El Salvador

 

Por Yenny Gomes

 

Pese el favoritismo de las electoras en otorgar amplia ventaja a Salvador  Sánchez candidato por el  FMLN , las elecciones de este domingo  realizadas en El Salvador dieron un giro sorpresivo, y hasta el momento de escribir este artículo el FMLN, obtuvo un total del 50,11% de los votos y su rival Norman Quijano, candidato por el partido por la Alianza Republicana Nacionalista(ARENA),obtuvo un 48,89% de los votos, lo que se traduce en una diferencia de 6.357 votos, por lo que en virtud del corto margen, el Tribunal Supremo Electoral de la  referida nación centroamericana  no proclamará ningún vencedor hasta no hacerse el conteo  total de los votos.

 

Este giro radical puede deberse a la influencia de los votantes en el exterior. Recordemos que esta es la  primera vez en la historia democrática El Salvador donde los salvadoreños residentes en el exterior pudieron ejercer su derecho al sufragio, las cifras indican que  esas cifras equivalen a dos millones y medio de votantes, y aunque la primera ronda electoral estuvo marcada por una participación escueta por parte de los residentes en el exterior, no parece haber sido así en esta segunda ronda, lo que fue un balde de agua fría para el favorito de las encuestas, el candidato de izquierda, Salvador Sánchez.

 

La primer ronda electoral, el voto en el exterior tuvo un aporte mínimo de  apenas dos mil votos que mayoritariamente, beneficiaron al partido en el poder.Una eventual victoria del FMNL,  podría generar cambios sustanciales en las relaciones de Estados Unidos con El Salvador en consideración que por décadas ambas naciones han tenido una relación cercana. Teniendo cuenta que uno de cuatro salvadoreños vive en los Estados Unidos, y las remesas que envían al Salvador, equivalen a 4 billones de dólares anuales, lo que equivale aproximadamente el 17% de su Producto Interno Bruto (PIB), el voto de los residentes en el exterior pudo ejercer una influencia decisiva en esta segunda vuelta electoral.

 

Igualmente cabe citar la ola de protestas que se han generado en  Venezuela y la terrible represión ejercida por el Gobierno venezolano ante los graves problemas que vive el país: inseguridad, escasez, alto desempleo y la inflación donde el más castigado es el ciudadano más pobre, lo que pudo influir en electorado, recordando que  en la  mencionada nación centroamericana 34.5% de la población  total vive en condiciones de  pobreza. Con un sistema educativo desigual y una economía que ha tenido un promedio de crecimiento real de tan solo 2% en los últimos quince años, aunado a los altos índices de inseguridad, donde según cifras de 2012, 39.6  de cada 100.000 habitantes son víctimas de homicidios, catalogado  por la Organización Mundial de la Salud como una “epidemia de homicidios” puesto que la cifra es superior al limite establecido de 10 por cada 100.000 habitantes.Por lo que su vinculación con Nicolás Maduro, como es conocida cuando éste último ejercía el despacho del Ministerio de Relaciones Exteriores y medió en una operación  de narcotráfico con   el peso fuerte del FMNL José Luis Merino, quien envió a un capo de la droga para negociar con las FARC en un vuelo gestionado con el despacho del  actual presidente venezolano. Así como el financiamiento de sus actividades con crudo venezolano, donde el diario ABC señala que los dirigentes del FMLN han estado pagando la deuda petrolera contraída con PDVSA,  con cargamentos de café entregados con sobreprecio, dándoles margen para operaciones encubiertas y generar clientelismo político, fueron puntos fuertes a favor del partido ARENA y que definitivamente empañaron la ventaja del candidato del FMLN en esta segunda  vuelta electoral.

 

La reciente campaña electoral ha estado marcada por revivir   las hostilidades entre clases, que en el pasado llevaron El Salvador a  una guerra civil  que duró  12 años y con más de  75.000 muertos y medio millón de desplazados. El  partido ARENA representa a la comunidad empresarial y está orientado a una economía de libre mercado.  En cambio, el FMLN es partidario  de una economía planificada, con fuerte acento estatal,  aunque en un esfuerzo por ganar espacios políticos, en los últimos cinco años han hecho  para ganar la confianza de los empresarios mediante el  establecimiento de alianzas público-privadas en proyectos de energía e infraestructura, aunque es sabida la experiencia de un gobierno con fuerte acento estatal en Venezuela y Argentina,   quedo en manos de los salvadoreños decidir su destino y esperemos que el vencedor ponga de lado la ideología y sea capaz de adaptarse a los retos de una sociedad globalizada  para hacer frente al espiral de violencia que azota al Salvador y se adopte una política sostenible, inclusiva y respetuosa de las instituciones, de manera que sus ciudadanos puedan salir de la pobreza y sean instrumentos claves en el desarrollo.

 

 

 

 

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