Gelli

Ensayo

EL MALESTAR DE LA DEMOCRACIA

CARLO GALLI

(Fondo de Cultura – Buenos Aires)

El catedrático boloñés Carlo Galli teoriza acerca de una situación de la que hablan los noticieros de televisión, los portales de internet y la prensa gráfica: la crisis de la democracia en el siglo XXI. Es un hecho nuevo, que obliga a repensar los supuestos en que se basó el sistema político occidental. Al plantear el estado de la cuestión, el autor describe que el malestar de la democracia, reconoce un aspecto subjetivo y otro objetivo. El primero afecta al sujeto que debe considerarse ciudadano y que se traduce en apatía y en desgano. Siente resignación o repulsa hacia la política. El malestar objetivo se centra en lo estructural. “La democracia ha sido arrasada por las transformaciones del mundo”, postula Galli. A partir de estas premisas, describe el itinerario que recorrió el pensamiento político desde la Grecia clásica hasta las objeciones de los críticos radicales de la democracia, como la belga Chantal Mouffe, de reconocida influencia intelectual en el mundo kirchnerista. De ese recorrido histórico, vale retener este dato central: la sustitución del republicanismo de la Antigüedad por el eje Estado-mercado, a partir del siglo XVIII. Esta fórmula política prevaleció hasta fines de la década de 1980, precisa Galli. El colapso del socialismo real en Europa del Este constituyó una línea demarcatoria muy precisa. Durante tan extenso período, el edificio institucional construido a partir de ese eje, pudo superar la confrontación con los totalitarismos y mejorar el nivel de vida de millones de personas. 

Nada es definitivo, sin embargo, en el devenir de la historia. Después de 1989 cambiaron las cosas. En la edad global, el capitalismo exige independencia de la política, advierte el politólogo italiano. El multiculturalismo adiciona otro problema a la democracia, al sumarse a la inseguridad social. Las instituciones de la democracia liberal, en ese contexto, están jaqueadas por el populismo. En ese contexto, Galli apunta que debe admitirse la existencia de democracias diferentes a la occidental. La idea renovada de democracia que propicia acepta que el conflicto puede resolverse en un ámbito cívico sin necesidad del uso de la violencia y en el reconocimiento de las pluralidades.

© LA GACETA

Carlos Abrehu

Anuncios