Constituciones

por Marisol Bustamante

Erróneamente, nuestras clases políticas -las del  pasado y las del presente- han intentando construir una república a punta de Constituciones y de todo tipo de herramientas jurídicas, llámense: leyes orgánicas y superiores, decretos, resoluciones, etc. Tan desacertada ha sido esa práctica política, que teniendo Venezuela la primera constitución (1811) como república independentista de todo el continente y después de 25 constituciones a esta fecha, el país continúa produciendo leyes para generar controles como si estas fueran el recurso más importante para enfrentar toda una serie de carencias y desenfrenos  que impiden su desarrollo sostenido.

¿Es que las leyes no han servicio más que como estrategia política para la permanencia en el poder y para presumir ante los ciudadanos “los tremendos esfuerzos” de la gestión gubernamental de turno para resolver los problemas?. Cuando revisamos la historiografía y vemos que desde J.A Páez (1830), A.G Blanco (1870), J.T Monagas (1847), J.V Gómez (1908), Pérez Jiménez (1953), los gobiernos del bipartidismo (1959-1998) y hasta Hugo Chávez han hecho reformas y convocatorias de constituyente a la carta magna con el fin de adaptarlas a las necesidades e intereses de los grupos políticos de turno en el poder nos conduce a la confirmación de tal interrogante. Si los instrumentos jurídicos fueran el remedio a todos los males entonces Venezuela fuera uno de los países más desarrollados del mundo. Contrario a ello, estos gobiernos personalistas y populistas nos han dejado como resultado una economía sumida en la pobreza y niveles complejos de ingobernabilidad.

Más allá de las constituciones, ha sido la reproducción de prácticas políticas inescrupulosas, -repetimos- personalistas y populistas que han desviado los grandes principios originarios de nuestra república. Al respecto, la actual constitución de 1999 no escapa a esta revisión. Pues más allá de su capa revolucionaria e innovadora es reformista y profundiza los vicios del pasado. Por ejemplo: los constituyentistas no tocaron lo relacionado al perfil de los cargos a elección popular en sus tres niveles de gobierno. Los requisitos para elegir al Presidente de la República son los mismos de la constitución de 1961, a saber: ser venezolano por nacimiento, mayor de 30 años y otros requisitos que establezca la constitución (Art. 227) de la actual constitución. Esto quiere decir que en Venezuela cualquier ciudadano sin estudios o experiencia profesional puede ser responsable de la máxima magistratura de gobierno. Estos mismos requisitos se extienden a gobernadores, alcaldes, diputados y concejales. Cargos como estos, por su importancia y responsabilidad deben tener su nivel de exigencias y contar con un perfil académico y experiencia profesional, el cual debería extenderse al área comunitaria, entre otras.

“Si se notan úlceras no son del espejo ni es en el donde deben curarse”…..esta acertada consideración de Antonio Leocadio Guzmán, ha trascendido hasta nuestros días como parte de una serie de experiencias históricas viciadas –entre ellas la de su hijo Antonio Guzmán Blanco- que utilizaron todo tipo de subterfugios para su permanencia. En Venezuela hay varias úlceras, que no se curarán con leyes o acallando a quienes señalamos a viva voz y por cualquier medio los problemas que aquejan a la población. Somos mujeres y hombres de nuestro tiempo y como tales lo estamos viviendo, pero también lo estamos defendiendo con la mayor responsabilidad, apegados a las circunstancias que nos brinda la historia.

MARISOL BUSTAMANTE

POLITÓLOGA/DIRECTORA DE LA ORGANIZACIÓN NO GUBERNAMENTAL DIVERSIDAD Y CAMBIO

diversidadycambio@gmail.com

www.facebook.com/diversidadycambiomb

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