Democracia del siglo XXI

México: Otra reforma perjudicial a nuestra Constitución

Posted by Teódulo López Meléndez en abril 2, 2013

 

México

 

Antonio Limón López

 

Era una prerrogativa exclusiva del Presidente de la República, ahora reformar nuestra constitución es una simple moneda de cambio entre los partidos políticos, pero esto no significa que las reformas sean mejores, al contrario, los partidos y sus dirigentes solo ansían que la reforma de lustre a sus nombres y les permita repetir si son senadores como diputados y si son diputados como senadores. Por ello, la reforma en sí misma, su necesidad social, la prudencia y buen cálculo de sus efectos y los beneficios que nos pueda deparar a los mexicanos nada importan, solo importa el éxito publicitario del fugaz momento y los reflectores que lo alumbren con la mas frívola de las luces.

 

A esta cauda de reformas sin utilidad alguna, pero que garantizan pingues dividendos mediáticos, se suma la reforma a los artículos 38, 61, 111 y 112 de nuestra sufrida Constitución Política, que tiene como tema central al “Fuero constitucional”. No me detendré en las largas disquisiciones doctrinales de la iniciativa de reforma aprobada por los diputados y que consta de 37 páginas tamaño oficio, solo abordaré la parte operativa de la reforma que tiene por propósito quitar el fuero constitucional a los servidores públicos que disfrutan de él, entre los que destacan los diputados, senadores, el propio, los altos funcionarios de gobierno y del Poder Judicial, incluso del IFE.

 

El tema es muy bueno, pues nuestros legisladores gozan de cabal fama de pillos y en los hechos algunos han eludido el cumplimiento de órdenes de aprehensión en contra de su persona, por estar investidos de la protección que les otorga nuestra constitución y que impide a los jueces penales juzgar a tanto pillo que comete todo tipo de tropelías impunemente, así que reformar la constitución para quitar a estos delincuentes el beneficio del fuero, es algo que aplaudiríamos a brazo partido, como ya es costumbre, nada hay que aplaudir pues se trata de otra tomadura de pelo.

 

La reforma empieza con un aparente buen primer paso, actualmente para proceder contra cualquiera de los funcionarios con “fuero” constitucional, es necesario que se le solicite a la Cámara de Diputados que por mayoría absoluta de los diputados presentes, autoricen la procedencia del proceso penal en contra del funcionario. Es en este punto donde la cámara se convierte en una asamblea deliberativa sobre la presunta responsabilidad o no del funcionario público, este puede acudir a la cámara a defenderse. Ahora el Ministerio Público podría no solo iniciar la indagatoria, sino incluso consignar los hechos a un Juez solicitando que sea sometido a proceso el funcionario, sin tener que pedir a la cámara la declaración de procedencia por mayoría absoluta de los diputados presentes. En caso de que el delito amerite pena corporal, se seguiría el procedimiento contra el legislador o funcionario sin que este fuera detenido, hasta en tanto el juicio llega a Sentencia Ejecutoria.

 

El legislador o funcionario podrá defenderse con todos los derechos que le competen a un indiciado y posteriormente a un procesado, interponer recursos y acudir en amparo, incluso para evitar la suspicacia de que la acusación en su contra fuera una farsa, o una maquinación política, el auto de sujeción a proceso sería revisado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la que determinaría si el legislador o funcionario, tiene méritos suficientes para someterse al proceso penal.

 

Todo parece muy bueno, pero en realidad es todo lo contrario, pues cualquiera sabe que un proceso penal defendido con el ánimo de alargarlo, puede durar no seis años, sino diez y en particular si la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene algo que resolver, el caso de Florence Cassez empezó en el 2005 y terminó en el 2013, duró 8 largos años y eso que la señora estuvo detenida, por lo que nuestros juzgadores obraron con mayor premura que si disfrutara de libertad. Así que cualquier legislador o funcionario puede salir y desaparecer antes de que se dicte sentencia ejecutoriada.

 

Así las cosas, todo parece que queda igual, pues de una u otra manera, el legislador o diputado de que se trate no pisará la prisión, por lo que si bien no existe beneficio, tampoco existe perjuicio. Esto es falso, pues el nuevo mecanismo al quitar la posibilidad a los diputados de declarar la procedencia de la acusación penal, les da a los legisladores o funcionarios presuntos autores de ilícitos graves el beneficio de no someterse a ese proceso. El juicio de procedencia aun cuando no prospere, implica una grave mancha pública para el legislador o funcionario, pues los acusadores se ven obligados a mostrar a los diputados los datos en que se funda la acusación y esto en medio de un gran escándalo público, que puede demeritar al funcionario o legislador o al contrario, demostrar que la acusación es una farsa.

 

Mas nos beneficiamos con el conocimiento público de los ilícitos que se les imputan a nuestros altos funcionario o legisladores con el actual sistema y en cambio nos perjudicará la reforma pues los delincuentes gozarán no solo de la impunidad sino también del silencio, pues solo hasta que se dicte una sentencia ejecutoria, es decir firme, el funcionario o legislador sería detenido.

Los ejemplos saltan a la vista, si bien los senadores Ricardo Aldana y Jorge Romero Deschamps no fueron juzgados, porque la PGR se desistió, al menos fueron exhibidos en su momento y desde entonces son ejemplo consumado de corrupción e impunidad. En el caso de Julio César Godoy Toscano, este tuvo que salir huyendo pues el Juicio de Procedencia notoriamente sería aprobado por la mayoría de los diputados.

 

Conforme a la reforma, Ricardo Aldana y Jorge Romero Deschamps jamás se hubieran exhibido, ni se hubieran convertido en objeto de la reprobación nacional, pues la acusación hubiera estado protegida por el silencio en algún juzgado anónimo, y por su parte Julio César Godoy Toscano habría terminado tranquilamente como diputado sin que nadie lo molestara.

 

En suma ¿Ganaremos algo con esta reforma o solo seremos engañados, como ya es costumbre?

 
Aquí el texto de la minuta de Reforma Constitucional enviada al Senado 


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Los ángeles estalinistas y la militancia del Papa

Posted by Teódulo López Meléndez en abril 2, 2013

Francisco

 

Ricardo Viscardi

La profusión mediática en torno a la figura del Papa, ha disuelto con sencillez franciscana las rispideces polémicas que sucedieron al inicio del pontificado de Francisco. Tal emanación informativa justifica, personificándola, la acepción “experiencia vicaria”, con que se ha designado a  la comunicación.[1] Esta elisión procede según el secreto de toda transferencia: se deja atrás un sentido que pasa a ser opacado por otro. El sentido relativizado no queda en el secreto en cuanto oculto, sino que pasa a un lugar diferido, relegado o aún, subsidiario.

 

La gran prensa y una mayoría del público han dejado atrás la preocupación por las acusaciones de colaboración que vinculan a Francisco, cuando aún no había asumido el papado, con el régimen de terror en Argentina durante los años 70’. En este giro mediático han cumplido un rol decisivo declaraciones que eximían al actual Papa, por entonces Superior Jesuita en aquel país, de cualquier responsabilidad en la colaboración con el régimen en el poder. Entre estas declaraciones se destaca en particular la de nuestro compatriota Gonzalo Mosca[2], que provee cierto desvanecimiento de la imputación. Este efecto de sobreseimiento se debe, en buena medida, a que Gonzalo no se vincula, ni por trayectoria ni por actividad, a intereses que pudieran atenerse a cierta benevolencia hacia aquel Superior Jesuita. En ese sentido, su declaración contrasta con la de Pérez Esquivel, en más de un aspecto, tanto por el involucramiento personal del Premio Nobel argentino con la problemática del período en cuestión como, sobre todo, en razón del vínculo que mantiene con la Iglesia Católica en tanto laico notable.

 

El relato que hizo Gonzalo ante los medios lo oí en persona, de fuente propia, durante uno de los encuentros que mantuvimos, en ocasión de reuniones de exalumnos del colegio en el compartimos, desde tercer año de primaria, la misma clase hasta cuarto año de liceo. En aquella narración de la peripecia personal faltaba un nombre que surge en la versión que difunden los medios: Bergoglio. Esa ausencia se explica perfectamente, ya que en aquel encuentro entre nosotros, la figura del director de San Miguel no era relevante a efectos del relato personal entre amigos, mientras sí lo era, ahora ante los medios, para cumplir con el propósito de dar testimonio a favor de quién, en un acto de coraje personal e institucional, probablemente le haya salvado la vida.

 

Este gesto enaltece a Gonzalo, no sólo porque cumple con su convicción íntima a raíz de la experiencia personal, sino además, porque retribuye la notable solidaridad que se le prodigara en una circunstancia límite. Por otro lado, mi propia memoria ratifica en un todo lo relatado por Gonzalo a los medios, en cuanto lo he oído de él personalmente, muchos años antes, en el mismo relato de su peripecia singular ante la represión.

 

Aunque la suma de testimonios favorece al actual pontífice ante la memoria posible, tampoco resulta suficiente, a no ser a la luz de la mediatización de los medios masivos, para satisfacer la interrogación sobre la actuación en el pasado de quien ha sido ungido Papa en el presente. La cuestión supera en mucho, de cara a una comprensión satisfactoria, el plano de la responsabilidad personal de Francisco.

 

En efecto, Página 12 está muy lejos de constituir un órgano meramente difamatorio y anticlerical, tal como la Iglesia ha querido presentarlo. No sólo por su papel en el esclarecimiento de los crímenes ocurridos bajo la represión militar en la Argentina, sino ante todo, por el rol que ha cumplido en el periodismo rioplatense, en cuanto se ha hecho eco de una perspectiva vinculada a sesgos suprapartidistas de la actividad  política. Incluso las declaraciones sobre su propio estado de ánimo del jesuita Jalics -que según distintas versiones habría sido “entregado” por Bergoglio-[3] refieren que el  religioso húngaro actualmente se “encontraría en paz” con el Papa,[4] expresión cuyo implícito –reforzado porque Jalics también declara “no puedo comentar sobre el papel del padre Bergoglio en estos sucesos”- supone que tal estado de ánimo fue precedido por una agitación en otro sentido. Por igual las declaraciones de Pérez Esquivel, señalan a las claras que se exime al actual Papa de responsabilidad, pero en un sentido negativo, en cuanto no habría emprendido gestiones que, cuando tuvieron lugar, de todas formas fracasaron.[5]

 

Este conjunto en cierta forma cacofónico y contradictorio, deja cundir la impresión de un defecto clásico de formulación, e incluso menos, de una composición de lugar mal elaborada: un problema mal planteado. Para esclarecer tal defecto, quizás ayude admitir provisoriamente un punto de vista extremo: a favor del papa Francisco. Ha cundido mundialmente el voto de confianza que le dispensa Leonardo Boff, quien apoyándose en señales dadas por el actual pontífice (tales como adoptar el nombre “Francisco” o antecedentes a favor de la liberalización doctrinaria), augura una renovación de la Iglesia.[6] En tal sentido, conviene destacar que el vaticinio de Boff se sostiene en el factum institucional: una vez ungido papa, el sucesor de Pedro cuenta –según el teólogo brasileño- con un margen de maniobra insospechado.

 

Sin embargo, esta profesión de fe en la institución es precisamente lo que permite albergar dudas ante el crédito político que extiende el eminente teólogo. Esa perspectiva institucional instala una bisagra ética que gira con cierta ambigüedad, en torno a la actuación del imputado, vinculada desde entonces a un contexto que trasciende su lugar personal. En efecto, si socorrer a un perseguido corresponde a un acto de caridad perfectamente compatible con la fe cristiana, por otro lado, también constituye una obligación del responsable bajo cuyo cuidado se encomienda una grey, no favorecer actitudes que pongan en peligro la misión evangélica emprendida en común.

 

Si salvar a alguien perseguido por su acción a favor de los desposeídos sigue siendo la obligación personal de un cristiano más allá del cargo que ocupe, velar por la protección de la institución que evangeliza en el sentido de la justicia también lo es. Desde el punto de vista de la reconstrucción hipotética de una circunstancia crítica, quien por entonces  oficiaba como Superior jesuita en la Argentina, podía entender encontrarse ante dos mandatos cristianos contradictorios en su forma, pero no en su contenido, cuando evitaba que un perseguido (por ejemplo Gonzalo Mosca) cayera en manos de la represión y  cuando se desentendía de las acciones de quienes (por ejemplo Yorio y Jalics) quizás ponían, a su parecer, en peligro la misión pastoral bajo su responsabilidad.

 

Si esa “doble articulación” de la responsabilidad revistiera cierta eficacia explicativa a partir de una conjetura, el eventual efecto de esclarecimiento logrado pone asimismo en duda la confianza política que Leonardo Boff deposita en la investidura papal, en cuanto espera que la institución cambie unilateralmente, precisamente por la cumbre. Alternativamente, la misma ambigüedad personal que encarna toda institución cuestiona la fe militante de quienes parecían esperar, por la base, que la institución eclesial orbitara contra el terrorismo de Estado. Sin duda muchas lecturas del evangelio y varias tendencias teológicas, amén de los antecedentes históricos en el mismo sentido,[7] otorgan verosimilitud a la hipótesis de una conjunción entre la Iglesia y la actividad revolucionaria.

 

Pese a esos elementos, la hipótesis de una “iglesia por la liberación social”, tiende a alejar a la comunidad religiosa de la expresión institucional, incluso como Estado, que singulariza a la Iglesia Católica como un poder terrenal que da testimonio de una revelación divina. La articulación entre la verdad revelada y su transmisión terrenal constituye la característica propia de la Iglesia Católica, en cuanto un sentido inalterable se trasunta a partir de un testimonio faliblemente transmitido.

 

En tal perspectiva, el sentido de la verdad y la verdad de la institución reflejan una misma –doble- articulación entre lo inalterable y lo efímero, en la que se constituye la singularidad diferenciadora del catolicismo. Sólo si la divinidad autoriza la verdad, la misma luce inalterable, por lo tanto, tal intangibilidad suprema no puede transmitirse sino por medio de instrumentos limitados y falibles. Iglesia y verdad son indisociables en la significación institucional de la trascendencia,[8] unión que a su vez viene a ser secularmente refrendada por la fatal cortedad de miras, que aqueja necesariamente al instrumento mundano de la voluntad divina.

 

Por consiguiente, estos dos polos entre los que se instituye el sentido de verdad y el sentido de institución no pueden ser tensionados al extremo a favor de uno, sin que desaparezca simultáneamente el otro. Incluso, su mutua complementariedad explica, a través de la acepción doctrinaria, que la Iglesia haya logrado fundar la índole propia de la comunicación en tanto tradición, según una mutua justificación entre el sentido trascendente y la expresión mundana. A punto tal que para distintos autores, la Iglesia Católica expresa un régimen de recuperación simbólica de toda disidencia, cuyo principio  de sustentación rige por igual a la comunicación moderna, al punto de proveer el ejemplo canónico de manipulación de toda insumisión posible.[9]

 

En este punto, el trazado del círculo explicativo se cierra y por igual se abre. Si la comunicación masiva ha logrado hacer “olvidar” la duda exhibida sobre el pasado del Papa, lo ha logrado ante todo, porque toda comunicación es sustancialmente “papal”. Como tal, la “experiencia vicaria” como la entendía el teórico de la comunicación Molles, concuerda con lo expresado por el teólogo de la liberación Boff: no es Bergoglio ante quien estamos, sino ante el vicario de Cristo en la tierra. Ahora es Francisco, ya no el cardenal argentino anti-kirchnerista.

 

Pareciera entonces, que si se buscara una alternativa a esa recuperación protagonizada en pocos días por la comunicación y desde hace siglos por su madre Católica, Apostólica y Romana, debiéramos procurarla en una destitución de las instituciones, antes que en un cambio en la cúpula del edificio.

 

Inclusive, porque la propia institucionalidad izquierdista parece extrañamente favorable a las transferencias más inauditas, e incluso, por anticipado. En el caso del Uruguay, una curiosísima amnesia crítica aqueja al espectro intelectual, en cuanto a la memoria crítica  del totalitarismo soviético. Pareciera que nuestro horizonte analítico estuviera poblado de curiosísimos ángeles estalinistas. No sólo haber pertenecido al Partido Comunista del Uruguay no supone de por sí un baldón que se asocie a la complicidad ideológica con el Goulag,  la Cortina de Hierro y proezas tales como la invasión de Checoslovaquia, sino que no faltan quienes añoren –incluso sin proponerse integrarlo- el retorno de aquel “buen viejo partido”,[10] que decía amén sobre lo que profesara el Kremlin.[11]

 

En efecto, algunas memorias más equívocas que las que rememoran a Bergoglio en su período de Superior Jesuita, parecen no recordar la condena de la invasión de Hungría por al FEUU en 1956, o la declaración contra el golpe de Estado en Polonia que firmamos 73 exiliados en Francia en 1981.[12] Sin embargo, a tal respecto, también quien escribe se encuentra en condiciones de testimoniar personalmente, en particular sobre la condición de “disidentes” que se atribuía a quienes denunciábamos entre los uruguayos lo que era una evidencia para cualquier sensibilidad crítica, que debiera como tal, ser tan irritable ante el “Big Stick” estadounidense en el Caribe, como ante la presión sobre las “repúblicas hermanas” del Pacto de Varsovia. Si los “disidentes” uruguayos no conocieron el destino de tantos de sus homólogos húngaros, checos, polacos o incluso soviéticos, fue ante todo porque el famoso “sistema” y su “verdad” se derritieron como un terrón de azúcar en el agua de la crisis mundial de los corporativismos de Estado.

 

Sin embargo, los ángeles estalinistas no sólo transitan sin mayor reproche de memoria en medio uruguayo, sino que además no conocen por aquí crítica teórica alguna. Recientemente se editó un libro destinado al análisis del Partido Comunista del Uruguay, que sin embargo, como un testimonio más de la angelical trayectoria del estalinismo entre nosotros, se ha agotado.[13] El lector podría pensar que tal éxito de librería se debe a las virtudes críticas de la obra. Sin embargo, la recensión a la que tenemos que resignarnos a falta del texto en librería, subraya que el planteo en cuestión no se pregunta por el fundamento de una lectura de Marx a partir de la versión soviética.[14] Tal elemento bastaría, si se recuerda que el  “lenguaje estalinista y postestalinista”, en tanto característica propia de la “transformación autoritaria del lenguaje marxiano”,  ya era imputada por Marcuse en “El Hombre Unidimensional”[15] –obra inspiradora del movimiento del 68’, es decir, 45 años atrás, para entender el grado de “liberación” ante la problemática del totalitarismo que luce nuestra perspectiva vernácula, así como para explicar la ligereza de libélula con que evolucionan por nuestro cielo ideológico los ángeles estalinistas.

 

Sería tan absurdo esperar militancia del papa como exigir espíritu crítico de un ángel estalinista, porque los vincula entre sí cierta intangibilidad infalible, producto de la teología cristiana en el primero y de la secularización marxista del mismo trasfondo en el segundo, con efectos significativamente análogos.

 

 

 

 

 

 

[1] Moles, A. (bajo la dirección de) (1985) La comunicación y los mass media, El Mensajero, Bilbao, p.121.

[2] Civils, A.I. “Papa Francisco: uruguayo recuerda a un Bergoglio valiente que le ayudó a huir de la dictadura” LaRed21 (23/03/13) http://www.lr21.com.uy/comunidad/1094074-papa-francisco-uruguayo-recuerda-a-un-bergoglio-valiente-que-le-ayudo-a-huir-de-dictadura

[3] Verbitsky, H. “Recordando con ira: Jorge Bergoglio en la dictadura argentina” (tomado de Página 12)  LaRed21 (13/02/13) http://www.lr21.com.uy/comunidad/1092643-recordando-con-ira-jorge-bergoglio-en-la-dictadura-argentina

[4] “Con Bergoglio estamos en paz”, dijo el sacerdote jesuita Francisco Jalics” Tiempo Argentino (16/03/13) http://tiempo.infonews.com/2013/03/16/mundo-98330-con-bergoglio-estamos-en-paz-dijo-el-sacerdote-jesuita-francisco-jalics.php

[5] “De derechos e izquierdas” Montevideo Portal (14/03/13) http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_195000_1.html

[6] Frayssinet, F. “Lo que interesa no es Bergoglio y su pasado, sino Francisco y su futuro” Adital (25/03/13) http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=74328&grv=N

[7] Por ejemplo, los curas franciscanos expulsados de Montevideo por los españoles, bajo la acusación de conspirar a favor del artiguismo, a la voz de “váyanse con sus amigos los matreros” ver Parteli, C. “Mensaje del Arzobispo de Montevideo a la comunidad dicocesana” (11/10/82) http://www.franciscanos.net/teolespir/partlepr.htm

[8] Para una discusión in extenso de este criterio teórico, ver en este blog: “Aborto de verdad: la excomunión ante Lacan” http://ricardoviscardi.blogspot.com/2012/11/abortode-verdad-la-excomunion-ante.html

[9] Ver al respecto Viscardi, R. (2007) Guerra, en su nombre, Biblioteca Virtual de AFU, https://www.box.com/public/cud9v5x1h9 , p.30

[10] López, D. “¿Dónde está el PCU uruguayo, frenteamplista, comunista?” Voces (18/07/11) http://www.voces.com.uy/articulos-1/%C2%BFdondeestaelpcuuruguayofrenteamplistacomunistapordanielalopezr

[11] Ver particularmente el capítulo “La URSS: la utopía territorializada” en Silva, M. (2009) Aquellos comunistas, Taurus, Montevideo.

[12] Publicada por la Revista Diálogo (1981) Paris.

[13] Martínez, F. Ciganda, J.P. Olivari, F. (2012) ¿Nos habíamos amado tanto?, La Bicicleta, Montevideo.

[14] Pereira, M. “Un valioso punto de partida” La Diaria (16/11/12) http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/11/un-valioso-punto-de-partida/

[15] Marcuse, H. (1969) El hombre unidimensional, Seix Barral, Barcelona, pp.131-132.

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April fools day

Posted by Teódulo López Meléndez en abril 1, 2013

april 2

 

Teódulo López Meléndez

El primero de abril es llamado en los países nórdicos “el pescado de abril”, en otros el “Día de los Inocentes”, pero quizás es mejor conocido por su expresión en inglés, April fools day o día de los tontos y los bufones. En cualquier caso tiene su origen en la Francia de 1564 cuando se adoptó el calendario gregoriano y quienes se oponían celebraron todo tipo de fiestas y burlas para recibir al año nuevo tal como se acostumbraba en ese tiempo.

En April fools day comienza” en Venezuela una campaña electoral que tiene semanas de comenzada. Se oficializa el primero de abril una campaña que tiene semanas en campaña, como si se tratase de una burla indicativa ante un cambio de calendario o de un regalo jocoso del Consejo Supremo Electoral.

Es así como funciona. Se establecen normas de fácil transgresión o la vista se eleva a los cielos del Tribunal Supremo de Justicia para dejar que Nicolás Maduro vaya a campaña como presidente en funciones o se lanzan cohetones cuando todos los excesos del Estado se han puesto a su servicio.

Esta campaña electoral, casi de entrecomillar, que comienza por voluntad de los bromistas en April fools day, pero que comenzó hace largo tiempo, ha sido ejemplo de la realidad del país. Ha sido una marcada por los improperios, por la falta de contenido, por los asesores que se inventan estrategias cargadas de inyectadoras de odio y por una ausencia casi total de mención a alguno de los problemas claves que afectan a la nación.

Las encuestadoras comienzan a mostrar tendencias que se asoman como irreversibles, dado que April fools day es tan efímero como un carnaval y tan cargado de transgresiones como este. Se recurre a contrainformación, a la colocación de sobrenombres de desprecio y se alaban estrategias absurdas como retar a un ring, para supuestamente desdeificar, o llamar herederos de Hitler a los adversarios o descubrir conspiraciones provenientes del Sanedrín. Lo que se ha hecho en esta campaña electoral que comienza en April fools day, porque mejor fecha resultaba imposible para los sentidos, es desvirtuar lo que es una campaña electoral, hacerla inútil, ya mostrar una campaña electoral como algo no perteneciente a un proceso de decisión sino más bien como un paso necesario de apariencia para convertir lo de facto en Iuris. A los sesudos analistas que hablan de marginar las consecuencias de esta “participación” electoral en el altar de la participación misma hay que recordarles que las estrategias se miden por los resultados.

El país profundo sigue allí, tan profundo que muchos no lo ven y, claro está, menos entender.  Hay una clase media emergente aferrada a su ascenso, hay nuevos valores y paradigmas y, por supuesto, una nueva clase parasitaria ahíta de ingresos, tal como la hubo en regímenes anteriores. La religiosidad ha sido llevada a extremos inadmisibles, con altares o con llamados a mantenerse en oración, con iconodulas redivivos y con un sustrato de “guerra santa” que se manifiesta en banalidades como medir cuántos de los Judas quemados en Domingo de Resurrección, conforme a la tradición venezolana, pertenecían a cada bando.

Es April fools day, en un hábito o costumbre que nos es ajeno, porque el Día de los Inocentes para rememorar la matanza ordenada por Herodes, convertida por las transformaciónes de los conceptos en día de bromas, cae el 28de diciembre, pero no fue el 28 de diciembre sino más bien en enero, porque las fechas se mueven y los calendarios cambian, porque aparecen nuevas tutelas y los actores rezagados siguen pensando que la gran jugada es zaherir.

Es April fools day donde la broma superior afecta al tiempo mismo pues se le extenderá hasta el 14. Nada de lo resultante de April fools day es permanente. Las jugarretas se evaporan y las burlas no trascienden. El 14 de abril, al igual que el 7 de octubre, serán mencionados en esta historia que se escribe. Mencionados.

@teodulolopezm

 

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Libros: “Gobernanza inteligente para el siglo XXI”

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 31, 2013

GOBERNANZA1
Nathan Gardels (Izq.) y Nicolas Berggruen (Der.) llevan gran parte de sus carreras analizando gobiernos y sistemas. 
Foto: CEET

Los coautores del libro ‘Gobernanza inteligente para el siglo XXI’ hablan de una vía intermedia de acción en la que se reconcilian la democracia informada y la meritocracia responsable.

Descrito como “brillantemente agudo” por el premio nobel de Economía Michael Spence, el libro ‘Gobernanza inteligente para el siglo XXI’ trata sobre la forma de manejar los países en un mundo que se encuentra en plena transformación.

Contrastando el modelo de las democracias occidentales, basadas en el consumo, y el de China, sus autores, Nicolas Berggruen y Nathan Gardels, plantean una vía intermedia en la que se reconcilia la democracia informada con la meritocracia responsable. Sobre este y otros temas, ambos conversaron con Portafolio durante su reciente visita a Bogotá.

¿Cómo analizan el estado del planeta?

Nicolas Berggruen:Hay un hecho en la actualidad, y es que prácticamente todos los gobiernos y los sistemas tienen complicaciones.

Eso es algo que probablemente no ocurría una generación atrás.

Si se mira a Estados Unidos (EE. UU.), Obama ha sido reelegido, pero aun así no es mucho lo que ha logrado, en parte porque el sistema pareciera estar luchando contra sí mismo y contra él.

Esto, por el hecho de tener dos partidos, uno haciéndole contrapeso al otro.

Si se mira a Europa, hay un centro que no tiene poder ni legitimidad; no obstante, hay una sola moneda, lo cual sitúa a todos en el mismo paquete.

China ha hecho grandes progresos a nivel económico, sin embargo, ahora se enfrenta con los problemas de una creciente brecha social y la demanda de mayores libertades por parte de la ciudadanía. Mientras tanto, India ha sido siempre disfuncional, y Rusia parece haber retrocedido un siglo.

¿Qué proponen?

Nicolas Berggruen:El libro plantea que no existe un solo sistema que funcione para todos los casos. Hay que adaptarse y hacer cambios. Algunos países quizá están comenzando a cambiar, como Japón o México. Colombia y Brasil también pueden estar en esa categoría.

Nathan Gardels:El mundo se está moviendo de la globalización liderada por EE. UU., a la globalización 2.0, que consiste en la interdependencia de identidades plurales.

Tenemos a todas las economías juntas, entonces vemos una realidad más compleja en la que estas convergen y se explayan, así como las culturas.

Al mismo tiempo, tenemos esta prosperidad global y una mayor conciencia política en todas partes.

Entonces, los gobiernos se ven ante el reto de tener mayor poder, a la vez que darle a la gente la posibilidad de tomar decisiones y tener una mayor participación política, pues hay un despertar global.

¿Cuáles son los desafíos?

Nathan Gardels:Hay que involucrar a la ciudadanía en las decisiones, al tiempo que proveer servicios e infraestructura, y manejar correctamente las finanzas por el bien de la mayoría.

Gobernar tiene que ver con cómo se equilibran esas dos tensiones, entre lo que quieren los individuos por separado y el bien común.

¿Existe algo así como un modelo de sistema ideal?

Nathan Gardels:De manera abstracta, el modelo ideal es democracia con meritocracia, en donde la gente tiene espacio para participar de manera significativa en las áreas en las cuales es competente.

EE. UU. ha intentado hacer esto. Proveer un gobierno que ofrezca rendición de cuentas ante el pueblo a través de sus representantes.

Cada institución, el Congreso, el Ejecutivo, funciona como una instancia ante la ciudadanía sirviendo a la democracia.

Esto se aplica de manera distinta en cada lugar.

Por ejemplo, en California hay voto directo como mecanismo para la toma de decisiones. Pero esto presenta algunas dificultades.

La ciudadanía de California votó por mandar de por vida a la cárcel de por vida a quienes cometan un delito por tercera vez, pero no votó para incrementar los impuestos y poder atender a esa creciente población carcelaria.

Estamos bien en la retroalimentación participativa en la democracia, pero no tan bien a la hora de incorporar dicha retroalimentación en el sistema.

¿Cómo describiría esa contradicción?

Nathan Gardels:A este deseo de satisfacer los deseos inmediatos de la ciudadanía lo llamamos ‘las democracias Coca Cola Light’, pues la gente quiere satisfacción instantánea, pero no pagar por las consecuencias que dicha satisfacción tendría, como lo puede ser un incremento en impuestos.

Todo movimiento político que piensa en el largo plazo, en vez de en el corto, suele ser castigado electoralmente.

Es por eso que existe la tendencia a pensar a corto plazo desde el gobierno.

Hay que encontrar la manera de equilibrar esos deseos inmediatos con las necesidades de largo alcance de las naciones.

¿Cuál es el papel de las redes sociales en su análisis?

Nathan Gardels:En Occidente, las redes sociales tienen una participación creciente, pero el problema es que, en lugar de ampliar la visión sobre un tema, la reducen, pues la gente solo se conecta con sus amigos y se limita a una manera de ver las cosas.

El caso de China es muy distinto, pues la expresión pública es censurada.

Ahí entran las redes sociales, pues hay millones de microblogs donde la gente se queja de temas cotidianos que afectan a la mayoría.

En este caso hay una vigilancia por parte del Estado, que monitorea a la ciudadanía.

Nicolas Berggruen:Lo interesante es lo enterada que parece estar en general, la gente, a pesar del control que se ejerce sobre ella. Si se habla con un periodista, no está ciego.

Los ciudadanos reconocen cuál es su situación, a diferencia de occidente donde tenemos una negación ante la idea de buscar otras alternativas.

China, sabe que existen formas alternativas. Es indiscutible que tiene que abrirse de muchas maneras, pero siente que tiene una cultura de 3.000 años de antigüedad, diferente a todas las demás, y muchas de las ideas como multiculturalidad, consenso, participación, resultan ajenas a ella, así como la noción de un sistema político basada en el concepto de “ganadores” y “perdedores”.

Los chinos sienten que les ha ido bien en los últimos 30 años y no quieren hacer parte de un sistema que consideran destructivo, miran lo que ocurre en Occidente y ven las dificultades.

Entonces, lo que quieren hacer es cambiar el sistema sin caer en los mismos errores.

Hay una gran participación…

Nicolas Berggruen: Las redes sociales le han dado una voz a todo el mundo, hasta cierto punto, pero es solo una y puede influir, pero no cambiar el sistema.

La pregunta es ¿Quieren darle el poder a la gente para cambiar la política? ¿Quieren darles mayor libertad a los medios independientes? El sistema legal es muy diferente.

En China, el modelo se basa en las relaciones, que son más importantes que los contratos. Los chinos no están completamente cerrados, saben que tienen que hacer reformas, pero no es fácil saber cuáles y cómo llevarlas a cabo.

Nathan Gardels: Uno lee en el Financial Times que, en dólares, China creció el año pasado doce veces y media lo que creció Italia.

No se puede discutir que el sistema les sigue rindiendo frutos.

Ahora, con la llegada de un nuevo liderazgo no se sabe hacia dónde irá, pero es innegable que hay una apertura desde las más altas autoridades para discutir los asuntos del país más abiertamente.

¿Cómo encajan las economías emergentes en esta realidad?

Nicolas Berggruen: El crecimiento de estas economías no se va a detener. La globalización y la tecnología solo lo incrementarán, ocasionando que la presión para hacer ciertas reformas sobre sistemas más antiguos aumente.

No creo que los hechos en Occidente detengan a Oriente. Allí, la tendencia es hacia mayores oportunidades, acceso y libertades, y Occidente terminará por beneficiarse de ello.

Si bien países como China han sido sobre todo exportadores, sus necesidades aumentan, se están volviendo países de grandes consumidores y esto lleva a mayores importaciones, convirtiéndose en consumidores mucho más relevantes de Occidente.

No solo de África o de algunos países de Suramérica, sino también de productos cada vez más sofisticados y de marcas de lujo de Europa y América.

Nathan Gardels: Las cosas están dando un giro. El presidente Santos habló de Colombia ofreciéndole ayuda a España.

También se ve el retorno migratorio. En Estados como California, los mexicanos están regresando a su país.

Pero hacia dónde vayan las cosas depende del equilibrio que logren los gobiernos en esa nueva dinámica. EE. UU. solo se refiere a China como un país corrupto y cerrado, y esa arrogancia debe parar.

¿Además de este llamado a los gobiernos, qué creen ustedes que va a suceder?

Nicolas Berggruen: Yo doy mi opinión, que puede ser distinta a la de Nathan y más optimista. El lado optimista nos lleva a la primera pregunta sobre el estado del mundo, y creo que hay una creciente presión e influencia que impulsan al cambio y, por ejemplo, China se va a terminar abriendo.

Tendrá que hacer cambios dirigidos hacia un enfoque democrático, quizá no multipartidista, incluso no de electorado, pero tendrá que darle más libertades a su pueblo.

Y creo que Occidente tendrá que hacer lo opuesto, hacerse más funcional, hacer cambios que no solo satisfagan los deseos de corto plazo de los electores, sino que piensen a más largo plazo. En conclusión, quienes no estén dispuestos al cambio, se quedarán atrás.

Nathan Gardels: Creo que Estados Unidos tiene muchos cambios por hacer. Hay una democracia de consumo, un pensamiento a corto plazo; a eso hay que sumarle la arrogancia de “sabemos cómo hacer las cosas”, “sabemos cómo funciona y cómo hacerlo funcionar mejor”.

Por su lado, Europa tiene que seguir en la búsqueda de los cambios a largo plazo. Si tomamos el caso de China, hay unas instituciones muy fuertes bastante conscientes de sus problemas; entonces, de alguna manera tienen cómo lograr un equilibrio.

Respecto a las economías emergentes, hay una cierta humildad en el hecho de no ser una potencia mundial. Se buscan salidas, alternativas distintas, no se cree que se tengan todas las respuestas. Brasil ha hecho eso, Chile también, así como Colombia y México.

Entonces, los gobiernos importan, lo vemos con casos como el de Barranquilla y Medellín. En Europa el ejemplo es Turquía.

En un mundo competitivo, ser práctico da mayor éxito

Nicolas Berggruen: Creo que también se trata de ser práctico en un mundo tan competitivo como este, no ideológico.

Si se es práctico, se tiene mayor posibilidad de éxito. La ideología no es lo que cuenta, es lo que el liderazgo puede lograr.

En China no se preocupan por el nombre, si son capitalistas, comunistas, confucionistas.

La pregunta debe ser qué podemos hacer para conseguir lo que realmente les sirve a los ciudadanos, qué ofrecer como gobierno.

A Brasil le fue bien más allá de las ideologías. No se trata de elegir entre una vertiente u otra, hay que ser capaces de buscar alternativas.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Portafolio

portafolio.co

 

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Obama en Oriente Medio

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 22, 2013

Audio de Teódulo López Meléndez

Obama 2

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Mediocritas

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 19, 2013

mediocritas 2

 

Teódulo López Meléndez

El equilibrio ha sido un punto buscado en muchos períodos y por muchos pensadores. No ha faltado quien hable de alejar la afectación por las alegrías y las penas o de conformarse con lo que se tiene, esto es, alejarse de las emociones desproporcionadas. Es lo que se ha denominado el Aurea Mediocritas y que tuvo un punto culminante en los poemas de Horacio.

No es ese el concepto que manejamos en política. En este campo lo entendemos como juicio peyorativo. Mediocre es el que se mantiene en el terreno fácil de lo obligatorio. Mediocre es aquel incapaz de alzar la mirada mientras mantiene la nariz sobre la tierra.

Ya en otro texto habíamos pergeñado algún texto sobre la mediocridad política de América Latina. La definición de José Ingenieros en El hombre mediocre es particularmente grave en el terreno de lo social-político porque el espectáculo de un cuerpo social mediocre produciendo dirigentes mediocres habla de rebaños ajustados a las domesticidades.

La cultura política de las clases medias es indispensable al mantenimiento de una estabilidad democrática. Cuando dan muestras repetidas de incoherencia y desean fervientemente sus dirigentes las ratifiquen en los caminos cómodos se hacen profundamente instrumentos conservadores de lo que dicen pretender cambiar.

Los dirigentes populistas y el cuerpo social que los produce se retroalimentan en la limitación intelectual y el poder pasa a ser un objetivo per se. Los dirigentes mediocres y el cuerpo social que los alimenta, los elije y los sigue, se convierten en un pantano donde, lenta pero inexorablemente, se va hundiendo el concepto mismo de república.

Los dirigentes mediocres suelen asumir un lenguaje agresivo, insultante y lleno de consignas fatuas, uno que diversas franjas del cuerpo social asumen si no es el cuerpo social todo atribuyendo los improperios a quien los emite en una especie de toma y daca que asegura que el autor original de la agresión es el verdadero receptor que la merece.

La mediocridad política asfixia, cubre de calina cualquier posibilidad de un relámpago o de un simple hilillo de luz. La mediocridad política no puede generar convicciones elevadas ni propósitos situados por encima del ras. La mediocridad política acogota, reduce las ofertas a improperios que van desde calificativos de ignorancia al adversario –merecidos también por el emisor- , hasta comentarios morbosos sobre preferencias sexuales.

La mediocridad política es producto de un cuerpo social mediocre que lo es por un evidente fracaso de las instituciones educativas, combinada con un mensaje massmediático detestable y con una aceptación de la res publica a la cual, por largo tiempo, se miró sin prestarle la menor atención. Los cuadros dirigentes mediocres existen porque las universidades fracasaron y fueron ineptas para producir cuadros dirigentes inteligentes.

La mediocridad conduce a un debate político insustancial, secundario, incapaz de producir alguna modificación. La mediocridad hunde más en la mediocridad. La medianidad viene celebrada. Si quien se supone encarna los intereses de un sector habla más duro, grita más y lanza dardos envenenados es elevado a la consideración de héroe por actividad tan menesterosa, ya nadie puede dudar sobre las nefastas consecuencias que esa nación sufrirá.

El marketing, los asesores de estrategias, los cuadros de los partidos políticos que dominan sus organizaciones quitándoles toda labor de mediación y de instrumento del cuerpo social, las otroras instituciones intermedias repitiendo sandeces, los candidatos que no pueden hilvanar una frase completa reflejando su incapacidad de pensamiento, todos ellos, más el agregado de la tecnología actual, conforman el cuadro lamentable de la mediocridad.

Las campañas electorales no quieren ciudadanos, quieren electores bozaleados. Cuando una democracia pasa a ser no más que una votación no existe ciudadanía y sin ciudadanía no existe democracia.

Miro la campaña electoral venezolana de 2013 y no puedo hacer otra cosa que reflexionar sobre la mediocridad, en palabra muy lejana del concepto griego aristotélico o del poético latino. Mediocridad como sinónimo de asfixia.

@teodulolopezm

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Paupérrimo libreto

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 18, 2013

Libreto

 

Por Alberto Medina Méndez

El populismo contemporáneo, ha construido una estructura desde la cual defienden su visión ideológica, que incluye una historia que redactaron a su arbitrio y que suscriben linealmente, para diseminarlo como verdad única.

Se trata de un relato de escasa jerarquía, que con el paso del tiempo y el esperable desgaste en el ejercicio del poder, se debilita progresivamente y ya no resiste el más mínimo contraste cuando se lo tamiza con la realidad.

Queda claro que los gurúes del poder, se han quedado sin letra y también sin creatividad, y no tienen otra alternativa que reiterarse, por eso es que abusan del mismo ardid, y lo replican hasta el cansancio.

Se amparan en esa vieja creencia, errónea por cierto, que dice que “si hasta aquí ha funcionado, porque habrían que cambiar”. Y así se mantienen firmes en esta variante, porque entienden que no hay motivos suficientes para modificar la estrategia. Se apalancan además en el éxito de los resultados electorales como aval inapelable de las decisiones elegidas.

Abundan ingredientes en ese discurso, pero algunos de ellos asombran por su evidente autoritarismo e intolerancia manifiesta.

Por un lado invocan aquel alegato que insiste en que aquellos a los que “les va bien” no deben quejarse. Bajo esa línea de razonamiento, los fanáticos del modelo, parecen pretender desde su posición de iluminados, indicar que los únicos que pueden hablar son los perjudicados por el sistema, y como no los hay según su visión, pues entonces nadie puede reclamar.

Esta interpretación es despiadadamente despótica. Propone que los que se lamentan, se callen, solo porque su realidad económica es positiva, y como se atribuyen el mérito gubernamental de ese resultado, pretenden como agradecimiento el silencio de los que ellos definen como favorecidos.

Es tan básico y elemental ese razonamiento, que bajo esa forma de ver la realidad, el gobierno actual debería seguir siempre, porque al hacer las cosas bien, según ese criterio, casi no tendría sentido ir a elecciones.
Lo que no admitirán es que quieren “discurso único”, y por lo tanto que los que no están de acuerdo, enmudezcan. Es que se acostumbraron a que su voluntad, siempre se cumple. Compran a los mas con dinero, subsidios prebendarios y planes sociales, favores políticos o tráfico de influencias, créditos blandos o concesiones generosas, y en el caso de los medios y el periodismo, la suficiente dosis de pauta publicitaria oficial.

Les molesta terriblemente la opinión diferente y eso ya no lo pueden ocultar, por eso apelan a buscar cualquier mecanismo para minimizar las críticas ajenas, o bien al menos menoscabarlas sistemáticamente.

Es que cuando la razón no los asiste, el último recurso al que pueden apelar es el cruel e inconsistente, de desacreditar a su interlocutor de turno. Si tuvieran mejores argumentos para defender su postura, los usarían, pero como están frágiles en ese plano, entonces solo les queda la dinámica de desprestigiar a quien manifiesta el reproche.

Cuanto más flancos presente la víctima elegida, mucho mejor para los perversos operadores del NO debate. Ese eventual traspié, error o alocución desafortunada en el pasado, es suficiente para que sea castigado.

La otra variante, siempre posible, es condenarlo por su presente, sobre todo por su circunstancial cercanía a algún personaje público que disponga de algún costado endeble para ser así el blanco predilecto de la reprobación.

Una modalidad utilizada adicionalmente es la de juzgar al sujeto según la actividad profesional o el sector al que pertenece, o bien buscar algún pariente que, en el presente o en el pasado, permitan generar alguna relación familiar que posibilite desnaturalizar el primer esbozo.

Ese es el juego que proponen. Cambiar el eje, mutar el foco. El único que pueden usar. Lo concreto es que no tienen argumento mejor, solo les queda despotricar contra el interlocutor, lo que evidencia la debilidad de su razonamiento y la pobreza intelectual de su construcción dialéctica.

No tienen razón, y si la tienen, lo disimulan muy bien. Solo recurren a lo emotivo, para desarmar el debate en base al ataque personal para luego pasar a la quebradiza estrategia de la incomprensión y la victimización.

Cuando ya nada funciona, aparece la tesis de las mayorías, esa que utilizan también para finalizar la discusión. De última, si no tienen razón, tienen al menos el número suficiente para imponerla, porque han obtenido el voto popular.

En fin, más de lo mismo. Nada nuevo ni demasiado atrayente. NO les interesa la discusión, ni el debate, solo los mueve seguir en el poder.

Es importante no entrar en el juego que ellos proponen. Por eso, cuando aparece este esquema que empuja a responder en línea con el planteo, no se debe seguir el ritmo del poder. Hacerlo implica ser funcional al relato que ellos intentan establecer.

Los argumentos malos solo se contrarrestan con argumentos mejores, superadores y no, a la defensiva, explicando si el protagonista que emite su opinión tiene pasado, presente, parientes, amigos, historias, o lo que sea que tenga que ver con su individualidad.
Si el ataque al referente en cuestión fuera veraz, eso no cambiaría en nada la eventual solidez o debilidad de su planteo para neutralizar el original.

Cuando recurren al golpe bajo, es porque se quedaron sin explicaciones consistentes. Esto queda cada vez más en evidencia. Ya está agotado el artilugio. No se puede mentir todo el tiempo. Solo les queda la agresión personal. Pero es un error seguir ese juego irracional del relato como si fuera cierto. En definitiva estamos solo frente a un paupérrimo libreto.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
www.albertomedinamendez.com
54 – 0379 – 154602694

 

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El tecnólogo de Oz (léase OSE)

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 17, 2013

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Ricardo Viscardi

La industria cultural nace en Estados Unidos para propiciar la cinematografía, desde sus inicios, al servicio de una estrategia de frente interno. Por entonces se atisba, entre las dos guerras mundiales, el papel galvanizador que podía cumplir la imagen en movimiento, para impulsar la propia movilización de masas.[1] En aquel ensayo estadounidense se inspira una ya extendida tradición que ha afinado su punto de mira en la creencia, pasando de la demonización del enemigo al entretenimiento educativo de la infancia.
Ya Platón advertía el alcance educativo de las canciones infantiles en la incorporación de orientaciones a través de la diversión más inocente.[2] Ahora se plantea adosar, a una figura que propicia la adhesión de los espectadores infantiles, la impresión que producen los efectos especiales de la tecnología. La bondad y la tecnología no son sino un único patrimonio innovador. Para convertir la invención en intención nada mejor que dotar al Mago de Oz de un paradigma de maquinación benefactora, que en el film Oz, el poderoso[3], actualmente en cartelera, beatifica al inventor prodigioso: Thomas Alva Edison.
El Mago de Menlo Park ha impresionado durablemente el registro de memoria de  Disney Company, al punto que la versión del Mago de Oz que nos ofrece el gigante de la diversión infantil toma por mentor al inventor de la bombilla eléctrica. El paralelo mago-inventor rige el desarrollo narrativo tanto como la jerarquía política del relato, sin dejar de mandatar la divisoria moral entre el bien y el mal. No sólo la referencia al inventor paradigmático luce primigenia, en la fantasía del mago de circo cuestionado por un público de campesinos groseros y arteramente desconfiados, sino que la misma figura inmarcesible preside el operativo de la liberación bienhechora. Thomas Alva Edison no inventó la bombilla eléctrica sino que la perfeccionó,[4] mejoría redentora sin embargo, que arroja durable luz artificial sobre la necesaria intercesión previa, que propicia toda invención útil. La metáfora de la invención a medias de la luz artificial ilumina, desde entonces, el paso a dar por cada hijo de vecino, para alcanzar  la felicidad pública: si somos como Edison la magia de la invención derramará sus bondades –mago mediante- sobre el Reino de Oz.
Dirimido el punto arquimídeo de la polis, el conflicto se traslada al fuero íntimo del mago ¿podrá el chapucero convertirse en benefactor? En pos de ocupar el trono real de Oz, el proto-poderoso-mago-chapucero sólo atina a llenarse de oro, traicionar a las brujas que parecen buenas y atacar a la que parece mala, abusar de la credulidad de un mono adulón y mofarse de un pueblo de idiotas; sin dejar de conservar, en medio del embuste, la ambición y la seducción, un tropismo de gentileza sentimental, que puede convertirlo todo él en solidaridad conversa.
En un universo hecho a la medida de la invención,  el genio gestor de la bondad pondrá la necesaria cuota parte de innovación del sí mismo, para pasar del mal al bien por una vía de ajuste de emisión, que termina por proyectar, en  el propio patio del castillo, en voluta gigante la imagen virtual del mago-rey. Auxiliado por un operador afro-descendiente, el tecno-mago interviene por la imagen de sí, en calidad de efecto especial absoluto con relación al Mal, que representan estúpidamente las brujas malas. Incapaces de percibir, ante la proyección que las confunde tecnológicamente, el bien que gracias a la invención del Mago de Menlo Park se proyecta bajo efecto especial, las brujas malas dejan finalmente el reino de Oz en manos del Mago-Rey, o viceversa, que desde entonces traerá la felicidad y la tranquilidad a un pueblo  bondadoso, todo en uno.
Si Disney Company logró convertir al Mago de Oz en un tecnólogo exitoso, es presumible que idéntico logro, incluso de taquilla, advenga con la enjundiosa innovación de la Universidad Tecnológica, recientemente creada entre nosotros. Pareciera que para ilusionar a la población con los pases productivos de un mago inventor pudiera prescindirse de efectos especiales cinematográficos, ante  la misma parusía del bien que se anuncia por vía gubernamental. Quizás ni siquiera se logre diferenciar, desde la platea, entre el incremento de productividad programado y los efectos especiales proyectados, a partir de la misma base virtual en una pantalla de milagro, incluso de (¿PC? escolar) XO. 

El maná de buenas acciones y mejores intenciones que desde ya se prodiga desde los cielos financieros sobre el emprendimiento tecnológico, pauta agorero su bienaventuranza. Tanto como el anuncio de idénticos afanes benefactores de financiadores internacionales, requeridos ahora ante la necesidad de purificar las aguas de OSE (Obras Sanitarias del Estado), invadidas por el desequilibrio biológico producido por agrotóxicos en tropel vandálico.[5]

 Ante la prosapia psicotrópica de un narcisista simpático, Mago-Inventor-Rey-Tecnólogo,  habilitado tecnológicamente a reconvertir la propia vesania timadora en empatía benefactora, conviene recordar aquella hueste del averno que dominaba en Gualeguaychú. ¿No pretendían aquellos adoradores de Satanás que las agroindustrias iban a acarrear polución y desarreglo ecológico?[6] ¿No se probó hasta el hartazgo que según los estándares internacionales Botnia no contaminaba? ¿No probó de forma fehaciente, el propio fallo de la Corte Internacional de la La Haya, que no estaba probado que esa planta contaminara? ¿No pretendían asociar, sin la correspondiente base empírica, un conflicto local a un criterio supuestamente orientador de la perspectiva colectiva?
Vendrán “espontáneamente” más préstamos del BID[7] para apoyar bienhechoramente a la Universidad Tecnológica y estos acarrearán otros más para filtrar las aguas ahora tóxicas, que de niños tomábamos enardecidos de sed, de la canilla, al terminar el picado con la pelota que fuera, por ahí. Porque a la Tecnología le cabe la aplicación feliz de lo que es buenamente sabido, como se sabe, incluso pese a estrambóticas e inútiles disquisiciones filosóficas acerca del vínculo entre lo que es conocer y lo que es ser,[8] como si lo que se aplica objetivamente se atara a una sensibilidad subjetiva y como si el desarrollo productivo pudiera llegar a ser nocivo, absurda polución idealista que proveería cierto trasfondo cultural, incluso prostituyéndolo -se dice- financieramente.
[1] McQuail, D. (1983) Introducción de la comunicación de masas, Paidós, Barcelona, p.217.
[2] Platon (1873) Les Lois (livre VII), Charpentier, Paris, pp.50-52.
[3] Oz, el Poderoso, You Tube https://www.youtube.com/watch?v=ZrAPtrg-gCU (acceso el 15/03/13)
[4] “Edison y la lámpara incandescente” EPEC http://www.epec.com.ar/docs/educativo/institucional/fichaedison.pdf (acceso el 15/03/13)
[5] “OSE invertirá millones para tratar el agua antes de evitar los agrotóxicos” LaRed21 (15/03/13) http://www.lr21.com.uy/comunidad/1092914-ose-invertira-millones-para-tratar-el-agua-antes-de-evitar-los-agrotoxicos
[6] Viscardi, R. “El zorro en la papelera” (03/01/06) Compañero http://www.pvp.org.uy/viscardi.htm
[7] Mizrahi, A.M. (entrevista a Rodolfo Silveira) « La UTEC creará dos carreras universitarias en marzo 2014” LaRed21 (09/03/13)  http://www.lr21.com.uy/comunidad/1091627-la-utec-creara-dos-carreras-universitarias-en-marzo-2014

[8] Dos mesas sobre “El presente de las Humanidades en la Universidad”, en el marco del 2º Congreso latinoamericano de filosofía de la educación, tendrán lugar en el Salón Maggiolo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, el jueves 21 y el viernes 22 de marzo, a las 13 y 30 h.

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El relativismo moral de una república obsoleta

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 13, 2013

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Teódulo López Meléndez

Entre judíos y cristianos hay la coincidencia de mirar la historia del mundo como una lucha histórica entre el bien y el mal, o lo que es lo mismo, entre Dios y Satanás.

En la política venezolana la presencia creciente de signos religiosos en ambos bandos nos ha llevado a una polarización extrema. No será tanto porque el concepto religioso de bien y mal sea absoluto. Debe serlo porque la conversión del chavismo en religión, signo que fue señalado por la encuestadora @hinterlaces entre los descubrimientos de sus estudios de opinión, ha sido respondido por el candidato opositor con una indicación de ser la nuestra una lucha entre el bien y el mal. Se supone que los electores escogerán al bien y no al mal, determinando de esta manera una cuasi verdad teológica.

El tema que nos planteamos algunos venezolanos es que quizás esta lucha entre el bien y el mal sea una falacia. No hay duda que el bien existe, pero tenemos serias dudas sobre la existencia del mal. Quizás podamos acotar que padecemos una escasez de bien.

Hemos llegado a los extremos de señalar apellidos como pecado, frente a lo cual observamos una simple curiosidad: Capriles y Radonsky son judíos ambos, sefardí o “marrano” el primero y esquenazi (o de Europa oriental) el segundo. Maduro y Moros son ambos sefardíes o “marranos”. Recordemos que se dio en llamar “marranos” a los judíos españoles  obligados a convertirse al catolicismo pues a pesar de ello conservaron aversión por la ingesta de carne de cerdo. Nadie tiene derecho por esta coincidencia a proclamar inelegantemente que estamos ante un enfrentamiento judío. Quizás sería mejor recordar que somos un país tradicionalmente abierto a fuertes corrientes migratorias.

No pretendemos determinar buenos y malos luego de haber asegurado que quizás todo se reduzca a una ausencia de bien. No obstante cabe preguntarnos con qué valores se mide esta dicotomía falsa y pensamos que lo es con una de relativismo moral. Más que divagar sobre este tipo de criterio que podría llevarnos a meternos en la cultura, en el medio social o en los parámetros de la época, podríamos más bien concluir en un simple despropósito: la política en Venezuela ha asumido valores de guerra religiosa para sumarnos un nuevo vicio, el del relativismo moral para jugar al poder.

En ese sentido, y contra todos los valores que han caracterizado a este país, casi se nos reproduce una guerra de religión, casi divididos entre católicos y hugonotes como en Francia de 1562-1598 o tal vez involucrarnos en conceptos como el de “guerra santa” o el de “guerra justa”.

Si queremos recordar más la implicación de relativismo caemos en el territorio de una república obsoleta. Los razonamientos dados por el opositor para justificar su candidatura, basándose en citas repetidas “no podemos dejar…”, demagogia elemental,  o el uso excesivo de la muerte del presidente por sus partidarios nos sitúan más bien en una parodia de relativismo. Era de esperarse, hasta cierto punto de manera lógica y natural, que la campaña electoral subsiguiente a la muerte del presidente tuviese un giro marcado en torno al hecho, pero los excesos de ataque sobre un inmodificable estado de opinión constituye torpeza, como el uso exagerado del cadáver. Al menos desistieron los oficialistas de una enmienda constitucional inmediata para hacernos votar junto a la elección presidencial por una medida destinada a entronizar a Chávez al Panteón Nacional.

Tendremos elecciones el 14 de abril, lo que significa que el cese de la campaña obligado de los días previos no será tal, dado que volveremos a ver la celebración de los acontecimientos del 12 de abril de 2002 planteados como fecha victoriosa y no como abuso o transgresión de lapsos de campaña. Es que este país venezolano nada es casual. Ante el anuncio de la venta de Globovisión, el propietario Guillermo Zuluoga dirige una carta a sus empleados donde incluye esta frase: “El año pasado, tomé la decisión de hacer todo lo que estuviera en nuestro poder, a riesgo del capital de los accionistas y conscientes de las implicaciones que esta actitud podría traer, para lograr que la oposición ganara las elecciones de octubre”.

Las guerras, como la que se nos ofrece con traje de democrática campaña electoral, siempre deben ser teñidas del componente religioso como elemento movilizador. De allí este falsificado enfrentamiento del bien y el mal. Siempre se trata de crear un héroe, uno que no murió por muerte natural sino asesinado por algún adversario imperialista. Como siempre que se va al combate político en los términos de relativismo moral los fanáticos de ambos bandos, en su búsqueda falsa de encarnar el bien y de derrotar al mal, demuestran la obsolescencia de esta república nuestra. Los términos de la batalla son lejanos, inadecuados, cómplices y miserables. La única acción religiosa que lograrán será la de un funeral por la difunta república y no será precisamente un funeral de Estado.

@teodulolopezm

 

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El Circo del Sol apagado

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 9, 2013

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Teódulo López Meléndez

Hemos asistido a una larga agonía del presidente y a una larga agonía de la república. Hemos sido testigos de todas las engañifitas, de todas las violaciones y ablaciones al Derecho y a la imposición de una transformación instantánea de la voluntad conveniente a los intereses del poder  como fuente legislativa de donde nace la norma y la jurisprudencia.

Hemos visto de todo. Hemos oído de todo. Hemos visto al poder amenazante contra conspiraciones y alzamientos imaginados en el sopor calenturiento que ataca a Caracas en la vecindad de Semana Santa y quizás por ello estuvimos cerca de oír que los conspiradores eran de la secta de los saduceos y el jefe insurrecto Caifás.

Cual Sanedrín el Tribunal Supremo de Justicia ha emitido sentencias desde la confluencia de la aristocracia sacerdotal que reina en su seno y con la colaboración de la aristocracia laica y del grupo de los fariseos. Valga la comparación porque el Sanedrín era un cuerpo judicial y porque hemos vivido santas semanas y porque se reproduce en cada institución del Estado verificando el cumplimiento del “marco legal”, fijando fechas de elecciones o tomando juramentos. Por el Sanedrín pasaron Jesús y Esteban, por blasfemia, Pedro y Juan por conspiradores y Pablo por profanador de templos.

Hemos escuchado la música llanera convertida en Réquiem, las amenazas en seguidilla, las ruedas de prensa estrambóticas y los discursos ejemplarizantes de pobreza mental. Capriles ha sentenciado que ha ocurrido un “fraude constitucional” y una juramentación espuria para luego avalarse como candidato presidencial, lo que nos llevó a preguntarle con qué lenguaje solicitaría los votos, qué garantías ofrecería a los electores o si andaría con la mano en alto portando la violada. Las contradicciones son tan evidentes que ponerlas de relieve se hace ejercicio inútil.

No es obligación de un demócrata asistir a elecciones, pues hay elecciones de elecciones. Muchas veces señalé los objetivos perseguibles cuando se asiste a comicios bajo un régimen como el venezolano, desde procurar el fraude para desenmascarar, o porque se tienen fuerzas que harían respetar los resultados. A la inversa también encontramos razonamientos, pero la que tendremos ahora los venezolanos es la petición de coherencia entre palabras y acciones. No se puede hablar de flagrante violación constitucional y marchar a elecciones mientras contra Iuris se corona con el poder al que será adversario en las urnas.

Todavía citan la abstención en las elecciones parlamentarias de 2005 como argumento del error, cuando no lo fue. El error fue no hacerla activa y luego participar en las presidenciales inmediatas. La abstención es también un arma de combate democrático, para procurar deslegitimar, tal como lo hizo Alejandro Toledo frente a Alberto Fujimori en la segunda vuelta de aquellas elecciones peruanas, sólo que después el propio Toledo encabezó las manifestaciones contra el corrupto régimen fujimorista. No es cobardía no ir a unas elecciones, lo es empantanarse en el túnel electoralista sin salida.

“Dejemos el debate constitucional y vamos a ganar las elecciones” arguyen los diputados copeyanos alisándose la falda. Esas elecciones no se pueden ganar, no se van a ganar. Todos los estudios de opinión revelaban, antes del duelo popular por la muerte de su líder, que Maduro aventajaba a Capriles por 14 puntos porcentuales y que la estima de la oposición había caído prácticamente a la mitad desde la elección presidencial del 7 de octubre. Es de demócratas ir a elecciones que se pueden perder o ganar, pero en elecciones democráticas en igualdad de condiciones. Hacerlo cuando las condiciones son exactamente lo opuesto sólo revela una dirección obsoleta que ahora va a perder ese argumento engañoso de que en cada comicio aumentaba su votación y que en la próxima sí obtendría resultados positivos. En situación de excepción, y esta es una de ellas, no se puede avalar lo que se reduce a abuso y amenaza. La cobardía también se tiñe de electoralismo.

Veo que el Cirque Du Soleil anuncia sus presentaciones en Caracas. Quizás coincidan con la celebración de esta elección presidencial. El Cirque Du Soleil brilla por su fantasía y creatividad. El circo venezolano no, es uno de sol apagado. Oscurana es lo que caracteriza a la república. Lo único que le queda es el circo que recorría en siglos anteriores las polvorientas estrecheces de un país abandonado. Deberemos describirla con un francés aprendido de Nicolás Maduro y hablar del Cirque Du Soleil éteint.

@teodulolopezm

 

 

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Embaucadores endebles

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 9, 2013

embaucador

 

Por Alberto Medina Méndez

Buena parte del poder se construye con un discurso aceptablemente consistente y con ciertos argumentos sólidos que puedan sostenerse.

Sin embargo, de tanto en tanto, quienes ejercen la función de conducir una comunidad, se meten solos en un callejón sin salida. En esas circunstancias, deben enfrentar el dilema de continuar en ese rumbo con coherencia y pagar ciertos costos políticos o hacer excepciones a la regla, apelando a la mentira como atajo para luego seguir su sendero. Cuando esas excepciones se convierten en rutina y se falta el respeto a la verdad, ya es muy difícil emprender el camino de regreso.

En ese esquema, los poderosos están convencidos de que pueden hacer que la sociedad crea casi cualquier cosa que ellos decidan poner sobre la mesa como razonamiento.  Pero, de tanto usar ese recurso, se han entusiasmado con el supuesto éxito coyuntural de sus permanentes intentos. Ellos sienten que no importa lo que digan, de todos modos la sociedad tiende a creerles.

En realidad, la mentira sistemática, solo posterga la caída del régimen, la prolonga por algún tiempo. Lo concreto es que la gente, tarde o temprano, percibe que esas argumentaciones no se sostienen por sí mismas y que el mandamás de turno acude siempre al embuste, porque no tiene como mantener esos castillos en el aire.

Las falacias, solo aportan, por algún tiempo, una fantasía que no se corresponde con la realidad, pero al mismo tiempo, muestran el desprecio que sienten los poderosos por la gente. Ya no solo engañan descaradamente a la sociedad, sin escrúpulos, sino que además no hacen nada por disimular lo poco que les importa cada individuo. Solo los utilizan para sus perversos fines y mezquinas intenciones que pasan por acumular dinero mal habido y concentrar poder para someter a todos.

A medida que esa dinámica de engañar, de modo regular, se hace carne y se incorpora como parte de los hábitos del poder, esa herramienta se desgasta y entonces los que diseñan argumentos caen en simplificaciones burdas, cuya credibilidad se hace cada vez menos sustentable. Es que cuando se abusa de un instrumento, este se debilita, perdiendo eficacia. Y es eso lo que está pasando.

Cuando se esgrimen, con tanto desenfado,  argumentaciones tan débiles, simples y fáciles de rebatir, estamos frente a un innegable síntoma de que el sistema recorre la pendiente de caída.

En estos tiempos en los que la inflación se torna parte de lo cotidiano, los gobiernos que emiten moneda irresponsablemente pretenden convencer a todos, de aquella leyenda por la que este fenómeno es producido por empresarios especuladores que pertenecen a concentrados grupos económicos, que se constituyen e formadores de precios, manipulando a su antojo los vaivenes del mercado.

Este antiguo mito, no resiste el más mínimo análisis. Los que quieren persuadir de que la emisión monetaria no tiene nada que ver con el proceso inflacionario no pueden demostrar, de modo empírico, esa teoría que cae por su propio peso.

Es que si su afirmación fuera cierta, si efectivamente emitir dinero no tuviera consecuencia alguna, no existiría entonces razón suficiente para que no se emitieran infinitas sumas para satisfacer las necesidades de todos.

Al poder le resulta imposible explicar porque, si los empresarios son los culpables de la inflación, ellos no emiten alegremente dinero para que la sociedad goce plenamente de la abundancia de recursos. Es que no tendría mucho sentido luchar contra la pobreza si fuera tan fácil resolverlo.

Lo cierto es que emitir SI tiene consecuencias, y nefastas por cierto. No hay que esforzarse demasiado para visualizarlas porque se padecen a diario.

Pero es saludable entender que ellos emiten, no porque lo deseen, sino porque no saben administrar eficientemente recursos. Nada les alcanza, son derrochadores profesionales y de este modo logran sostener su parodia demagógica y electoralista y también su andamiaje político. Es que precisan distribuir recursos que no saben ni pueden generar genuinamente.

Aumentan impuestos y emiten. Esas parece ser sus alternativas para financiar indefinidamente la fiesta estatal. El argumento que esgrimen de que la emisión monetaria y la inflación no tienen relación, no puede sostenerse. Ellos, no pueden decir otra cosa porque precisan la “maquinita” de emitir, para alimentar ese festival de distribución de recursos.

Pero, en ese juego, también necesitan buscar culpables, y creen que la gente “comprará” con mucha facilidad esa idea y por eso la repiten.

La verdad es que ya no pueden engañar a nadie con estas paupérrimas afirmaciones. La gente se empieza a dar cuenta de que el causante de la inflación es el mismo Estado y que el gobierno tiene la llave para resolverlo. Dejar de emitir es la solución, pero hacerlo implicaría para ellos quedarse “sin caja”, moderar el gasto, ser austeros, abandonar la corrupción, el clientelismo y la compulsión por “regalar” dinero a aquellos que necesitan para que los voten en el próximo turno electoral. El circuito es simple, evidente y muy difícil de ocultar. Pero ellos insisten en esto de estafar a la gente y de burlarse de su capacidad de entender la realidad.

En algún momento la política deberá comprender que aquella frase que se atribuye a Abraham Lincoln, daba en la tecla cuando decía algo así como “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Los que ostentan el poder, saben muy bien lo que está sucediendo, pero en esto de falsificar la verdad, vienen perdiendo eficacia. Son tiempos en que sus estrategias solo muestran que son embaucadores endebles.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
www.albertomedinamendez.com
54 – 0379 – 154602694

 

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De lo inmediato a lo mediato

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 6, 2013

Ch  1

 

Teódulo López Meléndez

Cuando termine el período de luto por la muerte del presidente el país retomará el debate arduo, sobre todo por la previsión de convocatoria a nuevas elecciones.

No se trata de incurrir en citas constitucionales. El asunto no es para sesudos juristas ni espléndidos exégetas de la Constitución. Funcionamos sobre los hechos que los órganos del poder público convierten en Derecho o que los voceros del gobierno atribuyen a la voluntad del presidente fallecido más que al cuerpo de normas jurídicas de la república.

No podemos asegurar que las elecciones se celebrarán en 30 días, aunque es obvio que la prontitud del efecto emocional sobre los votos indique ese sentido. En cualquier caso elecciones habrá y está claro que se enfrentarán Nicolás Maduro y Henrique Capriles, con previsibles resultados a favor del primero.

Lo mediato es otra cosa. Implica la sustitución de un liderazgo insustituible, el mantenimiento de una política de asistencia social en difíciles condiciones económicas y una mediocridad evidente en el discurso.

Chavismo sin Chávez habrá. Será protagonista en la política nacional por mucho tiempo. Eso no implica una estabilidad en el ejercicio del gobierno ni la imposibilidad en una evolución del PSUV hacia formas más democráticas de comportamiento.

A mediano plazo volveremos a estar en la disyuntiva marcada por el entendimiento o no de modificación de un lenguaje amenazante y de pasos o no hacia la paz social. También en la aparición de nuevas ofertas sustitutivas en detrimento del fetiche de la “unidad” y de alternativas que convenzan a los venezolanos de la posibilidad de incidir de manera mucho coherente en la inclusión social.

Entramos, entonces, en lo inmediato, en una ratificación de la continuidad chavista en el poder cuya estabilidad en funciones está por verse, lo que incluirá una evolución en el seno mismo de las Fuerzas Armadas y de la paciencia popular. Lo que quiero precisar es que el destino venezolano está claro en lo inmediato y muchísimo menos en lo mediato.

En política se puede intuir, se puede llegar a una visión del futuro y hasta prever las convulsiones del cuerpo social, pero jamás se puede olvidar eso que se llama imprevisto. Mucho más complejo es determinar la evolución cultural de ese cuerpo social, uno que, especialmente en su clase media, ha dado muestras de escasez. Las clases populares tienen al respecto su propia versión, una de inclusión que jamás abandonará, la cual, creemos, debe ser limpiada de populismo y llevada a los parámetros que lo conceptual ya ha precisado con extrema claridad en sus modos y formas de ejecución.

En consecuencia, el futuro mediato de la república resulta una incógnita, una que sólo la evolución de los acontecimientos nos irá señalando, unos sobre los cuales habrá de ejercerse una acción concientizadora de alto vuelo y de extraordinaria eficacia.

Frente a las eventualidades del futuro cabe recordar nuestras fallas y omisiones, más que de eso que podríamos llamar “institucionalidad política”, del cuerpo social mismo. He recordado de manera insistente que es el cuerpo social el que produce sus dirigentes y que en el siglo XXI es cada vez más obvia la asunción colectiva de la responsabilidad y del destino.

Seguramente la palabra apropiada es “transición”, porque después de la desaparición de un líder fuerte y carismático como Hugo Chávez, y su sustitución por un liderazgo colectivo y de poder compartido, debe evolucionarse hacia nuevas formas. No obstante, los herederos parecen encerrados en fotocopiar y en repetir, lo que a nuestro entender es una equivocación que incidirá de manera más que negativa en cuanto a la estabilidad política y la paz social.

Es menester una oferta de país, un mensaje de construcción de una república posible, uno que exceda en materia de organización y diseño al mero rescate de los planteamientos clásicos y básicos de la democracia representativa y hable de un cuerpo social organizado sobre las bases del conocimiento y de un ejercicio consciente de la ciudadanía. Es hora de ir hacia la edificación de una democracia del siglo XXI.

El futuro nos reta. Toca a los venezolanos domeñarlo y hacerlo todo posible mediante una aceptación del desafío. Es allí cuando sabremos la verdad que tanto ha sido requerida en este tiempo transitorio.

@teodulolopezm

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Ibero Gutiérrez: la verdad sobre el abismo

Posted by Teódulo López Meléndez en marzo 3, 2013

abismo

 

por Ricardo Viscardi

Significativamente interpelada desde la globalización, la jurisprudencia uruguaya oscila entre los derechos humanos y la Constitución de la República.[1] Los instigadores del liberticidio traen a la memoria los tiempos en que avasallaron la misma Constitución republicana que decían defender[2], mientras la impunidad encuentra sus mejores aliados en algunos subversivos de ayer, arrepentidos hoy día.[3] Quizás convenga percibir que entre un derecho acartonado en memoria vernácula y un clamor de justicia respaldado por un cuestionamiento universal del totalitarismo, se abre también una memoria del abismo, como auténtica duda del sí mismo, mirada por Ibero cuando duda poéticamente de la realidad.

La objetividad supone cierta consolidación del sentido. En cuanto manifiesta una regulación  de la experiencia según un protagonismo verificador, la verdad se somete a una normatividad, expresada tanto por un tribunal del saber[4] como por la jurisprudencia del derecho.[5] Sin embargo,  la normatividad teórica no ancla en el dictamen, sino en la verdad, mientras la legalidad del derecho se disuelve sin la justicia. Sobreviniente por demasía entre la normatividad y el derecho, la verdad de la justicia habilita un quiasma que nunca deja de apelar a un exterior mayor que lo instruye.  Escindido por la trascendencia,  el simple sentido de objetividad cae en la trivialidad, si no somete la consistencia normativa al trance abismal de la verdad y la justicia.

Si Marx tenía razón al sostener que las sociedades no se plantean problemas que no puedan resolver[6], esa impregnación de la solución en el devenir deja suspendida la verdad sobre lo inescrutable por venir. La puesta en suspenso de la evidencia  hace justicia a la trascendencia, como se la lee en Ibero[7], en cuanto somete la conciencia al escrutinio de una sospecha absoluta, con el quién de la pregunta como único asidero, al borde del abismo de sí mismo.

El derecho a la sospecha se sostiene en el criterio del sí mismo, que pone en danza  la autenticidad al son de lo insondable. Con cierto equilibrio, un eje soslayado permite seguir el ritmo, sin dejar de quedar erguido de paso.

Cuando se anula ese derecho a una franja de vaivén entre la normatividad y el derecho, lo primero que se sacrifica es la poesía. En particular, porque su cosa es el sentido, impregnado sin embargo de otras cosas que el sentido. Ibero alcanzó esa impregnación del mundo en su realidad y de ahí su enorme don poético: decir aquel sentido que se sostenía por sí mismo, de manera que su poesía nunca es tan sólo el mismo Ibero.

De ahí que todo él no fuera reductible al simple sentido, ni su sentido de la verdad separable de la justicia que todo lo envuelve. De ahí también que esa duda que levanta sobre todo lo que lo rodeó, hasta los 22 años en que muere, sea una duda en la que todavía bailamos, al son incluso, de los sentidos de aquella muerte.

En ese lugar estuvieron todos los asesinos y todos los asesinatos, porque no se mataba a alguien por lo que era, sino ante todo por lo que se podía decir que era. Desde entonces es una muerte signada por cierta tergiversación del sentido, que intentaba decir: así mueren los tupamaros.[8] No fue asesinado un estudiante que era poeta, pintor, enamorado y tupamaro, sino alguien que mediáticamente, en cuanto había sido encarcelado por razones políticas ligadas a la insurgencia subversiva, quería ser imputado víctima para fomentar el terror.

Esa manipulación mediática del sentido ya estaba presente en la prohibición por parte de Pacheco Areco de la difusión masiva de siete palabras del idioma[9] y se va a ver prolongada en los “Comunicados de las Fuerzas Conjuntas” que modulan la cotidianeidad amenazante del terror  -a partir del Estado de Guerra Interno votado en el Parlamento por todos los sectores de los partidos tradicionales, seguidos más tarde aún, por la política de desapariciones del totalitarismo uruguayo (inocuamente titulado “dictadura militar”).

Todos estos episodios son manifestaciones de la inverosimilitud del sentido inmediato de la normatividad objetiva, que paradójicamente exige la verosimilitud de la mentira como mentira,  paráfrasis que amplifica la frase de Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Sin embargo, la prostitución del sentido que señala esa frase no es tan sólo publicitaria (en la doble acepción de animar una condición pública y una política de publicidad), sino que además provee un criterio. Por ejemplo, el que sostiene una “guerra interna” contra la insurgencia democrática o la que “presenta” una realidad conformada por desapariciones. Que una realidad pueda presentarse a través de desapariciones reales señala hasta qué punto el sentido ha traspasado la verdad de la mera evidencia y se encuentra sometido a un régimen de sospecha, verosímil porque inverificable en lo inmediato. No que la sospecha no pueda llegar a ser dilucidada, sino que la objetividad normativa atenida a la evidencia no puede, ya en adelante, satisfacer la verdad.[10]

Esa “realidad producida” tecnológicamente, en particular a través de la comunicación masiva,  conlleva tanto la obnubilación totalitaria que se tiene por único sentido posible, como el cuestionamiento de la realidad sostenida en la transparencia del sentido. En los dos casos, el sentido se topa con la cuestión de la justicia y la verdad, en el primero, en cuanto pretende estamparse en ellas, en el segundo, en cuanto las inscribe en palimpsesto, entre escrituras pretéritas y emergentes.

En esa infinitud de horizonte no perece la pregunta por la verdad, sino un procedimiento reductor de la decisión. Requerida a destiempo[11] por un hambre de sentido, la verdad acude a la superficie de la memoria, desde las propias raíces de la justicia.

 

[1] Pereira, M. “Traduciendo a la Corte” La Diaria (26/02/13) http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/2/traduciendo-a-la-corte/

[2] “Poco convencional” Montevideo Portal (01/03/13) http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_193865_1.html

[3] Según Zabalza, el número de quienes participaron del MLN y acompañan, desde el entorno presidencial, la política de impunidad, no supera los 70 a 80, sobre los 3000 miembros de la misma organización en el pasado. Ver: Tagliaferro, G. “El lado B de la revolución” Montevideo Portal (12/02/13) http://www.montevideo.com.uy/noticia_192275_1.html.

[4] Kant vincula prioritariamente la Crítica de la Razón Pura a la figura de un “Tribunal ” que dictara leyes “eternas e inmutables”. Kant, I. (1973) Critique de la Raison Pure (Préfaces et Introduction), Aubier-Montagne, Paris, pp.18-20.

[5] El término “contexto” que actualmente vinculamos a la realidad que suma un conjunto de circunstancias, se origina en las disposiciones subordinadas a un mismo un acto jurídico, ver Lalande, A. (1983) Vocabulaire technique et critique de la philosophie, PUF, Paris, p.181.

[6] Marx, K. (1976) “Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía

política” en Marx, Karl y Engels, Friedrich Obras escogidas , Tomo I

Editorial Progreso, pp.517-518.

[7] Gutiérrez, I. (2009) Obra Junta (1966-1972),  (Antología de Laura Oreggioni y Luis Bravo), Estuario, Montevideo. Asimismo se encuentra información sobre Ibero en “Ibero Gutiérrez” facebook, http://www.facebook.com/pages/Ibero-Guti%C3%A9rrez/249738293942?fref=ts

[8] La ejecución de Ibero fue firmada “Comando cazatupamaros”. Ibero se encontraba fatalmente identificado, en la propaganda totalitaria de entonces, como  “tupamaro”, a raíz de su viaje a Cuba, premiado por un ensayo juvenil, así como por  haber sido procesado y remitido, por pocos meses, al Penal de Punta Carretas.

[9] “Cuando estaba prohibido decir “tupamaros” en el Uruguay” Blog de Blogs, http://blogsdeteaydeportea.com/contenidos/1548-cuando-estaba-prohibido-decir-tupamaros-en-uruguay.html (acceso el 03/03/13)

[10] “Gilberto Vázquez admitió haber removido cuerpos de desaparecidos durante la dictadura militar” El Observador (06/08/06) http://www.elobservador.com.uy/noticia/54812/gilberto-vazquez-admitio-haber-removido-cuerpos-de-desaparecidos-durante-la-dictadura-militar/

[11] Según Agamben, “contemporáneo” es aquel sentido que quiebra la continuidad cronológica del tiempo, ver Agamben, G. (2008) Qu’est-ce que le contemporain?, Payot-Rivages, Paris, pp.37-41.

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La campaña electoral de los fantasmas

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 27, 2013

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Teódulo López Meléndez

El improperio contra el “paquetazo neoliberal” suena estridente en el discurso transmitido por los medio oficiales. Se ataca a alguien, no se sabe muy bien a quién, pero se ataca no se sabe a que “paquetazo”. Las “cuñas” de televisión muestran al presidente y sus bondades, como si el presidente se estuviese reeligiendo. Se entremezclan las publicidades y uno no sabe, ignorante como es, de qué campaña se trata y menos de que candidato.

Se anuncia que se recorrerá el país y se proclama se ha “raspao” a dos vicepresidentes. Se anuncian reuniones, se manifiestan preferencias sin manifestar preferencias, se asoman aspirantes sin asomar aspirantes. Se juega al lenguaje fuerte, como si el lenguaje fuerte produjese votos y no la comprensión del país existente.

Se anuncia como tranquilizante que no habrá ruptura, que la mesa no perderá una pata, que quien sea el elegido contará con todos. Ese tranquilizante huele a podrido, esa reiteración sólo quiere dejar claro que el ungido de ayer no es el ungido de hoy. Estar a estas alturas tranquilizando con esa banalidad de que habrá candidato único es un tranquilizante banal de hoy.

Se asegura que la oligarquía prepara un golpe. Se reitera en los alrededores del 27 de febrero, la fecha trágica del “caracazo”. Se inventan conspiraciones, se advierte que no se puede estar reposando mientras la derecha maquina en las profundidades oscuras de su tumba. Se abre una cacería para tener opciones a la hora de meter a alguien preso y reiterar que no se cede, que no habrá debilidades soltando presos, que la fortaleza recae, como siempre, en la amenaza y en la ejecución de algunas de ellas.

Hay una campaña electoral fantasma. Los fantasmas están en campaña electoral. Los candidatos son fantasmas. La situación del país es fantasmagórica. La política venezolana es un asunto de fantasmas. Aquí se baila una danza de fantasmas.

Esto es fantasmilandia. Nadie tiene la menor idea de cuando esta campaña fantasmal será real, de cuando será la fecha real de la campaña, de cuando procederán los dueños del poder a someternos a otra elección, esto es, de cuando esta campaña fantasma ratificará su condición de fantasmal.

En el mundo de los fantasmas no hay tiempo que apremie. Los fantasmas suelen ser burlones, irreverentes, gozones. Entre los fantasmas siempre es tiempo de campaña electoral. Las revoluciones deben estar siempre en permanente agitación, desafiando enemigos, amenazando con procesos judiciales, y si no existen se inventan porque la revolución necesita de un enemigo.

Los adversarios de la revolución viven de elecciones. Requieren de una elección para advertirnos que el candidato será único y para que algunos candidatos declaren que no aspiran ser candidatos. Sin elecciones dejarían de ser fantasmas. No tienen otro tema de que ocuparse sino de las elecciones. A un país de fantasmas lo único que le interesa son las elecciones fantasmales. Arguyen precaución para sumirse en la elección fantasmal, pero lo hacen repitiendo lo mismo de anteriores elecciones fantasmales. No se ocupan de un proyecto de país, de una concepción nacional, de una oferta competitiva. No, se ocupan de señalarse las fallas cometidas en la elección fantasmal anterior, porque todo se reduce a práctica electoral fantasmal.

Los muestreos de opinión se ocupan de la elección fantasmal. Esa es su especialidad y ejercen su función, algunos con seriedad y otros con evidente falsedad. Algunos muestran cifras impresionantes de cuáles serán los resultados, porque en elecciones fantasmales no hay mucho a dilucidar y menos si se entiende la verdad del país, pero automáticamente aparece el payaso -entre los fantasmas también hay payasos- a alegar a favor de alguno de los aspirantes y calificarlo como ‘sobrao”, no sabemos si para buscar rima con vicepresidentes “raspaos”.

Este país es una fiesta de fantasmas. Aquí sabemos que hay fiesta de fantasmas porque los fantasmas suelen ser ruidosos, ocultar bajo su manto transparente fechas y estados de salud, intríngulis y maniobrillas, mientras se lanzan en la campaña fantasmal contra adversarios fantasmas.

Este país es irreal. Asiste a la fiesta de los fantasmas y se hace  fantasmilandia.

@teodulolopezm

 

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La madre de nuestros males

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 26, 2013

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Por Antonio Limón López

 

Alguna vez todos los mexicanos, y esto quiere decir que sin excepción, nos hemos preguntado en medio de un profundo desasosiego ¿Cuál es el mayor mal nacional, cuál es la más insidiosa de todas nuestras debilidades, cuál nuestro peor defecto? ¿Cuál será nuestra mayor perversión o deformidad social? ¡Si! Por duros de entrañas o de sesera que seamos o por afortunados en la ruleta de la vida, todos nos hemos hecho esa pregunta al menos en una ocasión, otros nos la hacemos con frecuencia y seguramente habrá mexicanos sensibles y piadosos que la re formulen a diario.

 

Todos los días, cuando leo la sección editorial de los diarios o cuando escucho a nuestros políticos más ilustres proponer o justificar leyes o reformas, superficiales o estructurales, siento que sus palabras me dicen, a mí y a cualquiera que los lea o escuche, que van a resolver alguno de nuestros grandes problemas nacionales, sea el de la educación, el de la distribución de la riqueza, el de las  oportunidades para los necesitados, el de justicia para los ultrajados,  y así en un infinito  etcétera.

 

Estoy seguro que usted también ha escuchado, a linajudos caballeros y a señoras distinguidísimas exponer grandes soluciones para nuestros grandes males, los que son economistas coinciden al dejar en claro que el gran problema nacional es económico y que un par de ajustes, que por casualidad traen en la chistera, bastarán para poner a México y a nosotros en Jauja; Cuando son priistas o panistas o perredistas, argumentan sin que les tiemble la voz, que con votarlos a ellos todo será color de rosa; Cuándo son funcionarios dirán que con mayores facultades para ellos o para su jefe será suficiente, los ministros de la Suprema Corte pedirán mas dinero y plazas para sus protegidos; No solo es cuestión de funcionarios, los líderes de los comerciantes pedirán que les quiten de encima todos los trámites engorrosos, los automovilistas se conformarán con que se construya tal o cual vialidad o quiten tal o cual regla de tránsito o no se cobre la tenencia, cuando son intelectuales pedirán mayores presupuestos para el Sistema Nacional de Investigadores, para las amas de casa el mal está en los altos precios de todo, cuando son obreros la solución será que suba el salario, cuando se les pregunta a los reos pedirán buenos jueces y prisiones al menos soportables, cuando se les pregunte a los intelectuales snobs y exitosos pedirán que se legalicen las drogas y nuestros indígenas se conformarán con que les quiten de encima a los policías municipales, estatales y federales, para los narcos el problema mayor es la protección que las autoridades brindan a sus competidores. El mexicano cuando es ciudadano y elector pedirá que desaparezcan los partidos políticos, pero cuando se nos pregunta a cada uno de nosotros por el mayor mal de todos, no aquel que nos aqueja en lo particular, sino aquel que a todos nos lacera a todos, gritamos a coro nuestra respuesta: La corrupción.

 

Sin embargo es falso que el mayor de todos nuestros males sea la corrupción, simplemente es un mal entre todos los demás, un mal muy grave, pero no el mayor mal nacional, no es el mal de males, ni la madre de todos los males, ni el mal que realmente nos tiene en el pozo. El gran mal que padecemos y que produce a todos los demás, el mal que es padre de todos los males, que es la madre que pare a todos los demás es la simulación, la gesticulación. Por alguna maldición milenaria, los mexicanos desarrollamos este perverso mal, que seguramente ha inoculado a  otras sociedades del mundo, pero en México a diferencia del resto del planeta la simulación es la reina de los males, el mal primitivo, el mal primigenio del cual se derivan todos los restantes males endémicos.

 

Claro que los mexicanos simulamos casi por naturaleza, no me refiero a la simulación personal -esa con la que educamos a nuestros hijos y con la que vivimos en familia y con el círculo afectivo más cercano- esa la dejaremos para nuestra conciencia, solo nos concretaremos a la simulación de orden político, esa que practicamos cuando se trata de nuestras instituciones, esa que brilla en las cámaras de nuestras legislaturas y de nuestros tribunales, esa que practica cada mexicano cuando se dirige a la nación o a su cabildo, esa que resplandece en el seno de nuestros partidos políticos, esa que llena de contenido a los debates sobre los grandes temas nacionales, esa por la que aplaudimos a sabiendas de que aplaudimos una farsa, esa que se sublima en cada frase de nuestros economistas a sueldo o de cualquier dirigente o líder, esa misma que está en el centro de cualquier creación política nacional o la adaptación de cualquiera del exterior, esa que preside en cualquier sindicato sea de trabajadores o de patrones, esa que es el lugar común que permite a pandilleros apropiarse de las universidades públicas.

 

Simulamos desde que pretendimos ser una república que en realidad nunca hemos sido, simulamos cuando pretendimos ser además de república una federación, cuando en México reina el centralismo, desde que pretendimos ser una democracia sin serlo, cuando declaramos la separación de poderes que se encuentran en manos de lacayos, cuando adoptamos leyes de otros países pero para aclimatarlas las deformamos y degradamos, cuando somos candil de la calle con posturas que no practicamos dentro de México, cuando simulamos valores sociales y políticos que despreciamos y no existe oficio o profesión que escape a esta simulación generalizada, los contratistas que simulan ganar concursos públicos, los funcionarios que simulan equidad al resolver, los economistas que no creen en lo que proponen, ni los jefes policiacos, ni los legisladores, ni nuestros gobernadores creen en sus discursos, ni nuestros intelectuales son veraces y en todos los casos, por desgracia, los candidato simulan sistemáticamente y los electores aceptamos esa comedia electoral de cada tres o seis años.

 

La simulación engrasa mejor que la corrupción los ejes de nuestra carreta política, mueve mejor a los partidos, a los grandes medios de comunicación, a los funcionarios públicos desde los más modestos, hasta los que viven en la cumbre, la simulación se practica impunemente en cualquier pacto político, simula poderes legítimos que carecen de legitimidad, simulan a una democracia que no existe, a un federalismo de membrete, a una realidad que es simple ficción. En cuanto a lo real como el petróleo, el mayor recurso natural de que ha disfrutado la humanidad y que tuvimos en abundancia los mexicanos, la cosa fue y es dilapidarlo hasta que se acabe, vendiéndolo a precio de rebatinga mientras simulamos un debate sobre él, en cuanto a lo real que somos los más de 130 millones de mexicanos de carne y hueso, el asunto es que aguantemos hasta donde podamos, para que al final una minoría sobreviva con los vestigios que queden esparcidos.

 

No hay mal peor, ni más perverso que  la simulación, porque no proviene de afuera, sino de adentro de nosotros mismos, no de ese “nosotros” colectivo, sino de cada uno de nosotros como individuos, como personas. Los males sociales son el reflejo de nuestros males individuales, no podemos esperar, en general, tener políticos o gobernantes mejores que nosotros, tampoco debemos suponer que nuestros dirigentes estan infectados de un mal que exclusivamente los afecta a ellos y no a nosotros, por lo que para combatir a la simulación, a nuestra simulación, es una tarea personalísima, frente a nosotros queda solamente seguir simulando o .. dejar de hacerlo.

 

 

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Las elecciones italianas

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 25, 2013

Audio de Teódulo López Meléndez

Bersani

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El regreso del padre

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 19, 2013

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Teódulo López Meléndez

En las sociedades que han adoptado un padre todo gira en torno del padre. Stalin era el padre de todas las Rusias, era el “marido” de “mamá” Rusia. A comienzo del siglo XX venezolano Juan Vicente Gómez era el “taita”, el padre protector que castigaba a sus “hijos malos” con el exilio, la tortura o los trabajos forzados, pero desde su aspecto bonachón “premiaba” al país con su presencia que transmitía seguridad, porque aquella sociedad necesitaba a un padre más allá de la bondad o de la maldad.

En psicología social se ha analizado como se gira en torno del padre, para amarlo u odiarlo, pero todo gira en torno del padre. Si el padre regresa, se duda del regreso. Si el padre está enfermo, se duda de su salud. Si el padre ha vuelto se celebra con cohetes. Si el padre ha vuelto la ausencia se asimila a un ínterin que fue necesario para el regreso del padre.

Quienes odian al padre dudan de su regreso, pero la certeza de quien marca la agenda y decide los destinos viene dada por la oportunidad de dudar del regreso del padre. Quienes aman al padre recobran el aliento a pesar de sus ambiciones por la posibilidad de una herencia. El regreso del padre calma a los herederos, los devuelve a la realidad de la presencia del padre.

Las sociedades que, para amarlo u odiarlo, han caído en el giro alrededor del padre lo miran como el vínculo necesario para toda conversación o expresión. Es el vínculo, es la esencia primaria que organiza el mundo interno de la sociedad infantil. Odiándolo o amándolo aquel padre es una garantía para la vida cotidiana, ¿de qué otra cosa podría hablarse sino del padre?, ¿qué otro elemento de pervivencia podría animarla sino es el padre?

En psicología social el padre de la sociedad infantil es la firmeza, la decisión y el amparo, porque toda sociedad infantil que ha adoptado un padre para su cotidianeidad es una sociedad desamparada y el padre, odiado o amado, es el lazo, es el enemigo o el amado sobre el cual todo gira, el vínculo cohesionador de una sociedad infantil asustada que requiere del padre.

Es obvio que una sociedad con padre tiene vínculos deficitarios, carece de una personalidad madura y está predispuesta a patologías. Una sociedad con padre tiene deficiencias de personalidad. Una sociedad con padre, para amarlo u odiarlo, tiene en el fondo un temor de perder al padre porque intuye que una sociedad sin padre sería una sociedad de la violencia. Una sociedad con padre carece de imágenes alternativas que le transmitan seguridad y ha perdido todo vínculo con lo “sagrado” por lo que necesita a un padre.

El padre encarna el sentido programador, otorga pautas, por lo que, cuando el padre regresa, la sociedad infantil respira hondo pues reencuentra un carácter relacional –los psicólogos sociales dirían transaccional- lo que significa que ha vuelto la pauta, esto es, el sentido de todo el uso del lenguaje que girará en torno al padre, de una conducta resuministrada para odiar o amar, la vuelta  del planteamiento fundamental en torno al cual respira la sociedad infantil que consciente o inconscientemente ha adoptado a un padre.

Hay un desorden psico-social que conduce a la angustia, pues la sociedad infantil no tiene referentes, sólo el padre. No puede haber pensamiento crítico ni discernimiento ético en una sociedad con padre. Autoridad viene de auctor, el que crea, aquél que crea las causas y origina.  Las sociedades con padre, odiándolo o amándolo, respetarán al padre.

El padre ha vuelto. Era absolutamente obvio que el padre volvería. Las discusiones seguirán girando en torno a la salud del padre, en torno al padre que no se ve, en torno a cómo sería el proceso de declaración hereditaria, a cuánto tiempo aún nos acompañará el padre. No es tema para juristas ni politólogos, es tema para psicólogos sociales mirar a la sociedad infantil que, por ahora, ha recobrado al padre.

Freud no era psicólogo social. Edipo no está en agenda.

@teodulolopezm

 

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Intimidación eficaz y humillación permanente

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 19, 2013

cheque

 

Alberto Medina Méndez

El poder se consolida y avanza en la medida que va encontrando avales tácitos y explícitos que se lo permiten. Cuando la sociedad por acción u omisión va firmando cheques en blanco, pues el sistema acelera el proceso y se fortalece día a día. Esto ocurre solo cuando las respuestas de la sociedad se convierten en permanentemente funcionales.

Pero también se refuerza esa idea por la cual cuando cada uno de los actores, se somete mansamente a la letra fría del guión sin más, pues los gobiernos siguen avanzando y lo hacen a todo ritmo.

Mucho de eso está pasando en estos tiempos. Por diferentes motivos, y con el poder va consiguiendo, secuencialmente, paso a paso, cada uno de los objetivos que se propone, y lo consigue en base a una dinámica poco novedosa pero muy pragmática, la de generar temor en la sociedad.

Es evidente que no pueden conseguir respetabilidad, ese atributo tan ansiado por muchos pero que tanto merito real implica lograrlo, y mediante el cual los ciudadanos se sumarían a ideas y proyectos de un modo activo, voluntario, con plena satisfacción y evidente entusiasmo.

Asumiendo sus limitaciones y escasos talentos, acuden al mecanismo más bajo, antiguo, pero efectivo, el de construir temor, el de producir miedo, ese que paraliza y que hace obedecer sin ninguna resistencia.

Bajo esta dinámica, todos, desde su lugar, parecen ser el blanco de la estrategia elegida. Nadie puede quedar afuera y en ese juego, el poder hace mucho esfuerzo por profesionalizarse y perfeccionar herramientas.

Primero empieza por lo más simple. Intenta comprar voluntades, o tal vez sería mejor decir, utilizando el término adecuado, que pretende alquilar voluntades abonando su canon periódicamente para conseguirlo.

Con esos ciudadanos, utiliza el más lineal de los instrumentos, el dinero, ese que permite quebrar voluntades, por el solo hecho de recibir algo a cambio. Esta modalidad es magistralmente exitosa, ya que establece un vínculo perverso pero altamente efectivo de dependencia sostenida.

Los sectores más vulnerables son los primeros en caer en esta redada. Son los que precisan sobrevivir y no han encontrado aun el modo de lograrlo. La pobreza es el primer escalón al que se acude bajo esta dinámica, con diferentes formas que comparten la esencia central. Ayuda social, dádivas, subsidios, cualquier forma de asignación de dinero, directo o indirecto, sirve para que este sector de la sociedad actúe en consecuencia y se someta a los mandatos del poder, sin ningún argumento que modere su impacto.

Si no cumplen al pie de la letra su parte del trato, serán abandonados, y el gobierno dejará de darles, lo que discrecionalmente les otorga cotidianamente. El temor a perder esa ayuda económica, hace que esa parte de la sociedad canjee dignidad por dinero sin pensarlo demasiado.

Pero a medida que se avanza en esta estrategia, se van encontrando con sectores más duros, que oponen algún tipo de escollo, que tienen mayor reservar moral y allí apelan a otras refinadas herramientas, mas retorcidas y sofisticadas, pero no por ello, menos efectivas.

A los medios de comunicación en general y a los periodistas en particular, los dominan con la pauta oficial. Un par de anuncios por acá, otros por allá y ya está, automáticamente se alinean y se avienen a decir lo necesario.

Lo hacen ya sea porque reciben favores económicos y eso los convence de que el gobierno dice la verdad siempre, y que hasta tienen enemigos comunes, o bien, cuando funciona la autocensura, esa variante de sobreactuada lealtad, de no morder a la mano del que les da de comer.

Sin justificarlo, se puede entender que los sectores asalariados, los más débiles desde lo económico, acepten someterse a cambio de supervivencia, aunque eso no los exime de la indignidad de hacerlo.

Pero llama mucho más la atención como gente que no precisa el dinero para su sostenimiento vital, y que inclusive ha construido grandes empresas, se someta linealmente, casi del mismo modo que el resto de la comunidad.

Resulta difícil entender la falta de coraje en general, pero mucho más la de los que más tienen. Es cierto que los gobiernos, se han especializado en encontrar nuevos modos de atemorizar, de intimidar, pero se supone que este grupo de ciudadanos debería tener más anticuerpos para oponerse.

Amenazas de mostrar trapos sucios, probables inspecciones de organismos estatales, algún incremento de tributos siempre inminente, cuando no operativos de prensa en proceso, o simple condena social organizada, las herramientas son múltiples y siempre existe la posibilidad de incorporar nuevos instrumentos que se agreguen al arsenal habitual de rutina.

Los empresarios, los hombres de negocios, también son objeto de esta disputa de poder, en el que los gobiernos se han propuesto amedrentarlos como uno más, aunque en estos casos con métodos diferentes.

Bajo ese paraguas de temor, muchos de ellos terminan claudicando, se ocultan, buscan perfil bajo, sacrifican ganancias y resignan negocios solo para no ser el nuevo blanco de los ataques.

Inclusive a veces son tentados por el poder de turno para ser parte de algunos proyectos y recibir su tajada redoblando la apuesta para asociarlos y tenerlos del mismo lado. De ese modo se asegura el poder, que nadie podrá arrepentirse pronto, al menos no mientras el nuevo negocio funcione.

Algunos pocos, han empezado a mostrar el camino. Solo se consigue vencer al poder, cuando se deja de respetarlo como tal, cuando se aparta esta idea de tenerle miedo crónico y temor visceral, y se comprende que arrodillándose solo se posterga el final, pero no se cambia su rumbo.

Por ahora estamos en el proceso de acrecentamiento de ese poder que solo los consolida cada vez más, y recorriendo ese temible círculo vicioso de tener más votos y apoyo popular, más adeptos y prisioneros del sistema, para seguir haciendo lo mismo con altos índices de resignación social. En fin, en estos tiempos solo vemos la indignidad de un proceso de intimidación eficaz y humillación permanente.

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El enjambre del ensamble: la porno-familia Sexxxton

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 19, 2013

porno

 

Ricardo Viscardi

 

Desde la famosa “puesta sobre los pies” de la dialéctica hegeliana por Marx, el tropo de la inversión ha contribuido, con un sugestivo y enjundioso gesto, a la discusión filosófica. La cuestión que parece pesar en el asunto no es de gravitación, mal que le pese al desmelenado humor sexual de los sesenta, que predicaba con desparpajo “amaos los unos sobre los otros”. En efecto, para dar lugar a un tropo de posición es necesario gozar (no forzosamente en familia) de una perspectiva. Una vez que se abandona el lugar del tercero excluido o incluido, o incluso supuesto (sub-puesto[1]) -problemática aristotélica que arrastramos arqueológicamente desde el “argumento del tercer hombre”[2], la cuestión se vuelve indecidible, que es como decir que decide por nosotros (Derrida dixit[3]), pero sin base -o arriba/abajo, afuera/adentro, etc.- de por medio.

 

Quino ha percibido en su propio humor que la base de la cuestión del ensamble familiar, que tanto atormenta a nuestros contemporáneos, no es otra que la propia base como tal, una vez que se la advierte añadida por debajo, en tercer lugar. Como se viene de señalar, si a algo se le quita tal “base” (ground, fundamento, subjetividad, etc.) le sucede lo mismo que al sujeto que pone en evidencia Vattimo[4]: queda involucrado en aquello mismo que denunciaba escandalizado. De ahí que la remarca de Quino sobre la familia ensamblada aporte, por provisión de humor, la explicación del enjambre en que nos mete tal ensamble: interpelado por la expresión “La familia es la base de la sociedad” Miguelito aclara “la mía no tiene la culpa”[5]. Pero hay gente que le está buscando a esta cuestión el derecho o el revés, o si se quiere (tratándose de familia) el arriba o el abajo[6].  Con el propósito de terciar sobre la base de la desaparición de tal base, pese a explorarse cierta vía escabrosa, no desprovista, incluso, de fines edificantes,  presentamos en lo que sigue algunas consideraciones relativas al caso de la porno-familia Sexxxton.

 

 

La familia Sexxxton: de la mediación negativa a la proactividad  mediática[7]

 

Una vez considerada con cierta seriedad, la cuestión de la pornografía cae bajo una atmósfera de ironía. La ironía proviene del escepticismo antiguo, en cuanto declara el sentimiento de distancia entre lo humano y el designio inaccesible. Pero no se sostiene que lo inaccesible no existe, sino que el designio de alcanzarlo es vano porque excede la condición humana. Por esa razón el escepticismo antiguo no se vinculaba primordialmente al conocimiento, como humorada ante un presunto saber, sino a la pretensión de alcanzar algo imposible para los medios humanos, despropósito que termina por convertirse en víctima de su propia desmesura ética.

 

Un tufillo de equívoco denuncia, con desenfado, el propósito de dar cuenta conceptualmente de la pornografía. La ironía se inscribe en este caso, dentro de cierto escepticismo del conocimiento que desacredita,  con un halo de vergüenza agregada y por avance, el intento de explicar la pornografía sin caer en la obscenidad. Ese hiato de vergüenza entre el propósito teórico y la condición expuesta de la pornografía es propiamente pornográfico, en cuanto nos señala que cunde aún cierto sesgo de pudor que se resiste a la puesta en escena de una grafepornía, es decir, una escritura de la prostitución.

 

 

Pornografía, representación, valor y escritura

 

Sin embargo, esa escritura avanza masivamente entre nosotros, tal como lo expresa el caso de las “Sexxxton”, madre e hija. La pornografía de índole filial  se ha convertido en un éxito comercial, en cuanto progenitora y progenie protagonizan, conjuntamente con terceros de distinto género, registros de sexo explícito[8]. Más allá de recaudos legales que adoptan las protagonistas, entre los que cuenta no mantener contacto carnal entre sí, el vínculo filial se convierte en exhibición deliberada, destinada a la excitación sexual de terceros. Entrevistada al respecto, la hija que protagoniza estas escenas declara que al registrarlas piensa ante todo en el dinero que obtendrá a cambio[9].

 

Por encima de interpretaciones de psicólogos que hacen notar los límites simbólicos infringidos[10], la declaración del propósito financiero que guía la participación de una de las protagonistas señala cómo, lejos de encontrarse exenta de valor, la actuación pornográfica se resume en el valor bajo su forma más abstracta y generalizada: el valor de cambio. En efecto, el afecto y la preferencia familiar se han puesto al servicio de un designio trascendente y jerárquico al mismo tiempo, en cuanto el dinero gobierna la circulación del valor y por vía de consecuencia, la constitución económica del capital[11]. Consignada monetariamente, la estrategia pornográfica de la familia Sexxxton, lejos de estar desprovista de valores, exhibe un designio obsedido –se diría que obscenamente y la redundancia queda por explicar- por el valor.

 

Ahora, quien dice valor dice representación y también escritura. En efecto, ningún valor puede ser concebido al margen de su vínculo con otro elemento, a través de una relación que pueda ser diferenciada y sostenida, es decir, representada. No sólo el valor económico se vincula con una finalidad de uso o un quantum de cambio, sino que el propio concepto de valor lingüístico, tal como lo concibe Saussure, depende de la posición relativa de los signos en la estructura de la lengua. En el habla, el valor expresa la significación de un signo con relación a un referente. Si me encuentro ante un pequeño curso de agua, “arroyo” y “río” revisten, en su significación propia, valores distintos puestos en relación al referente[12]. Es decir, la representación y el valor son concomitantes y no pueden ser separados, incluso en el campo del sentido lingüístico.

 

De la misma manera, la escritura supone la materialidad de un grafema, en tanto marca incorporada en un soporte, que es puesta en valor por una lectura. La escritura permite, al igual que el valor de cambio en la moneda, la circulación de la representación, en cuanto consignado en un soporte, el signo se separa del autor y permanece a la disposición de un tercero, más allá del lugar en que se encuentren uno y otro, en el espacio o en el tiempo[13].

 

Escribir sobre la prostitución (sentido etimológico de “pornografía”) y prostituir la escritura, particularmente por su publicación con destino a la lectura, son entonces inseparables, en cuanto tal como dijera Foucault de la segunda edición de la “Arqueología del Saber” “este libro ya no es el que yo he escrito”. En efecto, valido de la puesta en valor de la marca escrita, el lector prostituye inexorablemente el sentido primigenio, desviación que provee la interpretación de una obra, tanto en el sentido de la apología como del anatema.

 

Transformación de la pornografía

n de la pornografíaVinculada desde entonces, es decir desde la propia escritura, con la prostitución que representa tanto literaria como críticamente, la pornografía parece sin embargo excedida por sí misma, sobrepujada (chassing) por una insistencia en valerse del valor para desvirtuarlo. Tal corrupción es inherente a la prostitución, que como vimos, provee la condición originaria de la pornografía (etimológica y literalmente: escribir sobre la prostitución). Sin embargo, cierta prostitución de la prostitución, si se nos permite el exceso de lenguaje, acaece como efecto del sobrepujado virtuoso que se propone alcanzarlo todo valiéndose del dinero, que no provee desde ya la satisfacción de una necesidad, ambición o designio, sino que constituye un “objeto total”, tal como lo declara la “Sexxxton” hija.

 

En tal sentido, la prostitución no sólo se encuentra imbuida de un valor desde que lo violenta, manipula o desvirtúa, sino que además configura por sí sola la “clave de bóveda”, que tanto culmina como sostiene un sistema de mediaciones. Podemos afirmar,  de una forma simbólica, que se la ha “prostituido”. Sin remontarnos hasta la significación de la prostitución en la antigüedad griega, cabe recordar que el batllismo promovió la instalación del control de la salud de las meretrices, por razones de higiene pública[14]. Es decir, el ejercicio de la prostitución no sólo se encuentra, en la modernidad –capitalista si se quiere, gobernado por el valor de cambio, sino que además forma parte de un sistema de valores públicos que alcanza representación política.

 

En tanto objeto de valor, representación y escritura que se incorpora en el campo social y político, la prostitución y la escritura componen (pornográficamente) un vínculo de mediación. Mediación entre el deseo y el objeto del deseo, entre el trabajo sexual y el consumo erótico, entre la necesidad simbólica y la satisfacción orgánica. Cabe entonces preguntarse acerca del sentimiento negativo en torno a una mediación que se vale, sin embargo, de los mismos recursos que cualquier otra.

 

Constituyéndose por la misma vía de valor,  representación y escritura, la pornografía contradice sin embargo la estructura propia de toda mediación, en cuanto el objeto de que se vale en el vínculo con un tercero no lo designa personalmente, ni reclama de su parte una interpretación. Se trata entonces de una inversión de la significación misma de la mediación, en cuanto tal condición siempre reclama, para sí, la probidad de una intencionalidad y la persona de un semejante. Contrariando el sentido ético kantiano, la pornografía trata a una persona como una cosa -por ejemplo cuando incluye el vínculo filial entre madre e hija en una misma escena sexual, haciendo abstracción de la prohibición del incesto, que por esa prescripción instruye el fuero íntimo de la persona moral en nuestra cultura.  Por consiguiente, la pornografía no supone una anulación de la mediación, sino una mediación negativa, en cuanto la condición paradigmática de la mediación -manifestar la transparencia de una intencionalidad y dirigirse a alguien en su fuero propio- se encuentra desvirtuada en la índole sexualmente explícita que la constituye.

 

A este respecto, conviene tener presente que la acepción inicial de “pornografía” que registra el diccionario la subordina a “obsceno”, que a su vez se caracteriza en el léxico por la negación del pudor (en cuanto tal virtud se encuentra “obscenamente” desvirtuada, pervertida u ofendida).

 

pornografía.

(De pornógrafo).

1. f. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas.

2. f. Obra literaria o artística de este carácter.

3. f. Tratado acerca de la prostitución.[15]

Sin embargo, el diccionario va a modificar esa acepción, que se inscribe negativamente con relación a una virtud (el pudor), por una acepción positiva, que se caracteriza ante todo por la actitud deliberada y la finalidad instrumental:

pornografía.

(De pornógrafo).

1. f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.

2. f. Espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía. Prohibieron la venta de pornografía en los quioscos.

3. f. Tratado acerca de la prostitución.[16]

 

Uno estaría tentado de sostener que la pornografía pasa de una ética de los valores (cuando significa lo contrario del pudor) a una ética de la responsabilidad (cuando pasa a significar la provocación carnal). Sin embargo, el carácter negativo de la mediación que reviste la prostitución de la escritura -por la opacidad de la intencionalidad que ostenta y la privación moral del semejante que supone, no permiten vincularla a una significación ética positiva.

 

Moral negativa, ética positiva

 

¿Cómo entender entonces la moral de la hija Sexxxton? ¿Existe tal moral en tanto estructura positiva de valores, sostenidos en una cristalización representativa de la persona? Pareciera que la respuesta es afirmativa, en cuanto la declaración de la protagonista de las actuaciones transgresoras sostiene una finalidad que no excluye bienes, expresados además pluralmente, en comunidad de propósitos y objetivos familiares. Se trataría entonces de una moral negativa, en cuanto contraría los valores propios del habitus en vigor, pero que curiosamente reviste asimismo una ética positiva, en cuanto traduce una actitud imbuida de los valores que implementa.

 

Cierta contradicción que asoma en el caso de las “Sexxxton” entre moral negativa y ética positiva, anclada a su vez en la diferenciación deleuziana entre moral (sistema de valores representables) y ética (rasgos característicos de una conducta)[17], permite interrogar el estatuto de la mediación negativa que reviste la pornografía, desde que, subordinada a la obscenidad, se la concibe en tanto virtud (el pudor) desvirtuada.

 

Desde esta perspectiva, la forma en que la declaración “mientras hago las escenas pienso en lo asquerosamente ricas que vamos a ser” llega a desvirtuar la virtud del pudor, no es pasiva a la manera de una permisividad o debilidad, sino enérgica y activa, supone como tal una decisión adoptada. No se trata de la mera exhibición, sino de la exhibición que es efecto de una implementación de intereses, de manera tal que la actuación escenográfica de la pornografía queda supeditada a la finalidad que se le encomienda.

 

Se podría contraponer a esa lectura de una condición deliberada de la actuación pornográfica, que en toda pornografía subyace la misma intencionalidad, vinculada a un interés económico, simbólico, emocional, etc. Sin embargo, en este caso tenemos dos aspectos que expresan la articulación proposicional de la pornografía con un universo de valores: la declaración de una intencionalidad que subordina la escenificación pornográfica a una finalidad monetaria “(…pienso en lo asquerosamente ricas…)”, en segundo lugar, la significación que prodiga sobre la transgresión protagonizada, el objetivo de enriquecimiento a piacere.

 

 

Proactividad mediática

Por lo tanto, la intencionalidad pornográfica presenta, para utilizar un término –quizás no casualmente- a la moda, un desarrollo proactivo. Tal “proactividad” se opone a la mediación negativa que representaba la obscenidad, que a su vez transfería a la pornografía una desacreditación de la mediación. En efecto, el régimen obsceno de la pornografía, como lo habíamos visto, contradecía la significación de la mediación, en razón de una anulación de la transparencia intencional y de la persona del destinatario.

 

Puesta al servicio de una alternativa ante el registro tradicional, la proactividad pornográfica no puede sustentarse en la mediación, ya que como lo planteábamos anteriormente, la constitución de la mediación se encuentra desvirtuada por la condición propia de la pornografía. Por consiguiente, tal proactividad parece presentarse en tanto exceso respecto a la mediación que la sobrepuja y  avasalla, convirtiéndola en un mero expediente instrumental.

 

Si la afirmación anterior pareciera escapar a la mera consideración sexual y llegar a emparentarse con el conjunto de la condición contemporánea, convendría tener en cuenta que la anulación de la distancia y de la escena, es decir, de la mediación, es para Baudrillard lo propio de la condición actual de “pantalla y red”[18]. Asimismo, Bernard Stiegler considera que el narcisismo primario que se constituye a través de una demanda de amor, se encuentra substituido por una condición tecnológica que anula la misma capacidad amatoria del humano, en cuanto esta capacidad exige una distancia orgánica eliminada por el artefacto tecnológico[19].

 

Por consiguiente, la condición obscena que observamos en actuaciones que trascienden lo sexual, se extiende al conjunto de la experiencia colectiva, incluso cuando se reivindica, por ejemplo, un relato heroico del pasado para justificar claudicaciones del presente, ante los poderes de turno.

 

Pareciera, por nuestros días, que la obscenidad prospera ante todo en el campo mediático, donde la mediación que antaño intermediaba hoy tan sólo efectúa designios de parte resuelta. Aunque la atracción sexual siga proveyendo una vía privilegiada para la explotación de la imagen, la condición proactiva de la prostitución de la escritura está muy lejos de reducirse a la mera cuestión de la exhibición de índole sexual. E incluso puede ser que esta termine por revestir las formas más pueriles y menos peligrosas de la manipulación mediática, en particular, en razón de la reversión simbólica que parece inclinar la sexualidad al servicio de cierto fervor, cuasi religioso, por el cuerpo.

 

Por el contrario, es en la noción de cuerpo, en tanto ella reviste el principio de la mediación en nuestra civilización, donde debe acentuarse el análisis, en cuanto la mediación es el verdadero objeto pervertido por la exhibición, antes que un cuerpo esgrimido estratégicamente o modelado obsesivamente. La cuestión central pareciera ser, desde este punto de vista, que el cuerpo se ha convertido en un vehículo de la pornografía proactiva. A su vez esa condición decidida prospera exponencialmente, en cuanto termina por convertir todo cuerpo en un vehículo de la imagen, es decir, en un mensajero.

 

La cuestión sería entonces, que este vehículo mensajero ha abandonado los equilibrios propios de la naturaleza y se ha incorporado en lo que Virilio ha denominado una “ecología gris”[20]. Es decir, el equilibrio de los mensajes corporales que los humanos establecen entre sí no depende, actualmente, sino de una actitud proactiva que ya no se subordina a ritmos ancestrales e ignotamente trascendentes, sino a la decisión que los particulares toman sobre su propio destino y además, sobre el destino ajeno. Tener presente esa destinación estratégica de un equilibrio a alcanzar, más allá de sí mismo, pero sin ninguna identidad esencial de por medio, ni mediación, es el desafío del presente, incluso a través de la obscenidad y la pornografía.

 

 

[1] Sobre este planteo de Derrida ver Viscardi, R. “Desarrollo y tecnología” en Biblioteca virtual de AFU https://www.box.com/shared/la1z84e37r (acceso el 20/01/13)

[2] “Argumento del tercer hombre” en Filosofía griega http://www.webdianoia.com/aristoteles/aristoteles_meta.htm (acceso el 20/01/13)

[3] Derrida, J. “Horizonte de pensamiento” (entrevista de C. Paoletti) en Derrida en castellano http://www.jacquesderrida.com.ar/audio/derrida_paoletti_5.htm  (acceso el 20/01/13)

[4] Vattimo, G. (1990) La sociedad transparente, Paidós, Barcelona, pp.148-149.

[5] “Quino anda ahí” Montevideo Portal (05/01/13) http://www.montevideo.com.uy/nottiempolibre_189047_1.html

[6] “El Papa exhorta a los cristianos a “decir no  a la teoría del género” LaRed21 (19/01/13) http://www.lr21.com.uy/mundo/1084931-el-papa-exhorta-a-los-cristianos-a-decir-no-a-la-teoria-del-genero

[7] Texto originalmente destinado al ciclo “1ª Muestra de cine pornográfico”, organizada en Café La Diaria por Mateo Etchegoyen (diciembre 2012).

[8] “The Sexxxtons” madre e hija se juntan en cine porno y facturan millones” LaRed21(10/12/12) http://www.lr21.com.uy/mundo/1078317-the-sexxxtones-madre-e-hija-se-juntan-en-cine-porno-y-facturan-millones (acceso el 20/12/12)

[9] Op.cit.

[10] “Mamita querida” Montevideo Portal (10/12/12) http://www.montevideo.com.uy/nottiempolibre_186706_1.html (acceso el 20/12/12)

[11] Marx, K. (1977) Le capital (Livre II), Ed. Sociales, Paris, p.310.

[12] Saussure, F. (1967) Cours de Linguistique Générale, Payot, Paris, p.160 http://es.scribd.com/doc/10935335/Saussure-Ferdinand-Cours-de-Linguistique-Generale (acceso el 20/12/12)

[13] Derrida, J. (1972) Marges. De la philosophie, Minuit, Paris, p.37d8.

[14] Acosta, L. “La mediación del “higienismo” en la génesis del servicio social en el Uruguay”, p.9 http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/pela/pl-000045.pdf (acceso el 20/12/12)

[15] Diccionario de la Real Academia Española (artículo enmendado) http://lema.rae.es (acceso el 20/12/12)

[16] Op.cit.

[17] Deleuze, G. (1981) Spinoza philosophie pratique, Minuit, Paris, p.35.

[18] Baudrillard, J. (2000) Mots de passe, Pauvert, France, pp.37-41.

[19] Stiegler,B. (2003) Aimer, s’aimer, nous aimer, Galilée, Paris, pp.16-17.

[20] Virilio, P. (1997) Cibermundo, Dolmen, Santiago, pp.59-60.

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De cuando las imágenes no disimulan el vacío

Posted by Teódulo López Meléndez en febrero 14, 2013

Papa 2

 

Teódulo López Meléndez

El Miércoles de Ceniza el renunciante Benedicto XVI dio algunas claves sobre la verdadera situación al señalar que “el rostro de la Iglesia aparece muchas veces desfigurado”, precisando se refería a las divisiones en el cuerpo eclesial.

Las especulaciones, y hasta contradicciones, entre voceros vaticanos y L’Osservatore Romano, el establecimiento de listados de papábiles y hasta la apertura de las casas de apuestas sobre el presunto sucesor, pasaron a segundo plano ante la admisión un tanto camuflada de las profundas fisuras que atraviesan a una estructura de poder mantenida por siglos.

No son secretos los escándalos vaticanos, desde los bancarios hasta los de espionaje, como en el caso del mayordomo infiel filtrando documentos. La insidia y las luchas por el poder se compaginan con la supuesta beatitud del pequeño Estado de grandes intereses económicos y de soterradas batallas.

Ratzinger, en este memorable Miércoles de Ceniza, puso de manifiesto la hipocresía –esa fue la palabra utilizada- en cuanto a actuar sobre las conciencias e intenciones propias. Quién padeció el Vatileaks sabía perfectamente de la soledad y de la impotencia. Subrayando el individualismo y las rivalidades en el seno de la Iglesia, creemos Ratzinger no dio muestras de impotencia o debilidad al renunciar, más bien demostró un coraje personal más allá de lo que se le suponía, al tiempo que daba una demostración de poder, porque dominio del poder también se da cuando se renuncia a él.

Es inevitable ir hasta quizás el más respetado teólogo vivo, el Hans Kung de ¿Tiene salvación la Iglesia? donde señala como causa fundamental del mal lo que denomina el sistema romano de dominación, definido en su texto como monopolio de poder, juridicismo, clericalismo, aversión a la sexualidad y misoginia y el empleo espiritual-antiespiritual de la violencia, todos siempre en la base de los grandes cismas del cristianismo.

En otros de sus libros Hans Kung señala como el papado se fue transformando desde el siglo XI en un ejemplo monárquico-absolutista. Es el teólogo el que lo señala: la Iglesia está enferma y cabe preguntarse, con todos los límites y diferencias del caso, si la enfermedad de Europa no se le asemeja. Es aquí donde al que se señala como débil Ratzinger es posible se nos haya manifestado como el fuerte Ratzinger, pues su renuncia rompe con lo definido como “sistema romano de dominación”. Sobre la cabeza de todos los sucesores de Benedicto XVI  pesará este gesto.

Quizás deberíamos dejar de lado ese cúmulo de expresiones de lugar común sobre la humildad, admisión de limitaciones y demás hierbas que han abundado estos días, para decir que con su gesto Ratzinger ha desacralizado el cargo de Papa y ha realizado una acción de gobierno cuyas implicaciones veremos a la larga. Después de una renuncia papal cualquier otra cosa es posible. Lo menos a esperar es la Iglesia comience a deslastrarse de los vicios de poder, aunque asistamos ahora, en lo inmediato, a los conciliábulos para hacerse con el gobierno.

Hay un mensaje a Europa toda. No puede seguir siendo como fue. No dejan de llamar la atención las reacciones de los líderes europeos centrados en consideraciones secundarias y sin darse cuenta que desde el Vaticano un aparente Papa derrotado les ha mostrado con hechos que existe una mutación profunda, que un viejo mundo muestra los síntomas inequívocos de su erosión y que lo primero a admitir es que ya no se puede seguir siendo como se fue.

Quizás la referencia que hago ahora, entre decisiones trascendentales y mensajes de una fuerza no percibida en toda su magnitud, suene un tanto inoportuna, pero la intervención de la Secretaria General de las Juventudes Socialistas en la reunión de su Internacional en Cascais, Portugal, tiene una relación, porque esa chica le señaló a los líderes políticos su hipocresía, su arraigo a un mundo que se cae, sus espaldas como respuesta a las exigencias de la juventud europea. Beatríz Talegón, con su lenguaje propio y su indignación no disimulada, dejó claro ante unos líderes agotados, lo que es obvio: no es sólo la gran institución de occidente llamada Iglesia Católica la que se muestra en agotamiento, lo es Europa toda, cuyas crisis económicas y políticas lucen insignificantes ante lo que es su verdadero drama: una profunda crisis existencial.

Benedicto se va en helicóptero desde el Vaticano a Castel Gandolfo en una imagen que recuerda como salen los presidentes argentinos caídos desde la Casa Rosada hacia la residencia de Olivos. Ya las imágenes no disimulan el vacío.

@teodulolopezm

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