Por Enrique Suárez
Movimiento Democrático de España

Nota del editor: Es evidente la existencia de un cansancio generalizado con la democracia representativa y de partidos. La situación de bipolaridad española es un ejemplo claro. No hay una tercera opción. Por ello nos parece altamente interesante el nacimiento de este movimiento. Podemos discrepar aquí o allá –en esta revista se publica de todo lo concerniente a la democracia estemos o no de acuerdo-, podemos discutir el lema antipartido como muy polémico o hacer alguna otra observación, pero lo que plantea el fondo de este documento es un reclamo de la ciudadanía de asumir su propio destino sin corsés. En fin, esta edición toda es esencialmente polémica.

Dejemos de ser partidarios, derribando el muro de los partidos políticos que nos separa artificialmente, porque las cosas que nos unen a los ciudadanos españoles son muchas más que las que nos distancian, la distancia entre nosotros se crea de forma artificiosa e interesada.

Los partidos políticos son exclusivamente una representación del poder que nos asfixia (demagogia), no de los electores que han votado por ellos (democracia), es la hora de la libertad, salgamos definitivamente de la hipnosis: creemos un antipartido político, una forma de representación política construida desde la libertad y no desde el poder autoritario.

El destino que aguarda a los españoles es incierto, estamos pagando un elevado precio por nuestra incongruencia política, por la incoherencia de permitir la vulneración de las leyes que nos hemos concedido. El naufragio de nuestra economía no es accidental, sino producto de la contumacia y el despropósito más inanes. Las instituciones políticas españolas han alcanzado la cota más elevada de descrédito de nuestra historia democrática.

Cuando aún analizamos las causas de lo acontecido, no podemos ni imaginarnos las terribles consecuencias que nos deparará el futuro. No solo hemos perdido el tren de la historia europea para las generaciones productivas, sino que hemos condenado a la más infame de las servidumbres a nuestros hijos: la de vivir hipotecados, para pagar los errores de los que detentaron el poder, porque sus padres no tuvieron agallas para enfrentarse a la opresión y la tiranía de los detentadores, pero también a la decadencia inevitable de los derechos conquistados por nuestros padres.

Que el tiempo sea juez de los crímenes contra la razón que se han cometido, no podemos detenernos en buscar responsables, porque todos los que nos han representado lo son, los que han gobernado por hacerlo mal, los que han opositado por no saber impedirlo. Es hora de mirar a lo lejos, de apartarnos de la miseria de lo cotidiano, urdida en el interés de apropiación del poder por unos y por otros, mediante la propaganda y el engaño de los ciudadanos.

En nuestro país no ha fallado la democracia, han triunfado sus usurpadores, que no es lo mismo. La democracia ha sido secuestrada por los partidos políticos, que se han convertido de facto en “un partido único”, que se reparte el poder entre las distintas marcas políticas, con la connivencia de los ciudadanos que acuden a las urnas para ratificar un contrato de servidumbre con sus amos.

Es necesario trascender el momento partidario de la política, porque cuando lo partidario fracasa en la conquista del bienestar para todos, coacciona la libertad, crea desigualdad, siembra intolerancia y se soporta exclusivamente sobre la propaganda y no sobre los hechos, lo partidario sobra en la escena política, es necesario por tanto, crear lo antipartidario, la antítesis de lo existente, es decir algo que se fundamente en lo común, en lo compartido, en los intereses generales, lo que sea bueno para todos, no malo para la inmensa mayoría y bueno para unos pocos privilegiados.

Madison nos mostró en The Federal Papers que la única forma de someter al poder de las facciones en una democracia es crear una alternativa simétrica a lo existente, es decir una facción antipartido (un partido antipartidario que promueva los intereses generales de los ciudadanos españoles), por eso es necesaria la creación urgente de un antipartido que se enfrente a las reglas de juego antidemocráticas asumidas por todos los partidos políticos con representación en España.

Es necesario recobrar la plenitud de la democracia, creando una alternativa a lo existente, pasando directamente a la acción política. Debemos comprometernos porque lo que existe es el producto de nuestra ausencia de compromiso, porque hemos dejado de creer en la política como instrumento válido para resolver nuestros problemas en democracia. Debemos recuperar la confianza en la política, en la democracia y hacerlo desde la libertad.

En primer lugar sometiendo a nuestros representantes políticos al estricto cumplimiento de la ley, civilizando al poder político, pero antes de hacerlo debemos civilizarnos a nosotros mismos asumiendo un papel responsable en la política, debemos crear un cambio de paradigma en las relaciones entre los ciudadanos y los políticos, un nuevo contrato social, y para lograr ese objetivo es imprescindible organizar una auténtica Revolución Cívica

Movimiento Democrático de España: la alternativa imprescindible

Ahora mismo disponemos de una opción política alternativa a lo existente en Movimiento Democrático de España, un proyecto inacabado y abierto, en el que los ciudadanos pueden comprometerse para crear un futuro diferente a lo existente. Contamos con los recursos necesarios para comenzar, unos ciudadanos nos hemos reunido con el objetivo de crear una plataforma suficiente para acoger un amplio abanico de discrepancias cívicas, luchando por las libertades civiles, contra la opresión incesante del poder, exigiendo nuestros derechos constitucionales y teniendo como objetivo que cada ciudadano se represente políticamente a sí mismo.

Los promotores de Movimiento Democrático de España solo hemos plantado la semilla del futuro, pero ahora necesitamos que todos nos ayudéis a cultivarla y protegerla de los seguros ataques de los rivales. No podemos ofrecer más que trabajo en un clima de objetivos compartidos. Queremos libertad, queremos que se respete nuestra condición de españoles, queremos que no se conculquen y pisoteen nuestros derechos, si compartes estos objetivos, cumples con los requisitos necesarios para incorporarte a Movimiento Democrático de España. Entre todos vamos a crear un futuro diferente, es hora de volver a creer en la política, participando en ella de forma activa y controlando directamente todo por todos, dentro de nuestra formación política.

Las propuestas que debatimos son numerosas, entre nuestros ambiciosos objetivos se encuentran los siguientes:

1. Democracia real y participativa, con elecciones internas fundamentadas en las listas abiertas. Elección directa por la asamblea de todos los órganos políticos y económicos del partido, así como todos nuestros representantes.

2. Organización de Estatutos de forma abierta y colectiva. Se ha creado un wikiestatuto en el que todos podremos proponer y votar democráticamente todas las reglas de las que nos dotemos. Rigor en su cumplimiento, por lo que se habilitará un Comité de Garantías Independiente, como órgano supremo en conflictos entre otros órganos representativos. Creación de órganos de control intermedio supervisados por el máximo órgano jurídico del partido (Comité de Garantías), y la asamblea general.

3. Gestión transparente, visible para todos los afiliados de forma permanente, tanto a nivel político como económico. Creación de una comisión dependiente del Comité de Garantías que presente un informe trimestral al partido, que es la reunión asamblearia de todos sus afiliados.

4. Desjerarquización del partido. Restricción de los personalismos de los representantes. Organización no presidencialista. Horizontalidad en las decisiones políticas. Fomentar la relación directa entre todos los militantes y sus representantes. Un representante de MDE es un comisionado, un delegado de todos sus militantes, no una persona designada por ninguna jerarquía.

5. Enaltecimiento de libertad de expresión y acción plenas como garantía de futuro, y como clima imprescindible para que cada uno de nosotros pueda ofrecer lo mejor de sí mismo al proyecto político del partido. Sin libertad no puede haber futuro.

6. Manifestación clara y definitiva de que somos ciudadanos y no políticos, somos ciudadanos que ejercen acciones políticas, no políticos con intereses ciudadanos. Los representantes políticos de MDE no dejarán de ser ciudadanos, pues su paso por la política será provisional, por eso es necesario que no abandonen su actividad laboral anterior, bien solicitando una excedencia o bien contando con la ayuda de todos para lograr hacer su trabajo sin convertirse en un profesional de la política. El periodo de representación no será más de un año, dejando paso al siguiente de la lista pasado ese tiempo, así en cada legislatura de cuatro años, los representantes para cada cargo serán cuatro en vez de uno. Cuanto menos tiempo se represente, menos posibilidades de corrupción.

7. Integración de las diversas pluralidades ideológicas compatibles con nuestro ideario, en un ambiente de tolerancia y positivismo, que permita aplicar las soluciones más racionales a los problemas de nuestra sociedad, provengan éstas de cualquier posición del espectro político. Lo bueno para todos no tiene ideología.

8. Aspiramos a la tranversalidad política, haciendo converger las propuestas de cambio con las conservadoras, nuestra función es conservar lo que nos han legado y promover lo mejor para los que vengan detrás. No queremos alternativas sucesivas, queremos libertad e igualdad aquí y ahora, siempre en el ámbito de la justicia. Queremos ser una alternativa válida para todas las ideologías y para todos los ciudadanos, sin construir un Estado Providencia ni un Capitalismo descerebrado.

9. Propuesta de erradicación de los sectarismos religiosos, políticos, sociales, o económicos como garantía de igualdad política de los ciudadanos. Exclusión progresiva de los integrismos dogmáticos en nuestro país, sean religiosos, políticos, sociales, lingüísticos o territoriales. Laicidada activa, que no persecución de las creencias. Invitación a la tolerancia y la cooperación de los ciudadanos en los proyectos políticos, sociales, y culturales de interés general.

10. Oposición radical contra los nacionalismos y el terrorismo, con políticas activas, continuas y permanentes. Énfasis en el Constitucionalismo. Especialización de la acción en relación a los diversos problemas presentados en cada lugar y momento. Expansión nacional de nuestro partido de forma inmediata. Expansión plena del mensaje de Movimiento Democrático de España.

11. Lucha radical contra la corrupción política y económica cada día más afianzadas en nuestra sociedad. Honestidad radical en nuestras acciones políticas. Control riguroso de los flujos económicos relacionados con la administración pública y los recursos administrados desde la política. Al igual que promoción desde el Estado de un control coherente y congruente de las actividades privadas, bajo el marco común de la ley. Defensa de la igualdad real de las personas en el acceso a los recursos necesarios para su bienestar.

12. Programas políticos realistas elaborados por todos, al respecto una iniciativa novedosa será la creación de un wikiPrograma en el que todos los asociados (y posiblemente todos los ciudadanos, si es posible, puedan hacer sus propuestas). También se crearán grupos especializados con el ánimo de presentar una oferta política coherente a la sociedad española, relacionada con sus auténticas necesidades. Política fundamentada en las demandas ciudadanas, y no en las ofertas interesadas de los partidos políticos.

13. Sensibilidad máxima con los problemas que padecen los más atenazados y hostigados por la desequilibrada organización política y económica de nuestra sociedad. Consolidación prioritaria del estado de bienestar, cada día más maltrecho. Las personas están por encima de las ideas. El ser humano antes que su obra. Atención especial recibirá el problema más grave que afronta nuestro país: el desempleo. Desde el Estado no se subvencionarán ni partidos políticos, ni sindicatos, ni organizaciones sociales que solo sirven para que sus miembros se aprovechen del dinero público en su propio beneficio. Sí se financiarán proyectos reales de erradicación de la pobreza y la marginación, pero tutelados por funcionarios públicos.

14. Establecer una pedagogía política, mostrando a los ciudadanos los límites reales de su libertad, sus derechos y sus deberes, estableciendo un compromiso de intercambio permanente con la sociedad. Fomentar una cultura común y compartida por todos los ciudadanos, coherente con nuestra realidad histórica, social, y política, que integre todas las idiosincrasias particulares presentes en nuestro país. Todos únicos, todos ciudadanos, en un país europeo del siglo XXI: España.

15. Y para concluir, que la fortuna nos sonría, debemos ser capaces de romper la monotonía política en que vivimos con un mensaje nuevo que despierte la conciencia de los ciudadanos y les invite al compromiso en la participación activa por la defensa de sus intereses, como auténticos propietarios del poder político y no como siervos de unos espabilados usurpadores, que han tomado la política con el único objetivo de incrementar sus privilegios, aunque sea al precio de perjudicarnos a todos.

Seguro que hay muchas más cosas que ofrecer y que afrontar, porque todo ésto solo es el comienzo. Movimiento Democrático de España saldrá adelante, y lo hará más deprisa cuanto más seamos y más nos impliquemos en la tarea de su creación. Es hora de abandonar las palabras y pasar a la acción. Aquí tenemos una propuesta política alternativa. Contamos con todos para llevarla a buen fin.