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Democracia siglo XXI

SELA ORGANIZA EN BRASIL SEMINARIO SOBRE EL TPP Y SU INCIDENCIA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

sela

 

El Acuerdo de Asociación Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), es un tratado de integración económica plurilateral que agrupa doce (12) países ubicados en la Cuenca del Pacífico, a saber: Australia, Estados Unidos, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

El TPP apunta a la conformación de una sólida plataforma de integración en la región Asia-Pacífico que impulsaría el dinamismo comercial y económico de sus países miembros. Su estructura pionera e innovadora se orienta hacia el establecimiento de un nuevo orden en la firma de acuerdos y tratados comerciales que trasciendan las negociaciones arancelarias e incluya áreas complementarias que promuevan la integración de los países signatarios.

En la actualidad, los países miembros del TPP agrupan un mercado de 800 millones de personas, casi 40% del Producto Interno Bruto mundial y 23% de las exportaciones globales, convirtiendo a la Cuenca del Pacífico en la región con mayor dinamismo económico.

Este tratado ha sido catalogado como un Acuerdo del Siglo XXI, pues en sus 30 capítulos se cubren no sólo aspectos comerciales, sino también otros grandes temas que han adquirido relevancia en la dinámica del comercio internacional moderno. En este sentido, se han incluido un conjunto de disposiciones no incorporadas en ningún tratado firmado hasta el momento, entre las cuales se pueden mencionar: Disposiciones anticorrupción, compras del Estado, cambio climático, tratamiento especial a las pequeñas y medianas empresas, responsabilidad social empresarial y comercio electrónico.

Las negociaciones para la firma de este acuerdo se iniciaron en México durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) realizado en 2002, donde los representantes de Chile, Nueva Zelanda y Singapur expresaron su interés en constituir un Tratado de Libre Comercio que permitiera avanzar a estas tres naciones hacia un proceso de liberalización económica más allá de las barreras comerciales e incorporara temas de propiedad intelectual, reglas de origen y compras gubernamentales. Posterior a estas negociaciones, progresivamente, el resto de los países manifestaron su interés en formar parte de la membresía, hasta concretar la firma del Acuerdo en febrero de 2016.

Con la finalidad de evaluar las características y estructura del TPP, la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) está organizando, con la colaboración de la Fundación Getulio Vargas de Brasil, el Seminario Regional “Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y su incidencia en el Comercio Internacional de los Países de América Latina y el Caribe”, el cual se llevará a cabo en Sao Paulo, Brasil, el 25 de agosto de 2016.  A tal efecto, el seminario tomará muy en cuenta la perspectiva de algunos de los países que participan de este acuerdo, así como la visión de otras naciones de la región y  debatirá  las distintas formas en que el TPP puede incidir en las estrategias regionales de integración y de inserción internacional.

Este evento contará con la participación de representantes gubernamentales, responsables de los temas de comercio internacional de los Estados Miembros del SELA, representantes de organismos regionales e internacionales, representantes del sector académico y expertos en la materia.

Secretaría Permanente

Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe

 

sequía

El desierto avanza gracias a la sequía. Crédito: PNUMA

El planeta pierde 33 mil hectáreas de tierra fértil por día

Por Baher Kamal English version

ROMA, 18 ago 2016 (IPS) – El mundo pierde 12 millones de hectáreas de tierra fértil por año, lo que equivale a 33.000 hectáreas diarias, de 30 a 35 veces más que la proporción histórica.

Estudios científicos calculan que la superficie terrestre en condiciones de sequía pasó de 10 a 15 por ciento a principios de 1970 a más de 30 por ciento a principios de 2000, y que esas cifras seguirán aumentando.

Aunque las sequías ocurren en todas partes, África parece ser el continente más perjudicado. De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD, en inglés), dos tercios de las tierras africanas son desierto o tierras áridas.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/08/el-planeta-pierde-33-mil-hectareas-de-tierra-fertil-por-dia

 

PLAN_B

obstrucción

 

Por Dulce María Tosta

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ha convocado a la ciudadanía para que el 1° de septiembre se movilice hacia el Consejo Nacional Electoral (CNE), a objeto de solicitarle que fije la fecha en que se recolectarán las firmas para solicitar la convocatoria de un referendo revocatorio que ponga cese al mandato del actual Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros. A dicha actividad se le dio el nombre de «Toma de Caracas».

En puridad de derecho, tal evento es innecesario, por cuanto el artículo 51(1) de la Constitución establece el derecho de petición, cuyo ejercicio no amerita autorización o permiso por parte de autoridad administrativa alguna. La fecha en que se ha de realizar la solicitud la fija el peticionario en ejercicio de su derecho constitucional y resulta absurdo, antijurídico e inconstitucional que sea el receptor quien la determine.

Pero aun cuando fuera admisible que la Resolución N° 070906-2770 del CNE(2) sea de aplicación preferente a la normativa constitucional, es menester hacer ciertas consideraciones de orden político para darle al evento su justa dimensión.

Para empezar, llama poderosamente la atención que la convocatoria se haya realizado con 23 días de antelación, cuando lo que está en discusión son los lapsos y los retardos intencionados fijados por el CNE; un País moribundo, como lo llamara la prestigiosa revista TIME, no admite calma ni tardanzas o como dijera alguien «el hambre es ya».

Pero, lo que es más grave, esta Toma de Caracas puede convertirse en un evento catastrófico desde el punto de vista político y producir efectos totalmente contrarios a los señalados en la convocatoria, pues solo un necio dejaría de prever que el régimen hará uso de todo tipo de argucias y violencias para hacerlo fracasar y, sin pretender competir con Reinaldo Dos Santos o con Adriana Azzi, vislumbramos:

– Descarada violación del artículo 50(3) constitucional, mediante la instalación de alcabalas móviles y la activación de inmóviles que retengan los vehículos cargados de tomistas, así como la obstrucción de vías mediante vehículos accidentados en puentes y túneles a objeto de crear caos vehicular;

– Cierre estratégico de gran cantidad de estaciones del Metro, con fines obvios;

– Instalación de mercados populares, convenientemente distribuidos y suficientemente dotados para desviar la atención de las masas famélicas;

– Detención de  tomistas «para averiguaciones», en franca contradicción con la garantía de libertad personal establecida en el numeral 1 del artículo 44(4) de la Constitución;

– Tratamiento de desorden público por parte de los organismos de seguridad, colectivos y milicia: gas, perdigones y peinilla;

– Presencia amenazante de colectivos armados en diferentes puntos de la ciudad de Caracas y de otras donde traten de congregarse los viajeros;

– Uso de los medios de comunicación del Estado para esparcir rumores que desincentiven la asistencia al evento;

– Masiva presencia militar en sitios estratégicos para infundir temor y generar desazón.

Ante la masiva violación de los derechos constitucionales y el cada día más evidente sometimiento del CNE a los intereses del régimen y del PSUV, ¿Qué harán los convocantes? Si nos atenemos a la historia reciente, debemos suponer que nada harán, que no sea deshacerse en excusas y explicaciones insulsas, mostrando uno que otro acto de heroicidad cuidadosamente planificado. El día 2, amaneceremos con un régimen victorioso y con una población cada día más convencida de que poco o nada puede hacer para escapar de esta tragedia, de que cada día es más difícil flotar en el mar de la felicidad que construyó Chávez a la usanza cubana.

Es previsible que la convocatoria a tomar Caracas termine en una fenomenal derrota política para la gente, a menos que se establezca y proponga desde ya un «Plan B», que consista en la preparación  de un paro nacional y la advertencia al régimen de que si continúa violando la Constitución e impide la celebración de la toma a la que tenemos derecho (Art. 53)(5), a las 6 de la tarde de ese mismo día primero, el País entero se detendrá como un solo hombre, dando cumplimiento al artículo 333(6) de la Constitución, que impone a todos el deber de colaborar para el restablecimiento de su efectiva vigencia.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://dulcemariatosta.com

El ahogo ideológico

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 17/08/16)

 

pragmatismo

www.eluniversal.com/noticias/opinion/ahogo-ideologico_431831 

El pánico de los funcionarios

 

sumisión

Por Alberto Medina Méndez

Con diferente intensidad y una exagerada frecuencia este fenómeno se replica en demasiados lugares. El entorno del poderoso siempre le teme. Un extraño vínculo une al jefe con sus circunstanciales colaboradores en una perversa forma de relacionarse que invariablemente perjudica a todos.

Sin que resulte necesario justificar a nadie, cierto grupo de funcionarios detenta una evidente dependencia económica al ocupar un puesto en el gobierno y eso explica, en buena medida, su sumisión casi reverencial, que lo empuja a aceptar mansamente una larga lista de humillaciones.

Es probable que ese personaje no haya sido exitoso en su vida profesional, por eso su sustento familiar está atado ahora directamente a este ocasional trabajo. Su lugar en el Estado es hoy su medio de vida, su forma de sobrevivir y su salida laboral. El piensa que provocar a su líder es una mala idea porque puede generar la abrupta finalización de su vínculo con catastróficas consecuencias para él y su círculo afectivo más íntimo.

Pero no todos los que se comportan de este modo se enrolan en esta controvertida categoría tan injustificable como comprensible. Claudicar en las convicciones jamás es una virtud, pero se puede entender que ciertas circunstancias generan gran debilidad y producen dudas permanentes que impiden, muchas veces, tomar una oportuna y atinada decisión.

Existen también otras situaciones menos sensatas e igualmente habituales. La política suele convocar, de tanto en tanto, a profesionales, especialistas, técnicos, gente que tiene experiencia en ciertas áreas que puede aportar su visión a la gestión. En esos casos resulta más difícil entender esa transformación que paulatinamente culmina con tanta docilidad.

Ese conjunto de personas, que aceptan integrarse a un equipo de trabajo, lo hace por vocación, intentando contribuir, a su manera, con el futuro. El entusiasmo suele ser enorme cuando todo inicia y muchos creen que desde ese lugar que han alcanzado, podrán finalmente cambiar la realidad.

A poco de andar, los que vienen de afuera de la política y no disponen de una trayectoria en estas lides, inician un camino de desilusión que, por etapas, transita un derrotero del que difícilmente se pueda volver.

La burocracia omnipresente, las infernales regulaciones, los malos hábitos tan arraigados en el Estado, la asfixiante postura de los sindicatos, la dinámica de la vieja partidocracia y la intromisión interminable de la política, hacen que la máquina de impedir muestre todo su esplendor.

Todo sucede con gran vertiginosidad pasando del fervor original al repentino desengaño. Mientras tanto, con la misma celeridad aparecen los inconvenientes que modifican todo lo planificado. Cuando ocurren esos incidentes se inician los roces entre el conductor político y sus auxiliares. Las rispideces se convierten en reclamo y nunca nada vuelve a ser igual.

Es tal vez allí donde habría espacio para tomar determinaciones relevantes, sin embargo la historia da cuenta de abundantes anécdotas, que muestran como ese excelente colaborador se convierte en un obediente soldado de causas ajenas y se desdibuja inexplicablemente a enorme velocidad.

En la descripción de esa triste y patética secuencia, se evidencia que las causas son siempre múltiples. En ese contexto no parece muy saludable generalizar. Al hacerlo es inevitable caer en ciertas crueles injusticias, pero habrá que decir que algunos de estos funcionarios “aman” el poder.

Su fidelidad no se explica desde su dependencia económica. Muchos de ellos descuidan sus negocios y su actividad profesional para dedicarse a este nuevo ámbito totalmente desconocido. Ellos no necesitan esos sueldos, pero adoran las “alfombras rojas” y el glamour que rodea al poder.

No lo reconocerán a viva voz, pero ellos también sueñan con nuevas oportunidades que lo acerquen a posiciones más trascendentes. Ellos saben que el caudillo puede ungirlos y por eso prefieren recorrer el sombrío sendero de las adulaciones y soportan lo inaceptable, esperando esa bendición tan anhelada, que muy pocas veces llega.

En definitiva, estas personas, aún sin la necesidad de los otros, de esos que si dependen de su salario estatal, terminan comportándose de un modo idéntico y aceptando los reiterados desplantes del poderoso.

Lamentablemente todo gira y este proceso deriva hacia conductas inapropiadas. Los funcionarios empiezan a tener miedo a las reacciones del líder político, a sus modos enérgicos y a sus reacciones intempestivas.

Justo es reconocer que hay excepciones a esta regla general. Son muchas menos que las deseables pero allí están. Algunos funcionarios conservan en alto su autoestima y se hacen respetar, evitando esas posturas inadecuadas de sus superiores directos. Claro que los lideres, si son astutos, lo comprenden rápidamente y saben hasta donde llegar en cada caso.

Estos comportamientos tan habituales serían irrelevantes si no fuera porque impactan directamente sobre el funcionamiento de la política, lo que deriva en determinaciones equivocadas y por lo tanto es la gente, la sociedad, la que termina sufriendo las consecuencias de esos desaciertos.

Cuando un funcionario omite criticar al dirigente, acepta que seleccione opciones inconsistentes, no le advierte sobre los posibles desenlaces de una medida, comete un error imperdonable. Eso se torna aún más grave cuando esa negligencia es producto del miedo a un desquite brutal y viene de la mano del temor a una represalia automática.

No se puede esperar que estas cuestiones se resuelvan gracias a la eventual bondad del jefe. El es una persona y como cualquier otra avanza hasta que encuentra límites concretos. Ponerle coto a esta dinámica depende mucho más de los funcionarios que del mandamás.

Es imperioso interrumpir esta mala costumbre. No se beneficia el líder, cuando se priva de escuchar opiniones sinceras que pueden ayudarlo a enfocar mejor sus acciones. Tampoco sale fortalecido el subordinado, porque su actitud es indigna y lo deteriora. Pero es la sociedad la más perjudicada porque paga los platos rotos de todos estos dislates. Es vital tomar las riendas, recuperar el amor propio, para que el pánico de los funcionarios, no siga siendo moneda corriente.

albertomedinamendez@gmail.com

 

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El aumento del desempleo juvenil es un desafío mundial que hay que atender con los 600 millones de jóvenes previstos para ingresar en el mercado laboral en 2026. Crédito: IPS.

Asociaciones laborales para crear oportunidades de empleo juvenil

Por Sofía García García English version

Sofía García García es la representante de Aldeas Infantiles SOS en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.

NUEVA YORK, 15 ago 2016 (IPS) – Es difícil olvidar lo difícil que fue conseguir el primer empleo, la búsqueda, la frustración del rechazo, el nerviosismo de la entrevista o el primer día de trabajo. Y con el alarmante desempleo que aqueja a muchos países, el ingreso al mercado laboral es cada vez más difícil para los jóvenes.

No es de sorprender que la falta de capacidades y de formación sean los factores principales detrás de la falta de trabajo y del empleo irregular. Los jóvenes que abandonan sus estudios y que solo tienen un certificado de enseñanza secundaria constituyen los 73 millones de jóvenes menores de 25 años que están desempleados.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/08/asociaciones-laborales-para-crear-oportunidades-de-empleo-juvenil

Hacia una sociedad civil deliberativa y actuante

SOCIEDAD CIVIL

Teódulo López Meléndez

Asistimos a una percepción generalizada de la sociedad civil de la irrelevancia de las opciones electorales. La única explicación posible es la similitud de las ofertas políticas, pues, a pesar de la polarización y de las más que obvias diferencias, hay comportamientos muy similares que conllevan a pensar en ejecutorias igualmente viciadas. Quizás, en el fondo, la sociedad civil intuye el principio de la legitimidad aplicado a la alternativa que presume “no hay más nadie, deberán votar por nosotros” y se interroga, a la manera weberiana, sobre la justificación  del derecho a ejercer el poder.

Eso que llamamos sociedad civil siempre ha existido como concepto. Ya Aristóteles definía como tal a la comunidad donde vive el ser humano. Con Hegel el concepto fue a dar a lo no estatal e, incluso, antiestatal. Hoy hablamos de ella como no religiosa o militar, poniendo el énfasis en su capacidad para asumir propósitos o de promover causas. En otras palabras, la legitimidad de la sociedad civil proviene de su capacidad de representar preocupaciones e intereses que los ciudadanos manifiestan en el espacio público. Es obvio pensar que tales preocupaciones e intereses han sido debatidos en lo que comúnmente se llama “el diálogo civil”, puesto que nadie puede precisar esos dos términos si no ha habido un debate democrático.

La democracia se hace de ciudadanos y no de electores, hemos precisado en numerosas ocasiones. Sin una sociedad civil viva la legitimidad del poder se corroe y se pierden valiosas iniciativas que contribuirían a la mejora de las políticas públicas. En el campo meramente político es obvio que su ausencia reproduce todos los vicios de la democracia representativa, pero también del autoritarismo. Es por ello absolutamente necesario el “diálogo civil” para que el concepto de “sociedad civil” no se degenere a la emersión de organizaciones que pueden argumentar representación sin consulta.

Por supuesto que en el derecho privado existe el concepto de sociedad civil como la alianza de dos o más personas con fines legítimos. Lo estamos mirando desde el punto de vista de la ciencia política, lo que implica el concepto de ciudadanos  que actúan colectivamente para enfrentar consideraciones y tomar decisiones en el ámbito público. Sin sociedad civil cumpliendo los principios conceptuales señalados no puede haber democracia. Esa conjunción de movimientos sociales no solamente ejerce una función contralora, sino que deben ser la fuente elemental en la propuesta, o defensa, de nuevos derechos y valores. Para generarla debe haber voluntad de generarla, perogrullada aparente, pero que forma parte de una sociedad activa, dado que la reticencia, el desdén o la demora en organizarse para la expresión de ideas o propósitos, conduce a la pérdida de toda oportunidad para el logro concreto, de manera especial si se está bajo un régimen autoritario. No en vano  Jürgen Habermas le agrega  la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema. Esto es, el concepto de sociedad civil ha ido adquiriendo complejidad teórica que lleva a implicar la derogación del concepto de política como delegación. En un mundo donde las entidades intermedias tradicionales (partidos, sindicatos, gremios) han ostensiblemente perdido fuerza la acción de la sociedad civil emerge como un nuevo desiderátum contemporáneo.

Sin duda que “Sociedad civil y teoría política”,  de Jean Cohen y Andrew Arato, es una obligatoria referencia teórica, una que necesariamente parte de la lucha contra el autoritarismo, es decir, el concepto enmarcado dentro de la situación política actual. Aún más, en el supuesto de su abolición, sobre el retorno a una democracia representativa o un salto calificado a lo que nosotros hemos denominado una democracia del siglo XXI. De allí la importancia de este planteamiento teórico que comentamos, pues de la creación de una nueva realidad histórica
creemos se trata.

Entre otras cosas Cohen y Arato refutan a Hegel señalando que la economía no es parte constituyente de la sociedad civil e insisten en la autonomización de las esferas del Estado y la sociedad civil. Algo muy parecido a lo dicho por Gramsci que comprende a la sociedad civil, al Estado y al mercado como esferas autónomas con añadidos de Tocqueville, lo que denominan “un modelo centrado en la sociedad”. Resumiendo, las asociaciones voluntarias y de esfera pública son las instituciones fundamentales de la sociedad civil lo que le confiere el papel fundamental en la lucha por la democracia y por su calidad, creyendo nosotros que esto último pasa por un control permanente y deliberativo que la libere de las taras de la representatividad, agregando que la sociedad civil encarna la posibilidad de toda la ética moderna.

En este modelo conceptual la sociedad civil es, entonces, una esfera de interacción social entre la economía y el Estado, incluidas las esferas intima, de asociaciones, de movimientos sociales y las formas de comunicación, lo que significa, señalamos, la obligación de cuerpos sociales precarios como el venezolano de ir hacia una gran resolución que emane desde sus propias bases.

Un conservador como Larry Diamond (Developing Democracy: Toward Consolidation) sostiene que está bien la separación de sociedad civil de economía y Estado, pero ve tal complejidad en la definición de lo que para él es “…espacio de la vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, (altamente) independiente, autónoma del Estado y limitada por el orden legal o juego de reglas compartidas…” merece un análisis separado en sus esferas “económicas, culturales, informativas y educativas, de interés, de desarrollo, de orientación específica y cívicas”, no sin introducir la observación precisa de exclusión de los partidos considerándolos una “sociedad política” aparte con la cual, obviamente la civil puede influir, determinar o interactuar. Su aporte a la democracia, limitar el poder estatal, adiestrar a los ciudadanos para la democracia, ser el espacio para el desarrollo de los atributos de la ética, representar y organizar los que están fuera de esa “sociedad política” llamada partidos, generar y formar nuevos líderes para la vida pública

Una sociedad que no dialoga, que no genera líderes y que no procura cubrir la abstinencia de los entes llamados al aporte mayor (universidades, dixit) no entra en el concepto de sociedad civil. Será una simple sociedad anómica en peligro de disolución. Digámoslo así: toda discusión sobre sociedad civil en el plano de las ciencias políticas lo es sobre la teoría democrática.

En el caso de regímenes dictatoriales la sociedad civil es una de las alternativas posibles a su superación. Las otras dos son o la intervención militar o la disolución por sí mismo por un proceso degenerativo indetenible. Hay que tener un proyecto discutido y generado en la sociedad civil. Sin él estará cual brizna de paja en el viento, de espaldas a sí misma, convertida en lo que muchos teóricos llaman ya una “sociedad acivil”.

 

Espacio público como escenario argumentativo

Otro ángulo interesante a considerar es el de “espacio público” desde su dimensión social, cultural y política, dado que es allí donde la gente se encuentra, o al menos se topa, estableciendo la posibilidad de una acción común.

Es obvio que el término haya pasado a las ciencias sociales dada su inmensa posibilidad para el “diálogo civil” en una identificación simbólica. Así, podemos encontrar en Kant una de las primeras referencias, pero fue  Jürgen Habermas (L’espace public: archéologie de la publicité comme dimensión constitutive de la société bourgeoise)  quien lo colocó en la dimensión de estos tiempos como un sitio donde proceder a la transformación de la vida pública.

“Espacio público” es para Habermas uno usurpable a la autoridad y donde metafóricamente se ejerce la crítica contra el poder del Estado. El debate conlleva a una diferenciación entre “espacio público” y “opinión pública”, concepto este último afectado por las manipulaciones, lo que lo lleva también al campo de la teoría de la comunicación.

Es perfectamente abordable, además, desde situaciones obvias de nuestro tiempo, como la apatía hacia la política, el desencanto, las ofertas incumplidas, el encierro en la vida privada como evasión o el ejercicio de una catarsis frente a lo que la desesperación considera inmodificable.

De allí el espacio público (ya no entrecomillado) es retomado como uno que se ve, que está allí, que es común y bien puede ser tomado como uno ideal para el ejercicio de la ciudadanía. Desde el espacio público donde se delibera puede ocasionarse un sinfín de procesos políticos, pero también culturales y hasta económicos. El entremezclar espacio y público y ciudadanía conlleva una superación de la fragmentación, dado que en él no hay diferenciaciones irritantes de exclusión, por el contrario, se amplía la participación social, nace una pluralidad del uso de lo común y una mayor capacidad de ver que acentúa el control ciudadano sobre el poder.

Si tomamos de Habernas “por espacio público entendemos un ámbito de nuestra vida social, en el que se puede construir algo así como opinión pública” vemos en toda su dimensión el espacio público como el lugar de salida de la opinión pública, lo que lleva a una consideración que ya hemos expresado en este texto, el espacio público no como espacio político (recordemos la diferenciación con los partidos como sociedad política, a manera de ejemplo, sino como uno ciudadano, civil, como uno de la vida y no de un determinado sistema.  Hannah Arendt en “La condición humana” había señalado que la modernidad había extinguido las diferenciaciones tradicionales de las esferas pública y privada para subsumirlas en la esfera de lo social.

Se suele distinguir en el terreno de la filosofía política entre concepciones conservadoras, emancipadoras y sistémicas de espacio público. La primera se da ante un modelo autoritario donde el monopolio del Estado es tal que crea por exclusión a la sociedad civil como ente diferenciado. La segunda es tomada como una de racionalización del poder administrativo o o de generación del poder comunicativo. La tercera como un filtro del sistema político y la formación de temáticas. Entre todas hay aspectos comunes, aunque las más recientes tesis apuntan a hablar del espacio público informal, es decir, aquel donde se produce un entendimiento intersubjetivo que integra y es la verdadera causa de una opinión y de una voluntad verdaderamente democráticas, hasta tal punto de legitimar o deslegitimar el sistema político. Otros van más allá hasta considerarlo como el instrumento de la conexión de la política con la vida, siempre mirándolo como lo que debe ser: un escenario argumentativo. Se entra así en otro campo, el de la existencia de una soberanía popular que forma opinión y voluntad estructuralmente movilizadas, es decir, lo contrario al populismo que es antidemocrático por esencia. Se trata de orientar los temas hacia algo con sentido, lo que permite señalar el mal uso de algunos medios electrónicos como una dispersión. Se trata de lograr con el “diálogo civil” en el espacio público” que las cosas sean de otra manera, lo que conlleva a una sociedad civil deliberativa y actuante.

 

 

 

micrófono

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De líquido a liquido hay un tilde nomás

 

 

basura conceptual

Aldo Mazzucchelli

Pequeñas acumulaciones de basura conceptual (detritus de ideologías en descomposición hace décadas) se lanzan al ruedo imaginario oriental cada mañana. La afirmación anterior no es, ni puede ser, apocalíptica, revolucionaria ni conservadora, porque el tiempo ha sido dado de baja hace rato, y solo se puede ser cualquiera de esas cosas en el tiempo.

Basta mirar internet, abrir el diario o prender la radio (o, en un caso de extremo desinterés por uno mismo, prender la tele) para que nos llegue el brulote del día, bajo la forma semiamenazante del aliento de uno de nuestros ministros o de nuestra ex primera dama campesina, o alguno de los miles de incesantes comentaristas deportivos. ¿Qué efecto tiene eso sobre la vida común, y sobre nuestra perspectiva de futuro? Aparentemente, casi ninguna. Automáticamente uno responde con alguna de las viejas armaduras que ha aprendido a recomendarse al efecto. Por ejemplo, se dice “qué increíble que la Ministra afirme que hay que hacer asistencialismo y no pedir nada a cambio”, y se hace otra tostada; o “qué disparate que el Ministerio del Interior reconozca que no se puede hacer nada con el vandalismo en el Estadio”, y se toma un segundo café; o “qué asombroso que se plantee reformar la Constitución para sacarle independencia al Poder Judicial porque éste no legitima algunas cosas que quiere hacer aprobar el gobierno”, al tiempo que agarra las llaves para salir de casa. Cosas así, de todos los días. Y así se integra al paisaje cada uno de estos aportes a una curiosa forma de estar en sociedad en la que los que mandan hacen sin dar pistas ni abrir motivos a la consideración de los demás. Estos aportes pasan y se van, aparentemente sin dejar rastro. Los periodistas anotan, pero ya casi no preguntan nada. Preguntarle al gobierno puede no caer bien, y además a nadie le interesa la respuesta.

Las expresiones como “qué increíble” y otras similares no pasan de interjecciones, expletivos, válvulas de seguridad hermenéuticas para dejar salir el exceso de presión neuronal. Pero, aunque no tengan contenido, cumplen con la tarea de ir permitiendo que lo no habitual (es decir, lo “increíble” y aledaños) se instale y se vuelva, no solo creíble, sino la norma y la forma de las cosas cotidianas. Todo esto no podría haberse logrado tan fácil si no hubiésemos optado colectivamente, en un proceso que llevó décadas y que está ya bien maduro, por aceptar que el mundo es algo muy complicado como para que los ciudadanos lo entendamos, y que los demás son seres increíblemente complejos y diferentes a nosotros (como de otra especie: cada uno es una especie en sí mismo, y una minoría en sí mismo, con derechos completos en tanto tales). Es decir: exageramos el factor de la complejidad colectiva y el factor de misterio individual, de modo que ambos se vuelvan conceptualmente intratables. La sociedad y los demás han pasado a ser cajas cerradas en las que solo se puede “intervenir” rompiendo, evitando, penetrando, cerrando, abriendo, etc. Es decir, a los que hay que tratar cabal y completamente como objetos, no como congéneres con los que hay mucho en común. Todo esto se vende como respeto a la diversidad, pero juro que es otra cosa.

La nueva oralidad que nos organiza viene al pelo para abandonar la información y el ahonde en cualquier asunto colectivo, y estimular el atonismo general —el que viene además matizado de celebraciones. La gran metáfora moderna objetivante, que hubo traducido el mundo a máquina primero, a red inmaterial, inmanejable e inabarcable enseguida, aconsejó hace más de 100 años aceptarse engranaje; ahora asegura que es mejor aceptarse, no individuo, sino nodo. Sepa que usted no sabe, pero contribuye en la red a algos generalizados y en general muy poco interesantes. Es por su bien. Y encima, si algo no le gusta y amaga que no acepta, usted es además un intolerante, porque ¿qué derecho tiene su opinión frente a otra opinión? Mejor ni la diga. Es deliciosa la inanidad de la noción de tolerancia, uno de los malentendidos más útiles del utilitarismo líquido. La marea va para allá. Flote, y comunique su intransferible experiencia en Facebook. Claro, como es intransferible, no se preocupe si su experiencia, tan única, suena igual que la de todos los demás. Nosotros estamos convencidos de su honestidad, y de la intensa fruición con la que ha vivido la experiencia de, digamos, las nuevas 150 fotos de su tercer bebé, que comparte con todos nosotros, que —de alguna manera— nos veremos seguramente reflejados en la emoción inédita de esa nueva vida que se agrega, intransferible, única, irreproducible.

***

Sin leer ni escribir el mundo para fijarlo, observarlo y criticarlo, sino solamente operando en/con él; sin discutir, sin poder agarrar ninguno de los asuntos (los que pasan al vuelo en el habla), los gobiernos hacen lo que se les canta en el forro de las pelotas, valga la rioplatense expresión. Cuando había tiempo (pasado y futuro, sobre todo), la gente se plantaba cuando algo cruzaba su trayectoria imaginaria, y le hacía frente. Ahora no hay futuro, por tanto nada nos hace frente, sino que va al lado nuestro, intocable, como dos trenes en vías paralelas, perfectas e incomunicadas (salvo en el centro de control de la red ferroviaria, al que ninguno de nosotros tiene acceso).

No voy a cometer el error de mal gusto de citar al pesadísimo dramaturgo, que siempre se cita en estos casos por aquello de “vinieron por mi vecino y no hice nada”, etc. Él, igual que todos los de su calaña, está bien muerto y enterrado. Él, y todos aquellos que creían en un presente que se podía entender solamente como punto de transición situado entre un pasado articulado en interpretaciones, y un futuro abierto a casi infinitas posibilidades. Descartada cualquier posibilidad de instalarse en aquella simplista línea, sinuosa pero con dirección al fin, que unía hegelianamente pasado, presente y futuro, nos instalamos en lo que Hans U. Gumbrecht ha llamado broad present – “presente ancho”, “presente amplio” (o, en otra traducción, “presente lento”).

El presente ancho no conoce dirección (sentido), sino un estancamiento de infinitos presentes paralelos. En lugar de mirar para atrás o para adelante, miramos hacia los costados. Digamos, por ejemplo, que la educación no funciona, no solamente porque la sociedad no logra determinar qué valdría la pena enseñar a un “todos” cada vez más imposible (y esto es muy cierto, y de esto no tienen la culpa los maestros) sino también porque las corporaciones de la educación hace décadas que no tienen el menor interés genuino en nada que no sea aumentar poder y prebendas. En los tiempos en que había tiempo e historia, esto se podía considerar un escándalo. Ahora los políticos siguen, retóricamente, considerándolo un escándalo. Pero no hacen nada al respecto. Esto se explica cuando vemos cómo opera este problema —igual que los brulotes matinales— cuando se lo considera a la luz del presente lento. Consideraciones filosófico pedagógicas, se puede hacer todas las que se quiera, porque no van a cambiar nada. Pero ¿cómo se hace para no hablar del elefante en el bazar, del acuerdo implícito entre corporaciones y gobernantes, pues? Es relativamente sencillo. Se da por sentado que no se puede considerar ni antecedentes ni consecuentes, sino meramente aceptar lo que sea que haya como una situación de hecho. Ayuda bastante que cualquiera que quiera introducir una racionalidad temporal, “historizar” como se decía en tiempos o del viejo Jorge Guillermo Federico, o del igualmente viejo Michel, sea instantáneamente obliterado por una marea de líquida ignorancia y desprecio (en general son lo mismo). “No me vengas con historias” es de las expresiones más sintéticamente perfectas para expresar la ausencia de pathos histórico y de responsabilidad genética del tiempo en el que flotamos. No hay posibilidad de quejarse tampoco, claro. Simplemente las cosas han venido configurándose así, y solo un loco puede pensar que va a transformar un estado de cosas deslocalizado, impersonal, y global. No hay donde pegar.

El “presente lento” genera la ilusión de que todas las líneas paralelas que coexisten lo hacen en una aparente desconexión. Esto, que a veces se confunde con una sabia grandeza (pero no lo es, ni de lejos), hace que uno tenga que pensar que todo vale igual, y que decir o pensar lo contrario es ser intolerante. El estado de cosas, automontado al tiempo que nos monta a todos, es maravilloso: o acepto lo que sea que me digan los que se subieron a los puestos de control, porque no aceptarlo es ser una especie de ludita de la transmodernidad, un raro que no acepta que la ex Primera Chacarera te baile, si se le antoja, un malambo de absurdos en la cabeza, al tiempo que sigue opinando de todo con la misma sabiduría que tendría cualquier persona profundamente no educada, pero sin experiencia, para hablar de lo que ignora. Entre tanto las medidas se toman igual, las disposiciones de los poderes y organismos de control se van ignorando a las risas, citando a un abogado cualquiera que se contrata para que diga lo que se precisa que diga. El reflexivo “se van tomando” es clave. Es un gran síntoma que la mejor representación de algo esencial a este tiempo sea ese impersonal. Al estar todos en el líquido, siendo el líquido, no hay parte de afuera ni ilusión de parte de afuera del líquido desde el que dirigirlo. Nadie puede levantarse de sus propios pelos. Desde el Renacimiento aceleramos nuestra capacidad de construir máquinas, y nos entregamos a las ilusiones del control. Hace un tiempo nos hemos metido dentro de las máquinas mismas (o vamos metiendo las máquinas, cada vez más perfectamente pequeñas, dentro de nuestros cuerpos). Vamos encontrando un lugar sin afuera, sin oposición, sin negatividad.

Lo que queda fuera de este occidente que se invagina para morir son los hechos no integrables: miles de millones de chinos o de hindúes desmienten la inexistencia de obreros fabriles superexplotados; es danzarín y ligero el fluir, pero se apoya en cuerpos y almas ajenas. Los artistas, los escritores, los excéntricos de toda clase, no adaptados a producir para el mercado, son vistos como formas vestigiales de una cultura de autonomía y sujeto, con un pathos trágico o melancólico que ya no se lleva. En cambio, los nuevos niños del fluir son como peces asustados. Viven en cardumen, cumplen sus tareas, piensan más o menos todos lo mismo, en el sentido de que sus pensamientos ya no son individuales sino manifestaciones en el nodo de un alma colectiva. Tienen miedo de lo mismo, y sienten que su vida está llena con los mismos entretenimientos masivos de los demás, con la misma protectora comodidad. Si alguien les dice lo que no quieren escuchar, acusan y condenan, o exigen que su derecho a ignorar sea protegido a toda costa. El pensar, el registrar por escrito, o el entregarse a un trabajo físico de otro tipo, no virtual, son todas viejas formas de resistencia, que obstruyen el fluir de la liquidación.

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“Nadie puede negar el terrible parecido entre quienes huyen de la violencia armada y quienes escapan de la desertificación, la escasez de agua, las inundaciones y los huracanes”: Konrad Osterwalder, de la Universidad de las Naciones Unidas. Crédito: UNCCD

El desierto se traga al territorio africano

 

Por Baher Kamal English version

ROMA, 11 ago 2016 (IPS) – Las dos terceras partes del continente africano ya son desierto o están secas. Ese vasto territorio, el segundo mayor del mundo después de Asia, es “vital” para la agricultura y para la producción de alimentos, pero casi tres cuartas partes de su superficie experimentan diversos grados de degradación.

El impactante diagnóstico de un continente con más de 30 millones de kilómetros cuadrados, donde viven 1.200 millones de personas dispersas en 54 países, pertenece al mayor foro dedicado a este problema, la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD).

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/08/el-desierto-se-traga-al-territorio-africano

La transgresión de la oscuridad

 

No es Olimpia

Artículo de Teódulo López Meléndez en el diario El Universal (Miércoles 10/08/16)

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www.eluniversal.com/noticias/opinion/olimpia_430801

Infraestructura

Parte del puerto de  Valparaíso, el principal de Chile, a 140 kilómetros al norte de Santiago, por el que en 2015, por ejemplo, salió 1,28 millones de toneladas de fruta, 51 por ciento de toda la exportada por el país. Crédito: Marianela Jarroud/IPS

Una infraestructura al borde del colapso desafía a América Latina

Por Orlando Milesi

SANTIAGO, 8 ago 2016 (IPS) – La infraestructura vial y logística en América Latina y el Caribe está al borde del colapso, amenaza las exportaciones de recursos naturales y encarece las importaciones, lo que coloca a la región ante un combinado desafío de inversión, inteligencia y capacidad de liderazgo, coinciden expertos.

“Los temas de la infraestructura para los recursos naturales han estado muy escondidos dentro de la agenda política”, dijo Gabriel Pérez, de la división de Recursos Naturales e Infraestructura de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal).

A su juicio,  “mucha infraestructura  minera y granelera y en general de recursos extractivos posee un patrón similar desde los tiempos de la colonia, cuando se requería extraer esos recursos naturales y exportarlos rápidamente y no era necesario agregarles valor”.

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/08/una-infraestructura-al-borde-del-colapso-desafia-a-america-latina

Cuba y las respuestas ante el shock venezolano

Por Pável Vidal

Este es un artículo de opinión de Pável Vidal, economista cubano y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, en Colombia.

Cuba

El turismo destaca como el sector más dinámico de la economía cubana. Crédito: Jorge Luis Baños /IPS

CALI, Colombia, 8 ago 2016 (IPS) – Finalmente se confirmaron las predicciones. En la sesión de la Asamblea Nacional, en el  mes de julio, el gobierno cubano anunciaba que este año 2016 ocurriría una contracción de los suministros de combustible pactados con Venezuela.

El impacto que enfrentará la economía cubana a partir de 2016 será agudo, dilatado y, en cualquier escenario, parece que llevaría al país a una recesión.

La magnitud y duración en el tiempo dependerá de cómo siga evolucionando la situación económica y política en Venezuela y de la capacidad de ese país de sostener, al menos parcialmente, los acuerdos con Cuba. Pero también dependerá de la respuesta de política económica que diseñen las autoridades cubanas para amortiguar el shock y salir de la eventual recesión.

Las reformas estructurales del gobierno de Raúl Castro han sido lentas y todavía no ofrecen los resultados esperados, pero en lo que respecta al ajuste de gastos y al control de los equilibrios macroeconómicos y financieros, las decisiones han sido más drásticas y los resultados son visibles.

En principio, el impacto no será de la misma magnitud que el experimentado a partir de 1991. Por el momento, el país no se dirige a un nuevo Período Especial, crisis iniciada a principios de la pasada década del noventa, cuando el producto interno bruto (PIB) cayó 35 por ciento.

La economía cubana, ciertamente, está más diversificada; pero, así y todo, las zonas de vulnerabilidad son amplias, tanto a escala macroeconómica como para las familias más dependientes de los ya deprimidos salarios estatales y pensiones.

El shock de la balanza de pagos

Dado que el país dejará de recibir una proporción de su petróleo con los precios y condiciones financieras favorables pactadas con Venezuela, se  intentará, en primera instancia, reducir el consumo de combustible.

El exministro de Economía Marino Murillo explicaba, en la sesión de la Asamblea Nacional de julio,  que tal recorte a las empresas e instituciones estatales sería en promedio de 28 por ciento.

Los sectores que garantizan exportaciones (por ejemplo, el turismo y el níquel) y otras actividades clave tendrían garantizada la totalidad de la cuota de energía planificada, pero otros sectores recibirán recortes de hasta 50 por ciento.

El objetivo del gobierno es no afectar el sector residencial y evitar a toda costa los apagones a la población. Murillo también explicaba que es prioridad sostener el abastecimiento en los mercados de consumos y los servicios vitales a la población.

Sin embargo, es muy poco probable que el país pueda sostener de manera indefinida este recorte, por lo que en algún momento deberá salir al mercado internacional a comprar petróleo a precios más altos y en condiciones financieras más exigentes.

La reducción de los despachos de petróleo desde Venezuela obligará, probablemente, a seguir comprimiendo las operaciones de la refinería de Cienfuegos. Esta es una actividad que le venía reportando al país importantes ingresos por exportaciones.

Las exportaciones cubanas también se afectarán por la reducción de ingresos desde los servicios médicos cubanos en Venezuela, dado que existe un mecanismo de indexación con los envíos de petróleo.

Las exportaciones cubanas se han visto perjudicadas, además, por los menores precios del níquel, el azúcar y las afectaciones climáticas sobre la agricultura cañera. Sumando todos los factores anteriores se podría esperar una contracción de las exportaciones en 2016 de alrededor del 23 por ciento, medidas a precios corrientes.

Se esperaría una disminución de las exportaciones corrientes mayor que de las importaciones corrientes, en parte porque los términos de intercambio se deterioran con la reducción de los vínculos con Venezuela.

Todo lo anterior describe un complicado shock sobre la balanza de pagos cubana.

En los últimos años, el balance de bienes y servicios en la balanza de pagos cubana ha sido positivo; en 2012 llegó a representar 5,2 por ciento del PIB.

 

El economista y profesor universitario Pável Vidal. Crédito: Pontificia Universidad Javeriana de Cali

 

Este excedente le ha permitido al país pagar sus compromisos de deuda externa y las obligaciones con los inversionistas extranjeros. Pero, obviamente, un cambio de signo en este balance pondrá en riesgo los pagos a los acreedores e inversores extranjeros.

Existe alguna probabilidad de que ocurra una situación de “corralito financiero” e impagos, similar a la acontecida en 2008 y 2009. Todo depende de la repuesta de política económica que empleen las autoridades cubanas.

El turismo, en algún grado, será una tabla de salvación. Con un crecimiento de dos dígitos en el arribo de visitantes, compensará parcialmente el déficit de divisas, ayudará a sostener la demanda en los servicios de los negocios privados y a paliar la difícil situación por la que atravesarán las familias. Al igual que en la pasada década del noventa, será uno de los motores que ayudarán a salir de la crisis.

La inversión, la agricultura, la industria y el consumo de las familias caerán, inevitablemente, sobre todo en 2017.  En 2016 las empresas cubanas y la asignación centralizada de recursos podrán amortiguar el shock con los inventarios de insumos y bienes finales, con las reservas disponibles y con el aplazamiento de pagos a los proveedores. Sin embargo, en 2017 el ajuste tendrá que ser mucho mayor.

Ajuste de gastos y topes de precios no son la única respuesta posible

Hasta el momento, la orientación de la política económica parece ser recortar gastos, ajustar el plan de suministros de combustibles y topar precios. Ninguna referencia se ha hecho aún sobre la necesidad de acelerar y profundizar los cambios estructurales.

La crisis en Venezuela no parece tener una solución a corto plazo, por tanto, se esperaría que en algún momento las autoridades cubanas tomen conciencia de la necesidad de enfrentar la crisis no solo con un ajuste procíclico de los gastos, lo que en última instancia empeora la caída del PIB; sino que promuevan políticas de liberalización de los mercados, una mayor apertura externa y redirijan el país hacia una nueva forma de inserción en la economía internacional alternativa a Venezuela.

Las opciones para amortiguar el impacto con cambios estructurales son varias. Pero hay algunas que destacarían como las menos complicadas de implementar y con potencial de mayor impacto en menores plazos:

–           Darle luz verde a los proyectos de inversión extranjera que están en proceso de aprobación, en particular en el sector turístico y la Zona de Desarrollo Especial Mariel.

–           Priorizar a las empresas turísticas en la asignación centralizada de las divisas dado que es hoy día el sector exportador de mayor dinamismo. Completar todos los cambios estructurales que se requieren para multiplicar los encadenamientos de este sector con la agricultura, la industria ligera nacional y el sector privado y cooperativo.

–           Expandir el espacio a la pequeña y mediana empresa privada y las cooperativas. Para ello se deben crear nuevas licencias para todo tipo de actividades privadas y cooperativas vinculadas al turismo, los servicios informáticos y producción de software, la industria ligera y los servicios profesionales como abogados, contadores, publicistas, entre otros.

–       Eliminar el monopolio estatal sobre el comercio externo. Se deben eliminar las restricciones para el acceso a insumos y bienes de capital físico para los agricultores, las empresas privadas y las cooperativas.

Por su parte, los topes de precios que se han aplicado, desconociendo la situación de los costos y sin ser conciliados con el sector privado, provocarán más desabastecimiento en los mercados de bienes y servicios y generarán desconfianza en las reformas. La prensa estatal debe dejar de alimentar la hipótesis de que el sector privado está lleno de especuladores que manipulan los precios. Los precios han subido debido a la coyuntura económica.

El incremento de precios tiene como cara positiva, que funciona como un mecanismo que incentiva la producción y la oferta de servicios; de esta manera garantiza que no haya desabastecimiento y que los precios regresen a sus niveles anteriores cuando cambie la coyuntura económica.

No obstante, si se calcula que el costo político y social de la inflación en estos momentos es demasiado alto, al menos debería conciliarse la política con el sector privado y buscarse una solución intermedia que permita el funcionamiento del sector privado con la menor inflación

La estructura de la economía cubana ha cambiado. Ello obliga a cambiar los instrumentos de la política económica y a promover la coordinación entre los diferentes actores económicos: sector privado, los trabajadores y el Estado.

No puede pretenderse el manejo del sector privado con los mismos instrumentos y controles que se han aplicado para las empresas estatales. La opción no es dejar los precios fijos, ignorando la nueva realidad económica, y a la fuerza buscar que se cumplan. Se requiere de un diálogo con el sector privado.

Hacia una política cambiaria activa

En el ámbito de la política cambiaria, una acción que estaría a la mano del gobierno sería la devaluación de las monedas nacionales en relación con el dólar. En particular, ayudaría a la competitividad del turismo la devaluación del peso convertible (CUC) respecto al dólar estadounidense.

La devaluación del CUC abarataría el destino Cuba y lo haría más atractivo en términos de precio, en relación con otros mercados en la región. Ello ayudaría a sostener las tasas de expansión de dos dígitos de los últimos trimestres.

 

El gobierno cubano considera una prioridad sostener el abastecimiento en los mercados de consumo y los servicios vitales a la población. Crédito: Jorge Luis Baños /IPS

La tasa de cambio oficial del peso convertible es de 1:1 en relación con el dólar estadounidense (además se aplica un impuesto de 10  por ciento cuando las personas naturales venden dólares en efectivo). Si se devalúa el peso convertible en 30 por ciento, por ejemplo, ello implicaría establecer una tasa de 1,30 CUC por un dólar. Podría aplicarse  al mismo tiempo  la devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano, quedando en 1,30 CUP por  un dólar.

La relación entre el CUC y el CUP con respecto al resto de las divisas internacionales seguiría dependiendo, como hasta ahora, de la tasa de cambio del dólar en los mercados internacionales. Hasta que el gobierno de Estados Unidos no pruebe que se han eliminado las restricciones a Cuba por el uso del dólar, no habría razón para eliminar el impuesto de 10 por ciento.

Con la devaluación, todos los exportadores en general tendrían un incentivo adicional, al poder recibir más CUC y pesos cubanos por cada dólar exportado. De esta manera podría producirse un incremento de salarios a los trabajadores en las empresas que más contribuyan al ingreso de divisas al país.

Los importadores, en cambio, tendrían menor capacidad de compra en dólares, lo que ayudaría al ajuste de la balanza de pagos.

Ciertamente, la devaluación en el corto plazo tiene un efecto negativo sobre los inversionistas y proveedores con cuentas e ingresos en CUC, pero debe valorarse como una acción que facilita un ajuste más ordenado en la balanza de pagos y que ayudaría a evitar un “corralito financiero” en los bancos cubanos.

Es preferible una respuesta de política que lleve a un cambio generalizado de los precios relativos y a un ajuste de los valores reales de activos y pasivos, que tener que llegar a congelar depósitos bancarios, afectar la credibilidad de los bancos y recrudecer el control de cambio y la asignación discrecional y arbitraria de las divisas disponibles.

La devaluación presionaría a una mayor inflación. Pero el efecto inflacionario sobre los precios finales podría absorberse con la reducción de los altos márgenes comerciales con que trabajan las cadenas estatales minoristas que comercializan en CUC.

Por tanto, la devaluación del CUC no afectaría a la población, más allá de algún incremento puntual y moderado de la inflación que pudiera acontecer en los mercados informales. Devaluar el CUC afectaría muy poco el poder adquisitivo de la moneda dentro del país, solo se notaría la reducción del valor del CUC cuando las personas decidan comprar dólares.

Hay ciudadanos extranjeros y cubanos que viven en el exterior y han invertido en paladares, en el alquiler de casas particulares, entre otras variantes. Su interés es cambiar sus ingresos a dólares u otras divisas y podrían verse, en un momento inicial, como perdedores de la devaluación.

Sin embargo, deben interpretar de manera integral la medida y considerar que todos ganan si el país no se queda estancado en una crisis económica y si la devaluación mejora la competitividad del mercado cubano y aumenta el atractivo para que se sostenga la tendencia actual en la llegada de turistas.

Junto a la devaluación del CUC, el Banco Central de Cuba estaría aprovechando, además, la coyuntura para devaluar la tasa de cambio oficial del peso cubano, lo cual tributaría al mismo tiempo al objetivo de unificación de las monedas. Tal vez este no sea el mejor año para aplicar todo el paquete de medidas que desplegaría el comienzo de la reforma monetaria, pero sí parece ser un momento idóneo para aplicar la necesaria devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano.

Aprendiendo del pasado, debemos recordar que en 2008 y 2009 el país vivió una crisis de balanza de pagos y la tasa de cambio del CUC se mantuvo inmóvil. Las causas de aquella crisis de balanza de pagos se encontraban en el incremento del precio internacional de los alimentos importados, en el exceso de gastos y de endeudamientos en los años previos, y en una desdolarización que llevó a una emisión desmedida de pesos convertibles.

Es muy probable que, si en 2008 y 2009 el Banco Central hubiese devaluado la tasa de cambio del CUC, la crisis de balanza de pagos no hubiese terminado, como fue el caso, en un corralito financiero a los depósitos bancarios de las empresas nacionales y extranjeras en los bancos cubanos.

La no devaluación del CUC derivó, asimismo, en la pérdida de credibilidad y calidad de dicha moneda, debieron establecerse los llamados “certificados de liquidez” que desde entonces limitan su convertibilidad y entorpecen aún más la fluidez en las operaciones de comercio exterior.

Cuando se desdolarizó la economía, en 2004 y 2005, el discurso y los medios oficiales repetían con orgullo que Cuba había recuperado la soberanía monetaria, que ya contábamos con la autonomía para manejar nuestra política monetaria y cambiaria. Pues bien, es el momento de hacer uso de esa soberanía de manera inteligente y audaz. En un mundo globalizado, los países que cuentan con una moneda propia tienen una mayor flexibilidad, con la tasa de cambio, para adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno internacional y para enfrentar shocks externos. Estamos dentro de ese grupo.

La experiencia reciente en América Latina, tras el shock asociado a la caída del precio del petróleo y otros ‘commodities’, evidencia que los países con tasas de cambio flexibles y que han podido devaluar sus monedas, han logrado enfrentar la situación de una manera mucho menos traumática que las economías dolarizadas, con tasas de cambio fijas y con controles de cambio. Debemos aprender de estas experiencias.

Las reformas estructurales del gobierno de Raúl Castro han sido lentas y todavía no ofrecen los resultados esperados, pero en lo que respecta al ajuste de gastos y al control de los equilibrios macroeconómicos y financieros, las decisiones han sido más drásticas y los resultados son visibles.

Desde 2009 hasta la fecha, la política económica disminuyó las tasas de crecimiento de la oferta monetaria, controló los gastos fiscales y ajustó las importaciones. Ello permitió recuperar los equilibrios macroeconómicos, superar la crisis financiera nacional y restablecer gradualmente los pagos bancarios.

La credibilidad financiera se fue rescatando poco a poco, cuestión que facilitó las renegociaciones de la deuda externa que ha llevado adelante el país con los acreedores más importantes, incluyendo al Club de París.

Para conservar lo que se ha ganado en credibilidad financiera, de lo que se trata hoy día es de no confiarnos pensando que los acuerdos con Venezuela volverán a la normalidad, sino de estar preparados para el peor escenario y, sin mayor demora, diseñar e implementar respuestas de política económica que combinen ajuste de gastos, cambios estructurales inmediatos, coordinación con el sector privado, y una política cambiaria activa.

Revisado por Estrella Gutiérrez

Castigo

castigo

Por Dulce María Tosta

La característica fundamental del régimen democrático es el respeto a la voluntad popular y al principio constitucional de que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo (Art. 5). Por tanto, cuando un gobierno, llámese de izquierda o de derecha, apela a las argucias para aparentar un respeto que no profesa pierde, simultáneamente, tanto el derecho a gobernar como a ser llamado democrático.

La informática y la telemática están cambiando la participación popular en las decisiones políticas; cualquier evento acaecido en las antípodas se conoce en cuestión de minutos; la inserción de cámaras y filmadoras en los llamados teléfonos inteligentes ha reducido el espacio a la irresponsabilidad y a la mentira; la promesa falaz aumentó su costo y los otrora todopoderosos editores vieron evaporarse su influencia ante el avance imparable de las redes sociales que juntan lo que está lejos y hermanan a seres desconocidos entre sí.

En contraposición a los beneficios de estos productos del ingenio humano, se encuentra la ignorancia de los pueblos que hace posible la intromisión de la política en asuntos que no son de su incumbencia. Es menester diferenciar la política como la ciencia relativa a la organización de la sociedad y del Estado, de la política como medio de hacerse del poder para satisfacer ambiciones y resolver problemas personales.

La ignorancia hace a los pueblos desidiosos y manipulables. ¿Conoce usted a alguien que haya leído un programa de gobierno antes de votar? Ciertamente, tales programas se han convertido en una larga lista de promesas incumplibles y que nadie tiene interés en cumplir, dirigidos a captar el voto de electores más proclives a leer la Gaceta Hípica que un material referente a los asuntos sociales. Así, nos hemos convertido en malos votantes y sobre todo hemos permitido que sean grupos penumbrosos quienes tomen las grandes decisiones, quienes elijan a los que han de ejercer la intermediación para el ejercicio de la democracia indirecta que, en definitiva, termina siendo muy poco democrática.

En la generalidad de los casos, hemos votado para castigar al gobierno de turno y no para elegir el futuro gobierno; de allí que le demos gran importancia a las posibilidades de triunfo de cada candidato y convirtamos la más importante justa política del País en una suerte de confrontación hípica donde todos desean adivinar el ganador. Eso hace que la primera preocupación de los candidatos presidenciales sea la de presentarse victoriosos antes que acertados en sus planteamientos sobre la conducción del Estado; para ello contratan asesores y hacen todo tipo de piruetas, como la absurda de la economía del voto como contrapartida del voto consciente.

Década tras década hemos votado economizando el voto y castigando al gobierno de turno; de esta forma, hemos votado mirando hacia atrás, castigando el presente y renunciando al futuro. No es de extrañar, entonces, que cada gobierno resulte peor que el anterior y que hayamos caído en un pingpong electoral (AD-Copei) que tuvo su culminación en el limpio triunfo de Chávez en 1998 y los sucesivos triunfos de quienes estaban dispuestos a todo menos a dejar el poder, máximo ahora cuando saben que muchas son las cuentas que les ha de pedir la justicia nacional e internacional.

El venezolano no debe seguir votando a ganador ni como verdugo cobrador de pasadas ofensas. Estos diecisiete años de barbarie y antidemocracia pueden revertirse en lo mejor que le haya pasado al País, si resultan útiles para que todos tomemos conciencia de nuestros deberes como unidades del colectivo nacional, si son buenos para que vaciemos nuestras ciudades de pobladores y las llenemos de ciudadanos, para erradicar el patrioterismo y suplirlo con patriotismo que responda positivamente el planteamiento que una vez hiciera John Kennedy: «No te preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país.»

La patética situación del País nos exige a todos por igual grandes esfuerzos y sacrificios mayúsculos. En su gran mayoría, nuestros políticos se muestran renuentes a la democratización de la manera de elegir la cúpula del Estado; de la firmeza que mostremos en la exigencia de elecciones primarias para todos los cargos de elección popular, puede depender buena parte de nuestro futuro y, sobre todo, el de los niños, víctimas inocentes de nuestros errores.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

Posthumanismo, inmunología general y giro antropotécnico.

Sloterdijk

 

Por Adolfo Vásquez Rocca* (Universidad Complutense de Madrid).

“Cada época tiene su estilo de estar insatisfecha del mundo. Cada insatisfacción consciente respecto al mundo encierra el germen de una cultura”.

(Sloterdijk 2001: 65).

 

1.- Normas para el Parque-zoológico humano y  revisión genético-técnica de la humanidad.

Se expone el sentido de la Conferencia de Sloterdijk “Normas para el Parque humano; una respuesta a la Carta sobre el Humanismo” así como las polémicas por ella suscitada. La investigación se inicia con un diagnóstico de la capacidad crítica del humanismo tradicional. En el marco del naufragio del humanismo como escuela y utopía domesticadora humana –marco en el que Sloterdijk reclama una revisión genético-técnica de la humanidad–;  para luego indagar  ¿qué criterios pueden establecerse para normar las inevitables luchas por los derechos de la crianza humana?, esto bajo el supuesto del potencial de barbarie que habita en la entraña de la civilización y su posible contención. Se revisan los  nuevos caminos –propuestos– que tienen en la mediación de la técnica su formulación discursiva y sus orígenes en las disidencias que, desde la propia tradición filosófica, reducían la estancia del hombre en el mundo a su expresión leída y escrita. La lectura correcta domestica y el hombre es un animal bajo influjo, eso constituía el credo fundamental del humanismo.

 

Se evalúan, además, los alcances y validez de las críticas de Habermas a las tesis presentadas por Sloterdijk en su conferencia “Normas para el Parque humano”, así como las polémicas veladas que dicha crítica suscitó: Hay una abundante literatura sobre la polémica velada que Habermas ha mantenido con Sloterdijk desde la publicación de Reglen für den Menschenparkse[1], que se editó en español un año después con el título Normas para el parque humano[2]; el así denominado affaire Sloterdijk tiene –sin embargo– raíces bastante más profundas y alcances que exceden el incidente aquel[3].

 

Es pues necesario interrogar por el origen y alcance de la polémica desde un contexto más amplio, desde una perspectiva de mayor alcance, que tenga en cuenta el aspecto mediático de las  acusaciones así como las discrepancias de fondo –manifiestas no sólo en la serie de imputaciones de Habermas a Sloterdijk, sino también en las críticas que Sloterdijk realiza a la Teoría de la acción comunicativa de Habermas. Un modelo paradójico, que preconiza el diálogo mientras posee un indisimulable carácter monológico.

Para Sloterdijk el proyecto habermasianismo no era otra cosa que el de una  religión civil destinada a la sociedad alemana de la postguerra asentada sobre la bases de un idealismo intersubjetivo.

Como lo señala el propio Sloterdijk[4], el origen de las acusaciones de Habermas se encuentra en los espejismos –en los fantasmas revividos del nacionalsocialismo– que siguen ocupando bastas zonas del inconsciente colectivo alemán, de modo tal que “campos semánticos enteros se encuentran bloqueados para un uso inteligente”[5].

De este modo se asume que, tal como se ha desarrollado el debate en Alemania, expresiones como “selección” han sido puestas en cuarentena entre los hablantes de lengua alemana en razón de que existe una parálisis programada por los miedos atávicos antes señalados.

Así se puede comprender –prosigue Sloterdijk– que algunos hombres sintieran aversión al concepto de crianza [Züchtung] cuando se aplica a la esfera humana. Pero resulta evidente que conceptos de este tenor, sobre todo la tríada –educar, domesticar, criar– , forman parte de una tradición filosófica o didáctica que se se desarrolla desde Platón a Nietzsche. Ya en Platón es posible reconocer un  programa bio-zoo-político, para ello resulta fundamental entender las  implicancias biológico-políticas de la noción de paideía, cuya desnaturalización  ya en marcha ha llegado a funcionar como una técnica a gran escala (político-pedagógica) de cría –cultivo– y fabricación de “animales virtuosos”. Desde El Político de Platón a Sloterdijk hay discursos que hablan de la comunidad humana como si se tratara de un parque zoológico-temático, aquí cabe “una reflexión sobre las normas para la gestión empresarial de parques humanos.”[6]

El Estado es así el cuidador por excelencia de ese zoológico-humano, con antropotécnicas y reglas para el parque humano; políticas encargadas de dirigir y orientar hacia la mansedumbre al rebaño. El arte del pastoreo consiste en dirigir con una política de cría y mansedumbre la reproducción, de tal manera que la “libre voluntad” no se atropelle, es decir, guardando las apariencias del “derecho” y de la “democracia”, invisibilizando el aparato de coerción y explotación.[7]

Es así que, cuando Sloterdijk, a propósito de una reflexión en torno a la situación general de la biotecnología[8], retoma aquella tendencia heterodoxa, sepultada en su mayor parte hasta la fecha por un humanismo de orientación literaria, se pregunta:  “¿Qué podría haber de falso en esta unión de lo clásico y lo actual?”[9] Sin embargo se prefiere aplicarle la etiqueta de provocador.  Sloterdijk –frente a ello–  acepta que sus opiniones, en virtud de las condiciones psicológico-políticas de Alemania, puedan resultar cuestionables y por sí mismas generadoras de críticas, y que –además– su poco habitual suma de intereses, métodos y temas pueda parecer desafiante para mentalidades más conservadoras. Comprende, sin embargo, que “hoy en día un filósofo sólo logra influencia si se presenta como superficie de proyección de errores afectivamente cargados”[10].

Podría decirse que se trata de una variante pública del psicoanálisis, a través de la cual sus clientes pueden hacer asociaciones “libres” en forma de recensiones. Estas recensiones son las lecturas sesgadas por prejuicios ideológicos, éticos o religiosos con las que ha tenido que habérselas de modo casi habitual Sloterdijk.

Más allá de estas polémicas debe examinarse la verdadera intención de Sloterdijk al interrogar por los fundamentos de la domesticación y la educación humana. En primer lugar no debe perderse de vista que se trataba de una respuesta a la Carta sobre el “humanismo”[11] redactada por Martin Heidegger en 1946 (después de la guerra). Allí Sloterdijk, a partir de la idea de hombre desarrollada en diálogo con Heidegger, profundiza las complejas relaciones del ser humano con la técnica. Esta respuesta se publica con el nombre de “Reglas para el parque humano” (Regeln für den Menschenpark: Ein Antwortscreiben zu Heideggers Brief über den Humanismus, 1999) después que partes de su contenido envolvieron al autor en una famosa polémica alrededor de las posibilidades de la técnica moderna de intervenir en el desarrollo futuro de la especie humana.

De este modo, y como Sloterdijk puntualiza[12], se ve como los que han comentado y criticado su discurso, entre ellos el ya referido Habermas, casi ninguno ha estado dispuesto a leer con atención su conferencia,  y aclarar que se trataba de una “respuesta”, esto es, que buscaba ofrecer un escrito de respuesta o una suerte de comunicación a un texto definido previamente como carta por Martin Heidegger, un texto que, fechado el año 1946, se había concebido a su vez como una posible respuesta a la sugerente pregunta planteada por un joven francés llamado Jean Beaufret: ¿Cómo se puede dar un nuevo sentido a la palabra “humanismo”? (Comment redonner un sens au mot “humanisme“).

Ahora bien –se pregunta Sloterdijk–[13]  ¿qué significa dar una respuesta en el año 1997 en Suiza, o en 1999, ante la opinión pública alemana, a las ideas heideggerianas en torno al humanismo? Después del otoño alemán del año 1999, sabemos algo más de los riesgos inherentes a la tentativa de contestar a Heidegger, más aún si se plantean las cuestiones desde sus mismos presupuestos. Al menos de manera indirecta se ha puesto de manifiesto cuan polémico puede ser dar la palabra a Heidegger, sobre todo cuando uno le hace dialogar con otros autores cercanos, como es el caso de Platón y de Nietzsche, figuras que fueron puestas en relación a Heidegger a lo largo de la Conferencia como interlocutores invitados.

2.-  Zoología política: Disturbios en el parque humano, cultura de masas y modelo amigable de la sociedad literaria.[14]

Por otra parte, En Normas para el Parque Humano[15] Sloterdijk, identifican las tareas telemorales de comunicación como la función del humanismo: “La esencia y función del Humanismo es la de ser una telecomunicación fundadora de amistad por medio de la escritura”.[16]

La naturaleza humana quiso ser amansada por el humanismo clásico mediante la domesticación a través de la lectura, entendida ésta más que como una campaña de alfabetización, como un masivo envío postal -bajo la forma de extensas cartas dirigidas a los amigos- cartas destinadas a instaurar lo que Sloterdijk define como una sociedad pacificada de lecto-amigos. “Así pues, el fantasma comunitario que está en la base de todos humanismos podría remontarse al modelo de una sociedad literaria cuyos miembros descubren por medio de lecturas canónicas su común devoción hacia los remitentes que les inspiran”.[17]

De tal modo que las naciones lejanas serían ellas mismas productos literarios y postales: ficciones de un destino de amistad con compatriotas remotos y una afinidad empática entre lectores de los mismos autores de propiedad común. De ahí en adelante, los pueblos se organizan como ligas alfabetizadas de amistad compulsiva, conjuradas en torno a un canon de lectura asociado en cada caso con un espacio nacional.

A partir de la letra es que Sloterdijk presenta el humanismo letrado –clásico– como una acción a distancia animada por el modelo escolar y educativo que  –como es patente–  ha sido largamente superado, volviéndose insostenible la ilusión de que masivas estructuras políticas y económicas pueden ser ya organizadas siguiendo el modelo amigable de la sociedad literaria. El fin del humanismo no será ciertamente el fin del mundo, pero sí el de nuestro mundo, el de quienes hemos cifrado nuestras expectativas de progreso humano en el desarrollo de la sensibilidad a través del progreso humanístico-literario como vehículo comunicativo y empático de la experiencia ética, que según nuestro convencimiento nos permitiría superar el etnocentrismo y tener amigos a distancia. Amigos de letra presente.

Así Sloterdijk irá más allá y además de describir el fracaso del humanismo como modelo telecomunicativo, nos presentará una historia antropotécnica de  las telecomunicaciones a partir de tres fases que es posible distinguir en el proceso de globalización: la fase metafísico-cosmológica, la marítimo-terrestre y la electrónica, la de las telecomunicaciones.

Sloterdijk en Normas para el Parque Humano describe la crisis del humanismo como el fin de la comunidad unida por lazos de amor y de amistad (como sueño o fantasía sectaria). De tal modo que las naciones se organizan como ligas alfabetizadas de amistad compulsiva, conjuradas en torno a un canon de lectura asociado en cada caso con un espacio nacional.

A partir de la letra es que Sloterdijk presenta el humanismo letrado –clásico– como una acción a distancia animada por el modelo escolar y educativo que –como es patente– ha sido largamente superado, volviéndose insostenible la ilusión de que masivas estructuras políticas y económicas pueden ser ya organizadas siguiendo el modelo amigable de la sociedad literaria[18].

“¿Qué otra cosa, dice Sloterdijk, son las naciones modernas si no eficaces ficciones de públicos lectores que a través de una misma lectura se han convertido en asociaciones de amigos que congenian?” El período de mayor esplendor del humanismo va de 1789 hasta 1945. Desde la Revolución Francesa hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, los humanismos nacionales encuentran justamente su momento de mayor esplendor. Luego son suplantados por los medios masivos de comunicación y, luego, las redes informáticas. Sloterdijk dice que a partir de 1918 (la fecha en la cual se inventa la radio) y a partir de 1945 (la fecha en la cual se inventa la televisión) se instauran nuevos modos de coexistencia. ¿Qué dicen esas fechas? Que, y esta es la mayor astucia de Sloterdijk, los medios son la continuación de la guerra por otras vías. La barbarie de los medios masivos de comunicación expresa democracias de masas que no son más que la continuación del fascismo por otros medios. Vivimos pues en sociedades postliberales, pero también vivimos, sobre todo, en sociedades postliterarias y postespistolares, es decir, en sociedades posthumanísticas[19]. “Las sociedades modernas dice Sloterdijk sólo ya marginalmente pueden producir síntesis políticas y culturales sobre la base de instrumentos literarios, epistolares y humanísticos.” El humanismo habría sido el modo (histórico) de responder a la pregunta (histórica) de cómo el hombre puede convertirse en ser humano “verdadero” o “real”. La pregunta de nuestra época sería, agotado el humanismo, ¿Qué amansará al ser humano? Sloterdijk analiza un fragmento de Nietzsche y concluye en que su profecía es más bien sombría. El hombre como criador del hombre (otra manera de llamar al impulso domesticador del humanismo) implica también una “política de cría” y esa política de cría (así se lee en el Zarathustra) vuelve al hombre más pequeño “mediante una habilidosa asociación entre ética y genética”, dice Sloterdijk. La solución (conocida) de Nietzsche, es el emblema del “superhombre” como resultado de una política de cría alternativa. ¿Por qué no podemos retomar puntualmente las propuestas de Nietzsche? Porque Nietzsche plantea, en relación con estas políticas de cría, un “agente planificador”.  En algún sentido Sloterdijk nos está diciendo que el problema con Nietzsche es su paranoia. [Sloterdijk] dice: “no hay tal agente planificador, hay más bien cría sin criador, y por lo tanto, corriente biocultural sin sujeto”. El humanismo amansador y domesticador funciona como el “poder oculto tras el poder”, o el modo en que se articulan saber y poder a lo largo de veinte siglos de filosofía. De modo que el horizonte que constituye el espacio de nuestra actuación plantea la necesidad de una “nueva estructura del cultivo”. Y esta nueva estructura del cultivo de sí es lo que permitiría mitigar la “ola de desenfreno” o violencia desinhibida que caracteriza nuestro presente. Es en ese momento en el cual Sloterdijk se pregunta hasta qué punto se constituirán nuevas antropotécnicas, es decir, técnicas de manipulación de lo que el hombre sea, alrededor de la reforma genética, alrededor de la selección prenatal, alrededor del nacimiento opcional. El desafío actual sería por lo tanto tratar de encontrar una respuesta a estas antropotécnicas biopolíticas que caracterizan centralmente esta ola de desenfreno o violencia desinhibida en la que vivimos.

Ahora bien en lo que se refiere al diagnóstico sobre los fines y alcances del humanismo tradicional, Sloterdijk y Heidegger están de acuerdo: El movimiento humanístico pertenece al pasado y su manera de pensar gira alrededor de la idea de la animalidad del hombre. Pero sus interpretaciones del fenómeno histórico y de la función cultural que ha desempeñado el humanismo son no sólo muy diferentes sino inconciliables. Heidegger asoció al humanismo en su Carta con la esencia de la tradición metafísica europea, la cual, sostuvo el filósofo, concibió insistentemente al hombre como un animal racional[20].

Sloterdijk constata que “el tema latente del humanismo es el rescate del ser humano del salvajismo”, sin embargo, a su vez clarifica que con la pregunta-por-el-humanismo se alude a algo más que a la conjetura bucólica de que el acto de leer educa. Lo que aquí se halla en juego es una definición del ser humano de cara a su franqueza biológica, y a su ambivalencia moral. A lo largo del tiempo, las diversas sociedades se han preocupado por establecer distintos procedimientos de humanización, procedimientos para inscribir al individuo dentro de los parámetros sociales que serán, para él y los suyos, sus soportes principales. La educación es uno de los nombres para estas prácticas que operan sobre la cría en orden a su humanización. La educación vendría a ser así el conjunto que se reúne alrededor de las operaciones históricas tendientes a la acogida, cuidado, formación y modelado de la cría humana a partir de la transmisión más o menos programada de un fondo cultural común de lecturas y conocimientos. Sin esta vinculación entre cuidado y conocimiento no hay humanidad. Sabemos que no hubo educación que no instaurara una batalla contra el bárbaro, el salvaje, el inculto, el incivilizado. La cultura del aula no ha dejado de informarnos sobre los avatares de esa lucha y sobre el papel casi siempre triunfante de la educación en esa batalla. Nos ha enseñado también, y es útil recordarlo aquí, la cercanía de los términos barbarie, animalidad e inhumanidad[21].

Es a este respecto que Sloterdijk nos recuerda que los humanizados no son en principio más que la secta de los alfabetizados. No hubo –hasta hoy– educación sin humanismo, es decir, sin el compromiso de rescatar a los hombres de la barbarie:

“La cuestión del humanismo es de mucho mayor alcance que la bucólica suposición de que leer educa. Se trata nada menos que de una antropodicea, es decir, de una definición del hombre teniendo en cuenta su apertura biológica y su ambivalencia moral. Pero sobre todo, se trata de la pregunta por cómo puede el hombre convertirse en un ser humano verdadero o real, ineludiblemente planteada desde aquí como una cuestión mediática, si entendemos por medios aquellos instrumentos de comunicación y comunión a través de cuyo uso los propios hombres se conforman en eso que pueden ser y que serán”[22].

Aquí puede constatarse como el humanismo –entendido como cultura letrada (libresca)–  ha dejado de ejercer un influjo decisivo en el hombre, quedando relegada la lectura a una actividad marginal, y pasando los mass media  a ocupar un rol predominante en los influjos que modelan al hombre – de allí que la cuestión de la humanización deba ahora plantearse en términos mediáticos y telecomunicativos.

Para Sloterdijk cualquier reflexión profunda antropológica que pretenda ir más allá del humanismo debe atender directamente a la cuestión “de cómo del animal‐sapiens se derivó el hombre‐sapiens”.[23] Si bien Sloterdijk reconoce que se debe analizar la deriva de hominización, se limita con criticar la ceguera de Heidegger al respecto y mencionar que el cambio fundamental estuvo dado por el nacimiento prematuro que hacía salir a la cría en una forma de animalidad cada vez más inmadura, en una suerte de fracaso de su deriva animal. “Aquí se lleva a cabo la revolución antropogenética: el estallido que hace añicos el nacimiento biológico y lo convierte en el acto de llegar‐al‐mundo”.[24]

3.- Dimensión deshumanizadora de la sociedad del espectáculo y fascismo de entretenimiento.

 

Sloterdijk sostendrá pues las sociedades modernas ya no pueden ser entendidas bajo el punto de vista de una síntesis conformada mediante un plan de lecturas compartidas –al modo de los clásicos nacionales– o a la luz de comunidades de lecto-amigos, de valores y estructuras de sentido distribuidas por canales literarios o educativos. Según su opinión los cuerpos sociales vertebrados por los grandes medios de masa deben ser vistos como conjuntos dispuestos a autoestresarse. De allí que Sloterdijk en lugar de seguir a Freud cuando este se pregunta qué tipo de afectos psicológicos o individuales o familiares pueden activarse sobre escenarios políticos o colectivos, le interesa mucho mas (convergiendo con Foucault) la perspectiva inversa: ¿cuáles son las energías dinámicas de masas o grupos que se articulan genuinamente en los colectivos y sólo allí?

Sloterdijk precisa este punto al señalar que “el fenómeno humanista gana atención hoy […] porque recuerda  […] que en la alta cultura, los seres humanos son cautivados por dos fuerzas formativas […]: influjos inhibitorio y desinhibitorio”.[25]

“El convencimiento de que los seres humanos son ‘animales bajo influjo’ pertenece al credo del humanismo, así como el de que consecuentemente es imprescindible llegar a descubrir el modo correcto de influir sobre ellos. La etiqueta Humanismo recuerda –con falsa inocencia– la perpetua batalla en torno al hombre, que se ratifica como una lucha entre las tendencias bestializantes y las domesticadoras”[26].

Hacia la época de Cicerón ambos influjos son todavía poderes fáciles de identificar, pues cada uno posee su propio medio característico. En lo que toca a los influjos de bestialización, los romanos[27] tenían establecida, con sus anfiteatros, sus cacerías, sus juegos y luchas mortales, los espectáculos de sus ejecuciones, la red mass-mediática más exitosa de todo el orbe. En estadios rugientes en torno al mar Mediterráneo surgió a sus expensas el desatado ‘homo inhumanus’ como pocas veces se había visto antes y raramente se vería después –señala Sloterdijk.

“Sólo se puede entender el humanismo antiguo si se lo concibe como toma de partido en un conflicto mediático, es decir, como resistencia de los libros contra el anfiteatro, y como oposición de las lecturas humanizadoras, proclives a la resignación, instauradoras de la memoria, contra la resaca de ebriedad y sensaciones deshumanizadoras, arrebatadas de impaciencia, de los estadios. Lo que los romanos educados llamaban ‘humanitas’, sería impensable sin la demanda de abstinencia de la cultura de masas en los teatros de la ferocidad. Si el humanista se extravía alguna vez entre la multitud bramante, es sólo para constatar que también él es un hombre y como tal puede también él ser contaminado por esa tendencia a la bestialidad. Luego vuelve del teatro a su casa, avergonzado por su involuntaria participación en sensaciones infecciosas, y de pronto se ve obligado a aceptar que nada de lo humano le es ajeno. Pero con ello también queda dicho que la naturaleza humana consiste en elegir los medios domesticadores para el desarrollo de la propia naturaleza, y renunciar a los desinhibidores. El sentido de esta elección de medios reside en perder la costumbre de la propia bestialidad posible, y poner distancia entre sí y la escalada deshumanizadora de la rugiente jauría del espectáculo”[28].

Aquí se expresa la dimensión deshumanizadora de la sociedad del espectáculo, la misma que resuena en los cambios mediáticos acontecidos en los modos de relación y (des)configuración de identidades patrias en el actual mundo globalizado. Se trata del regreso a la arena en los medios de entretenimiento de la sociedad poscristiana. Este diagnóstico va aún más lejos de lo que iban las ideas de Guy Debord en su análisis de la Societé du spectacle[29]. Partiendo de los juegos de lucha con espadas que, en sus orígenes, tenían lugar en los rituales funerarios etruscos, los romanos ya habían organizado en torno al año 100 a. C. un tipo de industria incipiente de esta clase. De esta manera Roma se convirtió en un Hollywood de la crueldad. En la época de los emperadores, este sistema se expandió hasta constituir una Copa de Europa formal de la bestialidad, en la que los campeones nacionales de homicidio procedentes de todas las provincias del Imperio, y en todas las modalidades de armas, participaban a lo largo del Mediterráneo. Con el paso del tiempo el ritual siguió desarrollando sus tendencias estéticas primitivas en dirección al duelo de entretenimiento y al deporte de fascinación sangrienta. La antigua relación con los ritos funerarios alcanzó finalmente un sentido que a nadie pasaba  por alto: el fin de los juegos no era otro que enviar al más allá a los perdedores que mordían el polvo. Los intentos de exaltación mística siempre se encontraban en los rituales dedicados a la apertura y conclusión  de la vida , así como en algunas masacres temáticas, por ejemplo en matanzas conclusivas, pero ellas apenas significaban  nada más, haciendo abstracción del culto del éxito o del resultado. Antaño la fortuna era una diosa del estadio. En realidad aquí lo que se ponía en funcionamiento era el tránsito del ritual a la carnicería. El sentido de todo ello se cifraba en producir vencedores con cuyo destino pudieran identificarse las masas deprimidas. Durante quinientos años esta función ha sido mantenida con enorme éxito por los juegos; un fenómeno único desde el punto de vista de la historia de la civilización: la masacre de entretenimiento como inveterada institución que, además, se verá acompañada por la creciente utilización de animales de gran tamaño, cuyo degollamiento se presenta como espectáculo de lucha.  Un eco de la masacre de animales romana o, como antaño se decía, de la venatio, esto es, la caza en estadios, ha sobrevivido hasta el día de hoy en España[30].

Este sistema puede ser definido como un fascismo de entretenimiento. Esta regla lingüística tendría la ventaja de poner el acento de antemano sobre la existencia de una clara conexión de tipo fascistoide entre el entretenimiento de masas y la dirección ejecutiva del resentimiento. Los psicólogos sociales han formulado la hipótesis de que quien tiene el poder en estas arenas tiene el poder en el resto de la sociedad. De esto se deduciría que sólo un fascismo de escape podría sojuzgar psicopolíticamente el fascismo real.

De este modo Sloterdijk reconoce a Heidegger el mérito de que pese a lo anacrónico de sus  “ontológicos juegos pastoriles” logró articular la pregunta de la época: ¿qué puede domesticar aún hoy al hombre, si el humanismo naufraga en tanto que escuela domesticadora humana? Pregunta que Sloterdijk radicaliza y profundiza:

“¿Qué puede domesticar al hombre si hasta aquí en todos los experimentos de educación de la especie humana quedó poco claro hacia quién o hacia qué educaban los educadores? ¿O no habrá que dejar de lado definitivamente la idea de una formulación competente de la pregunta sobre el cuidado y formación del hombre en el marco de la mera domesticación?”[31]

La respuesta que parece imponerse es que lo que ejerce influjo sobre el hombre son por una parte, los medios de comunicación de masas, los fármacos y la biotecnología.

Como bien señala Sloterdijk, “si la época del antiguo humanismo letrado parece hoy irremisiblemente periclitada, no es porque seres humanos de un humor decadente no se sientan ya inclinados a seguir cumpliendo su tarea formativa literaria; sino que más bien la época del Humanismo nacional-burgués, llegó a su fin porque el arte de escribir cartas inspiradoras de amor a una nación de amigos, aun cuando adquirió un carácter profesional, no fue ya suficiente para anudar un vínculo telecomunicativo entre los habitantes de la moderna sociedad de masas”[32]. Por el establecimiento mediático de la cultura de masas en el Primer Mundo en 1918 con la radio, y tras 1945 con la televisión, y aun más por medio de las revoluciones de redes actuales, como internet, la coexistencia de las personas en las sociedades del presente se ha vuelto a establecer sobre nuevas bases.

“No hay que hacer un gran esfuerzo para ver que estas bases son decididamente post-literarias, post-epistolográficas y, consecuentemente, post-humanísticas [señala Sloterdijk]. Si alguien considera que el sufijo ‘post-’ es demasiado dramático, siempre podemos reemplazarlo por el adverbio ‘marginalmente’, con lo que nuestra tesis quedaría formulada así: las síntesis políticas y culturales de las modernas sociedades de masas pueden ser producidas hoy sólo marginalmente a través de medios literarios, epistolares, humanísticos. En modo alguno quiere esto decir que la literatura haya llegado a su fin, sino en todo caso que se ha diferenciado como una subcultura sui generis, y que ya han pasado los días de su sobrevaloración como portadora de los genios nacionales. La síntesis nacional ya no pasa predominantemente –ni siquiera en apariencia– por libros o cartas. Los nuevos medios de la telecomunicación político-cultural, que tomaron la delantera en el intervalo, son los que acorralaron al esquema de la amistad escrituraria y lo llevaron a sus modestas dimensiones actuales. La era del humanismo moderno como modelo escolar y educativo ya ha pasado porque se ha vuelto insostenible la ilusión de que masivas estructuras políticas y económicas pueden ser ya organizadas siguiendo el modelo amigable de la sociedad literaria”[33].

4.- De los pastores del ser al capitalismo cárnico contemporáneo.[34]

En conexión con estas estructuras de pensamiento pre-humanistas, el post-humanismo se constituye como una respuesta filosófica a un mundo donde cada vez es más difícil distinguir entre lo natural y lo artificial (si acaso aún fuera necesario hacer dicha distinción) y en el que el eje escritura/lectura que articulaba la cultura humanista pierde protagonismo ante la emergencia de nuevos medios de expresión y comunicación. Frente al miedo a que las máquinas terminen sustituyendo a los humanos, el post-humanismo recupera la actitud xenolátrica y se plantea la necesidad de desarrollar un pensamiento ecológico (en su sentido más amplio) que tenga en cuenta no sólo el entorno natural sino también el tecnológico (e incorpore, entre otras cosas, los derechos cívicos de las máquinas). Según Sloterdijk hay que prescindir de una interpretación (humanista) del mundo estructurada sobre la dicotomía sujeto-objeto, porque “los hombres necesitan relacionarse entre ellos pero también con las máquinas, los animales, las plantas…, y deben aprender a tener una relación polivalente con el entorno”[35].

La historia de esta cohabitación con elementos cuyo estatuto ontológico no ha sido suficientemente aclarado es el desafío de la filosofía de Sloterdijk. Bajo esta perspectiva, el mismo estatuto ontológico del hombre no está claro; en este sentido, Sloterdijk entiende al hombre como una deriva biotecnológica asubjetiva que vive hoy un momento decisivo en términos de política de la especie[36]. De allí la crisis del humanismo y el reclamo por parte de Sloterdijk de una nueva constitución ontológica que tenga en cuenta a los otros seres humanos, a los animales y las máquinas, esto –planteado en Normas para el Parque humano–  suscitará las ásperas controversias con Habermas, disputa semi-velada en torno a las posibilidades tecnológico-genéticas de mejora del ser humano. Este debate no ha sido sino la secularización posmetafísica del viejo problema del Humanismo, a saber el de la domesticación del ser humano.

En cualquier caso  Sloterdijk, si bien adopta una posición critica frente al humanismo, prefiere hablar de pensamiento trans-humanístico o post-humanístico y considera la expresión “anti-humanismo” como una “necia formulación que sugiere una forma metafísica de misantropía”.

Para contextualizar la historia de la polémica sobre la vigencia del humanismo es necesario tener en cuenta la influencia ejercida por movimientos filosóficos anteriores, prestando especial atención a la obra de Nietzsche que ha desempeñado un papel clave en la reflexión del pensamiento contemporáneo en torno al asunto de los últimos hombres[37].

Sloterdijk –señala en Normas para el Parque Humano que “…los hombres de ser un simple rebaño conducido y guiado por pastores privilegiados, …… Los pueblos nómadas y ganaderos se transformaron después de muchos siglos en pueblos agrícolas”. Sloterdijk intenta dilucidar a qué refiere Heidegger[38] con “los pastores del ser”, ya que si bien las formulaciones pastoriles de la carta sobre el Humanismo son bien conocidas, no se ha precisado el sentido de estas figuras, antes bien han sido objeto de burlas soterradas. Aquí pues ha de buscarse el sentido la metáfora heideggeriana del hombre como ‘pastor del ser’. Para – a partir de allí–  plantearse los alcances de las observaciones de Sloterdijk en torno a las distintas prácticas de pastoreo y –en particular– a la cría de ganado a gran escala con el ‘capitalismo cárnico’ que esto implica o, como lo anuncia Nietzsche, la lucha entre los pequeños criadores y los grandes criadores del hombre.

Adentrándose en estas formulaciones heideggerianas, Sloterdijk también interrogará por ¿quienes son los visitantes y qué significa ser vecino de esta extraña abstracción, a la cual se le denomina el Ser”?

En primer término, resulta evidente que el discurso pastoral de Heidegger es eminentemente ético, dado que por medio de él se exige una forma particular de contención, recogimiento, modestia, escucha, preparación, podría incluso hablarse de un catálogo de virtudes ontológicas (secundarias). Aquí se percibe una exhortación fundamental, la de mantener una atenta y diligente disposición a la llamada del ser (lo que en Heidegger lo es todo).

El interés de Sloterdijk por el planteamiento de Heidegger se despierta particularmente – se origina– por las formulaciones pastorales por las que la carta sobre el humanismo es bien conocida, y eso a pesar de todos aquellos que se burlan de ellas. Ahora bien, ¿qué demonios son los pastores del ser? ¿Quienes son los vigilantes, y que significa ser vecino de esa extraña abstracción (el Ser)?[39]

En primer término, es evidente que el discurso pastoral de  Heidegger es eminentemente ético, toda vez que por medio de él se exige una forma particular de contención, recogimiento, modestia, escucha, preparación …, podríamos casi hablar de un catálogo de virtudes ontológicas secundarias. Aquí se percibe la exhortación a comportarse como las cinco inteligentes muchachas (las vírgenes prudentes) del pasaje de Mateo 25, que portan sus lámparas encendidas hasta que llega la hora de que aparezca el novio. La disposición a la llamada del ser es todo.

Pero con esta ética de la contención ocurre algo muy particular. La comprensión heideggeriana del ser pastoral se nutre con toda seguridad de dos fuentes: de entrada, de la imagen del buen pastor cristiano, que hace lo que sea por sus ovejas, y también, por otro lado, de varias metáforas bucólico-campesinas del muchacho guardián. Ambas dimensiones tienen que ver con funciones relativamente ajenas al poderío y la técnica, habida cuenta de que el pastor de Heidegger, este punto es muy importante, no es realmente alguien con capacidad de hacer esto o lo otro; su única facultad reside en que sabe estar bien atento y se da cuenta de lo que pasa en el rebaño. Una parte de la magia de las metáforas heideggerianas radica en que identifican una aparente inacción, un vigilar en guardia, con una posibilidad suprema de ser-ahí. Esta es la razón de por qué muchos estudiantes de Extremo Oriente encontraron un camino en dirección a Friburgo y Todtnauberg.

¿Qué hacen, pues, los pastores heideggerianos? Están despiertos, esto es, contribuyen a que el mundo pueda ser mundo, y nada más. Aquí subyace la intuición espiritual de que lo poco es mucho, mientras que lo mucho no es casi nada si los presupuestos son falsos. No es nada mientras el polihacedor sólo siga siendo un furibundo durmiente que nunca despierta de su hipnosis activista[40].

A estas indicaciones heideggerianas, procedentes de la tradición de la sabiduría y que, de nuevo, se extinguen en su seno, he añadido una observación que modifica su imagen idílica de vigilancia[41]. Digo así que en el claro no moran sólo pastores silenciosos y vigilantes desasidos. También hay otras figuras, no tan buenos pastores en su tarea, de los que en realidad también ha de hablarse. Se necesita acceder al conocimiento de que existen dos pastorales radicalmente diferentes: una idílica y otra inquietante, hablando en términos e historia de la cultura: una campesina y otra relativa al nomadismo ganadero. En un breve artículo titulado “Lust auf Fleisch?”[42] [“¿Placer de la carne?”], Thomas Macho ha llamando la atención con agudeza sobre esta diferencia, insuficientemente percibida hasta ahora, introduciendo en su obra un nuevo paradigma filosófico en el ámbito de la historia cultural. De aquí puede aprenderse que hay un pastoreo bueno y otro malo, el que en el ámbito agrario guarda el ganado y el que cría de manera nómada el ganado. Ahora bien, mientras que Heidegger, como puede comprobarse fácilmente permanece ligado a la semántica campesina y cristiana del buen pastor, yo me permito recordar la imagen del pastoreo nómada y de los pastores malos he inquietantes, aunque seguramente de una forma extremadamente lacónica. También aquí nos las tenemos que ver con un texto subyacente que necesita ser explicitado.

Para la tradición pastoral agraria hay buenas razones para definir la conjunción de pastor y animal bajo el signo de desasimiento [Gelassenheit], por tanto es un ser ajeno a la técnica y abierto a lo presente. En todo caso, este pastor tiene que cuidar de que ningún animal se descarríe. Así se ha conservado esta imagen dentro de la tradición cristiana, incluso yendo más lejos, hasta el extremo de que el buen pastor se sacrifica por sus ovejas. Algo muy distinto ocurre en el tipo de nomadismo pastoral: éste especula con la posibilidad de establecer procesos de reproducción sobre su rebaño, y por una razón que se deja revelar con facilidad: él quiere justamente lo que en principio no puede tener en un recinto, en concreto, tenerlo y comérselo. A la luz de su diseño civilizatorio, los pastores son carnívoros ; ellos, por consiguiente, no sólo guardan sus rebaños, sino  que también los vigilan y dirigen su reproducción a gran escala, de tal suerte que no cesan de conservar excedentes animales para el consumo. Ciertamente, estos pastores no portan el emblema del desasimiento como tal, sino el emblema de la producción, esto es, de la exportación animal, like it or not. Como puede comprenderse, son criadores y, eo ipso, biotécnicos en una escala muy simple. Manipulan los procesos vitales con todas sus consecuencias. Si se observa esto con más detenimiento, puede reconocerse que, en el otro lado, la existencia campesina en absoluto actúa en los procesos vitales con una actitud de cuidado ajeno a la técnica, sino que también en ella las manipulaciones vitales desempeñan una funciones decisiva, aunque sea más bien respecto al mundo vegetal[43].

Por todo ello, en el claro está en juego algo más que un mero vigilar silenciosos de lo que está ahí de suyo. La vigilancia en el claro es más que el cuidado de una apertura. Nada distinto expreso Sloterdijk en Basilea en su comentario respecto a la problemática del cuidado de lo humano en manos de los hombres. Resulta indiferente saber si aquí actúan campesinos o culturas dedicadas a la cría de ganado, lo cierto es que aquí, en ambas formas, se encuentra dada de antemano una cierta prototécnica para la intervención en procesos vitales. Criar animales y plantas significa distribuir de manera desigual oportunidades para reproducir, por tanto organizar y preferir, distinguir y subyugar según criterios establecidos en función de la utilidad humana. En este contexto se puede comprender qué enorme conflicto transcurre a través del mundo moderno, a saber: el conflicto existente entre los protectores de la vida y los exploradores de vida, expresado en tipos: el conflicto afincado entre el habitus campesino y el nómada.

El dilema ético de los hombres modernos radica en el hecho de que piensan como vegetarianos y viven como carnívoros. Ésta es la razón de que, en nosotros, la ética y la técnica nunca corran en dirección paralela. Queremos ser tan buenos como los buenos pastores, pero al mismo tiempo vivir tan bien como los malos pastores, famosos por sus fiestas violentas y su dañina vida disipada. Este dualismo tiene como efecto que todos los debates actuales sobre ética posean un cierto regusto de falsedad. Cuando habla, el hombre moderno se encuentra escindido: es un nómada con piel de cordero o un malvado pastor bajo el ropaje de una buena persona. Cuando uno se topa en la actualidad con la alabanza intelectual cada vez más popular del nómada, habría que pensar que, actuando así, se rehabilita en última instancia el modo de ser del pastoreo nómada; nadie debería creer que éste es un discurso inofensivo. A efectos de acercarnos más a este tema, podría ser de utilidad releer un libro de Jeremy Rifkin, Das Imperium der Rinder[44] [El imperio de los terneros] (1994), en el que su posición era entonces más clara que ahora. En esta obra el monstruoso paralelismo existente entre la historia humana y la historia de la cría de ganado al por mayor es desarrollado hasta llegar a su punto culminante en el capitalismo cárnico contemporáneo.

 5.- El hombre operable. Notas sobre el estado ético de la tecnología génica. [45]

Sloterdijk declara ser un inmunólogo teórico, quien se ha dado a la tarea  de pensar en cómo el ser humano diseña la arquitectura de la seguridad de su existencia. ¿Cómo habita? ¿Cómo se previene de futuras crisis? ¿Cómo se defiende? ¿Cómo se integra en sus culturas, entendidas como comunidades de lucha? (Es un cambio de paradigmas: de la filosofía a una inmunología general.)

Las consecuencias de aplicación de las tecnologías génicas en la industria alimentaria, la agricultura moderna, y aún más en la industria cárnica, para nuestra dieta son fatales. La enfermedad de las vacas locas (encefalopatía espongiforme bovina (EEB) es sólo la punta del iceberg. Desde la antigüedad, la civilización occidental descansa sobre las espaldas de ganado, que fue ordeñado, sacrificado, sin piel, estirada en el yugo, y considerados dioses. En su libro, Jeremy Rifkin revela la magnitud y de las consecuencias devastadoras de la moderna manía de carne de vacuno.

Si pudiera hablarse propiamente de una era “poshistórica”, su comienzo sería indisociable de la salida de la Tierra de sus bambalinas históricas, de la pérdida de su condición de materia prima y de la adquisición de la categoría de objeto de la preocupación humana.

Sloterdijk critica la vieja idea de Heidegger sobre el enraizamiento, con el que se refiere a ese modo de entender a los seres humanos como seres cuya verdadera naturaleza es el enraizamiento en la tierra.[46] Según esta idea, la única solución del hombre para una estabilidad con el medio sería la necesaria reinstauración de esa relación. Muy diferente de lo que argumentaba Ortega, según el cual es precisamente el extrañamiento en vez del enraizamiento lo que realmente definía al hombre en su relación con la naturaleza.[47] Ortega defiende que somos seres “extraños” y es precisamente la “incomodidad” constante con el medio lo que nos obliga a reinventarnos y por tanto inaugurar una determinada técnica.

Ahora bien, en lugar de enunciar la pertenencia a una época pre-sostenible, más que post-industrial, Sloterdijk deja entrever su tesis sobre la ineludible atadura que plantea cualquier “post” que nos ata definitivamente a aquello de lo cual queremos salir.[48]

Si pudiera hablarse propiamente de una era “poshistórica”, su comienzo sería indisociable de la salida de la Tierra de sus bambalinas históricas, de la pérdida de su condición de materia prima y de la adquisición de la categoría de objeto de la preocupación humana.

Es evidente, para Sloterdijk, que la tierra no podrá seguir soportando durante mucho tiempo lo que parecía soportar hasta ahora. Su definición de theatrum cosmopoliticum la desborda. Sus funciones históricas —campamento de base para el éxodo histórico, fuente de material de construcción y combustible, escenario y objeto de contiendas geopolíticas- no serán, en un futuro previsible, compartibles con su pervivencia. Así pues, una verdadera poshistoria empezaría eximiendo a la tierra de las funciones destructivas históricamente adquiridas.

Es necesario decir que éstos son los conceptos de la Tierra que tienen las llamadas altas culturas, cuya altura suele medirse por la magnitud de su rechazo del estado de simbiosis con la Tierra.

No es casualidad que el cosmopolitismo sea el criterio de la alta cultura que triunfa; y lo que es menos aún el que la palabra cosmopolita, ciudadano del mundo, fuera en un principio una profética ironía cínica (Diógenes) que se convertiría en algo históricamente muy serio. Ahora los llamados ciudadanos del mundo casi no viven ya en la Tierra: son habitantes del país llamado complejidad, viajeros de la clase Grande-Vitesse, presurosos huéspedes transeúntes.[49]

Entre las problemáticas que vienen de la mano de la sostenibilidad, aparecerían los ecosistemas, que son la verdadera urgencia que nos presenta el momento presente. Energías y ecosistemas nos permitirían ver el proyecto como dispositivo, como prototipo de intercambio de información, de organización de la vida, no solo de la vida del hombre, sino de la Vida en mayúsculas. El proyecto con este panorama alcanza niveles de lo macro, de las organizaciones estratégicas de las cosas, y a la vez de lo micro, de las múltiples realidades participantes en el sistema. Podría hablarse de muchos ejemplos proyectuales que empiezan a manejar lo micro (las bacterias o microorganismos, por ejemplo, como material del proyecto de bio-arquitectura).

De allí que no sea casual, que la lengua alemana haya reservado la palabra “Erdenbürger”, ciudadanos de la Tierra, a los recién nacidos, como para distinguir el único momento de la vida del individuo en el que se le concede un soplo de superioridad sobre el mundo histórico. Y  no  deja  de ser  significativo  que  fuera  un  astronauta,  Edgar  Mitchell  (“el sexto  hombre  en  pisar  la  luna”)  quien  dio  un  nuevo  valor  a  la palabra al describir las emociones de los que regresan del espacio: “vuelves con la sensación de no ser ciudadano de los EE.UU. sino  ciudadano  de  la  Tierra”.  Si  pudiera  hacer  realmente  una era  “poshistórica”,  su  comienzo  sería  indisociable  de  la  salida de  la  Tierra  de  sus  bambalinas  históricas,  de  la  pérdida  de  su condición de materia prima y de la adquisición de la categoría de objeto de la preocupación humana… Con ello cambian todas las premisas del drama histórico. Lo que era escenario se convierte en tema de la acción. Lo que servía de telón de fondo pasa a  primer  término.  Lo  que  se  presentaba  como  materia  prima se  trueca  en  producto.  Lo  que  era  escena  es  ahora  la  obra  en sí… Ya desde ahora puede decirse que la “historia del mundo” como  proyecto  inscrito  en  el  tiempo  para  la  ejecución  de  misiones espirituales y morales con trasfondos naturales y físicos, es una idea agotada… Para nosotros, la Tierra ha dejado de ser el infatigable y paciente “apoyo y protección” que casi todas las generaciones pasadas vieron en ella. Sólo  podrá  sobrevivir  gracias  a  un  nuevo  gesto  constructivo, realizado por los seres humanos que hayan comprendido que la protección del escenario es el argumento de la obra.

BIBLIOGRAFÍA

 

–  SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

– SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004.

–  SLOTERDIJK, Peter. 2001. Eurotaoísmo. Barcelona: Seix Barral.

– SLOTERDIJK, Peter, “El hombre operable. Notas sobre el estado ético de la tecnología génica,” Revista Laguna, 14; marzo 2003.

– HEIDEGER, Martin, Carta sobre el Humanismo, Traducción de Helena Cortés y Arturo Leyte,  Alianza Editorial, Madrid, 2000.

–  CORDUA, Carla, Sloterdijk y Heidegger; La recepción filosófica, Santiago, Ediciones Universidad Diego Portales, 2008.

–  DEBORD,  Guy,   La sociedad del espectáculo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 1999

– DUQUE, Felix, En Torno al Humanismo: Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, Ed. Tecnos, Madrid, 2002.

– FAYE, Emmanuel, Heidegger: la introducción del nazismo en la Filosofía; En torno a los seminarios inéditos de 1933-1935, Ed. Akal, Barcelona, 2009.

– MACHO, Thomas,  “Lust auf Fleisch?” Kulturhistorische Überlegungen zu einem ambivalenten Genuß, in: Jahrbuch 1999/2000.

–  RIFKIN, Jeremy, Das Imperium der Rinder: Der Wahnsinn der Fleischindustrie,  New York, 1994

–  VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.

*Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso PUCV; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. Miembro de la Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.  Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello UNAB. Consultor de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México UAEM (Revista “El ornitorrinco tachado” – Archivos Universitarios de Investigación Artística). Miembro del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias’, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.

–Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales’ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia. Miembro del Consejo Editorial de Ludus Complexus: revista multiversitaria de complejidad, publicación científica del Doctorado Internacional en Pensamiento Complejo – Multiversidad Edgar Morin. Integrante del Comité científico de Revista Trama Interdisciplinar -Revista do Programa de Pós-Graduação Interdisciplinar em Educação, Arte e História da Cultura, Universidade Presbiteriana Mackenzie, São Paulo – SP, 01302-907, Brasil.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo Theoria – Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)–  Profesor de Postgrado, Magíster en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013–2014 –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago, Área ‘Filosofía fundamental’ –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Académico Investigador de Postgrado del Programa de Doctorado Internacional en Pensamiento Complejo dictado por el Centro Mundial de Altos Estudios “Edgar Morin” para la transformación social desde las Ciencias de la Complejidad, la Transdisciplina y el Pensamiento Complejo, 2015. –Catedrático Pensamiento Contemporáneo UFM, Seminario “Peter Sloterdijk: Del mundo interior del capital al útero social”, IV° Trimestre de 2016, en la M.A. Maestría en Filosofía de la Escuela de Posgrado UFM Universidad Francisco Marroquín, GM.

 

[1]    En un coloquio sobre la filosofía después de Heidegger celebrado en el castillo de Elmau en julio de 1999, Peter Sloterdijk presentó un texto titulado Normas para el parque humano que generó (y aún sigue generando) un controvertido y acalorado debate público en torno al humanismo como modelo de civilización.

 

[2]    SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[3]    Es claro que la polémica alcanzo ribetes mediáticos, pero ¿por qué se producen estos escándalos mediáticos? En primer termino porque el poder real está en los medios, quienes vehiculizan las excitaciones. Las sociedades modernas se organizan como bolsas temáticas. La opinión publica no es como dice la teoría (crítica) un medio de Ilustración sino mas bien un foro organizado para desarrollar negocios temáticos.

 

[4]   SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 52

 

[5]   SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004,  p. 53

 

[6]   MATHOV, Nicolás, “Paideía y Biopolítica; de Platón a Sloterdijk, hacia el ‘Parque Humano’”, en Revista Observaciones Filosóficas,  Nº 19  –  2014 , http://www.observacionesfilosoficas.net/paideaybiopolitica.htm

 

[7]   CARRIÓN CASTRO, Julio César, “Rebaños, pastores, escuelas y maestros”, Caja de Herramientas, Edición N° 00383 – Semana del 17 al 23 de Enero – 2014

 

[8]   SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[9]   Ibid.

 

[10] SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 53

 

[11]  HEIDEGER, Martin, Carta sobre el Humanismo, Traducción de Helena Cortés y Arturo Leyte,  Alianza Editorial, Madrid, 2000.

 

[12] SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004,  p. 103

 

[13]  SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004,  p. 104

 

[14] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014. http://www.margencero.com/almiar/zoologia-politica-cultura-de-masas/

 

[15]  SLOTERDIJK, Peter. Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el humanismo, Madrid, Ediciones Siruela, 2000.

 

[16] SLOTERDIJK, Peter. Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el humanismo, Madrid, Ediciones Siruela, 2000.

 

[17] Ibid.

 

[18] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk y Heidegger: Humanismo, deshumanización y posthumanismo en el Parque Humano“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, Nº 23 | Julio-Diciembre.2009 (I) pp. 303-317 http://www.ucm.es/info/nomadas/23/avrocca2.pdf

 

[19] LINK. Daniel, “Hacia las biopolíticas”, en Literal, abril, 2005

 

[20]         CORDUA, Carla, Sloterdijk y Heidegger; La recepción filosófica, Santiago, Ediciones  Universidad Diego Portales, 2008, p. 156

 

[21]           FATTORE,  Natalia, “Padre Padrone. Sugerencias para una lectura desde la problemática de la autoridad”, Premio Espiral de Edublogs 2007

 

[22]  SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[23] SLOTERDIJK, Peter, “El hombre operable. Notas sobre el estado ético de la tecnología génica”, 2001, p. 54

 

[24] Ibídem, 55

 

[25] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[26] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[27]         “Durante el Imperio, la provisión de fascinaciones bestiales para las masas romanas se convirtió en una técnica de dominio indispensable y rutinaria, que se ha mantenido en la memoria hasta el día de hoy gracias a la fórmula juvenaliana del «pan y circo»”.

 

[28] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[29] DEBORD,  Guy,   La sociedad del espectáculo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 1999

 

[30] SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004,  p. 122

 

[31] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[32] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[33] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo,  Siruela, Madrid, 2000.

 

[34]           Vásquez Rocca, Adolfo,  “Sloterdijk y Heidegger: Normas para el Parque Zoológico-Temático Humano, Culturas Post-Humanísticas y Capitalismo Cárnico Contemporáneo“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid UCM,, NÓMADAS. 32 – Julio-Diciembre. 2011 (II), pp. [102-125] http://www.ucm.es/info/nomadas/32/adolfovasquezrocca_2.pdf

 

[35]             SLOTERDIJK, Peter,  “El post-humanismo: sus fuentes teológicas, sus medios técnicos”, Conferencia pronunciada en el IV  Seminario: ‘La deshumanización del mundo. Estancias de reflexión en torno a la crisis del humanismo’, celebrado entre el 6 y 9 de Mayo de 2003 en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Sevilla. / Revista Observaciones Filosóficas, 2005 http://www.observacionesfilosoficas.net/posthumanismo.html

 

[36]  VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.

 

[37] Lo que Nietzsche tenía ante los ojos, en su visión de los últimos hombres era la elevación maníaca de la mediocridad autosatisfecha y semidepresiva. Los últimos hombres habrían de celebrar el abaratamiento del hombre mediante los hombres como su realización.

 

[38] Estos cuestionamientos infectan infectan el pensamiento (las doctrinas) de Heidegger, justo “cuando todo parecía apaciguado y la descendencia “normal” (o sea académica) amenazaba con convertir a Heidegger en un “clásico”, aparece Sloterdijk y pone en carne viva la ‘herida Heidegger’; mala suerte”. (DUQUE, Felix, En Torno al Humanismo: Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, Ed. Tecnos, Madrid, 2002, p. 119). Si mala suerte, cuando la facción prusiana – o conservadora– de seguidores de lo Heidegger representa onto-políticamente se aprestaban a canonizar al maestro de la Friburgo, pensando que la sacralidad de Ser y Tiempo no sería jamás empañada, por las biografías filonazi que revelan la compleja relación de Heidegger con el nacionalsocialismo, comienzan a traducirse –y difundirse– los seminarios inéditos de 1933-1935, (Heidegger: la introducción del nazismo en la Filosofía; En torno a los seminarios inéditos de 1933-1935, Por Emmanuel Faye, Akal, Barcelona, 2009); otra vez, mala suerte.

 

[39] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Heidegger y Sloterdijk: La política como plástica del ser, nacionalsocialismo privado y crítica del imaginario filoagrario” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, Nº 21 | Enero-Junio.2009 (I)  pp. 381-393. http://www.ucm.es/info/nomadas/21/avrocca.pdf

 

[40] SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004,  pp. 129 y sgtes.

 

[41] Ibid., p. 130

 

[42] MACHO,Thomas,  “Lust auf Fleisch?” Kulturhistorische Überlegungen zu einem ambivalenten Genuß, in: Jahrbuch 1999/2000 des Wissenschaftszentrums Nordrhein-Westfalen, Düsseldorf (Wissenschaftszentrum Nordrhein-Westfalen) 2000, 140-157; sowie in: Dirk Matejovski/Dietmar Kamper/Gerd-C. Weniger (Hrsg.): Mythos Neanderthal. Ursprung und Zeitenwende, Frankfurt/ Main/New York (Campus) 2001, 147–162; sowie in: Gerhard Neumann/ Alois Wierlacher/Rainer Wild (Hrsg.): Essen und Lebensqualität. Natur- und kulturhistorische Perspektiven, Frankfurt/Main/New York (Campus) 2001, 157–174.

 

[43] SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004,  p. 131

 

[44] RIFKIN, Jeremy, Das Imperium der Rinder: Der Wahnsinn der Fleischindustrie,  New York, 1994

 

[45] SLOTERDIJK, Peter, “El hombre operable. Notas sobre el estado ético de la tecnología génica,” Revista Laguna, 14; marzo 2003.

 

[46] Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk y Heidegger; Metáfora de la navegación, Hiperpolítica y Crítica del imaginario filoagrario” (Versión ampliada), Revista OBSERVACIONES FILOSÓFICAS – ISSN 0718-3712, Sección Ética y Filosofía, 2016. http://www.observacionesfilosoficas.net/sloterdijkyheidegger.htm

 

[47] RUBIO DÍAZ, Alfredo. 1997. “Enraizamiento y extrañamiento: M. Heidegger y J. Ortega y Gasset en Darmstadt”. Baética, Vol. 19, N° 1, 287-299.

 

[48] SLOTERDIJK, Peter. 2001. Eurotaoísmo. Barcelona: Seix Barral.

 

[49] SLOTERDIJK, Peter. 2001. Eurotaoísmo. Barcelona: Seix Barral.

El prisionero imperfecto

 

Un obstáculo para el progreso

Obstáculo

Por Alberto Medina Méndez (Periodista argentino)

Existen muchos temas políticamente incorrectos que jamás se abordan. Indudablemente, uno de los más postergados por los dirigentes y la sociedad es el de la imprescindible reforma a la legislación laboral vigente.

Los políticos recitan grandilocuentes discursos hablando de la importancia de generar empleo genuino, incrementos reales en los niveles de ingreso actuales de los trabajadores y mejores oportunidades para todos. La sociedad en su conjunto lo reclama esperando que los gobiernos y las empresas implementen decisiones inteligentes para lograr esos objetivos.

La comunidad siempre busca culpables pero inexorablemente selecciona solo argumentos tan simples como incompletos, tan lineales como falaces. Algunos creen que el problema de fondo pasa por la incapacidad de los dirigentes políticos y su inoperancia serial, mientras otros prefieren apuntarle a la avaricia, insensibilidad e inmoralidad del empresariado.

Esa demanda social es una realidad pero los resultados hasta la fecha son paupérrimos. Tal vez sea este el momento de repensar la cuestión y hurgar en nuevas visiones más comprometidas que expliquen este fenómeno, para dedicar luego todos los esfuerzos a la búsqueda de las verdades soluciones.

Si en estas latitudes no se genera más empleo, ni se dispone de una mejor retribución al trabajo es justamente por como razona la sociedad toda y, por ende, por como responde la política a esos planteos.

La legislación laboral reinante explica buena parte de la problemática. Las regulaciones en el ámbito del trabajo han construido un absoluto engendro casi indestructible. Su fortaleza reside en las creencias de la gente que prefiere desvincular lo que ocurre a diario con su visión del tema, solo porque se ha convencido de que ciertas premisas son indiscutibles.

Los empresarios que emprenden la audaz aventura de crear empleo registrado saben de las elevadas erogaciones de esa determinación. El costo laboral no es solo el dinero que el trabajador se lleva al bolsillo, sino la sumatoria de cargas y contribuciones laterales que casi duplican esa cifra original haciendo inviable el sistema y desestimulando estas decisiones.

Esa presunción de que los salarios mínimos aumentan la calidad de vida ha hecho mucho daño. Si la sociedad quiere mejorar su estándar de vida, precisa ser más eficiente, más productiva y acumular suficiente capital como para que empiece a operar un círculo virtuoso hasta hoy inexistente.

Suponer que se puede aumentar el salario con una normativa estatal denota una gran ignorancia. Si eso fuera cierto el gobierno podría fijar el salario en cualquier nivel y todos serían millonarios. No lo puede hacer porque sabe de las consecuencias nefastas de promover esas medidas que solo desestimulan la inversión y por lo tanto las posibilidades de empleo.

La legislación laboral se ha convertido en una trampa letal que dio paso a una creciente “industria del juicio”. En ese juego solo se benefician los intermediarios que parasitan en el sistema. Esta intrincada maraña normativa solo logró mayor conflictividad reduciendo la creación de empleo.

Demasiada gente adhiere a esa mirada centrada en las épicas conquistas de los trabajadores. Esas supuestas ventajas las disfrutan solo unos pocos, dando nacimiento a una indeseada diferenciación entre asalariados de primera y de segunda, violando el esencial principio de igualdad ante la ley.

La historia se repite hasta el cansancio. Los beneficios reales no se consiguen por decreto, sino por un sistema articulado que permita tener sustentabilidad en el tiempo, sin forzar nada, que derive naturalmente hacia un sistema de estímulos correctamente alineado que invite a crear trabajo.

El rol de los sindicatos en este desmadre ha sido despiadado. Han construido y fortalecido sus propios negocios, saqueando a los trabajadores, al quedarse compulsivamente con una parte de su remuneración. Sus aportes positivos han sido exiguos y su credibilidad sigue cuestionada.

Si se quiere más y mejores empleos, si se pretende tener salarios más elevados, primero se debe comprender el funcionamiento de la economía para entender luego que a mayor regulación peores resultados.

El mundo no funciona imponiendo conductas por ley. Si la felicidad se pudiera lograr por decreto ya existiría una norma así y el planeta gozaría de ese gran logro. No hay magia en esto. Cualquier objetivo en la vida se consigue solo con esfuerzo, perseverancia y convicción. Esta idea que sostiene que solo hay  que hacer buenas leyes ya ha fracasado en todas partes y abundan evidencias empíricas de ese grosero error conceptual.

Si el país no revisa su sistema laboral integralmente flexibilizando al máximo sus reglas, jamás existirá empleo genuino abundante. En un ámbito de desocupación crónica los salarios reales de la gente nunca mejorarán sustancialmente y nada bueno sucederá entonces.

La política tiene el enorme desafío de instalar este debate sin temores. No hacerlo es una actitud cruel y cobarde. Sin estas reformas profundas nadie invertirá sus dineros en proyectos productivos. Si el capital no tiene incentivos específicos para apostar, nunca se dispondrá de empleo suficiente, su calidad decaerá y los mejores buscarán nuevos horizontes.

Es tiempo de dejar de lado la ingenua visión de que todo se logra con leyes que obliguen a los demás a hacer lo que no quieren. Cuando los emprendedores se sientan seguros, en un ambiente amigable con los negocios, este país tendrá una chance concreta de mirar al futuro con optimismo. Si la sociedad sigue razonando como hasta ahora, el régimen laboral no se modificará y seguirá siendo un obstáculo para el progreso.

albertomedinamendez@gmail.com

Pensar lo imposible: de la necesidad a la contingencia. Althusser como lector de Maquiavelo

AlthusserMaquiavelo

Franco Castorina

Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales / Carrera de Ciencia Política, Graduate Student

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