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Democracia siglo XXI

fecha

mayo 1, 2013

Granos de arena de Antel

cilindro municipal

Ricardo Viscardi

Al recompensar a Abrahm por su obediencia filicida con una descendencia “tan numerosa como la arena del mar”,[1] Javhé parece haber olvidado que una obsecuencia aún más absoluta cunde en el obsoleto paraíso uruguayo de la racionalidad moderna, que no sólo pretende depositar el contenido de la historia en un cilindro municipal, sino además ir, uno por uno, al grano de cada contenido de Antel-Arena.[2] Un único contenido de grano permanece, sin embargo, incólume ante tal catástrofe bíblica contenida en los contenidos del Cilindro Municipal de Montevideo: el contenido de “contenido”.

 

En efecto, esta historia comienza por un término, que conlleva una manera clásica de ponerle fin: un diccionario. Alentándonos a hacer uso del diccionario de la Real Academia Española, el ingeniero Grompone[3] no soslaya su fidelidad tecnológica, ya que tal instrumento se encuentra on-line. Ahora ¿no sería el mismo diccionario una fuente de los mismos contenidos antes de ser incorporado on-line, o incluso, tomado de un anaquel, si se quiere, desde una escalera de biblioteca? En ese caso, la definición de “telecomunicaciones” que el propio Grompone encuentra “perfecta”, tal como la provee la legislación nacional en la materia, no hubiera agregado ni una jota al contenido del mayor diccionario de la lengua (en particular porque es en el grano de sus contenidos que se funda el abordaje que  propone, de la cuestión de la ley, el mismo enunciador, ante la polémica que suscita que supone Antel-Arena).

 

Entonces ¿cómo entender que las telecomunicaciones, entendidas como las entiende Grompone incorporan los contenidos, sino tan sólo en cuanto los extienden? Si la tecnología no hace sino extender los contenidos, no se ve cómo podrían las telecomunicaciones proveer el criterio para entender lo que se transmite a distancia, incluso de diccionario, ni menos, para gobernarlo. Por ende, la pretensión de Antel a configurar a través de una Arena la mejor generación de contenidos, se encontraría con una contradicción clásica: lo extenso (de la transmisión a distancia) se opondría a lo intenso (del contenido a transmitir).[4] Lo que inhabilitaría a Antel no sería la legislación nacional, ni la malversación habitual de sus contenidos por la partidocracia uruguaya, sino la propia impropiedad de la extensión para contener el contenido de “contenido”. La antena, todo lo electromagnética que se quiera, se hundiría en la trivialidad, falta de contenido.

 

En su contraposición a Grompone, Omar Paganini[5] pretende que el planteamiento idiomático de la cuestión legal encierra un sofisma. Para dejar en evidencia la truculencia reductora que le imputa al primero, denuncia la falacia que incluye la “generación de contenidos” como “parte” de las telecomunicaciones. Le parece tan inadecuado incluir la “parte” “generación de contenidos” en el todo “telecomunicaciones”,  como la “parte” “producción de soja” en el “todo” “transporte naviero”, o la parte “generación de niños” en el “todo”  “transporte escolar”. Cree así Paganini denunciar un sofisma asestado mediante el idioma, cuando lo que hace es usar el idioma de los sofismas para asestar la noción de “contenido” en tanto “esencia apropiada”, válida por igual para el transporte fluvial o la gestación biológica, como para la “premisa menor” de un silogismo.

 

Si aplicáramos la noción de “parte” como sinónimo de “contenido”, sin diferenciación conceptual entre la enunciación lógica y la agregación de segmentos físicos, o la complementariedad de elementos biológicos, debiéramos entender que la pata del caballo es el contenido del caballo. O que la veta de mineral es el contenido de la estratificación geológica. Pero parece difícil que el contenido “contenido” se use en tal sentido, a no ser en tanto “telecomunicación” entre el idioma y los referentes, lo que nos retrotrae por la vía más insospechada a un substancialismo acerbo, vestido de “objetividad”, a la más pura acepción de metafísica que Ricoeur imputa, más allá del silogismo, al aristotelismo.[6]

 

En tanto “forma parte” del ordenamiento de la forma en el cosmos griego, la “parte” es “contenido” en cuanto articula (“mediáticamente”, para una percepción “anacrónica” que leyera el planteo griego desde la contemporaneidad) la mediación entre la premisa mayor y la conclusión.[7] En ese punto Aristóteles creyó haber resuelto un problema de “telecomunicación” de la theoria griega, planteada por la intangibilidad de las formas ideales platónicas, en cuanto tal inaccesibilidad de la idealidad desafiaba la mediación de un cosmos integrado en todas sus “partes”, de cara las unas a las otras.[8]

 

Tanto la noción de telecomunicaciones como extensión de contenidos, en la acepción que le parece satisfactoria a Grompone, como la noción de “contenido” en que Paganini pretende disolver, mediante una acepción gobernada por la observación empírica, una acepción de “parte” gobernada por la mediación aristotélica entre las formas y los casos; llevan por igual a ignorar que la noción de “contenido” no se diluye en la transmisión (“telecomunicacional” en un sentido lato de la teoría) que constituye la tradición, sino que es la sucesiva traducción de “esencia” y de “idea”, a través de distintos contextos semánticos. Más grave aún es que tal noción de “telecomunicaciones” en tanto fatal articulación tecnológica de contenidos, o en tanto neutralidad ante su gestión económica, conlleva tanto la defensa de un reduccionismo tecnológico como la aceptación de un indeterminismo empresarial.

 

La historia no precipita el maná de su contenido en “tecnología”, de manera tal que las telecomunicaciones proveen la Arena en que se dirime el cotejo entre los intereses de la empresa estatal y las empresas multinacionales, como termina por afirmarlo Grompone. Menos aún “los negocios” proveen un difuso criterio de “gente” y “empresas de todos los rubros” apaciblemente contrapuesto a los razonables “oligopolios naturales”, de manera que no nos cabe sino confiar en la “neutralidad de la red”, que así presentada  por Paganini, parece una cosa tan justamente mediada como un “justo medio” –incluso el de la “premisa menor”.

 

La falencia crítica que trasuntan por igual el fatalismo artefactual y la indeterminación empresarial, desprecia de la metafísica todo lo que ignora de la teoría de la comunicación. El “determinismo tecnológico” de McLuhan dejó por el contrario estampado que “un medio es el contenido de otro medio”,[9] de forma tal que disolvió la diferencia entre las “telecomunicaciones” y la “generación de contenidos”, puesto que la tecnología pauta los contenidos tanto como éstos se plasman en contextos artefactuales propios. Por otro lado, la teoría del discurso disolvió la pureza de los contenidos en “el medio” de la formalización del lenguaje, en tanto calibró la teoría como  “caja de herramientas”,[10] en cuya panoplia instrumental ningún contenido queda al margen de la habilidad del usuario,  ni de la entidad del problema que se pretenda resolver.

 

 La tragedia crítica que asola al Uruguay se hace patente en que no sólo el rey está desnudo,[11] sino que además cierta acepción mirífica de la tecnología lo hace aún más transparente.

1]“Tu descendencia será como las estrellas del cielo” en Nos ponemos en camino http://nosponemosencamino.blogspot.com/2013/01/tu-descendencia-sera-como-las-estrellas.html (Acceso el 30/04/13)

[2] La empresa estatal de telecomunicaciones (Antel) y la Intendencia Municipal de Montevideo se ha asociado para construir una Arena mediática, generando acusaciones de inconstitucionalidad de la oposición. Ver “Mujeres de Arena” Montevideo Portal (23/04/13) http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_198643_1.html

[3] Grompone, J. “ANTEL nuevamente en la lucha”  Voces (11/04/13) p.8. Versión electrónica en https://2414f8b3-a-1cdd88af-s-sites.googlegroups.com/a/voces.com.uy/web/ediciones/2013/archivos/voces380.pdf?attachauth=ANoY7cpSQPB3gfMOIldPbCsgsSgdRL-zJRW_o_pW35aSawklg-6PMLhof0uOXUd2rUjSQ4rc_nDG9FWIXTRczKXZMvo0k82q-pmnkfioMrJvKo7gVpQommW6B9rtQhRbvRTEvSTXxtkOQ0fUIB8hwZw7QKJuUencfSsNlwyyI3rkkvlei8JcV4RIgvsRnX2d1OxvFPLGM5Dz_LBGnOA33k3tUdUSuNyDPCrknMNpKdbIcj3pIwK_udI%3D&attredirects=0 (Acceso el 01/05/13)

[4] Serrano, G. (2005) Conocimiento versus forma lógica. La querella en torno al silogismo 1605-1704, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, pp.207 a 211. Versión electrónica en http://www.bdigital.unal.edu.co/1442/6/05CAPI04.pdf (Acceso el 01/05/13).

[5] Paganini, O. “La generación de contenidos y las telecomunicaciones” Voces (18/04/13), p.4. Versión electrónica accesible en https://2414f8b3-a-1cdd88af-s-sites.googlegroups.com/a/voces.com.uy/web/ediciones/2013/archivos/voces380.pdf?attachauth=ANoY7cpSQPB3gfMOIldPbCsgsSgdRL-zJRW_o_pW35aSawklg-6PMLhof0uOXUd2rUjSQ4rc_nDG9FWIXTRczKXZMvo0k82q-pmnkfioMrJvKo7gVpQommW6B9rtQhRbvRTEvSTXxtkOQ0fUIB8hwZw7QKJuUencfSsNlwyyI3rkkvlei8JcV4RIgvsRnX2d1OxvFPLGM5Dz_LBGnOA33k3tUdUSuNyDPCrknMNpKdbIcj3pIwK_udI%3D&attredirects=0 (Acceso el 01/05/13)

[6] Ricoeur, P. (1990) « Individuo e identidad personal » en Sobre el Individuo, Paidós, Barcelona, p.70.

[7] Brun, J. (1961) Aristote et le Lycée,PUF, Paris, p.41.

[8] Op.cit.p.38.

[9] Mc.Luhan, M. (1996) Comprender los medios de comunicación, Paidós, Barcelona, p.30. Versión electrónica en http://cedoc.infd.edu.ar/upload/McLuhan_Marshall__Comprender_los_medios_de_comunicacion.pdf (Acceso el 01/05/13)

[10] Foucault, M. (1979) Microfísica del poder, Ed. de la Piqueta, Madrid, p.79. (Versión electrónica en http://sociologicahumanitatis.files.wordpress.com/2009/10/foucault-m-microfisica-del-poder-espanol.pdf (Acceso el 01/05/79)

[11] Amir, H. “Sastrería del desastre” Henciclopedia http://www.henciclopedia.org.uy/Columna%20H/HamedSastreriadeldesastre.htm (Acceso el 01/05/13).

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Avanzando hacia la Sostenibilidad: Campaña de la Sociedad Civil Global Post-2015

El mundo que queremos

Nuestro anterior Boletín estuvo dedicado al reciente surgimiento y potente desarrollo de la Ciencia de la Sostenibilidad, de la que destacábamos su caráctertransdisciplinar. Efectivamente, esta nueva ciencia incorpora en sus investigaciones y toma de decisiones a quienes trabajan fuera del ámbito académico, puesto que las aspiraciones, conocimientos e intervención de la ciudadanía, resultan imprescindibles para hacer posible la necesaria y urgente transición a la sostenibilidad desde la actual situación de emergencia planetaria.

Ya no se trata, pues, de contar con la participación ciudadana para llevar adelante las propuestas de los expertos, sino de incorporarla al diseño mismo de las propuestas y de las estrategias. Se rompe así el aislamiento del mundo académico, potenciando su efectividad.

Esta nueva orientación impregna el ambicioso proyecto Beyond 2015 (Más allá de 2015), fecha en que culmina el actual proyecto de Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Se ha empezado a diseñar una nueva Agenda de Desarrollo Global Post 2015 que persigue profundizar en los logros alcanzados con estos ODM y también corregir sus serias limitaciones, como el hecho de haber sido establecidos por un número reducido de expertos o la ausencia de referencias a los Derechos Humanos.

Beyond 2015 constituye una campaña de la sociedad civil global que reúne ya a más de 620 organizaciones y a la que se invita a participar a los movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo (http://www.beyond2015.org/es/content/unirse-beyond-2015). Se pretende así construir un movimiento global con los múltiples actores involucrados en la construcción de un futuro sostenible. En este esfuerzo colectivo, las organizaciones educativas pueden jugar un importante papel. De hecho, el movimiento Beyond 2015 converge con objetivos e iniciativas que Educadores por la Sostenibilidad ha venido impulsando en los Temas de Acción Clave y en los Boletines publicados en esta web de la Década de la educación por un futuro sostenible.Podemos referirnos, en efecto, a algunas características comunes como, en primer lugar, la naturaleza interdisciplinar y transdisciplinar que se considera ha de poseer el trabajo para la transición a la sostenibilidad, integrando los esfuerzos de la comunidad científica, la educativa y los movimientos ciudadanos.

Otra característica en la que convergen tanto el movimiento Beyond 2015, la Ciencia de la Sostenibilidad y la Educación para la Sostenibilidad (EDS) es que sus estrategias están concebidas en una perspectiva “glocal” (a la vez global y local) y a largo plazo, para construir una visión amplia de hacia dónde pretendemos dirigirnos, lo que permite anticipar riesgos y obstáculos, y aprovechar las tendencias positivas. Todos los objetivos a corto o a medio plazo han de tener presente esta visión amplia, para evitar las contradicciones que a menudo afectan a las medidas adoptadas para resolver problemas puntuales en el tiempo y/o en el espacio.

Se ha de ser consciente, por supuesto, de que la transición a sociedades sostenibles reviste una gran complejidad y se enfrenta a serias dificultades. Ello obligará, sin duda, a establecer prioridades coyunturales, dando lugar a metas concretas, cuantificables en periodos definidos de tiempo, de forma que sea posible su evaluación -es decir, el seguimiento de en qué medida se van cumpliendo- y poder, en su caso, introducir medidas correctoras. Pero previamente se ha de construir una visión global de lo que supone la transición a la sostenibilidad, sabiendo que dicha transición ha de ser el fruto de una [r]evolución (revolución en cuanto a cambios profundos, pero evolución en cuanto que dichos cambios van a demandar tiempo y esfuerzos continuados).

Estas convergencias de planteamientos permiten concebir que el trabajo de la Década de la educación por un futuro sostenible, que finaliza en diciembre de 2014, encuentre continuidad en la Ciencia de la Sostenibilidad y en iniciativas como Beyond 2015, que promueve el diseño e implementación de una nueva Agenda de Desarrollo Global, o la Conferencia Mundial de UNESCO sobre desarrollo sostenible “Aprender hoy para un futuro sostenible”, que se celebrará en Japón en noviembre de 2014, para la formulación de estrategias de EDS más allá de 2014. Se podrá contribuir así más eficazmente a sentar las bases de un futuro sostenible y satisfactorio para el conjunto de los seres humanos, que garantice la universalización y respeto de las tres generaciones de los Derechos Humanos: Derechos políticos, Derechos económicos y culturales y Derechos de tercera generación o solidaridad (a la paz, a un ambiente saludable y al desarrollo sostenible).

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 87, 1 de mayo 2013
http://www.oei.es/decada/boletin087.php

Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social
Programa iberoamericano para la década de los bicentenarios

 

 

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