Nacionalidad

Dulce María Tosta

La reticencia de algunos políticos a abordar la nacionalidad de Nicolás Maduro llama poderosamente la atención, sobre todo cuando es el medio más expedito para poner punto final a un gobierno que ha sumido al País en todo tipo de miserias.

Nuestra Constitución dedica todo un Capítulo al tema de la nacionalidad y, dentro de éste, el artículo 32 expresa sin ambages quienes son venezolanos por nacimiento; lo son de pleno derecho los nacidos en el territorio de la República y el nacido en el extranjero hijo de padres venezolanos por nacimiento. Esta ficción constitucional se extiende a dos casos más que sería prolijo comentar en este artículo.
Según el artículo 40 de la Carta Magna, los derechos políticos son privativos de los venezolanos por nacimiento, salvo las excepciones establecidas en ella, pero para optar a determinados cargos es menester, además, cumplir con requisitos adicionales, como el de no poseer otra nacionalidad.

El artículo 227 constitucional señala los requisitos para ser elegido Presidente de la República: venezolano por nacimiento, no poseer otra nacionalidad (esto también lo exige el artículo 41), mayor de treinta años, sin órdenes clericales y no estar sometido a condena mediante sentencia definitivamente firme. Por su parte, el numeral 5 del artículo 293 del mismo Texto atribuye al Poder Electoral (C.N.E., como órgano rector) «La organización, administración, dirección y vigilancia de todos los actos relativos a la elección de los cargos de representación popular de los poderes públicos, así como de los referendos.» (Negrillas nuestras) Dentro de esta atribución de vigilancia acordada al Consejo Nacional Electoral se encuentra el cuidado de que los aspirantes a ser elegidos para ejercer cargos de representación popular cumplan con los requisitos que les exigen la Constitución y las leyes, entre los que destaca a los fines de este análisis, el de la nacionalidad.

La Cédula de Identidad es el documento de identificación por excelencia, pero por sus características no prueba los múltiples requisitos constitucionales para optar a la Presidencia de la República; por tanto, debe exigirse a los aspirantes probar su venezolanidad por nacimiento y no tener otra nacionalidad, mediante la presentación del Certificado de Nacionalidad Venezolana al que se refiere la Ley de Nacionalidad y Ciudadanía (Gaceta Oficial N° 37.971 de fecha 1° de julio de 2004)*. Al parecer, ni el órgano público ni los aspirantes cumplieron con su deber, orillando el artículo 7 de la Constitución: «La Constitución es la norma suprema y el fundamento del orden jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el poder público están sujetos a esta Constitución.»

Consideradas suficientes estas acotaciones sobre las normativas constitucional y legal que regula la materia de candidaturas a cargos de elección popular, retrocedamos en el tiempo a las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013; a ella concurrieron seis candidatos, que han debido probar que cumplían, entre otros, con los requisitos de nacionalidad exigidos, pero se dio el caso que ni los candidatos lo hicieron ni el órgano electoral los exigió. Esto implica una de dos cosas: una ignorancia tan gruesa que es difícil de creer o un acuerdo entre partes para obviar el cumplimiento pleno de las exigencias constitucionales. Esta segunda tesis cobra fuerza, por cuanto los padres de Henrique Capriles Radonsky (Mónica Cristina Radonski Bochenek, de familia ruso-polaca y Henrique Capriles García, de familia curazoleña) bien pudieran generar un caso de doble nacionalidad en su hijo, candidato en las dos últimas elecciones presidenciales. Además, es llamativo que hayan sido Ramón Guillermo Aveledo, Julio Borges y Teodoro Petkoff, todos de la esfera del caprilismo, quienes hayan restado importancia públicamente de la nacionalidad de los candidatos; Teodoro, en una entrevista con la periodista Shirley Varnagy efectuada el 8 de octubre del 2013, dijo textualmente lo siguiente: «A mí, francamente, [la polémica sobre la nacionalidad de Maduro] me parece algo completamente intrascendente. Maduro ha hecho toda su vida política y toda su vida personal aquí en este país. No sé si él nació en Cúcuta o no nació en Cúcuta, pero Maduro, para todos los efectos prácticos, para mí es venezolano. Obviamente, si él ha mostrado una partida de nacimiento de aquí, de Venezuela, no tenemos por qué dudar de su palabra.»¿Trataba Teodoro de excusar a Maduro o, realmente, trató de proteger a Capriles al igual que Aveledo y Borges? ¿Qué esconden realmente?

Quienes no cumplan con los requisitos constitucionales y legales no deben ser candidatos presidenciales y el C.N.E., tan severo en el tratamiento de algunos asuntos, debería ser inflexible en la aplicación del claro texto constitucional con respecto a la nacionalidad de los candidatos presidenciales.

*Ver numeral 3 del artículo 4 y el artículo 17.
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