Democracia del siglo XXI

  • Teódulo López Meléndez

    Abogado, diplomático, novelista, ensayista, poeta, editor, columnista de opinión.

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Entrevista con Teódulo López Meléndez

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 17, 2012

Entrevista en Buenos Aires

Teódulo López Meléndez analiza resultados del 16-D

Por Analía Gómez Vidal*

Elecciones 1

 

El domingo 16 de diciembre, Venezuela volvió a las urnas. Las elecciones regionales arrojaron otra derrota a la Mesa de Unidad Democrática, que sólo obtuvo 3 gobernaciones contra el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido oficial. Entre sus victorias, la oposición volvió a asegurar el estado de Miranda en el liderazgo de Henrique Capriles. Sin embargo, se evidencia que queda mucho por trabajar en la construcción de la oposición venezolana. Teódulo López Melendez analiza los resultados y la evolución de la política en Venezuela mientras advierte: “Es necesario llamar a un gran diálogo nacional con absoluto desprendimiento”.

 

El optimismo de la oposición venezolana, que supo alcanzar una derrota digna de la mano de Henrique Capriles en octubre, contrasta con el resultado de las elecciones del 16 de diciembre. ¿Cuán representativos cree que son estos resultados para usted?

 

En primer lugar, no se puede realizar un análisis de la contienda electoral que la oposición perdió estrepitosamente sin comenzar por reiterar el absoluto divorcio entre lo que se expresa en redes sociales (Facebook, Twitter) y la realidad del país. Esto demuestra  no sólo un uso inadecuado y contrario al que se les ha dado en numerosos y recientes episodios de la historia mundial, sino una muy especial incultura política de la clase media.

 

¿Cuál es el peso real de la clase media venezolana? ¿Existe una sobrevaloración de sus percepciones que se proyecta y desinforma sobre la situación real de la política en Venezuela?

 

En Venezuela, se ha generado ascenso social con inserción en una clase media baja. La vieja clase media, que se mantuvo por décadas ajena a los asuntos públicos, reclama ahora soluciones mágicas que no aparecerán. He dicho muchas veces que los dirigentes políticos son producto del cuerpo social. Si no hay un cuerpo social que genere dirigentes para el momento histórico, siempre se sentirá sin protección. Los viejos elementos protectores (partidos, sindicatos, gremios, etc.) están en el máximo de la debilidad y esa sociedad a la deriva no logra tomar conciencia de su propio poder. Por otra parte, hay una escasez brutal en cuanto a la generación de ideas y pensamiento, trasnochados como andan los “dirigentes” en repetir desde hace medio siglo y, por supuesto, un cuerpo social que no presta la menor atención a lo que se genera.

 

En ese contexto que plantea, el nivel de abstención electoral de las elecciones del domingo fue cercano al 46%, un dato que muchos han remarcado como clave. ¿Está de acuerdo con su importancia? ¿A qué lo atribuiría?

 

Todos aquellos medianamente informados sabíamos que la abstención sería alta, como siempre lo ha sido en elecciones regionales, y aumentaría o disminuiría por los últimos acontecimientos relativos a la salud del presidente Chávez. Finalmente, aumentó, pero a estas alturas uno parece tener la sensación de que no tuvo una injerencia determinante. En definitiva, la abstención es apenas un elemento más en la consideración de los resultados.

 

Volviendo al análisis de la derrota opositora, ¿Cuánto de este resultado global se fundamenta en la exacerbación del apoyo chavista como demostración de apoyo aún ante sus circunstancias personales?¿Se puede seguir apostando por una oposición cuya fortaleza in crescendo pueda disputarle el poder a Chávez y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)?

 

Las causas de la derrota oposicionista se remontan al hecho de haber aceptado el orden de las elecciones: primero para presidente, después para gobernadores y luego para alcaldes, en un proceso de renovación de los poderes públicos de arriba hacia abajo que resultaba inaceptable. Luego, la aceptación de las fechas, por las que “líderes políticos” se lamentarían posteriormente de lo perjudicial de votar un 16 de diciembre cuando la gente anda ocupada en reencontrar familiares o comprar sus cosas para pasar la Navidad.

 

Esa inconsistencia, para ser benignos, es lo que caracteriza a una “dirigencia” inventora de excusas. Sumado a ello, un organismo electoral absolutamente tolerante con los abusos oficiales más todos los excesos de poder que por archiconocidos es innecesario inventariar.

 

 

¿Usted cree entonces que la derrota opositora reside más sobre las heridas provocadas por la ineficiencia estratégica de la oposición que por la capacidad de convocatoria y el aparato chavista?

 

Si no se entiende a un país, no se puede ganar ese país. Es cierto que la maquinaria chavista es fuerte y está sustentada sobre las mieles que el poder ofrece, pero también sobre una poderosa participación popular.  Para ganarse a un país hay que plantársele delante y decirle con meridiana claridad: “Esto es lo que queremos hacer de esta nación”.

 

¿Cuáles serían, desde su punto de vista, los pasos obligados de la oposición para mantener y ganar espacios hasta las próximas elecciones? ¿Cómo podría la oposición capitalizar su posición conciliadora para avanzar sin profundizar la polarización?

 

La llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no es más que una alianza electoral de partidos reducidos que pretendió erigirse como algo más. He señalado que esa “concertación” jamás sería alternativa válida frente a Chávez y que la única vía era la constitución de una “unidad superior”. No se puede enfrentar a un claro proyecto de país como el que encarna Chávez sin un proyecto de país alternativo. Se entró entonces a discutir entre “vieja” y “nueva” política con una exacerbada adoración por unos muchachos inexpertos.

 

El país venezolano carece de una clase política que merezca tal nombre. Los síntomas mostrados el mismo día de la elección no parecen ayudar. Lo más conveniente a los intereses del país sería que el presidente Chávez pudiera juramentarse el 10 de enero, pero si las circunstancias no lo permitiesen, sabemos bien que deberemos ir a una nueva elección presidencial. Suponemos, en ese caso, que será Nicolás Maduro el candidato del gobierno, en acatamiento a la voluntad del presidente Chávez, pero no podemos dar supuestos en el campo de la oposición.

 

Henrique Capriles Radonsky no debería hacer prevalecer su victoria en el estado de Miranda ni su condición de electo en primarias para rescatar para sí la condición candidatural. Debería, por el contrario, llamar a un gran diálogo nacional con absoluto desprendimiento porque de lo contrario lo único que lograría sería batir un nada envidiable récord de perder dos elecciones presidenciales en cuestión de meses.

 

Respecto a la salud de Hugo Chavez, cabe remarcar que las elecciones regionales del 16 de diciembre fueron las primeras transcurridas en ausencia del lider bolivariano. Esto abre la posibilidad a una serie de especulaciones sobre el futuro de Venezuela, con la pregunta obligada: ¿Hay Chavismo después de Chavez?

 

“Cubazuela” han estado gritando por años algunos de los más dedicados opositores al gobierno venezolano. En ejercicio de una “boutade” que a la hora de la verdad no parece tanto, me atreví a hablar de “Mexizuela”, pues lo que aquí parece consolidarse es, en realidad, una experta manera de ganar elecciones con la perfección del PRI.

 

Manteniendo su analogía entre el PSUV y el PRI, ¿cree usted que podría replicarse la experiencia mexicana  de transición sin violencia de 2000 en Venezuela, a la luz de la polarización que reina en la actualidad? Más allá de la posición oficialista de enaltecer la figura presidencial, ¿Cómo ve la recepción social de dicha estrategia en el futuro cercano?

 

La creo posible, y más que posible, imprescindible. Para ello, hay que hacer un esfuerzo de diálogo. En términos generales, debo decir que un liderazgo como el de Chávez no es sustituible, de manera que me permito observar que Nicolás Maduro debe insertarse en una dirección colectiva. En cuanto a la pervivencia de un chavismo sin Chávez, no mantengo dudas. La recepción social sigue, y seguirá siendo, grande, porque el chavismo dio voz y participación a los olvidados. En Venezuela podemos decir que hay otro país, uno que muchos no logran ver ni distinguir en su nueva cultura política. Pero quien detenta el poder tiene la mayor responsabilidad en lo que habrá de venir. En este sentido, me permito recordarle a Nicolás Maduro que él no es Chávez. Debe tratar acercarse más a un parecido con Eleazar López Contreras, en el sentido de comprender que sería transición y que toda transición exige apertura.

 

¿Considera que los herederos chavistas, con Nicolás Maduro al frente, podrían ser parte de una transición pos-chavista exitosa? ¿Considera, en última instancia, que la clase política venezolana está a la altura del desafío que se presenta?

 

No puedo adelantar una respuesta. Si es exitosa, dependerá de una visión de Estado que estoy reclamando con todas mis fuerzas. Deberán brotar nuevos liderazgos, lo que es fácil de decir y difícil de ver. He reclamado a mis compatriotas despojarse de las gríngolas y de los anteojos de suela. Los intelectuales solemos ser desoídos.

 

* Periodista independiente, Economista, Master en Política Internacional, Analista Junior en Federación Iberoamericana de Bolsas, Blogger in South American Business Forum, Presentador en FM 90.7 Autopista, Universidad Torcuato di Tella, Université Paris Dauphine

 

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Venezuela: La hora de la mirada alta

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 13, 2012

 

democracia

 

Teódulo López Meléndez

 

Difícil escribir en medio de circunstancias electorales cuyas variables han sido sacudidas por el azar del destino. Desconocemos los resultados de las elecciones regionales en Venezuela y de cómo los acontecimientos han podido influir sobre ellas, pero no desconocemos los procesos históricos y menos las particularidades de cuadros como el que hoy vive la república venezolana.

La grave enfermedad del presidente obliga a revertir el primer efecto que se produjo: una reaparición acentuada de la polarización que tanto daño le ha hecho al país. En efecto, los más extremistas de ambos bandos se lanzaron a revivir los odios y a reponer sobre el tablero las viejas afrentas. Sobre ellos es menester reponer la voz de la cordura.

Entramos en una etapa en la cual hay que anteponer los intereses nacionales a cualquier otro. Hay que evitar la alteración de la paz nacional mediante un diálogo fecundo que conlleve a acuerdos básicos sin que por ello se obvie, en lo más mínimo, el libre juego democrático.

Advertimos en innumerables ocasiones que el destino de la república se decidiría en fecha posterior al 7 de octubre, fecha en que se realizaron las elecciones presidenciales. Observamos que era imprescindible buscar el cauce común que nos permitiera reconocernos de nuevo como una nación a la que todos pertenecemos.

Auguramos el restablecimiento de la salud presidencial, pero frente a la gravedad de la situación es necesario recordar que el texto constitucional prevé todos los pasos necesarios, no sin advertir que no es suficiente apegarse a él, que se requiere un entendimiento político que lo haga viable sin traumas y que permita un reacomodo general de la situación del país.

Estamos al servicio de los intereses de Venezuela, no de ninguna aventura ni de ninguna ambición de poder. La historia nos ha colocado ante dilemas que requieren grandeza de espíritu y capacidad de entendimiento. Esperamos, por ejemplo, que el acuerdo tácito que existía, y que se vio obstaculizado por la circunstancia, en torno a presos y exiliados, pueda materializarse a la brevedad. No podemos ignorar la complejidad y tensiones naturales en el gobierno, pero se deberá encontrar el espacio para finiquitar este delicado tema, porque es la base real y posible del inicio de un diálogo que resaltamos como absolutamente imprescindible.

No es necesario abundar sobre los temas a discutir y sobre las imprescindibles correcciones a hacer. Todos sabemos que más allá del acuerdo base sobre la eventual fecha de una nueva elección presidencial hay muchos otros de vital importancia. Hay que transmitir el sosiego de una clase política que muestre alto sentido de responsabilidad y haga desaparecer las tensiones que una minoría –estoy seguro de ello- aúpa sin conciencia alguna de las graves consecuencias que perder la sindéresis y la visión de Estado ocasionarían.

Hay que alzar la mirada del piso y ver el bosque antes que al árbol. Nos toca vivir este momento de nuestra historia con una demostración de gallardía, de sentido común y de país. Es por supuesto obvio que el resultado de las elecciones de gobernadores mostrará una tendencia que no podemos adivinar si será permanente o transitoria, pero que, al fin y al cabo, será la última de la que dispondremos antes de que los acontecimientos que analizamos se puedan precipitar. Serán una referencia que nadie deberá utilizar como planteamiento hegemónico ni como arma ventajista. Por el contrario, deberán ser administrados con cautela y cualesquiera que sean considerarlos como aporte al sentido de unidad nacional.

Al hacer los mejores votos por el restablecimiento pleno del presidente Chávez  llamo al mejor de los países que tenemos a asumir su responsabilidad frente al momento histórico imponiendo la voz de la sensatez, impidiendo que la baja política entre en juego y, sobre todo, exigiendo todos alcemos la mirada y sepamos estar a la altura de las circunstancias. Es la hora de la mirada alta.

tlopezmelendez@cantv.net

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La matriz del desprecio

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 12, 2012

desprecio

Por Alberto Medina Méndez

(Rosario, Argentina)

Algunos dicen que, cuando hablamos de los políticos, no es bueno meter a todos en la misma bolsa. Sostienen que las generalizaciones no son saludables, porque en casos como estos solo alimentan la anarquía.

Tal vez lo que suceda, es que en la política nadie se esmere demasiado en esto de diferenciarse lo suficiente como para que los que pluralizan se detengan en decir “todos menos aquel otro”.

No se afirma nada nuevo si se recuerda que la política se maneja con sus propios códigos. La perversa deformación del concepto de democracia por la cual se manipula el uso de las mayorías, ha dado paso a nuevos esquemas de funcionamiento que priorizan determinadas acciones y descartan otras.

Lo concreto es que la carrera por los votos, ha generado una dinámica donde lo que importa es parecer. El corto plazo, el próximo turno electoral, invita a la política, solo a dedicarse a aquellos que tenga impacto electoral.

Pero lo cierto es que a la inmensa mayoría de los políticos no les interesa, en lo más mínimo, lo que sucede con la gente, en tanto y en cuanto eso no impacte fuertemente en la próxima encuesta de opinión.

La política acciona y reacciona, solo cuando percibe que electoralmente ciertas decisiones pueden complicarla en forma directa o bien cuando una determinación le significa un rédito partidario emergente.

Pero todo esto sería retórica si no fuera porque se confirma a diario. Muestras de esto, abundan por doquier. El desprecio de la política para con los individuos, es demasiado evidente y forma parte del paisaje cotidiano.

Hasta los más progres, esos que se ufanan de su humanismo y le critican a sus adversarios, la insensibilidad de sus políticas, terminan confirmando ese sendero en el que la política trata a la gente como basura.

Las postales que vemos son difíciles de refutar. Solo es necesario recorrer las salas de un hospital para ver como las supuestas “políticas de inclusión”, deshumanizan a la gente de la mano de quienes operan el régimen.

Pese al esfuerzo aislado de algunos agentes públicos, que desentonan en el contexto, la gente que padece una enfermedad queda relegada, su intimidad bastardeada en otro síntoma de la indolencia estructural. En ese sistema no importa la relación medico paciente, ni la contención o el estado de ánimo del que además de sufrir dolencias, termina siendo víctima de un esquema que lo ningunea sin parpadear, ni sonrojarse.

Los pacientes pasan a ser números de cama, o de turno en una guardia, en la que esperan que “el sistema” le asigne un caritativo facultativo que se ocupe de él y que no necesariamente, es el más apto para la tarea. Esta es solo una cara más de cómo el sistema desprecia a la gente.

Ni hablar de cuando ese ciudadano que paga impuestos debe hacer una gestión en una oficina pública. El destrato, la interminable lista de agravios y ofensas que tendrá que soportar para cumplir con la burocracia formal, es otro botón que sirve de muestra.

Otra fotografía es la de las largas filas de personas esperando para cobrar un plan social, para obtener su jubilación, o percibir sus haberes en otra señal evidente de esa desconsideración secuencial. Sectores sociales que no tienen posibilidades, inician esas hileras muchas horas antes, a veces en la madrugada, sufriendo inclemencias del tiempo de todo tipo, para que un funcionario estatal lo despersonalice y lo trate como a uno más.

En la educación estatal sucede lo mismo. Un alumno es solo eso, uno más en la lista. No importa enseñar, mucho menos que progresen y aprendan. Las aulas, los elementos de estudio, los contenidos, el edificio escolar, las instalaciones sanitarias, otro signo de lo que piensa el sistema de su gente.

Ese no parece ser el sistema que tanto elogian los defensores del régimen. Solo hay que recorrer, escuelas, hospitales, oficinas públicas, para entender la utopía del Estado eficiente, de ese costado humano que todos pretenden encontrar en esa construcción mental falaz y que no existe de modo alguno.

Algunos dirán que el problema son los operadores del Estado, esos empleados públicos que descalifican el esfuerzo del resto. Inclusive no faltará quien diga que los ineficientes son los menos.

El problema no son los empleados, el asunto de fondo está en el sistema, ese que desestimula a los que hacen bien las cosas pagándole lo mismo que a los que hacen mal, ese que otorga “estabilidad laboral” creyendo que eso es un valor, cuando es esa la herramienta que hace que a nadie le importe hacer su trabajo como corresponde, después de todo, no lo podrán quitar de la nómina. Ni hablar cuando media en este juego, el acomodo político, la recomendación, el padrinazgo del algún dirigente que nunca falta.

El sistema es esencialmente inhumano. Trata a la gente como basura. La destruye moralmente haciéndola sentir una lacra, a veces ni siquiera la considera un número, en todo caso como si fuera “una cosa”.

Es casi imposible defender un sistema que maltrata a la sociedad, sobre todo a los que menos pueden amortiguar el impacto de los atropellos de los abusadores seriales. Es notable como algunos pretenden justificar esta actitud cotidiana, que atraviesa épocas, gobiernos y colores partidarios.

La política tiene ciertos estímulos que marcan su norte. Sus conductores, líderes y dirigentes, solo están pensando en el próximo turno electoral. Allí tienen puestos sus esfuerzos, su concentración, y a eso se dedican. El resto es solo la matriz del desprecio.

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

www.albertomedinamendez.com

 

 

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De cuando Internet no libera

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 9, 2012

Internet 2

 

Teódulo López Meléndez

 

En la comunicación reposa buena parte del hecho globalizador. Sobre ella,  y a través de ella, se interconectan las culturas, se alza como un corte transversal sobre todos los aspectos y en el eje fundamental de la proyección social. La posibilidad de ejercicio de las modernas técnicas compartimenta las audiencias, en una compactación que, paradójicamente, comienza con una ruptura de la homogeneización y se hace múltiple para luego converger en lo que hemos denominado una sociedad de multitudes.

 

Como todo estudio de la comunicación, esta que se ha asomado, tiene que ser abordada de una multiplicidad de ángulos partiendo de los modelos epistémicos de la postmodernidad que son muchos y variados: neocomunidades, el poder de las ciudades, multiculturalidad, identidad, conformación psicológica, etc, algunos de los cuales ya hemos abordado.

Debemos, los que pretendemos influir sobre la construcción de una nueva realidad, montarnos sobre temas como la articulación colectiva, la restauración de un tejido social derruido y en el reforzamiento de la solidaridad y el intercambio entre la multiplicidad de los nuevos focos de poder ciudadano.

El asunto fundamental para estudiar la comunicación del nuevo mundo es volver al hombre como fuente de conocimiento. Hay que abordar temas como el intercambio simbólico o los problemas del sentido. Debe afrontarse la teoría de la comunicación con un episteme diferente al de la era que termina.

 

El nuevo mundo está naciendo en medio de serias injusticias. La comunicación es la panacea para la conformación de nuevas mentalidades. Son necesarios nuevos marcos éticos, bajo nuevas formas políticas y con nuevos grados de conciencia.

La única manera de salir del “no me doy cuenta” es mediante la comunicación. La reconfiguración del orden físico y espiritual ha estado asociada a los medios de comunicarse. Muchos de esos medios inventados por el hombre han contribuido a su alienación.

 

El intercambio de ideas se concreta en ideas nuevas que al anunciar salidas novedosas reducen la incertidumbre. Por supuesto que los medios tecnológicos de hoy son la clave, pero la invención humana no terminará y aparecerán nuevas maneras. Hoy debemos ocuparnos de las disponibles, sistemas, herramientas, software, redes, bases de datos. Son herramientas, el desafío está en que permiten conformar sociedades del conocimiento donde el mundo pasa a centrarse en el capital humano. Los llamados medios de comunicación de masas emiten el mismo mensaje, en infinidad de casos manipulado de acuerdo a los intereses del emisor, esto es, en el fondo medios impersonales, mientras ahora la comunicación es personalizada y permite la interacción. En Internet caben todos los medios que hemos conocido, por lo que se convierte en algo más que un medio en sí, dado que universaliza el conocimiento, impide la manipulación en mucho mayor grado que la que se produce en los massmedias, integra y personaliza. Debemos admitir que en países como Venezuela la tecnología se toma como juguete y no como elemento de liberación.

 

Los parámetros sociales son ya parámetros comunicativos. El periodismo se origina en el acontecimiento que se torna informativo al ser incorporado al discurso del medio. Los medios ordenan la importancia, pero están perdiendo esa capacidad. Ahora la interrelación detecta cuando una noticia es ocultada de manera intencional.

En la red se pueden utilizar toda clase de recursos, es obvio, pero la diferencia estriba en que no es estática y además rompe el carácter lineal de la comprensión y rompe el carácter inamovible del texto. Los roles se han invertido, pues es el receptor el que dirige el discurso y no el emisor. Con Internet la sociedad reclama su cualidad de productora y hace perder a la llamada sociedad mediática su monopolio. Además, productor y receptor pueden ser el mismo sujeto. Ahora enfrentamos un proceso reconstructivo de la realidad, uno que no encontramos en las redes sociales de algunos países más bien sometidas a una falsificación de estrellas mediáticas y de aventureros de toda laya.

tlopezmelendez@cantv.net

 

 

 

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El Egipto que se estremece

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 5, 2012

Audio de Teódulo López Meléndez

Imagen

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La revolución no visible

Posted by Teódulo López Meléndez en diciembre 2, 2012

No visible

Teódulo López Meléndez

El presente está marcado por todo tipo de crisis. La crisis se ha hecho un elemento contextual común al orbe afectando al cúmulo de relaciones sociales y de formas orgánicas mediante el rompimiento del equilibrio de los factores de cooperación y competencia. Ello también ha conducido a un desplazamiento de los intereses valorativos de la relación humana.

La organización social es un sistema compuesto de un complejo de relaciones entre los hombres y entre los hombres y las cosas. Estamos en un mundo de tensiones irresueltas y de disfunciones organizacionales. Deberemos tratar el conocimiento porque él genera poder, sea simbólico o utilitario. Es lo que denominamos cultura, una que crea conocimiento, genera normas, construye una memoria colectiva, en suma, edifica una organización grupal dinámica. Hoy estamos inmersos en el proceso globalizador que implica un avance tecnológico inusitado con aceleración del tiempo y unificación de los espacios lo que lleva a totalizar la realidad.

En los atisbos de la protesta contra las crisis propias de este interregno encontramos también globalización dado que los grupos protestantes parecen conformados por diversas capas de la estructura social y sus discursos van dirigidos al conjunto de una sociedad civil global que si bien está en pañales, asoma como protagonista. Se proclama una protesta y se dice lo que no se quiere antes de aquello que se quiere indicando así la inestabilidad de los nuevos movimientos sociales. Ya la protesta social es otra, aunque las nuevas formas sociales apenas nos indiquen algunos elementos como la crisis del Estado-nación y de la “sociedad del bienestar”. Se globaliza la ansiedad, aupada por los medios informacionales que la tecnología ha puesto a disposición, aunque los resultados recuerden a procesos históricos lejanos como la imbricación religiosa-política en el mundo árabe, en la actualidad, y como lo fue en la Europa de siglos pasados.

Los nuevos movimientos sociales que vemos marcan un proceso de transición muy diferente de los que podríamos llamar clásicos. En ellos encontramos esfuerzos de creatividad y de construcción de fundamentos y una obvia y justificable indefinición. Aún así hay valores emergentes. Pueden surgir frente a problemas puntuales, como la crisis económica, algunos pueden albergar sentimientos postmaterialistas, otros no pueden ser llamados revolucionarios en el sentido clásico pues no están divorciados totalmente de los mecanismos tradicionales de intermediación, aunque sea evidente que estos son incapaces de atender a sus viejas clientelas. Algo es evidente: no alteran, en su generalidad, el orden político pero sí introducen exigencias de valores.

No olvidemos que surgen en las “sociedades del bienestar”, unos, otros en reacción a arcaicas formas dictatoriales (primavera árabe). En el primer caso no nacen de lo que podría denominarse “la rabia del desposeído”, pero producen conocimiento social que trata de extender la autonomía humana contra tomadores de decisiones enclaustrados en parámetros tradicionales. Son actores sociales complejos, aún en el segundo caso en el cual aparentemente hay sólo un deseo de liberación de regímenes autoritarios y de incorporación a un nuevo tiempo difuso. En cualquier caso,  en una revuelta contra valores dominantes.

Un elemento primordial es la calidad de vida, esto es, van sobre problemas específicos. Su método preferido, el de la abierta deliberación y el de toma de decisiones por consenso. Son antecedentes a mencionar en esta fase de transición porque quizás nos suministren elementos para otear frente a los planteamientos que caen como cascadas y de entre los cuales habrá de emerger la organización social sustitutiva.

En cualquier caso hay una modificación de los sentidos exteriores e interiores del hombre que pueden llevarlo a mero participante inodoro, incoloro e insípido de una voz común que sólo adquiere sentido si viene presidida de un sentido de cohesión. La ruptura conduce siempre a un estado de recomposición, aunque aún estemos en las nebulosas en los efectos de modificación social reales.

Quizás esta sea una revolución no tan visible, dado que sentimientos y emociones se encierran cada vez más en el ámbito individual

tlopezmelendez@cantv.net

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La bandera palestina en la ONU (Audio de Teódulo López Meléndez)

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 29, 2012

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Documento que admite a Palestina en la ONU

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 29, 2012

Afghanistan, Algeria, Argentina, Bahrain, Bangladesh, Bolivia (Plurinational State of), Brazil, Brunei Darussalam, Chile, China, Comoros, Cuba, Democratic People’s Republic of Korea, Djibouti, Ecuador, Egypt, Guinea-Bissau, Guyana, Iceland, India, Indonesia, Iraq, Jordan, Kazakhstan, Kenya, Kuwait, Lao People’s Democratic Republic, Lebanon, Libya, Madagascar, Malaysia, Maldives, Mali, Mauritania, Morocco, Namibia, Nicaragua, Nigeria, Oman, Pakistan, Peru, Qatar, Saint Vincent and the Grenadines, Saudi Arabia, Senegal, Seychelles, Sierra Leone, Somalia, South Africa, Sudan, Tajikistan, Tunisia, Turkey, United Arab Emirates, Uruguay, Venezuela (Bolivarian Republic of), Yemen, Zimbabwe and Palestine: draft resolution

Status of Palestine in the United Nations

The General Assembly,

Guided by the purposes and principles of the Charter of the United Nations, and stressing in this regard the principle of equal rights and self-determination of peoples,

Recalling its resolution 2625 (XXV) of 24 October 1970,1by which it affirmed, inter alia, the duty of every State to promote through joint and separate action the realization of the principle of equal rights and self-determination of peoples,

Stressing the importance of maintaining and strengthening international peace founded upon freedom, equality, justice and respect for fundamental human rights,

Recalling its resolution 181 (II) of 29 November 1947,

Reaffirming the principle, set out in the Charter, of the inadmissibility of the acquisition of territory by force,

Reaffirming also relevant Security Council resolutions, including, inter alia, resolutions 242 (1967) of 22 November 1967, 338 (1973) of 22 October 1973,
446 (1979) of 22 March 1979, 478 (1980) of 20 August 1980, 1397 (2002) of 12 March 2002, 1515 (2003) of 19 November 2003 and 1850 (2008) of 16 December 2008,

Reaffirming further the applicability of the Geneva Convention relative to the Protection of Civilian Persons in Time of War, of 12 August 1949,2to the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem, including, inter alia, with regard to the matter of prisoners,

Reaffirming its resolution 3236 (XXIX) of 22 November 1974 and all relevant resolutions, including resolution 66/146 of 19 December 2011, reaffirming the right of the Palestinian people to self-determination, including the right to their independent State of Palestine,

Reaffirming also its resolutions 43/176 of 15 December 1988 and 66/17 of 30 November 2011 and all relevant resolutions regarding the Peaceful settlement of the question of Palestine, which, inter alia, stress the need for the withdrawal of Israel from the Palestinian territory occupied since 1967, including East Jerusalem, the realization of the inalienable rights of the Palestinian people, primarily the right to self-determination and the right to their independent State, a just resolution of the problem of the Palestine refugees in conformity with resolution 194 (III) of 11 December 1948 and the complete cessation of all Israeli settlement activities in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem,

Reaffirming further its resolution 66/18 of 30 November 2011 and all relevant resolutions regarding the status of Jerusalem, bearing in mind that the annexation of East Jerusalem is not recognized by the international community, and emphasizing the need for a way to be found through negotiations to resolve the status of Jerusalem as the capital of two States,

Recalling the advisory opinion of the International Court of Justice of 9 July 2004,3

Reaffirming its resolution 58/292 of 6 May 2004, affirming, inter alia, that the status of the Palestinian territory occupied since 1967, including East Jerusalem, remains one of military occupation and that, in accordance with international law and relevant United Nations resolutions, the Palestinian people have the right to self-determination and to sovereignty over their territory,

Recalling its resolutions 3210 (XXIX) of 14 October 1974 and 3237 (XXIX) of 22 November 1974, by which, respectively, the Palestine Liberation Organization was invited to participate in the deliberations of the General Assembly as the representative of the Palestinian people and was granted observer status,

Recalling also its resolution 43/177 of 15 December 1988, by which it, inter alia, acknowledged the proclamation of the State of Palestine by the Palestine National Council on 15 November 1988 and decided that the designation “Palestine” should be used in place of the designation “Palestine Liberation Organization” in the United Nations system, without prejudice to the observer status and functions of the Palestine Liberation Organization within the United Nations system,

Taking into consideration that the Executive Committee of the Palestine Liberation Organization, in accordance with a decision by the Palestine National Council, is entrusted with the powers and responsibilities of the Provisional Government of the State of Palestine,4

Recalling its resolution 52/250 of 7 July 1998, by which additional rights and privileges were accorded to Palestine in its capacity as observer,

Recalling also the Arab Peace Initiative adopted in March 2002 by the Council of the League of Arab States,5

Reaffirming its commitment, in accordance with international law, to the two-State solution of an independent, sovereign, democratic, viable and contiguous State of Palestine living side by side with Israel in peace and security on the basis of the pre-1967 borders,

Bearing in mind the mutual recognition of 9 September 1993 between the Government of the State of Israel and the Palestine Liberation Organization, the representative of the Palestinian people,6

Affirming the right of all States in the region to live in peace within secure and internationally recognized borders,

Commending the Palestinian National Authority’s 2009 plan for constructing the institutions of an independent Palestinian State within a two-year period, and welcoming the positive assessments in this regard about readiness for statehood by the World Bank, the United Nations and the International Monetary Fund and as reflected in the Ad Hoc Liaison Committee Chair conclusions of April 2011 and subsequent Chair conclusions, which determined that the Palestinian Authority is above the threshold for a functioning State in key sectors studied,

Recognizing that full membership is enjoyed by Palestine in the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, the Economic and Social Commission for Western Asia and the Group of Asia-Pacific States and that Palestine is also a full member of the League of Arab States, the Movement of Non-Aligned Countries, the Organization of Islamic Cooperation and the Group of 77 and China,

Recognizing also that, to date, 132 States Members of the United Nations have accorded recognition to the State of Palestine,

Taking note of the 11 November 2011 report of the Security Council Committee on the Admission of New Members,7

Stressing the permanent responsibility of the United Nations towards the question of Palestine until it is satisfactorily resolved in all its aspects,

Reaffirming the principle of universality of membership of the United Nations,

1. Reaffirms the right of the Palestinian people to self-determination and to independence in their State of Palestine on the Palestinian territory occupied since 1967;

2. Decides to accord to Palestine non-member observer State status in the United Nations, without prejudice to the acquired rights, privileges and role of the Palestine Liberation Organization in the United Nations as the representative of the Palestinian people, in accordance with the relevant resolutions and practice;

3. Expresses the hope that the Security Council will consider favourably the application submitted on 23 September 2011 by the State of Palestine for admission to full membership in the United Nations;8

4. Affirms its determination to contribute to the achievement of the inalienable rights of the Palestinian people and the attainment of a peaceful settlement in the Middle East that ends the occupation that began in 1967 and fulfils the vision of two States: an independent, sovereign, democratic, contiguous and viable State of Palestine living side by side in peace and security with Israel on the basis of the pre-1967 borders;

5. Expresses the urgent need for the resumption and acceleration of negotiations within the Middle East peace process based on the relevant United Nations resolutions, the terms of reference of the Madrid Conference, including the principle of land for peace, the Arab Peace Initiative5 and the Quartet road map to a permanent two-State solution to the Israeli-Palestinian conflict9 for the achievement of a just, lasting and comprehensive peace settlement between the Palestinian and Israeli sides that resolves all outstanding core issues, namely the Palestine refugees, Jerusalem, settlements, borders, security and water;

6. Urges all States, the specialized agencies and organizations of the United Nations system to continue to support and assist the Palestinian people in the early realization of their right to self-determination, independence and freedom;

7. Requests the Secretary-General to take the necessary measures to implement the present resolution and to report to the Assembly within three months on progress made in this regard.

 

Notes
1Declaration on Principles of International Law concerning Friendly Relations and Cooperation among States in accordance with the Charter of the United Nations.
2United Nations, Treaty Series, vol. 75, No. 973.
3See A/ES-10/273 and Corr.1; see also Legal Consequences of the Construction of a Wall in the Occupied Palestinian Territory, Advisory Opinion, I.C.J. Reports 2004, p. 136.
4See A/43/928, annex.
5A/56/1026-S/2002/932, annex II, resolution 14/221.
6See A/48/486-S/26560, annex.
7S/2011/705.
8A/66/371-S/2011/592, annex I.
9S/2003/529, annex.

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Morsi en transición

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 28, 2012

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Lo que Catalunya y España deben aprender de Canadá

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 25, 2012

 

por Juan Gavasa

“La secesión es una decisión demasiado grave para ser tomada en la confusión”. La afirmación es de Stéphane Dion, el ministro canadiense que en el año 2000 redactó la famosa “Ley de la Claridad” que consagraba el “parámetro canadiense” sobre el derecho a la independencia de la provincia de Quebec. La declaración del político liberal, de origen quebecois, explica como ninguna otra la naturaleza de aquel texto que sirvió para determinar las normas de juego en las que se tenía que desenvolver la aspiración de la provincia francófona. El tiempo ha demostrado que la claridad ha acabado con la ambigüedad y ha instalado el debate político sobre el derecho a la independencia lejos de maniqueísmos y de manipulaciones.

La experiencia canadiense es blandida por los nacionalismos catalán y vasco con cierta frecuencia para reforzar sus argumentos jurídicos y políticos, pero lo que no suele explicarse es que la “Ley de la Claridad” ofrece lecciones tanto a los gobiernos centrales o federales como a los mismos nacionalismos que aspiran a un estado propio. A los primeros les recomienda que afronten el problema con madurez democrática y responsabilidad. Reconocer el conflicto y tomar medidas valientes es el primer paso para alcanzar una solución. A los independentistas les dice que tienen que explicar sin subterfugios en qué consiste su proyecto político, cómo se va a realizar, cuánto va a costar, qué beneficios tendrá para sus ciudadanos y, fundamentalmente, que sacrificios exigirá y qué privilegios se perderán en el camino. En resumen: el gobierno central tiene que romper el tabú de la aceptación de la hipótesis secesionista y los nacionalistas tienen que poner precio a su objetivo.

El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco, Alberto López Basaguren, explicaba en la introducción al libro del político liberal canadiense Stéphane Dion, “La política de la claridad”, que “la experiencia canadiense muestra, sobre todo, las extraordinarias dificultades para poner en práctica pretensiones secesionistas”. Pero fundamentalmente el caso canadiense es una lección práctica sobre cómo se tienen que gestionar los problemas en democracia; con una apelación irrenunciable al dialogo y al principio de respeto insoslayable a las aspiraciones de los ciudadanos si éstas se manifiestan por medios pacíficos. En sus interesantes textos políticos Dion recuerda en más de una ocasión cómo tuvo que enfrentarse a sus propios compañeros del Partido Liberal mientras tramitaba su proyecto de ley. Muchos consideraban un error la hipótesis de que el reconocimiento del problema acabaría con ese problema. Más bien consideraban que mejor era ignorar a los fantasmas de la secesión para que no se sintieran fortalecidos. Esa defensa inquebrantable del diálogo y de la claridad resultó ser el antídoto más eficaz contra el eterno problema de Quebec, principalmente porque situó el conflicto en unos términos meridianamente precisos para el ciudadano, desprovistos de la corrosiva pátina del discurso político.

El 20 de agosto de 1998 el Tribunal Supremo de Canadá respondió a una consulta realizada por el gobierno federal canadiense sobre el derecho de Quebec a una secesión unilateral. Ottawa quería acotar definitivamente el irresoluble conflicto entre la provincia francófona y el resto de la federación, de naturaleza anglófona, que yacía en el origen mismo de la nación. La Constitución de 1982 promovida por Trudeau había sido rechazada por los quebecois, dejando deshilachadas las costuras que cosían el federalismo canadiense y que era la única garantía de viabilidad.

El Tribunal fue extremadamente clarificador: de acuerdo con el Derecho Internacional no existía ese derecho por parte de un territorio que no se encontrase en situación colonial. Pero con la misma contundencia sostenía que un Estado democrático no podía negar ese derecho si existía una voluntad cualitativamente mayoritaria y manifestada democráticamente mediante una consulta en la que hubiera una pregunta clara. El Tribunal Supremo aún añadía una cosa más que, desde mi punto de vista, es más relevante: unas hipotéticas negociaciones entre ambas partes no podían limitarse a trazar una hoja de ruta que condujera a la independencia de Quebec; no había que confundir la voluntad negociadora con el asentimiento de la voluntad secesionista. El Tribunal apelaba, por lo tanto,  al ejercicio democrático del diálogo con respeto al derecho pero sin que las cartas estuvieran marcadas previamente. En los días posteriores a la declaración del TS de Canadá un medio canadiense resumió: “el Tribunal ha trazado un recorrido que permite la secesión pero que pone en evidencia la gravedad de tal decisión”.

El propio Dion sostuvo en una recordada conferencia pronunciada en Banff pocas semanas después que la declaración “no levanta nuevos obstáculos a la independencia de Quebec, sino que revela los que una tentativa de secesión habría planteado indefectiblemente”. Con ese mandato del Tribunal el gobierno federal canadiense decidió elaborar una Ley que debía de establecer unas nuevas normas de juego a partir de un presupuesto comúnmente reconocido: la Constitución canadiense y el derecho constitucional permiten la independencia de Quebec pero su gobierno no tiene capacidad para declararla unilateralmente; ésta sólo podrá ser negociada después de un referéndum en el que los ciudadanos quebecois se manifiesten claramente en contra de permanecer en Canadá. Para ello tendrán que responder a una pregunta clara que no admita ambigüedades –en el último referéndum de 1995 no se incluía la palabra “independencia” en la pregunta formulada-. Igualmente, y quizá más importante, “las negociaciones deberían tratar los intereses de las demás provincias, del gobierno federal, de Quebec y de los derechos de todos los canadienses en el interior y el exterior de Quebec”.

Aplicando este texto al caso español, Catalunya tendría que poder manifestarse sobre su deseo de secesión o permanencia en España, pero no sobre las condiciones de permanencia o de una nueva relación que establezca con España, puesto que éste es un asunto que concierne a todos los españoles. No valen aquí las decisiones unilaterales. Recurriendo al símil del divorcio utilizado frecuentemente estos días por los miembros de la Asamblea Nacional catalana, en una sociedad democrática, en palabras de Alberto López Basaguren, “un divorcio entre dos partes de un Estado no puede hacerse cogiendo las maletas y marchándose, pura y simplemente, una de las partes dejando a la que se queda con todos los problemas del hogar y de la familia”.

Dion, que conoce profundamente la realidad española y ha pronunciado varias conferencias sobre las analogías entre Quebec, Euskadi y Catalunya, ha argumentado en diversas ocasiones que “si una secesión mutuamente consentida plantearía enormes problemas prácticos, una declaración unilateral de independencia crearía dificultades insalvables”. Desde que entró en vigor la “Clarity Act” en el año 2000, el peso del independentismo en Quebec se ha moderado notablemente. En las recientes elecciones provinciales celebradas el pasado mes de septiembre el Partido Quebecois liderado por Pauline Marois logró el triunfo con el 31,9% de los votos, apenas unas décimas sobre el Partido Liberal de Quebec, de tendencia federalista, que había gobernado en los últimos ocho años y que estaba acosado por varios casos de corrupción. La lectura de estos resultados, como señalaba en su editorial del día siguiente el New York Times, “debe de realizarse en clave de castigo del electorado al Partido Liberal por sus casos de corrupción y su errática política de los últimos años, más que como un síntoma de rearme de las posiciones soberanistas”.

En un reciente sondeo se constata que sólo el 28% de los quebecois desea un nuevo referéndum sobre la independencia. El resto quiere alejarlo de la agenda política del país aunque defiende la necesidad de seguir reforzando la identidad de Quebec dentro del conjunto federal. Más influyente es la opinión de Lucien Bouchard, el antiguo líder del Partido Quebecois, viejo azote de las políticas federalistas y del Canadá anglosajón e impulsor del referéndum de 1995, que el PQ perdió por un estrecho margen (50,56% contra el 49,44%). Bouchard, retirado de la política desde hace años, acaba de publicar el libro “Letters to a Young politician” en el que asegura que el nuevo plan de referéndum que insinúa Pauline Maroise, la recién nombrada primera ministra de Quebec, “es una irresponsabilidad”. Bouchard afirma en su libro que “nosotros sabemos el precio que hemos pagado después de los dos referendums de 1980 y 1995”.

Pero el “parámetro canadiense” o la experiencia canadiense no pude interpretarse en ningún caso como una defensa del unitarismo. Dion es el autor de otra frase cargada de profundidad: “no hay que confundir igualdad con uniformidad, unidad con unitarismo”. Él se declara nacionalista quebecois y al mismo tiempo defensor del federalismo como modelo solidario de convivencia. Es, sin duda, la conclusión más relevante que puede exportar la experiencia canadiense: los problemas no se resuelven eludiéndolos, como ocurre en España. Sólo desde esta perspectiva es posible considerar como datos que enriquecen el debate aquellos que en apariencia bombardean nuestra línea de flotación argumental. Así lo hace Dion cuando expone que hay más de tres mil grupos humanos reconociéndose cada uno una identidad colectiva en el mundo, y como señaló el antiguo secretario general de Naciones Unidas, Boutros-Ghali, “si cada uno de los grupos étnicos, religiosos o lingüísticos aspirase al estatuto de Estado, la fragmentación no conocería límites y la paz y la seguridad y el progreso económico para todos se volverían cada vez más difíciles de asegurar”.

Dicho esto, hay que explicar que el número de conflictos en el seno de los Estados sobrepasa con mucho el número de conflictos entre estados, según cálculos de la Carnegie Commission on the Prevention of Deadly Conflect, que enumera por lo menos 233 minorías étnicas o religiosas que reclaman una mejora de sus derechos legales o políticos. Suele decirse que el problema de Quebec es uno de los cuatro temas que caracterizan la vida cotidiana canadiense. Los otros tienen que ver también con cuestiones de convivencia; con las poblaciones nativas, con los Estados Unidos y con los emigrantes. Canadá vive obsesionada con su identidad como nación pero también con el obstinado empeño por acomodar a todos sus integrantes de acuerdo a sus especificidades, sobre todo las de Quebec. Se sabe que el insulto es un arma que sólo produce desafectos.

Probablemente no se pueden establecer demasiados paralelismos entre la realidad social y política de Canadá con la de España. Las recetas aplicadas en el país norteamericano son consecuencia de una tradición democrática sólidamente forjada en el pacto fundacional de la nación y en la cívica costumbre del diálogo como única herramienta política. El ruido del último mes en España es la sonoridad de un desastre que se reproduce con insistencia desde hace más de un siglo, tenaz en su antiguo propósito de romper puentes y descalificar al adversario. Si la “conllevancia” de la que hablaba Ortega y Gasset es el único camino posible para arrastra el secular problema español, quizá ha llegado el momento de buscar otras salidas, aunque se intuyan más dolorosas.  Nada que no se pueda resolver hablando, como enseña el parámetro canadiense.

 

 

 

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La recuperación del sentido

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 25, 2012

 

 


 

Teódulo López Meléndez

Vivimos una época en que la política dejó de ser espacio de redención para convertirse en una imposibilidad frustrante. He repetido cientos de veces que el pensamiento y la política se divorciaron, convirtiéndose la segunda en un giro lamentable sobre lo instituido. La política pasó a ser la administración de lo instituido despojándose de toda carga, incluso de aquella vieja concepción que la definía como “el arte de lo posible”.

Encontramos que quienes anuncian prácticas de “democracia representativa” la transforman en verdad en una situación deliberativa intrascendente incapaz de incidir con modificaciones sobre lo instituido. Lo representativo ha dejado prácticamente de existir al constituirse en un mecanismo conservador de lo existente y al no encarnar una voluntad expresada desde la fuente instituyente  y lo llamado “participativo” ha sido convertido en una farsa que obtiene resultados exactamente contrarios a los necesarios..

Es necesaria la tensión modificadora que produce una sociedad en afán instituyente. Nos hemos planteado cambios institucionales y no cambios estructurales que son los propicios para el logro de la equidad social.  Hay que construir una ciudadanía y no tenemos tiempo como para andar proclamando que se requerirían 20 o 30 años de un proceso educativo profundo. Hay que procurar un despertar hacia una autodeterminación ciudadana y no detenerse en la larga espera de una formación poblacional masiva.

Pasa por hacerlas interpelar y crear así una tensión. Ello implica innovación originada en un profundo discernimiento. Esto es, deben poder ser convertidas en activistas en procura de la inclusión y del reconocimiento de derechos aún no reconocidos. Se trata de la ruptura de una lógica instituida e impositiva que mantiene en vigencia un acuerdo social básico absolutamente inepto para atender a las necesidades políticas inmediatas de superación de un régimen autoritario e impide el poder arrollador de una sociedad instituyente. Ello implica una nueva ética política que hará posible la erupción de una nueva cultura política  que posibilitará –entonces sí- el largo período de educación masiva en la formación de ciudadanos. Algo muy contrario al asistencialismo del estado, un perverso mecanismo que no hace ciudadanos sino aciudadanos.

Cuando se fragmenta se enseña que la movilización colectiva es inocua, se corroe el poder instituyente del cuerpo social. La sociedad venezolana actual está en fase negativa. La protesta es una simple pérdida de paciencia y la lectura de columnistas que insultan al gobierno un simple ejercicio de catarsis.

Es lo que intentamos hacer: procurarnos algunos ciudadanos, ya dueños de esta condición, para comenzar a generar una cultura política esencialmente nueva.

Lo que pretendo al hablar de ciudadanía instituyente no se refiere a un mito fundante. La política de resolución de conflictos y de armonización de intereses se basaba en el respeto estricto al orden legal vigente como única posibilidad política de mantenimiento democrático. Después del revolcón que hemos sufrido ese contexto de política está marchito. La paradoja es fácilmente soluble, puesto que al estar encerrados (como estamos) en la “sin salida” (repito que ya he hablado suficientemente de nihilismo y cinismo del siglo XXI) va a encontrarse inevitablemente con una reacción frente al sometimiento, una que también de manera inevitable va a estar marcada por una concepción de la política absolutamente distinta de esta que practican entre nosotros tanto gobierno como oposición. Hay, pues, esperanza, porque de la nueva ética saldrá racionalidad en la nueva construcción. Ello provendrá de la toma de conciencia de una necesaria recuperación (no del pasado, en ningún caso), sino del sentido.

tlopezmelendez@cantv.net

 

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Después de la tregua

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 21, 2012

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Arboretum: plantarse de raíz

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 16, 2012

Por Ricardo Viscardi

La actividad convocada en torno a “Lecturas del Progreso” en el arboreto Lussich[1], en Punta Ballena, presenta algunas consonancias de particular actualidad. La primera y quizás la más significativa, proviene de la diferenciación entre lectura y Progreso. Una vez que se admite una pluralidad de lecturas, que instruyen otras tantas versiones del avance ordenado y sistemático de la naturaleza, comenzando por la propia naturaleza humana, caduca la integridad del Progreso en tanto progresión ordenadora, que  se ilustraría por sí misma. La propia diferenciación de una actividad de lectura con relación a un texto lo desarticula como tal, es decir en su progresión textual, en cuanto supone que un mismo conjunto puede encontrarse injertado[2] por distintas miradas lectoras.

Sin embargo, esta irrupción en desorden idiosincrático de una multitud de lectores posibles,  que desarticulan una única de dirección por la que transcurre el sentido, está lejos de configurar un esnobismo intelectual. Días atrás, la prensa dio cuenta de la mayor manifestación pública que haya desfilado en el Uruguay durante este año, convocada sin embargo por una multitud de grupos de discreta integración y sin señales de identidad conferidas, ni desde el sistema político ni desde el movimiento sindical[3].

Sería más que aventurado suponer que esa muchedumbre de grupos comparte una misma lectura de la movilización “Por la tierra y los bienes naturales”, tan aventurado como suponer que esa movilización no constituye una señal que se sitúa por fuera y quizás, sobre todo, por encima de referencias históricas. Con el consabido efecto de alternativa que estas dificultades de identificación contextual generan, particularmente, en tanto señales del presente.

Conviene recordar, a efectos de identificación de diferentes entre sí, que cuando empleamos el término “contexto” en tanto sinónimo de “realidad”, decimos que tal realidad aglutina diferentes comentarios deferentes. Una abigarrada muchedumbre se comenta, textualmente, entre sí[4]. Allí hay ante todo movimiento, pero de una agitación tal, que escapa a una unicidad consistente de la realidad, una en tanto tal.

En ese sentido realista, el paralelo entre la multitud y las lecturas está lejos de agotar el presente en que se despliega, particularmente si se lo considera desde el punto de vista del requisito formal de unidad, necesario para distinguir una índole propia de la realidad. En efecto, tal índice de realidad se presenta con rasgos definitorios e inconfundibles, contraponiéndose a la abigarrada muchedumbre que lo impugna, a través de un conjunto de proyectos de desarrollo, que aúnan la iniciativa pública y privada con el objetivo de valorización económica de la base material.

Esta realidad presenta como trasfondo invariable la propia explotación posible de los recursos naturales, en particular aquellos vinculados a la superficie marítima y terrestre del Estado-nación,  con especial predilección por la interface económica entre la salida marítima y el hinterland productivo. Incluso, una arborescencia internacional vincula un conjunto de mega-proyectos, tanto a la exportación con destino de ultramar, como con el comercio por vía marítima de la producción regional latinoamericana.

A poco de andar en el razonamiento que articula la realidad en torno a la  condición productiva, se adivina la progresión del Progreso, en cuanto tanto la interface terrestre-portuaria, como la integración regional de la cuenca del Plata suponen, en tanto vínculo articulador, el interés económico. La unidad de la realidad, entendida incluso en tanto sinónimo de contexto, alimentado por una única lectura que engarza entre sí diferentes textos, supone la integridad de un mismo interés.

Ese interés compartido se manifiesta en torno a algunos emprendimientos que cuentan con el auspicio gubernamental y el apoyo de las intendencias locales, con el visto bueno de los gremios empresariales y con la anuencia de los sectores sindicales, coro que al unísono proclama la utilidad mega-empresarial en tanto señal del Progreso[5]. Esta unanimidad parece respaldar proyectos tales como la mega-minería a cielo abierto, o el puerto de aguas profundas que le sería complementario, o aún la conexión vial que consolide el desarrollo urbano de la zona turística del este, en un eje que va de Punta del Este a La Paloma[6].

Ante tal unanimidad de pareceres, no deja de sorprender que la manifestación más significativa del año haya sido protagonizada por una sumatoria de grupos, que pese a la unanimidad contextual de la realidad, no leen en el texto del Progreso mega-empresarial el sentido de una progresión integradora. Pareciera que esa desafección ante el propósito autorizado revela cierta desconfianza o resquemor, que pudiera provenir del fracaso de experiencias singulares. Pero también pudiera ocurrir que tal desafiliación no provenga del fracaso, sino de una lectura del Progreso que no lo identifica con la progresión del Orden, sino con la inminencia del desastre. Inminencia de una inmanencia, si nos atenemos a que la propia lectura puede ser entendida como una progresión en el Progreso textual y entenderse por consiguiente, viceversa, el Progreso económico en tanto mera lectura singular del contexto natural.

Esa desarticulación entre la progresión del orden y el Progreso ordenador proviene de la propia noción de lectura,  en cuanto interviene públicamente desde la mirada de cada quién: nada nos asegura que otros ojos ven lo mismo que los demás, sino que la experiencia nos indica,  a título democrático en particular, lo contrario.

Pudiera ser también, según algunas lecturas expuestas en el evento que tuvo lugar en el Arboretum Lussich, que lo que damos por avance del Progreso se haya impuesto a través de la defectuosa condición del lapso y la falencia, instituyentes por carencia fundacional, antes que por una pretendida progresión ordenadora de la realidad. Es decir, que damos por unidad de procedimientos lo que se nos impone, como consecuencia de una deriva que nos gobierna, aunque pretendamos lo contrario.\

Quisiera citar a título de memoria personal, sin incursionar en ninguna exposición sistemática ni interpretativa, dos intervenciones que en el mismo evento “Lecturas del Progreso” me parecieron ilustrativas en el sentido de un “Progreso” de progresión forzosa y defección directiva.

La primera se vincula a la ponencia de la Dra. Sonnia Romero, quien presentó el caso de emprendimientos turísticos de especulación inmobiliaria, que terminaron por arruinar los encantos naturales de las zonas que supuestamente habilitaban a la frecuentación. En estos casos, el Progreso supone, a posteriori de esas experiencias, impedir la instalación de intereses especulativos, que más preocupados por la tesorería que por el paisaje, terminen en el consabido sacrificio de la célebre ponedora áurea.

La segunda se refiere a la intervención del Dr. Javier Gallardo, quien manifestó que la democracia en el registro que caracteriza actualmente a los estados-nación, esto es, determinada por el sufragio universal y secreto a partir de la igualdad de derechos entre los ciudadanos, estuvo lejos de constituir históricamente el criterio predominante en la opinión pública. En sucesivos períodos políticos, tal democracia “radical” encontró, según expuso Gallardo, “mala prensa” entre los sectores influyentes y dominantes, de manera que no se impuso sino como “último recurso” para evitar “males peores”.

Pudiera ser entonces, que una multitud de lecturas, lejos de constituir un único tronco del “árbol de la ciencia” caro a Descartes,  no constituyan sino otras tantas raíces de un árbol de pensamientos, en búsqueda de humedales profundos. En ese caso, conviene desde ya, que siguiendo el ejemplo de Lussich a partir de su arboretum, nos internemos en la tierra aparentemente inhóspita, como lo era La Ballena hacia fines del siglo XIX, porque pudiera ser que tantas raíces de pensamiento enraícen, finalmente, entre la muchedumbre que desfila sin progresión de Progreso.

[1] “Jornadas de Pensamiento y Debate: Lecturas del Progreso” http://www.facebook.com/events/410396405682838/

[2] Derrida, J. (1972) Marges, Minuit, Paris, p.377. Versión en español en el sitio Derrida en Castellano http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/firma_acontecimiento_contexto.htm (acceso el 15/11/12)

[3] Gilet, E. “Inesperada multitud” Brecha Digital (19/10/12) http://brecha.com.uy/index.php/sociedad/729-inesperada-multitud

[4] Derrida, Op.cit. pp.377-383.

[5] “Sindicato metalúrgico apoya proyecto de la minera Aratirí” Ministerio de Defensa Nacional (05/05/11) http://www.mdn.gub.uy/public/admdoc/34c86c2be68c942707595ab93f7a9966/resprenac050511.pdf (acceso el 15/11/12)

[6] Muñoz, A. “A medio camino” La Diaria (31/01/12) http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/1/a-medio-camino/

Publicado por Ricardo Viscardi en 20:57 

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La nueva crisis en Oriente Medio

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 15, 2012

Audio de Teódulo López Meléndez

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El Congreso del Partido Comunista Chino

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 11, 2012

 

Teódulo López Meléndez

En su habitualidad de decir las cosas con discreción, pero de decirlas, el Partido Comunista Chino ha visto transcurrir su nuevo Congreso, coincidencialmente reunido un par de días después de la elección presidencial norteamericana.

De las cosas a mostrar el crecimiento del Producto Interno Bruto, a pesar de la crisis, y el consenso mantenido en la élite dirigente a pesar de algunas purgas. La dirigencia saliente –que China ha adoptado el buen hábito de cambiar los pañales- encabezada por el presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao no ha ocultado las dificultades del modelo económico que requiere cambios, la urgencia de atender exigencias de legitimidad y de un cambio político que han dejado claro jamás pasará por una imitación de las democracias occidentales.

Cómo aumentar este ingrediente democrático sin abandonar el sistema de partido único es algo que resta inédito, quizás simplemente para las décadas por venir. Si algo hemos visto en China es una hasta hace poco incipiente protesta reflejo de un aumento de las desigualdades sociales. Si bien el partido, con 82 millones de miembros, maneja una espectacular red de contactos, no hay lugar a dudas sobre dos elementos peligrosos: nepotismo y corrupción. A las élites dinásticas se han alzado sectores populares a través de la Liga de la Juventud y algunos éxitos han logrado hasta llegar al politburó del partido.

Entre los tímidos cambios económicos parecen haber quedado claro una mayor vinculación del tipo de cambio con el mercado, un aumento de las inversiones en el exterior, la convertibilidad de la moneda, más fondo estatales en la industria no sin descuidar una mayor participación privada, una peculiar pues unos cuantos millonarios andaban entre los dos mil delegados al congreso. Si bien las exportaciones se han visto golpeadas por la crisis y por una debilidad en aumentar el consumo interno China creció este tercer trimestre un 7.4 %. Seguramente se las arreglarán para que el sector privado de la economía pueda competir en igualdad de condiciones con las empresas estatales. El Fondo Monetario Internacional cree que el crecimiento chino este 2012 alcanzará en definitiva un 8%. Al fin y al cabo la nación asiática mantiene un alto superávit comercial y, a pesar de todo, las exportaciones muestran aún buena cara, lo que indica que habrá ajusten lentos que corresponderán al nuevo presidente. El propósito, duplicar el ingreso per cápita tanto de la población urbana como rural para 2020.China es ya la segunda economía del mundo y se estima en 2016 supere a Estados Unidos, según las cifras  de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Es bajo estos indicadores que llega Xi Jinping a la secretaría general del PCCH y en marzo de 2013 a la presidencia. Deberá procurar, pues, un mayor cuidado del ambiente, alejar los fantasmas del nepotismo y de la corrupción, acelerar ese proceso de “democratización” sin copiar a occidente y estabilizar lo que la élite dirigente determinó, como poner más recursos en manos de los chinos para que consuman más.

Una cosa ha quedado clara en el plano militar. China dedicará sus mejores esfuerzos en este campo al desarrollo de su marina de guerra, quizás porque el conflicto con Japón por unas pequeñas islas le mostró fallas a superar.

Una mirada final al desarrollo del Congreso del Partido Comunista Chino muestra una coherencia y una unidad en la cúpula que no desconoce ni trata de ocultar las tensiones abajo. Esa combinación de mercado y régimen político cerrado ha producido una necesaria apertura de ojos en buena parte de la población, mientras la corrupción ha causado malestar y los requerimientos sociales son cada día mayores. Sobre la base de su sólida economía en crecimiento se formularán pequeñas modificaciones que tienden a una mayor apertura hacia la iniciativa privada.

En términos generales el congreso nos ha dejado claro lo que hará China en los próximos años. Quizás las referencias a convertibilidad de la moneda sean escuchadas en Estados Unidos con especial agrado. En cuanto al mundo, podrán estar tranquilos unos cuantos países, dado que el gigante asiático no sólo mantendrá sus inversiones sino que las aumentará. Esas inversiones han sido claves para que América Latina no sufra la crisis económica.

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Estados Unidos: Las lecciones enseñan

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 8, 2012

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Obama o el regreso de un líder

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 7, 2012

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En Uruguay: “Lecturas del progreso” Jornadas de pensamiento y debate

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 6, 2012

 

La actividad, declarada de interés cultural por el MEC, se desarrollará  el viernes 9 de noviembre de 11 a  19 h en el Arboretum Lussich de Punta Ballena, Maldonado. El eje principal de las jornadas se relacionan a la idea de «progreso» y las distintas lecturas que emanan de la misma. Habrá  locomoción gratuita que sale de FHCE a las 9.00 h. Las actividades no se suspenderán en caso de lluvia.

Por más información e inscripciones para la locomoción  comunicarse al correo lecturasdelprogreso@gmail.com

Concepto y fundamentación:

El eje principal giraría en torno a la idea de Progreso y las distintas lecturas que emanan de la misma. Distintos actores se habrán de encargar de llevar a cabo desarrollos conceptuales desde miradas distintas, todo lo cual propenderá a efectivizar un debate ciudadano. La problematización filosófica, económica, legal, subjetiva, etc. del concepto de progreso nos parece sumamente apremiante dadas las características del presente en términos globales y principalmente locales en lo relativo a los cambios infraestructurales y culturales que vive el país y la región Este. El Progreso es ante todo una noción que nace desde la mentalidad moderna; nos interesa que sea problematizado el concepto, desde su realidad o virtualidad, desde sus costos naturales y culturales o desde las posibilidades que se abren dado el impulso contemporáneo por alcanzar nuevas realidades artefactuales, legales o culturales en general.

Hemos creído propicio, dadas las características específicas de las circunstancias de la región Este y en particular de Maldonado, llevar a cabo un debate ciudadano sobre una de las problemáticas más relevantes de la actualidad en lo concerniente a la cuestión de la vida y el desarrollo humano. Nos ha parecido, por su parte, sumamente sugerente realizar una de las actividades de la Jornada en el Arboretum Lussich. Justamente este sitio, por un lado, simboliza un espacio que enraíza la discusión por su propias características; por otro, rompe con la típica puesta en escena de los debates públicos: las paredes y los techos, y da, al mismo tiempo, un carácter particular a la actividad. Además abre este espacio natural para darle cabida a una actividad ciudadana de reflexión y diálogo en uno de los lugares más bellos del departamento así como de conservación de la naturaleza que ha llegado a convertirse en una de las reservas de árboles más importantes del mundo y es orgullo silencioso del departamento.

 

Nómina de participantes:

Ricardo Viscardi, Doctor en Filosofía, (Dpto. de Filosofía Teórica, FHCE).

Sonnia Romero, Doctora en Antropología, (Dpto. de Antropología Social, FHCE).

Mauricio Langón, Profesor de Filosofía, investigador en el campo de la filosofía y su enseñanza.

Valeria Díaz, Psicoanalista investigadora.

Ronald Teliz, Prof. de Filosofía, Psicólogo, (Dpto de Filosofía moderna FHCE; CURE).

Gonzalo Percovich, Psicoanalista, miembro de la Escuela lacaniana de psicoanálisis, investigador.

Bruno Cabrera, Lingüista, escritor, desarrolla agriculturas alternativas.

Javier Gallardo, Doctor en Ciencias Políticas (Dpto. de ciencias políticas, FCS, Udelar).

Alma Bolon, Doctora en Ciencias del lenguaje, (Facultad de Derecho; FHCE, Udelar).

Raquel Capurro, Psicoanalista, miembro de la Escuela lacaniana de psicoanálisis, escritora.

Damián Baccino, Lic. en Filosofía, investigador, escritor.

José Portillo, Médico, filósofo, escritor.

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Aborto de verdad: la excomunión ante Lacan

Posted by Teódulo López Meléndez en noviembre 2, 2012

 

 

Ricardo Viscardi

Una coincidencia que propicia la excomunión, vincula al libro La no-excomunión de Jacques Lacan. Cuando el psicoanálisis perdió a Spinoza[1] con la excomunión de los parlamentarios uruguayos que votaron la ley de despenalización del aborto. El libro de orientación psicoanalítica origina en estos días eventos lacanianos en Montevideo [2], de manera que su presentación se pone en paralelo con la excomunión,  que por razones doctrinarias la Conferencia Episcopal uruguaya da por implícitamente sentenciada, sin notificación a los interesados, a partir del texto teológico [3].

Igualmente implícita la auto-excomunión de Lacan se infiere, según la presunción del célebre psicoanalista, de los avatares de un congreso reunido en Stockholmo, por el año 1963. Inversamente a lo que ocurre con los parlamentarios uruguayos que han votado la ley de despenalización del aborto, tal excomunión no cuenta con ningún registro institucional de parte ejecutante. Sin embargo, en el sentido que da Lacan al término, por más que vincule su peripecia sueca con la excomunión de Spinoza en 1656[4], la excomunión significa, en un sentido lato, la exclusión que margina de una comunidad. Esta significación se encuentra asimismo extendida a partir de la vasta significación del término francés que la designa: excommunication.

Tan vasta marginación sigue caminos tortuosos, tanto en el relato del libro de José Attal, como en el caso de las declaraciones que emanan de la Iglesia uruguaya, con relación a los parlamentarios excluidos del sacramento de la comunión. Según el libro que plantea la polémica, Lacan rectifica su auto-excomunión, en cuanto la convierte en mero “hecho” al que refiere a posteriori desde una comunidad alternativa que lo adopta, por manes de Althusser, en beneficio de la influencia directriz que el segundo ejerce sobre la filosofía marxista de los 60’. Integrado en l’Ecole Normale por obra y gracia del aggiornamiento teórico del marxismo, Lacan rehusa “todo Spinoza” según el criterio de José Attal, cuando pocos meses después recusa la máxima “Amor intellectualis Dei” (Amor intelectual de Dios). Inversamente, interrogada acerca del dictamen que fulmina a los parlamentarios que votaron la ley, la iglesia uruguaya lo hace derivar del texto de la norma eclesial, como si cierto pudor político la llevara a eclipsarse detrás de un dictamen subrepticio.

Basta comparar el edicto de excomunión que pesó sobre Spinoza en el siglo XVII con el aislamiento que se cerniera sobre Lacan, o con cierta inconveniencia que encuentra la Iglesia uruguaya en pronunciarse sobre las personas, para observar que el criterio de excomunión toma, desde hace ya buen tiempo, un sentido lato difícil de consignar con precisión. En el caso uruguayo se suma la postura presidencial vernácula, cuyo zafarrancho de opinión apoya un plebiscito destinado a derogar lo que dificultosamente llegó a aprobar la mayoría del partido de gobierno[5]. Tal amplitud de miras democráticas presidenciales fue antecedida por el veto de una ley con el mismo objeto, pero con contenido más radical,  interpuesto por su antecesor surgido de las mismas filas partidarias, mientras enfáticas declaraciones del propio Mujica proclamaban, por entonces,  un “principio de no intervención” en el desenlace legislativo.

Excomulgada de la institución, ante tantos vaivenes de laxitud,  la excomunión queda vinculada a la verdad de la exclusión. Llevada al gradiente de saber lo que supone la exclusión, en cuanto se contrapone a la admisión, la excomunión queda a la merced de la verdad del límite que dictaminan las instituciones. En tales términos de verdad que instituye un adentro y un afuera, el dictum del propio Lacan sobre el monopolio religioso propio a la Iglesia Católica [6] alcanzaría para fundamentar, in voce como en el caso de Spinoza, o sotto voce como ocurre con los parlamentarios que votaron la despenalización del aborto, la excomunión del propio autor de “La no-excomunión de Jacques Lacan”. El autor de los Ecrits confiere a la Iglesia Católica los derechos de autor sobre la única religión, que atribuyéndose el vínculo propio al todo que mancomuna sentido y verdad [7], excluye por sus propios fueros a todo otro culto dedicado a lo divino.

El propósito de Lacan es por demás tajante y sibilino, lo sostiene a lo largo de una conferencia de prensa mientras polemiza, en la Roma eterna que visita por el año 1967, con los mismos periodistas que intentan infructuosamente cercarlo con preguntas trazadoras, ante la impenetrable aseveración cifrada. Según Lacan existe una sola religión, la católica, apostólica y romana. Su religiosidad consiste en la prolífica extensión del sentido, que amenaza incluso con aniquilar la débil interrogación psicoanalítica, en razón de la entidad concernida por el sentido religioso (exclusivamente católico),  que no es otra que la mismísima verdad.

La puridad de la verdad como criterio de la excomunión articula, sin embargo, todas las variantes circunstanciales de exclusión que consideramos, en lo anterior, como antecedentes. Spinoza es excomulgado por la verdad que profesa en tanto filósofo. Lacan por la duración de su sesión ante la verdad práctica del análisis. Los parlamentarios de izquierda que votaron la ley de despenalización del aborto por la verdad de la concepción divina de la vida. Attal, que propone un culto incrédulo en tanto modelo de escuela freudiana, por lo que dijo Lacan de la verdad con relación a la religión católica. Mujica se excomulga a sí mismo, no como presidente, sino como hablante incontinente de una verdad que es tanto una cosa como la otra (digo que respetaré el laudo parlamentario sin vetarlo, pero ya que estamos, me parece mejor un plebiscito).

Pareciera, si aplicamos la verdad como medida para dirimir la exclusión, es decir la excomunión, que el sentido de la verdad explica porqué un protagonista llega a ser marginado, según la trascendencia de un dictamen. Pero asimismo, para que tal  alcance de la verdad deje a un antagonista al margen, es necesario que el sentido lo haya involucrado en una misma dirección. La direccionalidad trazada desde el sentido de la verdad constituye la religión, en tanto laudo trascendente, que no logra excluir sino porque, inclusive, incorpora negativamente.

Con idéntico propósito Serge Margel explaya, 28 años después de aquella provocativa conferencia de prensa que Lacan sostuvo en Roma, la clave de la enigmática declaración del psicoanalista francés[8]. La Iglesia Católica constituye la única religión, para Margel, porque su doctrina iguala teológicamente este mundo con el celestial, en cuanto la divinidad concibe el mismo designio, para un único orbe que comprende, por igual, más acá y más allá[9]. La trascendencia que une la verdad de dos esferas distintas proviene de la encarnación, que el propio Dios sufre como cualquier mortal, de forma tal que una misma provisión de destino trasciende, por encima del límite que separa vida y muerte[10]. La trascendencia une los dos lados del mismo designio que la delimita, en tanto el sentido de la verdad expresa el vínculo que comparten Creador y creatura, existencia celestial y terrena.

Sólo puede excluir quien puede discriminar. No discrimina sino quien incrimina, desde la verdad, que sólo se alcanza, en verdad, por la trascendencia del sentido. No existe verdad sin trascendencia del sentido y esa es toda la verdad de la verdad. De ahí que Tarski no pudiera avanzar más allá de la índole semántica de la verdad [11]. Es que a la verdad le alcanza con alcanzar la trascendencia del sentido, donde caben toda la semántica y la verdad. Por la misma razón la Iglesia, para ser católica, apostólica y romana, debe ser excomulgando, ya que de no hacerlo no tendría sentido, en verdad, la trascendencia de la divinidad, en cuanto todo formaría parte de un único magma secular, democrático y multitudinario.

En eso estamos, mal que le pese a las discriminaciones religiosas y laicas por igual, ya que unas y otras se sostienen en ignorar que hace algunas décadas descubrimos, con Wittgenstein, que el lenguaje en el que anida todo sentido no concierne sino al propio mundo que designa[12], mientras Foucault señaló asimismo que en verdad el poder no se toma sino a través de “juegos de verdad”[13]. Quizás hayamos perdido a Spinoza, pero ¿quién encontraría a quién en el juego del Amor intellectualis Dei?

[1] Attal, J. (2012) La no-excomunión de Jacques Lacan. Cuando el psicoanálisis perdió a Spinoza, Cuenco de Plata, Buenos Aires. En este texto seguimos el original francés Attal, J. (2010) La non-excommunication de Jacques Lacan. Quand la psychanalise a perdu Spinoza, l’Unebévue éditeur, Paris.

[2] L’Ecole Lacanniene de Psychanalise organiza en estos días varios eventos en Montevideo en torno al libro de José Attal. Entre ellos, una conferencia del autor en el Centro de Farmacias, Lauro Müller 2028, el 6 de noviembre próximo a las 20h.

[3] “La Iglesia Uruguaya excomulga a los políticos que votaron la ley del aborto” Religión Digital (19/10/12) http://www.periodistadigital.com/religion/america/2012/10/19/la-iglesia-uruguaya-excomulga-a-los-poiticos-que-votaron-la-ley-del-aborto-religion-obispos.shtml (acceso el 1/11/12)

[4] “Decreto de excomunión de Baruch Spinoza-1656” La Máquina del Tiempo http://www.lamaquinadeltiempo.com/algode/spinoza.htm (acceso el 1/11/12)

[5] “Usted dirá” Montevideo Portal (29/10/12) http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_182947_1.html (acceso el 1/11/12)    

[6] Lacan, J. (1980) « Conferencia de prensa del Doctor Lacan » en Actas de la Escuela Freudianna de Paris, Petrel, Barcelona, p.23.

[7] Op.cit.p.21.

[8] Margel, S. (2005) Superstition, Galilée, Paris.

[9] Op.cit.p.89.

[10] Op.cit.p.91.

[11] Tarski, A. (1997) “La concepción semántica de la verdad y los fundamentos de la semántica” en Teorías de la verdad en el siglo XX, Tecnos, Madrid, pp.65-108.

[12] Wittgenstein, L. (1961) Tractatus lógico-philosophicus, Gallimard, Paris, p.141.

[13] Foucault, M. “La ética del cuidado de uno mismo” Scribd  http://es.scribd.com/doc/30828120/Michel-Foucault-La-Etica-Del-Cuidado-de-Uno-Mismo (acceso el 1/11/12)

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La realidad y la ficción en la democracia: “La mentira os hará libres”

Posted by Teódulo López Meléndez en octubre 31, 2012

 

Por Francisco Vélez Nieto

 

Libros: “La mentira os hará libres” de Fernando Vallespín

Galaxia Gutenberg – Círculo de Lectores

Si como decía D´Israeli la política es el “arte de gobernar a la humanidad mediante el engaño”, no le cabe la menor duda a la mayoría de la ciudadanía de este país, todavía conocido como España, ya que se encuentra, por desgracia desencantada de nuestra clase política. Esta en la “realidad y la ficción en la democracia” nacional, que plantea Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid desde 1992, en la que ha ejercido casi toda su carrera académica, y donde ha ocupado cargos como el de vicerrector de Cultura, la dirección del Departamento de Ciencia Política o del Centro de Teoría Política de dicha universidad. También ha sido presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2004 a 2008, y en la actualidad ostenta el cargo de director académico de la Fundación Ortega-Marañón.

Ha publicado varios libros y más de un centenar de artículos académicos y capítulos de libros de ciencia y teoría política en revistas españolas y extranjeras, con especial predilección por la teoría política contemporánea. Colabora habitualmente en el diario El País y en la Cadena SER, expone con estilo, claridad y mesura, pero sin que le tiemble la escritura expresada con sencillez dirigida a un “público general, no a sus colegas”.

El autor a considerado advertir antes de entrar en materia que, aunque “el libro está escrito por un académico” no va dirigido a sus colegas”, ha tratado de “evitar los excesos retóricos, las muchas citas y la “pedantería” casi tanto como caer en la banalidad o la presentación frívola de un tema que considero de la máxima importancia para la calidad de la democracia” Justa medida ya que la situación política y democrática en que nos vemos obligados a vivir, las castas políticas de unos y otros partidos nos la ha situado en mal lugar dejando mucho que desear, porque “La veracidad nunca se ha contado entre las virtudes políticas, y las mentiras se han visto siempre como instrumentos justificados en las transacciones políticas” Una dolorosa y triste realidad que para la ciudadanía no es una mera sospecha o capricho, pues está mayoritariamente descontenta y en algunos términos colérica porque “Hoy más que nunca comienza a extenderse la sospecha de que vivimos en la mentira, en la esfera de las medias verdades, de la simulación de las realidades aparentes”. La hipocresía lo domina todo hasta convertirse en el “tributo que el vicio paga a la virtud”, contando, previo pago, con “los medios de comunicación los que se convierten en algo inevitable e incluso la incentivan”, por lo que hemos llegado a algo que en 1521 ya expresó Maquiavelo: “Desde hace ya algún tiempo nunca digo lo que creo y nunca creo lo que digo, y así alguna vez resulta que digo la verdad, la escondo entre tantas mentiras que es difícil de encontrar”

La claridad de Vallespín exponiendo sólidos ejemplos y por tanto contundentes, en cuanto a crítica objetiva del enmarañado estado de nuestra política nacional e internacional, insiste en que soportamos “Un mundo huérfano de verdad donde la textura de lo real se nos abre a una ilimitada gama de interpretaciones es un suelo fértil para edificar sobre él casi cuanto nos venga en gana” Y prosigue: “Y puede que en ese “casi” es donde esté la diferencia que hace que la diferencia, donde nos jugamos el ser o no ser de la democracia” Un panorama que a estas alturas a pocos ciudadanos coge de sorpresa, pues el asco reboza toda tolerancia hacia lo político, alcanzando niveles preocupante, peligrosos, para nuestra joven y endeble democracia, donde las libertades empiezan a recortarse y la ineficacia política aumenta hasta obligar la pregunta más insistentes de la sociedad española, porque “No es nada seguro que baste con la libertad, con gozar de espacio, prácticas y estructuras democráticas pasara combatir el engaño mediante el ejercicio de la crítica” Con la crisis la sociedad ante el miedo a perderlo todo busca la forma de poder salvar algo convirtiendo el diario vivir en una lucha por la supervivencia, por salvar lo posible de no perderlo todo, quien algo tenga, Esto crea, por imperativo, una ocupación total absorbente y en gran medida alienadora, siendo todos concientes de que “Los políticos ya no representan a los ciudadanos y sus supuestos intereses y expectativas, se limitan a administrar los imperativos, casi siempre técnicos, de un sistema económico-aunque no sólo sea esté- sobre el que han perdido la capacidad de iniciativa”.

Un libro reflexivo y transparente, recomendable por su lectura fluida y agradecida por la sinceridad del contenido y muestra de compromiso que todo intelectual, así como el ciudadano corriente, debe mostrar con solidez, realismo y tolerancia, los muchos males que padece nuestra incompleta democracia poseída del virus de la degeneración y desmemoria de las ideas, suplantadas por el disfraz de los esperpénticos por ambiguas y mediocres cuadrillas de voceros del bostezo y el miedo.

 

 

 

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