Vicios de la democracia en el siglo XXI
Por Federico Vitale
Algo novedoso sucede en la República Argentina. Si tuviéramos que explicarle a los indignados del norte una serie de pasos a seguir para enfrentar el próximo escenario político y económico en sus naciones, esto es, las decisiones y acontecimientos de los últimos años que nos han permitido crecer luego de nuestra experiencia histórica reciente, primero deberíamos ponerlos al tanto de sus propias limitaciones enfocadas desde su definitoria pérdida de soberanía en el cabal sentido de la palabra.
La multilateralidad ha resultado ser un instrumento efectivo de contralor ya no de ciertos países contra otros. El complejo entramado de relaciones financieras, corporativas y políticas nos lleva a pensar prontamente en la necesidad de dejar de lado el enfoque de que hay países predominando sobre otros, porque ya no se trata de territorios geográficos sino verdaderas realidades virtuales bancarias actuando en consecuencia a las prerrogativas de los grupos económicos dominantes.
Dicho esto, nos encontramos con un Norte en donde:
- Los Bancos Centrales son independientes de los gobiernos y quienes son elegidos por el pueblo no tienen posibilidades de administrar la política macroeconómica.
- Se aplican políticas de crecimiento del sistema financiero por sobre el de la economía real, esto es, el trabajo y el consumo.
- La sujeción al euro impide una política económica independiente de los poderes corporativos. La integración fue financiera, ni política ni en beneficio del crecimiento conjunto.
- Los gobiernos son elegidos a partir de un fuerte lobby corporativo y mediático que, fuerza es reconocerlo, llegan al poder merced a una falsa percepción de sus electores de las alternativas a la salida de la crisis. Eligen creyendo que la solución propuesta por dichos candidatos son las únicas.
- De dichos gobiernos participan verdaderos tecnócratas que provienen de diversas empresas que prontamente se ven beneficiadas por la aplicación de políticas de ajuste a las clases laboriosas.
- Los medios de comunicación, naturalmente, influyen en la política económica y llegan incluso a definirla. Han demostrado ser verdaderos monopolios de información que impiden ampliar el debate y encontrar soluciones alternativas. Definen la agenda mediática y la prensa de menor escala se encuentra obligada a seguirla. Sin duda alguna, también son efectivos defendiendo los intereses de las grandes corporaciones que pagan grandes caudales de dinero en publicidad.
Nos proponemos ilustrar en una pirámide el régimen democrático tal como consideramos –o como los últimos acontecimientos nos han revelado- se encuentra definido en el mundo occidental en la actualidad. Los ciudadanos ya no se encuentran en la base, sino en la cúspide.
Pueblo
Sistema Político
Bancos Centrales
Organismos Multilaterales de Crédito
Banca Privada / Corporaciones.
Medios de Comunicación. (Base)
Bueno, es interesante como logramos desentrañar algo con solo mirar los estamentos: la pirámide se ha invertido en su totalidad. Además se han incluido nuevos actores que parecen estar ocultos en la escena cotidiana, pero, como decíamos, condicionan y hasta definen la agenda. La democracia se ha redefinido a si misma. Pero en la percepción del común de los habitantes de los pueblos del mundo, sigue siendo de la siguiente manera:
Sistema Financiero
Política económica
Sistema Político
Pueblo (Base)
Que en Argentina se haya dado una reforma comunicacional, y que a veces nos cueste creer que en el mundo no se den cuenta de estas falsas nociones del poder real, no quita que debamos comprender con una visión más abarcativa cuán fuerte ha sido esta promoción de ideas del pensamiento único, cuán fuerte penetra en los ciudadanos y qué tan difícil es lograr la puesta en escena de opciones distintas, de escuelas de pensamiento distintas. Dos años atrás un gobierno que había demostrado prontamente ampliar las bases reales de ciudadanía en Argentina, perdía elecciones legislativas por la amenaza constante en los medios de comunicación sobre el supuesto fracaso a futuro de la política económica que se estaba implementando y el peligro de la delincuencia. Y en esto hay que ser claros al llevar nuestro mensaje a las naciones del mundo: ¿por qué consideramos que la base del poder real actual se concentra en los medios de comunicación dominantes? Porque la inversión de la pirámide no logra ser percibida por los pueblos por una digresión comunicacional, promovida por dichos medios devenidos en corporaciones oligopólicas y con innegable influencia en esta época comprometida.
Leyes que democraticen en el mundo las telecomunicaciones, que amplíen el acceso al espectro comunicacional, permitiría enseguida engrandecer el debate, incluir nuevas opiniones, y acercar a nuevos actores para que se comprometan en la búsqueda de soluciones más acertadas en un mundo cada vez mas aliado financieramente pero excluido en sus aspectos sociales. Por otra parte, contribuiría increíblemente a esa abstracción cosificada en estos tiempos que significa la paz mundial, ya que los países hegemónicos encontrarían serias limitaciones para intervenir bélicamente otras naciones sin excusas ciertas acordes al derecho internacional y el cuidado de la humanidad.
Aún no hay comentarios.
