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Democracia del siglo XXI

¿Vuelve el permuta o la ruta es la comuna?

pemuta

 

Aura Marina Palermo

Aura Palermo foto

No todas las personas están sometidas a los mismos flujos de información, generalmente, se apoyan en ideas o hechos preconcebidos por sus creencias, medios de comunicación, aprendizaje y experiencia, a veces omitiendo información o pequeños detalles por considerar que son de lógica realización, y por lo tanto los dan por “OBVIOS”, sin tener en cuenta que sus contextos reales pueden ser muy diferentes de lo que se cree. Este sentido de lo “lógico”, genera un bloqueo de datos vitales para procesar correctamente la información, reducir errores, y evaluar y minimizar los riesgos.

Esto puede hacer que se desarrolle una matriz de despiste y fragilidad fundamentada en “creencias” y “obvios”, lo cual es riesgoso en cualquier escenario pero aun más en un entorno determinado por estrategias “no convencionales” que tienen como objetivo, nada y nada menos, que el cambio de modelo económico de la nación con mayores reservas de petróleo del mundo, y con indicios de lo que pudiera ser una gigantesca reserva de coltán y una gran riqueza en uranio, entre otros minerales geoestratégicos indispensables como punta de lanza para los planes en marcha de empoderamiento regional de la izquierda castrista  latinoamericana, agrupada en lo que se denomina “Socialismo Bolivariano del Siglo XXI”.

Por naturaleza tendemos al optimismo, evolutivamente esto nos ha permitido sobrevivir. El escepticismo en cambio, exige esfuerzos de comprensión. Se puede actuar frívola o alocadamente en las cosas pequeñas. Ahora bien, cuando se trata de asuntos importantes como lo es la crisis económica, política y social que vive Venezuela y también Latinoamérica, entonces  en contra de lo que sería nuestra propia naturaleza optimista, debemos echar mano del escepticismo para analizar y poder evaluar los riesgos, aunque por instinto en los momentos más difíciles, nos aferremos a nuestras “creencias” y “obvios”.

Lo cierto, es que del análisis y estudio de la historia viva y el Proyecto Nacional Simón Bolivar (1999-2019), aflora todo lo contrario a lo que suponemos como “obvio”, y veamos a que me refiero con ello.

El enemigo del socialismo/bolivarianismo del siglo XXI es el capitalismo, está en los hechos desde la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996, Chávez declaró la insubordinación del Estado contra el capitalismo y el inicio de un proceso de cambios en Venezuela, orientado hacia la construcción del Proyecto Nacional Simón Bolivar y el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, en un plazo de 20 años (1999-2019).

 

Proceso paulatino de cambios que se ha dado bajo la modalidad de Revolución Pasiva -lo que István Mészáros denomina “Injerto Socialista”- el cual sigue como directrices, los objetivos plasmados públicamente en el Primer Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007/2013, el Proyecto Simón Bolivar y el Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019, este último publicado en Gaceta Oficial con el nombre de “Ley del Plan de la Patria”, ley donde los objetivos a lograr son:

 

I.- La refundación de la nación venezolana con los valores y principios más “avanzados de las corrientes humanistas del socialismo” (Nueva Ética Socialista).

 

II.- Se persigue que todos los ciudadanos vivan en similares condiciones, mediante la construcción de una estructura y modelo social “incluyente productivo, humanista y endógeno” (La Suprema Felicidad Social).

 

III.- Consolidar la organización social y el “poder originario del individuo” (Democracia Protagónica Revolucionaria).

 

IV- Eliminación de la división social, estructuras jerárquicas y la satisfacción de las necesidades humanas, por encima de la riqueza subordinada a la reproducción del capital (Modelo Productivo Socialista).

 

V.- Modificación de la estructura socio-territorial de Venezuela, con el objeto de la articulación interna del modelo productivo al modelo de desarrollo territorial desconcentrado, definido por ejes integradores, regiones-programa, un sistema de ciudades interconectadas y la sustentabilidad ambiental (Nueva Geopolítica Nacional).

 

VI.-  La riqueza energética del país como estrategia para el “uso soberano” de los recursos con la “integración regional y mundial”, para la consolidación del modelo productivo socialista, la satisfacción propia de necesidades de energía y la generación de inversiones productivas internas (Venezuela Potencia Energética Mundial).

 

VII.-  Creación de nuevos polos de poder internacional que representen el quiebre de la hegemonía unipolar, en la búsqueda de “justicia social, solidaridad y garantía de paz” (Nueva Geopolítica Internacional).

 

En el Proyecto Nacional Simón Bolivar/Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, no hay espacio para la tolerancia ideológica y política, y mucho menos para el modelo capitalista, porque para la doctrina chavista:

 

“la base económica de un país capitalista no es democrática, es antidemocrática, es excluyente, y de allí la generación de riqueza y de grandes riquezas para una minoría, una élite, la gran burguesía, los grandes monopolios, y de allí también la generación de la pobreza y la miseria para las grandes mayorías” Jorge Giordani (2014).

 

De todo esto se deduce, que la convivencia del socialismo bolivariano del siglo XXI con el modelo democrático capitalista es de carácter temporal, y obedece a la etapa de transición a la revolución y el socialismo, que se viene construyendo como ya mencioné, aplicando la estrategia del “injerto socialista”, en donde cada estrategia, maniobra, táctica, acción, medida, decreto, lineamiento, ley ordinaria o habilitante, y ahora, con el decreto de emergencia económica socialista, se avanza en el objetivo de la edificación del socialismo hasta culminar con la destrucción total del modelo de democracia de mercado, para refundar la “Republica Bolivariana Socialista de Venezuela” sometida a un modelo de “Democracia Revolucionaria Socialista” con su “Estado Comunal”. 

 

Como podrán observar, la estrategia de construcción del socialismo en Venezuela no es la convencional de la vía insurreccional y frontal, sino que se ha dado por la vía de una revolución pasiva, y con maniobras y tácticas no convencionales, en donde se le ha permitido avanzar cómodamente con el apoyo, no sólo de las bases, sino gracias a la incapacidad de unas elites políticas, económicas y sociales, que se limitan a catalogarlo todo como “paja socialista”, sin advertir que esa aparente “contradicción existencial”, en donde por un lado se habla de socialismo, y por el otro se desata la fiesta del dólar y otros jugosos negocios, es una estrategia política para inducir adicción irremediable a la renta petrolera por parte de la producción nacional, y así ir preparando el terreno para, llegado el momento oportuno de la caída de los precios del petróleo y la “tormenta perfecta” en los mercados globales, dar el salto adelante de transición a la revolución y el socialismo, porque como el propio Chávez anunció:  “Mientras más perfecta es la crisis que padece el capitalismo, más segura y despejada será la vía del socialismo venezolano hacia la independencia y grandeza patria”.

 

En los considerandos del Decreto de Emergencia Económica Socialista (estado de excepción económico) se expone la crisis estructural del modelo rentista y “la guerra económica y boicot por parte de la burguesía parasitaria”, como justificación para el cambio de modelo de rentista, a productivo socialista, con directriz estratégica referida al numeral IV del Proyecto Nacional Simón Bolivar, ya mencionado, cuyo eje de acción fundamentado en la “eliminación de la división social, estructuras jerárquicas y la satisfacción de las necesidades humanas por encima de la riqueza subordinada a la reproducción del capital” implica que: “El Estado conservará el control total de las actividades productivas que sean de valor estratégico para el desarrollo del país y el desarrollo multilateral y de las necesidades y capacidades productivas del individuo social” y que a su vez el “modo de propiedad de los medios de producción estará mayormente al servicio de los ciudadanos quiénes la tendrán bajo su pertenencia para así construir una producción conscientemente controlada por los productores asociados al servicio de sus fines” categorización esta del régimen de propiedad que ya había quedado plasmada ¡en 1996! en la Agenda Alternativa Bolivariana.

 

El  modelo  productivo  socialista  que se anuncia, estará  conformado  básicamente  por las empresas de producción social, que constituyen el germen y el camino hacia el   Socialismo  del  Siglo  XXI,  aunque  persistirán empresas  del  Estado y empresas capitalistas privadas (solo bajo régimen de empresa mixta en donde el Estado posea el 51 % de la participación accionaria, y el resto la inversión extranjera, esto como parte de la estrategia de generar espacios para la complementación productiva y comercial con los países aliados y estratégicos).

 

El objetivo a materializar fundamentado en las directrices del Proyecto Nacional Simón Bolivar, y ahora con los poderes que le confiere a Nicolás Maduro el Decreto de Emergencia Económica Socialista, no es otro que el “Gran Objetivo Histórico” de la Ley del Plan de la Patria que tiene como propósito, continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, para lo cual el Presidente Nicolás Maduro viene anunciando que para este fin, se crea la Agenda Económica Bolivariana enmarcada en “el nuevo metabolismo de las base productiva del modelo Socialista del Siglo XXI”, engranada con la Agenda Venezuela-Cuba 2016-2030, cuyas metas apuntan a la “democratización” de los  medios de producción, mediante el impulso de nuevas formas de propiedad, colocándolas al servicio de la sociedad y no del capital mediante un modelo de planificación central, en donde el sistema económico comunal jugará un rol protagónico para poder trascender de la acción local al ámbito de lo regional y nacional y así ir construyendo un subsistema de comunas, contrario a la lógica del capital, en donde las zonas económicas especiales serán una variante específica para potenciar y direccionar tensores del desarrollo.

 

Venezuela y Cuba tienen un rol fundamental en la geopolítica de la región, construyendo un lazo político, económico y social “fuerte y poderoso” para complementarse en el objetivo de la construcción de la “Patria Grande Socialista”, de allí que el eje Cuba/Venezuela se replica en Ecuador y Bolivia, alineando sus marcos jurídicos y políticas de Estado en la misma dirección, para unificarse en uno sólo: El Bolivariano del siglo XXI.

 

En conclusión, la Agenda Económica Bolivariana, es el esquema económico diseñado para romper con el modelo capitalista de forma definitiva, siguiendo un mapa que es el Proyecto Nacional Simón Bolivar en donde la ruta, no es “el permuta”.

 

Sino la comuna.

 

Aura Marina Palermo

Análisis de Entorno

http://apconsultinggroupintegra.blogspot.com/

@APIntegra

 

Referencias:

 

Pensamientos del Presidente Chávez.  Compilación de Salomón Ref. 9, p. 83

 

Presidente Chávez: El 4 de Febrero salvó la vida patria y sembró la patria nueva

https://www.youtube.com/watch?v=TW4R5esofGo#t=501

Obama ante el pueblo cubano

 

Tres capitalismos para una sola Cuba

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Fernando Mires 

Fernando Mires

Si entendemos que el socialismo es lo que dicen los socialistas, un modo de producción orientado a promover la igualdad a partir del poder organizado de los trabajadores, quiere decir que en Cuba nunca ha habido socialismo. En ese sentido Cuba no es la excepción.

Hasta ahora ningún régimen llamado socialista ha logrado construir el socialismo; entre otras cosas, porque el socialismo, según Marx al menos, deberá surgir como resultado del desarrollo de las fuerzas productivas, obedeciendo a coordenadas dictadas por un proceso evolutivo medido en largas periodizaciones históricas y no de acuerdo a los diseños de determinados ingenieros sociales.

Si nos atenemos a esa premisa, la contradicción fundamental que en este momento ha surgido en Cuba no es de índole económico –entre socialismo y capitalismo- sino predominantemente político, a saber: entre el poder político en manos de una dictadura militar y un pueblo organizado de modo corporativo desde arriba hacia abajo.

El cuadro que nos presenta por delante Cuba es, por consiguiente, completamente distinto al que se desprende de la matriz economicista sustentada por los imaginarios marxistas y liberales.

Lo que tienen en común ambas doctrinas aparentemente extremas, la marxista y la liberal, es que las dos comparten el principio naturalista relativo a que en la economía subyacen las fuerzas determinantes de la historia, ya sea como “infraestructura” o como producto de la regulación “natural” de la producción y del mercado.

Pero en sentido estricto, el orden económico que predomina en Cuba es dependiente de su formación política y no a la inversa. Lo dicho tiene consecuencias teóricas. Una de ellas, la más importante, es que la transformación económica de la isla pasa por su transformación política.

Y bien, si partimos de la premisa de que bajo las condiciones imperantes en Cuba lo político adquiere preeminencia sobre lo económico, habría que concluir en que las alternativas que se abren hacia el futuro son predominantemente tres.

1) La persistencia de un rígido capitalismo de Estado,

2) La caída en un capitalismo salvaje

3) La salida hacia una configuración de un tipo de capitalismo social (o capitalismo popular) basado en la interacción de una economía de mercado y un orden político civil y democrático.

El capitalismo de Estado ha regido los destinos de la isla desde que el castrismo llegó al poder. En su esencia es equivalente con la nomenclatura militar-dictatorial que monopoliza a todas las instituciones. No obstante, ese capitalismo de Estado, sobre todo después de la apertura de los EE UU y Europa hacia Cuba, ha experimentando un cierto proceso de modernización.

Bajo Raúl Castro ha tenido lugar una lenta evolución que, desprendiéndose del esquema estalinista (estatismo total) representado por Fidel Castro, intenta acercarse más al esquema chino basado en la coexistencia del capitalismo privado con un capitalismo estatal, controlado por el Partido-Estado y por la jefatura militar, estructuras manejadas desde la cima del poder castrista.

Entre el rígido sistema de dominación de tipo ruso representado por Fidel y el, desde un punto de vista económico, más flexible sistema de tipo chino representado por Raúl, hay, sin duda, diferencias, aunque no lo suficientemente grandes como para pensar que bajo el último se abrirá un proceso de democratización (social y económica). Raúl Castro, si ya no es un Stalin cubano como llegó a ser su hermano, está todavía muy lejos de ser un Gorbachov tropical.

Para ser más precisos: la adopción de formas “chinistas” de producción por parte de Raúl apuntan hacia el establecimiento de un capitalismo estatal concesionario (capitalismo hotelero, dicen con sorna, algunos) caracterizado por la creación de determinadas franjas destinadas a ser controladas por el capital privado, las que en Cuba –esa es la gran diferencia con China- deberán ser llenadas con capital extranjero.

A diferencias de China donde desde los tiempos de Mao siempre hubo un lugar para una clase empresarial autóctona (la llamada “burguesía nacional”) en Cuba esa clase no ha existido nunca. Eso explica en gran parte por qué el carácter dependiente del Estado cubano se ha mantenido incólume durante distintos periodos históricos.

Cuba, después de ser una de las últimas colonias españolas, se convirtió en una dependencia norteamericana. El castrismo la transformaría en colonia soviética. Después del colapso del comunismo mundial, Cuba sería adoptada por Hugo Chávez como parte de un fantasioso proyecto llamado “socialismo del siglo XXl”, hoy desmoronado gracias a las rebeliones electorales de las ciudadanías argentina, boliviana y venezolana.

Si el Estado raulista llegara a implosionar como consecuencia de las presiones ejercidas por un mercado mundial sobre el cual la cúpula del poder no tiene ningún control, es decir, si llegara a producirse un doble vacío de poder, uno económico y político a la vez, la alternativa de un capitalismo salvaje (Cuba, Gran Casino del Caribe) no puede ser del todo descartada.

Ese capitalismo salvaje al que algunos también llaman “capitalismo maiamero” (por provenir desde el empresariado latino forjado en Miami) abriría el camino para que el Estado pasara a ser controlado por grupos económicos disfrazados de partidos políticos. Alternativa que en ningún caso puede ser considerada irreal. Ha sido, por el contrario, tendencia dominante en diversos países post-comunistas de Europa del Este muchos de los cuales son controlados por magnates económicos, o por consorcios e incluso por mafias empresariales. En ese caso, el Estado-militar cubano sería sustituido por un Estado económico y no por un Estado político.

La tercera alternativa, a la que denominamos capitalismo social, está sujeta, al igual que las otras dos, al desarrollo político que tendrá lugar durante y después de la dominación raulista. Su viabilidad depende del grado de politización y civilidad que puedan alcanzar las organizaciones políticas y sociales independientes del Estado, aún actuando en conexión con fracciones disidentes del bloque de dominación castrista.

Dada la férrea represión estatal dichas organizaciones se encuentran todavía en una fase que podríamos denominar  pre-movimientista. Solo en los periodos más recientes, vale decir, desde que Fidel Castro abandonó el ejercicio del poder, la oposición, tanto la de Cuba como la del exilio, ha mostrando un mayor grado de unidad y de coordinación.

No obstante, no debemos olvidar -así al menos lo ha mostrado la experiencia histórica- que en los momentos de apertura o de transición, la política suele adquirir una dinámica extraordinaria, apareciendo múltiples organizaciones políticas e iniciativas civiles.

En otras palabras, la posibilidad de que en Cuba tenga lugar el aparecimiento de una economía social de mercado, orientada por un nuevo Estado más pluralista y más participativo, tampoco debe ser dejada se lado.

Lo que interesa destacar por el momento es que el futuro político y económico de Cuba no surgirá de la adquisición de un determinado “modelo” como imaginan los tecnócratas. Su resultado dependerá de la correlación de fuerzas que resultará de enfrentamientos, pero también de diálogos, entre diversas fuerzas en conflicto.

El viaje de Obama a Cuba puede ser visto, en consecuencia, como un impulso externo hacia esa dirección transformadora. Pero nada más que eso: un simple impulso. Lo que viene dependerá de los propios cubanos.

¿Ha comenzado entonces la transición política en Cuba?

Para responder a esa pregunta nos faltan informaciones. No sabemos por ejemplo lo que conversan entre sí algunos miembros del Partido cuando Raúl y otros gerontes están de espalda. Tampoco conocemos el tenor de las pláticas que tienen lugar dentro del aparato ideológico del régimen (artistas e intelectuales, por ejemplo). Y mucho menos sabemos lo que murmuran algunos generales en esos días domingos tan propicios para hacer visitas familiares e intercambiar opiniones entre cerveza y cerveza bajo el ardiente sol de la hermosa isla cuando los niños cantan en el jardín, aunque con cierto atraso histórico, las canciones de Mick Jagger.

21.03.2016

http://polisfmires.blogspot.com

 

Primarias

primarias

Dulce María Tosta

Dulce María Tosta

El ominoso «dedo», el mismo que pervirtiera las recientes elecciones parlamentarias al negar primarias universales y prelar el apetito burocrático de unos partidos políticos cuyo apoyo popular está por verse, se apresta a operar de nuevo con motivo de las elecciones de gobernadores de estado.

En la oportunidad en que la MUD sacó de la chistera del mago una serie de excusas para encubrir su patraña (falta de dinero, posible sabotaje, etc.), denunciamos los verdaderos motivos para impedir que la gente escogiera sus candidatos, es decir, que la gente fuera electora y no simple votante. Las razones que expusimos entonces son las mismas que nos impulsan a llamar hoy  a toda la población para que se mantenga atenta y evite un nuevo fraude político, que junto a los anteriores niegue la posibilidad de que tengamos una verdadera democracia, una sociedad electora y no simple votante, triste validadora de decisiones tomadas por las cabeceras de partidos políticos que niegan la democracia a su propia militancia.

Cuando «el dedo» es quien designa, pone o quita, es «el dedo» quien manda; quienes él elige dependen de él y no de sus votantes, por lo que la soberanía popular se convierte en una simple figura retórica, desempolvada en actos de campaña y fechas patrias, pero sin ningún asidero en la realidad. Cuando la gente tome conciencia de las pillerías de que ha sido víctima y recupere su poder de elegir, los aspirantes a cargos de elección popular serán gobernados por sus votantes, a ellos tendrán que oír y rendirles cuentas, so riesgo de ser barridos de la escena política.

Ni este ni ningún otro país puede aspirar a una democracia real mientras sus autoridades públicas sean determinadas en conciliábulos políticos, económicos, militares o de cualquier otro orden; mientras la ciudadanía sea soslayada al triste papel de votante, de simple convalidadora de decisiones tomadas fuera de su seno.

Promover las elecciones primarias es un deber insoslayable para todo el que se diga demócrata; la verdadera democracia se nutre de la gente y el verdadero demócrata lo sabe y respeta. «El dedo» que elige está siempre adosado a la mano de intereses grupales y se esconde tras un denso manto de excusas y sinrazones. «El dedo» es el ladrón de la voluntad popular y el culpable de muchas de nuestras miserias; si no hubiese existido en la cuarentena que precedió a Chávez, el comandante loco hubiese muerto en el anonimato. Adecos y copeyanos, engolosinados con el poder inventaron la figura de la democracia formal, es decir, de la democracia de las formas, pero no de la sustancia; se atrevieron a incurrir en el despropósito de llamar democracia formal a lo que no era más que una forma de gobierno ejercida a espaldas de la gente, convocada quinquenalmente para consolidar la parodia, para dar una mano de pintura política a la agrietada fachada de un amorfo estilo de gobierno.

Según el cronograma oficial, a final de este año deben realizarse elecciones regionales. Desde hace meses varios diputados de la MUD preparan sus renuncias y bregan por obtener la bendición de «el dedo» que, al parecer, una vez más será el gran elector. En Venezuela no hace falta patear calles y tocar puertas para lograr el apoyo de la gente común; al fin y al cabo resulta más cómodo adular y manipular frente a una botella de Buchanan’s 18,que tomar contacto con el venezolano de a pie que más adelante podría reclamar los incumplimientos.

Así como no es posible llegar a Valencia desde Caracas tomando la autopista Gran Mariscal de Ayacucho que apunta hacia oriente, la verdadera democracia jamás será alcanzada si previamente no hacemos realidad el aserto constitucional de que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo. En mi humilde entender, sin primarias no hay democracia.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

La verdadera discusión de fondo

 

discusión de fondo

Alberto Medina Méndez

(Politólogo argentino)

La política contemporánea invita permanentemente a encarar debates que son absolutamente periféricos e intranscendentes, que tienen la intención de ocultar contenidos de mayor magnitud. No importa cuál sea el tema que propone la coyuntura. Invariablemente todo gira alrededor de lo mismo.

Lo concreto es que el gasto estatal está totalmente desbordado. La sociedad pretende que el Estado lo haga todo, barato y bien. Eso requiere de recursos que no son inacabables. En ese contexto, la disyuntiva central pasa por definir a quienes saquear en cada ocasión.

Vale la pena recordar que los gobiernos se alimentan de tres únicas fuentes y por más creatividad que se le imprima a este dilema, serán los impuestos, el endeudamiento o la emisión de dinero, las únicas alternativas a las que pueden recurrir los que conducen los destinos políticos de la comunidad.

Se podrán buscar atajos, se utilizarán ardides, se encontrarán inclusive métodos para dilatar los impactos, pero inexorablemente la cuenta algún día se paga. Las vivencias dan testimonio de que cuanto más retorcido es el artilugio, desenredarlo resulta, a su vez, mucho más engorroso.

Esta es la radiografía de muchas sociedades que han intentado hacer del gasto estatal un mecanismo flexible, capaz de soportar cualquier dislate, sin advertir que han fabricado una verdadera “bomba de tiempo”.

Esa intrincada construcción no resiste más y administrarla con sensatez parece casi imposible. La clase política ha decidido no dar la mala noticia. Es por eso que siguen hablando del Estado como un ente mágico que todo lo puede y que es capaz de brindar múltiples soluciones a los problemas.

Tal vez sea el momento de empezar a admitir que ese discurso está repleto de repetidas falacias y absurdas mentiras. El Estado no puede siquiera resolver los asuntos más elementales, esos que le dieron nacimiento en el origen de las sociedades organizadas.

La Justicia ya no goza de ninguna respetabilidad y los ciudadanos saben que su seguridad personal, depende más de las acciones preventivas que encara cada individuo que de la protección del las leyes. El Estado no aborda sus funciones esenciales con eficiencia. No puede ocuparse siquiera de lo menos, por lo tanto tampoco puede hacer bien el resto de esas misiones que la ciudadana, en un acto de candidez e ingenuidad, le encomienda.

Claro que la política miente cuando dice que puede hacerse cargo de esos nobles objetivos. El Estado moderno no puede garantizar ni seguridad ni justicia, pero tampoco es eficaz a la hora de educar o curar, mucho menos puede ser empresario o administrar algo más complejo con cierto criterio.

Es tiempo de entender que los dirigentes han ingresado al círculo vicioso del embuste eterno, solo porque no han reunido el valor suficiente para confesar que el sistema que ellos defienden ha colapsado y es ingobernable.

Es importante aceptar que la mayoría de ellos, también, siguen en esa inercia crónica porque existe una sociedad que prefiere la ceguera y la inocencia a la verdad, esa que se verifica en la propia experiencia empírica.

Es más fácil delegar responsabilidades que asumirlas como propias. Será por eso, probablemente, que los ciudadanos siguen buscando a quien endilgarle la tarea que ellos mismos no desean tomar en sus manos.

No se trata de defenestrar a la política y convertirla en la única responsable de todas las calamidades de esta era sino, en todo caso, de comprender que parte de este desatino permanente le toca a cada uno en este juego.

La política debe ser el instrumento para transformar la realidad. Pero es vital distinguir entre su potencial, lo que se puede esperar de ella y su dramático presente, diferenciando lo que debería hacer de lo que hace.

La dirigencia actual ha elegido obedecer a la sociedad, intentando ser consecuente con sus demandas, por eso solo dice lo que la gente quiere escuchar. Son los ciudadanos los que parecen estar muy confundidos al creer que lo que el Estado gasta nace del aire, al punto que muchos se han convencido de que si los políticos dejan de robar, el dinero es inagotable.

La corrupción es mala y no debería ser tolerada jamás, en ninguna de sus formas. Pero es muy ingenuo creer que si el gobierno fuera honesto le sobrarían los recursos para hacer todo lo que la gente pretende.

Como en la vida misma, se precisa comprender que las necesidades insatisfechas son ilimitadas pero también que los recursos son siempre escasos. En definitiva, solo se trata de asignar prioridades y eso implica, irremediablemente, dejar de lado ciertas cuestiones para privilegiar otras.

Mientras no se comprenda esta lógica básica, se seguirá tropezando indefinidamente. En esto, todos son responsables. Primero los líderes por no plantear con franqueza la verdad, aunque sea políticamente incorrecta, pero también la ciudadanía que, a estas alturas, ya no puede alegar ignorancia.

Se puede seguir debatiendo sobre las circunstancias emergentes del presente, sobre si es mejor crear nuevos impuestos o aumentar los existentes, emitir a mansalva o endeudarse como tantas otras veces en el pasado, pero más tarde o más temprano, habrá que enfrentar la verdadera discusión de fondo.

albertomedinamendez@gmail.com

 

Obama no sabe bailar tango

Obama baila tango

Fernando Mires 

Obama no sabe bailar tango. Luego, no irá a Argentina a bailar tango. ¿A qué irá Obama a Argentina después de su estadía en Cuba? A primera vista, incomprensible. Aparte de la figura mítica del Che Guevara no es mucho lo que une a Argentina con Cuba y, evidentemente, Obama tampoco viajará a Argentina a honrar al Che Guevara.

Sin embargo, si pensamos políticamente –es decir, no como un idiota en sentido griego- el viaje de Obama a Argentina es perfectamente explicable. Obama irá a Argentina a completar la obra que comenzará en Cuba, es decir, a marcar un nuevo comienzo en las relaciones entre América Latina y los EE UU.

Veamos: si el viaje de Obama  solo hubiera terminado en Cuba, los  idiotas de la derecha latinoamericana tendrían material suficiente para acusar a Obama de comunista, populista, y de todo lo que se les ocurra, tal como lo han venido haciendo. Si hubiera viajado a Argentina sin pasar por Cuba, los idiotas de la izquierda habrían acusado a Obama de imperialista, neo liberal y otras lindezas a las que nos tienen tan acostumbrados. En cambio, viajando a la Cuba de Castro y a la Argentina de Macri a la vez, los idiotas de ambos lados quedarán neutralizados entre sí.

¿Deberé reiterar que uso y amplío hacia el lado derecho el término idiota no como insulto sino en el exacto sentido que le otorgaron Alvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner cuando en un raro ejercicio a tres manos escribieron el libro El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano?

Dejando a los idiotas a un lado, lo interesante es que a través de sus dos visitas, Obama dará a conocer que a partir del fin de su mandato intenta iniciar una nueva etapa en las relaciones entre América Latina y EE UU, un nuevo tiempo signado más por la cooperación que por el antagonismo, una era que deja atrás los días luctuosos de la Guerra Fría, en fin, un periodo en el cual los EE UU –sin dejar de ser una gran potencia- se comprometerán a abandonar las ambiciones imperiales que caracterizaron su historia durante el siglo XX.

Vistas así las cosas, el viaje de Obama hacia Cuba y Argentina tendría un sentido predominantemente simbólico.

Yoani Sánchez, quien no tiene un pelo de idiota, percibió muy rápido el sentido simbólico del viaje de Obama a Cuba en su artículo titulado “Una visita más simbólica que política” (18.02.2016). No obstante, la valerosa disidente no eligió muy bien ese título. Pues precisamente porque la visita de Obama es simbólica es que tiene un gran sentido político. Con ello se quiere decir que entre lo simbólico y lo político no hay ninguna contradicción. Más todavía: lo político solo se construye a partir de lo simbólico. Al llegar a este punto vale la pena intentar una breve digresión.

Comencemos con una tesis. La tesis dice así: la historia se construye a partir de lo político y lo político se construye a través de lo simbólico. Explico ahora esa tesis.

Un acontecimiento histórico de magnitud, supongamos, la caída de un gobierno, una revolución social, un ataque aéreo a dos torres gemelas, un visita de un mandatario en otro país (Gorbachov en la RDA, por ejemplo), cuando no son en sí hechos políticos, inciden en la generación de hechos políticos. Y bien: sin esos hechos no sería imposible construir ningún relato histórico. Me refiero por supuesto a la historiografía moderna.

Ahora, esos hechos no actúan por sí mismos sino a través de una significación adquirida. Deben ser por lo tanto significantes. Los hechos significantes, a su vez, o son signos u operan como signos o si se prefiere, son “marcas que marcan” un corte entre un antes y un después.

¿Se comprende entonces por qué digo que los viajes de Obama a Cuba y a Argentina son simbólicos y por lo mismo políticos? Digamos ahora lo mismo en clave de síntesis: Obama viaja a Cuba y a Argentina a marcar signos políticos para construir, si no otra historia, un nuevo capítulo en la historia de las relaciones entre EE UU y América Latina.

En el caso de Cuba parece estar claro. Sin dignificar a la dictadura de los Castro, Obama intentará normalizar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones obteniendo así una llave que le permitirá abrir diferentes puertas en los laberintos latinoamericanos. ¿Y en el caso argentino?

La Argentina de Macri representa en el texto de la simbología política el polo opuesto a la Cuba de Castro. Pero, además, la Argentina de Macri, a diferencia de la de los Kirchner, representa para los EE UU la posibilidad de interaccionar con una nación en condiciones de ejercer un liderazgo continental, tanto en el espacio económico como en el político e incluso, en el cultural.

Aquí nos encontramos con una constante de la política internacional del gobierno de Obama. Esa constante está caracterizada por el diseño de relaciones hegemónicas a través de la interlocución con potencias regionales intercontinentales (“naciones pivotes”, en jerga politológica).

Para poner un ejemplo: EE UU ha intentado permanentemente encontrar un aliado viable en el espacio islámico. Arabia Saudita es gran socio comercial pero no puede ser más que eso. Egipto es un país empobrecido. Solo le quedan entonces dos posibilidades: Turquía e Irán. Ninguna de ambas naciones pueden ser consideradas aliadas estratégicas pero por lo menos EE UU intenta establecer con ambas ciertas relaciones de cooperación. En América Latina puede ocurrir algo parecido.

En el pasado reciente, la administración Bush apostó por una intensa relación con el Brasil de Lula (según estadísticas el gobernante al que más veces abrazó Lula fue Bush). No obstante, Brasil, en el mejor de los casos, solo ha podido ser un mediocre líder económico. Desde el punto de vista político y cultural, incluyendo el idiomático, Brasil está lejos de ser la sub-potencia hegemónica que requieren los EE UU para empatizar con todo un continente. Hoy, después de la ruina en que han convertido a Brasil las políticas de Dilma Rousseff, mucho menos. No así la Argentina de Macri.

En palabras más escuetas: Obama viaja a Argentina en busca de un aliado estratégico de grandes dimensiones a nivel regional. Ese aliado, bajo determinadas condiciones, si se cumple la intuición de Obama (textual: “estoy impresionado con los cambios propiciados por el gobierno Macri”) podría  ser Argentina. Se trata por cierto de una apuesta y como tal comporta riesgos.

Uno de esos riesgos reside en la oposición a Macri, sobre todo la que lleva a cabo la fracción cristinista del peronismo (o “peronismo salvaje”, según los macristas). Fue quizás  para minimizar esos riesgos que Obama decidió aterrizar en Buenos Aires llegando desde la Habana. De acuerdo a ese itinerario hasta el más montonero de los cristinistas quedará neutralizado.

Pero Obama irá más allá. Aparte de reunirse con las abuelas de la Plaza de Mayo (en Cuba se reunirá con su equivalente tropical: las Damas de Blanco) y de visitar el Parque de la Memoria, anunció que, a pedido del presidente Macri (nada menos) hará un esfuerzo por desclasificar documentos adicionales, incluyendo por primera vez, documentos militares y de inteligencia que revelarán mucho sobre la historia de “la guerra sucia” perpetrada por los militares argentinos en contra de miles de ciudadanos. Gestos simbólicos: dirán algunos. Por supuesto, pero a través de ellos los argentinos se enterarán como a partir de esos símbolos puede comenzar a tener lugar “otra historia”.

Obama no sabe bailar tango. Pero, tal como van las cosas, el próximo presidente de EE UU tendrá que aprender a bailar tango. Sea quien sea.

Noticia de última hora: me acaban de informar por teléfono que Hillary Clinton sí sabe bailar tango.

 

 

La insensatez se apodera de Brasil y de sus instituciones

Manifestantes protestan

Manifestantes protestan este jueves 17, contra el nombramiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como superministro por la mandataria Dilma Rousseff, a las afueras del Palacio de Planalto, sede del gobierno en Brasilia. Crédito: Edilson Rodrigues/Agência Senado

Análisis de Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 18 mar 2016 (IPS) – El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva asumió este jueves 17 en Brasil la Jefatura de la Casa Civil da la Presidencia, una cargo equivalente al del primer ministro, con la misión de salvar el gobierno casi colapsado, confrontado a una clase media enfurecida por la corrupción.

Su nombramiento, considerado la “última jugada” de su sucesora, la presidenta Dilma Rousseff, desató una nueva oleada de protestas en todo el país, por tratarse de una forma de evitar que Lula siga dentro de las investigaciones sobre corrupción coordinadas por el juez Sergio Moro, de la sureña ciudad de Curitiba.

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Más desafíos para Cuba con apertura a EEUU que Obama reafirma

Visita Obama

Unos trabajadores asfaltan las inmediaciones del edificio Capitolio, en el barrio de la Habana Vieja, por el que paseará el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su familia el domingo 20 de marzo, en el primer día de su visita de tres a la capital de Cuba. La ciudad vive una febril mejora de su imagen, en vísperas de la histórica visita. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Patricia Grogg

LA HABANA, 17 mar 2016 (IPS) – El presidente de Cuba, Raúl Castro, recibe la visita de su par de Estados Unidos,  Barack Obama, en medio de  grandes desafíos internos que van desde la mejora de la economía y la calidad de vida de la población, hasta cambios políticos para adecuar el país a las nuevas condiciones.

 

El mandatario estadounidense llega el domingo 20 a La Habana, 15 meses después del comienzo del deshielo entre los dos países, que está en plena marcha tras medio siglo de conflictos y graves desencuentros y dentro del cual esta visita representa un hito histórico.

 

Hay detalles que hacen ver que el gobierno anfitrión así lo considera, como el febril arreglo en la capital de las calles y la restauración de fachadas e instalaciones por las que pasará el mandatario, incluyendo el emblemático barrio de la Habana Vieja, que recorrerá con su familia la primera jornada de las tres que estará en el país.

 

Dentro de la agenda oficial, aparte de una reunión especial con Raúl Castro, Obama dirigirá un discurso al pueblo cubano que será transmitido por televisión, y  sostendrá encuentros con emprendedores privados y representantes de la sociedad civil, incluidos grupos de la disidencia interna.

 

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Obama, Cuba y el idiota de la derecha latinoamericana

Sol

Fernando Mires 

Idiota es una persona a la que si mostramos el sol con el dedo se queda mirando al dedo. Un idiota, luego, es alguien que no piensa más allá de lo que ve. Definición que no contrasta con la etimología de la palabra.

Según los antiguos griegos, idiotas eran todos aquellos que no sabían pensar políticamente. No se trata entonces de que los idiotas sean tontos. Pueden ser incluso muy inteligentes cuando analizan lo que ven. Lo que no pueden hacer es avanzar con el pensamiento más allá de lo visible. En otras palabras, no saben trascender. Hecho que en política suele ser muy grave pues la política se hace de acuerdo a las tres dimensiones del tiempo humano: recordando el pasado, pensando desde el presente y mirando hacia el futuro.

La reflexión acerca del idiotismo político de una gran parte de la derecha latinoamericana puede ser oportuna si consideramos la gran cantidad de ataques a que ha sido sometido Barack Obama de parte de diversos columnistas de derecha con motivo de su visita a Cuba. Según esas críticas, Obama viajará a Cuba a legitimar a la dictadura de los Castro, pasando por alto las violaciones a los derechos humanos, y con ello traicionado a los principios democráticos que dignifican su investidura.

La visita de Obama a Cuba nos es así presentada como una capitulación de un presidente populista frente a una tiranía familiar. A pocos de esos idiotas  –reitero, no es un insulto- se les pasa por la mente considerar el hecho de que la política internacional de los EE UU no es el resultado de decisiones puramente personales.

El presidente norteamericano es máximo portavoz en un sistema presidencialista. Pero decisiones tan gravitantes como son las que inciden en la regulación de espacios hemisféricos obedecen a razones muy diferentes al humor con el que cada día despierta Obama. Lo contrario sería pensar –es lo que imaginan los perfectos idiotas de la derecha- que la historia universal ha sido forjada por semidioses, héroes y villanos. Pero si así fuera no habríamos avanzado nada desde que Homero escribió La Iliada.

La política de Obama hacia Cuba –es elemental, pero hay que decirlo- ha sido configurada después de consultas, reuniones de expertos políticos y militares, incluyendo en ellas a connotados miembros del partido republicano.

En EE UU, a diferencia de la mayoría de los países latinoamericanos, la política internacional es en primera línea, materia de Estado. Entiéndase bien: de Estado y no de gobierno. Así se explica por qué el mismo Donald Trump no ha puesto el tema de las relaciones con Cuba en el centro de su rabiosa campaña electoral.

La política de Obama con respecto a Cuba continuará después de Obama del mismo modo como la política de Nixon con respecto a China continuó después de Nixon.

La pregunta correcta entonces es ¿qué buscan los EE UU –y no solo Obama- en Cuba?

La respuesta no puede ser otra: lo mismo que buscó Nixon a través de Kissinger en Pekín: un medio para estabilizar un espacio internacional. En el caso de Nixon en el Sudeste Asiático y en el caso de Obama en América Latina. Eso quiere decir que la política de los EE UU con respecto a Cuba no terminará en Cuba. Su objetivo hay que mirarlo más allá del dedo de Obama.

Es por lo tanto conveniente tomar en cuenta que la normalización de las relaciones con Cuba tiene lugar sobre la base de un contexto internacional muy diferente al tiempo en el cual ocurrió la ruptura de esas relaciones. Del mismo modo cabe convenir en que aunque la Guerra Fría ha finalizado, las amenazas en contra de la seguridad exterior de los EE UU continúan vigentes.

En el Medio Oriente el terrorismo islamista ocupa vastos territorios. En el horizonte político ya se dibuja un conflicto militar entre Irán y Arabia Saudita. Si Putin continúa avanzando, un choque entre Turquía y Rusia está programado. Por si fuera poco, Putin no oculta sus deseos de desestabilizar a Europa tejiendo alianzas con los populistas de la más extrema derecha.

En todos esos conflictos EE UU deberá ocupar nuevas posiciones.

Ahora, si pensamos seriamente más allá de Cuba, comprenderemos por qué al gobierno de los EEUU no interesa intensificar las tensiones con sus vecinos del sur. La política de Obama hacia Cuba debe, por lo tanto, ser considerada como una política de distensión: un acto simbólico, un gesto, una prueba de que las relaciones imperiales entre los EE UU y América Latina están llegando a su fin.

O dicho de otro modo: EE UU busca desactivar, en lo posible, el antiimperialismo ideológico sobre el cual se sustenta la llamada izquierda populista latinoamericana. En cierta medida lo está logrando.

Las derrotas electorales de los populistas en Argentina, Venezuela y Bolivia no son por cierto un producto directo de la nueva política de los EE UU hacia Cuba. Pero difícil será negar que los gobernantes pro-castristas han sido descolocados con el acercamiento de Obama al “bastión del anti-imperialismo”. Tanto Ortega como Morales, tanto Correa como Maduro, han perdido parte de la legitimidad simbólica de su poder frente a Obama. Gracias, entre otras cosas, al acercamiento de los EE UU a Cuba.

Porque por más vueltas que den al tema los idiotas de la derecha, en la historia quedará constatado el hecho de que la derrota del populismo de izquierda latinoamericano comenzó bajo, y en cierto punto, gracias, a la política del gobierno de Barack Obama con respecto a Cuba.

¿Significa entonces que Cuba es para los EE UU solo una ficha destinada a ser jugada en el tablero del ajedrez político? No necesariamente. Si bien el objetivo de los EE UU no es -no puede ser tampoco- la inmediata democratización de Cuba, es evidente que con la normalización de las relaciones internacionales el gobierno norteamericano intenta crear condiciones para que en un determinado futuro dicha democratización sea posible. De acuerdo a ese propósito no es errado pensar que tales condiciones serán factibles en un medio latinoamericano más democrático, menos populista y por supuesto menos anti-norteamericano de lo que es hoy día.

En cierto modo el gobierno estadounidense actúa de acuerdo a una hipótesis, la que como tal solo podrá ser comprobada a través del tiempo.

El futuro, solo porque es futuro, es siempre hipotético. Una hipótesis es, por lo mismo, una apuesta, y como toda apuesta, puede perderse. Pero peor todavía que perder una apuesta, es no apostar. Al hipódromo de la política se va a apostar o no se va. Ir solo a mirar como corren los caballos es cosa de idiotas.

Idiotas: el lector avisado sabe que me he estoy refiriendo de modo tácito a “El manual del perfecto idiota latinoamericano” (1996), un libro que causó revuelo en la América Latina de fin de siglo. Sus autores, Álvaro Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner y Plinio Apuleyo Mendoza, lograron describir al izquierdista clásico de América Latina, aunque al precio de hacer omisión de sus notorios equivalentes en la derecha. Dicha omisión ya no se justifica más. Estos últimos, los de la derecha, han resultado ser tan idiotas, o más, que los de la propia izquierda. Y eso ya es demasiado.

Los idiotas de izquierda existen todavía e incluso, bajo el amparo de los populismos del siglo XXl, tienden a reproducirse de modo exponencial. Son los que piensan que todo lo que sucede en América Latina es y ha sido el resultado de las conspiraciones del imperio; son los que rinden pleitesía a su supuesta y permanente condición de víctimas; son los que creen que las dictaduras de izquierda son “buenas” y, no por último, son los que imaginan que en nombre del socialismo y de la revolución les está permitido violar a todos los derechos humanos habidos y por haber.

El presente artículo no postula en consecuencia la sustitución de los idiotas de la izquierda por los idiotas de la derecha. Los idiotas de la derecha, los mismos que no han ahorrado tinta para injuriar a Obama por su visita a Cuba, no son sustitutivos, pero sí son sumativos con respecto a los de la izquierda.

Razones suficientes para pensar que el idiotismo político es un fenómeno definitivamente universal.

 

 

Obama visita Cuba y la gente se pregunta: ¿y después qué?

El emblemático Estadio Latinoamericano

El emblemático Estadio Latinoamericano es sometido a una amplia restauración, antes de ser escenario de un juego amistoso entre la selección cubana de beisbol y el equipo estadounidense de los Rays de Tampa Bay, al que asistirá Barack Obama durante su visita oficial a La Habana, en el acto más popular de su agenda. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

 

 

Por Ivet González

 

LA HABANA, 16 mar 2016 (IPS) – La llegada de Barack Obama desata pasiones en la sociedad cubana, que van desde la esperanza y admiración, hasta la desconfianza, dudas o escepticismo. Pero muy pocas personas en esta isla caribeña permanecen indiferentes a la visita del presidente estadounidense.

 

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Situación de los refugiados, peor que la Primera Guerra Mundial

Un padre desesperado

Un padre desesperado, con su hijo llorando sobre los hombros, que sobreviven en condiciones insoportables en el campamento de Idomeni, en la frontera de Grecia con Macedonia, trata sin éxito de que gendarmes de ese país le permitan el paso para adentrarse en Europa. Crédito: Dimitris Tosidi/IRIN

Análisis de Baher Kamal

MADRID, 14 mar 2016 (IPS) – Cuando los líderes de la Unión Europea (UE) disfruten el jueves 17 y el viernes 18 de sus vuelos exclusivos, sus suites de lujo y sus limusinas oficiales, en una nueva cumbre en Bruselas, para adoptar una decisión final sobre su propuesto plan de usar los refugiados como moneda de cambio, es probable que 20.000 sirios sigan aún en el campo de refugiados de Idomeni en Grecia, en una situación descrita como “peor que la Primera Guerra Mundial”.

Mientras tanto, eruditos expertos diplomáticos, legales y jurídicos de los 28 estados del bloque trabajan día y noche para encontrar el maquillaje más “políticamente correcto” para camuflar el borrador de acuerdo que los mandatarios de la UE alcanzaron con Turquía el 7 de marzo, durante su cumbre previa en la capital belga.

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Alemania: La politización del miedo

Alemania

Fernando Mires 

El resultado ya se sabía. Todas las encuestas pronosticaron que el partido xenófobo de la ultraderecha alemana, Alternative für Deutschland (AfD), obtendría una alta votación en las elecciones regionales que tuvieron lugar en Baden Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt. Y así ocurrió. Fue sin duda el hecho sobredeterminante del gran Domingo electoral del 13-M.

El éxito más grande -también se sabía- lo obtuvieron los xenófobos en Sajonia- Anhalt. Nada menos que el 24,2% , convirtiéndose con ello en la segunda fuerza política de la región, detrás de los socialcristianos (CDU). Sorprendente es que el gran porcentaje de AfD no fue obtenido tanto a costo de la CDU (su descenso con respecto a las elecciones de 2011 alcanzó solo un 2,7%) sino de los dos partidos de izquierda. La Linke, heredera de los comunistas de la RDA, descendió nada menos que un 7,4% y la SPD ¡un 10,6%! (debacle sin parangón).

Se repite entonces un fenómeno ya conocido. Los aluviones de votos que posibilitan el crecimiento de los partidos fascistas y fascistoides provienen más de ex votantes de izquierda que de conservadores. En el pasado ocurrió lo mismo con el ascenso de Mussolini, con el de Hitler y más recientemente con el de los Le Pen.

Sajonia-Anhalt no es representativo, aducen algunos observadores. En parte tienen razón. El hecho de que la cantidad de refugiados sea allí ínfimo obliga a suponer que el éxito de AfD tiene que ver con otros motivos, entre ellos, la ausencia de tradiciones democráticas propias a todos los países que fueron dominados por dictaduras comunistas. En esas zonas gran parte de la población no se ha constituido como ciudadanía política, predominan reacciones emocionales y los electores tienden a buscar protección en partidos autoritarios. Ayer en la Linke, hoy en la AfD.

Sajonia-Anhalt no es representativo, es cierto; pero puede llegar a serlo. Si no en las mismas proporciones, la votación obtenida por AfD en Renania-Palatinado y en Baden  Württemberg fue muy grande (12,6 y 15,1% , respectivamente). Nunca, en toda la historia alemana de post-guerra, un partido nuevo ha hecho estreno electoral obteniendo tan grandiosos resultados. ¿Fenómeno pasajero o nueva realidad política?

Justo al día siguiente de las elecciones surgió una polémica indirecta entre dos de los más prestigiosos diarios de Alemania: Süddeutsche Zeitung y Frankfurter Rundshau. De acuerdo al primero, AfD es un fenómeno pasajero: un partido mono-temático y sin programas. Tarde o temprano, aducen los redactores, el electorado volverá al redil democrático.

Frankfurter Rundschau mantiene una opinión distinta. AfD es un fenómeno que precede a las grandes migraciones, está formado por un potencial disidente con respecto a los partidos tradicionales y expresa un descontento general frente a la política establecida.

Ambos periódicos concuerdan en que las migraciones son un eje en torno al cual se articulan diferentes descontentos. Afortunadamente, y eso habla en contra de la opinión de Frankfurter Rundshau, esos descontentos no tienen razones lógicas. La pregunta inquietante es, por lo tanto, otra: ¿qué dimensiones alcanzaría AfD si la ecomomía alemana fuera un poco menos estable de lo que es hoy día?

Los motivos para preocuparse, y en ese punto sí tiene razón Frankfurter Rundshau, no son mínimos. Por un lado la crisis migratoria no desaparecerá muy pronto del horizonte político. Por otro, AfD, más que un partido, es parte de una constelación.

AfD es expresión electoral de un vasto movimiento social donde actúan los “patriotas contra la islamización de Europa”, PEGIDA, también surgida en el Este pero con un sostenido crecimiento en el Oeste. AfD, además, es un partido compatible con la ultraconservadora CSU bávara cuyo ministro-presidente Horst Seehofer mantiene vínculos estrechos con los autocratismos de extrema derecha húngaros y polacos. Miembros de esa constelación son también los grupos autónomos de choque, organizados por los nazis de la NPD.

En otras palabras, la protesta fascistoide trasciende a AfD. En la práctica forma un arco que va desde el populacho más desintegrado hasta llegar a los partidos tradicionales. Vista así las cosas, el triunfo de AfD no constituyó ninguna gran sorpresa.

La gran sorpresa sucedió en Baden- Württemberg con el altísimo porcentaje de votos obtenido por Wienfried Kretschmann (30,3%). Gracias a Kretschmann los Verdes han logrado por primera vez en su historia obtener la primera mayoría en una elección

Pero Kretschmann está muy lejos de representar la política de los Verdes. Kretschmann es por ideas, formación y comportamiento, un conservador de tomo y lomo. Sin embargo, su triunfo abre nuevas perspectivas. Por ejemplo, como los votos socialdemócratas no alcanzan para reeditar una coalición, Kretschmann intentará formar una coalición con la CDU. Si así ocurre, un tabú Verde será definitivamente roto, a saber: que los Verdes solo pueden ser aliados naturales de la SPD. En buena hora. Ya no están los tiempos para elegir acompañantes. El peligro neo-fascista es demasiado grande.

De ahora en adelante el imperativo deberá ser la unidad entre los demócratas, sean estos de izquierda o de derecha. Si tenemos en cuenta, además, el afortunado regreso del FDP (liberales) a la política activa, podría abrirse un espacio de coaliciones multicolores donde el único partido no coalicionable sería AfD. Dicho hipotéticamente. AfD hará todo lo posible para atraer hacia sí a los grupos más conservadores y “anti-merkelistas” de la CDU. En el hecho muchos de ellos ya están más cerca de la rígida presidenta del AfD, la ultranacionalista Frauke Petry (¿futura Marine Le Pen de la política alemana?) que de Ángela Merkel.

La mayoría de los medios de difusión han evaluado la triple elección como una derrota casi definitiva para Ángela Merkel. Pero eso tampoco está muy claro. Por de pronto, las elecciones tuvieron lugar en el momento menos apropiado para Merkel y ella, evidentemente, contaba con ese resultado. Experimentada política sabe que toda elección expresa solo un momento puntual. También sabe, quizás, que la política alemana ha entrado en una fase defensiva y que las diversas alianzas que marcarán el futuro inmediato podrían tener lugar en torno a su nombre. La razón es simple: en todo el espectro conservador no hay nadie que posea mejor recepción dentro de la socialdemócracia e incluso entre los Verdes que Ángela Merkel. Merkel podría dejar de ser así líder de la CDU/ CSU, pero en cambio podría convertirse en líder de todos los demócratas alemanes. En cierto modo ya lo es.

Los grandes reveses electorales sufridos por la CDU tienen que ver sin duda con la política casi personal de Ángela Merkel. Es cierto que cuando lanzó su legendario lema: “Wir schaffen das” (lo lograremos) al abrir las rejas a los refugiados, alcanzó un prestigio moral a nivel planetario. Pero los electores quieren que sea, además, una líder política. En ese sentido Merkel no ha logrado la politización de la moral con el mismo éxito como los neofascistas han logrado la politización del miedo. Para que eso hubiera sido posible Merkel tendría que haber dicho abiertamente que los refugiados no vienen de la nada, sino huyendo de bombardeos sirios y rusos contra los cuales, tarde o temprano, Alemania deberá posicionarse. Tendría que haber dicho, además, que Putin no es un aliado para la paz en el Oriente Medio sino un principal factor de guerra. Pero Merkel es muy diplomática. Quizás demasiado.

Merkel, fiel a sus principios, espera agotar todas las vías diplomáticas e incluso financieras para neutralizar a Putin y a sus aliados europeos. Nadie sabe si lo logrará. La Europa post-moderna es cosmopolita, liberal, tolerante. Pero hay otra Europa, la de los nacionalismos tribales, la de los miedos atávicos, la del oportunismo de gobernantes patrioteros. Frente a esa antigua Europa más que frente a elecciones regionales puede perder Merkel su poder. Esa sería una gran desgracia histórica.

14.03.2016
http://polisfmires.blogspot.com

 

Textos a la intemperie

Ebook gratuito de Teódulo López Meléndez

Textos a la intemperie

www.academia.edu/22558801/Textos_a_la_intemperie  

El costo de oportunidad de la dilación

 

dilación

Alberto Medina Méndez

El interminable debate en torno al dilema sobre si la gestión de las reformas debe abordarse con políticas de shock o con una dinámica más gradual, omite el análisis de aspectos profundos, demasiado relevantes.

Los defensores de las estrategias más frontales sostienen que generar transformaciones implica encararlas con contundencia. Saben que no se lograrán triunfos de la noche a la mañana y que la implementación puede hacerse secuencialmente, pero siempre transitando un sendero definido.

En algunas ocasiones se confunden los términos y se intenta hacer creer que un esquema como el descripto es invariablemente abrupto y desordenado. La tarea consiste en gestar puntos de inflexión, modificando los sistemas de incentivos, de premios y castigos, orientándolos con mayor inteligencia y una eficiencia superior.

Los resultados jamás aparecerán mágicamente, pero una categórica mutación de las reglas de juego puede ser vital para alterar el rumbo de los acontecimientos y esperar palpables mejoras en un plazo razonable.

Del otro lado, los promotores del gradualismo afirman que las políticas de impacto son bruscas, políticamente inviables y sus consecuencias son inhumanas, nefastas y exageradamente negativas para la mayoría.

Es cierto que tomar medidas drásticas produce efectos inmediatos y trae consigo importantes secuelas. Eso es indudable y no debe ser negado. En todo caso, se deben contrastar las evidentes ventajas y los ineludibles inconvenientes que vienen de la mano de esas duras determinaciones.

Son muy pocos los que están dispuestos a desnudar con idéntica potencia, el precio de la inacción, el verdadero costo de las demoras. No hacer nada, o hacer poco, también tiene derivaciones. Es probable que no sean tan notorias en el corto plazo, pero no por ello consiguen ser menos destructivas y nocivas para demasiada gente.

La invitación a elegir opciones aparentemente más suaves, placenteras, cómodas y políticamente correctas encierra una trampa brutal impregnada de una gran deshonestidad intelectual. Lo gradual ofrece un camino escalonado, pero esa tardanza tiene gigantes costos ocultos que pretenden ser minimizados. No parece saludable esconderlos bajo la alfombra.

Cuando se sostiene eternamente un régimen de subsidios inmoral solo para evitar las consecuencias de quitarlo, se debe asumir con sinceridad que se seguirá esquilmando a muchos ciudadanos detrayendo una parte importante del fruto de sus esfuerzos personales cotidianos para sustentar a otros que no lo están haciendo, ni tienen intenciones de hacerlo.

Prolongar el saqueo institucional puede parecer más sutil, pero solo lo es para los que reciben la ayuda. Para los que siguen pagando la fiesta, eso es impiadosamente perverso. Suponer que dejar todo como está o modificarlo tenuemente no tiene costo alguno es de necios, pero también de cínicos.

Los economistas saben que las alternativas que ofrece una inversión deben ser evaluadas y consideradas a la hora de tomar la decisión. A eso llaman “costo de oportunidad”. En materia de decisiones personales, familiares y también sociales, ese mismo concepto conserva su sentido equivalente.

No hacer nada, detenerse frente a lo necesario e inevitable implica también aceptar que esa decisión tiene inexorables ramificaciones para todos. Los eventuales damnificados a los que se intenta proteger deberán postergar la oportunidad de hacer lo correcto y arrancar la nueva era cuanto antes.

No se extirpa un tumor por etapas aduciendo que es menos doloroso. Se toma la decisión de enfrentar el problema con coraje y se asumen los riesgos, el circunstancial daño emergente, siempre sabiendo también que hacerlo ahora es mucho mejor que posponerlo indefinidamente.

El único caso en el que se decide no hacer nada, es cuando se considera que el paciente está en una fase terminal y no tiene chance alguna de sobrevivir. Allí se opta por garantizar calidad de vida acortando los tiempos de supervivencia. Si el diagnostico de la política es que administran un enfermo sin futuro, sería bueno que lo digan. Si por el contrario, como suelen recitar, el porvenir es sinónimo de éxito, es hora de apurar el tranco porque a este ritmo dilapidarán las oportunidades de corregir errores.

La sociedad tiene enormes responsabilidades en esta parodia. No se puede pretender a vivir  en el primer mundo sin hacer significativos sacrificios, con cobardía y gradualismo. Es hipócrita creer que se pueden conseguir grandes logros sin atravesar contingencia alguna. Si se desea prosperar, hay que estar dispuestos a hacer todos los deberes.

Esta situación actual no es mérito exclusivo de la dirigencia política, sino también de esta sociedad que declama ampulosamente algo que luego no puede sostener con actitudes individuales concretas. Pareciera que quienes dicen aspirar a los cambios, no lo desean con tanto fervor.

Cierta actitud timorata, ambigua, repleta de dudas y contradicciones, invade las mentes de quienes desean progresar, mientras prefieren permanecer en la zona de confort que les ofrece la continuidad infinita.

Es posible que la victoria final esté a la vuelta de la esquina, pero no se llega hasta allí con ridículos zigzagueos, posturas temerosas y midiendo cada paso. La meta soñada requiere de valentía y claridad suficiente, ya no solo para alcanzarla, sino para intentar recorrer ese trayecto con convicción.

La discusión política prosigue casi sin sentido. Por ahora el gradualismo gana la batalla. Sería bueno que los que apoyan esa visión comprendan que los supuestos perjuicios que pretenden evitar son reales y siguen allí. Aunque no puedan visualizarlo existe el costo de oportunidad de la dilación.

albertomedinamendez@gmail.com

IPYSVe: La censura tiene un aval judicial en la sentencia contra el Correo del Caroní

IPYS

 

Esta condena, que puede llevar a prisión al director del periódico, marca un retroceso para la libertad de expresión en el país. Ipys Venezuela rechaza que el gobierno utilice el sistema judicial para silenciar a los medios de información venezolanos

#AlertaIPYSVe  Censura Indirecta por Poderes No Estatales |

IPYS Venezuela rechaza la pena impuesta al diario del estado Bolívar, el Correo del Caroní y su director David Natera Febres, condenados luego de enfrentar -por dos años y ocho meses- una demanda por difamación e injuria al informar sobre hechos de corrupción de la empresa estatal Ferrominera del Orinoco -que fueron reconocidos y sancionados en su momento por el Estado venezolano-.

Desde esta organización, insistimos en que esta condena -que deriva en censura para la cobertura en materia de corrupción- es regresiva para la libertad de expresión y pone en riesgo el ejercicio del periodismo, como un oficio natural para escrutar el poder y de contraloría social. Reiteramos que la justicia no debe ser utilizada para castigar la labor de medios y de periodistas. El sistema de justicia debería proteger el derecho de los ciudadanos a estar informados -de manera pertinente adecuada y oportunamente- sobre los asuntos de interés público, y no aplicar penas por difamación. Estos delitos deben ser eliminados de la legislación nacional de acuerdo al exhorto que hizo al Estado Venezolano el Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, en julio de 2015. Este mismo llamado ha sido reiterado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en diversas oportunidades.

Sentencia de madrugada

Tras 20 horas del juicio, el tribunal dictó sentencia durante la madrugada. La decisión estuvo a cargo del juez Beltrán Javier Lira, quien condenó a David Natera Febres a cuatro años de prisión por el delito de difamación e injuria, tras una demanda que ejerció Yamal Mustafá, presidente y dueño de Primicia, otro medio regional privado, cuya línea editorial simpatiza con los intereses del gobierno regional. Se ordenó también la prohibición de salida del país del editor de 72 años, y su presentación periódica ante los tribunales de la región.

El abogado de Correo del Caroní informó que la sentencia mantiene la medida de censura impuesta en contra del diario en 2013, que le impide publicar informaciones en las que se vincule a Mustafá, específicamente, con el caso de corrupción en Ferrominera Orinoco. Calzadilla consideró que la sentencia emitida representa una “atrocidad” para la labor periodística y las libertades fundamentales de los ciudadanos. “Este precedente pudiese ser un nuevo ensayo para terminar de silenciar a todos los directivos” y editores de los medios de comunicación.

Se presentaron las pruebas por parte del demandante y también de parte del Correo del Caroní. Sin embargo, no permitieron que el diario presentara las pruebas, con los trabajos de investigación, que refutaban la motivación de la demanda. El juicio duró alrededor de 20 horas, no fue grabado, aunque era de carácter oral y público, según declaró a IPYS Venezuela Eliecer Calzadilla, uno de los abogados que lleva el caso. Luego de dos años y ocho meses de interpuesta la demanda, el caso debió haber prescrito judicialmente, peo este alegato de la defensa que no fue admitido por el Tribunal Sexto de Juicio, de acuerdo a su relato.

De acuerdo al fallo, sobre el Correo del Caroní pesa una multa de 1.137 unidades tributarias, que equivalen a 201.249 bolívares (aproximadamente 1.000 dólares al cambio oficial, al tipo de divisas complementarias, fluctuante, que para el momento se ubicó en 200 Bs. por dólar).

Lea el trabajo completo:
Sentencia de madrugada / Justicia expedita para callar casos de corrupción / Juicio viciado /  Una estrategia que se ha copiado / Resumen procedimientos judiciales a medios y periodistas en Venezuela

 

La Revolución de los Billetes Ubicables ¿Qué significa?

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Un billete con chip incrustado permitiria  encontrar los delincuentes de cuello blanco. Si cada billete de alta denominación posee un pico chip, el criminal sabe que tiene encima el arma del delito.

 Por José Aritimuño Peraza

En el siglo XXI, los billetes al igual que los libros, el poder de la informática tiende a hacerlos desaparecer. El papel moneda, a diferencia de los libros, tienen más mucho más vida en el tiempo, pues son instrumentos que poseen el valor pecuniario emitido por el Banco Central de cualquier país , y por lo tanto es aun el medio de transacción legal originario, más sencillo.

¿Falsificarlos? Cada vez más difícil por los elementos de seguridad insertos en el papel moneda , el tipo de papel, las marcas de agua, ventanas con retratos, hologramas de diferente espesor, la tinta ópticamente variable que cambia de color por incidencia de la luz.

El asunto es que el billete se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza por lo anónimo, la frase común lo expresa, lavado de dinero, si es cierto que cada billete tiene su serial de identificación, pero llegarle a la procedencia es bastante complicado por la velocidad de circulación.

La economía sumergida trabaja con esa debilidad, la evasión de impuestos, comisiones ilícitas y transacciones de narcotráfico, el famoso blanqueo, gozan de esa ventaja, para evadir la ley, y los bancos como organismos vigilantes hacen lo suyo pero es poco lo que se ha hecho en ese sentido, pues a pesar de que se está trabajando para que las maquinas contadoras de papel moneda posean memoria, para identificar la procedencia al momento que se necesite una investigación, aun los algoritmos están en ciernes, y por contra, esa medida pone en riesgo los derechos civiles de privacidad. El papel moneda posee un virtual virus verde, sobretodo el dólar y el euro por su libre convertibilidad, si el dinero es de procedencia ilícita contamina con sus tentáculos, y hace añicos la estructura de la sociedad, sobre todo en países con debilidad en el sistema bancario.

LA SOLUCIÓN

La tecnología da para eso y para más, un billete con chip incrustado, un hilo inapreciable para el usuario, entrelazado en el tejido del billete, o el grano de arena, llamado polvo de estrellas, un chip de ferrita, con un algoritmo cifrado y codificado, similar al de las tarjetas de crédito, que emite señales de RFID radiofrecuencia, además que tenga la capacidad de recargase con pico baterías solares y pueda ser seguido por satélites.

El control del dinero de manera más precisa, permite encontrar los delincuentes de cuello blanco,   si cada billete de alta denominación posee un pico chip, el criminal sabe que tiene encima el arma del delito.

Valdría la pena ponerlo en la mesa de negociaciones. De gran ayuda para el orden mundial.

 

Deshielo con Estados Unidos pone a prueba agroecología cubana

Una trabajadora de la finca Marta, impulsada por uno de los históricos promotores de la agroecología en Cuba

Una trabajadora de la finca Marta, impulsada por uno de los históricos promotores de la agroecología en Cuba, recolecta lechugas producidas de forma orgánica, en el municipio Caimito, provincia occidental de Artemisa. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Ivet González

LA HABANA/LA PALMA, 10 mar 2016 (IPS) – Estados Unidos reitera su interés por comprar alimentos orgánicos cubanos en cuanto el acercamiento entre los dos países lo permita. Cuando ese día llegue, el sector agroecológico en la isla podría no estar preparado, alertan sus protagonistas.

“El impacto estará condicionado por varios factores, entre ellos, la capacidad de los agricultores de diseñar, implementar y evaluar modelos de negocios agroecológicos que respondan a un mercado nacional e internacional”, valoró a IPS uno de los fundadores del movimiento verde en el agro cubano, Humberto Ríos.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/03/deshielo-con-estados-unidos-pone-a-prueba-agroecologia-cubana

El poder del caos

Grieta

 

Aura Marina Palermo

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El chavismo no es un “gobierno malo” sino un gobierno del mal.

 Comencemos con lo que está sucediendo en estos instantes : colapso económico, crisis de liderazgo, desórdenes sociales, turbulencia política, perdida de ética y valores, en otras palabras, tenemos una sociedad entera avanzando como “rebaño” en la incertidumbre, rumbo al clímax de la crisis, estado que se puede sintetizar en una sola palabra: Caos.

El caos se nos presenta como inacabado, transitorio, desarrollándose en forma impredecible, como si fuese algo que está a la espera de un desenlace. ¿Cuál? pues sencillamente de que aparezca por fin un orden.

Somos parte del caos, no nos podemos considerar como elementos ajenos, somos una SOCIEDAD CAOTIZÁNDOSE, intentando con dificultad desentrañar los misterios que esconde nuestra anárquica y turbulenta realidad, y es allí cuando viene a la mente la gran interrogante: ¿se trata de improvisación o de planificación con el objeto de llevar al país a una transición? ¿Hacia dónde?

¿No será más bien que nos están aplicando una estrategia mil veces repetida para aprovecharse de nuestra “pereza mental”? pereza por la cual tendemos tanto a subestimar y hasta a burlarnos de las cosas realmente importantes, esas que erradamente acostumbramos llamar “paja socialista”, y nos negamos a aceptar que ya tenemos 17 años sobreviviendo con la esperanza de que todo cambie y “se resuelva”, mientras que la revolución y la construcción del socialismo avanzan sin piedad.

Esta situación no solo desconcierta, sino que desespera a la ciudadanía porque ha implicado la destrucción de su sistema de vida, de su seguridad, incluyendo la vulnerabilidad a derechos humanos básicos como lo son el derecho a la vida, la alimentación y la salud.

La ceguera colectiva inducida por el “confort mental” de la opinología y el atosigante marketing político de las campañas electorales, que sólo se ocupan de fabricar líderes ante la supuesta oportunidad que genera la crisis, de sentarse algún día en la silla presidencial, impide que nos planteemos seriamente esta pregunta: ¿y todo este caos no será intencional?

Busquemos respuestas en la “ciencia del caos”, una disciplina relativamente nueva, que se conoce como “Caología” y que consiste tal como nos los señala uno de sus pioneros, Mitchell J. Feigembaum, en “el estudio del desorden, del comportamiento irregular de las cosas determinísticas, ésas que sabes cómo se comportan de un instante a otro, y sin embargo, sus movimientos se convierten en algo irregular, errático, y dan la sensación de que se producen al azar. Y en realidad, lo que ocurre es que no suceden por azar”.

 

Para la caología nada es simple, el orden se oculta tras el desorden, lo aleatorio está siempre en acción, lo imprevisible debe ser estudiado y comprendido, para los “caólogos”, el azar es determinante en la manifestación de diversos fenómenos y procesos, y sin embargo, éstos no son tan azarosos como aparecen a simple vista.

El desorden, es un reto para el pensamiento, invita a encontrar el orden del desorden, las determinaciones de lo indeterminado, las regularidades de lo irregular. La turbulencia, la desorganización y lo inesperado, son aspectos constitutivos de la realidad, incluso están relacionados con la evolución de la vida sobre el planeta.

“…es bueno recordar que nosotros no llegamos aquí improvisando, sino llegamos como producto de un hecho histórico y de una planificación estratégica… Hace 10 años estábamos entrando en la nueva etapa, después de Yare, después de la prisión…”

Hugo Chávez, 2004

Hablando sobre “La Nueva Etapa”, el “Nuevo Mapa Estratégico”.

 

Mediante la caología podemos tratar de desentrañar misterios de la construcción de la “Democracia Revolucionaria Socialista” y “La Patria Grande”, enigmas contenidos en el Proyecto Nacional Simón Bolivar (1999-2019), se trata de planes estratégicos a largo plazo que de forma ya alarmante, siguen siendo ignorados por enciclopedistas de la arrogancia que con terquedad, o inconfesable deseo de manipulación de la opinión pública, nos informan que todo es improvisado o fruto de la ineptitud de un mal gobierno..

Con lo anteriormente expuesto me refiero a que el entramado jurídico del Ecosistema Socialista Bolivariano del Siglo XXI que se viene desarrollando, tanto por vía ordinaria como por vía de habilitantes y ahora, mediante el Decreto de Emergencia Económica (DEE) Socialista, no obedece a improvisación alguna. Obedece a la construcción sistemática de un ESTADO COMUNAL y a la “Refundación/Resurrección de la Patria” para poder llegar a una DEMOCRACIA REVOLUCIONARIA SOCIALISTA.

Esto aflora nítidamente, una vez que se estudia la cronología evolutiva de la historia viva y de los proyectos, desde el mismo momento que Hugo Chávez ingresó a la Academia Militar, tal como él mismo lo señala “con un libro de Marx debajo del brazo” (1971) pasando por la implantación en el ejército venezolano de una corriente “bolivariana y nacionalista” y lo que el propio Chávez señaló como el inicio del “ciclo de la Revolución”, secuencia que se inaugura con el “Caracazo”, y prosigue con el “trabajo de parto” (según él) del “Por Ahora” (1989),  los “4F Decretos del Nuevo Gobierno” (1992), el “Libro Azul” (1992), “Una Propuesta Alternativa. La UCV al país” (1992), hasta desembocar en los sucesivos estuarios estratégicos de la Agenda Alternativa Bolivariana (1996), el taller de alto nivel “Nuevo Mapa Estratégico – Nueva Etapa” (2004), el “Proyecto Nacional Simón Bolivar – primer plan socialista de desarrollo económico y social de la nación” (2007), la propuesta del candidato Hugo Chávez para la “Gestión Bolivariana Socialista 2013-2019 – Programa de la Patria” y “Golpe de Timón” (2012), el “Plan de la Patria – segundo plan socialista de desarrollo económico y social de la nación, 2013-2019” y su Ley (Maduro, 2013), para finalizar con las “5 Revoluciones para avanzar hacia el socialismo” (2014).

En todas estas etapas encontramos una planificación estratégica y táctica del país a “largo plazo”, prevista para ser cocinada a fuego lento en veinte años desde 1999 hasta el 2019, una receta que posee todos los ingredientes para la construcción del “socialismo del siglo XXI” y la doctrina “chavista” es decir, lo que se define como “bolivarianismo del siglo XXI”.

Ahora bien, recordemos que Hugo Chávez nunca dio puntada sin dedal, así que pongámonos a pensar el porqué en reiteradas ocasiones, nos señaló que las crisis eran necesarias. Es por ello que a continuación traigo al contexto, un fragmento de su discurso ante la Asamblea Nacional del 15 de enero de 2004:

… Lo de Pdvsa era necesario aun cuando nosotros no la generamosBueno, no es que no la generamos. ¡Sí la generamos!, porque cuando yo agarré el pito aquel en un Aló Presidente y empecé a botar gente, yo estaba provocando la crisis. Cuando nombré a Gastón Parra Luzardo y aquella nueva junta directiva, pues estábamos provocando la crisis. Ellos respondieron y se presentó el conflicto y aquí estamos hoy. ¡Era necesaria la crisis!”.

(Video) https://www.youtube.com/watch?v=DhKxPNmewA0

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El objetivo de esa crisis en PDVSA, aprovechando la situación vivida en el país en los años 2001 y 2002, fue el de permitir la materialización de dos objetivos estratégicos que ya habían quedado claramente plasmados en la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996:  1.- Control de PDVSA

2.- Control de cambio

En otras palabras el control político absoluto de la renta petrolera, tanto en la producción como tal como en las divisas que genera.

Unos meses más tarde de la citada alocución ante la Asamblea Nacional, Hugo Chávez expuso lo siguiente en el taller de alto nivel sobre el “Nuevo Mapa Estratégico”, realizado el 12 y 13 de Noviembre de 2004 en el Teatro de la Academia Militar:

Una revolución avanza en medio de un caos, esa afirmación es uno de mis puntos de apoyo frente a los sentimientos y frustraciones que de cuando en cuando uno tiene. Claro, dentro del caos debe haber un orden, el caos tiene su propio orden, como la corriente de un río. El río choca, se devuelve, pero todo va en un orden. Así son las revoluciones”.

 

Sobre esta “gradualidad caótica pero con orden” también se podría señalar como cita ilustrativa, que en el 2009 Jorge Giordani, el coautor de la Agenda Alternativa Bolivariana y de todos los planes y mapas estratégicos de la revolución (solo excluyendo el tema militar), manifestara que “El socialismo se ha construido a partir de la escasez”, y como ejemplo ilustrativo, que ese mismo año se clausurase el mercado de valores, y el control de cambio pasara de ser un control parcial, a un control absoluto, para luego en 2013, con la reforma de la Ley de Ilícitos Cambiarios y la ley del Cencoex-Corpovex, materializarse jurídicamente su ulterior evolución de control absoluto a estatificación del comercio exterior, el cual incluye no solo a las importaciones y exportaciones sino a la inversión extranjera y a la inversión de venezolanos en el extranjero. Norma que por cierto aún las personas no comprenden porque su desarrollo jurídico por ahora no está completado, y su operatividad no tiene alineación con el marco actual (algo que en un futuro no muy lejano se resolverá) razón por la cual todos señalan que son medidas “improvisadas”, cuando en realidad están muy bien planificadas como maniobra táctica política, para dar en el momento previsto, el salto adelante a un “modelo productivo socialista antiimperialista y anticapitalista”.

 

Veamos en esta breve síntesis, la evolución de esta norma cambiaria de alto impacto durante estos 13 años, y hacia donde desembocará eventualmente, basándome en el análisis técnico:

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EL PRÓXIMO PASO: LA PROPIEDAD PRIVADA

 

“No se plantea eliminar la propiedad privada. ¿Es el comunismo la alternativa? ¡No! No está planteado en este momento, aquí están los grandes rasgos de la Constitución Bolivariana, del modelo económico social, la economía social, la economía humanista, la economía igualitaria. No nos estamos planteando eliminar la propiedad privada, el planteamiento comunista, no. Hasta allá no llegamos. No, nadie sabe lo que ocurrirá en el futuro, el mundo se va moviendo. Pero en este momento sería una locura, quienes se lo plantean no es que están locos, no. No es el momento. En este instante, nosotros, a menos que queramos caer en utopía, debemos plantearnos la creación del nuevo sistema económico. ¡Eso no se hace ni en dos ni en cinco años, sería una mentira!”

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“Con nuestra Revolución Bolivariana asistimos al parto del Estado Socialista, que se levanta sobre los restos de aquel Estado Burgués, aún moribundo. Este es el tránsito que hoy experimentamos, el mismo tránsito que estamos obligados a seguir profundizando, si queremos erradicar verdaderamente los signos de la vieja política, centrada en el despilfarro, la corrupción, la burocracia, el ventajismo y la ineficiencia que aún perviven infiltrados en las prácticas actuales”.

 

Hugo Chávez al hablar sobre la “Nueva Etapa” (2004)

 

Ahora bien si nos vamos a la categorización del régimen de propiedad de la Agenda Alternativa Bolivariana (1996) y al libro Banco Central caso Cuba*, podemos observar que en el primero de forma muy hábil, se señala que la propiedad privada se le respetará a las grandes corporaciones (se refiere a la inversión extranjera para las zonas económicas especiales e inversión nueva de países amigos) mientras que el resto de los sectores, de acuerdo a su importancia estratégica para el modelo político, serán de propiedad estatal o mixta (cuando se hace referencia a “capital mixto” no se refiere a convivencia sector privado y sector público, sino a que el Estado tendrá el 51 % de participación y, dependiendo del sector, la propiedad estará sometida a la figura de empresa de propiedad social sea privada o comunitaria).

 

Con respecto al control de cambio, no puede caber duda de que ha sido una estrategia muy inteligentemente aplicada, dado que llevó al terreno deseado durante 13 años al empresariado criollo, cebándolo hasta volverlo “adicto”, y este sin evaluar riesgos, cayó en el redil sin salida de pedir más y más divisas, sin darse cuenta que era una maniobra estratégica para poderlo mantener cautivo del sistema y, llegado el momento táctico oportuno, aplicarle nuevamente otras políticas de Estado plasmadas en la Agenda Alternativa Bolivariana (1996).

El momento táctico se presenta con el actual decreto de emergencia económica socialista, como consecuencia de la “guerra económica y la anarquía inflacionaria” y las medidas que se deberán esperar son las siguientes:

1.- Estatificación de las redes de distribución

2.- Estatificación de los medios de producción

3.- Estatificación de la banca privada

4.- Estatificación del comercio exterior.

Esto pareciera no tener ni pies ni cabeza, porque todos nos esperamos medidas en la dirección contraria de apertura y liberalización de la economía, pero si buscamos respuestas aplicando los principios de la caología, y nos ponemos a desentrañar los misterios que se esconden en aquellas frases de Hugo Chávez sobre las “crisis”, y la de Jorge Giordani sobre la “escasez,  y en la actualidad, en el Presidente Maduro cuando reiteradamente nos señala que “las crisis son buenas porque generan oportunidades…”, en medio de esta realidad caótica y turbulenta que vivimos, podemos encontrarle un sentido al aparente sinsentido, y entender finalmente, que no se trata de ineptitud ni de improvisación, sino de un plan preciso que lleva años ejecutándose, sin encontrar una seria oposición.

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HACIA DONDE VAMOS

Alentar y organizar conflictos innecesarios, crisis económicas y sociales, con el fin de generar una inseguridad ciudadana insoportable: se trata de un caos agobiante e inquietante, que se está aplicando intencionadamente, para romper rigideces y para abrir horizontes. Porque frente al caos permanente convertido en pesadilla sin despertar, se puede oponer el orden, y por desesperación imponerse cualquier orden, el que sea, el desespero conduce a eso frente al tumulto del caos. Ese es el objetivo, y allí es donde radica el amoral poder del caos.

Es por ello que jamás debemos subestimar, que el orden que busca el bolivarianismo del siglo XXI desde hace 17 años con el “injerto socialista”, es la construcción de un nuevo orden socialista, y para ello llegado el momento, deberá destruirse el capitalismo, para así dar inicio a la etapa post-capitalista de la “democracia revolucionaria socialista”, en otras palabras, al COMUNISMO.

Todo este “irracional” análisis de entorno, lo traigo a la palestra porque los sucesos extremos deben ser el punto de partida para el estudio, la reflexión y el debate, para la evaluación de riesgos, y no deben tratarse puntualmente como excepciones que hay que ignorar, obviar u ocultar. Recordemos lo que les señalé al principio: este no es un “mal gobierno”, es el gobierno del mal.

*Castro Formento, Manuel A. (2010) Teoría y Practica de la Banca Central. El Caso de Cuba. Ediciones Institucionales del BCV.

 

Aura Marina Palermo

Análisis de Entorno y Evaluación de Riesgo

http://apconsultinggroupintegra.blogspot.it/

@APIntegra

 

El Titanic redux

Trump
Por Andrés Hoyos

Nada, salvo quizás una crisis económica de la madona o que a Hillary Clinton le aparezca en el clóset un esqueleto del tamaño de un mamut, podrá alterar el resultado. Bernie Sanders, pese a su carisma, demostró que está demasiado a la izquierda para ser un candidato viable en Estados Unidos, mientras que Donald Trump es el iceberg que va a echar a pique el Titanic del Partido Republicano. En la cabina de mando están borrachos cantando: “Make America White Again”, al tiempo que se acerca una sombra gigantesca, justamente blanca.
Es posible que Trump obtenga una mayoría de votos entre los hombres blancos menos educados del país, pero la dinámica de la campaña sugiere que va a perder en el resto de las grandes categorías sociológicas: las mujeres, de las que se burla, los latinos, a los que llama violadores, los negros, a quienes enrostra el KKK, los más educados, que desprecian su fanfarronería, los jóvenes, que han demostrado una fuerte atracción por ideas diametralmente opuestas a las suyas. Una campaña pasaría a la historia universal si triunfara burlándose de la mayoría de los electores. Solo que eso no va a pasar.
El daño, por lo demás, ya está hecho pues han sido tan brutales los ataques del establecimiento republicano para tratar de frenar a Trump, que si se erige en candidato no habrá manera de defenderlo. Aquí, por ejemplo, Mitt Romney le tira hasta con las ollas: http://nyti.ms/1SlYhSa. Todo parece indicar que los jefes del partido optaron por quemar las naves y están concediendo la Presidencia a los demócratas desde ahora. Un pedazo grande del partido, sin apoyar a Hillary Clinton, nunca votaría por Trump. Por ahí derecho, muchos candidatos a Senado y Cámara se van a desmarcar de él como si tuviera la peste, mientras que a los demócratas les bastará con repetir lo que dijeron de Trump sus propios copartidarios o con preguntar a la gente si permitiría que sus hijos y nietos se comportaran como él en el colegio. Mejor dicho, podría no quedar ni el peluquín.
Los defectos de Hillary, que los tiene, se están volviendo irrelevantes. Las líneas gruesas de su trabajo son sencillas: conformar una amplia coalición, cimentada en sus electores convencidos, pero incorporando a los millones que no quieren a Trump. No se necesita que unos y otros se amen con pasión. De resto, la candidata podrá ser cordial, discutir los temas programáticos con altura y tomar la campaña con un ocasional destello de humor. Le llegarán aliados de todas partes, incluso muchos republicanos sensatos, que también los hay.
Pero pongamos que los republicanos logran perder con otro candidato —la única alternativa es Ted Cruz, un extremista sin acceso al centro político—. Cuando se saque el balance final, el de 2016 será un iceberg del cual al Partido Republicano le tomará décadas reponerse, si es que —en materia presidencial— se repone. Sucede que Trump es un autorretrato que los republicanos prefieren no ver. Tanto jugaron con fuego, tanto fomentaron las bajas pasiones, tanto odio sintieron por sus adversarios, tanto despreciaron la política y el Estado como males absolutos que había que erradicar, que crearon el caldo de cultivo para el monstruo que ahora amenaza con devorarlos.
Yo creo que con el tiempo se le dará a Obama el crédito que merece: apenas por ser quien era, enloqueció al Partido Republicano.
andreshoyos@elmalpensante.com, @andrewholes

La conciencia imposibilitada

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario “El Universal” (Miércoles 09/03/16)

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www.eluniversal.com/opinion/160309/la-conciencia-imposibilitada

 

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