Buscar

Democracia siglo XXI

fecha

junio 27, 2016

agricultura1-629x472

El presidente del Banco de Desarrollo Asiático, Takehiko Nakao, en el Foro de Seguridad Alimentaria en Manila. Crédito: Diana G. Mendoza/IPS.

Asia Pacífico busca atraer jóvenes a la agricultura con tecnología

Por Diana G. Mendoza English version

MANILA, 27 jun 2016 (IPS) – El problema de la falta de interés de los jóvenes en la agricultura es cada vez más preocupante. Pero numerosos especialistas coincidieron en Asia Pacífico que si estos pudieran sentir la emoción de cuidar plantas para producir alimentos y tuvieran sus aplicaciones y sus programas informáticos les resultaría más atractivo y sería más fácil garantizar la seguridad alimentaria.

La posibilidad de atraer jóvenes y de utilizar la tecnología fue planteada por Hoonae Kim, director para Asia Pacífico del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (IFAD, en inglés), y Nichola Dyer, responsable del Programa Global de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP), dos de los panelistas que participaron en el Foro de Seguridad Alimentaria, organizado por el Banco de Desarrollo Asiático (BDA).

Para lectura completa http://www.ipsnoticias.net/2016/06/asia-pacifico-busca-atraer-jovenes-a-la-agricultura-con-tecnologia

Percepción y efectos del “Brexit” en América

 

En esta columna, Joaquín Roy, catedrático y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami analiza las repercusiones sobre Estados Unidos de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, que considera el mayor desastre para la propia Gran Bretaña en medio siglo y a infligir un considerable daño no solamente a la Unión Europea, sino a todo el entorno atlántico.

Joaquín-Roy2-459x472-459x472

Por Joaquín Roy

MIAMI, 27 jun 2016 (IPS) – Desaparecido el optimismo de muchos que confiábamos en un rechazo por la mínima del “Brexit”, la salida de la Unión Europea, tras el impacto de la decisión del electorado británico, solamente nos queda meditar brevemente sobre las causas y el trasfondo de la lamentable operación, y las consecuencias para las relaciones con Estados Unidos.

En primer lugar, debe resaltarse (y eso es también una crítica global al sistema actual de Gran Bretaña) el alto grado de irresponsabilidad que impelió al primer ministro David Cameron a embarcarse en ese rumbo que ha llevado al mayor desastre de su país en medio siglo y a infligir un considerable daño no solamente a la Unión Europea (UE), sino a todo el entorno atlántico.

Cameron apostó por una arriesgada operación con el fin de lograr su control total para su partido en los años venideros. Luego procedió a una agenda surrealista de campaña de voto contrario al referéndum, que precisamente él había diseñado. Se escudaba en las ventajas y trato especial que había recibido de la Unión Europea una vez que consiguiera la resolución positiva.

Ya se le advirtió desde Bruselas que no podría haber otra ampliación de los beneficios especiales, más allá de las condiciones que debían aceptar todos los demás colegas. Se recordaba que ya el Reino Unido era un socio privilegiado. Se le eximía de la adopción del euro, con un acuerdo especialísimo que ni siquiera contemplaba un calendario de adhesión en un futuro hipotético. Londres conseguía también tener selladas las fronteras, sin aceptar el innovador sistema de Schengen.

Todo se hacía para tener contento a un gobierno y un país que tenían que demostrar que eran diferentes.

Y llegó la hora fatal. El efecto en Europa ya está siendo demoledor. Solamente se salva un sentimiento disimulado pudorosamente: el único beneficio puede ser haberse librado de un socio persistentemente incómodo, un invitado que frecuentemente se hacía notar de modo negativo. Era un mal ejemplo, un freno a la plena integración europea, una tentación para la imitación de otros reticentes.

Este proceso se comenzó a ver recientemente con cierta preocupación en Washington. Conviene anotar que fue el propio presidente Barack Obama el que expresó su deseo de una buena resolución, excediéndose en los modos diplomáticos.

Cameron y los votantes que han apoyado el “Brexit” le han hecho un mal servicio. La imagen que Gran Bretaña tendrá en Estados Unidos se deteriorará hasta extremos antes inesperados. De poco va a servir la llamada “relación especial” para apuntalar una de las alianzas más sólidas de la historia reciente.

La primera víctima del desastre puede ser el proceso de aprobación (ya dudoso a corto plazo) del acuerdo de libre comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea (conocido por TTIP), que debía ser la réplica del que está inicialmente pactado entre Washington y los países del Pacífico.

La ola de populismo y oposición al libre comercio (presente ya en las declaraciones de los candidatos a la presidencia en Estados Unidos) contribuirá a la ralentización de lo que se considera como excesiva globalización, optando por el nacionalismo controlador de las iniciativas económicas y sobre todo políticas.

El sucesor de Obama tendrá problemas en proseguir la alianza con Londres en temas estratégicos, ya que el Reino Unido se verá como un agente libre de la ya difícil cooperación europea en materia militar. Solamente quedará el ligamen a través de la OTAN, con unos socios europeos que se sentirán cautos al actuar con un colega al que verán libre de acuerdos en el seno de la UE.

En el terreno puramente comercial desde Washington no se percibirá como positiva la nueva situación de la “City” de Londres, desprovista de su envidiable status de eje financiero anclado en la UE. Los cantos de sirena de otras capitales europeas, sólidamente conectadas con la nueva red comunitaría, sobre todo si los líderes de Europa adoptan una política de refuerzo de la zona euro.

Desde América Latina, la salida del Reino Unido será leída como la confirmación del abandono de la prioridad de los esquemas cimentados en la supranacionalidad y en la integración profunda. El mensaje del Brexit será la confirmación de la opción de la soberanía nacional. Todos los años que la UE ha invertido en compartir la bondad del modelo de integración europeo, basado en la fuerza de sus tratados y la eficacia de sus instituciones, serán considerados como una pérdida lamentable de tiempo y energía.

El “modelo de integración” inspirado en la agenda  estadounidense tendiente a arreglos individuales o acuerdos limitados al comercio, superará a la ya debilitada doctrina europea. El Caribe, subregión con gran influencia británica, sufrirá por falta de vínculo seguro y se inclinará más hacia Washington. América, en suma, el continente más cercano desde el punto de vista histórico y cultural, además de político-económico, quedará más distante que antes de Europa.

Joaquín Roy es catedrático Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami (jroy@miami.edu).

 

Editado por Pablo Piacentini

España en la hora de la responsabilidad

Audio de Teódulo López Meléndez

elecciones españolas

 

http://mx.ivoox.com/es/12038011

Meras enmiendas electorales

remiendo

Alberto Medina Méndez

Pese a los recientes anuncios, la ansiada reforma política se ha convertido  en una eterna asignatura pendiente. Se escucharon durante meses grandilocuentes discursos y una larga nómina de potenciales modificaciones que luego quedaron atascadas, como tantas otras, a mitad de camino.

Las mejoras siempre son bienvenidas, aunque ellas sean parciales. Pero se comete un grosero error cuando se desaprovechan tan alevosamente las actuales circunstancias que resultan más que favorables y se elude la posibilidad de ir a fondo con lo realmente imprescindible. Quedarse en lo superficial sin ir por lo profundo constituye una equivocación gigante.

Ya se sabe que el patético esquema de boletas de papel es arcaico y vetusto además de un mecanismo inmoral muy conveniente para los estafadores crónicos que siempre pululan en la política doméstica. Por eso era imperioso buscar variantes y adentrarse en el estudio de otras posibilidades que previeran la incorporación de tecnología para darle mayor celeridad.

Nadie duda que las “colectoras” o cualquier otro ardid similar, son funcionales a las perversas trampas de la política tradicional. Son demasiados los vicios que conviven dentro del actual régimen. Las normas deben encargarse de poner freno a estos dislates y contribuir de un modo efectivo a otorgarles mayor legitimidad de origen a los candidatos elegidos.

Los organismos que fiscalizan lo electoral deben ser independientes, pero no solo desde lo retórico, sino desde lo fáctico. Para ello es preciso precisar los mecanismos que tiendan a evitar que los intereses del gobernante de turno interfieran, de algún modo, en la genuina voluntad ciudadana.

Los dirigentes de hoy se han llenado la boca hablando de agilidad, transparencia y equidad, pero han omitido cuestiones demasiado relevantes para que esos términos se conviertan en verdaderos objetivos a cumplir suficientemente creíbles. Lo hecho hasta acá solo muestra tímidamente algo de esto, pero no exhibe una convicción profunda para lograr ese cometido.

Hablar de reforma política sin abordar cómo se financian los partidos, las campañas y las elecciones es una falta de respeto a la sociedad toda, una absoluta defraudación a la confianza de la gente. Si estos aspectos “sucios” pero esenciales de la política de este tiempo no se encaran con valentía y determinación solo se seguirá girando en círculos.

El Estado de la mano de la corrupción estructural y el silencio cómplice de las corporaciones siguen siendo la principal fuente de recursos para la actividad política. Lo hacen sin explicitarlo abiertamente, en forma disimulada, a escondidas, con todo lo que eso implica.

Quienes esperan que las cosas cambien en serio, no pretenden solo un poco de insustancial maquillaje o la implementación de algunos parches, sino que aspiran a transformaciones más trascendentes. Cuando los que asumieron la tarea de hacer los deberes como corresponde, finalmente no lo hacen, terminan pareciéndose demasiado a sus antecesores y eso no es bueno.

Todas las propuestas de modificaciones son interesantes pero queda la sensación de que son incompletas e insuficientes. Se precisa mucha más claridad conceptual, un dialogo responsable y un conjunto de propuestas desafiantes que conduzcan los esfuerzos hacia un nuevo sistema superador. No se alcanzará jamás algo definitivo, pero se debe aspirar a un nivel cercano al óptimo para no conformarse con casi cualquier cosa.

Se avanza solo en pequeños retoques que además no son consensuados. No sirve de nada hacer modificaciones con mayorías circunstanciales. Los cambios consistentes y que pueden permanecer en el tiempo, son aquellos que gozan de enormes apoyos concretos. No se debe buscar homogeneidad total en la visión, pero si es preciso que lo acordado goce de un colosal beneplácito que asegure cierta continuidad de estas reglas en el futuro.

Esto de proponer ideas aisladas, que no han sido debidamente debatidas por la sociedad y que solo fueron escasamente acordadas con una parte del arco político opositor culminan, inexorablemente, en simples apuestas por el corto plazo. Aun si se lograran los acompañamientos parlamentarios necesarios, estas cuestiones no se han madurado del todo aun y por lo tanto son solo un engranaje de una estrategia absolutamente coyuntural.

Las reformas serias no se trabajan ni se instrumentan, con esta premura, sino con paciencia e inteligencia. También se diseñan con una dosis mayor de grandeza, mirando fundamentalmente a las próximas generaciones y no a la inmediatez que siempre propone la mediocre política contemporánea.

Todo hace pensar que se está desperdiciando otra brillante ocasión para hacerlo todo mucho mejor. Esta es solo otra muestra más de que sigue reinando la improvisación, la infaltable especulación sectorial y por ello los progresos son casi siempre marginales y totalmente inestables.

Este camino que recién se empieza a transitar debería hacer una pausa para reconsiderar el esquema central que se ha seleccionado. Es preciso no solo cambiar el sistema electoral vigente sino fundamentalmente el enfoque elegido para que el resultado de este proceso no sea tan insignificante.

Existe un importante riesgo de que las desilusiones del pasado, que todas las quejas que la gente tiene en el presente se pasen por alto otra vez y sean nuevamente postergadas para una ocasión mejor que nunca llega.

Lamentablemente, todo lo que se ha sabido hasta ahora, muestra que la tan mentada reforma política en las que tantas esperanzas se habían depositado desde la ciudadanía será, al menos por ahora, solamente una interminable lista de meras enmiendas electorales.

albertomedinamendez@gmail.com

 

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

democraciasiempre

Just another WordPress.com site

Mesopotamia

Este sitio WordPress.com es la caña

ladireccioneticaenlaadmpublica

LA ÉTICA EN LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA MUNICIPAL

Entre letras y números

Porque lo escrito, escrito está entre letras y números

Blogs Of The Day

Just another WordPress.com weblog

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

A %d blogueros les gusta esto: