inmigración

Por Ricardo Viscardi

¿Cómo no sospechamos que la ecuación genética del candidato-probeta[1] terminaría por enunciar la fórmula Poli-dE=DDHH (donde Poli-dE se lee “políticas de Estado”)? ¿Cómo no sospechamos que el proyecto de esterilización de los “filósofos de la sospecha” (Nietzsche, Marx, Freud) iba a instalarse a través de la sospecha del evaluador? ¿Cómo no sospechamos que la sospecha iba a ser evaluada por el Estado? ¿Cómo no sospechamos que toda evaluación ipso-norma-iso-2000 conduce al Estado-probeta? ¿Cómo no sospechamos que una vez puestos bajo sospecha de evaluación los derechos de los humanos debieran pasar por el control de calidad del LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay)?

 

En su intervención en el Coloquio Ciudadanías Contemporáneas. Cuestionamientos y Escenarios[2] Bertrand Olgivie se refirió a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, como se sabe, ligada al momento fundacional de la revolución francesa.[3] Olgivie subrayó que se trató de un documento marcado por la circunstancia política, ante todo componenda de posiciones dispares entre sí. Sin embargo, desde el punto de vista del mismo ponente, la condición fundamental del documento estriba en el “y” que une a “derechos del hombre” con “ciudadano”. Esa “y” tanto podría ser, desde una perspectiva kantiana, de conjunción necesaria, como pasar, en una perspectiva hegeliana, a la contingencia de la conjunción. Esto es: la necesidad de un universo de la historia o la necesidad de la historia para cualquier universo. El carácter concreto de la historia desaparecería cuando “La declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano” pierde la partícula “ciudadano” y se transforma en “Derechos Humanos”, que ni siquiera tienen necesidad, en adelante, de ninguna conjunción extra-normativa (ni tampoco ciudadana). Tal pérdida de conjunción genera una moral que se separa de la actuación política como tal, en cuanto se configura con prescindencia de las circunstancias concretas que presiden el avatar del común.

 

Quizás deba entenderse la perspectiva desarrollada por Ogilvie desde el punto de vista de cierta sensibilidad vinculada con las ideas de mayo del 68’, una de cuyas máximas célebres fue “Un derecho no se pide, se usa”. En este caso estamos, cuando se pergeña una moral institucional de los derechos humanos, ante una curiosa perversión de aquella perspectiva sobre la norma, que predicaría “Un derecho no se usa, se controla”.

 

En el Coloquio Educaçao, Etica e Política na Contemporaneidade,[4] que se inició en Rio de Janeiro tan sólo dos días después de finalizado Ciudadanías Contemporáneas, Carlos Ruiz Schneider señaló que asistimos al despliegue de un proyecto de “Universidad de la Evaluación”.[5] Este proyecto sería la prolongación de la “Universidad de la Competencia”,  impulsado desde el Banco Mundial a fines de los años 90’. Menos centrado sobre la selección del mercado y más referido a la universalidad del modelo, esta “universidad de la evaluación” reiteraría en todos los planos del saber la obsesiva persecución de un parámetro sin anclaje, idiosincrasia ni autoctonía.

 

Planteada la pregunta acerca de la inscripción de tal evaluación universalizada en una universalidad de estados evaluadores, Ruiz respondió afirmativamente a la presunción, destacando que se trata de un régimen general de la institucionalidad en los tiempos que corren, sustentada en matrices elaboradas exnihilo y aplicadas urbi et orbi en beneficio de un poder globalizado, impersonal y tecnocrático.

 

Un episodio reciente subraya en el Uruguay esa perspectiva acerca de la implementación de una estructura de índole moral, colocada por encima de actuaciones de los particulares, destinada a hacer valer un control del derecho al control de los derechos por parte de sus propios habientes. Tal entelequia moral que planea por encima de los simples mortales, etiquetados en razón de las razones que los asisten pero que ni usan ni conocen (ni/ni), proyectó sin embargo la sospecha sobre uno de los propios sátrapas del imperio de la norma, por parte de un colega de tal colegiatura inmarcesible. En efecto, la sospecha del caso es de sesgo conocido: se supone que el dignatario, en vez de controlar el bien público, podría aprovecharse de lo público del bien para beneficio privado del interesado.[6]

 

Confiada a una “junta de expertos” la norma intangible no deja de unir varios poderes que se suponía separados (el ejecutivo del judicial, para ejemplo), pero que quizás la levitación institucional del bien (público) coloca en cierto nirvana, que el común pone bajo sospecha de hacer política contingente.  En cuanto piensa lo que debemos querer hacer, tal colegiatura no deja de cumplir una pesadilla espectral que sufrió Derrida, al preguntarse si le confiaríamos concebir la ética a un comité de ética.[7]

 

Las reuniones que mantuvo Juan Raúl Ferreira, miembro del Instituto de Derechos Humanos, con varios políticos, en particular con el expresidente y actual pre-candidato favorito a la presidencia de la república Tabaré Vázquez, fueron sumando gotas que terminaron por desbordar el vaso de la normativa de la normativa. Así como no hay crímenes de lesa humanidad sin usar los derechos de alguien contra ese alguien, no existe institucionalidad posible de los derechos humanos sin redoblar los derechos de los humanos que se dice preservar. Ese redoblamiento debe presentarse como fantasma del derecho de otro, simulación que se escuda en la intangibilidad de un principio, para usarlo como vara de medida de los derechos de cualquier otro.

 

La acusación que se dirige a Juan Raúl Ferreira se vincula a una forma clásica de la imputación pública: usar un poder del común en provecho propio, en este caso, de beneficio político contingente.[8] Sin embargo, la acusación puede sufrir el accidente propio del paso a nivel, si el estruendo de un tren esconde el paso de otro en sentido contrario. El peligro mayor de violación política de derechos en tiempos de “evaluación de Estado” (pruebas PISA, Instituto de Evaluación de la Educación, Instituto de Derechos Humanos),[9] no reside en el aprovechamiento de un bien público para fines propios de un particular, Juan Raúl Ferreira en este caso, sino en la propia desposesión de todo particular en tanto sujeto por un Hiperevaluador que ya sabe, antes que ninguno se dé por enterado, lo que le conviene a cada quien.

 

Quizás estamos mucho más cerca de ese Estado evaluador de lo que creemos, ya que las declaraciones de Juan Raúl Ferreira acerca de la simpatía que le prodiga el precandidato con más chances aparentes a la presidencia,  parecen refrendadas por las propias declaraciones de Tabaré Vázquez, quien se propondría universalizar per secula seculorum (pasado, presente y futuro reunidos) la evaluación de los derechos humanos.[10] Tendríamos así un gobierno infuso en Instituto de Derechos Humanos, panacea del bien y réplica normativa del perfil incoloro, insulso e inocuo del candidato-probeta.

 

Los filósofos de las sospecha pueden descansar tranquilos. Habrá mil razones para sospechar por cada derecho puesto bajo tutela.

 

[1] El descubrimiento del candidato-probeta nutrió varios análisis de este blog “Tragedia progresista: Frankestein no votó al cantidato-probeta”  http://ricardoviscardi.blogspot.com/2009/10/tragedia-progresista-frankenstein-no.html  , “Meta(e)-lecciones: el virus-votante ataca al candidato-probeta” http://ricardoviscardi.blogspot.com/2009/11/metae-lecciones-el-virus-votante-ataca.html , “Voto en blanco: el candidato-probeta en atmósfera de red”  http://ricardoviscardi.blogspot.com/2012/08/votoen-blanco-el-candidato-probeta-en.html

[2] La información sobre el Coloquio Ciudadanías Contemporáneas (Montevideo 28-30/11/13) se encuentra en http://coloquiociudadanias.org/inicio.html

[3] Aún no se publicaron Actas del Coloquio, ni tampoco se encuentra disponible on-line el registro audiovisual del evento, por lo tanto nuestra retención de memoria se difunde con las reservas interpretativas del caso.

[4] Coloquio Organizado por la Universidade Federal do Rio de Janeiro y la Pontificia Universidad Católica, Rio de Janeiro (2-3/12/13).

[5] Valen para el propósito de Ruiz Schneider las mismas reservas interpretativas que expresamos anteriormente.

[6] Uval, N. “Confieso que me he reunido” La Diaria (4/12/13)          http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/12/confieso-que-me-he-reunido/

[7] Derrida, J. (1993) Spectres de Marx, Galilée, Paris, p. 148.

[8] “Juan Raúl Ferreira se reunió con Tabaré Vázquez y encontró sintonía con el precandidato del Frente Amplio” Unoticias (26/11/13) http://www.unoticias.com.uy/2013/11/26/politica/juan-raul-ferreira-se-reunio-con-tabare-vazquez-y-encontro-sintonia-con-el-precandidato-del-frente-amplio/

[9] “Asume el Instituto de Derechos Humanos” El País Digital (22/06/12) http://historico.elpais.com.uy/120622/pnacio-647665/nacional/Asume-el-Instituto-Derechos-Humanos/

[10] “Vázquez dijo que tercer gobierno del Frente Amplio hará foco en DDHH “para hoy” República.com.uy (27/11/13) http://www.republica.com.uy/ddhh-para-hoy/

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