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Democracia siglo XXI

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Los artículos de Teódulo López Meléndez

Los artículos deTeódulo López Meléndez

Ondulaciones

 

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Este artículo fue publicado en la edición impresa de El Universal el miércoles 14 de febrero 2018

Teódulo López Meléndez

En su postdata sobre Las sociedades de control, Gilles Deleuze nos recuerda el proceso, con Foucault, de las sociedades disciplinarias de los siglos XVIII y XIX, en plenitud en los principios del siglo XX, donde el hombre pasa de espacio cerrado a espacio cerrado, esto es, la familia, la escuela, el cuartel, la fábrica y, eventualmente, la prisión, que sería el perfecto modelo analógico. Este modelo sería breve, apenas sustitutivo de las llamadas sociedades de soberanía, donde más se organiza la muerte que la vida. Virilio habla así de control al aire libre por oposición a los viejos espacios cerrados. El gran diagnóstico sobre este proceso lo hace, qué duda cabe, Foucault, pero es a Deleuze a quien debemos recurrir para entender el cambio de los viejos moldes a lo que él denomina modulaciones. La modulación cambia constantemente, se adapta, se hace flexible. La clave está en que en las sociedades disciplinarias siempre se empezaba algo, mientras que en las de control nunca se termina nada, lo importante no es ni siquiera la masa, sino la cifra.

Esta república desanda, retrocede, recula, repite. Esta república marcha hacia cuando no era república. Volvemos a ser una posibilidad de república, una harto teórica, harto eventual, harto soñada por los primeros intelectuales que decidieron abordar el tema de esta nación y de su camino. Nos están poniendo en un volver a reconstruir la civilidad y en el camino de retomar el viejo tema de civilización y barbarie. Por lo que a mí toca tengo una negativa como respuesta. Hay que plantear una democracia del siglo XXI, hay que dotar a este país de herramientas que le permitan salir de la inconsciencia de los retrocesos, hay que extinguir la mirada biliosa. Aquí lo que cabe es reconstruir las ideas, darle una patada en el trasero a la Venezuela decimonónica y a la Venezuela “sesentona” para hacerle comprender que estamos en el siglo XXI. Este país necesita pensamiento, no abajo-firmantes; esta nación necesita quien la tiente a la grandeza de espíritu, no amodorrados en silencio; este país necesita quien proyecte un nuevo sistema político, no quienes repitan el viejo lenguaje o nos hagan objetos de estudio ideológico.

Ni masa ni cifra. Ciudadanos que piensan. Ciudadanos.

teodulolopezm@outlook.com

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La firma del sello y la disyuntiva final

 Sello

Teódulo López Meléndez

Señalé en las posterioridades a mi primer análisis (“Preguntas con y sin respuestas y un deber histórico”) que esperaba por cuatro elementos antes de emitir una segunda opinión de fondo. Es necesario resumirlos porque tienen incidencia sobre el presente y porque la memoria de los venezolanos es exageradamente corta.

Validación de partidos

Echado del ruedo VP y eliminada la tarjeta MUD sólo AD y PJ debieron marchar a un proceso de validación absolutamente traído por los cabellos. Ambos partidos hicieron lo correcto al marchar a ese proceso írrito, pues nada debía cerrarse y mucho menos el mantenimiento de una opción de votar, aunque pudiésemos recordar que en noviembre de 1952 el país votó con la tarjeta de URD en una decisión por sí mismo. AD salió airosa y PJ no en un acto que no implicaba simpatías en la población dado el cuadro depresivo de la opinión, acto que no era más que una demostración de eficacia organizativa. AD se mostró en una maquinaria eficaz y PJ no, lo que, a mi entender ameritaba allí dentro una revisión exhaustiva, pues su líder Borges andaba empeñado en las negociaciones en República Dominicana y había quedado a cargo una dirección que debía ser examinada para corregir con toda rapidez. Lo dije más claro, dije que PJ debía cortar cabezas hacia adentro, pero lo que hizo, ante la segunda maniobra que advertí, la de la trapisonda del MinElecciones en negarle reparación, fue la de emitir un documento insólito denominado “Rebelión de los treinta millones” y refugiarse en el victimismo. Por supuesto que la cibercanalla se lanzó contra PJ y Borges alegando era el “castigo” por andar en entendimientos extraños con el régimen, al tiempo que se inventaba otra patraña, la de que AD había sido validado porque era una decisión del régimen hacerlo.

Pregunté que se pretendía con la mala fe de los trolls, no cumplir con el requisito extemporáneo ante la acusación de que se actuaba en el terreno de lo írrito o tal vez ejercer una apelación ante el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio.

Se hizo lo correcto, actuar con las reglas antijurídicas del régimen. No había otra. No se trataba de una decisión previa de participar en las elecciones amañadas que se preparaban, sino de una simple precaución.

Las negociaciones

Tal como se debía hacer se participó hasta el final en las negociaciones en República Dominicana, no sin errores y omisiones, como la no asistencia a la reunión prevista el 18 de enero cuando se tenía un buen mazo de argumentos y en la cual AD tuvo la principal responsabilidad al anunciar Ramos Allup que su partido no asistiría en acto hegemónico de presión o la posterior decisión de VP en no asistir a lo que a todas luces se venía venir como el final de esa historia. Quiero significar las muestras de decisiones aisladas y la falta de una decisión conjunta que, en mucho, contribuyeron al descreimiento y escepticismo de la población.

Por supuesto que los argumentos de los grupos oficialistas, en plena connivencia con los fundamentalistas, era mostrar aquello como un proceso para que el régimen ganase tiempo o para que los negociadores se llenasen de guisqui y buena comida o para que recibiesen el pago por su participación o para que se mostrasen en toda su vileza alcahueteando a la dictadura. No vale la pena volver sobre la canalla.

Este país jamás entendió el concepto de negociación. Nadie puede pretender acuerdos súbitos y menos concesiones del régimen que se muestra sólido en el apoyo militar, el que verdaderamente lo sostiene, pero era obligación estratégica tratar de arrebatárselas, en medio de la presión internacional que repetía y repetía esa era la salida. No siempre se aprovecharon las ocasiones, pero hay que admitir que Julio Borges mantuvo allí una posición serena y correcta.

Nunca en una negociación las partes salen alegres y satisfechas. Para lograr un acuerdo se requiere ceder de lado y lado. Por eso ya los trolls se lanzaron sobre lo que se ha informado era la posición del grupo opositor. Surge aquí el otro argumento: se sentaron con quien no iba a ceder nada, eso fue una pérdida de tiempo. Nunca negociar es una pérdida de tiempo, independientemente de los resultados. Incluso, podría tenerse la más absoluta convicción del fracaso y seguir adelante. Por ello, y tambien, se dice hoy de un aplazamiento indefinido y no de un fin final, valga la tautología, puesto que es posible que en otras circunstancias y con un régimen debilitado pueda haber necesidad de sentarse a negociar su salida, término este último inaplicable en estas negociaciones fallidas pues Maduro no se está cayendo, pero puede estar cayéndose en poco tiempo.

La dictadura se cerró sobre sí misma. El documento que firmaron en soledad los hermanos Rodríguez comenzaba planteando una comisión conjunta para abogar por el cese de sanciones. Así comenzaba y seguía con planteamientos absolutamente inadmisibles. Por supuesto que la delegación contraria no podía firmarlo so pena de hundirse. Pero el punto clave está en el gesto de Maduro de firmar ese papel y proclamar que él sí lo cumplirá. Allí sentenció y se sentenció. Puso un sello inmodificable a la posición oficialista, de lo allí escrito no habrá variantes, de manera que el MinElecciones procedió a fijar la fecha. Esto es, van a su simulacro, a su farsa, una sobre la cual buscarán legitimación que no puede ser encontrada. El país ha llegado al llegadero. Ahora toca la primera de una serie de decisiones de gran envergadura, en un cuadro donde el Secretario de Estado Rex Tillerson acaba de finalizar una gira  de anuncio de medidas restrictivas sobre el petróleo venezolano y que, por más que se encuentren algunas medidas para aliviar los efectos, los efectos los habrá, aunque aquí ya se estén muriendo enfermos todos los días y el hambre  se multiplica y multiplicará por efectos de la hiperinflación y de la escasez.

La “elección presidencial”

Hay dos elementos aparentemente secundarios pero que hay que mencionar. El primero es la creación de un nuevo partido oficialista llamado “Somos Venezuela”, lo que podría estar dirigido a la presentación de un candidato presidencial para tratar de mostrar “democracia”, una en donde los diversos sectores de la “revolución” hacen sus necesidades en libertad y pluralismo. Podría tratarse, además, de usurpar nombre a quien se llama de forma parecida. En cualquier caso, podríamos ver una transformación denominativa que la MUD bien podría imitar y pasar a llamarse de otra manera, por supuesto cambiando el ser a otra manera, dado que esas tres letras ya están chamuscadas en el imaginario colectivo.

El segundo elemento, adelantándonos a las decisiones de los partidos, es que no falte a la fiesta el pescador en río revuelto que se inscriba como candidato. Bien podrían colocarle unos milloncejos de votos para el legitime imposible.

La elección presidencial no ha sido convocada para entregar el poder. Lo ha sido para amañarse de otro período ante lo que será el desconocimiento de la comunidad internacional, desconocimiento que no sabemos hasta donde llegaría, pues esto que denominamos comunidad internacional es tan variable como el tiempo. “¿Y si ganamos nosotros tampoco nos reconocerían?”, fue la pregunta de Henry Ramos Allup y esa pregunta es la que va a prevalecer en el entramado de lo que aún se llama MUD. Un entramado donde aún se discute sobre primarias o consenso. Se debería añadir otra fundamental, ¿es posible ganar esas elecciones en medio del cuadro que todos conocemos o, simplemente, que el vencedor aguante largos meses a la entrega del poder? CNE, ANC, tiempo de toma de posesión, fraude, puntos rojos, carnet de la patria, esto es, la lista interminable de trapisondas. En mi texto anterior escribí que hasta podía tenerse un candidato que no sería candidato o un candidato que podría ser el más breve candidato en la historia de los candidatos. Hacía reiteración para volver a traer la necesidad de la estrategia.

Lo que aun indebidamente llaman MUD (caso deberían tomar de las transformaciones denominativas del PSUV y añadirle cambios de ser hacia una Unidad Superior) no se ha pronunciado sobre el punto clave. Quedamos a la espera para nuestro tercer análisis, puesto que este servidor no tiene el poder de decisión. La disyuntiva es final: al consumarse el espectáculo electorero deben saber, hasta los fundamentalistas, que lo único que cabría es resistencia, y posiblemente clandestinidad, con todo lo que implica.

teodulolopezm@outlook.com

Ref. Preguntas con y sin respuestas y un deber histórico https://teodulolopezmelendez.wordpress.com/2018/01/25/preguntas-con-y-sin-respuestas-y-un-deber-historico/

http://teodulolopezmelendez.blogspot.com/2018/01/preguntas-con-y-sin-respuestas-y-un.html

La transformación

 transformación

Teódulo López Meléndez

Los elementos que se acumulan en un sumario político no desaparecen, más bien establecen vinculaciones entre ellos como si una correa trasmisora imitara los procesos biológicos. Nada de lo que ha sucedido ha sido absorbido inocuamente. Todo toma su tiempo, desde la formación de una estructura endurecida hasta la aparición de la fiebre como manifestación de enfermedad.

Mirar el país como una totalidad es un ejercicio de pensamiento ausente. Algunos se dedican, apenas, aquí y allá, a determinar algunos síntomas o a señalar algunas ulceraciones. El cuerpo social revienta en múltiples protestas, aisladas las unas de las otras, que son aplacadas como casos puntuales, como si en el fondo no tuvieran relación entre sí.

Una respuesta que se encuentra frente a tantas muestras sintomáticas es la del mito consolatorio. El llamado al optimismo, a la fe, a la convicción de que se hace lo posible, es una especie de rosario cantado por quienes carecen, en primer lugar, de visión lo suficientemente profunda y, en segundo lugar, de capacidad para diagnosticar y responder ante un país al que no entienden.

Las células de este cuerpo toman el comportamiento que la enfermedad les impone. Los tristes protagonistas de estos sucesos llamados historia presente brillan por su ausencia en cuanto a centrarse en los elementos que podrían descongestionar las tupidas vías respiratorias de la república.

Nada pasa en vano. La desmemoria colectiva no es suficiente para incluir en la nada la cadena de hechos que vivimos y estamos viviendo. Vamos, por lo tanto, hacia las consecuencias. Cualquier estudioso de los procesos sociales que no estuviese imbuido por los hechos políticos contingentes, y lograse mirar un poco más allá, tendría que hablar de la metástasis.

El país no va a distinguir entre quienes están con una fractura vertical que todos los estudios indican cansa ya hasta la sobrevivencia. El conflicto se traslada a otro escenario, a la de un país conjugado abajo que mirará hacia arriba y dirá que la realidad no le sirve y quizás asuma la inmensa verdad de que la realidad se construye. El reventón de la república enferma no permitiría ya previsiones. Si así fuese, entonces sí que viviríamos una transformación.

teodulolopezm@outlook.com

Inventores de mundo

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 31 de enero 2018)

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www.eluniversal.com/noticias/opinion/inventores-mundo_686055

Preguntas con y sin respuestas y un deber histórico

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Teódulo López Meléndez

Son tres los temas.

La negociación

No asistir a la reunión del 18 de enero en República Dominicana fue calificada por mí como un error garrafal y esa opinión la sigo sosteniendo. Ese argumento del ofendido se hacía valer in situ, con todas las formas de presión en la mano, luego de la matanza de El Junquito y de las sanciones de la Unión Europea. Eso hace un negociador con sentido.

Se agregó, a posteriori, para justificar el extravío, que no estarían presentes los cancilleres de México y Chile, ya molestos por lo que veían como poco serio, pero olvidando que estarían sus segundos en un mundo de washchap, de skype y, en fin, de comunicacion instantánea.

Una cosa había quedado demostrada ante la imbecilidad repetitiva de que esos encuentros sólo servían para que el régimen ganase tiempo: los necesitaba en un afán desesperado por tratar de rebajar las sanciones internacionales que, si bien, eran individuales, sembraban la desconfianza en todos los sectores financieros del mundo. Había una posibilidad de extraerle concesiones y cuando esa posibilidad existe uno se sienta.

He allí el origen del malestar de México y Chile, pero la huida hacia adelante con la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas produce el disparo final. Se traduce con una declaración abierta del canciller mexicano y una de vieja diplomacia del chileno, puesto que actúa con el sempiterno criterio de que jamás se debe omitir dejar una puerta abierta. Así, declara que Chile espera una rectificación para entonces estudiar su retiro. Por supuesto que no habrá rectificación, nadie verá a la falsa ANC retirando su convocatoria, por lo que debemos dar por establecido que desde Santiago se ha dicho también adiós.

Los voceros oposicionistas que han estado en República Dominicana y que han alegado como esencial la presencia de sus dos testigos mexicano y chileno ¿cómo justificarían ahora su presencia?

El grupo de Lima

Por vez primera el Grupo de Lima omite en su declaración un llamado a la negociación como vía de escape. Escogieron la fecha simbólica del 23 de enero para reunirse en Santiago en la esperanza de hacer volver las aguas a su cauce, pero las diplomacias del continente seguro estaban advertidas de una decisión oficialista tajante de huida hacia adelante ante unas sanciones europeas que los habían herido (a propósito colocadas en su anuncio original sobre la fecha de la reunión que habría de realizarse en Santo Domingo). Por supuesto que no hubo sanciones, la diplomacia continental aún no anda en esos términos, pero al condenar la elección presidencial anticipada el grupo se colocó frente a una sola vía:  los resultados de esa elección no pueden ser reconocidos, lo que significa que no puede relacionarse con un gobierno salido de un proceso espurio.

Sólo dos personas le dijimos al grupo sobre la necesidad de no andarse más por las ramas. Este humilde y limitado escritor y José Miguel Vivanco, de HRW, en un artículo muy coincidente y publicado en el diario El Mercurio de Santiago. Colombia reaccionó y ordenó el retiro de su embajador en Caracas, uno definitivo si vemos que el señor Embajador fue designado inmediatamente para ejercer en Costa Rica. Lo cierto es que la lenta diplomacia continental quedó frente a la única decisión posible si los acontecimientos venezolanos siguen su curso “electoral”: la ruptura con Caracas.

La elección presidencial:

Ahora bien, hay “elecciones” convocadas, ahora en la fecha que les conviene (en el borrador de RD se hablaba del segundo semestre del año), con el mismo CNE (estaba planteado uno nuevo con dos y dos y un tercero), con la orden de legalizar de nuevo a los partidos y sin ningún freno a todos los obstáculos fraudulentos y abusos de poder que, con toda seguridad, serán desplegados a ojos vistas y ahora con un elemento pesado: se trata de una “elección” que el continente democrático condena.

 

Uno puede suponer que la diplomacia intentará rebajar las condiciones, pero los efectos del baño cautelar serían mínimos. Los del régimen están dispuestos a seguir adelante como sea, pero debemos advertir que se estaría hundiendo en la más absoluta ilegitimidad, perdiendo incluso la de origen que, bien o mal, ha tenido y que le ha permitido soportar la absoluta que ha tenido de ejercicio.

“Ir o no ir”, diría Hamlet, pero aquí no estamos frente a Shakespeare en los mercados de Londres. Aquí se debe medir con la más profunda frialdad de mente, lejos de los gritos de la canalla. Sí debemos recordar que cuando se produjo el errático anuncio de no ir a la elección local se proclamó a los cuatro vientos que se trataba de ir sí a buscar las “condiciones” para participar en la presidencial, de las cuales ninguna existe, sólo briznas de paja en el viento que diría el admirado Gallegos o un montón de “casas muertas”, que diría Miguel Otero Silva y que jamás pudo imaginar, como nos sucede a todos los escritores, que estaba describiendo a una Venezuela muy lejana en el tiempo.

En este país unos cuantos se alimentan de clichés, que si dictadura no sale con votos, que si participar es “legitimar” al régimen y una lista interminable. He precisado que cuando se va a unas  elecciones en dictadura no sólo se puede tener como objetivo ganarla, puesto que se puede hacer para procurar un fraude, para hacer que un gobierno se quite definitivamente el disfraz democrático, y sí, hasta para ganarla, siempre y cuando se tenga una fuerza capaz de hacer respetar los resultados. Aquí estos elementos no existen: todo el mundo sabe que esto es una dictadura, todo el mundo sabe que practica el fraude continuado y, hay que volver a resaltarlo, existe una condena anticipada del mundo democrático a ese “proceso electoral”. Este régimen no se legitima, también hay que precisarlo, ni que en su “elección anticipada” participen los ángeles del cielo.

Desde esta primera mirada la conclusión es obvia, no se puede ni se debe ir, pero la política elemental quedó para los elementales. Existen los abstencionistas sinceros y existen los abstencionistas del juego bastardo, el de aquellos que no ven escape a sus posiciones fundamentalistas en el sentido de que no pueden materializar sus aspiraciones presidenciales, porque aquí – y hay que decirlo con meridiana claridad- estamos llenos de desesperados por ser presidente de una república que, con el cuadro presente, es ingobernable. Bastaría citar la lista de gobernadores y alcaldes afectos al régimen, los tiempos de toma de posesión del nuevo gobierno eventual y la existencia de una Asamblea Nacional Corporativa, más un cuadro militar impredecible en el escape a su deriva y la necesaria adopción de medidas impopulares. Surge la pregunta inevitable: ¿Podría estabilizarse ese eventual nuevo gobierno resultante de una eventual victoria electoral o sería uno derrocable en escasos meses?

La situación amerita una profunda inteligencia. Hay que mirarla en todas sus complejidades y la primera cosa a advertir es que no es tan sencilla como vamos o no vamos. Basta de la argumentación de que no se desperdicia oportunidad o de que “tendrán que votar porque no les queda otra”, una que utilizaron en el pasado y que ahora no funciona pues, entre varias, tenemos un éxodo de millones de votantes no legalizados para votar en el exterior y una tendencia inocultable en buena parte de la población a no votar, más la parte domeñada por la acción populista o por la dependencia de los miserables sueldos oficiales.

El régimen juega a elecciones, pero tengamos presente que en una u otra posición, su convocatoria írrita lo hunde. Midamos cual la hunde más rápido. A ver si esta clase política aprende que sobre el tablero las piezas del ajedrez sostienen otro tablero y, así, muchos tableros. Desde de darle desde ya una patada a la mesa o elegir un candidato, porque elegir un candidato no significa que sea candidato, como inscribir ese candidato no significa que no se retire una vez inscrito (hasta un día antes) o como no elegir un candidato no signifique que no haya un candidato. Simplemente quiero ejemplificar, ante los ojos de los reduccionistas, que hay un abanico de posibilidades y que la partida no siempre comienza con “peón cuatro rey” y que no termina con un jaque falso, pero ayuda una sucesión de jaques para llevarlo a la posición sin salida. Si se elige un candidato, que deberá serlo por consenso, pues no estamos para exhibicionismos primarios, deberá respetarse la voluntad que el país exprese y, por una vez, colocar la conciencia de la crisis, el respeto a los ciudadanos  y los intereses superiores de renacer de las cenizas, muy por encima de las apetencias estrechas, enmarcadas y secundarias. Un candidato que esté muy consciente de que podría terminar no siéndolo. Por lo demás, ni en ajedrez ni en estrategia se hacen anuncios frente a las cámaras.

Todo comienza por una unidad, no una de partidos, una de país, una que hemos denominado insistentemente como Unidad Superior. Debe encontrarse la estrategia de movilizar a la gente porque ahora no es más que una masa privatizada, como la describí en artículo anterior, y porque la queja -a la que está reducida- no conduce a ninguna parte. Ello pasa también por domeñar, por reducir, a estos desesperados por ser candidatos a la presidencia de una república endeble o, si se quiere, ya inexistente, para darle paso a quien no quiera serlo y lo acepte sólo como un deber histórico.

teodulolopezm@outlook.com

 

 

 

 

 

 

 

En el vacío

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El universal (Miércoles 24 de enero 2018)

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www.eluniversal.com/noticias/opinion/vacio_685156

Un grupo sin lima

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Teódulo López Meléndez

La OEA es una institución arcaica, inmanejable y rancia. Podríamos quizás argumentar lo mismo sobre todas las organizaciones multinacionales pensando en la ONU en la cual el padre Kelsen establecía frenos de todo tipo a los conflictos armados entre Estados cuando hoy en día los conflictos son al interior de los Estados.

La OEA presenta una participación de pequeñas islas una de las cuales, por ejemplo con cien mil habitantes, tiene el mismo voto que un gigante como Brasil, lo que impide la toma de decisiones puesto que  precarias economías las convierten en dadivosas a la espera de petróleo. Pero allá la OEA con su inutilidad. Lo cierto es que el Grupo de Lima nace por la impotencia de esa organización para ocuparse debidamente del caso venezolano.

Nace y se llama de Lima, la ciudad donde fue aprobada la Carta Democrática Interamericana. Ha dicho y hablado sobre nuestra crisis, los países han recibido a nuestra diáspora con solidaridad y respeto con la excepción de algún brote de xenofobia, pero les estamos muy agradecidos, aunque no lo suficiente. Se han centrado en una negociación sobre cuyas perspectivas se ciñe el escepticismo más profundo.

En crisis históricas hay que citar a líderes históricos, en consecuencia es la hora de mencionar a Rómulo Betancourt y su doctrina sobre la ola de golpes de su tiempo. Se rompían relaciones diplomáticas con los países donde se producían y se les aislaba en todos los órdenes. Ante la inminencia de la reunión de este grupo donde los cancilleres de México y Chile debían informar sobre los sucesos en Santo Domingo, se cometió una omisión necia de inasistencia, privando al grupo de la posibilidad de avanzar hacia algo más que la declaración.

Hay que decirle al Grupo de Lima que han estado sin lima y que la situación venezolana amerita más que buenas intenciones. Se le recuerda a Betancourt y el espíritu de la Carta Democrática. Tomen decisiones, porque lo que han visto los cancilleres mexicano y chileno, más los sucesos recientes de este drama, indican ya no hay espacio para su gentil preocupación, sino para tomar decisiones que los honren en el ánimo de la Doctrina Betancourt y en la fuerza de los documentos que este continente aprobó para preservar la democracia.

teodulolopezm@outlook.com

Negociación y tiempo

 

Negociación

Teódulo López Meléndez

Sobre “negociación” se han escrito miles de páginas. Abundan los estudiosos sobre un tema que ha ido suplantando a los tradicionales como arbitraje y otros. Hay especializaciones en las universidades y, si no me equivoco, hasta Harvard tiene un postgrado y diplomacias como la noruega han dado muestras de un ejercicio constante en su perfeccionamiento. En otras palabras, no cualquiera sabe negociar.

Cuando hay desigualdad entre las partes, pongamos el caso de una negociación con un régimen que está lejos de caerse por la fortaleza de su poder interno, especialmente si se sostiene por las armas, la contraparte espera pacientemente que lleguen a sus argumentaciones elementos de presión. Despreciarlos cuando los tiene indica una total carencia de capacidad de negociación.

 

Cuando se tienen todos los elementos de presión: violación orden interno y normas de Derecho Internacional (caso OP), declaración MinInterior, amenazas a la Iglesia y sanciones UE, entonces no se va. No es el régimen el que gana tiempo, conforme a esa manida y estrafalaria frase. Por lo demás, un político debe ser valiente y tomar decisiones aun cuando contraríen una supuesta “opinión pública” opuesta a lo que consideran necesario hacer. Entregarse, hoy en este mundo, a una claque de trolls implica una falta de carácter abisal.

Somos profundamente escépticos sobre los resultados de esa negociación. Inclusive, si se llegase a un acuerdo, sobre su cumplimiento, pero uno de los elementos que se debe mantener favorable es el de la opinión de esa habitual hetaira que se llama comunidad internacional, por la sencilla razón de que la única alternativa que tenemos es sumar elementos ante nuestra manifiesta impotencia. Negociar no implica dejar de actuar. Quienes eso hacen es porque carecen de luces, porque son unos políticos inhábiles.

La negociación será retomada tarde o temprano sin que medie excusa o explicación sobre la falacia que fue argüida para no asistir el 18 de enero. Imagino a Federica Mogherini, quien situó las sanciones europeas sobre esa fecha como presión, preguntándose por el comportamiento de estos políticos. O a los trolls simplistas que creen al eliminar la negociación cesa el hambre, la hiperinflación y la falta de medicinas.

¿Ganar tiempo? El régimen es el dueño del tiempo y no ha dejado de avanzar en su proyecto ni un segundo. La negociación no le ha otorgado tiempo, como tampoco le ha otorgado aire en su asfixia autoinducida. Si alguien gana tiempo es quien viva obseso por una candidatura presidencial y afina su pequeño instrumento.

teodulolopezm@outlook.com 

La realidad

Art;iculo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 17 de enero 2018)

realidad

 

www.eluniversal.com/noticias/opinion/realidad_684313

Fundamental

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 10 de enero 2018)

fundamental 2

www.eluniversal.com/noticias/opinion/fundamental_683603

La conciencia

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 03 de enero 2018)

conciencia

www.eluniversal.com/noticias/opinion/conciencia_681721

La palabra perdida

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 27 de diciembre 2017)

palabra

www.eluniversal.com/noticias/opinion/palabra-perdida_681716

Escena de cartón

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 13 de diciembre 2017)

cartón

www.eluniversal.com/noticias/opinion/escena-carton_680709

De sociedad a comunidad

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal ( Miércoles 6 de diciembre 2017)

comunidad 2

www.eluniversal.com/noticias/opinion/sociedad-comunidad_680051

 

Posverdad

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 29 de noviembre 2017)  

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www.eluniversal.com/noticias/opinion/posverdad_679219

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