Buscar

Democracia siglo XXI

Mercaderes

mercaderes

Por Dulce María Tosta

En más de una oportunidad, hemos oído a dirigentes políticos pidiendo  paciencia a los venezolanos y tratando de convertirse en  administradores de nuestro tiempo y de nuestro futuro, en negociadores  de la voluntad popular y en rectores de las acciones dirigidas a la recuperación de la libertad perdida.

La característica conductual más notoria de esos dirigentes es la audacia. Son capaces de proponer cualquier dislate, si con él logran objetivos provechosos para sus personas o para los grupos a los que pertenecen, importándoles poco alargar la tragedia que sufre la Nación. Así, nos encontramos con la inmensa movilización cívica del 1° de septiembre; poco antes, decidieron ponerle horas de inicio y final, cual verbena de colegio, mientras el régimen, violando preceptos básicos de la Constitución, hacía lo indecible para impedir la Toma de Caracas.

Desde hace bastante tiempo la gente percibe al régimen y a la MUD como un par de expertos bailarines de tango, dando atrevidos pasos al son de la música y de una letra no escrita en el lunfardo rioplatense, sino en el más genuino argot habanero, pues flota en el ambiente del ciudadano común que hay acuerdos escondidos entre quienes gobiernan con actitud cuartelaría y quienes dicen oponerse con palabras, pero no con hechos, con marchas y cacerolazos inocuos, más importantes para los asuntos de la psiquis que de la política.

Pero hay un hecho que pudiera ponerle fin a la mascarada: la fecha del revocatorio; éste en 2017 sería tan ineficaz como los cacerolazos y las marchas sin destino convocadas por la MUD y –peor aún– sería de incalculable beneficio político para la supervivencia del chavismo, al permitirle convertir a Maduro en el chivo expiatorio, en el culpable de todos los males y a Chávez en el padre impoluto de la revolución de los humildes. Entonces, no es difícil percibir la importancia del 2017 para el chavismo y lo que estaría dispuesto a pagar para lograrlo; por ello, no es de extrañar que el tuit de María Corina que encendió las redes sociales «No cuenten conmigo si se acuerda el revocatorio en 2017» fuera acogido como la confirmación de una vieja sospecha fundamentada en la creciente desconfianza que genera la MUD con sus extrañas e inexplicadas actuaciones.

Reforzando la sospecha de los negociados turbios y secretos, el pasado 9, quince partidos de la MUD, parlamentarios y personalidades, entre los que no se cuentan los llamados caciques AD, UNT ni PJ (extrañamente tampoco VP), produjeron un documento que no tiene desperdicio y que, sin decirlo expresamente, permite suponer que hay negociaciones entre la MUD y el régimen para que el revocatorio se efectúe en 2017. En dicho comunicado se lee, entre otras cosas:

– «El Referendo Revocatorio es uno de los vehículos constitucionales para alcanzar la meta: salir de Maduro y su régimen este 2016»;

– «En la Unidad precisamos sin equívocos que la Toma de Caracas, a la que concurrió más de un millón de venezolanos, tuvo un objetivo expreso: Reiterar, en la calle, que una amplia mayoría del pueblo venezolano exige, de conformidad con lo establecido en la Constitución Nacional, la celebración este mismo año, del Referéndum Revocatorio del mandato de Nicolás Maduro Moros»;

– «La Unidad es más que una coalición electoral de partidos políticos. Es urgente y necesario construir una unidad amplia, responsable, serena y audaz, que incluya a los diversos sectores de la sociedad, para plantear una ruta efectiva que nos permita lograr el objetivo este año. Debemos dar prioridad al proyecto de país, antes que al líder llamado a conducirlo. La grave situación política, económica, social y moral, no la va a resolver ni un hombre, ni un partido político; sino la Unidad de todos los venezolanos.»

Es obvia la preocupación de los firmantes del Comunicado por la posibilidad de que el revocatorio se efectúe de acuerdo a los intereses del chavismo, en 2017; a la vez, se reitera la vieja sospecha de que la cacareada «Unidad» es, en verdad, una mampara tras la cual se esconden los pillos de siempre, los que hicieron que el 4 de febrero de 1992, fuera acogido por muchos como el nacimiento de una nueva esperanza. Recordar es vivir.

 

Nota: todas las negrillas son nuestras

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

Anuncios

Argentina, nueve meses después de Macrí

fernando-diaz-villanueva

Por Fernando Díaz Villanueva

Descripción de La ContraCrónica (13/09/16) – Argentina, nueve meses después de Macri

El sábado se cumplieron nueve meses de la asunción de Mauricio Macri como presidente de Argentina. Se encontró al país en un estado comatoso y, en rigor, aun lo mantiene en la UVI aunque, eso sí, con pronóstico favorable. Las reformas que ha ido implementando el candidato de Cambiemos todavía no han dado fruto. Quizá sea demasiado pronto o quizá el shock no ha sido lo suficientemente decidido para reanimar a la moribunda economía argentina del tardokirchnerismo. Aún no ha perdido el favor popular por lo que le todavía le queda crédito político que tendrá que administrar con sumo cuidado.

http://www.ivoox.com/contracronica-13-09-16-argentina-nueve-meses-despues_md_12879160_wp_1.mp3 <a href=”http://www.ivoox.com/contracronica-13-09-16-argentina-nueve-meses-despues-audios-mp3_rf_12879160_1.html&#8221; title=”La ContraCrónica (13/09/16) – Argentina, nueve meses después de Macri”>Ir a descargar</a>

Un mercado único podría ser clave para transformar a África

africa-629x420

El comercio interno en África no es suficiente para impulsar el desarrollo económico. Pero una nueva zona de libre comercio podría cambiarlo todo. Crédito: Busani Bafana/IPS.

Este es un artículo especial de IPS por el Día de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur, este 12 de septiembre.

Por Busani Bafana English version

BULAWAYO, Zimbabwe, 12 sep 2016 (IPS) – Numerosos especialistas sostienen que para hacer frente a la desigualdad, el desempleo, la pobreza generalizada y la inseguridad alimentaria, África debe apostar a tener aunque sea una pequeña participación en el comercio mundial de bienes y servicios, que supera los 70 billones de dólares, promoviendo el comercio interno en este continente.

Un continente rico, pero pobre

La descripción de África como un continente pobre podría cambiar, solo si se mantiene unida como lo hizo para luchar por su independencia política. Pero esta vez, la pelea será por un lugar en el comercio mundial.

La perspectiva de un mercado único es atractiva: 54 países, más de 1.000 millones de personas y un PIB combinado de más de 3.400 billones de dólares, casi el doble del valor actual del comercio anual de bienes y servicios dentro de África.

Después de años de negociaciones y de crear varios bloques de libre comercio, si se firma el acuerdo de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (CFTA, en inglés), prevista para diciembre de 2017, este continente podría encaminarse hacia un nuevo tipo de desarrollo.

África ganará más de lo que perderá con la CFTA, que está a la altura de acuerdos como la Asociación Estratégica para el Comercio y la Inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos y el Partenariado Económico Comprehensivo Regional, de 16 miembros.

Este continente ya suscribió el acuerdo de la Zona de Libre Comercio Tripartita en junio de 2015, que combina tres grandes bloques: la Comunidad de África Oriental (CAO, en inglés), el Mercado Común de África Oriental y Austral (Comesa) y la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC).

Las tres comunidades económicas tienen un producto interno bruto (PIB) combinado mayor a 1,3 billones (millón de millones) de dólares y 565 millones de habitantes. Pero la Zona de Libre Comercio Tripartita, suscrita por 16 de los 26 miembros, todavía espera ser ratificada por todos para entrar en vigor, un golpe a la CFTA.

En un documento sobre la adopción de la zona tripartita, Calestous Juma, profesor de práctica de desarrollo internacional, y Francis Mangeni, director de Asuntos Monetarios, de Comercio y Aduanas de Comesa, consideran al comercio regional como parte de una estrategia más amplia para transformar la economía a largo plazo.

Los especialistas sostienen que las medidas de integración comercial combinan la facilidad del libre movimiento de bienes y servicios, la inversión en infraestructura y la promoción del desarrollo industrial como parte de una visión política de largo plazo para impulsar el potencial empresarial de este continente mediante el comercio regional para terminar en una Comunidad Económica Africana para 2028.

El comercio global es una fuente indiscutida de posibilidades de desarrollo económico y un decisor entre ricos y pobres, pues facilita la creación de riqueza y estimula la innovación en todos los sectores.

Un mercado único podría ser clave para transformar a África

Un mercado de Kivu, en República Democrática del Congo. Una zona de libre comercio continental podría transformar el destino de la economía africana. Crédito: Busani Bafana/IPS.

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el comercio mundial crece, pero los países en desarrollo, y muchos de los africanos, apenas acceden a una pequeña participación en él.

La inversión extranjera directa se disparó en África de 9.000 millones de dólares, en 2000, a 5.000 millones de dólares, en 2014, pero los que más se beneficiaron fueron los países ricos, una situación que el último de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, “Fomentar una alianza mundial para el desarrollo”, buscó revertir mediante un sistema financiero y de comercio, abierto, predecible, no discriminatorio y basado en el derecho.

Un sistema de comercio equitativo es un ideal global, pero África tiene posibilidades de utilizar ese volumen comercial a su favor transformando la voluntad política en acciones.

Este continente tiene vastos recursos naturales y minerales, lo que hace de las industrias de procesamiento una opción de inversión viable para reducir el desempleo y eliminar la pobreza, que aqueja a muchos países africanos.

Perspectivas y problemas

La perspectiva de un mercado único es atractiva: 54 países, más de 1.000 millones de personas y un PIB combinado de más de 3.400 billones de dólares, casi el doble del valor actual del comercio anual de bienes y servicios dentro de África.

“La Zona de Libre Comercio Continental Africana (CFTA) propuesta ampliará la inversión regional del continente a África occidental, que actualmente no está cubierta por la consolidación tripartita del Comesa, la CAO y la SADC”, precisó Juma, quien dirige el Proyecto de Ciencia, Tecnología y Globalización del Centro Belfer de Asuntos Internacionales y Científicos de la estadounidense Universidad de Harvard, en diálogo con IPS.

“Eso ampliará las oportunidades de inversión para que los africanos inviertan en todo el continente. Un mayor mercado continental también hará que África sea más atractiva para los inversores extranjeros”, apuntó.

Juma, quien escribió un libro sobre la CFTA, cuya publicación coincidirá con la firma del acuerdo en 2017, cree que un mercado único más grande permitirá que las empresas africanas operen con capacidad plena, lo que a su vez estimulará una mayor innovación tecnológica.

“El impacto de la innovación incluirá un mayor movimiento de capacidades hacia y entre los países de este continente. Los africanos podrán aprender nuevas habilidades de sus contrapartes extranjeras, lo que fortalecerá la base tecnológica de África”, destacó.

Pero este continente tiene tantas oportunidades comerciales como obstáculos para concretar la libre circulación de bienes, servicios y personas.

Uno de los mayores obstáculos para la CFTA es ajustar la legislación y las prácticas nacionales para que los países puedan implementar el acuerdo. La resistencia vendrá de las empresas protegidas de la competencia exterior, explicó Juma. Una solución, según él, es crear medidas correctivas mediante incentivos.

“El acuerdo necesita incluir remedios e incentivos para ayudar a los países a ajustarse al nuevo régimen”, explicó.

“En ese sentido, el acuerdo no debe tratarse solo de libre comercio, sino que debe incluir disposiciones en materia de infraestructura e industrialización. Debe ser un tratado de desarrollo económico, no solo un arreglo de libre comercio”, añadió.

Comercio africano casi inexistente

Datos del Comesa muestran que el comercio dentro de este continente es apenas de 12 por ciento, muy por debajo del que tiene con Europa y Asia, de casi 60 por ciento. Una de las razones son las normas nacionales, que hacen que sea mucho más fácil comprar productos a un país europeo que a uno africano.

Armonizar la política comercial y reducir los derechos de exportación e importación son fundamentales para liberar la circulación de bienes y personas.

El documento, en un principio solo para jefes de Estado, de gobiernos, cancilleres y personal diplomático, estará disponible para todos los ciudadanos africanos a partir de 2018.

En el marco de la UA, los gobiernos crearon el Foro de Negociación del Acuerdo de Libre Comercio Continental, que se reunió varias veces para analizar las modalidades de la zona de libre comercio, propuesta en 2012.

La comisaria de comercio e industria de la UA, Fatima Haram Acyl, dijo en la primera reunión del foro, en febrero de este año, que la CFTA integrará los mercados del continente de acuerdo con los objetivos y principios del Tratado de Abuya.

Las disparidades económicas representan un obstáculo que África deberá superar, pues muchos de los 54 países son pequeños, con menos de 20 millones de habitantes y economías inferiores a 10.000 millones de dólares.

Los mercados nacionales no justificarán las inversiones, pues el suministro adecuado de insumos y la demanda suficiente serán demasiado caros o estarán fuera del alcance en comparación con las posibilidades de un mercado más grande.

La empresa consultora McKinsey pronosticó que el gasto de los consumidores africanos aumentara de los actuales 860.000 millones de dólares a 1.400 billones de dólares para 2020, lo que podría sacar a millones de personas de la pobreza, si se inaugura un mercado único.

La Comisión Económica para África de las Naciones Unidas calculó que la CFTA podría elevar el comercio interno africano a unos 35.000 millones de dólares al año en los próximos seis años.

Si se terminan las negociaciones por la CFTA este año, a tiempo para la fecha límite prevista de 2017, podría abrirse un nuevo capítulo para el comercio africano, lo que marcará un nuevo camino hacia el crecimiento y la independencia económica de este continente.

La cuestión es, ¿logrará concretarlo?

Artículos relacionados

 China e India ingresan en una nueva era de asociación estratégica

Las plagas y enfermedades también viajan en barco

Medio rural africano necesita empleos para retener a la juventud

Cooperación Sur-Sur – Cobertura especial de IPS Noticias

En agosto, la Unión Africana (UA) lanzó el pasaporte electrónico panafricano, que allana el camino para el libre cruce de fronteras y un paso importante para la zona de libre comercio.

Traducido por Verónica Firme

Un pacto social genuino

pacto-social

Por Alberto Medina Méndez

Desde hace unas cuantas décadas esta idea de un “pacto social” merodea la política. Los que la mencionan imaginan, en realidad, un gran acuerdo de corporaciones que bajo un perverso sistema de representatividad lograría que todos estuvieran satisfechos, fundamentalmente en materia económica.

Quienes deliran con este tipo de ensayos sociológicos tienen una mirada fascista porque asumen con absoluta irresponsabilidad que la sociedad se puede clasificar en grupos de intereses homogéneos y que entonces todo se puede resolverse mediante una simple negociación.

Ese patético modo de ejercer la política, que lamentablemente cuenta con muchos adeptos, supone que participarán de esa mesa los trabajadores a través de los sindicatos, las organizaciones de empresarios y obviamente el gobierno, con todos sus estamentos, agregando también a las instituciones religiosas y sociales, y adicionalmente a las provincias y a los municipios.

Vaya coincidencia. Todos los sectores que auspician este tipo de alquimias se sienten automáticamente convocados a ese gran desafió, y obviamente esperan ser protagonistas de esa vital instancia, asumiendo que disponen de muchos méritos para ocupar ese sitial y tomar decisiones por los demás.
Por políticamente incorrecto que resulte, hay que decir que esta forma de concebir la vida en comunidad, legitimando las decisiones de las cúpulas de una cofradía es eminentemente impráctica y profundamente inmoral.

Los sindicatos no defienden los intereses de todos los trabajadores, sino solo a los de sus agremiados. Aun en el caso de las centrales sindicales, que agrupan a muchos sectores del trabajo, su heterogeneidad geográfica y laboral, les impide sintetizar la totalidad de las voluntades.

Por poderoso que parezca un gremio, lo cierto es que muchos trabajadores no están afiliados, algunos por una voluntad explícita de no querer ser de la partida y otros porque ni siquiera tienen un empleo registrado y por lo tanto no se rigen por las reglas de los convenios colectivos.

En el empresariado sucede algo bastante similar. Por trascendente que resulte una entidad, la misma solo abarca a una fracción de la actividad emprendedora. Las organizaciones de los industriales, productores primarios y también de servicios estarán incluidas, pero no existe institución alguna que pueda contener efectivamente a todos los actores.

Ese tan mentado “pacto social”, no es ni más ni menos que una simplificación que no encaja en la realidad. No existe mecanismo alguno que permita resumir tantas ideas de la sociedad bajo un formato sectorial.

Cada una de estas corporaciones, intentará tironear para su lado, protegiendo sus inquietudes, inclinando la balanza según su conveniencia y asumiendo una dinámica peligrosa que induce a repartir tajadas de una torta fija, en vez de pensar en como hacerla crecer para que todos ganen.

La lógica de quienes estimulan este tipo de intrincados contratos sociales, es que los personajes se repartirán el botín, todos estarán conformes con lo logrado y por esa razón cumplirán con lo prometido.

La ingenuidad de los intelectuales que pergeñan estos engendros es que los sindicatos conseguirán mejoras y no reclamaran nada por algún tiempo. Los empresarios establecerán precios moderados y producirán más a cambio de pautas salariales sensatas mientras el gobierno no les aumente impuestos y mantenga aranceles impidiendo el ingreso de competidores externos.

En ese contexto todos actuarán buscando sacar partido de ese esquema, pero existe una imperdonable omisión que deja afuera a los ciudadanos que no participan al no disponer de una institución seria que los defienda.
Alguien dirá que los políticos deben interpretar a la gente. Pues no parece necesario ahondar demasiado en esta cuestión aportando argumentos adicionales para demostrar que esto no se verifica en el presente.

Los que defienden la idea de este tipo de componenda tienen una concepción fascista de la política. Para ellos la gente gobierna a través de las corporaciones de la que forman parte en un sistema indirecto de castas.

Muchos han demonizado al mercado. No lo han hecho inocentemente. Detestan la presencia de múltiples decisores, aman la utopía de las certezas y odian la incertidumbre que emana de las decisiones individuales.

Es cierto que algunos le tienen una fobia ideológica al mercado. Su sola mención los crispa y les genera un espontaneo e instintivo rechazo. Pero otros solo no logran comprender como funciona a diario ese complejo mundo en el que cada individuo vota con sus determinaciones personales.

El único gran pacto eficiente, sustentable y factible al que puede aspirar una sociedad es el que nace de la combinación pacífica de esas decisiones individuales en el que se conjugan las siempre cambiantes preferencias de cada persona defendiendo sus propias e intransferibles percepciones.

Es probable que algún distraído pueda seguir soñando con lo improbable y sostenga que los sindicatos, el gobierno, los credos, y el empresariado pueden lograr un acuerdo que represente a todos los ciudadanos.

Los que conforman esos grupos de presión saben que eso no es cierto, pero están dispuestos a aprovechar esta infantil perspectiva para sacar el máximo provecho sectorial posible gracias al poder que provee esa visión.

Los hechos no se modifican por mero voluntarismo y las variables económicas no obedecen a las negociaciones espurias. Ignorar a la gente solo consigue esconder los problemas, postergarlos, pero jamás logra resolverlos. Si eso fuera posible ya habría ocurrido hace tiempo y la historia reciente dice exactamente lo contrario. Por mucho que moleste a tantos el mercado sigue siendo el único modo de lograr un pacto social genuino.

albertomedinamendez@gmail.com

Una sociedad comunicada

Vídeo de Teódulo López Meléndez

Maduro y el abrazo de los No Alineados

 

Por Fernando Díaz Villanueva

Descripción de La ContraCrónica (11/09/16) – Maduro y el abrazo de los No Alineados

Un Maduro en horas bajísimas busca el refrendo internacional a través de la cumbre del Movimiento de los Países No Alineados que arrancará en Isla Margarita el próximo martes. Esta cumbre (y el movimiento en sí) no sirve para nada y, además, Venezuela no puede permitirse el dispendio de organizar un evento internacional de estas características mientras atraviesa una crisis como en la que se encuentra inmersa. Y más aún cuando todo es a mayor gloria de un mandatario cuya legitimidad está en entredicho tanto fuera como dentro del país.

http://www.ivoox.com/contracronica-11-09-16-maduro-abrazo_md_12855273_wp_1.mp3 <a href=”http://www.ivoox.com/contracronica-11-09-16-maduro-abrazo-audios-mp3_rf_12855273_1.html&#8221; title=”La ContraCrónica (11/09/16) – Maduro y el abrazo de los No Alineados”>Ir a descargar</a>

 

Audio: Lo de Corea pasa por China

corea

Por Fernando Díaz Villanueva

Descripción de La ContraCrónica (10/09/16) – Lo de Corea pasa por China

Corea del Norte lleva ya dos pruebas nucleares en lo que va de año. En la de hace dos días llegó a provocar un pequeño seísmo perceptible desde los países limítrofes tras hacer estallar una cabeza nuclear de entre 10 y 20 kilotones, una potencia muy similar a las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Que Corea del Norte y su Gobierno son una amenaza para la estabilidad mundial no es un secreto para nadie. Pero no se ha conseguido atajar el problema en 70 años y nada hace pensar que pueda ponérsele remedio en un futuro cercano. Quizá porque todo pase por China, su lord protector particular que prefiere tener un parque temático del socialismo real en las fronteras antes que a los Estados Unidos.

http://www.ivoox.com/contracronica-10-09-16-lo-corea-pasa_md_12847034_wp_1.mp3 <a href=”http://www.ivoox.com/contracronica-10-09-16-lo-corea-pasa-audios-mp3_rf_12847034_1.html&#8221; title=”La ContraCrónica (10/09/16) – Lo de Corea pasa por China”>Ir a descargar</a>

lm_grito-dos-excluidos-brasilia_04309072016-850x567-629x420

El “Grito de los Excluidos”, fue el lema de una manifestación el 7 de septiembre en la Explanada de los Ministerios de la capital de Brasil, contra el presidente Michel Temer, los políticos y la corrupción. Crédito: Lula Marques/AGPT

La democracia en riesgo, más allá de la crisis en Brasil

Análisis de Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 9 sep 2016 (IPS) – La democracia vive un ciclo de descenso mundial, después de algunas décadas de auge, en que superó las dictaduras en el sur de Europa y en América Latina y avanzó en Asia. A la larga puede estar condenada a desaparecer en su forma actual.

Pero Brasil no es un ejemplo de las amenazas a ese sistema político, pese al trauma de la destitución de Dilma Rousseff el 31 de agosto, tildada de “golpe de Estado” por los defensores de la ahora expresidenta, según el sociólogo Elimar do Nascimento, profesor de la Universidad de Brasilia.

“No hubo golpe, ni la democracia está bajo riesgo a corto plazo en Brasil, gracias a la actitud de la población y los militares”, lo que sí hay son presiones a favor de una reforma política que limite la proliferación de partidos y mejore la representación política, sostuvo.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/09/la-democracia-en-riesgo-mas-alla-de-la-crisis-en-brasil

Venezuela sin tecnopolítica

tecnopolitica

Teódulo López Meléndez

La irrupción de Internet, y todas sus variantes técnicas, han cambiado la política. No se trata de enumerarlas sino de comenzar advirtiendo que su presencia no sólo ha cambiado la política tal como se presentaba sino también su estructura misma. Es lo que se ha dado en llamar “tecnopolítica”, una que da formas inéditas al crear esferas públicas muy distintas de las tradicionales mutando así la propia naturaleza de la organización social.

A lo largo de los últimos años hemos sido testigos de todos los esfuerzos por la realización de grandes movilizaciones, con resultados disparejos, pero también la aparición de toda una especulación teórica sobre las posibilidades: desde democracia directa, plebiscitaria o continua, uso electoral, vigilancia sobre las instituciones públicas y modificación radical de los procesos electorales, construcción de espacios autónomos y, por supuesto, de modificación radical de la ineficiencia de las políticas públicas. La tecnología abrió, así, un mundo lleno de promesas, desde el voto electrónico hasta la eventual construcción de una electronic town hall en una nación completa.

El planteamiento de fondo, por encima de los entusiasmos, sigue siendo la sustitución de una caduca democracia representativa por una participación acentuada que bien puede llamarse democracia deliberativa o democracia del siglo XXI. Esto es, una democracia, como la hemos llamado, de interrogación ilimitada, una que implica acceso sin límites al conocimiento, a la transformación tajante de la relación entre dirigentes y ciudadanos y a una capacidad de movilización siempre disponible.

Las ciencias sociales, hasta hace poco renuentes al abordaje de la tecnopolítica, hablan ahora de las multitudes conectadas, unas plenamente conscientes de sus capacidades y dispuestas a romper las inmensas limitaciones, de resistencia a la acción común, por parte de las tradicionales y vencidas maneras del ejercicio vertical de la política. La acción sinérgica se concibe como organización abierta a flujos y relaciones no fijas sino mutantes.

Sin duda han sido los jóvenes los que con mayor pasión han asumido la manera tecnológica de la política. Han demostrado en la práctica su eficacia para la aparición de nuevas identidades ciudadanas y para la revitalización del protagonismo social y político, aunque las frustraciones posteriores sean evidentes, digamos por ejemplo del caso de la primavera árabe. Aún así, son los jóvenes los más cansados de la pérdida de legitimidad de la democracia, de la falta de oportunidades y del ausentismo de los espacios deliberativos por la caída estrepitosa de los mecanismos tradicionales de intermediación. Por la vía de la tecnopolítica han encontrado la fórmula de retoma de la participación decisoria en un siglo XXI de alta complejidad, pero también de modelos agonizantes que no terminan de ser sustituidos.

La construcción de ciudadanía mediante comunidades virtuales y de software libre, ha hecho renacer un ideario de la democracia. También, como lo hemos visto en varios sucesos mundiales, modificando los modos habituales de las relaciones de poder rompiendo todo control unilateral de la información. Los argumentos críticos en contra señalan el acceso limitado a Internet o la advertencia de algún teórico de que no basta la tecnología para resolver la crisis de la democracia, tesis compartible, no sin reiterar la admisión de que la tecnopolítica permite la edificación de espacios hasta hace poco impensados que deberán encontrar en una dinámica interna la superación de la eficiente organización para llegar más lejos. No puede haber lugar a dudas que el ciberespacio ya está aquí como potencia instituyente de nueva ciudadanía.

Es cierto que en muchos casos Internet sigue siendo una vía desmejorada de alivio psicológico, lo que se llama del “simple hablar” y que muchos intentos se han hecho fragmentarios, intermitentes o inconclusos pero, aún así, ha seguido conformándose la interacción no mediada, el rescate del espacio público, el protagonismo común y, sobre todo, la construcción de una ciudadanía social. Digámoslo: la tecnología no basta, se requieren procesos de cambio de cultura política, de la organización de la esfera pública y de los procesos del pensamiento. Una complejidad que no debe angustiar.

En la pre-tecnopolítica

La política se ejercía a la espera de las decisiones de lo que comúnmente en Venezuela se dio en llamar “cogollos partidistas”. Se estaba, entonces, bajo el reinado omnímodo de los partidos políticos, unos en los cuales militar era sinónimo de orgullo y pertenencia. Los partidos se enorgullecían del número de sus militantes y de su poder de influencia, uno que se traducía en el “trabajo” de conseguir nuevos adherentes. En las sedes de los partidos políticos se hacía la política. La irrupción de la tecnopolítica llevó por ello a la frase, creo que originada en el 15M español, de cambio de las sedes a las redes.

La política era la encarnación de las decisiones verticales emanadas de la cúspide de la sede a través de los mecanismos de organización, una que era recibida como sacrosanta emanación de “la dirección nacional”, una que se fue endureciendo hasta convertirse en un cascarón hueco cuyo poder derivaba del acatamiento incondicional.

La no participación en la toma de decisiones, aunada a la esclerosis en cuanto a toda comprensión de los procesos sociales y al endurecimiento de costras dirigentes, fue parte de la democracia representativa y pretecnológica. Lo interesante a destacar es que en Venezuela se sigue viviendo, dentro de su particular y dramática situación, en el mismo punto. Tenemos una población inerme que espera instrucciones, bien sea desde las múltiples sedes o de la sede única donde ha sido implantado el entendimiento entre todas.

En la generalidad de los países irrumpió la ruptura de la comunicación unidireccional de arriba hacia abajo, con sus tradicionales medios de información de masas, a una de redes sustituyendo sedes, multidireccional, sin receptores cautivos sustituidos por una multiemisión, emisores en actividad de empoderamiento. Esta irrupción de la tecnopolítica provocó, sin que examinemos en detenimiento sus logros y fracasos posteriores, todos los movimientos de que hemos sido testigos, desde “primaveras” hasta “indignados”.

La tecnopolítica es, pues, definible como la apropiación de las herramientas digitales para permitir una acción colectiva, esto es, para permitir la reapropiación de la política por parte de los ciudadanos en lo que ha constituido el mayor desafío a lo que denominaremos “vieja democracia”, uno encarnado en un empoderamiento capaz de romper la verticalidad descendiente y frustrante de la obsoleta imposición desde arriba. En otras palabras, el avance tecnológico ha hecho posible la prescindencia de los intermediarios, la emersión de una conciencia-red con el uso de los elementos telemáticos y, claro está, la elaboración del relato desde una vocación colectiva.

Si recordamos los episodios donde Internet, o en particular las redes sociales, ha tenido un protagonismo podríamos alegar fracasos, pero siempre en las conclusiones, no en el proceso de convocatoria y de empuje. Se ha alegado que la tecnopolítica, hasta ahora, ha tenido una manifiesta incapacidad para producir procesos pues tiende a quedarse en el acontecimiento intermitente o en la carencia de un lugar a donde dirigirse después de él. Podemos admitirlo, pero el hecho mismo del cambio en la transmisión cultural hace de la tecnopolítica un fenómeno fundamental de este tiempo, lo que algunos autores definen como la superación de lo alfabético-crítico hacia lo pos-alfabético y configuracional. No olvidemos que con el uso del instrumento tecnológico estamos poniendo en comunicación a mentes de estructuras internas diferentes y a ratos incompatibles, lo que exige una mutación de la subjetividad social y la aparición de una socialización de las multitudes conectadas, lo que exige nuevas maneras de expresión inteligente y de acción colectiva. Estos “enjambres sociales” no pueden conformarse desde la simple reacción sino desde la interacción y de la movilización de la psique.

En Venezuela no se ha creado una conciencia de red, ni modificación alguna en el uso de la herramienta digital y, mucho menos, la superación de la dependencia del verticalismo que emite coordenadas y órdenes, ni una coordinación de inteligencias que deje sin efecto el poder anulatorio de todo proceso de empoderamiento que siguen emitiendo los viejos jefes de la verticalidad. En otras palabras, el pésimo uso tecnológico que se da en Venezuela ha impedido la creación de entidades sociales.

Una mirada a las experiencias vividas en torno a movimientos sociales originados en la red, puede darnos indicativos claves para comprender la omisión venezolana, como es el caso del 15-M español reflejado en libros como “Tecnopolítica, Internet y r-evoluciones” (Alcazan,Arnaumonty,Axebra, Quodlibertat, Simona Levy, Sunotissima, Takethesquare y Toret).

En efecto, si miramos la red como confluencia de comunicación, conocimiento y afecto, elementos de la subjetividad, debemos tomarlos como componentes de la productividad social y del común, un espacio donde se puede construir un imaginario y una autoorganización, una real comunicación intersubjetiva entre singularidades que en Venezuela continúan aisladas y atomizadas.

En otras palabras, las redes deben servir para expresar la indignación confabulada en común, (mientras aquí sigue presidiendo un exacerbado individualismo), no sin advertir que una vez producida esta se entra en serios problemas de organización. Un elemento debe ser la organización previa de diversos grupos que van sumándose al tejido de la red. Sin interconexión de estos intereses particulares hacia un punto de seguimiento común es imposible el encuentro de los valores colectivos, lo que conlleva a la recurrencia a los viejos métodos de la pre-tecnopolítica.

La clave parece ser, desde la “primavera árabe” hasta los movimientos de “indignados”, lo que los analistas llaman comunicación entre realidades –la virtual y analógica- hasta ir conformando un proceso de alfabetización digital. Logrado este objetivo se abre la hibridación de lo común conectado. Esto que en los términos actuales se llama nueva subjetividad tecnopolítica requiere un cambio drástico en los procesos comunicativos, empezando por el lenguaje. Esto es, la visualización de un estado de ánimo generalizado sumido en el aislamiento debe ser abordado desde la comprensión de la ruptura de la intermediación, desde la multiplicidad de las conexiones y hasta la aparición de la nueva subjetividad que implica la multiplicación de la inteligencia colectiva. Es menester transformar el malestar personal en proceso de politización reunida. Para decirlo de manera más precisa, las redes deben ser neuronales, sociales y digitales hasta la creación de un estado de ánimo común.

Los hábitos se modifican, se usan de otra manera las herramientas digitales y los canales de comunicación se transforman mediante la conformación del intelecto general. La nueva autonarración debe atravesar la realidad. En ello el lenguaje juega un papel esencial, dado que a lo establecido le es fácil determinar enemigos a los que puede encarcelar, pero muy difícil enfrentar sus contradicciones internas.

Internalizar lo nuevo que viene siempre de un cambio implica dejar de lado las competencias, como la aparición de la necesidad común implica olvidarse de la búsqueda de espacios de poder. Lo que se debe buscar es el conocimiento que aparecerá de la inteligencia colectiva.

 

Agua con las manos

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 07/09/16)

agua-2

www.eluniversal.com/noticias/opinion/agua-con-las-manos_505324

Audio: ¿Sirve para algo el G-20?

g-20

Por Fernando Díaz Villanueva

Descripción de La ContraCrónica (07/09/16) – ¿Sirve para algo el G-20?

 

Acaba de concluir la undécima cumbre del G-20, que este año se ha celebrado en la ciudad china de Hangzhou. Era la última cumbre de la era Obama, un presidente que ha marcado estos eventos hasta el extremo de que él y el G-20 son indistinguibles. Pero Obama en la cumbre del año próximo en Hamburgo no estará por la simple razón de que no puede ser reelegido. Con Obama o sin él, el hecho es que este grupo, nacido al calor de la quiebra de Lehman Brothers crisis financiera posterior, no solo ha perdido su razón de ser, sino que es absolutamente inoperante. No se acuerda nada, no se decide nada, no se resuelve nada. Todo se disuelve en pura charlatanería y buenas intenciones. Quizá nunca tuvo sentido porque nada une a los miembros del G-20 más allá de la voluntad de reunirse. No es casual que la arbitrariedad presidiese la formación del grupo hace 8 años. Y de aquellos polvos, estos lodos. De nada sirve porque nunca se quiso que sirviese para nada.

<a href=”http://www.ivoox.com/contracronica-07-09-16-sirve-para-algo-el-audios-mp3_rf_12804692_1.html&#8221; title=”La ContraCrónica (07/09/16) – ¿Sirve para algo el G-20?”>Ir a descargar</a>

Hacer política para cambiar la realidad

cambiar realidad

Por Alberto Medina Méndez

A cualquier dirigente del presente se le interpela con el mismo interrogante. La pregunta recurrente intenta averiguar acerca de las profundas motivaciones que lo llevaron a ingresar al árido mundo de la acción política.

La respuesta aparece casi instantáneamente, como un latiguillo, que pretende ser ampuloso y grandilocuente, pero que no puede evitar caer en la obviedad, por su excesiva vulgaridad y lo predecible de su contenido.

El personaje en cuestión comparte con franqueza sus sensaciones e irremediablemente repite aquello de que la razón primordial que lo lleva a incursionar en política es cambiar la realidad, redoblando luego la apuesta, cuando confirma que ese es el único modo de transformar el presente.

Es fácil coincidir con esa vaga percepción, tan difusa como general. Lo difícil es creer que este nuevo protagonista de esa fauna tan particular pueda finalmente conseguir algo diferente a todo lo ya conocido, torciendo el descredito que ha logrado acumular a lo largo de décadas, esa actividad.

La historia muestra demasiadas evidencias acerca del modo en que se licúa esa energía inicial y como ese cándido ciudadano se va desmoronando, se desdibuja, hasta mimetizarse totalmente con el resto de sus “colegas”.

La meta de hacer algo virtualmente novedoso, de meterse en el fango de la política para hacer todo de un modo singular, de embarrarse hasta el cuello para ser parte del loable proceso de cambio y comprometerse con lo cotidiano, parece algo muy provocador y tremendamente inspirador.

No existen motivos suficientes para endilgarle al nuevo habitante de este mundillo responsabilidades sobre lo ocurrido en el pasado, ni tampoco es justo suponer que repetirá sistemáticamente las patéticas historias de sus antecesores. No deberían pesar sobre él esos errores y tendría entonces que disponer de la oportunidad de intentar construir su propia leyenda.

Sin embargo, es pertinente recordar que muchos iniciaron este recorrido con idéntico entusiasmo y una férrea convicción acerca de lo que pretendían concretar desde la arena política. No querían ser iguales y aspiraban a ser mejores. Se perjuraron no hacer lo impropio y se mostraron muy dispuestos a revertir esa providencial inercia que le planteaba el pasado inmediato.

Es imposible dudar sobre ello. Seguramente esas encomiables intenciones son parte de la nómina de ingredientes que motivaron esa decisión de vida tan relevante. El desafío es, en todo caso, sostener esa claridad conceptual, sin dobleces sin perder el norte en el devenir de ese sendero.

Existe una distancia considerable entre lo que se imagina aquel dirigente sobre ese espacio tan peculiar y lo que finalmente encuentra en él. Su inexperiencia puede llevarlo a tropezar muchas veces, pero eso es parte natural de cualquier proceso de aprendizaje, en casi cualquier ámbito.

Lo que indudablemente es un gran reto es perseverar defendiendo los principios, mantener intacta la llama que sirve de guía, recordar siempre las razones esenciales que llevaron a tomar semejante determinación y que movilizaron al punto de generar esas incontenibles ansias de hacer política.

La crónica contemporánea recuerda con crueldad que el tiempo finalmente juega en contra. Que a medida que se gana en despliegue, se pierden valores, que al avanzar en este perverso juego, quedan en el camino muchos buenos anhelos y desaparece paulatinamente el coraje original.

Muchas veces los políticos intentan justificar sus decisiones aseverando que hacen lo que pueden y no lo que quieren, que todo culmina en el “arte de lo posible” y no precisamente en hacer lo necesario en cada circunstancia.

No se trata de ser intransigente y creer en falsos purismos. La tarea pasa, en todo caso, por avanzar con pasos firmes y perseverantes, por negociar articulando con otros actores, pero siempre en una dirección concreta, con metas claras y con hitos intermedios que siempre se encaminen al objetivo.

Es imprescindible, en ese contexto, que el sujeto revise sus visiones. Si se ha ingresado a la política para cambiar la realidad y se presentan oportunidades, no parece admisible postergar lo correcto y continuar con lo indebido. Cabe, en ese momento, cuestionarse con vehemencia acerca de los verdaderos motivos que lo impulsaron a participar en la política.

Tal vez la razón no haya tenido que ver con el deseo de modificar el presente, sino en todo caso con la ambición de acceder al poder, de sentirse importante y liderar, de mandar y dar órdenes, de ser un personaje público y famoso, de alcanzar reconocimiento y disfrutar del prestigio.

Claro que la política puede ofrecer mucho de eso. Es posible que muchos se muestren entusiasmados con lograr tantos tentadores objetivos personales. Pero sería muy saludable explicitarlo, empezar por no engañarse a sí mismos y evitar estafar a la ciudadanía, diciendo una cosa por otra.

Lamentablemente muchos llegan a la política con un discurso moralmente correcto y recitan sus buenos propósitos consiguiendo a su paso el ensordecedor aplauso de sus afectos que lo estimulan a lanzarse al ruedo.

Hacer política es necesario. Alguien tiene que tomar esa posta. Los más aptos, los que tienen el deseo pero también los talentos para lograrlo deben emprender ese recorrido. Pero es vital comprender que para encarar este proceso se debe dimensionar la trascendencia de intentar modificar rumbos.

No se necesitan nuevos políticos para seguir haciendo lo mismo, ni para conservar todo lo malo. Se precisan nuevas mentes, estilos diferentes e ideas superadoras. El entorno evoluciona y necesita entonces de una dinámica ágil y capaz de interpretar esas eventuales mutaciones.

Más allá de la retórica estéril y vacía, es esencial darle un sentido a la actividad política. Ingresar a ella para convertirla en una profesión muy rentable o  para satisfacer los más bajos instintos que vienen de la mano del poder, no parece algo de lo que se pueda estar orgulloso.

Si la idea es trascender, pasar a la historia por lo realizado, ser útil a las futuras generaciones, pues entonces adelante, pero siempre con la convicción de que se ha decidido ser parte de eso no para que todo siga igual sino para patear el tablero. Si no se tiene el valor para intentarlo, si se carece de la determinación suficiente, no vale la pena seguir repitiendo aquello de que se ha decidido hacer política para cambiar la realidad.

albertomedinamendez@gmail.com

desierto-622x472

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible proyectados sobre la sede de la ONU en Nueva York. Crédito: Cia Pak/ ONU

Los países ricos deben tomar los ODS en serio

Por Lyndal Rowlands  English version

NACIONES UNIDAS, 5 sep 2016 (IPS) – Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se aplican a los 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero hay observadores que acusan a los países ricos de no tomarlos en serio un año después de que fueran aprobados por la Asamblea General del foro mundial.

“Una observación interesante, pero que también da miedo, es que (los ODS) se toman más en serio en los países en desarrollo que en muchos países industrializados en este momento”, declaró Mogens Lykketoft, presidente de la Asamblea General de la ONU, en entrevista con IPS.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/09/los-paises-ricos-deben-tomar-los-ods-en-serio

La organización del desamparo

 

Carora 447 años: Nos merecemos un ambiente saludable

Carora

Por Jorge Luis Ocanto  

El mundo en su constante evolución ha generado problemas de carácter global en materia del medio ambiente y es que gracias al hombre que mal ha aprovechado los recursos naturales y renovables han traído con ello un desequilibrio ambiental, un boomerang que va contra el mismo ser y por ellos esta última década se ha registrado frecuentes inundaciones, contaminación, huracanes, terremotos, desertificación, deterioro de la capa de ozono y la pérdida de biodiversidad, deterioro del subsistema natural que provocara alteraciones concatenadas en el resto de la realidad ambiental.

Carora no escapa de este constante desequilibrio global ambiental; ya que se encuentra en una de los sitios donde hay más desarrollo de actividades humanas y donde existe mayor concentración de población, esto debido a la dinámica poblacional de Venezuela, trayendo con si un degaste y alteración el medio ambiente y es que están tierras son ricas para la producción agrícola que sirve como medio sustentable para su población.

En su casco rural existe una gran desertificación, gracias a que se encuentra en una de las áreas de mayor predominio xerófilo, pobre en vegetación boscosa y ausencia de precipitaciones, pero es que esta población ha sufrido sus últimos desmanes por la falta del vital líquido como lo es el agua que no llega casi al 60% de la población tórrense, podemos afirmar que cuenta con 5 embalses pero es necesario una buena política ambiental que desarrolle y expanda la distribución equitativa del vital recurso.

La zona de la “Otra banda” llamada así por todos los caroreños es unas de las tierras más productivas de la región; por la gran producción agrícola; ya que allí se cosecha pimentón, cebollas, cultivos de uvas, caña de azúcar, pero es allí donde más se hace prominente la falta de suministro de agua, porque es tan importante para el impulso de esta región, vital para la población y es que las políticas de estado no concentran interés sobre el tema.

Nuestra CBV reza en su artículo 128: “El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que incluya la información, consulta y participación ciudadana. Una ley orgánica desarrollará los principios y criterios para este ordenamiento” ,  es que el estado debe proveer bienestar y generar políticas que vayan a la protección del medio ambiente y al desarrollo sustentable colocando al hombre como protagonista y responsable de sus actividades productivas y promoviendo al rescate y mantenimiento del mismo.

Entre las políticas más importantes que debe desarrollar el gobierno municipal y que va desde la responsabilidad  del alcalde Edgar Manuel Carrasco hasta los ediles de la cámara municipal de Torres es de promover el rescate de plazas y áreas verde que por muchos años ha venido olvidando y es que son los principales pulmones vegetativos de nuestra ciudad, hemos venido observando en la Plaza Cecilio Zubillaga (CHIO) , Plaza Bolívar y otras que se ha venido perdiendo gran recurso natural como son los viejos robles que por años y años han brindado cobijo a la fauna silvestre y gran sombra a quienes buscan un confort , ahora se observa que muchos de ellos han tenido que ser talados y es necesario la reforestación de las mismas, el rescate de sus áreas verdes y el libre esparcimiento, las plazas en Carora se prestan para mítines políticos, mercaderismo y publicidad oficialista, muchos se hacen hasta dueños de la misma y  no  se le hace el real uso para la conservación y propagación de programas de conservación del medio ambiente y para el libre esparcimiento de la familias  .

También hemos podido observar que muchos de los vendedores de comida rápida de nuestra ciudad depositan a diario bolsas de basura en vías públicas y es que en la nuestras ciudad no cuenta con cesto de recolección de basura que promuevan a la conservación y limpieza de la ciudad y hasta podemos observar transeúntes que se desplazan en el parque automotor y que estos desechos son lanzados a la vía publica ,en el artículo 19 sobre la Disposición Inadecuada De Desechos.  Reza “La persona que deseche desperdicios en las calles o vías de circulación, arroje o queme basura, deposite materiales de construcción o escombros en aceras y demás desechos provenientes de demoliciones o de reparaciones de inmuebles, serán sancionados con multa de cinco (5) unidades tributarias o la realización de algunos de los trabajos comunitarios establecidos en el artículo 41 por un lapso de ocho (8) horas” proyecto de discusión de la ordenanza de convivencia ciudadana y sanción de infracciones menores en el municipio Bolivariano g/d Pedro León Torres del Estado Lara, esta medida es tan importante porque asi se aplicaría condena a las infracciones por el medio ambiente.

El este responsable municipal es IMAUTO ellos alegan que no cuenta con unidades de recolección por la escases de repuesto y con suficiente presupuesto para promover un programa de higiene y salud en el municipio y es que últimamente en los medios de comunicación local comunidades reportan que las bolsas de basura pasan largos días depositadas en las afueras de sus hogares proliferando moscas y zancudos y a su vez enfermedades gastrointestinales donde a su vez son vetadas por el medio salud para no crear una sensación publica, también es necesario seguir con el plan del vertedero municipal, actualmente la basura que llega al antiguo vertedero es quemada en horas de la madrugada y este humo se percibe en la ciudad, no cuenta con un programa de recolección de basura y cachivache, ni programa de concientización ambiental escolar, programa publicidad ecológica ni jornadas de reforestación y saneamiento y protección de la fauna silvestre. Este ente no llega a los sitios rurales del municipio torres.

Otro ente gubernamental es HIDROLARA  quien es el encargado de competitiva en el servicio de agua potable y saneamiento en búsqueda del desarrollo ecológico y social de individuos y comunidades, con tecnología avanzada y excelencia en el servicio, pero es que en nuestra ciudad reiteradamente sean realizado denuncias y reportes porque las aguas negras son lanzadas en totalidad a las quebrada convirtiéndose en depósitos de zancudos y enfermedades, también la hidrológica sea prestado a la hora de alguna sustitución de tubería en vías públicas de ciudad desmoronar capa asfáltica no reponiendo el daño, no hay sentido de responsabilidad y queda de nuestra parte como habitantes sugerir y pedir que cumpla con su deber ser como institución.

No es posible que donde una vez nació Carora sea ahora el sitio donde todos los caroreños desechemos nuestra aguas negras que generamos en nuestro hogares, donde una vez el Rio Morere fue sitio de esparcimiento para las familias caroreñas hoy en dia es solo un depósito de aguas negras y ni contar con el parque “Los Ilustre” que en los años 90 fue un punto importante para el agrado familiar hoy en dia esta desértico por la poca importancia que le hemos dado y si no buscamos soluciones perderemos los pocos sitios que nos queda de áreas verdes nuestra ciudad.

Personajes como Cecilio Zubillaga, Expedito Cortez, el padre Juan Bautista Pérez Altuna quienes abogaron por la conservación y protección del medio ambiente, unos entre el arte de la escritura, otros entre la organización y formación de grupos scouts en la ciudad, dejan un recuerdo intachable que jamás se podrá olvidar en la historia caroreña y es que fueron ellos los que sembraron el habito de preservación del medio ambiente, apasionados por el escultismo inculcaron el amor por la naturaleza, por lo ecológico y por la formación cristiana.

Carora merece que la cuidemos, que aportemos ideas, que rescatemos el sentido de pertenencia de nuestra comunidades, desde nuestro hogares  hasta las escuela, en la educación de nuestro niños y jóvenes, debemos ser más velante y garantes de vivir en un ambiente libre de contaminación, gozar del esparcimiento público y de las virtudes que nos brinda nuestra naturaleza.

Jorgeluisocanto@gmail.com

Entre Hermes y la soberanía

Mazzucchelli_EntreHermesylasoberania

Por Aldo Mazzucchelli

Hermes, el dios griego, es una figura conectada al entre. A lo que media o está entre las cosas. Así, ha regido desde los tiempos homéricos las comunicaciones y el comercio. Hoy le llamaré Hermes a lo que sea que está entre sistemas diferenciados. Y me gustaría observar que ese hermético entre se ha vuelto importante al pensar los problemas que tenemos, por ejemplo, en la educación. Ese “problema de la educación” como dicen tantos sociólogos y políticos con cacofónica insistencia, está ligado con estos asuntos de Hermes, y con la relación entre lo local y lo global. Muchos otros asuntos se pueden organizar y pensar partiendo de esta figurita mitológica

La información está en el aire que vibra por la voz, en la luz que comunica a través de los ojos, en la vibración de los pies que alertan la víbora, en el rebote de las ondas de ultrasonido que sirven de orientación al vuelo del murciélago. Al hablar, el aire de afuera vibra en ondas creadas por el aparato fonador. Por un instante el caos se modifica, un efímero entre es creado y enseguida destruido, al servicio de dos sistemas particulares que se comunican. Esa es una de las notas esenciales de aquel simbólico Hermes antiguo, lo intrínsecamente mutable, mercurial: ese ser y no ser intercambiable, ese deshacer momentáneamente el caos para luego restituirse en caos; ponerse un instante al servicio de, sin convertirse en eso tampoco; esa capacidad de ordenarse y desordenarse por instantes. Hermes también rigió, como su abuelo egipcio Toth o Teuth, la escritura: modificar la materia (un papiro, una tableta de arcilla, un papel) de modo que la luz reflejada se modifique peculiarmente sobre ella, y gracias a un proceso sistémico de aprendizaje de toda una especie, dé lugar a la recuperación de mensajes a través de tiempo y espacio por parte de cualquier individuo de esa especie. También se le asignó a Hermes la cobertura divina de los ladrones y engañadores de toda clase, pues por supuesto el robo consiste en tomar una cosa de un entorno y pasarla a otro a través de un entre. Algunas encrucijadas y cruces de caminos domiciliaron, en la antigüedad, una estatuilla de Hermes, recordatorio de que el momento de decisión implica comunicar internamente una experiencia actual con una posibilidad futura. Al regir toda conectividad, Hermes ha sido también el símbolo del pensar, la lógica, la metáfora y el humor, y también de la mentira y el fraude. Hermes ha sido una figura aérea, es decir, conectada con lo que se mueve continuamente, inasible y cambiable sin descanso. Se lo representó con alas de oro en los tobillos, mediando entre dioses y hombres en la batalla, o pastor y patrón de toda trashumancia, “conductor de rebaños” como lo llama ya un himno homérico del siglo sexto, pues los rebaños no viven quietos sino entre unas pasturas y otras; pero también inspirando sueños, y funcionando a veces como la posterior voz angélica de la conciencia. El caso es que Hermes ha sido desde antiguo un viento que todo lo barre. Y ha sido, para no olvidar este detalle, ese famoso barquero sombrío, comunicador del más acá y más allá, el Hermes Psicopompo que te lleva y, acaso, te trae. Este último Hermes está sirviendo hoy como enterrador para las culturas locales. ¿Cómo? Debido a que determinada intensidad y vastedad de información, contemporáneo viento hermético convertido en tormenta, tiene como consecuencia la transformación de esa frontera entre sistemas (el sistema cultural e imaginario “nación”, y como consecuencia el sistema de “información nacional” y el sistema de la “educación nacional”, entre otros). Más aún: eventualmente, la incapacidad para procesar la información desde un sistema soberano termina amenazando la supervivencia misma de los sistemas mencionados.

***

Es así que el Uruguay, en tanto sistema (social, nacional, cultural, humano), está afectado muy intensamente por un fenómeno que llamaría de dispersión digital. Ese fenómeno disuelve o complica la capacidad del sistema para distinguir entre su adentro y su afuera, y para manejar su “observación de segundo orden”. Es decir, para entenderse como entidad relativamente independiente en relación a ese entorno, y para definir políticas acordes a la reflexión que haga sobre sí mismo en tanto entidad autónoma. Nuestro imaginario, nuestro debate público, y todo lo que es afectado por ambos, incluyendo maestros y alumnos, sufre las consecuencias. Es así que, por ejemplo, todos los días vemos confundidos los objetivos de la educación pública nacional, en tanto integración de los ciudadanos a un imaginario particular, con los objetivos de un sistema global, como el de las TIC. Pues “inclusión digital” es un objetivo confuso, que tiene un costado social, y otros de consumo. Sin embargo, a menudo se lo emplea como si fuese un objetivo educativo nacional legítimo. ¿Es posible que esta confusión sistemática sea una causa principal de la llamada “crisis educativa”? ¿Qué pasa si algunos aspectos clave en la relación sistema-entorno, relación que definía una cultura, son barridos por el viento de la información, de modo de que los miembros de un antiguo sistema comienzan a no distinguir más esas fronteras que los definían en tanto tales? ¿Cómo es posible educar en el Uruguay si la gente no existe más en él? ¿Qué, quién, es ese Uruguay que pretende educarse? Nada en el mundo de la comunicación está ya en su mano, no porque se lo hayan robado, sino porque lo ha entregado todo al renunciar a tener políticas sistémicas coherentes desde un punto de vista estratégico como comunidad. Hoy no tenemos políticas de soberanía. Y me temo que ni siquiera tenemos conciencia colectiva de que tal cosa podría discutirse, poniéndola en la agenda común.

El “sistema global”, mientras tanto, funciona a su modo, y ese modo es adecuado a los intereses de los “líderes globales”, sea esto lo que sea. Preguntas obvias no son formuladas en este país. Por ejemplo, ¿Deben todas las naciones, nacionalidades, grupos humanos, aceptar que el viento digital los iguale y mezcle en una sopa mundial indiferenciada? ¿No es posible que se acentúe la resistencia de las culturas locales, de modo de generar una dialéctica cultura global -culturas locales que enriquezca a ambas?

***

Algunos síntomas de lo que pasa son muy conocidos. Licuefacción de culturas y unidades nacionales, y concentración y alejamiento de los centros de decisión (tanto políticos como económicos y comerciales), los que se van convirtiendo más bien en centros de control; disolución de las culturas locales en una cultura y pensamiento único y global (menús discursivos iguales, a disposición de todos, sobre la diversidad, el género, la “democracia”, la “horizontalidad” creativa; una neomoralidad aparente y flechada sobre las minorías “raciales” que reinstaura las políticas de raza, intocabilidad del mercado, incluso en la asignación de recursos culturales, al tiempo que se critica la misma política que se impulsa, etc.); mundialización del consumo y el entretenimiento; políticas de “inclusión financiera” (te controlo más para que sigas financiando a mi burocracia y a mis clientes electorales, pero te hago creer que es una obra social la que hacés al pagar más); internacionalización y concentración de la información a través de internet y el cable; avance de la mundialización en las cuestiones jurisdiccionales del derecho internacional. He nombrado seis o siete asuntos que se conectan con el debate educativo, con la imposibilidad actual de educar de acuerdo a pautas sistémicas correspondientes a un tiempo histórico anterior. Hay otros, pero en cada uno de ellos se puede percibir un relampagueo del problema masivo y de fondo que ningún gobierno nacional o local puede resolver, salvo que pueda al menos vagamente formularlo.

Es cuando colapsan sus símbolos de diferenciación soberana, que el sistema educativo entero colapsa. De momento, los estados y gobiernos hacen lo que pueden por mantener algún rol para sus símbolos desempleados. Ejemplo ínfimo: la bandera, el escudo, el ser abanderado, son otras tantas antiguallas tiradas a la calle a ver qué se puede regatear sobre ellas. Lo mismo que le pasa a los abanicos, peinetas y fonógrafos en la feria de Tristán Narvaja, le pasa a los otrora llamados “símbolos patrios” en el imaginario local: perdida su función, caen en un mercado persa donde se los negocia transitoriamente. Un gobierno decidió eliminar de la vista el escudo del país y reemplazarlo por un sol gris. A la vuelta de diez años, los abanderados en las escuelas públicas, que hace mucho se votan, ya enfrentan a padres y estudiantes con maestros, pues hay amplias resistencias a que su elección tenga cualquier relación con la excelencia en el aprendizaje. Hace tiempo que algún meme global ha logrado presentar excelencia como algo opuesto a democracia e inclusión, y bastante gente repite ya esa idiotez, que va directamente en su contra, obedientemente.

Como los puestos de abanderado meramente se votan, la corrupción política de ínfima escala ha aparecido: hace unos años una madre compró votos de niños para que apoyasen a su hija como abanderada, a cambio de hamburguesas de McDonalds. Ese es el destino de los símbolos de cohesión cultural y comunitaria cuando el viento global sopla.

***

Es en este panorama contemporáneo que el Uruguay quiere educar. Las risas que le tiene que provocar la idea misma a cualquiera capaz de ver aunque sea parte de este asunto de modo panorámico, son trágicas. ¿Cómo puede un Estado de matriz moderna, tomado hasta los huesos por ideologías corporativas estrafalarias y completamente fuera de su época, que no tiene casi ningún poder sobre el poder hermético de la tormenta digital que atraviesa las culturas locales mundiales, educar a alguien –siempre que educar se entienda como comunicar una cultura soberana, educar en la pertenencia a un sistema independiente hasta un punto digno, de todo lo anterior? Educar es, hasta cierto punto, incidir con las propias ideas en la comunicación. ¿Incide el Uruguay como comunidad en algo de la comunicación que lo inunda? ¿Es deseable esto? ¿En qué medida? ¿Tiene sentido, al menos, que estas cosas se incorporen a la agenda de discusión educativa masiva, de la que están ausentes?

Sus ciudadanos, incluyendo a sus estudiantes y a sus maestros y profesores, están, a los tumbos, en el mundo. La información que reciben sus sistemas durante las 24 horas del día es abrumadoramente más intensa y más interesante, y más fácil y seductora, que las rutinas de tracción a sangre del sistema tradicional. Y aunque este sistema tradicional está basado en la escritura, y en mi opinión la escritura es algo a defender, el sistema debe entender que enseñar a escribir y leer es algo que requiere el acuerdo de los que van a aprender. Ahora bien, si los que van a aprender son bombardeados todo el tiempo con formas no escritas ni lineales de estar en el mundo y en la información, lo primero sería hacer consciente este conflicto y poner en su sitio el valor de la escritura. Hasta que eso no esté claro, la marea llevará a alejarse de ella. Y alejarse de ella es acercarse a una forma de ser dominado por relatos orales e imágenes controladas centralmente, como lo fueron los campesinos medievales. No es que vayamos de nuevo a eso, sino que ya estamos allí.

Los estudiantes y los docentes, mientras tanto, intentan negociar imaginariamente día y noche lo que se les dice que su vida en “su país” debe ser (deben convertirse en algo así como los técnicos extractores de materias primas, carne lácteos arroz madera soja, o los intermediarios, agentes de comunicación y servicios, entre entidades abstractas de un mundo real y muy ajeno), con lo que ellos ven que la vida es en otras partes. En Silicon Valley, digamos, o en Beijing, o en Singapur, o en Barcelona. En fin, en las partes que se representan, que no son las propias. Salvo a título de informe sobre obediente “país del tercer mundo”, o algún etiquetado similar. Salvo a título de aplauso porque “el pequeño Uruguay” ha logrado aprobar el matrimonio gay, o la marijuana libre, o cualquier otra obediente hazaña de los delegados locales de esa agenda global de “derechos” de pacotilla. Nunca olvido cuando llegué al campus de Brown University y me encontré con una pintoresca casa en una esquina de la calle Prospect cuyo cartel en madera decía “Third World Institute”. Inmediatamente aprendí una miríada de diferencias, tan espesas y tan grandes que pueden caber en un cartel a la calle. En algún momento durante los seis años que pasé allí el nombre del instituto fue cambiado (ahora se llama, en porfiado viaje al empeoramiento, The Brown Center for Students of Color). No cambió su esencia, pero ya era políticamente incorrecto llamarle de ese modo. Los profesores fuimos debidamente consultados, en general, por si queríamos aportar alguna idea al respecto del nuevo nombre. Todo es así de hipócrita, así de patético, y así de rociado con buenas intenciones.

¿Puede hacer algo el Uruguay? Creo que sí. Puede asumirse culturalmente como una parte relevante de una región cultural que más o menos coincide topográficamente con la pampa húmeda, y promover su historia y su futuro. Nuestro sistema no es exclusivamente nacional, pero sí regional, y esto último en un sentido modesto, de alcance humano. En lugar de enorgullecerse de ser una entidad abierta a todos los vientos, movidos por el dios de los chistes, los ladrones y los comerciantes, puede decidir tener una política fuertemente regional y nacional respecto de la cultura y la educación, empleando para ello todos los medios tecnológicos a su alcance. Pero esto hay que decírselo a los estudiantes: Entrás acá para educarte respecto de una curiosa entidad rioplatense en la que te tocó nacer, de la que estamos muy orgullosos. Y eso hay que enseñarlo. Nadie puede estar orgulloso de lo que no conoce. Por eso, en lugar de eliminar vergonzosamente (es decir, sin sacarlas del curriculum, pero enseñándolas miserablemente) a las humanidades, el país debiera potenciarlas al mismo nivel que la ciencia, y por encima de la tecnología. Esto va de la mano con enseñar con el ejemplo, creando políticas y discursos de respeto a lo poco o mucho propio. Esto no es salirse del mundo, sino entrar a formar parte de él no como pelele de mala calidad de la mundialización, sino como esquinita que se precia de sí; como diferencia valiosa. Es así que el país puede decidir preservar y a la vez explotar en beneficio propio, con una política sustentable, sus recursos naturales, en lugar de entregarlos, subvencionados, a las industrias transnacionales de extracción, a cambio de beneficios transitorios para la burocracia. Puede elegir ser un refugio para formas de vida y sociabilidad en vías de desaparición en todas partes. Puede recordarse y enseñarse su propia historia y cultura, para seguirla enriqueciendo a partir de un pasado sobre el que no tiene nada de que avergonzarse. Pero para ello tiene que entender primero cuáles son sus problemas y sus posibilidades. Bastaría con que, como primer modesto paso, seamos capaces de organizar nuestra propia discusión, reivindicar la posibilidad de que todavía haya una discusión nacional/regional que dar, impulsada con todas sus fuerzas por el sistema educativo público y los medios locales. Esto no lo estamos haciendo, pues el viento hermético que nos barre no incluye ya en ninguna parte importante este último concepto. Y aparentemente, hoy como comunidad solo somos capaces de pensar y representar lo que el mundo de la globalización nos dice que pensemos. Y los ciudadanos pagamos, por ello, un precio altísimo: el desinterés de quien no está viviendo para nada mayor que las anécdotas que habita. Pareciera ser que el efecto más notable, cuando uno meramente se deja barrer por vientos herméticos, es que se pierde no de los demás, sino de sí mismo. Empieza a verse a sí mismo como un objeto, algo movible e intercambiable al que todo le da igual.

Los acontecimientos buscan sus causas

causas

 

Teódulo López Meléndez

A quienes nos ocupamos de la cosa pública, de la que deberíamos ocuparnos todos, siempre nos llegan las observaciones sobre el arribo supuesto del “tiempo de”, bien para referirse a la posibilidad de una conclusión eficaz o para justificar las acciones que algunos aspirantes a dirigentes alardean para su esfuerzo de posicionarse.

El concepto de tiempo nunca ha sido cosa fácil. Desde Aristóteles el hombre gira sobre él y en este mundo de hoy es objeto de estudio sociológico. Muchos lo miran como diferenciación entre cambio y continuidad. Para muchos otros, hay que ir a buscarlo en la capacidad creativa, en las formas de los comportamientos sociales y hasta en las formas de la comunicación. El manejo del tiempo tiene relación directa con el poder, dado que va coaligado con la evolución en los criterios sociales. Cambio y duración están en las causas de la incertidumbre colectiva. Fernand Braudel  (La historia y las ciencias sociales) agrega que existen múltiples tiempos sociales lo que da lugar a una dialéctica de duraciones. Norbert Lechner (Las sombras del mañana) habla de una especie de enfermedad llamada “presentismo” que contrarresta la infinitud del deseo.

La resolución a la que todos aspiramos puede estar condicionada por la causa que originó los trastornos, pero lo que nunca podremos saber con exactitud es el tiempo necesario para superarlos. Lo que sí podemos asegurar es lo que hemos repetido, y seguimos repitiendo, esto es, que hay que construir el futuro y pensar desde él.  Hay que producir ideas sustitutivas, sin duda.

La sociología hoy nos habla de la necesidad de una permanente disposición al cambio y de una reflexión continuada, elementos ausentes de la realidad venezolana. Es ello lo que determina el momento exacto de la oportunidad.

Si bien la mirada contemporánea es fragmentaria, se cree en la realidad como límite, lo que conduce a la negación de las complejidades infinitas de lo real. De allí a perder el ímpetu del cambio sólo hay un paso, la espera se hace especulación de “el tiempo de” y los anteojos de suela y/o las gríngolas oscurecen la posibilidad de ver elementos más allá del fango de lo cotidiano. Así, el observador es quien construye la realidad y si no sabe observar la realidad, y no modifica con su mirada, las aristas de lo visible se hacen insuperables.

La retracción de la palabra”, dijo George Steiner, al hablar de la derrota del humanismo. Quizás pudiésemos emplear la expresión para estos tiempos venezolanos donde una especie de locura colectiva ha producido la desnaturalización del lenguaje y donde se recurre a la incoherencia, a la inestabilidad emocional y al otorgamiento de crédito a cualquier especulación sin sentido.

“El tiempo de” puede ser, claro que puede serlo, objeto de seguimiento y análisis. Desde los síntomas que se asoman se puede establecer un abanico de posibilidades y hasta de eso que comúnmente se llama “imprevistos”. Algo que hemos aprendido del pasado es la volubilidad de los acontecimientos, siempre dispuestos a salirse de los cauces previstos, y la intemperancia de las ideas, proclives a ser desviadas hacia lo contrario de lo que pretenden demostrar. El arribo de determinados momentos de cambio pueden olfatearse y de allí la precisión de un liderazgo que actúa en consecuencia. Todo ello es cierto, pero la acción constante es la que determina su aparición, no el azar. Aun así, podemos recordar el aserto según el cual las “revoluciones” no se “hacen”, ocurren.

Las formas de comunicación han sido elevadas inclusive, en la sociología del presente y en lo referente al concepto de tiempo,  a proporciones que podrían parecernos exageradas. Si tomásemos esta vía de análisis la conclusión sobre el destino venezolano apuntaría a un pesimismo extremo, dado que encontramos en la “red-digitalización” sólo perturbaciones emocionales con ausencia obvia de coherencia. Si recurrimos a los comportamientos sociales podremos observar sólo movimientos de “praxis política” circunstanciales que los determinan y que pueden focalizarse como condenados a efímera permanencia.

Sólo con nuevos criterios sociales provocados por el entendimiento de las complejidades infinitas de lo real los pueblos encuentran el punto de “el tiempo de”. Hay que suplantar la divagación absurda y el ejercicio banal de la política y de lo político y plantearle a este país la construcción de “el tiempo de”. Este último, aun sabiendo lo que queremos en él y después de él, suele ser de una peligrosa indefinición. Podrán colegir lo que podría ser si sólo se plantea como el simple acto de salir de un régimen. Como bien lo dijo Hanna Arendt, no son las causas las que determinan los acontecimientos, son los acontecimientos los que buscan sus causas.

 

albatros-629x429

Albatros de Laysan en el refugio nacional de fauna silvestre, en el Monumento Nacional Marino de Papahanaumokuakea, en Hawái. Más de un millón de aves cubren casi cada metro cuadrado de espacio abierto durante la época de reproducción y de anidación. Crédito: Andy Collins/Oficina de Santuarios Marinos Nacionales (NOAA).

Alarma y esperanza conviven en cumbre mundial sobre la naturaleza

Por Guy Dinmore English version

HONOLULÚ, Estados Unidos, 2 sep 2016 (IPS) – El mayor congreso mundial dedicado a la conservación de la naturaleza comenzó con voces de alarma y remarcó que el planeta se encuentra en un “punto de inflexión”, aunque tampoco faltaron en su inauguración expresiones de esperanza ante la posibilidad de que representantes de gobiernos, sociedad civil y grandes empresarios aprendan a trabajar juntos.

El Congreso Mundial de la Naturaleza de 10 días, organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en este estado estadounidense de Hawái, reúne a unos 9.500 participantes de 192 países y comunidades, indicó la directora general de UICN, Inger Andersen.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/09/alarma-y-esperanza-conviven-en-cumbre-mundial-sobre-la-naturaleza/

Col Fao

El director general de la FAO, José Graziano da Silva (derecha), con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (centro) y el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, durante la firma de un acuerdo para el desarrollo rural en el país latinoamericano. Crédito: FAO

FAO acompañará implementación de acuerdos de paz de Colombia

Por Benjamín Labatut

SANTIAGO, 1 sep 2016 (IPS) – El gobierno de Colombia y las FARC han solicitado a la FAO acompañar la implementación del primer punto del acuerdo de paz, el cual está centrado en la lucha contra el hambre, el desarrollo del campo y una reforma rural integral.

El acuerdo de paz es fruto de una negociación de cuatro años y pone fin a cinco décadas de conflicto armado. El primer punto del acuerdo – “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”- busca generar una transformación en las zonas rurales de Colombia, duramente golpeadas por el conflicto armado.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/09/fao-acompanara-implementacion-de-acuerdos-de-paz-de-colombia

La MUD en su laberinto

Audio de Teódulo López Meléndez

laberinto

http://www.ivoox.com/mud-su-laberinto_md_12746143_wp_1.mp3 <a href=”http://www.ivoox.com/mud-su-laberinto-audios-mp3_rf_12746143_1.html&#8221; title=”La MUD en su laberinto”>Ir a descargar</a>

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

democraciasiempre

Just another WordPress.com site

Mesopotamia

Este sitio WordPress.com es la caña

ladireccioneticaenlaadmpublica

LA ÉTICA EN LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA MUNICIPAL

Entre letras y números

Porque lo escrito, escrito está entre letras y números

Blogs Of The Day

Just another WordPress.com weblog

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

A %d blogueros les gusta esto: