la razón a las cosas para realizarse como razón histórica” , no será posible comprender que los mitos “revelan la auténtica fuerza de la historia” Y por ende de lo que actualmente es no, solamente la democracia y los derechos humanos, sino mucho otros ejes de la realidad.

“La recurrencia permanente al sentido o sentidos del devenir, es el aporte que la conciencia mítica ofrece a la dinámica total de la conciencia humanizadora. En ello, como en toda forma de conciencia, separa y aliena toda formalización (en cuanto se cosifica) e impone sobre ellas su sello dinamizante y antropomorfizante. El problema de toda formalización es que nos constituye una segunda naturaleza, por lo que nos identificamos o cosificamos a ella. La dinámica de la conciencia mítica por fuerza de su función vital y dinamizadora de sentidos, separa al sujeto y al objeto y los vuelve a unir posibilitando en ello una superación de la toma de conciencia”

“La dinámica de la conciencia mítica se fundamenta en la básica polarización dialéctica que le es propia: fuerza-cosa. Sobre esta polarización se van sucediendo las tomas de conciencia de la identidad del hombre, desde los niveles más sensibles, hasta los niveles de mayor trascendencia. El mito es, desde sus comienzos, una trascendencia transcósica por fuerza de su interés energético. Esta función del mito se puede calificar de desestabilizadora, en la medida en que opere al lado de otras formas de conciencia; el conjunto de las cuales constituye la dinámica de la realización humana, no sólo como formalizadora sino como recreadora” . Volver al mito y ver su recorrido en la historia es vernos en el espejo de la historicidad, de un recorrido que muestra lo qués, para qués y por qués de nuestra propia esencia y existencia

De igual manera, es indudable la importancia del mito como experiencia. Al querer hablar de esta, se abren caminos del pasado y el presente en el sujeto, se plantea el vivir y creer en la experiencia y la vivificación de la misma. Ver la cotidianidad a la luz de la experiencia, aporta a la comprensión del si mismo y al reconocimiento del otro desde diversas experiencias vividas.

El mito no es objeto tanto de los científicos sino de los sujetos de cada cultura. “La recuperación cultural de cada pueblo no la pueden hacer los ajenos, por más que puedan ayudar con el valor de la ciencia, al servicio del hombre y no de la misma ciencia” . Por lo tanto, esta recuperación tiene como uno de sus ejes bases, la relación existente entre narrativas e identidades, como un camino posible a seguir en el marco de esa recuperación cultural de la democracia y los derechos humanos.

Para ver entonces la realidad, los imaginarios e imágenes eidéticas que se desplazan por las diversas comprensiones de democracia y derechos humanos, se hace necesario acercarse a ver que “el horizonte de nuestra propia conciencia histórica no es el desierto infinito vacío de mitos, de la conciencia ilustrada. Esa ilustración está condicionada y limitada históricamente, es una fase en la realización de nuestro destino. Se malentiende a sí misma cuando se concibe como la libertad plena de la conciencia histórica. Pero esto significa que la historia es lo que fuimos y lo que somos. Es la dimensión vinculante de nuestro destino” . Esto es la historia efectual

El sentido es convertir el mito en narración, ya que al hacerlo, las preguntas por lo ¿qués?, ¿por qués? y para qués?, generarán más preguntas, que al ponerse en juego darán pie a comprensiones y luces sobre las diversas identidades refugiadas en la memoria y en la existencia.
El llamado entonces desde esta propuesta hermenéutica, es lograr que en la discusión de la democracia y los derechos humanos, se puedan retomar las narraciones míticas como esencias de sentido, que pueden lograr ir poco a poco encontrando no sólo el sentido de la relación de narrativas e identidades, en la búsqueda de las democracia y los derechos humanos, de cada uno de los sujetos que las reinventan continuamente.
Se precisa que un investigador que pretenda desarrollar una propuesta hacia la problemática de democracia y derechos humanos, debe ser un caminante espiritual y sensible, que se torne mediador de lo que el sujeto internamente desea conocer. Más que la racionalidad y el dato preciso, el investigador- descubridor se perfila como un acompañante que desde el lenguaje, el respeto, la tranquilidad y la confianza, entienda que no existe un objeto de estudio, sino que el ser que abre su vida ante sí es uno espejo incluso del mismo investigador.

El perfil entonces de un trabajo hermenéutico no es inmediatista ni objetual. Es la pregunta por la esencia desde la existencia, es el respeto por el otro y por lo que el otro es en mí mismo. Es cultura y comprensión de la memoria. Es comprender que lo político, lo social y lo económico que hacen parte del contexto, de la democracia y los derechos humanos se nutren de sentidos del mundo interno de los sujetos, y que los contextos son múltiples, como lo son las complejidades de los sujetos que los habitan.

Una posible propuesta es retomar a nivel de las posibles investigaciones en este campo, el trabajo de recolección, sistematización y posterior interpretación de narraciones, las cuales son un recurso de gran valía y una forma más de expresión de los acontecimientos. La narración mítica, de este modo, constituye una forma de explicación, pues toda narración responde a las preguntas qué, por qué y para qué. La narración mítica es el inicio de la interpretación ya que esta está en cada sujeto que vive en las diversas realidades que nos rodean. No solamente en la realidad de los que asumen las nociones de derechos humanos y democracia desde una posición política o una posición de poder está la verdad al respecto.

Las narrativas son un recurso mediante el cual el ser en el mundo, puede desentrañar el sentido de las formas simbólicas y mostrar cómo este se pone en juego, dando cuenta de sí mismo y de los colectivos a los que pertenece. Para poder comprender las diversas nociones de identidad, las narraciones e identidades se manifiestan en la importancia de sus protagonistas. Los sujetos narrativos son el pretexto hacia la comprensión de identidades sociales, que generen propuestas de orden político y social. Como plantea Ricouer, comprenderse es apropiarse de la historia de la misma vida de uno, hacer el relato de ella tanto desde lo ficticio como desde lo histórico.

Las identidades tanto de la democracia y los derechos humanos, como de otros ejes de la realidad, se construyen narrativamente tanto desde las narraciones individuales como colectivas, que al reconocer y generar nuevos textos que introducen evaluaciones del mundo, incitan a la acción. Una acción que a la vez genera otras narraciones y reacciones en el mundo.

Específicamente se proponen desde tipos de estudio interpretativos y de metodologías como la historia de vida, la etnografía de orden interpretativo, la investigación acción participativa, la investigación documental e histórica; posibilidades de iniciar la comprensión y posterior interpretación de la democracia y los derechos humanos.

Sólo es posible comprender las nociones de democracia y derechos humanos que se encuentran en nuestro país, si desde los diversos mitos actuales, se intenta ir a la tradición y desde ahí a la interpretación de ejes centrales de esta problemática, como son los procesos de poder, lo público y lo privado, la credibilidad y respeto por el y el sí mismo, entre otros. Desde una mirada transdisciplinaria, es posible lograr que las lecturas de las narraciones míticas encontradas desde una mirada histórico efectual, puedan aportar a interpretaciones que generan propuestas desde la interpretación de las diversas miradas de democracia y derechos humanos, a propuestas en torno al tema que hoy nos convoca: La democracia y los derechos humanos.

Referencias

Acevedo, Cristibal (1993) Mito y Conocimiento. Universidad iberoamericana. México

Cuervo M. (2004) Hermenéutica, investigación cualitativa. En Revista Horizontes Pedagógicos No. 5 . Corporación Universitaria Iberoamericana. Bogotá
documental e histórica

Debray, Régis. Vida y Muerte de la Imagen, Historia de la mirada en Occidente. Paídós. 1998. Madrid.

Gadamer, Hans. (1996) Verdad y Método I y II. Salamanca. Sígueme

Ricoeur, Paul (1985) Tiempo y narración I. México: Siglo XXI.

Notas:

(1)Mónica Cuervo Prados. Montreal, Québec, Canadá. Experiencia académica y docente: Decana. Coordinación académica e investigativa. Coordinación Énfasis de periodismo. Directora de Grupos de Investigación. Gestora de Investigaciones y coordinadora de investigaciones. MAGÍSTRA EN COMUNICACIÓN. Pontificia Universidad Javeriana. Facultad de Comunicación y Lenguaje. COMUNICADORA SOCIAL. ÉNFASIS EN COMUNICACIÓN EDUCATIVA. Pontificia Universidad Javeriana.

Cuervo M. Hermenéutica, investigación cualitativa documental e histórica en revista Horizontes Pedagógicos No. 5 2003 Pag. 34
Ibid
(2) Acevedo C. Mito y conocimiento. Pag. 22
(3) Gadamer, H.G. Verdad y Método I. 1996. Pag. 593
(4) Acevedo C. Mito y conocimiento. Pag. 22
(5) Gadamer, H.G. Verdad y Método I. 1996. Pag. 593
(6) Acevedo C. Mito y conocimiento. 1993, Pag. 458
(7) Idem. Pag. 459
(8) Desde historias que se han repetido a través de la historia de Colombia como el “rescate” que hace Manuela Sáenz al libertador en la noche Septembrina, las enseñanzas de Bochica al pueblo y las historias que hacen ver por qué existen paramilitares y guerrilleros que por venganza han asumido ese rol en la sociedad, se han venido dando desde el lenguaje y las narraciones mitos considerados para muchos como ciertnos y que son muestra mirada de la democracia y de los derechos humanos.
(9) Gadamer, H. G: Verdad y método II. Pag. 41
(10) Las historias de la calle, lo que piensan los colombianos sobre la realidad participativa del país, las narraciones políticas, las historias de los caciques, el florero del 20 de Julio y hasta la mirada pública que se ha venido generando del transmileno, son ejemplos de cómo la narración se constituye en realidad y desde ahí sin nombrarla, los derechos humanos y la democracia van cobrando vida en los colombianos
(11) Ibid
(12) Ibid
(13) Idem Pag. 42
(14) Acevedo C. Mito y conocimiento Pag. 460
(15) Ibid
(16) Idem. Pag. 466
(17) Gadamer, H. G. Verdad y Método II. 1996. Pag. 42
(18)Debray habla de tres eras de la mirada logosfera, grafosfera y videosfera, cada era se une con la otra y las tres muestran lo que somos y lo qu fuimos y lo que siempre hemos sido. Ver Vida y Muerte de la Imagen, Historia de la mirada en Occidente.
(19) Horizontes Pedagógicos No. 7 Jaime Rubio Angulo. 2005. Hermeneútica e investigación Pag. 57

La Unión Europea y Cuba

union-eucuba

por Pedro Corzo

La Comunidad Económica Europea estableció relaciones con Cuba en septiembre de 1988, y siempre orientó su estrategia hacia una transición pacífica a la democracia y las libertades económicas en la isla.

El dos de diciembre de 1996, la Unión Europea, que sustituyó a la Comunidad, 1993, asumió una Posición Común sobre Cuba por medios de la Resolución 96-697-CFSP; medida que sigue siendo la clave de las relaciones entre el organismo y la isla.

Según la Posición Común es más probable que una transición hacia la democracia ocurra en Cuba de forma no violenta, si el régimen la permite o la inicia. Por otra parte su tesis apunta a que la transición interna debe sostenerse en la integración de Cuba a la comunidad internacional.

El proyecto de la Unión, actualmente integrada por 27 países, varios de ellos ex miembros del desaparecido Bloque Soviético, promueve un proceso de transición a una democracia pluralista, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, al igual que una recuperación y mejoramiento sostenible de los estándares de vida de los cubanos.

La política de la Unión hacia un país determinado, se establece en base a la que promuevan los gobiernos de los estados que han tenido vínculos históricos y culturales sólidos con las naciones que puedan ser objeto de un trato especial. De ahí, que un cambio de gobierno en España es determinante en la actitud que la U.E., siempre en el marco de la Posición Común, vaya a desarrollar hacia Cuba

La Unión Europea, aunque se disienta de sus disposiciones y se califiquen de bien distantes de la realidad insular, nunca ha sido partidaria del régimen cubano. Invariablemente ha favorecido un cambio político en la isla y siempre ha cuestionado los métodos del régimen de los hermanos Castro, aunque es indiscutible que su actitud ha sido continuadamente laxa y poco exigente con la dictadura.

La posición común de la UE tuvo mucho que ver con el derribo de dos aviones civiles de Hermanos al Rescate por parte de las fuerzas militares cubanas en febrero de 1996. En aquel momento se suspendió el diálogo sobre un acuerdo de cooperación y lo vinculó a los progresos que pudiera haber en materia política.

Posteriormente como consecuencia de la ola represiva de marzo del 2003, conocida como la Primavera Negra de Cuba, la U.E. interrumpió el proceso del acceso de Cuba al Acuerdo de Cotonou, a continuación a raíz de una iniciativa española, decidió limitar las visitas gubernamentales de alto nivel; reducir el perfil de las participaciones de los estados miembros en eventos culturales; invitar disidentes cubanos a las celebraciones de los días nacionales y proceder a la reevaluación de la Posición Común, que era revisada cada seis meses pero que a partir del 2005 se decidió hacerlo una vez año.

El gobierno de Cuba reaccionó retirando su solicitud para ingresar al Acuerdo de Cotonou, canceló el diálogo político planeado para el diciembre 2003, rehusó recibir ayuda directa de la UE e inició una fuerte campaña de descrédito contra algunos de los estados miembros y personalidades de la organización. En el 2004 otro grupo de activista, 16, fue arrestados y el régimen impuso nuevas restricciones a la ciudadanía, a las que la Unión Europea no reaccionó.

En el 2005 el Consejo de la Unión decidió suspender temporalmente las medidas dispuestas en junio del 2003, sin que en la isla se hubieran producido cambios hacia la democracia, solo la excarcelación de un número reducido de prisioneros políticos. La decisión del 2005, se hizo firme en el 2008 y se mantiene a pesar de que en Cuba no se han producido cambios a favor de la democracia.

Hay que destacar que el Ejecutivo de la U.E. apoya en el presente un tipo de relación con Cuba, diferente al que sostiene la mayoría de los Eurodiputados que integran el Parlamente Europeo, que siempre han tenido una posición más crítica hacia el régimen de los Castro.

En la opinión del analista Jakub Klepal, las misiones de la UE en Cuba deberían intensificar sus contactos con la sociedad civil independiente. Los diplomáticos deberían asistir a los eventos de la sociedad civil y consistentemente informar a sus capitales sobre esos eventos. Los fondos y otros instrumentos deberían ser fácilmente accesibles para la sociedad civil.

El 2 de febrero de 2006, el Parlamento Europeo adoptó su primera resolución sobre Cuba. El documento lamenta la indiferencia hacía sus demandas de observancia de los DD. HH. y las libertades fundamentales. También condena el empeoramiento de la represión en la Isla, el aumento del número de presos políticos y la prohibición del viaje a las Damas de Blanco, que habían sido galardonadas con el Premio Andrei Sajarov.

Es muy improbable que la UE se sume una posición firme de apoyo a la oposición cubana y medidas económicas y políticas que promuevan cambios estructurales en el gobierno de la isla. Una política de este tipo demandaría un nuevo acuerdo, muy difícil de lograr, por lo que es de esperar una continuidad contemplativa por parte de la UE.

La falta de disposiciones firmes contra el régimen cubano y de una observación escrupulosa de lo que acontece en la isla, como si en Cuba rigiera una democracia, son factores que ayudan al gobierno de La Habana y afectan seriamente a la oposición democrática.

Según el editor de Miscelaneas de Cuba, Alexis Gainza Solenzal, se aprecia que la Unión Europea, privilegia sus relaciones con el gobierno de Cuba en detrimento de los derechos de los ciudadanos de ese país. La Posición Común acopia un puñado de buenas intenciones, pero hasta donde conocemos, dichas metas nunca se han concretado en medidas aplicables y controlables.

En relación a Cuba la actitud de la Unión Europea, así como la de los países latinoamericanos, tienden a reafirmar el refrán que de buenas intenciones esta empedrado el Camino del infierno. Apostar que la dictadura hará concesiones sin estar sujeta a presiones externas e internas es un lamentable error; es seguir premiando al victimario encerrando a la víctima.

Libros: De la dictadura a la democracia

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Gene Sharp

Publicaciones de la Fundación Albert Einsten

En español como e-book:

http://www.aeinstein.org/organizations/org/DelaDict-1.pdf

Cumbre de Londres – Las conclusiones “Una crisis global exige una solución global”

cumbre1

1. Nosotros, los líderes del Grupo de los Veinte, nos hemos reunido en Londres el 2 de abril de 2009.

2. Nos enfrentamos al mayor reto para la economía mundial de la era contemporánea; una crisis que se ha agravado desde que nos reunimos la última vez, que afecta a la vida de las mujeres, hombres y niños de todos los países y todos los países deben aunar esfuerzos para resolverla. Una crisis global exige una solución global.

3. Partimos de la creencia de que la prosperidad es indivisible; de que el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y de que nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados incipientes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual, sino también de las generaciones futuras. Creemos que el único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente para todos es una economía mundial abierta basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes.

4. Por tanto, hoy nos hemos comprometido a hacer lo que sea necesario para: restablecer la confianza, el crecimiento y el empleo; reparar el sistema financiero para restaurar el crédito; reforzar la regulación financiera para reconstruir la confianza; financiar y reformar nuestras instituciones financieras internacionales para superar esta crisis y evitar crisis futuras; fomentar el comercio y la inversión globales y rechazar el proteccionismo para apuntalar la prosperidad; y construir una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible.

Si actuamos conjuntamente para cumplir estas promesas, sacaremos a la economía mundial de la recesión y evitaremos que vuelva a producirse una crisis como ésta en el futuro.

5. Los acuerdos que hemos alcanzado hoy constituyen un programa adicional de 1,1 billones de dólares de apoyo para restaurar el crédito, el crecimiento y el empleo en la economía mundial. Las meiddas son las siguientes: triplicar los recursos a disposición del FMI hasta los 750.000 millones de dólares; apoyar una nueva partida de Derechos Especiales de Giro (DEG) de 250.000 millones de dólares y al menos 100.000 millones de dólares en préstamos adicionales por parte de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD); garantizar 250.000 millones de dólares de apoyo para la financiación del comercio; y utilizar los recursos adicionales de las ventas de oro acordadas por el FMI para la financiación concesional de los países más pobres.

Junto con las medidas que hemos tomado cada uno en el plano nacional, esto constituye un plan global para la recuperación a una escala sin precedentes.

Restaurar el crecimiento y el empleo

6. Vamos a emprender una ampliación fiscal concertada y sin precedentes, que salvará o creará millones de empleos que de otro modo se habrían destruido y que, para finales de año, representará 5 billones de dólares, elevará la producción en un 4% y acelerará la transición hacia una economía ecológica. Nos hemos comprometido a proporcionar la escala de apoyo fiscal sostenido necesaria para reactivar el crecimiento.

7. Nuestros bancos centrales también han tomado medidas excepcionales. Se han reducido los tipos de interés de forma radical en la mayoría de los países y nuestros bancos centrales han prometido mantener políticas de expansión durante el tiempo que sea necesario y utilizar toda la gama de instrumentos de política monetaria, incluidos los instrumentos poco convencionales, que estén en concordancia con la estabilidad de precios.

8. Nuestras medidas para restablecer el crecimiento no darán resultado hasta que no restauremos el préstamo interno y los flujos internacionales de capital. Hemos proporcionado un apoyo significativo y extenso a nuestros sistemas bancarios para dar liquidez, recapitalizar las instituciones financieras y abordar con decisión el problema de los activos afectados. Nos hemos comprometido a tomar todas las acciones necesarias para restablecer el flujo normal del crédito a través del sistema financiero y garantizar la solidez de las instituciones sistémicamente importantes, aplicando nuestras políticas en concordancia con el marco acordado por el G-20 para restablecer los préstamos y reparar el sector financiero.

9. En conjunto, estas acciones constituirán el mayor estímulo fiscal y monetario y el programa de apoyo más extenso para el sector financiero de los últimos tiempos. Actuar conjuntamente refuerza el impacto y las medidas políticas excepcionales anunciadas hasta la fecha deben llevarse a la práctica sin demora. Hoy hemos acordado 1 billón de dólares más de recursos adicionales para la economía mundial a través de nuestras instituciones financieras internacionales y la financiación del comercio.

10. El mes pasado, el FMI calculó que se reanudaría el crecimiento mundial en términos reales y superaría el 2% para finales de 2010. Confiamos en que las acciones que hemos acordado hoy y nuestro compromiso inquebrantable de cooperar para restablecer el crecimiento y el empleo, al tiempo que preservamos la sostenibilidad fiscal a largo plazo, acelerará la vuelta a un crecimiento positivo. Hoy nos comprometemos a llevar a cabo cualquier acción que sea necesaria para asegurar este resultado e instamos al FMI a evaluar periódicamente las acciones emprendidas y las acciones globales necesarias.

11. Estamos decididos a garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo y la estabilidad de precios y pondremos en marcha estrategias de salida creíbles frente a las medidas que se han de tomar ahora para apuntalar el sector financiero y restablecer la demanda global. Estamos convencidos de que si aplicamos las políticas que hemos acordado, limitaremos los costes a largo plazo de nuestras economías y, por tanto, reduciremos la escala de la consolidación fiscal necesaria a largo plazo.

12. Llevaremos a cabo todas nuestras políticas económicas en colaboración y de manera responsable en lo que respecta a su impacto para otros países. Nos abstendremos de una devaluación competitiva de nuestras monedas y fomentaremos un sistema monetario internacional estable y en buen funcionamiento. Apoyaremos, ahora y en el futuro, la supervisión sincera, equilibrada e independiente por parte del FMI de nuestras economías y nuestros sistemas financieros, de las repercusiones de nuestras políticas para los demás y de los riesgos a los que se enfrenta la economía global.

Fortalecimiento de la supervisión y la regulación financieras

13. Los grandes fallos en el sector financiero y en la regulación y la supervisión financieras fueron causas fundamentales de la crisis. La confianza no se recuperará hasta que no reconstruyamos la confianza en nuestro sistema financiero.

Tomaremos medidas para crear un marco supervisor y regulador más fuerte y globalmente más coherente para el futuro sector financiero, que apoye un crecimiento mundial sostenible y cubra las necesidades de empresas y ciudadanos.

14. Cada uno de nosotros acuerda garantizar que establecerá unos sistemas reguladores fuertes. Pero también estamos de acuerdo en establecer una mayor coherencia y una cooperación sistemática entre países, y el marco de criterios elevados acordados internacionalmente que un sistema financiero mundial requiere. El fortalecimiento de la regulación y de la supervisión debe promover el decoro, la integridad y la transparencia; proteger frente al riesgo en todo el sistema financiero; amortiguar en lugar de amplificar el ciclo financiero y económico; reducir la dependencia de fuentes de financiación indebidamente arriesgadas; y desincentivar la excesiva asunción de riesgos. Los reguladores y los supervisores deben proteger a los consumidores y a los inversores, apoyar la disciplina de mercado, evitar impactos perjudiciales en otros países, reducir el alcance del arbitraje regulador, fomentar la competencia y el dinamismo, y mantenerse al día con las innovaciones del mercado.

15. Con este fin estamos aplicando el Plan de Acción acordado en nuestra última reunión, tal como se establece en el informe de evolución adjunto. Hoy también hemos emitido una Declaración, El fortalecimiento del sistema financiero. En concreto, acordamos:

-Establecer un nuevo Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) con mayores competencias, como sucesor del Foro de Estabilidad Financiera (FSF), que incluya todos los países del G-20, los miembros del FSF, España, y la Comisión Europea;

-Que el FSB deberá colaborar con el FMI para advertir de antemano los riesgos macroeconómicos y financieros y sobre las medidas necesarias para superarlos;

-Remodelar nuestros sistemas reguladores de modo que nuestras autoridades puedan detectar y tomar en cuenta los riesgos;

-Ampliar la regulación y la vigilancia a todas las instituciones, los instrumentos y los mercados financieros sistémicamente importantes. Esto incluirá, por primera vez, a fondos de cobertura sistémicamente importantes

-Respaldar y aplicar los nuevos y estrictos principios del FSF sobre remuneración y compensación y apoyar los planes de compensación sostenibles y la responsabilidad social corporativa de todas las empresas.

-Tomar medidas, una vez asegurada la recuperación, para mejorar la calidad, la cantidad y la coherencia internacional del capital en el sistema bancario. En el futuro, la regulación debe impedir un endeudamiento excesivo y exigir la acumulación de reservas de recursos en momentos de prosperidad;

-Tomar medidas contra las jurisdicciones no cooperativas, incluidos los paraísos fiscales. Estamos dispuestos a desplegar sanciones para proteger nuestras finanzas públicas y nuestros sistemas financieros. La era del secreto bancario se ha acabado. Señalamos que la OCDE ha publicado hoy una lista de países evaluados por el Foro Mundial de acuerdo con la norma internacional para el intercambio de información fiscal;

-Solicitar a los encargados de establecer las normas contables que colaboren urgentemente con supervisores y reguladores para mejorar los criterios de valoración y provisión, y alcanzar un conjunto de normas contables mundiales de alta calidad;

-Ampliar la supervisión y el registro regulador a las Agencias de Calificación de Crédito para garantizar que cumplen el código internacional de buenas prácticas, en especial para impedir conflictos de interés inaceptables.

16. Ordenamos a nuestros ministros de Finanzas que completen la aplicación de estas decisiones de acuerdo con el calendario establecido en el Plan de Acción. Hemos pedido al FSB y al FMI que hagan un seguimiento de la evolución, trabajando con el Grupo de Trabajo de Acción Financiera y otros organismos pertinentes, y que presenten un informe en la siguiente reunión de nuestros ministros de Finanzas que se celebrará en Escocia en noviembre.

Fortalecimiento de nuestras instituciones financieras mundiales

17. Los nuevos mercados y los países en vías de desarrollo, que han sido el motor del reciente crecimiento mundial, afrontan también ahora retos que se suman a la actual recesión de la economía mundial. Para la confianza mundial y la recuperación económica es imperativo que sigan recibiendo capital. Esto exigirá un reforzamiento considerable de las instituciones financieras internacionales, en especial el FMI. Por lo tanto, hoy hemos acordado aportar 850.000 millones de dólares de recursos adicionales a las instituciones financieras mundiales para respaldar el crecimiento en los nuevos mercados y en los países en vías de desarrollo, mediante la financiación del gasto contracíclico, la recapitalización bancaria, infraestructuras, la financiación del comercio, el apoyo a la balanza de pagos, la refinanciación de deudas, y el apoyo social. Con este fin:

– Hemos aceptado aumentar los recursos de los que dispone el FMI mediante la aportación inmediata por parte de los miembros de 250.000 millones, posteriormente incorporados a unos Nuevos Acuerdos de Préstamo ampliados y más flexibles, incrementados en unos 500.000 millones de dólares, y considerar la solicitud de préstamos en el mercado si fuese necesario; y

-Apoyamos un aumento considerable del préstamo, de al menos 100.000 millones, por parte de los Bancos de Desarrollo Multilaterales (BDM), incluso a países de rentas bajas, y garantizamos que todos los BDM tendrán el capital adecuado.

18. Es esencial que estos recursos puedan usarse de manera eficaz y flexible para fomentar el crecimiento. A este respecto acogemos favorablemente el progreso que ha hecho el FMI con su nueva Línea de Crédito Flexible (LCF) y su marco de préstamo y condiciones reformado, que permitirá al Fondo garantizar que sus recursos abordan con eficacia las causas subyacentes de las necesidades financieras de la balanza de pagos de los países, en especial la retirada de los flujos de capital externo a la banca y a los sectores corporativos. Apoyamos la decisión de México de solicitar un acuerdo de LCF.

19. Hemos acordado apoyar una asignación general de Derechos Especiales de Giro que inyectará 250.000 millones de dólares a la economía mundial y aumentará la liquidez global, y la urgente ratificación de la Cuarta Enmienda.

20. Para que nuestras instituciones financieras contribuyan a paliar la crisis y a prevenir crisis futuras debemos fortalecer su trascendencia, su eficacia y su legitimidad a más largo plazo. Por ello, junto con el aumento significativo de los recursos acordado hoy, estamos decididos a reformar y modernizar las instituciones financieras internacionales para garantizar que puedan ayudar de forma eficaz a los miembros y a los accionistas en los nuevos desafíos a los que se enfrentan. Modificaremos sus competencias, su alcance y su gestión para que reflejen los cambios en la economía mundial y los nuevos desafíos de la globalización, y para que las economías emergentes y en vías de desarrollo, incluso las más desfavorecidas, tengan más voz y representación. Esto debe ir acompañado de medidas para incrementar la credibilidad y la responsabilidad de las instituciones a través de una mejor supervisión estratégica y toma de decisiones. Para ello:

-Nos comprometemos a aplicar el plan de la cuota del FMI y a manifestar las reformas acordadas en abril de 2008 y a apelar al FMI para que complete la siguiente revisión de cuotas en enero de 2011;

-Acordamos que, además de esto, debería tenerse más en cuenta una mayor participación por parte de los Gobernadores del Fondo a la hora de aportar una dirección estratégica al FMI y aumentar su obligación de rendir cuentas

-Nos comprometemos a implementar las reformas del Banco Mundial acordadas en octubre de 2008. Esperamos nuevas recomendaciones en las próximas reuniones sobre reformas en cuestiones de voz y representación con un calendario acelerado, para ser acordadas en las Reuniones de Primavera de 2010;

-Acordamos que los directores y las cúpulas directivas de las instituciones financieras internacionales deberán ser elegidos a través de un proceso de selección abierto, transparente y basado en los méritos;

-En la línea de las actuales revisiones del FMI y del Banco Mundial hemos pedido al Presidente que, de forma conjunta con los Ministros de Finanzas del G- 20, mantenga consultas exhaustivas dentro de un proceso inclusivo y nos comunique en la próxima reunión las propuestas para otras posibles reformas para mejorar el grado de adecuación y adaptabilidad de los IFI.

21. Además de reformar nuestras instituciones financieras internacionales para adecuarlas a los nuevos desafíos de la globalización, acordamos la conveniencia de un nuevo consenso global sobre los valores esenciales y los principios que fomentarán una actividad económica sostenible. Apoyamos el debate sobre dicha carta para el desarrollo de una actividad económica sostenible con vistas a ampliar el tema en nuestra siguiente reunión. Tomamos nota del trabajo iniciado en otros foros en relación a ello y esperamos debatir más sobre esta carta para una actividad económica sostenible.


Resistir al proteccionismo y promover el comercio y la inversión mundiales

22. El crecimiento del comercio mundial ha sostenido una prosperidad cada vez mayor durante medio siglo. Pero ahora está cayendo por primera vez en 25 años. El descenso de la demanda se ve agravado por el aumento de las presiones proteccionistas y por el retroceso del crédito al comercio. Reafirmar el comercio y la inversión mundiales es esencial para restaurar el crecimiento global. No repetiremos los errores históricos del proteccionismo de eras anteriores. Para ello:

-Reafirmamos el compromiso asumido en Washington: abstenernos de levantar nuevas barreras a la inversión o al comercio de bienes y servicios, de imponer nuevas restricciones, o de aplicar medidas incoherentes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para estimular las exportaciones. Además, rectificaremos sin demora cualquiera de dichas medidas. Aplazamos este compromiso hasta finales de 2010;

-Minimizaremos cualquier impacto negativo para el comercio y la inversión de nuestras acciones de política interior incluyendo la política fiscal y las medidas de apoyo al sector financiero. No nos refugiaremos en el proteccionismo financiero y especialmente en medidas que limiten el movimiento de capitales, especialmente hacia los países en vías de desarrollo;

-Notificaremos sin demora a la OMC cualquier medida de ese tipo y pediremos a la OMC que, junto con otros organismos internacionales, dentro de sus respectivas competencias, controle nuestra adherencia a dichas promesas e informe públicamente sobre ella con carácter trimestral;

-Tomaremos, al mismo tiempo, todas las medidas que estén en nuestra mano para fomentar y facilitar el comercio y la inversión;

-Garantizaremos la disponibilidad de al menos 250.000 millones de dólares durante los próximos dos años para apoyar la financiación de operaciones comerciales a través de nuestro crédito a la exportación y agencias de inversión y a través de los Bancos Multilaterales de Desarrollo. También pedimos a nuestros reguladores que hagan uso de la flexibilidad disponible en los requerimientos de capital para la financiación del comercio.

23. Seguimos comprometiéndonos a alcanzar una conclusión ambiciosa y equilibrada para la Ronda de Desarrollo de Doha, urgentemente necesaria. Eso podría suponer un estímulo para la economía mundial de al menos 150.000 millones de dólares al año. Para conseguirlo, nos comprometemos a continuar en la línea del progreso ya realizado, también en lo que respecta a las modalidades.

24. Aportaremos un punto de vista y una atención política renovados a este tema fundamental en el próximo período y utilizaremos nuestro trabajo continuado y todas las reuniones internacionales necesarias para impulsar el progreso.

Garantizar una recuperación justa y sostenible para todos

25. Estamos decididos no sólo a restaurar el crecimiento, sino también a establecer las bases de una economía mundial justa y sostenible. Reconocemos que la crisis actual tiene un impacto desproporcionado para los más vulnerables en los países más pobres y reconocemos nuestra responsabilidad colectiva para mitigar el impacto social de la crisis y minimizar los daños a largo plazo que pueda sufrir el mundo. Con este fin:

-Reafirmamos nuestro compromiso histórico de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y cumplir las promesas de nuestras respectivas ayudas oficiales al desarrollo, incluidos los compromisos referidos a la ayuda al comercio, la condonación de la deuda y los acuerdos de Gleneagles, especialmente en relación con el África subsahariana; -las acciones y decisiones que hemos acordado hoy proporcionarán un fondo de 50.000 millones de dólares destinado a apoyar la protección social, impulsar el comercio y salvaguardar el desarrollo en los países con pocos recursos, como parte de un aumento significativo de la ayuda en tiempos de crisis a estos y otros países en vías de desarrollo y mercados emergentes;

-Vamos a hacer que estén disponibles recursos destinados a la protección social en los países más pobres, entre otras cosas mediante la inversión en la seguridad alimentaria a largo plazo y las contribuciones bilaterales voluntarias al fondo de vulnerabilidad del Banco Mundial, incluidos el Fondo para la Respuesta Social Rápida y la Herramienta para las Crisis de Infraestructuras;

-Hemos acordado, de forma consecuente con el nuevo modelo de ingresos, que se usarán recursos adicionales procedentes de ventas pactadas de oro del FMI, junto con ingresos procedentes de excedentes, para proporcionar una financiación adicional, privilegiada y flexible de 6.000 millones de dólares a los países más pobres durante los dos o tres próximos años. Hacemos un llamamiento al FMI para que presente propuestas concretas en las reuniones de primavera;

-Hemos acordado revisar la flexibilidad del Marco de Sostenibilidad de la Deuda y pedir al FMI y al Banco Mundial que informen al Comité Monetario y Financiero Internacional y al Comité de Desarrollo en las reuniones anuales; y

-Hacemos un llamamiento a la ONU para que, trabajando de forma conjunta con otras instituciones mundiales, establezca un mecanismo eficaz para supervisar el impacto de la crisis sobre los más pobres y vulnerables.

26. Reconocemos la dimensión humana que tiene la crisis. Nos comprometemos a apoyar a aquellos afectados por la crisis mediante la creación de oportunidades de empleo y mediante medidas de apoyo a los ingresos. Construiremos un mercado laboral justo y favorable para las familias, hombres y mujeres. Agradecemos por ello los informes de la Conferencia sobre Trabajo de Londres y la Cumbre Social de Roma y los principios clave que ambas han propuesto. Apoyaremos el empleo estimulando el crecimiento, la inversión en educación y la formación, y mediante políticas activas para el mercado laboral centradas en los más vulnerables. Hacemos un llamamiento a la Organización Mundial del Trabajo para que, trabajando con otras organizaciones competentes, haga una valoración sobre las medidas tomadas y las que sean necesarias para el futuro.

27. Hemos acordado hacer el mejor uso posible de las inversiones financiadas por los programas de estímulo fiscal, con el objetivo de construir una recuperación resistente, sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Llevaremos a cabo una transición hacia unas tecnologías e infraestructuras limpias, innovadoras, poco contaminantes y que usen eficazmente los recursos. Animamos a las instituciones para el desarrollo a que contribuyan con todos sus esfuerzos al logro de este objetivo. Estableceremos más medidas para la construcción de economías sostenibles y trabajaremos juntos en ellas.

28. Reafirmamos nuestro compromiso de afrontar la amenaza del cambio climático irreversible, basándonos en el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas, y de alcanzar un acuerdo en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático que se celebrará en Copenhague en Diciembre de 2009.

Cumplimiento de nuestros compromisos

29. Nos hemos comprometido a trabajar juntos con urgencia y determinación para transformar estas palabras en hechos. Hemos acordado reunirnos de nuevo antes de que finalice este año para comprobar la evolución de nuestros compromisos.

cumbre

La otra cara de la moneda

dolar

por Alberto Medina Méndez

Mientras todos hablan de la crisis, de cómo salir, de cuanto durará y que secuelas dejará, pocos se concentran en analizar sus causas. Sin siquiera intentar abordar el problema de fondo, los países se encuentran discutiendo aristas periféricas, sin llegar al nudo de la cuestión. Los que los llevó a la crisis sigue sin ocupar el lugar central de la discusión.
Algunos buscan ideologizar el debate. Prefieren atribuir la crisis al fracaso del capitalismo. Un discurso panfletario de poca profundidad, cargado de prejuicios y creencias dogmáticas de escaso contacto con el mundo real.

Ellos, solo intentan sacar provecho de la situación llevando agua para su molino. Pero omiten algo demasiado relevante. Al no intentar comprender el origen del problema, irremediablemente desvían el asunto, evadiendo la resolución del tema de fondo. Así pues, se repetirá la historia cíclicamente, con complicaciones cada vez mas profundas.

Esta crisis tiene un origen, una causa. No apareció de la nada. Es el producto de ciertos desajustes a los que vale la pena ponerle foco. Intentar superar el trance ignorando las causas, es solo tratar los síntomas, lo que irremediablemente nos llevará a reiterar el inconveniente, al no verse abordadas las causas originarias.
No caben dudas, que quienes causaron la crisis son los primeros interesados en desviar la atención de la sociedad. Ellos, saben cual es la causa, pero no pueden mostrarla crudamente, porque para ello deberían hacerse cargo del error, perdiendo los privilegios que obtuvieron cuando quedaron al mando. No se autoinculparán. Solo se harán los distraídos y se nutrirán de las múltiples teorías que afirman que ellos no tuvieron nada que ver, que fueron las fallas endémicas del sistema las que derivaron en la debacle.

Cargar las tintas sobre la avaricia, la codicia, la ambición y el egoísmo individualista de este desastre económico es faltar a la verdad. Que lo digan quienes no conocen el tema, no preocupa demasiado. Después de todo, la inmensa mayoría de los ciudadanos hablamos de muchos temas sin conocer demasiado y preferimos guiarnos por rudimentos muy elementales que solo son un conjunto de creencias repletas de visiones ideológicas predefinidas que nos permiten encontrar culpables con extrema facilidad.

Existen otros, que conociendo el asunto y siendo responsables directos de lo que sucede, tiran la pelota afuera, construyen teorías científicas para darle soporte académico a las barbaridades que han pergeñado durante décadas y cuyos frutos están a la vista.

Finalmente se ha desnudado que la manipulación de la moneda, los monopolios de los bancos centrales y el crecimiento artificialmente sostenido por dinero sin respaldo, es la más perversa de las recetas que ha creado la humanidad para generar progreso a su paso.

En tiempos en que los líderes del planeta y el discurso único de la dirigencia política mundial, pretende responsabilizar a los “pícaros” del sistema, resulta paradigmático escuchar como hablan de nacionalizar la banca, rescatar al sistema financiero y salvar al mundo de las garras del mercado.

Ellos, los creadores de la moneda artificial, los estafadores de la credibilidad popular, los que se encargaron por décadas de destruir el valor del dinero, que manejaron arbitrariamente la emisión monetaria, que irresponsablemente fabricaron una inflación mundial que se disemina a su paso, nos hablan hoy de otorgarle mas poder al Estado.
El mundo se ha equivocado, debemos asumirlo. La destrucción de las monedas, la ausencia de credibilidad en ellas, plantea discursos tan disparatados como ineficaces. El dólar estadounidense, tal vez el más imperfecto bastión de la credibilidad mundial tampoco ha sido la excepción y ahora estamos pagando los platos rotos. De hecho, muchos países aún acumulan reservas en esa moneda. Parece una ironía, buscan respaldo en una moneda que sin respaldo.

El dólar también cayó en la trampa de los populismos. Sus gerentes, los administradores del bien mas preciado de una economía, su moneda, se han ocupado de destrozarla. Solo puede explicarse que siga siendo la única moneda de referencia, en el hecho de que las otras monedas han recorrido idéntico camino irresponsable girando en falso.

Al dólar solo le queda cierta historia, cierta tradición. La de ese pueblo que, por ahora, ha honrado sus deudas económicas y que el mundo supone, responderán por ellas.
Esta vez la fiesta la pagarán muchas generaciones de estadounidenses haciéndose cargo de la inmoralidad de sus antecesores. La más mezquina actitud de una sociedad, que tiene que ver con disfrutar de las bondades del corto plazo, evitando la escasez presente, perjudicando a las generaciones futuras, la de sus sucesores, que deberán privarse en el futuro para financiar las irresponsabilidades de los gobernantes de hoy.
El mundo académico les ha dado la razón a los irresponsables. Las ideologías imperantes en la mayoría de las universidades del mundo lo avalan. Los que gobiernan las finanzas del mundo, los que manipulan la moneda en los monopólicos bancos centrales del planeta, han cometido el peor de los pecados. Creerse suficientemente importantes e inteligentes como para decidir cuanto dinero debía circular.

Jugaron con la credibilidad de la gente, destruyeron el mayor valor de una economía, la confianza en su moneda. Cuando la gente ya no puede confiar en la unidad de medida que los identifica, el sentido de la acumulación, de la inversión, de proyectar un futuro, carece de referencias. Ya no hay medio para hacerlo, todo se desnaturaliza.
China propuso en estos días, replantearse la búsqueda de una nueva moneda para el comercio internacional. Brasil adhirió casi ciegamente. Es probable que muchos otros países lo repliquen. Suena oportunista y demagógico. Los oídos del mundo aplauden. Todo el antinorteamericanismo renace y despierta a los dulces sonidos de estos dirigentes que ven en esta crisis la oportunidad de ponerle zancadillas al gigante.

Equivocan la discusión. Se quedan en la anécdota. El dólar es solo la moneda del país que goza de mayor credibilidad en términos de pagar sus cuentas, que aún tiene el mundo. Se trata de una cuestión subjetiva, como todo lo que gobierna al mercado. Si así no fuera, los países no expresarían sus riquezas, su producto bruto, su ingreso per capita, y mucho menos sus niveles de reservas o comercio internacional, en dólares. Eso no responde a una norma, a una ley, sino a una convención, un acuerdo tácito y a la única moneda de referencia que el mundo acepta, aun, universalmente.
Y allí esta el problema. La moneda aceptada universalmente, la que mas prestigio aún conserva está en caída libre, sin que nadie reaccione, porque ha sido manipulada, emite sin respaldo y esta gobernada por el poder de turno. Madurez democrática y tradición republicana no fueron suficientes en los EEUU, para entender que la moneda es un bien más y que no puede estar sujeto a regulaciones caprichosas y arbitrarias.
El dólar ha entrado en un proceso de deterioro del que los mismos estadounidenses se han ocupado durante muchos años, con el aval de los gobernantes de uno y otro partido y con el explícito apoyo de intelectuales y académicos que le brindaron soporte irrestricto para encontrar una explicación a cada error cometido, justificando lo injustificable y dándole amparo científico a aquello que no tenia mas explicación que la que proviene de la irresponsabilidad de sus decisiones.

Discutir si el dólar debe ser la moneda de cambio en materia internacional, o si la banca debe nacionalizarse o no, como tantos otros disparates, es desviar el centro de la discusión. Como en tantos otros temas, con un diagnostico desacertado, invariablemente no encontraremos la solución.

El arbitrario desmanejo de la moneda, la irresponsabilidad de los políticos del mundo y una teoría económica profundamente equivocada que inunda los ámbitos académicos e intelectuales, han conformado el coctail imprescindible para que vivamos este presente, instalando una de estas crisis que se reiteraran en el futuro si no se aborda el tema de fondo. Tal vez sea tiempo de que miremos la otra cara de la moneda.

amedinamendez@gmail.com
Corrientes – Corrientes – Argentina

Alain Touraine advierte contra el autoritarismo en tiempos de crisis

touraine

Cuando la sociedad entra en crisis, se vuelve autoritaria, advirtió en declaraciones el sociólogo francés Alain Touraine.

Touraine se encuentra de visita en Chile para pronunciar diversas conferencias sobre el progresismo, la inmigración y el papel de la mujer en el siglo XXI.

“No creo que sea posible articular una salida progresista a la actual crisis, cuando hay descomposición de la situación social hay un riesgo muy grande de autoritarismo, de dictadura, de populismo”, advirtió Touraine (Hermanville-sur-Mer, 1925).
Touraine se encuentra de visita en Chile para pronunciar diversas conferencias sobre el progresismo, la inmigración y el papel de la mujer en el siglo XXI.

En opinión del creador del concepto “sociedad postindustrial”, las conclusiones de los líderes progresistas reunidos el pasado fin de semana en el balneario chileno de Viña del Mar “son reflexiones muy gentiles y simpáticas”, pero carecen de fundamento.

Políticos e intelectuales de la izquierda europea y latinoamericana propusieron en este seminario aprovechar la actual crisis económica y financiera para enterrar definitivamente el modelo neoliberal, algo que Touraine considera improbable.

Por el contrario, el filósofo francés advierte del peligro de que en las actuales circunstancias una debacle social conduzca al autoritarismo.
“Cuatro años después de la crisis de 1929, Hitler llegó al poder. Existe una relación muy directa entre crisis y autoritarismo. No hay que aceptar la idea de que hay que pasar por una dictadura -aunque sea muy corta- para después reconstruir la sociedad”, enfatizó.

Para Touraine, distinguido con doctorados “honoris causa” por universidades de Argentina, Colombia, Chile, España y Perú, un Estado sólido y democrático es la mejor garantía para hacer frente a la crisis, porque tiene la capacidad de actuar con una visión global, en favor del bien común.
“Y no como los bancos, que sólo piensan en su plata y se roban 50 billones de dólares”, dijo Touraine, quien advirtió de la carencia de un control político sobre la globalización.

“No hay un movimiento político que ejerza su poder sobre lo que se hace a nivel global”, afirmó.

En su opinión, el principal riesgo para la democracia en estos momentos es lo que él denomina “comunitarismo”, una mezcla de exclusión social, sectarismo y xenofobia, “que conlleva la eliminación del principio universalista de la humanidad”.

Al respecto, Alain Touraine llamó la atención sobre el hecho de que muchas de las acciones asociativas que más éxito tienen hoy en día son de lucha xenófoba y negación de los derechos cívicos y laborales de los trabajadores inmigrantes.

En opinión de este estudioso de los movimientos sociales en Europa y América Latina, los países de esta región que mejor afrontarán la crisis son los que tienen una capacidad de intervención más fuerte y más han progresado durante la última década, como Chile o Perú.

Además de una charla-debate en la Facultad de Ciencias Sociales de Latinoamérica (Flacso), durante su estancia en Chile Touraine tiene previsto pronunciar una conferencia sobre el tema “Inmigración en Chile: perspectivas de un desafío para el desarrollo social en el siglo XXI” y presentar su libro “El mundo de las mujeres”

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